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Etiqueta: papa francisco

El Evangelio no cabe en una etiqueta

Pbro. Glenm Gómez Álvarez
Sacerdote y periodista

Miro con dolor cómo la polarización hiere a la Costa Rica de hoy, donde el diálogo se desvanece y los matices se vuelven sospechosos. Antes nos cuidábamos de no quedar atrapados bajo etiquetas ideológicas; hoy, en cambio, las exhibimos como estandartes, como si los rótulos pudieran definir la verdad o medir la fe. Pero muchas veces no revelan convicciones profundas, sino que responden a prejuicios ajenos, a lealtades impuestas, a una necesidad de pertenencia que termina sofocando la conciencia.

En medio de esa fractura, algunos se refugian bajo la identidad de “conservadores”, como escudo de valores, familia o fe. Pero esa proclamación, tan estridente como cómoda, no basta para encarnar el Evangelio. La fe no se verifica en el discurso repetido ni en la trinchera ideológica que se ocupa, sino en la coherencia entre lo que se cree y lo que se vive. Ser cristiano no es alinearse con un bando, sino dejarse transformar por la verdad que libera, por el amor que incomoda, por la justicia que interpela.

Ciertamente, decirse “conservador” puede expresar el deseo legítimo de custodiar valores, pero también puede convertirse en coartada para mantener estructuras, privilegios o formas de poder que nada tienen que ver con el Reino de Dios. A menudo, quienes se declaran guardianes de la moral y del orden parecen olvidar que Jesús no fue un defensor del statu quo. Fue, por el contrario, quien incomodó, rompió barreras, sanó en sábado y se acercó a los que la religión oficial despreciaba.

El Evangelio no puede reducirse a una agenda ideológica. Quien intenta confundir el cristianismo con una postura política —sea conservadora o progresista— termina desfigurando el mensaje de Cristo. Jesús no vino a fundar un movimiento de derecha ni de izquierda, sino a transformar el corazón del ser humano y a reconciliarlo con Dios y con los demás.

Ser cristiano no significa conservarlo todo; significa discernir qué merece resguardarse y qué necesita transformarse. La fidelidad al Evangelio no se traduce en inmovilismo, sino en conversión constante. En palabras de san Pablo: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1 Tes 5,21). Es decir, ni aceptar sin pensar lo nuevo, ni idolatrar lo antiguo. Como escribió Henri de Lubac, “no confundamos fidelidad a lo eterno con apego al pasado”. Esa distinción es clave para evitar que la fe se convierta en un refugio nostálgico en lugar de una fuerza viva que impulsa hacia adelante.

En su alocución de Navidad dirigida a la Curia romana – 2023-, el Papa Francisco instó a permanecer “vigilantes contra el fijismo de la ideología que, a menudo, bajo la apariencia de buenas intenciones, nos separa de la realidad y nos impide caminar”. Esta advertencia ilumina con claridad lo que ocurre cuando alguien se define públicamente como “conservador”, no en el sentido de custodiar con humildad el Evangelio, sino en el de erigirse en guardián ideológico con etiqueta moral-espiritual.

La verdadera fe no se mide por la resistencia al cambio, sino por la capacidad de amar, perdonar y servir. Muchos se dicen conservadores y, sin embargo, fomentan divisiones, desprecian a los diferentes o justifican la exclusión. ¿Qué hay del Evangelio en eso? El Reino de Dios no se defiende con consignas, sino con gestos de misericordia.

Lo he visto una y otra vez: cuando la fidelidad al Evangelio se vive con radicalidad, incomoda tanto a conservadores como a progresistas. No porque provoque, sino porque interpela. Rechazar esas etiquetas no es evasión; es una forma de custodiar la libertad interior, esa que permite actuar desde la conciencia y no desde la presión grupal. No lo digo como juicio, sino como experiencia: la fe auténtica descoloca, incomoda, despierta. Y en ese despertar, nos recuerda que seguir a Jesús no es alinearse con un bando, sino dejarse transformar por la verdad que libera y el amor que exige.

Histórica entrada de los Santos en San Ramón destaca por gesto solidario con Gaza

San Ramón, 30 de agosto de 2025. – La Entrada de los Santos volvió a reunir a miles de personas en un ambiente de fe y tradición. Este año, la celebración estuvo acompañada de un gesto de solidaridad internacional: un grupo de ramonenses se unió al llamado mundial por un alto al fuego en Gaza.

Con respeto y en medio de la festividad, colocaron un espacio informativo que recordaba los mensajes de paz expresados por el papa Francisco, el papa León y otros referentes de la iglesia, así como de organizaciones y entidades internacionales, invitando a la reflexión sobre la necesidad de detener la violencia y proteger la vida.

Además, la comunidad de Bajo Córdoba invitó a esta agrupación a ingresar a la iglesia junto con los santos San Roque y San Lorenzo, y así, unirse como parte de un sentir comunitario.

La respuesta fue inmediata. Cientos de personas se acercaron a expresar su apoyo, a felicitar la iniciativa y a reconocer la importancia de sumar la voz de San Ramón a este clamor global.

Les felicito por tener este espacio, porque además de la tradición, están contribuyendo a generar conciencia ante algo tan doloroso”, compartió Gerarda, vecina del cantón.

Incluso miembros de la iglesia católica destacaron el valor del gesto, señalando que estas acciones reflejan la esencia de la comunidad: un pueblo alegre, crítico y solidario, que celebra sus raíces sin guardar silencio ante las injusticias.

Gaza enfrenta una crisis humanitaria catastrófica: desde octubre de 2023 han muerto más de 63,000 personas, cerca de la mitad mujeres y niñez. Más de medio millón de personas viven en situación de hambruna, con miles de niños y niñas en estado grave de malnutrición; en julio se registraron 12,000 casos severos, casi una cuarta parte en riesgo letal. UNICEF advierte que en Gaza mueren en promedio 28 niños y niñas cada día, víctimas de bombardeos, desnutrición y falta de asistencia básica.

Así, entre chinchiví, dulces de sandía y la música festiva, San Ramón vivió una jornada que combinó devoción, alegría y compromiso con la paz, dejando en claro que la tradición también puede ser un espacio para sembrar esperanza, reflexión y solidaridad.

Se compartió información
Compartimos chinchiví
Se recolectaron firmas en solidaridad a Gaza
Se invitó a la gente a próximas actividades culturales
Se hizo una jornada de reflexión
Las personas asistentes a La Entrada de los Santos respondieron agradeciendo

Para ser parte de este movimiento y conocer más acciones de reflexión, arte y cultura por Palestina, busque: @sanramonconpalestina en Instagram y, en canales de Whatsapp.

Lo político hoy

Por Arnoldo Mora

Como es habitual en los filósofos, comienzo por definir los conceptos fundamentales en los que se inspiran las reflexiones que emborronan las líneas siguientes. Estos conceptos se encuentran ya en el título de este artículo. Hago notar que no hablo de “política” sino de “lo político”, sustantivo neutro, lo que indica que no hablo de acciones, o de la dimensión antropológico-ética sino de una categoría que se sitúa en el ámbito de lo ontológico, es decir, en lo real; lo cual se debe a que considero que la crisis que actualmente vive con no disimulada angustia la humanidad y, por supuesto, afecta a nuestro país, no tiene antecedentes en la era contemporánea. Solemos opinar en torno al quehacer político señalando en tono acusador, como la raíz de todos los males de la sociedad, el que los políticos sean corruptos o incompetentes- cosa, por lo demás, que por desgracia, se da frecuentemente – pero no explicitamos o definimos lo que entendemos por “política”, dando por un hecho que todos hablamos de lo mismo; lo cual se presta a no pocas equivocaciones y hace que no siempre nos entendamos. Esto es muy grave, pues el quehacer político tiene como instrumento indispensable el diálogo, sin lo cual no hay comunicación entre seres humanos, con lo que la política pierde su capacidad de reconocernos como personas.

La noción tradicional de “política” la debemos a Maquiavelo, el creador de la política como teoría en la era moderna, entendiendo por “política” todo lo que tiene que ver con el poder, tanto de su conquista como de su ejercicio, sea como praxis, sea como formulación teórica o doctrinal que busca legitimarlo, lo que Marx llama “ideología”. Gracias a lo cual nos preguntamos de dónde viene ese poder del que hablamos, o cómo se articula su ejecución en una sociedad y en una coyuntura histórica dadas; porque mucho depende de lo que entendamos por tal el ejercicio mismo del poder político al que nos enfrentemos. Aclarar estos conceptos en torno al poder político es necesario para lograr una convivencia en una sociedad que aspira a ser “humana”. Es de esta reflexión radical que me ocuparé en estas breves líneas. Lo político hoy en día está en crisis, lo cual no significa algo peyorativo necesariamente, porque el ser humano siempre vive en crisis, es decir, en proceso de gestación, nunca está acabado, como muy bien lo han señalado los filósofos existencialistas. Por ende, lo que corresponde preguntarse es de dónde viene esta crisis actual y que ha llevado a que tanta gente menosprecie todo aquello que tenga que ver explícitamente con la política. Lo cual es un absurdo dado que no podemos vivir sin el quehacer político. Cada vez que nos ocupamos de la relación con el otro estamos ejerciendo alguna forma de poder, es decir, estamos haciendo política. Lo malo es que lo hacemos sin tomar conciencia de lo que estamos haciendo y del alcance de lo que hacemos. El origen y la raíz de todo lo malo que experimentamos y sufrimos, dice Heidegger, no es el mal uso de nuestro libre albedrío, como lo enseña la ética de origen judeocristiana, sino la rutina, el miedo o desidia de pensar, cuando las cosas se toman trivialmente a pesar de su gravedad; por lo que nos hacemos eco sin más de las voces provenientes del ambiente sociocultural que nos rodea. Esto es lo que debemos combatir. La crisis de lo político, a la que aludimos cuando nos referimos a la naturaleza de lo político, proviene de que lo que entendemos por tal en la edad contemporánea y se inspira en los principios ideológicos de la Revolución Francesa (1789) ya está dejando de ser funcionales. Hacer política en la edad contemporánea es construir el estado nación. De ahí que la ideología dominante sea el nacionalismo. El amor a nuestro terruño y el consiguiente rechazo a quienes nos invaden pretendiendo expoliarnos de nuestros recursos y riquezas, es la causa de las guerras en tantas latitudes de nuestro sufrido planeta. El origen de la violencia en los países periféricos, que habitan en todo el entorno que rodea a Occidente y que constituyen la inmensa mayoría, tanto de la población como de la extensión territorial, y que poseen la mayor parte de los recursos estratégicos por ser indispensables para el desarrollo de una sociedad, que pretende beneficiarse de la revolución científica y de sus implicaciones y aplicaciones tecnológicas. La consecuencia más significativa de la II Guerra Mundial es el proceso de descolonización que desde entonces viven las antiguas colonias de África, Asia y el Caribe; en el caso de Nuestra América, los procesos revolucionarios buscan romper los vínculos de dependencia de índole imperial.

Pero esto es tan sólo la condición indispensable (“conditio sine qua non”) para dar el salto de la era contemporánea a otra, que ya está en gestación y que se basa en el uso o aplicación de la inteligencia artificial, que constituye la gran revolución de nuestro tiempo. Aun así, la apropiación de los ricos y abundantes recursos naturales está en el origen de la violencia política imperante. Pero que involucra a toda la humanidad, pues ya no existen problemas políticos locales, todos nacen en un lugar pero pronto denotan poseer una dimensión planetaria. La humanidad es cada vez más unitaria, demostrando ser un sujeto único y ya no sólo un abigarrado mosaico de naciones particulares. Pero el desafío de estos países es que, siendo una sociedad basada en la conciencia nacional cuyo origen era una comunidad agraria, ahora debe convertirse en una sociedad abierta al mundo entero, construir un sujeto planetario pero que no se da automáticamente, sino que requiere crear organismos e instituciones regionales que promuevan la identidad nacional basada, no tanto en ideologías sino en tradiciones culturales, en donde la lengua materna juega el papel preponderante. Pero todo teniendo como meta la construcción de un poder planetario como medio idóneo, para asumir creativamente los desafíos que representan la galopante destrucción de los recursos naturales y la amenaza de un apocalipsis termonuclear en el campo político, desafíos que implican la posibilidad real de la desaparición de la especie sapiens. Por desgracia, las Naciones Unidas tal como fueron concebidas e impuestas después de la II Guerra Mundial por las potencias ganadoras, no responden a las exigencias de los tiempos actuales en pleno siglo XXI.

Quien parece estar llenando ese vacío es el Papado Romano. Hablo del “Papado Romano” y no de la Iglesia o religión católica, pues los católicos son muchos y muy variados en sus concepciones políticas, mientras que el Vaticano es un Estado que se rige por un centralismo político absoluto anterior al surgimiento de los estados nacionales, hasta el punto de que constituye la única teocracia y monarquía absoluta todavía existente en Occidente. Nadie como el Papa Francisco, recién fallecido, el primero en la historia proveniente de un país periférico, lo ha comprendido; lo cual explica la repercusión planetaria de su muerte y la expectativa que la elección de su sucesor ha despertado en el mundo entero, hasta el punto de que durante semanas ha sido el tema central de casi todos los medios de comunicación y de las cancillerías de países los más variados y dispares del planeta. Pero el papado nutre su poder en una concepción religiosa del mundo y de la vida; lo cual es válido en la dimensión última de la existencia, es decir, en el cuestionamiento en torno al destino de la humana existencia. Pero para el ejercicio del poder se requieren instituciones de índole estrictamente políticas, basadas en el consenso de los estados y nutridas de los valores culturales y en las relaciones comerciales de las regiones. Es por eso que se requiere una nueva y total refundación de las Naciones Unidas. Esto es lo que yo entiendo debe ser en la actualidad “lo político”.

El Arte como voz de los trabajadores migrantes: un mensaje de dignidad y justicia

Frank Ulloa Royo

El arte ha sido una herramienta poderosa para representar la lucha, los sueños y la resistencia de los migrantes, quienes, a menudo, son tratados como mercancía desechable o criminales. Esculturas como «Angels Unawares» (Ángeles inadvertidos), instalada en el Vaticano por Timothy P. Schmalz (2019), desafían esta visión. Timothy Schmalz lleva 25 años esculpiendo grandes obras de bronce que se han instalado en todo el mundo. El tema de la mayoría de ellos se refiere a cuestiones actuales de justicia social, como los sin techo, los migrantes y la trata de seres humanos.

La obra muestra una barca repleta de migrantes de diversas épocas y culturas, con alas de ángel emergiendo en el centro, recordando el pasaje bíblico: «No olvidéis la hospitalidad, pues por ella algunos hospedaron ángeles sin saberlo» (hebreos 13:2). La barca parece flotar en un mar de incertidumbre, cargada de esperanza y temor, simbolizando el viaje forzado de quienes buscan una vida digna lejos de su patria. Este monumento es un llamado urgente a la solidaridad y la acogida.

“Sean acogedores”, obra de Timothy P. Schmalz en la Iglesia Santa María del Lago en Chicago.

El Papa Francisco ha sido un defensor incansable de los derechos de los migrantes, y en su mensaje para la 109ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado), expresó: «Los migrantes escapan de una pobreza terrible, de la imposibilidad de asegurar la supervivencia de sus familias, de situaciones de violencia y explotación. No debemos olvidar que el progreso de nuestras naciones se ha construido en gran parte sobre el sudor y el sacrificio de millones de migrantes.» (Papa Francisco, 2023)

Mientras tanto, en Costa Rica, a pesar de la enorme contribución de los migrantes, especialmente la comunidad nicaragüense, no existe un monumento que visibilice su esfuerzo. La única escultura que reconoce el aporte de la migración china, iniciada hace 168 años, es el Monumento a la Convivencia, creado por Juan Carlos Abarca (2023), en el Barrio Chino de San José. Sus figuras de bronce parecen conversar con el viento, contando la historia de quienes dejaron su país para construir un nuevo hogar. Sin embargo, miles de nicaragüenses trabajan en el campo y la construcción sin ningún reconocimiento artístico que honre su labor. Esta ausencia pone en evidencia la falta de reconocimiento y la xenofobia que aún persiste. (Universidad, 2023).

En contraste, la migración española ha sido homenajeada en esculturas como la Puerta del Atlántico, en Vigo, España, de Silverio Rivas (1991). Paradójicamente, mientras generaciones de españoles buscaron oportunidades en América, hoy muchos sectores políticos y sociales en España rechazan la migración latinoamericana con argumentos racistas. En los últimos años, el discurso antinmigrante ha cobrado fuerza en algunos grupos, promoviendo la idea de que los migrantes latinoamericanos representan una carga para el país (ACI Prensa, 2019). Sin embargo, la realidad es que han contribuido significativamente a la economía y la cultura española, desempeñando roles clave en sectores como la construcción, la hostelería y el cuidado de personas mayores (Vatican News, 2021).

Otros ejemplos como “Los Viajeros”: Escultura del migrante, obras del escultor francés Bruno Catalano, se encuentran en Marsella, Francia, y evocan poderosas emociones relacionadas con la migración y la búsqueda de identidad. Esta serie presenta figuras de individuos fragmentados, como rotos o incompletos, cada uno con sus distintas ropas y siguiendo su propio camino.

Frente a este panorama de contradicciones y exclusiones, la obra «Ángeles inadvertidos», promovida por el Papa Francisco, cobra aún más relevancia. Al representar a migrantes de distintas épocas y culturas en una barca, donde también viajan José el obrero, María y el niño Jesús, inmigrantes por necesidad, esta escultura recuerda la importancia de la hospitalidad y la solidaridad, desafiando las narrativas de exclusión y discriminación que persisten en nuestras sociedades (Papa Francisco, 2023).

El arte puede cambiar narrativas y romper barreras. Obras como «Angels Unawares» y el Monumento a la Convivencia y “Los viajeros”, dignifican la experiencia migratoria, pero Costa Rica aún tiene una deuda pendiente con los migrantes nicaragüenses.

Es hora de que la historia de quienes han construido con esfuerzo los campos y ciudades sea visibilizada en el espacio público.

¿Siguiendo las sandalias del pescador…? (Parte I)

Caryl Alonso Jiménez

El más sonoro llamado a la juventud, “No se dejen robar la esperanza…”

Caryl Alonso Jiménez

El lunes 21 de abril a las 07.35 GTM murió el Papa Francisco. Una de las más dramáticas lamentaciones fue del Presidente Yamandú Orsi, de Uruguay, que expresó sabiamente, “Se fue el hombre que más necesitaba el mundo…”, en clara alusión a la fuerza moral para esclarecer la incertidumbre que asalta el momento actual…

El Papa Francisco no era un teólogo, como afirman los expertos vaticanistas, sino la teología era él, en una síntesis humana que era capaz de traducir en el lenguaje cotidiano ese extraordinario sentido de humildad y sencillez. Por ello, sus alusiones eran profundamente humanas, en una pedagogía que enseñaba el sentido de la convivencia de la sociedad.

Aun antes de ser ascendido a las alturas eclesiásticas, y que él en su humildad las hizo terrenales, a escasos milímetros del mundo más pedestre. Su manera de asumir el pontificado y sentido más humano… en la que comparó una vez la iglesia a un “Hospital de campaña”, porque ya venía enferma… Trajo de nuevo el pensamiento del Concilio Vaticano Segundo (1958-1962), que abrió las puertas a la reforma de la iglesia y sesenta años después fue interpretado por un Papa humano, terrenal y sencillo.

Era la voz contemporánea que se alzó para defender la vida. Era sutil pero directo. Enseñó que las defensas crean ofensivas atrincheradas en los más oscuros reductos de la crueldad. Por eso su Pontificado tendrá las olas suficientes para dimensionar los valores del ambiente, migraciones, pobreza estructural y juventud. A estos últimos los incito “hacer lío…”, en ese buen sentido de generosa comprensión de la rebeldía a partir de la imaginación, el talento y la tolerancia.

Luis Antonio Espino (Letras Libres, abril 2025) repasa aquellos emotivos discursos cuando habló a la Asamblea de Naciones Unidas, en la que destacó la prioridad por un mundo más cercano a la vida… a los Congresistas de los Estados Unidos, a quienes recordó el papel de la libertad. Destacó aquellos que lucharon por la justicia, la libertad y tolerancia: Abraham Lincoln, Dorothy Day, Thomas Mertón y Martin Luther King.

Curiosamente ante los Congresistas hizo un llamado premonitorio: pidió que usaran su gigantesco poder para defender los valores más elevados de los Estados Unidos, ahora amenazados como la democracia y la libertad. Habló en favor de los migrantes desde la regla de oro de los cristianos, “Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes (Mateo 7.12).

Por ello la partida del Papa Francisco, más allá de los mitos y las teorías de conspiraciones que adosan cada singular momento global, en que atribuyen significados trascendentes desde visiones escatológicas y apocalípticas (en referencia al libro de las revelaciones del Nuevo Testamento). Pero resulta que no tiene nada de místico, es un mensaje de extremada sencillez para ser comprendidos desde todos los ángulos del pensamiento.

Verlo en la perspectiva global resulta de una denodada complejidad: la convulsión alcanza niveles de aquel principio llamado caórdico (caos y orden). Teoría atribuida al CEO emérito de la tarjeta Visa, Dee Hock (1929-2022), donde todo funciona correctamente pero los sistemas del poder que controlan los hilos de la sociedad. Sin embargo, todo funciona, entonces, ¿dónde está el problema? Esa fue la revelación, hacernos entender desde cada escenario cómo se mueven los hilos… ¿lo habremos entendido…?

Es indudable, más allá de los efectos de incertidumbre generados con una fina estrategia global a partir de 2025, donde los equilibrios de la tradición teórica del realismo en las relaciones internacionales, que sostiene que la conflictividad inherente tiende a mayor búsqueda del poder, generando constantes competencias y conflictos, tal como afirmo su principal teórico, Hans Morgenthau (1904-1980) Entonces, ¿retornando al pasado…?

Al parecer aumenta en el ciudadano común reclamos de claridad a los poderes reales. Ya hay signos de agotamiento, y van quedando contadas vías para encontrar la luz… Es desde allí que el mensaje del Papa Francisco, sin la complejidad teológica llamó a no tener miedo a “asumir un coraje profético…” en el compromiso cristiano… ¿lo haremos?

Ese es el escenario global en el que el Papa Francisco deja su legado, que continuará en un escenario donde la iglesia universal tendrá un mayor papel para incidir en el comportamiento hacia una humanidad, “que tienda puentes y no muros”.

Es indudable, la matemática cardenalicia de los siguientes días al parecer brinda un atisbo de tranquilidad, su legado tendrá el poder suficiente para imponer una manera de ver y entender la realidad. No cabe duda, su pensamiento conmovió al mundo… Pero ¿A qué mundo, a quiénes y, ¿qué tan dispuestos están a seguir las huellas del pescador…?

Sin embargo, resulta extraordinario en su deceso, 50 jefes de Estado, casas reales y más de 148 países acompañaron su camino al descanso eterno en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma. ¿Fue una buena señal que habrá un camino hacia la búsqueda de un mundo mejor…? Es en el llamado a la juventud, a quienes legó la más importante de las advertencias, ustedes tienen la decisión de transformar la realidad, “No se dejen robar la esperanza…”.

“Por sus hechos los conoceréis”

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

El papa Francisco: “Inauguró una nueva época en la Iglesia Católica.
Su estilo simple y descontracturado acercó a la institución
a los fieles de todo el mundo.”

Prólogo

La creación de una nueva época en la historia humana, en la de un país o en una institución como la “Iglesia Católica”, deviene como producto de la acumulación de una serie de hechos o acontecimientos generados por el pensamiento y la acción del ser humano y, ocasionalmente, concatenados con fenómenos naturales externos a la entidad. Estos hechos, van a contrapelo y rompen con la inercia, las creencias, costumbres o formas de hacer las cosas gestadas en épocas precedentes. En otras palabras, para que este cúmulo de sucesos den lugar a una nueva época, debe producirse una ruptura de la continuidad con relación a la concepción dominante del mundo. Es así como emerge una nueva cosmovisión que implica cambios en todos los órdenes de la vida social, política, económica y cultural, todo lo cual se traduce en cambios significativos en el comportamiento social.

¿Puede una persona por sí misma, generar un cambio de tal naturaleza? En la historia humana, ha habido líderes o lideresas que han desarrollado una influencia muy grande entre sus congéneres, a partir del núcleo más próximo al líder o a la lideresa. Este es el caso de algunas de las más grandes revoluciones sociales o religiosas, tales como la Revolución Francesa de 1789, donde los principales líderes en el período más radical fueron Robespierre, Danton y Marat. Por su parte, la Independencia de los Estados Unidos, fue guiada en lo militar por George Washington y, por algunos selectos intelectuales que, le proporcionaron el contenido a la gesta de independencia, tales como Thomas Jefferson, autor de la Declaración de Independencia, y otros de gran prestigio también como, Benjamin Franklin y John Adams. La revolución socialista en Rusia alcanzó el triunfo en octubre del 1917, bajo el liderazgo de Vladimir Ilich Ulianovsk, más conocido como Lenin. Otro tanto ocurrió con la revolución en China en 1949, conducida por Mao Zedong.

En América Latina, en los días de la Independencia de España, entre los más grandes inspiradores citamos a: Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos Y Pavón, junto a Josefa Ortiz de Domínguez (conocida como “La Corregidora”) y Leona Vicario en México; descollaron en el sur del continente: Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio José de Sucre, José de San Martín, Bernardo O´Higgins, y José Gervasio Artigas y, entre las mujeres más destacadas mencionamos a Juana Azurduy y Manuela Sáenz.

En el ámbito religioso fue célebre en el siglo XVI la enorme Reforma de Martín Lutero, de origen alemán, nacido en 1483, pero cuya vida en su madurez, se desarrolló en el siglo XVI; fue Lutero el primero que desafió al catolicismo y dio origen al protestantismo. Posteriormente acaeció “La Segunda Reforma” propiciada por el teólogo francés, Juan Calvino, cuyo nacimiento y muerte se produjo, en el siglo XVI.

En el caso que nos ocupa hoy, el papa Francisco asume las riendas de la Iglesia Católica en la segunda década del actual siglo XXI, representando la corriente progresista. Su liderazgo fue creciendo cuando ya había sido nombrado papa, a medida que puso en práctica un vasto y extenuante programa de trabajo del cual intentaremos dar cuenta en este breve relato. Su prestigio se extendió sobre todo extramuros; visitó casi todos los continentes y se reunió tanto con fieles de la Iglesia Católica como de otras religiones, entablando con sus principales guías un diálogo inédito. Mientras tanto, al interior del Vaticano se acrecentó una fuerte oposición a su gestión por parte de la corriente conservadora. Un solo hombre, humilde de espíritu, pero inquebrantable y ambicioso en sus propósitos, supo aglutinar en torno a la fe en la Iglesia Católica y, a un intrépido programa de acción en procura de su renovación, a un valeroso grupo de hombres y mujeres eclesiásticos y seglares.

Por sus hechos los conoceréis.

Esta paremia o proverbio es de origen bíblico y se encuentra en Mateo 7,16. El refrán citado pertenece, según Mateo, al mismo Jesús cuando dio a sus discípulos el “Sermón de la Montaña”. No presumo de ser experto en la Biblia, pero he ido al capítulo introductorio de Mateo, el cual reza como sigue en el último párrafo de las Bienaventuranzas: “Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.” (Cfr. Mateo 5: 11-12). Antes de eso cuenta Mateo todas las “Bienaventuranzas” a manera de preludio al “Sermón”: Bienaventurados los pobres de espíritu…/…los mansos…/…los que lloran…/…los que tienen hambre y sed de justicia…/…los misericordiosos…/…los limpios de corazón…/…los que trabajan por la paz…/…los perseguidos por causa de la justicia…/. En resumen, se quiere elogiar al humilde, exaltar el perdón, y poner de ejemplo el generoso cuidado del prójimo. Esto, no es otra cosa -cita nuevamente Mateo a Jesús- que “el Reino de Dios en un mundo restaurado.”

Desde mi modesta interpretación, el “Sermón de la Montaña” ha procurado poner el acento en la capacidad del ser humano para ser humilde en la acción, como lo fue Cristo, como lo intentó Francisco de Asís, y como finalmente lo quiso ser el papa Francisco. No ignoro que en la doctrina eclesiástica hay varias interpretaciones, pero la consecuencia entre la prédica de la teoría de la moral cristiana y la acción concreta, en “los hechos” radica, a mi entender, lo esencial del planteamiento del papa Francisco en sus doce años de pontificado. Postulo por ende que, en esa acción consecuente del papa n° 266 de la Iglesia Católica, Francisco, cuyo nombre secular era Jorge Bergoglio, estriba el éxito de su gestión.

Tres Encíclicas

No obstante, lo recientemente expresado, el papa Francisco se ocupó también de dejar escritas tres encíclicas, para dar orientación a su pontificado. Estas fueron: “Lumen Fidei” (2013), enfocada en cuestiones relativas a la fe y continuando la que ya había comenzado su predecesor Benedicto XVI; “Laudato Si” (2015), volcada sobre lo que debe ser la ecología para los cristianos; y, “Fratelli Tutti” (2020), destinada a explicar y pregonar la fraternidad universal.

La encíclica “Laudato Si”, traducida al español como “Alabado Seas”, tiene para mí una centralidad en la gestión del Pontífice, pues versa sobre el “cuidado de la casa común”. Esta es la época en la que, las corporaciones multinacionales manejadas por seres humanos que extraen y producen los hidrocarburos, son quienes no han tenido misericordia ni contemplaciones para devastar la naturaleza, provocar la extinción de muchos de los ecosistemas, de plantas y animales, en el contexto del industrialismo y del capitalismo voraz. Es cierto que todos dejamos nuestra huella ecológica desde que nacemos, pero ineludiblemente hay grados de responsabilidad. En primerísimo lugar se encuentran los que promueven las guerras, los que explotan a los demás hombres, afectando al mismo tiempo el medio ambiente, sin capacidad para entender que, todos somos los hijos de la Madre Tierra, y esta es nuestra casa común. “Alabado seas, cantaba San Francisco de Asís, mientras tanto el mismo papa Francisco pregonó: “Hemos despojado a la tierra de sus bosques naturales, hemos contaminado las aguas, su tierra, y su aire. Las plantas y las especies se están extinguiendo a un ritmo alarmante. La Tierra, nuestro hogar, está empezando a parecerse, cada vez más, a un inmenso montón de suciedad. Nuestro creciente uso de combustibles fósiles contaminantes, especialmente el carbón, el petróleo y el gas, está ayudando a impulsar el cambio climático, que es uno de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en día. El cambio climático nos afecta a todos, pero son las comunidades más pobres las que más lo sufren. [Finalmente terminó diciendo en este párrafo]…Ahora estamos en un punto crítico, donde el futuro de nuestro planeta está en peligro, ya que, a pesar de esta crisis, no parece haber ninguna desaceleración en los estilos de vida de los países ricos.”

(Cfr. https://www.Manosunidas.org/sites/default/files/laudato_si_dinamica_para_jovenes1.pdf).

Las grandes reformas en la época del papa Francisco

Sustanciales transformaciones habrían de producirse, merced a la inspiración del Papa nacido en Argentina, pero que pronto adquirió un renombre mundial. Tres fueron los grandes pivotes sobre los cuales se asentaron las reformas: 1- la gran austeridad del pontificado del papa, representada desde el inicio en su decisión de cambiar el lugar de su residencia del Palacio Apostólico, habitual residencia de los papas desde 1903, a la Casa de Santa Marta también dentro del Vaticano, pero un lugar mucho más austero. Con esta decisión buscó demostrar su decisión de compromiso con la Iglesia más humilde y accesible, alejado de los lujos y la ostentación. 2- El segundo pilar que sirvió de guía a su reforma fueron los reiterados gestos de inclusión. La Iglesia Católica habría de ser en el futuro una hospedera para los pobres excluidos, para dar cabida a las mujeres en su conducción, para albergar a los homosexuales y personas trans, a fin de convertirse en una iglesia realmente universal. 3- El tercer pivote lo constituyó la lucha contra los abusos, tanto de carácter sexual en los que han incurrido una gran cantidad de sacerdotes y dirigentes de la iglesia, como los relacionados con la búsqueda de la comodidad, el confort y el lujo dentro de la iglesia y la disposición de usufructuar los bienes de ésta.

Sobre estos pilares cito algunas de las más conspicuas realizaciones del papa Francisco que lo hacen célebre en su pontificado:

1- Transformó radicalmente las estructuras internas del Vaticano, en un claro desafío a los más conservadores de la Iglesia.

2- La Iglesia se tornó en muchos aspectos en un espacio de pobres y para los pobres.

3- Abrió las estructuras de poder de la Iglesia para dar mayor presencia a las mujeres dentro de ella. Un ejemplo conspicuo lo constituye el nombramiento de Rafaella Petrini como la primera mujer presidenta de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano. La Gobernación es el órgano mediante el cual se ejerce el poder ejecutivo en la Santa Sede. Otra mujer ascendida a un cargo relevante lo fue Simona Brambilla, nombrada prefecta para el Dicasterio de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

4- La Reforma Económica. Francisco promovió una reforma integral a la gestión de las arcas del Vaticano. Creó la Secretaría Económica, encargada de gestionar el patrimonio inmobiliario de la Iglesia. Por otra parte, se implementaron medidas para lograr la transparencia, el control de cuentas y una política de austeridad para los cardenales en el ejercicio de su ministerio. Se nombró una comisión para la búsqueda de fondos, debido a la disminución de las donaciones.

5- En el plano de la Ética, fue nodal la lucha contra la Pederastia y la protección de las víctimas dentro de la Iglesia. Asimismo, se creó una comisión pontificia para la protección de menores, la cual debe presentar un informe anual sobre su lucha contra los abusos. Se eliminó el secreto Pontificio en estos casos. Se exigió a las diócesis de cada país que crearan centros de atención a las víctimas (se ha reconocido que no se ha implementado en todas partes).

6- Se orientaron esfuerzos para una Iglesia más representativa y menos italiana.

7- En la parte administrativa, el papa junto a nueve cardenales se ocupó de promulgar una nueva Constitución “Praedicate Evangelium” (Predicad el Evangelio en español), por medio de la cual el papa Francisco reformó la Curia Romana, que es el cuerpo administrativo central de la Iglesia Católica, incluyendo a sus dicasterios.

8- Al papa Francisco le correspondió elegir al 80% de los cardenales que están hoy reunidos en el Colegio Cardenalicio y serán los responsables de elegir al nuevo papa. Gracias a ello, ahora, América Latina, Asia y África poseen una mayor representatividad en el conjunto del mencionado Colegio.

9- El papa bendijo parejas de homosexuales, lo que generó una gran oposición de parte de los sectores más conservadores.

(Cfr. https://www.emol.com/noticias/Internacional/2025/04/21/1164061/reformas-papa-francisco-iglesia-catolica.html).

10- Por último, citamos el cambio del Jubileo católico a un período de 25 años. (anteriormente era un lapso de 50 años.) La importancia del Jubileo para los católicos consiste en que “… se ofrece a los fieles la posibilidad de obtener indulgencia plenaria, que es el perdón completo de los pecados, tanto para ellos mismos como para los difuntos. La palabra “Jubileo” proviene del latín “iubilare”, que significa expresar o gritar alegría.” (Cfr. https://www.iglesiadesantiago.cl 28 de julio 2024).

En conclusión

Difícilmente puede haber mayor abundancia de “hechos” y de teoría fundamental en tres encíclicas y otros tantos documentos escritos en estos doce años, para llevar a la conclusión de que, con el pontificado de Francisco, comenzó sin duda una renovación en la Iglesia Católica. Una de las instituciones más grandes y significativas del mundo que, si el nuevo papa que resulte escogido por el colegio cardenalicio, junto con los cardenales, con todo el sínodo de los obispos, los sacerdotes renovados y, lo más importante, la feligresía centralmente constituida por los más humildes, seres bullentes, hombres y mujeres plenos, que sean ganados por el espíritu de las “Bienaventuranzas, entonces y solo entonces, la Iglesia Católica podrá convertirse en una de las instituciones más importantes del Planeta, para devolver la esperanza de vida a la Naturaleza entera. Habrá continuado una nueva época en la que se abra el camino para transformar los sistemas productivos del salvajismo, por otros en los que la Tierra se convierta en “una casa común”, un lugar de fraternidad y paz. ¿Utopía? Quizás, pero Francisco nos puso a soñar a creyentes y no creyentes, a hombres y mujeres de diferentes confesiones religiosas…a todos.

Francisco / Esperanza. La autobiografía

SURCOS comparte la introducción de la autobiografía e invita a descargar el libro siguiendo el enlace que está al final de este texto.

Todo nace para florecer

Introducción

“El libro de mi vida es el relato de un camino de esperanza que no puedo imaginar separado del de mi familia, de mi gente, de todo el pueblo de Dios. Y, en cada página, en cada paso, también el libro de quien ha caminado conmigo, de quien me ha precedido, de quien nos seguirá.

Una autobiografía no es nuestra literatura privada, sino más bien nuestra bolsa de viaje. Y la memoria no es solo lo que recordamos, sino también lo que nos rodea. No habla únicamente de lo que fue, sino de lo que será. La memoria es un presente que nunca termina de pasar, dice un poeta mexicano.

Parece ayer y, en cambio, es mañana.

En italiano se dice habitualmente «aspetta e spera», aguarda y ten esperanza, mientras que en castellano esperar reúne en un solo verbo los dos significados. Pero la esperanza es sobre todo la virtud del movimiento y el motor del cambio: es la tensión que une memoria y utopía para construir como es debido los sueños que nos aguardan. Y, si un sueño se debilita, hay que volver a soñarlo otra vez, en nuevas formas, recurriendo con esperanza a las ascuas de la memoria.

Los cristianos hemos de saber que la esperanza no engaña ni desilusiona: todo nace para florecer en una eterna primavera.

Al final, solo diremos: no recuerdo nada en lo que no estés Tú”.

Puede descargar la autobiografía de Francisco desde este enlace.

Documento compartido con SURCOS por Arnoldo Mora Rodríguez.

¡Francisco no ha muerto ni morirá!

Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli

Ya los restos mortales del Papa Francisco descansan en paz, en su humilde tumba en la Basílica de Santa María la Mayor, sin ornamentos ni lujos, humildemente como fue su ejemplo de vida.

Pero ahí, también, nació el Papa Francisco para la posteridad, pues su herencia intelectual, espiritual, ejemplar y símbolo de entrega a la humanidad, se mantendrá en la memoria  histórica del mundo, al igual que la de Juan Pablo II o Juan XXIII y su gran Concilio Ecuménico que transformó la Iglesia e impactó universalmente, al igual que la voz disidente de los prejuicios de Francisco, que como dice el pensador italiano Diego Fusaro, la disidencia no es solo la puerta a la democracia, sino a la libertad. Francisco, libremente, rompió con estereotipos, con la rigidez de protocolos, pero, sobre todo, de viejos cánones eclesiásticos y prejuicios religiosos.

Su anillo y crucifijo de plata y no de oro, no fue una simple postura falsa y hasta demagógica; jamás, fue una muestra real y efectiva, un mensaje contundente no solo de su devoción por la sencillez de Jesús, sino de entrega, amor y trabajo por los pobres y abandonados de la Tierra.

Sus zapatos de cuero negro en vez de gamuzas rojas, fue el reto a todos los estratos de la catolicidad, había que salir a la calle a buscar al hermano, al necesitado de bienes espirituales y materiales, trabajar con ellos y para ellos; ¡ese mandato es eterno! Tal vez las jerarquías de la Iglesia costarricense ahora lo entiendan, y dejen de lado la Iglesia burocratizada y los encontremos en las callejuelas de barrios marginados.

Luchó por la naturaleza, por la casa de todos, como la calificó. Contra la miserable opinión de los intereses creados, habló sobre el cambio climático y abogó por volver los ojos a ese rica herencia de la naturaleza no destruida, ahí fue también un disidente.

Abogó por que nuestros propios prejuicios no nos lleven a abandonar a Dios, pidió respeto por las diversidades, pero siempre respetando las leyes de la naturaleza, los principios cristianos y las reglas de Dios.

Ante las injusticias y desigualdades sociales que vivimos hoy, acrecentadas por la ambición que genera la globalización, el libre mercado, el consumismo ilimite, la educación deficiente e insuficiente, Francisco lo dijo con toda claridad, la única solución es la justicia social fundamentada en los evangelios y salmos que enseña la Iglesia. Justicia social olvidada por los potentados políticos y económicos, que huyen de ella, pero que esperan que por lo menos sus ataúdes sean aspergeados con agua bendita; por eso su pensamiento estará siempre con nosotros.

Por luchar por la paz igual lo persiguieron, por ejemplo, los ortegas o los Trump y otros, que solo buscan implementar autocracias para su vanagloria, enriquecimiento propio y de sus adláteres, sobre las espaldas de pueblos sacrificados y explotados. En esto, no se dejó deslumbrar por el poder y fue un incómodo disidente.

No tuvo empacho de luchar contra la corrupción en todos sus ámbitos: políticos, económicos, sociales e institucionales, e incluso, dentro de la propia Iglesia, por lo que algunos sectores se opusieron con toda su fuerza al Papa disidente y aperturista, que deseaba heredarnos una Iglesia renovada y sana.

Bendita sea la memoria del Francisco eterno, producto del sacerdote que no lo perturbaron las cumbres y los honores, y siempre fue, primero, soldado de Cristo.

Francisco: el Papa de los trabajadores, los migrantes y los marginados

Frank Ulloa Royo

Frank Ulloa | Foto: Gerardo Iglesias | Rel UITA

El Papa Francisco ha sido una de las figuras más influyentes en la defensa de los derechos humanos, especialmente en lo que respecta a los trabajadores y migrantes. Su visión se ha centrado en la justicia social y en la dignidad del trabajo, llamando a la Iglesia a ser un refugio para los más vulnerables. Sin embargo, dentro de la misma institución eclesiástica, sus ideas sobre el trabajo y los derechos laborales no siempre han sido plenamente acogidas.

En Costa Rica, la Iglesia ha promovido el solidarismo a través de instituciones como la escuela Juan XXIII, lo que ha generado tensiones con los sindicatos tradicionales. A pesar de que el Catecismo de la Iglesia Católica enfatiza la importancia de la justicia social y la dignidad del trabajo, la falta de una postura clara en favor de los sindicatos y los derechos laborales podría interpretarse como un pecado de omisión. Francisco ha insistido en que la Iglesia no puede permanecer en silencio ante la explotación y el sufrimiento humano.

En su mensaje a la Conferencia Internacional del Trabajo en 2021, el Papa afirmó: «Busquemos soluciones que nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de una negociación colectiva, y que promueva el bien común, una base que hará del trabajo un componente esencial de nuestro cuidado de la sociedad y de la creación.»

Asimismo, en un Encuentro Internacional de Organizaciones Sindicales, instó a los dirigentes gremiales a actuar con solidaridad y justicia, diciendo: «Sindicato es una palabra bella que proviene del griego dikein (hacer justicia), y syn (juntos). Por favor, hagan justicia juntos, pero en solidaridad con todos los marginados.»

El contexto actual refuerza la relevancia de su mensaje. La crisis migratoria en América Latina y el Caribe ha sido un tema central en su discurso, instando a la Iglesia a trabajar activamente en la protección de los derechos de los migrantes. En Costa Rica, la Conferencia Episcopal ha abordado la problemática migratoria, destacando la necesidad de una respuesta humanitaria y pastoral ante el creciente flujo de personas en tránsito.

La deuda social de la Iglesia con los sindicatos y los trabajadores sigue siendo un tema de debate. Francisco ha dejado en evidencia la necesidad de una mayor coherencia entre la doctrina social de la Iglesia y su acción concreta. En este contexto, su mensaje sigue siendo un llamado urgente a la justicia, la solidaridad y la acción colectiva.

Una Iglesia encerrada en sus templos o en salida hacia los marginados

El legado del Papa Francisco trasciende su tiempo en la Iglesia y se convierte en un desafío para las nuevas generaciones de católicos. Su indignación ante una Iglesia encerrada en sus templos, alejada de los más necesitados, fue una constante en su pontificado. Francisco no solo predicó la necesidad de salir a las periferias, sino que exigió una acción concreta, una Iglesia que no se limite a la comodidad de sus estructuras, sino que se ensucie las manos en el servicio a los marginados.

«Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (Evangelii Gaudium, 2013). Con estas palabras, dejó claro que la misión de la Iglesia no es la autoconservación, sino la entrega total a quienes sufren.

Su fallecimiento marca el fin de un papado que sacudió las estructuras tradicionales y desafió a los fieles a vivir el Evangelio con autenticidad. La crisis migratoria, la explotación laboral y la indiferencia ante el sufrimiento humano fueron temas que abordó con firmeza, instando a la Iglesia a no permanecer en silencio. En Costa Rica y en el mundo, su mensaje sigue resonando como un llamado urgente a la acción.

Ahora, la responsabilidad recae en la nueva generación de católicos. ¿Responderán al desafío de Francisco? ¿Serán capaces de construir una Iglesia que no solo hable de justicia, sino que la practique? Su legado no es solo un recuerdo, sino una tarea pendiente. La Iglesia debe decidir si sigue encerrada en sus templos o si finalmente sale a buscar al necesitado, como él lo pidió.

Juventudes y sindicalismo

Carolina Zúñiga Castro
10 de mayo del 2024

Carolina Zúñiga Castro, ANEP.

El pasado abril del presente año fui electa por las juventudes de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) como presidenta de la seccional para que les represente, por lo que acepté bajo juramento al lado de mis compañeros y compañeras y esto me lleva a sentir una gran pasión, compromiso y entusiasmo.

Pienso que este puesto tiene muchos retos ya que no solo es la imagen de todas la juventudes anepistas, sino que es parte de un eslabón fundamental para la representación de la democracia costarricense, sin ese eslabón como lo son las juventudes, la estructura en algún momento puede caer, porque si somos el futuro y también somos el presente; hago mención de esto no solo para el movimiento sindical sino también para cualquier grupo organizado de ciudadanos que desee que sus legados y sus organizaciones sobrevivan.

Ahora bien, no hablamos de juventud sino de juventudes, porque hay muchas formas de ser joven con vivencias y experiencias, realidades en sí, en esto influye lo económico, demográfico, cultural entre otras características sociales y que como personas jóvenes nos estamos refiriendo aquellas personas entre los 18 a los 35 años.

Las juventudes queremos que escuchen lo que tenemos para decir, que nos tomen en cuenta, en lo político y en lo laboral, que el adultocentrismo deje los estigmas sobre que tenemos falta de experiencia y de interés, que no sabemos lo que estamos haciendo, o en otros casos me han dicho que gracias a los jóvenes el país está como está, pero eso no es así, no toda la responsabilidad cae en nosotros, queremos espacios inclusivos a todas las juventudes.

Y retomando lo dicho anteriormente, sobre que cualquier organización de ciudadanos que no desee fenecer podría tomar en cuenta lo siguiente, y mi opinión al respecto, es que deberían de tomar más la participación de las juventudes en sus espacios y considero que el Papa Francisco mantiene esa visión, ya que el 14 de noviembre del 2023 en Lisboa tuvo un acercamiento con las juventudes cristianas y en su discurso se indicaba: “Pidió a los jóvenes que den esperanza, que sean expresión del amor de Dios, que hace nacer la alegría y la esperanza, incluso allí donde parece imposible, que sean esperanza para tantos compañeros afligidos por las guerras, el acoso escolar, la depresión. Insta a chicos y chicas a alimentar la confianza a través de opciones de vida concretas. Empezando por el buen uso de las redes sociales: «Es más fácil compartir malas noticias, que publicar cada día una palabra de esperanza». La invitación a «no dejarse contagiar por la indiferencia y el individualismo». Este extracto fue tomado de la página vaticannews.va

En este discurso el Papa nos sienta una responsabilidad como jóvenes líderes, que trabajemos por la justicia social y claramente la esperanza para quienes sienten no tenerla.

Cierro mencionado una frase de Martin Luther King “I have a dream” en español “Yo tengo un sueño”.