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Etiqueta: paz y justicia

Paz, poder y conciencia: el llamado de los obispos salvadoreños

Glenm Gómez Álvarez
Sacerdote y periodista

Los obispos de El Salvador han publicado una palabra de adhesión al Papa León XIV que, leído con atención, va bastante más allá de un gesto eclesial. Es un posicionamiento. No frontal, pero sí claro. Y aparece en un momento en que el hermano país, no solo vive un experimento político propio, sino que se va pareciendo cada vez más a un modelo que hoy tiene referentes internacionales bien definidos.

El gobierno de Nayib Bukele ha construido una legitimidad sólida sobre resultados visibles, sobre todo en seguridad. Eso le ha dado un respaldo popular difícil de cuestionar. Pero ese mismo modelo —eficaz, rápido, concentrado— no es neutral. Tiene una lógica: la del poder fuerte, la del liderazgo que no se detiene en contrapesos ni matices.

Ahí es donde la cercanía con Donald Trump deja de ser casual. No es solo una buena relación política. Es una afinidad más profunda, casi una simbiosis en la forma de entender el poder: gobernar desde la fuerza, acogerse al respaldo popular, comunicar en clave de victoria, y asumir que las críticas institucionales son más un obstáculo que un equilibrio necesario. Cada uno en su contexto, sí. Pero en la misma frecuencia.

Desde ahí, el comunicado episcopal se vuelve más punzante de lo que parece. Cuando habla de los “ídolos del poder, el dinero y la violencia”, no está lanzando una frase más. Está señalando un riesgo muy concreto. Cuando afirma que la paz no se construye con amenazas ni armas, está cuestionando —sin nombrarlo— el corazón de un modelo que hoy se presenta como exitoso.

Y aquí está lo incómodo: los obispos introducen otra pregunta, más profunda y menos popular: ¿a qué costo y bajo qué lógica se está construyendo la paz?

Ese es el filo del texto. Porque en contextos de éxito político, lo más fácil es dejar de preguntar. La eficacia tiende a volverse argumento moral. Y ahí la Iglesia rompe la inercia: recuerda que no todo lo que funciona es justo, y que no toda paz es verdaderamente humana.

Los obispos saben que enfrentarse directamente a un liderazgo tan popular sería estéril. Por eso eligen otro camino: anclar su palabra en el Papa León XIV y en el Evangelio, y desde ahí introducir un criterio distinto. No compiten por el poder; cuestionan su sentido.

Para el creyente, el desafío es incómodo. Porque obliga a salir de la lógica del aplauso fácil. Obliga a discernir. A no absolutizar ningún proyecto político, por exitoso que parezca. Y, sobre todo, a no confundir orden con justicia.

El texto, en el fondo, no busca derribar nada. Pero sí deja una inquietud difícil de ignorar: si la paz se sostiene únicamente en la fuerza, tarde o temprano deja de ser paz. Y esa es una advertencia que, en el clima actual, resulta más subversiva de lo que parece.

Pronunciamiento de Familias por Palestina

Han pasado 714 días… un clamor desde las familias costarricenses
(Al final está el enlace para apoyar)

Red de Solidaridad con Palestina/Costa Rica

Al ver a nuestras hijas y nuestros hijos desfilar este 15 de setiembre, con orgullo sosteniendo sus banderas en la Fiesta de la Independencia, los padres y madres firmantes de distintas escuelas del país sentimos el llamado de alzar una voz que brota del corazón.

Han pasado 697 días desde el primer bombardeo israelí sobre Gaza, en octubre del 2023.

Según el informe de Defense for Children International – Palestine, al menos 583 niños y niñas fueron asesinados solamente en los primeros 5 días del conflicto.

Desde entonces, varios análisis periodísticos han evidenciado lo impensable: Israel mata a un niño palestino cada 45 minutos. UNICEF reportó este año que, en promedio, 28 niños y niñas mueren cada día desde el inicio de la ofensiva, y a la fecha este mismo organismo estima que han sido asesinados más de 18000 niños y niñas desde octubre del 2023. Según el artículo publicado por The Lancet el 5 de julio de 2024, “Counting the death in Gaza: Difficult but Essential”, la experiencia en otros conflictos demuestra que las muertes indirectas suelen ser de 3 a 15 veces más que las directas, lo que sugiere que los números reales podrían ser aún más devastadores.

Diversas organizaciones internacionales han evidenciado las consecuencias del bloqueo ilegal de la ayuda humanitaria, que han revelado la faceta más cruel de este genocidio. La población de Gaza está siendo sometida a una hambruna provocada deliberadamente. Informes y testimonios documentan escenas desgarradoras: asesinatos en los puntos de distribución de alimentos, francotiradores que apuntan a los más pequeños, disparos dirigidos al cráneo o al corazón de niños en indefensión. Las personas más inocentes —quienes deberían ser protegidas por toda la humanidad— se han convertido en objetivos de guerra.

Durante estos dos años hemos sido testigos de un dolor que desgarra la conciencia del mundo: la violencia sistemática contra el pueblo palestino. Pero lo que más estremece nuestro corazón de padres y madres es el sufrimiento de sus niños, niñas y jóvenes. Personas menores de edad sometidas a cirugías sin anestesia, a intervenciones sin un calmante que mitigue su llanto, a noches enteras con el estómago vacío y a experimentar el dolor y la agonía que ningún ser humano debería conocer.

Por eso, como colectivo de padres y madres de familia de diferentes escuelas costarricenses, levantamos nuestra voz para repudiar el genocidio en Palestina.

Han pasado 697 días y 77 años desde la Nakba de 1948, cuando dos tercios de la población palestina fueron expulsados desde su casa sin poder volver. Sabemos que los derechos de la niñez palestina también son violentados fuera de Gaza, en lugares como Cisjordania, Ramala o Belén. Y con ellos sufren madres, padres, abuelas, abuelos y familias enteras, a quienes se les somete a vivir bajo un régimen colonial y de “apartheid” que aplasta toda dignidad.

Hoy, en setiembre, mes en que celebramos con orgullo la independencia de nuestro hermoso país, sentimos aún más fuerte la obligación moral de alzar la voz. Costa Rica nos bendijo con la paz, con la libertad y con el privilegio de ver a nuestros hijos e hijas crecer en un país democrático. Por eso extendemos un abrazo solidario a todas las familias palestinas y a esa niñez huérfana que ha quedado en el desamparo. Que sepan que desde esta tierra de paz reciben nuestro cariño y nuestro apoyo. Como madres y padres hemos cumplido con la responsabilidad de informarnos, por lo tanto, imploramos a los medios de comunicación costarricenses que hagan lo mismo: que informen con verdad, que llamen a las cosas por su nombre y que no repliquen la retórica de un estado genocida.

Finalmente, como ciudadanía y habitantes de un país que abolió su ejército y forjó su identidad sobre los valores de la paz, rogamos coherencia con nuestros principios patrios. Que la independencia que celebramos no sea únicamente una conmemoración, sino un compromiso permanente con la defensa de la dignidad humana, aquí y en cualquier lugar del mundo.

Alzamos nuestra voz para exigir el fin del genocidio, un alto al fuego inmediato y el cese de la ocupación israelí en Palestina.

Para cualquier pregunta, pueden escribir a arianafdez@gmail.com o zagluljou@gmail.com

Apoye con su firma:

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