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Etiqueta: pobreza

La política social según el enfoque sobre la pobreza y el ajuste institucional regional

Miguel Sobrado

Nuestro país realiza una de las mayores inversiones per cápita, en política social en el continente, pero está estancado desde hace 20 años en su esfuerzo por reducir la pobreza, mientras que Uruguay en ese mismo período de tiempo eliminó la pobreza extrema y redujo la pobreza a un 7%.

Conviene rastrear nuestra política social, especialmente la promocional para hacerla más efectiva. En días recientes se realizó un video foro en el Museo de Jade sobre algunos de los productos del proyecto Germinadora realizado durante la última década en 5 cantones de la región sur, mostrando los resultados que puede dar la inversión social cuando, por una parte se incorpora a la comunidad organizada a las soluciones, y por otra se ajusta el quehacer del órgano regional, en este caso JUDESUR, a las necesidades de la gente organizada.

Las visiones contrapuestas y la participación

Existen dos enfoques predominantes en la aplicación en las diversas modalidades de la política social, de los cuales dependen los resultados obtenidos.

Estos enfoques van más allá de las declaraciones de la política y de sus de principios formales. Se definen por su aplicación en la práctica, esto es en el diseño institucional y con la consecuente forma de elaborar y aplicar los programas y proyectos en las comunidades y grupos.

Los perdedores

Se trata de un enfoque ideológico, a menudo subyacente que se sustenta en las relaciones sociales y políticas prevalecientes, que ve a la población pobre como perdedores, en contraposición con los “ganadores” que tienen buen ingreso. Esto se le atribuye a que carecen de capacidades adaptativas, interés y voluntad de tensar el arco creativo para superarse. En otras palabras la pobreza, aunque tenga diversas causas, es un problema de las personas que solo puede resolverse a través de una intervención realizada por profesionales capacitados desde las instituciones. Esta intervención puede adquirir forma de asistencia con las personas que no pueden valerse por sí mismas, donde los profesionales definen criterios para asignar recursos. O puede adquirir forma “promoción” donde los especialistas intervienen para que los pobres salgan adelante, elaborando desde los escritorios proyectos o designando a los ejecutivos su tutelaje directo. En este proceso, rara vez los beneficiarios participan en la definición y ejecución del proyecto. De tal forma que éstos lo ven como un proyecto institucional, no como algo propio, y así asumen su éxito o fracaso. Los funcionarios institucionales, por su parte, ven los fracasos como una confirmación de la incapacidad de los perdedores.

Este tipo de enfoque es simbiótico con los sistemas de clientelismo político, donde se buscan grupos de apoyo y lealtades, más que resultados. No es casual que desde el diseño institucional se impulse el paternalismo y la intervención de los funcionarios “para ayudar a la gente”, castrando simultáneamente la iniciativa y creatividad de los supuestos beneficiarios.

La construcción de capacidades y apoderamiento a través de la actividad objetivada impulsada por la capacitación masiva.

Aquí hay también visión ideológica, que habla del potencial humano, incluso en los casos donde se requiere de asistencia por razones de edad y salud, ya que no se limita a facilitar recursos básicos, sino que estimula la calidad de vida con actividades y ocupaciones.

Para efectos de promoción social, esta concepción parte que los seres humanos estamos configurados por el papel y la experiencia organizativa que hemos desempeñado hasta el momento pero, y esto es fundamental, no estamos determinados. Podemos reconfigurarnos, eso sí, a través de una nueva práctica. Un proceso de capacitación donde percibamos lo límites de las inercias históricas y sus techos sociales, al mismo tiempo que descubrimos y aprehendemos los nuevos modelos organizacionales y sociales, ajustando simultáneamente las expectativas a las nuevas realidades y posibilidades.

Dentro de esta visión los excluidos son considerados protagonistas activos de su propio desarrollo que requieren, de capacitación organizacional y alfabetización en el montaje de sus propios proyectos. Al apoderarse organizacionalmente en el montaje de sus propios proyectos se inician también el sendero de gestión ciudadana.

Con este tipo de participación se formaron las primeras cooperativas de autogestión con campesinos y obreros bananeros en Costa Rica; se desarrolló el programa Hospital sin Paredes en cinco cantones con más de 161 puestos de salud con resultados que fueron premiados por la Organización Mundial de la Salud. Se construyeron 1063 empresas asociativas también con campesinos y obreros en el proceso de reforma agraria hondureña en los años 70 y centenares de experiencias en Brasil, México, y Sur África donde actualmente aplica en 49 cantones de seis provincias para el desarrollo municipal.

Evidencias de la efectividad del método están registradas en artículos, informes e incluso libros donde se detallan experiencias en tres continentes como “Un futuro para los excluidos” de la editorial de UNA. La resistencia a su aplicación, producto de su choque con las relaciones de poder y el paternalismo y comodidad institucional, que prefiere servirse que servir a las comunidades, también está documentada en artículos e informes. Un caso reciente ha sido el informe sobre una década de obstáculos en la aplicación del proyecto Germinadora en la zona sur del país, que a pesar de todos los obstáculos que se le interpusieron, pudo presentar logros destacados.

El problema del archipiélago institucional y ajuste institucional

En el caso costarricense vale la pena destacar que la evaluación intermedia del proyecto Germinadora en 2103, señaló por una parte, la eficacia de la metodología de capacitación masiva aplicada e incluso la recomienda como método para un proyecto país, pero por otra parte la incapacidad institucional de darle seguimiento. Por tal razón pide suspender la capacitación porque el aparato institucional, no ofrece seguimiento ni atiende al decreto presidencial que declara al proyecto de interés público, y propone concentrarse en el seguimiento. El aparato institucional nacional es un archipiélago, donde cada isla desciende hasta lo local, que no tiene instancias regionales de coordinación y ejecución. En el caso de Germinadora, aunque está pendientes el ajuste de la estructura institucional nacional, se dio un fenómeno regional a través de la asignación de recursos financieros y acompañamiento por parte de los Grupos de Acción Territorial. Esta fue una pieza complementaria que ajusto la acción institucional a las necesidades de los emprendedores generando éxitos en el proyecto. Pero este es un tema que amerita estudio y aprendizaje para quienes trabajan en la reforma del Estado. Más claro no canta un gallo, incorporar a las comunidades como actores de un quehacer institucional articulado a sus necesidades es fundamental para incorporar el haz de voluntades local y obtener resultados y productos. Sin este ajuste, por más funcionarios que se contraten no se pueden realizar las transformaciones necesarias ya que va contra naturaleza de la capacitación y el aprendizaje de adultos.

Foto: Semanario Universidad

La pobreza en el 2019 fue alta en la mayoría de las regiones

German Masís

La pobreza se mantuvo en el 21% y la pobreza extrema bajo de 6.3% a 5.8%, según la reciente Encuesta Nacional de Hogares 2019.  Ese 21% corresponde a 336.000 hogares y de éstos hay 93.542 en pobreza extrema.

Estos nuevos resultados se consideran positivos según los investigadores del INEC, si se valora que la pobreza global no aumentó a pesar del bajo crecimiento económico registrado.

No obstante, a nivel regional, se observa una mejoría en los datos únicamente en la región Chorotega, donde la pobreza bajó del 26% en 2018 al 20.3% en el 2019, mientras que la pobreza extrema bajó de 8.8% a 5.4%.

Aunque las causas de este mejoramiento del nivel de pobreza en esta región no fueron reveladas, se mencionó que todos los rubros de ingreso lograron aumentar, entre ellos los subsidios estatales, los cuales parecen haber sido captados por los hogares que están en los primeros deciles.

Pese a los resultados generales de la pobreza influenciados por el mejoramiento en la región Chorotega, la pobreza es alta en algunas regiones, por ejemplo, en el Pacífico Central, la región Brunca y la Huetar Atlántica, la pobreza ronda el 30%, lo que implica que la tercera parte de los hogares no cubren sus necesidades básicas. (La Nación, Economía 18-10-19).  En esas regiones la pobreza extrema es del 9.1, 9.2 y 8.9, las más altas del país.

Por su parte, si se observa el estado de la desigualdad a nivel nacional según el índice de Gini, éste se ubica en 0,514(uno de los más altos de Latinoamérica) lo que significa que el 20% de las familias más acomodadas acapara el 50,7% de los ingresos totales y el 20% más pobre sólo reúne un 3,9%.

En tanto en las regiones el coeficiente de Gini revela que en la Brunca, Chorotega y Huetar Atlántica es cercano al 0,53 y la tasa de desempleo se ubica en el 30%. (Elpaís.cr, Opinión,18-10-2019) lo que junto a los niveles de pobreza mencionados, confirma los deteriorados índices de desarrollo social, particularmente en las zonas rurales y costeras y las persistentes desigualdades y desequilibrios territoriales.

Según algunos investigadores, estos desequilibrios territoriales, son el resultado de la concentración de los recursos en el Valle Centra (GAM) y obedecen a un modelo de desarrollo que genera desigualdad y marginación en las zonas costeras y periféricas. (ElPaís.Cr, Nacionales 6-10-2019).

Los continuos informes del Estado de la Nación han constatado un rasgo fundamental del desarrollo en Costa Rica: los fuertes contrastes dentro y entre las regiones, territorios fragmentados, con varias microrregiones claramente diferenciadas en su base productiva, pero que tienen en común bajos logros en desarrollo humano. (XXIV Informe Estado de la Nación, 2018, p.49).

 

Imagen con fines ilustrativos tomad de vox.lacea.org

Enviado por el autor.

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La medicina del gobierno, la peor enfermedad del Pueblo

La grave crisis, que vive el país, se ha acentuado en los últimos años. Ha sido creada por los políticos de turno (PLN/PUSC/PAC). Hoy podemos observar sus graves consecuencias, recayendo en los sectores más vulnerables de este país.

A la vista, tenemos: alto índice de desempleo, inseguridad ciudadana, sub empleo y precarización del empleo en resumen pobreza general. Ya vendrá el hambre y lucha por sobrevivencia.

La estrategia es conocida: Crear problemas y después ofrecer soluciones llamado “problema-reacción-solución”.

Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

Así hemos visto la atroz campaña contra el empleado público, con la finalidad de achacar la crisis fiscal y acumulada por los gobiernos de turno.

En lo absoluto, ha interesado y no observamos del Gobierno, intención de atacar la pavorosa evasión y elusión fiscal del “gran capital”; ataca las clases bajas.  “Como siempre, el pobre es Pato de la Fiesta”.

Se crea e incentiva una crisis económica, para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

Observemos: entre otras medidas propuestas por la Unión de Cámaras de la Empresa Privada (UCCAEP) y Cámara de Comercio de Costa Rica –que son los sindicatos empresariales más poderosos en Costa Rica– está lo que en la práctica es, seguir el desmantelamiento de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Proponen: disminuir la base mínima contributiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, es decir, aplicar un porcentaje escalonado del Seguro de Salud.

Como dice nuestro pueblo ‘’unos se comen la piña y a otros le duele la panza”’. A pesar de la grave crisis que la agobia serían menos recursos para los asegurados.

Notamos también lo que se ha llamado ‘’la estrategia de la gradualidad’’, es decir tomar las medidas inaceptables progresiva y gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Ahí esta la trampa de la estrategia, creando inacciones, inadvertencias dadas las costumbres de “todo lo acepto”.

Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) han venido siendo impuestas durante años en forma progresiva y paulatina, sin que se reaccione en su contra.

Se nos ha impuesto:

  • Estado mínimo
  • Privatizaciones
  • Precariedad en valores al empleo
  • Flexibilidad laboral
  • Desempleo en masa
  • Salarios que ya no aseguran ingresos decentes

Y tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

Y esto es para todos: trabajadores de la empresa pública y empresa privada.

Se propone la flexibilización laboral: cambio de jornadas, horarios, en resumen, más precarización en el empleo y desvalorización de su trabajo.

A partir de julio entra en vigencia el IVA (se cambia el impuesto de ventas al de valor agregado) y desde el corte de pelo hasta la electricidad elevarán su costo. Nos llevan a raspar las ollas en cada hogar.

Desde luego, no proponen ajustes de salario, para colmo el incremento del primer semestre de 2019, fue nominal en la limosna de tan solo ¢2.700, en caso Caja Costarricense de Seguro Social NO LO HA PAGADO.

El gran poder político y económico camina de la mano, unido y triunfante.

Los de a pie, trabajadores y ciudadanos ¿cuándo? hemos de avanzar unidos.

Atiendo notificaciones al correo sindicato@aesscr.com

Sr. Alvaro Alberto Salazar Morales

Secretario General A.E.S.S

 

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La pobreza en Costa Rica en aumento entre el 2017 y el 2018

Nicolas Boeglin (*)

Este 18 de octubre fue dado a conocer el estudio denominado «Encuesta Nacional de Hogares Julio 2018«, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC). Sus hallazgos eran esperados al permitir medir de mejor manera la realidad social costarricense, objeto de valoraciones diversas, en particular durante la reciente campaña electoral de este 2018: mientras que para unos el deterioro social heredado de las administraciones anteriores – correspondientes a los períodos (2006-2010) y (2010-2014) – se mantenía, para otros, Costa Rica estaba logrando desde el 2014 revertirlo y ello debería de verse reflejado en las mediciones a venir.

Foto extraída de artículo de prensa (Semanario Universidad) titulado «Centroamérica reduce pobreza del 53% al 49%», edición del 18/11/2015

Los principales hallazgos del INEC

En este documento oficial del Estado costarricense, se puede leer (véase texto completo), con relación a la pobreza, que:

«el 21,1 % de los hogares del país se encuentra en situación de pobreza por LP, esto equivale a 328 848 hogares, 23 617 hogares más que el año anterior, en términos porcentuales representa un incremento de 1,1 pp en el nivel pobreza, lo cual es una variación estadísticamente significativa» (p. 43).

Asimismo, se señala que:

«El porcentaje de hogares en pobreza extrema presenta un aumento de 0,6 pp, pasando de 5,7 % en el 2017 a 6,3 % en este año, en términos absolutos representa un aumento de 12 371 hogares, pasa de 86 663 hogares en el 2017 a 99 034 en el 2018» (p. 44).

Se sugiere al lector revisar los gráficos de las páginas 43-44 que ilustran de manera muy clara el aumento de la pobreza medida con relación a hogares (p. 43) y personas (p. 44).

Se detalla también la medición de la pobreza ya no de los hogares sino en número exactos de personas: el estudio no las distingue, pero se puede adelantar que gran parte de estas personas poseen un rostro femenino. Según los datos del INEC para el 2018,

«La incidencia de la pobreza en términos de personas es de 22,9 %, en términos absolutos representa 1 142 069 personas en el 2018, esto equivale a un aumento de 0,8 pp respecto al 2017, es decir, 49 666 personas más en condición de pobreza» (p. 44)

De igual forma, con relación a la pobreza extrema, se puede leer que:

«Por su parte, el porcentaje de la población en extrema pobreza se estima en 7,2 %, 1,0 pp más respecto al año anterior, lo que corresponde a 360 783 personas con ingresos per cápita inferiores al costo de la Canasta Básica Alimentaria en el 2018, 54 273 personas más que en 2017» (p. 44).

De manera a dimensionar estas cifras para el lector poco familiarizado con estadísticas poblaciones de Costa Rica, es de notar que la población total de Costa Rica asciende a unos cinco millones de habitantes para el 2018, según cables de noticias circuladas en setiembre del 2018 sobre el nacimiento del «tico 5.000.000.».

Cabe precisar que los datos aportados en julio del 2015 por el INEC en una encuesta similar (véase texto completo) indicaban que «el 21,7% de los hogares en el país se encuentran en situación de pobreza, esto equivale a 317 660 hogares en dicha condición» (p. 22) y que «En condición de pobreza extrema, la cantidad de hogares se incrementó respecto al año 2014, pasando de 94 810 a 104 712 hogares en el 2015, cifra que representa el 7,2% de los hogares en el 2015» (p. 23).

Hallazgos que… ¿confirman la creciente desigualdad en Costa Rica?

Con relación al coeficiente Gini que mide la desigualdad, se puede leer que:

«El coeficiente de Gini, es una medida resumen de la desigualdad en la distribución de los ingresos per cápita entre los hogares. Para el 2018, el nivel de concentración del ingreso se mantuvo en 0,514 mismo valor observado el año anterior» (p. 41).

Mantener la cifra del coeficiente Gini en un 0,514 con relación al 2017 no es para nada halagüeño, si se considera que Costa Rica constituye, con Guatemala y República Dominicana, el único Estado en el que el coeficiente Gini ha progresado, a diferencia de la tendencia general observada en los últimos dos decenios en el resto de América Latina. Como se puede apreciar en el siguiente gráfico, es a partir del 2007 que la desigualdad social en Costa Rica que mide el coeficiente Gini progresa de manera significativa.

Gráfico extraído de artículo de prensa (La Nación) titulado: «Desigualdad baja en América Latina pero sube en Costa Rica», edición del 31/07/2017

La variación del coeficiente Gini en América Latina desde el 2002 hasta el 2016 en curva sostenidamente descendente se puede también apreciar en el gráfico I.5 (página 49) del Panorama Social de América Latina (2017) publicado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), y disponible aquí.

Se lee en el reciente estudio del INEC cómo es que se reparte la desigualdad dentro del territorio costarricense, comparando datos del 2017 y del 2018:

«la Huetar Caribe presenta el menor nivel de desigualdad en el ingreso, esto a pesar de que aumentó respecto al 2017, por otra parte, en el 2018 la región Brunca pasa a ser la región con el mayor nivel de desigualdad (0,524). Además de la región Huetar Caribe, la Chorotega y la Brunca aumentó el nivel de desigualdad respecto al año anterior, mientras en la Central, la Pacífico Central y la Huetar Norte la desigualdad disminuye. El aumento en el coeficiente de Gini de la Chorotega, así como la disminución en el de la Pacífico Central son estadísticamente significativos» (p. 41).

El declive de Costa Rica en materia de IDH

En el 2017, se dio a conocer la posición de Costa Rica con relación al Índice de Desarrollo Humano (IDH), una medición que realiza el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), colocando a Costa Rica en el puesto 66 a nivel mundial: referimos a nuestros estimables lectores a nuestra nota cuya versión final fue publicada en HablandoClaro y en el sitio de Pressenza, titulada «Indice de Desarrollo Humano 2016. Costa Rica en el puesto 66«, disponible en este enlace de HablandoClaro y en este otro de Pressenza.

En el mes de marzo del 2018, se indicó que Costa Rica pasó de la posición 66 (2016) a la posición 63 (véase clasificación oficial del PNUD para el 2017). El desglose de los rubros evaluados se encuentra en este enlace oficial del PNUD. De manera a poder apreciar mejor qué significa para Costa Rica estar en posiciones que oscilan entre los puestos 66 y 63, adjuntamos a continuación clasificación anterior en materia de IDH, a nivel mundial, en el que se puede destacar el verdadero desplome del IDH correspondiente al período (2006-2010):

Elaboración propia del autor, con base en los datos compilados hasta el 2012 por el Estado de la Nación.

Los recientes datos para el 2018 que arroja el INEC vienen a confirmar diversas advertencias hechas desde varios años por algunas entidades internacionales y nacionales a las autoridades de Costa Rica sobre la imperiosa necesidad de adecuar su denominado «modelo» de desarrollo de forma tal que redistribuya de manera mucho más equitativa la riqueza que genera.

A modo de conclusión: un «modelo» bastante cuestionable

En efecto, generar ganancias para algunos sectores privilegiados sin que ello incida en los índices sociales de un Estado o en una mejoría paulatina de otros sectores más desprotegidos arroja algunas interrogantes muy válidas sobre el tipo de «modelo» económico seguido. Un ejemplo, entre muchos otros, sobre la escaza o nula distribución de la riqueza generada lo constituye uno de los principales productos de exportación de Costa Rica, la piña exportada desde los años 2007 al mercado mundial denominada «Sweet Gold» o MD-2. Este producto ha contado a partir del 2007 con políticas del Estado para favorecer su vertiginosa expansión so pretexto del «desarrollo» que aporta a las comunidades y los «miles de empleos» que genera, según las autoridades públicas costarricenses.

En el 2007, Costa Rica exportaba piña por un valor de 487 millones de US$; según cifras oficiales, en el 2017 exportó piña por concepto de 940 millones de US$. La riqueza generada es innegable, pero… ¿qué pasa con el desarrollo? En esta precisa materia, en el 2007, Costa Rica se ubicaba en el puesto 48 a nivel global con relación al indicador del IDH; para el 2017, se ubica en el puesto 66. A nivel local, los cantones en los que se localizan extensas plantaciones de piña se mantienen entre los cantones con menor IDH con relación a los demás 81 cantones (véase clasificación del Atlas 2014 que posiblemente confirmaría una nueva clasificación al 2018).

Los datos arrojados por el INEC vienen ahora a interpelar a varios decisores políticos y a confirmar que diversas advertencias hechas en el pasado a sus antecesores persisten. Sería de sumo provecho que el INEC piense en pormenorizar sus datos a nivel cantonal, de manera a tener una lectura mucho más precisa de la realidad costarricense a nivel local, como sí la ofrece la medición IDH en el plano cantonal.

Documentos / artículos recientes de interés (breve selección)

CHAVERRI P.,»¿Por qué persiste el estancamiento de la pobreza en Costa Rica?«, 2015, artículo de opnión, Semanario Universidad, disponible aquí

INEC, Costa Rica Mapas de Pobreza 2011, Informe, San José, 2011, 63 páginas, disponible aquí.

LOPEZ SEDÓ V., «La odiosa desigualdad nos atrasó cuarenta años«, 2018, reportaje, Semanario Universidad, disponible aquí.

PNUD / UCR, Atlas del Desarrollo Humano Cantonal de Costa Rica, San José, 2011, 111 páginas, disponible aquí.

SAUMA P., «Pobreza, desigualdad del ingreso y empleo«, Ponencia, XI Estado de la Nación, disponible aquí.

VARGAS G., «Pobreza en Costa Rica: datos, silencios y sombras«, 2018, publicado en el medio Delfino.cr, disponible aquí.

 

(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

Enviado por el autor.

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Conversatorio: Trabajando en contextos mediados por el narcotráfico, la criminalización de la pobreza y los efectos de las prisionalización

La Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica le invita al Conversatorio: Trabajando en contextos mediados por el narcotráfico, la criminalización de la pobreza y los efectos de las prisionalización, el cual estará a cargo de Ana Cajiao, este jueves 12 de julio a las 8:30 a.m. en la sala de audiovisuales de la Biblioteca Eugenio Fonseca Tortós, Facultad de Ciencias Sociales, UCR.

 

Imagen con fines ilustrativos tomada de la nota publicada en SURCOS titulada: Director del Observatorio para la prevención de la tortura habló sobre hacinamiento y monitoreo carcelario.

Enviado por Luis Alberto Soto.

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El nuevo gobierno costarricense y Centroamérica

Dr. Willy Soto Acosta (*)

Dr Willy Soto Acosta
Imagen tomada del Facebook de Willy Soto Acosta.

Después de la II Guerra Mundial, Alemania y Francia conformaron la Comunidad Económica del Carbón y el Acero (que a la postre dio paso a lo que hoy es la Unión Europea), con las heridas aún sangrantes del conflicto bélico. Lo hacían más con un interés realista que por un deseo de hermandad: la toma de consciencia de que habitaban la misma “casa común”.

Centroamérica es el hábitat de Costa Rica, para bien o para mal. Ello significa un gran reto: ni diluirse en la región ni querer constituirse en una isla dentro de ella. “Costa Rica no es parte de los problemas de Centroamérica pero éstos si son parte de nuestro país”, manifestaba en su primer gobierno el ex -presidente Oscar Arias. Hoy en día esa premisa se revela parcialmente incorrecta. En una sociedad global, los problemas ticos tienen una continuidad con el resto de la región: la violencia engendrada por el narcotráfico, el aumento de la pobreza extrema, el desempleo, las migraciones, la tentación (como quedó demostrada en los últimos comicios costarricense) de violar derechos humanos incluso por la vía electoral, las consecuencias del cambio climático que actúan en una dimensión centroamericana y caribeña y no a escala estato-céntrica.

Mal haría el nuevo gobierno de hacer un berrinche como el que hizo Luis Guillermo Solís y su canciller de salirse temporalmente del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) por el asunto de las migraciones africanas, haitianas y cubanas que atravesaban el país, ante la negativa de Nicaragua de abrir sus fronteras. La nueva administración debe entender que la integración regional ya no es solo un discurso romántico de hermandad centroamericana sino sobre todo, una estrategia nacional de Alta Política para enfrentar problemas que solo se pueden gestionar y resolver mancomunadamente. La soberanía ya no es aislarse dentro de unas fronteras cada vez más porosas sino, manteniendo la identidad nacional, la capacidad de influir en los recursos de los países vecinos para así enfrentar riesgos nacionales-regionales.

¿Qué el SICA en mucho es un leviatán con una arquitectura frondosa, en algunos casos inútil, que alberga los intereses gremiales y salariales de una “mara” de burócratas con altísimos salarios y de un estamento de consultores centroamericanos e internacionales (ligados a la cooperación) que llevan un estilo de vida lujoso? ¡Eso nadie lo duda!

Aún más: desde la fundación del Mercado Común Centroamericano a finales de los 50´s y principios de los 60´s del siglo pasado, ha hecho más por la integración el empresariado (no de gratis, porque les convenía un economía regional) que la institucionalidad burocrática.

El reto del nuevo gobierno, en ese camino de compaginar identidad nacional y gestión en “condominio” de problemas centroamericanos, es conseguir una limpieza del SICA (tarea que Solís empezó, al menos en el discurso), impulsar la participación empresarial bajo el respeto de los derechos laborales y ambientales, y darle voz al gran ausente: la sociedad civil. Si la integración no se comienza a edificar desde abajo (desde la cultura, el deporte, las MYPIMES, las ciudades, el ambiente), todo será fantasía. La propuesta de Panamá de construir un metro o tren que la una a Costa Rica es en este sentido esperanzadora, y este espíritu se puede extender al resto de la región.

Nuestro país tiene un recorrido que puede potenciar en el marco regional: las relaciones comerciales con China (ahora que algunos países del SICA están alejándose de Taiwán), el TLC con Corea del Sur, sus avances en materia de enfrentar el cambio climático. Destaca aquí el replantearse la decisión de no participar en la Alianza del Pacífico (AP) (sin dudas el esquema integrador más dinámico actualmente en Latinoamérica), no obstante el trecho andado en esa materia. Sin desatender a los grupos internos que se oponen a esa adhesión, Costa Rica puede ser el puente entre la AP y Centroamérica.

Charles de Gaulle solía decir que “cada país debe hacer la política de su geografía”. Este principio se debe aplicar en nuestras relaciones con nuestro vecino del norte. En los últimos tres gobiernos ticos hemos esbozado una política de “caritas enojadas”, lindando con un extremo infantilismo. Algo similar ha hecho Managua. Esperamos de Carlos Alvarado un cambio: se puede defender el interés nacional, la integridad territorial, sabiendo que compartimos una “casa común”.

Hay razones para creer que así será: nombró a una mujer en la cancillería, y además brillante y afrodescendiente, lo cual dice mucho, demasiado. La idea del nuevo gobierno de celebrar el Bicentenario de manera regional, junto con los otros países centroamericanos, no puede sino que aplaudirse.

 

(*)Catedrático, Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional.

 

*Imagen con fines ilustrativos tomad de vox.lacea.org

Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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Los pobres estafados de siempre ¿una vez más?

Hernán Alvarado

 

Los mismos de siempre

Hemos visto, a lo largo de muchos años, que los políticos vienen a pedir el voto a los “pobres”, siempre para sacarlos de la pobreza. Tal como los falsos profetas vienen a pedirles el diezmo, para salvarlos del infierno. Pero, ni unos los han sacado de la pobreza, ni los otros los han salvado nunca del infierno; pues, para empezar, como la Iglesia católica ha reconocido, el infierno no existe, como tampoco ha existido hasta ahora el paraíso de la justicia social. Campaña tras campaña, esos mismos políticos, y sus patrocinadores, se han enriquecido cada vez más, mientras los “pobres” se han empobrecido un día si y el otro también.

Casi todos esos políticos son igualitos, hablan igual, visten igual, prometen lo mismo. Siempre con frases ingeniosas, hacen un esfuerzo por parecer sinceros. A veces hablan con números, con porcentajes y todo, a veces presentan metas, con esa “seguridad” que convence a cualquiera. Los más audaces, hasta dicen que vienen de familias pobres, que son como ellos y conocen sus necesidades. Claro, hace tanto tiempo de eso, que ya nadie en el barrio se acuerda de ellos.

Casi lo mismo

Pero, al final de su respectivo gobierno, volvemos a lo mismo, y su lucha contra la pobreza vuelve a quedar en palabras que se llevó el viento. No obstante, casi todos gastan algo o mucho en estrategias y programas, pero la pobreza sigue aumentando o se mantiene igual, en vez de disminuir. Eso no impide que, cada cuatro años, vuelvan los siguientes políticos con el mismo cuento. A su demagogia habría que sumar las causas estructurales, esas que ninguno quiere reconocer, pues no resulta conveniente admitir, electoralmente, que el sistema capitalista produce pobreza, tanto como produce riqueza.

Este gobierno puede rajar con haber encontrado una estrategia (“Puente para el desarrollo”) con la que ha logrado disminuir, en algunos puntos porcentuales, la pobreza; un avance pequeño, solo que en un tema que tiene años de estar estancado. Pero es un resultado tan frágil como que, si perdiera el PAC, puede que retroceda. En honor a la verdad, si uno de los dos candidatos actuales sabe con propiedad algo sobre este tema, ese es, sin lugar a duda, Carlos Alvarado.

Un nuevo demagogo

Pero ahora ha llegado otro “salvador” de los pobres. Igual a los demás, con el mismo traje y el mismo tono, engaña, promete y miente sin vergüenza. Dice que tiene las manos limpias, pero será por no haber hecho nada que lo haga merecedor de una silla presidencial; ya que, sin haber llegado aún al poder, él y su partido tienen varios cuestionamientos sin aclarar. Además, la gente que ahora le rodea deja mucho que desear. A tales cuestionamientos, ese candidato responde igual que los demás: no sé, no sabía, estamos trabajando en eso, eso es responsabilidad del Comité ejecutivo, ya cumpliremos como es debido, no he leído a mi pastor espiritual, etc.

¿Cómo nos puede librar de la pobreza una persona que no tiene la formación (algo por lo que dice no sentir vergüenza) ni experiencia, ni preparación, ni capacidad para “matar” a este “gigante” de la pobreza; alguien que, como ha quedado claro en los debates, no tiene conocimiento de la gestión pública, ni sabe cómo funcionan las instituciones ni la cooperación internacional? ¿Cómo le podemos confiar esta enorme y difícil tarea a alguien que no sabe cómo financiar las pocas ideas generales que ha manifestado; a alguien que no tiene un plan serio: el primero daba pena ajena y el segundo, publicado a última hora y sin presentar al TSE, da miedo, da cólera y está lleno de plagios?

Particularmente, permítaseme esta digresión, la definición que se establece en ese plan de libertad es, sencillamente, alarmante. Solo es libertad lo que ellos dicen que corresponde a ese otro invento ideológico suyo que es el “cristianismo social”, lo demás es libertinaje. En la página 9 de ese nuevo hechizo, se lee: “Pero libertad no es libertinaje, constituye la decisión de ejercer el libre albedrío y, para nosotros, ello implica la decisión de llevar la vida privada y pública, en apego a la ética cristiana. Libertad, no es libertinaje.”

¿Y quién define esa ética cristiana que debe regir tanto la vida pública como la privada? Ellos mismos, en secreto y a puerta cerrada, según su propia y arbitraria interpretación de las sagradas escrituras, según su moral heterosexual, patriarcal y teocrática. Nadie que ame la libertad puede admitir semejante definición, a penas propia de una dictadura moral y política en ciernes.

Este muchacho se ha contradicho y arrepentido tantas veces como ha creído necesario, para quedar bien con todos sus posibles votantes. Después del resultado será otra cosa y podrá actuar libremente. Lo más concreto que ha dicho, “en secreto”, es que combatirá la pobreza a través de las iglesias evangélicas, que están por todo el país y conocen las necesidades de la gente; algo por lo que la Contraloría General de la República, de llegar a intentarlo, no tardaría en enviarlo a la cárcel.

Después de presentarse como el abanderado de la peor campaña de odio que ha vivido este país en muchos años, de ser el líder de la mayor división de la familia costarricense (no solo de la suya propia, a cuyos primos también han amenazado) mientras se hace pasar por el más ingenuo y bien intencionado de los candidatos, viene a prometerle, a los “más necesitados”, menos que lo mismo de siempre y sin la menor idea de cómo les podría cumplir.

Los más estafados

Por eso, si Restauración Nacional ganara el próximo domingo, peor aún, si ganara con los votos de los más “pobres”, o en su nombre, sería la mayor estafa política de la historia del país. En la primera ronda, se entiende que ganara porque nadie conocía a su candidato; pero, en esta segunda ronda, ahora que lo conocemos, pese al apoyo que ha recibido de los mismos oportunistas de siempre, sería para mí una triste y gran sorpresa que fuera igual.

Los únicos pobres de verdad, hablo de política, son los pobres de criterio u opinión, los que, sin información ni educación, votan por el primero que les promete lo que nunca les cumplirá. Ellos son los analfabetos políticos y no pueden ser el orgullo de ningún candidato, de ningún partido, de ninguna familia, de ninguna sociedad democrática. Aunque lo sean de aquellos que dicen que “Dios” no quiere que piensen sino que obedezcan.

No me refiero, entonces, a los que vivimos en el campo, sencilla y humildemente, bajo el cielo estrellado, cerca del mar, en el corazón de la montaña y al lado de los ríos aún cristalinos. Como ellos lo saben, pobres son otros que viven de espaldas a la naturaleza. Pobre no es quién carece de moneda, quien no tiene esto o aquello, que es lo que cuenta para las estadísticas del INEC; sino aquel que no sabe distinguir entre quiénes son sus amigos y quiénes son sus enemigos. Pobre es quien no sabe responder afirmativamente a quienes lo respetan, para seguir a quienes sólo lo utilizan para ganar poder en su nombre y después gobernar, igual que siempre, como les da la gana o, desde luego, solamente para aquellos que los financian, les asesoran o los llenan de “bendiciones” millonarias.

Solo mediante una democracia participativa e incluyente, una democracia real, una democracia viva y dinámica, llegaremos algún día a que esta clase de políticos desaparezca, ojalá para siempre. Mientras tanto, lo mejor es no votar, por simple prudencia, por esos lobos con piel de oveja que han hecho todo lo posible porque no les conozcamos de verdad.

 

Enviado a SURCOS por el autor.

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Crisis sistémica global, situación internacional y nacional

  • Llamamos a no votar por los neoliberales del PLN/PUSC/PIN/LIBERTARIO/REPUBLICANO ni por el fundamentalismo religioso

 

Comisión Nacional de Enlace

Comunicado Político Nº 58

 

En esta coyuntura electoral se hace necesario recordar que efectivamente, nuestro país ha sido gobernado treinta y dos años por el Partido Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC). Son esos dos partidos los principales responsables de la crisis actual y sobre ellos cae toda la responsabilidad política de lo que ocurre en nuestro país.

Todas las políticas económicas que se aplicaron desde la administración Monge Álvarez hasta la administración Chinchilla Miranda fueron promovidas en coordinación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) y ejecutadas por el conjunto de sus ministros de Economía, Hacienda, presidentes del Banco Central y los asesores económicos.

Cinco administraciones del PLN (Monge Alvarez, Figueres Olsen, Arias Sánchez y Chinchilla Miranda) y tres del PUSC (Calderón Fournier, Rodríguez Echeverría y Pacheco de la Espriella), veinte años del PLN en las cuales se aprobaron el PAE-1, 2 y 3 y el TLC y doce años del PUSC nos dice cuáles son los partidos políticos responsables del desastre derivado de la imposición del modelo neoliberal.

Después de treinta dos años de neoliberalismo en nuestro país tenemos un país, con mayor concentración de la riqueza, con una pobreza estructural que nunca redujeron, mayor exclusión y desigualdad social, mayor informalidad y precariedad laboral. Además durante treinta y dos años esos partidos convirtieron a Costa Rica en un territorio de corrupción y saqueo.

En este proceso electoral, esos partidos PLN y PUSC, más otros neoliberales que hoy se presentan como salvadores de la Patria, el REPUBLICANO/LIBERTARIOS/PIN, nos vienen con la misma receta: privatización de la salud, la educación, del ICE, recortes presupuestarios a programas sociales, reducción del Estado, venta de instituciones, flexibilización laboral, reducción salarial y de las pensiones a los trabajadores, eliminación de complementos salariales, despido de trabajadores del sector público, aumento en la edad de retiro, entre otros.

Votar por los mismos PLN y PUSC y por los otros partidos igual citados, para que sigan haciendo lo mismo, sería un gravísimo error que cometería el pueblo costarricense, especialmente la clase trabajadora.

Pero además en este proceso electoral tenemos otros actores no menos peligrosos, los partidos fundamentalistas evangélicos, que gracias a la inoperancia del Tribunal Supremo de Elecciones, involucraron la religión como eje de campaña y la convirtieron con la complicidad de los partidos tradicionales PLN, PUSC en una de las más conservadoras e intolerantes de la historia.

En este proceso de exacerbación de la intolerancia han tenido como aliados a una buena parte de la iglesia católica que compite por ver quién es más fundamentalista. Este fundamentalismo religioso, además tiene una agenda neoliberal de empobrecimiento de las mayorías, doble razón para no votar por ellos.

Este 4 de febrero el desafío es detener electoralmente esta contraofensiva conservadora neoliberal y religiosa, con el fin de avanzar las condiciones para desmontar el modelo económico neoliberal en el país, tarea del momento de la clase trabajadora costarricense.

 

Comisión Nacional de Enlace

San José, Costa Rica

25 enero 2018

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de intereconomia.com

Enviado por Ricardo Segura Ballar.

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UNA: Un día del niño y la niña con grandes deudas

Pablo Chaverri (*)

El nueve de setiembre se celebra en Costa Rica el día del niño y la niña. Se trata de una celebración establecida por recomendación dada en 1954 por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas, pidiendo que todos los países instituyeran un día consagrado a la fraternidad y comprensión entre niños del mundo entero, destinado a actividades para promover los ideales y objetivos de las Naciones Unidades, así como el bienestar infantil, e intensificar y extender los esfuerzos a favor de todos los niños y niñas del mundo. Según la Convención de Derechos del Niño, se entiende por niño a toda persona menor de 18 años, por lo que se incluye también a las personas adolescentes.

Como se puede ver, se trata de una fecha que va más allá de solamente un día de entretenimiento infantil, como se acostumbra en nuestro país, y que tiene que ver, entre otras cosas, con la intensificación de los esfuerzos para asegurar el bienestar de todos los niños y niñas. En este sentido, resulta muy importante aprovechar esta fecha simbólica para reflexionar sobre las deudas que Costa Rica mantiene con su población menor de edad, y en consecuencia, con toda la sociedad. A continuación se reseñan algunas consideradas particularmente críticas por sus implicaciones para todo el desarrollo nacional.

Salud

Pese a que Costa Rica tiene un perfil de salud adelantado para América Latina y que su esperanza de vida es elevada, subsisten retos importantes, tales como el de mejorar la calidad de los servicios en salud y ampliar la cobertura en los sistemas de atención a madres, niños, niñas y adolescentes, desarrollando un enfoque de prevención con mayor participación de las comunidades. El país todavía cuenta con coberturas bajas de captación y atención de mujeres en el posparto (69%) y la atención integral de adolescentes se estima que no supera el 40%.

Pobreza

En Costa Rica, se estima que cerca de una tercera parte de la niñez y la adolescencia se encuentra en situación de pobreza, lo cual sube aun más en zonas rurales y costas, donde se acerca a la mitad de la población menor de edad (43%), viéndose así lesionados múltiples derechos y limitándose seriamente las posibilidades de desarrollo integral a largo plazo para esta población. Esto se relaciona con que las familias más pobres suelen ser más numerosas, ya que los niños y niñas representan el 46% del total de miembros de los hogares que están en pobreza extrema, mientras son apenas el 22% en los hogares no pobres.

Educación

Aunque la amplia mayoría de la niñez en Costa Rica asiste a la educación primaria, todavía un 66% de niños y niñas de los dos quintiles de más bajos ingresos no asiste al nivel preescolar de preparatoria, y se estima que cerca de un 50% de quienes tienen entre 18 y 22 años no culmina la educación secundaria, mientras que solo un 28% de quienes están entre 25 y 34 años alcanza la educación superior, lo cual menoscaba las opciones de desarrollo futuro de quienes resultan excluidos del sistema educativo. Además, evaluaciones internacionales de desempeño educativo, tales como las pruebas PISA, muestran bajas calificaciones en las tres áreas evaluadas (matemáticas, ciencias y lenguaje), lo que evidencia que la calidad del sistema educativo costarricense es deficiente, dificultándose así el desarrollo pleno del potencial de sus habitantes.

Sexualidad

Aunque la comunidad internacional reconoce la importancia de una educación integral de la sexualidad, en Costa Rica, este sigue siendo un asunto polémico, pues algunos sectores se oponen a que se hable abiertamente de este tema en escuelas y colegios. Mientras esto ocurre, la situación de las personas menores de edad en esta materia es preocupante, puesto que, por ejemplo, un 17% del total de nacimientos ocurre en madres adolescentes, y algunos estudios recientes revelan considerable ignorancia en la población menor de edad sobre sexualidad, métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Violencia

Según el Hospital Nacional de Niños, se tiene que, cada día, se reciben en este centro un promedio cercano a los seis casos de violencia contra personas menores de edad, siendo el tipo principal la negligencia por parte de las personas encargadas del cuido de estas. Pese a que la investigación reciente, particularmente la neurocientífica, viene confirmando que las personas menores de edad que sufren agresión ven dañado su desarrollo cerebral, y a pesar de que en Costa Rica el castigo físico y el trato humillante están prohibidos por ley desde el 2008, diversos estudios realizados por el INEINA de la Universidad Nacional y otras entidades, reflejan que una mayoría de padres y madres (50% a 55%) siguen considerando el castigo físico como un método apropiado para criar a sus hijos.

Derechos

Si bien es cierto que Costa Rica ratificó la Convención sobre Derechos del Niño en 1990 y aprobó su Código de Niñez y Adolescencia en 1998, estudios recientes realizados por el INEINA reflejan que el Sistema Nacional de Protección Integral se encuentra desarticulado y con una capacidad débil para promover el cumplimiento efectivo de todos los derechos para todos los niños y niñas en el territorio nacional.

¿Qué hacer frente a estos grandes retos?

Algunas de las acciones que debería emprender el Estado costarricense para dar un salto cualitativo frente a los anteriores desafíos, son las siguientes:

  1. Pasar de un enfoque centrado en instituciones individuales, a uno centrado en los sistemas interinstitucionales, ya que los retos que tenemos son de una envergadura y complejidad tal que ninguna institución por sí sola puede enfrentarlos integral y eficazmente.
  2. Pasar de un enfoque centrado en el activismo asistencialista, a uno centrado en resultados en términos de incidencia en desarrollo humano, priorizando la evaluación científica de las intervenciones y la toma de decisiones basada en evidencia.
  3. Pasar de una protección especial basada en la institucionalización (albergues, hospicios u orfanatos) a una centrada en las familias.
  4. Descentralizar la protección, dando mayor protagonismo a los espacios locales, particularmente a las municipalidades, de manera que desde estos niveles se puedan identificar prioridades y ejes articuladores de la acción que faciliten el encuentro y desarrollo de sinergias interinstitucionales más cerca que quienes más lo requieren. La creación de políticas cantonales de niñez y adolescencia puede ser un instrumento valioso para impulsar esto.
  5. Fortalecer decididamente la prevención, atendiendo integralmente los factores generadores de riesgo y vulnerabilidad, y no esperando pasivamente a que revienten las emergencias y los casos más agudos.
  6. Consolidar y blindar la inversión en niñez y adolescencia, reconociendo sus altos niveles de retorno social, gracias a los grandes beneficios que la misma ofrece al desarrollo social del país, así como a la disminución de la incidencia de graves problemáticas tales como la delincuencia, la inseguridad, la pobreza, la desigualdad, así como el abuso y tráfico de drogas.

Es central que el país deje de ver el tema de niñez y adolescencia como un asunto meramente sectorial y comprenda su importancia neurálgica, sistémica y, en consecuencia, estratégica para el país como un todo. De otra manera, corremos el riesgo de mantener estas grandes deudas sin ser saldadas.

 

(*)Académico del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia de la Universidad Nacional (Ineina-UNA).

***Mayores detalles con Pablo Chaverri, Ineina, 8842-4749 o en la Oficina de Comunicación 2277-3067.

 

*Imagen de portada con fines ilustrativos tomad de vox.lacea.org

Enviado por UNA Comunicación.

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Estudio UCR: Educación, pobreza y desigualdad en Costa Rica

Una nueva publicación acaba de salir del horno del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica, la misma contiene una guía clara para reducir la pobreza y la desigualdad en el país y fue compilada por los investigadores Leonardo Sánchez Hernández y Rafael Arias Ramírez.

Se trata del título “Educación, pobreza y desigualdad en Costa Rica” y el mismo se presentó este jueves 31 de agosto a las 9:30 a. m. en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas. Se trata de una guía muy clara y precisa para la elaboración de política pública en materia educativa.

La principal conclusión es que la educación universitaria y secundaria incide en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Aunque se podía tener alguna certeza de que así era, la investigación demuestra con detalle esa relación positiva entre las variables, logrando además hacer contribuciones teóricas y metodológicas.

El resultado es el mismo al evaluar la incidencia de la educación en la pobreza, sea esta medida por la vía de las necesidades básicas insatisfechas o por línea de ingresos.

Los resultados muestran el entorno del colegio, la calidad de las instalaciones del centro educativo y el perfil del docente tienen pesos importantes en el logro educativo de los estudiantes; y señala categóricamente que promover más la educación secundaria y universitaria permitiría disminuir la pobreza y la desigualdad en los distintos cantones del país.

Recomendaciones de política

Para incidir en la reducción de la pobreza, que en costa Rica afecta al 20% de la población, los autores recomiendan alcanzar la universalidad de la educación secundaria y, a la vez, lograr alta cobertura en esta; teniendo presente que, ante el cambio demográfico, se da un aumento relativo del peso poblacional de los adolescentes, aspecto que exigiría incrementar los esfuerzos para lograr que con el aumento de esta población también aumente la tasa de matrícula.

Las características de los profesores son importantes y determinantes para el logro educativo de los estudiantes. Docentes con mayor experiencia, mayor nivel académico, mejor condición laboral y formados en universidades públicas tienden a disminuir los porcentajes de repitencia y deserción. Más específicamente a medida que se incrementa la edad del docente o este tiene mayor grado académico, será menor la posibilidad de desertar.

Mejorar el rendimiento de los colegios no pasa solo por políticas asistenciales de ayuda económica a los estudiantes, es de vital relevancia la necesidad de supervisar la calidad docente, la publicación señala que la política de incentivos al profesorado debería estar relacionada con el rendimiento de sus estudiantes.

También advierte que la calidad de las instalaciones o infraestructura de las escuelas y colegios es importante para el éxito educativo, pues esta compensa las carencias de origen de los estudiantes. Es decir si el entorno del hogar no es favorable, el centro educativo lo puede compensar.

Otro de los hallazgos es que conforme los colegios académicos se alejan del centro urbano más cercano, se incrementan las probabilidades de deserción. En específico, por cada kilómetro que se aleje el colegio, existe 2,6 veces más probabilidad de aumentar en un punto porcentual la deserción.

Este y otros resultados ofrecen en su conjunto una ruta esclarecedora para quienes deben tomar decisiones de política pública en materia educativa, a ellos la Universidad de Costa Rica, a través del IICE y de sus profesionales vinculados les extiende una invitación a conocer a profundidad la publicación.

Adjuntos:

 

Para mayor información sobre el estudio puede comunicarse con:

Gabriela Mayorga López

2511-1167 / 8912-8400

gabriela.mayorgalopez@ucr.ac.cr

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Rafael Arias Ramírez y Leonardo Sánchez Hernández, autores publicación «Educación, pobreza y desigualdad en Costa Rica».

Fuente Oficina de Divulgación e Información, UCR.

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