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Etiqueta: política

Populismo autoritario y misoginia: ¿Por qué la mitad de las mujeres de Costa Rica apoyan a Chaves y por qué no deben hacerlo?

Dr. Luis Diego Herrera Amighetti

Según varias encuestas llevadas a cabo en Costa Rica sobre la segunda ronda electoral, alrededor de la mitad de las mujeres que van a votar apoyan a Rodrigo Chaves. Como es bien conocido, el candidato fue sancionado por conductas inapropiadas hacia las mujeres en el Banco Mundial. Él mismo, en los debates y declaraciones públicas, si bien alega que no fue sancionado por acoso sexual, (una precisión irrelevante), ha hecho comentarios para minimizar sus conductas, bajo el argumento de que eso es algo inofensivo, algo así como: eso es lo que los hombres hacemos. El asunto tiene implicaciones mucho más profundas y relevantes para la democracia y el país de lo que Chaves y sus seguidores quisieran hacer ver, y no solamente para las mujeres y otros grupos discriminados y estigmatizados. Es, entonces, imposible no preguntarse porqué la mitad de las mujeres votantes apoyan a Chaves.

El prejuicio y el estigma hacia diferentes grupos es algo universal, particularmente el sexismo y la misoginia; están incorporados en las diferentes culturas y, por medio de la socialización de los niños y las niñas, se internaliza el racismo, el sexismo y la homofobia. Esta introyección de representaciones mentales colectivas de ciertos grupos hace que se transmitan los prejuicios de generación en generación. La naturaleza del estigma y el prejuicio es tan omnipresente que, nosotros mismos, no tenemos consciencia sobre cuánto nos afecta e influencia en nuestras actitudes y acciones. 

Un ejemplo elocuente sobre este fenómeno de la internalización del prejuicio, en este caso, el racismo, lo contó en una ocasión Jesse Jackson, líder político negro y activista de los derechos civiles en Estados Unidos: en una ocasión salió de un bar y se dirigió a su automóvil que estaba en una calle oscura y escuchó unos pasos detrás suyos que se le acercaban, cuando la persona lo alcanzó y lo volvió a ver, sintió un alivio al ver que era un blanco. Esto mismo nos ocurre con el sexismo y la homofobia.

El apoyo femenino a Chaves es preocupante en la medida que refleja el machismo, el sexismo y la misoginia internalizada en las mujeres; pero este aspecto es una parte nada más de un fenómeno político más complejo y peligroso. 

La tendencia de Chaves, a mi entender, es una orientación política que ha sido denominada de diferentes maneras, pero que vamos a llamar en la versión de Chaves, populismo autoritario. En la actualidad, o muy recientemente, hemos tenido varios representantes en todo el mundo, con variaciones locales de esta orientación: Trump en Estados Unidos, Erdogan en Turquía, Bolsonaro en Brasil, Duterte en Filipinas y Modi en la India. Todos estos tienen algo en común: son movimientos políticos liderados por candidatos misóginos autoritarios, elegidos legítimamente.

Una narrativa común a estos líderes políticos es que son “hombres fuertes”; sus seguidores entienden por esto que son una especie de héroes-machos-alfa, valientes, viriles, que ponen a las mujeres en su lugar (en realidad incentivan la violencia hacia las mujeres), que se oponen a los corruptos, que no le temen al status quo ni a las instituciones que ellos juzgan inoperantes. 

Como son temerarios, sigue el distorsionado argumento, van a acabar con la burocracia de los empleados públicos, no le temen a los sindicatos; limpiaran el “pantano” de la corrupción de los políticos tradicionales y otros temas que logran tener un arraigo poderoso en sectores amplios de la población, no importando si esto es posible o no, porque de lo que se trata es de hipnotizar a las masas con estos cantos de sirena populistas (Trump nunca hizo el muro por el cual logró millones de votos; Chaves no va a resolver el tema del aborto por referéndum, porque sería inconstitucional, etc.).

Es en este contexto que la misoginia es parte integral del proyecto de los populistas autoritarios; sus oponentes y sus ideas son ridiculizados a menudo, sutil o abiertamente, como débiles, femeninos, blandengues que abrazan proyectos ilusos e innecesarios como la lucha contra el calentamiento global o la defensa de los derechos humanos. 

Por otra parte, la misoginia puede ser entendida como la policía política del sexismo; es decir, es una forma de vigilar, controlar y destruir a aquellas mujeres que desafían el patriarcado y dominancia masculina. Estos líderes, cuando no se sienten amenazados, practican una forma de “sexismo light” en donde tratan de navegar la misoginia con disimulo y chistes de mal gusto (¿han escuchado el “chiste” que alguien dijo sobre el derecho de los hombres a quebrarle las costillas a las mujeres?), pero si se sienten amenazados, se tornan en agresores mórbidos.

Veamos algunos ejemplos, salidos de la boca de estos líderes: Trump, cuando una periodista le hizo una pregunta incómoda, dijo que le estaba saliendo sangre de todos los orificios (obviamente refiriéndose a la menstruación). Modi, en la India, en donde existe una tradición patriarcal violenta hacia las mujeres y las niñas, ha guardado silencio cuando niñas son violadas violentamente por la casta superior de los Hindu extremistas y ha llamado a Sonia Ghandi, su opositora política una “vaca jersey”. Bolsonaro, en Brasil, ha dicho que haber engendrado a su hija después de 4 varones fue “un momento de debilidad”, y que no violaría a la diputada y activista de los derechos humanos María do Rosario “porque no valía la pena”. Duterte en las Filipinas, dijo en un discurso a las Fuerzas Armadas que a las mujeres guerrilleras hay que dispararles en la vagina, “porque sin la vagina, no sirven de nada”. 

Finalmente, Erdogan en Turquía, dice que no se pueden poner los hombres y las mujeres como si estuvieran al mismo nivel, porque “no es natural”; entre sus grandes ideas es criminalizar el adulterio femenino para “proteger a la familia” y ha intentado pasar una ley por la cual los hombres que violan a una menor de edad no serán procesados si se casan con su víctima. Todos estos líderes misóginos antidemocráticos, pero electos legítimamente, se admiran mutuamente, se ponen de ejemplo y se adulan (Bolsonaro, el Trump tropical).

Estos líderes misóginos aprecian a las mujeres cuando se ubican en su función maternal, cuidan de los hijos y se muestran sumisas y vulnerables; las valoran cuando son vírgenes, las repugnan cuando están menstruando; las descalifican como emotivas e ineptas para ostentar el liderazgo, las excluyen de oportunidades si son competentes y las castigan, incluso con la violación, si se sienten amenazados por ellas, cuando quieren ejercer su autonomía, como todo ser humano libre y digno.

Volviendo al inicio de este artículo, creo que las mujeres y por supuesto, los hombres de Costa Rica, deberían reflexionar sobre esta historia. El suyo no sería solamente un voto por un candidato que va a gobernar 4 años; es un voto por el ambiente en que quieren que crezcan sus hijas, sobre cómo las traten sus parejas y como las vea la sociedad; es también un voto sobre el tipo de democracia costarricense en la que queremos seguir viviendo.

Fuente: Semanario Universidad.

 

Enlace del artículo: https://www.facebook.com/100002666530796/posts/4779028028862701/?d=n

Compartido con SURCOS por Alberto Salom E.

Imagen de portada tomada del Facebook Luis Diego Herrera Amighetti.

¿Qué evidencia el ambiente político?

José Luis Pacheco

Es evidente que la campaña política de la segunda ronda es muy diferente a la de la primera. No solo porque la publicidad ha bajado en los medios de comunicación, sino porque, según las encuestas, la diferencia entre candidatos es abismal. Como abismal era la diferencia entre los mismos candidatos al finalizar la primera ronda. ¿Qué sucedió para que las cosas, supuestamente, cambiarán tan radicalmente?

En realidad, las respuestas pueden ser muchas, pero para los analistas políticos, el PLN no ha sabido manejar ventajas y no supo tampoco, lograr las alianzas necesarias para fortalecerse.

Por otra parte, la exagerada campaña de algunos medios de comunicación en contra de Rodrigo Chaves lo único que logró fue posicionarlo en la segunda ronda y esa misma campaña lo ha llevado a tener ventaja, según las encuestas.

La política es de estrategias y de tácticas, pero ambas deben de plantearse con suficiente tiempo anterior a que sucedan los hechos. Eso no ha ocurrido por parte del PLN. Esperaban resultados diferentes y no tenían un plan B.

En la otra parte, el equipo de campaña de Rodrigo Chaves identificó las oportunidades desde que se estaban dando los resultados el 6 de febrero y de ahí, la diferencia entre los discursos de ambos candidatos, ese mismo día. Luego de ese día las cosas se han ido dando con una estrategia y una táctica muy afinada. Ir a las tres provincias más abandonadas, Puntarenas, Limón y Guanacaste con discursos que muchos podrían catalogar de populismo pero que son efectivos para lograr lo que es importante para el 3 de abril: VOTOS.

Desde luego que la encuesta definitiva será el 3 de abril. Pero si las pifias que ha tenido el PLN, por ejemplo, ese viaje misterioso a República Dominicana y de la no asistencia a debates, ese día se podría confirmar lo que las encuestas nos dicen hoy.

Dios quiera que el proceso siga siendo tan pacífico como hasta ahora y que al final, sea quien sea el que logre más votos, el país pueda ser el verdadero ganador.

Costa Rica: ¿cómo votarán las personas del colectivo de las diversidades sexuales LGBTIQ en las elecciones 2022?

Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Economista / CICDE-UNED

Ni idea. Simplemente no hay forma de saberlo. Pero leo comentarios acerca de las simpatías que alguna gente de ese colectivo manifiesta a favor de Eli Feinzaig. Lo cual resulta paradójico, puesto que Feinzaig ha coqueteado reiteradamente con grupos muy conservadores, de natural hostiles a ese sector de la población, cuando, por otra parte, lo que su programa plantea en esta materia, es sumamente limitado.

Dije que es paradójico, pero no necesariamente extraño. Y aquí diré algo solamente en relación con la letra G (gay), que es la que mejor conozco, reconociendo y respetando las heterogeneidades que se ocultan detrás del mencionado acrónimo.

Como lo expliqué en un artículo que publiqué en mi blog en mayo 2018 (“Los que éramos entonces, teníamos tantos nombres pero no teníamos ninguno”), el concepto “gay” jugó en su momento un papel muy importante: para quienes habíamos tenido que sobrevivir en el territorio de la denigración y la infamia (bajo apelativos humillantes como playo, platanazo, maricón, marica, pájaro, culiolo y un largo etcétera), ofrecía, por primera vez, la posibilidad de una nominación que intentaba conceder un lugar propio y digno en la vida, o sea, una posibilidad de autoafirmación desde la propia humanidad. De ahí la idea del “orgullo”: ser orgullosamente gay era simplemente ser orgullosamente humano. Reivindicar, pues, lo que se nos había negado: el respeto inherente a nuestra condición como persona parte del género humano.

O sea, el autorreconocimiento como gay era subversivo y comportaba un gesto de rebelión frente a un orden opresivo y violento.

Con el paso de los años las cosas han cambiado. El camino que se suponía conducía al pleno reconocimiento de nuestra dignidad humana, se desvió por atajos que más bien conllevan, otra vez, su negación. Progresivamente las reivindicaciones LGBTIQ fueron asumidas por poderosas corporaciones transnacionales y, con cada vez más frecuencia, vimos a sectores del activismo aliados a esas grandes empresas. Aquella fuerza contestaria y transgresora perdió ímpetu y tendió, gradualmente, a hacerse inofensiva. Se le limaron garras y colmillos; se le domesticó y apacentó.

Pero la cuestión se centra fundamentalmente en la letra G. Por razones que habría que investigar, fue ahí donde las fuerzas del marketing y el negocio tendieron a enfocarse.

De resultas de lo anterior, la identidad gay ha sido reconfigurada, alejándose cada vez más de sus fuentes originales. Es, cada vez, una construcción mercadológicamente concebida, alrededor de ciertos rasgos estereotipados: muchachos usualmente blancos, invariablemente jóvenes, muy guapos y con cuerpo de gimnasio; lucen ropa de marca, viajan por el mundo y son manirrotos en el consumo. Chicos muy individualistas, hipersexualizados, que viven para el disfrute, despolitizados e insolidarios. De ahí que hoy tanto se hable del “dólar rosa”, toda una fuente de redituable negocio.

Es una concepción terriblemente discriminatoria, que oculta mucho más de lo que revela, y que conlleva un altísimo grado de violencia. Dicho de otra forma: es una forma de reconfigurar la discriminación y la exclusión, y de reinventar la infamia y la ignominia. Ahí no caben los muchachos gais de rasgos indígenas, de piel oscura, los que son obreros de la construcción o peones en una piñera o recolectores de basura. No caben los que son pobres, pero tampoco aquellos que no tienen ingresos lo suficientemente elevados, que son la enorme mayoría. No caben quienes no son guapos y bellos y de gustos refinados. No cabemos los viejos que, con nuestras canas y nuestras arrugas, somos la más vívida negación del estereotipo, y, por ello mismo, los más invisibles, los que en mayor grado hemos sido lanzados al canasto de lo indeseable.

Esta identidad estereotipada, esculpida por el marketing, impone una norma cuyo incumplimiento es fuente de frustración y aislamiento. Reconstruye la soledad, reinstaura la indignidad vergonzante, imposibilita a muchos ser lo que son, orgullosos de poder serlo. Nos devuelve a la vía ominosa del odio hacia sí mismo, por no lograr ser lo que se le exige que sea, en vez de simplemente ser lo que realmente es. Construye nuevos armarios, obliga a nuevos juegos de fingimiento y, por lo tanto, a vivir de nuevo una doble vida. Es, al cabo, fuente de vaciamiento afectivo y emocional, y reinstauración del divorcio entre sexualidad y afectividad. También despolitiza e inmoviliza, al crear sujetos que no ven más allá de lo que tienen entre las piernas, descomprometidos con el mundo y la sociedad de que son parte.

No es de extrañar que, entonces, algún sector de la población gay opte por votar a candidaturas -como la de Eli Feinzaig- cuyo mensaje, de tonalidad fuertemente economicista, es enemigo del Estado social costarricense, puesto que es ignorante de la opción histórica de justicia social que lo hizo nacer. Votar, si, a candidaturas como la de Feinzaig, que beben de la despolitización y se alimentan de la falta de compromiso cívico y conciencia ciudadana.

 

Compartido con SURCOS por el autor, publicado en su blog
https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/2022/02/costa-rica-como-votaran-las-personas.html?m=1

Apelaciones político-religiosas en las elecciones presidenciales en Costa Rica: un estudio de caso

El pasado jueves 20 de enero, la Facultad de Ciencias Sociales, la Escuela de Sociología y el Posgrado en Sociología realizaron la presentación de resultados de la investigación: Apelaciones político-religiosas en las elecciones presidenciales en Costa Rica: un estudio de caso.

En ese espacio se conversó acerca del caso de las elecciones presidenciales de Costa Rica en el año 2018, y se contó con la participación de:

  • Dr. Randall Blanco Lizano, profesor e investigador de la Escuela de Sociología

Asimismo, como comentaristas participaron:

  • Msc. Argentina Artavia, docente de la Escuela de Ciencias Políticas.
  • Dr. Rotsay Rosales, docente de la Escuela de Ciencias Políticas.

Compartimos la transmisión completa:

En política es preciso distinguir lo esencial de lo irrelevante

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (16)
Tercera época.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Ni siquiera como un mero “entertainment”, en el más cabal y preciso sentido de la expresión anglosajona, es decir con una diversión, espectáculo o entretenimiento para las gentes, es que podríamos asumir, o definir la naturaleza singular de lo que ocurrirá en Costa Rica, el primer domingo del mes de febrero del año que tendrá su inicio, dentro de un par de semanas más. Nos encontramos ya ante el despliegue de los componentes de un espectáculo de dudosa calidad, diseñado para un público poco exigente, la que ha venido disminuyendo, de manera sostenida, con el paso de los años, y de las sucesivas décadas transcurridas, lo que considerado en los términos más castizos, de la lengua castellana de la que hacemos empleo cotidiano (la nuestra, la de las américas, no la de los veleidosos peninsulares), conduce a que la palabra “diversión” asuma la connotación negativa de alejamiento de la realidad, de oscurecimiento de nuestra capacidad de distinguir lo esencial de lo puramente accesorio, algo que se intensifica con el excesivo número de comediantes que viene tomando parte en la representación. De nuevo, nos encontramos con que Alberto Cañas Escalante tenía razón: la gradería de sol asaltó la cancha e incluso los palcos.

Tan grave es todo esto que no hemos podido darnos cuenta aún que las decisiones más importantes para el rumbo económico, político y social de este país centroamericano durante los próximos años ya fueron tomadas, en otro escenario y por otras gentes que permanecen, casi siempre en la sombra: esas que conforman los poderes fácticos. Lo único a lo que puede dar lugar el resultado del mencionado evento electoral es el nombre de quienes serán los encargados (as) de ejecutar lo que ya se decidió en otra parte.

Las decisiones tomadas y ejecutadas, a mansalva y contra todo intento de protesta, (la que puede ser sancionada hasta con diez años de cárcel, según ley impulsada por el diputado “liberacionista” Carlos Ricardo Benavides y aprobada en el transcurso del año de 2019) durante los últimos años por el gobierno de la coalición PAC, PLN, PUSC y FA, formada en abril de 2018, con el concurso entusiasta de los pseudocristianos de Restauración Nacional (vaya nombre, ¿serán reaccionarias estas gentes?) y Nueva República, como el non plus ultra del neopentecostalismo criollo, con su teología reaccionaria de la prosperidad, ya decidió el destino final o postrero de la Segunda República, inaugurada setenta años atrás, al igual que el pacto social de entonces que definió la existencia de nuestro estado social de derecho: en estos meses esperaban aprobar la nefasta ley de empleo público y consumar el saqueo de la Caja Costarricense del Seguro Social, cuya privatización sigue en camino (Ver editorial del diario La Nación del lunes 13 de diciembre de 2021).

El simple hecho de decir eso de que la “fiesta” se acabó, y por lo tanto el estado no tiene más plata cuando alguien se refiere, por ejemplo, al saqueo sistemático de que han venido siendo objeto los regímenes de pensiones, los programas sociales y las instituciones públicas por parte de los políticos de oficio que durante las últimas décadas han venido desmantelando la Segunda República, y el estado social de derecho, pilares de la vieja socialdemocracia costarricense, es algo que constituye no sólo un acto cínico per se, sino también la consagración de un régimen deshumanizado, cínico y mentiroso. Lo peor de todo, es que tales afirmaciones son omisas en cuanto a señalar a ¿quiénes son los que de verdad han venido saqueado las arcas públicas de este país? Y ¿cuál ha sido su modus operandi?

Hoy, están de moda y al uso corriente los odios más increíbles e irracionales, todo a la manera del universo totalitario del Londres de 1984, ese que George Orwell imaginó y delineó a mediados del siglo anterior como una especie de profecía maldita, la que vino a materializarse en este cambio de siglo. Son los tiempos del odio a la Costa Rica que crearon José Figueres Ferrer y Daniel Oduber Quirós, la que nos dio oportunidades a muchos costarricenses de la generación del Baby Boom, la de los que nacimos al concluir la Segunda Guerra Mundial. En estos días, los restos descompuestos de lo que fuera aquel PLN tan importante se unen al coro de los que odian su utopía originaria para abrazar la distopía de la insolidaridad social y el sálvese quien pueda. Ya no es sólo el odio a un “comunismo” que nunca existió sino también a aquella socialdemocracia criolla, aquella que le dio solución de continuidad la Reforma Social de los años cuarenta, con razón Daniel Oduber Quirós(de grata memoria) no soportaba a los mediocres y a los infiltrados que ya se preparaban para destruir ese partido…la plaga del PAC y otros amarillos diz que de izquierda se encargaron, en este cambio de siglo, de machacar los clavos del ataúd en la hora final de la Costa Rica democrática y social para darle lugar al falso liberalismo, a los monopolios privados de Riteve, Meco, APM y otros, todo en nombre de un libre mercado que no existe que siga la robadera, la fiesta fue ellos y nosotros la tenemos que pagar No habrá fuerza planetaria capaz de cambiar ese rumbo, impuesto e impulsado por una oligarquía, que ha visto culminar sus sueños restauradores en el tiempo histórico de la larga duración. Su gratitud hacia el joven Carlos Alvarado es inconmensurable, ha hecho el trabajo sucio con una vocación digna en encomio y con una devoción, a prueba de toda desviación “populista” (esa mala palabra que sirve para consolar a los incautos y reclutar a los tontos, a semejanza de lo que ocurría con el fantasmagórico e indefinible “comunismo”). El elegido o elegida se encargará de administrar lo que otros decidieron en escenarios diferidos, ya lo verán a partir de mayo de 2022, mientras tanto el andamio del PAC que tanta utilidad les prestó ya puede ser desechado.

Otto Guevara y su condena

Por Oscar Aguilar Bulgarelli

Hace poco más de veinte años, el entonces diputado Otto Guevara Guti dijo una frase que se hizo famosa: ¡donde hay permiso…hay chorizo! Montado en ella persiguió, a veces con razón, pero generalmente sin ella, a cuánto funcionario público pudo, todo para alimentar su plataforma política. No le importó corroborar si lo denunciado era verdad o mentira, el tiempo ha demostrado que la mayoría eran acusaciones sin fundamento. No le importó mancillar honras ajenas de gente que, a la postre, resultó inocente. Le importó un comino si, al soltar los mastines de sus mentiras o falsas acusaciones, sufrían personas inocentes en las familias de los denigrados.

En una oportunidad, una periodista le preguntó por qué perseguía con tanta saña a funcionarios directores de una determinada institución pues ella, por conocer a fondo los hechos, sabía que eran inocentes. La respuesta fue: ¡la gallina cuando pone el huevo, lo cacarea! Cinco años después, esos funcionarios fueron sobreseídos por un juez, a solicitud de la Fiscalía, pues no cabía causa alguna.

¡Don Otto, hoy cabe cacarear el huevo de la corrupción que lo lleva a ser condenado por los Tribunales de Justicia a 4 años de cárcel y 6 de inhabilitación de cargos públicos, por lo que es de esperar que, por un mínimo de dignidad y respeto, retire su aspiración a ser de nuevo diputado, el costarricense no merece semejante afrenta! 

¡Cómo dice el pueblo, a cada chancho le llega su 24… le llegó el suyo, lo que pasa es que, de ese chancho… no sirve el cuero ni para chicharrones!

Voces y Política: Balance del 2021

Voces y Política, en su programa de este miércoles 15 de diciembre de coyuntura, trató el tema: “Balance del 2021”.

 

Compartido con SURCOS por Mauricio Álvarez Mora.

El Elefante de Claudio Alpízar

El Elefante de Claudio Alpízar

Para Claudio Alpízar Otoya la actividad Política es sagrada. Desde hace poco más de una década abrió espacios de reflexión sobre la Política, como él mismo los llama, con P “mayúscula”. Dos Programas especialmente ha mantenido activos, “Noche sin tregua, la política con P maúscula” y “Café y palabras”, en televisión y en radio. También incursionó como columnista y ha desarrollado una Revista de análisis de la realidad política, económica y social.

En ambos programas he sido invitado muchas veces, solo y también muy bien acompañado de amigos, analistas, ensayistas, colegas historiadores, comentaristas, escritores, para conversar sobre temas de la realidad nacional, de la realidad Política, que es lo que más le gusta, de temas históricos con alguna frecuencia, sobre todo de aquellos donde hay discusión entre especialistas. A Claudio le gusta escudriñar. Es como un cirujano con su bisturí abriendo un cuerpo para no solo ver qué encuentra del mal que supone existe, sino para tratar de ver también sus posibles ramificaciones.

Claudio es de trato afable, amable, es directo en la conversación. Tiene juicios y apreciaciones bien definidas que las pone a debate, las intercala con el ánimo de provocar más conversación, más pensamiento, y por supuesto discusión.

Es de las personas que no se apropian de la verdad. Tiene su verdad, pero acepta las verdades de los otros en contraste. Es tolerante y respetuoso de los argumentos, porque ha sido formado en ese ambiente de tolerancia, de discusión fraternal, de búsqueda de la verdad y de acercamiento a la verdad real, la que permite la reflexión perenne. Pone energía en sus argumentos, como lo hacemos todos.

Parte del diálogo respetuoso. Por más contrapuestos que sean los argumentos y las tesis, y por más que se intente demostrar la oposición a las suyas, es de las personas, habituadas a este enfrentamiento verbal y racional, que entiende que una posición contraria, por más dura que le sea, no es un ataque personal, y esto es lo más importante, porque hemos perdido, yo no me ubico allí, tampoco Claudio ni sus invitados a sus programas, la capacidad de discutir, de debatir. Muchas personas que hoy pretenden hacer uso de esta maravilla de la dialéctica discursiva se sienten agredidas, con su contrincante intelectual, y pasan entonces, al ataque personal, al bajonazo de piso, como decimos en el país, y hasta al insulto.

Esta experiencia la veo cotidianamente cuando personas leen escritos en sus títulos, no solo míos, y opinan a fondo sobre el título sin haber entrado al texto, cuando a veces el título es tan solo una frase entresacada del texto, por ello des contextuada aunque pueda ser provocativa, o el título apenas es una invitación, una sugerencia un reto a la lectura.

De esta experiencia de ver y observar a estos personajes lo me evidencia es la poca capacidad de razonamiento, la poca capacidad de entendimiento y la poca capacidad de comprensión de los textos, que sin lugar a dudas es por falta de la lectura, de la lectura como hábito, como práctica cotidiana, lo que reduce en mucho la capacidad de acercarse a los textos e interiorizarlos porque muchas “palabras” probablemente, para este tipo de lectores, carecen de sentido y de interpretación lo que les obnubila su lectura, haciéndola incomprensible o sin poder ver la claridad de los mensajes y de las cosas que se tratan, además de que evidencian no conocer, y menos usar, los diccionarios. Me causan tristeza y lástima quienes así actúan, y lo peor es que lo hacen con gran prepotencia, y actitud doctoral, como dueños de la Verdad Absoluta.

En este mundo de los Elefantes Claudio nos lleva al liderazgo, al guía, al maestro, al que tiene que hablar, pensar, razonar, convencer, el que debe dirigirse y enamorar a la manada que debe entenderlo, comprenderlo, aprehenderlo en sus palabras, su discurso, en la orientación que traza.

Si se pierde esa capacidad de la palabra, del razonamiento y del entendimiento, no lo dice Claudio, lo digo yo, nos presenta el mundo en que no habría necesidad de médicos, sino solo de veterinarios, y sobre esas manadas de animales lo único que procedería es un control riguroso, autoritario, de esos Veterinarios “Políticos” para evitar “males” sociales. “Gorilas” se les llamaba como expresión a esos líderes autoritarios. Quizá el término “gorila” mal empleado si se analiza al Gorila, al animal real, como Claudio lo ha hecho con el Elefante.

Ante Claudio, en sus conversaciones, se está de tú a tú, al igual que con sus otros invitados a sus programas, llanamente, sin titubeos, yendo al grano, a atender las cosas que en el momento de la conversación pone como relevantes o principales, que hay que escudriñar y disectar para su mejor apreciación.

Eso es lo que ha hecho Claudio con su reciente publicación “El Elefante, el liderazgo y la Política con “P” mayúscula”, de la editorial Jade, de paso muy bien impreso, en una bella y sencilla edición casi de “bolsillo”, para que su lectura pueda acompañar al lector de cerca.

Se ha metido Claudio a dividir un animal, un Elefante, en sus cualidades para compararlo con el animal político, el zoon politikon del que nos habló Aristóteles, de ese ser humano que vive en la “polis”, en la ciudad, con sus leyes “naturales”, que para asegurar su existencia y vida en la ciudad, en la sociedad, crea también “maestros” naturales, capaces de gobernar, en el caso de la Grecia antigua, con esclavos naturalmente usados como fuerza de trabajo. Para algunos políticos lo que hay al frente son esos esclavos.

Claudio no nos habla ni describe la ley de la selva de ese Elefante. Nos dice que en la selva de ese Elefante debe haber guías que tengan como modelo las características morfológicas y fisiológicas básicas que él resalta de los Elefantes guías, maestros, líderes, que puedan orientar, enamorar a los miembros de sus manadas.

En la realidad los Elefantes son de pequeños grupos, en pequeñas manadas. Hoy muchos de los Elefantes se encuentran en grave peligro de extinción. En este sentido Claudio alegóricamente, me parece, ha llamado la atención sobre ese líder, sobre ese liderazgo que describe en su libro, que aunque no lo dice expresamente, también se encuentra en extinción en la sociedad política contemporánea, por lo menos la costarricense, que es la que de alguna manera pone en el espejo Claudio.

A los Elefantes políticos no se les caza, como se hace con los Elefantes reales, pero se destruye su hábitat político, que es el que ha provocado su paulatina extinción, su desaparición. Ese hábitat político es el conjunto de instituciones políticas, administrativas, de la gobernanza y de la vida social en la que vive y se relaciona ese Elefante político, que se deteriora, como estamos viendo con los procesos de corrupción que se investigan, como gran alerta de lo que sucede en todo el entorno político, por lo que se requiere, interpretando la lectura del Elefante de Claudio, ese nuevo Elefante guía, que todavía puede existir. De los diferentes hábitats quizá el más complejo y difícil es el de la Política, con “P” mayúscula. El hábitat de la política, con “p” minúscula, la “pseudo política, como la llama Claudio, es la de barrial, la del lodo, la de la mentira, la deslealtad, la del bajonazo de piso, la de la corrupción en general, en la que les place más estar a muchos de esos animales políticos que indirectamente describe Claudio.

Como buen zoólogo humano Claudio se propone señalar cómo rescatar a ese Elefante político que nos describe. No dice simplemente cuáles son las características que debe tener ese líder Político, llevadas no solo a la vida real sino a la vida individual de esos líderes. En esencia, ese Elefante de Claudio debe tener orejas grandes para oír, boca pequeña para hablar lo estrictamente necesario. Debe saber escuchar más que hablar. Los colmillos de los Elefantes como práctica de la vida, de la política, de la experiencia. Ser colmilludo es importante para el líder. El líder para Claudio también deber poseer buen olfato, una nariz grande, o trompa como la del Elefante sería lo ideal para poder distinguir bien, por los olores, donde meterse, actuar y participar. Ser de piel gruesa como la del Elefante es importante para poder soportar los ataques de los otros “animales” de la “selva política”, en la que actúa o vive el Elefante. Poseer una buena y gran memoria es igualmente importante para saber cómo no repetir errores y equivocaciones. Especialmente la cola casi inexistente el Elefante es una características que lo distingue, porque un político sin cola sería un mejor político. Los ojos pequeños del Elefante le permiten agudeza, armonía y “compasión”, según Claudio. Su huella, la del Elefante es distinguida, es inevitable, deja trazo indeleble. Así deben ser los Políticos. Finalmente nos destaca Claudio que el líder de la manada de Elefantes sabe cuándo debe dar paso al nuevo líder, sabe cuándo el Elefante viejo debe ceder el lugar al Elefante joven.

Claudio nos invita a comportarnos como manadas de estos Elefantes.

Invito a mis lectores a buscar este libro de Claudio Alpízar. Lo van a disfrutar. Es de rápida lectura, como para cualquiera de estos días de fin de año.

Muchas gracias Claudio por recordarnos nuestra animalidad, por recordarnos zoológicamente la sociedad de humanos.

Orden del día: La Constitución de la tierra

Orden del día invita a sintonizar su programa de este próximo lunes 13 de diciembre a las 5:00 pm, con el tema: “La Constitución de la tierra”. Se contará con la participación de:

  • Luigui Ferrajoli
  • Walter Antillón

Conducen:

  • Giselle Boza
  • Rosaura Chinchilla

La transmisión será por medio de Facebook Live en las redes de Radio Universidad de Costa Rica 96.7 o bien, se puede escuchar por 96.7 Radio Universidad.

2022: Juventud votante enfrenta una carrera de obstáculo

Voces y Política invita, este miércoles 8 de diciembre a su programa, en el cual se conversará sobre: “2022 Juventud votante enfrenta una carrera de obstáculo«, con la participación de Ilka Treminio, directora Flacso Costa Rica; Randall Brenes del PNUD y Karla Salazar, coordinadora académica de Flacso Costa Rica.

Puede participar en las redes sociales o por medio de llamada telefónica al 2234-3233; a las 5:00 pm en Radio Universidad 96.7 FM

¡Nos escuchamos!

 

Compartido con SURCOS por Mauricio Álvarez Mora.