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Etiqueta: proceso electoral

Habrá partidos políticos para escoger

Vladimir de la Cruz

El Tribunal Supremo de Elecciones ya dio el banderazo de salida hacia las elecciones nacionales del 3 de febrero del 2022, con la publicación del Calendario Electoral, que es el que fija la hoja de ruta de todos los partidos políticos que quieran participar en las elecciones, y el que le señala a los ciudadanos los plazos y términos para organizar e inscribir en debida forma a los partidos políticos.

De lo novedoso es que el plazo de inscripción de partidos se prolongó del 5 de febrero al 5 de mayo, lo que siempre es un plazo muy corto pero imposible de prorrogarlo más. Quienes han estado interesados de inscribir partidos debieron haberse movido y actuado desde el año pasado. No es un proceso fácil para dejarlo para última hora.

La fecha importante que sigue es el viernes 5 de febrero que es el plazo que tienen los siguientes funcionarios, Vicepresidentes de la República, Ministros, Magistrados propietarios de la Corte Suprema de Justicia, los Magistrados propietarios y suplentes del Tribunal Supremo de Elecciones, quien ocupe la Dirección General del Registro Civil, los directores o gerentes de las instituciones autónomas y el Contralor y el Subcontralor Generales de la República, para renunciar a sus cargos si quienes postularse a Presidente o Vicepresidente de la República para el período 2022 – 2026.

Para ser candidato a Diputado los siguientes funcionarios, si a ello aspiran, deben renunciar a sus cargos, seis meses antes de la elección, es decir, el 6 de agosto, el Presidente de la República o quien lo sustituya en el ejercicio de la Presidencia al tiempo de la elección; los Ministros de Gobierno; los Magistrados propietarios de la Corte Suprema de Justicia; los Magistrados propietarios y suplentes del Tribunal Supremo de Elecciones, y el Director del Registro Civil; los militares en servicio activo; los que ejerzan jurisdicción, autoridad civil o de policía, extensiva a una provincia; los gerentes de las instituciones autónomas; y los parientes de quien ejerza la Presidencia de la República, hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, inclusive.

De todos estos funcionarios los Vicepresidentes, deben renunciar, antes del 5 de febrero, si quisieran volver a ser candidatos a ese mismo puesto o al de Presidente. Pareciera que igual concepto vale para los actuales diputados, que no tienen más prohibición expresa de que no pueden reelegirse consecutivamente, pero si renuncian suspenden sus consecutividades, como lo haría un Vicepresidente que quiera postularse para ese mismo cargo.

Por inscrita una papeleta presidencial quienes la integran no pueden renunciar a su postulación, ni en la primera, ni en la segunda vuelta, mientras esté el proceso electoral en curso y no se hayan hecho las elecciones.

El 5 de febrero vence el plazo para que los costarricenses por naturalización obtengan la carta que los acredite como ciudadanos, a efecto de que puedan ejercer su derecho al sufragio en las elecciones nacionales. Esto es muy importante porque así se conoce con certeza cuántos nacionalizados, y de qué países, pueden ejercer el voto el 6 de febrero del 2021 y evita los rumores que a veces hacen correr de que migrantes o ilegales fueron inscritos para votar.

También, el 5 de diciembre pasado, del 2020, quedó establecida la División Territorial Administrativa por parte del Poder Ejecutivo, de manera que seguimos con las 7 Provincias, los 82 cantones y los casi 500 distritos, sin que puedan variarse para nada mientras está el proceso electoral en marcha.

Esta División Administrativa es la que permite al Tribunal Supremo Electoral realizar su propia División Territorial Electoral que no calza necesariamente con la Administrativa, y que generalmente es más amplia y compleja, sobre las cuales se distribuyen las Juntas y Mesas Electorales, que se deben llenar con los delegados de los partidos políticos para la vigilancia electoral del día de las elecciones. Todavía el 18 de febrero, como último día, ante el Tribunal Supremo de Elecciones se puede solicitar la creación de distritos electorales. Esto generalmente lo han hecho los partidos grandes, no los pequeños. Y, hasta el 5 de junio, en este mismo campo, el Tribunal puede dividir un Distrito en dos o más distritos electorales.

Ese número de Juntas y Mesas varía de una elección a otra. A los partidos pequeños les ponen mayores dificultades de participación y control electoral que a los grandes, aunque esto se ha subsanado bastante con los llamados Delegados Electorales que oficialmente nombra el Tribunal Supremo de Elecciones para que colaboren con los miembros de Mesa, y garantizar que en todas las Mesas haya al menos un Delegado del Tribunal, que son funcionarios pagados por ese día.

El día 5 de febrero es también el plazo para que el Tribunal Electoral establezca el monto que el Estado reconocerá de la contribución pública a los partidos políticos por su campaña electoral, tomando en cuenta como base de cálculo el producto interno bruto a precio de mercado, según certificación emitida por el Banco Central de Costa Rica.

Para fortalecer el funcionamiento del Tribunal Supremo se integrarán dos nuevos Magistrados a partir del sábado 6 de febrero, constituyendo los cinco Magistrados el equipo a cargo, de forma exclusiva e independiente, de la organización, dirección y vigilancia de los actos relativos al sufragio, es decir, de todo lo atinente al proceso electoral que ya está en marcha.

Las elecciones nacionales se realizarán el domingo 6 de febrero de 2022 donde se elegirán 60 puestos: un Presidente, dos Vicepresidentes de la República y 57 diputados.

Para estas elecciones hay más 25 partidos nacionales y al menos 8 provinciales, inscritos en posibilidad de completar todos los trámites para su debida participación.

Los partidos nacionales son la Agenda Democrática Nacional, Alianza Democrática Nacional, Cambiemos, Ciudadanos por el Bien Común, Democracia Participativa, Encuentro Nacional, Frente Amplio, Fuerza Nacional, Integración Nacional, Liberación Nacional Movimiento Social Demócrata Costarricense, Partido Costa Rica Justa, Renovación Costarricense, Republicano Social Cristiano, Restauración Nacional, Salvemos Costa Rica, Social Demócrata, Socialdemócrata Independiente Todos por Costa Rica, Unidad Social Cristiana, Unión Costarricense Democrática, Unión Liberal, Unión Pacífica Costarricense, Vida.

A estos hay que sumar el Liberal Progresista, Nueva Generación, el Movimiento Libertario, el de Natalia Díaz, el Partido de los Trabajadores, y los intentos de Coalición que se impulsa, especialmente por los Presidentes Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón Fournier, así como el esfuerzo que están haciendo militantes de izquierda de volver a inscribir Pueblo Unido.

Los partidos provinciales son Confraternidad Guanacasteca, Ciudadanos por Cartago, Alternativo SOS Costa Rica, Nuevo Partido Socialista Cartago, Unidos por Costa Rica, En Pedazos, Fuerza Solidaria.

Sin lugar a dudas de todos estos habrá dónde escoger, después de que se haga la repela de los procesos de inscripción que son rigurosos ante el Tribunal Supremo de Elecciones, que conlleva hacer las 82 asambleas cantonales, las siete provinciales y la nacional, para todos los partidos nacionales, y lo correspondiente a las provinciales con los cantones de sus respectivas provincias y la asamblea provincial, que todos son procesos engorrosos y exigen mucho trabajo organizativo de los ciudadanos de cada partido.

Indudablemente que las elecciones atraen, apasionan, son inevitables para públicos y pueblos electoreros y electorales. Por todo lo mal que se hable de la política, de los políticos, de las instituciones como los partidos políticos, la gente sigue confiando en ellos y se apunta para participar.

Veremos y seguiremos el pulso de este proceso.

En Liberación Nacional se afilan cuchillos

Vladimir de la Cruz

Empezó, para el Partido Liberación Nacional, la carrera electoral con la Asamblea Nacional, recién celebrada, marcando su terreno, de ir absolutamente solo a las elecciones, sin consideración alguna a los gritos desesperados de Pedro Muñoz, diputado de la Unidad Social Cristiana, que trata de armar una coalición política, de centro derecha, así llamada por él, de grupos opositores, especialmente de tradición cristiana, para enfrentar al Partido de Gobierno, al Partido Acción Ciudadana, dejando de lado las líneas estratégicas que el Expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier manifestó, ante esas opiniones de Pedro Muñoz, que en esa coalición debería considerarse al Partido Liberación Nacional.

Por su parte, Rafael Ángel Calderón ha considerado que una coalición debería ser de carácter centro humanista, en lo que hay sectores, y algunas destacadas figuras de Liberación Nacional, que este planteamiento les suena bien.

Obviamente, que el diputado Muñoz está pensando que esa posible coalición lo postule a él como candidato de esa unidad política, lo que yo veo muy lejano. Ni siquiera lo veo todavía como el candidato de la Unidad Social Cristiana, a pesar de que es el único que públicamente se mueve en esa dirección. Rodolfo Piza que todavía podría considerarse para una tercera candidatura, de este Partido, suena más hoy para encabezar la lista de diputados de San José.

Una coalición de esta naturaleza, de características socialcristianas, de forma centro humanista y no de centro derecha, por ahora, solo la vería encabezada por el alcalde socialcristiano de Cartago, Mario Redondo, aunque aún es temprano para señalar su mejor candidato, y sin Liberación Nacional.

En cuanto a Liberación Nacional, como partido, evidenció, en esta Asamblea Nacional, un gran debilitamiento como la organización política que fue, como partido político con grandes y reconocidos dirigentes POLITICOS, como José Figueres, Daniel Oduber, Luis Alberto Monge, que no los tiene hoy, que fueron los más importantes dirigentes políticos de ese partido, durante muchos años, con formación política, dentro de la doctrina o teoría socialdemócrata. No hubo en esa Asamblea dirigentes de alto nivel, por el contrario, estuvieron ausentes o no presentes en esa Asamblea. La Asamblea Nacional dio el banderazo de salida para quienes aspiren las candidaturas de Presidente y de diputados, para que se organicen los equipos hacia la Convención de junio del 21.

Personajes como Rolando Araya, Fernando Berrocal, Francisco Morales, Francisco Antonio Pacheco, Carlos Rivera, Manuel Carballo, Carlos Manuel Vicente (Yayo), los hermanos Soley Soler, entre ellos Fernando, y con todo respeto, las “vacas sagradas”, de Enrique Obregón o Bernal Jiménez, que son activos intelectualmente, ni siquiera forman parte de esa Asamblea Nacional. Los han ido marginando o se han autoexcluido de papeles protagónicos, excepto Rolando Araya que se reintegró al Partido y a su Comité Político. Fernando Zamora, ex Secretario General del Partido está en lo suyo, forjándose su candidatura. Claudio Alpízar también la está luchando, sin apoyos, aunque tiene muy buenas relaciones con Oscar Arias y con José María Figueres, pero, sin muletas, como dijo Oscar Arias en 1983, cuando no tuvo apoyo de don Pepe y Daniel y los principales dirigentes liberacionistas.

El Expresidente Oscar Arias y la Expresidenta Laura Chinchilla son hoy muy decorativos dentro de Liberación Nacional. Tienen seguidores, y fuertes, pero no se expresan como tendencias dentro de ese Partido, aunque el “arismo” existe, como existe el “figuerismo”, como las más “temidas” corrientes, en el interior y exterior de este partido. Se ha manifestado la fortaleza del «arismo» y el reconocimiento del papel importante de Oscar Arias cuando el propio Directorio Político le ha solicitado, en este momento, su inserción más activa. En menor escala están el “arayismo”, el “laurismo” y el “antonismo”, aunque Johnny Araya y Antonio Álvarez tengan el control de diputados, de miembros de la Asamblea Nacional y de alcaldes.

Oscar Arias sigue siendo la figura política que es y que se le reconoce, así como se le teme, pero no se desempeña como dirigente político. Opera como un faro nacional dando sus opiniones sobre distintos tópicos. No es igual con el Expresidente José María Figueres que sí valora la posibilidad de participar activamente dentro del Partido Liberación Nacional, como líder, como dirigente, y como posible candidato, para el próximo proceso electoral, aunque algunos de sus seguidores consideran que debe hacerlo separado de Liberación Nacional, en casa aparte, con otro partido, lo que para mí sería un error. Los que piensan esto deben valorar lo que es el proceso de inscripción de un partido político y el de participar sin respaldo del financiamiento público, que sí tiene Liberación Nacional. Solo don Pepe Figueres, amenazó, en 1969, irse con otro Partido, el Social Demócrata, que inscribió en el Cantón de San Pablo de Heredia, ante la posible candidatura de Rodrigo Carazo, que se le enfrentó internamente en 1970. Figueres se impuso y Carazo salió, dignamente, a hacer otro Partido con el que participó en las elecciones de 1974 y que le preparó las condiciones para la candidatura de 1978 y su triunfo electoral.

Liberación Nacional se ha proyectado al ejercicio de otros gobiernos con altos dirigentes que ha tenido, que salieron de Liberación Nacional, como Rodrigo Carazo y Luis Guillermo Solís, que llegaron a la Presidencia de la República con la coalición socialcristiana Unidad, en 1978, y con el Partido Acción Ciudadana, en el 2014.

El actual Secretario General, de Liberación Nacional, Gustavo Viales y la Presidenta del Partido, me parece, quedan cortos en esos cargos, en un Partido de 69 años, del cual siento que desconocen su historia partidaria, la incidencia histórica que ha tenido en el país, y su desarrollo institucional, en lo que fue el Estado Social de Derecho, tal vez por no haber sido formados en La Catalina, a lo cual parece que Liberación Nacional renunció y dejó de lado, lo que se manifiesta en la mayoría de sus dirigentes nacionales, regionales, locales, intermedios y municipales.

Es el Expresidente José María Figueres, por algunas aproximaciones que le oigo, por mensajes que mantiene activos, en las últimas semanas, y desde hace algún tiempo, donde pareciera que si él asumiera alguna responsabilidad partidaria, entre ella la posible candidatura presidencial del 2022, le pondría énfasis a planteamientos socialdemócratas, como partido político más progresista, hasta de “izquierda” socialdemócrata lo llamó, y con proyectos programáticos nacionales, que quisiera agitar y rescatar, junto a los nuevos temas que él está manejando, como grandes señales electorales hacia los jóvenes y otros sectores sociales, como son la economía verde, el medioambiente, los océanos, los cambios climáticos, los Derechos Humanos, evidenciando sus vínculos con el Foro Económico Mundial, del cual fue su Secretario General, que le permite mantener relaciones activas para potenciar importantes traídas de capital e inversiones al país, en un posible gobierno suyo que debe enfrentar, en el 2022, una grave situación financiera y económica nacional, de no corregirse en el plano inmediato, lo que no se ve a la vista.

Los expresidentes de la República, del Partido Liberación Nacional, Oscar Arias Sánchez, Laura Chinchilla y José María Figueres al interior de su Partido, por su condición de expresidentes, son parte de su Directorio Nacional. Se mantienen allí con sus representantes, a modo de suplentes, Miguel Guillén, de reciente incorporación desde esta semana, Carlos Roversi y José Manuel Peña, sin que ellos, los expresidentes, se hagan sentir por medio de estos voceros, sobre todo en la discusión política que se podría esperar de un partido político de tanta experiencia histórica.

No hay a la vista ningún importante pronunciamiento ni declaración alguna, como lo está haciendo en las últimas semanas la dirección política del Partido Acción Ciudadana, sobre aspectos de la realidad nacional o política, sobre el Gobierno y sobre su Partido.

Los otros partidos políticos nacionales tampoco realizan pronunciamientos de sus Comités Políticos, o Directorios Nacionales, sobre los distintos temas de la agenda nacional, evidenciando sus posiciones. En este sentido han desaparecido como partidos políticos. Aparecen, eso sí, para cada campaña electoral.

Liberación Nacional da la idea de un cuerpo sin cerebro, y ni siquiera terminaciones nerviosas. Ni siquiera tiene movimientos peristálticos porque pareciera tener un ayuno político perpetuo, al menos de mucho tiempo. Desde que dejaron de preparar sus cuadros o dirigentes políticos en La Catalina, en la Escuela de Formación y Capacitación Política, que tenían en Barva de Heredia, ese Partido empezó a decaer y ha hecho que sus principales dirigentes actuales, jóvenes muchos de ellos, no conozcan ni el ABC de la socialdemocracia. Algo parecido sucedió con la escuela de formación socialcristiana que se tenía en San Isidro de Coronado, para la formación de dirigentes socialcristianos.

La Asamblea Nacional del Partido Liberación Nacional, como en todos los partidos políticos, de acuerdo con la legislación nacional es el órgano político más importante, por los acuerdos que toma.

La Asamblea Nacional de Liberación Nacional de 139 miembros, además de los 70 nacionales delegados por las Asambleas Provinciales tiene representación de sectores como son los cooperativistas, los trabajadores, los solidaristas, las mujeres, la juventud. Ahora acordaron incluir 7 representantes municipales, a razón de uno por cada provincia. No aumentaron el número de los 139 miembros, de manera que tendrán que ver a quienes sacrifican para meter a estos 7 nuevos. Si los incluyeron en la Asamblea Plenaria, otro organismo que tiene Liberación Nacional, allí son simbólicos, decorativos, sin relevancia alguna. Incluyeron un miembro del sector municipal en el Directorio Político, que puede ser un alcalde, un regidor, un síndico o un intendente.

A la distancia me parece que dirigentes importantes de ese Partido, como figuras y altos funcionarios de gobierno que han sido, y son reconocidos militantes, como Johnny Araya Monge, Antonio Álvarez Desanti, hasta excandidatos presidenciales ellos, y Carlos Ricardo Benavides, lucen más como altos conspiradores contra su propio partido, que como los dirigentes que en este momento necesita ese Partido, para su unidad partidaria con miras a las próximas elecciones. Lucen más proyectándose hacia la municipalización y debilitamiento de las estructuras de ese Partido, abriendo tenebrosas compuertas, por ese motivo, a su interior, y exhiben y lucen, sus afilados cuchillos y machetes, dispuestos a cortar cabezas, de quien se les ponga a la par o al frente, en el Patíbulo del Balcón Verde, frente a los procesos internos que se avecinan, desde ahora hasta junio, cuando celebrarán su Convención abierta para escoger el próximo candidato presidencial, junto a la convocatoria de todas las asambleas partidarias, desde las distritales hasta la nacional, para ratificar esas candidaturas.

Liberación Nacional es un partido con muchas heridas internas abiertas, casi sin posibilidad de sanar. Ese es un gran riesgo para su participación electoral inmediata. El riesgo más grande es que sea un cascarón político ante el desafío que el proceso electoral impone

En la situación actual nadie puede negar que el Partido Liberación Nacional tiene una base sólida de militantes, y de simpatizantes, que en las últimas dos campañas le han dado 19 y 18 diputados, y la mayoría de los alcaldes, en más de un 60%, y que goza todavía de un porcentual de aceptación que no tiene ningún otro partido. Pero, también hoy los votantes ya no ven solo partidos políticos a seguir, también ven candidatos sin importar el partido al que pertenezcan.

Los cuchillos que empiezan a exhibirse, en el interior del Partido Liberación Nacional, ¡cuidado!, que pueden ser para el propio pescuezo.

El reto inmediato de Liberación Nacional no es solo tratar de ganar las elecciones próximas, lo que es igual para todos los partidos, sino es no tener una tercera derrota electoral consecutiva. Ha tenido dos derrotas, Miguel Ángel Rodríguez y Abel Pacheco, la primera, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado, la segunda. En esta segunda, incluso sin llegar a la posibilidad de ir a la segunda ronda.

¿Aguantará Liberación Nacional una tercera derrota electoral? ¿En qué condiciones sobrevivirá?

Dentro de 13 meses lo sabremos, el primer domingo de febrero del 2022.

¿Hay interés político de desplazar al Partido Acción Ciudadana del Gobierno?

Vladimir de la Cruz

Hace unos días participé, por voluntad propia, de convidado de piedra, en una conversación, un chat, que tenían un grupo de estimables personas, preocupadas por el devenir político del país.

La discusión se centraba, en la parte que me interesó, en el futuro político electoral del país. Las discusiones giraron alrededor de posibles reformas electorales que debían hacerse para mejorar la calidad de los diputados y el modo de escogerlos.

En esta perspectiva algunas opiniones se produjeron sobre fórmulas que hay para escoger y nombrar diputados, y algunas propuestas que se han hecho en los últimos tiempos en el país, así como las que se han llevado directamente al seno de la Asamblea Legislativa, entre ellas, ampliar el número de diputados, con lista nacional, la de hacer distritos electorales y que por ese medio se escoja un diputado por distrito, que participen con candidatos grupos organizados que no sean partidos políticos y otras propuestas, todas válidas para la discusión.

Lo que me sorprendió de ese intercambio de opiniones, con personas curtidas en procesos electorales, con personas que han participado abiertamente y con intensidad en partidos políticos y en procesos electorales, es que parecía que hablaban de otro mundo.

Ninguno de los que oí señaló que el proceso electoral está en marcha, que el primero de enero próximo, estamos a 7 semanas de eso, el Tribunal Supremo de Elecciones publicará el Calendario Electoral de las próximas elecciones, que parte desde el primero de enero del 2021 hasta el primer domingo de febrero del 2022, faltan 14 meses, y al primer domingo de abril, si hubiera segunda ronda, por lo que ya no hay tiempo de hacer cambios en el modo de escoger candidatos a diputados, que requieran cambios constitucionales, como lo que discutían en ese chat.

En este momento todos los partidos tienen que someterse al actual régimen legal, establecido por el Código Electoral y los Estatutos de los partidos políticos, para definir la escogencia y el modo de nombrarlos.

Lo que los partidos políticos sí pueden hacer, todavía en tiempo, es modificar sus Estatutos sobre el método de elección, si por Convención Nacional, por Asambleas Provinciales, Cantonales o la Nacional, que siempre tiene el trámite de aprobación de lo que resuelvan las asambleas inferiores, como ya lo están haciendo unos partidos políticos.

Pero, tampoco les queda mucho tiempo. El tiempo corre, y puede suceder que cualquier acuerdo de Asambleas partidarias pueda ser impugnado legalmente y puede ir a conocimiento del Tribunal Supremo de Elecciones, y si corresponde, a la Sala IV, y esto es un problema que puede causar atrasos en la determinación de candidaturas, y de riesgo de inscripción a las mismas.

En este sentido lo más prudente para todos los partidos políticos es que los procesos de asambleas nacionales o provinciales, que tengan que hacerse, las realicen antes del mes de mayo próximo, por si tienen que repetirlas, de manera que al mes de julio, a más tardar agosto, todo lo de candidaturas esté resuelto. De esta forma, el segundo semestre del próximo año el panorama electoral estará bastante claro para todos los electores.

El otro aspecto que se ha hablado, de parte de algunos miembros y líderes, especialmente parlamentarios, de los partidos, es la posibilidad de una Coalición Política, unión de varios partidos para ir de esa manera a enfrentar el proceso electoral.

En este escenario se habla de dos dimensiones, la Coalición en toda la línea, cuando los partidos se unen para nombrar con una sola plancha presidencial y con unas únicas planchas diputadiles por provincia, a todos sus candidatos, y la otra opción, que he oído, es una Coalición presidencial pero con planchas independientes de los partidos coaligados para sus propios diputados. A mi modo de ver esto les enreda los escenarios porque los partidos tienen que hacer campaña para la coalición presidencial y para la lista propia de diputados, es un doble esfuerzo en propaganda, en gastos, en imágenes, en organización, en atención política.

El caso de las coaliciones tiene un proceso complejo. No es suficiente estar de acuerdo en unirse. Los partidos que se van a coaligar tienen que hacer un acuerdo de Asamblea Nacional, o Provincial, si es del caso, indicando que están de acuerdo en la Coalición, en el nombre de la coalición, sus estatutos, sus candidatos.

Todos los partidos que se van a coaligar tienen que aprobar en sus Asambleas los documentos del Partido que surge de la coalición, sus órganos directores, tiene que aprobar los candidatos, de los distintos partidos, donde además deben guardar las disposiciones generales de alternabilidad de género de forma vertical, por cada provincia, como horizontal, de manera que en al menos tres provincias vayan encabezando mujeres.

Sinceramente, me parece que algunas personas, quizá muchas, no tienen claro cómo funciona el proceso electoral nacional y lo peor es que esperan hasta última hora para impulsar los cambios y alianza.

A pocas semanas de iniciar el proceso electoral del 2021-2022 es necesario empezar a discutir más ampliamente sobre ese escenario que viene.

¿Hay interés político de desplazar al Partido Acción Ciudadana del Gobierno? ¿Tiene posibilidades el Partido Acción Ciudadana de tener un tercer período de gobierno consecutivo? ¿Si la gente está decepcionada del Partido Acción Ciudadana, volverá los ojos hacia los partidos tradicionales que han gobernado? ¿Qué nuevas opciones hay hoy en el escenario electoral, existentes y posibles? De estos temas seguiremos hablando las próximas semanas.

UCR: Análisis de las elecciones presidenciales del 2018 retrata una democracia amenazada

Además de definir al actual presidente de Costa Rica, el último proceso electoral en el país dio a conocer aspectos relevantes sobre la situación democrática nacional

Las elecciones del 2018 evidenciaron que en Costa Rica existen identidades políticas muy debilitadas, es decir, que una parte significativa de la población no tiene una vinculación importante con los partidos. Foto: Anel Kenjekeeva, UCR..

Diversos aspectos permiten considerar las elecciones presidenciales del 2018 en Costa Rica como un proceso inédito. Fue la primera vez que las agrupaciones políticas que consolidaron el bipartidismo en el país estuvieron fuera de la segunda ronda de votación y, además, el partido con la mayoría de votos en la primera ronda no llegó a la Presidencia.

El Centro de Investigación en Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica (UCR), y el Programa Estado de la Nación prestaron atención a las particularidades menos evidentes de la más reciente fiesta democrática nacional y profundizaron en su comprensión mediante una serie de investigaciones que plantean el retrato de una democracia amenazada.

Los investigadores y editores del libro que compila los análisis realizados por un amplio grupo académico, Felipe Alpízar Rodríguez y Ronald Alfaro Redondo, reflexionan sobre la forma en que los diversos aspectos retratados en las últimas elecciones podrían favorecer la comprensión de realidad política en el país y la toma de decisiones.

-La democracia costarricense es considerada liberal, madura y estable como resultado de la ausencia de perturbaciones que hayan puesto en entredicho su legitimidad por un largo periodo histórico ¿Cuáles son los principales aspectos a los cuales se atribuye lo anterior?

Felipe Alpízar Rodríguez (FAR): En Costa Rica se habla de una democracia madura, porque tenemos una tradición de muchas décadas, en las cuales las elecciones democráticas han sido el mecanismo para elegir a las autoridades. Es estable, porque no hemos sufrido rupturas al orden democrático, durante al menos los últimos 70 años. Y es liberal, porque superadas las limitaciones de la primera mitad del siglo XX, todos los hombres y mujeres tienen la capacidad de elegir y ser electos. Estas características se explican con la trayectoria histórica del país.

La estabilidad se atribuye también a la existencia de una institucionalidad política muy fuerte, la cual empezó a construirse a inicios del siglo XX y que en diferentes momentos creó instituciones como la Sala IV y la Defensoría de los Habitantes. Esto no quiere decir que no hayan existido tensiones, pero se han diseñado una serie de mecanismos democráticos para tratar de proteger a la ciudadanía.

Todo ese entramado institucional le da mucha fortaleza al sistema, pero eso no lo deja exento de amenazas. La estabilidad democrática no está exenta de conflicto, pero alcanzar ese estatus es el resultado de un proceso muy extenso de luchas, reformas y que no necesariamente ha acabado, porque el proceso de democratización es algo permanente en la sociedad.

-Las investigaciones realizadas señalan el advenimiento de una democracia disfuncional, como resultado de la falta de capacidad de las instituciones públicas y de las organizaciones de representación política ciudadana para adaptarse a los contextos que presenta el país. ¿De qué forma se manifiesta esta situación en la vida cotidiana?

FAR: Tener una democracia estable y madura no quiere decir que se ha alcanzado todo lo que se necesita para convertirse en un paraíso democrático. Al mismo tiempo que la democracia ha logrado proteger los derechos de la ciudadanía y los procesos electorales, siguen sin resolverse muchos problemas que han ido surgiendo a lo largo del tiempo o que son producto de unos equilibrios políticos consustanciales, los cuales pueden llegar a generar una parálisis decisional. Es decir, que el sistema democrático a veces puede resultar más lento para resolver asuntos comunes o que hay momentos donde una instancia bloquee a la otra.

Estas situaciones no solo son parte del diseño de la democracia, sino también del diseño del apartado estatal, porque de alguna forma hemos sido incapaces de realizar reformas estructurales al sistema político y al Estado en los últimos 40 años. Esto hace sentir a la gente que existen dificultades para resolver los problemas y que el sistema político de alguna manera está entrabado.

Las disfuncionalidades surgen porque no se han podido atender todas las inquietudes, demandas y necesidades en diferentes temas que a la gente le pesan y se van arrastrando.

Según los expertos, la combinación de las disfuncionalidades estructurales con las débiles identidades políticas ciudadanas, detectadas en las elecciones del 2018, conforma una amenaza latente para la democracia. Foto: Cristian Araya Badilla, UCR.

-¿Cómo es que a la luz de los fenómenos sociopolíticos experimentados en las elecciones presidenciales de Costa Rica en el año 2018 es posible plantear el retrato de una democracia amenazada?

Ronald Alfaro Redondo (RAR): Muchas veces, las amenazas que experimentan las democracias no están necesariamente materializadas, algunas pueden ser latentes, pero las democracias pueden tener mecanismos para resolver o librarse de esas amenazas. Es posible realizar algunas transformaciones o apegarse a algunos principios y valores, y de esta forma evitar que esas amenazas pasen de ser latentes a volverse reales.

Las elecciones del 2018 evidenciaron que en Costa Rica existen identidades políticas muy debilitadas, es decir, que una parte significativa de la población no tiene una vinculación importante con los partidos. Cuando hay identidades políticas fuertes, la gente tiene claro por quién va a ir a votar, mucho antes de que se celebren las elecciones. Pero cuando ocurre lo contrario, la gente no sabe qué hacer, no sabe a quién apoyar o quién es el oponente.

Cuando una democracia tiene identidades políticas debilitadas se corre el riesgo de que cualquier evento externo pueda alterar por completo el juego, romper con el orden y crear las condiciones para que exista muchísima incertidumbre política y electoral.

La combinación de las disfuncionalidades estructurales —que ya arrastraba el país— con las débiles identidades políticas ciudadanas —que detectamos en las elecciones del 2018— conforma una amenaza latente, porque pueden generar mucha volatilidad e incertidumbre de cara a situaciones futuras que, incluso, pueden atentar contra la misma democracia.

FAR: La democracia amenazada surge cuando los descontentos y temas que no se resuelven terminan convirtiéndose en reivindicaciones que van en contra de la democracia misma, como puede ser —por ejemplo— el hecho de optar por la salida autoritaria.

La erosión de las identidades genera gobiernos con poca legitimidad. Y la legitimidad es el cemento que mantiene unidas a las sociedades. Cuando eso se erosiona, nos enfrenta a gobiernos débiles en los que la gente no cree y donde el apoyo ciudadano se vuelve líquido o volátil. Son como globos que se lleva el viento, porque no están amarrados a ningún lugar.

Más allá de la popularidad de un presidente, la sensación de descrédito de la política, de los políticos y la falta de sentido de pertenencia en el país impiden que haya una base, un proyecto político común para concretar ciertas reformas. En Costa Rica, esta identidad está muy erosionada y eso ocasiona mucha inestabilidad para el funcionamiento del sistema. Entonces la amenaza actual es que se pongan en riesgo los cimientos mismos de la democracia, que la sociedad deje de creer que la democracia es el medio para resolver sus asuntos.

-La investigación que presentan señala la existencia de disfuncionalidades endémicas y convergentes en el país que, lejos de responder a eventos coyunturales, han sido arrastradas por un largo periodo. ¿De qué forma es que la comprensión de esta realidad puede guiar la toma de decisiones en el presente?

RAR: Las democracias pueden tener disfuncionalidades, problemas, defectos y hay formas de corregirlos. Por su parte, la ciudadanía puede tener cierto conjunto de actitudes que, en algunas ocasiones, sean desfavorables. El asunto que detectamos es que tenemos una combinación de disfuncionalidades estructurales y de actitudes sociales que no fortalecen la democracia.

Si tuviéramos partidos políticos más fuertes, es probable que esa molestia y esa protesta de la gente se canalizaría a través de ellos. Pero como no es así, no pueden ser los escuderos de la gente, y ese papel lo asumen otras organizaciones de la sociedad civil fuera de los partidos. Esta situación plantea grandes dificultades, porque si los partidos están pensados para que sean los que procesen esas demandas y necesidades del pueblo, y no lo hacen, se desconfigura un actor central del escenario político.

FAR: Costa Rica tiene un parlamento muy pequeño y eso representa una dificultad importante en este tiempo, porque no todos los grupos y voces encuentran un canal institucional para manifestar su descontento. Se evidencia así la imposibilidad del sistema de tramitar esas demandas por una vía institucional. Todos los llamados al diálogo que estamos viendo en este momento por parte del Gobierno son intentos para tratar de traer al campo de lo institucional ese descontento que hoy está en la calle.

Frente a este contexto, uno de los principales retos para el país es mejorar la representatividad de los diversos sectores de la sociedad costarricense, la cual se ha complejizado y que, de alguna manera, el actual Congreso no refleja.

 

Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

¿Cómo empieza a encuadrar el próximo proceso electoral?

Vladimir de la Cruz

Con frecuencia me preguntan cómo veo el escenario electoral hoy. No es fácil pintarlo adecuadamente, pero se pueden hacer algunas reflexiones.

He insistido en algunos artículos en la necesidad de avanzar, en el plano político, hacia coaliciones político electorales en el país.

Concentrar en cuatro o cinco grupos bien definidos políticamente le haría muy bien al país, al electorado, a la cultura ciudadana, a la conciencia cívica y al gran debate político nacional, siempre y cuando estas coaliciones se organicen sobre propuestas de Plan País, de Programas Políticos Nacionales para la mejor convivencia nacional, para un mejor desarrollo del sistema económico y político nacional, pero sobre todo para la mejor vida democrática.

Tradicionalmente, en Costa Rica, tuvimos en el Siglo XIX movimientos liberales, que culminaron en partidos políticos que se identificaban con el liberalismo político y el liberalismo económico.

Antes de 1890 quienes se decían pertenecientes al Partido Liberal lo eran porque abrazaban los postulados teóricos del liberalismo clásico de entonces o se identificaban con ellos. Orden, Progreso, Libertad eran los postulados básicos y clásicos de los liberales de finales del siglo XIX costarricense.

En Costa Rica, a diferencia de otros países, no se desarrollaron movimientos conservadores ni partidos conservadores, de modo organizado. Aun cuando se organizó el Partido Unión Católica, a finales del Siglo XIX, al impedírsele funcionar por el uso de ideas y sentimientos religiosos, no facilitó que se impulsaran partidos políticos, motivados religiosamente, cuando la religión católica era fundamental, de hecho monopólica en el escenario de las ideas religiosas en el país, cuando empezaban a penetrar las ideas religiosas no católicas, pero cristianas, que llegaron con la construcción del ferrocarril al Atlántico, principalmente.

Al no desarrollarse partidos ni movimientos políticos conservadores, dentro de los partidos liberales y de los movimientos liberales, arropados con sus banderas, sí se expresaron líderes políticos conservadores. Eso hizo que algunas personas que se autodenominaban liberales fueran en sus planteamientos prácticos conservadores, y a la inversa, algunas personas que se reconocían como conservadoras actuaran como liberales.

Frente a esos inicios del movimiento liberal organizado en partidos políticos, se dio en el Siglo XIX, el surgimiento de movimientos populares y partidos populares, como lo fueron el intento de un Partido de Obreros en 1886 y el Partido Independiente Demócrata en la década de 1890, ambos impulsados por Félix Arcadio Montero, el último Rector de la Universidad de Santo Tomás, quien también se opuso a su cierre.

Desde 1874 la sociedad costarricense había empezado a distinguirse en clases sociales, y empezaba a tomar conciencia social y política de ello. Igualmente, la sociedad costarricense se percibía a finales del Siglo XIX como una sociedad divida en clases. Así, por ejemplo, Félix Arcadio Montero, llamaba a los trabajadores, a los artesanos y a los obreros a organizarse, como “chaquetas”, “descamisados” y “descalzos” contra los “levitas” y el “Olimpo”. El Partido Independiente Demócrata llegó a elegir un Diputado, Faustino Montes de Oca, y obligó a que los partidos liberales de la época, impulsaran dentro de sus filas “Clubes” de Obreros, de Artesanos. Uno de esos partidos llegó a elegir, de esa manera, a otro trabajador, a Víctor Gólcher.

Los partidos movimientos políticos liberales, y los partidos liberales, marcaron el rumbo político y económico del país, desde 1870 en adelante. Los movimientos populares que fueron surgiendo a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX no hicieron mella en su dominio político institucional. En las elecciones de 1914 regionalmente se impulsaron partidos obreros en Limón, en Grecia y San José sin éxito electoral.

A finales de la década de 1910 el Dr. Aniceto Montero impulsó el Centro Socialista de Costa Rica y un Partido Socialista, sin participación electoral alguna. Divulgador y defensor de la Revolución Rusa y de Lenin, su principal líder, llegó a organizar desfiles de duelo a la muerte del gran dirigente político comunista.

Frente al movimiento político del Dr. Aniceto Montero se levantó como partido político, y con el apoyo sindical de la Confederación General de Trabajadores, Jorge Volio Jiménez, fundando su Partido Reformista, que eligió diputados obreros, defendió la Revolución Rusa, en una etapa de su desarrollo, exigió al Gobierno de Cleto González Víquez que restableciera relaciones con la Rusia Comunista, las que se habían suspendido, o roto, con el triunfo de la Revolución Bolchevique, relaciones que existían, con el Gobierno Zarista, desde el Gobierno del General Tomás Guardia Gutiérrez.

El Centro Socialista o Partido Socialista del Dr. Aniceto Montero y el Partido Reformista empezaron a cuestionar la existencia y presencia de los liberales en el Gobierno, y en la estructura del Estado, y a levantar banderas de defensa de los intereses populares, y de reformas sociales, que no fueron banderas ni luchas de los liberales. Así se fue marcando el nuevo escenario político electoral, y de cuestionamiento del movimiento liberal costarricense.

En 1931 al fundarse el Partido Comunista de Costa Rica fue más categórico el enfrentamiento con los liberales, y con el Partido Reformista que todavía existía. El Partido Comunista se enfrenta al Partido Reformista para ganarse a los sectores obreros y campesinos, y a la gran masa de desempleados que había provocado la crisis de 1928-1934, cuando el Partido Reformista estaba totalmente aliado a los gobiernos de entonces desde 1928 hasta 1934, cuando prácticamente desaparece.

La década del 30 la domina en ese escenario el Partido Comunista, y dirige al movimiento sindical organizado, que venía desde la crisis económica internacional. Del movimiento liberal el Partido político dominante fue el Republicano, que en su seno tenía dos sectores, uno liberal clásico y otro conservador, con características anticomunistas, en esa década, que se manifestaron con impedir que electoralmente el Partido Comunista participara en elecciones con el nombre de “comunista”, por lo que impulsaron el Bloque de Obreros y Campesinos, para efectos electorales, les reprimieron expulsando los maestros del magisterio nacional, impidieron la elección del diputado electo en 1938, el poeta e intelectual Carlos Luis Sáenz.

Antes de 1917 la Iglesia Católica, y desde la Encíclica Rerum Novarum, de 1891, había tomado partido por las luchas y reformas sociales y laborales, para disputar espacios a los anarquistas, socialistas y comunistas en las masas de trabajadores y obreras. Frente a las organizaciones sindicales de izquierda la Iglesia organizó las suyas, en toda la línea, nacional, regional e internacionalmente. Con el triunfo de la Revolución Socialista de Octubre, la Iglesia arreció contra la Revolución Rusa, contra los partidos comunistas, en todas partes del mundo, e impulsó nuevas organizaciones sociales para ganar espacios y restarle influencia a los comunistas, socialistas y anarquistas. La Encíclica Quadragesimo Anno, de 1931, marcó esta nueva situación, precedida del Código Social de Malinas, de la década del 20. Estos documentos dieron origen a la llamada doctrina socialcristiana, y al surgimiento de movimientos y partidos políticos socialcristianos.

A finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, en la socialdemocracia clásica europea, donde se agrupaban distintas vertientes políticas, se produce una discusión política que divide a estos socialdemócratas en las corrientes socialdemócratas y en las corrientes socialistas y comunistas.

Así se fueron configurando esas tendencias políticas típicas desde la primera mitad del siglo XX, las socialdemócratas, las socialcristianas y las comunistas y socialistas, con sus variantes de izquierdas.

En las elecciones de 1939, en Costa Rica, terminaron enfrentándose el Partido Republicano, con Rafael Ángel Calderón Guardia, que sacó un 88% de votación, el Bloque de Obreros y Campesinos, con Manuel Mora Valverde, que logró un 11% de votación, convirtiéndose en la segunda fuerza electoral y el Partido Confraternidad Guanacasteca, con 1%.

Así se entró a la década de 1940-1949, en medio de una II Guerra Mundial, 1939-1945, que produjo las condiciones para que entre 1942 y 1943 se dieran las condiciones para forjar la alianza del Partido Comunista con el Gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, que avaló la Iglesia Católica, con el nuevo Arzobispo Víctor Manuel Sanabria Martínez, que llegó a su arzobispado igual en tiempo que como llegó a la Presidencia Calderón Guardia.

El Arzobispo Sanabria había logrado, con el pacto de la Iglesia con el Gobierno para apoyar la candidatura de Calderón Guardia, amarrar la desarticulación de las leyes liberales aprobadas en el país entre 1882 y 1884 principalmente, sin que los liberales en la elección de 1939 lo impidieran, a pesar de que Ricardo Jiménez lo intentó, incluso procurando una coalición política con los comunistas para enfrentarse a Calderón Guardia. En 1940 el Gobierno de Calderón Guardia desarticuló las reformas liberales bajo la dirección de su Ministro de Educación, Luis Demetrio Tinoco.

El ambiente de la II Guerra Mundial, el ataque a las bases norteamericanas en Hawai, en diciembre de 1941, hicieron que Costa Rica entrara al escenario internacional declarando la guerra a Japón, Italia y Alemania, colocándose al lado de la Unión Soviética y los países que luchaban contra el avance fascista y su guerra en Europa, situación que favoreció el clima para la alianza que se lograría con el Partido Comunista, ya formalmente en 1943, y para las elecciones de 1944 cuando el Partido Republicano y el Partido Comunista, denominado Vanguardia Popular, desde junio de 1943, hacen la coalición electoral llamada Bloque de la Victoria, para asegurar las reformas sociales y el Código de Trabajo, recién aprobadas e impulsar la candidatura presidencial y el Gobierno de Teodoro Picado,1944-1948.

Los sectores opositores a los gobiernos de Calderón y de Picado, se habían organizado con movimientos intelectuales y políticos, el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales, su Revista Surco, el Partido Social Demócrata y su periódico, de igual nombre, con el ex Presidente León Cortés como su principal líder hasta 1946 cuando fallece, y asume el liderato político de la oposición Otilio Ulate. A ellos se había sumado José Figueres Ferrer, de manera accidental, convertido en figura política por la expulsión que le hace el gobierno de Calderón Guardia, y quien sostenía la tesis militarista de salir del gobierno de Teodoro Picado considerando que en las elecciones de 1944, Teodoro Picado se había elegido con fraude.

Los sucesos de la elección de 1948 y la anulación de la Presidencia de Otilio Ulate, triunfador de esa elección, conducen a la Guerra Civil, de marzo y abril, con una derrota militar contundente en contra del Gobierno y de los comunistas que le defendieron, con las armas en la mano.

Figueres se impone sobre Otilio Ulate, se niega a entregarle el poder inmediatamente, se queda gobernando el país casi dos años, donde impulsa reformas muy importantes y en el plano político crea y hace surgir un escenario nuevo, sin comunistas en la vida pública, porque los pone fuera de la ley y sin posibilidad electoral de participar, prácticamente hasta 1970.

En esos 20 años crearon las condiciones para desarrollar la nueva Costa Rica, de la segunda mitad del Siglo XX, sin comunistas como una fuerza política electoral importante, se crearon las condiciones para desarrollar una estructura bipartidista nacional en el ejercicio del gobierno y del dominio legislativo.

Desde los años 1953 hasta 1982, en el ejercicio del gobierno, estuvieron el Partido Liberación Nacional, fundado en 1951, en los gobiernos de 1953, 1962, 1970 y 1974. Frente a Liberación Nacional para las elecciones de 1958, de 1966 y de 1978 se organizaron coaliciones políticas que lograron derrotarlo en esos procesos electorales. La coalición opositora de 1978, ya en el Gobierno de Rodrigo Carazo, evolucionó para convertirse en el partido político Unidad Social Cristiana en 1983.

Así, entre 1982 y el 2010, gobernaron el país los partidos políticos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana. A nivel legislativo hasta 1998 estos dos partidos ejercían el dominio mayoritario de la Asamblea Legislativa, y desde entonces perdieron dicha hegemonía legislativa con la llegada de otras pequeñas fuerzas políticas al Poder Legislativo, entrando en crisis el llamado bipartidismo nacional, más cuando en los últimos dos procesos electorales, del 2014 y el 2018, fueron desplazados totalmente como opciones políticas gobernantes ante el Partido Acción Ciudadana que se había fundado para las elecciones del 2002.

La izquierda, de nuevo en el escenario electoral desde la década de 1970, con nuevos partidos a la par de Vanguardia Popular, participó en las elecciones y constituyó la coalición Pueblo Unido, que llegó a elegir 4 diputados. En el período de 1983-1990 la izquierda nacional, por una serie de razones, se divide y desaparecen sus partidos políticos, entra en una crisis terrible que afecta su presencia en organizaciones sociales, y se debilita su presencia parlamentaria.

En los procesos electorales, a partir de 1990, se hacen nuevos intentos de articular fuerzas de izquierda con poco éxito. Fuerza Democrática en las elecciones de 1994 eligió 2 diputados y en las elecciones de 1998 eligió 3. Una nueva organización electoral de izquierda, el Frente Amplio, logra en el 2014 elegir 9 diputados, sin ninguna capacidad organizativa ni política de mantenerlos.

En estos últimos años, la irrupción de diputados de orientación cristiana no católica, desde 1998, y por circunstancias muy particulares llegaron a convertirse en la segunda fuerza electoral en las elecciones de abril del 2018, y su amplia fracción parlamentaria se dividió rápidamente, en tanto el Partido que representaba también se dividió.

El Partido Unidad Social Cristiana tuvo un repunte electoral bajo las candidaturas presidenciales en el 2014 y el 2018 de Rodolfo Piza. En este momento este Partido Unidad Social Cristiana no tiene absolutamente nada de social, en sus planteamientos, más que su nombre, y el acudir simbólicamente de vez en cuando a la Historia de las reformas sociales de 1940 y a la lejana sombra del Dr. Calderón Guardia. Lo importante que se hizo bajo esa bandera socialcristiana en el Gobierno de Miguel Ángel Rodríguez, los actuales diputados y dirigentes menores de ese partido lo ignoran, lo olvidan o intencionalmente no quieren reconocerlo y usarlo como bandera social en este momento en que se requieren planteamientos y reformas sociales y laborales progresistas, en defensa de los intereses populares, de los trabajadores y asalariados del país.

Por el contrario, la actual fracción legislativa de la Unidad Social Cristiana es sumamente conservadora, y francamente ha convocado a tratar de constituir una coalición de “centro derecha”, con los grupos cristianos no católicos parlamentarios. Es quizá su error más importante y fatal si se quiere. Si por cálculo político quieren unirse a esos grupos erran porque no pueden disputarles sus públicos electorales compitiendo con su conservadurismo espiritual y político. El Partido Unidad Social Cristiana, de la mano de los diputados que tiene, quiere colocarse a la derecha política del país de la manera más acentuada posible, sin entender, ni asimilar, el mensaje pastoral que hace el Papa Francisco I, que por sus planteamientos políticos bien podría ubicársele dentro de las fuerzas progresistas y no derechistas, en una serie de temas.

Los socialcristianos podrían enarbolar su propia bandera social como partido político, más de centro, o de centro izquierda, si pudiera ser posible, desde las posturas del pensamiento católico del vaticano actual, y de los documentos clásicos, incluidas algunas Encíclicas de Juan Pablo II, y dejar que los cristianos no católicos se coaliguen por su parte con su conservadurismo, y su pensamiento de derecha en todas sus manifestaciones.

El Partido Liberación Nacional debe permanecer como lo que es, la representación socialdemócrata. Lamentablemente, esta socialdemocracia es solo de nombre. Liberación Nacional hace rato bajó sus banderas sociales y representativas de las clases medias y sectores laborales que decía defender. Abandonó sus importantes reformas institucionales, deshizo instituciones sociales y económicas impulsadas por los grandes caudillos históricos gobernantes, y obras de gobierno, de ese Partido, y se ha plegado igualmente a las tesis conservadoras de la política nacional.

La crisis más importante es la de los dirigentes actuales de Liberación Nacional que se están matando entre ellos, por ver quien domina las estructuras del Partido, a los diputados liberacionistas en sus diversos grupos existentes, y por el control de los liderazgos regionales, algunos de esos líderes actuando mezquinamente sin darse cuenta que al eliminar a algunos se eliminan ellos como Partido.

La izquierda nacional desarticulada y muy débil, necesita un escenario de coalición del archipiélago de grupos que existen bajo las banderas de la izquierda, del socialismo, del ecologismo y de las diversas manifestaciones del progresismo social, sobre todo con un planteamiento nacional, con sello costarricenses, que la distinga de los fallidos proyectos que se han intentado en el continente, de los cuales parece a veces una mala calcomanía y pésima caricatura. Sin ello no hay posibilidad de su fortalecimiento futuro.

Los liberales, me parece, tienen su mejor opción en el grupo que impulsa Eli Feinzag, y que él puede dirigir. No necesitan unirse a la derecha encabezada y convocada por Pedro Muñoz, ni del anterior Partido Libertario.

El Partido Acción Ciudadana puede ir solo a las próximas elecciones. Tiene su propia oportunidad. El Gobierno de Unidad Nacional, que mantiene en su lenguaje del Poder Ejecutivo, le ha servido para sobrevivir bien en las aguas llenas de remolinos que hay a la vista, bajo la superficie de sus buenas acciones públicas, que se llevan a cabo en infraestructura y bajo el manto de la lucha contra la expansión de la pandemia. En los otros campos se lo van a cobrar.

De todas estas alternativas, como veo las cosas hoy, Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana, y el Partido Acción Ciudadana tienen la mayor opción electoral, en los tres casos, dependiendo en mucho de sus candidatos, de ser las principales fuerzas políticas disputando el Gobierno del 2022. Todavía faltan bastantes meses para llegar allí, tan solo se está empezando a jugar el segundo tiempo de este Gobierno.

En la Política el arte de la suma es la clave, no es la resta ni la división política la que gana. Y esto vale para todos los partidos políticos.

UCR: Proceso electoral evidenció reconfiguración social costarricense

  • Un bipartidismo debilitado, aparición de nuevos actores políticos y apropiación de discursos religiosos caracterizaron el contexto

UCR Proceso electoral evidencio reconfiguracion social costarricense
Los partidos confesionales aparecen en el escenario político costarricense desde 1980, con una clara incidencia en las comunidades rurales y costeras.

El reciente proceso electoral evidenció la reconfiguración que experimenta la sociedad costarricense desde hace varias décadas y en la cual ha tenido lugar una clara politización de la religión.

Esta fue parte de las reflexiones que profesionales de diversas disciplinas compartieron en el marco del foro “¿Imposición de una moral única?: análisis psicosocial del proceso electoral costarricense 2018”, que tuvo lugar el 3 de mayo en la Universidad de Costa Rica (UCR).

La periodista Laura Fuentes Belgrave de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional (UNA) afirmó que, lejos de tener una reciente aparición, los partidos confesionales están presentes en Costa Rica desde hace más de tres décadas.

Inicialmente, la presencia de iglesias cristiano evangélicas neopentecostales logró cabida entre la población de menores ingresos, pero su promesa de salvación material, propia de la llamada “Teoría de la Prosperidad”, atrajo también a personas de clases medias y altas.

La periodista Laura Fuentes Belgrave afirmó que las figuras políticas vinculadas a los grupos religiosos “canalizan las demandas comunitarias e individuales de quienes nunca fueron consideradas personas".- foto Laura Rodríguez Rodríguez.
La periodista Laura Fuentes Belgrave afirmó que las figuras políticas vinculadas a los grupos religiosos “canalizan las demandas comunitarias e individuales de quienes nunca fueron consideradas personas».- foto Laura Rodríguez Rodríguez.

Según Fuentes, es a partir de 1980 que los partidos confesionales se consolidan en el escenario político costarricense y empiezan a incidir en la vida cotidiana de las comunidades abandonadas por el Estado, localizadas en su mayoría en zonas rurales y costeras.

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Según el politólogo Jesús Guzmán Castillo de la Escuela de Ciencias Políticas el electorado costarricense rompió con las dinámicas familiares partidistas que caracterizaron el país en el pasado. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.

Actualmente, la participación de figuras políticas vinculadas a estos grupos religiosos “canalizan las demandas comunitarias e individuales de quienes nunca fueron consideradas personas y han emergido como sujetos políticos por obra y gracia de un movimiento religioso”.

Junto a una fortalecida politización religiosa, se evidencia que la afiliación política está cada vez más debilitada entre la ciudadanía, lo que según Jesús Guzmán Castillo de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR, rompió con las dinámicas familiares partidistas que caracterizaron el país en el pasado.

Pero, lejos de ser un fenómeno aislado, la situación se ha venido experimentando en distintos países de América Latina como resultado de bipartidismos debilitados y de la aparición de nuevos actores y partidos en el escenario político.

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Edgardo García Chaves, miembro fundador de “Coalición Costa Rica”, reconoció el reto que tuvo el movimiento para generar empatía con personas desconocidas y poder entablar diálogos. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.

Los cambios descritos abren nuevas posibilidades al electorado, que cada vez más descontento con la política tradicional vira a nuevos partidos, evidencia una actitud más crítica de las propuestas y finalmente, prioriza el convencimiento racional al momento de ejercer el voto.

Como parte de este ejercicio crítico protagonizado por la ciudadanía es que, tras los resultados de la primera ronda electoral y que colocaron a la cabeza de los resultados al Partido Restauración Nacional, surgió el movimiento “Coalición Costa Rica”.

Según el politólogo Edgardo García Chaves, miembro fundador, la iniciativa surgió cuando él y un grupo de excompañeros universitarios reconocieron la necesidad de promover un voto informado de cara a la segunda ronda electoral.

“Los resultados de la primera ronda electoral fueron una bofetada a nuestras creencias vallecentralistas de que, supuestamente, el bienestar y el progreso llegan a todos y todas por igual, porque definitivamente no es cierto”, enfatizó el activista.

El movimiento se extendió rápidamente y de manera orgánica en todas las localidades del país; y no solo se enfrentó al reto de respetar la diversidad de opiniones, sino también al de generar empatía con personas desconocidas para poder entablar diálogos.

García afirmó que, a diferencia de los debates generados en el pasado por el movimiento social progresista del país frente a diversas coyunturas y en las cuales existían diversos argumentos sobre un tema, en esta ocasión se enfrentaron a las creencias religiosas de las personas.

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La psicóloga Laura Álvarez Garro afirmó que los partidos políticos han dejado de representar la mayoría de demandas sociales de una ciudadanía que “ya no se siente sujeta de derechos”. El espacio fue moderado por la docente Adriana Maroto. – foto Laura Rodríguez Rodríguez.

“Esta fue una compaña totalmente apegada a una serie de valores y principios que están por encima de nuestra capacidad racional, nos enfrentamos a una ola de influencia religiosa pocas veces vista en este país”, enfatizó.

Para la psicóloga Laura Álvarez Garro, el proceso electoral evidenció que existe una clara desigualdad social en el país, la que, a su criterio, es resultado de décadas de aplicación de medidas neoliberales, que han generado la exclusión y discriminación de diversos sectores de la sociedad.

Aseguró que el Estado ha fracasado en la misión de garantizar una vida digna a la ciudadanía, mientras que los partidos políticos han dejado de representar la mayoría de demandas sociales de una ciudadanía que “ya no se siente sujeta de derechos”.

La académica concluyó que el concepto mismo de derechos humanos ha experimentado un “vaciamiento” que ha llevado a la ciudadanía a buscar otros espacios que les otorgue un lugar en el mundo, como lo hace la religión, pues desde la actual posdemocracia “todos contamos, pero no contamos de la misma manera”.

 

Andrea Méndez Montero

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Comité de Expertas expresa su preocupación por cifras de femicidios y discursos que fomentan la violencia contra las mujeres en Costa Rica

El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer “Convención de Belém do Pará” (MESECVI), ha sido informado sobre las preocupantes cifras de femicidios y sobre la proliferación de discursos de odio contra las mujeres en Costa Rica en el marco del pasado proceso electoral.

En este contexto, el Comité expresa su profunda preocupación por el asesinato de 9 mujeres en lo que va del año, de los cuales 7 han ocurrido en el mes de marzo, paralelo al contexto electoral de ese momento. Cabe recordar que en su Declaración sobre el Femicidio, el Comité señala que los altos índices de violencia contra las mujeres, su limitado o nulo acceso a la justicia, la impunidad que prevalece en los casos y la persistencia de patrones socioculturales discriminatorios, entre otras causas, inciden en el aumento de muertes de mujeres.

Paralelamente, el Comité expresa su preocupación por la proliferación de discursos morales y/o religiosos que fomentan la violencia, la discriminación y la inseguridad contra las mujeres. El Comité ha sido enfático en señalar que la discriminación y la violencia contra las mujeres constituyen violaciones a los derechos humanos, por lo que no resultan admisibles justificaciones basadas en creencias o valores religiosos.

Para el Comité, estos discursos confunden a la sociedad, promueven inseguridad y total indefensión a las mujeres víctimas de violencia, justifican las discriminaciones y las prácticas nocivas contra ellas, profundizan el machismo y la misoginia, fomentan una cultura de intolerancia que afecta a la convivencia democrática, refuerzan y perpetúan estereotipos y roles de género discriminatorios, y legitiman la violencia contra las mujeres. Ante esta grave situación que viven miles de mujeres en la región, el Comité ha manifestado su preocupación a través de la Declaración sobe la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres como Bien de la Humanidad.

Al mismo tiempo, el Comité expresa su preocupación por la presentación en la Asamblea Legislativa de un proyecto para transformar el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) en un instituto de la familia. El INAMU es el organismo a cargo de la protección de las mujeres y el combate de la violencia y la discriminación contra ellas, y su transformación pone en riesgo el cumplimiento de las responsabilidades asumidas por el Estado al ratificar la Convención de Belém do Pará.

Por lo tanto, el Comité incentiva la profundización y la difusión de conocimientos con perspectiva de género y el fortalecimiento del Estado Laico. Conjuntamente, se insta al Estado a condenar todas las formas de violencia contra las mujeres por todos los medios apropiados y sin dilaciones de ninguna índole y continuar profundizando las políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia, tal como lo establece el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará. Por último, el Comité reitera el llamado a adaptarse a los compromisos emanados por esta Convención, instrumento internacional suscrito y ratificado por Costa Rica.

El Comité de Expertas es el órgano técnico del MESECVI, responsable del análisis y evaluación del proceso de implementación de la Convención de Belém do Pará. Está integrado por Expertas independientes, designadas por cada uno de los Estados Parte entre sus nacionales, quienes ejercen sus funciones a título personal.

Comite de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convencion para Prevenir Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer

 

*Imagen tomada de www.oas.org

Enviado por Luis Alberto Soto.

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Los pobres y el Catolicismo perderán

Licda. Susan Rojas Alvarado

 

El poder político en manos de grupos evangélicos fundamentalistas es nefasto para los pobres.

Estos grupos evangélicos neopentecostales se orientan por la «teología del bendecido, prosperado y en victoria», muy afín al capitalismo, que tienen como «proyecto de vida» la acumulación de riqueza material, porque la consideran una retribución por parte de Dios a la persona moralmente buena.

En América Latina siempre que se ha unido el neopentecostalismo y el poder político, terminan favoreciendo a los sectores económicamente poderosos e impulsando el neoliberalismo.

Eso sucedió en Perú cuando llevo a Fujimori al poder. Hubo privatización de empresas estatales, más pobreza y corrupción.

Y está sucediendo en Guatemala con un presidente Pastor evangélico.

Lamentablemente, mucho católico votó por Fabricio en razón de lo mandado por la CIDH y la ideología de género.

Ahora, se anuncia una alianza entre los evangélicos y los neoliberales de los partidos tradicionales.

Recordemos lo que ha sucedido en la Asamblea Legislativa, entre Liberación y Pastores, a la hora de aprobar leyes.

Esa alianza será en contra de los pobres y la Iglesia Católica.

Los partidos tradicionales con su modelo de desarrollo y políticas económicas neoliberales, han sido incapaces de bajar los índices de pobreza extrema, desempleo y otros en los cantones que votaron mayoritariamente por Fabricio (cantones más pobres del país, IDS).

De manera que a la molestia popular por el tema de «ideología de género» se le sumó el de un voto protesta contra políticos y partidos tradicionales. Y en gran parte contra el Partido de Gobierno que abrió grandes esperanzas de cambio y no lo logró.

Lo dramático es que Fabricio, si llega a la presidencia no tiene equipo económico para gobernar y se lo pedirá prestado a agrupaciones políticas tradicionales (desde la alianza evangelismo y neoliberalismo).

Conclusión los pobres seguirán perdiendo.

También, el voto Católico que llevó a Fabricio a la segunda ronda, favoreció servir en bandeja de plata el poder político al evangelismo que se va a revertir contra los intereses y posicionamiento de la Iglesia Católica en Costa Rica y su visión de desarrollo integral desde la Doctrina Social de la Iglesia.

Conclusión los católicos también perderíamos.

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de prtemistocles.com.br

Enviado a SURCOS por la autora.

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La Iglesia Episcopal Costarricense (Comunión Anglicana) ante la coyuntura electoral del país

Carta Pastoral

Hermanos y Hermanas de la Iglesia Episcopal

Ciudadanos y ciudadanas Costarricenses

 

“El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; pero al tercer día resucitará” Mateo 17:22b-23

La Semana Santa inicia este Domingo de Ramos. Como está descrito en las Escrituras, Jesús entra a Jerusalén con gritos de júbilo y hosannas sin cesar; el mismo lugar donde más tarde en la semana sufre y es víctima de la traición, la negación y el abandono por parte de los discípulos y en las manos del poder religioso y político del momento, que confabulan para su muerte. Jesús se entrega voluntariamente y cumple los planes de su Padre, “no mi voluntad Padre sino la tuya” Mateo 26:36. La pasión, muerte y resurrección de Jesús se constituye en el fundamento de la Fe Cristiana. Estos eventos son los que dan origen al movimiento religioso que llega hasta nuestros días concretizados como la Iglesia Cristiana. Esta Semana será Santa si nos dejamos acompañar por el espíritu profético y liberador de Jesús; si descubrimos las señales que Dios nos está revelando constantemente; si nuestro testimonio es coherente en las palabras y acciones, de tal manera que demos a conocer a Jesús como Señor y Salvador.

En el marco de la Semana Santa, no podemos pasar inadvertido el momento de trascendencia política, en la que nos disponemos a elegir al presidente de la República. Debido a su importancia y certeros de que como cristianos y ciudadanos tenemos una responsabilidad de participar en los procesos políticos, puestos primeramente en el Señor Dios de la vida deseamos compartir nuestras preocupaciones y esperanzas:

  1. Vemos con preocupación la mayor división y polarización de la historia de Costa Rica. Nos sorprende cómo, temas de orden social, político y económico no llevan la relevancia en lo que atañe el bien común. La justicia social, en la que el ser humano ocupe un lugar importante, debe estar en la lista de necesidades por atender. También resulta difícil comprender ¿cómo? entre hermanos y hermanas se han acrecentado las faltas de respeto, lenguaje soez y la intolerancia, en contraposición a los principios de la cultura y forma de resolver los conflictos de forma pacífica, dialogada y respetuosa que estábamos acostumbrados en Costa Rica.
  2. Nos preocupa, la mezcla de intereses partidistas utilizando argumentos religiosos, ya que la historia ha sido clara que en Nombre de Dios se han cometido tantos crímenes y se han visto afectados tantos inocentes, perdiéndose el norte del evangelio y sobre el mandado del Señor “Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.” Juan 13, 34-35.
  3. Nos preocupa el poco análisis serio de los planes de gobierno, las propuestas para sacar adelante nuestro país y con ellos las situaciones caóticas que viven miles de costarricenses, que se les están cerrado las posibilidades y oportunidades a estudio, trabajo, seguridad y desarrollo humano. En cambio, la propuesta parece ser más el ataque a la persona y sus partidarios y con ello están quedando por fuera temas vitales entre ellos el endeudamiento del país, la corrupción, el medio ambiente, el narcotráfico, violencia expresada en los indicadores de muertes violentas, pobreza, falta de empleo y el déficit de infraestructura, sin perder de vista que la resolución o no de estos temas vitales que nos afectan a todos y todas, así como a las futuras generaciones.

Por lo tanto, como Iglesia, llamada a continuar con la misión de Jesús, de participar en la construcción del Reino de Dios deseamos exhortar a todos y todas a:

  1. Aprovechar el marco de reflexión e interiorización que nos ofrece la Semana Santa para propiciar un espacio para la reconciliación y la construcción de la paz, sobre todo en las redes sociales.
  2. Intensificar la oración personal y comunitaria, pidiéndole al Señor nos ayude a discernir la mejor decisión razonada y expresada en el voto, pensando en la mayoría de los habitantes de nuestro país, en especial de los sectores más empobrecidos, marginados y vulnerables de Costa Rica, que necesitan una respuesta ante sus necesidades.
  3. Que todas las personas con la posibilidad de votar en esta contienda puedan valorar la importancia que tiene, para el presente y el futuro del país, acudir a los centros de votación, para cumplir con la responsabilidad social del sufragio. Como ciudadanos y ciudadanas tenemos ese derecho y al mismo tiempo el deber de participar en la Política, entendida ésta, como toda acción que vela por el bien común para todos sin exclusión alguna, el respeto por cada una de las personas, así como, a las normas internacionales de los derechos humanos y demás leyes que protegen la vida de las personas que habitamos este país.
  4. Que tengamos una actitud proactiva que rompa la espiral del clima de irrespeto y rechazo hacia personas que se viene gestando.
  5. Que la reflexión de la pasión, muerte y resurrección del Maestro, nos haga más fieles a él, y poniendo en acción las palabras de Jesús “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Mt. 22 37-39, por ello invitamos a rechazar las propuesta de valerse de la Biblia o tomar textos bíblicos para fundamentar los discursos políticos y generar acciones discriminatorias como irrespetuosas que no representan el actuar de Jesús ni de aquellos o aquellas que quieran sinceramente ser sus discípulos.
  6. Centrados en el mensaje de nuestro Señor Jesucristo de estos días Santos, que ratifica que el Señor se encarnó en el mundo y muere en la cruz para así dar vida y vida en abundancia mostrando la plenitud del amor de Dios, que logremos todos y todas hacer de este proceso político una opción coherente por la vida y dando más importancia a los intereses universales, comunitarios y del país sobre los personales.
  7. Que la Pascua de este 2018 mantengamos la clara consciencia de nuestra responsabilidad en la construcción de un mundo mejor, teniendo presente las necesidades más sentidas de nuestro pueblo y por ello abogamos para que quien asuma el liderazgo en el país como presidente actúe de manera transparente, honesta y responsable para encontrar una solución a los graves problemas que tenemos en materia social y económica.
  8. Que este próximo domingo 1º de abril, que celebramos la Resurrección del Señor, asumamos la nueva etapa del país, seamos empoderados para luchar comprometidos y comprometidas en la Resurrección de Jesús y con ello que todos y todas nos comprometamos a luchar actuando contra todos aquellos males que nos afectan y nos alejan del proyecto de Dios.

Que el Espíritu de Dios y sus dones, nos acompañe y les acompañe a todos y todas, en esta Semana Santa y que en el proceso de elecciones del 2018, nuestra mirada esté puesta con esperanza en una Costa Rica, más justa, inclusiva y pacífica, donde a nadie le falte nada para su desarrollo integral.

En el domingo de Ramos 25 de abril del 2018.

 

Rmo. Julio Ernesto Murray, Obispo Interino

Rda. Marjorie Maxwell, Presidenta Consejo Diocesano

 

CARTA PASTORAL SEMANA SANTA 2018 OFICIAL

 

 

Enviado por Jorge Urrutia Castro.

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Manifiesto de escritoras y escritores costarricenses ante las cruciales elecciones presidenciales de 2018

«…Es prohibida toda forma de propaganda en la cual, valiéndose de las creencias religiosas del pueblo o invocando motivos de religión, se incite a la ciudadanía en general, o a los ciudadanos en particular, a que se adhieran o se separen de partidos o candidaturas determinadas«.

Código Electoral, Art.136

No se podrá hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas”.

Constitución Política, Art.28

 

Los firmantes, escritores y escritoras, con seria preocupación ante los escenarios que ofrece la segunda ronda electoral en Costa Rica, nos manifestamos con el propósito de llamar la atención de la ciudadanía costarricense, sobre la posibilidad de que un gobierno de corte neopentecostal fomente la intolerancia y el irrespeto a las garantías fundamentales en que se asienta nuestro régimen democrático, negándose de ese modo las particularidades que nos han distinguido como país y produciendo un retroceso histórico de dimensiones incalculables. Por lo tanto, llamamos vehementemente a los ciudadanos y ciudadanas a reflexionar sobre las siguientes amenazas:

  1. La división de los costarricenses en grupos opuestos e irreconciliables, separados por dictados religiosos, por una parte; o por efecto de manipulación de los fantasmas de la Guerra Fría, por otra, creando la posibilidad de una confrontación que acabaría con la paz que ha distinguido a Costa Rica.
  2. La aparición de censuras respecto a las diferencias étnicas, culturales, ideológicas o sexuales y  la negación subterránea de las conquistas sociales de las mujeres.
  3. La pérdida posible del honroso papel de Costa Rica como defensora de los Derechos Humanos, en todos los órdenes.
  4. La pérdida de valores fundamentales de la nación costarricense como la solidaridad, la justicia social, el respeto a las diferencias, la educación con fundamento científico, el compromiso con la ciencia.
  5. La posibilidad de la instauración DE UN RÉGIMEN TEOCRÁTICO, donde los poderes del Estado sean guiados por los principios y valores de un grupo religioso particular, en detrimento del respeto de la libertad de credos.
  6. La pérdida de los activos del Estado y de las instituciones de bien social  y de protección de la naturaleza, por la imposición de un neoliberalismo, que acentuará aún más la desigualdad entre los que más y los que menos tienen. Lamentablemente, esa noción de neoliberalismo subyace en el movimiento neopentecostal.
  7. La posibilidad de la injerencia de sectas religiosas asentadas en el exterior, con lo que Costa Rica se convertiría en parte de la ola evangélica ultraconservadora que está azotando a otros países latinoamericanos.
  8. La imposición de una noción reducida y mercantil de la cultura, a la que se define en su función decorativa y superficial como recreación, deportes o actividad económica, con muy posible irrespeto a la libertad creativa de las artes.

Por todo lo anterior, ENFÁTICAMENTE MANIFESTAMOS:

  1. Que el irrespeto a los artículos de la Constitución y el Código Electoral que garantizan la separación entre religión y política parece ser lo que nos ha llevado a esta difícil situación. El TSE permitió que aparecieran partidos políticos asociados a las iglesias y ahora permite que uno de los candidatos utilice abiertamente creencias religiosas para obtener poder político. Llamamos la atención de todos los electores y de la comunidad jurídica internacional sobre el hecho de que la candidatura de quien está haciendo esta infracción podría ya ser inválida, pues habría desoído la Constitución de la República y el Código Electoral. Pedimos una investigación inmediata al respecto, a quien corresponda, y solicitamos que el TSE y la Sala Constitucional  tomen las medidas del caso, frente a la existencia de partidos políticos religiosos que, con su existencia misma, contravienen los artículos de la Constitución y del Código Electoral arriba citados.
  2. Que repudiamos a aquellos políticos políticos tradicionales que han fomentado la corrupción, el neoliberalismo a destajo, los manejos contra la ley y el favorecimiento al impacto de las trasnacionales económicas, y ahora culturales, para lo cual no han dudado en desfigurar lo que ha sido nuestra VÍA COSTARRICENSE».
  3. Que llamamos al pueblo de Costa Rica a dar un voto inteligente, que no entregue al país al mejor postor, pues lo nuevo por conocer puede extraviar para siempre nuestra democracia y crear un caos social de graves dimensiones.

 

Nombre y apellidos, correo

Anacristina Rossi, novelista, cuentista, ensayista, cristirossi@gmail.com

Magda Zavala, novelista, ensayista, poeta, mzavalagcr@yahoo.com

Tatiana Lobo, novelista, ensayista, cuentista, talowi@gmail.com

Arnoldo Mora, ensayista, mora_arnoldo@hotmail.com

José León Sánchez, novelista

Yadira Calvo, ensayista, yadicafa@gmail.com

Carlos Cortés Z, novelista, cuentista, ensayista

Adriano Corrales, novelista, poeta, cuentista, hachaencendida@gmail.com

Catalina Murillo, novelista, ensayista, catalinamurillo@hotmail.com

Habib Succar Guzmán, poeta, novelista, –hsuccar@gmail.com

Mía Gallegos Domínguez, poeta, miagallegosdom@hotmail.com

Ana Istarú, poeta, dramaturga

Julieta Dobles Izaguirre, poeta, julietadobles@yahoo.com

Warren Ulloa Argüello, novelista, etnosafari@gmail.com

Emilia Macaya, novelista, cuentista, ensayista

Rodrigo Soto, novelista, cuentista, ensayista, poeta

Laura Fuentes Belgrave, cuentista, ensayista

Uriel Quesada, novelista, cuentista, ensayista

Osvaldo Sauma, poeta

Karla Sterloff, narradora

Alexander Obando, novelista, escatonauta@gmail.com

Guillermo Barquero, novelista, cuentista

Arabella Salaverry, novelista, poeta, cuentista, arabella.salaverry@gmail.com

Macarena Barahona, poeta y ensayista, macarenabarahona@gmail.com

Lucía Alfaro Araya, poeta, lucala20@gmail.com

Olga Goldenberg, poeta, olgoldenber@gmail.com

Faustino Chamorro González, ensayista, fastoscha@gmail.com

Nuria Calvo Fajardo, ensayista, brujiltica@yahoo.es

María del Mar Obando Boza, cuentista, mariadelmar@literofilia.com

Anabelle Aguilar Brealey, poeta, cuentista, anabelleab@hotmail.com

Ronald Bonilla Carvajal, poeta, poeta5ronald@gmail.com

Aylin Morera Ugalde, ced 4-139-426, ticamorera@gmail.com

Michelle Roe, ensayista, mroexirinachs@gmail.com

G.A. Chaves, poeta, leysoda@gmail.com

Guillermo Fernández, poeta, cuentista, novelista guillermo@asesoriascreativas.com

Carlos Morera Beita, ensayista, carlos.morera.beita@una.cr

Rodrigo Paris Steffens, novelista, rodrigo_paris@yahoo.com

Roxana Pinto, poeta y novelista, roxanapinto@gmail.com

Guadalupe Urbina, cantautora, poeta

Iván Molina, cuentista, novelista historiador

Manuel Delgado, novelista, cuentista

Carlos Manuel Villalobos, poeta

Gerardo CascanteV, cantautor, poeta gerarcascante@gmail.com

Rogelio Cedeño Castro, ensayista, agato1946@gmail.com

Marta Rojas, poeta, merojasporras@gmail.com

Carlos Francisco Monge, poeta, académico, crítico literario

Marlene Retana Guido, poeta, marsereno01@gmail.com

Laura Casasa, poeta, lingüista, laura.casasa@gmail.com

Ignacio Carballo Luján, poeta, igneo65@gmail.com

Carlos Rubio, poeta, cuentista, crítico literario

Teresita Aguilar Mirambell, poeta, tamirambell@gmail.com

Daniel Garro Sánchez, cuentista, garro8300@gmail.com

Isabel Cristina Arroyo Calvo, poeta, iarroyocalvo@gmail.com

Ronald Campos López, poeta, ronaldc84@yahoo.com

Luis Armando Gutiérrez, poeta, cuentista, luisarmandogutierrez@gmail.com

Mario Valverde, cuentista, mavalverdeuned@gmail.com

María Alejandra Solórzano Castillo, poeta ciudadmigrante@gmail.com

Laura Zúñiga Hernández , poeta y narradora, langelezluna@gmail.com

María Pérez Iglesias, narradora, mariaperez.yglesias@gmail.com

Leda García, poeta, ledagar@gmail.com

Paola Valverde Alier, poeta, paolavalverde@gmail.com

Marianella Sáenz Mora, poeta, nelsaenzmora@gmail

Carlos Enrique Rivera Chacón, poeta, carlosriverach@gmail.com

Rodrigo Zúñiga Araya, poeta, rodriazunigag@gmail.com

Ana Patricia Urrutia, literatura infantil, cuarzorosa15@hotmail.com

Ximena Paz Cedeño de la Cruz, delacruzximena9@gmail.com

Geovanny Jiménez Salas, narrador y poeta, jimenezsalas@gmail.com

Óscar Núñez Olivas, novelista y ensayista

Álvaro Vega Sánchez, ensayista, novelista y cuentista

 

*Imagen tomada de conozcasucanton.com

Enviado a SURCOS por Ana Cristina Rossi.

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