Vemos en estos días como varias personas se están manifestando en contra de lo sucedido en los Estados Unidos, ante el asesinato de George Floyd, un hombre afroestadounidense, perpetrado por un oficial de la policía. Estas manifestaciones vienen a raíz de la acumulación de la ira, el cansancio y el enojo de la población afro ante el hecho de que la brutalidad policial en los Estados Unidos ha sido históricamente institucional y hoy, aún en el 2020 la policía continúa asesinando a personas Negras escondiéndose detrás de su insignia y protegidxs por su gobierno. LAS VIDAS NEGRAS IMPORTAN.
SURCOS recibió para su publicación dos cartas enviadas a la empresa Televisora de Costa Rica. En la misiva se protesta por expresiones racistas en uno de sus programas. Compartimos los documentos:
Universal Negro Improvement Association Limón, Costa Rica
Primera carta:
Señores Teletica Canal 7 Programa Buen Dia Estimado Señores:
Reciban un saludo de la Junta Directiva de la organización centenaria Universal Negro Improvement Association (UNZA) Branch 300 en Puerto Limón Costa Rica, conocida popularmente como Black Star Line.
La presente misiva tiene como fin mostrar nuestra consternación, repudio, enfado e indignación debido a que en medio del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución número 68/237 del 23 de diciembre del año 2013 donde se proclama el Decenio Internacional de Afrodescendientes por los temas: Reconocimiento, Justicia y Desarrollo, un medio nacional de tal renombre como el de la Televisora de Costa Rica Teletica Canal 7, presente en el programa Matutino Buen Día el 27 de mayo del presente año, el tema de la enfermedad conocida como Bromhidrosis, Osmidrosis y Acidosis con el doctor Mauricio Mora de Miranda quien hace uso de prejuicios racistas no fundamentados en la ciencia, para denigrar, estereotipar, menospreciar y menoscabar la dignidad humana de la población afrodescendiente, todo ello sin fundamentarse siquiera en datos estadísticos y explicando literalmente: «No tenemos claro que cantidad de población que sufre esto, lo que sí conocemos es que es por ejemplo más frecuente en personas afrodescendientes o personas que tienen una línea genealógica afrodescendiente…». Lo que nos parece más indignante aún ha sido ver que la conductora del programa la señora Nancy Dobles, mostraba un acuerdo tácito al asentir con el movimiento afirmativo de su cabeza lo dicho por el entrevistado, sin encauzar o cuestionar las bases para tal afirmación, lo que nos hace presumir que la empresa acuerpa este tipo de aseveraciones prejuiciadas sin importar el daño psicológico que las generaciones de afro costarricenses puedan sufrir por el mal manejo de esta entrevista y las nebulosas que dejaron en la psique de la población en general, que sabemos da pie a manifestaciones de discriminación.
Con fundamento en el artículo 1 de la Constitución Política, La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, La Declaración y Programa de Acción de Durban, La Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Resolución 68/237 del 23 de Diciembre del 2013 proclamada por las Naciones Unidas, la Ley 7711 para la Eliminación de la Discriminación Racial en Educación y Medios de Comunicación, exigimos una disculpa pública en persona de ambos: La conductora y el entrevistado, en el mismo medio en donde se dio este atropello a la población afrodescendiente en el término de los siguientes 10 días hábiles, de lo contrario tomaremos las medidas que consideremos pertinentes.
A la espera de su pronta atención y respuesta. Atentamente,
Lic. Winston Norman Scott Presidente
Sharon Watson Waufht. Tesorera
Laura Hall Moore Vicepresidente
Segunda carta:
Viernes 29 de mayo 2020
Señores Canal 7 Programa Buen Día
Reciban ustedes un cordial saludo de parte del Movimiento Limonense en el Extranjero, una organización sin fines de lucro con sede en la ciudad de New York formada por un grupo de 30 profesionales limonenses, cuya finalidad es velar por el bienestar de los afro costarricenses y su área etnográfica original, Limón.
Costa Rica como signatario de la Asamblea General de la ONU proclamó 2015-2024 Decenio Internacional para los Afro-descendientes, Resolución 681237, citando la necesidad de fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las personas de ascendencia africana, y su plena e igualitaria participación en todos los aspectos de la sociedad. Que la Resolución 68/237 ONU declara que el tema del Decenio Internacional es Afro-descendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo.
Como ciudadanos costarricenses solidarios con la comunidad afro, expresamos nuestro profundo malestar por los acontecimientos que se suscitan en Costa Rica y por lo tanto nos permitimos hacer un llamado de atención urgente.
Somos conscientes que más allá del hecho de que el racismo está ganando terreno, las formas y manifestaciones contemporáneas, moral e incluso legal en muchos sentidos a través de tecnologías modernas de comunicación como programas televisivos, periódicos, estadios de fútbol, se han convertido en escenarios con la mayor audiencia para demostrar la perversión social entendida como una inclusión falsa y una integración hipócrita, la forma más vulgar de mostrar racismo.
Las manifestaciones de racismo no son flagrantes y directas, sino más bien establecidas e indirectas y que se filtran profundamente en los prejuicios inconscientes y afecta la forma en que interactuamos con los demás.
Los profesionales de la salud, los periodistas y los medios de comunicación obedecen a principios éticos, normas profesionales y responsabilidad penal, civil y social. No son ruedas sueltas, sino que se adhieren a condiciones que respeten los derechos humanos v al autocontrol.
El día lunes Mayo 25, 2020 en su programa «Buen Día» en una entrevista con el Dr. Christian Mora de Miranda, se llegó a una conclusión atrevida y sin base científica sobre el tema ¿Cómo eliminar el mal olor en las axilas? por cierto de muy mal gusto para nuestra comunidad afro a nivel nacional e internacional cuando dijo:
«…es más frecuente en personas afro descendientes y se ve en personas de una línea genealógica afro descendiente…».
Debemos tener mucho cuidado a la hora de abordar estos temas a nivel de medio de comunicación, ya que varios estudios recientes, indican que la glándula apocrina de las personas, a las moléculas de olor en las axilas, son absorbidas y procesadas por nuestros cerebros y traducidas en reacciones psicológicas y conductuales, por lo que esa generalización es atrevida, racista y sin fundamento.
Vale la pena señalar que científicamente realmente no existe intrínsecamente «mal olor», más bien, solo hay olores y cómo los percibimos en gran medida es artefacto de nuestra herencia evolutiva particularmente humana. Decir que la carne podrida huele desagradable es similar a decir que la puesta de sol se ve hermosa: no hay una cualidad de «belleza» intrínseca a la puesta del sol, así corno tampoco hay una «repugnancia» intrínseca a la carne podrida; más bien, la carne podrida y los atardeceres solo son percibidos de esta manera por la mente humana; como cualidades «fenomenológicas». Los adjetivos como «hermoso» y «desagradable» simplemente describen cómo experimentamos subjetivamente el mundo natural.
Estamos convencidos de que en Costa Rica estamos frente a lo que la sociología llama «Micro Agresiones Raciales» que son breves y comunes cotidianas, verbales, de comportamiento o de indignidades ambientales, ya sean intencionales o no, que comunican desaires hostiles, despectivos o negativos e insultos hacia las minorías.
El primer paso para erradicar las Micro Agresiones Raciales es la voluntad de reconocer cómo cada uno contribuye al problema. Debemos reconocer nuestros propios privilegios, poder y prejuicios, y cómo estos influyen en la forma en que interactuamos con los demás.
La Constitución política protege la honra, el buen nombre y la vida privada de las personas, así como las normas internacionales sobre los derechos humanos. Si alguien se siente vulnerado por un periodista, está en todo su derecho de solicitar la rectificación de la información.
Por este medio le estamos solicitando una aclaración y rectificación pública.
Así murió George Floyd, sin aliento, a manos de un policía en Estados Unidos, que por nueve minutos tuvo en sus manos la decisión de la vida o la muerte. La brutalidad y el desprecio de quienes se asumen dueños absolutos del país y pretenden serlo del mundo, apoyados en esquemas y estructuras represivas, encuentran una reacción social inesperada en estos momentos de “pandemia” y de distanciamiento social.
La ciudadanía de nuestro país está igual que George Floyd antes de morir: con la rodilla en el cuello y gritando que no tiene ya aliento. En EEUU la chispa fue el racismo, en nuestro país que no es ajeno, será lo menos pensado. La acción institucional y gubernamental ve con desidia y con la distancia de la tenue burbuja desde donde presumen gobernar, a quienes no solo producimos la riqueza nacional, sino que hacemos ingentes esfuerzos para mantener la paz de que nos ufanamos.
CNN, el dios de pies de barro y emblema transnacional de la comunicación y el control mediático, no pudo contener ni con apoyo de antimotines bien adiestrados, la ira reprimida de una población que se cansó de ser desestimada.
Quienes ostentan el control mediático de la prensa nacional, deben entender que, aunque la mentira puede correr años, la verdad la alcanza en un día. Aunque luchen por arrancarnos nuestra historia y traten de dejarnos sin raíces, los hechos son irrefutables, el periódico La Información dio cuenta de ello por servir a una tiranía. Hoy pueden vestirse con ropa ajena y ponerse otro nombre, pero como dice nuestro pueblo, mona se queda.
La torpeza política demostrada hasta ahora, para que nuestro país pueda encontrarse y construir un nuevo pacto social mediante un diálogo respetuoso, sin exclusiones y con la disposición de escucharnos, solo ha propiciado que se profundice calladamente, la fractura social estructural a que se sometió nuestro país, provocada en la gestión asaz arrogante de sus pretensiones ajenas al interés ciudadano.
El país pierde, todos perdemos. Gana la mafia política, la corrupción, la impunidad, el autoritarismo.
La “pandemia” pudo haber dado a quienes usurparon el poder de la ciudadanía, un respiro para maniobrar transitoriamente en la escalada social y política que se desarrollaba en el mundo y desde luego también en nuestro país, pretendiendo con eso desentenderse de la ira social contenida, pero fracasa a cada paso.
Lo que pasa en EEUU y que se replica en Europa, así como en Brasil, países más castigados por la “pandemia”, enfrenta el miedo institucional que se pretendía establecer para aislar las personas y evitar el encuentro social, justificado en que era la opción a la vida, contra una ciudadanía amarilla, negra, blanca, mestiza, latina, que se da la mano y sale en masa a enfrentar a los gobiernos, convocados por esa ira contenida, contra un sistema que su característica ha sido la desigualdad, la represión brutal y la muerte.
Costa Rica puede hacer la diferencia, a pesar de ser el país más desigual de América, según la CEPAL. Tiene en la ciudadanía una retaguardia moral para construir una propuesta nacional sustentada en un nuevo pacto social, pero debe salir a la luz, una actitud gubernamental que no tenga miedo a los disensos, pues solo así se construyen sólidos consensos.
Pamela Cunningham-Chacón habló con SURCOS acerca del racismo en Costa Rica y en “todo el mundo” a propósito del asesinato de George Floyd en Estados Unidos de América.
Esta fundadora de la Colectiva Costa Rica Afro y quien es especialista en Recursos Humanos, tiene un activismo afro-feminista y en derechos humanos.
Para combatir el racismo en Costa Rica específicamente, Pamela cree que “hay que hacer un análisis de las políticas públicas en educación, infraestructura, acceso a la salud, acceso al agua, acceso a la tierra”.
Puede conocer el enfoque de Pamela Cunningham-Chacón en el siguiente video de tres minutos, asimismo la convocatoria a la marcha virtual de este martes 2 de junio (detalles en el afiche).
Una ola de protestas se está extendiendo por diferentes ciudades de los Estados Unidos de América como reacción inicial al asesinato de George Floyd a manos de un policía en Minneapolis; diversos analistas las describen como las más grandes desde finales de los años 60.
Para un país que a lo largo de su historia ha recurrido a revueltas e invasiones fuera de sus fronteras, golpes de estado, asesinatos en masa o selectivos, y primaveras de muy diversos colores en nombre de la democracia y de sus intereses geopolíticos, este momento histórico asume una complejidad inusitada que nuevamente desborda a su clase política, a los sistemas de inteligencia, y a los think tanks que definen la política de ese país.
Como siempre, Trump ha sido no solo incapaz de entender la compleja situación por la que pasa el país, sino que lamentablemente le ha echado más fuego a la hoguera con una serie de comentarios y acciones que aumentan el odio, la polarización y la confrontación social, en un país que de buenas a primeras daba una falsa sensación de normalidad socio-política. Así las cosas, hoy nos despertamos con el fantasma del terrorismo interno, llámese protesta y movilización social, y la urgencia de censurarla y combatirla para llegar a la normalidad política.
Su hígado está puesto en las elecciones de noviembre próximo en las que aspira a reelegirse, precisamente en un contexto en que la incompetencia propia le cobra la factura por ser el país con más personas contagiadas y muertas por el coronavirus (casi 1,800,000 y 105,000 respectivamente), así como las millones de nuevas personas desempleadas, el espectro de la recesión, el ataque frontal a China para limitar sus posibilidades de expansión, o la confrontación regular con diferentes medios de prensa que le cuestionan, entre otros.
Las protestas que con justa razón condenan el asesinato de Floyd, y que derivaron en saqueos, también condenan la impunidad, la complicidad y la tolerancia del sistema judicial estadounidense para con esta clase de crímenes; y de paso, se constituyen en un escenario que afecta las aspiraciones de Trump para reelegirse, cosa que él no puede permitirse.
A diferencia de otras movilizaciones, las actuales denotan la sugestiva confluencia de personas de la mayor diversidad étnica, etárea, así como de movimientos sociales de muy diverso cuño; lo que permite entrever que, junto al tema de la violencia policial hacia las personas afrodescendientes, se conjugan una serie de demandas y preocupaciones en una agenda política que aún parece muy dispersa, pero que evidencia una fuerte capacidad de movilización.
La tensión societal acumulada, finalmente explotó, y le explotó a Trump en la cara sin saber que tenía una bomba en la mano; tal y como le ocurrió a Lenín Moreno y a Sebastián Piñera en Ecuador y Chile con las sendas manifestaciones sociales del año pasado. Por donde lo veamos, el modelo económico sigue haciendo aguas, la pregunta es si solo habrá salvavidas para aquella parte de la humanidad que concentra la mayor parte de la riqueza.
Una mujer joven reclama a quienes han ejercido el poder en Estados Unidos de América: “No nos hablen de saqueos, son ustedes los que han saqueado. EUA ha saqueado a los negros, EUA ha saqueado a los pueblos indígenas cuando llegaron aquí por primera vez”. Ella es Tamika Mallory, activista por los derechos civiles, el feminismo y otras luchas sociales.
En este video de la cadena FOX puede ver la contundente exposición de la joven a propósito del fuerte movimiento antirracismo y anti discriminación que se desarrolla en Estados Unidos de América en estos días, luego de que un policía con el concurso de otros asesinara a George Floyd.
En la década de los 50 se empezaron a alzar las voces para acabar con la invasión violenta de las tierras de los indígenas. Se tomaron entonces las primeras medidas legales de protección, pero esto fue solo en el papel. El despojo de las tierras y el maltrato continuaron, cohonestadas por las autoridades que dieron prioridad a los colonos sobre la población originaria. Yo fui testigo de estos atropellos, e incluso tengo una copia, que me facilitó un funcionario indignado por la falta de acción, de los planos realizados por el ITCO en 1971 en la zona de Buenos Aires donde se detallaba los terrenos ocupados por grandes terratenientes incluyendo extranjeros. Finalmente en 1976 se aprobó una ley donde si bien se reducía el tamaño de las reservas se definían los límites y se garantizaba la posesión inalienable para las comunidades indígenas, aunque estas tierras fueron inscritas a nombre del ITCO como garante, que después se transformaría en IDA.
Lamentablemente, esto se quedó de nuevo en el papel. El IDA, sucesor del ITCO, interesado en satisfacer las demandas partidarias empezó a repartir estas tierras entre las clientelas políticas, creándose así un verdadero pandemónium de violencia con asesinatos cada vez más frecuentes. Por una parte los campesinos llevados a esas tierras, unos por el IDA, y otros aprovechando la pasividad y tolerancia institucional, sienten que sus intereses, están siendo vulnerados. Por otra parte, los indígenas o población originaria ya organizados, reclaman con justa razón la legalidad y el derecho a la propiedad que les dan las leyes costarricenses. Sus reclamos de justicia no se limitan a las instancias nacionales, de las cuales esperan poco, sino que recurren cada vez con más fuerza a las vías de hecho y a las instancias internacionales para hacer valer sus derechos.
En mi criterio dada la deuda histórica con la población indígena y el desprecio y la connotación racista, de los abusos cometidos por las instituciones agrarias la Fiscal general debe proceder a enjuiciar, a los funcionarios que, a contrapelo del derecho de la propiedad y las leyes vigentes, distribuyeron tierras de las comunidades entre clientelas partidarias.
¿No es que estamos en un régimen de derecho que nos protege a todos? O es que la Ley se hizo solo para aplicarla a “los de poncho” como dicen en Ecuador.
El puente mi cama. Mi cara la fotografía. El paredón pared que colapsa. Suena en las manos la paliza larda. Todo se puede decir para no decir este método síncope del miedo. Silvia Piranesi
Mónica González Suárez
Confinamiento sinónimo de desigualdades. Este momento no ha acrecentado las desigualdades, tampoco ha posibilitado que sean más visibles o tal vez sí, para quienes no tenían tiempo de reparar en ellas, darse cuenta que existen. El encierro producto de las políticas estatales que enfrentamos hoy, ha sido un impacto sobre la cotidianidad, pero no necesariamente por el aislamiento, sino, por el control. Las vivencias de los últimos días podrían llevarnos a re-pensar y re-sentir las dinámicas de encierro que socialmente hemos divulgado, afirmado, legitimado y promovido para lograr “mantener” o “reestablecer” el orden.
“Yo siempre he estado en cuarentena”, es la respuesta de una mujer de 51 años, trabajadora doméstica, residente de una zona rural. A quiénes afecta realmente la cuarentena, o más bien, para quiénes es posible llamarle así. Los controles que se ejercen desde modelos heteropatriarcales, coloniales, xenófobos y racistas no son nuevos para quienes hemos vivido ya el confinamiento, por ser mujeres, negras, trans, bisexuales, lesbianas, locxs, etc. Confinarse pareciera ser una práctica que nos ha sido impuesta a cuerpxs subalternxs, así como ha sido una elección de disfrute y privilegio para otros.
Entonces, el momento presente amplía el encierro a otras poblaciones, ahí es donde empieza la crisis, cuando se extiende a sectores que sí importan lo suficiente para exteriorizar la alerta. Ahora bien, las políticas a las que nos afrontamos no son novedad, por el contrario, refuerzan y actualizan los métodos de control sobre nuestrxs cuerpxs (registro histórico). COVID-19 es un afianzar las medidas que desde hace años vienen construyéndose y reforzándose, no solo por los estados, sino, por una interiorización tecno-política recubierta de violencias y feminicidios.
Asumir el asilamiento ha sido para mí vivir en continuo las opresiones, así como profundizar en muchas otras que habían estado presentes de forma tal que podía manejarlas en lo espontáneo y observarlas como episódicas. Ahora, la diferencia es que se han vuelto en lo temido: c o t i d i a n i d a d. Entonces existir hoy para mí, supone hacer visibles las heridas de la desigualdad y no, por haberlas inscrito como parte de una rutina, normalizarlas. Es momento de continuar denunciado la repartición inequitativa de la vida y señalar la mecanización de las violencias, que hace años, y no desde la pandemia, nos matan.
La cuarentena como medida para evitar el contagio nos obliga a reflexionar sobre muchas otras situaciones, además del elemento salud, nos hace repensar sobre la realidad de las familias para contener en casa el total de sus integrantes, sin mencionar las dificultades económicas que desde ya se están enfrentando.
Si bien el COVID-19 es una crisis sanitaria inesperada, esta situación nos viene a visibilizar y recrudecer las desigualdades más profundas que teníamos como sociedad. La violencia estructural, las condiciones de pobreza, el desempleo, el patriarcado, el racismo, el nacionalismo y la xenofobia. Aunado a la acentuación de la crisis, pareciera que también se viene a naturalizar y normalizar estas estructuras de poder hegemónico, ejerciendo así formas de control mediáticas y de control Estatal que en muchas ocasiones colocan como única prioridad la crisis sanitaria, sin necesariamente dimensionar las implicaciones que estas medidas representan en nuestras vidas.
En las últimas semanas se han hecho esfuerzos por denunciar situaciones de violencia que están afectando particularmente a las mujeres, con este texto nos interesa hacer visible de qué manera se agudizan las desigualdades existentes en las relaciones de poder.
Judith Butler nos señala que:
El virus por sí solo no discrimina, pero los humanos seguramente lo hacemos, modelados como estamos por los poderes entrelazados del nacionalismo, el racismo, la xenofobia y el capitalismo y la llegada de empresarios ansiosos por capitalizar el sufrimiento global, todos testimonio de la rigidez con la que la desigualdad radical, que incluye la supremacía blanca, la violencia contra las mujeres, las personas queer y trans, y la explotación capitalista encuentran formas de reproducir y fortalecer su poderes dentro de las zonas pandémicas.(2020) (https://www.lavaca.org/notas/el-capitalismo-tiene-sus-limites-la-mirada-de-judith-butler-sobre-el-coronavirus)
Lo anterior nos invita a reflexionar sobre la interseccionalidad, rescatando que no solo es distinta la forma en que afecta la cuarentena a hombres y a mujeres, sobre lo que volveremos más adelante, sino que también es distinta la forma en que la estamos viviendo las mismas mujeres. No es lo mismo ser una mujer de un barrio, que una mujer de un residencial, no es lo mismo tener un trabajo como empleada doméstica o vendedora informal, que ser empleada pública o trabajar para una empresa privada. No es lo mismo vivir el aislamiento en la ruralidad, que en las zonas urbanas.
Sin embargo hay cosas que sí se asemejan en medio de este contexto y es justo el hecho de que las manifestaciones de violencia estructural, racial, patriarcal que cada quien enfrentaba y enfrenta desde el lugar que habita, se han incrementado y corren el riesgo de quedar aún más invisibilizadas.
En este texto sugerimos el ejercicio de imaginarnos situaciones que podrían estar viviendo las mujeres durante la cuarentena, reflexionar sobre la división sexual del trabajo, el trabajo remunerado y no remunerado, a partir de preguntas como: ¿Por qué las medidas de cuarentena nos afectan de manera tan distinta a hombres y a mujeres? ¿Por qué el espacio privado no representa lo mismo para las mujeres? ¿Qué significa para las mujeres estar en la casa con sus parejas, hijos, hijas, madre, padre etc.? ¿Qué implicaciones tiene estar ejerciendo el trabajo productivo y reproductivo en el espacio de lo privado? ¿Por qué “quedarse en casa” puede agravar “aún más” las múltiples jornadas de las mujeres?
Pensemos en una educadora, en este caso, una educadora del sector privado, con una jornada previa de por sí realmente abrumadora. Podemos imaginar que vive con sus hijos e hijas estudiantes o bien con su pareja y otras personas de su familia. Habitualmente sus fines de semana los dedicaba a preparar alimentos (para su consumo y el de las personas que comparten la vivienda) además de ordenar y realizar todas las labores de limpieza; la casa, la ropa, etc. y así poder dedicar los días entre semana a su trabajo remunerado, sin que esto signifique que se libere de las labores del hogar. Con la medida de cuarentena, no solo debe capacitarse en nuevas herramientas virtuales (lo que se suma a su ya múltiple jornada) sino que además debe duplicar su jornada, según las nuevas directrices de la institución (en la que labora como docente) ya que debe reforzar la atención a sus estudiantes.
En casa también su pareja, sus hijos o hijas estarán lidiando cada uno y cada una con sus nuevas labores virtuales, pero muy probablemente ella, es quien asuma las labores de la casa y además “en casa” debe organizarse todos los días con su trabajo remunerado. Muy probablemente él, su compañero “quizá piense en colaborar” (el entrecomillado es para destacar que para él se trata de una colaboración y no de una responsabilidad compartida) pero debe resolver su jornada laboral, que él considera como prioridad frente a la jornada remunerada y no remunerada que ella realiza.
Sus hijos e hijas conforme al mandato patriarcal creen que el trabajo no remunerado que ha realizado su madre (si es que lo han percibido) es obligación de ella. En muchos de los casos, cuando las mujeres se encuentran en su jornada laboral remunerada, quienes quedan en casa deben resolver situaciones, pero no porque consideren que es su función y su responsabilidad, sino porque ella no está en casa, si ella estuviera en casa, imaginemos: ¿Quién debe resolverlas?
Este es tan solo un ejemplo, podríamos sumar otra serie de factores como la atención y cuidado de chicos y chicas en edades escolares, que si bien es cierto algunos centros de cuido podrían estar funcionando, es comprensible que una familia prefiera evitar que su hijo o hija asista al centro educativo para evitar el contagio.
Podemos pensar también en todas las jefas de hogar que tienen trabajos en la informalidad, como, por ejemplo; en labores domésticas, ventas por catálogo, ventas ambulantes, costura o repostería entre otras. La medida de guardar cuarentena con acatamiento inmediato no puede ser fácilmente atendida por todas las personas, al respecto una vendedora ambulante señala: “Aunque no acate las recomendaciones de estar en aislamiento, la calle está durísima y no tanto por el coronavirus, sino porque no se hace ni un cinco y además la ven como una irresponsable por tratar de ganarse la vida. Desde cuando trabajar es un crimen”.
¿Qué está pasando en los territorios indígenas de Salitre y Térraba que actualmente están siendo invadidos y agredidos por finqueros? ¿Cómo están viviendo “la cuarentena o el aislamiento” las mujeres en estas comunidades? donde sus vidas han sido amenazadas por años y sus derechos violentados por un Estado que ahora más que nunca plasma su negligencia, promoviendo la impunidad de sus agresores.
Los retos económicos que enfrenta el país son muy distintos en la zonas urbanas, que en la zonas costeras y rurales. Existen muchas agrupaciones y asociaciones de mujeres que se dedican a las artesanías, a ofrecer servicios de comida, a vender productos agropecuarios y sus derivados, a brindar hospedajes y a realizar recorridos turísticos. ¿Cuáles serán las medidas para amortiguar el impacto de la ausencia absoluta de ingresos en estas zonas frente a la paralización del turismo en el país?
Muchas mujeres se enfrentan a una durísima realidad que se agudiza en estos momentos, cuando tienen sí o sí que compartir con el agresor y sus redes de apoyo se ven reducidas. Aunado a esto muchas familias están viviendo la cuarentena en condiciones de hacinamiento y desempleo, lo cual hace de la convivencia y de las estrategias habituales de sobrevivencia una verdadera amenaza.
Karina Batthyány sostiene que esta situación la hemos visto ya en casos de emergencias por desastres naturales. ¿Cómo abordará el Estado las consecuencias de la pérdida del empleo por la sobrecarga de cuidados? ¿Qué medidas de promoción de corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado se pueden gestionar entre el Estado, las empresas, trabajadores y trabajadoras en una situación de confinamiento? (2020)
Pensemos en todas las labores de cuido que asumimos las mujeres ¿Qué implicaciones tiene que sus chicos y chicas estén en casa? ¿Quienes asumen el cuidado de personas adultas mayores, la gestión de medicamentos, la compra de alimentos? La limpieza y la desinfección del hogar, vestimenta y ropa de cama, que ahora se triplica por la necesidad de evitar infecciones. ¿En quienes recaen estas funciones?
Pensemos en compañeros que también deben acatar la medida de “quedarse en casa” para continuar teletrabajando según su jornada laboral, muy probablemente (sin generalizar) tendrán a su disposición los alimentos listos y ropa limpia ya que, como de costumbre ellas se encargaran de las “labores del hogar”, además del cuido de los y las chicas.
Karina Batthyány destaca que en América Latina las mujeres realizan cerca del 80% del trabajo del cuidado no remunerado y son amplísima mayoría entres quienes se ocupan del trabajo de cuidados remunerados, por tanto, gran parte de los cuidados totales los ejercen las mujeres. (2020)
Para algunas culturas la palabra “crisis” significa oportunidad para el cambio, es indispensable comenzar a debatir y cuestionarnos ahora y no después, los aspectos de la organización social del cuido. Que el hecho de volver “puertas adentro” no represente para nosotras las mujeres, volver a las prácticas patriarcales más arcaicas, que esta “crisis” sea una oportunidad para comenzar colectivamente, a proponernos formas de relacionarnos más horizontales y solidarias.
Si bien las condiciones de aislamiento o cuarentena limitan de alguna manera las acciones de solidaridad externas y nos hace repensar las formas en que hemos establecido nuestros vínculos y afectos, esta “crisis” también nos invita a reflexionar sobre la célebre frase de Simone de Beauvoir «lo personal es político». Es indispensable reflexionar desde lo personal, plantearnos ¿Cómo querernos?, ¿Cómo cuidarnos?, ¿Cómo convivimos?, ¿Cómo solidarizarnos y ser congruentes en los espacios más próximos? Sumado a lo anterior, es urgente colocar este debate en las esferas públicas, donde se crean las directrices, se toman las decisiones y se generan discursos.
Karina Batthyány expresa que la emergencia por el COVID-19 vuelve a poner en el centro la cuestión de la organización social del cuidado y es necesario apoyar todas aquellas medidas y acciones que pongan a la humanidad y no el mercado en el centro para paliar la pandemia, superando este último como eje organizador de la vida en común. (2020)
Al igual que las labores de reproducción de la vida y de los cuidados no deberían ser exclusivamente nuestra responsabilidad, el reto de aprender de esta nueva circunstancia, resignificar la vida cotidiana y reconfigurar la forma de relacionarnos desde otros lugares, debería ser una inquietud y una denuncia compartida.
Que esta circunstancia nos permita repensarnos como sociedad, evitar que el temor a la crisis sanitaria nos coloque en una condición de mayor vulnerabilidad y que todos los esfuerzos, las luchas y los aprendizajes de cada una, desde nuestra trinchera y nuestras posibilidades aporte en la construcción de un mundo más igualitario y que esto se convierta en insignia para atravesar este momento de la humanidad.
-Karina Batthyány (2020) La pandemia evidencia y potencia la crisis de los cuidados. Secretaria Ejecutiva de CLACSO.https://www.clacso.org/la-pandemia-evidencia-y-potencia-la-crisis-de-los-cuidados/
La música latina fue protagónica, por primera vez,en el Half Time Show Super Bowl 2020 con la presencia de cuatro grandes representantes: Shakira, Jennifer López, J. Balvin y Bad Bunny. Ossiel Villada de El País destacó el fuerte mensaje simbólico-político que significó la puesta en escena de niñas en una jaula como expresión del horror de las políticas anti migratorias de Donald Trump. Señaló: “Con su show Jennifer López y Shakira enviaron un mensaje contundente al mundo sobre lo que está pasando hoy con los migrantes latinos en Estados Unidos. Y también sobre la imparable revalorización de la mujer en el siglo XXI” (https://www.elpais.com.co/ultimo-minuto/las-claves-del-mensaje-politico-que-jlo-y-shakira-enviaron-en-el-super-bowl.html).
Por otra parte, en un reciente video difundido en You Tube (https://www.youtube.com/watch?v=Ikgh4JbAWUU) se aprecia una elocuente presentación, en un acto de campaña del candidato demócrata Bernie Sanders, por parte de un afroestadounidense apelando de manera conmovedora a no postergar por más tiempo la conquista de las libertades ciudadanas para quienes hoy sufren discriminación y exclusión. “El tiempo es ahora”, reiteró de manera contundente y emotiva.
Estados Unidos ha sido y es cada vez más una sociedad
culturalmente diversa y multiétnica, con una presencia muy significativa de
afroestadounidenses, que constituye la segunda minoría más grande, siendo la
creciente población latina la “gran minoría”. Ambas minorías han librado una
lucha permanente por la defensa de sus derechos civiles, su dignidad e igualdad
como personas. Hoy han tenido que renovar las fuerzas para contrarrestar la
embestida racista de un gobierno que levanta muros para contener la migración
latina y eleva los decibeles del discurso de la supremacía blanca. El mensaje
reiterado de Trump de construir una gran nación, que recoge el espíritu de la
doctrina del “destino manifiesto”, está teñido de sangre de ambas minorías; se
propicia, así, una solapada limpieza étnica en aras de una supuesta
reconstrucción de la nación, para garantizar “progreso”.
Son los embates de un imperio en decadencia, que se
resiste a buscar derroteros no imperiales de convivencia global, y que busca
oxigenarse desde un discurso mesiánico restauracionista de corte religioso, así
como creando enemigos que supuestamente representan una amenaza para la nación.
Trump mismo ha sostenido que el miedo es el mejor recurso para ejercer el
poder, y ha actuado en consecuencia. Ha puesto a la sociedad norteamericana en
un estado de guerra permanente no solo contra el “terrorismo islámico”, sino
también revistiendo de “terrorismo” a los flujos migratorios y a las
manifestaciones antirracistas.
Las condiciones adversas a que se enfrentan ambas
minorías están conduciendo a intensificar los vínculos para revitalizarse como
movimiento social contracultural, recogiendo la riqueza de su histórica lucha,
principalmente por la conquista de los derechos civiles y la igualdad
ciudadana. En esta dirección, resultan muy aleccionadoras diversas manifestaciones
discursivas y artísticas por parte de actrices, actores, cantantes, líderes
religiosos, entre otros, apelando a una forma alternativa de convivencia intercultural
que respete y promueva los derechos de una ciudadanía corporal y socialmente
diversa. Cuando los afroestadounidenses y los latinos se unan se sacudirán los
cimientos políticos y culturales de los Estados Unidos.
Hoy estamos asistiendo a un nuevo perfil de los
movimientos sociales contraculturales cuyo rasgo más característico es su
potencial emotivo-afectivo. Un nuevo sujeto político que se afirma sobre la
dinámica intersubjetiva de la identificación fraternal, donde adquiere
protagonismo cohesionador la comunidad afectiva. Se expresa, más que en las
tradicionales formas discursivas ideológico-partidistas, en mensajes y gestos
de gran fuerza simbólica-política, que buscan afirmar los derechos de una
corporalidad socialmente sensible y diversa. Los latinos y afroestadounidenses
constituyen una expresión de esta nueva forma de lucha contracultural de alto contenido
simbólico-afectivo, que puede convertirse en una fuerza movilizadora importante
en la actual coyuntura sociopolítica de los Estados Unidos.
Más allá de esta coyuntura particular, se trata de un
nuevo sujeto político y cultural que ofrece signos esperanzadores para
construir un modelo alternativo de globalización afectiva, para una convivencia
planetaria donde se respeten los derechos humanos y de la naturaleza; es decir,
la biodiversidad en nuestra casa (oikos)
común.