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Etiqueta: resistencia histórica

La puerta del arte y la memoria ancestral

Por Uriel Rojas

Al solo observarla se nota que no es una puerta cualquiera.

La calidad de madera rescata elegancia para desarrollar una obra de arte.

Al fijarse detenidamente, se entiende que, frente a esa puerta estuvo un artista de derrochó fineza en la elaboración de los diseños.

En la parte superior, la figura del sol naciente simboliza la identidad guerrera y la conexión ancestral.

No en vano, a los borucas se les conoce antiguamente como los «guerreros que vienen detrás del sol», una denominación que resalta su resistencia histórica y su vínculo profundo con la naturaleza.

En la segunda secuencia de los diseños se ilustra un cazador que evoca esa época antigua de los pueblos indígenas cuya actividad era de cazadores-recolectores.

De manera mítica, hace alusión a Cuasrán que cuida de los animales y castiga a quien abusa de la cacería.

El personaje luce un taparrabo, un plumaje en su cabeza y una lanza, símbolo de poder y espíritu guerrero cacical.

Frente a esta figura guerrera se observa un jaguar, símbolo de poder espiritual, fuerza ancestral y una profunda conexión con la naturaleza.

Tanto el personaje como el felino simulan deambular en medio de la vegetación, como seres que conocen el contexto natural.

En la parte inferior de la puerta, se observa una esfera de piedra precolombina con un grabado en forma de murciélago.

La esfera simboliza la espiritualidad y cosmovisión integral de la cultura bruncájc y el murciélago es una figura sagrada, el sembrador de la noche que funge como intermediario espiritual en procesos de curación y el control de la fertilidad de la tierra.

En síntesis, la obra de arte plasmada en esta puerta representa la identidad y la herencia ancestral; una expresión artística que evoca misticismo y conexión espiritual, en donde el respeto y la armonía entre lo humano y natural, es fundamental.

Esta puerta se encuentra en la comunidad indígena de Curré Yímba, en una de las viviendas actuales de la familia Lázaro Ortíz.

Fotografías y obra: Eusebio Lázaro Ortíz.

Los nombres para ABYA YALA: ¿Qué encierran, que dicen?

Trino Barrantes Araya
Email: camilosantamaria775@gmail.com

A propósito de un pequeño vídeo

Aclaro y con el mayor sentido crítico. No busco aquí establecer ningún tipo de polémica, máxime que ahora debemos ocuparnos de la vida, obra y pensamiento del Libertador de América. Escribo esto, solo por el prurito de aclararme a mí mismo, de uno de los pequeños errores que se han hecho un lugar común en nuestro discurso historiográfico.

Decir ya de por sí “América”, es reproducir un sema que denota la visión de los vencedores. No es un nombre ancestral, racial ni tribal; no pertenece a nuestros territorios y pueblos ancestrales. Con Tzvetan Todorov es pues, la visión impuesta a los vencidos.

Antonio Nebrija (1492) en su gramática castellana sentenció de que, lo que no le había sido posible a la espada y el evangelio, la corona española lo alcanzaría a través de la palabra. Por esa razón Novo Hispana, Nuevo Mundo, Hispanoamérica, Iberoamérica, Latinoamérica, Indoamérica y América, no nos representan.

Miguel Rojas Mix, en su excelente texto: Los 100 nombres de América, nos lleva a una aproximación muy interesante sobre el tema en cuestión.

Es a partir de 1942, en donde los pueblos originarios comienzan a apropiarse de su propia memoria, a construir como elemento esencial y como derecho humano fundamental la “resistencia histórica”. Mucho más tardíamente, en mayo de 1989, la participación de los representantes de los pueblos ancestrales en el proyecto de mejora al Convenio 107 y 169 de la OIT, comienzan a afirmar su propia identidad, el reclamo de su autonomía e incorporan la “resistencia histórica”, como un derecho legítimo de estos territorios.

Los nombres citados en los párrafos iniciales fueron sujetos de crítica cuando se conmemoró en nuestros pueblos ancestrales y en sus territorios la recuperación de la memoria de estos pueblos y territorios y en el marco de los 500 años del genocidio perpetrado por España, acusaron el carácter colonialista de dichos conceptos.

Por qué también es un equívoco el concepto: LATINOAMÉRICA. Una brevísima aproximación. El LACIO, LAZIO O LATIUM, es solo una parte de lo que corresponde a Italia. Viterbo, Riete, Roma, Frosinone y Latina, constituyen ese territorio en el cual se asentó la lengua “latina”. Pero ésta, era solamente una más de las 60 lenguas que formaban el abanico de la península Itálica.

MAPA REGIÓN DEL LACIO-LAZIO o LATINA

Pero existe otro aspecto esencial. Lo que señalo es absolutamente de mi responsabilidad, no tengo tiempo para corroborarlo bibliográficamente. Los alfabetos griego y latino, son uno mismo, tienen un tronco común heredados de los fenicios.

Aunque el “latino” es, sin lugar a dudas, la piedra angular del idioma “castellano”. El mismo tenía tres manifestaciones como vehículo de comunicación. A saber: Serno Nobilis, Baja Latinidad y el Serno Vulgares. El primero destinado a los literatos; el segundo de uso más frecuente en los comerciantes y el serno vulgaris, era la lengua que el vulgo hablaba.

Pero el problema no termina ahí. Más bien inicia. Los iberos, de los primeros pueblos que habitan lo que es hoy Portugal y España, no se saben de dónde llegaron. Algunos consideran que eran descendientes de los pelayos. Pero con ellos también arribaron a esta gran península los etruscos (Italia), dorios (griegos) y los iberos (España), godos, visigodos, árabes y judíos, entre muchos otros pueblos.

Curiosamente, los lingüistas, han encontrado en los dialectos (idiomas) de nuestros pueblos ancestrales, parentescos con los idiomas del viejo mundo. En su análisis estructural sobre los orígenes monogenistas y poligenistas, que anteceden a cada lengua primitiva, el parecido en ciertas estructuras es muy grande. Las antiguas lenguas itálicas, las lenguas neolatinas o romanas (greco-latinas), no pueden olvidarse en la genealogía de los términos que el vídeo nos ofrece. Los cuales, en principio y acorde con la memoria y la resistencia histórica no deberíamos aceptar.

Tal vez en el muy corto plazo, bajo el influjo del PODER MORAL que soñó nuestro Libertador y desde la perspectiva de una educación para la libertad, podamos introducir en nuestras mayas curriculares los nombres de Abya Yala, Cuzco, Iriria, para sentirnos más acordes con nuestra propia historia.

 

Imagen ilustrativa: https://www.elconfidencial.com/