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Etiqueta: Roberto Dobles

¡Qué deleznable!!!

Alberto Salom Echeverría

En estos días ha pasado algo estremecedor para Costa Rica, aunque previsible, algo sorprendente. Las redes sociales primero y después la prensa toda, la escrita, la televisiva y radial, se hicieron eco de una denuncia en el sentido de que un exministro habría recibido una frondosa paga, por haber servido de “andamio y puente” a una empresa multinacional de origen estadounidense, para facilitarle a esta entrar a explorar y luego explotar los eventuales yacimientos de petróleo y gas que pueda haber en nuestro suelo. El exfuncionario sirvió de “puente” para un gran negocio supuestamente, como si la empresa necesitara de un “Lazarillo de Tormes” para apuntalarse en el país.

El nombre del exfuncionario gubernamental se hizo público después, sin que de momento esa persona hubiese querido atender a la prensa que lo solicitaba para que confesase si aceptaba o no ser la persona que había servido de contacto para encargarse de “abrirle trocha” a la multinacional expeditando así el aparentemente millonario negocio de la empresa extranjera. “El que nada debe, nada teme” reza un dicho popular. ¿Por qué no atendió a la prensa inmediatamente? ¿Qué tiene que ocultar?

Algunos hemos escrito alertando a nuestros conciudadanos acerca de la inconveniencia de permitir que nuestro país se embarque en consentir la exploración y luego eventualmente la explotación petrolera. Hemos expuesto nuestras justificadas razones. Por cierto, por eso me gané el año pasado una sarta de insultos de parte de un sujeto que, barrunto, si no será que está metido en el negocio también. Mi oposición a la exploración y eventual explotación de los hidrocarburos tiene fundamento en sólidos razonamientos de carácter científico. No hallo por qué alguien tenga que proferir insultos basado en suposiciones infundadas para rebatir razones sustentadas en basamentos sólidos. Resumo ahora la raíz de mi preocupación:

1. La exploración conducente a la improbable explotación de los hidrocarburos no es una actividad inocua. La experiencia en gran parte de los países donde se ha explorado la existencia de yacimientos de petróleo y gas ha provocado una enorme contaminación del subsuelo terrestre o marítimo, sobre todo cuando se ha usado el procedimiento conocido como “Fracking” o fractura de la roca, que surgió en la década de los años cuarenta del pasado siglo; se aplica mayoritariamente en reservorios no convencionales para estimular la extracción de los hidrocarburos.

2. Con mucha frecuencia se producen fugas de metano, que como se sabe es un gas de efecto invernadero. Además, la fractura de la roca puede producir mayor actividad sísmica, sobre todo en un país de alta sismicidad como es el nuestro. En tercer lugar, se afectarían los bosques, puesto que, para iniciar la exploración de los yacimientos, se requiere despejar, talar una gran área del bosque. Con ello se facilita la erosión del suelo y la fuga del CO2 que requieren capturar las plantas. Todo redunda en un mayor calentamiento climático.

3. Costa Rica se ha ganado un gran renombre en la comunidad internacional, por haber abierto el camino al desarrollo “azul y verde” en consonancia con la naturaleza, con los ecosistemas y con la vida. Hemos sustituido el uso de energía fósil por energías limpias, y hemos desarrollado ya gran infraestructura para continuar por esa senda produciendo un desarrollo sostenible y sustentable, lo que implica compatible con el ambiente y contra el cambio climático. Pero, es evidente que aún falta mucho para contribuir en nuestro suelo a combatir el calentamiento climático.

4. De acuerdo con la información internacional, el cambio climático continúa avanzando aceleradamente, o más aceleradamente de lo que los científicos han postulado como recomendable para mantenernos por debajo de 1.5 grados Celsius de temperatura por encima del nivel que se tenía en la era preindustrial; algo grave de por sí, que ningún país tiene derecho a ignorar.

5. Las razones que se han esgrimido en el sentido que requerimos explotar la energía fósil para invertir en nuestro desarrollo, se agrietan por todas partes. Primero, no es nada seguro que haya yacimientos de petróleo y gas en condiciones comerciales como algunos suponen. En segundo término, de existir, para poder explotar esos supuestos yacimientos habrá que esperar que pase el proceso exploratorio que, me dicen personas entendidas, no dura menos de ocho años. ¡Imagínense, ocho largos años! De aquí a entonces los hidrocarburos como energía vendrán en picada descendente.

¿Quién es el funcionario, quién es el “lazarillo” de quién se trataba?

Ahora se sabe quién es el exfuncionario que firmó un contrato con la empresa petrolera “Black Hills”: se trata del exministro Roberto Dobles. Al parecer el contrato fue firmado después de haberse desempeñado como ministro de ambiente; los hechos ocurrieron de la siguiente manera: la empresa recibió el aval del ministerio de ambiente en el año 2.000, durante la administración de Miguel A. Rodríguez, para explorar petróleo en seis bloques terrestres en la zona norte de Costa Rica. No obstante, la compañía nunca completó los estudios de impacto ambiental en SETENA, por ello, “Black Hill” no consiguió el aval de la SETENA. En 2018 el MINAE archivó la adjudicación.

El exministro Dobles entra a jugar en esta trama para “asesorar” a la empresa a cambio de recibir jugosas regalías, pues de acuerdo con el convenio firmado entre las partes, la empresa debía pagar al exfuncionario público por su asesoría, entre 2,5% y 3% de las utilidades anuales generadas de la eventual extracción de petróleo y gas natural, durante todo el período de explotación (Cfr. Diego Bosque y Oscar Collado, periodistas de La Nación. “Exministro Dobles demanda a petrolera en Denver, Colorado.” LN.24.1.2024. p.9)

Según el mismo contrato, como lo reseñan los periodistas, la empresa debió pagar a Dobles la bicoca nada despreciable de $236.000 (dólares americanos), o sea 124 millones de colones al tipo de cambio actual. La cuestión aquí radica como siempre, según declaraciones del exministro de Ambiente del gobierno de Luis Guillermo Solís, Edgar Gutiérrez Espeleta, en que se habría producido lo que se conoce en la jerga de ese mundo de los negocios como “puertas giratorias”. Quiere decir que, las autoridades que un día laboran “regulando” una actividad económica, después de dejar el puesto público, aparecen firmando contratos millonarios con las mismas empresas que antes supervisaban. (Cfr. Ibidem.) Podría haber aquí como también expresó Fabián Pacheco, un delito consistente en un conflicto de interés por parte del exfuncionario. Juzguen ustedes.

¡Qué deleznable comportamiento!

Las puertas giratorias siguen aceitadas en América Latina

Rafael A. Ugalde Q.*

Insulta la más elemental inteligencia humana, pensar en las grandes fortunas amasadas en Costa Rica, y en América Latina, en general, sin un Estado en función exclusiva de las burguesías locales, especializadas en lo que ahora los “gringos” llaman “puertas giratorias”, como modelo de “desarrollo” para mantener a nuestros pueblos en la sumisión, la indignidad y la ignorancia.

Hay diversas definiciones de “puertas giratorias”, pero todas remiten a una fina corrupción casi imperceptible, pero devastadora para las clases más pobres, gracias al “lobby” y la utilización de los cargos públicos para amarrar negocios y fortunas desde la función estatal, unas veces en secreto, y otras no tanto.

Indudablemente, con la llamada “fiebre del oro”, desde mediados del siglo XIX, la expansión del comercio con las metrópolis, el consumo del petróleo, el gas natural y otros vitales energéticos para el capitalismo, estas élites no tuvieron empacho en entregar concesiones mineras, ferrocarriles, petróleo etc., como hacen en el siglo XXI con el agua, la flora, la fauna, comercio, bancos, telecomunicaciones, carreteras, educación, sanidad, tecnologías propias, riquezas del subsuelo, tradiciones culturales, entre otras. Fue con esta concepción de Estado, en función de los intereses de las nacientes clases surgidas del despojo y saqueo llevados a cabo sobre los pueblos originarios, desde que, según la versión racista, fuimos “descubiertos” o se “encontraron dos mundos”.

A manera de ejemplo irrebatible – lo mismo puede citarse a Macri en Argentina, a Piñera en Chile o una larga lista de expresidentes peruanos – los cinco gobernantes mexicanos del periodo de capitalismo más agresivo terminaron como verdaderos maestros del lobby y las puertas giratorias.

En el marco de una consulta popular boicoteada por el instituto electoral, a fin de someter a juicio a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, se supo cómo los presidentes durante sus ejercicios o el de sus funcionarios hicieron de la llamada “puerta giratoria” toda una manera de vivir.

Y como en Nuestra América el “lobby”, la “puerta giratoria” o el “conflicto de intereses”, en la mayoría de los países, no es delito, o sus penas causan risa, todas estas conductas son “legales”, mas no morales, que importa poco, porque si la moralidad de estos tipos se mide por cuánto te dejó el paso por la función pública o cuántas prebendas obtuviste, interesa entonces solo cuántos escalones subiste dentro de la clase en que te mueves.

Idéntico caso pasa sí alguien en algunos de nuestros países tiene la entereza de pelear para elevar la corrupción administrativa activa o pasiva a delito similar a terrorismo, dados los estragos y terror que causa a las mayorías más vulnerables, enferma, sin casa, salarios de hambre etc., pues la “puerta giratoria” ya es parte de los negocios y poco importa la ética o la moral cuando se trata de dólares.

Uno de los personajes continentales que más ha llamado la atención en pleno siglo XXI, por caer en estas prácticas de corrupción, es el expresidente Ernesto Zedillo, quien privatizó en solo dos años el patrimonio industrial, histórico y cultural de México que eran los ferrocarriles nacionales.

Su administración otorgó concesiones de entre 20 y 50 años al Grupo México Transportes (Ferromex), Grupo Acerero del Norte, Peñoles, Medios de Comunicación y Transporte de Tijuana y Grupo Triturados Basálticos (Tribasa).

Además, por la indignante cantidad de mil 400 millones de dólares, vendió el sistema a Transportación Ferroviaria Mexicana (TFM), asociada con la estadounidense Kansas City Southern Industries.

Cabe mencionar que, luego de este proceso, el sistema ferroviario se dedicó únicamente a transportar materias primas, se abandonó el transporte de personas y diversas regiones en el interior del país quedaron incomunicadas.

Casualmente, al término de su gobierno, Zedillo empezó a trabajar para una de las empresas que se beneficiaron con la privatización: Union Pacific, miembro de Ferromex. (Fuente: «Puertas giratorias»: expresidentes contratados por las empresas que beneficiaron (https://benditocoraje.mx/puertas-giratorias-expresidentes-contratados-por-las-empresas-que-beneficiaron/).

Durante 2023 y 2024 México arreció la recuperación de aeropuertos y trenes. Actualmente construye, sin un centavo de deuda y solo cobrando impuestos y acabando con la corrupción, el Tren Maya de 1500 kms de línea férrea y un costo de$28500 millones.

Sin pretender quitar “méritos” a estos personajes presentes desde el rio Bravo hasta la Patagonia, es menester enfatizar que estas clases surgidas a raíz del despojo y el saqueo provocado por el holocausto contra los pueblos originarios vieron en el nacimiento de los nuevos Estados la posibilidad de aumentar su acumulación originaria, de la mano de lo que entendían entonces como “progreso”.

El intercambio comercial con las metrópolis fue la excusa perfecta para que el Estado naciente cediera rústicos embarcaderos, grades extensiones de tierras comunales para producciones de caucho, granos, entre otros. Luego a mitad del siglo diecinueve la sobre valoración del oro, el cobre, la plata, entre otros, como metales indispensables para el capitalismo industrial, facilitó que muchos de nuestros próceres dieran en concesiones canteras, minas, ferrocarriles, etc., por tiempo indefinido, a cambio, en muchos casos, de un pequeño porcentaje del negocio privado con los bienes pertenecientes a sus pueblos.

Con lo que representa hoy el petróleo, el gas natural, el litio, las tierras raras, el espectro electromagnético, el agua, la fauna, la flora, la sanidad, nuestros océanos y nuestras tecnologías, entre otras, para la mayoría de esas élites, enriquecidas al calor del Estado, su aliado “natural” resulta ser el actual capitalismo, en su fase más agresiva, a fin de evitar cambios en sus statu quo.

Por eso su democracia, referida únicamente a escogencia de sus cuadros cada cierto tiempo, a ritmo de fiestas y carnaval, cada vez es más oscura y es cosa exclusiva de tecnócratas. Nada de hacer públicas los actos y decisiones de la clase gobernante y mucho menos pensar en mecanismos de participación directa de sus pueblos en la “Res pública”.

Por el contrario, cuando en alguno de nuestros países aparece un pueblo exigiendo participación democrática directa, es porque existe en él algún grado de politización (a esta ayuda el acceso a educación de calidad, el debate de ideas y la rigurosidad en lo que emprendemos); entonces rápidamente es neutralizado con el relato de la politiquería, para evitar que avance su concientización.

Por eso otro mexicano merecedor de mención “honorifica”, con base a la cita bibliográfica arriba citada, es el gobierno encabezado por Felipe Calderón (2006-2012). Llegó al poder mediante un gigantesco fraude electoral, gracias al aparato electorero controlado desde adentro por los viejos partidos de la rancia burguesía, Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), la “prensa canalla” constituida por los emporios periodísticos, la radio y la televisión, defensores del “conservadurismo” o “neoliberalismo”, ha dicho en reiteradas ocasiones el mandatario Andrés Manuel López Obrador.

El gobierno de Calderón quizá fue el que mejor aceite puso a la puerta giratoria, con un Poder Judicial mexicano que nunca vio nada y perdió del todo el olfato, junto sobrados arrurús provenientes de las administraciones estadounidenses por su valiente “guerra contra el narcotráfico”. Georgina Kessel, secretaria de Energía durante dicho sexenio, fue la encargada de implementar las licitaciones para abrirle paso a la inversión privada, favoreciendo en particular a las empresas Fenosa e Iberdrola, y debilitando a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a Petróleos Mexicanos (Pemex).

Unos años después, tras abandonar su cargo, la exfuncionaria terminaría siendo parte del consejo de accionistas de Iberdrola. De igual forma, en 2016, el mismo Calderón, fue incorporado como miembro del Consejo de Administración de Avangrid, compañía que surgió de la fusión entre la filial de Iberdrola en EE.UU. y UIL Holding. Esto, sin renunciar a la pensión de la que aún gozaba como exmandatario de México.

Este personaje político regional cobró relevancia por los estrechos lazos de su gobierno con la DEA y la CIA en la llamada “guerra contra el narcotráfico”, encabezada por su ministro Genaro García Luna. Fue designado por autoridades norteamericanas como el “mejor policía” en la lucha contra los carteles de la droga, hasta el 9 de diciembre de 2019, cuando cayó preso en Estados Unidos con cargos por corrupción.

Para el 1 de marzo de este año tienen previsto fijarle la pena de su condena, luego de enfrentar un rarísimo juicio que, como abogado sigo sin entender, pues circuló la versión periodística, que el fiscal prohibió a García Luna mencionar personas o a asuntos sobre los cuales no le preguntara.

El fenómeno de «puertas giratorias» es un ejemplo más de la corrupción que caracterizó al periodo neoliberal y a los sexenios anteriores, donde se unieron el poder político y el poder económico para beneficiar ciertos intereses por encima de las necesidades del pueblo mexicano. Ilustración tomada de: «Puertas giratorias»: expresidentes contratados por las empresas que beneficiaron.

Brincando hacia Chile, en el sur de nuestro continente, donde se insiste en el mejor experimento social y económico en torno a que la ausencia del Estado o la mínima expresión de él produce libertad, prosperidad y una variada gama de mantras acuñadas por estas élites, demuestra que en cualquier democracia, cuyos actos dentro de los poderes conserven zonas grises y no sean totalmente transparentes frente al pueblo, las puertas giratorias y otras desgracias, relacionadas con los bienes públicos, están presentes, empobreciendo a la gente.

Un estudio denominado “ la puerta giratoria de Piñera y Bachelet” (ver : https://www.ciperchile.cl/2014/12/05/ la-puerta-giratoria-de-pinera-y-bachelet/), demuestra como estas burguesías arrastran hacia ellas a grupos de ciudadanos interesados en la democracia participativa, conocidos por los convencionalismos tradicionales como “izquierdas”, “progres”, “ defensores del capitalismo del bienestar”, “luchadores sociales” etc.; algunos de ellos “líderes” en su momento en los cuerpos docentes, sindicatos, comunidades, entre otras, renunciaron luego de su pasado, al ser premiados con una curul, membresía en alguna junta directiva de banco, puesto de ejecutivo en esta o aquella institución, etc.

En otros casos, cada vez más notorios, si su conducta es de obediencia total y no produce peligrosos sobresaltos, el “premio” la Metrópoli lo entrega de inmediato y consistirá en becas, visa por tiempo indefinido, clases en Universidades o cátedras con salarios que no bajan de los $ 5000 mensuales, habitación y transporte. Siempre recuerdo al “presidente” Juan Guaidó como ejemplo de obediencia y premiación alcanzada: profesor destacado en una U de Miami, cómodo apartamento y salario que más de un “pensionado de lujo” se desearía por acá.

Este estudio sobre la “puerta giratoria” en Chile nos muestra, gracias a la Ley de Transparencia del Servicio Civil chileno, los flujos desde el sector privado de quienes son elegidos a través del sistema de Alta Dirección Pública (eso excluye cargos de confianza, como ministros y subsecretarios). Desde 2004, en promedio, el 27% de quienes asumen estos cargos públicos proviene del sector privado. La tasa está muy por sobre el promedio durante la administración Piñera, con un 42% en 2010, 40% en 2011 y 36% en 2012. En 2013 la cifra cae a 24%, porcentaje que se mantiene durante el primer año de gobierno de Bachelet, aunque la cantidad de nombramientos por esta vía ha sido mucho menor.

En cuanto a las áreas más sensibles para al fenómeno de la “puerta giratoria”, los casos analizados para este proyecto dan cuenta de que la mayor cantidad de conflictos se dan en medio ambiente, seguida por minería, obras públicas y energía. Más atrás los siguen economía, laboral y política, y luego agricultura, salud y telecomunicaciones.

Todo es legal, dice exministro

“El acuerdo se dio bajo el marco de la legalidad debido a mi conocimiento y experiencia en el tema energético, incluyendo la explotación de hidrocarburos, ya que dirigió todos los proyectos que se dieron desde 1980 y 1990 con Petróleos Mexicanos, PetroCanada, Banco Mundial y la Refinadora Costarricense del Petróleo”, destacó al diario La República, Roberto Dobles, el experto y ex ministro de ambiente costarricense durante la segunda administración del premio Nóbel, Oscar Arias Sánchez. (Entrecomillado en https://www.larepublica.net/noticia/roberto-dobles-defiende-legalidad-en-la-firma-del-contrato-con-empresa-petrolera).

Dobles ocupó el cargo de ministro de Ambiente del 2006 al 2009, pero meses después de salir del puesto acordó una consultoría con la empresa petrolera Black Hills Corp, por la que obtendría beneficios adicionales en caso de realizarse explotación de petróleo en Costa Rica. El medio estadounidense The Dakota Scout reportó que sostiene una demanda contra esa empresa.

Si bien el semanario Universidad consignó que hubo diputados que censuraron las negociaciones de Dobles (https://semanariouniversidad.com/pais/diputados-reaccionaron-a-informaciones-sobre-exministro-dobles-solicitando-el-avance-de-leyes/); todo parece indicar que el “escandalillo” durará unos cuantos días más con ribetes politiqueros y correrá el mismo destino de otros asuntos similares.

En años pasados, la “puerta giratoria” en Aviación Civil permitió repartir pasajes de avión a algunos de sus directivos para fines recreativos. Luego aparecen candidateándose para una curul legislativa. En otros casos, el marido fue electo diputado y años después, su esposa, cuñado o hija resultan “padres” de la patria, ministro o alto ejecutivo.

Otro caso ilustrativo en Costa Rica son los casos de algunos munícipes o alcaldes, que tras cuatro años de gestión, brincan hacia instituciones públicas, Asamblea Legislativa o terminan de asesores en empresas constructoras de trochas, pavimentación de carreteras etc.; cuando no pasan directamente de un ministerio, banco o instituciones autónomas a jetear su propia ONGs, fundación o empresa especializada en la atención de actividades que quitaron al Estado y ahora éste redirecciona fondos del pueblo costarricenses a estos personajes. ¡Mejor no sigo!

Me quedo con las preguntas inteligentes realizadas por la investigadora Ana Castellani en la Revista “Nueva Sociedad”: ¿Cómo afecta la articulación entre Estado y elites económicas la calidad de las democracias? ¿Es posible regular de forma efectiva la relación entre intereses privados y bienes públicos?

Estas preguntas, cobran relevancia en la agenda pública, ya que las relaciones entre elites económicas y elites políticas se visualizan más claramente que en el pasado. Varios gobiernos incorporan en sus filas a empresarios, gerentes corporativos y directivos de asociaciones del empresariado, lo que genera múltiples situaciones de conflictos de interés, captura institucional y deterioro de la autonomía. Pero hasta el momento este tema no ha concitado la suficiente atención regulatoria en América Latina. (Ver https://nuso.org/articulo/lobbies-y-puertas-giratorias/).

¡No se vale desmayar!

*Estudios en geopolítica y petróleo por la Universidad del Zulia, periodista, abogado y notario por la U.C.R