Ir al contenido principal

Etiqueta: soberanía alimentaria

Carta a la comunidad universitaria del Sr. Rafael López Alfaro

Querida comunidad universitaria:

Si algo nos ha afectado la etapa neoliberal del sistema capitalista, es que muchas veces nos restringe nuestro derecho a soñar, al convertir todas las actividades humanas en una mercancía. La lógica del lucro nos define el principio económico de que los bienes y servicios, como recursos, son limitados.

En la UNED sabemos que eso es una verdad relativa, porque nuestro mayor activo como Universidad, es el conocimiento. Y sabemos que el conocimiento, como mercancía y como recurso, es ilimitado, de hecho, cuanto más se comparte más se genera. Y muchas de las limitaciones físicas que tiene brindar los servicios educativos, gracias a las nuevas tecnologías aplicadas a la educación pueden ser parcialmente atenuadas y en algunos casos, hasta superadas.

Nosotros sabemos también que la crisis en nuestro país, como la fiscal del Estado (que ya lleva más de una década), no es solamente un tema presupuestario, también el modelo país y sus paradigmas están en crisis, lo vemos en el aumento de la desigualdad y el hambre, el empobrecimiento de las comunidades, la reducción de las oportunidades de empleo y el debilitamiento del Estado de Derecho, al igual que grandes retos globales nos afectan, como el calentamiento global, el desastre climático, la contaminación y muchas de los factores que los han causado, han contribuido o han surgido como secuelas de esos grandes fenómenos.

El derecho a soñar es sinónimo de búsqueda de alternativas y construcción de efectos demostración que muestren que otro “mundo es posible”. Esto será en lo micro y en lo macro, en una construcción social cotidiana o en la elaboración de conceptos y teorías que promueven el bien común. Y como Universidad, la UNED está llamada a comprender de otra manera al planeta, a Centroamérica, a nuestro país, sus regiones y sus comunidades, la solidaridad y las múltiples y variadas relaciones entre los seres humanos.

En nuestra práctica en la Dirección de Extensión y en las Sedes Universitarias de la UNED hemos hecho aportes de valor para construir modelos “alternativos-micro” de sociedad, en muchas comunidades donde estamos, desde otras formas de hacer y entender la participación y la política, para implementar avances sustantivos tras concepciones de democracia social efectiva, desde valores como el diálogo, el respeto, la cooperación y el trabajo colaborativo.

Desde muchas actividades gestionadas por las Escuelas se plantea la importancia de la soberanía alimentaria, confrontando el modelo de producción del agro-negocio – visualizado desde el monocultivo con su prioridad exportadora–, con un uso abusivo de tóxicos, que considera a la tierra como una simple mercancía y desprecia totalmente la naturaleza, el medio, el suelo y el ser humano mismo, para construir nuevos paradigmas que rescaten la producción familiar agro-ecológica, sustentada en la cooperación agrícola, ojalá con el necesario ingrediente de la agro-industria.

En la UNED hemos acompañado para que la ciudadanía se apropie de los espacios públicos, luche por el agua potable, la construcción de escuelas, alcantarillados, EBAIS, CEN-CINAI y transporte colectivo, con la clara intención de favorecer una democratización del acceso a lo público con sentido social y de reducir el efecto de la creciente violencia en las comunidades. Así mismo, propuestas de agricultura urbana, como los huertos colectivos y tantas otras iniciativas socioculturales que intentan modificar los paradigmas de pertenencia y apropiación ciudadana y que se suman a otras tantas formas de cuestionamiento a los valores hegemónicos de un sistema dominante, consumista y excluyente que no tendrá cabida cuando el planeta ya no permita esas formas de organización social y productiva excluyentes y polucionantes, para proyectar una nueva forma de ciudadanía y responsabilidad colectiva.

Por ejemplo, desde el Programa de Gestión Local pensamos que existe otro pensamiento posible y hemos acompañado la participación indígena en sus procesos comunitarios, consustanciándose la concepción del “Buen Vivir” como una alternativa al desarrollo convencional, al igual que lo hicimos apoyando ASADAS de todo el país y con la comunidad ribereña organizada en el Río Sarapiquí, rescatando el “bien común” o el “bien público”, como conceptos desde el “nosotras y nosotros” y no más desde el individualismo negador de los retos y responsabilidades como especie.

La UNED desde la academia y la investigación abre su acción a diversos actores de la sociedad civil con quienes dialoga y coadyuva en lo posible a la articulación de las instituciones públicas para lograr el cumplimiento de objetivos por medio de sinergias entre todas las partes interesadas. El Instituto de Formación y Capacitación Municipal y Desarrollo Local, ha trabajado de la mano con numerosos gobiernos locales fortaleciendo el presupuesto participativo en sus distritos y la rendición de cuentas como herramientas de democracia directa, logrando que sean espacios de reflexión e intercambio desde una perspectiva de democracia social efectiva.

Y con la apertura del nuevo canal televisivo, la UNED tendrá la oportunidad de compartir prácticas locales, experiencias comunales exitosas, incorporar también las constantes reflexiones sobre la comunicación alternativa como necesidad, como búsqueda existencial y como condición ideológica para acercar mundos, promover la conjunción de experiencias, desarrollar nuevas propuestas, revitalizar el debate sobre conceptos y paradigmas y ayudar a nuestro pueblo, a recuperar su pleno derecho a soñar y a ejercer de forma activa su rol como ciudadano global.

Por eso y mucho más es que en la UNED debemos renovar nuestro derecho a soñar y es desde el máximo órgano permanente de gobernanza, como es el Consejo Universitario, que debe trabajarse en renovar todos los esfuerzos en construir esa práctica transformadora y liberadora, generadora de oportunidades y constructora de comunidades de conocimiento, en cada Sede Universitaria, en cada Escuela, en la producción de materiales multimediales, la editorial, las vicerrectorías, en cada centro o instituto, en cada programa de investigación, extensión y de vida estudiantil. Como para el espacio al que estamos convocados en el marco del V Congreso Universitario de la UNED.

No puede ser que con 45 años de existencia en la UNED trabajemos por la interdisciplinariedad con una oferta reducida y en muchos casos carentes de componentes básicos, como es el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y el uso intensivo del conocimiento, como recursos que deben ponerse a disposición de las comunidades, generando capacidades para desarrollar riqueza para todos.

Por supuesto que la estabilidad laboral, el desarrollo de un sistema de remuneración equitativo a lo interno y competitivo a lo externo y ámbitos laborales al servicio del desarrollo humano, académico y de la eficiencia administrativa y logística, son básicos para fortalecer nuestro derecho a soñar. Pero eso pasará por la construcción de una nueva UNED con un sentido inclusivo y transformador, comprometida con la vida, con la sociedad y con la comunidad universitaria.

Los retos que enfrenta la UNED son enormes, cómo atenderlos en forma articulada, es desde el Consejo Universitario promoviendo sesiones consultivas en las regiones, con las diferentes unidades de la universidad donde se debe comenzar, promoviendo el diálogo franco y el análisis concienzudo para apuntalar nuestras fortalezas e ir superando nuestras debilidades.

El próximo miércoles 12 de octubre de 2022 concluye el proceso para elegir un miembro interno al Consejo Universitario y las personas miembros del padrón universitario tendrán que escoger entre diez personas candidatas, quien lo representará a nivel interno, al igual que lo harán entre tres pretendientes para un puesto de miembro externo al mismo órgano. En lo personal, agradezco a todas y todos mis compañeros y a todas y todos los estudiantes que han leído mis comunicaciones y han considerado mi nombre como la persona a ocupar esa representación, porque les ha resultado de valor mis reflexiones.

Invito a todas y todos los académicos, administrativos y estudiantes que todavía no han podido informarse y tomar una decisión, a que lo hagan para contar con una comunidad comprometida e involucrada con el buen funcionamiento de sus órganos de decisión.

De mi parte, mi total gratitud.

Un saludo fraterno.

El Traspatio. Agroecología en Cuba y otros temas

El Traspatio es un proyecto de difusión digital autogestionado por la Red de Economía Social Solidaria de Costa Rica

Por medio de este compartir digital buscamos construir comunidad virtual con personas que estén interesadas en la Economía Solidaria. El Traspatio es un proyecto de difusión digital autogestionado por la Red de Economía Social Solidaria de Costa Rica.

Desde la Red de Economía Social Solidaria de Costa Rica nos identificamos como un conjunto de diversas expresiones organizativas donde promovemos el intercambio y la producción de saberes desde la participación horizontal y asociativa. Buscamos construir alternativas solidarias para el bien común trabajando desde los territorios en donde sostenemos la vida.

El Traspatio es un medio de comunicación que creamos para construir comunidad con ustedes, le llamamos así porque es un lugar que nos alimenta, nos brinda medicina, nos permite conectar con la agricultura familiar como propuesta de soberanía alimentaria y está lleno de saberes que se pasan de generación en generación. 

En esta edición les compartimos información sobre Agroecología desde RedESS, una nota sobre la una organización que trabaja en la cuenca del Río Jabonal en Esparza, recomendaciones para su agenda de actividades.

Página de Facebook en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/RedESSCostaRIca/

Inscripción a El Traspatio en el siguiente enlace: https://gmail.us7.list-manage.com/subscribe?u=6575b0c0cbdde6e344d8660ad&id=91fa0cdede&fbclid=IwAR1Qla6v5pfBgPM4WuGz30M4YpUhMwiMtKkx17J6EX-0p-rL5nYLs3RIqW4

Actividad: IX Congreso Latinoamericano de Agroecología. Más información en el siguiente enlace: https://congresos.ucr.ac.cr/event/6/

Ver documental sobre agroecología en Cuba en el siguiente enlace:

Programa Saber Vivir: “Racismo y Alimentación”

El  pasado jueves 16 de junio, en el Programa Saber Vivir, de la Radio 870 UCR, se abordó el tema de la relación entre el racismo y el derecho humano a una sana alimentación.

El lema que abrió esta conversación es: “Las prácticas de racismo están tan ancladas en nuestro imaginario colectivo, por eso, se cuelan en lo cotidiano… hasta en la mesa.”.

Como personas invitadas participaron Rebeca Gu Navarro, politóloga docente y coordinadora de proyectos de acción social en la UCR y don Romano González Arce, licenciado en Nutrición y Máster en Antropología de la UCR.

Uno de los temas centrales fue el cómo garantizar y sostener la soberanía alimentaria de los pueblos desde el Estado, se plantea la fuerte discusión de: ¿Qué sembramos y cómo lo sembramos? La realidad es que la producción alimentaria en Costa Rica, ha menospreciado los conocimientos ancestrales, comunitarios y raciales; por tanto, se ha cambiado el uso de semillas criollas, resistentes y duraderas, por semillas agroindustriales que solo se pueden utilizar una vez, haciendo que los productores sean dependientes de su compra.

Se concluye que este tema es un reto y una gran demanda que los territorios reclaman a los poderes hegemónicos y que es necesaria su atención. 

Puede escuchar el programa completo en: https://fb.watch/dSjG9OfZ-b/

China Kichá: cultivando alimentos sanos, cuidando los bienes comunes y fortaleciendo la economía familiar y territorial

Lunes 20 de junio de 2022. Ante la ocupación ilegal de su territorio por parte de personas no indígenas y la omisión del Estado de Costa Rica al no garantizar su integridad territorial, el Pueblo Cabécar de China Kichá decidió iniciar el proceso de recuperación del terreno Yuwi Senaglö el 28 de setiembre de 2020 con acompañamiento y apoyo de otros Pueblos Originarios, ejerciendo su derecho humano colectivo a la tierra-territorio de acuerdo al bloque de constitucionalidad y legitimados por su cultura e historia.

Hoy son 7 familias que trabajan la tierra de Yuwi Senaglö (Tierra de Cangrejos) y que ejercen su derecho a la soberanía alimentaria con producción de maíz, yuca, plátano, banano, frijol, frijolillo, ñampi, frijol de palo y ayote, entre otros.

Para más detalles y un documento centrado tanto en los impactos y amenazas que sufren dichas familias como en las acciones que se quieren tomar al respecto se puede revisar el siguiente enlace de Facebook: https://www.facebook.com/111882987093775/posts/pfbid0JLuCKbCv1q3a81d6v9X6fAnoXMzNfB5JujWHH7qqqjKrHNkk7ndjBSw2qh3isp6Tl/

 

Compartido con Surcos por Coordinadora de Lucha Sur Sur-CLSS.

Colombia: el cambio viene. Potencia mundial de la paz, de la vida, contra la economía extractivista y en defensa del cambio climático

Votar por el Pacto Histórico, es votar por la hora del CAMBIO por la vida

Alfonso Pardo Martínez
Trino Barrantes Araya
Miembros del Comité Ejecutivo Nacional
Partido Vanguardia Popular

San José, miércoles 1 de junio de 2022

Independientemente del esfuerzo mediático y la puesta en servicio de algunos “analistas políticos”, que sin saber de qué cábalas echan mano; sin ningún pudor ya dan por sentado políticas de alianza ante el balotaje, que tendrá lugar en nuestra hermana República de Colombia el próximo 19 de junio, apostando a un desconocido multimillonario.

Nosotros, sin embargo, afirmamos que, lo de Gustavo Petro y Francia Márquez no es un techo, sino que ese 40.3% es la plataforma para afirmar la presidencia a través del PACTO HISTÓRICO.

Las mujeres, los campesinos, los jóvenes, profesionales y luchadores sociales de la primera línea y otros miles de actores sociales y votantes que apostaron a otras opciones electorales, ven ahora el momento preciso de dar un salto de calidad en la historia de este hermoso país, apoyando en esta segunda vuelta al PACTO HISTÓRICO.

La consigna: “Llegó la hora de cambiar. Colombia será Potencia Mundial de la Vida mediante un Pacto Histórico”, no es un simple clisé de propaganda, es la suma de 10 puntos esenciales que las grandes mayorías esperan HACER REALIDAD, porque electoralmente y políticamente, el Pacto Histórico brinda seguridad, paz, recuperación de la economía y es garantía de honradez y blindaje absoluto para establecer un sistema judicial eficaz y derrotar el narcotráfico.

El pueblo no quiere al Uribismo; el desastre del actual gobierno de Iván Duque, es la mejor muestra, de que las mayorías apuestan hacia un cambio profundo y verdadero, no a un continuismo disfrazado con ropaje populista.

En política electoral adelantar criterio como lo hizo Federico a favor de Rodolfo Hernández; es, como dicen los y las abuelas de Colombia, hacerlo cargar con la mala sombra que pese en el espectro social y económico de Colombia en este momento por los malos gobiernos. Fico le tira un fardo sucio, nauseabundo y muy pesado a Hernández, le hereda los vicios del uribismo, los cuales los colombianos ya no quieren nada con ellos.

Pero que es lo que hace diferente al PACTO HISTÓRICO en este momento de cara a la segunda vuelta. Solo 10 simples propuestas programáticas que serán resorte del pueblo y de las nuevas autoridades, bajo el mando de Petro y Francia. Veámoslos:

  • Salud y pensiones justas
  • Seguridad en una era de paz
  • Educación para todos y de calidad
  • Poder para el pueblo
  • Tierra, créditos, seguridad y soberanía alimentaria
  • Pacto para recuperar la economía, el trabajo y la productividad del país
  • Techo para todas y todos
  • Reforma al sistema judicial eficaz
  • Política integral contra el cambio climático
  • Sistema integral del cuidado

Este decálogo no es sustraído de la manga de la camisa. No es una ocurrencia que sacaron los magos del sombrero volteado, o una estrofa bien habida de una cumbia o de un vallenato. Por el contrario, en este vasto programa, se afirma la voluntad del soberano que hará historia, que construirá un cambio por la vida, pues son los que más cercanía tienen con ese 45% que no acudió a las urnas, pero que sabe que están representados en el PACTO HISTÓRICO y que sumarán millones de votos más, a favor de Francia y Petro.

Francia y Petro deben cautivar al soberano en la ruta de La voluntad y el propósito de cambio, pero a la vez, el pueblo de Colombia, debe entender que la posibilidad de enrutar a Colombia por un buen camino, está en sus manos. Inclusión, pluralismo, solidaridad y productividad, como parte de un proyecto político de nuevo tipo, solo será posible con la voluntad del voto popular en esta segunda ronda. El pueblo tiene la palabra para volver hacia un gran pacto por la vida y derrotar la corrupción de una vez y por todas.

Digamos como el bolero ranchero de José Alfredo Jiménez, no hay que llegar primero, sino que debemos saber llegar. La meta está muy cerca, se avizora un nuevo amanecer, una tierra de esperanza para nuestra hermana República de Colombia.

Colombianas y colombianos, su voto es el arma de poder en este crucial momento, es LA HORA DEL CAMBIO POR LA VIDA.

No a los desalojos de familias campesinas en la Zona Norte

Alianza Campesina del Norte

Comunicado de prensa

Desde la Alianza Campesina denunciamos que el Ministerio de Seguridad Pública, mediante la Resolución N 005-05-2022, notificó a varias familias del Asentamiento La Guaria, ubicado en El Parque de Los Chiles que serán desalojados. A su vez, existe una posibilidad de que se ejecute otra orden de desalojo, en este caso contra las familias del asentamiento Monteverde.

En el caso del desalojo de La GUARIA, la finca está inscrita a nombre del terrateniente holandés Roderick Gustav Boer Westra. Allí viven unas 170 familias desde finales de 2019, y en general no han sido inquietadas por la posesión y cultivo de las tierras desde hace más de 1 año.

La finca que estuvo abandonada por años, ha servido de refugio, fuente de trabajo, alimento y vivienda a centenares de personas de todas las edades, quienes han logrado sobrellevar la crisis económica que ha provocado la pandemia, el desempleo y la miseria que golpea con especial fuerza a las mujeres.

Desde la Alianza Campesina denunciamos este atropello policial a las familias, y a la inoperancia del INDER que más de dos años después de la existencia de ese conflicto campesino no ha hecho absolutamente nada para poner en práctica las obligaciones que tiene como institución en ese tipo de casos, donde debe tutelar el derecho de las familias a tener tierra para vivir y trabajar.

Ya se están tramitando las defensas legales posibles ante la inminente destrucción de los cultivos y viviendas.

Hacemos un llamado fraterno a todas las organizaciones del movimiento social y popular costarricense, a reproducir y a sumarse a nuestra denuncia, y a brindar toda la solidaridad posible esas comunidades organizadas.

Tierras recuperadas, limpiándose y produciendo alimentos sanos

Tierras recuperadas, limpiándose y produciendo alimentos sanos, aportando a las economías familiares de los Pueblos Originarios que han decidido recuperar lo que les pertenece y sembrar dignidad. 

Imágenes de Kono Jú, primer tierra recuperada después del asesinato del hermano Sergio Rojas Úniwak, ubicada en el Territorio Cabécar de China Kichá, al Sur de Costa Rica.

¡Justicia para Sergio, Jerhy y los Pueblos Originarios!

 15 de mayo Día nacional de las Personas Agricultoras.

Mas información en: https://www.facebook.com/111882987093775/posts/518392896442780/

Alimentación en Argentina: Entre los derechos y los negocios

En esta publicación del 2021, de los autores Fernando Frank y Marcos Filardi, se tratan los temas alimenticios como problema político en Argentina. Relatan cómo el sector agronómico funciona en dos sistemas antagónicos que se disputan: las cadenas agroindustriales de los agronegocios y los sistemas alimentarios de campesinos e indígenas; acerca de sus conflictos por la tierra y la extranjerización de ésta. Escrita con el objetivo de darle a los lectores toda la información necesaria para observar las implicaciones e impactos que conllevan todas las políticas, acciones y medidas de estos sistemas de producción, distribución y consumo de alimentos. También abre la conversación a los granos transgénicos (alimento para corporaciones), comestibles ultraprocesados, enfermedades (zoonosis), resistencia bacteriana, problemas medioambientales por la producción agraria, y los bienes comunes naturales para y por el pueblo (soberanía alimentaria).

Le invitamos a leer la publicación en el archivo adjunto.

 

Compartido con SURCOS por Marcela Dumani.

El desafío agroecológico

Gerardo Cerdas Vega

Por Dr. Gerardo Cerdas Vega,
Sociólogo, profesor de la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional (ECA/UNA)

La actual coyuntura internacional derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania, ha encendido todas las alarmas a nivel global sobre la inminente crisis alimentaria, asociada por un lado al incremento desbordado en el precio de la energía y los fertilizantes y, por otro, a problemas de logística global surgidos en el marco de la pandemia de COVID-19 (la así llamada “crisis de los contenedores”), en un contexto marcado por la multiplicación de eventos climáticos extremos, que ya de por sí afectan la seguridad alimentaria mundial, con mayor gravedad en algunas regiones y países.

No obstante, aunque parece que solo nos damos cuenta de la fragilidad del sistema agroalimentario globalizado en el pico de una coyuntura crítica, la situación actual se viene formando desde hace mucho tiempo atrás. No solo por la difusión, desde los años 1940, de un modelo de agricultura altamente contaminante y dependiente de los combustibles fósiles (la “Revolución Verde”), sino por la imposición, desde los años 1980, de constantes oleadas de ajustes neoliberales que arruinaron la agricultura campesina, volcada para el mercado interno, en prácticamente todos los países del mundo.

Efectivamente, desde los años 1980 se ha venido impulsando una agenda de destrucción de las economías agrarias de base local, al tiempo que se abría la brecha para que grandes corporaciones del agronegocio dominasen el mercado mundial de alimentos, semillas, fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola, avanzando los intereses de las potencias hegemónicas, en especial de los Estados Unidos. Un mercado altamente lucrativo, oligopolizado y destructor, propulsado por la liberalización del mercado mundial de productos agrícolas a partir de 1995 (negociaciones de la OMC y tratados de libre comercio impuestos por Estados Unidos, Unión Europea y más recientemente, China).

En el caso de Costa Rica, hemos visto una aplicación progresiva de este ideario al mundo rural y a la producción agrícola, con nefastas consecuencias para la seguridad y soberanía alimentaria de nuestro país y para la viabilidad económica de la agricultura campesina. Durante cuatro décadas (cómo no recordar el tristemente famoso lema “Volvamos a la tierra” del plan de gobierno de Luis Alberto Monge y la aplicación sucesiva de los Programas de Ajuste Estructural), se nos ha dicho hasta el cansancio que es más barato importar, que teníamos que “reconvertir” la agricultura, integrarnos a las cadenas globales de valor. Producir, siempre producir, a todo costo, los viejos y nuevos productos que el mercado global demanda, no importa si ello implica devastar la tierra, los ríos, la trama de la vida. Pagar millones de dólares a las corporaciones que controlan semillas, fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola. Dejar al agronegocio y a los grandes importadores por la libre y a los pequeños frijoleros, maiceros, arroceros y en general a las familias rurales, integrarse a la “agricultura de cambio” o emigrar a la ciudad / al extranjero para no morir de hambre.

Bueno, ahí tenemos el resultado. Hoy por hoy, Costa Rica es un país extremadamente vulnerable desde el punto de la seguridad alimentaria y sin ninguna soberanía alimentaria efectiva, tal como lo revela la publicación del Semanario Universidad del día 30/03/2022[1]. ¿Cuánto durarán los estoques de alimentos en caso de un corte abrupto en los flujos de importación? ¿Por cuánto tiempo podrán los productores agrícolas seguir costeando el alza en el precio de los insumos? De acuerdo con diversos analistas y fuentes, es muy probable que este año vamos a tener la subida más alta de los precios de los alimentos en toda la historia, más que en 2008, pero con un escenario de mayor precarización social y laboral a nivel mundial sin precedentes, como resultado de la pandemia (que aún no acaba, dicho sea de paso).

Cabe anotar, adicionalmente, que el informe de la FAO sobre seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y El Caribe 2020, apunta que, en Costa Rica, para el periodo 2017-2019, la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave afectó al 5,4% y la inseguridad alimentaria moderada al 25,5% de la población nacional (datos prepandemia). Año con año, se reduce el área destinada a productos como arroz, maíz, frijol al tiempo que disparan las importaciones. Producimos cada vez más piña, palma, banano, café (estos cuatro productos concentran el 70% de la superficie agrícola), pero se reduce la producción de géneros alimenticios indispensables para la dieta nacional. Todo ello sin hablar de la utilización masiva de fertilizantes y pesticidas químicos (hoy a precios estratosféricos) que contaminan la tierra, el agua y los propios alimentos, enfermando a quienes los producen y a quienes los consumen.

En este contexto, el desafío que se coloca con urgencia es el de una transformación del régimen agroalimentario en la dirección de una verdadera sustentabilidad (ambiental, alimentaria, social, económica, cultural). Y ese desafío es lo que llamo el desafío agroecológico: producir alimentos sobre una base ecológicamente saludable, con viabilidad económica, respeto y fomento de la agricultura campesina, agrobiodiversidad, igualdad/equidad de género, soberanía alimentaria y apoyo de la sociedad (inclusive a través de políticas públicas costeadas por el contribuyente), para disputar verdaderamente el perverso control corporativo sobre aquello que comemos y la forma como lo producimos.

América Latina y El Caribe son el epicentro de una verdadera revolución agroecológica, que hoy se extiende por todo el globo (aunque esto no salga en el noticiero). En esta región (y en todo el mundo), abundan los ejemplos de que otra agricultura es posible, una agricultura con cara campesina, indígena, negra, de comunidades de pescadores, de mujeres rurales pero también de colectivos urbanos que se organizan para producir alimentos en las ciudades, o bien que tejen redes para poner en contacto a los productores y productoras agroecológicos con los mercados citadinos y organizan circuitos cortos de comercialización para darle salida a la producción local a precio justo y sin el desigual tratamiento que dan los intermediarios a quienes que  producen la comida que comemos. Entre 15 y 20% de los alimentos en el mundo se producen en las ciudades, donde más de 300 millones de personas practican agricultura urbana.

La agroecología es entendida como un movimiento social, como una ciencia y como un conjunto de prácticas ecológicas para el manejo a nivel de finca. Es intensiva en conocimiento local puesto que integra en su seno el saber de las productoras y productores campesinos/as, negras e indígenas (entre otros), así como el apoyo de universidades, ONG comprometidas con las luchas sociales, investigadores/as y activistas en busca de una nueva forma de producir y comercializar alimentos que, por otra parte, se entiende como parte de una ancestralidad, espiritualidad y una conexión íntima con la tierra que son indispensables para superar la actual y las futuras crisis alimentarias, sociales y climáticas. La defensa de las semillas criollas es una de sus bases fundamentales, tal como lo afirma La Vía Campesina.

Así, es urgente que comencemos a discutir, a nivel país, pero sobre todo a nivel local, una salida al laberinto en que nos encontramos. El desafío agroecológico nos llama con más fuerza que nunca. Tal vez la única “virtud” de esta guerra y de esta crisis multidimensional que atravesamos como humanidad, es que ha abierto una ventana de oportunidad para que miremos a fondo la complejísima situación que estamos enfrentando y discutamos los caminos posibles para transformar nuestra relación con los alimentos, lo que conlleva replantearnos por completo nuestra relación con la Tierra y sus ciclos vitales, que no son, precisamente, los de la ganancia corporativa.

En Costa Rica, al igual que en muchos otros países, la política de acabar con la agricultura campesina hizo grandes estragos, pero no acabó por completo con la resistencia local. Hay diversas y ricas experiencias agroecológicas locales que permanecen dispersas, así como un creciente número de personas en el campo y la ciudad que están preocupadas por la calidad de los alimentos que producen y consumen y por las consecuencias medioambientales de todo ello. En función de lo anterior y en el marco de esta coyuntura nacional e internacional, necesitamos con urgencia reconocernos, encontrarnos, nombrarnos y movilizarnos como parte de una transición y una transformación en curso donde la alimentación ocupe un lugar destacado en la agenda pública y nuevas prácticas y alternativas sean construidas desde abajo, desde los territorios y con apoyo de diversos actores comprometidos con un diálogo de saberes horizontal y participativo, que busque sacar a los alimentos de la lógica de la acumulación de capital y los devuelva a las lógicas de existencia de los pueblos.

[1] MAG y agricultores advierten: el país está a las puertas de una caída en la producción de alimentos • Semanario Universidad

Chile siempre nos sorprende

Alberto Salom Echeverría

La historia moderna de Chile está jalonada de sorpresas. En 1970, una coalición de fuerzas de izquierda denominada la Unidad Popular, llevó a la presidencia a Salvador Allende Gossens, primer presidente marxista electo por voto popular en el mundo. Un hito sin duda en la política del país austral y en el mundo. Después del cruento golpe de estado de setiembre de 1973, una oposición democrática y popular se agrupó nuevamente para derrotar al dictador Pinochet, en el plebiscito que fue convocado el día 5 de octubre de 1988. No sin cierta sorpresa, una marejada popular, a pesar de la intimidación por parte del dictador, derrotó la aspiración de Pinochet a perpetuarse en el poder. La participación fue de un 97.53% de los inscritos para votar, de los cuales, los partidarios de la no continuidad del dictador, desafiándolo, sumaron 3.967.569 votos, un porcentaje del 55.99%; contra 3.119.110 votos, un 44,01% que emitieron su voto por el “sí”. Una gran mayoría popular había derrotado una sangrienta dictadura.

Después de estos acontecimientos, se sucedieron una serie de gobiernos coaligados en lo que se denominó “la Concertación Democrática”, una suerte de transición de la dictadura hacia la democracia. Estos gobiernos se extendieron de 1990 hasta el 2010. Ese año queda electo por primera vez Sebastián Piñera, para reintroducir a plenitud el neoliberalismo en Chile, contando con la legitimidad de haber resultado electo con el 51% de los votos. Piñera se reelige el 11 de marzo del 2018, periodo durante el cual pretendió reemprender un crecimiento económico sin atender la creciente desigualdad y pobreza que generó el mismo modelo. Fue en estas condiciones que un pueblo exhausto se lanzó a la calle en octubre del 2019. Se produjo un auténtico estallido social, en gran parte dirigido por Gabriel Boric y todas las personas dirigentes que le acompañaban en aquella empresa social tan significativa. El movimiento social obligó al gobierno de Sebastián Piñera a sentarse a negociar. La hora final de este capítulo de un gobierno neoliberal que le dio continuidad al de Pinochet, estaba tocando la puerta.

No dejó de sorprender semejante estallido social con violencia incluida. Puede que ayude a entenderlo, un estudio sobre el llamado período de “transición democrática” desde la dictadura de Pinochet, que comenzó en la década de los 90 con los gobiernos de la “Convergencia”. Se suponía que en el 2010 habían quedado saldadas las cuentas con la imposición neoliberal por parte de Pinochet. Manuel Antonio y Roberto Garretón, en un estudio publicado en el 2010, en la Revista de Ciencia Política de la Universidad de Chile, desmenuzan ese período anterior a los dos gobiernos de Piñera y postulan lo siguiente:

“Nuestra hipótesis central es que estamos frente a una democracia incompleta, como resultado de la transición desde la dictadura de Pinochet ocurrida a finales de los ochenta.3 No es que no se haya terminado la transición, como sostienen algunos, o que hubiera terminado, ya sea en el gobierno de Lagos o de Bachelet, sino que si bien ella terminó con la inauguración del gobierno del Presidente Aylwin, lo que quedó después de esa transición, e incluso pese a ciertas reformas políticas implantadas por los gobiernos democráticos, fue esta democracia incompleta en las tres dimensiones: electoral, constitucional y ciudadana. Lo que explicaría tal caracterización es que la institucionalidad de la democracia chilena fue en gran parte impuesta por la dictadura, por lo que estaríamos frente a gobiernos elegidos de manera legítima, vigencia de libertades públicas, es decir, lo que podríamos llamar una «situación» democrática,4pero difícilmente el régimen institucional en cuanto tal pasaría el test democrático […] el caso chileno -prosiguen los autores- presenta enclaves autoritarios heredados tanto de la dictadura como de los amarres o acuerdos de transición, que limitan el carácter democrático […] esta hipótesis u orientación básica -continúan argumentando- entra en contradicción con el sentido común generalizado en la opinión pública de la región y difundido por múltiples informes y rankings internacionales que ubican en un lugar privilegiado de los índices democráticos a Chile. […] estamos frente a una paradoja básica, -concluyen- esto es, existe una contradicción entre esta democracia incompleta y el desempeño de los gobiernos con respecto al crecimiento económico, la superación de la pobreza y la inserción en la economía global, por nombrar sólo algunas variables (aunque los niveles de desigualdad se mantienen relativamente constantes, con muy leve mejoramiento en los últimos años gracias a la focalización de subsidios y gasto social).” (Cfr. Garretón, Manuel A. y Roberto, “La Democracia Incompleta en Chile. La realidad tras los Ranking Internacionales.” Scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=s0718-090×2010000100007)

A lo dicho hay que sumarle, la aceleración de las desigualdades y de la pobreza, a pesar del crecimiento económico, sobre todo en los dos siguientes gobiernos de Piñera (2010-2014 y 2018-2022), que tuvieron un interregno”, el gobierno Bachelet (2014-2018), que tampoco fue muy auspicioso en reformas democráticas. Ello explica el estallido social que, no obstante, sorprendió a muchos.

Todo ello constituye el contexto del triunfo de Gabriel Boric en las más recientes elecciones celebradas este año.

El nuevo gobierno que acaba de iniciar en Chile posee algunas características peculiares respecto de todo lo anterior, que permiten preconizar que se tratará de una inédita experiencia político social. Para comenzar diremos que el gabinete recién integrado posee, por primera vez también en la historia de Chile, más mujeres que hombres. No esta una característica meramente cuantitativa, responde a un formidable repunte de los movimientos feministas que han sido protagonistas de primer orden, tanto durante el estallido social y en las negociaciones con el gobierno de Piñera, como en el proceso electoral que llevó al poder a esta nobel coalición. Esto quiere decir que el gabinete resulta en una medida muy importante de las lideresas y los líderes que encabezaron las luchas del 2019 contra el modelo neoliberal.

El programa enarbolado contiene las reformas educativas largamente planteadas por el movimiento estudiantil universitario, en el centro de la propuesta. Además de esto el Plan de Gobierno del movimiento “Apruebo Dignidad”, se estructuró sobre cuatro perspectivas transversales que integran cada una de las propuestas que buscan justicia social, descentralización del poder y garantía del trabajo decente, así como feminismo y transición ecológica justa. El programa contiene además 53 cambios concretos para Chile, entre los que destacan: recuperar 500 mil empleos femeninos, reducción de la jornada laboral a 40 horas, reparar la deuda histórica con el profesorado chileno, generar el sistema universal de salud y reducción de las listas de espera, relevar la importancia de la salud mental integral, duplicando el presupuesto y creación de al menos 15 nuevos “Centros Comunitarios de Salud Mental”, reactivar la economía con las Mipymes, fortalecer el Ministerio de la Mujer y la equidad de Género, generar un plan nacional de derechos sociales LGBTIAQ+, protección de la infancia, creación del sistema nacional de cuidados, un plan para disminuir el precio de la vivienda, firma del acuerdo de Escazú, impulso a la mediana y pequeña agricultura, creación de un Banco Nacional de Desarrollo, avanzar en seguridad y soberanía alimentaria, creación de una empresa estatal del litio, un fondo estatal para financiar pensiones alimenticias adeudadas. (Cfr, reseña biográfica de Gabriel Boric Font. Bcn.cl).

El presidente Boric ha enfatizado que el desafío que se tiene como gobierno, es el de generar un nuevo orden, ya que el contrato social ha sido roto por las élites, desde su punto de vista.

Es en verdad el triunfo de una nueva idea, una nueva generación, una nueva sociedad opuesta a la que representó el gobierno anterior. Se busca un mejor camino de renovación, no en función de las élites sino de los grupos subalternos de la sociedad, en el que se consagren los derechos sociales universales, el pleno respeto a los derechos humanos, la descentralización del poder, que se haga cargo de los enormes desafíos ambientales generados por la crisis climática, en lo que a Chile concierne. La ruta está planteada, el reto es enorme.

 

Nota compartida con SURCOS por el autor.