El aporte de la mujer campesina nicaragüense al sistema productivo agrícola del valle de Ujarrás, Paraíso, Cartago – Un análisis descriptivo
Por Luis Fernando Mata Solano
Extensionista Agrícola
Desde hace más de 20 años aproximadamente la presencia de peones agrícolas nicaragüenses en el valle de Ujarrás y sus comunidades periféricas como Río Regado, Piedra Azul, El Yas, y Santiago han contribuido con la mano de obra agrícola que se ocupa en las plantaciones de chayote y otros cultivos menores en esta tierra bendecida por su alta productividad gracias a sus terrenos de color negro con origen volcánico. Ya han pasado muchos años y estos nicaragüenses echaron raíces en esta zona y muchos de sus hijos han nacido aquí en Costar Rica y muchos estudian en las escuelas y colegios y además reciben la asistencia de los servicios de salud publica etc. Han encontrado en estas tierras oportunidades que tal vez no tuvieron en sus lugares de origen y con mucho trabajo y esfuerzo aprendieron las técnicas del cultivo de chayote, tomate, vainica, zuquini etc. y sin embargo mantienen su tradición del cultivo de frijoles y maíz netamente nicaragüenses y que es parte de su subsistencia regional.
La mayorías de ellos vienen de diferentes lugares de Nicaragua como Muy Muy en departamento de Matagalpa, Chontales, Juigalpa, Nueva Guinea, Boaco, etc. y los primeros en llegar fueron hombres y muchos con su esposa e hijos, sin embargo, en los últimos años han arribado mujeres solas con hijos que vienen a trabajar al campo y encuentran refugio en otros nicaragüenses que ya habitan en esta zona y las incentivan para que se venga a estas tierras de oportunidades. Estas mujeres con poca escolaridad encuentran trabajo en el campo y en las empacadoras de chayote y en su mayoría dejan a sus hijos mas pequeños en casa de otras nicaragüenses y ticas que les cuidan a sus hijos durante la jornada laboral que inicia a las 6 de la mañana y termina a la 1 de la tarde donde se ganan un jornal de 12000 mil colones.
Se destaca de esas mujeres humildes y trabajadoras su valentía y esfuerzo para trabajar en labores importantes como la deshoja del chayote y la recolección de la fruta que con su delicadeza recolectan fruta de mucha calidad. Algunas de ellas han aprendido igual que los varones las técnicas del cultivo y se han atrevido a alquilar terreno para su propia producción con la ayuda de sus esposos e hijos.
Todas las mañanas se observa a muchas mujeres nicaragüenses rumbo a las fincas y a las empacadoras aportando su esfuerzo a la economía regional y que mucha de esas producción se exporta a otros países. Sin embargo, es importante reglamentar esta labor para que ellas tengan mejores oportunidades como el cuido de sus hijos y el tipo de trabajo y remuneración que deben tener, así como las garantías de una póliza de riesgos del trabajo y la asistencia a los servicios de salud.

