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Etiqueta: UCR

UCR: La biodiversidad y la ecología tropical tendrán su propio centro de investigación

La Escuela de Biología presentó la propuesta de creación de la nueva instancia en el 2018

El Cibet es el nuevo centro de investigación de la Universidad de Costa Rica, que estará dedicado a los estudios relacionados con la biodiversidad y la ecología terrestre de Costa Rica. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El Consejo Universitario, en su sesión N.° 6352, artículo N.°3, celebrada el 18 de febrero de 2020, aprobó la creación del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ecología Tropical (Cibet), una unidad que estará dedicada a la investigación científica sobre la diversidad y la ecología terrestre de Costa Rica.

La idea inicial surgió de la Escuela de Biología, que en el 2018 presentó una propuesta ante la Vicerrectoría de Investigación. De acuerdo con la normativa de la Universidad de Costa Rica (UCR), le corresponde al Consejo Universitario la aprobación de los centros de investigación.

La nueva instancia de la UCR viene a sumarse a los 34 que existen en la actualidad en diversas disciplinas, en consonancia con las políticas institucionales orientadas a promover y consolidar la investigación de acuerdo con las necesidades del país.

Costa Rica cuenta con aproximadamente un 5 % de la biodiversidad mundial, en un territorio que apenas alcanza el 0,03 % de la superficie del planeta.

Por lo tanto, entre los argumentos para establecer el Cibet, se señala la necesidad de documentar la biodiversidad nacional, para comprender su función y relación con el entorno natural y las poblaciones humanas, así como para plantear soluciones a los riesgos y los problemas ambientales.

De acuerdo con el Reglamento de la Investigación de la UCR, la función principal de un centro de investigación es desarrollar e impulsar la investigación científica, humanista, artística y tecnológica de excelencia.

Asimismo, le corresponde articular la investigación con la docencia en las unidades académicas afines, tanto en el grado como en el posgrado, y procurar la participación del estudiantado en las investigaciones, así como vincular la investigación con programas y proyectos de acción social.

En el acuerdo del Consejo Universitario también se designó como primer director del Cibet al Dr. Bernal Rodríguez Herrera, profesor e investigador de la Escuela de Biología, para el período comprendido entre el 1° de marzo de 2020 al 28 de febrero de 2021.

 

Patricia Blanco Picado

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR acerca el «jazz» a jóvenes en vulnerabilidad social de Limón

El programa Etapa Básica de Música de la Sede del Caribe de la UCR organizó el I Campamento de Jazz 2020

Durante tres días 25 jóvenes de Limón aprendieron sobre el jazz y pulieron sus habilidades musicales, de la mano de expertos en la materia. Foto cortesía Donald Quintero.

La música encierra pasión, disciplina, libertad, energía y creatividad, entre muchas otras condiciones, pero además ofrece una oportunidad de esparcimiento y resulta una excelente aliada para mantener la mente y el cuerpo ocupados en aprender y perfeccionar las técnicas musicales que se practiquen.

De ahí que la música pueda representar un cambio en la vida de las personas y una oportunidad de oro para que los jóvenes aprovechen y descubran habilidades propias, que tal vez ni sospechan que las tienen.

Donald Quintero Sanjur, músico y profesor de la Sede del Caribe de la Universidad de Costa Rica (UCR), promueve el aprendizaje de la música como una forma de ayudar a poblaciones en riesgo social y así ofrecer opciones de crecimiento personal, en especial a los jóvenes.

Los talleres y el campamento forman parte de los esfuerzos que se realizan dentro del programa Etapa Básica de Música de la Sede del Caribe de la UCR. Foto cortesía Donald Quintero.

Quintero se unió desde el año 2018 al programa Etapa Básica de Música, inscrito en el Departamento de Acción Social de la Sede del Caribe, desde donde se impulsan actividades dirigidas a mejorar la calidad de vida de los limonenses.

Una de ellas es el Campamento de Verano Jazz Caribe 2020, que se celebró por primera vez en la ciudad de Limón del 27 al 29 de enero, y que es producto del Taller de Jazz que dirige Quintero dentro de dicho programa en la Sede del Caribe.

“Este taller se dio a conocer en poco tiempo y con muy buen suceso en las actividades de la Sede del Caribe a las que fue invitado. Luego de un año de trabajo se da la oportunidad de desarrollar un proyecto de verano, con la intención de fortalecer y expandir la idea de formar músicos por medio de la interpretación del jazz”, indicó Quintero.

La Sede del Caribe mantiene activos diversos proyectos de acción social, investigación y docencia, con los que mantiene vivos los vínculos de intercambio de conocimiento con las comunidades limonenses. Foto cortesía Donald Quintero.

El campamento surge además ante la necesidad de contar con un espacio en el que los participantes del taller puedan adentrarse en el aprendizaje del jazz, agregó Quintero, al calificarlo como una expresión artística o idioma musical, “el jazz al igual que el calipso constituyen formas musicales que se desarrollaron en ambientes con características similares y con una raíz común: África. El progreso de la música en Limón sin duda se ve enriquecido con un evento de esta índole”, afirmó.

Una de las características más importantes de este evento y que es catalogado como el objetivo principal por sus organizadores, es que se realizó en una zona de vulnerabilidad social, “logramos que exista una vía de acceso hacia los conocimientos básicos y avanzados relacionados al jazz y la improvisación musical, aplicados en todos los instrumentos que se imparten en la Sede del Caribe como la trompeta, saxofón, piano, guitarra y clarinete, entre otros, a una población en riesgo social”, comentó Quintero.

Dentro de las metas que se cumplieron resaltan también la realización de clases magistrales en las que participaron todos los estudiantes y músicos inscritos; la conformación de bandas de jazz y su presentación en un concierto abierto al público en el que se aplicaron todos los conceptos musicales que se compartieron; se actualizaron los conocimientos pedagógicos e interpretativos en el área de la improvisación, como una herramienta útil para el desarrollo creativo y de cambio social entre los jóvenes; se contribuyó con la escena musical y cultural de la zona; y se ofrecieron ambientes didácticos que permitieron a la juventud aprovechar su tiempo en actividades sanas.

“Un total de 25 personas, provenientes en su mayoría del cantón Central de Limón, se matricularon en el campamento, de los cuales 23 aprovecharon la oportunidad y culminaron con la presentación pública del repertorio que se trabajó durante los tres días. Eventos como este son determinantes para el progreso cultural de cualquier región o comunidad, debido a que permiten promover el trabajo en equipo, la solidaridad, la responsabilidad y el sentido de pertenencia, siendo la música la herramienta perfecta para el cambio”, detalló Quintero.

El profesor Donald Quintero resaltó la gran labor de Josh Quinlan, Pablo Campos, Osvaldo Vargas y Fernando Fernández, quienes fueron los los maestros invitados al campamento, “se trata de profesionales quienes trabajaron con mucha mística y motivación para compartir musicalmente con los jóvenes de Limón”, acotó finalmente.

La Casa de la Cultura de Limón acogió la presentación final del Campamento de Verano Jazz Caribe 2020. Foto cortesía Donald Quintero.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Planes reguladores son vitales para el desarrollo sostenible de las ciudades

ProDUS UCR trabaja junto a varias municipalidades para concluir requerimientos y contar con una planificación territorial adecuada

Un plan regulador es un proyecto cantonal en el que se incluye la organización del uso de suelo y direccionarlo para que apoye el desarrollo integral del cantón. Foto Cristian Araya.

¿Dónde se deben construir las edificaciones comerciales o residenciales para que no afecten el recurso hídrico y no exista el peligro de que se encuentren en zonas de riesgo?, ¿cómo deben idearse los accesos y salidas para que exista una red vial eficiente?, y ¿cómo mejorar la calidad de vida de las personas a partir del ordenamiento del territorio?, estas son algunas de las aristas más importantes a las que da respuesta un plan regulador y que vendrían a impulsar el progreso de los cantones y por ende del país entero.

El Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible de la Universidad de Costa Rica (ProDUS UCR) trabaja actualmente con nueve municipalidades para lograr concluir todo el proceso que conlleva la aplicación de un plan regulador.

Se trata del distrito de isla Chira y el cantón de Flores, que ya cuentan con la viabilidad ambiental de SETENA; los cantones de Alajuela y Santa Ana, cuya obtención de viabilidad ambiental se encuentra en su última fase; los cantones de San Carlos, Garabito, San Ramón y Orotina están en la fase final de elaboración; y el cantón de Goicoechea que está iniciando el proceso.

En Costa Rica, ProDUS UCR ha desarrollado planes de ordenamiento territorial para más del 25 % del territorio fuera de las áreas silvestres protegidas, convirtiendo este tipo de investigación científica en uno de los principales aportes de esta Universidad a la solución de los problemas nacionales.

Un proceso que asegura bienestar

El Ing. Jonathan Agüero Valverde, coordinador general de ProDUS UCR, indicó que un plan regulador está constituido por una serie de etapas que inicia con el diagnóstico, en la que se señalan las fortalezas y las debilidades del cantón, se identifican las posibilidades de mejora, y se enumeran los aportes que pueden surgir.

“Siempre se incluye la participación ciudadana dentro de la elaboración de un plan regulador, que se da tanto durante el diagnóstico como en la fase de propuestas; escuchamos a la comunidad, hacemos un proceso participativo y se conversa con la gente sobre lo que nosotros encontramos en el diagnóstico, se les pregunta qué les parece, cuáles son los principales problemas del cantón y en que puede ayudarles la planificación territorial, pues esto define qué se puede hacer, dónde y cómo, por ejemplo: el tamaño mínimo o máximo de un lote que se tiene permitido debido a que está o no en una zona de protección boscosa o de acuíferos. El plan regulador viene a definir cuáles usos están permitidos en una determinada zona”, describió Agüero.

Sin embargo, Agüero aclaró que un plan regulador no va a resolver todas las problemáticas que tenga un cantón, pues cada trabajo de planificación territorial tiene un perfil muy determinado sobre lo que sí o no se puede hacer, o sea, no va a resolver los problemas de vivienda, pero sí puede ayudar a que la localización de las casas sea mejor, además de cuáles actividades son permitidas y cuáles no.

Una de las aristas que analizan los especialistas de ProDUS UCR es el recurso hídrico, que se incluye dentro de la elaboración de los planes reguladores. Foto cortesía ProDUS UCR.

“Es muy importante poder llegar a las comunidades y comunicar claramente sobre la planificación territorial y dejar claro que siempre se va a buscar un equilibrio; existirá regulación que dejará hacer unas cosas y no se podrán hacer otras, pero es parejo para todos, tanto para la industria y el comercio como para las urbanizaciones y particulares”, reflexionó Agüero.

Entre más orden mayor confianza y crece la productividad

Durante la fase de propuestas se les plantea a las municipalidades los aspectos de zonificación y regulación, se identifican las zonas adecuadas para el desarrollo de la industria, los proyectos residenciales y las zonas para el establecimiento del comercio o para el sector agrícola, así como las zonas de protección, etc.

“Ahí es cuando se aterriza la propuesta del plan regulador, que es el resultado de los estudios que se hicieron en la etapa de diagnóstico. La principal propuesta dentro de un plan regulador es la zonificación, pero también están la de fraccionamiento y la de vialidad. No se puede hacer ciudad sin hacer vialidad, pues hay que revisar muy bien la conectividad para que la ciudad sea como una red; trabajamos muy fuerte en el aspecto vial precisamente para mejorar la conectividad y la redundancia vial de cada cantón, lo que repercute positivamente en todo el país”, manifestó Agüero.

Por su parte el Ing. Félix Zumbado Morales, investigador de ProDUS UCR, comentó que uno de los aspectos más relevantes que conlleva generar un proyecto de investigación, en el contexto del ordenamiento territorial, es comprender que un plan regulador es una herramienta indispensable para el sector público y privado, ya que facilita las inversiones en el cantón al ofrecer seguridad a los empresarios.

Además, permite fomentar la inversión pública y privada por medio de herramientas como la captura de plusvalías, lo que conlleva a mejorar la calidad de vida de todas las personas que habitan un cantón.

“Si dentro de la planeación se establecen áreas con vocación para permitir los usos zonas industriales, comerciales o de servicios, entonces el empresario interesado en invertir sabe que va a tener todas las condiciones y facilidades para que pueda desarrollar su actividad productiva de la mejor manera. Por ejemplo, asegurando el acceso al transporte (movilidad), servicios básicos, y seguridad jurídica por compatibilidad de uso con los vecinos. De esta forma se evitan muchos conflictos territoriales que resultan de la falta de ordenamiento territorial. En los cantones en donde no existe un plan regulador hay inseguridad jurídica para el sector empresarial, lo que hace a esos cantones menos competitivos y atractivos para la generación de inversiones”, recalcó Zumbado.

El problema es que en Costa Rica no se ha adoptado todavía la cultura de la planificación territorial, señaló por su parte Agüero, pues en muchas de las municipalidades en donde han trabajado nunca han tenido un plan regulador.

La comunicación con las y los miembros de las comunidades es vital para poder crear un plan regulador efectivo y eficiente. Foto cortesía ProDUS UCR.

Protección del medio ambiente

Otro de los ejes de trabajo de un plan regulador es el ambiental, que va asociado con el desarrollo sostenible (social, económico y ambiental) y que viene a fortalecer la gestión en esta temática. Un plan regulador, aseguraron ambos expertos de ProDUS UCR, es la herramienta fundamental para generar medidas que promuevan el uso sostenible de los recursos naturales de un territorio.

“Esta variable es de suma importancia pues está dirigida a complementar la legislación nacional en temas como la gestión sostenible del recurso hídrico de un cantón, la protección de las zonas de recarga acuífera, la conservación de las zonas boscosas que están fuera de los parques nacionales o áreas protegidas, así como la zona de protección de los causes y los corredores biológicos; todo esto se debe incluir dentro de un plan regulador para poder salvaguardarlo. Hay que sumar el apartado del cambio climático, que se desarrolla dentro de las posibilidades legales de un plan regulador, y los servicios ecosistémicos, que consideran el uso de las soluciones basadas en la naturaleza”, expuso Zumbado.

Desde hace 29 años ProDUS impulsa el desarrollo sostenible a través del ordenamiento territorial, gracias a la ardua labor de profesionales en áreas como ingeniería civil, antropología, arquitectura, computación e informática, derecho, agronomía, geología, biología entre otras.

Algunas de las instituciones con las que ProDUS UCR mantiene un estrecho contacto y con las que trabaja para concretar los planes reguladores son: Secretaría Técnica Ambiental (Setena), Instituto de Vivienda y Urbanismo (INVU), Instituto Costarricense de Turismo (ICT), Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE), Instituto Geográfico Nacional (IGN), y Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

“Las municipalidades que ya tienen un plan regulador tienen una visión completamente diferente, una vez que tienen esta cultura entonces ya pueden usar esta herramienta con todo su potencial y de manera eficiente. Lo que se debe hacer es llevar la regulación territorial a todo el país para que conozcan sobre las ventajas que esto conlleva”, planteó Agüero.

Un plan regulador no es eterno, hay que actualizarlo constantemente, advirtió finalmente Zumbado, porque las condiciones del entorno cambian, la población pueden variar, los proyectos públicos que surjan pueden afectar la plusvalía de la zona, los proyectos inmobiliarios modifican la dinámica de un territorio, etc.

“Una vez que un plan regulador es aprobado por SETENA y el INVU, se organiza una audiencia pública y seguidamente el consejo municipal respectivo aprueba finalmente el plan. En el caso de los Planes Reguladores Costeros también se debe dar la aprobación por parte del ICT”, concluyó Zumbado.

El ordenamiento territorial forma parte de los aportes que realiza la UCR al país para mejorar la calidad de vida y sumar al desarrollo sostenible, ayudar a los cantones a atraer inversiones y promover el uso adecuado de los recursos naturales.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR es pionera en el estudio y fortalecimiento de las lenguas indígenas de Costa Rica

Un concepto de investigación sobre lengua y cultura indígenas prioriza el trabajo con las comunidades y para las comunidades

Las enciclopedias se han elaborado en el marco de varios proyectos de investigación y tratan sobre temas cotidianos de las comunidades indígenas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Desde hace siete años, la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, de la Universidad de Costa Rica (UCR), investiga en las comunidades indígenas del país bajo un nuevo paradigma. Además, desarrolla trabajos de acción social directamente con tales poblaciones y los resultados que se obtienen regresan a estas personas para su beneficio.

Lo anterior se ha logrado gracias a la trayectoria de dicha escuela, la cual durante más de medio siglo se ha dedicado, de manera pionera, al estudio de las lenguas autóctonas costarricenses.

Ese recorrido es la base del surgimiento reciente de nuevos proyectos, que se gestan desde la misma comunidad indígena y tienen como objetivo la documentación lingüística-etnográfica. Esto significa documentar aspectos de una cultura en su propio idioma, normalmente a solicitud de las mismas poblaciones indígenas.

“Nosotros ahora tenemos una perspectiva nueva, otra forma de pensar cómo se desarrolla el trabajo con las comunidades y para qué se documenta una lengua y una cultura (que es para el mismo provecho de las comunidades)”, dijo Carlos Sánchez Avendaño, investigador y coordinador de dos proyectos de acción social sobre esta temática.

Tales iniciativas son un trabajo comunal universitario (TCU), donde participan estudiantes de diferentes carreras, y un proyecto de extensión docente. Ambas tienen el fin de documentar y elaborar recursos didácticos para las comunidades, materiales que —basados en la investigación científica— contribuyan al fortalecimiento de la lengua y la cultura indígenas.

Larga tradición

El estadounidense Jack Wilson creó el Departamento de Lingüística de la UCR. Con su aporte y el de reconocidos lingüistas como Adolfo Constenla Umaña y Enrique Margery Peña, entre otros, se inició el estudio sistemático de las lenguas indígenas de Costa Rica.

Para Sánchez, la labor de estos académicos ha sido crucial y es la base de todas las investigaciones que en adelante se efectuaron.

Integrantes del equipo de documentación de la lengua y la cultura maleku muestran algunos de los objetos que se fabricaron para crear la Enciclopedia de las cosas. Foto: cortesía de Carlos Sánchez.

Uno de los grandes resultados de los primeros trabajos fue la descripción de los idiomas indígenas, tarea que en su momento partió prácticamente de cero. Según relató Sánchez, luego de esta generación de investigadores, vino otra compuesta por lingüistas como Carla Jara Murillo (quien es especialista en bribri), Mario Portilla Chaves y, recientemente, Haakon Stensrud Krohn.

Nuevo paradigma

La UCR se ha aproximado a las comunidades indígenas para realizar diversas iniciativas de trabajo conjunto, que permitan generar diferentes productos en sus lenguas autóctonas y, a la vez, fortalezcan su cultura.

“Se trata de hacer un trabajo de colaboración entre la Universidad y miembros de las comunidades, esa labor tiene que ver con las lenguas indígenas, hacer algo con ellas y, paralelamente, con aspectos de la cultura relacionados siempre con las lenguas. Entonces, son trabajos de colaboración de base comunitaria”, explicó Sánchez.

El cambio de paradigma consiste precisamente en el intercambio de conocimiento que se propicia en el proceso de investigación, en el que se parte de los intereses de las poblaciones y no de la persona que investiga. Asimismo, la participación de las comunidades es clave para alcanzar los objetivos deseados.

Por esto, se han conformado grupos de indígenas en los distintos territorios del país y se trabaja con ellos. El resultado es que estas personas son coautoras de los productos efectuados y, además, los materiales se escriben en la lengua respectiva. De acuerdo con Sánchez, han recibido solicitudes de las comunidades maleku, bribri, brunca, cabécar, brorán, térraba y ngäbe.

Materiales y actividades

Sánchez explicó que uno de los recursos más fuertes en los que se ha trabajado en los últimos años es en la creación de diccionarios temáticos y enciclopedias etnográficas.

Ya se han elaborado cinco de la lengua maleku, cinco de bribri, tres de brorán y una de brunca.

El investigador Carlos Sánchez Avendaño, de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la UCR, coordina los proyectos sobre lengua y cultura indígenas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Las temáticas de las primeras cuatro fueron similares: el cuerpo humano, los animales, así como la agricultura y la gastronomía tradicionales. Luego, en idioma bribri, se expuso sobre la casa tradicional y, en maleku, se desarrolló el tema de los productos fabricados por sus comunidades. En cabécar, se abordó el sistema de clanes y, con los bruncas, se efectúa una enciclopedia sobre la producción de textil y el teñido.

Para construir cada uno de estos recursos didácticos, la comunidad conforma un grupo de personas, de acuerdo con cada tema, y se reúne con estudiantes e investigadores de diferentes disciplinas, tales como lingüistas y diseñadores.

El mismo proceso ocurre para crear otros materiales visuales que son parte del “paisaje lingüístico”. Entre estos se encuentran las impresiones en gran formato (lonas), de 1.50 metros por 1.55 metros, las cuales usualmente explican los mismos temas de las enciclopedias u otros tópicos específicos, pero de una forma más resumida.

Las lonas, por ejemplo, tratan sobre el cuerpo humano, animales, alimentación, casa, familia, clanes, entre otros, y son colocadas en las paredes del aula, por citar un lugar. Todos estos materiales impresos, además de los digitales, son donados por la UCR a las poblaciones indígenas.

Asimismo, se ha aprovechado la participación de estudiantes de la carrera de Informática para hacer la versión digital de las enciclopedias y diccionarios, así como para construir aplicaciones móviles y juegos que los jóvenes indígenas pueden utilizar en sus teléfonos. Igualmente, se llevan a cabo presentaciones artísticas en las comunidades, gracias a la colaboración de alumnos de Artes Dramáticas.

En las escuelas indígenas se imparten cinco lecciones por semana sobre la cultura y lengua autóctona correspondiente, que forman parte del currículo del Ministerio de Educación Pública (MEP). Sin embargo, Sánchez considera que estas clases no son suficientes para lograr una revitalización de los idiomas indígenas.

“Los recursos didácticos sirven para apoyar procesos de enseñanza, de aprendizaje de las lenguas y las culturas, para atraer a las nuevas generaciones y hacerles ver que su lengua y su cultura pertenecen al presente y participan de las nuevas tecnologías, como cualquier idioma de prestigio. Sirven también para fortalecer la seguridad, la identidad y para vincularse de una forma distinta con esa identidad y con su legado, el legado de sus ancestros”, manifestó el investigador.

Un caso de éxito

Para lograr un mayor impacto de los materiales didácticos se requiere que los educadores de lengua indígena puedan hacer una buena mediación pedagógica y utilizar esos recursos. A criterio del investigador Carlos Sánchez Avendaño, de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, de la Universidad de Costa Rica (UCR), esto constituye un enorme reto, ya que los docentes no han recibido la formación adecuada.

No obstante, el académico mencionó un caso en el que se han obtenido muy buenos resultados. Se trata del maestro de cultura Leonardo Porras Cabrera, quien ha logrado utilizar dichos materiales para la revitalización del brorán.

Porras trabaja en Bijagual, una comunidad del territorio Térraba, donde este idioma no se habla desde hace muchos años. Incluso la niñez ni siquiera tenía conciencia del vínculo con la lengua y la cultura. No obstante, con su empeño e impulso del conocimiento del brorán, Porras ha conseguido que los escolares empiecen a decir algunas palabras en este idioma.

“Entonces ahí uno sí podría hablar de revitalización, porque no es solo interés, sino que ya dicen palabras. Después de que la lengua tenía no sé cuántos años de no escucharse en la comunidad, ahora se escucha. Obviamente de forma fragmentaria, no es que tengan una conversación en esta lengua, pero el brorán empieza a estar más presente otra vez. Entonces eso sí es revitalización”, finalizó Sánchez.

 

Nidia Burgos Quirós

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR concede al país 887 nuevos profesionales

Los actos de culminación de estudios se desarrollan en las diversas sedes de la Universidad

Un total de 887 estudiantes de diferentes carreras y sedes universitarias de la Universidad de Costa Rica se titularon esta semana en los actos oficiales de graduación correspondientes al mes de febrero. Foto: Karla Richmond.

Con gran alegría y júbilo, 887 estudiantes de la Universidad de Costa Rica de diferentes carreras y sedes universitarias celebran el haber culminado con éxito su proyecto académico en una de las mejores instituciones de educación superior de Centroamérica.

Durante esta semana, ellos y ellas reciben los títulos que los acreditan como profesionales de grado y posgrado, en los actos oficiales de graduación correspondientes al mes de febrero.

El joven Luis Diego Vargas Villalobos, recién juramentado como ingeniero agrónomo con énfasis en zootecnia, forma parte de este grupo de nuevos profesionales humanistas que la Universidad de Costa Rica le entrega a la sociedad costarricense.

“Para mí es un honor muy grande poder graduarme de la Universidad de Costa Rica, ya que en este lugar y, específicamente en la Escuela de Zootecnia, la formación profesional es de primer nivel. Y es un orgullo poder culminar con éxito este proceso de años, el cual conllevó un gran esfuerzo personal y familiar para poder integrarme a la sociedad como un agente de cambio y más en el sector agropecuario que requiere una gran transformación para ser eficiente en la actualidad. Es un sueño hecho realidad y esto es invaluable para mí”, afirmó Vargas.

Luis Diego Vargas Bonilla (saco beige) se graduó este lunes 10 de febrero de la carrera de Licenciatura en Ingeniería Agronómica con Énfasis en Zootecnia. Foto: cortesía de la familia Vargas Villalobos.

Asimismo, Paola Bonilla Fong, nueva profesional en Ciencias de la Comunicación Colectiva con Concentración en Comunicación Audiovisual y Multimedia, expresó que graduarse de la Universidad de Costa Rica es un honor y un privilegio.

“Graduarme de la Universidad de Costa Rica significa para mí culminar muchos procesos, para poder ahora poner en práctica lo que llevé en la carrera en mi vida profesional. Me llevo de la Universidad de Costa Rica herramientas como la formación humanista, el privilegio de haber conocido comunidades en riesgo social, áreas protegidas, parques nacionales, así como el haber aprendido de otras áreas y diferentes culturas gracias a la U”, dijo Bonilla.

Los actos de graduación de febrero iniciaron este lunes 10 con la juramentación de 258 nuevos profesionales de las facultades de Ciencias, Ciencias Agroalimentarias, Medicina, Ingeniería y del Sistema de Estudios de Posgrado. Por su parte, el martes 11 de febrero, les correspondió hacerlo a un total de 291 estudiantes de Ciencias Sociales, Letras, Educación y Artes. Este miércoles 12 de febrero se juramentaron un total de 298 nuevos profesionales de Odontología, Microbiología, Derecho, Ciencias Económicas y de sedes regionales.

Los actos oficiales culminan con la graduación de 60 profesionales que efectuaron sus estudios en el exterior.

Paola Bonilla Fong se juramentó como nueva profesional en Ciencias de la Comunicación Colectiva con Concentración en Comunicación Audiovisual y Multimedia. Foto: cortesía de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva.

 

Tatiana Carmona Rizo

Periodista, Vicerrectoría de Vida Estudiantil

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Pacientes con alguna complicación durante su endoscopía tendrán un mejor abordaje en la CCSS

La UCR abrió sus puertas a la Caja para ayudar a entrenar a médicos y a otros profesionales en salud

Foto: Karla Richmond, UCR.

Todo procedimiento médico tiene riesgos y las endoscopías digestivas, que se usan principalmente para diagnosticar el cáncer gástrico o de colon, no son la excepción.

Por ese motivo, y con el fin de asegurarle a la población costarricense profesionales con conocimientos avanzados a nivel mundial, la Universidad de Costa Rica (UCR) atendió de manera inmediata la solicitud de espacio académico realizada por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

Como resultado, el miércoles 5 de febrero cerca de 30 médicos, enfermeros y profesional técnico, encargados de realizar endoscopías en la CCSS, recibieron una capacitación teórica con cinco prestigiosos expertos españoles en la UCR. El encuentro se llevó a cabo en el Laboratorio de Docencia en Cirugía y Cáncer (DCLab-UCR), el único espacio de entrenamiento en cirugía mínimamente invasiva y cáncer de Centroamérica.

“La actividad fue colaborativa entre la CCSS y la UCR, específicamente con el Centro de Detección Temprana de Cáncer del Hospital Maximiliano Peralta Jiménez (HMP), de Cartago. La CCSS nos pidió la colaboración y vimos una buena oportunidad para acercarnos y servir como un espacio de preparación constante de los profesionales que abordan la salud de los pacientes de nuestro país”, afirmó Yamileth Angulo Ugalde, directora del DCLab-UCR.

Lo anterior significa un aporte vital para la sociedad costarricense. De acuerdo con los datos de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Costa Rica cerca de 917 personas son diagnosticadas cada año con cáncer de estómago y 717 por cáncer de colon. La endoscopía es el principal método de diagnóstico temprano.

Tan solo en el Centro de Detección Temprana, en dos años se ha logrado tamizar a 53 000 pacientes sospechosos, de los cuales 823 requirieron un procedimiento endoscópico para reducir el curso natural de las lesiones.

“La importancia de los procedimientos endoscópicos es fundamental para diagnosticar enfermedades del aparato digestivo. Nosotros hemos venido para ayudar a mejorar la calidad de los procedimientos, con el fin de que el paciente los tolere de maravilla, se encuentre muy confortable, no le moleste la prueba y que el médico pueda hacer su trabajo con completa tranquilidad. Es un gusto dar nuestro granito de arena a los médicos costarricenses que tan interesados están en mejorar”, aseguró el Dr. Álvaro Brotons García, representante de la Asociación Española de Endoscopía Digestiva (SEED).

La capacitación con expertos internacionales proporcionó una nueva oportunidad para que los profesionales costarricenses a partir de ahora aumenten la seguridad de sus pacientes.

Asimismo, propició que los expertos nacionales conozcan innovadoras alternativas para enfrentar diversas situaciones, incluso, aquellas de elevada complejidad. Por ejemplo, una disminución abrupta del ritmo cardiaco (bradiarritmias), su aumento acelerado (taquiarritmias) y hasta un paro cardio-respiratorio.

“El curso capacitó al personal que participa en los procedimientos endoscópicos: cirujanos, gastroenterólogos, técnicos y enfermeros. ¿Para qué? Para disminuir la cantidad de complicaciones que puede tener un paciente. Gracias al apoyo de la UCR, la SEED y la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (Acoluc), fue posible llevar a cabo un curso de muy alto nivel”, resaltó el Dr. Alexánder Sánchez Cabo, director del Centro de Detección Temprana de Cáncer en el Hospital Max Peralta de Cartago.

El curso internacional llevó por nombre “Vigilancia hemodinámica vía aérea en procedimientos endoscópicos”, y es el segundo que se efectúa en Costa Rica bajo la organización de la CCSS.

Como parte de los contenidos del curso, los profesionales conocieron más sobre el uso de fármacos, la ventilación e intubación, así como la vigilancia hemodinámica, orientada a identificar la insuficiencia cardiovascular y asegurar el tratamiento más efectivo en pacientes inestables o en estado crítico.

Otros aportes del curso fueron los registros de información, los dispositivos e infraestructura más adecuados, el manejo de ciertas enfermedades, la valoración de riesgos y las emergencias.

“El acercamiento con los expertos españoles representa una gran oportunidad para el Centro de Detección Temprana de Cáncer y para el hospital de Cartago. La experiencia que se viene a compartir permitirá trabajar de manera coordinada y sistemática con otros centros institucionales: el Hospital San Juan de Dios, el México, el de San Rafael de Alajuela, el Tony Facio de Limón y el Hospital de Guápiles. Esto hará posible que los resultados sean cada vez más visibles a nivel país y beneficien a más personas”, manifestó Krisia Díaz, directora del Hospital Max Peralta.

La actividad se llevó a cabo los días 5, 6 y 7 de febrero. El primer día del curso se desarrolló en la sede del DCLab-UCR y los otros dos en el Centro de Detección Temprana del HMP.

En la fotografía se observa al Dr. Ferrán González Huix Lladó, al Dr. Juan Antonio Casellas Vlade y al Dr. Leopoldo López Rosés. Ellos impartieron temas sobre la infraestructura necesaria para la vigilancia hemodinámica, la organización de agendas de endoscopías y sus experiencias hospitalarias en España. Foto: Karla Richmond.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La Orquesta Sinfónica de la UCR obtuvo el Premio Nacional de Música en Ejecución

El Ministerio de Cultura y Juventud reconoció a la agrupación por su destacada labor en la temporada 2019

La Orquesta cerró la celebración de su aniversario número diez con el Premio Nacional de Cultura. Foto: Anel Kenjekeeva.

Después de un 2019 donde celebraron su décimo aniversario de fundación, la Orquesta Sinfónica de la UCR (OSUCR) también fue galardonada en los Premios Nacionales de Cultura.

La agrupación resultó ganadora en la categoría de Ejecución de los Premios Nacionales de Música Carlos Enrique Vargas.

El Ministerio de Cultura y Juventud reconoció a la OSUCR por su destacada labor en la Temporada 2019, cuyo repertorio de compositores contemporáneos costarricenses permite aquilatar el valor intrínseco de nuestros jóvenes talentos, de la proyección universitaria hacia la comunidad nacional, así como del acervo musical nacional, en el marco de la primera década de consolidación de una de las agrupaciones orquestales más importantes del país en la actualidad.

Los jueces encargados de tomar esta decisión fueron Tanya Cordero Cajiao, representante de la Universidad de Costa Rica; Mario Alberto Marín González, como representante de las Asociaciones Culturales; y Rubén Oscher Goldfard, representando al Centro Nacional de la Música.

Para Alejandro Gutiérrez, director de la OSUCR, fue muy lindo recibir la noticia. Principalmente porque es muy enriquecedor conocer que todo el arduo trabajo realizado está dándole forma al proyecto. Gutiérrez afirmó que este gane no es solo de la orquesta, sino que también de la comunidad universitaria, autoridades universitarias y de todas las personas detrás de bambalinas como el equipo de producción, equipo de comunicación y los asistentes.

Este reconocimiento es un «refrescar». Es como inyectarnos una energía renovada que nos da la seguridad de que las cosas se vienen haciendo bien.

Alejandro Gutiérrez

Una de las claves del éxito de la OSUCR es que han apostado por los compositores costarricenses de todas las diferentes generaciones. No solamente los tradicionales ni solamente los nuevos. Además, han abierto espacio a los solistas costarricenses. De la misma manera, los coros de la UCR se han reactivado con el amplio repertorio orquestal que se ha ido generando.

Temporada 2020

La OSUCR siempre trata de tener una temporada balanceada, donde haya un pico alto de actividades. Continuando con esa misma línea, la temporada del año 2020 va a contar con compositores y solistas nacionales. Además de algunas sorpresas muy interesantes.

El 19 de marzo en el Aula Magna se realizará el primer concierto de la temporada, donde se hará el estreno oficial de la pieza «Danzas de pasión y desdén» del compositor costarricense Andrés Soto, en conjunto con solistas costarricenses y de la Escuela de Artes Musicales. Asimismo, el cuarteto Trombones de Costa Rica ejecutará una obra de Vinicio Meza.

Además, se presentará el arreglo para dos trompetas de la pieza «Fantasía sobre Carmen» de Bizet, que interpretarán los músicos Juan Carlos Meza y Luis Miguel Araya. Para finalizar, se tocará una obra del famoso compositor John Williams, conocido por ser el creador de la música de Star Wars. Este montaje contará con la participación de Ricardo Chaves y está escrito para saxofón y orquesta.

En el mes de abril regresarán los tan queridos Conciertos de Tío Ale, una iniciativa muy bien recibida por los niños, las niñas y las familias costarricenses. Por su parte, en mayo se realizará el concierto de Solistas Universitarios.

En el mes de junio, llegará uno de los grande proyectos, se trata del montaje de la Sinfonía n.º 2 de Gustav Mahler, la cual “es una obra que requerirá de una fuerza instrumental y coral fuera de lo común”. Ante esto, la OSUCR se unirá con la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes Musicales. Además, contará con la participación de cuatro coros: el Coro de Artes Musicales, el Coro Universitario, UCR Coral y el Coro de la Universidad Nacional.

Será un concierto en el que participarán aproximadamente unas 300 personas en el proceso de montaje.

Ya que ningún teatro tiene esa capacidad, este es un evento pensado para las grandes catedrales del área metropolitana. La Catedral Metropolitana de San José y la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago están confirmadas por el momento.

Asimismo, otro de los eventos importantes es el estreno mundial de la ópera de Carlos Castro, El Túnel. En esta obra, la OSUCR será la encargada de la parte musical.

Para el director de la OSUCR, el premio es una gran motivación para mantener el nivel que la agrupación viene mostrando y trabajar con mucho más entusiasmo en todos los proyectos que se llevarán a cabo durante este año.

La OSUCR dará un nuevo concierto el 19 de marzo en el Aula Magna. Este será el primer montaje de la temporada, un espectáculo cargado de música. Foto tomada del Facebook de la OSUCR.

 

Daniel Córdoba Rojas

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: El cultivo de algas marinas revolucionaría la acuacultura nacional

Un proyecto de ingeniería de biosistemas promueve el desarrollo de una industria de producción en Costa Rica

Las algas son prensadas en las cuerdas y se dejan flotando en el mar para que se alimenten y se desarrollen. Así sucede en Cuajiniquil, Guanacaste. Foto: cortesía de Ricardo Radulovich.

En forma de polvo para condimentar nuestras comidas, envueltas en huevo como los populares “barbudos”, en ensaladas, en sopas, como harina para mezclar con trigo o maíz y hacer pan o tortillas, en fin, las algas marinas comestibles se pueden convertir en un invitado regular en nuestras mesas y ayudarnos a fortalecer nuestro organismo, dadas sus magníficas propiedades nutricionales.

Su producción y consumo es masivo en Asia, en donde países como China, Japón y Corea del Sur son productores tradicionales y tienen a las algas marinas como un ingrediente diario en sus platillos. Incluso, el mundialmente famoso sushi japonés las incluye en varias presentaciones.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) calcula en $5 600 millones el valor total de todos los productos que genera, por año, la industria de la producción de algas marinas comestibles. En su sitio en internet (FAO.org), esa entidad indica que, además del consumo como alimento, sus componentes se utilizan para producir espesantes, geles, estabilizantes y hasta fertilizantes para suelos de cultivo.

A las algas marinas se les clasifica en dos tipos: macroalgas y microalgas. Tal y como indican sus nombres, la diferencia está en sus tamaños. Las primeras son las que se aprovechan para el consumo humano. Una manera de diferenciar a las macroalgas es dividirlas por su color (pardas, rojas y verdes), aunque los especialistas, al tomar en cuenta otras características, las prefieren nombrar como feofíceas, rodofíceas y clorofíceas.

En Costa Rica, existe un proyecto de investigación liderado por el Ing. Ricardo Radulovich Ramírez, profesor y experto en cambio climático de la Escuela de Ingeniería de Biosistemas (EIB) de la Universidad de Costa Rica (UCR), que tiene como objetivo ampliar el modelo de la agricultura acuática.

La idea surgió debido a la creciente escasez de tierra apta para el cultivo, la falta de agua para regar las plantaciones y el impacto del cambio climático, el cual ha variado los períodos de lluvia en el planeta. Si se suma el hecho de que la población mundial sigue creciendo, la alimentación se vuelve un tema medular.

“Las macroalgas, que tienen el cuerpo como plantas, se pueden cultivar en el mar, se amarran en una cuerda a la que se le llama “línea larga” que queda flotando. Al tener toda el agua que necesitan para tomar los nutrientes y con la radiación solar que reciben, las macroalgas crecen sin ningún problema. Además, tales organismos limpian el mar de impurezas y no necesitan fertilizantes”, explicó Radulovich.

“Tenemos muchos beneficios ligados a su cultivo. Por esto, queremos consolidar su producción en las costas costarricenses”, enfatizó.

Actualmente, esta propuesta se aplica en el Pacífico Norte y en el Caribe para que las poblaciones costeras conozcan el cultivo de macroalgas, al tiempo que se les brinda el acompañamiento necesario para abrir y desarrollar este nuevo mercado. De esta manera, se logra diversificar la oferta productiva y obtener recursos económicos con una actividad novedosa y de bajo costo.

En la fotografía se observa uno de los sistemas de cultivo en el Caribe costarricense. Las macroalgas convertidas en harina pueden añadirse en cantidades pequeñas (cerca del 5 %) a la mezcla para hacer pan. También a la popular pizza se le puede agregar algas, tal y como se utilizan otros ingredientes. Fotos: cortesía de Ricardo Radulovich.

El cultivo

¿Cómo se cultivan las algas marinas? Radulovich explicó que se construye una estructura muy liviana hecha con largas cuerdas principales a las cuales se les colocan algunos palos o tubos para que mantengan su forma. La estructura se ancla en sacos de arena o bloques de concreto, mientras que a las cuerdas principales se les amarran galones de plástico que sirven como boyas para mantenerlas flotando. Después, se atan mecates secundarios a las cuerdas principales y en estos se adhieren los pedazos de algas cuyo crecimiento es muy rápido.

A criterio del especialista, esta actividad “tiene beneficios increíbles, pues se crea lo que se conoce como ‘servicios ecosistémicos’, ya que las algas no solo limpian el agua, sino que, además, atraen la vida. Es decir, germina todo un ecosistema debajo de las algas y eso es fantástico, porque mejora la pesca y contribuye con la vida de las especies del mar”.

“Nosotros cuantificamos esto y lo publicamos, pues nos dimos cuenta de que empezaban a llegar tiburones y barracudas debajo de nuestras líneas de macroalgas en Cahuita, en el Caribe. Ya no solamente había peces pequeños y cangrejos, llegaban hasta los grandes”, subrayó.

Como parte de la acuacultura tradicional, el cultivo en el mar podría convertirse en una opción atractiva para las poblaciones costeras, puesto que se aleja de los problemas de contaminación que provocan ciertas acciones y más bien contribuye a mantener la biodiversidad.

“Se cambia la forma de vivir y trabajar en el mar, ya no es el concepto de acuacultura ligado a grandes jaulas con millones de peces, como el salmón, a los que se les tiran toneladas de alimento para que crezcan enormes, lo cual contamina el agua. También el salmón genéticamente modificado, que muchas veces se escapa y se mezcla con las especies nativas, provoca efectos negativos en la biodiversidad”, argumentó Radulovich.

Igualmente, indicó que el cultivo de algas es amigable con el ambiente. “Trabajamos solo con especies de macroalgas nativas y estamos en un proceso de selección para identificar las especies y variedades que son más rendidoras”, recalcó.

Esta iniciativa se enfoca en crear la oferta y, además, busca promocionar las cualidades de las macroalgas para consumo humano y como insumo para varios sectores industriales, con el propósito de impulsar la demanda. Incluso, el ingeniero mencionó que en Cuajiniquil y Puerto Soley, en Guanacaste, se están haciendo esfuerzos con productores locales para ampliar la producción de especies nativas y empezar a abrir el mercado.

Según cálculos hechos por el equipo de investigación de la UCR, una cantidad de 100 toneladas de macroalgas por hectárea, en términos de peso fresco, se puede convertir (mediante secado y deshidratado al sol y con un porcentaje de humedad del 30 %) en 20 toneladas de peso seco por hectárea por año.

Las macroalgas ofrecen un porcentaje de proteína en peso seco equivalente a la cantidad de proteína proveniente de los granos. Asimismo, tienen mucha fibra y un alto contenido de minerales. Por eso, a partir de ellas, se obtienen los hidrocoloides, que son unos compuestos complejos de carbohidratos que se utilizan en la industria como espesantes para distintos productos. Por ejemplo, pastas de dientes, helados y embutidos, entre otros.

En el proyecto “Desarrollo del potencial de las macroalgas marinas de Costa Rica para cultivo y uso”, trabajan —junto con Radulovich como investigador principal— la Dra. Cindy Fernández García, del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) y profesora de la Escuela de Biología; y el M. Sc. Alejandro Chacón Villalobos, de la Estación Experimental de Ganado Lechero Alfredo Volio y profesor de la Escuela de Zootecnia.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: ¡Gradúese de su posgrado con un negocio en mano!

  • Para estudiantes de posgrado

  • El curso de Gestión de la Innovación permite a estudiantes de posgrado de la UCR materializar propuestas emprendedoras

Graduaciones de la UCR en octubre del 2019. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El curso de Gestión de la Innovación está disponible para los estudiantes de posgrado de la Universidad de Costa Rica que dispongan de cursos electivos.

La propuesta es una guía paso a paso, que permite valorar la posibilidad de emprender un negocio propio o un proyecto retador. El profesor y director de la Agencia Universitaria de Gestión del Emprendimiento (Auge-UCR) describe su propuesta como práctica, ágil e innovadora y asegura que abre la puerta a interesantes oportunidades para el futuro.

Además, el curso facilita a los participantes la solicitud de acceso a los recursos del fondo de prototipado de base tecnológica PITs y su puesta en marcha, procesos que lidera Auge-UCR y Banca para el Desarrollo, y que ofrecen a cada emprendedor entre $10 000 y $12 000 no reembolsables.

Para los estudiantes de posgrados profesionales, que necesitan hacer su proyecto de graduación, este curso es una alternativa que permite cumplir con el requisito de graduación, ya que llevan a cabo un emprendimiento o un proyecto retador.

Para los estudiantes de la Maestría Académica de Ciencia de Alimentos, el curso de Gestión de la Innovación les permite hacer una propuesta de tesis enfocada en iniciar un negocio propio o desarrollar un proyecto.

El curso desarrolla, en estudiantes de cualquier área, habilidades y destrezas necesarias para gestionar exitosamente una oportunidad innovadora, con el fin de emprender en cualquier campo (propio o no) de acuerdo con las características del entorno.

Para el siguiente ciclo lectivo, el periodo de inclusión es del 9 al 11 de marzo.

Contacto para información adicional

Profesor Luis Alonso Jiménez Silva: luis.jimenezsilva@ucr.ac.cr / luisalonso@augeucr.com, 8921-7456 (WhatsApp).

Posgrado Ciencia de Alimentos: ppca.sep@ucr.ac.cr, 2511-7234 o 2511-7230.

 

Gabriela Mayorga López

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Estudiantes de Voluntariado llenarán mentes y mochilas en escuelas de Osa

Iniciativa permitirá donar 200 paquetes de útiles estudiantiles y brindar charlas para padres del 12 al 14 de febrero en la Península de Osa

La interacción con los niños y las niñas es uno de los objetivos más importantes de esta actividad, ya que permite que los universitarios puedan brindarles motivación, evacuar sus dudas o simplemente inspirarles a llegar hasta la universidad. Fotografía: Lupita Abarca Espeleta.

Por séptimo año consecutivo, el Programa de Voluntariado de la Universidad de Costa Rica viajará hasta la Península de Osa para llevar útiles y un mensaje de motivación a los niños a las niñas de pequeñas escuelas ubicadas en los diferentes poblados rurales de este cantón.

Para acceder a estas comunidades, el grupo de 10 estudiantes de la UCR, junto a las coordinadoras del Programa de Voluntariado, realizan un viaje de más de 360 kilómetros por carretera, caminos de lastre y hasta deben cruzar ríos con el objetivo de llegar a cada una de las escuelas con el mensaje de que, cuando se desea y hay apoyo, es posible continuar estudiando.

En esta ocasión, visitarán 17 escuelas (la mayoría son escuelas uni docentes) de los poblados de Miramar, Rincón, San Juan, Los Ángeles de Drake, Sábalo, Chocuaco, Alto San Juan, Potreros, El Progreso de Drake, Los Mogos, Riyito, Finca 8, Almirante, Alto Laguna, Estero Guerra, Santa Cecilia y Bahía Chal.

Varios de estos centros educativos están en lugares muy alejados, de difícil acceso y funcionan en condiciones insuficientes, tanto de infraestructura como de materiales educativos, inclusive, en el caso de las escuelas de Potrero y Sábado de Sierpe no hay servicio eléctrico, según detalló la coordinadora del Programa de Voluntariado, Lupita Abarca Espeleta.

Considerando la condiciones dela zona, Abarca destacó el valor que tiene este apoyo para el ingreso a clases, tanto para los centros educativos como para los estudiantes y sus familias, ya que la mayoría son de bajo ingreso económico y enfrentan dificultades para poder enviar los niños a la escuela.

“El impacto que tenemos en los niños es muy alto y tenemos que lograr que sea positivo” manifestó la coordinadora adjunta Cristina V. Mora Molina.

Formación para padres y madres

Este año la gira además incluirá charlas para los padres y madres de familia, que serán impartidas por dos estudiantes de la carrera de Psicología, Paola Cascante y Esteban Sánchez, quienes colaboran en la Escuela para Padres del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP).

El objetivo de estas charlas es brindar a los padres habilidades para la vida que los ayude a dar acompañamiento a sus hijos en la etapa escolar. Fomentar la comunicación asertiva, la escucha y la resolución de problemas son algunas de las habilidades que se les transmitirán en estas charlas motivacionales.

“Uno se da cuenta de que los papás y las mamás hacen un esfuerzo muy importante para llevar a los chicos y chicas a la escuela y se nota lo agradecidos que están de que la Universidad les puede ofrecer esa ayuda. “Es una motivación muy importante para que sigan apoyando a sus hijos en el estudio y a uno como estudiante lo impacta un montón” comentó el estudiante Esteban Sánchez, quien participa por segundo año en esta actividad.

El jueves 6 de febrero los estudiantes y coordinadoras del Programa de Voluntariado se reunieron para planificar los pormenores de la gira, que implicará un gran esfuerzo logístico para optimizar el tiempo y poder visitar todas las escuelas en tan sólo dos días. Foto Lupita Abarca Espeleta.

En total entregarán 200 paquetes de útiles que lograron recolectar gracias a las donaciones de personas de la comunidad universitaria, instituciones y público en general que se unió a la campaña de recolección de material escolar. Además, se realizarán actividades lúdicas con los niños y niñas para motivarlos a seguir estudiando y para que puedan pensar que es posible llegar a la universidad.

Los paquetes incluyen cuadernos, lápices, borradores, juegos de geometría, gomas, tijeras entre otros. Además, gracias a la donación de la editorial Eduvisión se entregarán 500 libros de texto de diferentes materias y niveles. Así mismo, el Colegio Nuevo Mundo donó 158 camisas nuevas que podrán ser aprovechadas por los niños y niños de la zona.

La recolección de útiles se extenderá hasta este lunes 10 de febrero en el Programa de Voluntariado. Aún faltan mochilas, cartucheras, tijeras, correctores y lapiceros rojos. Para consultas, los interesados pueden comunicarse al teléfono 2511-1055.

 

Katzy O`neal Coto

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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