El diario La Nación recordó hoy, 31 de julio de 2025, una noticia publicada en esa misma fecha, pero de 1975, cuando 12 estudiantes de la Universidad de Costa Rica fueron atacados con armas de fuego mientras se encontraban en la región indígena de Cabagra, en Buenos Aires de Puntarenas. Los hechos ocurrieron cuando el grupo de jóvenes, integrantes de un campo de trabajo organizado por la Federación de Estudiantes (FEUCR), convivían en una comunidad indígena y fueron interceptados por desconocidos que dispararon contra el grupo estudiantil. Tres estudiantes Alejandra Cartín Leiva, Fernando Roldán y Manrique Sibaja fueron heridos.
Según la nota original, los atacantes habrían querido impedir que el grupo continuara su labor de acompañamiento social. Las autoridades locales, incluyendo el Ministerio de Seguridad Pública y la Guardia Rural, iniciaron una investigación para esclarecer los hechos, aunque las denuncias apuntaban a la complicidad de algunos actores políticos y locales.
El recuento histórico se acompaña de una fotografía en blanco y negro donde aparecen tres de los estudiantes heridos. La publicación forma parte de la sección “Hace 50 años” de La Nación, que recupera hechos de relevancia nacional ocurridos en décadas pasadas.
Además de Cartín Leiva, Roldán y Sibaja integraban el grupo Hernán González, Humberto Espinoza, Alejandro López, Carlos Acuña, Rafael Gómez, Juan Carlos Alpízar, Sonia Guevara y Héctor Ferlini-Salazar, quien coordinaba el grupo como parte del directorio de la FEUCR.
La UCR se sumó a los esfuerzos para diseñar una salida a esta emergencia sanitaria para la gestión de desechos urbanos, son la tercera causa de emisión de gases de efecto invernadero
La crisis ambiental por el próximo cierre de rellenos sanitarios afectará a todo el país, principalmente a la Región Central. A la fecha se desconoce con exactitud la cantidad de residuos que se generan cada día. Foto archivo OCI-UCR
Eduardo Muñoz-Sequeira (Vicerrectoría de Acción Social)
No existen datos certeros, pero la realidad es que la pirámide para la disposición de desechos está invertida. Mientras el Banco Mundial recomienda que solamente el 5% tenga como destino final un relleno sanitario, en la práctica más del 94% termina en esos sitios.
Las soluciones para enfrentar este desafío ambiental son diversas y una de las posibilidades tecnológicas se está explorando desde la Universidad de Costa Rica (UCR) con el uso de la tecnología aplicada a un nuevo modelo de gestión de residuos, explicó el Ing. Juan Pablo Rojas Sossa, investigador de la Escuela de Ingeniería en Biosistemas.
El Ing. Rojas es parte de un equipo de investigadores que coordinan un proyecto de Acción Social denominado “Tecnificación de lecherías con sistemas pastoriles y el fortalecimiento de capacidades a productores locales, jóvenes vulnerables y actores sociales” (ED-3681), que tiene entre sus objetivos la producción de biogás mediante la mezcla de las excretas bovinas con materiales orgánicos.
“El uso exclusivo de los desechos de los bovinos para la producción de biogás no son idóneos, por lo que se requiere agregarle otros sustratos. Al mezclarlo con otras materias orgánicas logramos la condición óptima para un ecosistema anaerobio viable para producir biogás”.
A partir de esta premisa, y gracias a un acercamiento de la Municipalidad de San José (MSJ) con la UCR, se valoró la posibilidad de firmar un convenio de cooperación para el diseño de este nuevo modelo de gestión de los residuos de ese cantón, habitado por 352 381 personas.
De acuerdo con la Contraloría Ambiental del Ministerio de Ambiente y Energía (CA-MINAE), el cantón central de San José es el mayor generador de desechos. Durante el año 2024 envió a los rellenos sanitarios unas 141 383 toneladas; es decir, cada persona descartó por día más de 1.05 kilos de “basura” ordinaria. Lo anterior sin sumar otros como aparatos electrónicos, electrodomésticos, medicamentos, lodos de tanques sépticos y otros.
En su totalidad, la provincia josefina depositó en rellenos la astronómica cantidad de 522 205 toneladas en los distintos rellenos sanitarios, y el Gran Área Metropolitana es la responsable del 70% de los residuos en el país.
Una solución urgente
Por mencionar un caso puntual, la Ing. Verónica Brenes Salazar, administradora del Mercado del Mayoreo, en San José, citó que solo ese sitio recolecta 125 toneladas de desechos al mes, con un costo de ¢60 millones anuales para su transporte.
“La mayoría son materias orgánicas, y se les puede dar un mayor aprovechamiento. Por ejemplo, realizamos una visita al Centro Nacional de Abastecimiento y Distribución de Alimentos (Cenada), en Barreal de Heredia, donde existe una planta procesadora de menor escala; y la idea es que ambos municipios nos unamos en este proyecto”, citó. Por su parte, el Cenada produce otras 390 toneladas mensuales, igualmente en su mayoría orgánicos.
La Ing. Brenes explicó que el Cenada está enfocado en fortalecer su sistema automatizado para la gestión de residuos, y se logró un convenio para que el Mercado de Mayoreo procese ahí los suyos, ya que la disposición actual no es la correcta y la MSJ busca una solución ambiental.
Aunque el Departamento de Servicios Ambientales de la MSJ tiene en ejecución un proyecto con la mosca soldado -que descompone la materia orgánica y permite obtener un abono orgánico-, es un aporte mínimo que no resuelve, a gran escala, el problema que enfrenta la capital. “Solo estamos a la espera de este modelo que nos propondrá la UCR, y ojalá pueda replicarse en todo el país”, agregó la funcionaria.
La tecnología como aliada ambiental
Para el diseño de esta propuesta el profesor Rojas detalló que se parte de la experiencia y la data científica acumulada del proyecto para el “Fortalecimiento de capacidades en actores sociales para el desarrollo de proyectos de revalorización de residuos orgánicos en Costa Rica” (ED-3610), también ejecutado por la Escuela de Ingeniería en Biosistemas. Rojas acotó que la tecnología para estos fines utiliza los mismos principios que se aplican en los beneficios del café para la generación de energías limpias.
El objetivo es adquirir tecnología japonesa “altamente eficiente que separa los materiales y procesa hasta tres toneladas por hora, por lo que para aprovechar esa capacidad se podría alimentar con lo generado en todos los mercados de San José”, explicó. Lo ideal es que vinieran clasificados, pero la mayoría del tiempo viene con impurezas, pero este equipo lo corrige”.
Tras finalizar la separación automatizada se logra un sustrato que puede ser llevado a plantas generadoras de biogás y biometano mediante biodigestores anaeróbicos. El primero es un gas renovable obtenido de biomasa, es decir de materias de origen vegetal o animal sometidas a un proceso biológico en un ambiente libre de oxígeno. El segundo es resultado de su posterior refinamiento para eliminar otras impurezas como el dióxido de carbono, lo que incrementa la inversión para que su composición sea similar al gas natural, y tiene múltiples usos, por ejemplo en turbinas eléctricas, transporte público, movilidad vehicular y alumbrado público. El remanente es un fertilizante en nutrientes.
En términos de costo-beneficio el uso de esta tecnología es 50% más barato que hacer compostaje. Ésta es económicamente viable, pero para su puesta en práctica se requiere una alianza público-privada porque una sola planta no lograría hacer toda la gestión. La primera fase de la propuesta será diseñar un plan demostrativo para el municipio josefino para su valoración y posterior ejecución, enfatizó Rojas.
Esta nota es una producción del Observatorio de Bienes Comunes de la UCR y del Colectivo Antonio Saldaña, quienes alzan la voz desde los territorios para denunciar cómo los sitios sagrados de los pueblos originarios se han convertido en escenarios de disputa, apropiación y mercantilización. Más que recuerdos estáticos del pasado, estas memorias son bienes comunes vivos que sostienen identidades, vínculos espirituales y formas comunitarias de habitar el mundo.
Según lo planteado en el artículo Sitios de memoria en disputa: cuando el recuerdo se convierte en “botín”, existe una creciente preocupación por la forma en que símbolos, territorios y saberes ancestrales son absorbidos por lógicas de consumo o por proyectos turísticos y estatales que ignoran —e incluso excluyen— a quienes los han custodiado históricamente. Las denuncias no solo se centran en la apropiación material de estos lugares, sino también en la manera en que sus sentidos originales son desplazados o trivializados.
Este testimonio colectivo constituye un llamado a reconocer las memorias indígenas como parte de un tejido vivo, que no puede ser reducido a adorno ni convertido en mercancía. La defensa de estos espacios no es solo una causa simbólica, sino una forma concreta de resistir al despojo, de afirmar la dignidad de los pueblos y de reclamar el derecho a nombrar, recordar y habitar el territorio desde sus propias cosmovisiones.
Desde el Observatorio de Bienes Comunes y el Colectivo Antonio Saldaña se invita a reflexionar y sumarse a la defensa de las memorias como parte de los bienes comunes culturales y espirituales de los pueblos.
Un detalle en la historia de la especialidad de Geriatría y Gerontología en Costa Rica
Unos más, otros menos, todos guardamos cosas queridas, objetos que por inanimados no pierden su valor sentimental, “en un rincón, en un papel o en un cajón”, como canta Serrat, o en versos de trascendencia como el Canto de amor a las cosas, del inmortal Jorge Debravo.
Entre mis cosas queridas, aparece una corbata de tartán, obsequio del doctor Knut Laake, quien fue un insigne profesor de la Universidad de Oslo, formador de geriatras a nivel de grado, posgrado y doctoral, maestro de muchas generaciones que hoy colaboran en el desarrollo, la investigación y la docencia en esa casa de enseñanza en Noruega.
Lo conocí en la Universidad de Edimburgo en 1981, cuando fuimos compañeros en la especialidad de Geriatría y Gerontología, discípulos del doctor James Williamson, pionero de la geriatría mundial. Aquel periodo de formación nos permitió cultivar una sólida amistad.
El doctor Laake provenía de la Universidad de Oslo. Se convirtió en profesor titular de esa reconocida casa de estudios y en referente indiscutible de la geriatría y la gerontología. Por eso, en una de nuestras conversaciones habituales, le insinué que si en alguna ocasión podía darle una ayuda a nuestro país, por favor no dudara en hacerlo.
Pues, bien, una década después de aquellos fructíferos intercambios de experiencias y de sensibilidad humana, ganó un premio por su labor en el destacado departamento clínico del Hospital Ulleval, en Oslo, Noruega, y, generosamente, el doctor Laake destinó parte de ese galardón a fortalecer la especialidad médica geriátrica en Costa Rica, proceso que habíamos iniciado en enero de 1992.
Un año después, a finales de 1993, visitó el país con su familia y tuvimos el placer de compartir con ellos la Navidad y el Año Nuevo.
Laake pudo constatar nuestras carencias y decidió que nos ayudaría con logística, equipos y libros de texto actualizados para fortalecer nuestra recién iniciada especialidad, hecho que se materializó durante el año 1994 y nos facilitó continuar con la formación de nuevos especialistas con un nivel de primer mundo.
En este 2025 se cumplen 33 años de formación y se han graduado más de 200 especialistas en Geriatría y Gerontología, quienes laboran a lo largo y ancho del país. Es todo un sueño realizado saber que nuestros adultos mayores pueden ser atendidos por estos profesionales.
Mucho le debemos los costarricenses al doctor Laake en cuanto al fortalecimiento de esta especialidad médica. Siempre recordaré su legado y la deferencia que tuvo para Costa Rica.
El doctor Laake falleció a los 59 años, y pocos años después, murió Sunniva, su esposa. Les sobreviven tres hijos.
Por eso, cada vez que me pongo la corbata escocesa de tartán, reflexiono y renuevo mi sentimiento de gratitud por el aporte de mis recordados amigos, Knut y Sunniva, a nuestra sociedad.
Fernando Morales Martínez Decano de la Facultad de Medicina de la UCR
Esta producción radial fue realizada por la Comisión Institucional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad de Costa Rica y transmitida por Radio 870 UCR.
En un nuevo episodio del programa radial Semillas y Saberes, conducido por Marcela Dumani, se abordaron las consecuencias del posible ingreso de Costa Rica al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). La entrevista central estuvo a cargo del abogado y economista Renzo Céspedes Vargas, quien cuenta con más de tres décadas de experiencia en comercio internacional.
Durante el programa se explicó de forma detallada el funcionamiento del tratado, sus orígenes, los países que lo conforman, y sus graves implicaciones para sectores productivos sensibles como el arroz, el café, la leche, la piña, la palma aceitera y el sector hortícola costarricense. Se alertó que esta adhesión, de concretarse, afectaría severamente la seguridad alimentaria, la soberanía productiva nacional y el bienestar de más de medio millón de personas vinculadas al agro.
Uno de los aspectos más discutidos fue la imposibilidad de renegociar condiciones específicas para proteger a sectores estratégicos, dado que las reglas del bloque están predefinidas. También se abordó cómo este modelo de apertura comercial desregulada se suma a otras políticas internas que ya han debilitado al agro, como la “ruta del arroz” o la eliminación de aranceles sin medidas compensatorias.
Céspedes hizo un llamado a la ciudadanía para informarse, generar presión social y dialogar con diputaciones y gobiernos locales para evitar que el país entregue su soberanía productiva a intereses que no consideran las particularidades de la economía nacional.
El rector de la Universidad de Costa Rica (UCR), doctor Carlos Araya Leandro, informó que las universidades públicas del país y el Gobierno de la República alcanzaron un acuerdo en torno al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) correspondiente al año 2026.
Según las declaraciones del rector, el acuerdo contempla un crecimiento del 1% en el presupuesto, del cual la mitad se destinará exclusivamente al fortalecimiento del sistema de becas estudiantiles. Esto representa un respaldo directo y significativo para miles de estudiantes en todo el país y reafirma el compromiso con la equidad y el acceso a la educación superior.
El convenio establece que en caso de que la inflación interanual supere el 1%, se aplicará un ajuste automático de hasta un 0,5% adicional por medio de un presupuesto extraordinario. Asimismo, se acordó que se establecerá una comisión conjunta que tendrá como objetivo presentar antes del 31 de octubre próximo una propuesta para la recuperación de los recursos que fueron postergados en los años 2020 y 2021 producto de la pandemia.
Este acuerdo surge tras un proceso de diálogo y negociación sostenido, en un contexto donde el presidente Rodrigo Chaves Robles había afirmado previamente que no se daría más que un 0,5% de aumento para el FEES.
Araya Leandro describió el convenio como reflejo de la voluntad de construir soluciones responsables, de proteger y fortalecer la educación superior pública costarricense y de seguir abriendo oportunidades a las nuevas generaciones. «Invertir en educación pública es sin duda invertir en el desarrollo de Costa Rica», afirmó.
El rector ha hecho un llamado a la comunidad de la UCR para continuar con las mismas capacidades que ha tenido históricamente para atender los tres pilares que surgen del Tercer Congreso Universitario: la docencia, la investigación y la acción social, que, junto a la atención prioritaria de la vida estudiantil, han permitido a la casa más antigua de educación superior del país aportar como lo ha hecho al desarrollo nacional.
SURCOS comparte el video con las declaraciones del rector de la UCR.
La Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) realizó una gira a las instalaciones de la Sede del Pacífico, con el fin de dialogar sobre los avances en el desarrollo de las obras y las actividades operativas y académicas en el campus de Nances, en Esparza.
Este diálogo contó con la participación del doctor Carlos Araya Leandro, rector de la Universidad, integrantes del Consejo de Rectoría y la población universitaria de la sede. Se analizó la inversión necesaria para el traslado de la sede de El Cocal a Nances.
Doctora María José Quesada Chaves, directora de la Sede del Pacífico de la UCR.
La Sede del Pacífico posee desde 2024 un Plan de Ordenamiento Territorial para trasladar las instalaciones actuales en Puntarenas a las recién construidas en Esparza. El plan incluye obras a ejecutar entre 2025 y 2026 y se conversó acerca del contenido presupuestario necesario. En esta gira a dicha sede, se informó sobre el programa presupuestario para las distintas etapas del proceso, según mencionó la directora de la Sede del Pacífico, la doctora María José Quesada Chaves.
El rector Carlos Araya manifestó que las actuales instalaciones de El Cocal cumplieron su vida útil y que las condiciones en las que se encuentra la población estudiantil y administrativa de El Cocal no son las adecuadas. Por esta razón, Araya justificó la necesidad de la gira para proyectar el traslado de la sede.
El rector de la UCR tuvo una reunión con el Consejo de la Sede del Pacífico, con la representación estudiantil y la delegación sindical. En la tarde se dialogó con la Asamblea de Sede. “El resultado de la visita es sumamente gratificante”, mencionó la directora de la Sede del Pacífico. Por otra parte, Carlos Araya Leandro mencionó que, en la gira, se pudo dialogar, escuchar y encontrar las alternativas que se tienen en la sede para su desarrollo.
La carrera de Arquitectura de la UCR fue acreditada por Acreditadora Nacional de Programas de Arquitectura y Disciplinas del Espacio Habitable instancia que garantiza la calidad en la formación de las personas profesionales de la UCR. Foto Archivo OCI.
ANPADEH garantiza la excelencia de la carrera de Arquitectura UCR en la formación de profesionales
La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica logró posicionarse en el país como la primera en su tipo en recibir la acreditación internacional de la AHPADEH (Acreditadora Nacional de Programas de Arquitectura y Disciplinas del Espacio Habitable), la cual está vigente desde el 6 de diciembre del 2024 hasta el 5 de diciembre del 2029.
Este instrumento de evaluación legitima la excelencia de la formación integral que ofrece la UCR a su estudiantado, en la carrera de Arquitectura, la cual no sólo se enfoca en estudiar y crear soluciones a las principales necesidades de la población costarricense, sino también en preparar los aportes para los problemas del futuro, entre los que destacan la desigualdad social, la pobreza y el cambio climático.
Por medio de esta acreditación, las personas estudiantes de la carrera de Arquitectura y egresadas de la UCR pueden gestionar sus prácticas o actividades profesionales en los países suscritos en el Acuerdo de Canberra, de la cual la ANPADEH forma parte.
La Dra. Zuhra Sasa Marín, directora de la Escuela de Arquitectura UCR manifestó que la acreditación confirma el trabajo exhaustivo de nuestra Alma Mater en materia de aspirar a la excelencia y a la formación integral de su estudiantado.
“La acreditación representa un sello de calidad internacional. Al estar la UCR acreditada por una agencia signataria del Acuerdo de Canberra, sus programas reciben automáticamente reconocimiento en los países que son parte de este acuerdo. Esto se traduce en una ventaja profesional competitiva para el estudiantado, especialmente en un contexto donde las nuevas generaciones buscan ampliar sus horizontes más allá de un solo espacio geográfico” explicó Sasa.
En su opinión, otro de los beneficios de recibir este respaldo internacional radica en que, al tratarse de un programa de autoevaluación especializado en Arquitectura, la unidad académica tiene la oportunidad de implementar un plan de mejora continua bajo los estándares establecidos por esta reconocida acreditadora.
“Es una acreditación que se basa en un manual que es única y exclusivamente para arquitectura, entonces tanto la autoevaluación como el proceso de mejora continua de los programas de formación en arquitectura se ven beneficiados con solicitudes naturales a la carrera. Esto nos permite formular proyectos y propuestas que van a mejorar todo el ejercicio de la Escuela de Arquitectura, no solo desde el proceso de enseñanza aprendizaje, sino también en términos de lo operativo” señaló Sasa.
En cuanto a las habilidades y aptitudes que hacen que las personas profesionales en Arquitectura de la UCR destaquen a nivel laboral, Sasa manifestó que son personas con un amplio sentido social y que buscan aportar a la construcción de una sociedad más justa y equitativa, que tienen una gran conciencia ambiental y plantean soluciones desde un panorama de visión amplio.
Al recibir esta certificación internacional, la Agencia de Acreditación de los Programas de Ingeniería y Arquitectura AAPIA, del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) también validó este sello de excelencia de la carrera de Arquitectura de la UCR.
Tatiana Carmona Rizo Periodista, Oficina de Comunicación Institucional, UCR
Este material fue producido por el Observatorio de Bienes Comunes de la Universidad de Costa Rica y este indica que un reciente análisis alerta sobre una modificación normativa que elimina los límites fijos de plaguicidas en el agua potable en Costa Rica. A través de un lenguaje técnico y regulatorio, el cambio introduce una nueva forma de gestión “caso por caso” que, según el Observatorio, reduce los estándares de protección de la salud pública y beneficia intereses agroindustriales.
El artículo señala que esta transformación regulatoria se enmarca en una lógica de regresión ambiental, donde se desmantelan conquistas históricas en materia de derecho al agua y protección del bien común. La flexibilización de los controles ocurre en un país donde ya existen casos documentados de contaminación de fuentes de agua por agroquímicos, lo que afecta de forma directa a comunidades rurales y periurbanas.
Además, se cuestiona la falta de participación pública y transparencia en el proceso de modificación del reglamento. El Observatorio advierte que la lógica técnica utilizada para justificar la medida encubre una decisión política que responde a sectores económicos con influencia institucional, debilitando la capacidad del Estado de garantizar el acceso seguro al agua como derecho humano.
Dr. Fernando Morales Martínez, decano de la Facultad de Medicina de la UCR
Proveniente del inglés ageism, el concepto del edadismo fue acuñado en 1969 por el doctor Robert Butler, médico gerontólogo estadounidense y primer director del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos.
La identificación de una palabra para el edadismo en todos los idiomas sería una manera de comenzar a generar conciencia y cambio en todos los países. Aunque el edadismo abarca cualquier estereotipo, prejuicio o discriminación que se base en la edad, hay otros términos que se han usado para hacer referencia a los estereotipos, los prejuicios o la discriminación por razones de edad.
De grata memoria, el doctor Butler visitó Costa Rica en una ocasión para pasar Navidad y Año Nuevo junto con su respetable familia. Tuve el privilegio de recibirlo y acompañarlo sin imaginar que la visita se convertiría en una de trabajo, dada la buena impresión que se llevó a raíz de los avances sociales y, particularmente, de la seguridad social que observó en nuestro país y que, según me repitió, no existían en Estados Unidos, su patria. Después de su visita, en cada congreso de Geriatría Internacional en que coincidíamos, expresaba los valores de la seguridad social en Costa Rica; es decir, se convirtió en un aliado nuestro.
La literatura trata el edadismo como concepto polifacético, que implica tres dimensiones: cognitiva (estereotipos), afectiva (prejuicio) y conductual (discriminación). La dimensión cognitiva engloba los estereotipos negativos sobre el envejecimiento.
Los estereotipos se activan cuando no se consideran las características específicas de los adultos mayores. Estos pueden generar etiquetas que llevan a separar a las personas en diferentes categorías y a activar creencias que desprecian a los sujetos y provocan consecuencias negativas en diferentes áreas de la vida.
En el contexto de los servicios de salud, se conocen los efectos de los estereotipos, prejuicios y discriminaciones que experimentan las personas mayores y restringen el acceso a la atención en salud, al diagnóstico y al tratamiento. Estos se asocian significativamente con peores condiciones de salud, disminución de la longevidad, baja en la calidad de vida y el bienestar, así como con malas relaciones sociales, enfermedades físicas, mentales y deterioro cognitivo.
Efectos del edadismo en la salud
El edadismo tiene una grave repercusión en todos los aspectos de la salud que la OMS define como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades.
Por consiguiente, el edadismo es un determinante social de la salud que, hasta ahora, se ha tenido poco en cuenta. Sus efectos en la salud son de un grado similar, si no superior, a los que tiene el racismo, una forma de prejuicio y discriminación cuyas consecuencias en la salud han sido ampliamente estudiadas.
El edadismo puede tener un impacto de gran alcance en la calidad de vida general de las personas mayores y puede afectar también aspectos específicos de su bienestar social. Por ejemplo, el edadismo puede conducir al aislamiento social y a la soledad y puede limitar la sexualidad de las personas mayores.También, puede asociarse a ellas un mayor temor a la delincuencia y a un aumento del riesgo de sufrir violencia o maltrato.
Las estrategias contra el edadismo incluyen intervenciones por medio de la educación para la salud, campañas de concientización, actualización del conocimiento científico y ampliación de los canales de comunicación entre personas mayores y profesionales de salud.
Con todas estas realidades que recoge el edadismo, se hace obligatorio hacer un esfuerzo en la formación de los jóvenes que estudian Medicina, para capacitarlos con conocimiento profundo en un tema de tanta relevancia.
En el caso de los estudiantes de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR), se incluye en su formación el curso de Geriatría y Gerontología, que se imparte en el último año de la carrera, en el cual se les enfatiza la importancia de esta temática, que se ha ido convirtiendo en un flagelo. Se les inculcan el respeto y la consideración; los estudiantes hacen análisis con casos clínicos de la vida real y se profundiza en la realidad que pueden sufrir (o sufren) estos pacientes, así como en la importancia de usar apropiadamente todas las estrategias para evitar (y tratar) estas consecuencias tan negativas e inhumanas en los pacientes adultos mayores.
Además, la Facultad de Medicina de la UCR, desarrolla la Cátedra de Envejecimiento y Sociedad, en la que se capacita a la sociedad sobre esta temática.
Fernando Morales Martínez Decano de la Facultad de Medicina de la UCR