Ir al contenido principal

Autor: María José Ferlini Cartín

En el emblemático Sardinal, entre mentiras y verdades

Entorno donde ocurrió la batalla, delimitado por la boca del río Sardinal (a la izquierda) y una loma (a la derecha).

La truculenta versión filibustera de William Walker

13 ABRIL 2022, 

LUKO HILJE

Cuando uno revisa los mapas y documentos de mediados del siglo XIX, se percata de que en la región de Sarapiquí había apenas seis puntos geográficos de cierta importancia para los viajeros que transitaban por estos lares: La Trinidad, Muelle, Rancho Quemado, La Virgen, Cariblanco y San Miguel; es decir, no existían Puerto Viejo ni Chilamate, hoy insoslayables en la ruta asfaltada que comunica el río Sarapiquí con el Valle Central. Tampoco existía Sardinal, donde esta mañana nos congregamos, en esta loma en la ribera izquierda del río Sarapiquí. Y lo hacemos porque deseamos conmemorar un hecho relevante de la Campaña Nacional de 1856-1857 contra las fuerzas filibusteras del esclavista William Walker.

En efecto, llegado casi un año antes a Nicaragua, para marzo de 1856 y con hábiles artimañas Walker ya había despojado a su coterráneo, el magnate Cornelius Vanderbilt, de la Compañía Accesoria del Tránsito. Con ello disponía por completo de los vapores que navegaban por el río San Juan y, además, tenía en su poder los cuatro sitios estratégicos de la llamada vía del Tránsito: el puerto caribeño de San Juan del Norte, La Trinidad, el Castillo Viejo y el fuerte de San Carlos, a la entrada del lago de Nicaragua. Como parte de su estrategia, había establecido una guarnición militar en La Trinidad, en la desembocadura del río Sarapiquí, la cual estaba al mando del capitán John M. Baldwin.

Pero, ¿qué es lo que conmemoramos en este sitio, si uno nunca celebra una derrota, y menos de parte de los filibusteros invasores?

Ignorante yo de ese documento, un amigo me alertó de la existencia de un artículo periodístico acerca de la batalla de Sardinal, publicado el 21 de junio de 1856 en el periódico o revista Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper. De autor anónimo, ahí dice que Baldwin y su contingente temían ser atacados por el ejército costarricense en cualquier momento, por lo que el 8 y 9 de abril decidieron remontar las aguas del río Sarapiquí, mientras que un grupo avanzaba por su ribera izquierda abriendo una picada o trocha, tan extensa, que para el día 9 llevaban unos 26 kilómetros de recorrido. En la mañana del 10 de abril observaron una columna de humo, proveniente de alguna fogata en la montaña, y se percataron de que ahí acampaban los combatientes costarricenses, por lo que se decidió atacarlos de inmediato.

El autor abunda en los detalles del combate, y narra que, tal fue la eficacia del ataque, que en poco menos de una hora mermó el fuego de los costarricenses, mientras que nuestro batallón «comenzó a retirarse en escuadras y dispersarse entre el charral». Según él, murieron 30 o 40 de los nuestros, en tanto que en el bando filibustero solamente resultó herido el teniente John B. Green y muerto el teniente William Rakestraw. En conclusión, una resonante e impecable victoria filibustera, que:

…debe ser considerada como sin paralelo en los anales de la guerra, y debe reflejar un dorado y perdurable honor sobre el Capitán John M. Baldwin, que la condujo, así como también sobre el Teniente Primero J. B. Green y los hombres que tuvieron la fortuna de involucrarse en ella.

En congruencia con este relato, cuando Walker escribió el libro La guerra en Nicaragua —publicado a inicios de 1860—, anotó que:

…una columna de 250 costarricenses fue enviada al río Sarapiquí para cortar las comunicaciones de Walker por el río San Juan. El capitán Baldwin, oficial acucioso e inteligente, se hallaba en la punta de Hipp [La Trinidad] cuando supo que el enemigo estaba abriendo un camino para salir al río. No esperó su llegada, sino que se fue aguas arriba del Sarapiquí y atacó vigorosamente a los costarricenses que venían abriendo el camino y los rechazó, causándoles muchas bajas y poniéndolos en sumo desorden. En cuanto a él, tuvo un muerto, el teniente Rakestraw, y dos heridos. El enemigo dejó más de veinte muertos en el campo. Este combate del Sarapiquí fue el 10 de abril y los costarricenses en derrota no pararon en su fuga hasta San José.

Entonces, de nuevo, ¿qué es lo que estamos conmemorando hoy aquí, en Sardinal, si fuimos víctimas de una apabullante y humillante derrota? ¿Saben qué? ¡¡¡Estamos celebrando la victoria de nuestros valientes compatriotas, y también el triunfo de la verdad histórica!!!

Financiado con solvencia por algunos poderosos esclavistas sureños, prepotente y altanero, Walker tenía que demostrar que batalla tras batalla conseguía victorias, para así garantizarse el continuo financiamiento de su misión racista y esclavizadora. No debía mostrar ningún signo de debilidad. Por ello, con su hábil pluma —pues era periodista y abogado—, una y otra vez manoseó y retorció a su conveniencia los importantes y determinantes hechos bélicos de Sardinal, Santa Rosa, Rivas y el río San Juan.

De hecho, Walker nunca estuvo en Sardinal, y pareciera que su informante tampoco, pues acota que el campamento de nuestros combatientes estaba en la ribera derecha del río, lo cual es totalmente absurdo; además, en su ignorancia, denomina Moro a Muelle. También indica que nuestro batallón estaba conformado por 200 o 300 hombres —Walker lo calcula en 250 individuos—, lo cual también es falso. Y, finalmente, ambos alteran las cifras de muertos y heridos de ambos bandos, como se verá pronto.

Para desmentirlos, basta con ir al Archivo Nacional y revisar los partes y boletines de guerra, los periódicos de la época y otros documentos alusivos a Sardinal y Sarapiquí, así como consultar libros escritos por historiadores reputados, como Costa Rica y la guerra contra los filibusteros, de don Rafael Obregón Loría y Los soldados de la Campaña Nacional de 1856-1857, del amigo Raúl Arias Sánchez. También se cuenta con dos minuciosas y contundentes listas, intituladas Libro 1° de los que murieron en la Campaña de 1856 y Libro 2° de los que murieron en la segunda Campaña, elaboradas por el cura Francisco Calvo, principal capellán de nuestro ejército.

En realidad, por disposición del presidente Juan Rafael Mora Porras y sus asesores, nuestra tropa estaba conformada por un centenar de hombres. Y esto es así porque no interesaba que fuera un contingente grande, pues la idea no era ir a enfrentarse de manera frontal con los filibusteros, sino tan solo estar vigilantes de que —mientras el grueso de nuestro ejército avanzaba por Guanacaste, rumbo a Nicaragua— no penetraran en el territorio nacional; de hecho, ese día nuestras tropas ya estaban acantonadas en Rivas, donde al día siguiente ocurriría la célebre batalla del 11 de abril. Nuestro batallón estuvo integrado por dos destacamentos de 25 hombres cada uno, que ya estaban establecidos en Muelle y Cariblanco, pues custodiaban nuestra frontera para evitar el contrabando; sus jefes eran los capitanes Pedro Porras Bolandi y Francisco González Brenes, respectivamente. A ellos se sumarían unos 50 alajuelenses, pues eran los que conocían mejor esa zona, e iban comandados por el general Florentino Alfaro Zamora y el teniente coronel Rafael Orozco Rojas.

Los tres grupos de combatientes nuestros confluyeron en Muelle, que se ubicaba a unos 45 kilómetros de La Trinidad, donde estaba la guarnición filibustera. Pero había que actuar con sigilo, por lo que no era conveniente construir botes o balsas para llegar allá, de modo que sus jefes optaron por abrir una picada a lo largo de la ribera izquierda del río Sarapiquí. Laboriosos y tenaces, habían completado unos 20 kilómetros, cuando llegaron a un pequeño estero en la desembocadura del río Sardinal, el cual hoy ya no existe, como consecuencia de la inexorable erosión provocada por el caudaloso río Sarapiquí a lo largo del tiempo.

Fatigados, ahí se alimentaban y descansaban ellos de sus extenuantes faenas, cuando cerca de las ocho de la mañana del 10 de abril fueron sorprendidos por algunos filibusteros, «parte por tierra y parte en cuatro embarcaciones grandes y dos pequeñas, que contaba en todo con una fuerza de más de cien hombres», según un parte del oficial Orozco, quien debió relevar al general Alfaro, seriamente herido en la parte superior del brazo derecho, durante la batalla que sobrevendría. Al parecer, los filibusteros que se aproximaban por tierra habían desembarcado poco antes para, como complemento de los que venían en los navíos, atacar a fuego cruzado a los costarricenses, pues es muy poco probable que la picada de los nuestros coincidiera exactamente con la que supuestamente venían abriendo sus enemigos.

La estrategia de fuego cruzado fracasó, gracias a las valiosas y determinantes acciones de nuestros combatientes. En cuanto a la batalla, es cierto que duró menos de una hora, pero el saldo fue muy diferente del relatado por Walker y su informante.

En efecto, en nuestras filas no murieron los 30 o 40 hombres que ellos consignan, sino apenas tres: Salvador Alvarado, Salvador Sibaja y Joaquín Solís, desaparecidos los dos últimos. A ellos se sumaron tan solo siete heridos: Manuel Arias, Manuel María Rojas, Manuel Cabezas, Manuel Morera, Joaquín Arley, Desiderio Quesada y el general Alfaro; todos eran alajuelenses, excepto Cabezas y Arley, de San José y Cartago, respectivamente. Por su parte, según nuestro periódico Boletín Oficial, en las filas filibusteras se constató que cuatro individuos murieron en tierra y muchos otros en el agua, incluyendo unos 25 que estaban en una piragua que se hundió.

Pero, al margen de la exactitud de estas cifras de uno y otro bando, lo más importante es que los filibusteros no pudieron abatir a nuestra tropa y debieron recular hacia La Trinidad, mientras nuestros combatientes se desplazaron hacia Muelle, para que el médico Lucas Alvarado Quesada auxiliara a los heridos. En las semanas subsiguientes nuestras fuerzas permanecieron en Cariblanco, vigilantes ante cualquier contraofensiva filibustera, que nunca ocurriría. Por tanto, no es cierto que los costarricenses huyeran hasta San José, como lo expresara Walker con fines claramente publicitarios. Eso sí lo habían hecho 250 cobardes filibusteros tres semanas antes, rumbo a la frontera de Nicaragua, cuando nuestras tropas los habían derrotado en la hacienda Santa Rosa, en Guanacaste.

Expulsados de Santa Rosa el 20 de marzo anterior, con la batalla de Sardinal se les sacó del territorio nacional por segunda vez. Y ocho meses después, el 22 de diciembre, se les desalojaría por tercera vez, en la memorable batalla de La Trinidad —en la desembocadura de este hermoso río—, la cual marcaría el principio del fin de Walker, hasta su rendición en Rivas, el 1 de mayo de 1857.

Eso, todo eso es lo que celebramos hoy aquí, 166 años después de aquella batalla, pues todos los inenarrables esfuerzos, sacrificios y luchas de nuestros combatientes convergerían en la derrota del filibusterismo, con lo cual desapareció la amenaza de la esclavitud, se afianzó entre nosotros la libertad, y se salvaguardó la soberanía nacional para siempre.

Por eso, al evocarlos hoy desde este sitio tan emblemático, con el corazón vibrante de emoción, una vez más les decimos: ¡Muchas gracias! ¡¡¡Infinitas gracias!!!

 

Fuente: https://wsimag.com/es/cultura/69218-en-el-emblematico-sardinal-entre-mentiras-y-verdades

Enviado a SURCOS por el autor.

LOS PUEBLOS TRASPLANTADOS: SU MENTALIDAD BELICISTA Y GENOCIDA

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (25)
Tercera época
Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Esas gentes anglosajonas que se propagaron por todo el planeta como una plaga, a las que el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro (El Proceso Civilizatorio) llamó “pueblos trasplantados”, han resultado ser lo más peligroso incluso para la supervivencia de la humanidad: su afición por las guerras, las limpiezas étnicas y los genocidios, más o menos encubiertos, así lo evidencian. Entre ellos destacan los estadounidenses o autodenominados “americanos” con su actitud excluyente hacia cualquier otro pueblo o nación que no pueda mirarse en su propio espejo de pueblo elegido de Dios, en primer lugar como aquellos colonos que se independizaron de su majestad británica para expandirse sobre los territorios vecinos como resultado del New Covenant, pero sobre todo estamos hablando aquí de los canadienses, los australianos y neozelandeses, unos “colonizadores” que despojaron de sus tierras a diferentes pueblos originarios cometiendo verdaderos genocidios y etnocidios como parte de su tarea “civilizadora”. Su racismo y su etnocentrismo los llevó a exterminar en menos de un siglo a la totalidad de los nativos de la Isla de Tasmania, la más austral del conglomerado territorial australiano, en el que de manera simultánea, ejecutaron la reducción a su mínima expresión a los aborígenes australianos, a los que despojaron de sus hijos por considerarlos menos que seres humanos, a lo largo de muchas décadas, durante las cuales los convirtieron en parias desarraigados, y los hicieron objeto de la explotación doméstica y aculturación más brutales, un hecho que ocurrió entre los años 1910 y 1970. Tal y como se nos muestra en la película australiana de hace unos veinte años intitulada RABBIT PROFF FENCE, en la que se nos muestra la odisea y la tragedia de dos niñas australianas arrancadas a su madre, las que se fugaron y caminaron de sur a norte dos mil kilómetros, siguiendo la famosa cerca a prueba de conejos, de tal manera que atravesaron a lo ancho todo el territorio continental casi en línea recta, hasta alcanzar el reencuentro con su madre. Se trata de un relato de una antropóloga, nieta de una de las protagonistas de esos hechos, ocurridos en 1930.

El admirado Canadá, todavía súbdito de su majestad británica y miembro de la Commonwealth o Comunidad Británica de Naciones, siguió la misma política que los australianos anglosajones, con el involucramiento de los francocanadienses católicos en contra de los pueblos originarios amerindios e inuits o esquimales, quienes sufrieron no sólo el despojo de sus hijos con la complicidad y participación activas de la Iglesia Católica en esos actos criminales: se han encontrado cientos de cadáveres en los orfanatorios o presuntas escuelas, lo que ha provocado la indignación y la justa protesta de los pueblos originarios.

Tal y como lo denunció Pierre Beaucage de la Universidad de Montreal: “En mayo de 2021, el descubrimiento de un cementerio clandestino, con cientos de tumbas anónimas, en los terrenos de un antiguo internado indígena en Columbia Británica, fue un choque para la opinión pública canadiense. Hubo que reexaminar unas páginas negras de la historia del país: entre 1880 y 1996, unos 150 mil niños indígenas fueron sacados de sus familias y comunidades y colocados en internados bajo la autoridad de la Iglesia católica (70%) o de Iglesias protestantes (30%). El objetivo explícito era borrar toda huella de sus idiomas y de sus culturas para que se asimilaran a la cultura canadiense. Esta política tuvo resultados desastrosos tanto a nivel psicosocial como físico. Miles murieron de mala alimentación y por falta de atención médica adecuada. Además, un gran número fueron víctimas de sacerdotes pedófilos. El silencio sobre este drama fue roto por la Comisión Real sobre los Pueblos Indígenas (CRPA) cuyas audiencias duraron de 1991 hasta 1996. El gobierno federal canadiense fue condenado por los tribunales a pagar importantes indemnizaciones, que nunca compensarán por los daños causados a generaciones de niños y a los pueblos indígenas de Canadá. Estos daños caben dentro de la definición de genocidio adoptada por la ONU.”

En el caso de Nueva Zelanda, si bien los anglosajones fracasaron en el intento de aniquilar a los maoríes descendientes de los polinesios, los que habitaron esas islas durante muchos siglos, a pesar de sus reiterados intentos iniciales y la persistente aculturación que no ha cesado nunca, causando el aniquilamiento de la mayor parte de las tradiciones de este pueblo.

Estos mismos anglosajones que formaron parte de esos pueblos trasplantados, en los casos de Australia y del Canadá, de los que nos hablaba Darcy Ribeiro en su mencionada obra, fueron una excelente carne de cañón para los afanes imperiales de la Gran Bretaña durante la primera y la segunda guerra mundiales. Conviene recordar, al respecto, aquella película Gallipoli, una playa rocosa en la Turquía europea del entonces Imperio Otomano, en la que dejaron sus sueños y sus vidas muchos jóvenes australianos respondiendo al llamado guerrero de su majestad británica. En estos tiempos en que vemos a los gobernantes de la Casa Blanca de Washington impulsando guerras, limpiezas étnicas y toda clase de odios, siempre cercando a otros países con bases militares y armas de destrucción masiva, en cualquier latitud del planeta, conviene reflexionar sobre la patológica naturaleza belicista de estas gentes, la que nos tiene al borde la Tercera Guerra Mundial.

Invitación al Festival de la Lluvia en Pérez Zeledón

SURCOS comparte la siguiente información:

El próximo 23 de abril estaremos celebrando en Pérez Zeledón, el Día Mundial de la Tierra con un fabuloso Festival, el 1 Festival de la Lluvia en el Centro Ecológico Montaña Verde. 

En este Festival participarán artistas locales y también invitados de otras regiones como el cantautor Santy Montoya; habrá un puesto de trueque, de intercambio de Semillas, puestos de artesanos locales, comidas tradicionales y mucho más, todo en armonía con el ambiente y en un hermoso lugar rodeado de naturaleza. 

Esperamos iniciar bien con este Festival de la Lluvia que queremos que se siga celebrando todos los años. Agradecemos también a Mal País, que nos ha autorizado a sonar como el himno del Festival su canción Presagio, esto va a ser fantástico.

Invitamos a todas y todos a acompañarnos a celebrar a la Madre Tierra.

 

Compartido con SURCOS por Anthony García, Montaña Verde.

SINTRAJAP: invitación a 50 años de su fundación

Este año el Sindicato de Sindicato de Trabajadores de JAPDEVA, Afines Portuarios”, SINTRAJAP celebra sus cincuenta años de existencia de lucha social y laboral de sus agremiados. El día martes 12 de abril se llevará a cabo la conmemoración de su fundación en sus instalaciones.

El sindicato se fundó en 1972 en un contexto de lucha social e institucional compleja, donde se destacaron dos procesos importantes, el primero tiene que ver con el resurgimiento de la actividad bananera en el Caribe que contribuyó a reactivar las labores portuarias y ferrocarrileras de la región, paralelo, se dio la aparición de movimientos y huelgas de trabajadores en reclamo de sus derechos, tanto en fincas como en los puertos. Un segundo hecho tuvo que ver con el proceso de transferencia de los puertos de la Northern Railway al Estado costarricense.

Con respecto al primero hecho, es preciso mencionar las huelgas de 1968 y 1969 en las fincas de la Standard Fruit Company y de los muelles y ferrocarril de la Northern Railway. Los motivos de estos movimientos fueron el no pago de liquidaciones, las tarifas de transporte en los muelles y la negativa de las empresas transnacionales de realizar una revisión salarial. En ese sentido, esas huelgas constituyeron un fenómeno excepcional en el país, un anuncio del ascenso en las luchas de los trabajadores de la región caribeña, organizados en sindicatos, que se prolongó durante toda la década de 1970 y el primer lustro de la de 1980. (Botey, 2007). Para el año de 1972, fecha de fundación de SINTRAJAP, estalló una gran huelga debido al tema salarial no resuelto hasta aquel momento.

En relación al proceso de transferencia de activos de la Northern Railway al Estado en un contexto de lucha obrera, destacó la firma de la Ley N° 3091-63, del 23 de febrero de 1963. Esto como parte del marco legal relacionado a la creación de la Junta Administrativa Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (JAPDEVA); concebida como una entidad autónoma que buscaría el desarrollo económico de la vertiente Atlántica de Costa Rica. En 1969 la Northen Railway transfiere a JAPDEVA el Muelle Metálico y en 1972 le transfiere el ferrocarril.

Nueve años posterior a la creación de esta institución, apareció el Sindicato de Trabajadores de la Junta Administrativa Portuaria de la Vertiente Atlántica. 

Para mayor información sobre la actividad 

Teléfono: 2758-0721

Correo: sintrajaplimon@hotmail.com

Fuentes:

Botey, A. (2007). La huelga Ferroviaria en Costa Rica y la Nacionalización de la Empresa del Ferrocarril al Atlántico (1972) Diálogos Revista Electrónica de Historia, 8, 1, pp. 44-85

JAPDEVA. (Sf) Reseña Histórica. https://www.japdeva.go.cr/

30 Años: Acuerdo de Paz en El Salvador

Organizado por la Asociación Americana de Juristas (AAJ) y Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD/IADL)

Auspiciado por Librería Editorial ConTexto y Fundación Formarte

En el conversatorio «30 Años Acuerdo de Paz en El Salvador» del pasado sábado 9 de abril, se habló sobre este tema tras 3 décadas de desarrollo. El conversatorio fue moderado por Vanessa Ramos, presidenta de la AAJ, y Luis Carlos Moro, secretario general de la misma organización. Además, se contó con la participación de los siguientes expositores:

  • Oscar Alfredo Santamaria, firmante de los Acuerdos de Paz en representación del gobierno de El Salvador,
  • Lic. Nidia Díaz, firmante de los Acuerdos de Paz en representación del FMLN,
  • Dr. Álvaro de Soto, representante de las Naciones Unidas para el proceso de paz en El Salvador.

Los Acuerdos de Paz de Chapultepec fueron firmados el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, Ciudad de México, por el Gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, para poner fin a doce años de guerra civil que dejó 75.000 muertos, 550.000 desplazados internos, y 500.000 refugiados.

Se le invita a ver el conversatorio por YouTube o Facebook.

Convivio Cultural Ü Tlala

Convivio a beneficio del Concejo de Mayores Brörán

SURCOS comparte la siguiente información:

Invitación recibida para participar en un espacio comunitario creado para compartir parte de nuestra cultura Brörán y a la vez, colaborar con el trabajo que realiza el Consejo de Mayores. Se busca apoyo para cubrir el gasto de los servicios básicos como luz, agua, internet, mantenimiento de zonas verdes, reparaciones, papelería y otros. 

Fecha: 01 de mayo de 2022

Hora: 8:00 am

Lugar: Ü Tlala

Crisis de los contenedores y la crisis de la agricultura convencional

El 29 de noviembre del 2021, en el canal de Youtube Mojojoy Bioproductos se publicó el video “La crisis de los contenedores y la crisis de la agricultura convencional», el cual contó con la participación de Oscar y Álvaro Rivas Monge como conductores de la conversación.

En este tercer episodio se conversó acerca de la amenaza que significa la crisis del comercio marítimo para la agricultura convencional, y cómo es a su vez, una gran oportunidad para el campesinado para independizarse de la agroindustria.

Compartimos el video: 

Para más información en:

Instagram: mojojoy.agricultura

Facebook: Mojojoy Agri-Cultura Orgánica

Teléfono: 8584-9183

Puede descargar el documento informativo:

 

Foto del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

“El Destructor de Vidas y Sueños”, libro de Flora Fernández que ya circula

“El Destructor de Vidas y Sueños”, libro de Flora Fernández que ya circula

Flora Fernández Amón escribe “El Destructor de Vidas y Sueños” tras el colapso de Aldesa, puesto de bolsa adscrito a la Bolsa Nacional de Valores y el grupo de interés económico que manejó el dinero de miles de costarricenses que confiaron sus ahorros a una entidad supervisada por CONASSIF, SUGEF y SUGEVAL.

Esas entidades, en lugar de respaldar a los ahorrantes, eludieron la responsabilidad, olvidando que fueron instituciones creadas precisamente para vigilar, fiscalizar y velar por las personas clientes, pero, sobre todo, para evitar casos como los presentados en este libro.

Flora Fernández señala: “Ante el silencio cómplice de buena parte de la prensa, este libro descifra y da a conocer el mecanismo de despojo utilizado y queda a disposición de estudiosos y de las víctimas, para que dejen atrás la vergüenza y en su lugar luchen para que se haga justicia y no haya más impunidad”.

La CCSS no se vende, la CCSS se defiende. Ana Álvarez de Heredia – Campaña de FRENASS

Frente Nacional por la Seguridad Social (FRENASS)

Según su compromiso permanente de defensa de la benemérita CCSS de Seguro Social, seguimos en la Campaña de Defensa de esta grandiosa institución, ícono indiscutible de la seguridad social costarricense…

Ante las constantes manifestaciones de los políticos de turno de continuar privatizando los servicios públicos de salud mediante el amañado proceso de tercerización el FRENASS dice:

¡NO a la privatización en la CCSS!

¡Tercerizar  es Privatizar!

En el video, Ana de Heredia menciona que “La Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) es la institución más importante de Costa Rica. Es  nada más y nada menos que la base de nuestra democracia, es el lugar donde están los mejores profesionales en salud, y el lugar que tiene los mejores equipos para tratarlo a usted, a mi, o a cualquier personas independientemente de si tiene los recursos o no. 

Si usted es trabajador de este país y si está asegurado tiene el derecho de asistir y curar cualquier dolencia en la Caja Costarricense del Seguro Social.

Tenemos que cuidarla, tenemos que quererla, tenemos que defenderla con la vida. La Caja es muy importante para Costa Rica y los costarricenses”.

Enlace a publicación en Facebook: https://www.facebook.com/381719305230044/posts/4909183932483536/?d=n 

Video de YouTube:

IN MEMORIAM DON ENRIQUE OBREGON VALVERDE

Enrique Obregón Valverde.

Por el Diputado José María Villalta Florez-Estrada

Don Enrique Obregón Valverde fue durante su vida uno de los bastiones de la izquierda liberacionista, que lamentablemente ya casi no existe. Dedicó esfuerzos para divulgar las ideas socialistas en el país, sobre todo entre la juventud pensante.

Fue militante del Partido Liberación Nacional durante toda su vida, con excepción de un breve período entre 1960 y 1962, cuando fundó y fue candidato presidencial del Partido Acción Democrática Popular (PADP). La dirigencia de Vanguardia Popular le dio su adhesión, mientras se le seguía impidiendo participar legalmente en la vida política del país.

Ahí también harían sus primeras experiencias políticas otros líderes de la izquierda tica, como don Sergio Erick Ardón, que dice que fue a visitar a Calufa y éste le propuso que colocaran en sus papeletas a personas de origen obrero, como Oscar Valverde. Tanto Ardón como Valverde serían luego diputados.

No les fue muy bien en 1962 con el PADP, sólo eligieron una diputación. Eran los peores días de la guerra fría. Don Enrique resistió la campaña del Movimiento Costa Rica Libre (MCRL) con valentía, según reseña la historiadora Mercedes Muñoz:

“En la campaña presidencial de 1962, el MCRL dirigirá sus ataques contra el candidato Enrique Obregón del Partido Acción Democrática Popular. Esto se evidencia en distintos campos pagados en la prensa nacional. Los aspectos centrales del anticomunismo del que hace gala el Movimiento Costa Rica Libre, respecto a la Revolución Cubana, pueden ser visualizados en el siguiente fragmento de un texto publicado en el periódico La Nación: “(…) El camarada Enrique Obregón Valverde ha gritado a los cuatro vientos en defensa del comunista Castro Ruiz y ha levantado su mano airada en la Asamblea Legislativa para defender un régimen que ha pisoteado los más elementales principios del ser humano”.   

“Las frases y palabras claves se reiteran en campos pagados y son contundentes: “ahora o nunca defienda su libertad de escoger democracia o tiranía comunista”, otras: “Patria frente a comunismo”. “Libertad ante todo”. “Traidores van a vender la Patria”. “Marioneta del Soviet” “Virus Rojo” “Pesetera” (calificativo a Obregón Valverde)”.

Durante su presencia en la Asamblea Legislativa, entre 1958 y 1962, se le reconoce la aprobación de la universalización de los seguros sociales y la creación del Instituto de Tierras y Colonización (ITCO, hoy INDER). Dos proyectos sin duda de tendencia socialista.

En el PLN contribuyó a la redacción de una carta ideológica de sólido compromiso socialdemócrata, ya casi olvidada por las militancias presentes hoy día en ese partido.

Sus breves artículos están llenos de sabiduría, defensa de la democracia, respaldo a las vías republicanas y la confianza de que podían convivir con el ideal socialista. Democracia, República y Socialismo.

Paz a sus restos, condolencias a sus familiares y amistades, y que sus ideas perduran y se difundan en las nuevas generaciones.

Compartido con SURCOS por Gerardo Hernández Naranjo.