Se invita este miércoles 1 de diciembre a conversar sobre “Diálogos políticos desde los territorios”, con MSc. Vanessa Beltrán Conejo, coordinadora del proyecto del CIEP.
Puede participar en las redes sociales o por medio de llamada telefónica al 2234-3233; a las 5:00 pm en Radio Universidad 96.7 FM
Se invita al conversatorio: “Defensa sin ejército: Bases de la seguridad externa de Costa Rica”, este miércoles 01 de diciembre a las 5:00 p.m. (hora Ciudad de México).
Expositor: Manuel Araya Incera
Comentaristas:
Embajador Flávio Bonzanini
Sra. Lina Barrantes
Sr. Vladimir de la Cruz
Se retransmitirá por medio de Youtube en el canal ilcetv y en el Facebook del Consulado General de Costa Rica en México.
El banco genético de la Estación Fabio Baudrit es una garantía para que el sector agrícola siga produciendo especies frutales que llegan a las mesas costarricenses. Foto Patricia Quesada, UCR.
Estación Experimental Fabio Baudrit
La UCR almacena cultivos para el futuro agrícola
Cada día a la mesa de las familias costarricenses llegan decenas de alimentos gracias al aporte de personas que cultivan nuestras tierras. Sin embargo, el cambio climático, las plagas y otros eventos naturales o humanos pueden acabar en segundos con plantaciones enteras en una zona o el país.
Por eso, el personal científico de la Universidad de Costa Rica (UCR) en sus diferentes estaciones agrícolas trabaja para lograr variedades más resistentes, así como proteger cultivos para reintroducirlos, en caso necesario.
Con esto en la mira, un proyecto de Acción Social (VAS) denominado “Ordenamiento, conservación y reposición de las colecciones institucionales de germoplasma agrícola, mantenidas por la Estación Experimental Fabio Baudrit Moreno” (EC-340) orienta su trabajo en el resguardo genético para la agricultura nacional.
Árboles de mango, bambú, anonas, mamón chino, feijoa, mora y diversidad de árboles frutales, así como otras pequeñas colecciones genéticas son parte de este proyecto permanente de la Estación Fabio Baudrit. El mismo forma parte del Museo+UCR y colabora con el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, ya que con el resguardo de los recursos fitogenéticos y biodiversidad se beneficia a la actual y futuras generaciones.
Estas colecciones se llaman bancos de germoplasma porque preservan el material biológico para la conservación a largo plazo. Y siendo que funciona como un museo natural con el tiempo ha adquirido más especímenes, se mantienen en forma adecuada y rotuladas. Además, es un recurso muy valioso no solo para el sector productivo, es fundamental para las actividades de docencia, investigación y acción social universitaria.
Según la magister Patricia Quesada Rojas, coordinadora del proyecto, éste “surgió hace varios años, como una necesidad de conservar la gran diversidad de especies de uso agrícola que ya poseía la Estación Fabio Baudrit, en la forma de colecciones de muchos cultivos pero principalmente frutales. También, por la necesidad de ofrecerle al sector productivo nuevas alternativas de cultivos, que permitan a las familias costarricenses aumentar sus ingresos con producción tanto para el mercado nacional como para la exportación”.
Quesada agregó que en los últimos años se han enfocado en crear una colección de aguacates criollos con potencial de convertirse en futuras variedades comerciales. “También se ha dedicado bastante esfuerzo al desarrollo de tecnología para la producción de material nativo de Costa Rica y frutales novedosos de altura como arándanos, mora enana y la guayabita del Perú”.
Las visitas de grupos de personas agricultoras son parte de la dinámica del proyecto de Acción Social EC-340 para compartir experiencias en el cultivo y manejo de productos frutales tradicionales u otros con potencial de comercialización en el país. Foto Patricia Quesada, UCR.
Para el resguardo de las colecciones del banco de germoplasma se da asistencia y formación a personas, que se convierten en guardianes y curadores de las especies. En el caso de las variedades de aguacates criollos, desde el año 2018 se crearon cuatro 4 mini-colecciones de esos aguacates, con varios productores del Pacífico Central.
“Realizamos visitas periódicas para darle mantenimiento a esos materiales genéticos y le damos seguimiento al crecimiento y la fenología de dichos árboles, es decir, a los cambios del cultivo durante un ciclo determinado”, indicó la coordinadora del proyecto.
Por otra parte, diferentes grupos vinculados a la producción agrícola o personas interesadas en la conservación ambiental visitan tanto la Estación Fabio Baudrit, en la Garita, como la subestación de Fraijanes, ambas en Alajuela; para conocer sobre los cultivos de dichos lugares, así como adquirir diferentes tipos de plantas que conforman la diversidad de estas colecciones naturales vivas.
Limitaciones sanitarias
Dado el tipo de trabajo que desarrolla el personal científico de las estaciones agrícolas, gran cantidad de actividades se limitaron a la asesoría mediante plataformas virtuales.
“Optamos por realizar llamadas a los custodios de la mini-colecciones de aguacates, consultarles sobre cómo se iban desarrollando los materiales y por Whatsapp nos enviaron fotos para darnos una mejor idea de cuál era el estado de dichas mini-colecciones. Además, realizamos recomendaciones a los productores sobre el manejo agronómico de los materiales de aguacates criollos, para su buen desarrollo”, explicó Quesada.
La plataforma de mensajería Whatsapp y el teléfono se convirtieron en aliados para evacuar las dudas de las personas que querían conocer sobre propagación, siembra y manejo de cultivos agrícolas. Y, además, se redujeron drásticamente los grupos de visitación a la estación, principalmente en la Sub-Estación Fraijanes, de personas interesadas en conocer sobre el cultivo de arándanos, mora y guayaba del Perú, de los cuales se mantienen colecciones y parcelas demostrativas en dicha finca, continuó la investigadora.
No obstante, la enfermedad COVID-19 si representó una barrera para muchas personas. En ese sentido, la investigadora aseguró que como “buena parte de nuestro público meta son agricultores y agricultoras de mayor edad, que muchas veces no saben cómo utilizar los medios digitales para comunicarse, requieren de las actividades más tradicionales, como atenderlos personalmente o por una llamada telefónica, resulta más adecuado y satisfactorio para ellas/ellos”.
Para el año 2022 la magister Quesada espera que este proyecto siga trabajando en la bimodalidad, y realizar una mayor cantidad de giras para dar seguimiento a las mini-colecciones y brindar asesoría a las personas que las custodian. Para estas tareas se requiere un compromiso presupuestario permanente, ya que este proyecto incide directamente en la calidad de vida de las familias y la seguridad alimentaria del país.
ESTACIÓN FABIO BAUDRIT: Innovación agrícola y ambiental
La Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit Moreno fue fundada en 1955, con el nombre de «Finca San Fernando», localizada en el Barrio San José de Alajuela, sobre la carretera que conduce a Atenas. Posee una extensión de 53,6 hectáreas y cuenta con una subestación localizada en Fraijanes de Alajuela, con una extensión de 18,6 hectáreas. Desde sus inicios, sus campos e instalaciones se han dedicado a la Docencia, a la Investigación y a la Acción Social.
En un principio, surgió la idea de mantener internos a estudiantes del último año de estudios para permanecer en contacto con labores prácticas de los campos agronómicos y zootécnicos. Luego surgió la imperante necesidad de establecer programas de investigación en mejoramiento de cultivos alimenticios básicos, como maíz, arroz y frijoles, con el fin de elevar el nivel de vida de los habitantes y generar excedentes para exportación.
Actualmente, su misión es promover, desarrollar la investigación y difundir sus resultados mediante la docencia y la transferencia, con el fin de impulsar la innovación tecnológica y el desarrollo empresarial que permita el mejoramiento continuo del sector agrícola, así como, contribuir con la conservación del ambiente y la calidad de vida de la sociedad costarricense y regional.
El Foro Confluencia Solidaria ha venido realizando procesos de capacitación para grupos comunitarios con temas tales como: “¿Preparación de propuestas para obtener fondos para proyectos?”
Este taller fue preparado por la profesora Vanessa Villalobos, de la Escuela de Economía Agrícola de la Universidad de Costa Rica y se realizará el 10 de diciembre. En este taller se trabaja sobre la elaboración de propuestas por parte de los grupos comunitarios. Si el tema interesa a su organización o comunidad puede comunicarlo al correo-e foro@confluenciasolidaria.org
SURCOS comparte el siguiente comunicado de prensa:
Un grupo de personas adultas de la comunidad indígena cabecar Nimarí-Ñak, ubicada en Alto Chirripó, en Turrialba, cumplió su sueño de aprender a leer y escribir, de la mano de la estudiante Karen Solís Chaves, quien cursa la licenciatura en la carrera de Pedagogía con énfasis en Educación Preescolar y Primera Infancia en el Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA).
Con edades entre 15 y 65 años, estas diez personas indígenas caminaban hasta tres horas montaña abajo, luego de una extenuante “jornaleada”, para acudir a sus lecciones de lectoescritura dos veces por semana durante ocho meses, en un gran esfuerzo que culminó con su graduación, el 30 de setiembre pasado en el pequeño local de una iglesia evangélica en Bajo Pacuare.
Leer la Biblia por sus propios medios, sin necesitar ayuda de otra persona, llevar un curso para aprender algún oficio o con la intención de recrearse, o pasar en la escuela, son parte de las acciones que hoy pueden realizar estos integrantes de la comunidad Nimarí-Nak, gracias a la exitosa jornada de alfabetización liderada por Karen, quien se formó en educación con el sello humanista de la UNA.
Y no es de extrañar que, durante su graduación, estas personas indígenas –en su mayoría mujeres- expresaran su alegría y agradecimiento: este logro les abría las puertas para desenvolverse mejor en su entorno, para su superación personal.
“Fue un resultado muy positivo, ya que anteriormente no podían llevar cursos de su interés, debido a que se encontraban con una gran desventaja al no saber leer y escribir”, destaca Solís, quien reconoce el reto que para estas personas implica aprender a leer y escribir debido a que el español no es su propia lengua.
Convencida de que todas las personas debemos tener el derecho a la educación y a una vida digna, Karen asegura que este proyecto permite a las personas adultas pasar por un proceso de aprendizaje de lectoescritura desde su propio contexto, validando tanto sus experiencias previas, como su cultura y lengua materna.
De carencias y derechos
Esta comunidad indígena –como otras a lo largo del país- enfrenta serias carencias. La mayoría de las familias son de escasos recursos socioeconómicos, donde los padres hacen jornales en fincas fuera del territorio indígena, mientras que las mujeres se dedican a trabajar sus propias tierras, con la siembra y corta de banano.
Nacida en San Joaquín de Tuis, en Turrialba, pueblo rural cercano al territorio indígena, Karen pudo darse cuenta desde niña que las personas habitantes de Nimarí- Ñak carecían de servicios y derechos básicos, como por ejemplo la posibilidad de acceso a una educación de calidad.
“Es por eso que mi pasión por la educación me llevó a querer generar cambios en esas comunidades que me habían visto crecer”, afirma.
Es así como al llegar a la UNA a estudiar educación preescolar, el curso de primer año Procesos Iniciales de Lectura y Escritura –impartido por la profesora Margarita Urdaneta- marcó su vida como persona y como profesional.
Se dio cuenta –dice la hoy estudiante de licenciatura- que todos tenemos la capacidad para impactar vidas y que está en nosotros mismos la oportunidad de hacer cambios en el mundo.
“Ahí inició mi aventura de hacer distintos proyectos a nivel educativo, con los cuales podía dar un aporte a mi propio pueblo y a la comunidad indígena”, explica.
Esta joven emprendedora destaca que este tipo de proyectos no los ha hecho sola, pues siempre ha contado con el apoyo de profesoras del Cide, lo cual es uno de los aspectos que más aprecia de la Universidad.
“He sido formada por docentes que se preocupan por sus estudiantes más allá de las aulas, por lo que ese sello humanista del Cide y de la UNA lo he querido plasmar en este proyecto de alfabetización”, subraya.
Es por eso que en este proceso se dio a la tarea de generar herramientas para que las y los estudiantes indígenas, desde su contexto, pudieran construir sus propios aprendizajes, lo cual contribuyó a formar un entorno de confianza para el aprendizaje y la interacción.
“No solo llegábamos a aprender, sino que se iba a compartir “, resalta.
No por casualidad, Karen recientemente expuso esta experiencia de alfabetización ante las académicas a cargo del proyecto “Lectoescritura: UNA mirada desde de la Literacidad para la construcción de Ambientes Lectores Inclusivo, a partir la Primera Infancia hasta la Prolongevidad”, de la División de Educación Básica (DEB) del Cide, quienes consideraron que la iniciativa de la estudiante de licenciatura evidencia cómo cuando hay compromiso se puede aportar al cambio.
Precisamente el proyecto Lectoescritura de la DEB cuenta con una amplia trayectoria transformando la vida de gran cantidad de personas adultas, al llevarles hasta sus comunidades e incluso hasta sus propios hogares, la alfabetización con sello UNA.
Juan Carlos Duran Castro celebra el logro obtenido por la sociedad costarricense y el movimiento sindical con respecto a mantener el pago bisemanal para las personas trabajadoras de la Caja Costarricense de Seguro Social. Infiere en que, a pesar de las dificultades del proceso, fracciones de partidos tradicionales apoyaron y colaboraron en buscar soluciones para que se pudiera mantener esta modalidad.
Sin embargo, Durán hace un llamado a la ciudadanía a hacer un uso responsable de su voto, informado y consciente para las elecciones electorales que se avecinan en este 2022. Destaca la labor del Frente Amplio y en específico José María Villalta, pues fue el promotor de todo el movimiento en contra de la medida que el Ministerio de Hacienda pretendía ejercer sobre la dinámica económica y salarial de la CCSS.
Para este martes 30 de noviembre a las 2:00 p.m. fue convocada una movilización contra el Proyecto de Empleo Público, en el Parque Central de San José. La invitación de UNDECA es para que se acerque y participe.
BUSSCO realiza una alerta contra empleo público y comunican las acciones aprobadas por BUSSCO y la Alianza Sindical:
Realiza una convocatoria para una manifestación el martes 30 de noviembre a las 2:00 p.m. en el Parque Central y el jueves 3 de diciembre a las 2:00 p.m. en la Asamblea Legislativa
Invita a que cada organización promueva su propia propaganda y los signos externos
La Ley de Empleo Público, a pesar de la multitud de yerros e institucionalidades, será debatida para su probable aprobación a partir del 30 de noviembre.
El movimiento sindical, las organizaciones sociales, el pueblo trabajador, tienen una cita con la realidad a partir del 30 de noviembre a partir de las 2:30 p.m. para impedir esta nefasta ley.
No es solo afectación del sector público, es la determinación del Gobierno, la Asamblea Legislativa y los grupos de poder nacionales e internacionales, que están desmantelando las instituciones públicas, para privatizarlas en beneficio de unas pocas familias multimillonarias.
En conmemoración a los 100 años de Paulo Freire, CLACSO publica el libro “100 voces (y una carta) para Paulo Freire”, como una forma de celebración y homenaje a la vida y obra de este autor. Esta es solo una actividad de muchas que se han programado a lo largo de este 2021 y culminará en junio de 2022 con la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales, que se celebrará en la Universidad Nacional Autónoma de México donde se dispondrá de un espacio especial para rendir homenaje al gran educador brasileño.
“100 voces (y una carta) para Paulo Freire” es una iniciativa que nace de CLACSO y que cuenta con el invaluable apoyo de la Secretaría de Educación de Bogotá. La articulación entre ambas instituciones ha permitido contar con este libro colectivo y en acceso abierto en el que un extraordinario conjunto de pedagogas, pedagogos, educadores, educadoras y docentes de toda América Latina y el Caribe han compartido generosamente ideas y perspectivas, reflexiones y experiencias que enriquecen nuestro conocimiento de la figura de Paulo Freire. Estas reflexiones son una extraordinaria puerta de entrada para quienes se acercan por primera vez a la lectura de su obra.
100 voces se propuso pensar la figura de Paulo Freire a partir de una invitación a destacar la riqueza de su legado en torno a cinco dimensiones: a través de una lectura del Freire histórico; mediante abordajes puntuales sobre su obra escrita; en la puesta en valor de alguna de las categorías que componen el rico y vasto léxico freireano; en la rememoración de episodios en que sus ideas impactaron en las experiencias pedagógicas latinoamericanas, y en una indispensable tarea de lectura prospectiva de su obra y de su pensamiento. ¿De qué nos hablan, entonces, las 100 voces reunidas en este libro? Creemos que las voces que se dan cita en estas páginas pueden leerse como una suerte de caleidoscopio freireano, un artefacto que nos vuelve a poner frente a una verdad incontrastable: hay tantos Freires como lectores y lectoras de su obra. La potencia del discurso de Paulo Freire reside precisamente allí: en su capacidad de interpelar de múltiples y disímiles maneras a quienes trabajan (y defienden) la universidad pública, a quienes están frente a un salón de clases enseñando y compartiendo conocimientos con compromiso y dedicación, a quienes trabajan empecinadamente con niñes, jóvenes y adultos en la multiplicidad de espacios y lugares donde se construye y se lucha por una educación popular democrática e igualitaria. Pero este libro es un homenaje, también, a quienes hacen ciencias sociales con un espíritu crítico y emancipador en nuestro continente y en el mundo (especialmente, en esa región que hemos denominado Sur-Sur, una región que abriga realidades con múltiples puntos de contacto y que resulta indispensable poner en diálogo) y que hoy se encuentran amenazadas. En efecto, en pleno siglo XXI, cuando nuestras sociedades precisan más que nunca apoyarse y generar conocimiento crítico para hacer frente a los enormes desafíos que la amenazan, para desentrañar los sentidos profundos donde se anudan las tramas de la desigualdad, para combatir la pobreza y las múltiples formas de violencia, es precisamente cuando las ciencias sociales se encuentran más asediadas. Un ataque a las ciencias sociales que se produce de muchas maneras: algunas larvadas y disuasivas, otras más violentas y tangibles. El avance de la injerencia de los bancos sobre la educación pública (especialmente a nivel de las universidades) o los ataques a la libertad de cátedra de partidos que se dicen “libertarios” aunque sus programas son profundamente autoritarios, son dos de los muchos ejemplos a los que podemos recurrir para ilustrar este punto. Precisamente por ello, debemos reivindicar una figura como la de Paulo Freire, dialogar con su trabajo orientado hacia los sectores más relegados de nuestras sociedades, dejarnos inspirar por su compromiso con el diálogo y la construcción colectiva de los saberes, por una obra que es –a todas luces– un punto de inflexión en la historia del pensamiento crítico latinoamericano tanto como un punto de partida insoslayable para asumir los desafíos a los que nos enfrenta nuestro presente histórico. Estamos convencidos y convencidas que no hay mejor manera de hacerlo que convocándonos al trabajo colectivo, estrechando los lazos de cooperación y promoviendo una perspectiva latinoamericana y caribeña.
En este texto hay fragmentos del Caleidoscopio freireano escrito por Karina Batthyány y Nicolás Arata que se encuentra en el libro.