Este viernes 1 de mayo a las 6:30 p.m. se transmitirá por Facebook Live el Foro de Nuestra América: «Impactos de la pandemia, una mirada del Norte a Sur».
Con la participación de compañeros de Honduras, México y Chile.
Luis Paulino Vargas Solís, del Grupo Economía Pluralista informó a SURCOS el pasado miércoles 29 de abril, 5 personas representantes de este grupo tuvieron una reunión con el presidente Alvarado, la ministra Pilar Garrido y la viceministra Silvia Lara, como parte de la serie de reuniones llamadas Encuentros de Escucha, organizados por la Presidencia de la República. El encuentro virtual se realizó con el fin de plantear soluciones y estrategias para la era post COVID-19, bajo la premisa de que “tiempos excepcionales demandan respuestas excepcionales”.
Desde las Asambleas Patrióticas Populares (APP) reconocemos la necesidad de continuar luchando por la justicia tributaria y el desarrollo social.
Ahora se hace más evidente que debemos mantenernos en una posición de defensa incansable de nuestro sistema público de salud. Aunque cada un@ esté en su casa, nos mantenemos firmes y unid@s en esta lucha.
Comparte este mensaje con tus amigos y familiares
Comparte en redes sociales
Hagamos sentir al Gobierno nuestra posición, a través de mensajes al sitio de publicaciones en Facebook de Frente Nacional por la Seguridad Social https://www.facebook.com/frenass13/?ti=as
Los colectivos y organizaciones de ciclismo urbano abajo firmantes recibimos con beneplácito el anuncio del Gobierno de la República dado durante la conferencia de prensa del lunes 27 de abril, en el que se comunica la puesta en marcha de 2 medidas en el marco de los esfuerzos nacionales por combatir la pandemia del COVID 19:
– Habilitar los sistemas de alquiler de bicicletas.
– Permitir la operación de talleres de bicicletas y ciclos durante los fines de semana.
El viernes 24 de abril, nuestras organizaciones le presentamos al Gobierno de la República, a las Municipalidades de Montes de Oca, Curridabat y San José, así como a representantes de empresas privadas relacionadas con el tema de la bicicleta (importadores, distribuidores, sistemas de bicis públicas, etc.) un plan para la implementación de medidas e intervenciones temporales para la movilidad a pie y en bicicleta que favorezcan el distanciamiento físico en el uso del espacio público.
Tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (https://fecoci.net/la-organizacion-mundial-de-la-salud-oms-recomienda-andar-en-bicicleta-durante-el-brote-de-covid-19/) usar la bicicleta como medio de transporte urbano resulta idóneo para prevenir contagios de COVID 19 y mantener la actividad física individual.
Es por esta razón que diversos países del mundo están tomando medidas permanentes y temporales para que la gente pueda caminar o andar en bicicleta de forma más segura. Tomando esta experiencia y adaptándola a la realidad costarricense le hemos propuesto al Gobierno y a las Municipalidades un plan de 7 puntos:
Habilitar ciclovías temporales entre el Este y el Oeste de San José (desde Pavas hasta La Galera) aprovechando la menor circulación de vehículos y considerando la gran cantidad de personas que están usando la bicicleta como medio de transporte. Estas ciclovías se demarcarán con vallas, conos, y otros dispositivos similares.
Ampliación temporal de aceras en zonas de gran aglomeración de peatones para garantizar el distanciamiento físico de 2 metros requerido para evitar contagios del COVID 19.
Reducción de velocidad en cascos urbanos. Dado que hay menos automóviles, estos tienden a ir más rápido poniendo en peligro a peatones y ciclistas. Por ello y en aplicación del artículo 9 de la ley 9660 solicitamos que se establezcan como zonas 30 (donde la velocidad máxima no supere los 30 kph) todos los cascos urbanos del país.
Impulso y promoción del uso de la bicicleta. A través de campañas en medios de comunicación, de anuncios oficiales y desarrollando la infraestructura ciclista necesaria.
Reactivación de sistemas de bicis públicas y de alquiler de bicicletas. De forma que más personas puedan optar por usar este medio de transporte en lugar de hacerlo en transporte público donde el riesgo de contagio es mucho mayor.
Permitir la operación de tiendas de bicicletas, así como de ciclos y talleres los fines de semana que es cuando más personas pueden acudir a estos a reparar sus bicicletas o en búsqueda de opciones para movilizarse.
Permitir el uso del espacio público como parques y plazas, de forma controlada y regulada como zonas de paso, que permiten mayor distanciamiento físico que las aceras.
Además, a raíz de la conferencia de prensa del día de hoy hemos añadido a nuestras propuestas:
Que se repinten las ciclovías que actualmente están despintadas y que habían sido borradas por el CONAVI al recarpetear las vías donde se ubicaban, especialmente las de avenidas 8 y 10 en San Pedro, así como en el casco urbano de San José.
Que en cumplimiento del artículo del artículo 11 de la Ley 9660 se contemple el diseño e implementación de nueva infraestructura ciclista, especialmente el diseño de ciclovías que conecten desde Desamparados en el Sur y desde Tibás en el Norte, con el centro de San José y con la ciclovía que va de este a oeste.
La colocación de más parqueos para bicicletas en sitios públicos en distintos cantones del país.
Que se incentiven mecanismos de financiamiento para la compra de bicicletas a través de la banca pública y privada o de mecanismos que puedan operar desde las Municipalidades.
Se permita el ingreso de bicicletas a los autobancos, tal como se hace con las motos. Actualmente solo el Banco Popular lo tiene permitido en la agencia del Paseo Colón, pero los demás no permiten el acceso en bicicleta lo cual viola la Ley de Tránsito que define a esta como un medio de transporte más.
Firmamos en San José, Costa Rica a los 27 días del mes de abril del 2020:
– ACONVIVIR – A-Foundation – Chepecletas – BiciBus – Colectivo de Ciclismo Urbano Las Luciérnagas – Pedalizate Colectivo de Ciclismo Urbano – Pedal – Arquitectura en Bicicleta – Laboratorio de Intervención Urbana – Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU) – Asociación Regional Centroamericana para el Agua y el Ambiente (ARCA) – Ciclovida – Asociación de Importadores de Bicicletas.
Por Ph. D. Jessie Usaga Barrientos, profesora catedrática de la Escuela de Tecnología de Alimentos / CITA-UCR
En tiempos donde la atención a nivel mundial se concentra, con justa y merecida razón, en las estadísticas vinculadas al número de casos, espacios disponibles en Unidades de Cuidados Intensivos y lamentables fallecimientos por COVID-19; en Costa Rica reconocemos la heroica labor de un personal de salud pública del más alto nivel, comprometido con la atención de los más afectados. Sin embargo, detrás de una emergencia de la magnitud de la que nos aqueja, un número importante de actores silenciosos, que en ocasiones podrían pasar desapercibidos, también continúa trabajando arduamente, en la primera línea de defensa, para mantener a los diferentes sectores de la población abastecidos de insumos básicos como alimentos, medicamentos, productos de limpieza e higiene personal.
Este grupo de costarricenses no puede atender el llamado vehemente de las autoridades de quedarse en casa; en su lugar, sale a trabajar con un noble objetivo en común, abastecer la mesa de una nación. Una nación preocupada por el curso de la pandemia y las atroces implicaciones económicas y sociales vinculadas, pero con la confianza de disponer de alimentos locales, de la mejor calidad, seguros para ser consumidos y en cantidad suficiente para todas las personas. Ellos también van de la mano de los especialistas que trabajan en la optimización de métodos de diagnóstico, medicamentos y obtención de una vacuna para luchar contra la enfermedad y de aquellos dedicados al diseño y manufactura local de equipo de protección personal y respiradores que mantienen viva a una sociedad esperanzada.
La industria alimentaria en Costa Rica representa el 6 % del producto interno bruto (40 % del producto interno bruto industrial), ofrece alrededor de 54 000 empleos directos y es responsable del 16 % de las exportaciones, con una participación poco despreciable de un 67% de medianas y pequeñas empresas. Esta industria se alimenta en gran medida del trabajo del agro local, privilegiado por las condiciones climáticas, calidad de suelos, ubicación geográfica y principalmente el empuje de los productores primarios.
Una de las principales actividades económicas y generadora de divisas para Costa Rica, por ejemplo, es la producción bananera. Según la Corporación Bananera Nacional, solo este sector beneficia a más de 100 000 personas, incluyendo empleos directos y beneficiados indirectos vinculados a almacenes de agroquímicos y transporte de la fruta.
Según Procomer los principales productos costarricenses de exportación abarcan jugos y concentrados de frutas, carne, café, jaleas, mermeladas y conservas, tilapia, azúcar, atún procesado, salsas, condimentos y conservas, palmito, productos lácteos, panadería y repostería. Productos que antes de la crisis por COVID-19, ya cumplían con los estándares más altos de calidad y las más estrictas y rigurosas regulaciones internacionales; requisitos ineludibles para ingresar y mantenerse en un competitivo mercado global.
Detrás de estos productos, hay un porcentaje importante de empresas, que también produce para el mercado nacional, altamente capacitadas y equipadas para la producción masiva de una variedad importante de alimentos. Estos productos de una u otra forma pasan por las manos de ingenieros y tecnólogos de alimentos, ingenieros industriales, químicos, microbiólogos, médicos veterinarios, técnicos en agroindustria y nutricionistas, entre otros. Personal formado para ofrecer a los consumidores alimentos que no pongan en riesgo su salud y quienes colaboran de la mano de miles de operadores conscientes de la importancia de mantener estrictas prácticas de higiene durante el procesamiento de alimentos.
Foto: Karla Richmond.
Todos los eslabones de la agroindustria costarricense, a pesar de estar inevitablemente golpeados por la emergencia y de compartir el temor de contraer la enfermedad, se mantienen activos, ofreciendo empleos y abasteciendo la mesa de los consumidores. Debemos agradecer y reconocer el trabajo de agricultores, productores primarios de alimentos de origen animal, proveedores de aditivos, insumos para alimentación animal, productos de limpieza y desinfección y materiales de empaque, trabajadores de servicios de alimentación, colaboradores de plantas procesadoras de alimentos, laboratorios de análisis químicos y microbiológicos, personal de control de calidad, recursos humanos y mercadeo, departamentos de investigación y desarrollo, auditores, choferes de camiones distribuidores, mensajeros, repartidores de alimentos a domicilio, colaboradores de pulperías, abastecedores y supermercados.
Según la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria, sus más de 400 industrias asociadas garantizan capacidad suficiente para mantener abastecido el mercado de alimentos y bebidas y asumen además la responsabilidad de resguardar la salud de sus colaboradores. A este manifiesto, se une la Corporación Hortícola Nacional y la Cámara Costarricense de Porcicultores, quienes indican que cuentan con abasto suficiente de productos para todo el año. Declaraciones que no distan de las ofrecidas por la Cámara Nacional de Productores de Leche, la Corporación Ganadera, el Sector Pesquero Nacional y la Cámara Nacional de Avicultores. Parte importante de industria alimentaria ha respondido, además, de forma inmediata a la emergencia, con donaciones importantes de alimentos frescos y procesados. Señal de la disponibilidad de alimentos y del espíritu solidario que caracteriza a muchos en Costa Rica.
A la fecha, tanto la Organización Mundial de la Salud, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria coinciden en que no hay evidencia científica que indique que el virus SARS-CoV-2 se transmita a través de alimentos y la mayoría de los desinfectantes tradicionalmente empleados por la agroindustria, son capaces de inactivar el virus en superficies. No obstante, los colaboradores de la industria agroalimentaria se exponen diariamente a contraer la enfermedad por contacto directo con pacientes infectados, con o sin síntomas, en el traslado hacia sus lugares de trabajo o durante la jornada laboral. Para algunos puestos de producción, su trabajo representa periodos extensos en estrecha proximidad con otros compañeros de línea. Condición que en otros tiempos aporta altos rendimientos, pero que hoy, podría representar un riesgo para los involucrados.
La produccion de alimentos no cesa
Ante este riesgo inminente, la industria ha actuado de forma expedita y creativa implementando estrategias para resguardar la integridad de sus miembros, como por ejemplo el trabajo remoto para los puestos de trabajo que así lo permiten, capacitaciones constantes para el personal reforzando la descripción de los síntomas de la enfermedad y medidas preventivas, aumento de la frecuencia e intensidad de limpieza y desinfección de superficies de contacto frecuente, tamizaje de la temperatura del personal al inicio de la jornada laboral, instalación de sistemas de lavado de manos incluso en camiones repartidores, extensión de jornadas de producción para distribuir al personal en el tiempo propiciando un mayor distanciamiento e incluso adquisición de toldos, mesas y sillas para la instalación temporal de comedores en áreas verdes más amplias o alquiler de servicio de transporte privado para respetar el distanciamiento recomendado por las autoridades sanitarias. Todas estas medidas tienen como principal objetivo proteger al personal, pero nos garantizan de forma directa la disponibilidad de alimentos.
La producción de alimentos que no ocasionen problemas a la salud de los consumidores, es decir inocuos, y el reforzamiento de las prácticas de higiene de personal e instalaciones, no son temas que surgen con la pandemia ni toma por sorpresa al sector agroalimentario. Históricamente, productores de alimentos formales y consolidados, independientemente de su tamaño, aplican una serie de prácticas reconocidas como Buenas Prácticas de Manufactura, las cuales se orientan a prevenir o controlar peligros microbiológicos (virus, bacterias, parásitos), físicos (plástico, metal, vidrio) y químicos (agroquímicos, desinfectantes, aditivos en exceso, entre otros). El lavado de manos frecuente y riguroso, evitar tocarse la cara, respetar protocolos de tos y estornudo y mantener un ambiente higiénico, aplicando procedimientos estandarizados de limpieza y desinfección, son hábitos ya adquiridos para quienes asumen con responsabilidad el manejo de alimentos para consumo humano, tanto a nivel industrial como en servicios de alimentación.
El Reglamento Centroamericano de Buenas Prácticas de Manufactura vigente, cuyo cumplimiento es de acatamiento obligatorio para Costa Rica, exige por ejemplo que los colaboradores deben notificar a la persona encargada si están experimentando síntomas que podrían causar enfermedades transmitidas por los alimentos como dolor de garganta, tos y fiebre. Síntomas que también se vinculan al COVID-19 y cuyo reporte viene a contribuir a la prevención de una transmisión masiva del virus SARS-CoV-2 en plantas de procesamiento.
Indiscutiblemente, aún existe en el país una producción informal y clandestina de alimentos en condiciones que requieren mejoras significativas y que podrían atentar contra la salud pública. Pero en un momento de la historia mundial, donde las autoridades sanitarias y los recursos del estado deben disponerse y concentrarse para responder a las necesidades de primer orden, recae en manos de todos los consumidores la responsabilidad de elegir juiciosamente los alimentos que adquieren y propiciar un manejo higiénico de los mismos en el hogar. Las enfermedades transmitidas por alimentos son aquellas que se originan por la ingesta de alimentos contaminados con agentes que afectan la salud y que no necesariamente ocasionan cambios evidentes en los alimentos. Constituyen un problema real en Costa Rica y en el mundo, también causan sufrimiento humano, hospitalizaciones y muertes, además de considerables repercusiones económicas. No obstante, es posible minimizar el riesgo de transmitir enfermedades relacionadas con alimentos y la industria alimentaria tiene muy claro su rol en esta prevención.
El sector de alimentos y bebidas continuará trabajando silenciosamente contra la pandemia. Como señal de apoyo a todos esos trabajadores que no pueden detenerse y que seguirán arriesgado su salud para abastecer el mercado, los consumidores podemos hacer uso responsable de los alimentos, evitar el desperdicio y procurar rigurosas prácticas de higiene en el hogar para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos. Podemos reforzar el lavado de manos con agua y jabón, salir de casa únicamente para atender situaciones estrictamente necesarias, propiciar al máximo el distanciamiento social y adquirir alimentos frescos y procesados de productores locales. Esfuerzos que en combinación con los realizados por todos los demás héroes que hoy reconocemos, permitirán ganar la batalla que nos desvela.
Jessie Usaga Barrientos Profesora catedrática, Escuela de Tecnología de Alimentos / CITA-UCR Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?
Jorge Luis Hernández Cascante
¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?
Por la posibilidad de adoptar otra forma de vivir, con fe.
Fe: confiar.
Esa seguridad o confianza de lo que no ves y de lo que no necesitas pruebas.
«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve». (Hebreos 11:1)
Fe, también dos palabras: f fuerza y e energía; intimas, desde adentro, para con ellas trascender límites o flaquezas.
Estos días con fe, a través de los silencios y labores, la contemplación y reflexión, de la meditación y de la oración.
Para dar valor a lo esencial y no a las apariencias o accesorios, al amor generoso y no al placer egoísta, al dar que al recibir.
Estos días para llenarnos de espiritualidad y con ella ser más bondad y proceder con más serenidad.
Tiempo propicio de revisión personal, algo así como sacar nuestros propios demonios o fallas evidentes para ser más simples, sencillos, generosos, luz, guía
Suelta las horas de miedo y llénalas de fe. Buen día
Óscar Espinoza Ramos nos comparte la iniciativa que está teniendo la comunidad de Palmares para hacer una recolecta de víveres para la gente de esta comunidad.
Desde la Organización Interseccional Pro Derechos Humanos agradecemos a todas las personas que han hecho llegar su donativo y víveres para apoyar a las poblaciones vulnerabilizadas. Gracias a sus contribuciones hemos podido apoyar a más de 30 familias. Les invitamos a que continúen apoyando a las personas que más necesitan de nuestro apoyo en estos momentos de crisis y pandemia.
Las oficinas de la OIDH se encuentran en Bo. González Lahman 100 metros sur, 25 oeste, Casa 1980. Teléfono: 2221-1950, en horario de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. También se reciben donaciones en la cuenta BCR: CR87015202001080614327 a nombre de Marco Antonio Castillo Rojas (activista y presidente de la OIDH).
SITRAHSAN no duda de la presión que la UCCAEP y las cámaras afines estén gestando sobre nuestras autoridades de Gobierno, y vayan a minimizar las medidas sanitarias y con ello levantar la demanda de sus inventarios, logrando así la mampara de vencer el COVID-19 y la población seguir expuesta a esta pandemia tanto sanitaria como financiera.
Les hacemos un fuerte llamado a los trabajadores, para que no se llenen de sentimientos de victoria contra la pandemia y sigamos con las prácticas de distanciamiento y sanitarias para no ser víctima ahora, del deseo de los capitalistas de esta Nación.
Jaime García compartió con SURCOS el trabajo de Eduardo Martín Rossi: Antología Toxicológica del Glifosato +1000 – Evidencias científicas publicadas sobre los impactos del glifosato en la salud, ambiente y biodiversidad, en su 5ta edición y cuyo prólogo fue escrito por la Dra. Vandana Shiva.
La Antología empezó a publicarse desde el año 2015, y cada año fue sumando publicaciones científicas sobre los impactos del veneno icono del agronegocio. En la primera edición eran no más de 500 publicaciones, en esta 5ª edición, superan las mil.
Dice Vandana: «Me pone muy contenta la 5ª Antología del Glifosato con 1108 artículos científicos sobre sus impactos en la salud humana, el ambiente y la biodiversidad, compilados por Eduardo Rossi de Naturaleza de Derechos. Es más relevante que nunca en estos tiempos de la pandemia del coronavirus«.
«Esta antología sobre el glifosato proporciona evidencia detallada del daño que el Roundup/Glyphosate ha causado a nuestra salud y a la salud y biodiversidad del planeta. Y proporciona la urgencia de liberarnos del veneno«.
Orgullosos/as del Edu, un artesano de la ciencia, porque de eso se trata esta Antología, un empoderamiento popular de los saberes del conocimiento científico, liberada de conflictos de intereses, sistematizada artesanalmente y desde la buena fe y que también se constituye como un acto de reconocimiento a miles de científicos/as de todas partes del mundo que enarbolan la ciencia digna.