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Autor: María José Ferlini Cartín

Presentan proyecto de soberanía alimentaria en Costa Rica

Bruno de Jesús Coto Barboza

El Movimiento Agropecuario Nacional (MANA) ha presentado a la Asamblea Legislativa de Costa Rica el Proyecto de Ley de la Soberanía Alimentaria, el cual ha recibido el número de expediente 21960. Éste pretende la creación de un Plan Nacional de Soberanía Alimentaria de construcción participativa y aporte de cada cantón, así como ampliar las capacidades del Consejo Nacional de la Producción (CNP) para colocar los excedentes de la producción nacional en el mercado externo. También busca facilitar los servicios de almacenamiento de granos y redes de frío como servicios públicos, en vista de que éstos no son ofrecidos eficientemente por el sector privado en Costa Rica. Asimismo, propone la renegociación inmediata de los Tratados de Libre Comercio que ha firmado Costa Rica con el fin de permitir la protección arancelaria de productos de autoabastecimiento nacional, y propone que el Ministerio de Economía, Industria y Comercio se encargue del control de precios para impedir el “dumping” con productos importados.

Propone además una línea de crédito para la producción y la agroindustria con garantía del Banco Central de Costa Rica, gestionado por el Sistema Bancario Nacional, con un retorno de hasta dos puntos porcentuales como máximo, y al cual se deba dedicar el 25% de la cartera crediticia de los Bancos del Estado, mientras haya demanda. Esto vendría a solventar las deficiencias que actualmente existen con la Banca para el Desarrollo, la cual más bien ha sido orientada a sectores empresariales ajenos a la producción agroalimentaria y controlada por círculos económicos poderosos como la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA).

Busca crear asimismo un Fondo Económico Nacional para el Acceso de los Productores Agropecuarios, de Pesca y Acuicultura a sus respectivos medios de producción, el cual se compondría del 10% de los certificados a plazo depositados en la banca nacional. Este fideicomiso tendría una junta administrativa formada por tres representantes del sector agropecuario, dos del sector pesquero y uno del sector agroindustrial, y ofrecerá sus créditos con un máximo costo de tres puntos porcentuales por administración y dos puntos porcentuales de interés.

El proyecto propone también que el Instituto de Desarrollo Rural (INDER) cree una reserva de tierras que se distribuya a familias productoras, pudiendo adquirirlas a los cinco años de trabajarlas y habiendo demostrado su capacidad productiva. A éstas se les deberá ayudar con crédito para un año de producción y con asistencia técnica, la cual será brindada por graduados de los Colegios Técnicos Agropecuarios. El proyecto propone que por cada 100 familias beneficiarias se entregue tierra a 10 técnicos quienes la recibirán como medio de pago por sus servicios.

Otro cambio que se introduciría con la propuesta es un cambio en la composición de la Junta Directiva del INDER, pasando a ser cuatro representantes del Gobierno (1 de INCOPESCA, 1 del CNP, 1 de SENARA y 1 del MAG, quien la presidiría) y cinco representantes de la población beneficiaria electos por votación universal. Actualmente esa Junta tiene sólo dos representantes de los productores (1 nombrado a través de los territorios rurales y sólo 1 nombrado en asamblea por el Foro Nacional Agropecuario), 1 de la Unión Nacional de Gobiernos Locales y los otros 4 nombrados directamente por el Poder Ejecutivo.

El proyecto de ley fue elaborado por la organización campesina MANA con la asistencia del diputado Dr. Walter Muñoz Céspedes, del Partido Integración Nacional (PIN) y el aporte del exdiputado Célimo Guido Cruz, conocido por sus iniciativas de defensa de la producción campesina local.

La exposición de motivos del proyecto señala la oportunidad de aprobarlo como respuesta a la inefectividad del actual modelo de distribución de alimentos, basado en la importación, demostrado por la actual pandemia de covid-19, mientras la banca nacional se dedica a financiar solamente la producción de monocultivos de exportación que resultan altamente destructivos para el ambiente. El Partido Integración Nacional ha sido conocido a lo largo de su historia por su oposición a tratados comerciales que impiden el resguardo de la producción campesina local, lo cual en el pasado se ha demostrado en sus acciones de oposición al Tratado de Libre Comercio con Chile (aprobado en la legislatura 1998-2002) y al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (aprobado en la legislatura 2006-2010).

 

Imagen ilustrativa.

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Dolorosa pérdida del esfuerzo agrícola

German Masís Morales compartió con SURCOS un video en el cual se aprecia toneladas de cebolla tiradas ante la imposibilidad de venderlas.

Masís Morales es sociólogo, profesor jubilado de la Universidad Nacional y de la Universidad de Costa Rica y especialista en desarrollo territorial rural, sistemas agroalimentarios, políticas agrícolas y desarrollo Local. Además, es consultor en proyectos de desarrollo y seguridad alimentaria.

El especialista comentó a SURCOS: “Esta es la situación que están enfrentando productores agrícolas de San Isidro de Heredia y de otras zonas del país como Upala, Zarcero, Turrialba y Coto Brus debido a la disminución en las ventas de productos agrícolas y las consecuentes pérdidas de buena parte de la producción.

Para German Masís es necesario definir una propuesta de apoyo a la producción y al comercio agroalimentario de la agricultura familiar, en la que se unan las organizaciones agrícolas, cooperativas, centros agrícolas y las instituciones del sector agropecuario.

Este especialista forma parte de Alternativas para el Desarrollo Territorial, una organización de especialistas en el campo del desarrollo territorial.

Le invitamos a ver y compartir este breve video, en el cual, la mujer que lo filmó muestra la situación que viven en la producción agrícola durante la pandemia.

 

Foto del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

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Estamos blindados, llenos de aptitudes, dones y facultades espirituales

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque estamos blindados, llenos de aptitudes, dones y facultades espirituales, además de las capacidades físicas e intelectuales; como para afrontar y salir adelante con los retos a nuestro frente.

En pleno vuelo, como un pájaro, hemos chocado con este ventanal, invisible.

Y repentinamente nos inunda la derrota y desaliento, más es este, el momento de recuperar fuerza, ánimo; recoger de nuestro arsenal las armas de luz, fuerza y tolerancia.

Y volver,
A la tarea,
al construir;
que de eso estamos hechos: de vitalidad, creatividad, empeño.

Y a la vez: del sosiego, paciencia, y ese don divino del saber esperar.

Ante todo, no dejarse llevar por los temores, los recuerdos dolorosos, las noticias negativas de la prensa.

Buen tiempo este para recuperar y abrazar los buenos valores y dones recibidos de nuestros padres.

A la vez es el tiempo para dejar a un lado la apatía o banalidad.

Todos estos dones ahí están, son parte de nuestra maletita o bolso personal.

Hoy todos esos dones vitales, afloran en medio de la crisis y nos llaman a vivir más constructivamente, crear, aportar renovar ilusión y anhelos.

Más provecho del tiempo libre.

Reconstruirnos, rehacernos desde nuestra limitación es la invitación ahora.

¡Seguimos!

 

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Crisis económica y alimentaria en Iberoamérica, ¿a partir del COVID-19?

Este sábado 9 de mayo a las 11 a.m. hora Costa Rica, se llevará a cabo el conversatorio vía Zoom: «Crisis económica y alimentaria en Iberoamérica, ¿a partir del COVID-19?». Se necesita previa inscripción o puede seguir el streaming en vivo por Youtube: Frena la curva Costa Rica.

 

Imagen ilustrativa, UCR.

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Flexibilizar los mercados laborales y reducir las jornadas es un error

“Flexibilizar los mercados laborales y reducir las jornadas es un error porque no todos los empresarios están afectados por la pandemia del Covid-19”. Así lo considera el presidente de la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum, Lenin Hernández Navas, quien reaccionó al pedido de los empresarios.

Para el representante sindical no se debe generalizar las medidas sino canalizar de acuerdo con las necesidades de cada empresa.

Además, urgió la necesidad de reactivar a Japdeva para que sea una alternativa para muchos desempleados, “porque una vez más se confirma que APM Terminals fue error, al punto que los mismos empresarios están solicitando una reducción en los costos de las tarifas”.

El sector empresarial ha hecho una serie de demandas al poder ejecutivo con respecto a acciones económicas precisas para enfrentar la ola de desempleo que se avecina a raíz de la pandemia. Esta es la posición del presidente de la Confederación de Trabajadores Rerum Novarum sobre esas solicitudes que hacen los empresarios”:

“Sentimos que el mensaje que envía el sindicato de los empresarios está muy distorsionado en relación con la realidad nacional, ¿a que nos referimos? Número uno, a que seguir utilizando medidas que vienen a flexibilizar los derechos laborales es un error, porque no se puede generalizar a todos los empresarios o todos los sectores como si atravesaran de la misma forma una crisis, porque eso es un retroceso a los derechos y garantías laborales. Sin embargo, en aquellos lugares o sectores donde se evidencia que necesariamente se necesita de ese apoyo del Estado, no solamente en materia legal, sino también en materia económica, pues la idea es dar esa ayuda. Recordemos que tenemos 500 millones de dólares de banca de desarrollo que están estancados, que en este momento el sector agrario hay que apoyarlo más que nunca para darle esa seguridad alimentaria a todos los costarricenses y para eso necesitamos que el sector financiero colabore y no por el contrario, que algunos empresarios vean un negocio con la importación de productos como ya se ha dado en el pasado. Aquí estamos hablando de un antes y un después del COVID-19, en donde los tratados de libre comercio están pendiendo de un hilo porque todas las naciones en este momento tienen que velar por la seguridad de sus ciudadanos. En ese sentido, queda relegado totalmente los acuerdos bilaterales, y sentimos nosotros que en esa misma línea, sería importante para la reactivación económica que Japdeva empiece a operar de nuevo, sobre todo en una provincia tan vulnerable como es la de Limón, en donde ha venido desempleo antes de la pandemia y que en este momento todos los costarricenses, incluso los mismos empresarios, se dan cuenta que APM Terminals fue un gran error, un negocio para unos pocos, pero que está afectando definitivamente la productividad del sector empresarial; entonces aquí es donde hacemos un llamado respetuoso pero vehemente, al Poder Ejecutivo para que dicte esas políticas públicas que vengan a beneficiar a la colectividad costarricense en medio de una pandemia, en medio de una crisis sanitaria, económica y social que requiere medidas extraordinarias y que no sólo unos pocos quieran beneficiarse de esta crisis”.

 

Imagen ilustrativa.

Enviado a SURCOS por Auxiliadora Zúñiga.

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Memorias de la pandemia

¿Te gustaría brindar un registro de tus sentimientos, esfuerzos, temores y esperanzas sobre este periodo que nos ha tocado vivir?

El Consejo Editorial de la Universidad Nacional invita a la comunidad nacional a compartir sus memorias de la pandemia del Coronavirus.

Deja para la historia tu vivencia con un cuento, un poema, un material gráfico o una fotografía. La Editorial realizará una publicación colectiva con este material. La fecha máxima de recepción es el 1 de abril al 15 de mayo a las 12:00 horas.

Envíanos la colaboración a través del código QR de la imagen o mediante el enlace: https://forms.gle/6BrDwRp6AHPuigqt6

Revisa las condiciones generales de participación a través del siguiente link: https://www.euna.una.ac.cr/index.php/EUNA/memorias_de_la_pandemia

 

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Colecta solidaria para recuperantes indígenas

FRENAPI solicita apoyo urgente. Se está realizando una colecta solidaria para recuperantes indígenas de tierra / territorio y autonomía.

Es una forma de mantener la resistencia, que no se caigan estas recuperaciones por la crisis sanitaria provocada por la pandemia. Puede apoyar haciendo depósitos a la cuenta de SERPAJ indicada en la siguiente imagen, así como posteando este afiche en sus redes sociales.

 

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¿Qué es importante considerar sobre seguridad alimentaria, a la luz del COVID-19?

Karen Chacón Araya

El país vive una emergencia debido a la pandemia del Covid-19. Un aspecto poco comentado hasta ahora es si esa coyuntura podría vulnerar la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Por el momento, las autoridades no plantean la existencia de riesgos por desabastecimiento de alimentos; sin embargo, la caída en los ingresos de cientos de miles de hogares puede afectar su acceso a ellos. Por eso, ante una crisis mundial como la presente, es relevante discutir si existen áreas de cuidado en esta materia.

La seguridad alimentaria y nutricional (SAN) puede entenderse como la garantía de que las personas tengan acceso a alimentos saludables y nutritivos en todo momento[1]. Esta garantía es indispensable para el buen estado de salud de las personas, el desarrollo de sus capacidades cognitivas y de su capacidad para insertarse en la sociedad productivamente y obtener ingresos adecuados para una vida digna (PEN, 2008).

Es muy temprano para precisar los posibles impactos que tendrá la atención del COVID-19 sobre la SAN. Sin embargo, debido a las alteraciones en la economía nacional y mundial, y en los ingresos de importantes sectores laborales, vale la pena prever con cuidado si podrían darse cambios que afecten la producción, el intercambio y el acceso a los alimentos.

¿Cuáles podrían ser áreas de cuidado? Por lo pronto, Costa Rica no ha registrado grandes problemas para garantizar la disponibilidad de alimentos, y tampoco figura entre los países con mayores niveles de prevalencia de subalimentación[2] y de inseguridad alimentaria grave[3] (FAO, et al., 2019). Sin embargo, como se señaló al inicio, la crisis ha afectado la capacidad adquisitiva de la población socialmente sensible, por lo que resulta vital atacar las asimetrías socioeconómicas que limitan el acceso a los alimentos.

En Costa Rica, 93.542 hogares (cerca de 339.000 personas) no tenían, antes de la emergencia, los ingresos suficientes para comer. Hay también otro dato importante: desde la crisis económica de 2008-2009, el número de hogares con ingresos insuficientes para comprar la canasta básica de alimentos (medida a partir de la línea de pobreza extrema, calculada por el INEC) aumentó significativamente (gráfico 2). El punto máximo fue 2015 (104.713 hogares; INEC, varios años). O sea, el país ya tenía un serio problema: entre el 6% y el 7% de su población, dependiendo del año, no tiene capacidad económica para comprar la canasta básica alimentaria.

Gobiernos e instituciones internacionales alrededor del mundo aún no han planteado la existencia de riesgos de desabastecimiento en los mercados internacionales de alimentos, Sin embargo, todavía no se conoce la magnitud de los impactos de la pandemia sobre su funcionamiento. Por ello, el hecho de que nuestro país dependa marcadamente de las importaciones para cubrir el consumo de granos básicos, parte central de su alimentación, introduce un nivel de incertidumbre que es necesario enfrentar.

Costa Rica es la nación en Centroamérica que, en las últimas dos décadas, registró mayor dependencia de las importaciones de maíz y frijol. El gráfico 2 muestra cuánto porcentaje del consumo de estos productos es importado. Entre el 2000 y el 2018 esta dependencia pasó de 64% a 99,4% en el maíz; de un 0,5% a un 54,5% en arroz y de 65% a 79,6% en frijoles (Cepal, 2020). Este aumento en la importación de granos básicos se dio paralelo a una disminución en el área dedicada a producirlos en el país, que bajó en un 50% entre el 2000 y 2018 (Sepsa-MAG, 2019).

El punto de estas cifras no es entrar en un antiguo debate entre SAN y un concepto alterno, el de soberanía alimentaria[4]. El enfoque es otro: en un contexto de crisis mundial, una pequeña economía abierta como la costarricense debe prever la probabilidad de cambios disruptivos en los circuitos de comercio internacional con el fin de que eventuales interrupciones en estos circuitos no tomen por sorpresa a las autoridades nacionales. Esta reflexión vale también para el caso de otras crisis mundiales posibles, como la climática.

Con la información a mano, pueden señalarse varias tareas para garantizar la SAN, algunas de las cuales habían sido planteadas, en tiempos ordinarios, por varios especialistas (Dumani, 2015; Masís, 2015 y Muñoz, 2015), y que podrían cobrar relevancia en la actual situación. Entre estas se encuentran: i) ampliar los niveles de resiliencia del sector agropecuario; ii) considerar la dependencia de importaciones en productos clave, como criterio para analizar posibles riesgos derivados de una crisis; iii) mejorar el perfil nutricional de la población y iv) reducir las brechas socioeconómicas entre los hogares, de forma que todos tengan garantizado su acceso a alimentos en todo momento y; v) generar información que permita anticipar posibles riesgos.

Es pertinente una discusión previsora sobre los retos que podría enfrentar Costa Rica durante y después de la emergencia por el COVID-19 en materia de seguridad alimentaria y nutricional, tanto por los posibles cambios internacionales, como –principalmente-, por el aumento en la vulnerabilidad social de grandes sectores de población.


[1] Según la FAO (2006) la seguridad alimentaria y nutricional es la garantía de que “todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades y sus preferencias, a fin de llevar una vida activa y sana” (FAO, 2006).

[2] Es una medida de privación de alimentos basada en el cálculo de tres parámetros importantes de cada país: la cantidad promedio de alimentos disponibles para el consumo humano por persona, el nivel de desigualdad en el acceso a ese alimento y el número mínimo de calorías requeridas para una persona promedio (FAO, 2020).

[3] Es una estimación del porcentaje de la población de un país que se enfrenta a dificultades para acceder a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y una vida activa y saludable (FAO, 2020).

[4] La soberanía alimentaria “es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pastoriles, laborales, de pesca, alimentarias y agrarias que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias exclusivas. Esto incluye el derecho real a la alimentación y a la producción de alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho de tener alimentos y recursos para la producción de alimentos seguros, nutritivos y culturalmente apropiados, así como la capacidad de mantenerse a sí mismos y a sus sociedades” (Foro de Organizaciones no gubernamentales y de la Sociedad Civil, 2002).

 

Imagen ilustrativa, UCR.

Fuente: https://estadonacion.or.cr/

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Iniciativa universitaria por Nicaragua por la adecuada atención de la salud y el respeto de los DDHH de las personas migrantes

Como es del dominio público, hay personas migrantes, entre ellas varias nicaragüenses, contagiadas con Covid-19 y al respecto queremos compartir nuestras preocupaciones y sugerencias.

1.El Gobierno del vecino país, está haciendo un manejo de la pandemia contrario a la normativa sanitaria internacional, tal y como ha manifestado la Organización Mundial de la Salud y, además de las dudas razonables sobre las estadísticas oficiales, se sabe, por denuncias de los organismos de defensa de los derechos humanos, que la población no está recibiendo la atención que se requiere.

2.No se puede descartar de que, entre los migrantes nicaragüenses hacia Costa Rica, aumente el número de personas contagiadas y no diagnosticadas por las autoridades sanitarias de su país. De hecho, los últimos casos detectados en Costa Rica son nicaragüenses de reciente ingreso al país.

3.Entendemos el temor de sectores de la población costarricense con respecto a la migración y es previsible que haya presiones para impedir el ingreso de nicaragüenses al país, por lo que consideramos necesario mantener la vigilancia policial en toda la franja fronteriza para contener a la población migrante en la zona, evitando un desplazamiento masivo y descontrolado hacia la GAM, no obstante, las acciones estrictamente policiales, deben ir acompañadas de la adecuada atención de la salud y el respeto a DDHH de los migrantes.

En ese sentido, proponemos:

Reforzar los centros de salud de la región fronteriza norte y considerar la posibilidad de habilitar un hospital de campaña, con apoyo internacional (ACNUR, OMS y OPS y BCIE entre otros.). El objetivo: extremar las medidas que eviten la propagación de la pandemia y dar el tratamiento adecuado a quien lo requiera.

Garantizar la protección del personal de los cuerpos de seguridad pública dotándoles del equipamiento adecuado para evitar el contagio. Tanto el personal de la Fuerza Pública, como del personal de salud, deben operar de acuerdo con los protocolos de salud y DDHH.

Proyectar este proceso a la opinión pública en general y prioritariamente a las poblaciones costarricenses fronterizas, para disipar temores y conjurar potenciales reacciones xenofóbicas.

05 mayo de 2020
Ciudad Universitaria Rodrigo Facio
San José, Costa Rica

 

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