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Autor: María José Ferlini Cartín

Colectivos y Organizaciones de Ciclismo Urbano sobre el uso de la bicicleta en tiempos del COVID 19

Comunicado No.3

Las organizaciones y colectivos de ciclismo urbano abajo firmantes, conscientes de la responsabilidad que tenemos todas las personas en el control de la pandemia provocada por el COVID 19 y considerando los beneficios que tiene la bicicleta como medio de transporte seguro y saludable, manifestamos lo siguiente:

Desde el mes de febrero de este año las organizaciones y colectivos que practican ciclismo urbano recreativo suspendieron todas sus salidas de tipo deportivo; incluso antes de que el Ministerio de Salud emitiera el primer comunicado de medidas preventivas.

Sin embargo, ante la restricción vehicular y ante el riesgo de contagio que representa el uso del transporte público, muchas personas han optado por movilizarse en bicicleta a sus centros de trabajo, o para hacer sus compras y diligencias cotidianas.

Que estas personas se suman a las que por años vienen usando la bicicleta como medio de transporte urbano, incrementando de forma importante la presencia de estas en la vía pública.

Que el uso de la bicicleta como medio de transporte en el marco de la pandemia del COVID 19 ha sido recomendado por la Organización Mundial de la Salud como una forma segura y saludable de movilizarse ya que permite el distanciamiento y la actividad física que el confinamiento limita.

El uso de la bicicleta como medio de transporte alivia el congestionamiento vial, mejora la salud de las personas, reduce la contaminación sónica y por emisiones y es una alternativa más saludable y segura que el transporte público.

Por lo tanto:

Instamos al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), al Ministerio de Salud (MINSA), a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y a las Municipalidades a reconocer a la Bicicleta como un medio de transporte saludable y sano que representa una forma segura de movilizarse en tiempos del COVID 19 tal como lo ha establecido la Organización Mundial de la Salud.

Instamos al MOPT, al MINSA, a la CNE y a los gobiernos locales, a establecer medidas temporales de protección a las personas que actualmente usan la bicicleta como medio de transporte y que se exponen a la circulación de automóviles a mayores velocidades, dada la menor presencia de estos en las vías. Estas medidas ya se están tomando en diversas partes del mundo. Así como a fortalecer los mensajes a la ciudadanía por una convivencia sana y pacífica en las vías públicas, con el fin de reducir los siniestros viales, que son otra pandemia mundial de gran importancia.

Instamos a quienes practican ciclismo deportivo a acatar las indicaciones del Ministerio de Salud de hacerlo en grupos no mayores a 3 personas, a menos que sean del mismo núcleo familiar.

E instamos a quienes usan la bicicleta como medio de transporte urbano a seguirlo haciendo, respetando el distanciamiento físico recomendado de 2 metros, el lavado de manos y el protocolo de estornudo.

Atentamente:

– Chepecletas
– Chicas en Cleta
– KickBike Costa Rica
– Revista Bike
– PEDAL
– ACONVIVIR
– PEDALIZATE
– Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU)
– Colectivo de Ciclismo Urbano Las Luciérnagas
– Asociación Regional Centroamericana para el Agua y el Ambiente (ARCA)

 

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Webinar EPPS- UNA: “Herramientas para afrontar momentos de cambio”

La Escuela de Planificación y Promoción Social – Actividad Académica de Formación Continua de la Universidad Nacional invita a la estudiantes al conversatorio: “HERRAMIENTAS PARA AFRONTAR MOMENTOS DE CAMBIO”, este viernes 08 y 15 de mayo de 2:00 a 03:00 p.m.

Facilitadora: Ileana Morera Vargas- Psicóloga

Inscripción: https://forms.gle/fL4ZWEz7xstiMqM19

 

Enviado por M.S.c Efraín Cavallini Acuña.

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Temporada Viciosa De Monada

Testamentum Ab Eo Tempore

Macv Chávez

Luego de haber estado como disco rayado, preocupado por el hecho de haber tenido que cumplir con mi palabra, repetí dicho acto como un vicio desde aquel incansablemente domingo hasta el día de hoy, sin pensar en ser escritor, porque, como había empezado traduciendo música, tiempo después me cayó a pelo las clases que me daría Charo Pinglo, quien -según me comentaban- eran familia del famoso músico Felipe Pinglo, además de ser una de las guitarristas del corro del grupo parroquial Jumisa, en la iglesia de Santa Ana y San Joaquín en Barrios Altos, donde estuve viviendo una temporada y donde estuve llevando catequesis de primera comunión con quince años, aproximadamente.

Charo había sido mi maestra para aprender a tocar guitarra y era buena maestra, aunque a veces me torturaba los dedos separando el uno del otro en el mango de los trastes, porque decía que así se desprenden los dedos, menos mal que era figurado, porque si no, mejor ni pensarlo. Recuerdo que la primera canción que toqué bien fue “No puedo amarte” del Gasparín peruano, Gian Marco, y luego vino la clásica de clásicas para los aprendices derramababas: “Mi pequeña traviesa”, debido a que las chicas deliraban con esa canción, tanto que solían ser coristas.

Por otro lado, debo confesar que no pasé más allá de entonar algunas canciones más, debido a que siempre me apegué a la realidad de las voces de mi madre y hermanos, quienes decían que cantaba sin ton ni son y que mejor me callara. Y por eso solo me dediqué a hacer bulla con la guitarra, hasta que finalmente descubrí que con ella podía conversar mejor que con mucha gente, razón por la cual en un retiro de jóvenes aspirantes al Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, cuando todavía estaba en la escuela, calculo que cursando el quinto año de secundaria, escribí mi primera dizque canción, una que a estas alturas no recuerdo, aunque seguro debe estar por ahí, en alguna de mis agendas, si mal no recuerdo en una agenda de diario que acabo de ver y que habíamos encontrado en una limpieza en la casa de una “tía”, cuando vivía en el centro de Lima, en la quinta la Confianza.

No voy a decir que en ese momento pensaba ser cantante, porque no es cierto, pero sí me gustaba escribir tocando la guitarra, bueno, al menos haciendo bulla, porque esas dos cosas producían en mi ser una sensación de adrenalina que no lo encontré en una relación de pareja, una sensación de levitación, algo así de alucinante para los que quieran fumar un poquito de pajas mentales de niveles literarios, algo que en ese momento indudablemente no comprendía, porque como todo niño explorador simplemente me dedicaba a jugar con la escritura y la guitarra, tan igual como lo hago hasta el día de hoy, simplemente porque si algo me hace sentir bien y es bueno sigo haciéndolo, sigo disfrutando de ello. Y por esa razón, cada vez que una canción toca mi alma, porque logra encantarme, -como la canción que me llevó a comprometerme para escribir esos versos para el Slam (No pensé que era amor de Pedro Suárez Vertiz) y la que me llevó a escribir mis dizque primeros versos (El amor de José Luis Perales), entre tantas otras que- la he escuchado por más de 24 horas sin cansarme ni aburrirme de ella, simplemente porque me llevan a comprender poco a poco y silenciosamente que debía escribir para intentar tocar el alma de las personas. Por ello mis escritos de esa época se graban entre ese amor romántico y sufrido y esa necesidad espiritual de una fe religiosa, debido a que mi vida giraba entre mi familia, la escuela, el grupo parroquial y el círculo vocacional, a raíz de un chantaje de una “tía” para hacer la primera comunión: propina y primera comunión o nada. Decisión que finalmente me llevó a ser monaguillo, para finalmente recibir una invitación para descubrir la vocación sacerdotal, desde un 26 de julio, día de mi cumpleaños, y la invitación vino de parte de uno de los tres diáconos que acompañaron a Mons. Carlos García para la celebración de la Santa Misa, por el día de San Joaquín y Santa Ana, aniversario de la parroquia y día que me pasé acolitando desde las siete de la mañana, si mal no recuerdo, hasta la una, para luego pasarme al comedor de ancianos a atender, porque dicha labor para mí era realmente bella, encantadora, debido a que mi madre desde pequeño siempre nos enseñó a ser serviciales; tanto que ese día llegué a almorzar a casa cerca de las cuatro de la tarde, a tal punto de que la única que me espero para el almuerzo fue mi madre, mientras mi hermano menor y “tíos con mi primo” atendieron su necesidad ante el hambre, porque se cansaron de esperar, tan igual como lo hicieron en la noche, porque volví a salir a las cinco de la tarde hacia la iglesia para seguir acolitando, debido a que me gustaba poder servir, para llegar a mi casa a las diez y tanto, porque después de la misa de las ocho, mi buen amigo Ernesto, que de seguro anda en algún lugar de la otra vida, mirando como ahora escribo su nombre, me invitó a cenar por mi cumpleaños; y como mi madre siempre nos dijo que la comida no se rechaza, terminé llegando tarde otra vez, encontrando a todos con cara de sueños, debido a la hora y a que querían cantarme el cumpleaños feliz, con la deliciosa torta selva negra que en aquel entonces era mi favorita, porque era capaz de comerme una entera sin problemas. Bueno, fue así que me cantaron el cumpleaños feliz plan de diez y media y cómo mi vida empezaba a dar un giro que me ayudaría a comprender más cosas de la realidad del ser humano la pasé muy bien aquel día, sin importarme si había pasado todo un día fuera de casa, pero sin dejar de compartir con mi familia, al menos un rato, logrando romper por primera vez la costumbre de estar con ellos todo el día.

Uno de esos diáconos, con quien no traté más que un saludo se convertiría en uno de mis grandes y mejores amigos, uno con el que puedo conversar temas personales a pesar de que hace mucho vengo dándome de agnóstico o ateo de las religiones, una pendejada que me inventé para no andar dando explicaciones de que creo en Dios, como ser superior, pero no en las iglesias o religiones, debido a que me recuerdan a los partidos políticos o equipos de fútbol, aunque no por eso niego las bondades que tienen, como tampoco justifico sus pendejadas, pero eso son temas para después; porque por ahora basta decir que estos 3 diáconos cumplieron una misión en mi vida, por así decirlo, porque uno es de invitación y formación, otro solo de preparación, porque a estos dos solo les interesaba un objetivo, mientras que al último, quien llegó a ser mi amigo y hermano, siempre le ha importado la persona como tal, algo que valoro mucho, incluso hasta tenerlo como uno de los personajes que me ayudó a comprender que si vamos a conocer a una persona es mejor saberla, antes que conocerla, porque el saber implica acción, interrelación real, en cambio el conocerla solo implica noción de lo que parece ser.

Entonces, los días escolares pasaban entre la bulla musical, la transcripción de canciones, la parroquia, el comedor de ancianos, el círculo vocacional y la familia, entre una que otras mudanzas, debido a que los bolsillos nos pedían cambios, tan igual como iba cambiando mi idea de estudiar derecho por ingresar al seminario para seguir discerniendo la posibilidad de saber si tenía o no vocación, algo que fui descubriendo en el tiempo, logrando saber que no, porque apenas salí del colegio ingresé al seminario y duré un año. No puedo negar que la experiencia del seminario fue muy bonita, una de las mejores vidas, siempre he dicho, pero que finalmente no era la vida que siempre perseguía, y parte de ello se lo debo a los formadores que me ayudaron a verlo mejor, sobre todo a un buen amigo, de quien solo sé por medio de mi amigo y hermano sacerdote, quien siempre termina haciéndome saber que todavía está vivo Efrén, el buen amigo que finalmente me hizo comprender algo cuando me dijo la razón del por qué se iba del seminario.

“Yo puedo quedarme aquí, mostrar que tengo vocación y hacer bien las cosas. Traer muchas vocaciones, porque sé que soy bueno en eso, pero sé también que tarde o temprano voy a terminar enamorándome y formando una familia y me iré con la primera mujer que me enamore o tiente en la parroquia y eso sería hacer perder la fe a la gente más de las que pueda acercar quedándome. Entonces, por eso prefiero irme, porque sé que tengo vocación para una familia”, me manifestaba con toda la cordura del mundo, tanto que me dejó pensando hasta decirme que debía esperar la respuesta que había solicitado el primer día que volví al seminario luego de las vacaciones de medio año. “Fiat Voluntas Tua, Non Mea. (Hágase tu voluntad y no la mía)”, recuerdo que dije cuando quise hacer mis maletas para irme a casa, debido a que sentía que ese no era mi lugar. Me sentía ausente frente al santísimo y no porque no lo respetara ni nada, sino porque simplemente sentía que no era lo mío. Logrando comunicárselo a mi formador y director espiritual -obligatorio-, porque luego de eso me busqué un director espiritual personal, aunque eso estaba prohibido por ser del primer año, pero igual me valían madre las prohibiciones sin sentido, porque yo era libre de elegir a quien quisiera para abrir mi ser, así que elegí al Padre Joaquín por su calidad humana, y escribo Padre con mayúscula porque realmente fue un gran y admirable sacerdote, a tal punto que logramos desarrollar una gran amistad viéndonos por varios años, hasta que se volvió a su tierra natal, razón por la cual llegué a admirarlo muchísimo por quién era como persona, pues tenía una calidad humana indiscutible, era un hombre que me enseñó a que el bueno corazón y la pureza del alma no se debe perder jamás, pase lo que pase, golpee lo que golpee la vida, algo que venía a afianzar la formación que había recibido de mi madre y también mi padre, quienes a pesar de sus limitaciones humanas siempre nos enseñaron a ser personas y no animales salvajes, para saber tolerar a los demás por más que no estemos de acuerdo con ellos y sus acciones, sin dejarnos dañar por nadie.

Finalmente la respuesta del seminario llegó por parte del rector, luego de seis meses de espera y de haber andado una corta temporada en cuidados médicos, porque un par de meses después de las vacaciones, a las cinco de la mañana, un dolor en el pecho me despertó llorando, logrando notarse por primera vez una vena en el lado izquierdo de mi pecho, algo que definitivamente me asustó en cuanto lo vi, porque era raro, más raro porque era consciente desde los diez años sufría del corazón, una cosa de cuidado -según el médico-, pero que con el paso de los años empecé a mandar al carajo, luego de que mi buen “abuelo” de cariño y espiritual, Don Manuel Moreno, me curara del principio de epilepsia que me habían detectado un tiempo después del corazón y la hernia umbilical, enfermedades que fueron detectadas al mismo tiempo, enfermedades que venían como las siete plagas de mi apocalipsis con tan solo diez años, algo que me volvía en la cancha de futbol durante el curso de educación física como un Andy de los Súper Campeones, motivo principal por el cual el rector me dijo que no tenía vocación, algo que en ese momento me disgustó bastante, porque pude notar que su razón principal para decirme que no tenía vocación era mi enfermedad, debido a que por ello causé un gran problema en el seminario: la prohibición de las salidas de a uno a cualquier gestión que se tenga que hacer fuera del seminario, debido a la llamada de atención que Juan Luis Cardenal Cipriani realizó al rector por mandarme solo al hospital, solo porque me encontré con él -mismo Chavo: “sin querer queriendo”- en un pasillo del hospital de policías, donde me pude hacer ver gracias a la generosidad del Padre Joaquín y del doctor Ricardo Paredes, quien era muy amigo del Padre.

Recuerdo que aquel día había asistido a hacer unos análisis para ver cómo iba mi corazón, debido al problema del sobresalto de mi vena, algo que les había preocupado a los médicos al verlo, decían que era una cosa rara, razón por la cual me mandaron a hacer una serie de análisis, siendo la prueba de fuerza la última instancia, por eso, en ese momento, yo estaba esperando en una silla que se encontraba en el encuentro de los tres pasillos del ala derecha de esa zona del Hospital de Policía en el que me encontraba, mientras el médico se encontraba en el pasillo derecho, en su consultorio y con un grupo de médicos, celebrando el día del médico interno o algo parecido, mientras que en el lado izquierdo empezaba a sonar un golpe de zapatos que venía acompañado de una voz que me hacía decir: “no jodas”, las mismas palabras que usaba en mis pensamientos cada vez que veía al Cardenal en la capilla de la Catedral de Lima, en el seminario o en algún evento religioso, porque después de que un compañero de seminario me lo presentó en el patio de Los Naranjos, un domingo después de misa, no dejó de saludarme cada vez que me veía, llegando al punto de estar en círculo con algunas autoridades del seminario y otros chicos de mi año, saludando a todos hasta llegar a mi persona y preguntarme cómo estoy e irse sin seguir saludando a los otros, dejando en el aire a algunos compañeros, algo que había inspirado al director espiritual obligatorio la frase que me hizo mandarle a la mierda, un tiempo después de ese encuentro con el Cardenal en el hospital, del que quise escapar tapándome con el libro Rosarium Virginis Mariae que había llevado para leer mientras me hacía las pruebas y esperaba los resultados, cosa que no sirvió de nada, porque a pesar de que tenía la cara tapada oí como lo pasos se detenían frente a mí mientras mis oídos recibían un “Hola” que me condujo a saludar: “ah, señor Cardenal”, con cierta ganas de decirle “no joda”, y no porque me tratara o cayera mal, sino porque sabía bien que no iba a terminar en nada bueno ese saludo, y así fue. Me preguntó qué estaba haciendo ahí, le dije lo que sucedía y se asustó cuando le mencioné que me iban a hacer una prueba de fuerza. Me pidió hablar con el doctor. Le dije dónde estaba, pidiéndome que lo condujera ahí. Tocó la puerta y la abrió de inmediato preguntando por el doctor. Casi todos dijeron a coro “Señor Cardenal”, mientras que el doctor descendía avergonzado de la mesa de su consultorio, donde estaba sentado mientras brindaban con su gaseosa. El doctor salió, el Cardenal le dijo lo que yo le había dicho y el doctor le confirmó que era así, pero el Cardenal le prohibió que me lo hicieran la prueba por mi edad, salvo que fuera realmente necesario. El doctor le dijo que eso lo estaba evaluando el médico especialista y que cuando trajeran los resultados de los otros análisis me confirmarían si me iban a hacer el análisis o no. Entonces el Cardenal le dijo que estaba bien y que me tuviera cuidado, mientras que a mí me dijo que le diga al rector de su parte que si me tenían que hacer la prueba de fuerzo tenía que mandarme con alguien más, es más, que para cualquier cosa tendría que mandarme con alguien, dejándole en claro al doctor que si estaba solo no me podían hacer la prueba de fuerzo, algo que le dio cierto miedo o nervio al doctor, a tal punto que apenas el Cardenal se retiró me hizo saber de qué me podía ir y que cualquier cosa me iban a hacer saber con el Padre Joaquín para que le avisara al rector, cosa que fue así, porque el Padre Joaquín le dio los resultados al rector, quien recién me los hizo saber fin de año, el día que me invitó a irme a casa.

Al volver al seminario tuve que cumplir la orden, fui donde el rector, le toqué la puerta y no necesité decir más que “el Cardenal me dijo” para que el rector dije: “sí, ya me llamó”; y fue así como aquel suceso causó un gran revuelo en el seminario porque, para buena suerte mía, aquellos días estábamos en retiro de silencio por tres días, donde nos daban diversas charlas, meditaciones y oraciones, logrando sacar el tema uno de los formadores en plena charla, diciendo que “gracias a que el Cardenal había encontrado a uno de sus hijitos en el hospital, a partir de esa fecha nadie sale solo ni siquiera a comprar”, algo que hizo que algunos voltearan la mirada hacía mí, porque para mala suerte el único que iba al médico por esos días era yo, debido a que me ausentaba en algunos desayunos y almuerzos, logrando recibir la mejor atención de las señoras de la cocina, al punto de que un día el rector les pescó de cómo me engreían con la comida, incluyendo a la jefa de la cocina, con quienes soltaron unas carcajadas porque se suponía que yo andaba enfermo y debía comer dieta, dieta que era un buen banquete, porque aparte de servirme muy bien me trataban como en casa, con mucho amor, con bastante cariño, como para que la comida sea más deliciosa, porque el mayor secreto de un buen plato de comida es el amor, algo que había aprendido a valorar gracias a las señoras de la cocina, quienes hacían maravillas para darnos de comer delicias divinas, a tal punto que un día sirvieron un plato que parecía vómito y nadie quería comerlo al principio por su apariencia, pero apenas lo iban probando querían más.

Luego, al terminar la charla, mientras íbamos rezando el rosario, algunos se cruzaban conmigo solo para decirme: “así que tú eres el culpable”, “así que tú eres el engreído”, “así que es tu culpa”, “así que tú eres el hijito” y cosas parecidas, debido a que unos contados sabían que yo era el que iba al médico por esos días, porque algunos eran mis compañeros o porque me habían visto en la cocina fuera del horario de la comida, logrando romper su silencio con esas palabras que me hacía tener cierta cólera hacia el Cardenal, porque tampoco era para tanto, pero bueno, eran sus normas y había que acatarlas, aunque no estaba de acuerdo con ello, aunque en sí era lo mejor, por más que no era nada agradable andar recibiendo esos desagradables comentarios que empezaron a llegar desde ese momento, siendo la gota que derramó el vaso el comentario que hizo el director espiritual obligatorio, quien en una tertulia decía que ahí nadie tenía preferencia, “así sea el hijito del Cardenal”, mientras me miraba fijamente al decirlo, algo que me hizo buscarlo en su oficina para decirle que se fuera a la mierda, porque yo no era ningún hijito del Cardenal ni de nadie; y que si me quedaba era para seguir descubriendo si tenía vocación para ser sacerdote o no, porque él sabía muy bien que yo ya me hubiera ido, motivo que me llevó a decirle también que a partir de esa fecha dejaba su dirección espiritual, aunque igual iría a verlo solo para cumplir con las normas del seminario y me fui, no sin antes hacerle recordar que yo me quise ir el primer día que volví de vacaciones y que tanto él como mi formador me habían pedido que recibiera la respuesta del Señor, algo que acepté con gusto y dando lo mejor de mí, pero sin aceptar cosas que no son, porque no en vano muchas personas estaban rezando por mí, incluso ayudándome como las monjitas de la cuadra quince de la avenida Brasil, como mi prima hermana, Ofelia, con su esposo, Jaime, a quienes no dejo de admirar, porque mi prima con su gran bondad humana me hizo ver que uno debe sentir gozo al dar lo mejor de uno cada vez que se puede; mientras que su esposo es admirable porque se hizo un hombre de bien solito, a pesar de las grandes dificultades que le tocó vivir, siendo una de las personas que me inspiró a que uno puede lograr cosas en la vida sin ser corrupto ni ladrón ni mentiroso, y que uno mismo puede autoformarse con grandes y extraordinarias aspiraciones en una sociedad tan podrida por la corrupción. Y esa fueron las razones por las cuales cuando llegó la respuesta del recto me sentí un tanto aliviado, pero también un tanto molesto, porque sabía que dicha decisión no solo era solo porque no tenía vocación, sino también motivado por la cuestión de mi salud, cosa que con el tiempo logré comprender que definitivamente era lo mejor, porque finalmente hubiera terminado saliendo casi como Efrén, solo que no porque quisiera casarme con una, sino porque no era mi vocación, debido a que comprendí que las mujeres son lo más cerca que uno puede estar de Dios, por eso pienso que debemos admirarlas y venerarlas más y más, pero sobre todo cuando vemos que son mujeres madres, algo que no es fácil de lograr en estos tiempos, donde las mujeres son mamá, por el título que obtienen al tener un hijo, casi como los padres que engendran.

Lima, 03 de mayo de 2020 a las 02:01 horas

 

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Dos palabras se nos vienen encima estos días

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque dos palabras se nos vienen encima estos días y con ellas estamos lidiando cada uno cada una y el país, quizás también el mundo: sufrimiento resiliencia.

Y llena de esperanza que podamos aprender de tantas personas o familias, para salir adelante en medio de la privación; algo así como rehacerse en medio de la crisis, antes que postrarse y sufrir derrotadas.

(Otras muchas sencillamente les han arrebatado trabajo y comida)

Tantas personas ahora afectadas y entre ellas tantas muestras de heroísmo y lucha; un continuo no aflojar: resiliencia, ese superar con éxito las adversidades.

Constatar ese repetido y heroico esfuerzo o capacidad de las personas para salir adelante, sobreponerse al dolor, a la angustia y zozobra que ahora nos aflige, es motivo suficiente para renovar la fe en las personas y en especial en las que son pueblo, comunidad, vecindad.

La resiliencia va más allá de resistencia y el sufrimiento, quizás porque no vale quedarse ahí, hacer de víctima no es parte del superarse y del lidiar con el dolor o sufrimiento diario.

Son las diversas maneras de llevar a la práctica las palabras de Viktor Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

¡Seguimos!

Una cita de complemento:

“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última”. Martin Luther King.

 

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Foro virtual Resistencias comunitarias: luchas indígenas ante el extractivismo durante la pandemia

San José, 07 de mayo de 2020.- De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la emergencia de salud por la propagación del COVID-19 producirá “impactos desproporcionados” sobre las poblaciones indígenas en el continente americano.

Aunado a esta crisis, los pueblos indígenas de nuestra región continúan enfrentando violencias históricas: exclusión, discriminación, extractivismo, amenazas, ataques y asesinatos, que impactan gravemente el derecho de los pueblos indígenas a la alimentación, al agua, a la salud, a su derecho a consultas previas, libres e informadas, a sus territorios ancestrales, a su integridad y a sus vidas.

Frente a este complejo contexto, y ante las respuestas estatales que han fallado en garantizar la salud y vida de estas poblaciones e incluso profundizado sus riesgos, las comunidades indígenas de la región latinoamericana continúan resistiendo, tanto a los retos históricos como a los actuales.

Así, el próximo martes 12 de mayo a las 2:00 pm hora Centroamérica tendremos el primero de dos foros virtuales sobre las dignas resistencias de los pueblos indígenas en el contexto actual. En este primer espacio, líderes y lideresas indígenas de la región abordarán y compartirán estrategias de lucha ante la instalación de proyectos extractivos en sus territorios.

Para ello, contaremos con las siguientes personas panelistas:

  • Bertha Zúniga Cáceres – Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), pueblo indígena lenca, Honduras
  • Cendela López Kilton – Presidenta de la Asociación de Mujeres Miskitas (MIMAT), pueblo indígena miskitu, Honduras
  • Justino Piaguaje – Presidente de la Nación Siekopai, pueblo índigena transfronterizo Siekopai, Ecuador y Perú
  • Andrés Tapia – Dirigente Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE), Ecuador

Este webinar busca ser un espacio para el encuentro y el compartir de los pueblos indígenas en la región latinoamericana con el fin de abordar los impactos diferenciados de la pandemia, pero también conocer las diversas formas en que estas comunidades resisten a esta crisis y a las históricas, al tiempo que se abordan las obligaciones que deben asumir los Estados de la región para garantizar la salud y vida de estas poblaciones.

Acompáñanos en este foro virtual el próximo martes 12 de mayo a las 2:00 pm hora Centroamérica, inscríbete para participar aquí: http://bit.ly/2WbnYNd

 

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Científicos de la UCR buscan crear una prueba que detecte a personas que sufrieron COVID-19 sin saberlo

Las investigaciones ya dieron inicio

La opción no sustituye a la prueba oficial de PCR para diagnosticar la enfermedad y sus insumos pueden ser elaborados en Costa Rica

La prueba serológica complementaria que propone la UCR no detecta el virus activo, sino la respuesta del cuerpo al virus mediante los anticuerpos. Foto: Anel Kenjekeeva.

¿Es posible que una persona se haya enfermado de COVID-19 y lograra recuperarse sin saberlo (pues jamás experimentó síntomas)? La respuesta es sí. Algunas investigaciones científicas internacionales, publicadas en Alemania y Estados Unidos, respaldan esta posibilidad y Costa Rica podría no ser la excepción.

Para comprobarlo en el país, se necesitan estudios sólidos que permitan la eventual creación de una prueba complementaria al diagnóstico, capaz de elaborarse en suelo costarricense y ser de bajo costo. Precisamente, esa es una labor que ya están llevando a cabo un grupo de científicos de la Facultad de Microbiología y del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas de la Universidad de Costa Rica (Inifar-UCR).

Ahora bien, la pregunta tal vez sea: ¿de qué sirve conocer si hay personas que tuvieron la enfermedad y se recuperaron sin percatarse? Sencillo: esta información permitiría descubrir a posibles individuos inmunes y que el Ministerio de Salud tenga datos útiles para valorar la pertinencia de las medidas de restricción.

“Será información muy valiosa para el Ministerio de Salud. Por ejemplo, el saber cuántas personas experimentaron la enfermedad, sin darse cuenta y generaron anticuerpos, podría ayudar a flexibilizar medidas de restricción, porque el peligro de volver a contraer la enfermedad disminuye”, aclaró el Dr. German Madrigal, director del Inifar-UCR.

La experiencia científica afirma que los individuos ya recuperados de una enfermedad viral son personas con bajo riesgo de reinfección. Aún no se sabe si pasa lo mismo con el SARS-CoV-2. Por lo tanto, al encontrar individuos asintomáticos recuperados del COVID-19, también se podrá analizar el comportamiento del virus a largo plazo.

Es necesario mapear a las personas asintomáticas y los que superaron el virus sin saberlo, porque aún sabemos muy poco del SARS-CoV-2. Identificar a gente que ya se recuperó ayuda a tener control de algunas poblaciones, como del personal médico”, dijo el Dr. Ismael Segura Ulate, biólogo molecular y docente de la Facultad de Farmacia e investigador del Inifar-UCR.

Esta prueba no pretende sustituir la PCR, sino ser una aliada más.

¿Cómo funcionaría?

Si todo sale bien, el equipo científico de la UCR está en la capacidad de generar una prueba complementaria que, a diferencia del examen actual que se implementa en Costa Rica, utilizará muestras de sangre. Mediante esa técnica, se calcula que de dos a tres horas se podría identificar a recuperados del COVID-19 que estuvieron en contacto con el virus sin saberlo.

La prueba serológica (sanguínea) brindaría una alternativa adicional clave. En estos momentos, para diagnosticar a un paciente con COVID-19, Costa Rica emplea un test conocido como reacción en cadena polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). A nivel internacional, este método es uno de los más importantes porque permite obtener millones de copias de un fragmento del virus y, en este caso, saber si se trata del SARS-CoV-2.

Sin embargo, ese método tiene algunas limitaciones. Una de ellas es que detecta el virus activo en un marco de tiempo específico. En palabras más simples, hay una fecha de vencimiento. Por lo tanto, la PCR no se puede usar cuando una persona ya estuvo contacto con el virus y se recuperó, porque —muy probablemente— su sistema inmune ya eliminó el microorganismo.

“La PCR es un método que detecta la información genética cuando el virus está activo en la persona. Por lo general, esta prueba solo se aplica a pacientes sospechosos con un evidente cuadro de síntomas. Esto último quiere decir que los asintomáticos (personas sin síntomas) podrían no estar siendo contemplados”, explicó el Dr. Madrigal.

La idea de los investigadores es tener el conocimiento científico necesario para crear en el futuro la prueba complementaria, la cual no pretende sustituir a la PCR, sino que sea una aliada en el diagnóstico.

Cualquier prueba de detección tiene sus pros y sus contras. Por eso, tener pruebas adicionales genera un aporte invaluable para la salud pública nacional. Foto: Anel Kenjekeeva.

Lógica científica

Cuando nos contagiamos con un virus, el sistema inmunológico reacciona contra el microorganismo para defenderse. Así, el cuerpo humano empieza a generar sus propios soldados: los anticuerpos.

Los libros de microbiología constatan que los primeros anticuerpos en producirse para combatir el virus son los conocidos como IgM. Estos son los “guerreros” iniciales de nuestro organismo y se originan entre los cinco y siete días después del inicio de los síntomas.

Después de los IgM, se generan otras defensas invaluables, los IgG. A diferencia de los IgM, los IgG son “guerreros” de larga duración en la vida del individuo. Gracias a estos últimos, las enfermedades como el sarampión o la varicela no vuelven a enfermar a una persona, salvo si esta tiene alguna condición de fondo.

Ahora bien, la propuesta de los expertos de la UCR es encontrar en la sangre los anticuerpos IgM y los IgG contra el virus SARS-CoV-2.

Si una persona está infectada, existe la posibilidad de hallar los IgM en los primeros siete días desde que la persona inició con los síntomas. Ese es el momento cúspide, cuando la mayoría de los pacientes se presentan a los servicios médicos.

“Al aplicar la prueba serológica, y si resulta positiva, hay dos posibles escenarios. El primero es que la persona esté generando anticuerpos IgM contra el virus. Esto último es lo que daría una alerta epidemiológica”, manifestó el Dr. Madrigal.

En la investigación, el IgM es tan solo un valor secundario. Encontrar estos anticuerpos indicaría la eventual presencia activa del virus. No obstante, existe el riesgo de que no se encuentren en la persona y, aun así, el individuo esté enfermo de COVID-19. Sin embargo, estudiar los IgM es vital, pues estos podrían revelar información científica importante.

Posible inmunidad

El segundo escenario, el que guía la investigación, es usar la prueba para saber quiénes se recuperaron del padecimiento sin saberlo. Si alguien sanó, tendrá anticuerpos IgG contra el COVID-19. Estos pueden localizarse entre los días 10 y 14, cuando muy probablemente el virus fue desechado del cuerpo.

Si los IgG son encontrados, se proporcionará la oportunidad de hacer “barridos epidemiológicos”. En términos simples, es saber cómo se ha distribuido la enfermedad en función del tiempo, del lugar y de las personas.

La principal ventaja de la prueba sangre es que es más barata que la PCR y se puede hacer de manera masiva.

La prueba de sangre podría detectar las dos cosas, los IgG o los IgM. Idealmente, una prueba de este tipo debe involucrar ambos para saber cuál está presente. Las pruebas que se han desarrollado internacionalmente incluyen las dos opciones”, ahondó el Dr. Segura.

Si el resultado IgG es positivo, Costa Rica podrá conocer, con una prueba alternativa, a los que se han infectado sin saberlo y, por lo tanto, si hay menos población con riesgo de contagio. A esto se le conoce como la “inmunidad del rebaño”.

¿Cuándo se debe usar una prueba serológica? 1. Cuando se tiene dudas sobre un resultado en la PCR. 2. Para estudiar a la población general mediante una muestra significativa. Foto: Anel Kenjekeeva.

Experiencia internacional

Actualmente, Alemania y Estados Unidos están llevando a cabo este tipo de pruebas serológicas. Con base en un artículo publicado en Science, en esos territorios y en los Países Bajos se encontró que entre el 2 % y el 30 % de ciertas poblaciones ya han sido infectadas con el virus.

Los números anteriores implican que los casos confirmados por PCR son una fracción menor de la cantidad real de personas infectadas.

“Las pruebas serológicas han sido criticadas, porque muchas, por intentar salir rápido al mercado, no tienen la suficiente robustez y dan muchos falsos negativos. La sensibilidad y la especificidad no son las mejores. Además, hay que diferenciar las pruebas de detección rápidas y las ELISA. Las ELISA son pruebas más robustas, pero aún pueden dar errores. Nosotros queremos un producto que cumpla con todos los estándares de calidad”, destacó la Dra. Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la Facultad de Microbiología de la UCR.

Asimismo, la Food and Drug Administration (FDA) señala que la prueba de detección de anticuerpos debe considerarse como tan solo una ayuda.

“Para las pruebas serológicas se necesita estandarizar las técnicas de producción de antígeno, las variables metodológicas, la sensibilidad, la especificidad y sus valores predictivos. Además, se debe valorar su robustez y qué tan buenas serán en su uso. Aún no se pretende que la prueba sea utilizada en el ambiente clínico de diagnóstico hospitalario. Por eso, se espera que se use como una herramienta accesoria en la investigación y, si brinda buenos resultados, ya se pensará en el siguiente paso”, explicó la Dra. Corrales Aguilar.

El principal aporte de la prueba serológica es que, a diferencia de la PCR, el test es más barato y tiene el potencial de aplicarse de manera masiva.

Lo que viene

El desarrollo de la prueba dependerá de los resultados de la investigación. El Dr. Segura enfatizó que los estudios apenas empiezan y el objetivo es que sirvan para concretar la iniciativa en el ámbito clínico de ser posible.

“En esta etapa inicial estamos identificando cuál es el mejor método de detección a través de anticuerpos para el COVID-19. Una vez que hallamos determinado el método, vamos a intentar movernos a una etapa de desarrollo para aplicarlo a nivel clínico. Pero, por el momento, la etapa inicial es meramente exploratoria”, aseveró Segura.

Si se obtienen resultados satisfactorios, los científicos están en la capacidad de generar soluciones acopladas al sistema de salud costarricense, viables en términos económicos.

“Aún no sabemos cuánto tiempo durará la emergencia. Por eso, vale la pena invertir en medidas que nos ayuden a ir volviendo a la normalidad. Es dinero bien invertido cuando se alcanzan soluciones. Si la prueba, por alguna situación particular no se logra concretar, ese potencial de investigación se va a mantener. No es algo que se vaya a perder, se resguardará y se le podrá sacar provecho en el futuro cuando se tengan las condiciones”, afirmó el Dr. Segura.

En total, participan cuatro especialistas de la UCR y se espera que el proceso de investigación tenga sus primeros resultados en los próximos siete meses, siempre y cuando no se presenten contratiempos.

Conozca al equipo científico

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Declaración pública de la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros Agrónomos

Declaración pública de la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Costa Rica ante la actual situación del sector agropecuario nacional.

La agricultura ha sido una actividad fundamental de nuestra economía, generando empleo, encadenamientos productivos e ingresos en comunidades rurales y urbanas.

También ha sido fuente de progreso social para los costarricenses y clave en los momentos más complicados de la vida nacional. Es innegable que, en la presente crisis sanitaria, nuevamente ha demostrado su trascendencia, al garantizar la seguridad alimentaria de la nación.

Hoy, mientras se pide que la mayoría de la población se mantenga en casa para mitigar el contagio de la enfermedad COVID-19, los productores, apoyados por nuestros profesionales de la agricultura, siguen trabajando para asegurar los alimentos esenciales que el país requiere. Tal empeño también merece reconocimiento, agradecimiento y dignificación.

El sector agropecuario costarricense, a pesar del abandono al que ha sido sometido por décadas, con sumo esfuerzo enfrenta estos inesperados retos en sus procesos productivos y en la comercialización interna y externa.

Reconociendo que las situaciones especiales demandan medidas extraordinarias, la producción agropecuaria nacional requiere de un decisivo y claro respaldo del Gobierno de la República, para procurar su efectivo fortalecimiento y garantizar de manera más eficiente la seguridad alimentaria, así como el progreso económico y social del sector.

Las indispensables medidas para alcanzar los propósitos indicados, requieren fundamentarse en un reconocimiento oficial de que la agricultura y sus servicios conexos, deben considerarse esenciales para el funcionamiento de las cadenas agroalimentarias y comerciales.

Tal reconocimiento ha sido recomendado por organismos internacionales, en particular la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): “Es clave que los gobiernos declaren la alimentación y la agricultura como actividades estratégicas de interés público nacional, con apoyo de todos los órganos del Estado y de la población. Es esencial mantener vivo el sistema agroproductivo, para que la crisis sanitaria no se transforme en una crisis alimentaria.”

En consideración de lo expuesto, reiterando el valor estratégico de la agricultura y con el fin de enfrentar de mejor manera la presente situación de crisis, respetuosamente sugerimos al señor Presidente de la República adoptar las siguientes medidas.

  1. Declarar la producción alimentaria y la agricultura como actividades estratégicas de interés público, en el marco de la presente Emergencia Nacional, de manera que el Poder Ejecutivo, por la vía de excepción, pueda gestionar las acciones y asignación de los recursos necesarios para atender esa condición.
  2. Restituir y garantizar la rectoría del sector agropecuario en la figura del Ministro de Agricultura y Ganadería.
  3. Convocar a un diálogo nacional, destinado al establecimiento de una agenda consensuada, para garantizar el fortalecimiento del sector agropecuario y una estrategia común para el periodo post COVID-19.
  4. Diseñar un plan de financiamiento extraordinario para la agricultura, liderado por la banca pública y considerando sus particularidades productivas del sector.
  5. Impulsar la reactivación de la asistencia técnica básica y de la transferencia de las nuevas tecnologías para los diferentes grupos de productores, con la colaboración coordinada de las agencias de extensión agrícola, universidades y otras organizaciones públicas y privadas.

Declaración CIAgro 6 mayo 2020

 

Foto: MAG

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Los comentarios del ministro de Agricultura están lejos de ser desatinados

German Masís

Han causado revuelo las declaraciones del ministro Renato Alvarado al frente del Ministerio de Agricultura y Ganadería de esta Administración, cuando afirma que “Las políticas agrícolas desarrolladas por los gobiernos desde 1990 al 2014 pusieron de rodillas a las personas productoras de Costa Rica”.

Además, agregó que “He insistido en que las condiciones negociadas en los tratados de libre comercio (TLC) exponen y condenan a la ruina a la agricultura nacional, es decir, a los agricultores y las agricultoras”. (LN,2-5-2020, tomado del perfil de Facebook del ministro).

No obstante, esta posición del ministro no es ni desatinada ni trasnochada como lo hacen aparecer los principales medios de comunicación y algunos de sus críticos, ya que por el contrario responde a su visión más equitativa e incluyente del desarrollo agropecuario, baste recordar que cuando llegó a asumir el cargo manifestó que “La posición que traigo al Ministerio es proteger la producción nacional…”.

El ministro Alvarado es un productor porcino y es justo reconocer que luego de haber sido designado como ministro y en la cercanía que tuvo con algunos académicos ligados a las políticas agrícolas, expresó su interés por resolver los problemas de la pequeña y mediana producción, las disparidades del comercio agrícola, las condiciones de pobreza de un sector amplio de agricultores y los efectos perjudiciales de los Tratados de Libre Comercio sobre algunas actividades y productores.

El ahora ministro, reconoció en ese momento que la razón de que los agricultores que producen para consumo interno tengan una baja productividad, se debe en buena medida a las políticas de desestimulo y al desmantelamiento de la institucionalidad del sector agropecuario, ocurrida a partir del primer Gobierno de Oscar Arias y de las políticas de los Gobiernos siguientes centradas en el modelo de promoción de exportaciones no tradicionales.

En las décadas de los 80 y 90s diversos documentos(entre ellos ESEEUNA y Otros, No Hay Paz sin Alimentos y Vermmer, R, El Cambio en la Agricultura: el caso de los Granos básicos,1990) señalaron el impacto de las medidas de ajuste estructural, liberalización económica y apertura comercial, en especial sobre la producción de granos básicos que provocó la eliminación de la participación del CNP en la comercialización y la fijación de precios, el cierre del crédito a esas actividades, la liberalización de la importación de granos y la reducción de la asistencia técnica del MAG.

Desde entonces, la producción de granos básicos, pero también la producción de hortalizas, frutas, tubérculos, el pescado y la leche para el mercado interno, han sido no sólo desestimuladas, si no prácticamente abandonadas por la política y la institucionalidad pública, a pesar de que son las que garantizan la alimentación y la seguridad alimentaria de la población y eso el ministro lo sabe.

Se conversó con él, acerca de que la Economía tiene dos motores, uno el de la exportación que funciona muy bien y está muy estimulado y apoyado por la institucionalidad (Comex, Procomer, Cinde) y el otro el de la producción para el Mercado interno que se encuentra apagado y que una política equilibrada debiera favorecer su reactivación y dinamización.

Asimismo, se coincidió, en que los países desarrollados protegen mediante subsidios y ayudas directas millonarias a la agricultura y a la producción de alimentos, como el programa Farm Bill en Estados Unidos y la Política Agrícola Común (PAC) en la Comunidad Europea, en razón de que ésta es una actividad estratégica para los Estados y la sociedad, mientras se recomienda a las países en desarrollo eliminar el apoyo a los productores y reducir los recursos para el Sector 

Se le comentó que en el 2014 un grupo de ex académicos de la Universidad Nacional había elaborado una propuesta de política agropecuaria alternativa dirigida a apoyar la producción agrícola para el mercado interno y que se justificaba en que “la producción para el mercado interno ha sido abandonada por los Gobiernos desde hace 25 años, debido al énfasis en los productos de mayor valor dirigidos a los mercados externos, provocando el deterioro de la producción y comercialización interna de alimentos y el desmantelamiento del esquema institucional de apoyo de que gozaba el sector”(Alfaro, R y Otros, Propuesta de Política Agroalimentaria para el Mercado Interno,2014), por la que se interesó a pesar de que fue desestimaba por el Ministro anterior.

La preponderancia del sector agroexportador como generador de divisas y las vulnerabilidades de la producción agrícola para el consumo nacional son una realidad de la economía y la política costarricense, por lo que los comentarios del ministro Alvarado no son un desvarío suyo, sino más bien parte de su pensamiento como productor y de su crítica al modelo agropecuario instaurado hace varias décadas.

Ese pensamiento, le permite aceptar que “Hoy, sorprendido, escucho las voces de quienes históricamente se han dedicado a despedazar el agro costarricense, reclamando que no tenemos suficientes granos básicos. ¿Hablan en serio? Discurso obsceno y vulgar de mercaderes, quienes han defendido a ultranza la apertura comercial, los monopolios de algunos supermercados y las importaciones masivas” (Ídem, LN,2-5-2020)

Estos comentarios del ministro debieran llamar a la reflexión a quienes como Autoridades del Sector Agropecuario en los Gobiernos anteriores y a los miembros de la Cámara de Agricultura ahora críticos del ministro, alineados tradicionalmente a la perspectiva de los agronegocios y del sistema agroindustrial corporativizado, han sido los que han conducido a la agricultura nacional por la senda del monocultivo y de la agroexportación.

Mientras los grandes desafíos de la política agrícola y rural siguen siendo avanzar hacia una agricultura más sostenible en el uso de los recursos de la finca, una agricultura más sana y saludable con tecnologías apropiadas y opciones de comercialización y agroindustrialización más accesibles para las familias y de cuyo valor se apropien éstas y sus comunidades, como la forma más efectiva de reducir la pobreza rural.

 

Foto: MAG

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Voces jesuitas sobre la pandemia

Compartimos la revista aurora, con una visión de la pandemia desde el enfoque jesuita.

En la presentación, el presidente de la Conferencia de Provinciales en América Latina y Caibe (CPAL) señala:

“Muchas iniciativas han sido implementadas a nivel local y regional por diferentes grupos de colaboradores y amigos de la Compañía de Jesús: acompañamiento espiritual, psicológico y médico virtual, colectas y distribución local o regional de alimentos, programas de educación a distancia, investigación científica y producción de insumos emergenciales, apertura de espacios físicos para necesidades públicas y cuidado de personas vulnerables o enfermas, acompañamiento pastoral y humanitario a personal sanitario, enfermos y moribundos, acciones de cabildeo y alianzas operativa con otras instituciones privadas y públicas, etc.

Hemos estado intentando contribuir de la mejor manera posible a la contención de los riesgos y de los daños producidos por la pandemia, y continuaremos haciéndolo. Pero igual de importante resulta -si no más- poder frecuentar el futuro (como le gustaba decir al P. Adolfo Nicolás) y ocuparnos, también, de construir y fortalecer las bases de una normalidad que todos anhelamos, pero que en manera alguna queremos que sea el simple retorno a las condiciones sociales, políticas, económicas y hasta religiosas -más amplias y antiguas que el COVID/19 – que nos trajeron hasta el pandemonio que vivimos.

Presentamos, ahora, el primer volumen de la revista digital aurora, nuevo medio para compartir estudios y reflexiones sobre la situación, iniciativas en marcha, esperanzas para el futuro. El término español viene del latín aurora que quiere decir ‘alba, madrugada’, y este de la raíz indoeuropea aus: brillo del sol naciente. Nombre propio femenino, aurora es la deidad que personifica el amanecer, equivalente a la diosa griega Eos. Es una mujer encantadora que vuela a través del cielo para anunciar la llegada del sol, su hermano. También hermana de la luna, Aurora tuvo varios hijos, entre ellos los vientos: del norte, del sur, del este, y del oeste. Según el mito, las lágrimas que derrama mientras vuela a través del cielo llorando por uno de sus hijos asesinado, son el rocío de la mañana.

aurora llega para recordarnos que después de la noche siempre viene el día y que, bajo su luz nuestra responsabilidad se densifica y crece. Jesuitas y otros colaboradores y colaboradoras de La Misión estamos convidados a compartir en ella -desde diferentes perspectivas- nuestra lectura de la situación y nuestras propuestas de un mañana luminoso. Esta noche todavía no termina, pero la certeza de que la luz despunta en breve, mantiene viva y llena de energía la esperanza de quien vela.

ROBERTO JARAMILLO, S.J.

Presidente de la CPAL

Contenido de la revista:

PRESENTACIÓN: aurora llega como una ‘buena noticia’
en tiempos de pandemia.
Roberto Jaramillo, S.J                                                                               3
1. COVID-19 o el desvelador silente
Cristian Peralta, S.J                                                                                               5
2. Sin amor nada somos
Élio Gasda S.J                                                                                            9
3. La Pandemia, la filosofía y cada uno de nosotros
Elton Vitoriano Ribeiro, S.J                                                                      11
4. Desafíos que nos plantea la pandemia
Pedro Trigo, S.J                                                                                         15
5. El virus real que desafía la virtualidad del siglo XXI
Vicente Durán Casas S.J                                                                         19
6. «Creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del cielo
y de la tierra, de las cosas visibles e invisibles «
Luiz Carlos Sureki, S.J                                                                              23
7. Frente a la pandemia: formación, incidencia
e investigación
Luis Arriaga Valenzuela, S.J                                                                    25
8. La pandemia: una oportunidad apostólica y espiritual
Ismael Moreno S.J                                                                                     29
9. Emergencia sanitaria y desigualdad social:
un desafío para nuestras universidades
David Fernández Dávalos S.J                                                                 33
10. La cotidianidad del barrio y las medidas ante
el COVID-19
Adle Hernández                                                                                         37
11. La dimensión ética en el estado de emergencia
Pablo Mella S.J                                                                                          39
12. Orientaciones para la toma de decisiones éticas en la
situación excepcional de la pandemia por COVID-19.
Daniel Mercado Sandy, S.J                                                                      45

Compartimos la revista para ser descargada:

 

Compartida con SURCOS por Oscar Jara Holliday.

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No estamos condenados al sufrir y morir únicamente, sino a trascender

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque no estamos condenados al sufrir y morir únicamente, sino a trascender, sobrepasar por encima de los límites cotidianos.

De trans: más allá y scendere: trepar escalar.

Vale reiterar que somos llamados, convidados, no sabemos porque, a este banquete de la vida; para superar límites, barreras.

Ni gusanos arrastrándonos ni capullos encerrados, aislados.

La trascendencia nos da conexión, para cuidar de sí mismo, del otro, de la naturaleza.

Trascendencia, esa capacidad que nos fortalece el ser más.

Vos, yo, convidados a trascender en la vida.

Albert Einstein decía: “Si quieres vivir una vida feliz, átala a un objetivo, no a las personas o a las cosas”.

Es necesario ir más allá del ego, por eso: trascender nuestro pensar egoísta y abrirnos al devenir de la vida.

No importa que estos días nos sintamos agobiados, encerrados, esto pasa, la vida permanece y somos mensajeros de vida; somos para trascender todo límite.

Todo es rebuscar esa vitalidad, fortaleza, capacidad en nosotros mismos y abrirla, brindarla en gestos, acciones, palabras de aporte apoyo.

De nuevo decir que: Lo bueno es que, vos, yo, seamos recordados, no por estorbo o impertinencia; sino por la bondad y servicio en este ahora tan corto que nos corresponde estar acá.

Nuestra fe, nuestra espiritualidad nos impulsa, facilita, ir más allá del limitado y rutinario mundo cotidiano; al descubrir, precisamente en este nuestro mundo cotidiano, las huellas de trascendencia y realización personal.

¡Seguimos!

 

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