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Autor: María José Ferlini Cartín

El examen de incorporación y la pregunta que nadie quiere hacerse

Rodrigo Campos Hernández

MSc. Rodrigo Campos Hernández

La noticia de que únicamente trece personas lograron aprobar el examen de incorporación al Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica provocó una reacción inmediata. Mientras algunos cuestionan la validez del examen, otros responsabilizan a las universidades y no faltan quienes atribuyen el resultado a la falta de esfuerzo de los propios estudiantes. Sin embargo, desde el mismo momento en que la información comenzó a circular, tuve la impresión de que el debate corría el riesgo de instalarse en el lugar equivocado.

Durante los últimos años he tenido la oportunidad de cursar estudios de Derecho en distintas escuelas universitarias. Mi experiencia previa como docente universitario, especialista en planificación curricular y estudioso de los procesos educativos me obliga a reconocer algo incómodo: el problema es mucho más profundo que una prueba de incorporación profesional.

Lo que el examen ha puesto en evidencia no es solamente una posible controversia sobre un instrumento de evaluación. Ha dejado al descubierto preguntas que durante años hemos preferido evitar: ¿qué tipo de abogados estamos formando?, ¿qué significa realmente aprender Derecho?, ¿quién forma a quienes forman abogados?, y quizás la más importante de todas: ¿estamos confundiendo educación superior con simple certificación profesional?

La primera reacción de muchas personas ha sido cuestionar la validez del examen. Otras, por el contrario, han señalado la deficiente preparación de quienes aspiran a incorporarse a la profesión. Ambas posiciones contienen elementos de verdad, pero ninguna parece suficiente para explicar por sí sola un resultado tan extraordinario. Lo ocurrido obliga a mirar más allá de la coyuntura y preguntarnos qué está sucediendo con la enseñanza del Derecho en Costa Rica.

Durante décadas se ha asumido que formar abogados consiste fundamentalmente en transmitir conocimientos jurídicos. Sin embargo, el ejercicio profesional exige mucho más que el conocimiento de normas, plazos o procedimientos. Un jurista competente debe ser capaz de interpretar textos complejos, construir argumentos sólidos, resolver problemas, ponderar principios, analizar hechos y comunicar con claridad sus razonamientos. Estas capacidades no se desarrollan mediante la simple memorización de contenidos, sino a través de procesos formativos exigentes, lectura profunda, discusión crítica y práctica constante.

Existe una ironía que no deja de llamarme la atención. Durante años las universidades han incorporado a sus documentos términos como competencias, pensamiento crítico, resolución de problemas, aprendizaje significativo y formación integral. Sin embargo, basta ingresar a muchas aulas para descubrir que poco ha cambiado.

Las competencias aparecen en los programas de curso. Las bibliografías ocupan varias páginas. Los perfiles de salida prometen profesionales capaces de analizar, investigar y argumentar. Pero en la práctica cotidiana predominan las exposiciones magistrales, la memorización de contenidos y evaluaciones que premian la repetición antes que la comprensión.

Lo digo con preocupación y no con ánimo de descalificar a nadie. He observado este fenómeno en distintas instituciones y disciplinas. El problema no es la ausencia de discursos innovadores. El problema es la distancia creciente entre lo que decimos que hacemos y lo que realmente ocurre en las aulas.

Lamentablemente, una parte importante de la educación jurídica continúa reproduciendo modelos pedagógicos tradicionales centrados en la transmisión de información. En numerosas aulas universitarias la exposición magistral sigue siendo la estrategia dominante, mientras que la participación estudiantil, la resolución de casos, la investigación y la argumentación ocupan un lugar secundario. A ello se suma una realidad pocas veces discutida: muchos docentes universitarios poseen una sólida formación disciplinaria, pero carecen de preparación específica en pedagogía, evaluación y diseño curricular.

Este aspecto merece una reflexión particular. Saber Derecho no implica necesariamente saber enseñarlo. Del mismo modo que un excelente abogado no se convierte automáticamente en un buen juez, tampoco un buen litigante se transforma por sí mismo en un educador eficaz. La enseñanza universitaria requiere competencias específicas que rara vez forman parte de la preparación profesional de quienes imparten los cursos. Como consecuencia, se reproduce frecuentemente la forma en que cada docente fue enseñado, perpetuando prácticas que privilegian la repetición antes que la comprensión.

La situación resulta aún más paradójica cuando observamos que muchas carreras declaran adoptar enfoques formativos basados en competencias. Tuve la oportunidad de especializarme en esta área bajo el enfoque socioformativo impulsado por Sergio Tobón, inspirado en el pensamiento complejo. Desde esa perspectiva, las competencias no constituyen una simple lista de habilidades laborales, sino la capacidad de movilizar conocimientos, procedimientos, actitudes y valores para enfrentar problemas reales en contextos concretos.

Sin embargo, en numerosos programas universitarios las competencias terminan convertidas en un requisito administrativo. Se redactan, se incluyen en los documentos oficiales y se presentan ante las agencias acreditadoras, pero rara vez orientan de manera efectiva la enseñanza o la evaluación. En la práctica, el contenido continúa ocupando el centro del proceso educativo.

Este problema también interpela a las instancias responsables de garantizar la calidad de la educación superior. La acreditación constituye una herramienta valiosa, pero debe ir acompañada de mecanismos que permitan verificar los resultados efectivos de los procesos formativos. La existencia de programas, reglamentos y estructuras institucionales resulta importante, pero la pregunta decisiva sigue siendo otra: ¿qué son capaces de hacer los egresados al finalizar su formación?

La discusión también obliga a examinar el papel de las propias escuelas de Derecho. Costa Rica posee una cantidad considerable de programas de formación jurídica para un país de poco más de cinco millones de habitantes. La expansión de la oferta educativa ha ampliado oportunidades de acceso, pero también plantea preguntas sobre la planificación de necesidades profesionales, los estándares de calidad y la capacidad real de supervisión académica.

No se trata de responsabilizar exclusivamente a las universidades. Tampoco al Colegio de Abogados y Abogadas. El problema es sistémico y, por tanto, exige una comprensión sistémica. Como advertía Edgar Morin, los problemas complejos no admiten soluciones simples.

Por otra parte, este debate se desarrolla en medio de profundas transformaciones tecnológicas. La irrupción de la inteligencia artificial está modificando aceleradamente la manera en que se accede, organiza y utiliza la información jurídica. En un entorno donde una herramienta tecnológica puede localizar en segundos normas, jurisprudencia y doctrina, la formación profesional ya no puede descansar exclusivamente en la capacidad de recordar datos. El valor diferencial del abogado del siglo XXI radicará cada vez más en su capacidad para interpretar, argumentar, contextualizar y tomar decisiones prudentes frente a problemas complejos.

Quizás por ello ha llegado el momento de repensar también los mecanismos de incorporación profesional. Esto no implica eliminar los controles de calidad ni debilitar las exigencias académicas. Por el contrario, supone fortalecerlas mediante procesos más integrales que combinen conocimientos, análisis de casos, práctica supervisada, portafolios profesionales y evaluación de competencias efectivamente demostradas en contextos reales.

Del mismo modo, sería deseable fortalecer la articulación entre el Colegio de Abogados y Abogadas, las facultades de Derecho, las agencias acreditadoras y las autoridades educativas. La formación permanente del profesorado universitario, la revisión periódica de los programas de estudio, el seguimiento de resultados académicos y la promoción de experiencias prácticas significativas podrían formar parte de una estrategia de mejora continua.

Tal vez el verdadero valor de esta polémica no resida en determinar quién tiene la razón. Quizá su importancia radique en obligarnos a mirar un problema que lleva años desarrollándose silenciosamente.

Costa Rica necesita discutir seriamente la formación de sus profesionales. Necesita revisar sus mecanismos de acreditación, fortalecer la preparación pedagógica de quienes enseñan, replantear las formas de evaluación y preguntarse qué competencias exige realmente el ejercicio profesional en una época marcada por la inteligencia artificial y la transformación acelerada del conocimiento.

La solución no vendrá de una única institución ni de una única reforma. Como advertía Edgar Morin, los problemas complejos requieren respuestas complejas. El examen de incorporación es apenas la parte visible de una red mucho más amplia de desafíos educativos, institucionales y culturales.

Por eso, más que preguntarnos cuántas personas aprobaron o reprobaron una prueba, quizás deberíamos atrevernos a formular una pregunta más difícil y más urgente:

¿Estamos formando los juristas que la democracia costarricense necesitará en las próximas décadas?

Desastrosa gestión hacendaria

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Estados Unidos anuncia un aumento del impuesto a los productos ticos hacia ese importante mercado, sin que importe lo determinado en el TLC vigente entre nuestros países. Imposición trascendental pues vemos que el año pasado el 47 % de todas las exportaciones de bienes nacionales, fue dirigido hacia ese mercado, por un total de US$10.797 millones.

El nuevo impuesto será del 12,5 %, en sustitución del 10 % anterior, por lo cual los exportadores nacionales en particular, y las finanzas nacionales en general (ahora en profunda crisis por, entre otros, una disminución en la recaudación de impuestos), sufrirán efectos inmediatos.

Además, producto de esa inamistosa medida, no se descarta el traslado de industrias estadounidenses que gozan de nuestro régimen de zona franca, hacia suelo norteamericano, algo que desde Washington se ha anunciado como objetivo final.

En fin, el déficit fiscal aumenta, en medio del destructivo alto valor del colón generador de desempleo y salida de empresas del mercado, la devastadora deuda de ¢4 billones del Ministerio de Hacienda con la Caja, el encarecimiento de servicios públicos, el creciente número de pensionados, el abandono que sufren estudiantes de primaria y secundaria, quienes, si no desertan se gradúan con inmensas deficiencias por lo cual se esfuman sus expectativas por incorporarse a una fuerza laboral al menos medianamente calificada.

Y es que el descalabro de la tal «economía jaguar» es deprimente, mientras Costa Rica retrocede en casi todos los campos, con excepción del narcotráfico y los asesinatos por encargo, mientras los habitantes esperamos con ansias que los nuevos gobernantes empiecen a tomar en serio su deber de gobernar.

Sin tapujos: el lenguaje del odio y sus consecuencias para la democracia costarricense

José Luis Callaci.

José Luis Callaci

Las expresiones agraviantes de la máxima representante del Poder Político hacia los ciudadanos que no comparten sus puntos de vista o propuestas, al llamarles de manera despectiva “comunistas” en nada se diferencian de las utilizadas hoy por algunos otros representantes de la derecha latinoamericana, en la llanura o en gobierno (ver las recientes declaraciones del candidato de la extrema derecha en Colombia, el que se hace llamar “tigre” o el cotidiano lenguaje del gobernante argentino).

Es algo que genera odios y violencia, levanta muros y destroza esos puentes que con tanto esfuerzo fue construido por varias generaciones de costarricenses. Por eso no bastan los simples reclamos o pesares.

No es ignorancia ni torpeza sino algo mucho más grave. ¿Es una estrategia pensada minuciosamente y ordenada a quienes, por encima de ideologías, son parte del dominio del Poder situado al norte del Rio Bravo o Grande?

La práctica democrática de los costarricenses ha sido una constante a lo largo de la historia. Ello permitió construir un país emblemático de claros avances sociales y de sana convivencia en las diferencias.

Ese lenguaje -en una sociedad que decide hacerle un homenaje a un comunista al colocar su busto en un parque de la ciudad y nombrarlo Benemérito de la Patria y que el rostro de una comunista esté estampado en el billete de máxima nominación, solo a modo de ejemplo- representa un ultraje no solo a los comunistas sino a todo el pueblo costarricense.

Permitir que prosperen esos lenguajes y esas acciones agraviantes conducirá, si no se frenan a tiempo, a algo sumamente grave: que se sabe dónde comienza pero no dónde termina.

Centro de Amigos para la Paz invita a conferencia sobre el conflicto ruso-ucraniano desde una perspectiva de no violencia y derechos humanos

El Centro de Amigos para la Paz (CAP) y Ediciones Libres invitan a participar en una conferencia dedicada al análisis del conflicto bélico ruso-ucraniano, actividad que forma parte del ciclo de diálogos Geopolítica en tiempos de ruptura.

La conferencia se realizará el sábado 6 de junio de 2026 en las instalaciones del Centro de Amigos para la Paz, ubicadas en calle 15, entre avenidas 6 y 8, en San José. La actividad tendrá una duración aproximada de tres horas y estará abierta al público en general, tanto de manera presencial como a través de Facebook.

La exposición estará a cargo de Elías Chavarría Mora y se desarrollará en el marco del Ciclo de Diálogos y Análisis sobre el Escenario Global: Geopolítica en tiempos de ruptura, iniciativa que busca promover la reflexión crítica sobre los principales acontecimientos internacionales contemporáneos.

Según las organizaciones convocantes, el encuentro abordará los conflictos armados y las políticas imperialistas actuales desde los principios de la no violencia activa y los derechos humanos, valores que orientan el trabajo del Centro de Amigos para la Paz.

Las personas organizadoras señalan que este ciclo de diálogos forma parte de la labor política y educativa del CAP, así como de su posición pública en contra de la guerra y a favor de la construcción de la paz, la resolución pacífica de los conflictos y la promoción de una cultura de no violencia.

La actividad constituye una oportunidad para analizar las implicaciones geopolíticas de la guerra en Ucrania y debatir sobre los desafíos que enfrenta la comunidad internacional en un contexto marcado por conflictos armados, tensiones entre potencias y transformaciones del orden mundial.

Fecha: Sábado 6 de junio de 2026
Lugar: Centro de Amigos para la Paz, calle 15, entre avenidas 6 y 8, San José
Duración: 3 horas
Expositor: Elías Chavarría Mora

Conferencia analizará el conflicto geopolítico en Ucrania desde una mirada crítica de la versión occidental

La Sede Regional del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR) y su Cátedra José Martí, realizará la conferencia El conflicto geopolítico en Ucrania. Una mirada crítica de la versión occidental, un espacio académico dedicado al análisis de uno de los acontecimientos internacionales más relevantes de los últimos años.

La actividad se llevará a cabo el próximo 11 de junio a las 10:00 a.m. en las aulas 3A y 4A de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, ubicada en El Cocal, Puntarenas.

La conferencia estará a cargo del ingeniero José Luis Callaci y filósofo Miguel Alvarado Arias, quienes abordarán las dimensiones geopolíticas del conflicto en Ucrania y ofrecerán una reflexión crítica sobre las interpretaciones predominantes que circulan en los medios y espacios políticos occidentales.

La iniciativa forma parte de las actividades académicas impulsadas por la Cátedra José Martí y la Sede Regional del Pacífico de la UCR para promover el análisis crítico de los procesos internacionales contemporáneos y fomentar el debate informado sobre asuntos de relevancia mundial.

Fecha: 11 de junio de 2026
Hora: 10:00 a.m.
Lugar: Aulas 3A y 4A, Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, El Cocal

Monopolio en las sombras: la lección de Ida Tarbell para Costa Rica

Arturo Fournier*

Como buenos ticos, nos gusta la democracia y la libertad.

Por eso, a veces nos llama la atención algunos proyectos, como el de armonización eléctrica, que “creemos” que fomentará más igualdad y equidad.

Para ello, es útil recordar los reportajes de la periodista Ida Tarbell, quien documentó, cómo una de las corporaciones más ricas y poderosas de Estados Unidos había construido su imperio aplastando silenciosamente a quienes estaban debajo.

Y lo hizo con tanto cuidado que ni siquiera Standard Oil pudo negar del todo lo que ella había encontrado.

Este texto se realiza con base en extractos tomados de la fuente: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Ida Tarbell, autora de The History of the Standard Oil Company.

Ida Tarbell creció en los campos petroleros de Pensilvania durante los primeros años, duros y violentos, del auge del petróleo estadounidense. Su padre, Franklin Tarbell, fue uno de los muchos productores independientes que intentaban sobrevivir mientras Standard Oil absorbía cada vez más la industria.

Al principio, los pequeños empresarios del petróleo creían que la competencia decidiría quién sobrevivía. Con igual ilusión a la de algunos, que en Costa Rica creen que la subasta eléctrica favorecerá a la mayoría de la población.

Luego Rockefeller cambió las reglas.

Standard Oil negoció en secreto rebajas ferroviarias que le daban enormes descuentos en el transporte, descuentos a los que sus competidores más pequeños no podían acceder. Peor aún, en algunos casos los ferrocarriles cobraban tarifas más altas a los independientes y parte de ese dinero terminaba beneficiando a Standard Oil.

El resultado fue devastador.

Los productores independientes no podían competir contra precios manipulados desde las sombras.

Los negocios se hundieron.

Los pueblos se apagaron.

Las familias lo perdieron todo.

Tarbell lo vio de niña.

Su padre apenas sobrevivió económicamente.

Y ella nunca lo olvidó.

Pero en lugar de responder solo con rabia pública, se convirtió en algo mucho más peligroso: una periodista meticulosa.

Tarbell creía que las historias más poderosas no se construían solo con indignación, sino con pruebas tan sólidas que nadie pudiera desmontarlas después.

Así empezó a investigar a Standard Oil.

Y trabajó como si estuviera armando un caso judicial.

En noviembre de 1902, McClure’s comenzó a publicar La historia de Standard Oil Company.

Simplemente expuso, con calma y método, cómo Standard Oil usó precios depredadores, acuerdos secretos de transporte, presión empresarial y control sistemático del mercado para destruir competidores en la industria petrolera.

Las pruebas hablaban por sí solas.

Y el impacto fue enorme. (pero ya el daño estaba hecho).

La indignación pública contra los monopolios encontró una forma concreta. El presidente Theodore Roosevelt, que ya avanzaba contra los grandes fideicomisos empresariales, actuó en un clima político que el trabajo de Tarbell ayudó a fortalecer.

La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó en Standard Oil Co. of New Jersey contra Estados Unidos que la compañía violaba la Ley Sherman Antimonopolio y ordenó dividirla en 34 empresas separadas.

Porque nadie podía desmentir realmente los documentos.

Así que muchos críticos atacaron a la persona. (lo que se ha hecho en Costa Rica contra los opositores al proyecto).

La llamaron resentida.

Vengativa.

Difícil.

Emocional.

Casi nunca inexacta.

Y esa diferencia importaba.

Ida Tarbell pasó el resto de su carrera cargando una reputación extraña: profundamente respetada.

No siempre querida.

Escribió muchos libros más y se convirtió en una de las periodistas más influyentes de su generación.

Tal vez porque había expuesto algo que muchas personas poderosas preferían mantener oculto: cómo los sistemas enormes pueden construirse en silencio, mediante manipulaciones que casi parecen invisibles mientras ocurren.

Y quizá por eso Ida Tarbell sigue importando más de un siglo después.

A veces, lo más peligroso del mundo es simplemente una persona paciente con pruebas suficientes.

No escribió para gustar.

Escribió para que el registro existiera.

Y una vez que existió, ni siquiera Rockefeller pudo borrarlo.

Viendo el espejo ajeno, insisto una vez más:

La historia nos enseña a no repetirla.

Imagen: https://connecticuthistory.org/ida-tarbell-the-woman-who-took-on-standard-oil/

Foro analizará los desafíos y encrucijadas que enfrenta el Poder Judicial

La Alianza por una Vida Digna y SURCOS Digital realizarán el foro en vivo El poder judicial en sus encrucijadas, un espacio de reflexión y análisis sobre los retos actuales que enfrenta el sistema judicial costarricense y su papel en la vida democrática del país.

La actividad se transmitirá en vivo a través del Facebook Live de SURCOS Digital el próximo lunes 8 de junio de 2026 a las 6:00 p.m. y contará con la participación de tres personas con amplia experiencia en el ámbito jurídico y judicial.

Participarán Fernando Cruz, magistrado de la Sala Constitucional; José Manuel Arroyo, exmagistrado y catedrático jubilado de la Universidad de Costa Rica; y Marcia Aguiluz, integrante del Foro Justicia y litigante internacional especializada en temas de independencia judicial.

El foro se propone abordar las principales tensiones, desafíos y perspectivas que enfrenta el Poder Judicial en el contexto actual, promoviendo una conversación informada sobre la institucionalidad democrática, la independencia judicial y el acceso a la justicia.

La actividad forma parte de los espacios de diálogo impulsados por la Alianza por una Vida Digna y SURCOS Digital para fomentar la reflexión ciudadana sobre temas de interés nacional.

Fecha: Lunes 8 de junio de 2026
Hora: 6:00 p.m.
Transmisión: Facebook Live de SURCOS Digital
https://www.facebook.com/surcosdigital

Kit de supervivencia ciudadana

Por JoseSo (José Solano-Saborío) / Entre Verdades y Opiniones
Cortocircuitos Mentales y la Resistencia Frente al ‘Chavismo Tico’

¡Hola! Qué bueno que te tomás un ratito para leer esto. Buscate un buen café, acomódate y prestá mucha atención si te sentís preocupado o ansioso por lo que vivimos con el actual gobierno, porque antes de arrancar con el tema de hoy quiero hacerte una advertencia muy importante: al final de esta colum te voy a dejar una propuesta de resistencia.

Sí, un kit de supervivencia ciudadana, pensado especialmente para vos y para todos los que no se han dejado enajenar por la estrategia de comunicación y la PNL de este oficialismo —ese estilo que muchos ya han bautizado en las calles como el del «chavista«—. Así que acompañame hasta el final, porque vamos a armarnos de herramientas reales para sobrevivir a lo que hoy se siente como una pesadilla y, sobre todo, para ayudar a nuestro país a despertar.

Retomando el hilo de lo que veníamos conversando en columnas anteriores, ya tenemos claro que el cerebro hace un cortocircuito cuando la realidad no cuadra con el fanatismo, y que los estrategas políticos se aprovechan de eso manipulando el miedo y la frustración. Hoy lo vemos a diario: gente hipnotizada por un discurso de poder diseñado para que no piensen, sino para que reaccionen a la defensiva. Les han instalado —a través de trolles en redes sociales o de los circos de los miércoles en Zapote— un reflejo automático donde cualquier crítica, por más fundamentada que sea, se responde con un ataque prefabricado. Si pueden, busquen los escritos en línea o en librerías, de León Festinger.

Pero no todo está perdido. Desde la ciencia política, la psicología y la comunicación estratégica existen formas de romper ese hechizo. Aquí es donde entra nuestra propuesta de resistencia, basada en dos acciones que podés empezar a aplicar desde hoy mismo.

1. El cortocircuito socrático: No devolvás el insulto, hacé preguntas

La primera es dominar el arte de no morder el anzuelo y aplicar lo que los filósofos llaman el método socrático. Yo sé que cuando estás intentando debatir algo importante y de la nada te lanzan esos insultos que ya les dejaron programados en la cabeza —cosas como «crema de rosas», «chimazón», «perico», «zurdo», «comunista» o «defensor de ratas»—, lo que te pide el cuerpo es devolver el golpe y enojarte. ¡No lo hagás! Si te alterás, los estrategas del caos ganan, porque su único objetivo es sacarte de tus casillas y evitar el debate real. Recordá que ellos han sido programados para no pensar, para lidiar con su incomodidad mental.

La estrategia socrática te propone algo mucho más inteligente: responder a esos ataques con preguntas genuinas, calmadas y directas. Si alguien te grita «¡pura chimazón!», vos respondele con total tranquilidad: «¿Exactamente qué parte de pedir que los fondos públicos se usen bien te parece que es estar dolido? ¿A vos no te preocupa el futuro de tu plata?». Al no encontrar un insulto de vuelta, y al verse obligados a tener que racionalizar y explicar un ataque que simplemente repitieron como loros, su cerebro choca de frente con la disonancia cognitiva.

Les provocás un cortocircuito monumental. Si hacés esto de manera sistemática y pacífica, eventualmente los llevás a un shock mental. Es como encenderles la luz de golpe; esa necesidad de procesar la pregunta resquebraja el condicionamiento que les implantaron y, poco a poco, los obliga a despertar de su trance.

2. El arte como escudo: La resistencia cultural

La segunda herramienta de nuestra resistencia es igual de vital y tiene siglos demostrando su poder: el uso de las expresiones culturales. A lo largo de toda la historia de la humanidad, frente a los sistemas más enajenantes y autoritarios, el arte y la cultura siempre han sido el gran escudo de la resiliencia humana. El fanatismo político quiere un mundo en blanco y negro, donde todos griten y nadie escuche; busca deshumanizar al que piensa distinto.

Pero una canción bien escrita, una obra de teatro, un buen libro, una sátira inteligente o un simple mural en la calle tienen la magia de saltarse todas las defensas lógicas y las barreras del prejuicio. El arte le habla directamente a la conciencia individual. Por eso, el arte es un acto de rebeldía y una forma hermosísima de desprogramar mentes.

Y ojo, aquí hay un detalle fundamental: no necesariamente te tenés que convertir vos en el artista. Si sentís que no tenés ese talento, ¡no pasa nada! No hace falta que agarrés un pincel o compongás una canción. Tu papel en esta resistencia puede ser, sencillamente, el de difundir. Podés ayudar muchísimo compartiendo y dándole visibilidad a las obras de esos pintores, escultores, poetas, músicos, y escritores que están alzando la voz. Darles a ellos una plataforma en tus redes o en tus círculos de amigos es darle oxígeno a la sociedad.

Mientras el discurso oficialista intenta llenarnos de enojo y divisiones, la cultura nos devuelve la empatía, el humor y la humanidad que tanto necesitamos para reconstruirnos.

Así que ya lo sabés. La próxima vez que te enfrentés a ese muro de fanatismo, respirá hondo, lanzá una buena pregunta socrática y, cuando llegués a casa, compartí esa obra, ese poema o poné a sonar esa música que te recuerda por qué vale la pena seguir luchando por un país mejor. No estamos solos en esto.

Los indígenas son los pueblos originarios de nuestra América

Arturo Fournier

Asombra constatar cuánto han sido marginados y discriminados en muchos países.

Todavía horroriza la terrible afirmación: «a good indian is a dead indian» (atribuida al general Sheridan), que ahora la «continuadora» ha parafraseado hacia una ideología política del siglo XX.

Veamos alguna información:

– Hasta el 2 de junio de 1924 se les concede la ciudadanía en los EEUU, ¡por primera vez!

– Pero el derecho al voto… ¡hasta 1948!, a pesar de que muchos de ellos se destacaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Inclusive Ira Hayes, un nativo de la Tribu Pima, participó izando la bandera en la isla de Iwo Jima (23/feb/1945), un icono para los EE.UU.

– La libertad de culto hasta 1993, con el Native American free exercise of Religion act.

En el resto de los países el trato ha sido similar.

Hemos avanzado en derechos (y cuotas igualitarias) para las mujeres, lo que nos hace preguntar: ¿qué hemos hecho para los indígenas, para los nativos?, recordemos que estas tierras americanas fueron de ellos, aunque algunos parecen olvidarlo, deslumbrados con la posibilidad de lucrar con sus territorios protegidos.

“La justicia y la equidad deben ser siempre nuestro norte».

Conversatorio en conmemoración del poeta Laureano Albán en el 4 Aniversario de su fallecimiento

La Fundación Laureano Albán Lea Poesía y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional de Sinabi, se complacen en invitarle al Conversatorio en conmemoración del poeta Laureano Albán en el 4 Aniversario de su fallecimiento, y con la participación de Guillermo Rosabal Coto, Norberto Salinas, Marianela Tortós Albán, Mariamalia Sotela y Mauricio Molina

La actividad será el viernes 5 de junio a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá por el Facebook Biblioteca Nacional https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/