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Autor: María José Ferlini Cartín

Denuncia por omisiones institucionales en Refugio Gandoca-Manzanillo

El ciudadano Marco Vinicio Levy Virgo presentó nuevas gestiones formales ante el Ministerio Público, la Procuraduría General de la República y otras instancias del Estado en las que denuncia lo que califica como un proceso sistemático de degradación ambiental dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo (RNVS-GM) y el Sitio Ramsar No. 783.

En su oficio MLV-0049-2026, fechado el 9 de febrero de 2026, Levy solicita una investigación “detallada y exhaustiva” contra la Administración del refugio por presuntas omisiones, complacencias e incluso posibles actos de corrupción vinculados con desarrollos turísticos e inmobiliarios dentro del área protegida.

Señalamientos principales

Entre los hechos denunciados se encuentran:

  • Eliminación de bosques maduros y cambio de uso del suelo en el Hotel Almendros y Corales.

  • Desvío de cauces, drenaje de humedales y rellenos con material en zonas sensibles.

  • Fraccionamiento de terrenos y apertura de caminos que habrían facilitado procesos de urbanización dentro del refugio.

  • Supuesta instrumentalización del Ministerio Público mediante denuncias incompletas o técnicamente deficientes.

  • Conflictos de interés por participación de empresarios turísticos en instancias ambientales regionales.

Levy fundamenta su denuncia en principios del derecho ambiental costarricense e internacional, incluyendo la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley Forestal, la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y la Convención Ramsar, de la cual Gandoca-Manzanillo forma parte.

Además, solicita:

  1. Investigación con participación de biólogos forenses del OIJ.

  2. Elaboración de mapas técnicos comparativos del bosque existente desde 1996.

  3. Identificación de funcionarios que habrían autorizado fraccionamientos o desarrollos.

  4. Aplicación del principio precautorio para suspender proyectos en trámite.

  5. Revisión de denuncias sanitarias relacionadas con descargas residuales.

Respuestas oficiales de SINAC-ACLAC

En los oficios SINAC-ACLAC-DASP-RNVSGM-054-2026 y 079-2026, la Administración del Área de Conservación La Amistad Caribe responde a gestiones anteriores de Levy indicando que:

  • Se han realizado inspecciones técnicas.

  • Se han emitido criterios administrativos dentro de sus competencias.

  • Parte de la información solicitada no puede ser divulgada por encontrarse en procesos judiciales o administrativos en curso.

  • Algunas actuaciones corresponden a competencias de otras instituciones.

Las respuestas no coinciden plenamente con los planteamientos del denunciante, lo que mantiene abierta la controversia sobre el alcance real de la fiscalización institucional dentro del refugio.

Contexto más amplio

El RNVS-GM ha sido escenario de controversias jurídicas durante la última década, incluyendo acciones de inconstitucionalidad relacionadas con la Ley 9223 y debates sobre su Plan General de Manejo.

Las cartas de Marco Levy insisten en que existiría un patrón acumulativo de afectación ambiental que requeriría un abordaje estructural y coordinado entre Fiscalía Ambiental, Procuraduría, Contraloría, Defensoría y autoridades ambientales.

El tema vuelve a colocar en el centro del debate público la tensión entre conservación ambiental, desarrollo turístico y gobernanza institucional en territorios de alta fragilidad ecológica y relevancia internacional.

Los vilipendiados de mi patria

Rafael A. Ugalde Q.*

Síntesis: La consulta electoral del 1 de febrero, a un costo de más de 39 mil millones de colones por concepto de “deuda política y 30% de votantes que no se dejaron intimidar con el cuento de la “dictadura”, abrió el camino para la futura aparición de una organización opositora responsable y destinada a dar contenido a la participación real a nuestra democracia, aporte soluciones cotidianas a miles de costarricenses, supere medio siglo de reformismo por todo lados e inicie el camino hacia la transformación socioeconómica de Costa Rica.

“Las personas con mayor nivel educativo no votó por el continuismo”; “la gente pobre de las costas dio el triunfo al chavismo”, “no supieron razonar su voto”, etc. Así explicaron algunos de nuestros expertos electorales y la mayoría de los candidatos a la presidencia y a diputados consultados la noche del 1 de febrero, sobre la victoria contundente de Laura Fernández, quien ya es un hecho gobernará cuatro años con una mayoría parlamentaria simple y una “oposición” que aún no asimila la derrota, pero desde ya mira con optimismo hacia 2030.

Ciertamente, estas personas de esas deprimidas costas habitan una de las regiones más olvidadas por nuestras élites, arraigadas todas ellas en la parte central de la nación; asimismo, por nuestra ya descabellada distribución presupuestaria y división territorial, no dudaron en otorgar al Partido Pueblo Soberano un total de 2.267.404 sufragios para la presidencia y diputados.

La estrategia de derrotar al “oficialismo” en una segunda ronda el próximo 1 de abril, cierto es que no salió como esperaba la denominada “oposición”, que en todo caso, sí hubiera salido como pensaba, no había ningún proyecto país de verdadera defensa a nuestra soberanía, contra el injerencismo en cuestiones internas de otros Estados y menos de empoderar desde las bases a las organizaciones y movimientos populares. Fracaso cantado como serán los próximos años para los trabajadores.

Una segunda ronda, como esperaban los adversarios del oficialismo, nos hubiera aumentado las obligaciones pecuniarias para con los dueños de las franquicias partidarias. Cálculos extraoficiales nos dicen que Pueblo Soberano tiene derecho a hacerse con más de 20 mil millones de colones, Liberación Nacional 12 mil millones, Frente Amplio tres mil millones, Coalición Agenda Ciudadana casi dos mil millones y Unidad Social Cristiana más de mil quinientos millones.

Sin embargo, la fragmentación evidente dejadas por estas recientes elecciones, sobre todo entre grupos muy afines a nuestros actores proletarios y la llamada “clase media” como profesionales, asalariados estatales, así como maestros, universitarios y profesores, considerados no necesariamente proletarios, paradójicamente como sociedad, nos dejan en una encrucijada cuyas manecillas del reloj corren contra el futuro político de quienes creen en una democracia que incorpore desde las bases a movimientos y personas que el conservadurismo a ultranza hace suyos.

O surge una verdadera opción electoral viable y producto de la unidad no coyuntural, que tenga como norte nuestra independencia en los distintos campos y necesidades como nación, o los grupos violentos, acostumbrados a vilipendiar, mentir, descalificar por razón de raza, sexo, cultura o idioma, terminan por establecerse definitivamente como forma de gobierno, tras largos años de venir “legitimándose” y casi sin que nos percatemos en las altas esferas del Estado costarricense.

No es cierto, por tanto, que estos humildes jóvenes, trabajadores y trabajadoras de nuestras costas, sean costarricenses de segunda o tercera clase que por sus condiciones materiales hicieran presidenta a Fernández , cuando vemos que debido a que la llamada Gran Área Metropolitana – San José, Alajuela, Heredia y Cartago – concentra el mayor número de sufragantes y es, consecuentemente, la veta “chineada” de nuestra clase política, desde que el reformismo echó raíces en nuestro país, como proyecto ideológico.

No son personas que, por su supuesto bajo nivel educativo, la disminuida capacidad de consumo por sus escuálidos ingresos, o “pobretes” de los barrios del sur que cayeron ante el “populismo chavista”, quisieran estar en esas condiciones; es por una decisión presupuestaria de la democracia liberal que huye y teme a empoderar a los humildes, porque éstos, precisamente, tienen años de ser simplemente una mercancía electoral.

Una revisión del “Informe del Estado de la Nación 2023” (ver mapa pág. 18), no deja dudas, en torno a la situación de cómo, por años, estos pueblos presentados ahora por algunos de nuestros analistas y dirigentes politiqueros despechados, como “ignorantes”, “tontos” e “incultos”, no tienen las mismas oportunidades reales con que sí cuentan las masas asentadas en la parte central costarricense, independientemente del nivel escolar alcanzado.

Sin embargo, la realidad, si es abordada con un mínimo de seriedad y de “sentido común”- para el filósofo, Miguel Onamuno, casi toda la gente tiene, aunque sea un poquito de este último – es otra diametralmente distinta a la que nos vendieron expertos y unos pocos académicos durante una semana, tras los comicios comentados.

Las poblaciones costeras víctimas de la desigualdad social y las asignaciones presupuestarias. (F. Semanario Universidad).

Los vilipendiados de nuestras costas, dependen, objetivamente, de acuerdo con dicho “Informe de la nación”, principalmente, de los ingresos no registrados y transferencias, entre los que destacan los aumentos de las pensiones contributivas.

Según este “Informe”, la desigualdad – para el suscrito entre los inteligentes que sí supieron votar y los torpes de las zonas costeras – radica en el acceso a recursos y oportunidades, con la obvia afectación a un deseado desarrollo más equitativo entre provincias. Más claro no canta un gallo.

Esta situación está implícita cuando el Informe Estado de la Nación 2023 y el Programa Estado Nación, nos cuentan que el presupuesto nacional está enfocado en buscar un equilibrio de la producción nacional con la distribución de la riqueza en todas las provincias, buscando disminuir la brecha de desarrollo. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Sin que ello sirva de consuelo para quienes descalificaron a más de 2.000.000 de votantes por favorecer el “populismo” el “autoritarismo”, el peligro de un “dictadura” tipo Nicaragua, Cuba o Venezuela, el “levantamiento” de garantías constitucionales etc., condenaron además a un 30 % que vieron en el abstencionismo su forma de protestar, no tienen por qué sentir arrepentimiento por tantos epítetos lanzados en momentos de frustración. Son chispas del oficio.

Es la “moda”, diría Antonio Gramsci (1891-1937), quien en su momento se ocupó de ella. Iluso sería pensar que, con el desarrollo de los medios de propaganda masiva de finales del siglo pasado y la acelerada alimentación silenciosa por décadas en nuestro país de esta boga, no se desembocara en ella en su “razón” de ser y su “legitimidad” como pequeño grupo para reafirmarse sobre la mayoría, en ocasión de unas elecciones, máxime, cuando marcaron el fin de un ciclo y abrieron otro más allá de 2040.

Todo lo que contrarie las posiciones reaccionarias de este grupo, sean porque se confrontan directamente o mediante el “transformismos” políticos que nos plantea Gramsci, muchos de ellos ya tienen legitimado un relato sobre sus “preocupaciones” sociales, unas veces acompañado de un hecho dado a conocer parcialmente, de forma descontextualizada, o simplemente recurriendo al escarnio y las descalificaciones de la más diversa índole.

Gramsci, tuvo claro siempre que, este “transformismo”, está vinculado a lo que él denomina “revolución pasiva” como un proceso adherente a una etapa donde el capitalismo se desarrolla y moderniza – no con pocas dificultades dada hoy los saltos de la Revolución científica – tecnológica actuales, así como las nuevas formas de explotación y división del trabajo mundial – penalizándose a quienes atentan contra la institucionalidad, mientras se cercenan los derechos de los pueblos y evitan por todos los medios la movilización y articulación de las masas.

Lo anterior es facilitado, según este pensador italiano, porque este “transformismo” implica que la clase dominante capta, neutraliza y absorbe a los líderes e intelectuales de los grupos subalternos (izquierda/populares), con lo cual desnaturaliza sus luchas y hace que abandonen los principios revolucionarios y terminen integrándose definitivamente a lo que conocemos ya como “derecha” pura y dura.

Esto explica, en el caso costarricense, que desde la Casa Presidencial, la Asamblea Legislativa o el Mercado Central, sectores con nivel universitario, trabajadores “informales” o “indigentes” ( eufemísticamente ahora son “habitantes de la calle”) con o sin enjuague bucal, antes o después de almuerzo, despotricaron contra Nicaragua, Venezuela o Cuba, como parte de nuestra pasada campaña electoral y cuyos protagonistas zafaron el lomo a los verdaderos problemas de sumisión e imparables mecanismos de recolonización en que estamos como sociedad.

Antes, durante y después de las elecciones, todos los esfuerzos de estos servidores de la elite, evadieron la confrontación de sus responsabilidades, por 40 años de programas económicos que socavaron el Estado Social. De lo que se trata, pues, es no molestar el establishment y llevar a su máxima expresión la fragmentación de las capas proletarias.

Por eso vemos la impávida conducta en la Asamblea Legislativa frente a créditos internacionales baratos y a mayores plazos, mientras la deuda pública es un auténtico látigo contra los costarricenses favoreciendo a los banqueros. Ello puede percibirse como una contradicción propia del régimen parlamentario, pero no hay tal discrepancia; sencillamente hay un acople a las ideas neoliberales y una defensa a favor de los financistas tenedores de títulos de deuda pública.

La fórmula ganadora 2026-2030 no cambia en nada, respecto lo que se ha hecho desde la década de los ochenta. Simplemente acelerará las “recetas” neoliberales emprendidas, ya fueran en las distintas administraciones reformistas de Liberación Nacional, la Unidad Socialcristiana o el fugaz ejercicio del poder de lo que fue Acción Ciudadana.

La esencia de estos grupos reaccionarios quedó al descubierto cuando en la Asamblea Legislativa 33 diputados hicieron el aspaviento para condenar el llamado “Cartel de los soles” en Venezuela, sumándose a la Admiración Trump que ordenó hicieran circular en la región el problema del narcotráfico desde tierras venezolanas, o aquellos 45 parlamentarios que dijeron sí al Tratado de Extradición de nacionales.

Sin embargo, ni el famoso cartel de los soles existió, ni dicho convenio de extradición acabará con el narcotráfico y el lavado de dinero en las altas esferas nacionales, evidenciado desde el 15 de julio de 2022, cuando el mexicano Rafael Caro Quintero entró como “Pedro por su casa” con una “libreta mágica” de contactos nacionales, su novia incluida. Luego, en término récord, fue expulsado del país. ¿Dónde estará ese cuadernillo?

Por eso, cuando se trata de Venezuela, Nicaragua o Cuba, estos grupúsculos conocidos en todo el orbe, primeramente, tienen un violento lenguaje, propio de su clase descalificante; y luego, pasan a las acciones destructivas, comparables solo con la temible violencia de un “Lomo Plateado”, debido a su carácter intolerable y su componente reaccionario, cuando se trata de socavar los esfuerzos de los pueblos por su autodeterminación y el respeto a las decisiones internas de otros Estados soberanos.

Con el cuento de la “democracia” y los “derechos humanos” cierran filas con quien hace de “policía” del mundo, sin decir una palabra por el secuestro de la pareja venezolana, constituida por el presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, la muerte el pasado 3 de enero de 32 héroes de la isla caídos dignamente en combate y el acoso creciente y asfixiante emprendido contra la Revolución cubana.

Estarían felices con que el canciller cubano, Bruno Rodríguez Padilla, sí no hubiera concluido en su cuenta de Facebook, que la situación con respecto al gobierno de los Estados Unidos es una amenaza “inusual” y “extraordinaria”, que proviene total o sustancialmente de la “derecha neofascista” afincada en suelo estadounidense.

Aquellas luchas del pasado, traducidas en las conquistas disfrutadas por miles de costarricenses desde los años 40 en seguridad social, la educación, salud, los subsidios para nuestra agricultura, derechos laborales, justicia pronta, cumplida y de calidad, entre otras, estorban a estos grupúsculos de los que se ocupó Gramsci.

El encanto para estos grupos reaccionarios, inmersos en todos los partidos políticos nacionales, como ha quedado demostrado, sería mayor si el presidente cubano, Miguel Diaz Canel, no hubiera antepuesto el “respeto” a su nación y la “soberanía” de Cuba, frente al hipócrita y cínico ofrecimiento de “ayuda” a Cuba proveniente de Washington, como sí con ella pagara un solo día de bloqueo financiero y comercial durante más de 60 años.

Estamos hablando de una posición política cubana a favor de la soberanía que nada tiene que ver con la de los gobernantes costarricenses, que hace tiempo la empeñaron o borraron de su ideario, como la defendieron Juan Rafael Mora y el General José María Cañas. Todo encaminado a crear el «Estado totalitario de masas” advertido por Gramsci.

¡Fascismo puro lo llamó!

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R., miembro del Movimiento Bolivariano Costarricense de Solidaridad Yamileth López.

Defensoría alerta: Desigualdades se profundizan en la educación pública

Modelo de financiamiento afecta más a centros educativos rurales, costeros e indígenas, así como a estudiantes en condición de pobreza.

La Defensoría de los Habitantes advirtió hoy que el país enfrenta una crisis de equidad educativa provocada por la reducción sostenida del presupuesto destinado al Ministerio de Educación Pública (MEP) y la débil capacidad de gestión en los niveles locales. Esta combinación de factores ha generado un deterioro progresivo del derecho a la educación, evidenciado en brechas crecientes entre centros educativos según su ubicación territorial, recursos económicos disponibles y dirección regional.

La investigación reveló que los recortes acumulados en inversión educativa han afectado directamente la infraestructura, la alimentación escolar y la contratación de personal de apoyo, comprometiendo la calidad del aprendizaje y las condiciones de permanencia en las aulas. Las escuelas unidocentes, rurales e indígenas son las más afectadas: en varias regiones del país, las Juntas de Educación operan con presupuestos hasta cinco veces menores a los de instituciones ubicadas en zonas urbanas, lo que restringe su capacidad para garantizar condiciones dignas y seguras para la población estudiantil.

Desde un enfoque de derechos humanos, la Defensoría alerta que la falta de equidad presupuestaria constituye una forma de discriminación estructural, al reproducir desigualdades históricas que afectan a la niñez y adolescencia en situaciones de pobreza y a las personas estudiantes con discapacidad que enfrentan mayores barreras de acceso. Estas desigualdades violan los principios de progresividad, igualdad y no regresividad que rigen las obligaciones del Estado en materia de derechos económicos, sociales y culturales.

Para la Defensoría el modelo actual de gestión educativa no garantiza la transparencia ni la rendición de cuentas adecuadas. La complejidad administrativa, la limitada capacidad técnica en las Juntas y la ausencia de acompañamiento institucional dificultan la ejecución oportuna de los recursos, generando atrasos significativos en el mantenimiento, adquisición de materiales y ejecución de programas sociales. Esta situación debilita la confianza pública y aumenta la

desigualdad entre centros que logran gestionar recursos propios y aquellos que dependen exclusivamente de transferencias estatales.

La Defensoría recomendó reformar de manera estructural el modelo de financiamiento educativo, asegurando un presupuesto estable, equitativo y progresivo que priorice a los centros con mayores desventajas sociales y territoriales. Propone, además, fortalecer la rectoría del MEP en la supervisión de las Juntas de Educación y Administrativas, implementando mecanismos de asistencia técnica permanente y auditorías preventivas con enfoque territorial y de derechos humanos.

Para la Defensoría es crucial garantizar la educación como un derecho humano y ello exige una política fiscal comprometida con la justicia social, donde los recursos se asignen de acuerdo con las necesidades reales de las comunidades y no únicamente por criterios administrativos. Esto implica recuperar el mandato constitucional del 8% del PIB para educación, invertir en infraestructura resiliente, ampliar los programas de alimentación y transporte escolar, y promover una gestión educativa inclusiva que incorpore la voz de las comunidades.

La Defensoría de los Habitantes reafirma su llamado al Estado para que coloque la educación pública en el centro de la agenda nacional, como condición indispensable para la igualdad, la cohesión social y la democracia. Superar la desigualdad educativa requiere un compromiso político sostenido que reconozca que cada recorte presupuestario implica un retroceso en la vida y el futuro de miles de niñas, niños y personas adolescentes en todo el país.

Comunicación Defensoría de los Habitantes

Monte Alto: casi diez años de lucha por la tierra y la vivienda

SURCOS comparte la siguiente reseña de un boletín que fue enviado a nuestra redacción.

El asentamiento de Monte Alto celebró el pasado 25 de enero de 2026 un acto político de celebración y agradecimiento tras concretarse un logro histórico: después de casi diez años de lucha, las familias lograron un acuerdo que les permitirá comprar sus lotes a un precio accesible y avanzar hacia la titulación formal de la tierra.

El boletín Monte Alto: Celebración y agradecimiento recoge la memoria de un proceso colectivo que nació de la necesidad urgente de vivienda y se sostuvo gracias a la organización, la solidaridad y la perseverancia de cientos de familias trabajadoras.

Una lucha que nació de la necesidad

Monte Alto surgió cuando decenas de familias, sin acceso a vivienda y ante la existencia de terrenos sin uso social, decidieron organizarse e ingresar a la tierra. El proceso fue impulsado por personas con experiencia en luchas agrarias, entre ellas Carlos Coronado, Grace Serrano y Hernán Martínez.

Los primeros años estuvieron marcados por desalojos, destrucción de ranchos, persecución y ausencia de servicios básicos como agua y electricidad. Más de 40 viviendas fueron demolidas en uno de los episodios más duros. Sin embargo, la comunidad resistió.

Las mujeres jugaron un papel fundamental en la defensa del asentamiento, sosteniendo la organización cotidiana, el cuido de las familias y la continuidad de la lucha.

De la tierra para sembrar al derecho a la vivienda

Con el tiempo, el asentamiento creció hasta superar las 400 familias. La realidad social fue redefiniendo el sentido de la lucha: muchas personas trabajaban en la ciudad y no en agricultura, por lo que el eje pasó de la producción agrícola al derecho a la vivienda.

Monte Alto dejó de ser visto únicamente como una toma de tierra y empezó a consolidarse como barrio popular organizado. El acompañamiento de organizaciones sociales, el Bloque de Vivienda, el PRT y otros espacios fue clave para sostener el proceso en momentos críticos.

Un logro histórico

Tras casi una década de movilizaciones y procesos legales, se alcanzó un acuerdo con la empresa propietaria del terreno. Aunque no se trató de una donación, el convenio permitió:

  • Evitar el desalojo.

  • Garantizar seguridad sobre la tierra.

  • Abrir el camino hacia la titulación formal.

Actualmente continúan los procesos de medición y trámites para que cada familia inscriba legalmente su lote.

Aprendizajes para otras luchas

El boletín destaca siete aprendizajes centrales de la experiencia:

  1. La organización colectiva es la base del logro.

  2. Las luchas son procesos largos.

  3. Las mujeres sostienen la resistencia.

  4. La lucha debe adaptarse a la realidad.

  5. Las alianzas fortalecen.

  6. Defender la tierra es defender la dignidad.

  7. La memoria fortalece futuras luchas.

Monte Alto demuestra que los derechos no son concesiones sino conquistas colectivas.

Carlos Coronado: memoria viva de la lucha

El boletín consigna que “durante el acto se rindió homenaje a Carlos Coronado, dirigente histórico de la lucha por la tierra y la vivienda en Costa Rica. Con más de cuatro décadas de participación en procesos organizativos, ha sido impulsor de tomas de tierra tanto en zonas rurales como urbanas”.

Su aporte ha consistido no solo en la acción directa, sino en promover organización, formación política y conciencia colectiva. Para Coronado, la tierra debe cumplir una función social y no ser mercancía, destaca el documento.

Una lucha que continúa

Aunque la compra de los terrenos representa una victoria histórica, la lucha no termina. Persisten desafíos como acceso a servicios básicos, cambio de uso de suelo, infraestructura y construcción de viviendas dignas.

Como expresó una persona participante durante el acto:
“Aquí no hubo regalo: hubo lucha, organización y resistencia.”


📥 Descargue el boletín completo desde SURCOS:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/02/Monte-Alto-Celebracion-y-agradecimiento

Defensoría: Reducción del financiamiento pone en riesgo el derecho a la educación

Una reciente investigación realizada por la Defensoría de los Habitantes vuelve a apuntar sobre el riesgo que significa para la sostenibilidad del sistema educativo seguir por el camino de la reducción en el financiamiento.

El gasto público destinado a educación ha disminuido del 7,8% del PIB en 2019 al 5,5% en 2025, incumpliendo el mandato constitucional que establece un mínimo del 8%. Esta reducción refleja una pérdida sostenida de prioridad política y fiscal hacia uno de los pilares fundamentales del desarrollo humano y social costarricense.

El más reciente informe de la Defensoría insiste que esta contracción presupuestaria no solo debilita la capacidad institucional del Ministerio de Educación Pública (MEP), para ejecutar programas estratégicos, sino que además impacta directamente en la calidad de los aprendizajes, la infraestructura educativa y la equidad territorial. Entre 2015 y 2025, el país ha experimentado una caída sostenida en los resultados de las pruebas internacionales PISA, con pérdidas acumuladas de hasta 24 puntos en matemáticas y 28 en lectura, lo que evidencia el vínculo entre la reducción de recursos y el deterioro de los aprendizajes básicos.

Desde un enfoque de derechos humanos, la Defensoría subraya que el principio de progresividad exige al Estado avanzar de forma constante en la garantía del derecho a la educación de calidad (inclusiva, equitativa y pertinente), evitando retrocesos injustificados. Sin embargo, los recortes presupuestarios en programas esenciales —como alimentación escolar, infraestructura y formación docente— constituyen una forma de regresividad que afecta desproporcionadamente a las comunidades rurales, costeras, indígenas y a las personas estudiantes con discapacidad. En estas poblaciones, la falta de recursos compromete la permanencia escolar y amplía las brechas estructurales de desigualdad.

Asimismo, la Defensoría señala que la erosión progresiva del presupuesto educativo ha limitado el alcance de políticas de inclusión y equidad, debilitando programas como el de becas y transporte estudiantil. De esta forma, la educación pública, históricamente reconocida como motor de movilidad social, enfrenta hoy una precarización institucional que amenaza su papel como herramienta de justicia social. La Defensoría destaca que esta tendencia contradice los compromisos internacionales asumidos por el Estado costarricense ante la UNESCO y el Comité de los Derechos del Niño.

Por otro lado, la investigación identifica una creciente inestabilidad presupuestaria en el MEP, con variaciones interanuales negativas desde 2019 y una dependencia de decisiones coyunturales. Ello ha generado un efecto dominó en las Juntas de Educación y Administrativas, que hoy deben asumir con recursos limitados la continuidad de servicios básicos en las escuelas y colegios. Esta situación expone a las comunidades educativas a vulneraciones indirectas del derecho a la educación y profundiza la desigualdad entre territorios con distinta capacidad de gestión local.

La Defensoría de los Habitantes hace un llamado urgente a revertir la tendencia de desinversión educativa, priorizando la educación como inversión estratégica para el desarrollo nacional. Fortalecer la gobernanza, garantizar estabilidad financiera y asegurar la equidad en la asignación de recursos son condiciones esenciales para que la educación continúe siendo un instrumento de justicia social, cohesión y democracia.

Comunicación Institucional
Defensoría de los Habitantes

Calificación país baja en el Índice de Percepción de la Corrupción

Costa Rica se aleja de los mejores puntajes de América y de los países de la OCDE, tendencia que muestra en otros indicadores internacionales.

Este 2025, Costa Rica obtuvo 56 puntos de 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), lo que empeora el desempeño histórico, ya de por sí deficiente. Desde el 2012 que se calcula este índice de manera comparada, el país ha alcanzado como máximo un puntaje de 59 en la medición del 2017, pero se mantiene en la decena de los cincuenta, en la cual ha estado fluctuando desde el 2012, sin avances sostenidos.

El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) clasifica 182 países según el nivel de percepción de la corrupción en el sector público, en una escala de cero (muy corruptos) a cien (muy limpios). Es la medida más utilizada para la comparación entre países y la calcula la organización no gubernamental Transparencia Internacional desde hace más de dos décadas.

Debido a la carencia de acciones más contundentes contra la corrupción, no sorprende que el país baje, y que se encuentre alejado de los mejores puntajes del continente (Canadá, 75 o Uruguay, 73) y también del promedio del IPC que tienen las democracias plenas (73), pues es el grupo en el cual Costa Rica debería compararse por su trayectoria institucional.

Para la Asociación Costa Íntegra, capítulo de Transparencia Internacional en el país, esta disminución en nuestra calificación refleja una oportunidad perdida en el cuatrienio de gobierno que finaliza.

La popularidad alta no fue aprovechada para enarbolar la bandera anticorrupción de la que se habló con frecuencia. Pese a ello, los avances son deficientes en iniciativas como la Estrategia Nacional de Integridad y Prevención de la Corrupción (ENIPC), el Estudio de Integridad de la OCDE, las recomendaciones de los informes de las convenciones internacionales anticorrupción y de otros informes similares. Asimismo, la ausencia de reglamentos a leyes como la 10437 (Ley de protección de las personas denunciantes y testigos de actos de corrupción contra represalias laborales) o la 10554 (Ley marco de acceso a la información pública), son también deudas importantes que al parecer se han trasladado a la nueva administración.

Por su parte, espacios cívicos como los grupos multiactor de Gobierno Abierto, Datos Abiertos, Parlamento Abierto y Estándares de Transparencia para la Construcción (CoST), requieren un relanzamiento con compromiso explícito para su implementación e impacto.

La baja del IPC forma parte de otros indicadores relacionados con la democracia que tienden a empeorar para Costa Rica, particularmente la libertad de prensa y la independencia entre poderes del Estado.

Para Juany Guzmán León, presidenta de la Asociación Costa Rica Íntegra, “estamos al frente de una nueva oportunidad, un nuevo gobierno, con una alta legitimidad, que reitera en la campaña electoral su compromiso en la lucha contra la corrupción. Pero para mejorar se requiere un plan claro, rendición de cuentas, respeto a las libertades fundamentales y priorizar acciones sustantivas”.

En esta perspectiva, en conjunto con otros actores de sociedad civil, la Asociación Costa Rica Integra, pondrá a la disposición de la nueva administración de gobierno, un conjunto de medidas que consideramos son clave en la ruta de una cultura de integridad, de prevención de la corrupción y de fortalecimiento de la participación ciudadana en el seguimiento y el cumplimiento de los compromisos nacionales en estas materias.

Deterioro global. La publicación global del IPC llama la atención sobre un declive generalizado, incluso en las democracias más sólidas, haciendo énfasis en el caso de Estados Unidos que alcanzó el puntaje más bajo de su historia en el IPC (64), luego de debilitar la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) —una norma clave que prohíbe el soborno corporativo a funcionarios extranjeros.

Al mismo tiempo, los recortes a la ayuda estadounidense destinada a financiar organizaciones de la sociedad civil en el exterior que fiscalizan a sus gobiernos han debilitado los esfuerzos anticorrupción a nivel global. Líderes políticos de distintos países han interpretado esto como una luz verde para perseguir y restringir aún más a voces independientes, como ONG y periodistas.

El informe global del IPC dedica este año a la problemática del crimen organizado, y menciona en concreto a Costa Rica: “Con elecciones este año en Bahamas (64), Colombia (37), Perú (30) y Costa Rica (56), se requiere mayor transparencia en el financiamiento político y una aplicación más eficaz de la ley para prevenir y detectar la influencia corruptora del crimen organizado en las campañas electorales.

Asimismo, es fundamental fortalecer la cooperación en casos de corrupción transnacional y la regulación de contadores, banqueros y abogados que facilitan que personas corruptas y otros criminales oculten dinero ilícito. Solo así la región podrá fortalecer su resiliencia frente al crimen organizado y superar la desigualdad y la violencia que están desgarrando a sus sociedades”.

La Asociación Costa Rica Íntegra es el capítulo nacional de Transparencia Internacional, una organización sin fines de lucro, independiente y eminentemente apartidista. Como parte de sus objetivos principales, la organización centra sus labores en promover e impulsar, desde el ámbito de la sociedad, un sistema nacional de integridad: Transparencia, Anticorrupción y Probidad. (TAP).

Fundación Friedrich Ebert abre convocatoria para “Agentes de Cambio 2026” dirigida a juventudes organizadas

La Fundación Friedrich Ebert (FES) abrió la convocatoria de becas para el programa Agentes de Cambio 2026, un proceso de formación política dirigido a personas jóvenes que participan activamente en organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos, movimientos sociales, centros de investigación o medios de comunicación en Costa Rica, Guatemala y Honduras.

El programa tiene como objetivo fortalecer el liderazgo, las habilidades de análisis y la capacidad de incidencia política de juventudes comprometidas con la democracia social, la defensa de los derechos humanos y el respeto a la diversidad. Según la convocatoria, Agentes de Cambio es un espacio formativo orientado a jóvenes progresistas de la región centroamericana.

¿En qué consiste el programa?

Agentes de Cambio se desarrolla mediante seis módulos presenciales a lo largo del año, impartidos durante fines de semana. En el caso de Costa Rica, las actividades inician con un taller de selección presencial el 18 de abril de 2026, y continúan con módulos entre mayo y octubre, finalizando con una sesión de clausura el 23 de octubre.

Entre los temas que se abordan destacan:

  • Historia y conceptos políticos de la democracia

  • Fundamentos y valores de la socialdemocracia y los progresismos

  • Retos y oportunidades para la participación de juventudes

  • Modelos económicos y propuestas para la transformación productiva

  • Extractivismos y crisis climática

  • Conflictos socioambientales y defensa de personas activistas

  • Energía y transición energética justa

  • Feminismos y economía de los cuidados

  • Comunicación política y habilidades de debate

¿Quiénes pueden postular?

El programa está dirigido a personas que:

  • Tengan entre 18 y 35 años

  • Residan en Costa Rica, Guatemala u Honduras

  • Participen activamente en organizaciones sociales, partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales, centros de investigación o medios de comunicación afines a los principios democráticos

  • Se identifiquen con la democracia social, los derechos humanos y el respeto a la diversidad

Proceso de postulación

La fecha límite para enviar la postulación es el 1° de marzo de 2026, a las 11:55 p.m. (hora Centroamérica)

Las personas interesadas deben enviar, mediante el formulario oficial:

  • Copia de documento de identificación

  • Carta de la organización donde participan, indicando tiempo de vinculación y responsabilidades

  • Currículum (máximo dos páginas)

  • Carta de motivación (máximo una página) o video de un minuto respondiendo preguntas sobre los principales problemas del país y el aporte personal a su solución.

Formulario de postulación:
https://forms.gle/hTWwK1TTwX2BW28u8

Becas y requisitos de permanencia

La participación no tiene costo. Las personas seleccionadas reciben una beca que cubre alimentación, hospedaje, materiales, transporte y panelistas, incluyendo apoyo adicional para quienes vivan en zonas alejadas.

Para certificarse es obligatorio cumplir con al menos el 85% de asistencia, participar activamente, desarrollar una Iniciativa de Cambio en su comunidad u organización y respetar las normas de convivencia del programa.

Desde la Fundación Friedrich Ebert invitan a organizaciones sociales, sindicales y políticas a compartir esta convocatoria entre juventudes interesadas en fortalecer su formación política y su capacidad de incidencia en la región.

Exposición «Sublimación escultórica de Domingo Ramos»

La Asociación Internacional de Críticos de Arte-Costa Rica y el  Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional, se complacen en invitarle a la exposición documental Sublimación escultórica de Domingo Ramos.

La exposición estará abierta al público del 18 de febrero al 26 de marzo 2026, en horario de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m.

Conferencia «La antesala de la eclosión teatral de la década del 70 en Costa Rica»

El Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi y la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, se complacen en invitarle a la conferencia La antesala de la eclosión teatral de la década del 70 en Costa Rica por la investigadora Olga Marta Mesén Sequeira.

Esta actividad es parte del ciclo «Recuperando nuestro pasado«.

La actividad será virtual el lunes 16 de febrero a las 3:00 p.m. y se transmitirá por el Facebook https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Después de las elecciones del 1 de febrero del 2026

Gilberto Lopes

Un clima enrarecido

Que nos vamos a convertir en una Venezuela, que se van a suspender las garantías constitucionales, que la presidente electa ha sido nombrada ministra de la Presidencia, que el presidente ha ocultado la paternidad de una hija de tres años hasta después de las elecciones, que decenas de diputados electos arrastran causas penales, que Costa Rica camina con paso firme hacia el amanecer de una desconocida “Tercera República”. La oposición insistiendo en la importancia de ir a votar; los costarricenses yendo a votar contra la oposición.

No es poca cosa.

Quisiera sugerir que ese clima político y social enrarecido no es solo una característica de la reciente campaña electoral, sino resultado de la larga puesta en escena de una obra de la que los actuales son solo los (pen)últimos actores. Se trata de otra cosa, más profunda. De las consecuencias de un vasto proceso político que ha minado la confianza de la población y transformado las características de la Segunda República en Costa Rica.

Sobre la “institucionalidad democrática”

Nunca nada más antidemocrático que el “No hay alternativa”, la consigna del neoliberalismo con la que Margaret Thatcher y Ronald Reagan se lanzaron a la conquista del mundo en la década de los 80’s del siglo pasado, en los años finales de la Guerra Fría.

Aquí, voces alarmistas insisten en que está en juego la democracia, como si no se hubiese estado destruyendo esa democracia a mordiscos desde hace más de 40 años, cuando nos sumamos a la alternativa neoliberal e hicimos nuestro aporte (modesto) al desquiciado modelo concentrador de la riqueza en manos del 1% de la humanidad.

No es posible una elección con 20 partidos. No hay 20 proyectos políticos en el país. Difícilmente puede haber más de tres o cuatro. Solo un escenario político desdibujado justifica la aparición de 20 alternativas electorales. En ese escenario, el voto vale poco. O nada. Vale lo que valen esas 20 alternativas.

Quisiera sugerir que no es el voto el que le da sentido a la democracia. Es la democracia la que le da sentido al voto.

Para que el voto valga necesitamos alternativas bien construidas, claras. Solo así mi voto vale, solo así permite elegir una opción.

A qué nos enfrentamos

¿A la creación de la Tercera República? ¿De qué se trata? ¿De darle forma al legado de Rodrigo Chaves?

En realidad, nos enfrentamos a un proyecto de una derecha privatizadora. Nos ofrecen la “continuidad del cambio”, el “rechazo al pasado”, la “defensa irrestricta de la vida y la familia”, el “respeto a la dignidad del trabajo que se acrecienta con la propiedad”.

Hay que pensar un poco: ¿qué significa todo eso, qué se esconde detrás de esas mal trazadas consignas? Se podría decir que nada. Pero no es cierto. Significan algo. Algo que no tienen el coraje de anunciar claramente.

En todo caso, nada muy distinto al que el país ha venido transitando en los últimos 40 años, cuando se empezó con la privatización de los depósitos bancarios y se siguió con los más diversos sectores económicos, incluyendo la salud, la educación, las obras públicas, las telecomunicaciones… Todas las instituciones se vieron afectadas: la banca pública, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), escuelas, colegios, universidades, el ICE.

Para la mayoría, los servicios se deterioraron. Se fue extendiendo la idea de que el Estado es un gasto, no un servicio. Privado de importantes ingresos, el déficit público creció y, con él, la deuda y sus intereses. Para tratar de hacerle frente, se recortaron aún más los recursos. Se deterioraron los servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos.

Se nos ha tratado de convencer de que cada uno es responsable de su futuro, de que el orden social, político y económico en que vivimos tiene poco que ver con eso. Que los lazos entre todos se deben adelgazar, que cada uno vele por sus intereses mientras el modelo va concentrando la riqueza hacia arriba.

Sueñan con un Estado que ofrezca los servicios indispensables para el desarrollo de los negocios y muy poco más (la seguridad no es lo único, pero es lo políticamente más sensible). Lo demás, cada uno tendría que procurar resolver por su cuenta.

Lo público-privado

Se habla de un modelo de desarrollo público-privado. Como idea general, no solo tiene sentido, sino que no hay otra manera de desarrollar una sociedad.

Pero aquí se usa con un sentido más específico. El término sirve para ocultar un proyecto que pone lo público al servicio de lo privado. De modo que todo nos conduce –de nuevo– a ese modelo concentrador de la riqueza que ha llevado a extremos la tensión económica y política.

La presidente electa insiste en la idea de vender el Banco de Costa Rica y su filial BICSA. Ya lo había propuesto Chaves al inicio de su gobierno, especulando con la cifra de 1,2 billones de colones –2,8% del PIB– cálculo probablemente muy por encima de las posibilidades reales de venta, eventuales recursos cuyo destino nunca precisó.

En su conferencia de prensa, el día siguiente del triunfo electoral, Fernández sugirió financiar con esos recursos el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la CCSS. Apuró el negocio, afirmando que debe darse antes de que el banco “quiebre” o caiga por “problemas de corrupción y eventuales malos manejos”.

Pero el BCR no está en quiebra, aunque quizás Fernández lo sepa. Es un buen negocio y los inversionistas lo saben. Sobre todo, si pueden comprar barato. Como lo decía Rodrigo Carazo, lo que esta gente quiere no es vender, sino comprar.

¿Qué sentido tiene vender un activo que dejó el año pasado una utilidad de ¢38.494 millones? Recursos públicos que financian diversos proyectos.

Los bancos públicos, como el BCR, ya tienen, por ley, una serie de cargas fiscales y parafiscales, incluyendo un 15% sobre sus ganancias destinada al régimen de IVM. De modo que su venta para capitalizar este régimen no tiene sentido. Lo dejaría desfinanciado cuando los recursos de la venta -si se vendiera– finalmente se agotarán.

Tratarán de seguir profundizando el proceso de privatización de los servicios de la CCSS, tanto en salud como en pensiones, que les gustaría transformar en un sistema como el chileno, de capitalización individual, que ha significado una tragedia para miles de adultos mayores en ese país (nada de esto tiene que ver con la necesaria revisión de los diversos sistemas de pensión existentes en Costa Rica, de modo que nadie reciba más de lo que cotizó, pero que tampoco reciba menos). Tampoco se trata de que se transforme nuestro sistema solidario en un multimillonario negocio privado a favor del 1% más rico de la sociedad.

Déjeme poner otro ejemplo de proyectos privatizadores particularmente ineficaces e irritantes por las condiciones tan desfavorables para el país. Se trata de la carretera a Caldera, transformada en un gran embudo por donde el dinero de los costarricenses fluye hacia una empresa que recibe miles de millones, amparada por un contrato leonino que impide al recuperación por el Estado de la empresa, pese a que lo invertido ya ha sido remunerado con creces.

Esa es una empresa curiosa cuyo funcionamiento evidencia lo absurdo de la concesión: la empresa más gana cuando presta peor servicio. Cuando el tránsito se multiplica, en las horas o las fechas de mayor movimiento, las decenas de casetillas de cobro se llenan, mientras el tránsito se atasca cuando el espacio de cobro se va reduciendo a uno o dos carriles de tránsito. Mientras mayor sea la presa, más gana la empresa.

Como ya dijimos, los proyectos públicos serán cada vez menos relevantes para atender las necesidades de la población. Los recursos se orientarán a atender los intereses privados.

Desde nuestro punto de vista, eso no le sirve al país, a nadie. Ni siquiera a aquellos a los que pretende favorecer. Solo exacerbará las tensiones económicas y políticas.

Pero dar vida a esa ley de privatización de la obra pública y la aprobación del TLC, fueron dos razones principales de los esfuerzos de Oscar Arias para promover un cambio constitucional que le permitiera aspirar a un segundo mandato. Luego, estas tendencias siguieron. Llegaron a extremos durante el gobierno de Alvarado, adquirieron un tono chabacano en el de Chaves, y nos amenazan de nuevo, en el de Fernández.

Desde mi punto de vista, todo mal. De modo que quienes no compartimos esas políticas deberíamos desde ya explicar nuestras razones y prepararnos para el debate.

Dos Costa Ricas

¿Cuál es el secreto detrás del éxito de Costa Rica? se preguntaba la organización no gubernamental norteamericana Social Progress Imperative en diciembre pasado.

No se trata de suerte, sino de una estrategia desarrollada desde hace décadas, afirman. Con el reconocimiento de que un crecimiento inclusivo y la cooperación comunitaria era esencial para el desarrollo, se avanzó hacia un modelo que beneficiaba a todos, invirtiendo recursos masivos en el capital humano.

Pero, en determinado momento del siglo pasado, el progreso parece haberse estancado en determinadas áreas, afirma la organización, que conversó con el director de Impacto y Sostenibilidad del INCAE, Jaime García. Identificaron los principales puntos de inflexión, como seguridad personal y educación superior, discutieron sobre el progreso social concentrado en el área metropolitana, que dejó atrás las costas y las zonas fronterizas. Llegaron a la conclusión de que había ahora “dos Costa Ricas”.

En un artículo publicado en La República, el pasado 19 de enero, el expresidente Miguel Ángel Rodríguez se había referido a esa características de la economía costarricense, aunque él agregaba un tercer aspecto, como veremos.

Rodríguez hurgaba en algunas características de esa economía, poniendo en evidencia el carácter dual del crecimiento. “El crecimiento del PIB y de las exportaciones se genera fundamentalmente gracias al régimen de comercio especial. El régimen definitivo, que engloba aproximadamente el 85% de la producción, crece cuatro veces menos que el especial”, afirmó.

La caída del desempleo –un logro reivindicado por el actual gobierno– “no se explica por la creación de nuevas fuentes de trabajo, sino por la enorme disminución de personas que buscan empleo”. “El nivel de ocupación de febrero de 2020 —último mes antes de la pandemia— se redujo en 30.290 personas para noviembre de 2025, último mes con datos de la Encuesta Continua de Empleo”, dice Rodríguez.

En febrero de 2020, la tasa de ocupación era de 56,1%, mientras que en noviembre de 2025 fue de apenas 51,4%.

Y se pregunta “¿Cómo explicar la reducción de la pobreza sin un aumento del volumen de empleo ni de los ingresos salariales de los sectores más pobres? ¿Cómo entender un crecimiento económico significativo sin creación de empleo, acompañado de un exceso de divisas, inflación negativa y una revaluación persistente del colón?”.

Con menos gente empleada, la reducción de la pobreza solo se explica por el aumento de los ingresos autónomos. En cuanto al aumento de los ingresos de divisas afirma que “no tiene una explicación clara” y sugiere la conformación de una “tercera economía, paralela a los regímenes de comercio definitivo y especial”.

Fernando Naranjo, exministro de Hacienda, ya se había referido a estos problemas en un artículo publicado en El Financiero el 16 de diciembre pasado, titulado “De paso de jaguar a ritmo de tortuga”.

La economía costarricense, en su parte doméstica —donde se concentra aproximadamente el 85% de la producción nacional— crecía en años anteriores alrededor de 4,7%, el año pasado 3,0% y en lo que llevamos del presente año, con dificultad, la actividad económica apenas llega a un 2,3%”. “No sólo la actividad económica ha bajado, sino que la creación de empleos se convirtió en una reducción de los puestos de trabajo de 50 mil personas”.

Naranjo agrega un dato sobre la situación de los jóvenes. “En 2010 había 313.903 jóvenes trabajando activamente. En noviembre del 2025 la cifra descendió a 191.198”. “En noviembre del 2025 la tasa de desempleo juvenil llegó a 17,6%, comparada con una tasa de desempleo total de 6,6%. O sea, el desempleo juvenil es 2,6 veces mayor que el desempleo total”.

No nos vamos a extender aquí en unas consideraciones ya largas. Pero nos parece importante compararlas con los datos que difunde el gobierno y que pueden revisarse en una nota de la página Novedades publicada el pasado 3 de febrero, donde se habla de reactivación de la economía, creación de empleo y reducción de la pobreza, entre otros aspectos.

El desprecio de una clase política

Así las cosas, ¿es tan difícil explicar el desprecio por un una clase política que ha llevado el país a este callejón sin salida, que la expresión más chabacana de esa clase política sabe explotar muy bien, precisamente porque es la expresión más chabacana de esa política?

¿Es tan difícil entender por qué el crimen organizado y el narcotráfico convocan a sectores cada vez más amplios de nuestra juventud y la violencia no para de crecer?

¿Es tan difícil entender porque el sector más chabacano de esa política logra éxitos tan extraordinarios en las zonas más marginales de ese modelo dual, que las deja sin opciones mientras ve alejarse la barca de la “otra” Costa Rica?

Me parece que necesitamos un cambio de rumbo. Ese modelo dual funciona así como lo vemos: crecen las exportaciones, las inversiones extranjeras, el país se inunda de dólares, mientras la mayoría de los costarricenses, principalmente los jóvenes, ven desde la orilla alejarse el barco de las oportunidades y de una vida digna.

El periodo de transición

Chaves nombra ministra a Fernández. ¿De qué se trata? Me imagino que pensarán así preparar, en los tres meses que faltan para que asuma el (nuevo) gobierno, los proyectos de ley con que sueñan fundar la Tercera República.

Instalada la nueva asamblea legislativa, elegida la Junta Directiva, conformadas las comisiones (todas con mayoría oficialista), el gobierno estaría en condiciones de aprobar rápidamente una serie de reformas, sin que la oposición tuviera apenas tiempo de reaccionar.

Han lanzado algunas ideas sobre las privatizaciones: venta del BCR, apertura del mercado eléctrico, jornadas 4/3, reforma del sistema de pensiones de la CCSS, para transformarlo en uno de capitalización individual.

Mientras nos distraemos en comentarios sobre la extraña decisión de incorporar la presidente electa al gobierno saliente, me parece que lo importante son las movidas para preparar el paquete legislativo con el que sueñan, mientras tratan de amarrar los votos necesarios para su aprobación.

Nosotros, esa mayoría que no votó por la papeleta ganadora, ¿qué hace mientras tanto? No tiene siquiera un diagnóstico preciso de la situación, ni un programa alternativo al de esa Costa Rica dual. Pelea con fantasmas, como si la amenaza a la democracia más peligrosa fueran los escarceos de este gobierno (y probablemente del que sigue) contra las instituciones del país. Son ciertamente un peligro al que debemos poner atención. Pero tengo la impresión de que el peligro mayor es ese modelo de desarrollo que ha venido construyendo esa Costa Rica dual, navegando en la ola ya muy antigua del “no hay alternativa”, con el que fueron minando los fundamentos de la II República, sin que, por ningún lado, aparezcan ideas capaces de llevarnos a la III.

La conformación de la próxima Asamblea Legislativa parece dejar pocas opciones a la resistencia del programa privatizador. ¡Parece! Pero no tenemos derecho a darlo por sentado, ni será inevitable si nos preparamos también en este período de transición para resistir contra estas propuestas.

El tiempo para organizar programas y alianzas es ahora

Para finalizar estas ya muy largas reflexiones: el tiempo para organizar programas y alianzas es ahora. En la víspera de las elecciones cada partido pelea por lo suyo. Entonces es muy difícil hacer alianzas. Me parece que ahora el clima no podría ser más favorable.

No estoy pensando solo (ni principalmente) en los partidos, aunque no podrían ser olvidados. Pero hay que movilizar más que eso, a organizaciones locales, representantes de los más variados sectores sociales, para ponernos de acuerdo, primero, en una idea y, después, en formas de organización para pelear por ellas.

Desde mi punto de vista, se trata de poner fin a ese modelo en que se basa la Costa Rica dual. No se trata de cerrar el país a la inversión extranjera, sino de entender que así quienes se desarrollan son esas empresas. No nosotros.

Por lo tanto, la otra cara de esa moneda es el desarrollo de nuestras empresas –bancos públicos, ICE, INS, etc.– base de nuestra riqueza que, bien administradas, son el fundamento de los recursos para hacer navegar la Costa Rica hoy varada en la orilla.

Para mí, ese es el fundamento, aunque, naturalmente, una enorme variedad de asuntos debe ser tratados también, siempre con el cuidado de no minar los fundamentos del edificio que tratamos de construir.

No veo cómo se puede desarrollar un país como Costa Rica sin fortalecer el tejido social, debilitando los servicios públicos y dejando a los ciudadanos por su cuenta para resolver aspectos básicos de la vida colectiva y la de cada uno, como la educación o la salud. Ese es el camino que hemos venido transitando, con los resultados evidentes de una creciente inseguridad, consecuencia del deterioro de ese red social que dio fundamento a la II República.

La base de la III República no es la destrucción de los fundamentos de la II. Eso lo han venido haciendo hace ya más de 40 años los diversos gobiernos.

La base de esa III República debe ser la recuperación de los fundamento de la II, que hicieron de Costa Rica una nación destacada en la región, adaptándolos, naturalmente, a las realidades políticas, económicas, sociales y tecnológicas de nuestra época.