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Junta Directiva CCSS: vocación para servir, no obediencia política

Bach. Martha Elena Rodríguez González
Exdirectora Caja Costarricense de Seguro Social

A la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social se debe llegar con vocación de servicio, humanidad y un compromiso profundo con la seguridad social. No es un espacio para el cálculo político ni para la subordinación, sino un órgano colegiado llamado a resguardar uno de los pilares más importantes del pacto social costarricense.

En la entrevista reciente concedida por la candidata presidencial del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández Delgado, se afirma:

“¿Cómo va a ser posible que siendo la Caja la institución presupuestariamente más grande de toda Centroamérica la dieta que se le paga a cada directivo es de 47.000 colones?

“… la raíz del problema es la conformación y la integración de esa Junta Directiva… hay personas ahí que ni siquiera levantan la mano, que no les he oído la voz porque les da miedo participar… una Junta Directiva donde están los sindicatos, el solidarismo, las cooperativas y el que pone el presidente es solamente un voto dentro de toda esa Junta… entonces en la Caja hay que hacer grandes transformaciones…”

Estas afirmaciones, lejos de constituir un diagnóstico serio, evidencian un desconocimiento profundo del diseño jurídico e institucional de la CCSS y del rol que la Constitución y su Ley Constitutiva asignan a la Junta Directiva. El monto de la dieta no es un incentivo económico, sino un reconocimiento simbólico a una función pública de alta responsabilidad, cuyo fundamento no es la retribución material, sino la vocación de servicio.

Reducir la discusión a la dieta no solo trivializa el compromiso ético que implica ser directivo o directiva de la Caja, sino que desconoce que la institución cuenta con una robusta estructura técnica y asesora -jurídica, financiera, actuarial, logística, médica y administrativa- que respalda la toma de decisiones. Nadie está llamado a ser experto en todas las materias; lo indispensable es la probidad, la independencia de criterio, el conocimiento de la seguridad social y la solidaridad con quienes dependen del sistema de salud y pensiones.

La candidata también afirma que hay directivos que “no levantan la mano” por miedo. Sin embargo, atribuir ese silencio a la composición tripartita resulta falaz. El verdadero problema no es la presencia de sindicatos, cooperativas o solidarismo -expresamente prevista por la ley-, sino la práctica política que ha impuesto, en esta administración, un control absoluto del órgano colegiado mediante presiones, amenazas veladas y destituciones arbitrarias. No es miedo a participar: es el costo real que enfrentan  quienes se atreven a disentir del Poder Ejecutivo.

La Ley Constitutiva de la CCSS es clara: la Junta Directiva se integra de manera tripartita, con tres representantes del Gobierno, tres del sector patronal y tres del sector laboral. Una vez nombrados, deben actuar con absoluta independencia del Poder Ejecutivo, para garantizar un equilibrio de intereses donde prevalezca el bien común y no la agenda política de turno.

Plantear “grandes transformaciones” sin reconocer este marco legal ni el valor democrático de la representación social implica abrir la puerta a una recentralización del poder, incompatible con la autonomía y el modelo solidario que ha sostenido a la CCSS durante décadas. La Caja no necesita una Junta obediente ni homogénea; necesita personas íntegras, con criterio propio, capaces de deliberar, cuestionar y defender la institución incluso frente al Gobierno.

Los hechos recientes -el maquillaje de estudios actuariales, compras a sobreprecio como el caso Barrenador, la crisis operativa asociada al sistema ERP-SAP de la CCSS, los nombramientos ilegales en la Junta Directiva, el crecimiento exponencial de las listas de espera y la escandalosa deuda del gobierno con la CCSS- no evidencian un exceso de representación social, sino un abandono del deber constitucional de proteger la seguridad social.

La Caja no es el problema. El problema es su captura política, que debilita su democracia interna y silencia a quienes piensan distinto.

La CCSS se fortalece recuperando la ética pública, la transparencia y el compromiso humano de quienes la dirigen; defendiendo su autonomía, su independencia y su carácter tripartito como garantías reales del derecho a la salud, a las pensiones y a la dignidad de millones de personas.

Infraestructura, violencia estructural y seguridad: una reflexión necesaria

Carlos Carranza Villalobos
Sociólogo

Entre otros temas, considero que el derecho a la vida y su relación con la seguridad es un asunto vital, que no puede reducirse únicamente a un enfoque carcelario o punitivo. Es necesario analizarlo desde una perspectiva más amplia, que incluya el grado de violencia estructural existente en nuestra sociedad.

Quisiera referirme, en particular, a la problemática de la infraestructura, la cual adolece de un tratamiento adecuado tanto por su rezago histórico como por la deuda acumulada. Si bien se ha avanzado en algunos aspectos durante las dos últimas administraciones, persisten obras de larga duración —algunas de hasta cinco años—, así como proyectos con inconsistencias que parecen originarse desde el diseño básico, o bien con dificultades en áreas sensibles. En otros casos, se recurre a diseños “forzados” con el fin de concluir las obras.

A ello se suma que los periodos de contratación suelen ser excesivamente largos, por diversas razones. Asimismo, los altos costos de las obras, que con frecuencia se incrementan durante su ejecución, evidencian problemas estructurales, sin dejar de lado la escasa competencia en la realización de estos proyectos.

Sin extenderme más, debe señalarse también la desplanificación urbana, claramente visible en amplios sectores de la Gran Área Metropolitana y en distintos cantones, distritos y localidades del país. A esto se añade un sistema de transporte desarticulado, un tema que merece un análisis más detenido y profundo.

Es indispensable que estos asuntos se debatan y se dialoguen de manera amplia y responsable.

Costa Rica: el Fitness Center de la Democracia

Por: Msc. Esteban Guisseppe Cavallini Espinoza
Comunicador

Este comentario parte de lo que debería ser el ideal de un Estado: un «Fitness Center» democrático que opere bajo el concepto de libertad ética racional. Es decir, una nación donde las decisiones se toman con base en principios de autonomía individual y colectiva, pero siempre guiadas por la razón, el derecho y la ética, priorizando el bienestar común y la soberanía.

Ejemplos de esta búsqueda de equilibrio se observan en naciones como Noruega, Singapur o Suiza, por citar algunas, donde la planificación estratégica, la democracia directa y el compromiso con objetivos nacionales claros definen un camino de progreso sostenido. Sin embargo, en Costa Rica, la realidad de nuestro «gimnasio» dista mucho de este ideal.

Los atletas en la pista de entrenamiento

En el área de las máquinas de pesas, encontramos a los actores que representan el estancamiento y el sabotaje. Hacienda se mantiene como el «gordo» del gimnasio, un personaje que ocupa demasiado espacio y consume recursos sin traducirlos en progreso. Junto a él, aparece la figura de un oficialismo obeso, malcriado, prepotente, mal educado y gritón. Este actor, en lugar de entrenar o facilitar el espacio, se dedica acaparar las máquinas, insultar, descalificar a los otros usuarios y generar un ruido ensordecedor que impide la concentración y el trabajo serio.

Sus víctimas principales, los contrapesos, es decir, los pilares mismos del establecimiento: la Constitución Política, la Democracia y la Sala Cuarta yacen como atletas lesionados en la banca. No fue la falta de voluntad lo que las retiró de la pista, sino las zancadillas y la actitud prepotente de este oficialismo (y gobiernos anteriores) que les lanzaron peso muerto para frenar su carrera, dejándolas debilitadas para arbitrar el juego limpio que la soberanía exige.

El Poder Judicial intenta mantenerse «fit», pero sigue consumiendo únicamente leyes desactualizadas que lo mantienen en un estado de desnutrición funcional. Mientras tanto, los «Musculosos» del sistema están bajo condiciones de exhibición críticas. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) resiste el embate de un contrapeso peligroso: el oficialismo gritón y los anteriores se niegan sistemáticamente a pagarle la cuota de mantenimiento (la deuda estatal), asfixiando a la atleta más fuerte para forzar su caída.

Al mismo tiempo, el Banco de Costa Rica-BCR, el Instituto Nacional de Seguros-INS, el Instituto Costarricense de Electricidad-ICE y el Agro son exhibidos en vitrinas para acreedores extranjeros, impidiéndoles renovarse para justificar su eventual liquidación.

El cuerpo técnico y la métrica manipulada

Los entrenadores secundarios son los tres poderes de la República: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Entre ellos, la división es ética: están los que velan por el músculo de la inversión social y los opuestos que recetan una dieta basada únicamente en impuestos y «deuda nueva».

Es en este escenario, los medios de comunicación, quienes deberían ser la báscula y la cinta métrica imparcial, pues han sido intervenidos por filtros trucados que favorecen exclusivamente a los acreedores alineados bursátiles, ignorando la voluntad del pueblo.

Por encima de todos, se encuentra el entrenador principal y dueño del gimnasio, me refiero al Pueblo, quien cuenta con el TSE (Tribunal Supremo de Elecciones) como el gran espejo de la realidad para que su voz sea escuchada.

Cierre: el último set hacia las elecciones racionales

De cara a las próximas elecciones, es imperativo que el buen juicio y la razón nacional tomen el control de la rutina. No podemos permitir que la apatía de los jóvenes en las gradas, distraídos por sus pantallas, sea el silencio que acompañe la caída del edificio. Se requiere una actitud crítica y feroz para silenciar los gritos del oficialismo malcriado y evitar que el gimnasio colapse en el cierre del periodo.

El objetivo es claro: evitar que terminemos con deportistas «musculosos» muertos por negligencia o sabotaje, y que los esfuerzos de quienes sí quieren trabajar terminen en una frustración irreversible. La soberanía nacional se defiende levantando el peso de la responsabilidad en las urnas; solo una elección racional podrá sanar a los lesionados, pagar las deudas del entrenamiento y garantizar que este Fitness Center de la Democracia vuelva a ser un lugar de salud, disciplina y progreso real, donde la educación del soberano se imponga sobre la prepotencia de los gritones y confrontativos quienes se creen ser dueños de la verdad y del mundo.

Gracias: la palabra más linda

Pbro. Glenm Gómez Álvarez

Estaba concentrado en escribir un texto para la Navidad cuando una tarea doméstica me obligó a detenerme. Me levanté, fui hasta la lavadora, acomodé la ropa, casi automáticamente, y volví al escritorio tratando de no perder la idea. Antes de sentarme, le pedí a Alexa —ese asistente de voz presente en tantas casas— que me avisara cuando terminara el ciclo.

Cuando la alarma sonó, en lugar de decir “stop”, dije “Alexa, gracias”, un lapsus. No lo pensé. Me salió. Y respondió: “Acabas de decir la palabra más linda que la humanidad ha inventado”.

Me detuve en seco. La cabeza me explotó: una idea inesperada acababa de romper la rutina. Una máquina, programada para asistir, incapaz de pensar o comprender como una persona, puso en perspectiva algo profundamente humano: agradecer. Alexa, sin pretenderlo, activó una alarma aún más urgente. Una voz sin alma puso en evidencia lo que, en medio de la prisa, tantas veces olvidamos: la necesidad de agradecer, la urgencia de la gratitud por encima de cualquier tarea.

Vivimos instalados en la exigencia: al calendario le pedimos resultados, a la vida le pedimos explicaciones, a los demás les pedimos respuestas. En medio de tanta presión, el agradecimiento se vuelve un gesto rápido. Pero agradecer no es cortesía: es reconocer que no todo nos pertenece ni está en nuestras manos realizarlo, que no todo lo hicimos solos, que hay cosas que llegaron como regalo, sin haberlas buscado ni negociado.

Quizá lo que necesitamos, en estos últimos días del año, no es tanto hacer balances ni prometer más, sino hacer una pausa y decir con verdad: Gracias.

Convendría entonces preguntarse: ¿gracias por qué?

Dar gracias por haber llegado hasta aquí, incluso con cansancio; por la salud que sostuvo y por la fragilidad que obligó a bajar el ritmo; por quienes permanecieron a nuestro lado y por quienes se fueron, dejando una ausencia que también enseña. Por el trabajo que dio estabilidad o por el desempleo que forzó a replantear el rumbo.

Dar gracias por la palabra dicha a tiempo y por el silencio que evitó un daño mayor. Dar gracias por lo pequeño, eso que no entra en los balances ni en las memorias oficiales: una comida sin prisa, una conversación honesta, una tarde en paz. Dar gracias incluso por lo que no salió bien, porque también allí hubo límite, verdad, aprendizaje. Gracias por lo que duele, y, sin embargo, no nos destruye.

Dar gracias por lo inesperado que nos obligó a improvisar; por las puertas que se cerraron y nos hicieron buscar otras. Dar gracias por las manos que nos sostuvieron cuando flaqueamos y por las veces en que tuvimos que sostener a otros, descubriendo que la solidaridad es real. Dar gracias por las risas que aparecieron sin plan y por las lágrimas que limpiaron lo que no podíamos cargar solos. Dar gracias, incluso, por la incertidumbre, porque nos enseñó a confiar más allá de lo que controlamos.

Resulta desconcertante que una inteligencia artificial —tan eficaz como impersonal— nos recuerde algo que solemos olvidar: que dar gracias es, como la expresión atribuida a Lao Tsé, “la memoria del corazón”. Dar gracias nos desarma de la autosuficiencia y nos devuelve a lo esencial: la vida, antes que un proyecto, es un don.

Tal vez cerrar este año 2025 no consista, desde ya, en prometer más, sino en agradecer mejor. No en multiplicar propósitos, sino en reconocer lo recibido. Decir gracias no como una palabra apresurada, sino como un modo de habitar el tiempo. Repetirla —gracias, gracias, gracias— casi como una letanía que vuelve la gratitud un acto coral, compartido, secularmente litúrgico.

Tenía razón aquella voz sin alma: gracias es una palabra hermosa. Cerrar el año no es exigir más ni multiplicar promesas. Es detenerse, reconocer lo recibido y dejar que la gratitud nos habite.

Decir gracias como la palabra que sostiene la vida. La más linda y más honda. Y, a juzgar por cómo vivimos, una palabra urgente. «Den gracias en toda circunstancia» (1 Tes 5,18).

Doctor Mario E. Devandas B. ¡En recuerdo!

Adalberto Fonseca E.
Historiador

El jueves 25 de diciembre del presente, se cumplen 5 años del fallecimiento de Mario Devandas, hijo del pueblo, nacido en Calle Siles (San Pedro de Montes de Oca), el 02 de octubre de 1946, a la edad de 74 años.

Le recordamos por su aporte invaluable en pro de la clase trabajadora costarricense, a lo largo de cinco lustros, partiendo de la década de los 70s y años subsiguientes; su labor como diputado (1978)-1982), y desde la representación sindical ante la Junta Directivo de la CCSS (2014-2019).

Esta semblanza busca acercarse a los diferentes capítulos en lo socio político y económico, ligada al protagonismo e incidencia en diferentes periodos de la vida institucional costarricense.

La década de los setenta fue una etapa de alto significado para el movimiento sindical en el sector estatal, un “rompe aguas” en la irrupción de un sindicalismo de nuevo tipo “progresista y clasista”; en tanto el sindicalismo de viejo cuño, sobre todo aquel vinculado al reformismo social demócrata, también en mengua, tendría su propia agenda.

En referencia, la política costarricense se estremece ante el surgimiento de agrupaciones políticas de nuevo signo, cono el Partido Socialista Costarricense (PSC), del que Mario era dirigente, se suman además el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRP), el Frente Popular y la restauración del Partido Vanguardia Popular (PVP); en parte gracias a la derogatoria del artículo 98 constitucional, que prohibía la organización de grupos y partidos políticos, cuyo pensamiento y acciones atentaran contra la “democracia”.

En la medianía de la década surge la Federación Nacional de trabajadores del sector público -FENATRAP-, matizada por la influencia de los partidos políticos emergentes.

En la trama de nuestra historia social, también violenta y coercitiva, se da el apremio y la cárcel para Mario Devandas y Luis Fernando Alfaro, ambos dirigentes de la federación y de los trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

En el trasfondo, el país en su expresión social y económica, vivía el control político e ideológico de la “guerra fría” y el “macartismo”, con signos y símbolos dominantes: educación, información, control político, hegemonismo; con organizaciones ultraconservadoras e “intensas”: el Movimiento Costa Rica Libre, la unión empresarial UCCAEP, la Iglesia Católica; dominadas todas por el espíritu y tinte del perjuicio político y doctrinal.

No era en vano, la “Revolución Cubana” era para estos un mal síntoma, de ahí surge también como anatema, la Alianza para el Progreso, visión y estrategia de la “Usamericanos”, como los grandes mediatizadores de la lucha social en los países del traspatio.

En noviembre de 1980 se funda la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), será su presidente Mario Devandas B. Para el año de 1986, el sindicalismo unitario confluye en la organización del Consejo Permanente de Trabajadores (CPT), instancia articulada, que sumó a todas las centrales sindicales, grupos cooperativos, productores y trabajadores independientes.

El CPT resume una visión y propuesta de desarrollo económico y social para el país, como lo fue el “Programa Económico Costarricense” (PEC1), proyecto liderado por Devandas, y un grupo de economistas de la Universidad Nacional, documento y articulación presentado al gobierno de la República y discutido por los trabajadores costarricenses en foros y mesas redondas de trabajo.

Mario Devandas para el año 1986, fue candidato a la Vicepresidencia de la República por el Partido Pueblo Unido, en las elecciones presidenciales de ese año.

En las luchas contra el “combo del ICE”, y los movimientos derivados de ese proceso, y de una intensa agenda de trabajo y esclarecimiento en jornadas a nivel nacional del Tratado de Libre Comercio (TLC), con los Estados Unidos de América.

En su momento fue asesor legislativo del diputado José Merino del Río.

Mario fue un sólido recurrente con su quehacer político, maestro e inductor de los grandes temas de afectación para el sector laboral y la sociedad costarricense en su conjunto.

Una figura mediática en la prensa nacional, una voz persistente frente a la visión de los defensores del “status quo”, sus tesis siempre a favor del trabajador costarricense.

Devandas asume su nombramiento como representante sindical ante la CCSS en junio del 2014, juramentado por el presidente Solís Rivera, luego de la negativa de la mandataria Chinchilla Miranda, de cumplir una decisión de los trabajadores años atrás.

El 25 de diciembre, Mario E. Devandas Brenes se cumplen 5 años de su fallecimiento. Una vida dedicada al bien común, la solidaridad y la entrega a sus principios e ideales durante medio siglo. 50 años que las y los trabajadores organizados han reconocido.

Mario E. Devandas Brenes, debería ser declarado “Benemérito de la Patria”, tarea que sin lugar a dudas emprenderá la clase trabajadora y sus organizaciones políticas y sociales, que conocieron en su entereza la figura de Devandas.

La dinastía de los encomenderos

Rafael A. Ugalde Q.*

A la memoria de Federico Picado Sáenz, Tobías Vaglio Sardi, Lucio Ibarra, Octavio Sáenz Soto, Narciso Sotomayor y Álvaro Aguilar, todos víctimas de la “dictadura democrática”, 77 años atrás.

Mientras sigamos definiendo la “izquierda” en abstracto, donde todos caben, desde traidores, pasando por mercachifles, hasta llegar a personas que sinceramente reflexionan y hacen un alto y se dicen: caramba sí seguimos haciendo lo mismo obtendremos idénticos resultados. Nuestro pasado de más de 400 años como víctimas de los encomenderos s seguirá haciéndonos creer, por parte de unos pocos y con poderes de reyes sin corona, que todo va bien y es progresivamente perfeccionable. Es cuestión, dicen, de ser pacientes.

Pero quienes resaltaban las maravillas de la “democracia liberal representativa”, entiéndase de pequeñas castas, ni siquiera ellos creen ya en ese axioma. En Rumania desconocieron al ganador de unas elecciones este 2025, metieron el líder a la cárcel hasta que impusieron a un ilustre desconocido, que era el que la Unión Europea necesitaba.

Al expresidente Andrés Manuel López Obrador estuvieron a punto de destituirlo en dos ocasiones; una por supuesta “violencia de género” y otra por “ofender gravemente” a los mexicanos no pertenecientes a su movimiento político, a quienes AMLO llamó neoliberales corruptos y sinvergüenzas ¡Vaya sensibilidad de desgraciados!

La realidad es que esta “izquierda” desconoce que Europa y su referente civilizatorio – Estados Unidos – no busca ya ni siquiera la democracia liberal burguesa, exige plena sumisión al imperio ya destronado. Y punto.

Surgen entonces “revoluciones” en Ecuador, en Chile, Bolivia, etc., desde las alturas, desde las jefaturas, que entrenan un día sí, y el otro también, para que la experiencia en ciernes de democracia popular participativa, salida desde las bases, sea entregada en bandeja de plata a los nazifascistas -sionistas europeos como Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea; Manfred Weber, jefe de los partidos populares europeos; Friedrich Merz, flamante nieto de un aplaudidor de Hitler; y a las sectas encabezadas por los Milei, los Boric, los Kast, los Paz; con posibilidad de que estos traidores retornen en la vuelta siguiente con otro color de camaleón y el respectivo peinado de moda.

Ahora bien, en cuanto a nuestro país, causa escozor que, si bien tenemos claro que en ninguna parte del mundo existe la receta única acerca de cómo se construye el socialismo, máxime después del fardo de 500 años de expoliación, sí es claro que, con esta gente, defensora de un supuesto “capitalismo bueno”, su “buena democracia” hay que imponerla, aunque para los pueblos estos procesos reformistas, subalternos al imperio, resulten moral, política y económicamente empobrecedores y degradantes.

No porque los pueblos sean masoquistas, sino por la sencilla razón de que tienes en tu casa al enemigo, y una vez identificado como traidor, éste sale y lo verás luego, desde afuera, pidiendo al “imperialismo bueno”, junto a las oligarquías locales, intervenciones militares, bombas para volar puentes, minas para puertos claves, bloqueos comerciales y financieros, declaraciones de naciones promotoras del terrorismo, extradiciones a la carta, etc., a fin de “restaurar la democracia”.

En nuestro caso, el punto de inflexión de esta gente llegó, a inicios de los años 80 del siglo pasado, con el Primer Programa de Ajuste Estructural de la economía, ese que jamás hubiera afectado a nuestros campesinos forjadores de soberanía alimentaria, nuestros empleados de servicios públicos para ciudadanos usuarios (y no solo para clientes con capacidad de compra), nuestra CCSS autónoma y nuestro participativo Hospital Sin Paredes, el derecho a una vivienda digna, el derecho a la educación de calidad, etc., ese PAE I y subsiguientes no los habrían hecho realidad sin el apoyo absoluto e incondicional de todos los partidos políticos. Serán 4 décadas del “buen capitalismo” que incluso continuarán más allá del 2026, cuando sin duda será acelerado el proceso de desclasamiento del pueblo trabajador costarricense.! Las pruebas están a la orden del día; ¡otra cosa es que los interesados quieran nos tapemos los ojos!

Por eso ustedes ven que los piratas imperiales roban, matan y asaltan en nuestro mar Caribe, amenazando lo más preciado que tenemos como pueblos: la paz. Mientras tanto esas “izquierdas”, junto a todas las derechas, seguirán calladitas.

Para construir otra izquierda, la necesaria para enlazarnos al Sur Global y al nuevo mundo multipolar y pluricéntrico, capaz de condenar esta barbarie y acabar de una vez por todas con la secular encomienda, hay que cumplir dos condiciones sine qua non, indispensables e innegociables: ser antimperialista y tener patria.

Lo primero ellos no pueden serlo, pues en Costa Rica el 48% de la inversión extranjera directa que les surte es de origen gringo, lo cual resulta en una dependencia económica y política, brutal y escandalosa.

En cuanto a lo segundo, su patria reside donde tienen los fondos de pensiones, los impuestos escamoteados, el dinerito enjuagado, etc. Es decir, para ellos la soberanía de una nación pasa por la suma y la resta, para así saber qué precio tiene.

Reconstruir nuestro país, así como Nuestra América, pasa porque esta izquierda honesta, preocupada sinceramente por el despeñadero a que nos están empujando, nos nutramos de las experiencias patrióticas, soberanas y antimperialistas a que tienen derecho nuestros pueblos sin contar con el permiso de nadie. Superaremos así las desviaciones encomenderas en que quieren mantenernos a sangre, fuego, miedo y sumisión. 23 de diciembre 2025.

*Circulo Bolivariano de Solidaridad con los Pueblos Yamileth López.

Conmemoración del 77 aniversario de los mártires del Codo del Diablo

Por Macarena Barahona Riera

Para que la sociedad costarricense construya su destino con la justicia de su historia, en honor a los hombres y mujeres que han dado de sí sus mejores capacidades en la conquista de los derechos humanos del pueblo costarricense, debe saberse valorar a los costarricenses que murieron en la guerra civil, los que murieron en los combates, aproximadamente 2000 hombres, los que murieron en las emboscadas, como el crimen de Edwin Vaglio y Horacio Montiel que siendo prisioneros fueron sacados de la Penitenciaría Central y asesinados en el Cerro de la Muerte y encontrados sus cuerpos brutalmente golpeados en la carretera sur, La Cangreja de Cartago el 24 de Mayo de 1948, denunciados por Carlos Luis Fallas.

El 19 de diciembre de 1948 fueron sacados de la Penitenciaría Central, Carlos Luis Fallas, Adolfo Braña, Luis Carballo, Arnoldo Ferreto y Jaime Cerdas, para asesinarlos en el Parque de La Sabana, sin embargo, Olinda Cruz, esposa de Jaime Cerdas fue a solicitar la intervención de Monseñor Sanabria que pudo detener los asesinatos y fueron devueltos a la Penitenciaría.

No fue así con los prisioneros políticos que desde la cárcel de Limón fueron llevados en el tren por sus custodios y asesinados en la vuelta denominada el Codo del Diablo de Turrialba; el diputado Federico Picado Sáenz, Secretario de la Federación de Trabajadores de Limón, Octavio Sáenz Soto, dirigente de los trabajadores ferroviarios, Tomas Vaglio Sardi, empresario agrícola y dirigente de trabajadores agrícolas y campesinos, Lucio Ibarra dirigente obrero y Álvaro Aguilar militante del Partido Republicano y Narciso Sotomayor que desde Nicaragua había participado en la guerra civil en la Legión Caribe como tantos centroamericanos.

Una sociedad está enferma, cuando convive su presente entre muertos de fosas comunes y crímenes silenciados.

La sociedad democrática a nivel mundial expresa el repudio general a estas inhumanas situaciones, crímenes y violaciones a los derechos humanos ocultados de los textos educativos y de los panegíricos de los vencedores, no desaparecen las víctimas, todo lo contrario, las vuelve majestuosas en su dignidad humana y trascendentes, nos relatan el fin de una guerra civil desde sus fosas, a la espera de sus exhumaciones y justicias.

Las fosas del 48 están dispersas en los lugares de los enfrentamientos, donde fueron ultimados, muchos heridos fueron rematados, según los mismos vencedores en sinceros relatos de combatientes que custodia el Archivo Nacional y testimonios publicados. [Barahona. Documentos de 1948. Editorial Costa Rica]

Las víctimas del crimen del Codo del Diablo, un diputado electo, dirigentes del partido proscrito y dirigentes de los sindicatos proscritos, dan un terrible muestrario de esos días, los vencedores en sus fiestas de poder y gloria, cachuchas y buenos negocios, y los proscritos, diputados, dirigentes de partido y de sindicatos, en la cárcel, el destierro, y la muerte. Miles de trabajadores despedidos de las instituciones del estado por ser calderonistas o comunistas.

Cientos de costarricenses, hombres y mujeres en las cárceles de todo el país. Tribunales de Sanciones Inmediatas hechos para juzgar a los calderonistas y comunistas.

Son días de represión, sin garantías individuales, amenazados de invasión por parte de calderonistas por la frontera con Nicaragua.

Estas víctimas, que hoy conmemoramos los 77 años de sus asesinatos, se han convertido en la verdad oculta de los vencedores, son cadáveres que hablan y se defienden desde sus tumbas en el Cementerio Obrero, sus derechos violados, sus vidas segadas, sus compromisos con el pueblo trabajador, con un concepto de patria, superior, nos narran la injusticia y los derechos pendientes de una sociedad política y económica que en la mentira, el silencio, la tergiversación y el oportunismo, construyó un relato alterno de falacias, donde los derechos humanos de sus víctimas fueron ultimados en sus integridades físicas y morales.

La persecución, el pillaje, la vendetta, el escarnio público especialmente a las mujeres y los hombres, a maestras, a maestros, profesoras universitarias, profesores universitarios, empleados públicos, estudiantes, sucedió sin que fueron considerados oprobiosos y humillantes ante las consideraciones de derechos humanos y el trato cruel de los prisioneros políticos.

Estos crímenes conmocionaron las conciencias de muchos costarricenses exiliados en diferentes partes, las voces de José Albertazzi y su hija Alicia Albertazzi, Fernando Cerdas, en Guatemala, de Judith Ferreto Segura, Carmen Lyra, Manuel Mora Valverde, Alfonso, Eduardo, Claudia, Mora Valverde en México, a través de sus cartas se refleja el impacto moral y físico del destierro. De Carlos Luis Sáenz, Adela Ferreto y Corina Rodríguez en Panamá, Fernando Chaves Molina y el artista Manuel de la Cruz González desde Venezuela, en sus palabras tristes e indignadas: “Esta voz clara y limpia con que buscó, su anatema viril o tu orgullo infinito, sea protesta, indignación, presencia y grito, del horrendo crimen del “Codo del diablo. ¡¡De pie costarricenses!! ¡¡¡Atrás los mercenarios!!! Es imposible jamás olvidar Codo del Diablo, La Lucha, Tarbaca, El Tejar, San Isidro del General. Recuerda tus dolores y vive tu calvario.” (archivo Museo de la UCR). En el exilio de Manuel de la Cruz González y su testimonio, entendemos lo que habrán sufrido cientos de familias en el destierro, el exilio y el insilio. Ciudadanos que lucharon y resistieron por la defensa de las Garantías sociales, el Código de Trabajo y un nuevo Código Electoral.

En este aniversario de la muerte de estas víctimas, la sociedad debe repensar, y como en otros países sucede, pedir disculpas, a través de las autoridades institucionales, por el trato oprobioso del que fueron objeto tantos funcionario del estado, del magisterio nacional, de líderes sindicales y comunales, por lo inhumano del crimen de los prisioneros políticos, un resarcimiento público a sus descendientes.

Aún espera la conciencia lúcida y justa del pueblo costarricense que enarbola decencia y debe compensar el silencio y la complicidad en la corrupción en estos días de crisis de la vida política.

La memoria histórica enseña que solo con la justicia y la libertad se construye La Paz y se defienden los derechos humanos, los mártires del Codo del Diablo sostienen la esperanza.

Diciembre 2025

Afiche de la convocatoria del Partido Vanguardia Popular y la Juventud Vanguardista Costarricense para la conmemoración del aniversario del asesinato de los mártires del Codo del Diablo. Imagen aportada por la autora.

Navidad: La fragilidad que confronta la vida

Pbro. Glenm Gómez Álvarez

Con el Niño Jesús en brazos, el anciano Simeón pronuncia una frase que atraviesa por entero la Navidad: «Este niño está puesto para caída y elevación de muchos, y como signo de contradicción… para que se revelen los pensamientos de muchos corazones» (Lc 2,34-35). No sale de sus labios una bendición complaciente. Es una profecía y en esas palabras cabe toda la historia humana. Y cabe también nuestro presente.

La Navidad, a la luz de Simeón, no es el relato folclórico: es una confrontación abierta. El Niño no viene a confirmar seguridades ni a reforzar privilegios. No legitima poderes ni tranquiliza conciencias satisfechas. Su sola presencia obliga a tomar posición. Revela. Desnuda. Desplaza. Levanta a unos y hace caer a otros, no por arbitrariedad, sino porque expone lo que cada corazón ha decidido amar, proteger o esconder. Frente a Él no hay neutralidad posible: o se deja uno afectar en lo más hondo, o se organiza la resistencia.

La paz que nace en Belén no es fruto de un acuerdo superficial ni una calma fabricada. El nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz, sí, pero solo para quienes buscan la verdad. No hay paz auténtica cuando se construye sobre la negación, la mentira o el encubrimiento del dolor ajeno. La Encarnación no anestesia la historia ni la vuelve soportable: la ilumina desde dentro. Y esa luz incomoda a una época que confunde paz con silencio, unidad con uniformidad, consensos forzados con verdad, y estabilidad económica con justicia.

Este Niño que Simeón presenta no se deja utilizar. Él es signo de contradicción. Contradice la fe reducida a moralismo, a discurso piadoso sin consecuencias reales. Contradice a quienes invocan a Dios con facilidad mientras lo desmienten en sus opciones concretas. Contradice toda espiritualidad que bendice el orden establecido sin mirar a los caídos, que predica valores sin tocar heridas, que habla de paz evitando el conflicto inevitable que exige la justicia. Ante este Niño, toda fe queda expuesta a su verdad.

Navidad, entonces, no confirma a nadie: cuestiona a todos. Cuestiona a quienes gobiernan el mundo, porque ningún poder puede reclamar a Dios como aval sin pasar por la fragilidad del pesebre. Cuestiona a las estructuras religiosas cuando se preocupan más por preservarse que por servir, más por defenderse que por entregarse. Cuestiona a una sociedad que, aun llamándose cristiana, se distancia del Evangelio cuando normaliza la exclusión, trivializa la mentira o convierte la indiferencia en norma social.

Pero al mismo tiempo —y aquí está la paradoja que salva— la profecía de Simeón abre una esperanza real: este Niño está puesto también para la elevación. Levanta a quienes no cuentan, a quienes han sido expulsados del relato oficial, a quienes no tienen voz, nombre ni escenario. No los eleva como concesión simbólica, sino como referencia: allí Dios decide hacerse visible y desde allí juzga la historia. Lo pequeño, lo frágil, lo descartado se vuelve criterio.

La Navidad no es evasión ni consuelo fácil. Es la irrupción de Dios en la fragilidad humana. Un Dios que consuela sin mentir, que ofrece paz sin renunciar a la verdad, que levanta sin halagar y que incomoda porque ama demasiado como para dejarnos intactos.

Por eso Simeón puede morir en paz (cf. Lc 2,29-30). No porque todo esté resuelto, ni porque la historia haya encontrado equilibrio, sino porque la verdad ya ha entrado en ella. Y cuando la verdad entra —también hoy, también entre nosotros— nada puede seguir siendo igual sin quedar, tarde o temprano, al descubierto.

Cinismo que puede generar corrupción

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León
  1. Chaves y Nogui dijeron hace meses que el «decretazo» a favor de los importadores de lujosos autos, había sido «sin querer queriendo». Que Hacienda revisaría caso por caso, para recuperar los montos evadidos a la hora de importarlos. Tarea que obviamente no hicieron, y que ahora se hace más grande, al sumar la evasión que se evidencia con el pago de los marchamos, para los mismos autos que ingresaron bajo la corrupta sombrilla de Zapote. ¡La fiesta es todo un carnaval pornográfico!
  2. Para no afectar a los amigotes de Chaves amantes de los lujosos autos, Nogui no movió un dedo mientras era ministro. Se limitó a decir, que los importadores eran unos mentirosos, al meter facturas de compra falsas. Que como era un delito, Hacienda se encargaría ¡Ya!, de empezar a cobrarle a esos «mentirosos» el impuesto que evadieron, y que se harían los ajustes legales para cerrar el portón. Mientras, por otro lado, Chaves seguramente le advertía «dejar las cosas como están». Los hechos lo demuestran.
  3. Entre los impuestos por importación de autos y a la propiedad (dinero de todos los costarricenses que recaudaría Hacienda), nos robaron ¢32.000 millones, hasta agosto pasado, pese a que ingresaron más carros. Ello, gracias a la «contribución» que generosamente les hicieron Chaves y Nogui Acosta, al establecer que, a partir de octubre del año pasado, ya esos impuestos no se determinarían a partir de los «precios mínimos de mercado», y a partir de lo supuestamente pagado por el vehículo en algún país extranjero.
  4. Algunos importadores de lujosos vehículos, están librándose de pagar entre ¢7 Y ¢15 millones (quizá más), por concepto de marchamo, por cada uno. O sea, por unos 500 carros estarían dejando de pagar ~¢5.000 millones. Mientras, por otro lado, los otros, los que no podemos ni entrar al condominio de mansiones en que vive el presidente, pagamos por nuestros carros, cifras injustas, muy superiores a las que se le cobran a los amigotes premiados por Zapote.

Porque es dinero que es vital para la atención de obligaciones del Estado, incluyendo la disminuida asistencia social, esperamos que los recursos de amparo que se están preparando contra el decretazo de Chaves y Nogui, en defensa de los intereses difusos, se presenten cuanto antes… aunque ello le complique la vida a los que esperan por los autos que estarían por llegar al país.

¿Pedofilia o Pedofobia la del presidente Rodrigo Chaves?

Vladimir de la Cruz

Mariana Ramos Castro, niña de ocho años, que acaba de terminar exitosamente su tercer grado, avanzando en el 2026 al cuarto grado, que se está formando en una escuela bilingüe, quien es muy destacada en deportes y gimnasia, asustó al presidente Rodrigo Chaves.

No asustó a cualquier persona, hizo temer al presidente que se identifica anímicamente con el animal depredador JAGUAR, que se comporta públicamente como un animal, imitando los rugidos del felino, tratando de asustar al público que le observa, que atentamente le sigue, y que también trata de imitarlo en sus zarpazos, agresiones y exabruptos verbales contra quienes le critican y se le enfrentan.

Se supone que con ese comportamiento animal el presidente es el hombre más valiente, y fuerte de Costa Rica, que con su rugido quiere imponerse.

Su imitación del animal Jaguar, con sus rugidos, me hace recordar, al héroe de mis años infantiles, Johnny Weissmüller, quien impulsó y representó en el cine a Tarzán de los Monos, quien también se comunicaba, “hablaba” con los animales, y emitía un alarido poderoso, un grito ululante, distintivo, el Grito de la Selva, cuando se lanzaba por los árboles o quería imponer su presencia. Johnny Weissmüller, era un nadador rumano, gran nadador, cuya figura le convirtió en un sex symbol de la pantalla grande en su época.

El Tarzán de los Monos, fue una figura de hombre blanco, que vivía en una región africana de pobladores negros, pigmeos, más pequeños que él. Era el símbolo de la civilización en aquellas comunidades “atrasadas”. Pero, a la vez el símbolo del colonialismo, del racismo, del imperialismo en las comunidades indígenas africanas.

El animal de Zapote, el Jaguar, con los “rugidos de jaguar” que hace el presidente Chaves, trata de imitar seguramente a Tarzán, y lo hace sentirse en una comunidad de seres atrasados, más animales que él, donde él con su ferocidad trata de imponerse, de meter miedo, de acobardar a quienes se le enfrenten. Lo hace sentirse como el Rey de esta selva, el Rey de los Monos o, mejor dicho, el Rey de los Jaguares, de este zoológico humano costarricense. Porque si él es un animal a todos nos ha de ver como animales. El Jaguar de Zapote quiere probablemente procura convertirse en un sex symbol de la pantalla grande costarricense.

El libro de Edgar Rice Burroughs seguramente es el libro de cabecera del Jaguar costarricense, que siendo Tarzán de origen rumano, el presidente Chaves lo imitó autodenominándose Jaguar en Zapote de Costa Rica. Quienes lo conocen de cerca me han dicho que en la intimidad, con cariño, lo tratan como el Dragón de Komodo de Monterán, un animal propio de Indonesia… donde él actuaba con la Ley de la Selva del Banco Mundial…

¿Qué asustó al Jaguar de Zapote y al Dragón de Komodo de Monterán? Palabras, expresiones, ideas, un pequeño relato de una niña de ocho años. ¿Qué dijo esa niña que tanto incomodó al Jaguar de Zapote y al Dragón de Monterán?

Las expresiones que dio la niña en una actividad enteramente privada, porque el Jaguar quiere dominar e interferir en toda la vida pública, la política y la vida privada de los costarricenses.

La niña, es a la vez la hija del candidato presidencial Álvaro Ramos y de su esposa Cristie Castro, ambos dedicados a sus hijos extraordinariamente y a tiempo completo, para formarlos de la mejor forma posible para la vida, con sentimientos humanistas, con vivencias democráticas, con valores de inclusividad, de respeto, de tolerancia, de libertad.

La niña No dijo mentiras. NO ha sido educada para eso. NO está marginada de la vida de sus padres, ni de la proyección política de su padre, el candidato Álvaro Ramos. Tampoco se le oculta que su padre es candidato del Partido Liberación Nacional, con el cual la niña, como todos los hijos e hijas de candidatos se identifican con los partidos políticos de los que sus padres participan. Sucede igual con los equipos de fútbol. La niña NO vive un entorno familiar de opresión para seguir políticamente a sus padres. Pareciera que por la reacción del Jaguar este ambiente no lo conocen en su casa, en su guarida en Monterán o en Zapote, donde ha de predominar la Ley del Más Fuerte, del más gritón, como se comporta el Jaguar en sus Guarida, con gritos…

Por todo lado lo decimos, y se dice, que el presidente Chaves es un ser autoritario, con características despóticas, tiránicas, dictatoriales. Decimos y advertimos a los costarricenses y ciudadanos que, de continuar su gobierno, ese es el camino proyectado de su candidata, quien ha dicho con claridad que necesitan gobernar sin controles administrativos y legales, que el Estado de Derecho en ese sentido no les permite gobernar, por lo que tienen que acabar con el Estado de Derecho, y con el Estado Social de Derecho, que es acabar con la Democracia.

La niña Mariana Ramos Castro, de ocho años, en la reunión en la que estaba su padre, el candidato, con quien se identifica, dijo lo siguiente: “Quiero decir que Costa Rica está en peligro, que Costa Rica está en el pico de la montaña al borde de caer. Costa Rica es un país, que ahora está entre el bien y el mal, con un presidente que es un dictador. Depende de nosotros, los liberacionistas, hoy estar diciendo: ¡Somos liberacionistas, vamos a derrotar al mal y vamos a ganar para tener el país que queremos!”.

Palabras similares dice el presidente Chaves constantemente contra todo el ordenamiento político, institucional, jurídico, contra los poderes públicos. También ataca y amedrenta personas y funcionarios públicos, a algunos colocándolos en vallas publicitarias como si fueran los delincuentes más perseguidos del país. ¿Acaso no dijo el Jaguar que todos los presidentes del pasado, desde 1949 hasta que llegó él, habían sido dictadores y tiranos que solo gobernaron para grupos económicos y financieros, y no para el pueblo?

Tamaño alboroto ha creado el felino de Zapote, aparte de los rugidos que pasa haciendo en su guarida de Monterán, por esa simple opinión expresada por una niña de ocho años, que le llama “dictador”.

No satisfecho con la libertad de opinión de la niña, que es una persona menor, ha obligado a que el Patronato Nacional de la Infancia, intervenga investigando a la niña, llevando a su familia y entorno familiar, a investigaciones administrativas, casi policiacas, al estilo nazi fascista, para determinar el daño en la formación y cuido de esa niña que se le ha causado, para determinar si el ambiente familiar que tiene Mariana es tóxico y lesivo a su condición de menor de edad y de mujer menor.

Por el comportamiento público del Jaguar es más probable que el ambiente tóxico y peligroso del Jaguar se viva en su guarida de Monteran, para sus familiares inmediatos, para su esposa, su hija y sus empleados, como la tensión que se vive entre los trabajadores de la guarida de Zapote.

Le ha faltado al Jaguar hacer o pedir públicamente que intervenga Procuraduría General de la República, que también tiene que hacerse presente en situaciones especiales de niños, que para él son como objetos, casi sexuales en algunos casos, que se altera, se excita, cuando una niña de ocho años le dice “dictador”, y que ante ese “exabrupto” le echa encima el Patronato Nacional de la Infancia a la niña y a su Familia, para valorar si vive en un entorno familiar hostil o peligroso, para la chiquita, casi amenazando con quitar esa niña de su familia, para entregarla a alguna institución “guardadora” de niños, o hasta para hacer negocios, si pudiera hacerlos, por la vía de gestionar adopción con esa institución, en una especie de trata de niños desarraigados de su hogar por razones políticas impuestas por el presidente, que se identifica emocional, sicológica, siquiátrica y cotidianamente con un animal, el jaguar, que por su naturaleza, es un animal depredador, lo que explica en mucho la condición que tiene el presidente de animal político depredador del Estado, de sus instituciones sociales, y de los valores democráticos nacionales.

Lo que ha quedado en evidencia pública es que el Jaguar presidente le tiene miedo a la opinión de una niña, lo que constituye un máximo acto de cobardía pedofílica del Jaguar, que fue excitado por las manifestaciones que le hicieron saber de esa niña, que seguro le hizo recordar su infancia, (¿y juventud tal vez?) reprimida, y quizá hasta abusada, que lo hizo reaccionar contra esa niña, que por la forma es actuar contra todos los niños de Costa Rica.

Si el acto del animal Jaguar no es cobardía Pedofílica, entonces debe ser de cobardía Pedofóbica, que es cuando se les tiene miedo a los niños, lo que hace al pedofóbico rechazar a los niños, por actos traumáticos sufridos en su niñez. Es un miedo anormal y persistente de la ansiedad que se le puede producir de criar niños, o de tenerlos a su alrededor, en su hogar o en el hogar presidencial, según se quiera ver, en todo Costa Rica.

El ataque a la niña por el presidente ha sido contra todos los niños, contra todas las personas pequeñas y menores del país. Ha sido un irrespeto total a ellos, a su integridad, a su formación democrática, a su libertad de crecimiento en sus hogares y en escuelas.

En las escuelas y colegios hay elecciones estudiantiles, de infantes, de menores de edad. Incluso hay regulaciones electorales, de estos procesos estudiantiles, al amparo del Tribunal Supremo de Elecciones.

Obviamente, los hijos de los candidatos a cualquier puesto de elección popular están más identificados con sus parientes candidatos, y con los partidos de ellos.

¿Qué se puede esperar de hijos de candidatos a la Presidencia, como la hija del candidato Álvaro Ramos? Lo mínimo, identificación con su padre candidato, con lo que él piensa y con lo que se dice de sus principales contrincantes y de lo que se critica del gobierno, y del presidente de turno, sobre todo si se tienen todas las características de un déspota, un tirano, un dictador, un ser absolutamente autoritario.

El Tribunal Supremo de Elecciones debería salir en defensa de los derechos de los niños, del derecho al sufragio que se les enseña y se los posibilita, en la práctica, el mismo día de las elecciones, donde esos niños están claramente identificados con partidos y candidatos, incluso en contra de los que tienen sus padres, que les respetan esas opiniones.

¿Qué se puede pensar del presidente que actúa violentamente contra lo que dice una niña de él? ¿Y qué se puede pensar de un presidente que ante manifestaciones políticas de una niña le echa encima a ella y su familia toda la institucionalidad del Estado, pidiendo represión contra ellos y atemorizando a toda la población y ciudadanía?

Lo mínimo que se puede pensar es qué a su familia, la del presidente, la trata violentamente, sin ningún respeto, imponiéndoles a la fuerza sus opiniones, sin permitirles ningún tipo de libertad de pensamiento. Podemos entender por ello el descalabro que la educación nacional ha tenido en este gobierno.

Si alguien se debiera investigar en sus relaciones familiares y parentales es al presidente de la República, si él quiere ser el prototipo de los costarricenses.

¿Cuál es la imagen que el presidente proyecta con este escándalo en estas materias? La del machista, la del abusador, la del negacionista de derechos, la del dictador esposo, la del tirano padre, la del presidente macho cabrío despidiendo el olor hircino para marcar constantemente su territorio…en su casa, en la Casa Presidencial, que es la de todos los costarricense, y en todo el territorio nacional…por donde vaya en sus giras…

La reacción que ha tenido el presidente no es solo contra esa niña. Es contra todos los niños de Costa Rica, sin entender cuál es la situación real y actual de la niñez costarricense. Sin entender que los niños son personas, que se les educa para ser ciudadanos en el futuro no muy lejano para ellos.

No entiende el presidente que hoy los niños se educan, en sociedades democráticas como la costarricense, con criterios más amplios, respetándolos como personas pequeñas, con sus propios derechos y libertades.

El presidente parece que cree que está mandando en Costa Rica, como seguramente operaba laboralmente en Indonesia y en los países donde trabajó imponiendo programas…

A la niña del candidato Ramos hay que destacarla. Es un ejemplo para la niñez y los jóvenes, pero también para padres de familia y educadores.

La presidenta del Patronato Nacional de la Infancia fue clara: cuando le informaron de lo que había dicho la niña de ocho años, que llamó “dictador” al presidente, inmediatamente ella llamó al presidente, porque como bien dijo el Jaguar, eso le hubiera molestado, que no le hubieran informado.

Los problemas públicos, notorios y escandalosos que vive diariamente la niñez del país, especialmente la de zonas marginales, de pobreza y extrema pobreza, pero también la de zonas urbanas, pareciera que no son vistos, ni atendidos de ninguna manera por el Patronato Nacional de la Infancia. Los niños de la calle, los niños en la calle, los niños y niñas en abandono, los llamados ninis, los niños de la deserción escolar, los niños del trabajo infantil que se ha ampliado de forma esclavista en el país, en regiones campesinas y de trabajos agrícolas y urbanos, lo niños de ventas callejeras, los niños que abandonaron la escuela o el colegio, lo brutalmente hecho por el gobierno de quitar el subsidio de los comedores escolares, del transporte estudiantil, las niñas y menores de edad embarazadas, ¿Acaso el Patronato Nacional de la Infancia no tiene que interesarse en ellas? ¿Qué ha hecho el Patronato Nacional de la Infancia ante el gobierno que eliminó los programas educativos que tenían que ver con la educación sexual y afectiva de los niños? Lo que se había regulado y disminuido de embarazo adolescente en zonas costeras, como Guanacaste y Puntarenas se ha vuelto crítico nuevamente, a la vista y paciencia del silencioso y cómplice, en este sentido, Patronato Nacional de la Infancia.

Para el presidente esas palabras de la niña Mariana Ramos no fueron espontáneas, propias, no fueron improvisadas o naturales. Así las ve, porque cada ladrón juzga por su opinión. Las actividades de las mesas de prensa del presidente, de los miércoles, son exactamente montadas, con guiones hechos, con preguntas y respuestas preparadas, con las preguntas y las respuestas para sus invitados ya todas cocinadas… Por eso no puede entender que una niña tenga opinión propia.

La niña Mariana no ha cometido delito alguno ni infracción de ningún tipo para que se le investigue a ella, y a su familia, por medio de trámites judiciales o administrativos.

La legislación nacional de Familia la protege en sus derechos de costarricense, de persona menor costarricense, con los derechos y libertades que tiene, como todo ciudadano. La legislación internacional de niños, ratificada por Costa Rica también la protege. Los Tratados de Derechos Humanos que hemos ratificado también la cubren.

La participación política y electoral de un menor no está prohibida. El único impedimento que tienen los menores de 18 años, entre ellos Mariana, es el del sufragio para decidir la representación popular. Pero en imitación de ese proceso se les organizan elecciones “infantiles” para que así se expresen el mismo día de las elecciones.

La censura a las ideas y opiniones de Mariana no caben. No hay censura previa. Y lo que dijo no puede someterse más que a la libertad de pensamiento y de opinión que ella misma ha elaborado por la información que ha recibido diariamente en su casa, en la escuela, en la calle, en los medios de comunicación y en las redes sociales infantiles a las que puede tener acceso.

Los derechos de reunión, de examinar la conducta de los gobernantes, que implica la crítica y la adjetivación de su persona o función, son válidos para Mariana.

Y cuando, en una gira presidencial en una imagen totalmente lasciva, que fue publicada, el presidente pidió que le dieran o entregaran una niña, que la devolvería después… ¿qué hizo el Patronato Nacional de la Infancia, sobre todo por la mala fama, o sombra, que acompaña y trajo del Banco Mundial el presidente? ¿La foto lasciva que se publicó del presidente, con la niña que solicito, acaso no mostraba una poderosa pederastia política, una inclinación “erótica” hacia la niña?

¿En qué quedamos con la niña Mariana y el presidente? El Jaguar se manifestó como un cobarde ante la niña de ocho años. La cobardía política pedofílica del presidente ante la niña se expresó en su falta de valor, su alta incapacidad ante el miedo, el peligro o la adversidad, que le produjeron las palabras de la niña, de que le dijera “dictador”, lo que llevó al presidente a huir, a ocultarse en las enaguas de la institucionalidad que representa la presidenta del Patronato Nacional de la Infancia, para evitar la situación difícil de su condición de “dictador”, de cobarde político amparado a la fuerza institucional del Estado, porque ese calificativo de “dictador” le llegó a su intimidad, y para desde esa tribuna institucional, el Patronato Nacional de la Infancia, disfrazar su Cobardía Pedofílica, el placer, probablemente erótico, que también le produjo el que la niña lo llamara “dictador”, considerando que la pedofilia produce esa atracción en el rango de las edades de 6 a 14 años de los niños.

Bien pudo ser también, que el presidente mostrara su cobardía pedofóbica política de miedo o rechazo a los niños que tienen opinión política propia, que le haya recordado un episodio traumático cuando era niño.

El partido Liberación Nacional y sus padres no tienen por qué ocultarla del escenario que el Jaguar la quería sacar, del ambiente democrático electoral del país, que estamos viviendo… Hasta febrero, abril y mayo próximo, donde se define si avanzamos hacia mayor o menor democracia, hacia una democracia o seguimos el camino de la dictadura y del autoritarismo.

Si todavía pesara alguna duda sobre la capacidad de la niña para tener opinión propia, bien podría someterse ella con el presidente a una comparación científica de la Inteligencia Emocional, y de la Inteligencia Emocional Política, que la niña evidentemente si la tiene, con la que el presidente no la muestra.

Si se quiere ir más allá, podría hacerse una comparación de los Coeficientes Intelectuales del presidente y de la niña. Por la forma con que hemos visto actuar al presidente pienso que en ambos temas es débil.

El aprendizaje, la memoria, la comprensión verbal, la capacidad espacial, la rapidez de procesamiento, la motivación interesada, el alto rendimiento escolar y expresión oral destacada de Mariana, que desde los tres años lee, como su padre que empezó a los dos años y medio la ruta de su éxito intelectual, probablemente supere en mucho al presidente, comparando las edades mentales con las cronológicas como se hace en estas pruebas.

Comparativamente, el presidente no calza en esta posible comparación por su baja expectativa para lograr objetivos mínimos, como lo ha demostrado en su gestión gubernativa.

La niña Mariana se ganó un sitio de honor en esta Campaña
Electoral. En ella se defiende a la niñez costarricense en todas sus libertades y derechos. En ella está, toda la niñez nacional, el futuro del país, así como en una semilla hay un árbol.

Mariana, me recuerda a Marianne, la figura que personifica, además de símbolo nacional de Francia, a la República Francesa, a la Revolución Francesa, a la mujer patriótica, fogosa, guerrera, pacífica, representante del pueblo, los que simbolizan el cambio de régimen, de gobierno autoritario, en aquella época monárquico, por el democrático republicano. Marianne es el símbolo de la Madre Patria, de la Madre que protege a todos los hijos de la República.

¡Bravo Mariana Ramos Castro! ¡Defendamos a Mariana y a los niños costarricenses de cobardes políticos, de pedófilos o pedófobos políticos, como el Jaguar de Zapote!