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La extrema derecha de Dios

La internacional cristo-neofascista al asalto del poder blandiendo la Biblia

Juan José Tamayo

En América Latina, Estados Unidos y Europa estamos asistiendo a un avance de las organizaciones y partidos políticos de extrema derecha, que conforman un entramado perfectamente estructurado y coordinado a nivel global y están en conexión orgánica con grupos fundamentalistas cristianos, hasta conformar lo que Nazaret Castro llama “la Internacional neofascista” y yo califico de “Internacional Cristo-neofascista” y “Extrema derecha de Dios”.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta Internacional en España es la complicidad y total sintonía entre las organizaciones católicas españolas ultraconservadoras HazteOír, El Yunque, Infocatólica y otras, y el partido de extrema derecha Vox.

En Colombia fracasaron los acuerdos de paz porque los evangélicos fundamentalistas y los católicos integristas hicieron campaña en contra alegando que en ellos se defendían el matrimonio igualitario, el aborto y la homosexualidad. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica en 2018 ganó el pastor evangélico Fabricio Alvarado con un discurso a favor de los “valores cristianos” y del neoliberalismo y contra el aborto y el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo.

En Brasil, los partidos evangélicos fundamentalistas fueron decisivos en la reprobación de Dilma Rousseff y en la elección del exmilitar Jair Messias Bolsonaro como presidente del país. Son ellos realmente los que inspiran y legitiman su política declaradamente homófoba, sexista, xenófoba y antiecológica.

El Gobierno de El Salvador parece seguir similares derroteros. En su toma de posesión el presidente de la República, Nayib Bukele, invitó a dirigir una oración al pastor evangélico argentino Dante Gebel, conocido por sus vínculos con pastores ultraconservadores de Estados Unidos. La diputada de Conciliación Nacional, Eileen Romero, presentó en la Asamblea Legislativa una moción para decretar la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

En Bolivia, los militares y los grupos religiosos fundamentalistas dieron un golpe de Estado contra Evo Morales, presidente legítimo de la República Plurinacional, que colocó a las comunidades indígenas en el centro de su política social, cultural, económica y en la cartografía mundial. Y lo hicieron con la Biblia y el crucifijo para legitimar el golpe, lavar las muertes producidas por el mismo, confesionalizar cristianamente la política, negar la identidad de las comunidades indígenas, justificar la represión contra ellas y desprestigiar sus cultos, calificándolos de “satánicos”.

Felizmente la ciudadanía ha devuelto la democracia a Bolivia en las elecciones del 18 de octubre, en las que el candidato del partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, ex ministro de Economía con Evo, ha obtenido la mayoría absoluta en la primera vuelta con el 53% de los votos y tomará posesión de su cargo como presidente de la República Plurinacional de Bolivia el 8 de noviembre para un periodo de 2020 a 2025.

Tras los fenómenos aquí analizados producidos en diferentes países creo puede hablarse de una alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal neofascista que actúa coordinadamente en todos los continentes, muy especialmente en América Latina, y utiliza irreverentemente el nombre de Cristo. Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y pretende extenderlo a toda la ciudadanía y que nada tiene que ver con la orientación liberadora e igualitaria del cristianismo originario.

La Internacional cristo-neofascista ha cambiado el mapa político y religioso en Estados Unidos, está cambiándolo en América Latina y va camino de hacerlo en Europa. El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista en alianza con la extrema derecha supone un grave retroceso en la autonomía de la política y de la cultura, en la secularización de la sociedad, en la separación entre Estado y religión, en la autonomía de la ciencia, en las políticas ecológicas y en la opción por las personas, los colectivos y los pueblos oprimidos.

El cristo-neofascismo no tiene intención de abandonar el escenario político y religioso. He venido para quedarse, posee un importante protagonismo en la agenda política internacional y está consiguiendo cada vez más seguidores. Actúa coordinadamente en todos los continentes, y muy especialmente en América Latina, utiliza irreverentemente el nombre de Cristo y defiende la “teología de la prosperidad” como legitimación del sistema capitalista en su versión neoliberal. Y, a decir verdad, lo hace con excelentes resultados: refuerza gobiernos autoritarios, derroca a presidentes elegidos democráticamente, da golpes de Estado enseguida legitimados por otros Estados y organismos internacionales, impide la aprobación de leyes en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, de los derechos LGTBI y de los derechos de la Tierra, encarcela a dirigentes políticos, etc.

 ¿Tendremos que resignarnos ante esta extrema derecha de Dios y sus violentas manifestaciones? En absoluto. Coincido con la intelectual alemana Carolin Emcke en su brillante ensayo Contra el odio (Taurus) en la necesidad de hacer un elogio de lo diferente y lo “impuro”, enfrentarnos al odio como condición necesaria para defender la democracia, adoptar una visión abierta de la sociedad y ejercer la capacidad de ironía y duda, de la que carecen los generadores de odio.

Este artículo es una reelaboración actualizada y ampliada del publicado en la Agenda Latinoamericana 2021. Una exposición más amplia y fundamentada se encuentra en mi libro La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye?, que aparecerá a mediados de noviembre en la editorial Icaria.

 

Foto: https://laicismo.org/

Enviado a SURCOS por Arnoldo Mora.

La mala sombra del innombrable

Carlos Meneses Reyes

Por la calidad del sujeto abordado, en modo alguno redactaré un libelo, que de por si es siempre injurioso; acomodándome a repasar un escrito a manera de diatriba, que en el arte de presentación redactada puede ser o resultar seria y/o respetable, bajo ningún parámetro elogiosa.

Lo de sombra alude a una sensación o efecto bidimensional. Dejemos al Innombrable de una sola dimensión: de faceta intrascendente de algo. Las ramas, dan sombra. La sombra conlleva a un texto invertido. En el famoso cuadro del pintor renacentista.

Massacio (1.425), San Pedro cura a los enfermos con su sombra. Lo de texto político es más exigente que lo de texto literario. No. La acepción adecuada a desarrollar es la del imperio de las sombras, que aloja el sitio de los muertos. Para un personaje oscuro lo cubre es la sombra de la noche; las sombras del crimen. Media lo sombrío. No protección. Para el lector político, el que estuviese a buen recaudo por la justicia colombiana: pues al meterlo a la cárcel y reseñarlo, lo pusieron bajo la sombra.

Diversos artículos sobre el sombrío personaje destacan que “alentó una polarización radical en la sociedad”. “sus presuntos vínculos con grupos paramilitares…” (aunque a la sazón no ya tan presuntos). Paseaba por el país con un discurso de mano fuerte; sosteniendo que “la nación entera clama por reposo y seguridad” y a la sazón apoyando, con sospechoso afecto, a las Fuerzas Armadas. Su perseverancia en la seguridad, no es que lo lleve a ser un “un gran comunicador”; resulta ser un manipulador con acomodo a “su” verdad. Es autoritario por imponerse por pasión, venganza, odio; algo que no admite se le compare, por ejemplo, con Hugo Chávez; quien no perteneció a ninguna oligarquía tradicional y tampoco necesitó ser adobado con maquillajes publicitarios. jamás uso “gafas de seminarista” por lo que no tuvo que acudir a costosas monturas de Armani.

Los aúlicos del sujeto de marras resaltan la disciplina que practica: como el rasgo de meter los pies en hielo para no dormirse. Esto alude a la escena de la película del Código de Da Vinci, del coadjutor en el Vaticano que se auto flagelaba; puesto que al no explicar los alcances de esa auto tortura, deja que desear en lo subliminal del hecho.

En forma perniciosa es constante la glosa de su perseverancia en la seguridad como el camino de la paz. No mencionan para nada su caída como ídolo con los pies de barro, que resultó. No requiere aguda creatividad la emulación de una presentación como Mesías y su relación con el grupo paramilitar porque el que responde su hermano, denominado de los 12 Apóstoles. Sin embargo, predomina el modelo cívico- militar del para militarismo contra insurgente con las autodefensas y extendidas a comunas populares en ciudades. Al uso del “sapeo” y la compraventa de votos; así como a la malévola practica de las recompensas, como desangre del erario público.

En tratándose del perfil del sujeto objeto de estas apreciaciones resulta difícil no acudir a fuentes como la organización National Security Archive, que publica documentos en desarchivo de agencias de inteligencia y en ocasiones de agencias gubernamentales, que aluden a tratos y relaciones del Innombrable con grupos paramilitares, en curso de investigación y cargos específicos en su contra, también por masacres. No puede brillar por su ausencia, la nunca irrelevante cita del número 82 de la lista de vínculo con el narcotráfico y al que aluden siendo gobernador de Antioquia. Acusaciones que al propio hacen hasta antiguos compañeros suyos del partido liberal colombiano. Las aseveraciones del narco paramilitar Don Berna de su apoyo con grandes sumas de dinero para la candidatura de él y sus familiares, de al menos cita y referencia en su entorno familiar de su primo ex senador y condenado Mario Uribe.

En la actualidad se le conoce por los apodos.

Algo de suma importancia como es el que se haya adoptado como distintivo del sujeto analizado la generalizada y popular denominación del INNOMBRABLE. No se puede reducir a un pasaje anecdotario de trámite en el Senado, en sesiones del año 2014, en que al senador Iván Cepeda solo le permitieron adelantar uno de los tantos debates sobre paramilitarismo en ese recinto; permitiéndole el hacerlo en una comisión, bajo la exigencia de no mencionar el nombre de ese ex presidente y que aunque Cepeda ignoró esa prohibición se ganó el apodo de “el innombrable”. Castran la inventiva de la creatividad popular. El primer apelativo o alias a él asignado fue el de “Miniführer”. Y el del Innombrable obedece a la picaresca popular, dada su personalidad psicopática narcisista y para contrarrestar el efecto de culto a la personalidad por parte de sus sectarios. Surgió de cualquier analista de provincia al emularlo con el famoso inicio “de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Posteriormente dada su tendencia a la litis-manía, optando por denunciar por injuria y calumnia a todo el que lo criticare y por ende mencionare, pues se acreditó con más énfasis el apodo. Esa manía por litigar o pleitear ha sido la causante de sus desvelos judiciales actuales que resultaron con efecto bumerán. Hasta el registro actual de desistir de las demandas de injuria y calumnia contra opositores parlamentarios, sobre el vago argumento de no encontrar garantías en los magistrados de la Sala Disciplinaria encargados de conocer. Fácil concluir que acudirá a la justicia por mano propia. Por ello también es dable concluir que el destino del Innombrable no es “la pelea”; como la del disidente contra todo lo establecido, que dice defender.

Estadio en el movimiento popular actual asociado con el innombrable.

En Colombia desdibujan lo de las oligarquías, conllevando a perdida de claridad y precisión. La hegemonía conservadora de finales del siglo XIX y parte del Siglo XX, trascendió lo de oligarquía tradicional de la capital, bifurcando a las oligarquías regionales, como grupos de poder (corporativamente: grupos de presión). Se formó la casta politiquera de los caciques regionales; afianzada durante el prolongado Frente Nacional excluyente impuesto en 1957, hasta la fecha, contra toda expresión de oposición y libre pensamiento. Esas castas en el poder afinaron lo de la representatividad política basado en un sistema electoral clientelista y corrupto, cual eficaz maquina aceitada; lo cual permitió asentarse a los clanes de la droga, que como antecedente traduce en la construcción de un Estado mafiosos o Narco Estado, de naturaleza y características materia de mayor detenimiento y análisis.

Al personaje no se le concede gratuidad. Algunos resaltan que simplemente no pertenecía a la oligarquía tradicional de la capital. Pasan por alto la década de enfrentamientos de fracciones internas de la oligarquía colombiana, dentro de su seno, como adalid del latifundismo agro industrial, bajo la privatización a ultranza en el acumulado ahorro de capital narco ganadero; con el perenne enfrentamiento con otra fracción oligárquica de los financistas transnacionales, tradicionales amigos del Club del Coutry, emparentados con J.ML Santos, quien paso a ser su contradictor luego de protegido y aliado en crímenes de Estado, como su ministro de la guerra; siendo ambos involucrados en los falsos positivos.

El alcance de hito histórico inocultable, radica en que experimentan con el oligarca regional, proveniente de campesinos ricos, aliado del narcotráfico, materializando las doctrinas militaristas en la conducción del Estado. Luego de una década de “horrible noche” prima una escogencia tacita de Centro, en el seno de la oligarquía, ante el fracaso del experimento paramilitar de guerra total contra la insurgencia; para luego resolver la contradicción interna volviendo al predominio del centrismo pacificador, encarnado en la búsqueda de la salida política al conflicto armado con las antiguas Farc y una vez obtenido su desarme y desmovilización, contribuir a la situación de desconocimiento e instalación del sucesor en el maquiavelista juego oligarca de perpetuación del poder. Todo bajo la característica de un Estado mafioso; manteniendo la alternante frente nacionalista, gracias a elecciones, bajo un sistema electoral corrupto y clientelista, de compra de votos, inyección de dineros narcos bajo la égida de mafias electorales, que dibujan el panorama actual de coordenada “institucionalidad” gubernamental. A este escenario político se le denomina en la actualidad Bloque de Hegemonía Oligarca Contrainsurgente.

La característica principal de este estadio es que se borran los linderos del Centro, puesto que predomina la derecha y el centrismo, como conservadurismo y por ende, el movimiento popular se encuentra ante la definición de una preponderancia de políticas de derecha o de izquierda. No hay términos medios, ni tibios. Esto lo entiende muy bien la izquierda legal (no la insurgente y armada). Pero corresponde asimilarlo, en lo estratégico, a la socialdemocracia, el progresismo humanista y/o reformista. Aunque predomina en lo nacional e internacional lo Alternativo, esta se fabrica sobre una concepción de tendencia hacia la izquierda, no al Centro.

Corolario de lo anterior es que predomina una tendencia militarista contra insurgente oligárquica, siendo esa la brújula del próximo debate electoral presidencial; lo cual augura la lejanía a una nueva búsqueda de salida política al conflicto armado interno colombiano y seria con el triunfo popular de un gobierno Alternativo en la que se obtendría una negociación política hacia la búsqueda definitiva del fin del conflicto armado en Colombia.

 

Enviado por el autor.

08 de noviembre de 2012: ¡nunca olvidar!

Carlos Vega

UNA «democracia» con PELAJE de DICTADURA!

El 08 de noviembre de 2012 desde los diferentes confines de esta Patria SAQUEADA por los desgobiernos, nos movilizamos desde muy temprano hacia San José nuestra Capital.

Íbamos acompañados de adultos mayores y familiares de diferentes edades incluidos niños que también defendían el Derecho Humano a tener una Seguridad Social como la que pensaron en las luchas de la década de 1940 que costaron FUSILADOS, REPRIMIDOS, TORTURADOS Y DESTERRADOS de nuestra Patria.

Centenas acudimos a San José el 08 de noviembre de 2012, marchamos en Paz hacia la Caja Costarricense de Seguro Social en DEFENSA de uno de los mejores Sistemas de Seguridad Social en el mundo, en peligro de ser PRIVATIZADO ya que para las cúpulas políticas empresariales: ¡el negocio de la SALUD es lo más lucrativo que existe!

Grandes costarricenses como Monseñor Víctor Manuel Sanabria por la Iglesia Católica, Licenciado Manuel Mora Valverde del Partido Comunista y el Doctor Calderón Guardia entonces Presidente de la República, unieron pensamiento en la DIVERSIDAD de las ideas, y parieron en las luchas de la década de 1940, las GARANTÍAS SOCIALES, aún hoy AMENAZADAS por los DESGOBIERNOS en estas últimas décadas.

¡ESE 08 DE NOVIEMBRE DE 2012 EN UNA MARCHA PACÍFICA FUIMOS BRUTALMENTE REPRIMIDOS POR LAS FUERZAS DE CHOQUE POLICIALES DEL DESGOBIERNO DE LAURA CHINCHILLA, POR EL DELITO DE DEFENDER EL DERECHO A LA SALUD COMO SINÓNIMO DEL DERECHO A LA VIDA PARA TODOS!
¡Estamos OBLIGADOS por DIGNIDAD y PATRIOTISMO A QUE LA MEMORIA HISTÓRICA NUNCA SEA BORRADA!
Celebremos esta fecha, ¡la Caja Costarricense del Seguro Social aún está en peligro!
¡Costa Rica se DEFIENDE!
¡Los únicos derrotados son los que dejan de luchar!

Saludos fraternos Ing. Carlos Vega
Luchador Social Grecia

Aportes al pensamiento jurídico costarricense I

José Manuel Arroyo Gutiérrez

Estimados amigos, estimadas amigas:

En los últimos tiempos algunos autores de obras interesantes e importantes me han hecho el honor de pedirme que les presente o prologue sus aportes al pensamiento jurídico nacional. Inicio con la reproducción de la presentación que hice hace un par de años al “Diccionario Usual del Poder Judicial”, obra del jurista Pablo Salazar Carvajal, reconocido con el premio Ulises Odio Santos 2020.

“El afán de explicar con palabras lo que otra palabra significa y, por esta vía, tratar de atrapar todo lo que una época conoce y describe, es tan antiguo como la humanidad misma. Hay indicio de ello en Mesopotamia y por supuesto en las tradiciones judeo-cristiana y greco-romana, bases de la cultura occidental actual. Con el Renacimiento y la Modernidad se constatan proyectos enciclopédicos en orden a esta obsesiva tendencia del Homo sapiens a sistematizar y atrapar, en uno o varios tomos escritos, el saber del momento, en una aspiración, sin duda tan ambiciosa como inalcanzable en la práctica, pero no por ello carente de sentido y utilidad.

Por eso, cuando don Juan Pablo Salazar Carvajal me contó de su proyecto consistente en elaborar y editar un diccionario de corte jurídico, primero me sorprendió semejante emprendimiento y después me alegró que en un medio como el nuestro, tan limitado en planteamientos de largo alcance, pudiera haber quién supere la cortedad de miras y se proponga una tarea tan valiosa y extraordinaria. Después de meditarlo un poco, sin embargo, me pareció por completo natural que alguien que ha dedicado su vida profesional al Digesto de Jurisprudencia del Poder Judicial, perfectamente dé con la tentación de compilar, en un Diccionario, todo lo aprendido en ese ejercicio y ponerlo al servicio de muchísimas personas que requieran aclararse sobre el contenido y alcance de una gran cantidad de vocablos y conceptos. Así lo confirma el propósito confesado del autor cuando reconoce que su objetivo es llegarles a profesores y estudiantes, profesionales de la abogacía y funcionarios y funcionarias, tanto como al gran público y a la ciudadanía en general.

Tuve de entrada la idea, al tener noticia de este Diccionario, de recomendar a don Pablo la lectura del libro Encyclopédie-El triunfo de la razón en tiempos irracionales del joven historiador y novelista alemán Philipp Blom. En este ensayo-novela se cuenta del emprendimiento de varios jóvenes franceses, en pleno siglo XVIII, período, como se sabe, de las Luces y de la Razón, así con mayúscula y que, con figuras como Diderot y D´Arlembert a la cabeza, terminaron por crear una obra monumental de veintisiete tomos, en la que incluyeron ensayos de innumerables intelectuales, filósofos, políticos y artistas de la época, en medio de la más duras limitaciones económicas y la más abierta represión a los derechos de libre pensamiento e información. Como también se sabe aquella Encyclopédie fue el terreno donde se abonó la gran Revolución Francesa contra la tiranía de la monarquía absoluta y a favor del diseño republicano democrático con vigencia más de dos centurias después. Por ello es que todo emprendimiento de esta naturaleza es un homenaje al Derecho como Razón, tal y como lo ha sintetizado en nuestros días el profesor italiano Luigi Ferrajoli, y es un esfuerzo de indudable naturaleza política por arrebatar a la irracionalidad-arbitrariedad, márgenes de ignorancia y oscurantismo, para ponerlos bajo los brillantes reflectores de la crítica fundamentada. Precisamente por esto, en la creación de compendios de conocimiento sistematizado, como lo es un diccionario, hay sin duda un algo «subversivo» en el mejor sentido que esa palabra pueda tener; es decir, cambiar de raíz lo que la tradición y el stablishment tienen consolidado a través de su determinación, cuestión que por cierto, se aviene bien al talante y personalidad de nuestro ilustre autor.

Como bien se nos aclara desde un inicio, en la «Presentación», no estamos ante una obra con acento en lo puramente técnico, normativo, enciclopédico o ideológico, sino en un compendio de términos que recogen el uso de los vocablos en un ámbito claramente delimitado del conocimiento. Se trata de un diccionario jurídico que recoge de manera particular el lenguaje utilizado en el foro costarricense, y debe reconocerse que lo logra con una buena dosis de técnica, con ilustrativos ejemplos que reflejan fisga, sentido del humor y a ratos hasta un grano de picaresca. Pero de hecho estamos de igual manera frente a un elaborado esfuerzo por beber de las fuentes tradicionales del Derecho, a saber, la jurisprudencia relevante, la legislación nacional, la lingüística de los clásicos costarricenses, los desarrollos doctrinales, y el habla y la escritura popular, sea que se hayan encontrado en sentencias judiciales o simplemente en el uso generalizado del lenguaje. No debe dejarse de mencionar que con mucha frecuencia, de igual manera, nos encontramos con aportes originales, muy propios de esta obra y que no se encontrarán en ninguna otra, de ahí con seguridad su principal valía.

Otro mérito indiscutible de este trabajo, como bien lo revela el autor, es que en él se contiene mucho de creación colectiva, no solo por la pluralidad de fuentes que han sido referidas, sino por el aporte personal y generoso de una gran cantidad de contribuyentes interesados en el tema, gentes cercanas a don Pablo, como colegas, amigos y compañeros de trabajo.

Me ocupé de visualizar uno de los tópicos que está presente en la crítica contemporánea de los diccionarios, especialmente aquellos que como el de la Real Academia de la Lengua Española se autoerigen en universales árbitros del lenguaje aceptado. Me refiero al debate sobre el género en el significado de las palabras. Considero que en este aspecto también en el trabajo del Licenciado Salazar, se ha hecho un esfuerzo significativo por ponerse al día e incorporar un leguaje inclusivo, no discriminatorio. Como bien lo comprobarán los lectores, al revisar términos emblemáticos como ‘mujer’ y ‘mujer pública’, ya no se contienen las lamentables discriminaciones de otros diccionarios oficiales, sino que se integran, sin traicionar, por supuesto, el uso popular que siguen teniendo estas acepciones, significados más amplios, variados y en equilibrio, de suerte que se busca superar las odiosas discriminaciones contra las mujeres.

En fin, nos encontramos frente a un texto amable, cuidadosamente diseñado y construido, con una buena guía para su óptima comprensión y manejo. Desde el punto de vista formal, no tengo ninguna observación que valga la pena registrar.

Hay siempre un salto cualitativo cuando nos asomamos más allá del derecho —así con minúscula— como mero tecnicismo o tecnocratismo, y nos animamos, de la mano de la filosofía, la historia, la sociología, la lingüística o la literatura, a crear perspectivas inéditas, realmente enriquecedoras del verdadero Derecho. En esta dirección, ni más ni menos, se encuentra inserto el regalo que nos trae Salazar Carvajal a toda la comunidad jurídica nacional, y que sin duda habrá de cruzar nuestras fronteras”.

Compartido con SURCOS por el autor, publicado también en su espacio de Facebook.

Porque agradecer debe ser una constante, ¡mucha gracias UNED!

Guillermo Dinarte García, Gestor Local

Muy agradecido con la Dirección de Extensión y Acción Social de la UNED por brindarme la oportunidad de crecer a través del Programa de Gestión Local.

Hoy al concluir exitosamente el Técnico en Gestión Local, estoy más convencido que nunca es tarde para capacitarse, con paciencia, con alegría y sobre todo con compromiso. Ese compromiso adquirido de aprovechar el tiempo, las oportunidades y las herramientas ofrecidas por esta Benemérita Institución para seguir el camino de incidir proactiva y voluntariamente en la mejora del entorno, de nuestras comunidades y el país. Me place mucho decir que tomar la ruta de la acción social que analiza, orienta, colabora y propone en los diferentes espacios en que mi opinión cuenta y suma para la búsqueda de propuestas y el bien estar de la ciudadanía, fue una buena decisión que ya suma varias décadas, y que hoy de modo más científico, ordenado y sistematizado, me dan mayor seguridad para colaborar doquier me sea permitido.

Gracias UNED por haberme elegido para formar parte de éste selecto grupo de primeras Gestoras y Gestores del Pacífico Central. Gracias a mis compañeras y compañeros por permitirme aprender de cada uno. Gracias al excelente equipo de profesoras, profesores, coordinadores, asistentes y diversos enlaces y apoyos de la institución por motivarnos, comprendernos, guiarnos, enseñarnos y hacernos sentir halagados y privilegiados día con día. De lo cual agradecemos también al país (estado/institucionalidad) por las condiciones para que se diera este proceso.

A las organizaciones comunales, a los centros educativos y demás actores sociales, ofrecer humildemente como siempre en tantos años, el acompañamiento, la colaboración y la mejor disposición para todo aquello que conduzca a la organización y propuestas en beneficio de las mayorías.

Implicaciones socioambientales de la Pesca de Arrastre y búsqueda de soluciones alternativas

La agrupación independiente de Biólogos y Biotecnólogos de Costa Rica tiene el agrado de invitarles al conversatorio: «Implicaciones socioambientales de la Pesca de Arrastre y búsqueda de soluciones alternativas», este lunes 2 de noviembre a las 5:00 pm, por medio de Facebook Live y Zoom.

Contaremos con la valiosa participación de excelentes profesionales y referentes en áreas de biología marina, manejo de recursos marinos, conservación y acuicultura. Quienes abordarán bajo un correcto criterio científico y amplio conocimiento del tema, los aspectos relacionados a las implicaciones socioambientales de permitir la pesca de arrastre en territorio costarricense. Así como, la viabilidad de alternativas sostenibles y tecnologías emergentes como solución a la problemática económica del sector pesquero.

Link de zoom: https://us02web.zoom.us/j/83331860353

La información fue compartida con SURCOS por Angélica Alvarado.

El gigantesco significado de un pequeño estribillo

Luis Ángel Salazar Oses

«Si no hubiera vetado Carlos Alvarado, la red popular se lo lleva de arrastrado»

Sencillas y claras palabras que sintetizan la esencia de, nada más y nada menos, tres artículos fundamentales de nuestra Constitución Política, el 1, el 9 y el 11 que, respetuosamente, sugerimos estudiar atentamente.

El primero plantea que nuestra República es Democrática, el noveno que el Gobierno de la República es «popular… participativo…y lo ejerce el pueblo y tres Poderes» y, el décimo primero nos faculta como pueblo a controlar los resultados y a exigir rendición de cuentas a los gobernantes de turno.

Ahora bien, para que el pueblo que somos, ejerza estos legítimos derechos de gobierno supremo sobre el país que, por cierto ha construido con su sudor, con sus sacrificios, sus sufrimientos, lágrimas y vida misma y que, con sus mentiras una pequeña argollo corrupta le ha robado sistemática e históricamente, necesita despertar, informarse -estudiar-, unirse, organizarse, empoderarse, movilizarse y convertirse en Poder Popular, que no es más que el Pueblo empoderado que debemos ser para ejercer todas estas prerrogativas  que nuestra Constitución nos permite. Y, eso es lo que ha sucedido en la lucha absolutamente legítima y vital que hemos dado para exigir el veto que hoy celebramos convertidos en Poder Popular y que, de no haberlo hecho Carlos Alvarado «la red popular se lo lleva de arrastrado».

Este es el Poder Popular – «red popular» que, reiteramos, haciendo valer el artículo primero – «démos»: pueblo;  krátos: autoridad, poder-; el noveno -gobierno «popular», «participativo», ejercido por el Pueblo antes de los tres Poderes» y, el décimo primero – derecho del Pueblo que somos a ejercer control de resultados y rendición de cuentas, decidió soberanamente exigirle a Carlos Alvarado vetar la nefasta ley que autoriza el criminal arrastre y, este  Pueblo consiguió este propósito pues de no haber vetado Carlos Alvarado, este Poder Popular convertido en todopoderosa red se lo hubiese «llevado de arrastrado».

La moraleja es clara: ante el Poder Popular -red que todo arrastra- no hay gobierno que resista por lo que, si deseamos construir en nuestra Patria la real Democracia Humanitarista, Ecologista y Demócrata Participativa, lo que debemos hacer es convertirnos como Pueblo en fortalecido y estable Poder Popular -red todopoderosa que todo lo arrastra- y esta es la tarea que debemos emprender de inmediato como red que ya hemos empezado a ser, dejando en el basurero de la historia toda actividad que divida a nuestra Pueblo como los partidos políticos, los fanatismos religiosos, futboleros, discriminación racial, sexual, de género, patriarcalismos, en fin todo lo que nos ponga como estúpidos a pelear entre el Pueblo que somos, olvidando que el verdadero enemigo a combatir hoy como Poder Popular, es este criminal Sistema Capitalista, Homicida, Ecocida, Plutocrático y Cleptocrático, cuyos dueños -minoría cada vez más reducida-, quieren convertirnos en ciervos menguados y a Costa Rica en su feudo.

¡A fortalecer la red popular!, constructora de una nueva Costa Rica y un mundo en el que impere la justicia integral económica, política, social, y cultural.

Esta es la ineludible tarea que ya debemos asumir plenamente.

Humanismo y política

Arnoldo Mora

Dentro de una concepción democrático-liberal del Estado, la razón de ser del parlamento es, ciertamente, aprobar leyes para el buen funcionamiento de la República; pero el principal acto de legislar es aprobar, reformar o improbar anualmente el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo; de esta manera, el Poder Legislativo ejerce su función de primer poder de la nación, al ejercer un control efectivo sobre lo más importante de los otros poderes, cual es la dotación de recursos para que estos poderes ejerzan sus funciones constitucionales. En efecto, es en el presupuesto que se demuestra la voluntad política real del Estado en cuanto a sus prioridades; sin recursos económicos, ninguna declaración tiene valor real; si las cifras contenidas en el presupuesto dicen lo contrario, estamos ante un vulgar acto de demagogia o de doble moral. Eso mismo acaba de hacer la mayoría de los actuales diputados al cercenar drásticamente los recursos para los Ministerios de Cultura y Educación y a las universidades públicas. Al proceder así, esos diputados están erosionando las bases mismas de la democracia, al privar al Estado de los medios indispensables para ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de cultivar los mejores valores del espíritu, sin los cuales el ser humano corre el riesgo de embrutecerse.

Al tomar estas nefastas decisiones, los diputados no hacen sino reforzar la imagen altamente deteriorada que una creciente porción de sus compatriotas tiene de ellos. Acaban de estrenar un espernible mamotreto como recinto parlamentario, que costó millones de millones del pueblo.

Hace miles de años, nuestros antepasados primitivos eran más cultos que el grupúsculo que ha perpetrado ese “culturicidio”, pues en las Cuevas de Altamira y Lascaux nuestros ancestros demostraron ser más dignos de llamarse humanos. ¿Qué estarían pensando los prohombres que forjaron nuestra República? No me cabe la menor duda que, desde sus tumbas, los maestros humanistas, como Joaquín García Monge, Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo, Rodrigo Facio, Alberto Cañas, por no alargar la lista con los grandes escritores, artistas plásticos, actores y músicos, estarán reprobando tan grave golpe inferido al desarrollo de nuestra cultura, en un momento en que la decadencia moral y cívica se convierte en una epidemia peor que el Covid-19.

Las futuras generaciones señalarán con dedo acusador a quienes, abusando del poder que el pueblo les confirió, han llevado a cabo este atropello a nuestros mejores valores. Esto no obstante, abrigo la esperanza de que en el próximo presupuesto extraordinario, el Poder Ejecutivo dará oportunidad a quienes hoy han cometido este lamentable error de enmendarlo. Por su parte, los hombres y mujeres que honran con su esfuerzo y creatividad la ciencia y la cultura deben continuar la lucha y organizarse más sólidamente que nunca.

Es función prioritaria del Estado fomentar los valores humanísticos; sólo así ese animal bípedo que somos nosotros, mereceremos el calificativo de HUMANOS; el ser humano no nace, se hace en cada una de sus acciones, el humanismo no es un eslogan: es una norma de vida.

El 29 de octubre de 1821, el proceso independentista costarricense y el surgimiento de la ciudadanía costarricense

Vladimir de la Cruz

(Conferencia dada el 29 de octubre del 2020, en el marco de las actividades de celebración del Bicentenario de la Independencia de Centroamérica, organizadas por la Biblioteca Nacional “Miguel Obregón Lizano”, la Cátedra Enrique Macaya Lahmann de la Escuela de Estudios Generales, de la Universidad de Costa rica, y el Instituto de Formación en Democracia, IFED, del Tribunal Supremo de Elecciones, transmitida por Facebook Life del Tribunal Supremo de Elecciones)

Como resultado de la conquista y el proceso colonizador español, España se vio obligada a dividir el territorio americano en vastas regiones, llamadas Virreinatos.

A medida que fue conociendo la inmensidad del territorio llegó a establecer cuatro virreinatos, los dos primeros fueron el de Nueva España y el de Nueva Granada, más tarde el de Perú y luego el del Río La Plata. A su vez, cada Virreinato, por la misma razón, de penetración y colonización, de dominio de tierras, de riqueza y de hombres, fueron divididos en jurisdicciones administrativas más pequeñas.

Así, los virreinatos, durante su existencia, fueron divididos para su mejor administración, en Capitanías Generales, Gobernaciones, Audiencias, Intendencias, Corregimientos, Comandancias, Provincias, Alcaldías Mayores y Menores, Partidos, como el de Nicoya, a cuyo frente se ponían autoridades, generalmente de origen español o peninsular. Los gobernadores realizaban funciones administrativas, legislativas y judiciales.

Dentro de estas estructuras funcionaron los Cabildos y Ayuntamientos como la base política de la organización colonial.

Todas estas regiones estuvieron en función de ese control de territorios y de hombres, a cargo de funcionarios españoles, primero, en los puestos de poder y de decisiones administrativas, judiciales, tributarias, más tarde con algunos criollos.

La Iglesia Católica que acompañó a los conquistadores y colonizadores, de la misma manera, impuso su propia división territorial religiosa, así como sus propias autoridades religiosas, encargadas de atender las necesidades espirituales de los conquistados y sometidos al orden colonial, y de justificar moralmente la conquista y la colonia española.

El Virreinato de Nueva España o de México fue constituido en el 8 de marzo de 1535, que creció luego con los territorios conquistados de Mechoacán, Nueva Galicia, las Californias y la Península de Yucatán.

Allí, en México, se inició el Tribunal de la Real Audiencia, en 1527, luego otros tribunales y Oficinas públicas del Virreinato. En 1525 se había establecido el Obispado, en 1545 se constituyó el Arzobispado, en 1535 se introdujo la imprenta, el 21 de setiembre de 1551 se fundó la Universidad de México, en 1728 se publicó el primer periódico. Con la Iglesia llegó el Tribunal de la Santa Inquisición, que alcanzó en su accionar a Costa Rica, a finales del siglo XVIII, cuando fue detenido ante ese Tribunal el Dr. Esteban Curti Roca.

Como parte de los territorios del Virreinato se constituyeron la Capitanía General de Guatemala y la Capitanía General de La Habana. En la de Guatemala se reprodujeron las mismas instancias administrativas que en México, el Tribunal de la Real Audiencia, en 1542, el Consulado en 1794, el Obispado en 1534, el arzobispado en 1742 con mando sobre tres obispados, entre ellos el de León de Nicaragua. En Guatemala, la capital de la Capitanía, se estableció una Casa de la Moneda, en 1733, una Universidad, en 1678, y una Sociedad Económica, en 1795.

Los territorios del Virreinato de México, o de Nueva España, alcanzaron Asia y Oceanía. Su división política fue en Reinos y Capitanías Generales, que estaban a cargo de Gobernadores o Capitanes Generales. Con las Reformas Borbónicas, en 1786, se constituyeron Intendencias y Partidos.

En el continente americano desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX empezaron a surgir movimientos rebeldes, anti españolistas, insurreccionales, contra el dominio colonial, por la Independencia de las colonias.

Esta situación se agudizó y estimuló con la ocupación francesa de España, por Napoleón, desde 1808 hasta 1814. Su presencia en España impuso la abdicación del Rey Fernando VII a favor de José I Bonaparte, sobrino de Napoleón, lo que provocó la reacción del pueblo español, que los condujo a convocar las Cortes de Cádiz como Asamblea Nacional Constituyente en 1812.

A la causa de la defensa de la monarquía española se sumaron las monarquías Inglesa y Portuguesa. España como imperio acentuaba la decadencia que venía sufriendo desde el siglo XVIII frente a los otros reinos de Europa.

Los problemas que tenía España facilitaron los movimientos anti españolistas en la región y el continente, lo que se fortaleció con la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812, que estableció el sufragio universal, la soberanía nacional, la separación de poderes, la libertad de prensa, reparto de tierras y libertad de industria, algunos de los aspectos que los criollos venían pidiendo desde finales del siglo XVIII.

La ocupación sacudió los virreinatos. Las noticias llegaron con su respectivo impacto, provocando en las autoridades españolas la inmediata solidaridad con el Monarca español, Carlos IV y su hijo, que Napoleón había apresado en Bayona. En Xalapa, México, las tropas virreinales se pusieron en movimiento ante la amenaza napoleónica, ante la posibilidad de que invadiera América. El 5 de agosto de 1808 en México, el Ayuntamiento, había reconocido como Rey de España y de las Indias a Fernando VII, quien en España se le había reconocido como monarca en marzo de 1808.

En España, en respaldo del Rey y contra Napoleón, se habían constituido Juntas. En España estaba la Junta Suprema Central. En México se creó la Junta el 14 de agosto de 1808. La Junta era el gobierno encargado de dirigir la administración colonial durante la ausencia del Rey. De las Juntas de Oviedo y de Sevilla llegaron emisarios a México a tratar de supeditar la Junta de México.

En México se empieza a producir una crisis de gobierno. Liberales independentistas empezaban a tomar fuerza. Se impulsan conspiraciones como la de Tacubaya, la de Melchor de Talamantes, en Morelia, y en Querétaro, en la que participa el sacerdote Miguel Hidalgo, que era el párroco de Dolores, conspiración que da origen el movimiento de independencia de México, en su primera etapa, con su famoso grito por la Independencia, como se conoce, el Grito de Dolores, del 16 de setiembre de 1810, proceso que culmina en México, once años después, en 1821, con la Declaración de Independencia. A los insurgentes del Padre Hidalgo se sumó luego el sacerdote José María Morelos. Ambos fueron capturados y ejecutados.

En España el Movimiento Juntista llamaba a luchar contra la ocupación francesa de España, a luchar por la Libertad y la Independencia de España de esa ocupación. La Iglesia española se sumó a este llamado contra la ocupación francesa y ordenó a todas las iglesias del continente, que eran subordinadas suyas, y a sus sacerdotes, a actuar de la misma manera, contra la ocupación Francesa de España, por la Libertad y la Independencia, lo que estimula a la vez el compromiso de algunos sacerdotes con la Independencia de América de España.

Ese llamado de la Iglesia permitió que en México se empezara a distinguir el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, el Cura Dolores, quien el 15 de setiembre de 1810 llama a rebelarse contra los españoles, quien fue ejecutado en 1811. En México el sacerdote José María Morelos también en 1814 declara la Independencia de la América Mexicana. Otros sacerdotes que participaron en México fueron el fraile Melchor de Talamantes, el cura José María Mercado, los sacerdotes Mariano Matamoros y Pablo Delgado. Se calcula que en México casi 150 sacerdotes participaran al lado de la lucha independentista. En Guatemala el Arzobispo Ramón Casaus y Torres era seguidor de la monarquía y atacó la Independencia, al igual que el Vicario General, José María Castilla.

Ya declarada, el 15 de setiembre de 1821, la Independencia, el 20 de setiembre el Arzobispo Casaus firmó el Acta de Independencia y llamó a los sacerdotes a Jurar la Independencia, al comprobar el apoyo mayoritario que ésta tenía. La Orden de los Bethlemitas fue la primera en seguir la orden de apoyar la Independencia, lo que se comunicó a las iglesias de la Capitanía General.

En El Salvador el sacerdote José Matías Delgado y de León fue uno de los firmantes del Acta de Independencia del 15 de setiembre porque era miembro de la Diputación Provincial de Centroamérica, y un acérrimo defensor de la independencia. La Iglesia salvadoreña tenía una pugna interna entre monarquistas e independentistas desde 1810, cuando trababan de crear el obispado de San Salvador. En Honduras la Iglesia, con Obispado desde 1531, tuvo un papel conservador. Durante los sucesos de 1821 un grupo de sacerdotes estuvo a favor de la Independencia de Centroamérica, encabezados por Francisco Antonio Márquez. En 1812 en el levantamiento antiespañolista de Tegucigalpa participaron los frailes franciscanos José Heredia y Antonio Rojas. En Nicaragua desde los sucesos antiespañolistas de 1811 la Iglesia tenía una posición conservadora. Otros curas fueron Fray Antonio Moñino quien fue desterrado del convento franciscano al que pertenecía, por estar en contra del dominio español, el Fray Benito Miguelena, de la orden de los mercedarios, y Tomás Ruiz, padre de origen indígena, de origen chinandegano, a quien en Nicaragua se le considera Prócer de la Independencia, que fue el primer sacerdote involucrado en los sucesos de la independencia nicaragüense en 1814.

En el caso costarricense jugaron un papel importante, en los días de la Independencia, algunos sacerdotes, que fueron firmantes del Acta de Independencia de Costa Rica, como Miguel de Bonilla y Laya-Bolívar, conocido como el padre Tiricia, Pedro José Alvarado, y uno de los más destacados sacerdotes que fue Juan de los Santos Madriz, también firmante del Acta de Independencia. Otros sacerdotes destacados en esos años, que formaron parte de este proceso, e integraron los primeros gobiernos provisionales, que sucedieron a la Independencia, lo que los hacía partícipes de la Independencia, fueron Luciano Alfaro Arias, Manuel Alvarado, Pedro de Alvarado Baeza, Miguel Bonilla, Nicolás Carrillo Aguirre, Joaquín Carrillo, José Antonio Castro Ramírez, José Nereo Fonseca.

En América se dieron movimientos Juntistas a favor del Monarca, que a la vez estimularon a quienes ya venían haciendo planteamientos independentistas, por la misma razón que en España se luchaba contra los franceses, contra la ocupación española de América, por su Libertad y por su Independencia.

En México continuaba la lucha por la Independencia en los pueblos de San Miguel el Grande, de Salamanca, de Toluca, de Guanajuato, de Guadalajara, de Chihuahua, de Chilpancingo, de Tixtla, de Chilapa, de Tehuacán, de Oaxaca, de Acapulco, entre otros.

En Chilpancingo se llegó a firmar una “Acta de Declaración de la Independencia de la América Septentrional” el 6 de noviembre de 1813, considerada el primer documento constitucional por el cual se declara la Independencia de Nueva España del imperio español, que fue resultado del Congreso de Anahuac, del 13 de setiembre de ese año, convocado por el cura José María Morelos.

En esta Acta se declara que, ante la ocupación francesa de España, América recupera la soberanía que le había sido usurpada, quedando disuelta la relación o unión entre la Metrópoli con sus colonias, reconociendo la religión católica como única, elemento que trascenderá a todas las constituciones políticas que surgieron en adelante.

El Padre Morelos era defensor de la idea que la Soberanía residía en el pueblo.

Esta Declaración de Independencia decía que la América Septentrional “ha recobrado el ejercicio de su soberanía usurpado; que en tal concepto queda rota para siempre y disuelta la dependencia del trono español; y que el Congreso de Chilpancingo, es árbitro para establecer las leyes que le convengan, para el mejor arreglo y felicidad interior: para hacer la guerra y la paz y establecer relaciones con los monarcas y repúblicas”.

Este movimiento en 1814 hizo surgir la Constitución de Apatzingán, inspirada en la Constitución Francesa de 1791, no en la de Cádiz, ni en la de Bayona. En estas luchas estuvo Vicente Guerrero, líder de los patriotas que luchaban por la independencia, concentrándose al inicio de 1821 en Oaxaca.

Agustín de Iturbide, criollo mexicano, recibió, tiempo después, órdenes de capturarlo y pacificar las provincias del sur, por el Virrey Juan Ruiz de Apodaca.

En esa persecución Iturbide y Guerrero terminan uniéndose y pactando el documento conocido como el Plan de Iguala, con el cual unían sus ejércitos, proclamado su Plan de Independencia el 24 de febrero de 1821, sustentado en tres garantías, el reconocimiento de la religión católica como única, la Independencia de España o de otra nación bajo la forma de una monarquía constitucional y la unión entre americanos y españoles, entrando a México el 27 de setiembre, siendo recibido como Libertador, y declarando el 28 de setiembre de 1821 la Independencia de México del domino español, donde se afirma que México “por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido.”

Su entrada a México Iturbide la garantizó con el acuerdo que realizó con el nuevo Virrey, Juan O’Donojú, que depuso al anterior Virrey, Ruiz de Apodaca, con el Tratado de Córdoba, el 3 de agosto de 1821, confirmando el Plan de Iguala, con el acuerdo de nombrar un Emperador, Tratado que fue apoyado inicialmente por los independentistas mexicanos.

El 24 de agosto se entrevistaron el Virrey O’Donojú e Iturbide, quienes suscribieron los llamados Tratados de Córdoba, que confirmaban en lo fundamental el Plan de Iguala. Consecuencia del Pacto anterior se instaló una Junta Provisional Gubernativa, siendo Iturbide Presidente de la misma.

Inmediatamente tuvo resistencia, la prensa se hizo opositora de Iturbide. Aunque las Cortes españolas rechazaron el Tratado de Córdoba, el 18 de mayo Iturbide fue proclamado Emperador, comunicándose a las Provincias la noticia del nombramiento hecho por el Congreso, reunido el 19 de mayo, y lo coronaron como tal el 21 de julio de 1822.

Los sucesos de México repercutieron directamente en la provincia de Chiapas, colindante con Oaxaca. El 28 de agosto en reunión del Cabildo de Comitán se acordó proclamar la Independencia el siguiente 1º. de setiembre y así comunicarlo al Jefe Político de la Provincia. En la ciudad de Comitán se exaltó el espíritu independentista.

Comitán declara la Independencia el 1 de setiembre, Ciudad Real, la actual San Cristóbal, y Tuxtla lo hicieron el 3 y el 5 de setiembre. El 6 de setiembre toda la Provincia de Chiapas lo había hecho.

En Guatemala las ideas de la independencia igualmente eran vivamente seguidas por la población. Había una agitación intelectual intensa.

La influencia de las ideas liberales en Costa Rica del Bachiller Rafael Osejo, y de Gregorio José Ramírez, conocedor éste de las luchas de Bolívar y San Martín, y de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, entre otros, prepararon el ambiente para la Independencia de Costa Rica.

El 13 de octubre de 1821, al recibir los documentos de León y de Guatemala, Cartago, por la influencia del Gobernador, se adhiere a los propuesto por León de Nicaragua, pero el 15 se retractó y acordó proponer a los Ayuntamientos de la Provincia que enviaran un Legado, para decidir en Junta de Legados lo que conviniera a Costa Rica, el 29 de octubre.

La víspera de esa fecha llegó la nueva Declaración de León declarando la absoluta Independencia de España, eso, sí, bajo el Plan que adoptara el Imperio Mexicano.

El 14 de octubre de 1821, el Ayuntamiento de San José conoce los documentos relacionados con la noticia de la Independencia que se había recibido en el país un día antes.

El 15 de octubre de 1821, el último Gobernador colonial de Costa Rica, Juan Manuel de Cañas, presentó al Ayuntamiento de Heredia, los documentos del Acta del 15 de setiembre de Guatemala y la del 28 de setiembre de Nicaragua, que declaraban la Independencia.

El gobernador se movía con la intención de que estos documentos no se aprobaran en la reunión convocada para el 29 de octubre de Cartago. El Gobernador propiciaba el apoyo al Acta de León que era ambigua en su declaración de Independencia. El Gobernador había asumido el cargo, en 1819, interinamente, y. Luego. en 1820 ejerció como Jefe Político Subalterno del Partido de Costa Rica.

El 21 de octubre se realizó una misa para implorar los auxilios celestiales en esta decisión. De inmediato se discutió en los pueblos y Ayuntamientos del Valle Central, cuyos habitantes se pronunciaban a favor y en contra.

En San José se había recibido una carta de Pablo Alvarado que pedía a los costarricenses jurar la Independencia e influyó para constituir una Junta de Gobierno.

El 25 de octubre se inició la reunión de la Junta de Legados de los Pueblos.

El 29 de octubre, al alba, en Cartago se dispuso la Independencia de España.

La Independencia es un acto político, de rompimiento con la dominación colonial española, que aseguró el inicio de un Gobierno propio, de los costarricenses, con derechos y libertades, y manejar nuestros asuntos con autonomía y plena soberanía. El 29 de octubre, en Cartago, se dispuso la Independencia de España.

El 30 de octubre el Ayuntamiento de San José declaró rotos los lazos con León y Guatemala y convocó a integrar una Junta Provisional de Gobierno.

El 1 de noviembre en Cartago se juró la Independencia y luego en las otras ciudades.

El 12 de noviembre se instaló en Cartago la Junta de Legados o Junta Gubernativa Provisional. Ese día se acabó la autoridad colonial española y el nuevo Gobierno asumió los mandos políticos, militar, de hacienda y las funciones que tenía el gobernador colonial, iniciándose así nuestra vida independiente. Bien podríamos considerar éste como el Primer Gobierno de Costa Rica a partir de la declaración de Independencia de Cartago.

Mientras tanto, en México, el 31 de octubre, Iturbide, en disolvió el Congreso. El 2 de diciembre de 1822, el Coronel de Veracruz, Antonio López de Santa Ana se subleva proclamando la República Mexicana, atrayendo a los principales militares que rodeaban a Iturbide, situación que le obligó a renunciar el 19 de marzo de 1823. El Congreso nuevamente reunido, el 7 de noviembre, aprobó la organización federal de México, y el 13 de febrero de 1824 el Congreso declaró traidor a Agustín de Iturbide.

Así habían trascurrido esos años, especialmente en México, desde la ocupación francesa de España, desde 1808 hasta 1814, con el retorno de la monarquía hasta la Independencia de España en 1821.

La Capitanía General de Guatemala, por su parte, llamada Reino de Guatemala, estaba constituida por los territorios de Guatemala, El Salvador, Comayagua u Honduras, Belice, Nicaragua, Costa Rica, el Estado mexicano de Chiapas, y en una parte de su historia comprendió también las provincias panameñas de Chiriquí y Bocas del Toro.

Los territorios de la Provincia de Guatemala, en su alcance, con las Reformas Borbónicas, estaba divida en cuatro partidos, el de Guatemala, el de Quezaltenango, el de Escuintla y el de Chiquimula, la Intendencia de San Salvador, que había sido creada el 17 de septiembre de 1785, estaba dividida en 15 partidos, el de San Salvador, el de Olocuilta, el de Zacatecoluca, el de San Vicente, el de Usulután, el de San Miguel, el de Gotera, el de San Alejo, el de Sensuntepeque, el de Opico, el Tejutla, el Chalatenango, el de Santa Ana, el de Metapán y el Cojutepeque, la Intendencia de Ciudad Real de Chiapas, que había sido creada el 20 de setiembre de 1786, se dividía en tres partidos, Chiapas, Soconusco y Tuxtla, y la Intendencia de Comayagua, creada en el 23 de diciembre de 1786, estaba divida en los partidos de Comayagua y de Tegucigalpa, la Intendencia de León, creada el 23 de diciembre de 1786, estaba dividida en cinco partidos, León, Matagalpa y Chontales, el Realejo, Subtiava y Nicoya y el Gobierno Militar de la Provincia de Costa Rica, a cargo de un Gobernador.

A principios del siglo XIX el Reino de Guatemala estaba dividido en 15 provincias que eran las Alcaldías Mayores de Chimaltenango, Escuintla, Sacatepéquez, Sololá, Sonsonate, Suchitepéquez, Totonicapán y Verapaz, los Corregimientos de Chiquimula y Quezaltenango, la Gobernación de Costa Rica y las intendencias de Ciudad Real, Comayagua, León y San Salvador.

Bajo la ocupación francesa de España, las Cortes de Cádiz, de 1812, eliminaron el Reino de Guatemala y mantuvieron la Capitanía General de Guatemala, dividida en dos grandes provincias, la de Guatemala, que incluía Chiapas, Honduras y El Salvador, instalada el 2 de septiembre de 1813 y la de Nicaragua y Costa Rica, gobernadas por un jefe político superior sin subordinación entre sí.

En las Cortes de Cádiz estas Provincias eligieron siete representantes entre ellos al Dr. Florencio del Castillo, de Costa Rica, motivo por el cual se le ha considerado el Primer diputado de Costa Rica.

España, bajo las dificultades de la ocupación francesa impuso mayores impuestos en las colonias para sostener su lucha anti napoleónica, lo que a su vez produjo reacciones anti españolistas en Centroamérica.

Al impacto de los sucesos que se estaban dando en México y las noticias que venían de Europa, en Guatemala, el estudiante de medicina, costarricense, Pablo Alvarado y Bonilla, el 15 de setiembre de 1808, publica una hoja suelta exaltando la Independencia, incrustándose desde ese momento en la lucha por la Independencia de la región, siendo el primer detenido por tal motivo en el Reino de Guatemala. Su lucha intensa hizo que las autoridades guatemaltecas quisieran devolverlo a Costa Rica, pero el Gobernador costarricense se oponía a su regreso. Su grito, el de Pablo Alvarado, fue anterior al del padre Miguel de Hidalgo. Pablo Alvarado, reconoció en un documento por él elaborado donde dice que fue “el primero de toda la monarquía española que caí en estas cárceles el quince de setiembre de mil ochocientos ocho, por la Libertad de América”.

En el Salvador, del mismo modo, en 1811, los sacerdotes Matías Delgado, Nicolás Aguilar y sus dos hermanos, Juan Manuel Rodríguez y Manuel José Arce y Fagoaga fueron de los primeros promotores de la independencia en Centroamérica. La lucha de los salvadoreños motivó a otros pueblos en su ejemplo. Le siguieron en Zacatecoluca y Santiago Nohualco, Usulután, Chalatenango y Metapán. Durante 28 días el pueblo gobernó San Salvador.

Sus luchas provocaron una conspiración contra el intendente de la provincia, Antonio Gutiérrez Ulloa, movimiento que tuvo repercusiones hacia Nicaragua.

En diciembre de 1811 en Nicaragua se produjo un movimiento anti españolista. Ante éste el Gobernador de Costa Rica, Juan de Dios Ayala, envió un batallón militar a apoyar la fidelidad a la corona, al mando de Juan Manuel de Cañas, motivo por el cual se le reconoció a Cartago el título de “Muy noble y leal ciudad” en las Cortes de Cádiz, iniciativa del Dr. Florencio del Castillo, título que también se le dio de Ciudad a San José, y el de Villa para los pueblos de Alajuela, Heredia y Ujarrás.

En Honduras hubo motines en 1812 y en Guatemala, en diciembre de 1813, se produce la llamada Conspiración de Belén, con participación de frailes.

En 1814 de nuevo se realizaron sublevaciones en El Salvador.

En Nicaragua, en las ciudades de León, Granada y en la actual ciudad de Rivas se dieron movimientos parecidos a los de 1811.

En Costa Rica los sucesos de Nicaragua tuvieron resonancia en Liberia y Nicoya, donde hubo levantamientos similares a finales de diciembre de 1811, y donde se intentó formar una Junta de gobierno.

En San José también hubo incidentes, lo mismo que en Alajuelita, y en Cartago hubo peticiones para que se eximiera de pagos al Ayuntamiento y se abrieran los potreros cerrados del Ayuntamiento.

El Gobernador Ayala murió en junio de 1819, asumiendo interinamente el Alcalde Ordinario Ramón Jiménez, hasta que fue nombrado Gobernador Bernardo Villarino, quien murió en un naufragio, y le sucedió así el coronel Juan Manuel de Cañas, quien se desempeñaba, como Jefe Militar, con procederes muy arbitrarios y despóticos.

También hubo sublevaciones en Guanacaste contra los estanquillos de aguardiente y las tercenas de tabaco.

En Guatemala Juan Francisco Barrundia, realizó Juntas en el edificio de Belén, con el propósito de obtener la independencia de España, lo que se llegó a conocer como la Conspiración de Belén, en 1813, por la que fueron detenidos los activistas principales de este movimiento. En Honduras por ese motivo se dieron protestas, como sucedió en Costa Rica contra los estancos y los estanquillos.

Intelectuales muy importantes contribuían en Guatemala al impulso de las ideas de la Independencia, el costarricense Fray Antonio Liendo y Goicoecha, uno de los más ilustres personajes de ese período, José Cecilio del Valle, hondureño, de los que más influyó para los sucesos que desembocaron el 15 de setiembre en Guatemala.

En la prensa guatemalteca se debatían aspectos relacionados con la Independencia. El periódico El Editor Constitucional, impreso en Guatemala, cambió de nombre en 1820, por el de El Genio de la Libertad, el 24 de julio de 1820, donde se empiezan a agitar las ideas de la independencia y se evidenciaban los desaciertos coloniales. Pedro Molina, uno de los próceres de la Independencia, se distinguía en estos debates.

En 1814 Napoleón abandona España, se restablece el reinado de Fernando VII quien suspende la Constitución de Cádiz hasta 1820, en que se ve forzado a restablecerla, cuando el continente ya casi había declarado su independencia, y los realistas del continente no veían con simpatía el restablecimiento de la Constitución de 1812. Las mismas Cortes, reunidas en España, el 1 de enero de 1820, declararon una amnistía de los presos políticos, especialmente de México.

Los movimientos de resistencia a la dominación colonial, especialmente en Sur América, donde participan indígenas, negros, criollos, desde el siglo XVIII, como las de los comuneros, las de Tupac Amaru, los movimientos en Paraguay, Colombia, Venezuela, Perú, Argentina eran parte de las raíces de la lucha independentista de inicios del siglo XIX.

Las declaraciones de Independencia de los países suramericanos iban dándose, así, en Haití el 1 de enero de 1804, en Paraguay el 15 de mayo de 1811, en Venezuela el 5 de julio de 1811, en Argentina el 9 de julio de 1816, en Chile el 12 de febrero de 1818, en Colombia el 20 de julio 1820, en Perú el 27 de julio de 1821. El imperio español se desgranaba.

Luego siguieron las regiones que pertenecían a la Capitanía General de Guatemala, que terminaron integrándose a México, como lo fue Soconusco, que pertenecía a la Provincia de Ciudad Real de Chiapas, que declara la Independencia el 28 de agosto de 1821, tanto de España como de Guatemala y, además, se adhiere al Plan de Iguala, la Ciudad Real de Chiapas que declara su Independencia el 3 de setiembre de 1821, de España y de Guatemala, incorporándose a México, por disposición que toman el 14 de setiembre de 1824.

El Departamento San Marcos, de Guatemala el 5 de septiembre, de 1821, proclama la independencia de España y Guatemala incorporándose a México.

El Alcalde de Tapachula, región que pertenecía a Soconusco, Bartolomé de Aparicio, el 23 de octubre de 1821, proclama la independencia de España y de Guatemala incorporándose a México, y el 24 de julio de 1824 declara la separación de la Provincia de Chiapas y la integración a las Provincias Unidas de Centroamérica, quedando aceptado el 18 de agosto de 1824 como parte del Estado de los Altos.

En Guatemala el último Capitán General, Carlos de Urrutia, era incapaz de gobernar, en las condiciones difíciles que existían, y con el restablecimiento de la Constitución de Cádiz en 1820, la Junta de la Diputación Provincial lo obligó a renunciar en marzo de 1821, llamando a ejercer la jefatura al Brigadier Gabino Gaínza que acaba de llegar de España.

En setiembre de 1821 se supo en Guatemala de la firma del Plan de Iguala y del surgimiento de Iturbide. El ambiente en la capital de la antigua Capitanía se agita.

El 4 de setiembre el Jefe Político Superior, Gaínza, en el Ayuntamiento, reconoció que se recogían firmas para que se publicase la independencia. En esta sesión se distinguió el patriota Mariano Aycinena divulgando el conocimiento que había sobre los movimientos emancipadores de la región. Luego de la discusión el Ayuntamiento dispuso redactar un memorial que lo suscribieron más de cuatrocientas personas, que le pedían a Gaínza secundar el pronunciamiento de independencia y proclamar la República. También se obligó a Gaínza a restablecer las comunicaciones con Oaxaca.

En San Salvador, el padre José Matías Delgado realizó un acto similar enviando un memorial en los mismos términos.

Las noticias de los sucesos de México influían mucho. Los sucesos de Independencia Ciudad Real, Comitán y Tuxtla, se conocen y llegan a Guatemala el 13 y 14 de setiembre de 1821, provocando la reunión urgente, y bajo presión y movilización popular, en vigilia desde el día 13, para que la Diputación Provincial de Guatemala se pronuncie sobre la Independencia, lo que se realiza el 15 de setiembre de 1821.

Desde los primeros días de setiembre se había intensificado el debate por la independencia en la prensa guatemalteca, en plazas públicas, en las tertulias patrióticas y en corrillos. Este sentimiento se hacía llegar por cartas a los periódicos y al propio Ayuntamiento.

El viernes 14 de setiembre circularon las invitaciones a los ciudadanos para forzar a la Diputación para que al día siguiente, el 15, se pronunciara. La reunión convocada por Gaínza tenía mayoría de representantes enemigos de la independencia lo que hizo que Aycinena, Pedro Molina y José F. Barrundia invitaran a los vecinos de los distintos barrios a congregarse frente al Palacio de Gobierno.

Por la mañana del 15 de setiembre se reunieron 56 personajes, representativos de los poderes públicos, civiles, eclesiásticos, militares y el pueblo, quien de hecho tomó el edificio. En la sesión se leyeron los pronunciamientos de los Ayuntamientos de Chiapas.

El pueblo se opuso a anexar Guatemala a México. Dominaban la reunión los partidarios de la Independencia, con poca presencia de los representantes de las provincias, dominando en número los guatemaltecos, lo que puede explicar la redacción del Acta del 15 de Setiembre, con un ambiente popular muy amplio y rico, así reconocido por la misma Acta del 15 de setiembre cuando dice “y oído el clamor de ¡Viva la Independencia! que repetía de continuo el pueblo que se veía reunido en la calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio”

La reunión fue presidida por el Jefe Político Brigadier Gabino Gaínza y la redacción del Acta la hizo el hondureño José Cecilio del Valle.

Quienes proclamaron la Independencia de Guatemala invitaron al resto de las provincias a que decidiesen lo mismo, por cuanto no había representantes en la reunión del 15 de setiembre de las provincias ni de sus ayuntamientos ni de sus diputados.

El Acta de Independencia de Guatemala del 15 de setiembre es clara en su Artículo 1, que declara “la independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala”, dejando sujeta la posibilidad de revisión “sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse”, al cual se convoca.

En su Artículo 2 se ordena hacer circular “oficios a las provincias por correos extraordinarios para sin demora alguna se sirvan proceder a elegir diputados representantes suyos, y éstos concurran a esta capital a formar el Congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta”.

Mientras tanto, en su Artículo 7 señala que las autoridades establecidas “sigan éstas ejerciendo sus atribuciones respectivas con arreglo a la constitución, decretos, y leyes hasta que el Congreso indicado determine lo que sea más justo y benéfico”, y en su Artículo 8, concordante con éste mantiene al Jefe Político al frente del Gobierno, para que forme una Junta Superior Consultiva, con distintos representantes pero ninguno de Costa Rica.

En su Artículo 16 se ordena acuñar una Medalla “que perpetúe en los siglos la memoria del día Quince de Setiembre de mil ochocientos veintiuno, en que proclamó su feliz independencia.”

En su Artículo 17 se señala que “las Excmas. diputaciones provinciales, ayuntamientos constitucionales y demás autoridades eclesiásticas, regulares, seculares y militares, para que siendo acordes en los mismos sentimientos que ha manifestado este pueblo, se sirvan obrar con arreglo a todo lo expuesto.”

Puesta a circular el Acta, a medida que se fue conociendo, El Salvador proclamó su Independencia el 21 de setiembre de 1821, Honduras, Comayagua, y Nicaragua lo hicieron el 28 de setiembre. El Acta de Independencia de Honduras acordó jurar la Independencia de la Provincia de Comayagua “con la precisa condición de que ha de quedar sujeta al Gobierno Supremo que se establezca en esta América Septentrional”.

La ciudad de León era asiento de la diputación provincial de Nicaragua, Costa Rica y Nicoya, desde 1812. El Jefe Político era Miguel González Saravia, enemigo de la independencia. El 23 de setiembre había enviado un documento de fidelidad a la monarquía.

En el caso de Nicaragua se produjo un primer pronunciamiento el 28 de setiembre, redactado principalmente por el Obispo Jerez, españolista, monárquico, enemigo de la Independencia, que abrigaba la esperanza de que se revertiera el proceso, por lo cual establece condicionada la Independencia de Guatemala, en su Artículo 1º. “que parece se ha erigido en soberana”. Respecto a la Independencia del Gobierno español, en su Artículo 2 señala que la “Independencia” se hará “hasta tanto se aclaren los nublados del día y pueda obrar esta Provincia con arreglo a lo que exigen sus empeños religiosos y verdaderos intereses.”

El 27 de setiembre llegó el correo a León con los documentos de 15 de setiembre y el Manifiesto de Gaínza. Conspiraron por todos los medios que tuvieron contra la proclamación de la independencia González Saravia, el obispo Nicolás García Jerez y el coronel Joaquín Arechavala, jefe de milicias de León. Convocaron el 28 de setiembre con urgencia a los miembros de la Diputación Provincial. Lograron en su conspiración reavivar los sentimientos de rivalidad que tenían con Guatemala, como capital del reino, por lo que se acordó declarar «la absoluta y total independencia de Guatemala que parece se ha erigido en soberana». Los diputados Galarza, Gutiérrez y Solís abogaban por la independencia y pedían su proclamación inmediata. La presión fue grande y el obispo García Jerez engañó en su redacción proclamando la «Independencia de España hasta tanto se aclaren los nublados del día…», lo cual era una independencia provisional.

En el Artículo 3 señalaba que mientras tanto “todas las autoridades debían continuar en el libre ejercicio de sus funciones con arreglo a las constituciones y a las leyes. En su Artículo 4, se dice que se “tomen las medidas más eficaces para la conservación del orden y sostenimiento de los funcionarios públicos presentándoles el más eficaz auxilio, en la inteligencia de que el gobierno castigará severamente a los perturbadores de la tranquilidad pública y desobediencia a las autoridades.”

Queda claro que el Acta de León, de Nicaragua, es una declaración de la Independencia de Guatemala, aún así, ambigua, más no declara la Independencia de España.

Costa Rica desde junio de 1819 estaba gobernada por don Juan Manuel de Cañas, a quien en la época le calificaban de déspota y terrorista

Las Actas de Guatemala y la de León llegan Costa Rica el 13 de octubre de 1821.

El gobernador Juan Manuel de Cañas convocó con urgencia el Cabildo de Cartago, dando a conocer los documentos del 15 de setiembre, el Manifiesto de Gaínza, copia del bando de la Diputación de León de 28 de setiembre, documentos recibidos sin júbilo ni entusiasmo patriótico por los cartagineses. Se acordó, con excepción de un representante, imitar a León y visitar los ayuntamientos de San José, Heredia, Alajuela y Ujarrás. El 15 volvieron a reunirse para determinar, acusar recibo de estos documentos, y enviar las copias a los ayuntamientos locales, donde brotaron sentimientos de anexar Costa Rica a México y de separatismo.

El 14 de octubre el ayuntamiento de San José conoció los documentos y declaró que no conocía el Plan de Iguala y planteó la necesidad de integrar una Junta Provisional de gobierno. Por la noche se reunió el cabildo abierto de Heredia, quienes declararon continuar asociados a la Diputación Provincial de León y rechazó la propuesta de San José.

El 16 de octubre se reunió el Ayuntamiento de Alajuela, en igual sentido que los anteriores. Cartago tomó la iniciativa de una reunión con representantes de los ayuntamientos, incluidos Escazú y Barva.

El 25 de octubre se instaló la Junta de Legados en su primera sesión. El 26, en su segunda sesión, se propuso la creación de la Junta Superior Gubernativa, con carácter provisional, situación que provocó grandes debates entre los representantes de los ayuntamientos, que acordaron reunirse nuevamente el 29 de octubre.

El 28 de octubre se recibió la noticia en San José que las ciudades de Nicaragua se habían independizado, lo que provocó gran entusiasmo y celebración, por lo que el día 29 por la mañana el Ayuntamiento decidió proclamar la absoluta independencia del gobierno de España y subordinarse a la Junta Gubernativa Provisional.

El 28 de octubre por la noche se convocó a la población para que en Cabildo Abierto, a las 5 a. m. del día siguiente, dispusiera en Cartago sobre estos acontecimientos. El 29 de octubre, en el amanecer, se tomó la decisión de declarar y jurar la Independencia absoluta de España.

En la madrugada del 29 Santos Lombardo se apoderó del cuartel de Cartago para custodiar las armas allí existentes, con dos propósitos, asegurar que las armas no las usara el Gobernador para impedir la Independencia, que se declararía al día siguiente, y para tener las armas por si hubiera que usarlas en defensa de la Independencia. Así, el 28 de octubre por la noche se convocó a la población, para que en Cabildo Abierto, a las 5 a. m. del día siguiente, se dispusiera en Cartago sobre estos acontecimientos. El 29 de octubre, en el amanecer, se tomó la decisión de declarar y jurar la Independencia absoluta de España.

En Centroamérica no hubo necesidad de desarrollar ejércitos independentistas porque no había un ejército colonial que derrotar.

Los vecinos de Cartago se lanzaron a las calles avivando la independencia. Se convocó a reunión de cabildo, se conocieron nuevamente los documentos, junto con el de León y un manifiesto de Guatemala sobre el verdadero significado de la Independencia y se acordó proclamar y jurar solemnemente, el jueves 1º. de noviembre, la independencia absoluta del Gobierno español.

La Provincia de Costa Rica dependía de Guatemala en cuanto a guerra, justicia y hacienda, y de la Diputación de León, de Nicaragua, en política, economía y policía, por ello el Acuerdo tomado en León, el 28 de setiembre, que condicionaba la Independencia hasta que se aclararan los nublados del día, nos llegó junto con el Acta de Guatemala.

Del 13 al 28 de octubre las principales ciudades y villas del Valle Central se agitaron con las noticias recibidas y por la resolución que habría de tomarse.

El 11 de octubre la Diputación de León había acordado rectificar, con otra Acta, la Independencia de Nicaragua del gobierno español, bajo el Plan de las Tres Garantías de Imperio Mexicano, noticia que se recibió en Costa Rica el 28 de octubre, Acta que llegó a Costa Rica la víspera de la reunión de Cartago del 29 de octubre, lo que contribuyó a tomar la decisión de la Independencia de Costa Rica, puesto que las ciudades, villas y pueblos de Nicaragua se habían declarado totalmente independientes de España.

Esa misma noche se comunicó que a las 5 de la mañana del día siguiente, 29 de octubre, se reuniría en Cabildo Abierto la población, a resolver sobre los acontecimientos que se venían conociendo y discutiendo en los pueblos y ciudades costarricenses.

Al declarar la Independencia de Costa Rica se ordenó enviar el Acta a la Jura de los pueblos. Mientras tanto el gobernador colonial y Jefe Político subalterno del Partido de Costa Rica, Juan Manuel de Cañas, seguía fungiendo en sus funciones.

Cartago y la Villa de Heredia se sumaron al Plan de las Tres Garantías, que había permitido instalar el Imperio en México a cargo de Agustín de Iturbide, desde el 27 de setiembre.

Los habitantes de San José se opusieron, pues en ellos predominaban sentimientos e ideas republicanas y liberales.

Al amanecer del 29 de octubre, en aquel Cabildo, los patriotas reunidos acordaron jurar la Independencia absoluta del Gobierno español.

A partir de este momento la autoridad colonial española, el Gobernador Juan Manuel de Cañas, legítimamente dejó de ejercer su poder. De un modo efectivo lo hizo a partir del 12 de noviembre de 1821, luego que los Ayuntamientos de San José y Alajuela, el 5 de noviembre habían dispuesto que el gobernador colonial debía ser removido, convocando a la integración de la Junta de Legados.

El 30 de octubre el Ayuntamiento de San José declaró que los pueblos de Costa Rica habían recobrado su libertad natural y sus derechos fundamentales, rechazó el Plan de Iturbide y llamó a establecer una Junta Provisional de gobierno. La Junta de Legados instalada el 12 de noviembre fue la que recibió la renuncia del Gobernador Juan Manuel de Cañas, y desconoció su autoridad, considerado como un hombre de carácter despótico, intolerante, violento, de procederes arbitrarios y opresivo del pueblo costarricense.

Los documentos de 15 de setiembre de Guatemala y del 28 de setiembre de León, se conocieron en los pueblos, villas y ciudades de Costa Rica. Apasionadamente los costarricenses los discutieron en bandos a favor y en contra; a favor de la independencia absoluta o en contra de ella; o a favor o en contra del anexionismo al imperio mexicano de Agustín de Iturbide, quien el 27 de setiembre había instalado el Imperio.

El 28 de octubre, cuando ya se sabía de esta situación, el Ayuntamiento de San José se opuso a apoyar el anexionismo y rechazó el Plan de Iguala o de las Tres Garantías, que aseguraba la conservación de la Iglesia Católica, la Independencia del Virreinato y la unidad de españoles y mexicanos. Este Plan se había publicado en febrero, se había firmado el 24 de agosto y permitió la instalación del Imperio el 27 de setiembre.

Nicaragua había reaccionado y al 28 de octubre todas las ciudades, villas y pueblos se habían declarado totalmente independientes de España.

Así, el 29 de octubre de 1821, afirmamos una vez más los sentimientos de libertad, independencia y soberanía; igualdad, legalidad y fraternidad que inspiran y conforman la sociedad republicana y liberal que constituimos, los costarricenses, en el Estado Social y Democrático de Derecho que hoy vivimos.

El 1º de noviembre el Ayuntamiento de San José declaró que esta ciudad era libre e independiente y reconoció únicamente la autoridad del Ayuntamiento y la de la Diputación que nombró para consolidar el Gobierno.

El 5 de noviembre se instaló la Junta de Legados en Cartago, con carácter de Gobierno Provisional de la Provincia.

Lo acordado el 29 de octubre de 1821, es la Declaración de Independencia de Costa Rica, la que puso punto final al dominio colonial español y abrió el camino hacia la formación republicana y el Estado de Derecho que se empezó a gestar a partir de esta fecha.

Ese mismo día, 29 de octubre de 1821, el emperador Agustín de Iturbide, por medio de su Canciller o Primer Ministro José Manuel de Herrera envió una carta al Capitán General de la Junta Provisional Consultiva de América Central, Gabino Gaínza y Fernández de Medrano, cuya Junta presidía a los delegados representantes de las provincias de Chiapas, San Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, con la propuesta de unirse al Imperio mexicano de acuerdo a las Tres Garantías de los Tratados de Córdoba.

El 5 de abril de 1823, se produce en Costa Rica la Guerra Civil de Ochomogo, en la que se encuentran anexionistas al Imperio mexicano e independentistas, triunfando los republicanos independentistas. Este evento militar hay quienes sostienen que es el momento en que se define la Independencia de Costa Rica. El acuerdo de anexión existente al Imperio Mexicano se volvió ineficaz puesto que el 19 de marzo de 1823 Iturbide había abdicado a la corona mexicana, noticia que no había llegado a Costa Rica para el momento del conflicto. La abdicación de Iturbide condujo a que las Provincias del Imperio se separaran, y que Chiapas, que había pertenecido a la Capitanía General de Guatemala, se quedara agregada a México.

Los partidarios de la independencia de las provincias del antiguo Reino de Guatemala, lograron que el Jefe Político Superior, Vicente Filísola (1822–1823), nombrado por el Imperio Mexicano, convocara un Congreso de las Provincias Centroamericanas.

El ambiente seguía agitado en las territorios de la antigua Capitanía. El 3 de mayo de 1823, consultas populares en las cuales Chiapas y el Partido del Soconusco se pronuncian por la unión a México, lo que motiva a la apertura de la Asamblea Nacional Constituyente, en la ciudad de La Nueva Guatemala de la Asunción, el 24 de junio de 1823, a la que no asiste Chiapas, situación que produjo una tensión militar entre Guatemala y México.

El 30 de junio de 1823 se realiza el Congreso Constituyente de México, que produjo la ruptura de las condiciones por las cuales las Provincias Unidas de Centroamérica se habían integrado al Imperio Mexicano, creando las condiciones para avanzar hacia la constitución de la República Federal de Centroamérica, lo que se amarró el 22 de noviembre de 1824, la Constitución Federal, que nos reconocía como un Estado dentro de la Federación, que ya habíamos nombrado el Jefe de Estado desde el 6 de setiembre de 1824.

Así el 1º. de julio de 1823 la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América declaran que son “libres e independientes de la antigua España, de México y cualquiera otra potencia, y que no son ni deben ser patrimonio de persona ni familia alguna”. Esta es otra fecha que marca la Independencia, que nos toca, pero a la vez nos subsume en una organización estatal regional, que nos desdibuja como país independiente mientras permanezcamos en las estructuras unionistas o federalistas centroamericanas.

Las Provincias Unidas de Centroamérica, afirmando la Independencia y la Libertad, el 24 de abril de 1824, por gestión del Prócer José Simeón Cañas, abole la esclavitud en los territorios de Centroamérica, declarando en libertad a los esclavos que habitaban en el territorio, y declarando que nadie puede nacer esclavo, y que los esclavos que huyan de otros territorios donde son esclavos se les reconocerá como libres. Antes que Centroamérica la abolición de la esclavitud fue declarada en la ciudad de Guadalajara, en México, en 1810, en Chile, en 1811 se declara la libertad de vientres con lo cual a partir de ese momento, los hijos que nacían de esclavas serían libres, y luego, en 1823, se declara abolida la esclavitud. En las Cortes de Cádiz el Dr. Florencio del Castillo se distinguió en esta lucha. En 1813 Las Provincias Unidas del Río de la Plata acordaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, se puede entender que el Acta de 15 de setiembre de 1821 abolió la esclavitud al romper con España, y lo que ello significaba en ese sentido.

A pocos días declarar la Independencia de Costa Rica el 22 de octubre de 1821. Pablo Alvarado Bonilla, Prócer de nuestra Independencia y de la Centroamericana, se había dirigido a los “Ciudadanos” de Costa Rica, dándole trato de ciudadanos, toda vez que él mismo llamaba a desconocer la autoridad colonial desde el mismo 15 de setiembre, recordándoles su lucha, su apresamiento “por la brava lucha por la Independencia”, donde él mismo se reconoce como “ciudadano”, y les exalta a declarar la Independencia, como lo había hecho en otra nota, el 22 de setiembre, dirigida a los ayuntamientos de Cartago y San José.

El 29 de octubre de 1821 es la fecha que en Costa Rica debemos celebrar la Independencia nacional, porque es cuando aquí se toma la decisión de romper con el orden colonial español, de manera absoluta, de desconocer a las autoridades españolas, de integrar los primeros gobiernos propios, provisionales, y de establecer el 1º. de diciembre de 1821, la primera Constitución Política de Costa Rica, la del Pacto Social Fundamental Interino o Pacto de Concordia. En este Pacto o Constitución se afirmó la Independencia cuando allí se establece que “Costa Rica está en absoluta libertad y posesión exclusiva de sus derechos para constituirse en nueva forma de Gobierno, y será dependiente o federada de quien le parezca, y se reconoce y respeta la libertad civil y demás derechos naturales y legítimos de toda persona”, y hace surgir un régimen de elección popular.

Si el Acta del 15 de setiembre de 1821 hizo surgir la ciudadanía en Centroamérica, el Acta del 29 de octubre de 1821, de Cartago hizo surgir a la ciudadanía costarricense. Dejamos de ser súbditos, sumisos, es decir sometidos, y vasallos, según la dependencia política, económica y social que se tenían al interior del régimen monárquico.

La Independencia hizo surgir a los Hombres libres de Costa Rica. Si carecíamos de posibilidad de expresar la voluntad política, la Independencia nos dio la Voluntad Política, la Soberanía, para tomar decisiones políticas propias, y para ejercer el derecho de representación política, como forma suprema del Poder Popular. La Independencia nos dio Derechos y Libertades y la posibilidad de gozarlos y ejercerlos

Mención especial merece el costarricense Pablo Alvarado Bonilla. Se reconoce en él al primer insurrecto por la Independencia en Centroamérica.

Joven de 23 años, de ideas republicanas. Era cartaginés, nacido en 1785, de uno de los últimos Alcaldes de Cartago, Tomás de Alvarado y de María del Rosario Bonilla de Laya y Bolívar. Su padre posteriormente fue Teniente Gobernador de la Villa Nueva de la Boca del Monte, actualmente San José. Su familia era numerosa, compuesta por nueve hermanos. Compartía anhelos políticos con uno de ellos, con José Antonio, quien se dedicó al sacerdocio y también fue diputado al Congreso de la República Federal Centroamericana, igual que Pablo, quien también fue diputado.

Pablo Alvarado mostró interés por la educación desde niño. No teniendo oportunidades de estudiar Medicina en Costa Rica fue enviado en 1807, por su familia a Guatemala, donde abrazó la causa de la Independencia.

Su lucha y compromiso, sus pasajes por la cárcel y las detenciones, hizo que se graduara de Médico hasta 1823.

Desde Guatemala siempre pensaba en Costa Rica. Nunca estuvo desligado de este suelo.

Con motivo de la proclamación del Acta de Independencia de Guatemala, de 15 de setiembre de 1821, Pablo Alvarado envió un Manifiesto “A los costarricenses”. Y, durante el proceso de la proclamación de Independencia de Costa Rica estuvo ligado, y muy de cerca, a los sucesos que la iban definiendo.

Cuando regresó a Costa Rica, después de dejar la Diputación Federal, se dedicó a la medicina hasta su muerte en 1850.

Tenemos, al recordar esta fecha 29 de octubre de 1821, dos deudas históricas. La primera, erigir un gran Monumento a Pablo Alvarado, nuestro Prócer de la Independencia y, la segunda, levantar un gran Monumento alusivo a la Independencia de Costa Rica.

En todo el territorio nacional no tenemos un solo Monumento en estos sentidos. Esta debe ser nuestra meta histórica hacia la celebración del Bicentenario en el 2021.