Ir al contenido principal

Costa Rica: ¡una dictadura en democracia!

Reclamo público del Colegio de Periodistas de Costa Rica ante la falta de Libertad de Prensa en el país.

Pensé que estaba equivocado en la percepción hacia el Presidente de la República, pero al salir a la luz pública múltiples reclamos, como ciudadano me dan la razón.

En otras palabras, estamos en presencia de un autoritario, se ha creado una «DICTADURA EN DEMOCRACIA»

¡Valiente la posición del Colegio de Periodistas!

Esa conducta DESPRECIATIVA Y ARROGANTE del Presidente de la República, NO sólo es con los periodistas, es con la mayoría de la SOCIEDAD.

El Presidente de la República SÓLO escucha al grupo de empresarios y sus representantes, muchos evasores de impuestos que imponen las SALVAJES políticas económicas que significan MARTILLAZOS para el pueblo en general.

Saludos Ing Carlos Vega
Ciudad de Grecia

Encuentros de Confluencia Popular: la participación como clave

Patricia Salgado Muñoz

Hay importantes AVANCES logrados por los procesos de participación comunitaria, ciudadana, que están dirigidos a mejorar la situación del país, en diversas instancias: nacional, regional, local, institucional, etc.

Las exposiciones de cada una de las personas participantes demuestran que existen valiosos procesos en los que se rompe con las añejas apatías y los escepticismos por los beneficios que genera la participación de los y las habitantes del país. No sólo una hay “intención” por participar: se muestran importantes logros concretos en términos de la lucha por el agua; la defensa y el fortalecimiento de la CCSS; el mejoramiento de las condiciones de vida en la zona Atlántica; la defensa de los territorios indígenas, y su ancestral conocimiento de cómo utilizarlos; y la lucha por una gobernanza más transparente, con mejores rendiciones de cuentas por parte de las personas que ocupan –temporalmente, los puestos públicos.

Vencer apatías… promover la participación

Patricia Salgado Muñoz expone el vínculo entre vencer apatías y promover la participación.

Es como si estuviéramos cocinando un plato delicioso pero complejo, que requiere varios componentes, y cada quien, en su lucha, en su región, ha venido preparando algunos ingredientes… Siguiendo con la comparación: ¿Tenemos clara la receta? ¿Sabemos qué estamos preparando? Una de las participantes en uno de los encuentros de confluencia popular lo expresó así: “No estamos en la misma sintonía”. ¿Cómo visualizamos la Costa Rica por la que estamos luchando? (Desarrollaré un poco más esta idea más adelante).

Este tipo de ejercicios, ya sean presenciales o virtuales, generan beneficios múltiples:

  1. El reconocimiento de que “hay un otro”, u “otra”, persona, organización, iniciativa, con la que compartimos aspiraciones, luchas y logros; ya sea que nos hayamos acompañado o que nos acompañaremos en los momentos difíciles, y que juntos y juntas lograremos mucho más. Esto tiene un valor simbólico y práctico importante. Varias personas lo dijeron: “el no sentirse solas”. Siguiendo con la comparación, cuando tengamos “la receta”, ese acompañamiento mutuo se desarrollará mucho más y dará beneficios mucho más significativos.
  2. El intercambio de “los cómo lo hiciste/lo hicimos” permite reconocer lo bueno de los procedimientos en otros lugares o luchas, así, podemos evitar cometer los mismos errores, o bien, replicar sin que llegue a ser un “calco”.
  3. Los problemas enfrentados han sido sino comunes al menos semejantes: la lucha por elementos como el agua, o la tierra; la aspiración por mejores condiciones laborales; por servicios de salud para todos y todas, incluyendo población indígena y migrante, históricamente excluidas; la defensa de instituciones clave, como la CCSS. Esta comprensión de tener “problemas semejantes” debería permitir seguir indagando y analizando más en las causas u orígenes de tipo estructural, “ir más a la raíz”, del sistema (capitalista) en que vivimos y que genera esas condiciones de desigualdad, exclusión, extracción y destrucción del medio ambiente, etc.
  4. Se reconoce la importancia del aprovechamiento del marco constitucional, legal o institucional, para “sacarle sus mejores frutos”: la Constitución, especialmente los artículos 9 y 11; el marco legal de la CCSS; la utilización de la Defensoría de los Habitantes, etc.
  5. La comprensión de que la adversidad puede ser vencida, y que al hacerlo “sacamos músculo”: promovemos o fortalecimos el sentido organizativo; buscamos y analizamos información y con ello generamos saberes y conocimientos; líderes y lideresas surgen o se fortalecen.
  6. Todas las personas, a su vez representantes de organizaciones (sindicales, comunitarias, ciudadanas) manifiestan con entusiasmo su disposición al trabajo conjunto: si cada una de las iniciativas puede verse como un tronco, podemos “construir una balsa”, y tener así más fortaleza que la que tiene cada uno, individualmente.

REFLEXIONES FINALES:

Sabemos que existen procesos particulares, cada quien, en su organización, comunidad, institución, etc, como los presentados en los encuentros de confluencia popular; incluso sabemos que existen aún más iniciativas.

Los logros y avances de cada uno a su vez deberían de contribuir a un proceso general o global, nacional, y al cual “convergen” como los afluentes de un río.

Las comparaciones con el mundo material ayudan, pero… la realidad social es mucho, muchísimo más compleja.

Esa convergencia no necesariamente “se daría” automáticamente, sin la participación humana. Debemos de hacer un esfuerzo consciente, sistemático, para encauzar esos afluentes.

Al igual que la idea que presentamos antes, de una “receta” esta otra de los afluentes de un río, dan una imagen mental; sin embargo, un país, con toda su institucionalidad, marco legal, procesos productivos, grupos de interés, etc.; no puede “reducirse” a una “cena” o un “almuerzo”, o a unos ríos que se juntan.

Otra comparación –también del mundo material, sería si estuviéramos haciendo, colectivamente, un mural, una pintura gigantesca, de una gran pared o un muro enorme. ¿Cómo ponernos de acuerdo en las imágenes, los colores, los detalles?

Si aún algo así –como pintar un mural, requeriría muchas horas de conversaciones, análisis, debates, elaboraciones de propuestas y revisiones…. ¿ahora cómo construir una “imagen-país” ?, que además requeriría actualizarse cada cierto tiempo.

Ha habido algunos intentos por producir documentos que describen el país que queremos (ahora no tengo referencias bibliográfica a mano, pero sé que se han dado).

Por ejemplo si se hubiera tenido alguna “imagen-país” de lo que queremos y por lo que luchamos, ahora habría que “actualizarla” con las condiciones que ha develado el Covid 19.

Si bien han quedado visibilizadas y agravadas muchas inequidades y desigualdades, también “han aparecido” fortalezas y oportunidades. Respecto a estas últimas: la rapidez con que las universidades públicas han desarrollado respuestas técnicas y las han puesto al servicio de las autoridades del sector Salud. Con ello, el país ha recibido beneficios de la inversión social que se ha venido haciendo en décadas anteriores.

Al igual que los procesos de participación ciudadana, visualizo la construcción de la “agenda” (la receta, el mural que queremos) como un proceso. Es conveniente si se cuenta con un documento, pero éste requeriría revisiones y actualizaciones.

Existen metodologías y técnicas para apoyar procesos de planificación y elaboración de agendas, pero igualmente su aplicación, a escala nacional, tiene mucha complejidad y se requerirían recursos que los movimientos comunales y populares no tienen.

Tal vez podría dedicarse algún encuentro de confluencia popular sólo al tema específico de “la Imagen-País que los movimientos comunitarios queremos”.

Crear la agenda popular de la Costa Rica de los próximos años…

Patricia Salgado Muñoz: Crear la agenda popular que muestre la Costa Rica de los próximos años

* Jubilada del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

El Telar: voces del tejido comunitario – hoy en radio 6 pm

La carga de la crisis del COVID-19 no se comparte de manera equitativa: martillo para el pueblo, y baile para el gran empresariado.

En este programa de El Telar: voces del tejido comunitario analizamos los problemas que se arrastran y las medidas neoliberales que se implementan y refuerzan tras la emergencia sanitaria por el coronavirus.

Acompañános a escuchar lo que los medios tradicionales no quieren informar.

🗓️Jueves 30 de julio
🕐6:00pm hora de Centroamérica
📻Transmisión web por http://radiocronia.jaquerespeis.org/

Alternativas: Realidad económica costarricense

Este 31 de julio a las 6 p.m., en el programa radial Alternativas se estará hablando sobre “Realidad Económica Costarricense”, con la participación de Sofía Guillén, Economista; Ernesto Alfaro, MBA. Banca y Finanzas y Jonathan Acuña, Economista, asesor legislativo.

Se estará presentando vía Facebook Live, o bien, sintonizando la frecuencia 1590am.

Covid-19 y crisis económica – Diez apuntes para un programa económico diferente

Luis Paulino Vargas Solís
Economista. Director CICDE-UNED
Grupo Economía Pluralista

Dos preguntas básicas animan este artículo: ¿qué asuntos nos preocupan respecto del abordaje de la crisis económica y sus consecuencias sociales y humanas? ¿Qué respuestas alternativas deberían darse?

  • Es desatinado debilitar la capacidad de respuesta de la institucionalidad pública, a través de la reducción de jornadas, el recorte de gastos y la aplicación de la regla fiscal:
    • Ahora, más que nunca, resulta necesario dotar a esa institucionalidad del músculo y la capacidad de respuesta, requeridas para atender la multiplicación de necesidades y demandas que la crisis trae consigo.
    • Por lo tanto, es desatinado y debe retirarse la propuesta de reducción de jornadas, que limitaría la disponibilidad de personal, incluso en áreas críticas como las de las instituciones de atención de la pobreza o las de implementación de las políticas de vivienda popular.
    • Debe asimismo desaplicarse la regla fiscal. Resulta irracional que, en medio de una crisis de tal gravedad, esa regla se mantenga en pie, en vista de las rigideces y restricciones que impone.
    • Deben reconsiderarse las políticas de austeridad fiscal. Se necesita más eficiencia y compromiso, no menos recursos. Y, sobre todo, el sector público tiene el deber de aportar un impulso positivo a la economía, en vez de sumar fuerzas contractivas, como resultaría de las políticas austeritarias.
  • Es claro que el reparto de los costos de la crisis sigue siendo inequitativo.
    • Es indispensable desarrollar un esquema muy progresivo de tributos y subsidios, bajo el criterio de que deben contribuir todos y todas quienes puedan hacerlo, y cada quien según sus posibilidades materiales, y de que se debe apoyar a todas y todos quienes realmente lo necesiten.
    • Un esquema tributario progresivo, apropiadamente diseñado, no desestimulará la inversión productiva y la generación de empleos, aunque sí el despilfarro, los lujos extravagantes, la especulación y las actividades ambientalmente dañinas.
    • Bajo las actuales condiciones de profunda recesión económica, un esquema muy progresivo de subsidios, dará poder adquisitivo a los sectores más carenciados, y ayudará así a activar el mercado interno y aliviar la recesión.
    • Este esquema de subsidios progresivos –que bajo el actual gobierno tiene el nombre de Bono Proteger, el cual urge ampliar y reforzar– debe ser el primer paso hacia el establecimiento de una “renta básica universal”.
    • Debe haber pasos firmes y una acción vigorosa de combate a todas las formas de fraude fiscal, bien si resultan de la evasión directa, o de los mecanismos, mucho más sofisticados y agresivos, de la elusión. En concordancia con lo anterior, debe haber un avance efectivo hacia la revisión y supresión de las exoneraciones (incluyendo las de zonas francas), de modo que se mantengan solo las que tienen justificaciones sociales muy sólidas.
  • Se habla de reactivación pero las propuestas en esa materia parecen naufragar en la indefinición. Por ejemplo: las cifras tan significativas dadas a conocer el 4 de mayo, acerca de los presuntos programas de inversión pública que se pondrían en marcha (en el orden de alrededor del 5% anual como proporción del Producto Interno Bruto, PIB), siguen sin tener ningún aterrizaje claro.
    • Entre otras acciones muy importantes, debe definirse prioridades y calendarios precisos del programa de inversiones a desarrollar, incluyendo un componente de corto plazo, de fácil ejecución, con gran potencial de generación de empleos (incluyendo explícitamente el empleo de mujeres), y beneficio para las regiones más rezagadas del país.
  • Confiarse a la “reapertura” para lograr la reactivación es engañoso: la incertidumbre y desaliento son hoy tan extendidos, y las fuerzas que deprimen la economía, tan poderosas, que se necesita un empuje mucho más vigoroso, el cual solo puede darse desde el Estado.
    • Se requiere, como ya se dijo, un programa de inversiones muy vigoroso y una serie de otras acciones cuyo liderazgo compete que sea ejercido desde el sector público. De ahí lo desatinado de las medidas recortistas que mutilan la capacidad de respuesta de la institucionalidad pública-estatal.
  • En concordancia con lo antes indicado, y bajo las actuales circunstancias depresivas y de gran incertidumbre que rodean la economía, ni el crédito ni, más en general, la política monetaria, pueden ser eficaces en grado apreciable, para reactivar la inversión empresarial y la generación de empleos.
    • No obstante lo anterior, sí es urgente canalizar financiamiento en condiciones muy favorables, para proporcionar flujo de caja y capital de trabajo a muchas micro, pequeñas y medianas empresas, e incluso algunas grandes empresas, que lo requieren con urgencia. Ello no puede hacerse con arreglo a la actual normativa del sistema financiero. Se necesita poner en marcha mecanismos muy innovadores, incluyendo un amplio programa de avales y garantías.
  • Se insiste en recurrir a deuda externa para abaratar el costo asociado al pago de intereses, no obstante que hay mecanismos internos que podrían utilizarse con el mismo fin, sin incurrir en el riesgo cambiario y político asociado a una deuda externa incrementada.
    • En este, como en otros aspectos (inclusive el indicado en el punto 5 anterior), es urgente que el Banco Central se sacuda de la modorra que lo paraliza, y empiece a dar la contribución necesaria para estabilizar la economía, aliviar los efectos negativos derivados de la crisis y contribuir a crear condiciones para la posterior recuperación.
  • La crisis ha sacado a relucir los gravísimos problemas de exclusión y marginalidad existentes, lo mismo en zonas rurales –por ejemplo, en las plantaciones agroindustriales de la zona norte– que en áreas urbanas, en las cuarterías y en barriadas empobrecidas densamente pobladas. Esa realidad, que por tanto tiempo ha sido tercamente ignorada y negada, ha salido a luz dramáticamente, empujada por el Covid-19 y la pandemia.
    • En el contexto de la crisis actual, es urgente que desde el Estado se movilicen recursos que permitan atender esas situaciones de carencia y privación, primero, por razones morales y de compromiso humanitario y solidario, y, segundo, porque ello es indispensable para frenar el contagio del Covid-19.
    • Más allá de la crisis actual, y en perspectiva de mediano y largo plazo, el país debe reformular a profundidad sus estrategias de desarrollo, en relación con el empleo, la atracción de inversiones, la inversión pública, el impulso al desarrollo regional y las áreas o actividades productivas prioritarias.
  • Es un error confiarse a las exportaciones y el turismo como los mecanismos que saquen a la economía de la recesión. Ninguno de los dos tendrá una fácil ni rápida recuperación. En el caso del turismo será seguramente mucho más lenta.
    • Por lo tanto, es preciso reconocer que, al menos por un período que podría ser relativamente considerable, los mecanismos dinamizadores de la economía deben surgir desde dentro de ésta.
    • Lo cual significa recuperar, al menos en parte y con las reformulaciones que sean necesarias, la noción de “desarrollo hacia dentro”, originalmente planteada por la CEPAL.
    • Ello, a su vez, tiene dos implicaciones: primero, deben retomarse los objetivos de justicia social e igualdad, que en Costa Rica han quedado en abandono.
    • Y, segundo, implica revalorizar el mercado interno, y convertirlo en motor de dinamización de la economía nacional.
    • En concordancia con lo anterior, y aparte los programas de inversión pública propuestos, debe extirparse la retórica, comprobadamente hueca, para hacer efectivas y eficaces las políticas de fomento e impulso de micro, pequeñas y medianas empresas, así como de emprendimientos solidarios, asociativos y cooperativos.
    • Tener una economía de alta productividad, diversificada, con densos encadenamientos productivos, que aproveche inteligentemente la dotación de recursos de que disponemos, es una meta de mediano y largo plazo, que en lo más inmediato pasa por un mercado interno fortalecido, mejores salarios y más justicia y equidad distributiva.
  • Con esta crisis han emergido los temores ante la posibilidad de desabastecimiento alimentario, lo cual, a su vez, refleja el abandono histórico de la agricultura tradicional productora de alimentos para el mercado interno.
    • Es necesario que el país redefina sus políticas en materia de soberanía y seguridad alimentaria, y reivindique el lugar que le corresponde a nuestra agricultura tradicional, y a nuestras agricultoras y agricultores. Un Plan Nacional de Producción de Alimentos, que incorpore medidas de ejecución inmediata, y con perspectiva de mediano y largo plazo, debe ponerse en marcha, incluyendo un componente que garantice la compra por parte de las instituciones del Estado, como la Caja del Seguro Social.
  • El Covid-19 y la necesidad del confinamiento, han venido a resaltar las inequidades de género que comporta la división sexual del trabajo, con el recargo de doble o triple jornada que ha debido sobrellevar la mujer trabajadora que hace teletrabajo, pero que es un problema generalizado, históricamente puesto sobre las espaldas de las mujeres.
    • Las políticas de cuido deben reforzarse y ampliarse, incluyendo la ampliación de la infraestructura de cuido, y la disponibilidad de más personal adecuadamente capacitado. El cuido debe ser una responsabilidad socialmente asumida, y no una obligación asignada, en casi su totalidad, a las mujeres.

Publicado en el blog https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/2020/07/covid-19-y-crisis-economica-diez.html?m=1

Compartido con SURCOS por el autor.

Aprender del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia

Vladimir de la Cruz

Cuando el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia asumió la Presidencia de la República, en su discurso del 8 de mayo de 1940, manifestó que seguiría los lineamientos, que habían contribuido en su formación personal, desde el hogar y de sus estudios en Europa, en Bélgica, cuando se formaba como médico, de la doctrina social cristiana, en ese momento, 1940, la Encíclica Rerum Novarum, el Código Social de Malinas y la Encíclica Cuadragésimo Anno. En ese momento no mencionó Garantías Sociales ni Código de Trabajo.

Su formación en la Europa de la post guerra, de la I Guerra Mundial, y de sus estudios y lecturas, le profundizaron su sensibilidad social, junto a la que la formación de médico le daba.

Al regresar a Costa Rica, a finales de la década de 1920, vio con dramatismo, que lo marcó para los años siguientes, los males sociales que se vivían en el país, en esos años, el desamparo social, los “desheredados”, como él los llamó, la injusticia social, las malas viviendas carentes de aire y de luz, las enfermedades que agobiaban a la población nacional, la indigencia, el hambre, la alta mortalidad en partos, los malos salarios, la falta de protección social, el negarle a los trabajadores el derecho que lo que les produce su trabajo les genera.

Observó la caridad y la beneficencia de la época como una práctica “humillante”. Señaló contundentemente que con desnutrición en la niñez y en la población “las medicinas sobran” y, enfatizó que a los niños pobres se le negaba el derecho a la vida.

Claramente sentía que nadie podía sentirse orgulloso al observar ese panorama de la Costa Rica de finales de la década de 1920, que no parece muy alejado al de la Costa Rica actual.

Consideraba el Dr. Calderón Guardia que las causas de estos males eran las condiciones económico-sociales que se vivían, que se están volviendo a repetir, de manera agudizada y evidente, en este momento de la Pandemia, y que por ello él no podía perder la noción de la Justicia.

Para él su paso por la Universidad europea fue la que le abrió los ojos para ver mejor esta realidad, y para no ser indiferente ante ella, especialmente ante los problemas sociales, como él mismo señalaba, y no ser indiferente ante el dominio del poderoso sobre el débil y ante la esclavitud económica de las grandes mayorías sociales.

Su paso por la Municipalidad de San José, 1930-1934 y por el Congreso de la República, 1934-1939, le dieron la visión política, que le permitió, al asumir la Presidencia en 1940, tener claro su propósito de Gobernante.

Apoyado e impulsado a la candidatura presidencial por fuerzas conservadoras, y ganando con un gran apoyo popular, 88% de la votación presidencial, entendió que él tenía una gran responsabilidad personal y política frente a quienes le habían confiado el destino del país, en un momento crucial de la vida internacional, sin dimensionar aún, en 1940, el peso que tendría la II Guerra Mundial iniciada en setiembre de 1939, en la economía nacional y en la vida social del país.

Al asumir la Presidencia esbozó su camino en la dirección de que Costa Rica seguiría una senda de bienestar y progreso.

Hasta el 1 de mayo de 1941 informó que enviaría al Congreso su Proyecto de las Garantías Sociales. Ya había impulsado la apertura de la Universidad de Costa Rica el 26 de agosto de 1940, y en marzo de 1941, la Universidad iniciaba sus primeros pasos. Al señalar los Seguros Sociales manifestó que eran un instrumento de paz social y que respondían al deber del Estado de prevenir que la sociedad se debilitara. Eran los seguros de enfermedad, invalidez, vejez y muerte los que iniciaban.

Un año más tarde, el 1 de mayo de 1942, con contundencia anuncia el inicio de la Caja Costarricense del Seguro Social. De nuevo señala que esta institución es en beneficio de la clase trabajadora, que es una institución imprescindible de Costa Rica, que es un Derecho inalienable del pueblo, que asegura las bases de la paz.

En esta misma dirección se pronunció ese día a favor del salario mínimo, de la jornada máxima de 8 horas de trabajo, del derecho de sindicalización de trabajadores y patronos, de la protección del anciano, la madre y el niño y, anunció el Proyecto de Garantías Sociales y la Reforma al Artículo 29 de la Constitución Política, el equivalente al actual Art. 45 de la Constitución Política, para darle un uso social a la propiedad cuando fuere necesario, al mismo tiempo que inicia la redacción del Código de Trabajo.

En diciembre de 1941 tomó la decisión de declarar la Guerra a Japón, Italia y Alemania, como resultado de los ataques a las bases norteamericanas de Pearl Harbor, en solidaridad con los Estados Unidos. Esto provocó que los sectores políticos que hasta ese momento le habían apoyado le zafaran su apoyo, y hasta intentaran sin éxito un Golpe de Estado, advirtiendo en setiembre de 1942, que había sectores y “amigos” que le decían que estaba “acabando su carrera política” y que “estaba quemando las naves”.

Esto lo llevó, inevitablemente, a separarse y a enfrentarse a esos sectores, y al mismo tiempo a buscar otros aliados sociales y políticos, lo que se materializó en los sucesos políticos de junio de 1943, cuando públicamente se unieron, alrededor de las políticas sociales y de la Reforma Social impulsada, el Partido Comunista de Costa Rica, dirigido por Manuel Mora Valverde, el gobierno del Dr. Calderón Guardia y la Iglesia Católica dirigida por Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, uno de los pactos de mayor trascendencia política que ha tenido el país, que se materializó, también, en el pacto electoral de la Coalición el Bloque de la Victoria, que impulsó la candidatura de Teodoro Picado, que lo llevó a la Presidencia de la República, en 1944, para asegurar la continuidad de la Reforma Social que había nacido a la vida jurídica y constitucional en 1943.

Cuando el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia asumió esta responsabilidad manifestó públicamente, en setiembre de 1942, que esa era su responsabilidad como Gobernante, y como Hombre, ante el Problema Social que vivía el país.

Enfatizó que el Gobernante debe actuar en conciencia de sus Deberes, Ideas y Motivaciones, con pensamiento abierto con los Deberes históricos. Decía que respondía a la conciencia colectiva de la opinión pública y se colocaba en juicio ante la posteridad. Su decisión era un acto de rendir cuentas y de responder por la acción social del Gobierno, que estaba impulsando.

Para el Doctor Calderón Guardia el Gobernante no podía darle la espalda al pueblo en su misión social, porque en su sitio presidencial se debatía entre gobernar a favor de los intereses creados o en gobernar para el pueblo. Para él, el problema más difícil que tenía el gobierno era la miseria, situación similar a la que está desarrollándose en el país hoy.

Por eso, él asumió, en sus propias palabras, el esfuerzo a favor del “proletariado nacional”, por elevar la condición económica, social, moral y cultural del pueblo. Por ello impulsó políticas contundentes de Asistencia Pública en salud, el Consejo Nacional de Nutrición, el saneamiento de poblaciones, el suministro de agua potable, el desarrollar y fortalecer la educación, la política de calzar campesinos, trabajadores agrícolas, “peones”, y niños, atacar el costo de la vida golpeando hasta donde pudiera el agiotismo y el acaparamiento de víveres, estableciendo la Ley de Inquilinato para regular y congelar alquileres, impulsó la Junta de Habitación y la Cooperativa de las Casas Baratas o de la “Familia”, revisar salarios, no para bajarlos, sino para asegurarlos como base del futuro bienestar de los trabajadores. Así también desarrolló el Derecho “Obrero”, el Derecho Laboral. Para el Dr. Calderón Guardia Trabajo y Salarios tenían que garantizar una vida digna y un régimen de trabajo “realmente Humano”.

Ante la situación que vive el país hoy, el embate que se produce contra las clases trabajadoras en general, contra las clases medias y el empobrecimiento de los profesionales, el ataque contra los salarios y las pensiones, contra los micro, pequeños y medianos productores, empresarios y comerciantes, de la guillotina que se ha dejado caer contra los beneficios sociales históricamente logrados, con el aumento de la pobreza y de la pobreza extrema, del desempleo de hombres, de mujeres y especialmente de mujeres cabeza de familia, el desempleo de jóvenes, hace falta un Presidente, y líderes políticos, que como el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, con su estatura moral, hable libremente con sinceridad, muestre sus verdaderas intenciones y motivaciones, que se inspire en el amor al pueblo, en el bien de la Patria, sacrificando conveniencias personales, y actuando de acuerdo a la necesidad de Justicia, porque quien niega sus convicciones se niega a sí mismo.

Los herederos del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, su Partido Unidad Social Cristiana, el Partido Republicano Social Cristiano, principalmente, con sus líderes y diputados más destacados hoy pareciera que no tienen ni idea de quien fue el Dr. Calderón Guardia, desconocen su pensamiento y obra, reniegan cotidianamente desde la Asamblea Legislativa de su herencia político social, y le escupen a la cara constantemente con sus políticas antipopulares y anti clases trabajadoras.

De los otros partidos políticos, representados en la Asamblea Legislativa y en el espectro político electoral nacional, menos le son fieles a esa herencia social, y en su conjunto carecen de una visión histórica de cuáles son las fuentes y raíces que han construido la Costa Rica actual, de cómo se edificaron las bases y las estructuras de edificio político de la democracia social, que ellos mismos están cavando.

Ni qué decir de la ausencia de un Presidente de la República que ante este recuerdo del Dr. Calderón Guardia, parece caminando solo en un desierto, sin orientación política de hacia dónde dirigirse y, lo peor, sin alma ni sensibilidad social.

Justicia Tributaria y renta solidaria – hoy 29 de julio en radio

Aviso:

Este miércoles 29 de julio hablaremos de las propuestas para atender la crisis económica derivada de la crisis sanitaria, específicamente del proyecto «Ley de Justicia Fiscal frente a la emergencia del COVID-19, Expediente N°22.034» presentado a la comunidad nacional y a la corriente legislativa.
Nos acompañará la diputada Paola Vega y el relacionista internacional Francisco Robles.

Esperamos su participación en nuestras redes sociales o por medio de llamada telefónica.
Teléfono: 2234 3233
5:00 pm Radio Universidad 96.7 FM ¡Nos escuchamos!

Avance para controlar Covid-19 es logro de instituciones

El doctor José María Gutiérrez, profesor emérito de la Universidad de Costa Rica e investigador del Instituto Clodomiro Picado, explica en entrevista con SURCOS cómo nace el esfuerzo por aportar en la búsqueda de un tratamiento para las personas infectadas por Covid-19.

Su exposición de seis minutos señala, además, la importancia del sistema de seguridad social para este logro, así como el valor de la autonomía universitaria para seguir dedicando esfuerzos al desarrollo nacional inclusivo.

Foto: UCR

Huertos familiares: curso virtual

A partir de este miércoles 5 de agosto cada 15 días el Centro de Investigación, Transferencia tecnológica y Educación para el Desarrollo CITTED, de la Universidad Estatal Distancia, UNED, estará desarrollando un curso virtual: huertos familiares. Para participar se deben cumplir con los siguientes requisitos: contar con computadora, teléfono celular, acceso a internet y con un usuario en Zoom.

Si usted desea más información puede contactar a Keylin Céspedes Chacón a los números 2468-0273 o bien al 2468-0450.

Las raíces del racismo en EEUU. El papel de los negros en la lucha independentista de los Estados Unidos

Vladimir de la Cruz

Desde antes de la Independencia de los Estados Unidos los negros, que representaban casi el 20% de la población de las colonias, cuando se iniciaba el proceso de rebelión independentista, antibritánico, y que llegaban a los 600.000 esclavos, luchaban también por la abolición de la esclavitud, y había quienes, en su nombre también lo hacían, sin lograrlo de manera efectiva, a pesar de que también desempeñaron un papel importante en el proceso independentista norteamericano, sin que esa participación, compromiso y lucha les hubiera significado mayores grados de “Libertad”, “Libertad o Muerte” y “Libertad o Tiranía”, como eran algunas de las consignas de la Independencia. Hubo alrededor de esta lucha de los negros una conciencia norteamericana que también se desarrollaba en su favor.

Los Estados del sur eran los que concentraban la mayor cantidad de negros y mantenían las relaciones de producción, sociales y políticas bajo el signo de la esclavitud. Se ha llegado a afirmar que el valor de los negros, considerándolos “propiedad”, o “bienes”, en ese momento, eran más de un cuarto de un billón de dólares, lo cual, desde el punto de vista esclavista era una gran inversión y negocio.

El trabajo de los esclavos era desde los nueve años hasta que su edad se los permitiera. Niños y mujeres en estos extremos no estaban fuera de este proceso de brutal explotación.

Desde aquellos años el racismo que se vivía se impuso en la mentalidad de la sociedad norteamericana, la que existía, la que estaba en proceso de nacimiento con la Independencia, y la que surgió con la Independencia, aun cuando hubo luchadores contra esta discriminación, racismo y esclavismo, entre ellos los mismos negros.

La lucha por la Independencia, y por la Libertad, por su naturaleza, por su esencia revolucionaria, se oponía, y atacaba la esclavitud.

Cuando se produjo la ocupación francesa de España, desde 1808 hasta 1814, en España, y en el continente españolizado, se organizaron Juntas, lo que dio origen al movimiento juntista, y pronunciamientos en el continente a favor del Monarca español. En España particularmente la lucha fue por la “Independencia” de Francia y “contra la dominación y opresión francesa”, elementos que simultáneamente se agitaban en paralelo en América, por la Independencia de España y contra la dominación y la opresión española.

Igual sucedía en la lucha por la Independencia de los Estados Unidos. La lucha por romper con Inglaterra, con sus lazos de dominación, implicaba internamente la lucha contra las distintas formas de dominación, entre ellas la lucha por la liberación de los esclavos. La lucha por la Independencia en cierta forma atacó el sistema de esclavitud. No se podía luchar por la Independencia, por la libertad política, económica y social de Inglaterra, arrastrando las cadenas de los miles de negros que habitaban, y trabajaban en las Colonias inglesas, y que colaboraban en la lucha de su Independencia. En algunos Estados era más evidente la presencia de quienes alzaban la lucha contra el esclavismo.

En los Estados del sur era más fuerte el esclavismo. Dentro del proceso de Independencia estos Estados acentuaron los controles sobre los esclavos. Para estos Estados la crisis de la Independencia no favorecía el ambiente de la liberación de esclavos. Incluso se llegó a dar esclavos a quienes se incorporaran a la lucha independentista, y hasta se pagaron salarios con esclavos.

Muchos de los negros que se incorporaron a la lucha anticolonial lo hicieron alentados de lograr la suya. La negación de la libertad los llevó rebeliones, escapadas o huidas, motines, o en condición de fugitivos, como hicieron muchas veces los indígenas en las colonias españolas cuando huían a zonas de refugio, que durante años se mantuvieron impenetrables para los conquistadores y los propios colonizadores y evangelizadores.

Alrededor de los planteamientos que se hacía contra la dominación inglesa también se hacían para la libertad de los negros. Peticiones de este tipo se hicieron en Nueva Inglaterra, Massachusetts, Connecticut, New Hampshire. En algunos de esos planteamientos se nota la influencia masónica cuando en ellos se redacta que “el Gran Padre del Universo ha concedido la libertad con equidad a toda la humanidad, a la que ellos no han renunciado por ningún pacto o convenio”.

En 1780 hubo protestas negras en el Estado de Massachusetts contra la limitación del voto a los blancos que no pagaban impuestos sobre la consideración de que era injusto que se limitara este derecho por el no pago de impuestos.

Los antiesclavistas y abolicionistas de los estados del sur eran una minoría con poca capacidad de influencia política en la toma de decisiones legislativas y Estatales. John Houston y otros consideraban a los negros, en posibilidad de liberarse, más aliados de Inglaterra que de Estados Unidos, si los ingleses les ofrecieran la libertad. Por ello ejercieron más control sobre los negros, aún después de declarada la Independencia, por la presencia todavía inglesa en las tierras norteamericanas, y porque la lucha se mantenía después de 1776.

En pleno proceso de enfrentamientos militares hubo negros que huyeron, aprovechando las circunstancias, hacia el norte, incluso en fugas colectivas.

En Virginia, en noviembre de 1775 se les ofreció la libertad a los negros que se sumaran a los revolucionarios, lo que se aplicaría solo a esclavos adultos y varones, condenando a muerte a los que se fugaran y fueran capturados. Con el Tratado de Paris, de 1783, bastantes negros pudieron ir a Inglaterra como fugitivos, y se calcula que casi 10.000 ya se habían desplazado entre 1782 y 1783. El propio Thomas Jefferson afirmó que Virginia había perdido más de 30.000 esclavos por fugas, en Georgia alrededor de 15.000 y en Carolina del Sur cerca de 25.000 también ya no estaban al terminar la guerra de Independencia. El Estado de Carolina del Norte, por su parte aumentó la traída de esclavos en los siguientes años.

A favor de los esclavistas estaba la circunstancia de que Inglaterra no levantaba banderas antiesclavistas o abolicionistas en su lucha. Era a la vez un gran traficante y comerciante de esclavos. La lucha opresora que mantenía hacia las colonias lo era también contra los esclavos negros.

Las luchas de los negros dentro del proceso independentista también se expresaron en las actividades de los llamados “marrons”, que eran esclavos fugitivos, que fue muy extendida, en levantamientos, tumultos y en complots, como sucedió en 1767 en Virginia, y en 1774 en Saint Andrews, en Georgia. Las represalias contra ellos fueron la ejecución, la horca, quemarlos vivos, la decapitación, el azote, las marcas en sus cuerpos, la corta de orejas. Uno de los levantamientos más grandes se dio en los condados de Beaufort, Pitt y Graves, en Carolina del Norte en 1775.

Aun así los negros se incorporaron al Ejército revolucionario independentista, y lo hicieron también en la marina, en todos los puestos de los barcos, hasta el de pilotos, con menos restricciones que en la infantería. También lo hicieron como Tambores del Ejército, recogiéndose sus imágenes en pinturas alusivas a la guerra.

En plena guerra hubo propuestas para que los negros no se les permitiera incorporarse en las filas del Ejército, enfrentando una decisión del Congreso de permitirles a los negros libres hacerlo. Jorge Washington desde el 12 de noviembre de 1775 estuvo de acuerdo con que participaran del Ejército.

Cuando en 1776 New York permitió que los hombres que habían sido reclutados al ejército a la fuerza fueran cambiados por otros, blancos o negros, hubo esclavistas que entregaron negros, a quienes se les concedió la libertad.

Sosteniendo la Revolución los negros se incorporaban al ejército con la condición de que les dieran la Libertad y se les emancipara, derecho que se extendió, en Rhode Island y Massachusetts a los negros que habiendo escapado se enrolaran de nuevo. En Carolina del Norte los negros esclavos podrían obtener la libertad de sus amos al terminar la guerra si habían servido al ejército. Parecido actuaron en Maryland y New York en 1780 y 1781. En New York hubo regimientos completos de esclavos. En Carolina del Sur esto no fue posible lograrlo.

En todos los combates los negros se distinguieron. De ello testimonian las pensiones que les fueron asignadas, la inclusión en las listas de heridos y muertos. En todas las grandes batallas se cuenta la presencia de negros, en Brandywine, 1777, en Boonesborough, 1778, en Fort Griswold, 1781, en Eutaw, 1781, en Cornwallis, 1781, en la marcha de Saratoga a Oswego, 1783, en Concord, en Lexigton, en Bunker Hill, en Ticonderoga, Long Island, Stony Point, Savannah, Trenton, Monmouth, en 1776 acompañaron a Washington cruzando el Delaware, en el ataque de los cuarteles ingleses de Newport, Rhode Island, donde las principales autoridades militares británicas fueron capturadas por el negro Jack Sisson, según se cuenta.

Aparte de estas luchas también los negros lucharon en montañas, desarrollando acciones militares de tipo de guerrillas. Hubo compañías del ejército comandadas por oficiales negros. Algunos negros desarrollaron tareas de espionaje exitosamente. A algunos negros además de su manumisión y libertad les dieron, como recompensa, pensiones anuales y hasta tierras, por los servicios prestados.

En algunos Estados, como Virginia, cuando al terminar la guerra, se quiso someter de nuevo a la esclavitud a los que habían combatido, el Congreso obligó a que se les confirmara la Libertad que se les había ofrecido y se habían bien ganado.

A ello se sumaba el desarrollo económico de la dinámica interna de los Estados Unidos en gestación, el sur agrarista y esclavista, el norte industrial y antiesclavista. El desarrollo de la industria y del capitalismo moderno necesita mano de obra libre y asalariada, no esclavos, “esclavos modernos”, como los llamó Marx, pero hombres libres.

Los Estados sureños, particularmente, todavía a mediados de la década de 1850-1860, acuerparon las avanzadas esclavistas y anexionistas que quiso realizar William Walker, llegando a Nicaragua, estableciéndose allí, donde declaró de nuevo la esclavitud, en 1855, provocando la llamada Guerra de 1856 y 1857, donde el ejército de Costa Rica, jefeado por el Presidente de la República, Juan Rafael Mora Porras, avanzó sobre el suelo nicaragüense para liberar a Nicaragua, e impedir la anexión de las tierras centroamericanas y que Walker sometiera a la esclavitud a los pueblos centroamericanos. Exitosa fue la guerra desarrollada por Costa Rica, a la que se sumaron, particularmente en la segunda parte de esa guerra, las fuerzas militares de los otros estados centroamericanos, siempre bajo la guía táctica y estratégica del presidente Juan Rafael Mora y su Estado Mayor.

La guerra de Independencia de los Estados Unidos no acabó con la esclavitud en ese gran país, pero dejó sentadas las bases para la guerra civil, que, en la segunda mitad del siglo XIX, 80 años después de la Independencia, de nuevo los Estados Unidos se viera inmerso en otra guerra civil, lo que algunos han llamado la Segunda Revolución Norteamericana, que terminó estableciendo la abolición de la esclavitud, con gran dificultad.

Durante los días de la Guerra Civil norteamericana, hacia 1865, en el mes de diciembre, en el pueblo Pulaski, del condado de Giles, del Estado de Tennessee, va a surgir en los Estados Unidos, una de las organizaciones más tenebrosas y criminales, de carácter racista, que han existido en ese país, el Ku Klux Klan, organización que contribuyó a desarrollar otros pares organizacionales, cuya finalidad inicial era mantener controlados los negros recién liberados, desarrollando su actividad desde Tennessee hasta las Carolinas, más tarde extendido a otros estados.

El Ku Klux Klan es quizá la expresión de la principal organización de extrema derecha en los Estados Unidos, entre las iguales que son. Promueve la supremacía de la raza blanca, el racismo, la xenofobia, la homofobia, el antisemitismo, el anticomunismo y en alguna época también hizo anticatolicismo. Durante la época del desarrollo del fascismo en Europa miembros destacados del Ku Klux Klan, realizaron escándalos apoyando a la Alemania nazi.

La lucha contra la segregación racial a mediados del siglo XX exaltó la presencia del Ku Klux Klan y sus atroces crímenes. El resultado de la lucha por los Derechos Civiles, y los Derechos Humanos, de los negros en Estados Unidos, desde esos años hasta hoy, no ha concluido. Parte de estas luchas se concretaron en el Acta de Derechos Civiles de 1964.

El Ku Klux Klan sigue vigente en Estados Unidos. Su principal inspirador está en la Casa Blanca. La Corte de los Estados Unidos ha señalado que, como grupo, el Ku Klux Klan, puede expresar sus opiniones.

Los sucesos recientemente acaecidos con la muerte brutal, el asesinato de George Floyd, se han puesto en evidencia las fuertes raíces segregacionistas, racistas, galopando de nuevo hoy, con apoyo tácito desde la Casa Blanca, por el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Las justas luchas callejeras, los motines y las protestas sociales, las movilizaciones y marchas que se han producido, no solo en Estados Unidos, a pesar la pandemia, que obliga al “encierro”, personal y familiar, ha puesto de nuevo el dedo en la llaga sobre uno de los problemas más sensibles de nuestro tiempo, el racismo en todas sus manifestaciones y la lucha contra cualquier tipo de discriminación, exclusión, marginación social, económica y política, odio racial, o de carácter xenofóbico que se quiera impulsar.

Ningún país está exento de estas expresiones racistas. Y ningún pueblo está privado de luchar contra ellas en todas las formas que se pueda y se considere necesario.