Está abierta la convocatoria al Seminario de Construcción Colectiva 2019: «Violencias políticas en América Latina y defensa de derechos humanos».
El seminario se realizará del 14 de octubre al 29 de noviembre en el DEI yestá dedicado a la sistematización de experiencias, la investigación crítica y la retroalimentación de proyectos de incidencia, comprometidos con procesos emancipatorios en América Latina y el Caribe o en territorios de Abya Yala.
Se trata de un espacio para el encuentro y el diálogo en la diversidad, así como para la construcción colectiva del conocimiento.
El presente seminario se propone profundizar sobre la línea de trabajo institucional actual: “Crisis política en América Latina, defensores y defensoras de derechos humanos y reconstrucción de alternativas”. Para ellos se abordarán diferentes enfoques teóricos, se promoverá el diálogo de saberes y se dará seguimiento a los trabajos de las personas participantes.
Este martes 24 de septiembre el Observatorio de lo Religioso y los Posgrados de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la UNA, organizaron la conferencia basada en el tema de “Violencia de género desde los mandatos religiosos”, la cual estuvo a cargo de la teóloga Carina Vargas, quien ha basado su investigación en la experiencia con esposas de líderes religiosos en Perú, República Dominicana y Costa Rica.
La investigación de la teóloga está basada en cómo la violencia contra las mujeres se reproduce a partir de mandatos e interpretaciones religiosas: ¿Por qué? ¿Cómo funciona? ¿Qué alcance tiene en nuestra cultura? ¿Qué alternativas existen?
El Dr. Oscar Jara, sociólogo y educador popular peruano costarricense, es el actual Presidente del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe. Dirige el Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, de San José de Costa Rica fundado por él en 1981. En su rol de investigador, la educación popular y la comunicación popular en América Latina tienen preponderancia tal como la Sistematización de experiencias.
En el marco del seminario de «Extensión Universitaria. Crítica y sistematización de las experiencias: explorando los modos de producción y circulación del conocimiento desde una perspectiva de ecología de saberes » de la Escuela de Verano de la UNLP
“La problemática que se vive en la sociedad debería ser el estímulo por el cual estudiamos”.
Le invitamos a leer la entrevista ingresando en el siguiente enlace:
Este miércoles 25 de setiembre a las 6 p.m. el Centro de Amigos para la Paz le invita a la Asamblea Climática: «Lo bueno, lo malo y lo feo del Plan de Descarbonización».
Un libro y un documental producidos en la UCR recuerdan esa histórica gesta
Eduardo Muñoz Sequeira (Vicerrectoría de Acción Social)
Grupo de trabajadores agrícolas de la Hacienda Juan Viñas, 1977
En el año 1977 la comunidad de Juan Viñas, en el cantón cartaginés de Jiménez, vivió uno de los períodos más intensos, convulsos e importantes en la historia de los movimientos sociales de Costa Rica. Un grupo de valerosos obreros agrícolas superando el acoso y la intimidación patronal se levantaron en huelga para luchar por mejoras sustantivas de sus deplorables condiciones de trabajo en la Hacienda Juan Viñas, dirigida en aquel momento por Manuel Jiménez de la Guardia, quien por esa época era uno de los más importantes socios del diario La Nación.
Han pasado 42 años de la gesta histórica de aquellos trabajadores, cuya lucha marcó un camino distinto en la relación laboral con los grandes latifundios agrícolas, que durante décadas sometieron a hombres, mujeres y menores de edad a la explotación laboral, al mejor estilo de un enclave que actuaba al margen de las leyes laborales costarricenses.
Para traer al presente aquella memorable época, laSede del Atlánticode la Universidad de Costa Rica inauguró su serie de “Cuadernos de Investigación de la Sede del Atlántico” con la edición del libro titulado “El conflicto de la Hacienda Juan Viñas 1977: De lo laboral a lo político”, de los docentes e investigadores Bernardo Bolaños Esquivel y Manfred Quesada Méndez.
Según los autores, la publicación “tiene como objetivo principal dar a conocer el conflicto laboral y político, el cual es un hecho histórico relevante para la comunidad juanviñense y el país en general. Por múltiples razones, este se ha invisibilizado. Sin embargo, constituye un aporte relevante a la historia del movimiento obrero campesino nacional y también local”.
El libro es parte de un proyecto de la Vicerrectoría de Investigación denominadoAnálisis de un conflicto laboral en la Hacienda Juan Viñas: 1976-1977. “Tanto el texto como el proceso investigativo pretenden rescatar la memoria colectiva de un hecho histórico del pueblo de Juan Viñas, el cual está dentro del rango de influencia de la Sede. Una de las motivaciones para realizar la investigación es que una parte de la comunidad, y en especial las nuevas generaciones, desconocen por completo el conflicto estudiado. Este hecho se comprobó en el trabajo de campo realizado en la comunidad con jóvenes universitarios que realizan sus estudios en la Sede del Atlántico. Además, se pudo constatar un vacío sobre el hecho histórico aquí abordado en fuentes escritas como trabajos de investigación, tesis, artículos, libros y textos producidos por historiadores de Juan Viñas”, explicó Bolaños.
El libro está disponible en el Repositorio Kérwá, para descargas gratuitas de la publicación puede seguir el siguiente enlace: http://ucr.cr/r/Zike
El 1 de noviembre de 1977 los sindicalistas Romano Sancho, Fernando Guevara, Manuel Campos, Antonieta Fernández y el estudiante de secundaria Mario Granados iniciaron una huelga de hambre.
VALOR ANTE LA PERSECUCIÓN
Romano Sancho, uno de los dirigentes obreros de 1977 aseguró que en la hacienda se vivía bajo “condiciones feudales, bárbaras, de semiesclavitud; un solo dueño, cinco mil hectáreas, un pueblo sometido, una municipalidad que hacía lo que él, Manuel Jiménez de Guardia, quería, las ciudadelas eran de él, el ingenio, el beneficio… eso le daba poder para que las cosas no se discutieran”.
Por ello, en diciembre de 1976, y tras años que el hacendado Jiménez de la Guarida ignorara las peticiones de los trabajadores, estalló el movimiento huelguístico más importante de la segunda mitad del siglo XX contra los abusos del enclave agrícola de Juan Viñas.
Los trabajadores se agremiaron al sindicato Sitrajuvi, que inicialmente actuó clandestinamente. Y desde esta instancia obrera desafiaron al poderoso terrateniente.
En enero 1977 se presentó el pliego de peticiones que incluían un aumento de ¢200 al mes, transporte para que los trabajadores llegaran a los lugares más distantes de la hacienda, derecho a aguinaldos y vacaciones con montos dignos, pago de salario ante las incapacidades, información clara y completa de las deducciones que se hacían a los salarios, jubilación para trabajadores que superaran los 60 años y titulación de las viviendas que durante años habitaron dentro del enclave agrícola, entre algunos de los 31 puntos de aquel documento.
La petitoria fue rechazada tajantemente, especialmente la referida al reconocimiento del sindicato como interlocutor entre el empresario y los trabajadores. En respuesta, la Hacienda Juan Viñas, mediante sus capataces infundieron miedo entre los empleados, persiguieron a los dirigentes sindicales y realizaron despidos masivos a quienes apoyaban la huelga, lo que significa el destierro definitivo de la zona; todo esto ante la mirada cómplice de las autoridades locales y políticas de la región.
Como parte de lo acordado, el 23 de junio de 1977 se realizó un plebiscito organizado por el Ministerio de Trabajo para que los empleados decidieran, por medio del voto, si aceptaban o no el sindicato. De un padrón de 1045, 336 votaron a favor de la propuesta, todos los demás votos, inclusos los blancos o nulos, se contabilizaron a favor de la hacienda. José Joaquín Lizano, durante una entrevista realizada en el 2012, comentó de la siguiente manera el ambiente que reinó ese día: “A la gente le daba miedo. Yo vi casos donde la gente salía corriendo en medio de los cafetales, gente tal vez que estaba inscrita en el sindicato y, cuando veían a los administradores o gente de confianza de la hacienda, salían huyendo. Eso yo lo viví e incluso la hacienda cerró caminos importantes para el tránsito de personas, pero que le pertenecían».
Pese a la intermediación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y de la iglesia católica, el conflicto escaló al punto que el 1 noviembre de 1977 los sindicalistas Romano Sancho, Fernando Guevara, Manuel Campos, Antonieta Fernández y el estudiante de secundaria Mario Granados iniciaron una huelga de hambre. Los puntos principales eran que cesaran los despidos masivos de sindicalistas y trabajadores, respetar el derecho a la organización obrera y el reconocimiento del sindicato como único mediador. El 18 de ese mes, se levantó la huelga de hambre y concluyó la confrontación con la aceptación patronal de lo exigido por el sindicato.
Antonieta Fernández, dirigente sindical del Juan Viñas, fue la única mujer en sumarse a la huelga de hambre en noviembre de 1977.
«en la hacienda se vivía bajo condiciones feudales, bárbaras, de semiesclavitud; un solo dueño, cinco mil hectáreas, un pueblo sometido, una municipalidad que hacía lo que él, Manuel Jiménez de Guardia, quería»
MEMORIA AUDIOVISUAL
La gran huelga de la Hacienda Juan Viñas hubiese quedado en el olvido, pero nuevas generaciones de investigadores y realizadores audiovisuales se han dado a la tarea de recordar a las nuevas generaciones la hazaña de los hombres y mujeres juanviñenses que hace cuatro décadas emprendieron esta lucha.
Dos de estas nuevas voces son la de Fressy Camacho Quirós, juanviñense, quien junto a Carolina Jarquín Ávila, oriunda de Grecia, otra zona de latifundios históricos, realizaron el documental “Donde nace el olvido”, inspirada en la huelga de 1977, como parte de su trabajo final de graduación en Producción Audiovisual en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.
La obra audiovisual se propuso sacar del olvido esta historia de pérdidas, luchas y dolores comunitarios, de manera que la juventud de la zona conozca que hace 40 años un pueblo se levantó con el poderío del hacendado.
Según Camacho, el producto audiovisual es un documental social, en la línea de autor, es decir, en el que el realizador sale en búsqueda de su propia historia, más considerando que Antonieta Fernández, quien fue dirigente sindical y la única mujer que participó en la huelga de hambre, es su prima directa.
Con recursos propios y el apoyo de familiares y amigos que creyeron en este proyecto finalmente se llevó a buen puerto esta idea. Finalmente, tras dos años de intenso trabajo de producción, el próximo 29 de setiembre, a las 3:00 p. m., en el Salón Comunal del Invu, en Juan Viñas, se estrenará este documental que tiene como objetivo el cerrar heridas entre aquellos que lucharon, una suerte de “sanación del pueblo, porque las derrotas también se celebran porque significa que se luchó”, dijo Camacho.
Para satisfacción de las realizadoras, el documental fue uno de los seleccionados para participar en el Festival de Cine “Great Message International Film Festival” que tendrá lugar en la India a partir del 25 de setiembre próximo, un encuentro de producciones de temáticas sociales y ambientales que usualmente son excluidos de los circuitos cinematográficos comerciales del mundo. Luego de su estreno, el documental se presentará en otras localidades.
Sin embargo, la meta de Camacho y Jarquín, no fue producir para festivales, sino que a la gente de Juan Viñas le guste el resultado y logre sanar viejas heridas, comentaron.
En el documental Donde nace el olvido, las realizadoras se propusieron contribuir a la memoria colectiva de las personas protagonistas de la huelga contra el latifundio de la Hacienda Juan Viñas.
Información de la Vicerrectoría de Acción Social, UCR.
En el marco del Observatorio de Relaciones Laborales y la Cátedra de Derecho del Trabajo se le invita a asistir a una mesa redonda sobre un tema aun no discutido en Costa Rica, pero de enorme relevancia y con un gran potencial. La mesa redonda se titula INDEMNIZACIÓN PLENA POR RIESGOS DE TRABAJO.
¿Hay indemnización posible de ser demandada más allá de la indemnización tarifada en el seguro de riesgos de trabajo? En otros países, como Argentina, este tema se ha discutido a profundidad.
Por ello se tendra la participación del Doctor David Duarte, docente de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, investigador y profesor del Doctorado de Derecho del Trabajo de esa casa de estudios, y quien además labora como Secretario Letrado (Equivalente a Juez de 1°INSTANCIA) en el Área de Derecho Privado de la Procuración General de la Nación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con especialidad en Derecho Laboral.
Además, participará en la mesa, el Doctor Jorge Olaso Álvarez, Magistrado de la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia.
Sin duda será de gran provecho para la reflexión colectiva.
El acceso al parqueo de la UCR es muy limitado, por lo que se sugiere llegar temprano y tener en cuenta el estacionamiento público ubicado contiguo a Hooters, a 75 metros de la Facultad de Derecho.
Los detalles del encuentro los podrán encontrar en el afiche adjunto.
Víctor Manuel Rodríguez Rescia es un abogado costarricense
experto en derechos humanos, quien, entre otras labores, fungió como comisionado
ante el Comité de DDHH de la ONU. Amparado en la figura del amicus curiae que permite
que terceras partes ajenas a un proceso ofrezcan opiniones para mejor solución
de un caso, el experto solicita a la Sala Constitucional que reciba y admita el
escrito “en calidad de memorial de amicus curiæ en el … procedimiento de
consulta legislativa facultativa de constitucionalidad del proyecto de ley” denominado
“para Brindar Seguridad Jurídica sobre la Huelga y sus Procedimientos”.
El amplio y fundamentado documento de Rodríguez Rescia
expone razones para considerar que “El proyecto de ley bajo consulta implica
una temática crucial para la consolidación del Estado Social y Democrático de
Derecho, como es la libertad sindical”. Agrega que “Costa Rica ha sido una
nación caracterizada por hacer una convivencia armoniosa entre los factores
humanos del desarrollo económico, reconociendo en la Constitución de la Segunda
República la libertad sindical como un mecanismo de defensa de los intereses y
derechos económicos y sociales de los trabajadores”.
El documento, cuya versión completa puede descargar más
adelante, señala entre otros elementos los siguientes:
“La visión de conjunto permite entender al derecho a la
huelga como un derecho inherente de la libertad sindical que le permite a la
organización sindical de trabajadores emplear un mecanismo de presión legítima
para la defensa de sus intereses económicos o sociales, estando dicho contenido
explícito en el Artículo 61 de la Constitución Política de Costa Rica, así como
en el Artículo 8.1.b del Protocolo de San Salvador y en el Artículo 8.1.d del
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; pero
implícito en el Artículo 3 del Convenio 87 y 16 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, y análogamente en el Artículo 22 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.
“Adicionalmente es importante destacar que la anterior
Relatora Especial sobre los Derechos a la Libertad de Reunión Pacífica y de
Asociación, MAINA KIAI, en su informe anual del año 2016, dedicado al ejercicio
de los derechos a la reunión pacífica y de asociación en el lugar de trabajo,
al referirse al derecho de huelga ha expresado:
Tanto los sindicatos como el derecho de huelga son
herramientas fundamentales para hacer efectivos los derechos de los
trabajadores, puesto que ofrecen mecanismos a través de los cuales los
trabajadores pueden defender sus intereses de forma colectiva y dialogar con
las grandes empresas y el gobierno en mayor igualdad de condiciones. El Estado
está obligado a proteger estos derechos de todos los trabajadores. …
El derecho de huelga está establecido en el derecho
internacional desde hace decenios, en instrumentos mundiales y regionales, y
también se consagra en las constituciones de al menos 90 países. De hecho, el
derecho de huelga ha pasado a formar parte del derecho internacional
consuetudinario.
Consecuentemente, el derecho de huelga, además de ser un
derecho internacional convencional, y un derecho constitucional, es también un
derecho internacional consuetudinario, lo que convierte al derecho de huelga en
un derecho universal, y a las obligaciones de respeto y garantía que le son
consustanciales, en obligaciones erga omnes. Dicho lo anterior, el Código de
Trabajo de Costa Rica plantea una definición no funcional sino descriptiva de
la huelga, calificando como legal, la que se produce como resultado del acuerdo
y realización que por lo menos tres personas trabajadoras —que representen más
de la mitad de los votos emitidos conforme al Artículo 381 del Código de
Trabajo— realizan para suspender concertada y pacíficamente el trabajo, ya sea
en una empresa, institución, establecimiento o centro de trabajo.
En una reciente decisión el CLS ha afirmado:
Lo que se entiende por servicios esenciales en el sentido
estricto de la palabra depende en gran medida de las condiciones propias de
cada país. Por otra parte, este concepto no es absoluto puesto que un servicio
no esencial puede convertirse en servicio esencial cuando la duración de una
huelga rebasa cierto período o cierto alcance y pone así en peligro la vida, la
seguridad de la persona o la salud de toda o parte de la población. El
Comité toma nota asimismo de que el hecho de vincular las restricciones del
derecho de huelga con las dificultades que provocan en el comercio y los
intercambios abre las puertas a la prohibición de una diversidad de acciones
reivindicatorias y de huelgas legítimas y que aun cuando las huelgas y otras
acciones conexas tienen repercusiones perjudiciales para el comercio y los
intercambios, tales consecuencias no convierten de por sí al sector afectado en
un servicio esencial, y por ende, debería mantenerse el derecho de huelga en el
mismo. Tomando nota de que se deben tener en consideración las condiciones
propias de cada país, el Comité recuerda que en otros casos no consideró que el
sector del petróleo constituyera un servicio esencial en el sentido estricto
del término. (resaltado agregado).
Le invitamos a descargar, estudiar y compartir el documento completo enviado a SURCOS por la jurista costarricense Rosaura Chinchilla Calderón.
El (des)orden político mundial y su sustentación económica, basada
en el neoliberalismo, arde en llamas, que se extienden desde la Amazonía y
California hasta Australia pasando por diversos países de Europa, es decir, en
el mundo entero. Nerón incendió Roma; hoy lo hace Bolsonaro, su émulo, con la
complicidad y la retórica incendiaria y demencial de Ronald Trump, su cómplice.
Con ello se hace patente, una vez más, lo que tantas veces he repetido, a
saber, que la hegemonía de Occidente está llegando a su fin después 26 siglos;
a partir del siglo XXI el mundo requiere de un nuevo orden político y
económico, basado no en el despotismo imperial de una región, sino creando las
condiciones materiales e ideológicas a fin de propiciar el surgimiento de un
nuevo sujeto histórico que salve a la humanidad de sí misma; se trata de forjar
un ser humano sin más, no importa su raíces étnicas, su cultura, su religión,
su origen geográfico.
Pero para lograr esa
utopía, tan maravillosa como indispensable, se requiere de un nuevo orden
mundial, que impulse un gobierno universal, basado en el respeto irrestricto a
los derechos humanos. De eso no se escapa nadie, porque lo que está en juego (y
en fuego) es la existencia misma de la especie irónicamente autocalificada de “sapiens”.
Se requiere de un movimiento universal que genere una nueva y lúcida conciencia
de nuestras responsabilidades, no sólo con nosotros mismos, sino con todos los
seres viviente del presente y del futuro, que incluya también todo nuestro rico
pasado cultural. Los adultos no dan signos de estar impregnados de esta
ineludible responsabilidad; me refiero a los sectores dominantes y sus poderes
fácticos, que fingen, por (sin)razones) ideológicas, no percatarse de que estamos
jugando con fuego y que, como la mariposa que gira en torno a la llama de una
vela, nuestras alas, es decir, nuestras vidas, se pueden achicharrar
enteramente. Ya lo experimentaron los antiguos griegos, quienes tomaron conciencia
de esta amenazante realidad y dejaron testimonio de ello en el relato del
mítico Ícaro.
Dichosamente han surgido voces lúcidas y valientes, como la
de una encantadora adolescente sueca, quien con su testimonio ha despertado conciencias
en el mundo entero, secundando de manera muy original lo que científicos y grupos
de derechos humanos y defensores de la naturaleza han venido advirtiendo de
manera tan insistente como apremiante. Pero, como lo señalara el Papa Francisco
– otro adalid de estas causas – en su encíclica Laudato Si, la causa de la destrucción
de la naturaleza está en las violaciones a los derechos humanos provocadas por
la aplicación inmisericorde de la “lógica” del capital, que reduce a la miseria
a más de 850 millones de seres humanos, cuando el avance indetenible de la
ciencia y de la tecnología podrían alimentar suficientemente a los casi 8 mil
millones de seres humanos que pueblan hoy el planeta. La causa de todos estos
males no radica en las leyes de la naturaleza, ni únicamente en los cataclismos
que ella por sí sola produce, sino principalmente en los abusos éticos de las
élites que acaparan el capital y el poder político y mediático, como ha sido
demostrado ampliamente en el caso del recalentamiento del clima en todo el planeta
y de la mayoría de los cataclismos, de la destrucción de innumerables especies vivientes
y de no pocas enfermedades endémicas. Hoy el mayor peligro que tiene la vida bajo
todas sus manifestaciones radica en la irresponsabilidad que los sectores
poderosos tienen ante el poder que da la tecnología, basada en el conocimiento
cada vez más profundo y riguroso de las leyes que rigen el devenir de la naturaleza,
que nos suministra el método científico. Pero, insisto, eso no se debe al
desarrollo de la ciencia ni de la tecnología, que ha hecho mucho para el bien
de la humanidad, sino a la desenfrenada avaricia fomentada por el “capitalismo
salvaje”. El capitalismo ya cumplió su función histórica, por lo que debemos hoy
tenerlo como el causante de casi todos los males que azotan a los seres
vivientes, como en la Edad Media lo hacían las pestes.
Por eso, como primer e ineludible paso para evitar la cercana extinción de la vida en la Tierra, se requiere de la conquista, por parte de los sectores populares, del poder económico y político a fin de poner todo el conocimiento y el poder que suministran la ciencia y el dinero, al servicio de los mejores y más auténticos valores. Pero, como no debemos ser luz de la calle y oscuridad de la casa, tenemos que comenzar por nuestros propios países de Nuestra América, ya que son nuestro vecindario inmediato y nuestra primera responsabilidad ciudadana. Ilustremos lo dicho con algunos casos recientes. El hermano pueblo argentino han experimentado lo que significan las consecuencias nefastas de la ideología neoliberal. También las sufren otros países como el Brasil del neofascista Bolsonaro y naciones centroamericanas como Honduras y Guatemala. Todo lo cual ha provocado la legítima reacción de otros países latinoamericanos, como lo demuestra el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en la Patria de Emiliano Zapata. Tampoco debemos olvidar el significativo y esperanzador proceso que actualmente se incuba en los propios Estados Unidos, como es el crecimiento de movimientos de izquierda, cuya manifestación hasta hace poco parecía no ser más que un delirio de política ficción; lo cual tiene sus raíces históricas y sociales en lo que fue esa nación antes de la última postguerra y, en concreto, antes de la nefasta época del macartismo; entonces en los Estados Unidos los sindicatos y movimientos de izquierda tuvieron un papel protagónico en la escena política; aunque siempre hubo racismo y tendencias filofascistas, sobre todo, en el Partido Republicano, paradójicamente fundado por una de las figuras más progresistas de su historia, como fue Abraham Lincoln. En conclusión, en este panorama internacional, un tanto oscuro, brillan luces que animan sentimientos de esperanza para la liberación de los pueblos, como la derrota aplastante infligida al Presidente Macri, o las alianzas de centroizquierda que se forjan en países latinos de Europa, como Portugal e Italia; esperemos que otro tanto se dé en España y que tras la crisis de la derecha ultraconservadora en Inglaterra, la tendencia de izquierda del Partido Laborista asuma el poder. Todo lo cual me hace pensar que la humanidad está tomando conciencia de que con el fuego se pueden lograr cosas maravillosas, como luz en la oscuridad y calor en el invierno, pero que con el fuego no se puede jugar.
La Escuela de Sociología de la Universidad Nacional le invita este próximo miércoles 25 de setiembre de 10 a.m. a 12 m.d. a la conferencia: La Sociología en Cuba Historia y Actualidad, a cargo de la Dra. Iliana Benitez Jiménez.
Sala de Videoconferencias, Facultad de Ciencias Sociales de la UNA.
El PAC se gesta a partir de las dos críticas fundamentales que su fundador, Ottón Solís, expresaba en relación con el PLN y el PUSC: la corrupción en la función pública y el sesgo neoliberal de sus políticas económicas. Y ello asimismo cinceló sus características distintivas: una reglamentación estricta y detallada sobre cuestiones éticas, y un programa de políticas que intentaba recuperar y remozar la vieja agenda socialdemócrata que, en otras épocas, guio la gestión del PLN.
El PAC logró cimentar, con considerable éxito, el prestigio de un partido alternativo al neoliberalismo. A su interior, y de cara a la ciudadanía, el discurso de Ottón Solís fue hegemónico hasta 2010, y todavía conservó influencia, declinante pero muy significativa, al menos hasta el ascenso de Luis Guillermo Solís como candidato presidencial para las elecciones de 2014. Los planteamientos de Ottón admitían algunas propuestas con cierto matiz de socialdemocracia de centro izquierda, mezcladas con fórmulas muy conservadoras en materia fiscal, y una pose moralizante que, como bien sabemos, a menudo adquiría tonos fundamentalistas. Con Luis Guillermo hubo un cierto bamboleo hacia la izquierda, con una propuesta más cercana a la socialdemocracia clásica. Recordemos que el leitmotiv de su campaña fue el “cambio”. Y su retórica y gestualidad al inicio de su gobierno intentó enfatizarlo, con su narrativa sobre la “casa de cristal” y algunas otras escenografías por el estilo.
Sin duda, la historia de que el PAC era un partido progresista tuvo mucha aceptación. No un partido de izquierda, tal vez más bien una suerte de “progresismo moderado”, si es que tal cosa tiene sentido. Pero, sobre todo, se le veía como alternativo al neoliberalismo.
El paso de los meses, al avanzar el gobierno de Luis Guillermo, dejó en claro que lo del “cambio” quedaba en agua de borrajas. Hubo algunas mejoras que agradecer en la gestión de la política social, y pare de contar. El primer gobierno PAC no logró establecer ninguna diferenciación significativa. Ya hacia el final de esa administración, la impresión de que estábamos ante una versión clonada del tradicional bipartidismo, se reforzó al destaparse algunos morrocotudos escándalos de corrupción.
Y, sin embargo, la idea de que el PAC representaba una opción progresista y alternativa al neoliberalismo, renació durante la campaña para las elecciones de 2018. La idea apenas sobrevivía –subterránea y vergonzante– durante gran parte del proceso, hasta que, después del 9 de enero de 2018, se dio el vertiginoso ascenso de Fabricio Alvarado y el neopentecostalismo político. Repentinamente el imaginario acerca del carácter presuntamente progresista del PAC renació como el Fénix: frente al agresivo conservadurismo fabricista, se levantaba el presunto progresismo PAC. Creo que poca gente prestó atención a las alianzas en el ámbito económico que Carlos Alvarado tejía durante esas semanas posteriores al 4 de febrero de 2018. La preocupación se enfocó en tratar de poner un dique que detuviese la marejada retrógrada en materia moral, de sexualidad y género lanzada por Fabricio. Algunos pocos advertimos que Carlos optaba por un programa económico de perfil neoliberal.
Sabíamos que simplemente era “el menos peor”. Acertamos en cuanto a la dirección hacia la que las aguas se movían, pero no acerca de la fuerza de la correntada. Si hubiese una escala que midiese el sesgo neoliberal del programa económico de los gobiernos, habría que reconocer que el de Alvarado supera con creces a sus antecesores del viejo bipartidismo. Y eso es mucho más de lo que nadie hubiese esperado de un gobierno PAC.
No es que el gobierno de Luis Guillermo fuese progresista. Claramente no lo fue: se limitó a mantener intacto el statu quo, con apenas pequeñísimos retoques. Pero Alvarado sí que se ha adentrado en territorios inexplorados. La cuestión tiene facetas interesantes, en especial porque coincide con un momento de maduración de la crisis del proyecto neoliberal. Es algo que puede rastrearse al menos a 2009, y que se expresa en todo un abanico de problemas y desequilibrios: la cuestión fiscal, la anemia crónica de la economía, los terribles problemas del empleo, el ahondamiento de la desigualdad y el estancamiento del poder adquisitivo de los ingresos, entre otras manifestaciones problemáticas. Transcurrido más de un decenio, no hay signo alguno de mejoría. Todo lo contrario, más bien. En rigor ha sido una década pérdida, y, sin embargo, no puede descartarse que las cosas empeoren. Muy probablemente lo harán.
Claramente es una crisis que desconcierta a las élites. El poder económico, los medios y la clase política, no tienen ninguna propuesta de signo positivo. Su programa es de tonalidad claramente regresiva: devaluación interna vía austeridad en el ámbito público y generalizada depresión salarial. Y todo contaminado de un inocultable tufo autoritario.
Es, claramente, un momento de radicalización de la agenda neoliberal: intentan llevarla donde antes no se logró. Y precisamente en el segundo gobierno de un partido que nació proclamando ser la alternativa, y que ganó llevando por delante esas mismas credenciales. Difícilmente podría haber algo más paradójico y absurdo.
Eso es, posiblemente, lo más interesante de todo: el PAC ha sido, a fin de cuentas, el caballo de Troya que el neoliberalismo tico logró colar al interior mismo de la ciudadela del progresismo. La derrota ha sido realmente terrible. Hoy el progresismo costarricense no es ni siquiera una sombra de sí mismo.
Que no se me malentienda: no hablo de conspiraciones y, la verdad, no creo que haya sido deliberado. El caso es que las cosas son simplemente así. Pero algo sí es claro: el PAC nunca fue nada más que un rejuntado de oportunistas, sin convicción y sin principios. Buscaban una escalera para subir, y el PAC se las proporcionó. La agenda neoliberal les colonizó totalmente, sin que se diera ni un solo gesto de resistencia o malestar. Recordemos que en el PLN, e incluso en el PUSC, sí los hubo.
En síntesis: el PAC fue construido con materiales extremadamente maleables.