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Para Duque y Guaidó: una derrota sin batalla

Por Carlos Meneses Reyes

Una Derrota Sin Batalla. Novela del escritor ocañero Enrique Pardo Farelo, con el seudónimo de Luis Tablanca, por la persecución política desde siempre en Colombia, fue publicada en el año de 1935 y reeditada en 1983 por la Imprenta Departamental de Cúcuta. El autor fue Secretario de Hacienda Departamental, proponiéndose tomar, drásticas medidas, ante el despilfarro de la cosa pública y la corrupción galopante, que convirtió los cargos públicos en un nido de ratas. Transcurrió durante la llamada hegemonía de un partido único: el conservador, similar a la hegemonía imperante en el día de hoy, de un partido fascista de hegemonía, el Centro Democrático (CD), dominante dentro del Bloque de Poder contrainsurgente, al que se han plegado liberales, socialdemócratas, reformistas. En un escenario de sistema electoral censista predominantemente corrupto y elitista, de igual fisonomía al imperante hoy en día en Colombia.

Entre las medidas propuestas por el autor estuvieron la supresión de algunos cargos, como la de Administrador de la Fábrica de Licores, la de la gerencia de la Empresa de Teléfonos, adscribiéndole sus funciones al entonces Superintendente de Rentas.

Anhelante en la búsqueda de una Educación gratuita (hoy reivindicada como popular) hubo de suprimir las becas departamentales, convertidas en botín clientelista y nido de ociosos; eliminar los auxilios de las bandas municipales para que las asumieran los municipios, acorde con la participación ciudadana.

La novela consiste en ameno relato “de la más exacta radiografía de la picaresca política colombiana y aun americana de todos los tiempos” y en la que expresa sus experiencias de funcionario público. El nombre del personaje es JUAN. Lo tomo en referencia a Juan Guaidó, con la salvedad que al JUAN protagonista de la novela lo movía el sentimiento altruista y regenerador a diferencia del ladino, astuto y disimulado, personaje de la contrarrevolución bolivariana. JUAN en su calidad de empleado oficial nunca podría salir del atolladero en que se encuentra y su nombre quedaría manchado para siempre. Se tejieron y circularon las peores calumnias contra él. La trama de la novela transcurre en el desarrollo de abolengos, jerarquía, privilegios de castas y de favoritismos. Séquitos de aduladores, comitivas de auto elogios y lisonjas. Tocaditas en el hombro y falsas sonrisas. Imperio del clientelismo. Todo un andamio de simulacros. JUAN es desplazado por el desenfreno popular. El Juan de hoy, el Guaidó, sucumbe cual figura retórica que demostró todo lo contrario de lo que pretendía demostrar ser. Producto del tejemaneje de la dictadura mediática, en franca ironía por la aplicación de la práctica política de los millennials; de esa mentalidad del consumismo y el mercado. JUAN asimila que sus gestiones fracasan estrepitosamente. Queda solo en la Capital. Pero viene el carnaval (¿festejo de qué?). JUAN invita a Rosita, que llegó “del país vecino” (Venezuela), se cubre la cara con un antifaz. Ella lo abandona y le roba la billetera. Al otro día JUAN renuncia al cargo y regresa a su pueblo. No supo o no logró encarar la situación. Piensa que ha fracasado lastimosamente que huye sin haberle hecho frente al enemigo. Lo encaró acometiendo retos peligrosos y comprometedores, pero sin afectar correctamente al enemigo. Deduce que ha sido víctima “de una derrota sin batalla” Se consuela: “mi derrota es un triunfo porque la batalla era imposible”… JUAN hizo “como las caballerías cuando tascan el freno y sintió espuma amarga en la boca, pero se la tragó y amablemente repuso…”. Juan consulta al duendecillo: ¿con quién es posible dialogar? Cuando le dice que es imposible luchar solo sin masa popular combativa y organizada y sin milicia popular en las calles.

Opositores y lobbies pelean en Washington por hacer parte del Gabinete de Guaidó. Deambulan por pasillos, edificios del Departamento de Estado, instalaciones y oficinas políticas, con sus curriculum vitae debajo del brazo. Cual carta de presentación: el ser lacayos, sumisos al imperio y a las leyes de mercado…Destituidos por corrupción… De compañías anónimas de teléfonos de Venezuela… Promotores de la libre competencia y de la invasión financiera extranjera… De la Universidad Católica Andrés Bello (jesuitas en guerra con el Papa Francisco)… Analistas del Bank of América para la colocación de Bonos de Venezuela, en competencia con el imperio financiero y siniestro de la Casa o la familia Rothschild, gurús especializados en la compra de Bonos de Venezuela: hacia una Venezuela sin Chavismo… Ministros de Carlos Andrés Pérez, al igual que el embaucador Embajador posesionado en Bogotá, de un presidente o gobierno inexistente… Ex candidatos presidenciales… Ex Alcaldes de Caracas… Antiguos dirigentes estudiantiles, que junto con Guaidó, en noviembre de 2010 participaron en un seminario secreto de cinco días en un hotel de la Ciudad de México, organizado por Otpor, la organización de Serbia dedicada a «cambio de régimen», financiado por Washington, donde se planeó para desestabilizar el gobierno de Venezuela, que también incluyó el asesinato de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro…Impulsores de las guarimbas (terror callejero) de 2014, desplazados por la Milicias Populares… Desertores de la Asamblea Nacional (AN) en desacato-por orden judicial- por obtusa visión política y violadores del Reglamento Interno de esa Corporación, como gestores para que Juan Guaidó ocupara en el mes de enero la presidencia de la AN y se proclamara auto presidente en violación al orden legal y constitucional imperante… Los ahora desertores de la Guardia Bolivariana… codeándose con gigantes corporativos, como Exxon, Mobil y Máster Card…Se sumaron a los donantes de Atlas, que se “prestigió” con figuras destacadas entre los libertarios ultraderechistas, favoreciendo cientos de ONGs conservadoras y pro-imperio.

LA MITOMANIA PUESTA EN ESCENA

Con el reconocimiento de más de 50 países- de 169 en el mundo- de un gobierno inexistente y de un auto proclamado presidente, queda en entredicho el Constitucionalismo moderno y asestado fuerte golpe, en particular, al Constitucionalismo Latinoamericano que propende en sus recientes Constituciones Políticas (Venezuela. Ecuador, Bolivia) por el Buen Vivir en armonía con la Naturaleza. Pero ese desafuero jurídico no repercute con el mismo espectro que la respuesta política genera. La sensación de desagrado y disgusto radica en que tres presidentes: el de Colombia (Duque), Paraguay (Abdo) y Chile (Piñera), junto con el rango de secretario de la OEA, (Almagro) se den a la tarea, en contravía, al ejercicio de sus funciones soberanas. Entronizan cual mentira patológica, lo irrito de sus actuaciones conspirativas contra un estado Soberano y un gobierno único constitucional existente, garante de total institucionalidad. Han pisoteado los principios fundamentales de sus sendas constituciones políticas. Ajustaron un concepto propio de Libertad. Acuñan y pronuncian un concepto extraño de Dictador. Descartan el ejercicio armónico en la conducción estatal de las ramas de poder con esencia independiente. Desconocen el efecto de las decisiones judiciales y hacen caso omiso a las condenas vigentes por desacato a la AN de Venezuela que la mantienen sin validez, ni fuerza obligatoria y de nulidad de toda nulidad sus actuaciones, por obtuso comportamiento y visión de incapacidad política de los Diputados mayoritarios. Personalizaron o individualizaron toda la problemática que implica los pasos históricos que enmarcan los últimos veinte años de vida republicana venezolana y el proceso de aplicación de soluciones alternativas a un orden neoliberal y privacionista impuesto a ultranza. Aplican la “vigencia” de una Constitución Bolivariana desconociendo sus principios fundamentales de autodeterminación nacional en ejercicio del poder originario que emana de la Asamblea Nacional Constituyente. Erigen a un presidente “provisional” o “interino” a sabiendas que no existe tal situación en el orden constitucional vigente en Venezuela, al no existir falta absoluta del presidente Nicolás Maduro Moros. (Artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela). De darse la falta total del presidente surge es un encargado que en modo alguno tiene funciones de mandatario en el ejercicio del poder. Por ello y mucho más es dable concluir que han colocado en entarimado el montaje de una mentira patológica, que como tal se define como una invención. Lo demostrable de los acontecimientos lo corroboran. Surgen en contradicción a los acontecimientos probables; siendo la existencia de ese tal gobierno interino fácilmente refutable. Por tratarse de una mentira colectiva lo consciente subsume lo inconsciente del individuo patológico que la crea. Una prueba más de como la extrema derecha se aferra al poder con la mentira y la falsía.

DEL DELITO DE AGRESIÓN

La conducta asumida por el presidente de Colombia al permitir el territorio propio del Estado colombiano para poder agredir con la incursión de una llamada caravana humanitaria que pretendió pasar a la fuerza las fronteras del Estado de la República Bolivariana de Venezuela enmarca dentro de la tipificación del Delito de Agresión o acto contra la paz, contemplado en el artículo 5 del Estatuto de Roma. Lo preparado y sucedido en la frontera de Colombia con Venezuela el día 23 de febrero de 2019, es un crimen estipulado como tal en el Derecho Internacional Humanitario. Aclaraciones ampliamente difundidas por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CRIC) resaltaron la inconsistencia de esa campaña, al no mediar el consentimiento del Estado receptor. La definición y comportamiento consecuente de no aceptación del Estado de Curazao para la entrada inconsulta de las ayudas en alimentos y medicamentos; tal como estaba concebida, contribuye a la tipificación del delito enunciado. La clara posición del gobierno de México sobre el presupuesto de autodeterminación de los pueblos para rechazar el procedimiento aplicado, contribuyen al entendido de una situación que ha de asumir la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI). Tanto el presidente de Colombia como sus aúlicos de Chile y Paraguay y el Secretario General de la OEA, planificaron, propusieron y realizaron los actos de agresión aludidos; desde cualquier punto de vista, como formas incompatibles con la Carta de las Naciones Unidas. Se multiplicaron las acusaciones de un casus belli, por la insistencia de introducir los cargamentos a Venezuela.

Internamente, el presidente Duque incurre en violación directa de la Constitución Política de 1991; según la cual le corresponde como presidente conservar el orden público (Articulo 189-4 ibidem) y no alterarlo, como en realidad sucedió el día 23 de febrero de 2019 en la zona fronteriza colombiana con Venezuela y Brasil. La consecuente realización de esa conducta conllevó a que luego de tal alteración optara por cesar en la agresión cometida, ordenando recoger los camiones cargados, en el supuesto de hecho que contenían lo enunciado. Se supone o sospecha, aunque no está demostrado, que eran alimentos y medicamentos. Lo presunto radica en que llegaron en aviones militares de carga norteamericanos que como tales valijas son cargas mortíferas. La presencia de aeronaves de carga militar asimila al concepto de tropas en tránsito por el territorio colombiano, como indicio de una violación más al no contar el presidente Duque con la orden así sea, del cuestionado Congreso colombiano. La inducción del Presidente Duque para que el comandante del Ejército colombiano suscribiera declaración en torno a la operación llamada humanitaria conjuntamente con el Comando Sur de las tropas de USA, es una clara muestra de deliberación del alto mando militar en asuntos de política internacional. No le correspondía delegarla al presidente de la República como comandante en jefe de las fuerzas armadas colombianas.

Lo expuesto es solo una muestra de las múltiples implicaciones que la agresión cometida y la fracasada incursión a territorio venezolano genera la autocracia, cuando los actos personales de un gobernante se realizan sin ningún tipo de limitación, modificando el estatus constitucional a su antojo.

Tanto para Juan Guaidó como usurpador de autoridad y funciones públicas, como para el presidente Duque; toda la aventura de esta derrota sin batalla se les volvió un bumerang.

Enviado por el autor.

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Ciclo de conferencias: ¿Qué es la historia hoy?

El Centro de Investigaciones Históricas de América Central y la Academia de Historia de la Medicina de Costa Rica invitan al ciclo de conferencias: ¿Qué es la Historia Hoy? Teoría, Métodos, Técnicas, Debates, a realizarse los días jueves (7 de marzo al 30 de mayo del 2019) de 10 a.m. a 12 m.d.

En las siguientes imágenes podrá encontrar más información.

 

Compartido por Jiddu Rojas-Jiménez en redes digitales.

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VII Coloquio Internacional de Estudios sobre Hombres y Masculinidades

La Facultad de Ciencias Sociales de la UCR invita al VII Coloquio Internacional de Estudios sobre Hombres y Masculinidades a realizarse los días 29, 30 y 31 de julio de 2019 y el 1 de agosto se realizarán talleres post-coloquio. 

El costo de las inscripciones para el público en general es de 130 USD y 100 USD para estudiantes.

 

Enviado por Luis Alberto Soto.

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Acciones transformadoras frente al fundamentalismo

Compartimos otro fragmento del panel «Justicia de género frente al fundamentalismo religioso«, realizado en la Asamblea Legislativa de Costa Rica (2017).

«Las mujeres que pertenecían a iglesias pentecostales reportaron niveles mayores de violencia que el promedio nacional de las mujeres (…) Las sociedades más democráticas, más inclusivas, más igualitarias, son menos dadas a aceptar el discurso y la narrativa de los fundamentalismos religiosos. Es en las sociedades más desiguales, en las sociedades donde más se vive violencia, donde estos discursos calan con más fuerza».

«Plantear un Estado laico no es suficiente (…) Evidentemente la propuesta debería ser restablecer la laicidad en el espacio público; mucho más complejo que pasar una reforma».

 

Enviado por Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI.

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DEI: Taller Socio-Teológico 2019

El Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI; abre la convocatoria al Taller Socio-Teológico 2019: “Crisis política en América Latina, derechos humanos y reconstrucción de alternativas«, que se llevará a cabo del 6 al 31 de mayo.

Para las personas que desean asistir al taller, deberán completar el formulario de inscripción en línea cuanto antes: www.deicr.org

El día límite para la inscripción es el 22 de abril.

Para más información puede enviar sus consultas al correo: seminariosytalleres@deicr.org

 

Enviado por Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI.

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El fetichismo de la inflación

Luis Paulino Vargas Solís

Director CICDE-UNED

Presidente Movimiento Diversidad

Fetiche es, como sabemos, una figura, una imagen u objeto al que se le atribuye virtudes mágicas o ciertas cualidades sobrenaturales. Marx, por ejemplo, hablaba del “fetiche de la mercancía” para referirse a la capacidad del capitalismo de ocultar, bajo el ropaje de la forma material de la mercancía, las relaciones sociales que la produjeron, y le dieron forma, utilidad y valor. En la Costa Rica de los últimos 10 a 15 años, dos fetiches han quedado bien implantados en el imaginario popular: el del tipo de cambio colón-dólar y el de la inflación. Se quieren que sean tan bajos y estables como sea posible, aferrándose así a la ilusión de que ello es manifestación, y a la vez requisito, de una economía más saludable y de unas condiciones de vida más satisfactorias. Es una narrativa fantasmagórica, ampliamente compartida por el propio gremio de economistas y alimentada por una devoción reverencial. Omitiré en este artículo lo referente al tipo de cambio, el cual abordaré en un escrito posterior.

Y puesto que nos enfocaremos en el “fetiche de la baja inflación”, una aclaración es necesaria a fin de evitar malentendidos: obviamente una inflación alta es dañina, y de ninguna manera pretendo afirmar lo contrario. Pero, por otra parte, no es infrecuente que la inflación sea un síntoma de algo más, y no un problema en sí mismo. Cierto grado razonable de inflación puede ser expresión visible de una economía saludable. Una inflación muy baja puede ser, en determinadas circunstancias, expresión de una debilidad económica subyacente. Esto último es, precisamente, lo que motiva este artículo.

De la inflación se dice que es el peor impuesto para las personas pobres y, correlativamente, se afirma que mantenerla baja contribuye a mejorar el poder adquisitivo de los salarios. Para el Banco Central de Costa Rica (BCCR) –con seguridad uno de los más conservadores y ortodoxos del mundo– mantener una inflación baja es toda su razón de ser. No su objetivo principal, sino más bien suúnico objetivo. Opera entonces bajo un tipo de políticas llamadas de “metas de inflación”, que, en resumidas cuentas, consiste en fijar un cierto nivel de inflación como meta anual, en función del cual se ajustan las tasas de interés. Su meta es: «3% más-menos 1», lo cual significa que la inflación podría moverse dentro del rango comprendido entre 2 y 4%. En la práctica, lo que se observa es que el Central trata de empujar la inflación hacia abajo: al 2% o incluso por debajo de este nivel. En cambio, basta con que se mueva en las cercanías del 3% para que de inmediato suenen las alarmas y entren en aplicación medidas restrictivas, vía incremento de las tasas de interés, cuyo propósito es hacer que el índice se mueva nuevamente hacia el 2%.

Juramentación del presidente del BCCR.

Omitiendo detalles engorrosos, diré que esto se sustenta en algunas hipótesis muy populares en la teoría económica neoclásica. Tiene antecedentes en la llamada “curva de Phillips”. Como ésta tenía un tufito que hacía recordar a Keynes, provocaba gran desasosiego en la ortodoxia neoclásica. De ahí que el concepto se transfigurase inicialmente en algo que Milton Friedman llamó la “tasa natural de desempleo”, la cual, después de pasar por el salón de belleza, terminó con el rimbombante nombre de “tasa de desempleo no aceleradora de la inflación”. Todo esto para decirnos que el desempleo no puede bajar de un cierto mínimo, y que intentarlo tan solo provocará inflación. Dicho de otra forma: los gobiernos no pueden influir sobre el funcionamiento de los mercados. La conclusión es obvia: si no se puede, entonces no lo intente. Es el credo del fundamentalismo neoliberal: la magia del libre mercado resolverá todo.

Nadie sabe cuál es para el BCRR la “tasa de desempleo no aceleradora de la inflación”, puesto que, si del empleo se trata, lo mencionan como quien comenta en la parada de buses acerca de lo caliente que está la mañana. Lo cierto es que por diez años hemos tenido un problema del empleo realmente deprimente, sin que el Banco ni siquiera se entere.

Pero lo cierto es que existe una estrecha relación entre la catástrofe que vivimos en materia de empleo, y la mítica baja inflación. Pero el BCCR jamás reconocerá esa relación, excepto, quizá, recubierta bajo esos conceptos, presuntamente técnicos y asépticos, que la ortodoxia neoclásica ha acuñado. Pero la realidad es que la inflación es baja, en gran medida (no afirmo que sea el único factor) porque el empleo anda muy mal, lo que pone en situación de gran vulnerabilidad a trabajadores y trabajadoras. Ello permite empujar los salarios hacia abajo, lo que, a su vez, propicia el descenso de la inflación. Y, como bien se sabe, ese mecanismo regresivo se ve favorecido por el contexto institucional vigente: ausencia de organización sindical independiente, feroz persecución sindical por parte de la patronal y un Ministerio de Trabajo que, con perdón, no pasa de ser un mal chiste.

Recordemos que la primera vez que se elaboró la Encuesta Continua de Empleo (ECE) fue en el tercer trimestre de 2010. Tomemos el dato respectivo, para compararlo con el más reciente disponible (cuatro trimestre 2018). Fijémonos en lo que el INEC llama “ingreso en la ocupación principal”, medido en términos de su poder adquisitivo real. Observaremos entonces que el promedio respectivo a nivel nacional se ha estancado, con un incremento insignificante de 0,6%. Si se observa el dato para el sector privado (en el que se ubica el 86% de las personas trabajadoras), se registra una reducción de casi -4%. Es un hecho sin precedentes en la historia económica de Costa Rica: un plazo tan extendido sin mejoría alguna –más bien con deterioro– del poder adquisitivo real de los ingresos. Con seguridad, las ganancias de productividad que se han tenido a lo largo del período –poco brillantes pero que, en todo caso, están ahí– han eludido a las clases trabajadoras y se han concentrado en manos del capital.

O sea: no es cierto en absoluto que la baja inflación favorece la mejoría en el poder adquisitivo de la gente trabajadora. Es que la calamidad que sufre el empleo es una fuerza muy poderosa que lo mismo empuja hacia abajo la inflación, que alimenta el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de la población.

Por otra parte, es cierto que el tipo de cambio bajo y estable –el otro fetiche del que hemos hablado– contribuye también a mantener baja la inflación. Sin profundizar en el asunto (lo haré en el siguiente artículo) ese peculiar comportamiento de la relación colón-dólar, explica parte de la pérdida de competitividad del aparato empresarial costarricense. En ese contexto, el deterioro del poder adquisitivo que sufre la gente, opera como una forma de “devaluación interna”: como ya dije, las ganancias de productividad se mueven a favor del capital y lejos de las manos de las personas trabajadoras. Se intenta así restablecer, un poco al menos, la competitividad lacerada.

 

Tomado del blog https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado por Luis Paulino Vargas.

Los terroristas que acosan a Danielito y Rosarito

He conocido varios en los últimos meses. Todos muchachos en sus veintes. En su mayoría estudiantes universitarios que dejaron atrás las aulas para venirse para Costa Rica. Y, vea usted, todos muchachos gais. Al menos los que he conocido.

Se les nota lo peligrosísimos que son: con sus rostros juveniles –a veces casi infantiles– y la afectividad que, espontánea y natural, les fluye por cada poro, como en cada palabra que pronuncian les estalla el amor por su patria y, a veces, la angustia por una madre o un padre que dejaron atrás. Se saben en peligro, y saben que volver a Nicaragua significaría cárcel o, quizá, su muerte.

Por norma les abrazo a cada vez que les veo y de inmediato les plantó un gran beso en el cachete (entre amigos gais eso es normal; ahí perdonen los señores hetero que de seguro dirán: “¡qué playada!”). De tan nervioso que me ponen, termino compartiendo con ellos, bien un café, o acaso una cerveza. Todo depende del lugar o la hora.

Les he ayudado en lo que me ha sido posible. En el Movimiento Diversidad Costa Rica les hemos ayudado en lo que nos ha sido posible.

Al cabo, yo la verdad quisiera que el mundo entero estuviese poblado de terroristas como ellos. Habría mucho más amor y solidaridad en el mundo. También mucha más paz.

 

Texto tomada de la página de Facebook de Luis Paulino Vargas Solís

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El repudio de Costa Rica a la actuación de representantes diplomáticos designados por Juan Guaidó: breves apuntes

Nicolas Boeglin (*)

El pasado 20 de febrero, Costa Rica expresó formalmente su profundo malestar por la forma con la que representantes designados por el autoproclamado «Presidente encargado de Venezuela» Juan Guaidó se introdujeron en la sede diplomática de Venezuela en San José durante la madrugada del día anterior, calificando las autoridades de Costa Rica de «inaceptable» su actuar.

Cabe precisar que la sede diplomática fue objeto de una «toma de posesión» en horas de la madrugada en ausencia de fuerzas policiales, lo cual plantea también algunas interrogantes sobre el nivel de seguridad con el que cuentan las legaciones diplomáticas en la capital costarricense durante las madrugadas.

El reconocimiento reciente hecho por Costa Rica paso a paso

Costa Rica reconoció a Juan Guaidó el mismo día de su proclamación en Caracas como «Presidente encargado de Venezuela«, el pasado 23 de enero del 2019 (véase nota de prensa con tweet del Presidente de Costa Rica incluido). El 13 de febrero del 2019, la delegada designada por Juan Guaidó en Costa Rica presentó sus cartas credenciales a las autoridades costarricenses (véase nota de CRHoy). Cabe recordar que en los primeros días del año 2019, el autodenominado «Grupo de Lima» del que forma parte Costa Rica anunció que no reconocería el segundo mandato del Presidente Nicolás Maduro a iniciarse el 10 de enero (véase nota nuestra sobre este comunicado del «Grupo de Lima«).

El pasado 15 de febrero, Costa Rica anunció que otorgaría un plazo de 60 días a los representantes diplomáticos de Venezuela designados por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro para abandonar el territorio costarricense. Precisamente en su comunicado oficial sobre lo acontecido en la sede diplomática venezolana, Costa Rica «expresa su enérgico rechazo con la actuación de la señora representante diplomática María Faría, que ha irrespetado el plazo diplomático de 60 días dado por Costa Rica a los funcionarios del gobierno del señor Nicolás Maduro para abandonar el país«.

El texto integral del comunicado oficial de Costa Rica se reproduce al final de la presente nota.

Una situación al parecer inédita en el continente americano

Es de notar que la situación acaecida no tiene precedentes y que algunos Estados, que también han optado por reconocer a Juan Guaidó como Presidente legítimo de Venezuela, han procedido de otra manera: tal es el caso por ejemplo de Paraguay, al anunciar la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela desde el mismo 10 de enero (véase comunicado oficial de Paraguay), antes de reconocer a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela. El «Presidente encargado de Venezuela» Juan Guaidó nombró oficialmente a sus nuevos representantes en Brasil, Guatemala y Paraguay casi un mes después, el pasado 5 de febrero (véase nota de prensa del medio paraguayo Ultimahora del 5/2/2019). Por su parte, en Perú, las cartas credenciales a las autoridades peruanas fueron presentadas por los delegados designados por Juan Guaidó tan solo el 21 de febrero del 2019 (véase comunicado oficial de Perú), habiendo manifestado estos delegados no requerir de una embajada en Lima (véase cable de la agencia EFE del 6/02/2019). De igual forma, el 21 de febrero fue la fecha escogida por Colombia para recibir las credenciales del nuevo representante venezolano (véase nota de prensa de El Espectador): no se sabe aun cuando ni cómo procederán estos nuevos delegados a tomar posesión de la sede diplomática venezolana en Bogotá, ni si optarán por la solución de sus colegas en Lima.

Las reglas del derecho internacional aplicables a las sedes diplomáticas

Las reglas aplicables que derivan del derecho internacional público en materia de seguridad de sedes diplomáticas por parte del Estado receptor y de nombramiento de representantes diplomáticos por parte del Estado acreditante, están reunidas en la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas (véase texto completo). La seguridad de los locales de la sede diplomática recae en el Estado receptor (Artículo 22), precisando la convención de 1961 que «Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión«.

Pese a haber sido invocadas por algunos analistas costarricenses, no se encuentra en esta convención disposición alguna referente a una situación tan peculiar en la que una misma sede diplomática es pretendida por dos autoridades desde su capital, con una (al parecer) más urgida que la otra por ocuparla.

La precitada convención tampoco precisa cuáles son los plazos que deben los Estados reconocerles a los diplomáticos de un Estado que dejan sus funciones oficiales y que deben regresar a su capital.

Una «urgencia» que merece una explicación: breve tentativa

No se tiene mayor claridad sobre la inusual interpretación dada al plazo oficial otorgado por Costa Rica de 60 días por parte de los delegados de Juan Guaidó en Costa Rica, y no ha habido mayor precisión al respecto por parte de estos últimos en sus declaraciones públicas.

La urgencia con la que los representantes de Juan Guaidó quisieron asumir el control de la Embajada de Venezuela en Costa Rica posiblemente guarde alguna relación con el momento de extrema tensión que se vivió en esta tercera semana de febrero. En efecto, este insólito episodio entre Costa Rica y Venezuela se dio a pocas horas del 23 de febrero, fecha escogida por Juan Guaidó para anunciar a la comunidad internacional la entrada de la denominada «ayuda humanitaria» a Venezuela enviada desde Estados Unidos y Colombia, y considerada como una «farsa» por parte de las máximas autoridades venezolanas. China había advertido del riesgo de confrontación que supone esta «ayuda humanitaria» no solicitada, ni autorizada por el Presidente Nicolás Maduro (véase cable de prensa de RCN); al tiempo que la Unión Europea (UE) desplegó una intensa actividad diplomática en aras de acompañar a Venezuela en una salida negociada a la crisis institucional que se ha agudizado desde el mes de enero del 2019 (véase nuestra breve nota titulada «La declaración del Grupo de Contacto Internacional (GCI) sobre Venezuela adoptada en Montevideo: una breve puesta en contexto«).

Este mismo 22 de febrero, el jefe de la diplomacia venezolana se reunió en Nueva York con el Secretario General de Naciones Unidas sobre la ayuda humanitaria que Naciones Unidas prevé canalizar y enviar a Venezuela, de conformidad con los principios aplicables en materia de ayuda humanitaria, incluyendo el consentimiento de las autoridades del Estado beneficiado por esta ayuda (véase comunicado oficial de Naciones Unidas).

Los Presidentes de Chile, Colombia y Paraguay viajaron personalmente a Cúcuta (ciudad fronteriza colombiana) para presenciar y apoyar la distribución de la denominada «ayuda humanitaria» proveniente de Estados Unidos y Chile a Venezuela este 23 de febrero: se trata de tres Jefes de Estado que posiblemente hayan aceptado lo que otros igualmente solicitados rechazaron. No se tiene claridad sobre la modalidad escogida y el papel que jugaron estos tres Jefes de Estado cuando mandos militares a cargo de las fuerzas de seguridad venezolanas se opusieron y bloquearon el acceso de la denominada «ayuda humanitaria» a territorio venezolano. El Presidente de Venezuela Nicolás Maduro anunció el cierre de la frontera de Venezuela con Brasil, desde cuyo territorio también se planeaba enviar «ayuda humanitaria» a Venezuela (véase nota de prensa de la BBC del 21/2/2019).

Más allá de algunas (falsas) expectativas creadas por algunos sectores políticos y gran cantidad de medios internacionales sobre lo que podría ocurrir este 23 de febrero en Venezuela, la iniciativa de enviar y de distribuir «ayuda humanitaria» desde el territorio de Brasil y de Colombia contra la voluntad de las autoridades que mantienen el control del territorio de Venezuela (y en particular de sus fronteras) plantea algunos desafíos a algunas reglas (muy básicas) del derecho internacional público: resulta a todas luces sorprendente ver a tres Jefes de Estado en ejercicio apoyarla personalmente in situ desde la ciudad de Cúcuta.

A modo de conclusión

No cabe duda que lo ocurrido en la sede diplomática venezolana en Costa Rica durante esta semana resulta desde todo punto de vista inédito en los anales de la diplomacia costarricense. Coïncidió con un asalto en Ecuador el mismo día a la sede consular de Venezuela (véase nota de prensa El Comercio del 20/2/2019). Fue también precedido por el «hackeo» de los sitios de varias embajadas de Venezuela en América Latina hace una semana (véase nota de prensa del Clarín del 7/02/2019).

Desde la perspectiva jurídica, es muy posible que este extraño episodio en Costa Rica lleve a otros Estados a precisar de manera más clara las condiciones de salida del equipo anterior de diplomáticos venezolanos y el momento del traspaso de la legación diplomática a sus nuevos ocupantes; así como el acceso a las llaves de la sede diplomática, a la sede como tal y sus diversas dependencias, a las cuentas bancarias, a las distintas claves en materia de comunicación y a otros datos por parte de los nuevos delegados venezolanos.

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Texto completo del comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, el pasado 20 de febrero del 2019

«Ministerio de Relaciones Exteriores deplora ingreso inaceptable de diplomáticos a sede de la Embajada de Venezuela en Costa Rica

San José, 20 de febrero de 2019. El Ministerio de Relaciones Exteriores deploró el inaceptable ingreso a la sede de la Embajada de Venezuela en Costa Rica, por parte de personal diplomático del gobierno del presidente encargado Juan Guaidó.

Para el Gobierno de Costa Rica tal procedimiento es inaceptable pues lesiona elementales normas diplomáticas de respeto y confianza de las relaciones en la comunidad internacional, y sobre todo, del derecho internacional.

En este sentido, expresa su enérgico rechazo con la actuación de la señora representante diplomática María Faría, que ha irrespetado el plazo diplomático de 60 días dado por Costa Rica a los funcionarios del gobierno del señor Nicolás Maduro para abandonar el país.

Por tal motivo, el Ministerio de Relaciones Exteriores adelanta que en las próximas horas entregará una nota diplomática a la señora representante diplomática, María Faría, en relación con lo sucedido.

Comunicación Institucional

(386 CR VEN embajada)

Miércoles 20 de febrero de 2019«.

 

**Foto de la Representante de la Unión Europea en materia de Política Exterior con el Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica durante la cita en Montevideo convocada por el GCI. Foto extraída de nota de prensa de Informa-tico titulada «Más países apoyan salida pacífica, política y diplomática a la crisis venezolana».

(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

Enviado por el autor.

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Por un mundo sin muros

  • Movimiento Poético Mundial

El pasado 22 de febrero se realizó la actividad de lectura de poemas en todo el mundo «Por un mundo sin fronteras», en San Antonio de Belén, Heredia.

Se contó con la participación de los poetas: Marco Tulio Alfaro, Rafael Arroyo, Ileana Calero, Marlene Díaz, Alejandro Oviedo y Danilo Pérez.

 

Enviado por Asociación Cultural El Guapinol.

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