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La desinformación en la era digital: conferencia

La conferencia regional «La desinformación en la era digital y su impacto en la libertad de expresión y los procesos electorales» se llevará a cabo el próximo 30 de enero a las 5 p.m. en la Universidad de Costa Rica. Se contará con la participación de Edison Lanza, relator especial para la libertad de expresión (CIDH).

 

Enviado a SURCOS por Voces Nuestras.

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Herramientas Legales para Luchas Ambientales

Este viernes, 1 de febrero de 9 a.m. a 2 p.m. se realizará el taller «Herramientas Legales para Luchas Ambientales», el cual será impartido en el Salón de reuniones de la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna – Adifort.

Dicho taller cuenta con un cupo limitado de 50 personas.

La entrada a la actividad es gratuita, se estará cobrando ₡5000 por alimentación (almuerzo y refrigerio). La confirmación del espacio estará sujeta a la cancelación del monto mencionado anteriormente.

Esta actividad es organizada por Sonati Costa Rica y Edgardo Araya.

 

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Formación virtual en sistematización de experiencias

FORMACIÓN VIRTUAL EN SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIAS 2019:

Sustentos epistemológicos, teóricos y aportes metodológicos y prácticos para su apropiación emancipadora

(200 horas entre el 26 de marzo y el 26 de julio, 2019)

  • PUNTO DE PARTIDA: POSICIONAMIENTO ÉTICO-POLÍTICO

La propuesta de formación virtual en sistematización de experiencias se enmarca en la trayectoria consolidada por educadores y educadoras de Latinoamérica y el Caribe, así como en su vinculación con el CEAAL y la afinidad con sus líneas estratégicas.

Se asume la sistematización desde un enfoque de Educación Popular, proceso profundamente reflexivo, político y apasionante, gracias al cual es posible reconocer que las prácticas están llenas de ricos aprendizajes e interesantes desafíos para la vida y la producción de conocimientos. En esta perspectiva, se busca afianzar el sentido político de las experiencias y fortalecer las capacidades de las personas para problematizar y buscar superar cualquier condición de asimetría: explotación, opresión, discriminación, exclusión (género, racial, clase social, intergeneracional), en el marco de una propuesta alternativa de sociedad en la que se ubica como centro a las personas y a la vida en todos sus ámbitos, de manera sostenible y sustentable, para el vivir bien de todos y todas. Se trata de una concepción liberadora y transformadora.

Ingrese en el siguiente enlace para obtener la información completa del curso:

 

Enviado por Fabiola Bernal.

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“La educación en la construcción de una nueva ciudadanía”

Por Marjorie Hernández Delgado

Paulo Freire dijo que: “La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.

Cuando tratamos el tema de Educación, por lo general visualizamos masas no individuos, incluso la imagen que se nos viene a la mente es una escuela, universidad o libros, pero no pensamos que existe educación en cualquier ámbito en el que se desenvuelve la persona. Asumimos que lo que es bueno para todos, es bueno para cada individuo masificando el aprendizaje, es aquí donde omitimos las diferencias, potencialidades y necesidades individuales.

Es hasta el 21 de noviembre del 2016, que el Consejo Superior de Educación, según acuerdo #03-65-2016, decide que se elabore una nueva política educativa basada en estudios que consideren la participación de los diferentes actores del sistema educativo y que se ajuste a la nueva realidad nacional e internacional. Así nace en el 2017 esta innovadora política educativa denominada “La persona: centro del proceso educativo y sujeto transformador de la sociedad” la cual se comienza a implementar en el 2018.

Tomando en consideración tan visionario instrumento y todo el proceso de consulta e investigación que se realizó incluyendo el ámbito legal y político, podemos decir que es legítimo y veraz, pues promueve la construcción de una nueva ciudadanía basada en nuestra Carta Magna (artículos 9 y 11), en la cual se le confiere un grado participativo al ciudadano en las políticas públicas y lo convierte en eje transformador de esa nueva ciudadanía que se pretende. La participación ciudadana implica no solo el ejercicio de derechos sino también responsabilidades, no podemos pretender que el Estado nos resuelva todo, pero esto es precisamente lo que se ha inculcado siempre. Existe una errónea concepción de qué es el Estado, es necesario, por tanto, que se eduque desde la premisa de que la ciudadanía es uno de los elementos que conforman el Estado. De tal manera, y a la luz de la Constitución Política, el ciudadano es el soberano, entendiendo que soberano es el ser superior, es quien tiene el poder de decisión (Jean Jacques Rousseau,1762), por lo que todos los ciudadanos somos iguales, y cada individuo es soberano y súbdito a la vez. Siendo así que tenemos la responsabilidad y el derecho de participar en las políticas públicas y la rendición de cuentas.

El Licenciado Carlos Campos Rojas, sociólogo y creador de la Dinámica de los Triángulos, opina respecto a la capacidad transformadora del individuo y la educación como elemento forjador de una nueva ciudadanía: “…la sociedad tiene que reeducarse y la tarea del Ministerio de Educación es formar a la persona del futuro, pero la educación no la hace el Ministerio de Educación, la hago yo desde mi participación en la sociedad… la sociedad se educa a partir de ese yo que se descubre y empieza a entender lo que hay que hacer. La sociedad de consumo ha venido educándonos en el concepto del individualismo para romper la solidaridad… el individualista tiene que tener una concepción de poder de dominio sobre los otros…” Es en este punto donde se debe dar la verdadera transformación. Si como ciudadanos somos soberanos y tenemos derechos, pero también responsabilidades, si la constitución política nos otorga este sublime poder, entonces ¿por qué dejamos en manos de otros los destinos de nuestra nación? ¿por qué permitimos que pensamientos mezquinos e individualistas prevalezcan y destruyan los nobles ideales de igualdad, fraternidad y libertad?, y más aún, ¿por qué dejamos que unos cuántos se arroguen el poder que nos corresponde a cada uno y a todos a la vez?

Por otro lado, y también es una interrogante en el tema tratado, ¿Qué papel juega el docente en esta nueva política educativa? Precisamente el educador es un agente de cambio, y tiene toda la capacidad para realizar acciones que trasciendan en el espacio y el tiempo, tenemos sobrados ejemplos: Omar Dengo, Emma Gamboa, Carmen Lyra, Uladislao Gámez, Angela Acuña, Roberto Brenes Mesén, Centeno Güel, para mencionar algunos. Por tanto, el educador será siempre el facilitador por excelencia en la construcción de esta nueva ciudadanía, consciente de sus derechos y deberes como ciudadanos, lo cual fortalecerá nuestro Estado de Derecho y abrirá el portal a un futuro promisorio a las nuevas generaciones.

 

Imagen ilustrativa tomada de la página oficial de la UCR.

Enviado por la autora.

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Boletín de Observatorio de la Política Internacional

BOLETÍN N° 67

SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2018

En el boletín N° 67 del Observatorio de la Política Internacional podrá encontrar los siguientes titulares: 

-La encrucijada de política exterior de Costa Rica: un análisis más allá de una renuncia

-Cronología de la política exterior de Costa Rica

-Comercio exterior

-Vistazo a la región

Ingrese en el siguiente enlace para descargar el boletín:

El Boletín del Observatorio de la Política Internacional es un proyecto conjunto de la Escuela de Ciencias Políticas (UCR) y la Escuela de Relaciones Internacionales (UNA).

 

Enviado por Observatorio de la Política Internacional.

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Costa Rica ¿Un país de derechas?

Luis Paulino Vargas Solís

Director CICDE-UNED

Presidente Movimiento Diversidad

En las elecciones nacionales de 2014, el electorado costarricense tuvo una cierta oscilación a la izquierda del espectro político, tal cual se hizo manifiesto en la considerable votación que José María Villalta obtuvo y la asignación de nueve plazas legislativas al Frente Amplio (FA). Pero también el triunfo de Luis Guillermo Solís era parte de ese movimiento, con su discurso de cambio que, aunque tibio y omiso, mantenía viva la llamita de progresismo con la que el PAC quiso presentarse ante la ciudadanía, ya desde su nacimiento a inicios del nuevo siglo.

Y con certeza podemos decir que, en efecto, la gente votó por un cambio. Y cuando digo “cambio” no sugiero ninguna revolución. Sencillamente pienso que la gente tenía en mente cuestiones básicas: mejores salarios; empleo digno en cuantía suficiente; mejoría en los servicios públicos; avances en infraestructura vial; reducción de la desigualdad social; respuestas relativamente eficaces en materia de seguridad ciudadana; un “hasta aquí” contundente a la corrupción en toda la variopinta gama de sus manifestaciones.

Al cabo, el gobierno Solís Rivera se quedó muy corto. Las expectativas de cambio que alimentó jamás se realizaron y el “cementazo” terminó de pulverizar las últimas defensas detrás de las que intentaba parapetarse. Es igualmente innegable que la fracción legislativa del FA decepcionó. La gente sacó entonces el facturero. Con el FA fue implacable en su veredicto. Con el PAC no tanto, pero lo cierto es que, por largos meses, este partido rozó la insignificancia, hasta que, como caída del cielo, el 9 de enero de 2018 vino la resolución de la Corte IDH sobre matrimonio igualitario. No pudo ser más oportuna, sin que al decirlo yo esté creyendo que haya sido algo deliberado. Sencillamente las cosas ocurrieron de esa forma, y ello tuvo enormes consecuencias. Retórica aparte, cabe decir que ese 9 de enero fue histórico, y no solo porque abriese las puertas al matrimonio igualitario, sino sobre todo porque, de un solo golpe, cambió todo el escenario electoral, con repercusiones posteriores que, con seguridad, se prolongarán todavía por años.

Como bien sabemos, ello dio lugar al ascenso instantáneo de Fabricio Alvarado. Y en ello le cabe su mérito, si tal cosa puede decirse, ya que supo reaccionar primero, y al hacerlo lo hizo en los términos precisos que le permitieron llegar a la médula misma de la homofobia y la misoginia que circula en las profundidades de nuestra cultura. Todo el orden patriarcal que sustenta nuestra sociedad, y la jerarquía de privilegios que le es característica, se lo agradecieron: se sentían bajo amenaza, y de pronto encontraron su paladín y redentor. Las purulencias que luego salieron a la luz, evidenciaron que nuestra sociedad es mucho menos pacífica y tolerante, muchos más violenta y bastante menos educada, de lo que erróneamente creíamos. En los días siguientes circularon ríos de odio, cuya más “excelsa” expresión la aportó aquella señora que, apostada ante la entrada de una escuela (¡nada menos!) llamaba a darnos muerte a los homosexuales. También quedó claro que los miles de templos neopentecostales diseminados por el territorio de Costa Rica habían logrado gestar una fuerza política de peso considerable.

Pero esto generó una reacción de signo cambiado, que sacó de la dimensión de lo invisible a Carlos Alvarado y posibilitó su ascenso. Fue la respuesta de un progresismo político comprometido con los derechos humanos y la igualdad de género, que se sintió insultado y aterrorizado por el mensaje oscurantista e intolerante del otro Alvarado. Bajo la etiqueta “Coalición Costa Rica” respondió con una movilización ciudadana autoconvocada, un amplio contingente social, complejo y heterogéneo, que lo mismo operaba desde las redes virtuales que adquiría presencia territorial.

Candidatos conservadores y de perfil más tradicional como Desanti o JD Castro, que venían sacando provecho del río revuelto para liderar –aunque muy precariamente– las encuestas, terminaron en el balde de los desechos. Pasado el 4 de febrero, y con su característico instinto depredador, el establishment político de los partidos tradicionales se acomodó alrededor de uno u otro de los dos Alvarado.

El triunfo final de Carlos Alvarado el 1º de abril, recibió una contribución importante de aquella ciudadanía autoconvocada, pero posiblemente el mayor aporte vino de la población católica, todavía mayoritaria, aterrorizada por los ataques a algunos de los símbolos predilectos de su fe, por parte de gente cercana a Fabricio.

Luego el gobierno quedaría en manos de una fuerza política con mucho de peculiar, quizá inédita. El nuevo presidente quiso maquillarla retóricamente como un “gobierno de unidad nacional”. No hay tal: es básicamente una suerte de coalición, bajo liderazgo de un sector vinculado al PUSC, y con una presencia, más bien disimulada pero nada despreciable, del PLN. O sea, una especie de bipartidismo redivivo, cuyos zombis vuelven a circular por el escenario político nacional, disimulados tras una careta embadurnada con los colores del PAC. Podría decirse que para ganar la presidencia, el PAC optó por perder el gobierno, cosa que, a la larga, lo ha llevado a perder también la presidencia.

Al iniciar su gobierno, Alvarado enfrenta una situación fiscal difícil y en proceso de agravamiento. Opta por abrazar una estrategia de políticas en cuyo origen está el mismísimo Rodolfo Piza, su flamante ministro de la presidencia y líder del PUSC. Piza es, en rigor (me consta), el padre de esa criatura, la cual, favorecida por un clima benigno, fertilizó una especie de “consenso mínimo de élites”, incluyendo liderazgos del tradicional bipartidismo, el gran empresariado y los poderes mediáticos más influyentes. Ni remotamente cumple criterios mínimos para considerarla una respuesta que permita poner bajo control el déficit fiscal en un plazo razonable y frenar el crecimiento de la deuda. Parece que el factor decisivo fue ideológico: su núcleo fundamental gira alrededor de algunos de los más enfebrecidos prejuicios antiestatistas que el neoliberalismo ha diseminado por el mundo, convenientemente apuntalados por el odio contra el funcionariado público que la propaganda ha logrado sembrar exitosamente en sectores importantes de la sociedad costarricense. El caso es que si la regla fiscal garantiza un achicamiento relativo del aparato estatal y un inevitable debilitamiento de los sistemas de seguridad social, la parte de empleo público no pasa de ser un espléndido ramillete de enconadas ocurrencias que seguramente traerá muchos más problemas que soluciones.

Se puede discursear floridamente acerca de lo urgente de la situación y lo limitado de los márgenes de maniobra disponibles, y exaltar así la “valentía” del presidente Alvarado. Cierto que el sindicalismo se mostró en principio muy intransigente. Pero también es verdad que luego flexibilizó posiciones. Queda en pie que ni Alvarado ni su partido hicieron ni el más tibio intento por siquiera matizar esa propuesta fiscal, como tampoco hubo, pero ni una anémica muestra de liderazgo para intentar abrir el diálogo e incorporar otros sectores y otros enfoques e ideas. Se quemaron los puentes y se pusieron alambradas ¿cómo hablar entonces de gobierno de “unidad nacional”?

Hasta pornográfica resulta la forma como el PAC fue arrastrado por esta correntada: de forma unánime, sin el menor síntoma de resistencia ni el más débil atisbo de protesta. Se casaron con una propuesta de sesgo claramente neoliberal, y lo hicieron con indisimulado júbilo y placer. Los idearios de signo más o menos progresista –especie de edición revisada de la vieja socialdemocracia– con que el PAC intentaba ofrecerse como alternativa, han quedado reducidos a cenizas. El sentido común PAC hoy es, sin más dilación, un sentido común neoliberal. El movimiento es irreversible, incluso porque su credibilidad ha quedado en andrajos.

Debemos admitir que esto hace parte de una derechización generalizada del panorama político costarricense. No es, ni de lejos, una derecha homogénea. Ahí están el PLN y el PUSC, siempre pragmáticos y calculadores. Una derecha con ciertos rasgos fascistas que encuentra su mejor expresión en JD Castro. La conservadora al viejo estilo (tipo Republicano Calderonista) y esa nueva derecha neopentecostal con su mensaje religioso fundamentalista. Y el PAC, un espécimen cabal de lo que alguna gente llama “neoliberalismo progresista”.

La crisis económica que padecemos –una crisis larvada que avanza como andando en puntillas– se agravará en los años venideros. Podría haber algún colapso violento, o quizá no. Pero el deterioro continuará, y con ello el descrédito de la institucionalidad democrática, la desesperanza y la frustración. Son vientos tormentosos que nos pueden arrastrar a destinos insospechados. El PAC posiblemente quede reducido a la irrelevancia. Las apuestas grandes seguramente se harán entre los sobrevivientes del viejo bipartidismo y esas derechas religiosas o fascistoides.

La izquierda podría hacerse un espacio y ofrecer una alternativa civilizada, racional, ilustrada…y renovadora. Pero, para lograrlo, ella misma tendría que renovarse a sí misma a profundidad, quizá de forma radical.

 

Enviado por Luis Paulino Vargas.

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Asociación Americana de Juristas rechaza tesis de Grupo de Lima

SURCOS recibió de la Asociación Americana de Juristas la siguiente declaración en torno al llamado Grupo de Lima y su posición respecto al gobierno de Venezuela.

La Asociación Americana de Juristas es una Organización No Gubernamental con estatuto consultivo ante el ECOSOC y representación permanente ante la ONU de Nueva York y Ginebra.

DECLARACIÓN DE LA AAJ EN RECHAZO A LA DECLARACIÓN DEL LLAMADO “GRUPO DE LIMA”

Ya No Es Tiempo de Imperios, Ni Colonias. Es Tiempo de Pueblo y Dignidad.

La Asociación Americana de Juristas, que tiene entre sus objetivos la lucha por la autodeterminación de los pueblos, la acción contra el imperialismo, el fascismo, el colonialismo y el neocolonialismo, la defensa de una paz efectiva basada en el principio de coexistencia pacífica entre estados de diferentes sistemas sociales y económicos, y la defensa y promoción de los derechos humanos y su efectiva vigencia, expresa su más firme rechazo a la reciente declaración del denominado “Grupo de Lima”, con la oposición de México, que promueve el desconocimiento de las autoridades legítimamente constituidas en la República Bolivariana de Venezuela.

Este grupo de gobiernos, surgió tras el fracaso de la tentativa impulsada por los Estados Unidos de activar en la OEA la Carta Democrática Interamericana contra Venezuela, argumentando una supuesta ruptura del orden constitucional del mencionado país. En esa línea injerencista, en abril del año pasado, rechazaron la convocatoria de las elecciones presidenciales de Venezuela de 2018, y la canciller peruana Cayetana Aljovín omitió la invitación al presidente Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas de 2018, manifestando que no sería bienvenido.

En esta oportunidad, y bajo la clara conducción del Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, quien a pesar de no integrar formalmente el “grupo”, participó en el mismo, luego de su visita a varios países de América Latina, requiriendo a sus gobiernos, aumentar la presión contra el presidente Nicolás Maduro; emiten una declaración que pretende desconocer la legitimidad de la elecciones realizadas bajo argumentos mendaces[1]; exhorta al Presidente Nicolás Maduro a no asumir el cargo para el cual lo ha elegido su pueblo, requiriéndole que transfiera provisoriamente el poder a la Asamblea Nacional, con total desconocimiento de lo resuelto por la Asamblea Constituyente y arrogándose la facultad de negar los resultados de dos actos electorales, con amplia participación popular y varios partidos políticos, y el orden dispuesto en la Constitución Nacional de la República Bolivariana.

Estos gobiernos incurren en ostensibles contradicciones, cuando se manifiestan preocupados por la crisis política, económica, social y humanitaria que atraviesa ese país atribuyéndola a la supuesta “ruptura del orden democrático y el estado de derecho”, pero en la lista de medidas que acuerdan, consignan:

  • Reevaluar el estado o nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela;
  • Impedir a los altos funcionarios del régimen venezolano la entrada al territorio de los países del Grupo de Lima;
  • Elaborar listas de personas naturales y jurídicas con las que entidades financieras y bancarias de sus países no deberán operar o deberán tener una especial debida diligencia, prevenir su acceso al sistema financiero y, de ser necesario, congelar sus fondos y otros activos o recursos económicos;
  • Evaluar con criterio restrictivo el otorgamiento de préstamos a Venezuela en los organismos financieros internacionales y regionales de los que son parte;
  • Evaluar los permisos de sobrevuelo de aviones militares venezolanos en casos de asistencia humanitaria.

Lo acordado refleja una profundización del bloqueo económico y aislamiento de la República Bolivariana de Venezuela, ya aplicado desde hace casi 60 años a Cuba, por la misma potencia imperial, con el objetivo de propiciar un golpe de estado y el derrocamiento del Presidente Maduro. Para ello, agudizan las dificultades económicas, mediante un bloqueo comercial y político, causando daños irreparables al pueblo que las sufre y creando una crisis migratoria.

La vergonzosa conducta de estos gobiernos constituye una grave amenaza a la paz de la región y una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, organización basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros, que establece: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas. … arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia. “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.”

Además, el artículo 19 de la Carta de la OEA, determina que «Ningún Estado o grupo de estados tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen.»

Llamativamente hipócrita es el abordaje de la Declaración Lima respecto de la crisis de migrantes y humanitaria saludando su inclusión en el Llamamiento Humanitario Global de la ONU para 2019, así como la designación del representante conjunto de la OIM y ACNUR, teniendo en cuenta que sus integrantes han mantenido un vergonzoso silencio respecto de las crisis humanitarias sufridas por otros países de la región. Como ejemplos, nos referimos a la grave realidad haitiana; la caravana de migrantes hondureños; la situación de casi 15,000 mil niños y niñas migrantes, en su mayoría provenientes de Centroamérica, detenidos y bajo la custodia del gobierno de los Estados Unidos; y la crítica ´situación en Colombia después de la firma de los Acuerdos de Paz, que hasta hace poco registraba más de cinco millones de colombianos residiendo en Venezuela y varios millones en otros países. No se ha sabido de pedidos de intervenciones o medidas de bloqueo contra esos países, similares a las ahora propiciadas, revelando claramente que responden únicamente a los intereses geopolíticos de Estados Unidos, que, a través de sus funcionarios, se han manifestado claramente a favor de una intervención militar a la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Destacamos la posición del nuevo gobierno de México del presidente Andrés Manuel López Obrador, que se manifestó en contra de las amenazas, reconociendo la legitimidad del gobierno del Presidente Maduro, fundamentado en la defensa de los principios de respeto a la autodeterminación de los pueblos y de no intervención. López Obrador solicitó al Grupo de Lima velar por la vocación multilateralista y la creencia en que el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos será la única vía posible para solucionar los problemas que atraviesa el país. En términos similares se ha expresado el Papa Francisco.

Por todo lo expuesto, la AAJ llama a las organizaciones de juristas, como también a los movimientos y organizaciones sociales, culturales y profesionales, y a las fuerzas políticas progresistas a repudiar las amenazas golpistas del gobierno de los Estados Unidos y los entes en el llamado “Grupo de Lima”, a reclamar a sus respectivos gobiernos que respeten las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas de no intervención en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela.

[1] Afirman: “por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente”, cuando en realidad compitieron diversas listas y candidaturas, tuvo una amplia participación popular que alcanzó un porcentaje igual al de las elecciones estadounidenses, y contó con la presencia de más de doscientos acompañantes nacionales e internacionales. La misma ha sido objeto de las auditorias correspondientes, y no ha recibido impugnaciones internas.

A 11 de enero de 2019

Vanessa Ramos, Presidenta AAJ Continental

Luis Carlos Moro, Secretario General

Beinusz Szmukler, Presidente del Consejo Consultivo de la AAJ

Enviado a SURCOS por Carlos Meneses Reyes. Foto con fines ilustrativos tomada de http://aajramaargentina.blogspot.com

Lo bueno de la OEA

César Olivares

 

La OEA tiene una cosa buena y es su puerta de salida. Es, ha sido y será la misma criatura imperial de Estados Unidos, con sede en Washington para facilidad y descaro.

Estados Unidos manda en la comisión interamericana de derechos humanos sin haber ratificado su tratado. Manda sin haberse adherido. Muy sinceros ellos: es su instrumento para someter a los demás, no para su propio sometimiento. A esa comisión no le creo casi nada.

Estados Unidos no reconoce tampoco la autoridad de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La OEA es para que Estados Unidos mande sin adquirir ninguna obligación. Es un instrumento imperial.

La única oportunidad aparente para hacer algún cambio en ese organismo fue un fracaso rotundo y se convirtió exactamente en lo contrario.

No fue un intento vano. Hugo Chávez quiso plasmar el sueño de Bolívar y de los grandes próceres de América Latina en la creación de CELAC, que efectivamente se creó por acuerdo muy amplio en 2010. Una CELAC con todos los de América Latina y el Caribe y sin Estados Unidos y Canadá implicaba en aquellos días mucha flexibilidad y evitar confrontaciones con la OEA. El primer presidente de CELAC, recordemos, fue Sebastián Piñera en representación de Chile. El entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, gran promotor de CELAC, habló de un deslinde de funciones: CELAC para la cooperación entre los países de América Latina y el Caribe, la OEA para las relaciones de Estados Unidos y Canadá con los países de CELAC.

Todo eso estaba bien, había que intentarlo. Pero el imperio no duerme. El avance de la derecha en varios países ha puesto a la CELAC en ralentí y ha puesto al monstruo de la OEA a vomitar fuego.

Un episodio para no olvidar jamás contribuyó a la situación actual y fue la ingenuidad con que los gobiernos progresistas actuaron en la última elección del secretario general de la OEA. La ingenuidad no fue promover la candidatura de quien luego se convirtió en un vulgar traidor, fue creer que Estados Unidos se había resignado a una derrota en la OEA, en su OEA. Eso, sepámoslo bien sabido, no ocurrirá jamás. Estados Unidos sabía muy bien cuál sería el resultado.

Los gobiernos progresistas dejaron pasar una gran oportunidad para abandonar la OEA de manera conjunta, cuando era evidente que la OEA no tomaría el rumbo de concordia propuesto por Rafael Correa sino que se aferraba más y más a su papel de instrumento imperial.

Venezuela decidió tarde su salida, pero la decidió al fin. Y otros, ¿qué esperan? ¿Qué hace allí Bolivia, por ejemplo? ¿Y qué hace Nicaragua?

Más que estar sorteando amenazas, la opción clara es la puerta de salida.

No estoy entre los que defienden el gobierno de Ortega-Murillo, su corrupción desbocada y su represión, su bailoteo entre la entrega a la oligarquía y al FMI y su falso discurso revolucionario. Quiero para Nicaragua justicia, paz, decencia en el gobierno y soberanía, que sus conflictos sean resueltos sin injerencia externa.

Ni Estados Unidos, ni Costa Rica, ni la OEA, ni nadie tiene derecho a imponerle nada a Nicaragua.

 

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

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Taller de Lengua Maleku

La Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica y la comunidad Maleku le invita al Taller de Lengua Maleku I a realizarse los lunes y miércoles de 1 p.m. a 3 p.m.

La matrícula se realizará el lunes 14 de enero con el profesor Abelardo Hernández.

Cupo restringido.

Informes:

abelardo.hernandezgomez@ucr.ac.cr

 

*Imagen ilustrativa tomada de la nota: UCR lucha por revitalización de las lenguas indígenas

Compartido en redes digitales por Abelardo Hernández.

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