Ir al contenido principal

Costa Rica entre el miedo y el odio: hacia la anulación de un sujeto histórico

Guillermo Acuña González*
Sociólogo-Escritor
12 de junio 2020

Recientemente el Instituto Costarricense del Café (ICAFE) en la voz de su directora ejecutiva Xinia Chaves emitió dos señalamientos importantes en cuanto a su proceso productivo actual y el vínculo con los impactos de la crisis sanitaria global.

El primero indica que la cosecha 2020-2021 será “una de las más importantes de la historia”, dada la coyuntura sanitaria global y las circunstancias que afectan todos los ámbitos de la vida misma. El segundo consiste en la convocatoria, inédita en décadas, a la fuerza de trabajo costarricense a incorporarse a la recolección, que este año podría empezar en agosto en su etapa temprana. [1].

En mayo anterior, la misma representante había dibujado tres escenarios posibles con relación a los requerimientos de mano de obra para la temporada 2020-2021[2]: el primero, el optimista, se basaba en contar con la habitual fuerza de trabajo extranjera (fuerza de trabajo migrante de origen nicaragüense y panameña) que por décadas ha soportado sobre sus hombros el peso de la recolección completa desde la etapa temprana hasta su clausura, al promediar el mes de marzo del siguiente año.

El segundo, intermedio como ella misma señala, se caracterizaría por la implementación de una serie de protocolos de seguridad sanitaria para garantizar el concurso de la misma fuerza de trabajo.

El tercero, “el peor”, consistiría en la restricción absoluta de entrada de fuerza de trabajo migrante nicaragüense y panameña, dadas las implicaciones de cierre de fronteras y las disposiciones emanadas por las autoridades de Salud Pública en el país. Este escenario obligaría al sector a tomar medidas de contingencia, entre ellas considerar incorporar una masa trabajadora que hace lustros dejó de interesarse por participar en la actividad, dada su calificación laboral y sus niveles aspiracionales.

Junio llegó y trajo consigo el peor escenario posible, no solo para la actividad cafetalera sino para la población migrante trabajadora en general, que de acuerdo al estudio de OCDE-OIT de 2018, es la responsable en buena medida del 12% de la producción nacional. [3]

Producto del aumento en la detección de casos positivos de COVID-19 en personas trabajadoras provenientes de Nicaragua, ubicadas en actividades como plantas empacadoras y fincas productoras de piña en la zona norte del país, se profundizaron los discursos de rechazo, motivados por el miedo sanitario al contagio, mezclados con una tendencia existente en el imaginario del costarricense a considerar al nicaragüense trabajador pobre como una amenaza para su identidad blanca, homogénea y vallecentralina.[4]

No solo los discursos potenciaron la discriminación. Las prácticas sociales e institucionales también: una directriz emitida por el Área de Salud de Los Chiles, ubicada en frontera con Nicaragua, indica la prohibición de atender personas indocumentadas si no es con presencia policial y de personal de migración[5].

Estos discursos y prácticas señalan la instalación en Costa Rica de una discriminación de naturaleza estructural[6] que amenaza con eliminar simbólica y espacialmente a un sujeto histórico, importante para el desarrollo económico y social del país.

La urgencia por contar con fuerza de trabajo para la cosecha de café 2020-2021 (que inicialmente ha sido estimada por las autoridades de ICAFE en 75.000 personas trabajadoras) ha supuesto la interpelación inédita a la fuerza de trabajo costarricense para que se incorpore a la actividad, obviando que el mercado laboral costarricense ha adquirido desde hace bastantes décadas una característica de segmentación, consistente en la ocupación de fuerza de trabajo migrante en sectores específicos de la economía local.

Este proceso, además, ha aniquilado del discurso social e institucional la referencia a esa población trabajadora migrante, habitual y necesaria. En el caso del migrante nicaragüense, el recurso a la apelación a su cuerpo enfermo y expuesto como amenaza biológica y sanitaria, opera en el imaginario de buena parte de costarricenses como una fuente natural de miedo, que fácilmente deriva hacia otros sentimientos o estados emocionales. En el caso del migrante indígena panameño el proceso es peor, porque ni siquiera se le nombra o referencia, invisibilizando en ambos casos su existencia como sujeto histórico.

La psicoanalista Marie France Brunet en el libro El odio y la clínica psicoanalítica actual (Pólvora Editorial, 2020) señala que el odio surge como síntoma en el racismo y la xenofobia, entre otros males sociales.

El otro, el extranjero, a través de sus rasgos de diferencia y especificidad, pero también de amenaza, de enfermedad, asusta y crea en los demás mecanismos de reacción y rechazo, como los experimentados en estos momentos en la sociedad costarricense. Se produce así, el proceso de anulación del otro como una forma de destruirlo, eliminarlo simbólicamente[7].

En el caso específico de los actuales discursos contra la migración laboral nicaragüense, dos aspectos importantes explican su rápida difusión social en medio de la coyuntura.

El primero, vinculado con una matriz histórica de superioridad biológica que el costarricense ha construido para diferenciarse de los otros, motivada por el proyecto oficial de blanqueamiento de la población en el proceso de construcción del estado nación[8].

El segundo, la construcción de una espacialidad riesgosa, que en este caso se ubica en las narrativas sobre la frontera con Nicaragua. La construcción de una espacialidad que explicara el origen de la Pandemia fue determinante a inicios de la misma y determinó rápidamente la construcción global de discursos de peligro y responsabilización[9].  Lo mismo opera con la frontera entre Costa Rica y Nicaragua como recurso retórico, pese a que los casos se siguen presentando en otros lugares del país.

Esta acción ha supuesto por ejemplo, que comunidades ubicadas en esa espacialidad fronteriza muestren su oposición a recibir personas migrantes identificadas como positivas con el virus en una acción absolutamente opuesta a la supuesta solidaridad y hospitalidad que ha caracterizado la identidad social costarricense. Al mismo tiempo, el tono de los discursos, su acento, ha estado puesto sobre la persona migrante y no sobre las empresas que les contratan en condiciones laborales y sociales deficitarias.

Los rasgos de individuación y ausencia de cooperación como consecuencia de las respuestas estatales ante la pandemia a través de cierre de fronteras, ordenamiento de cuarentenas y aislamiento social, han supuesto un resultado que quizá sea igual o más profundo que los efectos sanitarios de la pandemia: la deconstrucción de convivencias sociales y las confianzas colectivas, colocando en el otro extranjero pobre y vulnerable toda la carga de esos procesos de desestructuración.

Es urgente la tarea inmediata a revisar los discursos y las prácticas sociales contra las personas migrantes trabajadoras. No solo por que lesionan su dignidad y la de sus familias como seres humanos, sino porque al eliminar simbólicamente ese sujeto histórico mediante la invisibilización y el rechazo, potencian en el corto plazo la búsqueda de otros chivos expiatorios que bien podrían ser ubicados al interior mismo de la sociedad costarricense, provocando una polarización más profunda que la ocasionada por el escenario socio político del país de los últimos 20 años. Personas Jóvenes, desempleadas, sin acceso a estudio, podrían ser eventualmente erigidas como ese nuevo otro social que tanto necesita la sociedad costarricense para construir su identidad.

Es necesario reconocer ese otro sujeto histórico, vincularse a su biografía y sus necesidades, asumirlo como persona con deberes y derechos que lo integren formal y prácticamente a nuestra experiencia cotidiana. Solo así nacerá una sociedad nueva, sin tanto odio y temor como política de las relaciones humanas. Sustituyamos esos rasgos por el afecto. El escenario nos desafía a intentarlo.

* Sociólogo y escritor costarricense. Investigador del Programa de Investigación Migración, Cambio Social e identidades, de IDESPO-UNA. Premio Nacional de Ensayo Aquileo J. Echeverría 2019 con ensayo: “Déjennos pasar: Migraciones y trashumancias en Centroamérica”. Editorial Amargord, España.

[1] Xinia Chávez, Presidenta Ejecutiva ICAFE. Entrevista edición meridiana Telenoticias, 11 de junio de 2020.

[2] ICAFE prepara posibles  escenarios para que crisis sanitaria no afecte cosecha 2020-2021. En www.columbia.co.cr recuperado el 12 de junio de 2020.

[3] OCDE-0IT. (2018). Cómo los inmigrantes contribuyen a la economía de Costa Rica, Éditions OCDE, París,
http://dx.doi.org/10.1787/9789264303867-es.

[4] Ver referencias sobre estas construcciones imaginarias y discursivas en textos como Jiménez Matarrita, Alexander. (2002). El imposible país de los filósofos: el discurso    filosófico y la invención de Costa Rica.  San José, Costa Rica: Editorial Perro Azul; Alvarenga, Patricia. (2005). La identidad amenazada. Los costarricenses ante la inmigración nicaragüense.  En https://ccp.ucr.ac.cr/noticias/migraif/pdf/alvarenga.pdf. Recuperado el 12 de junio de 2020; Sandoval, Carlos (2002) Otros Amenazantes. Los nicaragüenses y la formación de identidades nacionales en Costa Rica. San José, Costa Rica: Editorial UCR.

[5] Directriz DGASLCH-00126-2020. 29 de mayo de 2020.

[6] Pelletier, Paola (2014).  La discriminación estructural en la evolución jurisprudencial de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En https://www.corteidh.or.cr/tablas/r34025.pdf  Recuperado el 12 de junio de 2020

[7] El odio nos toca la puerta. En www.ciperchile.cl.  Recuperado el 12 de junio de 2020.

[8] Jiménez Matarrita, Alexander. (2002). El imposible país de los filósofos: el discurso        filosófico y la invención de Costa Rica.  San José, Costa Rica: Editorial Perro Azul

[9] Lois, Marie (2020). Los estados cierran sus territorios por seguridad…pero los virus están emancipados de sus fronteras. En Geopolíticas, revista de estudios sobre espacio y poder. https://dx.doi.org/10.5209/geop.69370

Colecta de víveres para el pueblo de Tortuguero

Ante la imposibilidad de seguir desarrollando actividades turísticas comunitarias por la pandemia del COVID-19, el pueblo de Barra del Tortuguero invita a la colecta de víveres que se realizará este viernes 12 de junio en al parque de Guápiles.

Puede llevar o enviar su aporte entre 8 de la mañana y 4 de la tarde. En este video de un minuto una representante de la comunidad explica:

Turtle Trax – Proyecto Hogar Tierra

Turtle Trax es una agencia costarricense de voluntarios (tanto para participantes nacionales como internacionales) que promueve la conservación, investigación, transformación social y educación ambiental, principalmente en la Península de Nicoya, Guanacaste, Costa Rica (comunidades costeras que son vulnerables y con ingresos económicos muy limitados). Somos la única organización que hace este tipo de trabajo en el Distrito de Bejuco. Nuestra agencia está aliada con organizaciones conservacionistas y científicas que permiten a nuestros voluntarios tener experiencia en proyectos de investigación con científicos y miembros de la comunidad. Esta alianza nos ayuda a mejorar nuestra comprensión de los ecosistemas costeros para apoyar un futuro sostenible para el sur de la península de Nicoya.

Cada año nuestros proyectos comunitarios y el equipo a cargo son financiados gracias a los ingresos que obtenemos del voluntariado, en su mayoría, internacional, debido a la pandemia del Covid-19 tenemos tres meses sin ingresos económicos, (cabe resaltar que todos nuestros proyectos generan ingresos a la comunidad con servicios de transporte, alimentación, hospedaje de hasta dos cosas más cabinas privadas y locales que monitorean las playas de anidación, entre otros, así que todo lo que nos afecta económicamente también afecta a las comunidades, hay alrededor de 57 personas beneficiadas directamente) y nos estamos preparando para una larga temporada sin visitantes, hasta ahora los proyectos de conservación de tortugas tienen un panorama incierto ya que no hay permisos para hacer trabajo de campo en las playas, las escuelas están cerradas, por lo tanto, nuestras actividades de educación no formal y arte ambiental tampoco pueden realizarse, la iniciativa local que acompañamos para promover el adecuado manejo de residuos sólidos se encuentra paralizado por los efectos de la pandemia, sin embargo, nuestro proyecto de reforestación no para, al contrario, toma más fuerza, tenemos alrededor de 5000 árboles nativos listos para sembrar, pero no tenemos los fondos suficientes para desarrollarlo, por eso estamos buscando colaboraciones, porque no queremos dejar de reforestar, menos en el contexto actual y porque sabemos lo importante que ha sido hasta ahora para las comunidades en las que trabajamos el impacto del proyecto.

Nuestro programa de reforestación Hogar Tierra nace en el 2018, como una plataforma de encuentro comunitario, con el fin de fortalecer los programas de educación y conservación en distintas comunidades costeras en la Península de Nicoya, gracias al esfuerzo colectivo de las organizaciones Turtle Trax, CREMA (Centro de Rescate de Especies Marinas Amenazadas), UESPRA (Unidad Especial de Protección y Rescate Animal), el programa Ecosimbiótico, apoyo de voluntarios nacionales e internacionales y entidades nacionales.

Gracias a la previa experiencia del coordinador y director del presente programa y del proyecto Ecosimbiótico, Edgar Castrillo, se cuenta con una efectiva, estrecha y formal relación con el ICE. Institución que ha colaborado con grandes donaciones de árboles, lo que ha permitido desde el 2011 al proyecto Ecosimbiótico en conjunto con la UCR -Universidad de Costa Rica- y UESPRA la siembra de más de 90 mil árboles en todo el territorio nacional y recientemente dar un mayor enfoque al área de Guanacaste por medio del programa Hogar Tierra.

La iniciativa de escoger esta área para un mayor enfoque, nace desde la preocupación al observar los impactos negativos causados por inadecuadas prácticas ambientales como: la pérdida de cobertura arbórea debido a incendios forestales, uso excesivo de los recursos maderables y expansión de monocultivos y ganadería, contaminación de mantos acuíferos, entre otros. Afectando esto la riqueza biológica de los ecosistemas, un posible aumento en la escasez del recurso hídrico en la zona, erosión y pérdida del suelo, afectación en la calidad del aire, entre otros, de ahí nuestro vínculo con el Corredor Biológico Hojancha Nandayure

Es por estas razones que el programa considera primordial una reforestación con especies nativas con gran importancia ecosistémica, cultural y/o nutricional. Entre las especies donadas tenemos: cocobolo, caoba, cristobal, cortez negro, sotacaballo, cenízaro, guachipelín, guayaquil, tempisque, aceituno, guanábana, entre otros. Acompañadas de especies reproducidas en nuestro vivero tales como: cortez amarillo, cenízaro, cacao, guapinol, carao, espavel, mamón criollo, papaturro, cedro amargo, ceibo barrigón, gallinazo y toda aquella especie arbórea que pueda ser recolectada en fruto o semilla en áreas aledañas.

Como se mencionó anteriormente, nuestro proyecto ha sido, en parte, realizado gracias a donaciones de materiales y colaboración y participación de voluntarios nacionales e internacionales -previamente coordinado por parte de UESPRA y Turtle Trax- en las actividades de: mantenimiento y reconstrucción de vivero, cuido de árboles (transplantes, poda, preparación de camas de germinación), recolección de semilla y reforestaciones, así como la implementación de un proceso en el cual se compromete, con las y los participantes interesados en reforestar, a un acceso gratuito a los árboles y la posibilidad de aumentar el área por reforestar y futura renovación de árboles, siempre y cuando haya un alto compromiso de cuido por parte del participante y sea previamente clarificado y firmado por ambas partes en los formularios correspondientes.

La cobertura del proyecto en el caso de la regeneración arbórea cada vez es más amplia, por eso es importante continuar con el proyecto, por los beneficios para las comunidades y por el mejoramiento ecológico que desde ya se siente por el compromiso de cada persona que ha participado en los últimos dos años asegurando el cuido de los árboles y lo que significa eso para la fauna. Una alianza que tenemos y queremos fortalecer para beneficio de la comunidad es la vinculación de nuestro proyecto de reforestación con un proyecto de producción local, conservación y concientización de miel de abejas nativas que ha traído un nuevo ingreso económico a familias de la zona.

Necesitamos cubrir gastos de alquiler de oficina, donde está instalado el vivero, gastos de mantenimientos del vivero, inversión en herramientas, pago local de transporte y alimentación para cada reforestación, todo esto es dinero que beneficia directamente a la comunidad y necesitamos cubrir los pagos del equipo a cargo para asegurar la sostenibilidad del proyecto.

Esperamos poder recibir voluntariado nacional cuando las medidas tomadas por las entidades nacionales lo permiten, desarrollando cada reforestación con el protocolo requerido, para resguardar la salud de quienes se sumen a esta lucha. Por ahora, nuestro equipo (4 personas) y voluntariado de la comunidad, inclusive niños, estamos con toda la energía para continuar con el trabajo y asegurarnos de que todos los árboles sean sembrados.

Para donaciones: Cuenta en dólares: # 100-02-032-600344-0, Beneficiario: Turtle Trax S.A, Swift: BNCRCRSJ, IBAN: CR09015103210026003448

Para más información: volunteers@turtle-trax – Contactos: Ashley Granados: 8719-2676 / Laura Galera: 8427-4918 (Coordinadoras de voluntariado y proyectos comunitarios) o Édgar Castrillo: 8355-6197 (Coordinador Programa Hogar Tierra).

Además, habilitamos una campaña en una plataforma virtual: “Protecting nature from home/Protegé la naturaleza desde tu casa” en la plataforma GoFundMe: https://www.gofundme.com/f/protecting-nature-from-home con el slogan “Voluntareá desde tu casa”.

Instagram: turtle_trax y Facebook: Turtle Trax

 

Sea parte de SURCOS:
https://surcosdigital.com/suscribirse/

Agenda Cantonal de Mujeres Desamparadeñas sigue aportando a la economía

La Agenda Cantonal de Mujeres Desamparadeñas ACAMUDE quiere aportar al impulso de la economía en esta crisis.

Desde 1996 ACAMUDE desarrolla un programa de capacitación técnica con más de 30 carreras, las cuales, están a la disposición en la modalidad virtual.

Un comunicado de ACAMUDE señala: “Esta labor nos mereció el premio Por la igualdad y la equidad de género 2019 otorgado por la Unión Europea. Se nos reconoció por haber logrado graduar a más de 30 mil personas de escasos recursos”.

En este momento ACAMUDE renovó su compromiso y ofrece a la población la posibilidad de capacitarse por 750 colones la hora de clase.

Se ofrece modalidad virtual, y en cuanto se levante la cuarentena para el sector educación, las opciones presencial o dual.

Pará mayor información puede comunicarse mediante el WhatsApp 8918 1798.

Beatriz Castro Zúñiga es la directora.

La página web para más detalles es http://www.acamude.com

Derecho de respuesta ante publicación de Surcos

2 de junio del 2020

El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) desea aclarar a la opinión pública varias aseveraciones realizadas en la noticia “Esparzol con derecho al agua de vez en cuando”, publicada en el medio Surcos Digital el 29 de mayo.

En esta zona se ubica una urbanización de bienestar social de 240 hogares y un asentamiento informal con 800 casas, para una población estimada de 4472 habitantes.

Por la situación jurídica de las propiedades, el AyA no puede dar servicios regulares con medidores a la comunidad de Esparzol. Sin embargo, con el fin de garantizar el derecho humano al agua, se aprovecha un pozo y un tanque exclusivamente para este asentamiento.

Este pozo producía 3 litros por segundo, pero se vio muy afectado por la época seca de este año y el déficit acumulado de lluvias de los últimos años.

Es importante apuntar que la comunidad de Esparzol se ha interconectado de manera ilegal a las tuberías del AyA y ha suprimido las fuentes públicas instaladas para su abastecimiento, con lo que se ha puesto en riesgo la salud pública y compromete el acceso al agua de toda la comunidad.

Asimismo, en anteriores ocasiones han manipulado los sistemas del AyA, afectando el servicio en la urbanización aledaña. Inclusive, en marzo anterior, rompieron los candados donde se encuentra el pozo, por lo que hubo necesidad del acompañamiento de la Fuerza Pública de parte de los funcionarios del AyA.

Finalmente es imprescindible apuntar que la atención y solución a problemáticas como la que observa el asentamiento de Esparzol, sobrepasan las capacidades del AyA, pues si bien la institución trabaja para garantizar el derecho humano al agua, no es sino con el concurso necesario de la actuación interinstitucional que situaciones como estas se pueden resolver.

Desde el AyA trabajamos y hacemos los esfuerzos para que esa vía de la interinstitucionalidad se active y encuentren los mecanismos para que se pueda brindar el servicio en forma legal y con la sustentabilidad del uso del recurso hídrico.

La Alianza por una Vida Digna y la búsqueda de la confluencia de los movimientos de base de la sociedad

José María Gutiérrez – Héctor Ferlini-Salazar

La Alianza por una Vida Digna es un espacio de lucha cultural que busca contribuir con la generación de pensamiento y de propuestas alternativas a los modelos de desarrollo dominantes, las cuales surjan de amplios procesos de base social en Costa Rica. Procura aportar para que nuestro país se enrumbe por senderos de equidad, solidaridad, respeto a la diversidad y el cuidado y defensa del ambiente, en fin, por senderos de bien común.

La Alianza busca crear un espacio y un clima en el cual los sectores subalternos y que están en lucha por defensa de sus derechos se empoderen, al sentir que sus vivencias y anhelos son compartidos por otros sectores en el país, y que sus afanes a nivel local se enlazan con procesos similares en otros territorios y espacios. Ese clima fortalece la convicción de que, en medio de las dificultades y las crisis actual y pasadas, otro mundo es posible. Al hacerlo, se crean condiciones subjetivas para la organización y la articulación. La ausencia de esa lucha cultural, por el contrario, transmite el mensaje de que no hay alternativas a las visiones dominantes, limitando la esperanza.

Como se ha mostrado en muchas ocasiones, la lucha cultural es la llave de procesos sociales emancipatorios de diversa índole. La misma, sin embargo, debe ajustarse a los contextos y particularidades de territorios y sectores. Los problemas que convocan a la organización han variado y los sectores de la sociedad que muestran mayor dinamismo en lo organizativo también han cambiado. Además de sectores comunitarios, campesinos y sindicales, hoy asumen un papel protagónico la juventud, las mujeres, la población sexualmente diversa, los pueblos indígenas, los sectores ambientalistas y defensores del patrimonio biológico y cultural, y los grupos de intelectuales comprometidos, entre otros.

Este enorme dinamismo que se mueve en las bases de nuestra sociedad genera continuamente planteamientos, propuestas, críticas y soluciones, con una enorme creatividad. Se hace indispensable, en la coyuntura actual y en los tiempos por venir, estrechar lazos y buscar unidad en medio de esta rica diversidad. Se debe buscar la confluencia y comprender que, en medio de las particularidades, hay espacios comunes que le darían una gran fortaleza a estos procesos. La lucha cultural procura generar esos ámbitos de encuentro y articulación.

Hay en marcha una disputa por las ideas. A las visiones dominantes, que han mostrado su decadencia e incapacidad para generar bienestar en esta crisis del COVID-19, se debe anteponer la frescura de visiones de mundo que alimenten la justicia, la equidad y la solidaridad. La Alianza por una Vida Digna procura abrir espacios para que esas visiones alternativas tengan voz, se potencien, se encuentren y se enriquezcan. Esa voz y ese accionar colectivo contribuirán, sin duda, a gestar una sociedad más justa y digna.

Campaña de donación de víveres para 150 familias

Familias de Medio Queso de Los Chiles requieren el apoyo solidario.

Puede ver los detalles en el siguiente afiche:

La recolección se extenderá hasta esta sábado en dos puntos distintos. Igualmente puede coordinar mediante los números de celular que se indica en el afiche para hacer su aporte mediante transferencia de efectivo.