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Territorio Indígena Térraba celebrará el Festival Cultural Filomena Navas en homenaje a la Benemérita de la Patria

El Territorio Indígena Térraba, en Puntarenas, será escenario del Festival Cultural Filomena Navas, Volumen 01, una actividad que rendirá homenaje a Filomena Navas Salazar, recientemente declarada Benemérita de la Patria, mediante una programación que combina patrimonio cultural, memoria histórica, arte y saberes indígenas.

El festival se realizará los días 24 y 25 de julio de 2026 y ofrecerá una amplia agenda de actividades abiertas al público, orientadas a fortalecer el reconocimiento de la identidad cultural del pueblo térraba y de la trayectoria de una de sus figuras más representativas.

Filomena Navas Salazar fue declarada Benemérita de la Patria el 24 de marzo de 2026, como reconocimiento a su legado en favor de la preservación de la cultura, la identidad y los derechos del pueblo indígena Térraba. Esa declaratoria constituyó un reconocimiento nacional a una vida dedicada a la transmisión de conocimientos, la defensa de la memoria colectiva y el fortalecimiento de las tradiciones de su comunidad.

El festival busca precisamente proyectar ese legado hacia las nuevas generaciones mediante espacios de encuentro entre la cultura ancestral, el patrimonio arqueológico, las expresiones artísticas y la participación comunitaria.

Amplia programación cultural

Durante los dos días del festival se desarrollarán diversas actividades, entre ellas:

  • exhibición del Museo del Oro con su colección precolombina;

  • exposición del Museo Indígena Contemporáneo;

  • presentación de grupos de danzas culturales;

  • talleres;

  • exposición y venta de artesanías;

  • exposición y venta de productos agrícolas;

  • exhibición y venta de máscaras;

  • conversatorios;

  • caminatas;

  • camping.

La organización informa que todas estas actividades se realizarán en el Territorio Indígena Térraba, en la provincia de Puntarenas.

Las personas interesadas en obtener más información pueden comunicarse al teléfono +506 8419 0156.

El Festival Cultural Filomena Navas nace con el propósito de consolidarse como un espacio permanente de encuentro en torno a la memoria, la cultura y la identidad indígena, teniendo como inspiración el legado de Filomena Navas Salazar, cuya trayectoria continúa siendo un referente para la preservación del patrimonio cultural costarricense.

Sobre la marina y la terminal de cruceros: Limón no necesita otro dueño

Francisco Guevara Matarrita

Si Costa Rica puede endeudarse por aproximadamente setecientos setenta millones de dólares para modernizar la carretera San José–San Ramón, ¿por qué se presenta como inevitable buscar un inversionista privado —probablemente extranjero— para financiar una Marina y Terminal de Cruceros en Limón cuyo costo se aproxima a los novecientos millones de dólares?

La pregunta no es caprichosa. Tampoco nace del rechazo automático a la inversión privada ni de una visión cerrada frente al capital internacional. Surge de una contradicción que el país tiene la obligación de explicar con transparencia: para algunas obras públicas, el Estado aparece con toda su fuerza financiera, su garantía soberana, su capacidad de endeudamiento y el respaldo del presupuesto nacional; pero cuando se trata de desarrollar el patrimonio estratégico de Limón, el mismo Estado parece llegar con los bolsillos vacíos, dispuesto a ofrecer terrenos, infraestructura, derechos de explotación e ingresos futuros para convencer a un tercero de que haga lo que Costa Rica ni siquiera se ha propuesto intentar directamente.

Ahí está el verdadero problema.

El financiamiento de la carretera San José–San Ramón demuestra que el país conserva capacidad para contratar créditos internacionales de gran magnitud. El dinero tampoco nace dentro de nuestras fronteras: proviene de organismos financieros internacionales. Sin embargo, en ese caso es la República la que negocia, se endeuda y responde. El Estado costarricense conserva la titularidad de la infraestructura y asume la responsabilidad de ejecutar una obra considerada estratégica para el desarrollo nacional.

Para Limón, en cambio, se impulsa otra narrativa: que la Marina y Terminal de Cruceros requiere necesariamente un socio estratégico que aporte el capital, asuma el financiamiento y recupere su inversión mediante la explotación económica del proyecto durante varias décadas.

Pero el capital privado no llega como peregrino ni como benefactor. Llega buscando rentabilidad.

Quien aporte centenares de millones de dólares exigirá condiciones suficientes para recuperar su inversión, cubrir sus costos financieros, compensar los riesgos asumidos y obtener ganancias. Eso es normal dentro de la lógica empresarial. Lo que no es normal es que el Estado omita discutir, con la misma seriedad, cuánto patrimonio público deberá comprometerse, cuáles ingresos se compartirán, qué decisiones dejará de controlar JAPDEVA y cuánto valor económico saldrá de Limón durante el periodo contractual.

El inversionista pondrá dinero. Limón pondrá el territorio, la ubicación, el litoral, la infraestructura, el acceso marítimo, la vocación portuaria, la actividad turística y la posibilidad misma de hacer rentable el negocio.

No puede hablarse entonces como si solamente una de las partes estuviera aportando valor.

Una carretera recibe garantía soberana; Limón recibe una promesa

Para financiar la carretera, el Estado ofrece su respaldo soberano. No necesita hipotecar físicamente cada kilómetro del corredor porque detrás del préstamo se encuentra la capacidad fiscal, presupuestaria e institucional de toda la República.

Para financiar el proyecto limonense, por el contrario, se pretende que JAPDEVA llegue a la mesa aportando sus bienes, su patrimonio y sus posibilidades de explotación, mientras el inversionista aporta el financiamiento.

La diferencia no es menor.

En un modelo, el Estado se endeuda para conservar la obra pública. En el otro, procura evitar el endeudamiento directo permitiendo que un tercero participe durante décadas en el aprovechamiento económico del proyecto.

La pregunta que debe formularse el país es sencilla: ¿resulta verdaderamente más barato evitar una deuda pública si el precio consiste en compartir por cuarenta años los ingresos, el control y las decisiones sobre activos públicos de enorme valor?

Una obligación financiera aparece claramente en los presupuestos. La pérdida gradual del control sobre el patrimonio público suele esconderse entre contratos, cláusulas de exclusividad, garantías de ingresos, compromisos de largo plazo y fórmulas financieras difíciles de comprender para la ciudadanía.

Una deuda se ve. Una mala alianza puede disfrazarse de progreso hasta que sea demasiado tarde.

No se trata de cerrarle la puerta a la inversión

Limón necesita inversión. Muchísima.

Necesita infraestructura turística, portuaria y urbana. Necesita empleo de calidad, encadenamientos productivos, formación técnica, nuevos servicios, revitalización comercial y oportunidades para sus comunidades. Negarse de manera absoluta a la participación privada sería tan irresponsable como entregar el proyecto sin comparar alternativas.

El debate serio no consiste en escoger entre inversión o abandono. Consiste en decidir bajo qué condiciones se invierte, quién dirige el desarrollo, cómo se distribuyen las ganancias y qué permanece en manos públicas.

La inversión privada podría participar en la construcción de hoteles, comercios, restaurantes, servicios turísticos, operación de determinados componentes o desarrollos inmobiliarios complementarios. También podría integrarse mediante contratos específicos, concursos transparentes y obligaciones claras de inversión.

Lo que debe rechazarse es la idea de que para recibir inversión Limón tiene que entregar el timón.

La experiencia histórica aconseja prudencia. Los grandes proyectos suelen anunciar empleo, prosperidad, modernización y oportunidades. Sin embargo, cuando la estructura contractual está mal diseñada, las comunidades terminan recibiendo empleos periféricos mientras las utilidades, las decisiones estratégicas y los negocios de mayor valor quedan en otras manos.

Limón no puede conformarse con cargar maletas, limpiar habitaciones, vigilar instalaciones o vender recuerdos alrededor de un proyecto construido sobre su propio territorio.

Debe participar en la propiedad, en la dirección, en los servicios, en las cadenas de suministro y en la riqueza generada.

El Estado debe llegar a negociar con capital y con autoridad

El peor escenario no es la presencia de un inversionista extranjero. El peor escenario es un Estado débil negociando con una corporación poderosa.

Cuando el Estado llega sin financiamiento, sin estudios independientes, sin alternativas y con urgencia política por anunciar el proyecto, deja de negociar desde una posición soberana. Comienza a negociar desde la necesidad.

Y quien negocia necesitado casi siempre concede más de lo que debería.

Por eso, antes de escoger una alianza estratégica, Costa Rica debió estudiar y presentar públicamente todas las opciones posibles: financiamiento soberano, créditos multilaterales para JAPDEVA, ejecución por etapas, fideicomisos públicos, emisión de bonos respaldados por los ingresos futuros del proyecto, participación de la banca estatal, inversión de fondos institucionales bajo condiciones prudentes y alianzas específicas para componentes determinados.

No se trata de afirmar que cualquiera de estas opciones sea automáticamente mejor. Se trata de exigir que sean comparadas con números, plazos, riesgos y beneficios.

¿Cuánto costaría el financiamiento público?

¿Cuánto recibiría el socio privado?

¿Qué porcentaje de los ingresos conservaría JAPDEVA?

¿Cuáles bienes se aportarían?

¿Qué garantías exigiría el inversionista?

¿Quién asumiría los sobrecostos?

¿Qué ocurriría si el flujo de cruceros o turistas resulta menor al proyectado?

¿Cuáles actividades quedarían reservadas para empresas limonenses?

¿Cuánto empleo permanente se generaría realmente?

¿Quién controlaría las tarifas, los alquileres y los servicios?

Sin respuestas claras, hablar de una alianza estratégica es pedirle al pueblo que entregue confianza a cambio de una maqueta.

Limón no es un terreno baldío a la espera de un salvador

Existe una vieja costumbre nacional de tratar a Limón como si su territorio estuviera disponible para el próximo gran proyecto concebido desde fuera.

Se habla del Caribe como plataforma logística, puerto, corredor, enclave turístico o espacio de inversión. Muy pocas veces se habla de Limón como sujeto del desarrollo, con capacidad para decidir su propio futuro y participar directamente en la riqueza que produce.

La provincia ha aportado puertos, ferrocarril, banano, cacao, turismo, biodiversidad, cultura y una ubicación estratégica invaluable. A cambio, ha soportado desempleo, deterioro de infraestructura, desigualdad, contaminación y promesas repetidas.

Por eso, una Marina y Terminal de Cruceros no puede ser presentada únicamente como una obra arquitectónica. Debe ser concebida como una herramienta para reconstruir la economía regional.

Si el proyecto solamente sirve para que una compañía explote durante décadas un punto privilegiado del litoral mientras JAPDEVA recibe una participación secundaria, habremos construido infraestructura sin construir desarrollo.

Y una obra enorme puede seguir siendo pequeña cuando sus beneficios no alcanzan al pueblo.

La misma confianza que se le otorga al centro del país

La carretera San José–San Ramón es considerada suficientemente importante para recibir financiamiento internacional con garantía soberana. El Estado acepta asumir deuda porque entiende que la infraestructura generará beneficios económicos y sociales de largo plazo.

¿Por qué no puede aplicarse un razonamiento semejante a Limón?

Una Marina y Terminal de Cruceros podría producir ingresos propios mediante servicios portuarios, turismo, comercio, alquileres, hoteles, restaurantes y otras actividades. Es decir, no se trata necesariamente de una obra sin capacidad de repago.

Si el proyecto es financieramente atractivo para un inversionista privado, también debería ser suficientemente atractivo para estudiar una participación pública robusta.

Si existen ingresos capaces de devolver centenares de millones de dólares al inversionista y producirle utilidades, entonces existen ingresos que podrían respaldar una estructura pública, institucional o mixta en la que JAPDEVA conserve una posición dominante.

No es razonable socializar la infraestructura y privatizar la rentabilidad.

Tampoco es aceptable que el Estado utilice toda su fuerza para respaldar obras en el centro del país, mientras en Limón se limita a ofrecer el patrimonio público para seducir capital extranjero.

Invertir sin entregar

Costa Rica necesita cooperación internacional, financiamiento externo y capital privado. Ningún país serio puede encerrarse en sí mismo.

Pero abrirse al mundo no significa arrodillarse ante el capital.

Una alianza verdadera exige equilibrio. Cada parte aporta, cada parte arriesga y cada parte recibe una proporción justa de los beneficios. Para alcanzar ese equilibrio, el Estado no puede presentarse como propietario pobre de un patrimonio rico.

Debe llegar con estudios propios, capacidad técnica, financiamiento parcial, alternativas reales y reglas previamente definidas.

Debe establecer que los bienes públicos no se transfieren ni se comprometen más allá de lo estrictamente necesario.

Debe garantizar que los ingresos de JAPDEVA crezcan y no se conviertan en una compensación simbólica.

Debe asegurar participación empresarial limonense, contratación local, capacitación, transferencia tecnológica y reinversión regional.

Debe proteger el ambiente, el acceso público al litoral y el interés de las generaciones futuras.

La inversión que llega para complementar al Estado puede ser bienvenida. La inversión que pretende sustituirlo, condicionarlo o desplazarlo debe ser examinada con lupa.

Limón no necesita otro dueño

Esta es, en el fondo, una discusión sobre soberanía económica.

No basta con afirmar que la propiedad formal continuará siendo pública si, durante décadas, la capacidad real de explotar, decidir y obtener beneficios queda condicionada por un socio privado.

La soberanía no se conserva únicamente con un título inscrito. También se ejerce controlando las decisiones, los ingresos, los plazos y el destino de la riqueza.

Limón no necesita que una corporación extranjera venga a descubrir el valor de su costa. Ese valor lo conocen desde hace generaciones quienes han vivido, trabajado y sostenido la provincia.

Tampoco necesita discursos que presenten cualquier inversión como salvación. El desarrollo no puede construirse desde la gratitud hacia quien llega con dinero, sino desde la dignidad de quien sabe lo que aporta a la negociación.

El país debe decidir si la Marina y Terminal de Cruceros será una obra pública con participación privada o un negocio privado sostenido sobre patrimonio público.

Esa diferencia determinará quién recogerá sus frutos durante las próximas décadas.

La pregunta inicial sigue en pie: si Costa Rica puede movilizar setecientos setenta millones de dólares para una carretera, ¿por qué no puede construir una solución financiera sólida para el principal proyecto turístico y portuario de Limón?

La respuesta no puede ser simplemente que no hay dinero.

Hay capacidad de endeudamiento cuando existe voluntad política. Hay garantía soberana cuando el Gobierno considera prioritaria una obra. Hay creatividad financiera cuando el poder decide encontrarla.

Lo que Limón exige no es aislamiento, rechazo al capital ni privilegios. Exige igualdad en la manera en que el Estado respalda el desarrollo nacional.

Porque Limón no necesita otro dueño.

Necesita inversión, planificación y un Estado que no llegue con las manos vacías a negociar sobre patrimonio público.

La IA redefine las prácticas del ordenamiento territorial

El crecimiento urbano, la presión sobre los recursos naturales, los efectos del cambio climático y la necesidad de contar con información confiable para la toma de decisiones colocan el ordenamiento territorial entre los principales desafíos de Costa Rica. La Universidad Nacional (UNA) organiza el VIII Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial y Tecnologías de Información Geográfica (CIOTTIG 2026), un encuentro que reunirá a personas especialistas, investigadoras, estudiantes y profesionales de distintos países.

Promover el intercambio académico y técnico sobre los aportes de la inteligencia artificial y las tecnologías geoespaciales en la planificación, gestión y sostenibilidad del territorio, impulsando la cooperación internacional y la innovación interdisciplinaria.

La actividad adquiere relevancia en un momento en que la región enfrenta complejos fenómenos como inundaciones, deslizamientos, expansión urbana, conflictos por el uso del suelo y la necesidad de fortalecer la planificación frente a los efectos del cambio climático. En este escenario, el análisis territorial y las tecnologías de información geográfica aportan información para comprender mejor estos procesos y acompañar la toma de decisiones.

Como parte de la convocatoria, el comité organizador mantiene abierto el período para la presentación de ponencias hasta el 07 de agosto. La invitación está dirigida a personas investigadoras, profesionales, estudiantes y representantes de instituciones que desarrollen trabajos relacionados con el ordenamiento territorial y las tecnologías de información geográfica

El VIII CIOTTIG forma parte de una red internacional que desde 2010 promueve el intercambio académico sobre planificación territorial y geotecnologías en distintos países de América Latina, y en esta edición tendrá como sede la Universidad Nacional. El Programa para la Promoción de la Gestión y el Ordenamiento del Territorio, y el Programa en Ciencias de la Información Geográfica Aplicada, ambos de la Escuela de Ciencias Geográficas, son los principales organizadores.

Las personas interesadas en conocer los ejes temáticos, los requisitos para presentar ponencias y el cronograma del congreso pueden consultar el sitio web oficial del evento.

Más información: VIII Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial y Tecnologías de Información Geográfica (CIOTTIG 2026)

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Foro analizará ordenamiento territorial, planes reguladores y participación comunitaria

La Alianza por una Vida Digna y SURCOS Digital invitan al foro en vivo «Ordenamiento territorial, planes reguladores y participación comunitaria», un espacio de análisis y diálogo sobre los desafíos que enfrentan las comunidades en torno a la planificación del territorio, la gestión del desarrollo y la participación ciudadana en los procesos de ordenamiento territorial.

La actividad se realizará el jueves 16 de julio, a las 6:00 p.m., y será transmitida mediante Facebook Live de SURCOS Digital.

El foro reunirá a especialistas y personas vinculadas directamente con procesos de investigación y organización comunitaria relacionados con el desarrollo territorial.

Participará Leonardo Merino Trejos, investigador del Programa Estado de la Nación, quien aportará elementos de análisis sobre los procesos de planificación territorial desde la investigación nacional.

También intervendrá Andrea Mora Villegas, del Movimiento Cahuita Unida, organización comunitaria que ha impulsado diversas acciones relacionadas con la defensa del territorio y la participación ciudadana.

El panel contará además con la participación de Marino Marozzi Rojas, doctor en Economía Aplicada, experto en Economía Territorial, quien ofrecerá una perspectiva especializada sobre el desarrollo económico y la planificación territorial.

Completa el panel Javier Sánchez Valverde, presidente de la Asociación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de los Cerros de Escazú (CODECE), organización que ha desarrollado una amplia labor en la protección del patrimonio natural y el ordenamiento territorial basado en la participación comunitaria.

El foro propone generar un espacio de intercambio sobre la importancia de los planes reguladores, el ordenamiento del territorio y la participación activa de las comunidades en la definición de las políticas que inciden sobre el uso del suelo, la conservación ambiental y el desarrollo local.

La actividad es abierta al público y podrá seguirse en directo a través de la transmisión por Facebook Live de SURCOS Digital.

Definen iniciativas de política territorial para el Norte–Norte

Johnny Núñez Zúñiga, periodista – O.C-UNA

Durante una reciente jornada de trabajo se definieron las seis áreas estratégicas y el acompañamiento de la Universidad Nacional (UNA)

Como parte del proceso de ejecución de la política territorial Norte–Norte con visión hacia 2050, la Vicerrectoría de Extensión, diversas unidades académicas de la Universidad Nacional (UNA) y líderes comunales de Upala, Guatuso y Los Chiles realizaron un segundo encuentro de trabajo, en el que se analizaron seis de las diez iniciativas estratégicas planteadas en una fase inicial.

El encuentro, que se organizó en Guatuso, se centró en definir posibles vías de acompañamiento académico en áreas clave como la gobernanza del agua y gestión del riesgo, turismo con identidad cultural, desarrollo agroproductivo, titulación de tierras en asentamientos del Instituto de Desarrollo Rural (Inder), capacitación municipal y la protección de corredores biológicos.

La vicerrectora de Extensión de la UNA, Yolanda Pérez, destacó que la academia aportará su capacidad docente, infraestructura y experiencia técnica para fortalecer las acciones en los territorios. En ese marco, anunció la puesta en marcha de la iniciativa Costa Rica Aprende con la U Pública en el Territorio, mediante la cual personal académico y jubilado se desplazará a las comunidades para compartir conocimientos y promover el diálogo de saberes con actores locales.

Asimismo, se prevé la articulación con diversas instituciones para atender problemáticas como el turismo y la gestión del recurso hídrico. Pérez añadió que, tras la identificación de proyectos, la siguiente etapa consistirá en la formulación de programas y acciones académicas específicas, las cuales se presentarán en un tercer encuentro en Upala.

Estrategias en acción

En materia de corredores biológicos, Omar Barrantes, académico de la Escuela de Ciencias Geográficas, explicó que se priorizaron proyectos urgentes para atender la vulnerabilidad de estos sistemas y su relación con actividades productivas. Entre ellos destacan: el monitoreo de humedales, inventarios de fauna y flora, evaluación de la degradación de ecosistemas y análisis de la ausencia de pasos de fauna silvestre. A la vez, se definieron los ejes transversales para la ejecución de un programa o proyecto de investigación en colaboración con la UNA.

Respecto al turismo con identidad cultural, se busca posicionar la región Norte– Norte como un destino que genere empleo e ingresos, y contribuya a reducir la migración. Claudia Silva, presidenta de la Cámara de Turismo de Río Celeste y Bijagua (Caturi), subrayó la necesidad de articular esfuerzos entre el sector empresarial, instituciones y academia para comercializar la oferta turística. Señaló que, aunque territorios como Upala, Aguas Claras, Dos Ríos y Gavilán presentan mayor desarrollo, aún requieren de mayor auge. Y en el caso de Los Chiles, se necesita un impulso más decidido.

En el ámbito agroproductivo, el catedrático jubilado Manuel Barahona indicó que el principal reto identificado es la comercialización. “Se trata del eslabón crítico de la cadena productiva, donde se requiere apoyo inmediato y estrategias sostenidas a partir de 2027”.

En esa misma línea, Kenneth Serrano, del Centro Agrícola Cantonal de Los Chiles, coincidió en que, pese a la capacidad productiva existente, el principal obstáculo es la colocación de los productos en el mercado. “Los productores son capaces de producir y contar con diversos sistemas y productos, pero el “cuello de botella” principal es la venta de sus cosechas. En áreas como producción, siembra, mercadeo, estrategias y valor agregado, el acompañamiento de la UNA sería de gran ayuda al sector”, afirmó.

En cuanto a la formación comunitaria y municipal, Adilia Reyes, presidenta del Concejo Municipal de Upala, destacó la necesidad de capacitación en procesos presupuestarios y gestión de recursos humanos. “La UNA es un aliado clave para fortalecer las capacidades institucionales en la región”, indicó.

Axel Solís, presidente del Concejo Municipal de Los Chiles, manifestó que la UNA ha tenido una presencia prolongada en la región, brindando asesoría técnica vital a los gobiernos locales, que a menudo tienen limitaciones presupuestarias significativas. “Su asistencia técnica es fundamental para gestionar proyectos y desarrollar obras, al compensar la falta de recursos humanos especializados en los gobiernos locales”, subrayó Solís.

Sobre la titulación de tierras, el académico de la Escuela de Geografía, Catastro y Geodesia de la UNA, Steven Oreamuno, enfatizó la importancia de reactivar y fortalecer el convenio con el Inder para mejorar la titulación de tierras en los tres cantones involucrados, dado que esto impide la generación de recursos para los gobiernos locales.

En gobernanza del agua y gestión del riesgo, la académica del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la UNA, Nelly López, advirtió que se trata de desafíos complejos que exigen un abordaje sostenido y de largo plazo. Señaló que el proceso debe iniciar con actividades académicas y evolucionar hacia proyectos o programas que atiendan de forma integral las necesidades de los tres cantones. Además, subrayó la importancia de incorporar la percepción de riesgos y amenazas naturales —como eventos hidrometeorológicos, actividad volcánica y contaminación— que afectan las fuentes de agua.

La próxima fase contemplará la formulación de programas y proyectos académicos específicos según cada temática.

Le invitamos a ampliar esta información con el siguiente video

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Advertencia al pueblo tribal de Cahuita

Bernardo Archer Moore, presidente de ACUDHECA.

Bernardo Archer Moore
Adulto Mayor de Cahuita
Presidente de ACUDHECA

En días recientes se informó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) inició el análisis preliminar de una petición presentada por el señor Marco Vinicio Levy Virgo en representación del denominado «Pueblo Tribal Afrodescendiente de Limón».

Más allá de quiénes estén siendo representados en dicha gestión, es importante que los habitantes de Cahuita comprendan las posibles implicaciones de algunas de las pretensiones divulgadas públicamente, especialmente aquellas relacionadas con los llamados «derechos territoriales colectivos» y el denominado «saneamiento territorial».

Según la información difundida, la propuesta persigue el reconocimiento de un territorio colectivo afrodescendiente, acompañado de procesos de delimitación, demarcación y titulación.

En este modelo, la propiedad dejaría de estar inscrita a nombre de personas individuales para pasar a formar parte de una figura jurídica colectiva que representaría a la comunidad.

Esto implica que las tierras quedarían sujetas a un régimen especial donde no podrían venderse, hipotecarse ni transmitirse libremente mediante los mecanismos tradicionales de propiedad privada.

La principal interrogante es cómo afectaría este modelo a los actuales propietarios afrodescendientes que poseen escrituras debidamente inscritas en el Registro Nacional y cuyos derechos han sido ejercidos durante generaciones.

La experiencia costarricense demuestra que los procesos de saneamiento territorial no siempre se desarrollan sin conflictos.

Desde el año 2010, diversos territorios indígenas del país han enfrentado disputas por la tierra, enfrentamientos sociales, desplazamientos y hechos de violencia derivados de reclamaciones territoriales superpuestas.

Casos como Salitre, Térraba, Cabagra, Ujarrás, Boruca, China Kichá y, más recientemente, Keköldi-Cocles, evidencian la complejidad de estos procesos.

Por ello, antes de respaldar cualquier propuesta territorial colectiva, resulta indispensable analizar cuidadosamente sus consecuencias jurídicas, económicas y sociales. Y asegurarse que sean congruentes con nuestra cultura, costumbres y ética de convivencia comunitaria.

Tengamos presentes siempre: Que no todo lo que suena bien necesariamente beneficia a todos por igual.

Los peores actos de injusticia siempre han venido ocultados detrás de una fina retórica de engaño.

Cuando se trata de asuntos legales, es importante buscar el significado jurídico de cada palabra sofisticada o «rimbombante» como, por ejemplo:

… «saneamiento territorial y derecho colectivo de las tierras de un territorio tribal«.

De esta manera, reducimos el riesgo de ser engañados, como lamentablemente lo fueron nuestros ancestros.

Los habitantes de Cahuita deben informarse, participar y exigir transparencia sobre cualquier iniciativa que pueda afectar sus derechos de propiedad, el patrimonio heredado de sus antepasados y la capacidad de transmitir esos bienes a las futuras generaciones.

La defensa de nuestros derechos históricos exige reflexión, información y participación consciente.

Cuando una comunidad invierte en su memoria, también construye su futuro: Maraya Jiménez culmina una etapa de formación que nació en Cahuita

Hace poco más de una década, una joven de Cahuita comenzó a participar en un proyecto comunitario que buscaba recuperar la memoria histórica escondida bajo las aguas del Caribe costarricense. Ese camino, construido colectivamente por familias, personas buceadoras, pescadores, juventudes, organizaciones sociales, instituciones públicas y especialistas nacionales e internacionales, permitió que el pasado 24 de junio de 2026 Maraya Jiménez Taysigue culminara en la Universidad de Cádiz, España, una etapa fundamental de su formación en el Máster en Arqueología Náutica y Subacuática.

Maraya Jiménez Taysigue

Más que un logro individual, la culminación de esta etapa representa el resultado de un proceso comunitario que durante años apostó por la formación de liderazgos locales para fortalecer la protección del patrimonio cultural subacuático y la memoria histórica del Caribe Sur.

Maraya es presidenta del Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCBEEM), organización comunitaria a la que se integró siendo adolescente y desde la cual ha participado en iniciativas de ciencia ciudadana, conservación marina, arqueología subacuática comunitaria y recuperación de la historia afrodescendiente e indígena de Cahuita.

Durante estos años, el CCBEEM ha impulsado un modelo de trabajo basado en la participación comunitaria que reúne juventudes afrodescendientes, indígenas Bribri y Cabécar, personas pescadoras, personas mayores, instituciones públicas, universidades y especialistas de distintos países. Ese proceso permitió consolidar investigaciones que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional, entre ellas la identificación científica de dos barcos esclavistas naufragados frente al Parque Nacional Cahuita, vinculados al desembarco de cientos de personas africanas en marzo de 1710, un hallazgo que ha contribuido a reescribir parte de la historia del Caribe costarricense.

La oportunidad de cursar estudios avanzados en España surgió gracias al reconocimiento alcanzado por ese trabajo comunitario y al respaldo de instituciones como la UNESCO y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España. Sin embargo, la posibilidad de concretar esa formación dependió también de una amplia campaña de solidaridad impulsada desde la propia comunidad.

Mediante la iniciativa «Colón por Colón, euro por euro, dólar por dólar», numerosas personas, familias, organizaciones, rifas comunitarias, actividades de buceo y donaciones hicieron posible financiar la permanencia de Maraya en Cádiz. La campaña se convirtió en una expresión concreta de confianza en la capacidad de las juventudes del Caribe Sur para devolver ese conocimiento a sus comunidades.

En una declaración enviada a SURCOS, Maraya expresó que este proceso ha sido posible gracias al respaldo recibido:

«Todo esto ha sido gracias a la comunidad del Caribe Sur y de Costa Rica en general, la comunidad que me ha apoyado y me ha acuerpado económicamente, emocionalmente y en muchos otros sentidos. Me siento muy feliz.»

La joven explicó además que la ceremonia realizada el 24 de junio marca la culminación de una etapa, pero no el final de su formación. Actualmente participa en prácticas arqueológicas en la bahía de Algeciras, donde fortalece conocimientos en prospección, excavación, registro y uso de tecnologías aplicadas a la arqueología subacuática. Posteriormente regresará a Costa Rica para concluir su tesis, prevista para septiembre, y más adelante realizará prácticas profesionales en Campeche, México, especializadas en patrimonio cultural subacuático.

Por esa razón, y atendiendo la precisión realizada por la propia Maraya, esta publicación consigna correctamente que culminó esta etapa del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática. Una vez aprobada su tesis obtendrá el título profesional correspondiente.

La investigación que desarrolla se encuentra estrechamente vinculada con la experiencia del CCBEEM y con el modelo de participación comunitaria construido en Cahuita. Esa continuidad también se refleja en la ponencia que presentará durante el I Congreso de Patrimonio Cultural de la Universidad de Costa Rica, titulada «Reconectando las raíces del Caribe Sur: gestión comunitaria del patrimonio cultural subacuático en Cahuita, Costa Rica», donde expone cómo las comunidades pueden convertirse en protagonistas de la investigación, protección y apropiación social de su patrimonio.

El proceso vivido por Maraya también ha encontrado eco entre personas descendientes de quienes protagonizaron la historia recuperada por estas investigaciones. Familiares de Miguel Maroto —africano de 16 años que desembarcó libre en las costas de Cahuita tras el naufragio de 1710 y cuyos descendientes viven hoy en Costa Rica— enviaron un mensaje a la comunidad en el que expresan:

«Muchísimas gracias por compartir la información, sin duda alguna un gran logro para todos ustedes que tanto han trabajado. Muchos éxitos para Maraya y a ustedes como comunidad en esta nueva etapa.»

Ese reconocimiento resume el significado de un proceso que trasciende la formación académica de una persona. Durante más de una década, la comunidad de Cahuita ha demostrado que la recuperación de la memoria histórica puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad, formar nuevos liderazgos, proteger el patrimonio cultural y natural y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.

La historia de Maraya Jiménez Taysigue es, en ese sentido, también la historia de una comunidad que decidió invertir en el conocimiento como forma de construir su futuro.

SURCOS invita a conocer el testimonio de Maraya Jiménez sobre este proceso de formación y sobre el papel que han tenido la organización comunitaria y la participación ciudadana en la recuperación de la memoria histórica y el desarrollo local; para ello presentamos el video compartido por el CCBEEM.

Apuestan por turismo para fortalecer identidad cultural

La comunidad de San Juan, en Santa Cruz de Guanacaste, avanza en la construcción de una estrategia turística orientada a articular emprendimientos locales y ofrecer experiencias organizadas para visitantes mediante una operadora turística comunitaria. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Desarrollo Integral (ADI), cuenta con el acompañamiento académico del Observatorio Regional Chorotega y del Centro Mesoamericano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (Cemede) de la Universidad Nacional (UNA).

Mario Rodríguez, integrante de la ADI de San Juan, explicó que el proyecto surge ante la necesidad de aprovechar el talento, las habilidades y la experiencia de los habitantes mediante el fortalecimiento de las actividades emprendedoras existentes. Como parte del proceso, la organización promueve espacios para consolidar y dar visibilidad a la oferta local de productos y servicios.

La iniciativa busca transformar este patrimonio en experiencias vivas para los visitantes, más allá del registro documental, permitiendo compartir las tradiciones tal como se viven en la comunidad y fortaleciendo, al mismo tiempo, la conservación cultural y el desarrollo turístico.

La propuesta integra distintas actividades económicas, entre ellas gastronomía, artesanía y comercialización de productos provenientes de fincas agrícolas y ganaderas. Además, contempla el apoyo de la UNA mediante procesos de formación y transferencia de saberes para fortalecer competencias, elevar la calidad de la oferta y ampliar oportunidades de comercialización.

Academia en acción

Según Laura Obando, coordinadora del Observatorio, el principal aporte del modelo consiste en organizar la oferta turística de manera colectiva y superar el enfoque tradicional de apoyo aislado a los emprendimientos. “Este proceso busca encadenar iniciativas comunitarias para fortalecer la experiencia turística y generar mayores oportunidades para San Juan”, señaló.

Obando indicó que el trabajo desarrollado durante varios años mediante extensión universitaria permitió identificar el potencial del territorio para integrar actividades productivas dentro de una propuesta conjunta. “La meta es conectar servicios y ofrecer al visitante una experiencia más completa mediante una operadora turística local”, añadió.

Como parte del proceso, el Cemede incorporaría un componente orientado al rescate y valorización del patrimonio cultural inmaterial de Santa Cruz, reconocido por su riqueza folclórica. El trabajo se enfoca en documentar tradiciones y expresiones vinculadas al Santo Cristo de Esquipulas, con el propósito de preservar tradiciones que forman parte de la identidad local.

Yolanda Pérez, vicerrectora de Extensión de la UNA, explicó que una de las formas en que la academia podría contribuir con la comunidad de San Juan es mediante un fondo concursable que debe ser presentado por el académico responsable de la región y orientado a atender necesidades reales del territorio.

Pérez afirmó que este mecanismo parte de una premisa clara: las iniciativas deben construirse junto con las comunidades y no desde espacios institucionales. Para ello, se promueve la escucha activa como vía para reconocer prioridades y detectar oportunidades de desarrollo. “Entonces, ¿cómo promover en este espacio una ruta turística? Conociendo un poco las fortalezas que ellos tienen como organización y también en articulación con otras instancias”, señaló la académica.

La iniciativa busca convertir el patrimonio local en experiencias vivas para los visitantes, fortaleciendo la conservación cultural y el turismo comunitario.

Le invitamos a conocer más información mediante el siguiente video:
https://youtu.be/r-JOfHRe0Xg?si=-bQLFaOF_4aAcZRJ

UNA apoya desarrollo local en regiones fronterizas vulnerables

Como parte del encuentro de la Vicerrectoría de Extensión con extensionistas de la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional (UNA), realizado a mediados de junio, se visitó la comunidad fronteriza de Santa Cecilia de La Cruz para conocer de primera mano las necesidades de organizaciones agrícolas locales y dar seguimiento al proyecto Edufrontera, impulsado por el Centro Mesoamericano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (Cemede) de la UNA, con respaldo del Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Inder).

La iniciativa busca fortalecer las capacidades organizativas de líderes de asociaciones comunitarias ubicadas en territorios fronterizos, como una estrategia para mejorar la calidad de vida y promover un desarrollo local sostenible ante condiciones de vulnerabilidad social, económica y ambiental.

Sandra Lezcano, investigadora del Cemede y coordinadora del proyecto, explicó que Edufrontera surgió hace tres años a partir de una solicitud del Inder para acompañar inicialmente a siete organizaciones campesinas en procesos de formulación y gestión de proyectos. “Es un buen ejemplo de la importancia de la participación de la universidad pública en espacios de gobernanza territorial y de cómo es posible contribuir a los esfuerzos que realizan otros actores de la región mediante la articulación de recursos orientados a sectores vulnerables”, señaló Lezcano.

Actualmente, la iniciativa trabaja junto con el Inder en la formulación de proyectos para la organización de agricultores Tierra Prometida, la Asociación de Mujeres de La Virgen de La Cruz y una propuesta impulsada por la Asociación de Desarrollo de la comunidad de Caoba que sería presentada ante la Dirección Nacional de Desarrollo de la Comunidad (Dinadeco).

Elba González, representante legal de la Asociación de Mujeres de La Virgen de La Cruz, indicó que esperan recibir apoyo para diseñar un proyecto orientado a certificar la conservación y el manejo de semilla criolla de frijol, elemento central para la producción local debido a sus beneficios nutricionales y económicos. “A diferencia de otras semillas que requieren compra anual, la semilla tradicional se puede guardar y resembrar sin perder su capacidad de germinación, lo que evita gastos innecesarios”, destacó González.

Legalidad y producción

Uno de los principales retos que enfrentan estos agricultores es que la Asociación se ubica en un área declarada refugio de vida silvestre, condición que limita la obtención de propiedad formal y la documentación legal de la tierra. Esta situación también restringe la posibilidad de recibir apoyo institucional, tanto del Inder como del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), para la adquisición de maquinaria destinada al secado y limpieza del frijol, principal actividad económica de la organización.

Socorro Díaz, vicealcaldesa de La Cruz, señaló que las condiciones del cordón fronterizo generan limitaciones para la gestión municipal en la prestación de servicios como otorgamiento de patentes, recolección de residuos y establecimiento de tarifas. A esto se suma la escasez de oportunidades laborales, que obliga a muchas familias a depender de la producción agrícola para subsistir. Pese a ello, la Municipalidad ejecuta acciones de apoyo mediante el mantenimiento de caminos, con el objetivo de facilitar la salida y comercialización de los productos agrícolas.

Yolanda Pérez, vicerrectora de Extensión de la UNA, afirmó que una problemática estructural identificada tanto en esta zona fronteriza como en la región norte es la falta de titulación de tierras, lo cual limita a las comunidades a recibir recursos públicos, y a la vez, reduce la capacidad de recaudación municipal. “Se propone presentar un fondo concursable para mejorar la calidad de vida de estas personas y, junto con la Escuela de Topografía, Catastro y Geodesia de la UNA, colaborar en el levantamiento de tierras que facilite futuros procesos de titulación”, indicó.

Desde las comunidades

Lilliam Canales, asesora del territorio Liberia–La Cruz del Inder, explicó que el proyecto nació ante la necesidad de atender problemáticas históricas relacionadas con acceso y compra de tierra en comunidades fronterizas como Santa Cecilia. En ese contexto, el Inder impulsó, junto con la academia, una propuesta orientada a fortalecer capacidades locales para la formulación de proyectos comunitarios.

Canales agregó que el acompañamiento institucional responde al plan de desarrollo rural territorial construido por el Consejo Territorial y aprobado por la Asamblea del Territorio. Entre las líneas estratégicas se incluyen el fortalecimiento del trabajo con semilla criolla, sistemas de alerta temprana, acciones de seguridad alimentaria y el desarrollo de sistemas de captación de agua de lluvia para agricultura y consumo humano, tomando como referencia experiencias implementadas en el Campus Nicoya de la UNA.

La vicealcaldesa de La Cruz destacó que Edufrontera rompe con la lógica tradicional de formular políticas desde espacios centralizados y coloca a las comunidades como protagonistas del proceso. “Aquí son las personas del territorio quienes identifican sus necesidades y plantean soluciones; no son las instituciones las que llegan a definir qué debe hacerse”, comentó.

Edufrontera articula entre comunidades e instituciones para propiciar soluciones construidas desde el territorio y fortalecer el desarrollo local en zonas fronterizas.

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Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

30 años de lucha comunal: Cahuita defiende su Parque Nacional y su modelo de gobernanza compartida

Un modelo que ha resistido cambios de gobierno y cuestionamientos institucionales

Cahuita, Talamanca de Limón. Por el Movimiento Cahuita Unida. La historia del Parque Nacional Cahuita es también la historia de la organización y la lucha de su comunidad. Cuando se estableció el Monumento Nacional en 1970 y el Parque Nacional decretado en 1978, los habitantes de Cahuita asumieron importantes costos sociales y económicos derivados de la conservación, pues muchas de las actividades productivas tradicionales que sustentaban a las familias locales fueron abandonadas para crear el Parque. Frente a esta realidad, la comunidad lucho por un modelo de participación que permitió vincular la protección ambiental con el bienestar de la población local.

Desde el año 1998 se consolidó un modelo de gobernanza compartida entre la comunidad de Cahuita y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), basado en la corresponsabilidad, la participación comunitaria y la distribución equitativa de beneficios derivados de la gestión del Parque Nacional. Este modelo fortaleció el vínculo entre la comunidad y el área protegida, convirtiéndose en una experiencia pionera de conservación comunitaria en Costa Rica y el mundo.

Durante más de treinta años, líderes y lideresas comunales, organizaciones locales y distintas generaciones de habitantes han defendido este modelo frente a múltiples obstáculos institucionales y políticos. Sin embargo, en junio de 2026 la comunidad enfrenta nuevamente una amenaza a la continuidad de esta experiencia de gobernanza.

Mediante la resolución SINAC-SE-DE-R-0125-2026, se suspendieron los efectos del Convenio Marco de Cooperación entre el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la Asociación de Desarrollo Integral de Cahuita (ADIC) para la implementación del modelo de gobernanza compartida en el Parque Nacional Cahuita, argumentando aspectos relacionados con plazos, procedimientos formales y una denuncia actualmente en investigación judicial, situación que fue informada de manera oportuna por las organizaciones comunitarias a las instancias correspondientes.

Ante esta situación, el pasado 22 de junio la ADIC y el Consejo Local de Manejo del Parque Nacional Cahuita convocaron una reunión informativa abierta a la comunidad. Como resultado de este encuentro, se conformó una comisión de apoyo encargada de acompañar a la Junta Directiva de la ADIC, mantener informada a la población y coordinar las acciones necesarias para garantizar que la administración compartida del Parque continúe en manos de la comunidad, fortaleciendo además los mecanismos de control, transparencia y seguridad jurídica.

El Movimiento Cahuita Unida agradeció públicamente el trabajo de las organizaciones comunales que integran el Consejo Local de Manejo y de la nueva comisión conformada para enfrentar esta coyuntura. Asimismo, reafirmó que cuenta con el respaldo de la población de Cahuita para defender un modelo que ha demostrado ser exitoso tanto para la conservación del patrimonio natural como para el fortalecimiento de la economía local.

«Solo unidos y trabajando juntos lograremos la defensa del Parque Nacional. El Gobierno Central amenaza nuevamente al Parque, y si hay amenaza al Parque, amenaza a la comunidad, porque la comunidad y el Parque no son cosas diferentes. Es Cahuita y su Parque», señalaron representantes del movimiento comunitario.

A lo largo de su historia, el modelo de cogobernanza ha enfrentado cuestionamientos, particularmente por parte de la Contraloría General de la República. No obstante, también ha contado con el respaldo de sucesivos gobiernos y de diversas instituciones del Estado, que han reconocido la importancia de la participación comunitaria en la gestión de las áreas silvestres protegidas.

Durante la administración de Luis Guillermo Solís Rivera se emitieron instrumentos jurídicos fundamentales para consolidar esta experiencia. El Decreto Ejecutivo N.° 39519-MINAE reconoció los distintos modelos de gobernanza en las áreas silvestres protegidas del país, mientras que el Decreto Ejecutivo N.° 40110-MINAE reglamentó formalmente el Modelo de Gobernanza Compartida del Parque Nacional Cahuita, otorgando un marco legal claro para la participación comunitaria en la gestión del área protegida.

La defensa de este modelo trasciende el ámbito estrictamente ambiental. Se trata también de la defensa de una comunidad cuya historia, cultura y economía han estado estrechamente ligadas al Parque Nacional. El turismo asociado al Parque constituye uno de los principales motores económicos de Cahuita y la participación de la comunidad ha sido uno de los factores determinantes para la conservación de sus ecosistemas marinos y terrestres.

Por estas razones, cualquier decisión relacionada con el futuro del Parque Nacional Cahuita no puede analizarse únicamente desde criterios administrativos o procedimentales. La gestión compartida del Parque forma parte de una historia de conservación construida por la propia comunidad y se encuentra estrechamente vinculada a derechos ambientales, culturales, económicos y territoriales reconocidos por la legislación nacional, los decretos ejecutivos vigentes y la jurisprudencia constitucional reciente.

El modelo de gobernanza compartida de Cahuita ha demostrado que la conservación y la participación comunitaria no son objetivos contradictorios, sino complementarios. Durante más de tres décadas, la comunidad ha sido el principal aliado del Parque Nacional, contribuyendo a su protección, promoviendo el turismo sostenible y fortaleciendo el desarrollo local.

Hoy, una vez más, Cahuita se moviliza para defender una experiencia única en Costa Rica. Defender la gobernanza compartida del Parque Nacional Cahuita es defender más de treinta años de trabajo comunitario, la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del Caribe costarricense y los derechos históricos, culturales y ambientales de una comunidad que ha demostrado su compromiso con la protección de su patrimonio natural.

¡Porque Cahuita y su Parque son una misma historia de lucha!