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Territorios indígenas ngäbes realizarán su II torneo de fútbol

Por Uriel Rojas

Participarán los 5 territorios Ngäbes de Costa Rica.

Este domingo 15 de febrero de 2026 será el torneo relámpago en donde se presentará a los equipos Ngäbes que participarán de la II Copa de Fútbol Indígena Ngäbe, que iniciará formalmente en marzo próximo.

Estarán participando 16 equipos de los cuales 10 son masculinos y 6 femeninos.

El torneo relámpago de presentación de los equipos se realizará en la cancha de Caracol de Laurel, Corredores, Zona Sur de Costa Rica.

Esta II Copa de Fútbol Indígena de Territorios Ngäbe del Sur tiene como objetivo los siguientes propósitos:

✅ Empoderar a mujeres y jóvenes futbolistas de los territorios.

✅ Fortalecer la unión entre las comunidades Ngäbe del Sur.

✅ Visibilizar el talento deportivo como herramienta de transformación social.

✅ Compartir iniciativas culturales, productivas y organizativas de cada territorio.

✅ Activar la economía local mediante la organización deportiva comunitaria.

Este torneo está organizado por Wilfrido Montezuma Rodríguez,

Leidy Ríos y David Morales, quienes son 3 líderes comunitarios comprometidos con el Deporte y la cultura Ngäbe.

Estos coordinadores cuentan con el apoyo de todos los líderes y lideresas de los Territorios Ngäbes del Sur.

Ígor Netto: el gran capitán del fútbol soviético

Gabe Abrahams

Ígor Netto se proclamó campeón olímpico y de Europa con el equipo nacional de fútbol de la URSS, siendo él su capitán. Esta es su apasionante historia.

Ígor Aleksándrovich Netto, más conocido como Ígor Netto, nació el 9 de enero de 1930 en Moscú. Sus padres procedían de Estonia, aunque los ancestros de su padre eran de origen italiano.

El padre de Ígor Netto, Aleksander, había sido un bolchevique comprometido con la Revolución Rusa de 1917 y el Estado soviético surgido de ella. Durante la Guerra Civil rusa (1917-1923) entre el nuevo Estado y los rusos blancos, abandonó su tierra natal y acudió a defenderlo. Su madre, Julia, compartía la ideología comunista.

Finalizado el conflicto armado, Aleksander y Julia tuvieron tres hijos: Lev (1925), Niina (1927), la cual falleció recién nacida, e Ígor (1930), escogiendo el nombre Lev para su hijo mayor como homenaje al revolucionario bolchevique León Trotski, es decir Lev Davidovich Bronstein.

Ya en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la familia Netto pasó penurias de todo tipo. Aunque con la conclusión de esta, todo cambió e Ígor Netto pudo empezar a practicar fútbol y hockey sobre hielo, dos deportes en los que destacó rápidamente.

Entre 1948 y 1951, así pues, Ígor Netto jugó en el equipo de hockey sobre hielo del Spartak Moscú y, desde 1949 a 1966, hizo lo propio en el equipo de fútbol de la misma entidad. En este último, disputó nada más y nada menos que casi 400 partidos de la Liga soviética, alcanzando una larga lista de títulos.

Netto ganó la Liga de Fútbol de la URSS de los años 1952, 1953, 1956, 1958 y 1962. Y ganó la Copa soviética de los años 1950, 1958 y 1963.

En este punto, cabe comentar que Ígor Netto dejó de compaginar el fútbol y el hockey sobre hielo en 1951 por dos motivos. Las fuerzas de un deportista están limitadas y, por tanto, es preferible concentrarlas en una sola dirección. Y la posibilidad de lesiones practicando dos deportes a pleno ritmo es mayor que si se practica solo uno.

En cualquier caso, los momentos más álgidos de la carrera deportiva de Ígor Netto llegaron de la mano del equipo nacional de fútbol de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), del que fue capitán entre 1954 y 1963. Con ese equipo, logró ganar el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956 y el Campeonato de Europa de 1960, disputado en Francia.

En los Juegos de Melbourne, la URSS derrotó en la final a Yugoslavia por un resultado de 1-0, contando en sus filas con jugadores míticos como el propio Netto, el portero Lev Yashin o los delanteros Eduard Streltsov y Valentín Ivanov. Y, en el Campeonato de Europa de Francia, la Unión Soviética volvió a derrotar a Yugoslavia en la final en esta ocasión por 2-1, en el estadio del Parque de los Príncipes de París.

Ígor Netto fue un jugador zurdo, con excelente control del balón y del juego, un todoterreno con gran clase. Sobre su compromiso y esfuerzo continuo por mejorar, las palabras de su compañero Aleksei Paramonov lo dicen todo: “Yo era cinco años mayor que Ígor, pero lo que me impactó fue que este joven jugador, sin presión ni exigencias de nadie, permanecía en el campo después de cada entrenamiento para perfeccionar su técnica.  Hacía malabarismos con el balón, disparaba a portería, intentaba mejorar su aceleración… Este trabajo constante le permitió convertirse en uno de los mejores”.

En 1966, Ígor Netto se retiró de los terrenos de juego, empezó a ejercer de entrenador y, al mismo tiempo, se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética, el PCUS.

Desde entonces, dirigió a equipos como el AC Omonia de Nicosia (1966-1967), la selección de Irán (1970-1971), el Spartak Moscú como asistente (1973-1975) y, entre otros, el equipo de veteranos de la URSS y Rusia (1991-1993). En 1957, además, recibió la condecoración de la Orden de Lenin. Y, en 1960, se casó con la actriz Olga Yakovleva.

Tras padecer Alzheimer durante años y sufrir bastante con la enfermedad, Ígor Netto falleció finalmente en Moscú el 30 de marzo de 1999, camino de cumplir los setenta años. Fue enterrado en el Cementerio de Vagánkovo y su tumba, junto a un monumento dedicado a su memoria, se situó a escasos metros de las de sus inseparables compañeros Lev Yashin y Eduard Streltsov.

El adiós de Netto provocó que miles de aficionados llorasen su pérdida y que otros tantos recordasen sus gestas futbolísticas en las olimpiadas o en los campeonatos de Europa.

A día de hoy, uno de los estadios del Spartak Moscú porta su nombre y los homenajes a su figura se suceden con frecuencia, a pesar de haber transcurrido más de un cuarto de siglo desde su muerte. Algo normal, que no debería sorprender a nadie, porque Netto consiguió ser uno de los mejores futbolistas soviéticos de la historia y, sobre todo, el gran capitán que encumbró a la selección de la URSS. El hijo de los bolcheviques Aleksander y Julia permanece en la memoria y, de ahí, no se moverá.

Arrancó el mejor certamen del voleibol regional

Rafael A. Ugalde Q.
Periodista

Con la participación de cuatro seleccionados caribeños, uno del istmo y tres norteamericanos, arranca en nuestra capital la II edición del campeonato Norte, Centroamérica y el Caribe (NORCECA) de voleibol femenino sub-17.

Participan de 4 al 9 de noviembre las selecciones femeniles sub-17 de México, Estados Unidos, Canadá, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Surinam y Costa Rica.

Las seleccionadas mexicanas defienden en el Gimnasio Nacional de La Sabana la corona conquistada en Honduras en 2023, cuando vencieron en un cerrado duelo a Puerto Rico 3-2 en la final, mientras Canadá derrotó a República Dominicana 3-1 en el partido por el tercer lugar, para llevarse así la medalla de bronce.

Pese el desastre ocasionado en Cuba el miércoles anterior por el paso del Huracán Melisa –en Jamaica dejó 19 muertos– pudo más en las jóvenes cubanas el deseo de estrechar los vínculos indisolubles con los pueblos creados solamente por el deporte y la cultura, y dijeron presente, pues ya están en nuestra capital a la espera de su debut nada menos que frente a México, el próximo 4 de noviembre a las 4 pm, según el calendario oficial.

Sin embargo, uno de los encuentros más memorables en el NORCECA celebrado en Honduras en 2023, fue protagonizado entre ticas y cubanas, cuando las centroamericanas estuvieron arriba en las cifras, pero una reacción arrolladora de las caribeñas dio la victoria a las de la Antillas Mayor en cinco episodios.

En la llave A están Costa Rica, Surinam, Canadá y República Dominicana, mientras en la B sembraron a las campeonas mexicanas, Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos, grupo, sin duda alguna, llamado de la muerte.

El certamen se extenderá hasta el próximo 9 de noviembre y todos los juegos se realizarán en La Sabana. Precisamente allí habrá un “choque” de locomotoras, cuando en el juego inaugural el 4 de noviembre disputen su clasificación a las 2 pm nada menos que las muchachas de Puerto Rico y Estados Unidos, mexicanas y cubanas lo hacen a las 4 de la tarde, dos horas después bregan Canadá y República Dominicana y cierran la cartelera las anfitrionas y Surinam, a las 8 pm.

La segunda jornada del 5 de noviembre desde ya avisa no será apta para cardiacos. A primera hora se enfrentan las campeonas de México y Estados Unidos, a segunda hora corresponde nada menos que a las dos mejores exponentes de voleibol sub-17 del Caribe, Puerto Rico y Cuba, a las 6 pm la velada correrá por cuenta de las jóvenes de República Dominicana y Surinam, mientras la potente selección canadiense cierra la jornada frente a las ticas.

Ejemplar decisión de los organizadores de ampliar la participación a las mujeres desde las bases y entrelazar a nuestros pueblos mediante el deporte.

Lidia Skoblikova: seis oros olímpicos para el patinaje soviético

Gabe Abrahams

La patinadora soviética Lidia Skoblikova ganó seis medallas de oro olímpicas con la URSS y fue la primera deportista en alcanzar esa cifra en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Tras mi artículo sobre el patinador soviético Yevgeny Grishin, le toca el turno a ella. Esta es su historia.

Lidia Skoblikova nació el 8 de marzo de 1939 en Zlatoúst, una ciudad situada en el sur de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), en el seno de una familia de trabajadores y tuvo tres hermanas y un hermano.

Tras pasar todo tipo de penurias durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Skoblikova empezó a practicar atletismo y, gracias a eso, consiguió sus primeros logros en el mundo del deporte. Con 14 años, ganó la prueba de los 800 metros de los campeonatos de atletismo de Zlatoúst y de la región de Cheliábinsk.

Después de ese primer éxito, Skoblikova se decantó por el patinaje y, en 1959, con solo 19 años, fue incluida en el equipo de la URSS que acudió al Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad sobre Hielo disputado en Sverdlovsk (URSS).

La joven Skoblikova ocupó una meritoria tercera plaza por detrás de sus compatriotas Tamara Rylova y Valentina Stenina, resultando el dominio de las patinadoras soviéticas absolutamente avasallador.

Un año después de su primera gesta mundialista, en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1960, llevados a cabo en Squaw Valley (Estados Unidos), Lidia Skoblikova confirmó todas las expectativas que se habían depositado en ella y alcanzó la gloria. Se proclamó campeona olímpica en las distancias de los 1.500 y 3.000 metros. Por si fuera poco, en la primera distancia, consiguió la plusmarca mundial y, en la segunda, el récord olímpico. La URSS dominó por completo el medallero.

En ese mismo año de 1960, Skoblikova, además, todavía tuvo fuerzas para ganar la medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad sobre Hielo, disputado en Östersund (Suecia).

En los años siguientes a la olimpiada, Skoblikova tuvo que pelear duramente contra otras patinadoras soviéticas para conseguir nuevas medallas en los campeonatos del mundo que se fueron disputando. Se colgó una medalla de bronce en el mundial de 1961, una de plata en el de 1962 y dos de oro en los de 1963 y 1964. En 1961 y 1962, quedó detrás de sus compatriotas Valentina Stenina, Albina Tuzova e Inga Voronina. En ese periodo, Skoblikova de nuevo batió plusmarcas mundiales.

Ya en los Juegos Olímpicos de Invierno de Innsbruck 1964 (Austria), Lidia Skoblikova ratificó su condición de mejor patinadora del mundo, ganando la medalla de oro en las cuatro pruebas en las que participó. Y eso le supuso ser la primera deportista con cuatro medallas de oro en una misma competición olímpica de invierno y la primera deportista con seis medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno.

En resumen, la patinadora soviética se adjudicó en los Juegos de Innsbruck la medalla de oro en las pruebas de 500 metros, 1.000 metros, 1.500 metros y 3.000 metros. Poco más se puede decir, ante un dominio tan implacable. La URSS la imitó en el medallero.

Como premio a sus hazañas olímpicas y mundialistas, el presidente soviético Nikita Jrushchov le comunicó a Skoblikova tras los Juegos su afiliación al PCUS, el partido comunista de la URSS.

Lidia Skoblikova estuvo retirada del patinaje durante dos años, periodo en el que nació su hijo Georgy, fruto de su matrimonio con el marchador atlético Aleksandr Polozkov. Pero, en 1967, regresó a la competición y consiguió su enésima plusmarca mundial, en esta ocasión en la distancia de los 3.000 metros. Fue su último momento estelar.

Al año siguiente, la gran patinadora soviética acudió a los Juegos Olímpicos de México y solo pudo ser sexta en la prueba de los 3.000 metros, retirándose en 1969 de la competición con sus seis medallas de oro olímpicas y sus dos oros mundialistas.

Tras su adiós, Skoblikova se trasladó a Moscú para trabajar como entrenadora en diversas escuelas deportivas. Educada en la Facultad de Educación Física del Instituto Pedagógico de Cheliábinsk, se había licenciado en esa materia.

En 1982, Skoblikova escribió una destacada tesis sobre la educación ideológica y moral de los deportistas soviéticos. Y, en 1983, recibió la Orden Olímpica de plata, una condecoración más entre las varias que ya tenía. Años después, fue presidenta de la Federación Rusa de Patinaje y entrenadora de su equipo.

Con el cambio de siglo, Skoblikova recibió cada vez más reconocimientos. Por ejemplo, el 7 de febrero de 2014, fue una de las seis personas que sostuvieron la bandera olímpica en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (Rusia). Ella misma había sido nombrada embajadora oficial de esos Juegos. No merecía menos.

A sus 86 años, la extraordinaria ex patinadora soviética permanece con vida y sigue entre nosotros. Mantiene una buena salud y su gusto por el patinaje. Es una de las últimas viejas glorias del deporte soviético que continúan vivas. En definitiva, uno de los últimos testimonios importantes de lo que llegó a ser el deporte de la URSS.

Grishin: el patinador soviético de los cuatro oros olímpicos

Gabe Abrahams

El patinador soviético Grishin consiguió cuatro medallas de oro olímpicas para la URSS, una hazaña impresionante. Esta es su biografía.

Yevgeny Grishin (o Yevgueny Grishin) nació el 23 de marzo de 1931 en Tula, una ciudad de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), situada a una distancia de 165 kilómetros de Moscú.

Al principio, el deportista se decantó por entrenar y competir en ciclismo durante todo el año y patinar en invierno solo en sus entrenamientos. Pero, transcurrido un tiempo, optó por entrenar y competir tanto en ciclismo como en patinaje plenamente.

Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), así pues, Grishin compaginó el ciclismo y el patinaje. Y, de esta forma, consiguió ganar un campeonato juvenil de patinaje de velocidad, alcanzar una plusmarca nacional juvenil en esa especialidad y ser incluido en el equipo de ciclismo de la URSS que acudió a los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, aunque al final no compitió.

Los Juegos de Helsinki de 1952 marcaron un antes y un después en la carrera de Grishin, ya que, a partir de estos, dejó atrás el ciclismo y se centró en el patinaje por completo. Una decisión acertada que le condujo a ganar cuatro medallas de oro olímpicas en los años siguientes. Y es que cuando uno tiene que darlo todo en una disciplina deportiva, es preferible no desdoblarse en dos. El cuerpo y la mente dan para lo que dan.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956, disputados en Cortina d’Ampezzo (Italia), Grishin recogió los primeros frutos de su acierto y se proclamó Campeón Olímpico en las pruebas de 500 y 1.500 metros de patinaje, encabezando la URSS el medallero de los Juegos con 17 medallas. Fue su primer gran momento olímpico.

Cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1960, llevados a cabo en Squaw Valley (Estados Unidos), el doble campeón olímpico soviético volvió a triunfar en las mismas dos pruebas en las que lo había hecho en los Juegos de Cortina d’Ampezzo y se proclamó otra vez doble campeón olímpico. La URSS, de nuevo, encabezó el medallero con 21 medallas.

Arribados los Juegos Olímpicos de Invierno de Innsbruck 1964 (Austria), a pesar de ser ya veterano, el incansable Grishin una vez más estuvo a la altura de lo que de él se esperaba y logró ganar su quinta medalla olímpica, en esta ocasión de plata, en la prueba de 500 metros, cerrando su ciclo de medallas olímpicas. Fue su último momento estelar en unos Juegos Olímpicos. Como venía siendo habitual, la URSS volvió a encabezar el medallero de los Juegos con un total de 25 medallas.

La última participación olímpica de Yevgeny Grishin se produjo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Grenoble 1968 (Francia), donde a pesar de ser muy veterano aún pudo quedar cuarto en la prueba de los 500 metros.

A sus grandes gestas olímpicas, el incansable patinador añadió una medalla de oro en el Campeonato de Europa de 1956 y dos medallas de bronce en los mundiales de los años 1954 y 1958, así como una larga lista de plusmarcas conseguidas entre 1956 y 1963. Sus años de gloria.

En 1966, Yevgeny Grishin se convirtió en entrenador y realizó una buena tarea al frente de la preparación de ciclistas y patinadores de la URSS, retirándose de esa actividad a finales de los años setenta.

En 1959, además, Grishin se casó con la patinadora Marina Granatkina, con la que tuvo una hija: Elena. En 1962, se afilió al PCUS, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Y, tras sus gestas, recibió condecoraciones como la Orden de Lenin o la distinción de Honorable Maestro de Deportes de la URSS.

Grishin falleció finalmente el 9 de julio de 2005 en Dédovsk, una pequeña ciudad de los alrededores de Moscú, tras pasar sus últimos años de vida con problemas de salud. Y fue enterrado en el cementerio moscovita Troyekúrovskoye, a escasos metros de algunos ex responsables del PCUS, es decir de su partido, y del KGB (servicio de inteligencia de la URSS) como Vladímir Semichastny o Víktor Chébrikov.

La noticia de su muerte causó sorpresa y a algunos les costó asimilar que el extraordinario patinador que ayudó a encumbrar a la Unión Soviética en el patinaje y el olimpismo se había ido. Lo había hecho en silencio, sin hacer demasiado ruido, un tanto apartado del mundo. Y, por eso, hubo quien se sorprendió con la noticia.

Desde su fallecimiento, Grishin no ha sido olvidado y, frecuentemente, recibe reconocimientos y homenajes, sobretodo en su país. Suele aparecer en sellos de correos, en monedas conmemorativas o en reportajes que lo recuerdan. Y es que el paso del tiempo ha permitido apreciar mejor su trayectoria, valorar más sus éxitos y tomar conciencia de la verdadera dimensión de todo lo que consiguió. El campeón está aquí, con nosotros. Eterno Grishin.

Philippe Thys: entre el Tour de Francia y la guerra

Gabe Abrahams

El ciclista Philippe Thys ganó tres Tours de Francia y perdió otros tantos por culpa de la Primera Guerra Mundial. A pesar de eso, su récord de victorias en la ronda gala permaneció durante más de cuarenta años. Esta es su biografía.

Philippe Thys nació el 8 de octubre de 1889 en Anderlecht, Bélgica. Hijo de Desiderius Thys y Caroline Van Grimbergen, tuvo cuatro hermanas y un hermano.

Siendo muy joven, Philippe Thys se aficionó a diversos deportes, aunque al final se decantó por el ciclismo y empezó a cosechar éxitos.

En 1910, Thys ganó el primer campeonato nacional belga de ciclocross. Y, al año siguiente, ganó también el Circuito Francés Peugeot, al igual que diversas carreras por etapas en Francia.

Ya en 1913, Philippe Thys se impuso por primera vez en el Tour de Francia, triunfando además en la clasificación de la montaña. Le acompañaron en el pódium el francés Gustave Garrigou y su compatriota Marcel Buysse.

Thys volvió a vencer en el Tour de Francia en 1914, en esta ocasión por delante de los franceses Henri Pélissier y Jean Alavoine, ratificando con su segunda victoria su condición de mejor ciclista del mundo.

Pero la celebración del joven campeón belga de 24 años duró poco, ya que solo dos días después de su triunfo estalló la Primera Guerra Mundial (1914-1918). El 28 de julio de 1914, de esa manera, se inició un conflicto bélico en suelo europeo que condujo a la destrucción y a la muerte a una generación entera, incluidos grandes deportistas. Hace justo un año, publiqué un artículo dedicado al corredor francés Jean Bouin, el campeón del mundo de campo a través, subcampeón olímpico de 5.000 metros y plusmarquista mundial en diversas distancias que falleció en el frente en esa brutal guerra.

Durante la contienda, Philippe Thys fue miembro de la Fuerza Aérea Belga instalada en Francia, aportando sus conocimientos como mecánico. Su colaboración con el ejército belga duró tiempo. ¿Cuántos Tours de Francia dejó de ganar Thys en aquellos años?

Poco a poco, a pesar de la guerra, Philippe Thys pudo entrenar mejor gracias a una serie de permisos del ejército y logró vencer en el Giro de Lombardía de 1917 y en la París-Tours de 1917 y 1918.

Finalizada la contienda el 11 de noviembre de 1918 con el triunfo de los Aliados entre los que se encontraban Bélgica y Francia, Philippe Thys fue dado de baja del ejército dos meses después, lo cual le sirvió para acabar de retomar sus entrenamientos de forma definitiva y demostrar que su talento permanecía intacto.

En 1919, Thys venció, junto al ciclista Marcel Dupuy, en los Seis Días de Bruselas, una competición de pista por parejas exigente. Y, en 1920, ganó su tercer Tour de Francia de forma brillante, liderando la carrera desde la segunda etapa.

Su nueva gesta le supuso al ciclista belga ser considerado otra vez por unanimidad el mejor del mundo. El organizador de la ronda gala y periodista Henri Desgrange escribió una reflexión acertada: “Francia no ignora que, sin la guerra, el ciclista estrella de Anderlecht no estaría celebrando su tercer Tour, sino su quinto o sexto”.

Todavía tuvo tiempo Philippe Thys de conseguir alguna victoria más. En 1921, venció en el Critérium de As. Y, en 1922 y 1923, inscribió su nombre en el cuadro de honor de la París-Lyon.

Después de lograr la tercera posición en los Seis Días de Bruselas del año 1925 y participar en otras pruebas hasta 1927, Philippe Thys se retiró del ciclismo, camino de los cuarenta años.

Tras su retirada, Thys se aficionó al tiro con arco, buscando una vez más la emoción de la competición, y trabajó como mecánico, vendedor de bicicletas y organizador de autobuses turísticos.

Hasta 1963, nadie consiguió superar su récord de tres victorias en el Tour de Francia, pero en ese año el francés Jacques Anquetil lo logró al alcanzar su cuarto triunfo en la ronda francesa. Habían pasado cuarenta y tres años desde la última victoria de Thys. La desventaja de este respecto a Anquetil era por culpa de la Primera Guerra Mundial y, por eso, el belga declaró: “Qué desafortunado que esa guerra interrumpiera el ciclismo. Sin Tour de Francia durante cuatro años y en mi mejor momento. Maldita sea, sin eso podría haber ganado al menos dos rondas más”.

Las guerras siempre ponen de relieve lo peor del ser humano. Generan destrucción y muerte, dejando secuelas en varias generaciones. En la Primera Guerra Mundial, como ya he comentado, un campeón extraordinario como Jean Bouin perdió su vida en su mejor momento atlético y Thys dejó de ganar varios Tours que eran prácticamente suyos. El conflicto, en el que él participó con el ejército belga, se los quitó.

Philippe Thys falleció el 16 de enero de 1971 en Bruselas con 81 años de edad. Su familia, sus compañeros y los aficionados al ciclismo lloraron su perdida.

En 2002, Thys fue incluido en el Hall of Fame de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Y, en 2015, Johan Van Win publicó su biografía con el título Philippe Thys: el olvidado tres veces ganador del Tour de Francia. Coincidiendo con esos reconocimientos, también se puso su nombre a un velódromo y a una calle de Estrasburgo y se le rindieron homenajes.

Thys ganó tres Tours de Francia, pero pudo ganar cinco o seis. Tras su fallecimiento, en cualquier caso, no fue olvidado y, gracias a eso, su memoria está presente entre nosotros. Y ahí seguirá, firme, impasible ante el trascurrir del tiempo.

Escuela Santa Cruz de Buenos Aires es el nuevo campeón nacional fut 7 masculino B

Por Uriel Rojas

El pasado sábado 21 de junio de 2025, la escuela de Santa Cruz de Buenos Aires se coronó campeón nacional de los Juegos Deportivos Estudiantiles MEP 2025, Masculino B.

Este torneo fue realizado en Boruca de Buenos Aires del 16 al 21 de junio, en donde participaron 12 equipos provenientes de escuelas de todas las regiones del país.

En la primera fase cada equipo disputó tres partidos en su grupo A, B o C.

Hubo dos semifinales, cerrando con el partido por el tercer lugar y la gran final.

Este fue el tercer intento de la escuela Santa Cruz ya que en años anteriores había estado acariciando el ansiado trono de campeón, obteniendo un cuarto lugar en el 2023 y el tercer lugar en el 2024.

Esta institución de educación primaria pertenece a la Dirección Regional Grande del Térraba.

Premio goleo y mejor portero

Pero la Escuela Santa Cruz no solo fue campeón absoluto del torneo, también arrasó con el premio de goleo, mejor portero.

Con solo 13 años, el niño Carlos Iván Calderón Figueroa, en representación de la Escuela Santa Cruz de Buenos Aires, fue declarado goleador de los Juegos Deportivos Estudiantiles MEP 2025, que se desarrollan en Boruca.

El romperedes obtuvo este logro gracias a sus 13 goles que realizó y que a la postre llevó a su equipo a la campeonización.

Carlos Iván es de origen bribri y sus padres son oriundos de Cabagra y Salitre de Buenos Aires.

El goleador estudia en la Escuela de Santa Cruz, la más grande del cantón bonaerense, el cual además brinda lecciones de idioma y cultura bribri a sus alumnos indígenas.

El premio de mejor portero lo obtuvo su compañero Yeikel Abarca Ortiz.

Felicidades a la Escuela Santa Cruz de Buenos Aires: Campeones absolutos de los Juegos Deportivos Estudiantiles MEP 2025 y por supuesto al director general de la institución, MSc. José Lázaro Ortiz, al jefe de delegación Melvin Ferrero Cano y la directora técnica Auria Sequeira Fuentes, así como a su asistente técnico José Francisco Mora Monge.

Gabe Abrahams: plusmarca de una semana de caminata rápida

Noemí Gómez

Entre los días 17 y 24 de mayo de 2025, el marchador barcelonés Gabe Abrahams ha caminado durante 7 días, una semana, por un circuito comprendido entre Barcelona, Badalona y Cornellà de Llobregat y ubicado en el Área Metropolitana de Barcelona.

Abrahams ha caminado un total de 403 km en 7 días, logrando la plusmarca de una semana de caminata rápida o Speed Walking.

Gabe Abrahams ha comentado que el recorrido le ha ayudado a distraer la mente y “a evitar un poco el cansancio, a la vez que un inoportuno enfriamiento ha remado en la dirección contraria. Me lo ha hecho pasar muy mal. Ya estoy acostumbrado a situaciones de este tipo durante las caminatas. Conviene mantener el control de la mente en todo momento y no dejarse intimidar pase lo que pase. Como decía el futbolista Pepe Samitier, en la vida todo tiene solución salvo la muerte”.

Gabe Abrahams tiene una larga lista de plusmarcas en caminatas Multiday, siendo la más larga la de las 6 Semanas del año 2023, conseguida en un circuito de la costa de Cataluña. En aquella ocasión, el marchador mantuvo una media diaria de 45,8 km, mientras que ahora por tratarse de una caminata con una distancia más corta ha conseguido subir la media hasta 57,5 km diarios.

Desde 2020, Gabe Abrahams compagina su condición de marchador con la de articulista en medios de comunicación y autor de libros. Su perfil de autor en SURCOS Digital es el siguiente: Gabe Abrahams.

Lada y Kamaz en la historia de los 100 años de Colo Colo

Félix Madariaga Leiva
Periodista

Quizás sólo sea nostalgia, quizás sea el horror ante una campaña presidencial que está sacando lo peor de unos candidatos que claramente no están a la altura de las necesidades de este país, quizás sea la rabia y la impotencia ante la muerte de dos jóvenes atropellados por un zorrillo durante el partido de Colo Colo con Fortaleza. Quizás, por todo eso me vino en mente este pedacito de historia que quiero contar.

Cada cual recuerda a su manera. En 1990 comenzó el fin de la dictadura civil y militar en Chile, dando paso a lo que se llamó “transición a la democracia”. La alegría duró poco, justo el tiempo de darnos cuenta de que pocas cosas cambiarían. El gobierno de la Concertación, cuidando la fragilidad de la nueva institucionalidad – terminó con las movilizaciones, persiguió a los últimos movimientos revolucionarios, encarceló a sus combatientes y cerró puertas y ventanas para no escuchar el clamor por justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición.

También en 1990 se restablecieron las relaciones diplomáticas con la entonces URSS reabriendo la Embajada chilena con Clodomiro Almeyda como Embajador, un socialista muy respetable, un socialista de otra época. Con esa apertura comenzaron a comercializarse en Chile productos soviéticos ¿y cómo olvidar?, quizás, los más significativos: los autos LADA y los camiones Kamaz. Sí, un auto le cambio la cara a un pueblo.

Al igual que los camiones Kamaz, la principal característica de los LADA era su accesibilidad para el bolsillo del chileno que hasta ese entonces no se imaginaba poder comprar un auto. Es así como los rusos – que el próximo mes conmemorarán los 80 años de la Gran Guerra Patria – les cumplieron el sueño a muchas familias chilenas, tener su primer auto, lo que representó un importante cambio social y económico, símbolo de progreso y movilidad. Yo seguí soñando por muchos años hasta tener mi primer auto.

Pero más allá de ese hecho, se cumplen 100 años de la fundación de Colo Colo – el equipo de mis amores – y para los hinchas la camiseta más querida es la del año 1991, sí esa que tuvo como patrocinador la marca de autos rusos LADA en el pecho y la de los camiones Kamaz en la espalda (1990-1992). Con esa camiseta Colo Colo ganó la Copa Libertadores en 1991, la Recopa Sudamericana y la Copa Interamericana en 1992.

Aunque la marca desapareció del mercado chileno en 1998, en 2018 regresó a Chile con algunos modelos, y yo la recuerdo por lo que significó para miles de chilenos, que después de 17 años de horror, oscuridad y pobreza, comenzaron a atreverse a soñar de nuevo, la recuerdo porque eran años en que el futbol se vivía en los estadios, sin miedo a perder la vida.

Avanzan acuerdos claves para combatir el racismo en el deporte

Luego de la intervención que hizo la Defensoría de los Habitantes por la presencia de actos y conductas racistas en algunos juegos de fútbol en la Primera División Costarricense, se logró llegar a acuerdos importantes por parte de la Comisión Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos.

En primer lugar, la Defensoría instó a la institucionalidad presente durante una sesión de trabajo, efectuar los procesos dirigidos a finalizar la composición de la Comisión Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, para que sesionara y atendiera las denuncias existentes y venideras ante casos de racismo o violencia en eventos deportivos.

De acuerdo con la información suministrada por el viceministro de Seguridad y coordinador de dicha Comisión, Erick Lacayo, durante el segundo semestre del 2024 se convocaron sesiones donde se acordó convocar a una reunión a la Gerencia Deportiva de los clubes de Primera División con el propósito de que compartan cuál es la visión que tienen sobre la Ley N° 9145, para la Prevención y Sanción de la Violencia en Eventos Deportivos y su Reglamento, así como sugerencias en materia preventiva.

Además, se acordó revisar temas relacionados a la aplicación del procedimiento de eventos masivos para los distintos deportes, solicitar a las Federaciones que informen cuáles son las distintas actividades deportivas programadas en un periodo de 12 meses, así como la participación de personas menores de 18 años. Lo anterior para poder determinar quién es el responsable de los eventos y a la vez se alerte las situaciones que se pudieran presentar y establecer la conformación de una mesa de trabajo para la creación del protocolo de actuación de la Ley 9145 así como la propuesta de Reforma de la Ley.

Tras analizar el trabajo realizado, la Defensoría de los Habitantes recomendó dar seguimiento y continuidad a las sesiones a efectuar por parte de la Comisión de Eventos Deportivos durante el 2025, atendiendo las recomendaciones que se generen en dicho espacio, y continuar con el proceso de revisión del Reglamento a la Ley 9175, para su publicación y entrada en vigencia e informar de sus resultados.

También se instó a establecer protocolos claros de investigación y sanción para casos de racismo en espacios deportivos, incluyendo la coordinación efectiva entre las instituciones responsables y dar seguimiento y atención a la situación presentada meses atrás en la Federación de Taekwondo en relación con la existencia de las denuncias por presunto acoso sexual.

Nuevamente la Defensoría de los Habitantes expresa la urgente necesidad de trabajar en la prevención de la violencia, la no discriminación y el rechazo a toda manifestación de racismo en todas las actividades públicas y privadas.