Por Guillermo Acuña González (Sociólogo y escritor costarricense)
Las sextas elecciones presidenciales del nuevo siglo llevadas a cabo el pasado domingo 6 de febrero confirmaron varios elementos en la evolución de las culturas políticas costarricenses.
En primer término, la desafección con la política como norma, provoca entre otras cosas que sea inalcanzable un resultado en primera ronda. Como viene sucediendo ya en otros contextos, al menos en America Latina, el desgaste de los sistemas democráticos permea el ejercicio electoral: la ciudadanía no se siente convocada.
En segundo lugar y muy de la mano con esta primera dimensión, la confirmación de un desencanto que una vez más se ubica en la epidermis de las costas, los territorios rurales, la periferia.
La desatención crónica propiciada desde el centro del país hacia estos espacios marcados por la pobreza, la desigualdad y la gestión y administración fáctica, terminan por expresarse en un abstencionismo que ya ahora si tiene visos de perpetuarse. No es apatía lo que expresa este hecho: es enojo, cansancio, hastío, soledad.
Un tercer elemento coloca la calidad de la democracia costarricense en el centro de la discusión. Quizá fue pasado por alto en los análisis posteriores al desarrollo de las elecciones el domingo anterior, pero debe tomarse en cuenta el desafío planteado a la institucionalidad costarricense por la misión de observación internacional que acompañó el proceso.
Fueron dos señalamientos en concreto los que formuló: trabajar más y con firmeza el tema del abstencionismo y garantizar un acceso igualitario a todos los partidos políticos a los mecanismos de comunicación y divulgación existentes. De nuevo, desafección y acceso parecieran mostrar algunas debilidades del sistema, lejos de la caricatura acerca de la “fiesta electoral” con que suelen narrarse estos procesos.
Está claro que no todos entraron a la fiesta ni todos quisieron estar allí.
De cara a la segunda ronda en abril próximo, las dos opciones contendientes han empezado a señalar el camino, tratando de diferenciar sus tesis y sus argumentos. Otra vez el país pareciera estar en una encrucijada obligado por las circunstancias. Y de nuevo, el rigor de la lectura de sus propuestas es tarea obligada para tomar decisiones sobre eventuales apoyos.
En lo que a nuestras preocupaciones respecta, la consideración sobre Costa Rica como escenario migratorio debe ser tomada en cuenta. Desde esta columna hemos reflexionado en extenso sobre el tema de las movilidades humanas en todas sus variantes.
Por ello, nos alerta el hecho de que en ambas propuestas programáticas no aparezca del todo en un caso o en el otro caso continúa abordándose desde una perspectiva securitaria y restrictiva alejada de los mecanismos de implementación de los derechos humanos.
Este tema no es menor en un país cuyo 12% de su riqueza es generada por el trabajo que realizan hombres y mujeres trabajadores migrantes. La invisibilización de sus aportes y la negación de su importancia social, el tratarse justamente como un “no tema”, terminan por legitimar luego conductas reprochables de discriminación y xenofobia.
Para que la calidad de la democracia costarricense eleve su nivel, todos los aspectos deben ser considerados. Comencemos por reflejarlos en su importancia social y política: todas las personas cuentan. Todas.
CULTURA es uno de los términos que más acepciones tiene. Es un concepto polisémico y dinámico. Sus abordajes han sido diversos y complementarios a través de la historia, por esa razón debería considerársele desde la interdisciplinariedad, para así lograr una integralidad semántica.
En general, podría definírsele como “el conjunto de conocimientos y rasgos característicos que distinguen a una sociedad, una determinada época o un grupo social”. En todo caso, cuando hablamos de cultura, nos referimos a creencias, normas, valores, lenguaje, símbolos, tecnología, patrimonio, identidad. En otras palabras, hablamos de la actividad humana en su conjunto y de sus relaciones con la naturaleza y el cosmos, sobre todo de la producción simbólica a través del tiempo en espacios geográficos y socioeconómicos diferenciados.
En nuestro país la visión estatal de la cultura ha sido excluyente y elitista. Desde el “Olimpo” de los liberales, hasta el nacimiento del Ministerio de Cultura (PLN), se le concibe como la promoción de las “Bellas Artes”, las cuales deberían extenderse al pueblo para “culturalizarlo”, “cultivarlo”. Los liberales la concebían mancomunada con el sistema educativo, cual actividad “civilizatoria” que pretendía homogenizar su visión de mundo, es decir, privilegiaban su intención ideológica.
El dispositivo creado por el PLN en los años setenta del siglo pasado, ha sido vallecentrista y eurocéntrico, léase, colonial, salvo esfuerzos aislados y fallidos de regionalización con débiles discursos antropológicos sobre las culturas populares o “vivas”. Esa visón paternalista todavía subsiste. De allí la gran confusión en muchos artistas, quienes confunden el amplio concepto etnográfico con el de “arte” o “gestión cultural”. Por ello, se habla de un “sector cultura” difuso y asimétrico, el cual no sabemos si se define por su producción, su gremialismo o su filiación con el estado y su políticas, mejor dicho, la ausencia de ellas.
El neoliberalismo que lidera la contrarreforma con el afán del desmantelamiento del Estado Social de Derecho, erigido desde los años cuarenta del siglo pasado, le ha entregado esas tareas a las industrias culturales. Los últimos gobiernos del PLUSPAC así lo han venido haciendo y, el Ministerio de Cultura y Juventud (vaya híbrido), a pesar de su ingente labor en sus instituciones adscritas y en el apoyo a algunos productores artísticos, ha devenido en un cascarón desfinanciado y en una suerte de gran agencia de producción festivalera.
Las declaraciones de un candidato ultra conservador y de su escudera (diputada electa) han puesto el dedo en la llaga al gritar a los cuatro vientos, sin inmutarse, lo que otros quieren pero callan desde hace rato: cancelar el MCJ por ineficiente y burocrático (tiene menos del 1% del presupuesto nacional). Es decir, privatizar sus órganos desconcentrados y asignarle a las industrias culturales el resto. De allí a un Hollywood o Disney ticos no estaríamos tan lejos. Quizás ello quiso decir la señora escudera del enviado de los organismos financieros internacionales, quien bien podría convertirse en presidente de esta res ya no tan pública.
El día en que la CULTURA se convierta en el centro de una propuesta política al interior de un robusto proyecto país, tal y como corresponde, estaríamos hablando de inclusión, equidad, justicia social, defensa de los patrimonios tangibles e intangibles, de soberanía tecnológica y alimentaria y de las diversas identidades y expresiones simbólicas de quienes ocupamos este pequeño y bendito territorio. Es decir, estaríamos ante una auténtica acción sociocultural, corazón de toda actividad política.
Sin embargo, por ahora, sepamos que la CULTURA, desde la contrarreforma neoliberal, está clausurada. Aunque sigue viva y resistiendo en nuestras comunidades, en nuestros quehaceres, en nuestros sueños, en nuestras memorias.
Aunque cada día hay más mujeres con títulos universitarios, en la investigación y la industria solo un reducido número de ellas se incorporan a los campos de las ciencias básicas, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas. Foto: Archivo ODI, UCR.
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Pese a los discursos oficiales e iniciativas globales, la ciencia tiene rostro masculino
Los datos son alarmantes. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en pleno siglo XXI en el campo del desarrollo de la inteligencia artificial de cinco personas científicas, solo una es mujer; ellas son apenas el 30 % de las graduadas en ingenierías en el mundo, y solo 40 % son graduadas en informática.
Estos datos no solo corresponden al llamado tercer mundo, es una constante en todos los países, porque la ciencia y la tecnología tienen rostro de hombre. Por eso, desde el año 2016 la ONU declaró el 11 de febrero como elDía Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para inspirar y promover la participación de las mujeres en los campos científicos.
Aunque en la actualidad existe paridad de mujeres y hombres en las universidades, y que cada año ellas se gradúan en mayor cantidad, solo el 33 % de personas dedicadas a la investigación son mujeres; el porcentaje de representación en las academias de las ciencias apenas llega al 12 %, las opciones de obtener becas son menores y se destina menos dinero para que ellas realicen estudios de posgrado.
Sin duda, las luchas de las mujeres por un acceso paritario a la academia siguen siendo uno de los retos que los sistemas educativos aún no superan. Incluso, uno de los objetivos de la Agenda del Desarrollo 2030, de la cual Costa Rica es signataria, planteó como meta para ese año que los países emprendieran acciones para que más niñas y mujeres fueran protagonistas en las ciencias.
Aunque en algunas carreras existe una amplia población estudiantil femenina, en otras las barreras basadas en el género siguen vigentes. Por ejemplo, en el desarrollo y aplicación de la informática, de las tecnologías, la física, las matemáticas y las ingenierías, ellas continúan siendo la minoría. Y los reconocimientos internacionales también evidencian esa exclusión, desde la fundación de premios Nobel, solo el 3 % otorgados de los galardones en física, química y fisiología se han entregado a mujeres.
En Costa Rica, pese a la legislación vigente para lograr el acceso igualitario de las mujeres en todos los campos, los números no se diferencian de los de otras naciones. Según datos del Decanato de laFacultad de Ingenieríade la Universidad de Costa Rica (UCR), de la población estudiantil matriculada en el año lectivo 2021, en promedio el 33 % fueron mujeres. Y aunque algunas de las nueve escuelas de esa facultad muestran un mayor porcentaje, la exclusión es mayor en la Escuela de Ciencias de la Computación e Informática, con el 17 %, seguidas de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, con 21 % en ambos casos.
Por ello, y motivadas por reducir dicha brecha existente, desde hace 12 años un grupo de investigadoras lidera el proyecto de Acción Social denominado “Mujer en la Ingeniería” (EC-393), que realiza actividades de acompañamiento y divulgación entre mujeres que cursan estudios de secundaria, especialmente de noveno y cuarto años, así como de universitarias matriculadas en las carreras de carreras de ingenierías, ciencias y tecnologías.
El proyecto EC-393 surgió luego que un grupo de profesoras de la Escuela de Ingeniería Industrial realizó una visita a la Universidad Estatal de Michigan, Estados Unidos, donde conocieron uno similar. A su regreso a Costa Rica plantearon uno con el objetivo que diseñar propuestas de sensibilización y motivar a las estudiantes a estudiar carreras de ingeniería y a contribuir a la permanencia y éxito de las que ya ingresaron a la Facultad de Ingeniería, y así aumentar la participación femenina en dichas carreras y reconocer su aporte a la sociedad costarricense.
Entre las actividades de este proyecto se imparten charlas informativas, convivios, visitas a empresas y actividades recreativas sobre cada una de las carreras de ingeniería. Aunque la pandemia sanitaria afectó sensiblemente, el año pasado se logró realizar cuatro talleres virtuales para estudiantes de secundaria y 10 para universitarias.
No obstante, las dificultades de cobertura de internet fuera del área metropolitana no permitieron que más mujeres de esas zonas participaran. Para el año 2022, el EC-393 diseñó una modalidad dual, en la que se pueda llevar los talleres virtuales a zonas rurales y los presenciales en las sedes Rodrigo Facio y la Interuniversitaria de Alajuela, explicó la ingeniera Salas.
La Dra. Cindy Torres Quirós, a la fecha, es la única con grado de Doctorado en Ingeniería otorgado por la UCR. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Sexismo y exclusión
Las vocaciones científicas no tienen género, pero los mitos y estereotipos construyen barreras que impiden que las mujeres participen en igualdad de condiciones que los hombres en las carreras de ciencias e ingeniería.
De acuerdo con la ingeniera Evelyn Salas Valerio, coordinadora del proyecto EC-393, los estudios internacionales demuestran que una razón para dicha exclusión es «porque las mujeres desconocen que hacen las personas profesionales en las carreras de ingenierías, esto hace que se crea que no tienen un impacto social, por ejemplo. Por otro lado, las familias tienen mucho peso en las decisiones de carreras que toman las adolescentes, por lo tanto, hay que trabajar en la eliminación de estereotipos y en la promoción de estas carreras«, explicó.
En ese mismo sentido, el Dr. Orlando Arrieta Orozco, Decano de la Facultad de Ingeniería (FI), afirmó que persiste “el mito que estas carreras están hechas solo para hombres. La realidad es que son para las mejores personas. En esta lucha hay que incluir a la educación secundaria, ya que desde la orientación vocacional que se imparte en los colegios se reproducen estos estereotipos”.
Aunque Arrieta reconoció que la FI muestra un avance hacia la paridad de género en estas carreras, “la meta es mantener ese crecimiento, acelerar esa tendencia creando espacios libres de acoso y sexismo”.
Retos nacionales
El decano Arrieta recalcó que esta no es una lucha que atañe a una sola facultad. “La universidad debe profundizar con estudios que permitan determinar rigurosamente cuáles son las acciones afirmativas que deben emprenderse, pero a partir de criterios de análisis y no solo de buenas intenciones”.
Para la Ing. Salas, como sociedad deben darse pasos para que más mujeres se incorporen a los campos que siguen excluyendo a las mujeres. Entre esos, apuntó, que debe darse información sobre las carreras, conocer datos del mercado laboral, reconocer a las mujeres exitosas en estas áreas; así como sensibilizar a las madres y padres de familia y personal docente para eliminar los estereotipos de género.
La Dra. Cindy Torres Quirós, quien a la fecha es la única con grado de doctorado en Ingeniería otorgado por la UCR, las principales barreras las vivió cuando se incorporó al mercado laboral tras obtener sus títulos. También, recordó que cuando se incorporó como docente de la Escuela de Ingeniería Química era la única mujer docente. “Las mujeres tenemos las mismas capacidades para cualquier carrera académica, liderar la investigación y emprender iniciativas productivas”, dijo.
La Dra. Torres subrayó que en el país falta dinero para otorgar más becas a mujeres que desean realizar estudios de posgrado. Por otra parte, “las mujeres requieren una plataforma de oportunidades y herramientas para la realidad de género en Costa Rica, para un desarrollo nacional que las incluya, de manera que ellas alcancen sus metas sin sacrificar los proyectos personales y familiares, necesitamos esa estructura cuyos eslabones nos permita conciliar ambos fines”, acotó.
Torres, quien actualmente preside la empresa Biomatec, recordó que “en el proceso del doctorado hay muchas enseñanzas de la vida, ya que primero fui madre y luego saqué el doctorado. Por eso se requieren instrumentos para que madres y padres logren sus metas en igualdad de condiciones”.
El Consejo Universitario de la UCR, mediante el Pronunciamiento sobre el Aporte de las Mujeres en la Generación de Conocimiento y su Difusión en la Academia, dictaminado en su sesión #6355 del 27 de febrero del 2020, afirmó que “una comunidad científica plural y heterogénea requiere la implementación de acciones afirmativas, que contribuyan a eliminar las brechas entre géneros, de manera tal que promuevan la presencia de hombres y mujeres en todos los procesos de creación del conocimiento”.
Eduardo Muñoz Sequeira, Periodista, Vicerrectoría de Acción Social, UCR
701 estudiantes podrán iniciar estudios en la Universidad de Costa Rica tras resultar admitidos en la fase de Admisión Diferida (foto Archivo ODI, UCR).
La Universidad de Costa Rica admitió a un total de 701 personas estudiantes en la fase de “Admisión Diferida para Promover la Equidad”. Estos estudiantes se suman a las 8.742 personas que resultaron admitidas en fase ordinaria. De esta manera, la UCR recibirá en sus aulas, este 2022, a un total de 9.443 estudiantes de nuevo ingreso.
Esta es la octava ocasión, en la cual, la UCR implementa la fase de concurso de ingreso a carrera y recinto, denominada como “Admisión Diferida”, con el fin de promover la representación equitativa de estudiantes de todos los centros educativos públicos y privados del país, de Bachillerato por Madurez Suficiente, de Educación Diversificada a Distancia (EDAD) y de colegios del exterior, en los cuales solo un 15% o menos del alumnado que realizó la prueba de aptitud académica fue admitido en la fase de ingreso ordinaria a la UCR.
Para la fase de Admisión Diferida, la UCR ofreció 754 cupos, por los cuales concursaron un total de 5979 estudiantes de 564 centros educativos de todo el país.
Según el M.Sc. Ricardo Luna Gutiérrez, jefe de la Oficina de Registro e Información (ORI) los resultados del proceso de admisión diferida están disponibles a partir de este 10 de febrero en la página https://ori.ucr.ac.cr.
“Además de la lista de admitidos que está en la página de la Oficina de Registro e Información, estamos contactando vía correo electrónico a las personas que resultaron admitidas en admisión diferida, con el fin de darles la guía necesaria para que puedan concretar con éxito su ingreso a la UCR” manifestó Luna.
El estudiantado puede consultar las notas de corte de la fase de Admisión Diferida, así como la lista de instancias de procedencia que participaron en esta modalidad, en la página https://ori.ucr.ac.cr
Por otra parte, el período de solicitud de beca socioeconómica para quienes ingresaron en Admisión Diferida será del 12 al 14 de febrero, por medio de la página: https://becas.ucr.ac.cr
Las personas estudiantes que deseen obtener más información sobre el proceso de Admisión Diferida pueden llamar a los teléfonos 2511-4671 y 2511-5517 o escribir un correo a la dirección electrónica admision.ori@ucr.ac.cr
Tatiana Carmona Rizo, Periodista Vicerrectoría de Vida Estudiantil, UCR
El día lunes 7 de febrero, 2022, familiares de Keyla Martínez, organizan una vigilia en homenaje a Keyla, al cumplirse un año de impunidad y encubrimiento de pruebas y de hechos en torno al atroz feminicidio cometido dentro de las celdas la Estación Policial N°10, La Esperanza, Intibucá. Esta actividad forma parte de la campaña internacional justicia para Keyla, no más feminicidios en Honduras, impulsada a partir del 28 de diciembre, 2021, por el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos, la Asociación Costarricense de Derechos Humanos-ACODEHU y el Colectivo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras – CR.
En esteacto se suman de manera incondicional la Red de Defensoras de los Derechos Humanos de Honduras. También, participan integrantes del Cuerpo de Paz y de COPINH, Red de Defensoras de Intibucá, Salvador Zúñiga y otras organizaciones, colectivas, colectivos y comunidad, en general.
Durante la vigilia un grupo de valientas jóvenes con amor, fuerza y creatividad, elaboraron una hermosa gigantografía con la imagen de Keyla para recordar y reafirmar que Keyla está presente, ahora y siempre, en una de las paredes de la posta policial de La Esperanza, Intibucá, siendo víctimas de amenazas por parte de dicha policía, inclusive, contra miembras del Copinh.
Nos unimos a la familia de Keyla y a la Red de Defensoras de los Derechos Humanos de Honduras para condenar que, en un acto de memoria y exigencia de JUSTICIA como éste, la policía utilice, una vez más, la violencia machista y misógina al punto de querer borrar un rostro que está y seguirá estando presente en nuestra lucha.
Pueden borrar el rostro de Keyla Martínez, pero no podrán silenciar a quienes exigimos, a nivel nacional e internacional justicia para Keyla y castigo a los autores directos y todos los responsables de su muerte, incluidos los funcionarios cómplices en la cadena de mando.
Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU) y Colectivo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras colectivodesolidaridadhn@gmail.com
Compartido con Surcos por Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos, La Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU) y el Colectivo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras.
El Decanato de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional invita al foro titulado “Ciencias Sociales y elecciones 2022: diálogo abierto”, el cual se realizará este viernes 11 de febrero 2022, de 10:00 a.m. a 12:00 m.d.
El foro será transmitido por medio de Zoom y Facebook Live de la Facultad. A Zoom se puede ingresar con el siguiente vínculo: https://una-cr.zoom.us/j/88314824289…
El candidato presidencial del partido Progreso Social Democrático, señor Rodrigo Chaves, dijo que “el sector cultura en Costa Rica ha estado abandonado por muchos años”. Esto es cierto, seguidamente menciona “[…] el presupuesto del Ministerio de Cultura se lo comen todas esas organizaciones, la Junta de Administración del Melico Salazar, la Junta de Administración del Teatro Nacional, la junta de administración del museo tal. Pura burocracia […]”. Por otra parte, la señora Pilar Cisneros, candidata a la Vicepresidencia y diputada electa por el mismo partido, ante los problemas fiscales a causa de la pandemia de Covid-19, dijo hace dos años en entrevista a Multimedios canal 8, “[que el país] puede vivir uno o dos años sin cultura”. “Sí, cultura se va a quedar… pero, como dijo don Pepe Figueres “para qué tractores sin violines” y lo comprendo perfectamente, pero vea don Douglas, si usted está hasta aquí (señala su cuello) con su familia, no se va Disney y si no puede ir al cine pues vea las películas que le ofrece la televisión abierta…”
¿Qué entenderán por cultura estas dos personalidades de la política costarricense?
Cultura es una palabra con presencia usual en los medios de difusión y en instituciones de enseñanza general básica o superior. Es de uso común en las personas, como hablar de comida, del clima, de la calidad de vida, etc. Es una palabra que, para las masas, al parecer define algo intangible, o un grupo, generalmente extraño al nuestro, o un pueblo o sociedad distinta a la nuestra. Definir cultura es problemático.
La Antropología vio nacer el término. Para Grimson, la “Cultura” nació con el propósito de oponerse a la “Alta Cultura” y el racismo imperante al buscar diferencias entre distintos grupos humanos con los que se encontró Europa. La primera definición de cultura se opuso a la idea de existencia de personas “cultas” y personas “incultas”. Por ejemplo, en la Europa del siglo XVIII, así como también en la Costa Rica de finales del siglo XIX y prácticamente hasta el presente, se concibe una persona “culta” en tanto sea estudiada y sensible a las artes, la ópera o el teatro, y dueño de ciertas costumbres de etiqueta y vestimenta que lo identifica también como persona perteneciente a grupos pudientes.
Tylor, ante lo expuesto, en 1871 asocia el concepto de cultura a todo aquel conocimiento, tradición, costumbre y hábito inherente a la persona dentro de una sociedad. Dice Tylor: “La cultura… en su sentido etnográfico, es ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto que miembro de la sociedad.”
Definiciones más cercanas a nuestra época proponen la cultura como “sistemas simbólicos compartidos que son acumulativas creaciones de la mente.”, según dice el reconocido antropólogo, filósofo y etnólogo francés, Claude Lévi-Strauss; o según el lingüista y antropólogo estadounidense, Roger Keesing “las culturas son sistemas que sirven para relacionar a las comunidades humanas con sus entornos ecológicos”.
De esta manera, y de acuerdo con lo dicho por Cisneros, ¿podríamos vivir dos años sin relacionarnos con nuestros entornos ecológicos?, ¿podríamos por dos años dejar de crear sistemas simbólicos acumulativos?, ¿podríamos dejar de tener conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres o cualquiera otra capacidad o hábito adquirido en nuestra sociedad, por dos años? A todas luces, el término cultura, en cualquiera de sus definiciones citadas y otras existentes, es mucho más que ir a Disney o mucho más que ver películas.
Por otra parte, el Ministerio de Cultura y Juventud, junto con sus direcciones e instituciones adscritas, en Costa Rica, es el ente rector oficial de una pequeña parte, denominada “arte”, de esto que hemos tratado de definir como “cultura”; y dado el histórico presupuesto exiguo que tiene, menos del 1% del presupuesto nacional, muchas de sus actividades se deben realizar ad honorem.
Soy músico, profesor pensionado de la Universidad de Costa Rica. Fui funcionario del Ministerio de Cultura y Juventud, así como también miembro, ad honorem, del jurado de Premios Nacionales y del jurado de las Becas Taller otorgadas por este órgano oficial. Conozco muy bien el funcionamiento de este ministerio y sus enormes limitaciones presupuestarias. Por otra parte, he ejercido mi profesión de músico intérprete, tanto en el Valle Central como en las regiones periféricas, y conozco muy bien las necesidades y penurias del mundo artístico.
Ante lo expuesto, me rehúso a pensar que el señor Rodrigo Chaves, con su docta formación económica, reduzca los problemas operativos del Ministerio de Cultura y Juventud, a la burocracia y al supuesto consumo presupuestario de las juntas administrativas. Por otra parte, me rehúso a creer que la señora Pilar Chaves, con docta formación en comunicación, conciba cultura como ir a Disney o ver películas.
El sector cultura, en nuestro país y para la oficialidad, se reduce exclusivamente a las manifestaciones artísticas, las cuales erróneamente, se han visto como accesorias, salvo a comiensos del siglo XX cuando, en la construcción de la nación, los del grupo denominado el “Olimpo”, vieron a las artes y especialmente a la música europea, como una necesidad para educar y presentar a Costa Rica ante el coro de naciones, en tanto república culta y desprovista de bárbaros, entiéndase pueblos originarios o personas “incultas”. En efecto, tiene razón el señor Chaves, este sector ha estado abandonado por muchos años. Esto es grave.
Sin embargo, es más grave aun, el que una diputada electa y un candidato presidencial, a dos décadas de haber iniciado el siglo XXI, mantengan un concepto arcaico y europeizante, es decir, propio de la colonialidad, tratando de demostrar mediante el reductio ad absurdum, que cultura es el Ministerio de Cultura o ir a Disney. Si por la víspera se saca el día, dejaremos de hacer cultura, es decir, dejaremos de tener conocimiento, arte, creencias, derecho, ética, costumbres, hábitos, etc., por cuatro años, en caso de ganar las elecciones este grupo político. Tiene entonces la palabra el partido Progreso Social Democrático, claro, después de estudiar al menos, un poco de antropología.
De acuerdo con un comunicado oficial emitido el pasado 09 de febrero de 2022 por la Dirección Regional de Educación Grande de Térraba, Supervisión Circuito 11, la Asamblea General programada por el Consejo Local de Educación Indígena de Rey Curré para este viernes 11 de febrero queda SUSPENDIDA de manera INDEFINIDA.
Esta Supervisión argumenta, “que, dadas las condiciones actuales de la pandemia en nuestro país, así como las disposiciones sanitarias establecidas por el Ministerio de Salud Pública y avaladas por el Ministerio de Educación Pública, propiamente en el punto que indica que para este tipo de actividades se permite un aforo del 20% en la locación donde se lleve a cabo este tipo de eventos (reuniones presenciales).” (Considerando 2).
Dado a lo anterior, el Consejo Local de Educación Indígena de Rey Curré, hace del conocimiento público dicha notificación y de paso agradece a la comunidad los años de apoyo e interacción que tuvieron.
La vigencia del CLEI de Rey Curré caducó desde el pasado 31 de enero de 2022 y está a la espera de elegir una nueva Junta Directiva.
En el siguiente video de un minuto, Lina Barrantes, exdirectora del Teatro Melico Salazar responde a Rodrigo Chaves acerca de la situación en el sector cultura. Le invitamos a escuchar su criterio compartido con SURCOS por varias personas del sector cultura:
En cada semilla de frijol o de otra leguminosa, hay un tesoro de nutrición y salud, compuesto por proteínas, minerales, vitaminas, fibra, prebióticos y cantidad de antioxidantes, constituyéndose así en un alimento fundamental para toda la población.
Además de favorecer la nutrición y la salud humana, los frijoles son importantes en la economía de miles de familias agricultoras de nuestro país, mejoran los suelos y la nutrición de éstos, cumplen un papel fundamental para combatir el cambio climático y son base de nuestra cultura alimentaria.
Créditos: Marcela Dumani Echandi-Docente Escuela de Nutrición UCR.
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