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Los filibusteros nunca se fueron

Rafael A. Ugalde Q.*

Con Cuba hasta el último suspiro. Sin aspavientos, sin no otra ilusión que nuestros pueblos sean libres, coherentes en su decir y hacer, como decía Martí. Sin la vergüenza de que mañana algún atrevido nos cuente como estrella cincuenta y uno de la bandera del dios Baal, llena de rayas como espadas oliendo a sangre fresca de niños, mujeres y ancianos, no importa el país adonde llega y queda izada.

Ellos nunca se fueron, a pesar de que la dignidad de otros tiempos, el de esos viejos robles llamados abuelas y abuelos, los hicieron pagar caro su osadía. Los filibusteros siempre han estado allí desde 1856. No engañemos más a nadie negando lo evidente: siempre han estado con nosotros y con distintos trajes.

Llamemos las cosas sin palanganeos. Que no los hayamos visto por miopía o criminal comodidad, es otra cosa, por cierto, muy lamentable. Cuando los pueblos centroamericanos no aguantaban dos siglos de violencia instituida constitucionalmente, traducida en salarios miserables, del hambre deambulando por calles y avenidas, despojados de sus tierras ancestrales, violación a sus derechos humanos, el sombrero del mago apareció inesperadamente y realizó el gran “milagro”, claro, con el visto bueno de las barras y las estrellas.

Nos hicieron llegar un confite envenenado de un premio nobel de pacificación, en 1987. Entonces fue cuando a la tortilla le dieron vuelta definitivamente. Quienes habían sido víctimas de la violencia por décadas por parte de las élites, tanto en las ciudades como en los campos, resultaron ser los violentos históricos. Dicha bondad era tan grande si se declaraban culpables de la violencia que pronto tendrían educación gratuita, los salarios soñados, seguridad social, democracia, libertad etc., etc. ¿Habrá necesidad en profundizar sobre esta paz centroamericana?

La paz no es solamente ausencia de la guerra. La verdadera paz que añoran nuestros pueblos se construye todos los días de abajo hacia arriba, con plena soberanía, con independencia sometida a toda clase de pruebas, se levanta con autodeterminación y pleno respeto a las otras naciones, según el derecho internacional.

No es la paz de la llamada “Cumbre de las Américas” celebrada el pasado 7 de marzo en La Florida – con la honrosa ausencia de México, Cuba, Nicaragua, Brasil, Colombia y Venezuela – donde 12 presidentes regionales se mostraron dispuestos a que Nuestra América alivie el sopapo de la caída del ”matón“ del barrio, frente a un indetenible Nuevo Orden Mundial, aunque para ello se hayan adherido a la guerra en la zona y se hayan comprometido con convertir en vasallos a todas sus poblaciones, en el proceso de recolonización del continente que implica dicha declaración final.

Siempre han estado en el mismo lugar y hasta a veces protegidos por oportunistas y cipayos disfrazados, que han logrado borrar con un difuso lenguaje academicista, reformista o de supuesta preocupación social, la situación de miseria que viven miles de seres humanos, haciendo filas en la seguridad social, las universidades públicas etc., borrando de rebote el verdadero significado de la solidaridad con Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán o Palestina.

Todo acto de solidaridad – esto no quieren escucharlo- tiene un fuerte componente antimperialista, soberanista y de lucha de clases, sí dicha decisión es sincera, sin cálculos politiqueros, personalista, egoísta o vanidad, porque toda solidaridad con cualquier pueblo del mundo, víctima del Imperialismo y sus élites serviles, es una escogencia moral, ética; es decir, gústenos o no, es una manifestación de coherencia ideológica y de verdad Revolucionaria. No puede ser que ayer, por ejemplo, Cuba, Nicaragua o Venezuela eran “dictadura”, pero hoy ya no lo son. Toda verdad es revolucionaria decía Fidel, es decir se rige fundamentalmente por “principios”; diferente son los “valores” que fluctúan en el mercado de las cosas.

Hoy el yankismo de adentro y los advenedizos redujo los viejos vínculos con el pueblo y las autoridades cubanas a relaciones consulares. No importa. Ellos nos han confundido. Se han equivocado. ¡Qué poco conocen a un puñado de hombres y mujeres que tenemos claro que la vida de cualquiera de nosotros no vale más que la de un aborigen Mapuche, un campesino guatemalteco o un obrero cubano!

Son los mismos que tienen un retrato de Juan Rafael Mora por simple estética, pero llevan 170 años enterrando a quien verdaderamente forjó nuestra independencia y delineó una diplomacia independiente, digna para todos los tiempos, que ellos enterraron. Son los mismos que hubieran deseado que José Martí jamás hubiera estado dos veces en nuestro país dándonos un baño de dignidad, ni que los hermanos Maceo forjase el decoro que aún persiste entre miles de ticos y ticas.

Han declarado la guerra a todos quienes creemos que sin plena soberanía es un engaño hablar de mejoras en la economía, del fin del narcotráfico mientras el principal consumidor del mundo no hace nada para acabar con sus carteles internos, de independencia, democracia, derechos humanos y de autodeterminación. Todo ello resulta en farsa si no tenemos soberanía.

Si, imagínese usted la magnitud de cinismo, invocando los derechos humanos contra Cuba, quienes acabaron con los niños de Gaza, rociaron de fósforo blanco a poblaciones del Líbano, como hicieron en la guerra de Vietnam, acabaron con una escuela y sus niñas de Irán el pasado 28 de febrero. “Es divertido” bombardear, dijo ante los periodistas este Baal insaciable de sangre y referente moral de nuestro yankismo.

Pero también la decisión del gobierno implica un reto: tenemos que replantear la solidaridad, especialmente con Cuba, desde otra estrategia. No podemos seguir ocultando el componente antimperialista y de lucha de clases, sin tapujos, que tiene la solidaridad y cuya esencia confrontativa el imperialismo rehúye, porque ese es nuestro campo y fortaleza. Allí es a donde tenemos que llevar a los imperialistas declarados y a los camuflados.

Esta decisión de bajar el nivel de las relaciones con Cuba, como parte de la asfixia energética, se tomó los primeros días del mes de febrero pasado, pocas horas después de las elecciones. En el artículo «diplomacia tica en sintonía con las peores causas» (Revista Surcos) está explicado en un par de párrafos.

El cerco contra Cuba es bloquear todos los canales que sirven desde adentro hacia afuera como voz antimperialista (borrar medios como Cubadebate, Prensa Latina, Radio Habana etc.), al mismo tiempo que en cualquier “negociación” entre Cuba y la Casa Blanca tratarán de buscar “quintas columnas” o traidores. A toda “negociación” los yankis llegan con un puñal escondido. No olvidarlo.

Pero también la medida adoptada por el filibusterismo atrincherado en Zapote va encaminada además a detener la creciente solidaridad con Cuba en Nuestra América por su posición digna y solidaria con las causas justas. Por eso desempolvaron en La Florida el viejo Plan Cóndor para las Américas – hablan de terrorismo y narcotráfico y no de la “subversión” de que hablaban en la década de los ochentas, manteniendo el terrorismo- necesitan silenciar la voz de Cuba e imbuirse el continente en una sentada. No lo lograrán en la medida que a los filibusteros de ayer y hoy no le demos tequio y comprendan que, mientras haya una sola mujer o un solo varón que para ellos la solidaridad con Cuba no es un medio electoral, vanidad o pusilaminidad, nuestra paciencia como pueblo no es genuflexión ni seremos nunca siervos. Viva Cuba Socialista. Viva la Solidaridad con el pueblo y las autoridades de Cuba. VENCEREMOS.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R.

Desalojan a familias indígenas Ngäbe de cuadrantes de compañía bananera en Sixaola

Este miércoles 18 de marzo, familias indígenas Ngäbe fueron desalojadas por la Fuerza Pública de los cuadrantes de Finca Tayrona en Sixaola de Talamanca. Las órdenes de desalojo fueron promovidas por la Chiriki Land Company, subsidiaria de Chiquita Brands, en contra de Armando Baker, Roberto Carlito, Federico Machuca y sus familias. Al final de esta nota compartimos el testimonio de Eusebio Julián, indígena Ngäbe de Sixaola.

Según Galletano Villagra, líder indígena de la zona, se trata de una persecución por parte de la compañía bananera, la cual atenta contra la libertad de culto de los pueblos indígenas, ya que dentro del desalojo se destruyó un pequeño ranchito que los compañeros indígenas utilizaban para sus prácticas espirituales.

Si bien los cuadrantes forman parte de las fincas bananeras, muchas de estas familias han vivido en estas casas por más de 25 a 30 años, producto de la relación laboral que han tenido con las compañías. Además, tal y como lo ha afirmado Villagra, las familias debían ser reubicadas a otras casas, sin embargo, los inmuebles definidos para la reubicación se encuentran en condiciones inhabitables.

La situación es mucho más compleja que un típico conflicto laboral y de vivienda, debido a que es población originaria, la cual se ampara bajo normativas nacionales, como la Ley 9710 de protección del derecho a la nacionalidad costarricense de la persona indígena transfronteriza y garantía de integración de la persona indígena transfronteriza, e internacionales como el Convenio 169 de la OIT, que protegen sus derechos. Galletano Villagra señala que, aunque las empresas deben brindar viviendas dignas para sus trabajadores, la Chirikí Land Company asegura que no tiene ninguna obligación frente a eso.

A pesar de que el conflicto se encuentra en proceso de conciliación, la compañía bananera ha emitido el desalojo. El representante indígena afirma que la empresa está desmantelando casas de los cuadrantes y suplantándolas por siembra de banano, con el fin de ir eliminando todas las casas donde actualmente viven las familias indígenas Ngäbe.

El pueblo Ngäbe de Sixaola no cuenta con territorio propio. A pesar de que el Estado costarricense está en la obligación de otorgar tierras a los pueblos indígenas que viven dentro de su territorio, esto no ha ocurrido. Mientras la situación se mantenga de esta forma, el conflicto por vivienda con las compañías bananeras seguirá. Lamentablemente, hasta que no se respeten sus derechos como pueblo originario y no se defina la compra del terreno necesario para que este pueblo originario pueda establecerse, este círculo vicioso en que vive el pueblo Ngäbe de Sixaola, no se acabará.

Programa Kioscos Socioambientales
Universidad de Costa Rica

Fuerza Pública y bananera desalojan familias indígenas ngäbe en Sixaola

Por Eusebio Julián, indígena Ngäbe de Sixaola

Este miércoles 18 de marzo, la Fuerza Pública ha efectuado un desalojo solicitado por la Compañía Bananera Chiquita en las comunidades de Finca Costa Rica, Finca 96 y Finca 97 en Sixaola de Talamanca, contra varias familias indígenas Ngäbe, los cuales han quedado en la calle.

Para nosotros los indígenas del pueblo Ngäbe de Sixaola es inhumano que hayan pasado estos desalojos el día de hoy porque demuestra que al Estado costarricense no le importan los derechos humanos ni mucho menos cuando se trata de pueblos originarios.

Esta situación no ocurriría si nosotros el pueblo Ngäbe de Sixaola tuviéramos un territorio indígena propio, pero lamentablemente vivimos en casas alquiladas y en casas y cuadrantes de las bananeras, y nos tratan como si no fuéramos personas, tirándonos a la calle.

Necesitamos que las personas conozcan lo que vive el pueblo Ngäbe de Sixaola con las compañías bananeras.

El verdadero rostro del imperialismo

Martín Rodríguez Espinoza

Cuando el imperialismo norteamericano afirma abiertamente que su objetivo es apoderarse del uranio enriquecido de Irán, más de 400 kilogramos, queda claro que no estamos, una vez más, frente al viejo y conocido rostro del imperialismo, la codicia por los recursos estratégicos del planeta, al costo que sea necesario, la guerra, la muerte o la destrucción de países enteros.

A lo largo de la historia reciente, Estados Unidos ha invadido, bombardeado o desestabilizado países enteros bajo distintos pretextos, la “democracia”, la “seguridad”, la “lucha contra el terrorismo”, la libertad, el narcotráfico (que ellos mismos manejan en todo el mundo), pero detrás de esos discursos siempre aparece el mismo objetivo, el control de las riquezas naturales. Petróleo, gas, minerales estratégicos, rutas comerciales y ahora también materiales energéticos como el uranio.

No se trata solamente de Irán. La misma lógica depredadora ha marcado la intervención en el Golfo Pérsico, en Medio Oriente, en África, en América Latina y en el Caribe. Donde hay recursos estratégicos, aparece la presión política, las sanciones económicas, las bases militares o, en el peor de los casos, las bombas.

El imperialismo no negocia desde la igualdad entre pueblos; negocia desde la amenaza, el bloqueo y la guerra. Su objetivo no es la paz entre naciones soberanas, sino la subordinación económica y política de los países que poseen riquezas que las grandes corporaciones desean controlar, para ello cuenta con serviles encada rincón.

Por eso cada vez resulta más evidente para los pueblos del mundo que las guerras que promueve el imperialismo no se libran por valores ni principios. Se libran por el dominio de los recursos y por la perpetuación de un sistema que necesita apropiarse de la riqueza ajena para sostener su poder.

Frente a esa realidad, la defensa de la soberanía de los pueblos y de sus recursos naturales se convierte en una causa común de la humanidad. Porque cada pueblo que resiste al saqueo imperialista defiende no solo su territorio, sino el derecho de todos los pueblos del mundo a existir con dignidad, independencia y paz. Cuba es un ejemplo de esa dignidad, pese al criminal bloqueo económico, comercial y financiero, igual Venezuela, Palestina, y todos aquellos que no renuncian pese a las calamidades que los criminales fascistas provocan en su tierra.

Denuncian nuevo incendio provocado en finca del líder indígena Brörán Pablo Sibar Sibar

  • Sibar es beneficiario de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

  • El hecho ocurrió en la recuperación indígena de Crun Shurin, en el territorio Brörán de Térraba.

Este lunes se registró un nuevo incendio provocado en la finca del líder indígena brörán Pablo Sibar Sibar, en la recuperación indígena de Crun Shurin, territorio indígena de Térraba. El hecho se suma a un patrón sostenido de hostigamiento y violencia contra el dirigente indígena, quien cuenta con medidas cautelares (MC 321/12) otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El incendio inició cerca del mediodía y fue controlado gracias a la rápida acción de la comunidad organizada y del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, quienes acudieron al lugar y lograron evitar que el fuego se extendiera a mayores áreas del territorio.

Este nuevo hecho ocurre un día después de la celebración del Festival Madremonte, actividad cultural realizada el fin de semana en la recuperación de Crun Shurin, donde participaron artistas, personas visitantes y miembros de la comunidad brörán.

Sibar junto con la comunidad ha decidido mantener amplias áreas del territorio en conservación, con el fin de proteger las fuentes de agua, la biodiversidad y los ecosistemas locales. Los incendios provocados destruyen hábitats, matan fauna silvestre y amenazan directamente estas fuentes de agua. Como sucedió el día de hoy.

Patrón de hostigamiento. Organizaciones y personas defensoras del territorio señalan que este hecho forma parte de un patrón sistemático de hostigamiento contra Pablo Sibar. En agosto del año pasado, la Asociación de Desarrollo Integral de Térraba intentó vender a personas no indígenas una finca en San Andres perteneciente al líder brörán, a pesar de que se trata de una finca que tiene Sibar hace más de 13 años. A raíz de este hecho se solicitó ante la CIDH el reforzamiento de dichas medidas de protección.

Los ataques contra el dirigente incluyen amenazas, agresiones físicas, campañas de difamación e incendios provocados en su propiedad, algunos ocurridos en años anteriores y otro registrado recientemente. Esta situación coloca en riesgo extremo su vida e integridad.

La recuperación indígena de Crun Shurin, iniciada en 2018, es habitada actualmente por 25 familias recuperadoras, unas 80 personas del pueblo Brörán. Cada año las familias denuncian quemas intencionales en la zona, una situación que también ha sido reportada en otros territorios indígenas como China Kichá. En varias ocasiones estas quemas han sido denunciadas como “incendios racistas, pues son provocados como represalia contra los procesos de recuperación territorial impulsados por los pueblos indígenas.

Además, la comunidad ha decidido mantener amplias áreas del territorio en conservación, con el fin de proteger las fuentes de agua, la biodiversidad y los ecosistemas locales. Los incendios provocados destruyen hábitats, matan fauna silvestre y amenazan directamente estas fuentes de agua.

Este nuevo incidente refuerza las alertas sobre la falta de protección efectiva para las personas defensoras de derechos humanos en territorios indígenas. En 2021, Sibar recibió amenazas de muerte similares a las que antecedieron los asesinatos de los líderes indígenas Sergio Rojas Ortiz y Jerhy Rivera Rivera, ambos también beneficiarios de medidas cautelares internacionales.

Antecedentes de agresiones

Pablo Sibar, reconocido líder del movimiento indígena brörán, ha sido objeto de múltiples ataques y amenazas:

  • 2012: sufrió dos agresiones físicas. En la primera fue golpeado, pateado y mordido; una semana después fue perseguido en carretera, insultado e intentaron herirlo con un cuchillo.

  • 2021: recibió amenazas de muerte en redes sociales con mensajes que llamaban abiertamente a asesinarlo.

  • Ese mismo año, un día antes del asesinato de Jerhy Rivera, Sibar logró escapar de una turba armada con machetes que lo perseguía y amenazaba de muerte.

  • Días después, personas no identificadas incendiaron su finca.

  • También ha recibido información sobre la supuesta contratación de sicarios para asesinarlo a él y a otros líderes indígenas.

  • Ha sido objeto de campañas de difamación en medios locales y redes sociales.

Con apoyo de proyecto ED-3526 Geografía y Diálogos de Saberes: Análisis de la conflictividad socioambiental en territorios comunitarios de Costa Rica de la Escuela de Geografía y el Programa Kioscos Socioambientales de la Vicerrectoría de Acción Social Universidad de Costa Rica.

A diez años del asesinato de Berta Cáceres invitan a proyección del documental “Las semillas de Berta Cáceres”

La actividad busca generar un espacio de memoria y reflexión sobre el legado de la defensora lenca y las luchas actuales por la defensa de los territorios y los bienes comunes.

Al cumplirse diez años del asesinato de la lideresa indígena lenca Berta Cáceres, diversas organizaciones invitan a un espacio de memoria, encuentro y conversación colectiva que incluirá la proyección del documental Las semillas de Berta Cáceres. La actividad busca reflexionar sobre la vigencia de su lucha y el impacto que su legado continúa teniendo en las resistencias comunitarias frente al extractivismo y el colonialismo en América Latina.

El encuentro se realizará el miércoles 25 de marzo a las 5:30 p.m. en el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), en Sabanilla de Montes de Oca, del supermercado Max X Menos 50 metros oeste y 75 metros norte. La actividad está abierta al público y busca propiciar un espacio de memoria colectiva y conversación sobre lo que la lucha de Berta sigue sembrando hoy en los territorios: aprendizajes, inspiraciones y desafíos para continuar defendiendo la vida, la justicia ambiental, los territorios y los bienes comunes.

El documental “Las semillas de Berta Cáceres” relata la historia de Berta Cáceres, ambientalista, feminista y defensora de derechos humanos que participó en la fundación del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, organización que ha acompañado durante décadas la defensa de los derechos del pueblo lenca en Honduras. Por su liderazgo en la defensa del río Gualcarque y la oposición a proyectos hidroeléctricos en territorios indígenas, Cáceres recibió en 2015 el Goldman Environmental Prize, considerado el máximo reconocimiento mundial para activistas ambientales.

El documental es resultado de un trabajo conjunto entre Contrast Journalist Group, Entrepueblos y el COPINH, realizado gracias a la beca europea DEV REPORTER, que promueve la colaboración entre periodistas, comunicadoras populares y organizaciones de cooperación solidaria.

Berta Cáceres fue asesinada el 2 de marzo de 2016 en su casa en La Esperanza, Honduras, después de años de recibir amenazas por su oposición al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Su asesinato generó una amplia condena internacional y puso en evidencia una compleja red de intereses empresariales y financieros vinculados al proyecto, que incluía empresas privadas y entidades financieras de América Latina y Europa.

En los movimientos sociales de la región, su asesinato es recordado como “la siembra de Berta”, una forma de expresar que su legado continúa inspirando luchas por la defensa de los territorios, los ríos y los derechos de los pueblos indígenas.

La actividad es organizada por el Departamento Ecuménico de Investigaciones con el apoyo de Código Sur, La Colectiva por el Derecho a Decidir, Bloqueverde, El Programa Kioscos Socioambientales de la UCR y el Proyecto Geografía y Diálogos de Saberes (ED-3526) de la Escuela de Geografía de la UCR.

Con apoyo de proyecto ED-3526 Geografía y Diálogos de Saberes: Análisis de la conflictividad socioambiental en territorios comunitarios de Costa Rica de la Escuela de Geografía y el Programa Kioscos Socioambientales de la Vicerrectoría de Acción Social Universidad de Costa Rica.

Al ministro Zamora

Sylvia Montero Mejía
Tres Ríos

14 de marzo de 2026.

¡Es que no puedo permanecer indiferente!

¡Es que no puedo guardar silencio!

¡Es que no puedo aceptar que esto suceda en Costa Rica!

Y es que no podemos permitir que se comentan atropellos que nunca, en ninguna circunstancia, ¡se habían visto en Costa Rica!

Detener a 33 migrantes, esposarlos sin justificación alguna y montarlos en un avión, como bultos que se llevan en la sección de carga, es sencillamente intolerable; es un acto brutal que no tiene precedente en nuestro país.

Y tiene, ese indigno funcionario, el atrevimiento, el descaro, la desfachatez de decir que estaba cumpliendo una promesa hecha a una exfuncionaria del gobierno de Trump que estuvo hace ocho meses en Costa Rica.

Y tiene, ese repulsivo ser humano, la osadía de justificar semejante vileza, de buscar una salida a su odiosa medida con argumentos sustentados en el servilismo, en el entreguismo más abyecto, en el más sucio de los actos en que puede caer un ser humano: la venta de su conciencia.

Verdaderamente esta noticia subleva nuestro espíritu, choca de frente con la tradición costarricense de recurrir al debido proceso, pero por otro lado armoniza perfectamente con lo que sucede en las dictaduras vecinas de El Salvador y Nicaragua.

Esto que ha hecho este ministro (que se hace llamar “de seguridad”) no puede quedar impune. Es un acto brutal, inhumano, violento. Esos deportados deben regresar a Costa Rica. Dejaron su ropa, su trabajo y sus familias.

Zamora: ¡devuélvalos! Usted no es dueño de la vida de ningún ser humano.

Convocan manifestación pacífica “Sí a la paz” en San José

La Red de Solidaridad con Palestina convoca a la ciudadanía a participar en una manifestación pacífica bajo el lema “Sí a la paz”, con el propósito de expresar rechazo a la guerra y a la instalación de bases militares.

La actividad está abierta a todo público y se realizará este sábado 14 de marzo a las 5:00 p.m., con punto de encuentro en la Cancillería, Casa Amarilla, en San José.

Según la convocatoria, la manifestación forma parte de una iniciativa ciudadana que busca promover la paz y manifestar oposición a la guerra. La actividad iniciará a las 6:00 p.m. con una caminata, que partirá desde Casa Amarilla y concluirá en la tarima del TEC en San José, en el marco de las actividades de Amón Cultural.

La convocatoria también plantea la consigna “No al TLC con Israel”, en referencia al debate sobre ese tratado de libre comercio que impulsa el gobierno.

Las personas organizadoras indican que la actividad tiene carácter pacífico y abierto a la participación de toda la ciudadanía.

Shirley Campbell denuncia que literatura dominante excluye producción afrodescendiente

La antropóloga y poeta Shirley Campbell Barr alertó sobre la escasa participación de autores afrodescendientes en la producción editorial costarricense y recordó la importancia de incorporarlos tanto para reinterpretar nuestro pasado, como para completar la realidad nacional, la cual “no se consigue sin la voz afro”. Tales afirmaciones las manifestó durante la charla La feria del libro como espacio de memoria y pluralidad, con la que se inauguró la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), que se desarrolla en la Universidad Nacional (UNA) del 12 al 14 de marzo.

Aunque defendió las ferias de libros, también enfatizó que la escasa presencia de la literatura afrodescendiente en estos espacios responde a una combinación de factores que van desde elementos asociados con el canon hegemónico cultural, hasta barreras estructurales en la industria editorial y la invisibilización histórica de la experiencia africana y afrodescendiente.

Atribuye lo anterior, entre otras razones, al hecho de que la literatura dominante ha tendido a priorizar narrativas que no desafían los códigos culturales establecidos, con la consecuente marginación de contenidos. “Las experiencias negras y afrodescendientes son vistas a menudo como menos comerciales o relevantes en el mercado masivo, lo que limita su difusión”, agregó.

Otra barrera estructural que han contribuido a silenciar las voces afrodescendientes, recordó Campbell, es la menor representación en los catálogos editoriales que dominan los espacios feriales y cuestionó cuántos de estos autores hemos leído durante nuestra formación académica profesional, cuántos han sido protagonistas de las ferias del libro universitarias, cuántos están en los programas de estudio de nuestras carreras o cuántas de sus investigaciones académicas circulan como parte del conocimiento nacional.

La importancia de garantizar el acceso y la lectura de autores y autoras afro—enfatizó la autora—es que resulta una herramienta fundamental para reinterpretar el pasado, entender el presente y construir un futuro más equitativo, así como “desmantelar el racismo sistémico, recreando y conociendo los contextos históricos, los temas estructurales que explican la desigualdad y la ausencia”.

Agregó, parafraseando a Pierre Bourdeau, que el campo editorial no es un espacio neutral de intercambio comercial, sino un campo de poder donde se disputa la autoridad cultural, de ahí que estos espacios se consagren como las instancias donde se valida qué autores y obras merecen reconocimiento.

Recordó que uno de los elementos cruciales de las luchas de la cultura afrodescendiente ha sido la recuperación de la identidad y el auto reconocimiento. Por esta razón, desde su perspectiva, como literata afrodescendiente, “la literatura y el conocimiento de la historia permiten que niños, niñas y jóvenes se auto reconozcan con dignidad y orgullo, viendo su pasado no sólo a través de la tragedia que implicó la llegada de sus antepasados a este continente, sino a través de la resistencia, la creatividad y la dignidad”.

Dado que una feria libros no es solo una decisión comercial o un mercado de libros, sino un acto político y cultural y un espacio de visibilidad, Campbell Barr propuso, al final de su presentación, implementar curadurías inclusivas y políticas afirmativas en la programación cultural que desafíen las estructuras tradicionales, y que cuestionen qué autores y estéticas representan lo nacional y otras periferias. “Mientras las voces afrocaribeñas o afrodescendientes o de regiones periféricas sigan ausentes de los escenarios principales, la identidad que proyectamos seguirá siendo parcial y excluyente”, sentenció. De ahí su invitación a las universidades a transformar el ecosistema editorial, como un acto de justicia epistémica, democratización del conocimiento y espacio para reparar exclusiones.

III Filu

Mientras tanto, autoridades de la UNA, el Consejo Nacional de Rectores (Conare), las Editoriales Universitarias Públicas Costarricenses (Edupuc), la Editorial de la Universidad Nacional (EUNA) y la invitada de honor, la Universidad de Guanajuato y su editorial, condujeron el acto oficial de inauguración de la III Feria Internacional del Libro Universitario Costa Rica (FilU).

Durante dicho espacio se reiteró la importancia de la producción editorial como un recurso para construir comunidad. Se destacó, asimismo, la oportunidad que implica para las universidades participantes el fomento de un diálogo a través del libro, así como el aporte que las alianzas editoriales generan en la construcción de la crítica para la diversidad.

El acto cultural de la actividad estuvo a cargo del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, quien cantó y declamó algunos de sus poemas, ahora publicados en la antología poética (1970-1925) Oficio del corazón, por la Universidad Técnica Nacional.

En este evento participan las cinco editoriales de las universidades públicas costarricenses, el Departamento Editorial de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Universidad del Valle de Colombia y el sello mexicano especializado en literatura Dogma Editorial, así como 46 librerías-distribuidoras y editoriales.

La feria permanecerá abierta y gratuita hasta el domingo 14 de marzo a las 7 p.m. Entre las más de 50 actividades programadas habrá presentaciones de libros, charlas, conversatorios, talleres, foros, eventos de promoción de la lectura, actividades infantiles y juveniles, exhibiciones de proyectos universitarios y presentaciones artísticas. Para el cierre de la feria el acto artístico cultural estará a cargo de Manuel Monestel y de la Cimarrona Tradiciones UNA.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

SIUNED alerta sobre recortes presupuestarios que amenazan a la universidad pública

El Sindicato Unitario de la Universidad Estatal a Distancia (SIUNED) advirtió sobre los riesgos que enfrentan las universidades públicas ante políticas de recorte presupuestario que, según señala la organización, debilitan el financiamiento estatal y ponen en riesgo el cumplimiento de su misión social.

En un documento difundido por el sindicato, se señala que la universidad pública costarricense ha sido históricamente un pilar fundamental para el desarrollo del país, tanto por su aporte al conocimiento como por su papel en la democratización del acceso a la educación superior. Desde esta perspectiva, el sindicato sostiene que las medidas de reducción presupuestaria amenazan directamente ese modelo.

El pronunciamiento plantea que las universidades públicas no solo forman profesionales, sino que también desarrollan investigación científica, extensión universitaria y múltiples proyectos que benefician a comunidades de todo el país. Por ello, el debilitamiento del financiamiento público tendría impactos directos en la capacidad de estas instituciones para cumplir con esas funciones.

SIUNED advierte que los recortes no deben analizarse únicamente como decisiones administrativas o fiscales, sino como medidas que afectan el acceso a la educación superior, especialmente para sectores sociales que históricamente han encontrado en las universidades públicas una vía de movilidad social.

El sindicato también destaca que la educación superior pública constituye una inversión estratégica para el país. En su criterio, reducir los recursos destinados a este sector compromete la posibilidad de fortalecer el conocimiento, la innovación y la formación de profesionales en áreas clave para el desarrollo nacional.

Asimismo, el pronunciamiento señala que la universidad pública cumple un papel central en la construcción de pensamiento crítico, la promoción de la cultura y el debate democrático. Desde esta perspectiva, las políticas de austeridad aplicadas a la educación superior podrían debilitar una de las instituciones fundamentales para la vida democrática del país.

Ante esta situación, SIUNED hace un llamado a la sociedad costarricense a reflexionar sobre la importancia de defender la universidad pública como bien común. El sindicato plantea que garantizar su financiamiento adecuado es una condición indispensable para preservar su aporte al desarrollo social, científico y cultural de Costa Rica.

El documento concluye que la defensa de la universidad pública no es únicamente una demanda del sector universitario, sino una responsabilidad colectiva orientada a asegurar que la educación superior continúe siendo un derecho accesible y un motor de desarrollo para el país.