La Asociación Costarricense de Escritoras repudia los conceptos discriminatorios emitidos por el alcalde de Matina, en muchos aspectos altamente ofensivos; pero, particularmente inaceptables y vergonzosos en cuanto a la agresión contra la dignidad de la mujer y la población indígena. Este discurso neocolonial se inscribe en un camino de retroceso, deterioro e irrespeto a los derechos humanos en Costa Rica, en concreto, a los de los pueblos indígenas.
Cosificar a la mujer como objeto de trueque y denigrar a las comunidades originarias se coloca en el lugar de lo que este país debería haber superado. No podemos pasarlo por alto, porque estos discursos, informales o no, siguen marcando un accionar de menosprecio y maltrato.
Ocultarlos o justificarlos nos haría cómplices de tal abominación y no nos ayuda en la búsqueda de una mejor sociedad, en la que se reconozca y respete la contribución de las mujeres (indígenas, en este caso) a la sociedad.
Por ello, la Asociación Costarricense de Escritoras (ACE) condena esta manifestación de violencia y se une al “Pronunciamiento del Grupo de Mujeres Indígenas de Costa Rica” y a su petición ante el Tribunal Supremo de Elecciones.
Información compartida con SURCOS por Isabel Ducca Durán.
SURCOS comparte el siguiente comunicado enviado por Elides Rivera Navas
26 de noviembre de 2021
LAS MUJERES LIDERESAS DEL MOVIMIENTO NACIONAL INDÍGENA DE COSTA RICA
NOS PRONUNCIAMOS
Mano de Tigre y ACOMUITA
Contra las declaraciones racistas y misóginas del Alcalde Walter Céspedes del Cantón de Matina y exdiputado de la Asamblea Legislativa en dos ocasiones, militante del Partido Unidad Social Cristiana, quien violenta a la mujer indígena al considerarla como una cosa o un objeto de cambio o pago, actuación que realiza desde su investidura de Alcalde, mediante la cual vulnera y denigra directamente la dignidad de la mujer indígena. Como mujeres indígenas, lideresas y defensoras de los derechos humanos, repudiamos este tipo de acciones que pretende normalizar la discriminación y la violencia contra la mujer indígena, actuación que condenamos y reprochamos enérgicamente.
Las mujeres indígenas, decimos basta, de tanta violencia, exigimos con base en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, mediante la cual el Estado se ha obligado a proteger los derechos humanos de la mujer, exigimos que se sancione al señor Walter Céspedes con la máxima rigurosidad y que renuncia a su cargo de Alcalde.
Además, solicitamos, al TSE, que inicie una investigación y que inmediatamente suspenda las credenciales del Alcalde Walter Céspedes, que sea inhabilitado para que no pueda ocupar cargos públicos. Solicitamos, al Partido Unidad Social Cristiana tomar medidas contra este tipo actos discriminatorios y racistas, que más que aportar a la democracia, al respeto, promueve la violencia y la discriminación contra la mujer que se profundiza contra la mujer indígena.
Por eso, en el marco del 25 de noviembre Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres, el Movimiento Nacional de Mujeres Indígena, exigimos respeto a nuestros derechos, exigimos vivir en un país libre de odio, y violencia contra las mujeres, violencia que se profundiza contra la mujer indígena y la memoria de nuestras ancestras violentando los derechos y dignidad de la mujer indígena.
Exhortamos a las autoridades competentes sancionar, actos y manifestaciones que denigran y vulneran la dignidad de la Muer indígena y que va en contra de los principios y valores, de las leyes e instrumentos internacionales ratificados y reconocidos por el Estado costarricense, que reconocen y los derechos de la mujer.
Mano de Tigre y Asociación Comunal de Mujeres Indígenas de Talamanca (ACOMUITA)
En defensa de los derechos humanos y dignidad de la mujer indígena
Este 25 de noviembre, en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, se estrenó el documental “Reflejos comunes”, protagonizado por mujeres trans de Puntarenas, algunas de ellas integrantes de la Asociación Diversidad de Género. En la producción audiovisual las participantes narran sus vivencias y su resiliencia para sobrevivir en una sociedad que las discrimina continuamente, recuperando sus propias herramientas de sanación.
El producto audiovisual es resultado del proyecto Círculos de Sanación, un espacio terapéutico grupal para mujeres que busca trabajar la salud mental, implementado por la Asociación Voces Violeta en diferentes sesiones durante el 2021. “Con el documental se busca hacer un llamado a cesar la discriminación, la exclusión, la desigualdad y la violencia contra las mujeres en todas sus diversidades y de todas las comunidades del país”, afirmó Mariana Alpízar Guerrero, coordinadora del proyecto.
Para Soraya Vallejo Sequeira, presidenta de la Asociación Diversidad de Género, es vital la existencia de más espacios como Círculos de Sanación para las mujeres transgénero por el empoderamiento y sororidad que genera entre ellas: “me pareció una experiencia muy bonita y fuerte a la vez, porque aunque fue muy doloroso recordar como era de niña, pude sanar mis heridas como recuerdos dolorosos que tenía muy adentro y puede expresarme como una mujer fuerte y empoderada, para poder ayudar a las demás que pasan por situaciones similares en su núcleo familiar o desde su niñez, como discriminación y diferentes tipos de violencia”, indicó.
Soraya Vallejo Sequeira, presidenta de la Asociación Diversidad de Género.
La población trans tiene una esperanza de vida de 35 años en Costa Rica, debido a las agresiones, crímenes de odio, discriminación y la exclusión que viven en diferentes espacios como educación, salud y oportunidades laborales.
La iniciativa contó con el apoyo de los proyectos Libre de Ser y VIH Costa Rica de Hivos América Latina, y del Fondo Camy Centroamérica. Libre de Ser busca mejorar las condiciones para salvaguardar la vida, la integridad y el avance de los derechos de las personas LGBTIQ+, especialmente de las personas trans en Centroamérica. La iniciativa se enfoca en el mejoramiento de los datos para diseñar e implementar medidas de seguridad integrales, efectivas y eficaces; y en la creación y el posicionamiento de nuevas narrativas y estrategias de comunicación para visibilizar la discriminación y la violencia que las personas LGBTIQ+ enfrentan, combatiendo así la cultura de odio y favoreciendo el cumplimiento pleno de sus derechos.
El tráiler del documental está disponible en el canal de YouTube de Hivos América Latina:
El lanzamiento virtual del cortometraje será el próximo viernes 26 de noviembre a las 6:00 p.m. en las páginas de Facebook de Hivos América Latina @HivosAmericaLatina y de la Asociación Voces Violeta. También, estará disponible en el canal de Youtube de Hivos América Latina.
Este 25 N, además de la proyección del documental, se realizará una actividad de presentación de resultados del proyecto Círculos de Sanación en el Hotel Puerto Azul Resort, Puntarenas, a las 9 a.m. Se espera que esta actividad de cierre sea el inicio de otros círculos de mujeres a nivel nacional.
Para conocer más del documental y de esta labor puede contactar a Mariana Arce, asesora de Comunicación de Hivos, al correo comunicacionlibre@hivos.org o marianaarcem@gmail.com También puede contactar a Mariana Alpízar, coordinadora del proyecto Círculos de Sanación, Asociación Voces Violeta al voces.violeta@gmail.com
El pasado 22 de noviembre se realizó el lanzamiento de la plataforma de comercio electrónico “Hecho por Mujeres”, para quienes no pudieron seguirlo en directo, puede ver evento en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/CasaPresidencial/videos/597326234820318
Se invita a visitar la plataforma de comercio electrónico: Hecho por Mujeres para sus compras navideñas.
Plataforma de comercio electrónico www.hechopormujeres.cr fue lanzada este lunes por 54 emprendedoras, 5 instituciones públicas y 4 agencias de Naciones Unidas.
Su objetivo es potenciar la autonomía económica de las mujeres al brindar el acceso a nuevos mercados para la venta directa de sus productos.
Las integrantes de Hecho por Mujeres son mujeres usuarias de los servicios del IMAS, FIDEIMAS e INAMU, que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica.
Esta es una iniciativa del Programa Conjunto de Protección Social de las Naciones Unidas, que busca el fortalecimiento de la Estrategia Puente al Desarrollo para romper el ciclo de la pobreza a nivel local, con perspectiva de género y ambiental.
Se invita al foro “La violencia estructural contra las mujeres periodistas”, analizando los alcances de la sentencia para los derechos humanos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del 26 de agosto del 2021 – caso de la periodista Bedoya Lima y otra VS Colombia.
El foro se realizará este miércoles 24 de noviembre a las 10:00 a.m.
Por Montserrat Sagot, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM)
La violencia contra las mujeres ha sido identificada como un problema social de grandes dimensiones que emerge de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad de género en sus intersecciones con otras categorías como la clase social, la edad, la etnicidad, la localización geográfica y la sexualidad. Es también una manifestación extrema de la discriminación, una violación a los derechos humanos, un problema de salud pública, de seguridad ciudadana y un instrumento letal para mantener la subordinación de las mujeres y de otros cuerpos feminizados.
De acuerdo con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, esta forma de violencia debe ser entendida como “una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres” e incluye “cualquier acción o conducta, basada en el género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.
Desde inicios de la década de los años 80 del siglo XX la violencia contra las mujeres fue identificada por el movimiento feminista como uno de los principales problemas sociales que afectan a las mujeres y las niñas de la región. En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, el 25 de noviembre fue declarado el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La fecha fue escogida en conmemoración del asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de República Dominicana, asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Trujillo.
Al escoger esa fecha, las feministas reunidas en Bogotá quisieron resaltar la noción de que la violencia contra las mujeres involucra una combinación de actos violentos cometidos en la vida cotidiana y en el contexto de las relaciones interpersonales, como la violencia de pareja o intrafamiliar, y también crímenes sistémicos promovidos por la existencia de jerarquías sociales, así como por estados represivos y autoritarios. En ese sentido, esta forma de violencia se definió como una expresión dramática de la desigualdad entre lo femenino y lo masculino, que ocurre tanto en la esfera pública como en la privada, y que puede implicar a los Estados (directa o indirectamente), así como a perpetradores individuales o colectivos (privados o institucionales).
Si bien esta violencia es un fenómeno universal e histórico, hay ciertos contextos que propician las condiciones para un aumento de sus manifestaciones. En contextos de crisis y emergencia generalmente se incrementan la desigualdad, el autoritarismo y el conservadurismo, y la violencia se convierte en un elemento esencial de discursos y prácticas punitivas y disciplinarias. Es decir, la violencia contra las mujeres se exacerba por las crisis y las emergencias.
Las situaciones de emergencia siempre profundizan las desigualdades preexistentes y las jerarquías de poder, que son los elementos que están a la raíz de las diferentes formas de violencia. Las rupturas sociales que cambian los patrones de la actividad humana, como el aislamiento, las restricciones en el movimiento, la pérdida de empleos, los problemas económicos, tienen un impacto más severo en las mujeres y las colocan en condiciones de mayor riesgo. Asimismo, bajo estas condiciones, se incrementan las oportunidades para la explotación y el abuso.
En América Latina la emergencia provocada por el COVID-19 fracturó los lazos existentes en las comunidades y las familias, aisló a muchas mujeres, las dejó encerradas con sus agresores y redujo los limitados recursos de apoyo disponibles. Por eso, la pandemia también generó muchas oportunidades para el incremento de la violencia doméstica y sexual, los asesinatos y las desapariciones de mujeres y niñas. También se generaron las condiciones para el incremento de otras formas de violencia como el ciber-acoso y la violencia sexual callejera para las mujeres que por sus condiciones de vida o laborales no podían darse el lujo de confinarse.
Los datos disponibles en diferentes países muestran que, si bien se produjo un descenso de la violencia contra los hombres, como resultado de las medidas confinamiento y de restricción de movilidad, las diferentes manifestaciones de la violencia contra las mujeres más bien se incrementaron. Situaciones similares han sido reportadas con anterioridad en otros tipos de emergencias como huracanes, terremotos, así como en los procesos de desplazamiento forzoso.
En el caso de Costa Rica, según datos de Infosegura, en el 2020 los homicidios de hombres decrecieron un 3 %, pero los de mujeres aumentaron un 38 %.
En el caso de Costa Rica, según datos de Infosegura, en el 2020 los homicidios de hombres decrecieron un 3 %, pero los de mujeres aumentaron un 38 %. El Consejo de Ministras de la Condición de la Mujer de Centroamérica reportó que durante la pandemia la violencia física contra las mujeres se incrementó en toda la región con cifras que van desde el 12 % hasta el 38 %, dependiendo del país. Solo en El Salvador, entre enero y abril del 2021, desaparecieron 306 mujeres y niñas. En Perú, más de 2 000 mujeres han desaparecido desde que inició la pandemia y de esas, casi dos tercios son menores de edad. En Colombia y Brasil se reportó un incremento de más del 50 % en casos de violencia intrafamiliar en el 2020.
Los datos anteriores nos indican que la independencia, la libertad, el bienestar y la integridad de las mujeres son parte de las víctimas silenciosas de la pandemia. Sin embargo, los gobiernos del mundo, incluyendo el de nuestro país, no tomaron ninguna medida específica para proteger a las mujeres y las niñas bajo las nuevas circunstancias de peligrosidad creadas por la pandemia. Tampoco se tomaron medidas para amortiguar el impacto diferenciado por género de la emergencia, lo que colocó a las mujeres en condiciones de mayor riesgo frente a las diferentes formas de violencia.
Si queremos prevenir y enfrentar estas formas de violencia es necesario transformar los factores estructurales que la provocan: las desigualdades, el autoritarismo en los espacios públicos y privados, la masculinidad asociada al control y la dominación, la impunidad, el racismo, la xenofobia, los fundamentalismos y las jerarquías de poder que naturalizan las normas tradicionales de género. Es imperativo también promover la construcción de ambientes no violentos y colaborativos en todos los espacios familiares, comunales e institucionales. En este aspecto, las instituciones educativas tenemos una gran responsabilidad. Tenemos también una gran responsabilidad en promover procesos de construcción del conocimiento que ayuden a visibilizar estas formas de violencia, a entender sus causas y a plantear alternativas para incrementar el bienestar, la justicia, el acceso a oportunidades y recursos, lo que ayudaría a reconstruir el tejido social, a recuperar un sentido de empatía y solidaridad, y a eliminar la precariedad de la vida.
Montserrat Sagot Directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM)
Dos recuperadoras preparan una saca de plástico para cargarla al camión transportista que llevará los materiales hacia su próximo destino que puede ser una planta transformación en el territorio nacional o exportación para ser valorizado en el exterior en países asiáticos como Tailandia y Taiwán. Foto: Katzy O´neal C.
Trabajan en el anonimato y muchas veces bajo condiciones de exclusión social y económica, ellas hacen posible que nuestros residuos vuelvan a tener valor.
Dentro del centro de acopio de residuos del cantón de Grecia suena Chayanne, se escuchan risas, bromas y sonidos de sacas repletas de papel, vidrio y cartón que son arrastradas por el suelo. Allí, de 6:00 a.m. a 1:00 p. m., 12 mujeres, la mayoría jefas de hogar, se encargan de separar y clasificar los residuos de este cantón alajuelense de 76.898 habitantes.
Estas 12 mujeres conforman la cooperativa Coopeambiental R.L., una agrupación que desde el año 2011 trabaja para recuperar los residuos valorizables que generan los comercios y los ciudadanos. Su labor contribuye a reducir la basura que llega a los rellenos sanitarios y ríos, además es un eslabón clave en la cadena de reciclaje que permite que los materiales extraídos de la naturaleza vuelvan al ciclo de producción.
En la actualidad, este centro de acopio funciona mediante un convenio entre la cooperativa y la Municipalidad de Grecia, la cual aporta las instalaciones y la recolección de los residuos en la ciudad y su traslado al centro. Su modelo de gestión es un ejemplo de una alianza público-privada que hace posible sostener esta actividad a nivel cantonal.
Un sector desconocido
En el país existen más de 200 empresas gestoras de residuos ordinarios, metales y chatarra registradas ante el Ministerio de Salud. Sólo en el 2019, entre todas gestionaron más de 39 mil toneladas de materiales (Papel, cartón, plástico, vidrio, tetrapak, aluminio).
Un mapeo de empresas trabajando en la Gestión Integral de Residuos Sólidos realizado en 2020 por la Cooperación Alemana, MINAE y Fundación CRUSA reconoce que también existen centros de acopio informales que funcionan bajo la responsabilidad de organizaciones comunitarias, los cuales también aportan a la recuperación de los residuos valorizables. Este estudio también identificó 7 modalidades de alianzas que involucran cooperativas, municipalidades ong´s y otros actores de la cadena de reciclaje.
Sin embargo, no existen estadísticas sobre las empresas conformadas o lideradas por mujeres o la cantidad de mujeres dedicadas a esta actividad, las líderes de organizaciones como Red Concerva y ACEPESA (Asociación Centroamericana para la Economía, la Salud y el Ambiente) reconocen que las mujeres representan una mayoría, especialmente en los centros de acopio donde se clasifican los materiales, no así en las labores de recuperación en la calle donde predominan hombres.
Sujetas al vaivén del mercado
Sigue un merengue que dice: «Yo no soy una loba no…» y al ritmo de la música estas mujeres trabajan en conjunto y se cuidan entre ellas. Lo hacen por amor al ambiente, pero también para subsistir con el pequeño ingreso que reciben semanalmente por su ardua labor.
Pero no todas tienen la misma suerte, explica Margarita Castro Campos, fundadora y presidenta de la Red Concerva (Red Costarricense Centros de Recuperación de Residuos valorizables). Año a año pequeñas iniciativas de mujeres recuperadoras cierran, se cansan, desisten por la falta de apoyo y los bajos ingresos que genera la actividad, sujeta a constantes cambios en los precios de los materiales y a los volúmenes de residuos valorizables que generan los comercios y los hogares.
Yessenia Arrieta, administradora y fundadora de CoopeAmbiental se siente orgullosa del trabajo que realiza y de que su hija ahora tiene la oportunidad de estudiar una carrera universitaria. Una característica de las recuperadoras costarricenses, a diferencia de las de otros países latinoamericanos, es cuentan con mayor nivel de escolaridad que les permite capacitarse y realizar trabajos más especializados dentro de la cadena del reciclaje.
“Los precios son bastante malos” dice Yesenia Arrieta, una de las fundadoras y actual administradora de Coopeambiental. Explica que un kilo de papel que antes se pagaba a 35 colones ahora vale 20 colones. A pesar de que sus ingresos disminuyen, ellas siguen en esta actividad que da para comer, pero no para ganar.
La Ing. Kathia Elizondo Orozco, gestora ambiental de la UCR, explica que la fluctuación en los precios de los materiales es un problema para la sostenibilidad de estas agrupaciones: «Muchas veces el costo de operación es mayor que la ganancia» . Otro factor que afecta los precios es que los residuos aún no se ven como materiales, “solo cuando se perciban como tales, podrían tener precios que vuelvan la actividad rentable”, advierte la experta.
Según el estudio “Análisis de los retos para el desarrollo de la cadena de valor del reciclaje en Centroamérica” publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), os precios internacionales del petróleo afectan el precio del transporte, mientras la oferta y demanda a su vez afecta los precios de los materiales. Esta es una realidad que enfrentan organizaciones de todo el istmo.
La Ley para la Gestión Integral de Residuos N°8839, promulgada en el año 2010, establece que se «…fomentará la creación, el desarrollo y el fortalecimiento de las micro y pequeñas empresas, las cooperativas, las organizaciones de mujeres y otras formas de organización social que coadyuven al cumplimiento de la política, el Plan Nacional, el plan municipal respectivo y los objetivos de esta Ley».
Excluidas de la seguridad social
Las mujeres recuperadoras son un eslabón importante de la economía circular, brindan un servicio al ambiente y a la salud pública por un precio bajísimo, pero su trabajo pocas veces es reconocido por la sociedad. La falta de aseguramiento es un problema para este grupo de trabajadoras, ya que limita su derecho a gozar de los beneficios del seguro social como la atención médica en caso de enfermedad o de la incapacidad.
Desde su escritorio en el centro de acopio, Yessenia, quien administra la cooperativa, saca cuentas para calcular el pago semanal de sus compañeras y asegura que el negocio no da para pagarles a ellas y pagar el seguro. El pago que reciben por sus horas de trabajo suele ser menos de 50 mil colones por semana. Es decir, no llegan ni al salario mínimo, y en realidad no tienen salario, ni seguro, y pues, tampoco tendrán una pensión.
Lo mismo ocurre en otras organizaciones, asegura Margarita Castro Campos, fundadora y presidenta de la Red Concerva, que actualmente agrupa a 26 micro y pequeñas organizaciones de mujeres recuperadoras de diferentes comunidades de Alajuela, Cartago, Guanacaste y Limón. Esta red integra a más de 400 mujeres, en su mayoría jefas de hogar costarricenses, pero también extranjeras.
En el centro de acopio la mayoría de las mujeres realizan labores de clasificación de los residuos. La administradora, además participa en la carga de los materiales al camión y lleva el control del peso y material que contiene cada una de las sacas.
Promotoras del trabajo digno
En cuestión de media hora, al ritmo de la música, ya han cargado un camión de plástico. Trabajan rápido y con entusiasmo. En este centro de acopio las condiciones son agradables, pues cuentan con instalaciones municipales, hay iluminación, ventilación, oficina, área de cocina, y lo más importante, no hay malos olores y hasta tienen música.
La situación en otros lugares es distinta, las condiciones son, en algunos casos, deplorables comenta Margarita, preocupada, pero a la vez entusiasmada por que se escuchen las necesidades de estas mujeres, cuya labor ha sido siempre invisible.
«Dignificar la labor de estas mujeres» es la meta de Margarita, quien a sus 70 años y después de tres infartos, dice que no se cansa de luchar por mejorar las condiciones de las trabajadoras y protectoras del medio ambiente: las mujeres recuperadoras.
En el Centro de acopio de Grecia, Yesenia, no pide mucho, solamente que los ciudadanos separen los residuos adecuadamente y le den una enjuagadita a las cajas de leche y otros envases, tener seguro social y que los precios de los materiales den, al menos, para pagar las horas trabajadas por sus compañeras esta semana.
Katzy O`neal Coto Periodista, Oficina de Divulgación e Información
El jueves 18 de noviembre se realizó la sesión 4 de la segunda “Campaña para la Erradicación del Racismo en la Educación Superior en América Latina”. En esta ocasión se desarrollará el tema: “Pandemia, racismo y acceso a la educación virtual”.
Desde México nos comparten la iniciativa de «Chíimpool: voces para una cultura antirracista», compuesta por una serie de seis conversatorios que abordan el tema desde la reflexión y el cuestionamiento.
Compartimos la experiencia de Violorio Ayarza del Pueblo Guna, Panamá, Universidad Especializada de las Américas, quien comenta que sufrió racismo. Tuvo una experiencia que lo marcó, en un curso de física en donde el docente se rió incrédulo de cómo había obtenido una buena calificación. Hoy es docente de matemáticas.
Compartimos el video:
Información de la Vicerrectoría de Acción Social, UCR.
El próximo lunes 15 de noviembre a las 5:00 p.m. se realizará la presentación del libro: “La perspectiva de género como principio general del Derecho”. En este texto, la autora Melissa Benavides propone tratar a este como un principio general del derecho, además se abordan las implicaciones que tiene este enfoque para el abordaje de los temas jurídicos en diferentes materias.
Se contará con la participación de:
Yadira Calvo Fajardo: escritora feminista; doctora honoris causa; premios UNA- palabra, Aquileo J Echeverría y Nacional de la Cultura Magón; y parte de la galería de mujeres INAMU.
Rosaura Chinchilla-Calderón: jueza penal y docente de la Universidad de Costa Rica.
Conferencista:
Melissa Benavides Víquez: feminista, magíster en Análisis Económico del Derecho de la Universidad de Buenos Aires Argentina, jefa de la Unidad de Acceso a la Justicia del Poder Judicial.