La organización Mujeres en Acción produjo un comic titulado La herencia de nuestras abuelas – Las mujeres que nos enseñaron el camino, e invitan a compartir, fotocopiar y conversar en la comunidad sobre este tema.
Mujeres caminando en el Parque Nacional, San José, Costa Rica. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Conmemorar el Día Internacional de la Mujer debe ser un acto de consciencia y de esperanza, pues el verdadero aprendizaje pasa por la reflexión, y es inspirado por un anhelo. Parte de tener esa consciencia recae en reconocer que nuestra sociedad aún tiene muchas deudas en materia de equidad de género y reconocimiento de derechos humanos; por ello, esta jornada debe ser un eje sobre el cual construyamos nuestro trabajo diario -en cualquier fecha, en todo lugar-, para que el aprendizaje sea continuo y efectivo.
Pienso particularmente en nuestra niñez; tan vulnerable en su capacidad de tomar decisiones sin estar permeada por los vicios y deterioros de la sociedad, y tan expuesta a ser involucrada en su violencia de múltiples facetas. Muy caro hemos pagado esa indiferencia hacia nuestras niñas y niños, quienes aprenden y crecen bajo múltiples sesgos y prejuicios. Así han nacido el acoso, la discriminación, el aislamiento; todas culpas con las que ellas y ellos cargan, y que a la postre se traducen en más violencia.
Volver la vista hacia ellos no es suficiente: debemos protegerlos con esfuerzos activos para que la violencia no se apodere de ellos, ni corrompa su inocencia. Mientras sigamos mirando de reojo a quienes cuya diferencia no vemos como una riqueza sino como una debilidad, nuestra niñez crecerá creyendo que la dignidad humana está reservada solo para quienes tienen poder y pueden ejercerlo a costas de los demás. Es por eso que, falacia tras falacia, millones de mujeres siguen siendo mancilladas bajo halos de falsa protección y sombras de superioridad.
Una universidad, que es cuna por excelencia de la libertad de pensamiento y crítica constructiva, debe ser modelo para que las raíces humanistas potencien las capacidades intelectuales de las personas, pero también sus capacidades éticas y artísticas. Cientos de personas han contribuido para que las mujeres tengan, en la Universidad de Costa Rica y en las universidades públicas de nuestro país, una voz poderosa y representativa, que debemos escuchar con más atención y de la que debemos hacer eco.
Por ello, insto a cada miembro de nuestra comunidad universitaria a mantener esta lucha, y a reflexionar activamente sobre la jornada que hoy conmemoramos. Reconozcamos cuánta influencia ejercen sobre nosotros las vidas, anhelos y pasiones de los demás, pues cuando todas las personas sean realmente libres de expresarse y de alcanzar sus sueños, con el mismo trabajo, esfuerzo y oportunidades, entonces podremos heredar a nuestros niños y niñas una sociedad más equilibrada y protectora, en donde cada persona se sienta, especialmente, valorizada.
Iniciativa construyó junto a activistas y movimientos sociales un manifiesto feminista que plantea las luchas urgentes para la construcción de una sociedad democrática
Informe señala la discriminación y desigualdad a las que se enfrentan las mujeres en el ámbito político y que son reflejo de la realidad que acompaña su vida cotidiana.
El Observatorio de la Participación Política de las Mujeres “Nosotras en la Política”, denunció la presencia de prácticas sexistas y de violencia política en el proceso electoral que experimenta el país actualmente, de cara a las elecciones del próximo 4 de febrero.
La iniciativa es desarrollada por el Sistema de las Naciones Unidas en Costa Rica (ONU) y el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el apoyo de los Países Bajos y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Pese a que este espacio de reflexión, análisis y vigilancia cuenta con apenas tres meses de existencia, ya consolidó un primer informe que señala la discriminación y desigualdad a las que se enfrentan las mujeres en el ámbito político y que son reflejo de la realidad que acompaña su vida cotidiana.
Ana Carcedo, coordinadora del nuevo observatorio, afirmó que los partidos políticos en Costa Rica siguen sin respetar la legislación vigente que establece la paridad en la participación de hombres y mujeres en sus papeletas.
Ana Carcedo, coordinadora del nuevo observatorio, hizo un recuento de las diversas formas en que el actual proceso electoral violenta la equidad de género. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
La situación descrita se evidencia al constatar que sólo uno de los 13 partidos inscritos cuenta con una mujer como candidata a la presidencia, sólo 9 partidos presentan mujeres como candidatas a la primera presidencia y 4 a la segunda presidencia.
Señaló además que solo un 21,7% de mujeres fueron mencionadas para ocupar puestos ejecutivos según los debates presidenciales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) del pasado 7 y 8 de enero.
Montserrat Sagot, Directora del CIEM, afirmó que la construcción de una sociedad democrática no sólo implica la aprobación de nuevas leyes y políticas públicas, sino también, la construcción de cambios culturales y políticos más profundos que conduzcan a la eliminación de las múltiples formas de discriminación y exclusión de las mujeres.
“Nuestro país tiene un compromiso internacional con la Convención Americana sobre los Derechos Humanos: la discriminación y la violencia deben eliminarse de la sociedad costarricense con urgencia” manifestó Sagot.
Manifiesto feminista demanda reivindicaciones
Montserrat Sagot, Directora del CIEM, enfatizó sobre la necesidad de consolidar cambios culturales y políticos profundos que conduzcan a la eliminación de las múltiples formas de discriminación y exclusión de las mujeres. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
El escenario de desigualdad y discriminación que media la participación de las mujeres en la política costarricense motivó a que el Observatorio “Nosotras en la Política”, grupos feministas y representantes de otros movimientos sociales crearan un manifiesto.
El documento reúne en cinco apartados las principales demandas que estas agrupaciones plantean como urgentes para la construcción de una sociedad más equitativa y respetuosa de los derechos humanos de las mujeres, así como de la ciudadanía en general.
Según la feminista independiente Lorena Camacho, la iniciativa surge como resultado de un proceso de creación colectiva, que reconoce la necesidad de reaccionar ante los embates de las políticas odio y de antiderechos impulsados por sectores cristianos, fundamentalistas conservadores y los partidos tradicionales.
“Nuestro manifiesto asume la perspectiva de la libertad, la igualdad, la equidad y los derechos humanos de las mujeres y de todas las personas, cuestiona el modelo económico neoliberal centrado en el mercado y que acentúa las desigualdades”, enfatizó.
Alice H. Shackelford, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica, señaló la equidad de género una condición imprescindible para alcanzar el desarrollo sostenible. – foto Anel Kenjekeeva, UCR.
Sagot señaló que aunque este tipo de demandas han sido planteadas en diversos países como agendas políticas firmadas por los aspirantes presidenciales, en este caso, el manifiesto fue firmado por activistas y representantes de movimientos sociales, comprometidos con la construcción de un estado de bienestar social.
Las representantes de los diversos grupos feministas coincidieron en la necesidad de reflexionar sobre el tipo de sociedad que se quiere y de continuar sumando esfuerzos que consoliden acciones para hacer frente a los desafíos económicos, políticos y de derechos humanos.
Alice H. Shackelford, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica, resaltó la urgencia de asegurar la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos como una condición imprescindible para alcanzar el desarrollo sostenible.
“Las mujeres debemos formar parte de todos los espacios para la toma de decisiones, y la paridad en el ámbito político es central para fortalecer la protección de los derechos humanos de las mujeres sin retroceso alguno y para no dejar a nadie atrás”, concluyó la representante internacional.
“Como institución teológica basada en los valores de justicia, igualdad y respeto a los derechos humanos, nos sumamos a la celebración por el reciente fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la Corte IDH en el que se resolvió que “el Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo de conformidad”, así como el derecho a la identidad de género y procedimientos de cambio de nombre.
Creemos que las prácticas concretas de amor y justicia deben regir la vida cristiana, y que el respeto a los derechos humanos es fundamental para seguir construyendo sociedades más igualitarias libres de violencias.
La opinión consultiva de la Corte Interamericana tiene implicaciones más allá de Costa Rica porque resulta de acatamiento obligatorio para los 20 países que en la actualidad reconocen la competencia del tribunal internacional, algunos de los cuales ya reconocen el derecho al matrimonio igualitario”.
El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica (UCR) suma 30 años de existencia, periodo en el cual, ha evidenciado su compromiso con las razones que motivaron su existencia y que continúan guiando su trabajo.
La desigualdad, la discriminación y el rezago han acompañado la vida de las mujeres a lo largo de la historia, pero esa realidad fue reconocida mundialmente hasta que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró la década de 1975 a 1985 como el decenio de las mujeres.
Tras la celebración de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en México, los estados miembros de la ONU se comprometieron a iniciar un proceso de cambio que favoreció la legitimación de las luchas que mujeres en todo el mundo venían desarrollando.
El movimiento feminista en Costa Rica y el resto de Centroamérica también había emprendido sus procesos de organización para exigir demandas concretas que tomaban mayor fuerza cada día, en medio de un efervescente contexto regional.
La declaratoria de la ONU hizo un llamado al sector académico y particularmente a las universidades, para que contribuyeran con la construcción de instancias especializadas, así como programas de grado y pregrado que estudiaran la realidad de las mujeres.
El llamado tuvo impacto en todo el mundo y a partir de 1980 empezaron a consolidarse esfuerzos académicos en Europa y Estados Unidos. En 1887, la UCR se sumó a la iniciativa con la creación del Programa Institucional Interdisciplinario de Estudios de Género (PRIEG), adscrito a la Escuela de Psicología.
La unidad tuvo a cargo la coordinación e integración de las numerosas experiencias de investigación, docencia y acción social que se desarrollaban en la institución desde los años 70`s, con el objetivo de generar conocimiento sobre la condición que experimentaban las mujeres en el país.
Un año más tarde, el PRIEG se convirtió en un programa permanente de la institución, adscrito a la Vicerrectoria de Docencia y fortaleció la ejecución de importantes espacios de reflexión y debate, e incluso, en 1992 dio lugar a la Maestría en Estudios de Género.
El programa se adscribe al Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) y se imparte por primera vez en 1993, con lo que se consolida como el primer espacio académico de su tipo en toda América Latina y el Caribe. La Maestría promueve más tarde, la creación de una Red Centroamericana de Programas de Estudios de Género y de la Mujer.
En 1999, la UCR cierra las funciones del PRIEG para dar lugar a la consolidación del actual CIEM; las competencias otorgadas incrementaron las posibilidades de incidencia de la unidad y marcaron el inicio de procesos investigativos, académicos y de acción social con mayor autonomía e impacto social.
Las académicas fortalecieron más que nunca sus vínculos de trabajo con los grupos de mujeres en las diferentes localidades del país y generaron investigaciones que a partir de datos concretos evidenciaron la necesidad de consolidar legislación con perspectiva de género.
Desde entonces, el CIEM cumplió un papel clave en la formulación y aprobación de legislación y políticas públicas como la Ley de Igualdad Social de la Mujer, La Ley de Violencia Doméstica, la Ley contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia y la Ley de Paternidad Responsable.
Las pequeñas acciones cotidianas y también los grandes logros han evidenciado el compromiso del CIEM con la construcción de una sociedad más justa, en la que las oportunidades sean equitativas y ninguna voz sea silenciada.
Una importante participación en el debate público, la preparación de mujeres que nutren la labor de instituciones públicas en temas de género y la consolidación de alianzas con 23 universidades alrededor del mundo, son solo algunas de las iniciativas que evidencian un norte claro en la labor de la unidad.
Lejos de intentar favorecer a un solo sector de la población o tratarse de una agrupación exclusivamente de mujeres, el colectivo feminista es cada día más diverso y reconoce abiertamente, la necesidad de seguirse fortaleciendo para atender los desafíos actuales.
Muchas de las demandas que motivaron el origen de la lucha feminista en el país y en el resto del mundo siguen pendientes y conquistas consolidadas en el pasado amenazan con revertirse, una realidad que obliga al movimiento a mantenerse vigilante.
El camino nunca ha sido fácil y la lucha sigue activa desde las calles y desde las aulas universitarias, una sinergia denominada activismo desde la academia que casi nunca ha sido respaldada o al menos bien valorada.
Pero el movimiento feminista sabe que la desaprobación es natural, cuando se lucha contra el sistema social establecido y se proponen otras formas de pensamiento, que cuestionan comportamientos, evidencian injusticias y incluso, perjudican los intereses que quienes ostentan el poder.
Hoy, tras 30 años de haber legitimado esta lucha desde la Universidad de Costa Rica, las mujeres que han liderado la labor del CIEM reconocen el valor de los logros alcanzados pero aún más, de la necesidad de seguir adelante con una misión que está lejos de ser cumplida.
La psicóloga Nora Garita Bonilla lideró los procesos de trabajo del CIEM como directora de la unidad del 2012 al 2016.
La socióloga Montserrat Sagot Rodríguez se desempaña desde el 2016 y hasta hoy como directora del CIEM.
La psicóloga Mirta González Suárez nutrió la labor del CIEM a lo largo de su carrera profesional y fungió como primera directora de la Maestría en Estudios de Género.
Laura Guzmán Stein, es trabajadora social y fungió como coordinadora del PRIEG de 1989 a 1999. Posteriormente, se convirtió en la primera directora del CIEM de 1999 al 2006.
Teresita Ramellini Centella, es psicóloga y tuvo a su cargo la dirección del CIEM del 2006 al 2012.
Conferencia de Mimi Yang, profesora de lenguas Modernas en Carthage College, Estados Unidos
La diversidad cultural actual evidencia el fracaso de cualquier esfuerzo tangible o intagible por mantener la pureza de un grupo social.
Pese a la distancia geográfica que separa a Estados Unidos y China, ambas naciones retratan esfuerzos fallidos por mantener una pureza cultural, la realidad es que a nivel global la cultura es cada día más diversa.
Así lo señaló la Ph.D. Mimi Yang, profesora de lenguas Modernas en Carthage College, Estados Unidos, quien recientemente visitó la Universidad de Costa Rica (UCR) para impartir la conferencia “Cruzando entre la Gran Muralla China y el Gran Muro de Trump”.
Según la académica, la humanidad ha sido testigo de esfuerzos en diversas latitudes por construir muros para definir un territorio, los cuales evidencian la “necesidad imperial” de ciertos grupos por crear una identidad cultural y defender la pureza de la sangre.
En China, la construcción de la Gran Muralla dio inicio durante la dinastía Qin, pero fue el emperador Qin Shi Huang quien consolidó la obra como un esfuerzo por proteger el territorio de la invasión de los pobladores del norte del país, que definía como bárbaros nómadas.
Por su parte, la construcción de un muro fronterizo entre Estados Unidos y México ha sido apoyada por diversas administraciones a lo largo de la historia y ahora es el mandatario Donald Trump quien impulsa su consolidación.
La Ph.D. Mimi Yang afirmó que tanto la Muralla China como el Muro de Trump son divisiones geográficas, que también evidencian barreras mentales. – foto Cristian Araya Badilla.
A criterio de la experta, tanto la Gran Muralla como el ahora llamado Muro de Trump, muestran las formas en que se intentan materializar las barreras mentales, que como lo hacen los ladrillos, unen principios intangibles como la supremacía y la antimigración.
“Estas no son solo divisiones geográficas, son también culturales, de la mente y del alma” afirmó Yang, quien detalló que ambos esfuerzos han sido liderados por hombres autoritarios cuya psicología de triunfador afecta la calidad de vida de otros ciudadanos. Señaló que tales figuras se consolidan como representantes de grupos de la sociedad que además de tener miedo, se sienten amenazados y por ello necesitan el liderazgo de alguien que proteja sus intereses.
La profesora afirmó que, pese a este tipo de esfuerzos de protección de territorios e incluso, de la consolidación de barreras estructurales, se ha evidenciado que responden a un pensamiento incoherente con la dinámica social actual.
La presencia de 45 millones de hispanohablantes residentes en Estados Unidos, así como la diversidad cultural y étnica que caracteriza actualmente a China, evidencian el fracaso de cualquier nación o grupo social por mantenerse aislado.
Yang, quien nació en China, creció en España y actualmente es residente en Estados Unidos lamentó la forma en que políticas y mentalidades como las que reflejan estos proyectos estructurales, convierten a los ciudadanos en “extranjeros en su propia casa”.
Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
Entrega de certificados de elegibilidad para laborar en la Universidad Nacional para personas con capacidades diferentes
El pasado miércoles 15 de noviembre en el Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras, se llevó a cabo la entrega de certificados de elegibilidad en función de promover la accesibilidad en la comunidad laboral de la institución.
Este proceso estuvo a cargo del Área de Recursos Humanos de la UNA, cuyo objetivo es promover la inclusión de personas en el ámbito laboral independientemente de su condición física o cognitiva. Previo a la actividad, debió realizarse un proceso de formación y de modificación del reglamento de contrataciones en la universidad; además, talleres con los funcionarios de la institución, denominado “Diferentes pero iguales”, para promover un contexto laboral inclusivo. Posteriormente, se seleccionó a personas con esta condición en una feria de empleo llevada a cabo en el 2016 y con ello la realización de diversas pruebas para escoger a las personas que fueron certificadas como elegibles en esta actividad.
La Directora de Orientación Master Idalí Cascante Herrera; en representación de la Dra. Ana María Hernández, Vicerrectora de Vida Estudiantil y Coordinadora de la Comisión Institucional en Materia de Discapacidad, mencionó que según la Organización Internacional del Trabajo, el 15% de la población mundial son personas con capacidades diferentes y que alrededor del 80% de estas personas están en condición de trabajar; sin embargo, por diversas barreras se les impide el disfrute en la igualdad de oportunidades en este ámbito, lo que genera un mayor estándar de inactividad económica y de protección social.
Por ello, la UNA se ha comprometido a convertirse en un espacio libre de discriminación y ser un generador de oportunidades reales de empleo para personas con capacidades diferentes, mencionó Cascante. Estas acciones responden al espíritu y alma de la institución, el humanismo, según comentó el Dr. Pedro Ureña Bonilla, Vicerrector de Administración, quien entregó junto con otros funcionarios universitarios un certificado a las primeras 12 personas con discapacidad en conformar un registro de elegibles para puestos en el sector administrativo de la UNA, según las necesidades de la UNA.
Para el Master Roy Campos del Área de Recursos Humanos, quien ha venido trabajando en este proyecto junto con el Master Ignacio Calderón de la misma área, mencionó que dicho proyecto busca atender, en forma gradual, lo establecido en la legislación nacional y normativa interna como: la política institucional para el empleo y la inclusión de personas con discapacidad, Art.37, inciso 23, de la IV Convención Colectiva de los Trabajadores de la UNA; la ley 8862 –inclusión y protección laboral de las personas con discapacidad en el sector público, referida a la reserva del 5% de las vacantes para las personas con discapacidad.
Varios de los homenajeados como Yanini Pérez Brenes y Daniel Monge Morales, mencionaron que el proceso fue sumamente riguroso, no hubo diferenciación en nada ni favoritismo en comparación con otras empresas que se niegan a contratarlos de una forma “amable” por su condición.
La actividad finalizó con una presentación artística a cargo de un egresado de la universidad que presenta capacidades diferentes; él estudió Enseñanza de la Música y actualmente labora en el Ministerio de Educación Pública.
Efrain Cavallini Acuña-Rectoría, UNA
Diana Arias-Estudiante Enseñanza de las Ciencias UNA
Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.
Compartimos este mensaje del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), que busca iniciar una campaña colectiva a favor del respeto y la solidaridad, y en contra de los fundamentalismos religiosos, los discursos de odio y de discriminación.
¡Visibilicemos otros rostros, otras voces!, es lo que manifiesta el DEI como parte de su mensaje y anima a la personas a también enviar su vídeo cortito (de 10 a 15 segundos) al Whatsapp del DEI (506) 8361 2182.
Ante los numerosos casos de violaciones a los derechos de las personas migrantes, de frontera y solicitantes de refugio que se viven en Costa Rica, diversas organizaciones comunitarias, con el apoyo de la Fundación Cenderos, se unieron para lanzar la campaña “Alzo La Voz en Acción por Nuestros Derechos”, la cual busca que las poblaciones afectadas puedan realizar denuncias en tiempo real a través de una plataforma virtual, y que también puedan incidir en las instituciones públicas.
“A través de la campaña esperamos que las instituciones del Estado sean garantes de aquellos derechos en los que prevalezcan la igualdad de condiciones al acceso de los servicios públicos, documentación, oportunidades de educación y desarrollo, empleos dignificantes, atención a situaciones de violencia basada en género, información sobre salud sexual y reproductiva, entre otros”, afirmó Maricela Hinkelammert , de la Fundación Cenderos (Centro de Derechos Sociales de la Persona Inmigrante).
La campaña fue presentada ante representantes de diferentes instituciones y medios de comunicación el viernes 29 de setiembre en el centro del cantón fronterizo de Upala, en la Zona Norte del país. En la actividad se expusieron situaciones que viven constantemente las personas jóvenes, las mujeres y las personas trabajadoras migrantes y transfronterizas, y se presentó la plataforma virtual https://alzomivoz.ushahidi.io/donde se pueden realizar las denuncias de manera geo-referenciada (en un mapa interactivo). Al día de hoy la plataforma cuenta con 30 denuncias.
“Nuestra principal problemática es falta de documentación, que constituye una barrera para hacer valer la salud y educación. Muchos dejamos muestro país por una cuestión de economía y por nuestra condición de irregularidad tenemos menos oportunidades”, expuso Jusneysi Martínez, joven migrante nicaragüense que vive en Costa Rica desde hace tres años.
La campaña contará con un fuerte componente de trabajo en las comunidades, donde organizaciones como la Red de Mujeres Migrantes y Nicaragüenses, la Red de Promotoras Comunitarias en Prevención de Violencia, la Red de Jóvenes Migrantes y Transfronterizos/as de Upala, y la Red de Trabajadoras y Trabajores Migrantes y Transfronterizos realizarán jornadas informativas sobre derechos humanos y explicarán el uso de la plataforma virtual.
Estas organizaciones han venido participando desde el 2016 en un proceso de capacitación facilitado por Cenderos y el instituto IPADE de Nicaragua, con el financiamiento de la Unión Europea, en el que han formulado agendas políticas basadas en el análisis crítico de sus realidades y planes de incidencia política enfocados en mujeres, jóvenes y personas trabajadoras.
En Costa Rica viven alrededor de 380 mil personas migrantes (censo nacional de 2011), las cuales sufren día a día dificultades como explotación laboral, negación de atención médica en centros de salud de la CCSS, deficiente acceso a la educación y obstrucción de los procesos para regularizar su condición migratoria, entre otras. Muchas de estas situaciones se agudizan en la zona transfronteriza, donde la presencia institucional es escasa.
Iniciativa funciona desde el 2016 y ya suma 136 denuncias
Andrea Méndez Montero,
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
El Observatorio de la Imagen de la Mujer en la Publicidad (OIMP) permite que la ciudadanía denuncie por medio de un formulario cualquier tipo de contenido publicitario que afecte la dignidad de la mujer. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
La ciudadanía ya puede actuar contra la publicidad que reproduce estereotipos o plantea cualquier expresión de sexismo y violencia de género, por medio de los mecanismos que ofrece el Observatorio de la Imagen de la Mujer en la Publicidad (OIMP) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
El OIMP promueve en el país una cultura publicitaria respetuosa de los derechos de las mujeres y de la igualdad de género, mediante la creación de espacios de sensibilización, capacitación y de una plataforma pública de denuncia.
Según Camila Ordóñez Laclé, psicóloga y coordinadora del OIMP, el esfuerzo surge de su interés personal por “hacer algo” respecto a la forma en que se representa a la mujer en los espacios publicitarios y tras abordar el tema en su tesis de licenciatura, tuvo la oportunidad de formalizar la iniciativa vinculada al Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM).
El sitio web de la OIMP ofrece a la ciudadanía guías y manuales para detectar el sexismo en la publicidad, pero además, cuenta con un apartado específico desde el que cualquier persona puede expresar su disconformidad con algún producto o espacio publicitario que a su criterio, afecte la dignidad de la mujer.
“La intención es tener un mecanismo de observación y vigilancia que recoja la voz de las personas sobre lo que les está molestando. Es un proyecto de investigación y acción, en el que acompañamos las quejas con conocimiento académico” explicó Ordóñez.
Por medio de un formulario, la ciudadanía puede formalizar su denuncia a título personal o de forma anónima, pues lo esencial es que brinde la mayor información posible sobre el anuncio que haya detectado en televisión, radio, exteriores o medios digitales.
Pie de foto2: Según Camila Ordóñez Laclé, coordinadora del Observatorio de la Imagen de la Mujer en la Publicidad (OIMP), aunque en otros países las empresas ya muestran sensibilización sobre el tratamiento de género en sus campañas, en Costa Rica “era un tema dormido” que apenas ha empezado a despertarse. – foto Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Todos los anuncios publicitarios recibidos por el OIMP son canalizados a la Oficina de Control de Propaganda, dependencia del Ministerio de Gobernación y Policía que revisa el material y en los casos que proceda, garantice la aplicación de la Ley 5811 (Ley de control de propaganda).
La Oficina de Control de Propaganda es la instancia autorizada para que, según la gravedad del contenido divulgado, se emita al anunciante una nota educativa, un llamado de atención, un auto de prevención e incluso, se solicite el retiro total o parcial del mensaje.
Ordoñez indicó que la OIMP realiza un análisis profundo de los anuncios que reciben mayor cantidad de denuncias y posteriormente, se emite a las empresas responsables una serie de recomendaciones que promueven un adecuado tratamiento de género en las campañas.
“Este es un espacio que da voz a la gente, gente que le interesa el tema, que lo ha percibido, que lo ha sentido. Es gente mayor, gente joven, mujeres y hombres, que se han preocupado por este fenómeno y no tenían conocimiento de que se podía hacer algo y que es un tema de derechos humanos”, enfatizó la investigadora del CIEM.
Esta iniciativa empezó a funcionar en el 2016, año en que recibió 94 denuncias referentes al contenido divulgado por 33 anunciantes y de los cuales, 59,6% fue detectado en redes sociales, 18,1% en televisión nacional y el resto en publicidad exterior, prensa escrita y correo electrónico.
En el 2017 se consolida la inscripción el OIMP como actividad de investigación permanente en la UCR y durante el primer semestre registra 42 denuncias referentes a la publicidad de 19 anunciantes, la mayoría de las cuales volvió a ser detectada en plataformas digitales.
Según datos del OIMP, la mayoría de las denuncias recibidas este año señalan que la publicidad cosifica a las mujeres, sus cuerpos o su sexualidad; refuerza estereotipos, presenta como normal o gracioso alguna manifestación de violencia de género y coloca a las mujeres en una posición de subordinación con respecto a los hombres.
La coordinadora del OIMP manifestó su satisfacción respecto a la buena acogida que ha tenido la iniciativa por parte de la ciudadanía y la incidencia política que empieza a generar en diversos espacios, posicionando un tema que “en Costa Rica estaba dormido y este proyecto ha venido a despertar”.