SURCOS comparte los siguientes archivos enviados por Jaime E. García G. como parte de la Campaña Nacional «Etiquetado de transgénicos ¡Ya!» promovida por la Asociación Red de Coordinación en Biodiversidad.
Si desea coadyuvar el recurso de amparo adjunto, solo tienen que incluir los datos correspondientes en las secciones con fondo de color amarillo, firmar, fotografiar o escanear, y enviarlo a la siguiente dirección electrónica: Informes-SC@poder-judicial.go.cr
Si es una organización la que va a presentar la coadyuvancia, se debe indicar el nombre, número de cédula jurídica de esta y el de su representante legal, así como la personería jurídica.
Estudios demuestran que mujeres embarazadas y escolares se contaminan por plaguicidas
Las personas que viven cerca de plantaciones bananeras han denunciado por décadas las fumigaciones aéreas que las comunidades viven a diario. En una reciente denuncia del área de Salud de Talamanca se solicita la colaboración de Aviación Civil para que verifique “el estado de funcionamiento, mantenimiento y operación de la aeronave agrícola”, entre otras características del avión, campo de aterrizaje y “el estado de cumplimiento de la empresa a cargo de la avioneta, relacionado con los permisos, certificados y la aplicación de manuales”.
El Área de Salud hace hincapié “en la importancia de verificar las responsabilidades del piloto relacionadas con las técnicas empleadas en la aplicación aérea de agroquímicos y la realización de vuelos rasantes, ya que son los principales aspectos que afectan a los denunciantes, así como el ruido generado por aeronave.
Según el documento firmado por la Dra. Jennifer Jones Villers del Área Rectora de Salud de Talamanca: “mediante visitas realizadas a lo largo del 2019 y 2020 se ha evidenciado una serie de irregularidades, entre ellas que el follaje de distintas plantas y arbustos de las propiedades de dos de los denunciantes, estaban llenas de partículas muy pequeñas de algún producto sintético que les fue rociado, en apariencia agroquímico”.
Según el testimonio de una de las denunciantes “el ruido que genera la avioneta fumigadora produce muchas molestias porque sobrevuela, en sus propiedades, a muy baja altura. Como prueba guarda videos donde se aprecia la aeronave haciendo vuelos sobre su casa. Una de las denunciantes presentaba afectación en su pecho, garganta y tenía mucha tos, y manifestó que además ha presentado otros síntomas en diversas ocasiones como picazón en la garganta, dolores de cabeza, tos y ganas de vomitar, entre otros”.
También se recoge la denuncia en redes sociales de una avioneta agrícola sobrevolando Playa Grande de Cahuita en “un video en el que claramente se observa una avioneta esparciendo el producto”. La plantación más cercana al sitio estaría en el poblado de Penshurt.
Según el reglamento para las actividades de la Aviación Agrícola Nº 31520-MS-MAG-MINAE-MOPT-MGPSP[i] es competencia del Consejo Técnico de Aviación Civil y de la Dirección General de Aviación Civil ejecutar, garantizar y velar por el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias que rige la materia de aviación civil y agriada relacionadas con la protección de la salud de las personas, animales y de la conservación del ambiente.
Estudios alertan contaminación por fumigaciones áreas
En 2009 el Instituto Regional en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional encontró restos de Mancozep en la orina de los niños en Talamanca. El Mancozep es utilizado en las plantaciones bananeras y es catalogado como un Plaguicida Altamente Peligroso[ii] (ver más).
En un estudio publicado en 2014[iii] se encontró que las mujeres embarazadas que viven cerca de plantaciones de banano del cantón de Matina en Limón, tienen elevadas cantidades de Etilentiourea (ETU) en su orina. ETU es un derivado del plaguicida Mancozeb, el cual se aplica mediante fumigación aérea. Las regulaciones actuales para las fumigaciones áreas parecen ser insuficientes para prevenir el contacto de las mujeres con este plaguicida. El estudio mencionado corresponde a “Aplicación Aérea de Mancozeb y Concentraciones Urinarias de Etilentiourea en Mujeres Embarazadas de Costa Rica: el Estudio Infantes y Salud Ambiental (ISA)”. La investigación la realizó un grupo de especialistas del Instituto Regional en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (IRET-UNA) en colaboración con investigadores de la Universidad de Lund y el Instituto Karolinska (Suecia), de la Universidad de Quebec en Montreal (Canadá), y la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos).
Según los investigadores, algunas de las mujeres tenían cantidades más altas que otras porque vivían más cerca de las plantaciones bananeras, trabajaban en agricultura durante su embarazo, y/o lavaban la ropa de sus familiares, quienes principalmente trabajan en banano[iv]( ver más).
Otra investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa Rica abocada a estudiar la presencia de plaguicidas en las escuelas de Matina de la provincia de Limón, encontró presentes en el aire y el polvo, restos de 18 agrovenenos rociados por las avionetas (ver más). Este estudio fue desarrollado en 12 escuelas aledañas a plantaciones de banano.
En nuestro país están autorizados hay más de 449 agrotóxicos para las fumigaciones en plantaciones mayormente de banano, arroz, caña y cítricos entre otros [v](ver más) , y a pesar de los estudios y las denuncias más bien se está tratando de flexibilizar y permitir que las avionetas rocíen plaguicidas en lugares próximos a casas, escuelas y centros de salud[vi] ( ver más).
Porque el edificio de la Asamblea Legislativa, con más de 53.000 m2 de construcción se construyó irrespetando la Constitución Política y la Ley Orgánica del Ambiente.
Porque se irrespetó de plano los decretos ejecutivos que contienen los reglamentos que rigen la materia de las EVALUACIONES AMBIENTALES, emitidos por la Setena (Secretaría Técnica Nacional Ambiental) para ser cumplidos.
Porque igualmente se irrespetó al Senara (Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento) al obviar el dictamen que debió haberse solicitado sobre el importante acuífero subterráneo alcanzado con la profunda excavación del edificio.
Porque no se hizo un estudio hidrogeológico del subsuelo en que se plantó el edificio (ni los otros estudios de ley) que manda el «Formulario de Evaluación Ambiental D1».
Porque el entonces representante del ministro de Ambiente y Secretario General de la Setena, arrogándose personalmente funciones que le corresponden al órgano colegiado jerarca de esa Institución (Comisión Plenaria) AUTORIZÓ la no presentación del Estudio de Impacto Ambiental que obligatoriamente debió de haber presentado el desarrollador del proyecto, quien hizo por escrito la reprochable gestión para que se cometiera tan burda ilegalidad.
Porque los miembros de la Comisión Plenaria, enterados luego de la grave ilegalidad cometida por su Secretario General, tramitaron un recurs administrativo sobre el acto indebido, «disimulando» la situación y convirtiéndose en cómplices de la irregularidad.
Porque, además, se incumplió violentamente la normativa de la Setena que determina en qué casos se puede extender la validez de una VIABILIDAD AMBIENTAL otorgada para un proyecto, hacia otro ligeramente diferente, situación que no corresponde en el caso de este proyecto.
Porque los órganos contralores del Ministerio de Ambiente (Minae) no cumplieron con el deber que juraron cumplir, de actuar diligentemente ante la evidente falta que se estaba cometiendo en un órgano bajo su jurisdicción, como es la Setena.
POR LO ANTERIORMENTE RESUMIDO, es materialmente imposible alegar que no se ha COMETIDO PREVARICATO en todo el proceso que condujo hacia la construcción de tan antiecológico inmueble, sede, paradójicamente, de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.
(FREDDY PACHECO LEÓN, PhD en Ciencias Biológicas).
El académico es un referente para la comunidad científica internacional de la ciencia hecha en Costa Rica
El Dr. Jorge Cortés Núñez, catedrático universitario, ha contribuido a lo largo de su carrera académica a la formación de cientos de profesionales e investigadores que hoy destacan a nivel nacional e internacional en el campo de las ciencias marinas. Foto: archivo ODI.
Sin el respaldo de la investigación científica, Costa Rica no hubiera podido posicionarse en el mapa mundial como un país que vale la pena conocer. Si a usted alguien le dijera eso, quizás no le creería. Sin embargo, lo cierto es que la ciencia ha estado detrás del desarrollo de la industria turística de nuestro país. Y, en este logro, el aporte del biólogo marino Jorge Cortés Núñez ha sido clave.
El conocimiento de la riqueza que habita en nuestros mares no se podría describir sin dejar de mencionar a este biólogo, especialista en arrecifes coralinos y biodiversidad marina. Sus trabajos fueron pioneros en estas áreas y motivaron a otros investigadores a continuar por la misma senda.
Cortés está convencido de que la generación de conocimiento ha servido para colocar al país en el mapa mundial y para avanzar en la conservación de nuestros recursos marinos. La relevancia de los océanos para Costa Rica y el planeta es uno de sus principales intereses.
“La importancia de la investigación científica en un país como Costa Rica y que esta se publique es porque nos pone en el mapa mundial como un lugar interesante. No es casualidad que la BBC, Nat Geo y empresas japonesas vengan a hacer documentales. Esa es la razón por la que vienen tantos turistas. Esta es una contribución de la ciencia que no se aprecia ni comenta”, afirmó el científico.
Actualmente, este académico labora en la Escuela de Biología y es investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), del cual ha sido director y subdirector.
A lo largo de cuatro décadas de trayectoria universitaria y 25 años de ser catedrático, Cortés ha contribuido a la formación de cientos de profesionales y de investigadores en el campo de las ciencias marinas. Ha sido tutor de seis trabajos de licenciatura, 27 de maestría, dos de doctorado y cuatro de posdoctorado, además de formar parte de 36 comités de tesis de grado y posgrado.
Su trabajo académico trasciende las fronteras nacionales. Muestra de ello es su participación en numerosos programas científicos internacionales en representación de Costa Rica y en expediciones marinas junto a reconocidos científicos de países como Estados Unidos.
Al respecto, el biólogo ha organizado 14 expediciones científicas, en su mayoría a la Isla del Coco, y también ha participado en nueve expediciones junto a otros investigadores, entre las que sobresalen a la Isla del Coco y Osa, en el Pacífico, como parte del programa Pristine Seas, de National Geographic.
Volver la vista al mar
A la par de sus investigaciones, Cortés ha promovido la idea de que como sociedad volvamos la mirada al mar para conocer la riqueza que encierra y conservarlo. Desde la creación de la red de parques nacionales de Costa Rica en la década de los años setenta, se pensaba solo en la biodiversidad terrestre y se le daba poca importancia al mar.
Sus primeros trabajos fueron sobre los arrecifes coralinos en el Caribe costarricense, que abarcaron su descripción y el impacto de la actividad humana y natural en estos ecosistemas marinos de gran importancia para el planeta.
El Dr. Jorge Cortés con Victoria Orphan, del Instituto Tecnológico de California, a punto de abordar el submarino en una de las expediciones al mar profundo en el Pacífico costarricense. Foto: cortesía de Jorge Cortés.
Además, Cortés estableció un programa de monitoreo de los pastos marinos y manglares en esa costa del país, que aún se mantiene y ha permitido conocer el funcionamiento y los ciclos naturales de estos ambientes.
En el campo de la biodiversidad presente en nuestros mares, el científico es autor del libro Marine Biodiversity of Costa Rica, Central America (Biodiversidad marina de Costa Rica, América Central), junto al también biólogo marino Dr. Ingo Wehrtmann.
El estudio mostró que el país es una de las zonas de más alta diversidad biológica en sus mares, en comparación con otras naciones más grandes que Costa Rica.
Sus investigaciones en la Isla del Coco, con la participación de investigadores de diversas áreas de la UCR y de la Universidad Nacional (UNA), constituyen los primeros aportes nacionales al descubrimiento de muchos organismos marinos en este parque nacional.
Durante seis años, Cortés coordinó y organizó varias expediciones científicas a la Isla, con financiamiento del Gobierno de Francia y del Consejo Nacional de Rectores (Conare), que dieron como resultado cerca de 40 publicaciones.
Del 2017 en adelante, el investigador se ha dedicado al estudio del mar profundo, con el objetivo de descubrir la vida en el fondo marino. Este interés lo ha llevado a participar en varias expediciones para descender a miles de metros en el océano Pacífico de Costa Rica, a bordo de embarcaciones estadounidenses.
“Ya hay mucho más conocimiento de esas zonas profundas y de la importancia de su conservación. Antes ni nos imaginábamos lo que había allí”, comentó.
El Dr. Cortés ha sido también el mentor de reconocidos investigadores de la UCR, que hoy ocupan destacadas posiciones en el Cimar y en diversos países. Con su trabajo, algunos científicos y científicas han logrado forjar un nombre como especialistas en su campo. La Dra. Odalisca Breedy Shadid es una de ellas, a quien se le reconoce como una autoridad mundial en octocorales.
“Como profesor eso es lo mejor que le puede pasar a uno, cuando ya los estudiantes empiezan a enseñarle”, dijo.
En la actualidad, Cortés sigue publicando trabajos acerca de la biodiversidad marina del país y coordina el proyecto Biomar sobre esta temática, que se desarrolla en el Área de Conservación Guanacaste (ACG) del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinac) del Ministerio del Ambiente.
El profesor e investigador está próximo a jubilarse, aunque espera seguir colaborando y estimulando a otros amantes de la biología marina que, como él, buscan aportar conocimiento sobre lo que tenemos en nuestros mares y costas, y sobre la riqueza que estos nos dan como sociedad.
En el 2019, el Dr. Jorge Cortés (a la derecha) en una de las expediciones a la Isla del Coco, a bordo del submarino DeepSee. Lo acompañan Sylvia Earle y el piloto Shmulik Blum. Foto: cortesía de Odalisca Breedy.
Hitos académicos
El Dr. Jorge Cortés Núñez obtuvo con honores el bachillerato en Biología en la Universidad de Costa Rica (UCR) en 1978. Posteriormente, realizó estudios de maestría en la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, y de doctorado en Biología Marina en la Universidad de Miami, Florida, Estados Unidos.
El profesor de la Escuela de Biología e investigador del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) comenzó como profesor interino en la UCR en 1981 y en 1996 fue nombrado catedrático.
En 1982, fue reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Clodomiro Picado Twight, por un estudio sobre la sedimentación en los arrecifes coralinos de Cahuita, en la costa sur de Limón. Todavía esta investigación es muy citada por la comunidad científica internacional.
A lo largo de su carrera, el biólogo se ha destacado por su alta producción científica. Esto le valió en el 2019 el certificado de distinción por ser el docente del área de Ciencias Básicas de la UCR con el mayor puntaje del Régimen Académico.
Ha publicado más de 290 trabajos científicos y de divulgación, los cuales recogen los resultados de su trabajo de investigación. Es autor de un libro, así como editor de dos libros y de 17 suplementos especiales de revistas.
Desde el 2012, es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Costa Rica.
Patricia Blanco Picado Periodista, Oficina de Divulgación e Información
17 febrero, 2021. El protocolo de Nagoya (PN) dice buscar el acceso justo y equitativo a los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos. Hacia el final de 2010, el PN fue adoptado para implementar parte del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas. Sin embargo, una gran mayoría de comunidades indígenas y campesinas desconocen su contenido y alcance, mientras organizaciones ecologistas y agrícolas se oponen a sus planteamientos.
El PN fue rechazado anteriormente en dos asambleas legislativas (2011 y 2016) por la Comisión de Ambiente, gracias a las objeciones de organizaciones campesinas, indígenas y ecologistas. En esas dos oportunidades fue discutido en la Comisión de Asuntos Ambientales, actualmente se encuentra en la Comisión de Asuntos Internacionales a pesar de que es un tema muy técnico y relacionado directamente con el uso de la biodiversidad y con los intereses de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas. Cabe recalcar que no se ha realizado, en esta oportunidad, ninguna comparecencia de organizaciones que no estamos de acuerdo con que se ratifique el Protocolo.
Para la Red de Coordinación en Biodiversidad es primordial “que se consulte a los pueblos indígenas y comunidades locales antes de ser discutido por el pleno de la Asamblea Legislativa, respetando la legislación nacional e internacional, como lo es el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales.
Para las y los ecologistas, el PN no cumple con los objetivos de defender los recursos genéticos y el conocimiento asociado a ellos, si no que los contradice. Su ratificación implicaría que los recursos de la biodiversidad, considerados de dominio público en Costa Rica, se traten como si fueran bienes patrimoniales del dominio privado, tal y como se quiso hacer en el caso del Proyecto Minero en Crucitas, o de explotación petrolera Harken, entre otros. Esta última preocupación
también fue destacada por la oficina legal del MINAET (oficio inf-11-ot-2011 del 14 de abril del 2011) (ver más).
El Protocolo tiene particular interés en las comunidades indígenas, ya que busca incluir el patrimonio genético de las comunidades indígenas y sus saberes ancestrales en el desarrollo de la biotecnología, sin siquiera considerar alguna reglamentación ética o de derechos humanos. Atenta contra la propia sabiduría, cosmovisión y cultura de las comunidades y pueblos, que han sabido crear un vínculo con los bienes naturales y crear saberes y conocimientos puestos a la disposición solidaria, de tal manera que puedan continuar alimentándose y atendiendo su salud.
Si quiere conocer más sobre el Protocolo de Nagoya y sus problemas de fondo y de forma, les invitamos a leer los siguientes documentos elaborados por diferentes organizaciones a nivel latinoamericano:
– Organizaciones conservacionistas y de pueblos indígenas y comunidades campesinas piden consultar Protocolo de Nagoya. Audiencia en Asamblea Legislativa, 2016. https://www.youtube.com/watch?v=EnpAvWWA294
Del 15 al 27 de febrero se estarán llevando a cabo algunas charlas y actividades con respecto a los humedales, tales como: biodiversidad, estado de salud de los arrecifes, propuestas y alternativas sostenibles, planificación y conservación. Contará con la participación de especialistas en las diferentes temáticas (al final de la nota encuentra el cronograma de actividades e invitados). Esta actividad es gestionada por UNED y la transmisión se puede observar en el perfil de la institución o bien con la siguiente dirección UNEDNicoya.
SURCOS comparte la siguiente petición realizada por María Elena Fournier de Asociación Conservacionista YISKI a la ministra Andrea Meza:
5 febrero, 2021
Señora ministra Licda. Andrea Meza Ministerio de Ambiente y Energía, MINAE Su despacho
Estimada señora Ministra Meza: Reciba atentos saludos. Un asunto muy puntual.
La presente es para solicitar a la brevedad posible, la lista de Convenios, Tratados que, tanto Costa Rica como el MINAE y el SINAC han firmado para la protección internacional de la biodiversidad, (Agua, vida silvestre, bosques, cambio climático, especies en peligro de extinción, fauna y flora, por ejemplo: CITES, RAMSAR (Humedales), entre muchos otros que desconocemos.
Por favor si nos pueden ofrecer la siguiente información:
Con el fin de informarnos y conocer cuáles son los compromisos que Costa Rica ha firmado, como también el MINAE-SINAC con entes, organismos, bancos, ONG internacionales.
Quedamos en la espera de su atenta respuesta.
Cordialmente,
Ma. Elena Fournier S. Presidenta Asoc. Conservacionista YISKI Tel. 2297 0970
Tortugas lora y verde son parte normal de la dieta de este felino, impulsar la protección de estas especies ayudaría a la conservación de nuestros ecosistemas.
Pese a que en los últimos años se ha dado una mayor presencia del jaguar y como consecuencia un aumento en la depredación de tortugas en el sector del Parque Nacional Santa Rosa, dentro del Área de Conservación Guanacaste, una reciente investigación muestra que la población de tortugas lora y verde no se encuentra amenazada.
El estudio, realizado por Miguel Chopin Rodríguez, para optar por el grado de Maestría en Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (Icomvis-UNA), se concentró en Nancite y Naranjo, dos de las muchas playas del país ampliamente reconocidas como sitios para la anidación de tortugas. La tesis buscaba evaluar los factores bióticos y abióticos asociados con la depredación de las tortugas lora (Lepidochelys olivacea) y la tortuga verde (Chelonia mydas) por el jaguar (Panthera onca).
Lo primero que realizó Chopin fue un registro de anidación, tanto para playa Nancite (107 registros de tortugas lora y 35 de tortugas verde), como para playa Naranjo (104 registros de tortugas loras y 17 de tortugas verdes). “Dentro del modelo estadístico que utilicé se incluyeron las variables de fase lunar y su interacción con el coeficiente de marea, playa de anidación y la temperatura de la superficie oceánica. Respecto a la fase lunar esta puede estar asociada al hecho de que las tortugas marinas suelen anidar en cuarto menguante, por condiciones idóneas de luz. Además, el coeficiente de marea está relacionado directamente con la luna, por lo tanto, este también tiene influencia sobre las tortugas. Las anidaciones sucedieron en su mayoría a coeficientes de mareas bajos, ya que esto significa para la tortuga un menor esfuerzo para alcanzar la playa”.
La diferencia entre la cantidad de anidaciones por playa se debe, según Chopin, a que Nancite es una playa de anidación masiva de miles de tortugas en una sola noche, a la poca presencia humana, y otros factores como su topografía y drenaje de agua.
Naturalmente
Chopin también recorrió ambas playas en busca de nidos de tortugas marinas y tortugas depredadas por el jaguar. “Reregistré 19 eventos de depredación en total, de los cuales 12 se dieron en playa Naranjo (63.16%) y 7 en playa Nancite (36.84%). En Naranjo registré un 50% de depredación para tortuga lora (5.6 depredaciones por cada 100 anidaciones) y el 50% restante fueron tortugas verdes (16.67 depredaciones por cada 100 anidaciones). Mientras que en playa Nancite, registré un 85.7% de depredación de tortugas loras (5.87 depredaciones por cada 100 anidaciones) y 14.3% de depredación de tortugas verdes (5.9 depredaciones por cada 100 anidaciones)”.
Para el investigador, la anidación de tortugas verdes fue el factor más importante para la depredación de tortugas marinas. “Probablemente se deba a que la tortuga verde suele tardar el doble de tiempo que la tortuga lora en su proceso de anidación, esto se traduce en mayor tiempo de exposición en la playa y, por lo tanto, su probabilidad de ser depredada aumenta”.
Chopin también evaluó la distribución de carcasas de tortugas marinas depredadas por jaguar. Este recorrido se realizó entre junio y noviembre de 2019; ahí registró 338 carcasas de tortugas marinas depredadas por jaguar, 156 corresponden a playa Naranjo, 103 a playa Nancite y 89 a playa Colorada. En términos de número de carcasas por hectárea, la playa con mayor densidad promedio fue playa Colorada (8.7) carcasas/ Ha), seguida de playa Nancite (6.06 carcasas/ Ha) y por último playa Naranjo (2.64 carcasas/Ha).
“La distancia a la playa muestra una relación negativa con el número de carcasas, esto puede estar asociado con las dimensiones de la tortuga y el esfuerzo que significa para el depredador arrastrarla, pues las tortugas verdes (especie de mayor tamaño) fueron encontradas a menor distancia que las tortugas loras. En cuanto al factor playa se observa una tendencia de mayores concentraciones en sitios de menor presencia humana, este factor puede estar afectando tanto a las tortugas en sus anidaciones, como al jaguar en su actividad de depredación sobre estas últimas”, detalló Chopin.
Esta investigación concluye que el factor más importante relacionado con la depredación de tortugas marinas en el Parque Nacional Santa Rosa es el número de anidaciones de tortuga verde por noche. El resultado muestra la estrecha relación depredador-presa entre jaguar y tortugas marinas, en especial de la tortuga verde, la cual se encuentra categorizada como en peligro de extinción.
En playa Naranjo, el investigador recomienda que se regule la visita turística en los sitios de mayor importancia para la anidación de tortugas marinas, depredación de éstas por jaguar y distribución de carcasas. “(Se debe) evitar que las personas caminen por la playa hacia la sección más al norte durante las noches, donde se concentra la anidación de tortugas; de igual manera, evitar que caminen hacia el extremo sur, pues este punto es muy importante para la anidación de tortugas verdes, y ahí se concentran los eventos de depredación por el jaguar, así como el mayor número de carcasas/ha. Por lo tanto, las actividades turísticas durante la noche deberían estar limitadas al área de camping o en la playa en el área más cercana a la entrada a ésta, para evitar interferir con los procesos ecológicos normales de tortugas marinas y jaguares”.
Chopin también destaca la importancia de un programa de monitoreo permanente que considere la actividad del jaguar y tortugas marinas en las playas de estudio. “Estos programas de monitoreo deberían tener énfasis en la tortuga verde, ya que se identificó como especie de gran importancia para el jaguar, y la misma ha mostrado un aumento en su actividad en los últimos años en el Parque Nacional Santa Rosa”.
La investigación concluye que el factor más importante relacionado con la depredación de tortugas marinas en el Parque Nacional Santa Rosa es el número de anidaciones de tortuga verde por noche.
OFICINA DE COMUNICACIÓN UNA 09-02-21 O.C-B.P-027-2021 Comunicado de prensa Piden a Conavi y Mopt cumplir mandato de Sala Constitucional
Ante el incumplimiento de la orden que dio la Sala Constitucional de
construir y habilitar pasos de fauna en la ruta 32.
El Instituto Internacional de Conservación de la Vida Silvestres (ICOMVIS) y el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE) de la Universidad Nacional encontramos altamente preocupante el incumplimiento por parte del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) de la orden dictada por la Sala Constitucional de construir y habilitar los pasos para la fauna en la ampliación de la ruta Nacional 32, manifestamos que:
El atropello y muerte de los animales en carretera tiene impactos éticos, ecológicos, sociales y económicos negativos para nuestra sociedad y el ambiente.
Según la misma Sala Constitucional, el CONAVI ha incumplido a pesar de que por resoluciones n.° 1239-2019-SETENA del 25 de abril de 2019, n.°2135-2019-SETENA del 5 de julio de 2019, n.° 2572-2019-SETENA del 8 de agosto de 2020 y n.° 1458-2020-SETENA del 19 de agosto de 2020, SETENA ha compelido la observancia de los compromisos en materia ambiental, lo que incluye la respectiva construcción y habilitación de los pasos de fauna.
De acuerdo con estudios y cifras oficiales, en el 2014 se atropellaron 1245 animales silvestres y en el 2018 se reportaron 1230 animales salvajes muertos en la ruta 32. De igual manera, otros estudios en la Carretera Interamericana Norte que cruza el Área de Conservación Guanacaste mueren miles de animales silvestres cada año. Estos datos muestran uno de los tantos impactos que tienen las carreteras, adicionando que muchas son especies catalogadas en peligro de extinción (grandes carnívoros y herbívoros) y dicho impacto se acrecentaría al ampliarla la carreta a cuatro carriles.
Impacto ético. El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) existente para esa carretera indica la necesidad de construir 51 pasos de fauna, 23 pasos aéreos y 28 terrestres. El incumplimiento a esta recomendación del EIA tiene un impacto ético negativo, pues en determinado momento se aceptó la obligación de cumplir con los valores positivos a favor de las especies de fauna silvestre. No cumplir con sus recomendaciones se convierte en un fracaso ético por parte de nuestras instituciones. El personal involucrado, instituciones públicas y privadas debe ser consciente del impacto que tiene la inacción, al ignorar los valores positivos que hemos desarrollado en nuestro país. Ignorar dichos valores mostraría una negligencia y un desprecio por la vida por la vida de estas especies, las cuales requieren el desarrollo de estos pasos despreciables por inacción la vida de especies vivientes que requieren de la mitigación de estos pasos de fauna para mitigar su muerte en carretera.
Impacto Social. El impacto social negativo de la muerte de los animales en carretera se ilustra de manera clara cuando se va perdiendo la sensibilidad de las personas al constatar traumatismos y laceraciones de animales que quedan vivos después de un atropello o bien al comportarnos de forma indiferente ante la muerte de estos. Más aún, la sociedad es afectada de gran manera cuando se constata el ejemplo de las autoridades y de las instituciones que con desinterés y argumentaciones espurias evitan cumplir con los mandatos superiores. Esto afecta la imagen del país cuando los turistas que nos visitan observan muchos animales muertos, incluso en áreas silvestres protegidas.
Impacto ecológico. Desde el punto de vista ecológico y ambiental, una de las amenazas a la biodiversidad más graves es el desarrollo de fauna silvestre. Además de causar muerte directa, la carretera aísla las poblaciones de fauna, impidiendo o dificultando el intercambio genético entre individuos, lo cual se traduce en reducción en sus poblaciones, especialmente de especies amenazadas de extinción y, cuyo impacto sobre el ecosistema circundante a las carreteras aún queda por evaluar. Por esta razón, los pasos de fauna son la mitigación adecuada en este tipo de infraestructura vial, porque restituyen de alguna manera la conectividad del paisaje que se perdió por causa de la carretera. Además, es importante normativa ambiental a nivel global, como lo es el principio precautorio, o también conocido en esta materia como el principio de “evitación prudente”, contenido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Declaración de Río (1992), que literalmente indica:
Principio 15. – Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.
Impacto económico. La negativa a construir de inmediato los pasos de fauna aéreos y terrestres también tiene un gran impacto económico. Por un lado, no solamente se pierde la vida de los animales que cruzan la carretera, sino que, si se coloca la carpeta asfáltica, se deberá romperse el asfalto instalado, con la respectiva pérdida económica. Por otro lado, considerando la pérdida económica más allá de lo puramente crematístico o monetario, el impacto que desencadena la muerte de los animales implica afectación directa en la cadena trófica de las especies afectadas, con potenciales impactos en el surgimiento de plagas por sobrepoblación de otras especies de la cadena, afectación de los cultivos e impacto negativo en la imagen de conservación que tiene el país, lo que desde luego también afecta el turismo. Un tercer elemento del impacto económico negativo que tiene este incumplimiento es intentar justificar la construcción pretendiendo resolverlo a través de un arbitraje internacional, que de acuerdo con las experiencias que ya tenemos en el país el costo anual puede rondar en $1.5 millones al año, con el agravante que tendríamos que decidir si detener la obra sin terminarla, o bien terminarla para luego romperla y dar cumplimiento al mandato de la Sala Constitucional.
Por lo tanto, recomendamos:
Que el CONAVI y el MOPT cumplan de inmediato con el mandato de la Sala Constitucional de construir la carretera y habilitar los pasos de fauna con el adecuado respeto a la protección ambiental que debe brindarse, aunque se deba entrar en un diálogo y negociación con la empresa constructora (CHEC) para cumplir con los requisitos de la obra.
Establecer cuanto antes una normativa por parte del Poder Ejecutivo o legislación específica que establezca una clara aplicación obligatoria para la inclusión de pasos de fauna silvestre en TODAS las ampliaciones o construcciones de carreteras nacionales (debe incluirse las etapas de planificación, diseño, construcción y operación).
La normativa o legislación debe incluir la obligatoriedad de realizar estudios y análisis técnicos para la colocación de los pasos de fauna aéreo o terrestres y deben ser realizados por profesionales de comprobada solvencia y experiencia en este campo. Además, debe contar con la participación de un panel de expertos en el tema.
Incluir la normativa sobre pasos de fauna en el Manual de Construcción de Carreteras del MOPT, como requisito para la construcción o ampliación de carreteras.
Aprovechar nuestra marca país, amigable y preocupado por la conservación de su fauna y el ambiente, para mostrar de manera efectiva nuestras acciones a favor de nuestra biodiversidad y promocionar a Costa Rica internacionalmente.
M.Sc. Joel Sáenz Méndez Ph.D. Olman Segura Bonilla
Director Director ICOMVIS – UNA CINPE – UNA
****Mayor información con: Joel Sáenz, director Icomvis (8815-2845) / Olman Segura, director Cinpe (8709-0386) o con la Oficina de Comunicación de la UNA, (2277-3464).
La Sede del Caribe impulsa que los habitantes conozcan y protejan su entorno
Jóvenes del Caribe sur costarricense participan en talleres de buceo y arqueología submarina para reconocer las riquezas naturales de la zona y recopilar la historia sumergida en las aguas de esa región costarricense. Foto cortesía CCB.
Descubrir las maravillas que están bajo las aguas del Caribe costarricense es una aventura que hoy se convierte en una realidad para un grupo de personas que emprenden el viaje para develar las riquezas naturales y la arqueología marina que se preservan en la costa limonense.
El proyecto de Acción Social “El mar y sus beneficios” (EC-434) es una iniciativa de la Sede Caribe (SC) de la Universidad de Costa Rica (UCR) que consiste en brindar a la población de la zona costera del Caribe Sur las herramientas educativas para crear una relación entre el mar y sus pobladores, con el fin de desarrollar actividades turísticas y educativas, asimismo fortalecer su identidad cultural y contribuir con el desarrollo económico de la región.
Este proyecto surgió como una iniciativa de las poblaciones de Cahuita y Puerto Viejo, las que convocaron a la SC “para compartir con jóvenes que estaban aprendiendo buceo, al escuchar a los niños y jóvenes contar sus experiencias buceando, lo que aprendían y sus sueños, y decidimos ayudarles a continuar con sus capacitaciones y aprendizaje, ya que deseaban descubrir más sobre el fondo del mar y sus riquezas. Además de ver a padres motivados por lo que hacían sus hijos e hijas”, explicó la magister Marianita Harvey Chavarría, coordinadora del proyecto.
El proyecto EC-434 impacta directamente a niños, niñas y jóvenes de esa zona, aunque también a personas adultas que adquieren conocimientos diversos mediante el apoyo de la UCR e investigaciones comunitarias en temas como la arqueología subacuática y la historia y cultura afrocostarricense. Según Harvey, esto es muy significativo ya que es un aporte al país en la “ratificación de una nueva convención que protege el patrimonio cultural subacuático, desprotegido hasta ese momento”.
De acuerdo a la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático la riqueza de este patrimonio se sigue subestimando y pese a que los océanos cubren la mayor parte del planeta siguen ocultando sus secretos y la mayoría de naciones viven de espaldas a su territorio más extenso: el marino.
La Acción Social en la Sede Caribe se preocupa por documentar la riqueza submarina costarricense mediante la capacitación comunitaria. Foto cortesía CCB.
El mar no solo contiene riquezas naturales, también se encuentran vestigios de navíos hundidos a lo largo de la historia y ciudades tragadas por las olas se conservan en perfecto estado. No obstante, al igual que ocurre con el patrimonio arqueológico terrestre, el pillaje patrimonial marino es más común de lo que imagina la población, así como la destrucción de entornos, lo que ha borrado páginas del pasado del mundo.
Previo a la pandemia sanitaria del año 2020 el proyecto EC-434 impartió cursos de iniciación y profesionales de buceoscuba, seminarios, charlas, reuniones, festivales del mar con pescadores, participación en capturas de pez león, monitoreo de corales, capacitaciones variadas en áreas relacionadas. Además, giras y visitas a centros educativos, ponencias e incluso la producción de temas musicales alusivos a este tema.
En el 2020 se continuó trabajando con las comunidades mediante un protocolo avalado por el Ministerio de Salud para las prácticas de buceo, monitoreo de corales, siembra de palmeras, limpiezas de playas y arrecifes y capturas del pez león.
Mediante la virtualidad se involucró directamente a unas 200 personas del Caribe Sur en capacitaciones para la identificación de corales, elaboración de una cartografía de recursos culturales subacuáticos y campamentos sobre la pesca de arrastre y su impacto en los ecosistemas marinos. “Para el año 2021 se continuará el trabajo dual, combinando la presencialidad y la virtualidad para el desarrollo de las poblaciones impactadas por el proyecto”, comentó Harvey.
Este esfuerzo ha articulado los apoyos del gobierno de Dinamarca, el Museo Nacional de Costa Rica, el Ministerio de Cultura y Juventud y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entre otras.
El mar no solo contiene riquezas naturales, también se encuentran vestigios de navíos hundidos a lo largo de la historia y ciudades tragadas por las olas se conservan en perfecto estado. Foto cortesia CCB.
Pese a lo exitoso del proyecto existen algunos obstáculos para su ejecución, como el pobre acceso a la red de Internet, un sistema educativo formal con falencias y la resistencia de algunas instituciones que no vinculan a las personas más jóvenes y sus comunidades en la gestión del patrimonio local, explicó Harvey.
Cosecha de éxitos
“He vivido un intenso intercambio de conocimientos entre los más jóvenes y el resto de la comunidad, saben mucho sobre su historia ancestral. He llevado prácticas de buceo avanzado y pronto iniciaré el entrenamiento para el de rescate. Lo que más me ha gustado es la participación de la comunidad, me llama la atención es que se ha logrado una gestión para la protección de las costas y cada día son más personas interesadas en ser parte de este proyecto”, comentó Ana María Arenas Moreno, quien dejó el Valle Central hace muchos años y convirtió a Puerto Viejo en su hogar.
Ella inició su vinculación cuando llegó al Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCB), una de las contrapartes de la iniciativa interinstitucional, para involucrarse en alguna investigación sobre los efectos del cambio climático en las costas del Caribe Sur. Desde entonces ha participado en varias actividades. “Ahora entro al mar con otros ojos y una aprende a navegar entre los arrecifes de otra manera”, acotó Arenas.
Arenas será parte de una delegación que acompañará a jóvenes a capacitarse en los Cayos, Florida, Estados Unidos, en la conservación y técnicas de regeneración de corales mediante su cultivo. Gracias a los esfuerzos comunitarios e institucionales, unos 12 jóvenes serán becados, porque la mejor revolución de un pueblo es la educación, aseguró Leda Villa Porras, una líder comunitaria que dejó San José hace 45 años y se afincó en Cahuita.
“Yo apoyo el proyecto desde el CCB en la defensa del arrecife coralino, dándole oportunidades a nuestros jóvenes para que tengan conciencia de lo rico que es el mar, de todo lo que nos da y lo mucho que se irrespeta con proyectos no controlados. Desde aquí estamos luchando por un museo acuático para exhibir nuestra riqueza arqueológica submarina de la costa caribeña costarricense”, dijo Villa.
Para el presente año, las entidades organizadoras se proponen la fundación del Padi Dive Center Comunitario del Caribe, el impulso de un proyecto de gestión comunitaria en corales con la regencia del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar-UCR), una expedición arqueológica en conjunto con el gobierno danés y varios proyectos de emprendedurismo.
Eduardo Muñoz Sequeira Periodista, Vicerrectoría de Acción Social