Estudiantes de la Sede del Caribe UCR crean método para tratar aguas residuales con quitosano
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El quitosano se extrae de exoesqueletos de cangrejos, camarones y conchas

Un grupo de estudiantes de la carrera de Ingeniería Química en la Sede del Caribe de la Universidad de Costa Rica (UCR), diseñó un método para tratar aguas residuales por medio del quitosano, un biopolímero que se deriva de la quitina presentes en diferentes crustáceos.
En este caso, los jóvenes universitarios usaron agua contaminada con tinte de cabello, para aplicarle el tratamiento con el quitosano.
Dicho proyecto participó en la pasada Expo IQ el 12 de julio anterior, la cual se realizó en el edificio de parqueos de Ciudad de la Investigación de la UCR.
“Usamos el agua diariamente para muchas cosas, pero aun cuando es tan importante no le damos el cuidado adecuado”, expuso la estudiante Keilyn Garita Mejía.
Garita, en conjunto con Irving Jiménez Fonseca y Gabriel Gómez García, extrajeron el quitosano de exoesqueletos o caparazones de camarones y cangrejos, que obtuvieron de marisquerías y restaurantes ubicados en Limón. De esta forma, buscaban reducir la producción de desechos proveniente de la industria pesquera que contaminan el ambiente y reutilizar lo que sería considerado como un residuo.

El quitosano es un biopolímero que deriva de la quitina que está presente en exoesqueletos de crustáceos, sales de insectos y paredes celulares de algunos hongos, explicaron los universitarios. De hecho, este material tiene diversos usos en la industria alimentaria.
“La quitina es el segundo biopolímero más abundante en la naturaleza, después de la celulosa”, dijo Gabriel Gómez.
El proceso de extracción consistió de dos tipos de tratamiento: en primer lugar, un procedimiento físico con lavado profundo, triturado, tamizado y otros filtros, para posteriormente pasar al tratamiento químico con la ayuda de varias sustancias.
Los estudiantes lograron concluir que los camarones tienen mayor cantidad de quitina y dieron un mayor rendimiento a la hora de limpiar el agua. Por otra parte, al probar las conchas se dieron cuenta que no son una fuente suficiente de quitina que pueda ser transformada en quitosano.
Este proyecto lo desarrollaron estos tres jóvenes en el Laboratorio de Ingeniería Química con que cuenta la Sede del Caribe de la UCR en Limón.
Francisco Ruiz León
Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
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Una red de áreas protegidas, a cargo de la Universidad de Costa Rica (UCR), resguarda la naturaleza y aporta a la calidad de vida en los sitios urbanos
Cuando de cuidar los recursos naturales se trata, todo cuenta, desde unas pocas hectáreas hasta extensos bosques o humedales.
Con esta filosofía, la UCR destina parte de su territorio a la conservación, existen áreas boscosas que sobresalen en medio de las ciudades, donde los espacios verdes son cada vez más escasos.
La Universidad también administra algunas áreas protegidas, mediante convenios con otras instituciones públicas. Esto le permite realizar investigaciones científicas en diversas disciplinas y contribuir de esta forma a salvaguardar el patrimonio natural del país.
En algunos casos, las fincas dedicadas a la preservación fueron donadas por personas particulares, quienes le confiaron a la UCR la responsabilidad de protegerlas y de desarrollar allí actividades científicas, académicas y de proyección social.
Actualmente, trece reservas forman parte de la Red de Áreas Protegidas (RAP) de este centro de educación superior. En conjunto, suman 8 078 hectáreas distribuidas en distintos puntos de la capital y en las provincias de Guanacaste, Alajuela y Cartago, por lo general, cerca de las sedes universitarias.
La RAP fue creada en el 2013 como una instancia de la Vicerrectoría de Investigación, encargada de contribuir con las gestiones para conservar cada uno de los sitios que la componen.
Su director por seis años, el profesor de la Escuela de Biología, Bernal Rodríguez Herrera, comentó que la Red no impone criterios o decide qué hacer, sino que facilita espacios y promueve acciones de gestión y planificación de las áreas protegidas.
“La RAP es una herramienta para que las direcciones de las unidades académicas que administran estas reservas tengan un aliado administrativo con el fin de lograr una mejor gestión”, afirmó Rodríguez, quien concluyó su período en el cargo como director en julio pasado.
Las fincas y reservas son manejadas por diversas instancias. Entre estas, la Escuela de Biología, las vicerrectorías de Investigación y de Acción Social, las sedes regionales de Guanacaste, del Atlántico (Turrialba) y de Occidente (San Ramón, Alajuela) y el Instituto Clodomiro Picado.
Esta última posee la finca Coralillo, donde se protegen las fuentes de agua, los recursos forestales y un parche de bosque. Otra parte se dedica para producir pastos y dar mantenimiento adecuado a los caballos que se utilizan en la producción de suero antiofídico.
Igualmente, existen ejemplos de comanejo con otras instituciones, como ocurre con la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela. Durante 43 años, esta área ha sido administrada conjuntamente por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y la UCR, por medio de la Sede de Occidente.
La UCR aporta el personal básico para la administración de esta área, mientras que el Sinac se encarga de la vigilancia.
Gracias a la presencia de esta universidad, en el sitio se ha efectuado una gran cantidad de trabajo científico, el cual ha generado más de 300 publicaciones entre artículos y libros.
El reto es convertir a la Reserva en una estación de investigaciones científicas de primer nivel, así como de recepción de visitantes.
De acuerdo con Rodríguez, la alma mater debe planificar y definir cómo se visualiza en 30 años en cada uno de sus campus o sedes y qué áreas debe conservar.
A futuro, se requieren estudios para identificar algunas zonas, sobre todo en las sedes regionales, que deberían destinarse a proteger la naturaleza.
“Las sedes regionales están a tiempo de planificar mejor el suelo y definir si determinado cordón debe quedar como zona boscosa o si una cancha de fútbol va a ser dedicada a la conservación, por ejemplo”, agregó.
Por lo tanto, es necesario precisar para qué se quieren las reservas, cuáles son sus objetivos, sus beneficiarios, los indicadores de eficiencia en la gestión, desarrollar planes de manejo y el amojonamiento de las distintas áreas.
A esta labor se ha abocado la RAP, la cual ya cuenta con un diagnóstico del estado actual de las áreas protegidas.
No obstante, según expresó Rodríguez, este es un trabajo lento y depende de las instancias universitarias que las administran. “La incorporación de las áreas a la RAP ha sido de forma voluntaria y mediante un acuerdo de las asambleas de cada unidad académica. Ha sido un proceso de convencimiento”, detalló el investigador.
Pulmones urbanos
No hay bosque pequeño que no sea importante. Tan significativo es fomentar el conocimiento científico en un bosque extenso, como la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela, como en un sitio pequeño, como el Jardín Botánico José María Orozco, que se localiza en el centro de San Pedro de Montes de Oca.
Todas las áreas tienen en común que constituyen pulmones urbanos, lo cual es de mucho valor para la calidad de vida de las personas.
La UCR posee las áreas protegidas más grandes en el Valle Central. “Son bloques de bosque que con la unión de ríos y quebradas dan conectividad para el movimiento de los animales y la dispersión de las plantas. Tenemos murciélagos, pájaros, perezosos, plantas que están amenazadas con desaparecer del Valle Central y se mantienen como remanentes”, resaltó Rodríguez.
Los campus universitarios son pequeñas urbes y deben ser un ejemplo para el resto del país. “Dentro de ese modelo de ciudad, todos los espacios protegidos son muy importantes”, argumentó.
A su vez, la existencia de dichos sitios permite fomentar las investigaciones científicas y sociales. Tal es el caso de la finca Siete Manantiales, ubicada en Concepción de La Unión, que presenta un gran potencial para realizar estudios con la comunidad aledaña.
“Hay un fuerte vínculo entre la comunidad y esta finca. Los vecinos llegan los domingos a hacer pícnics; además, dentro del terreno existe un colegio. Se busca fomentar los espacios verdes en las comunidades”, añadió el biólogo.
Conozca las áreas protegidas de la UCR
En agosto se festeja el Día de los Parques Nacionales. Por esto, nos sumamos a las celebraciones y les presentamos un edición del C+T dedicada a la conservación del medio ambiente y al valor de las áreas naturales como un patrimonio que debemos cuidar por ser espacios esenciales para la calidad de vida de la población. Empezamos el suplemento con una reseña sobre la Red de Áreas Protegidas (RAP) de la Universidad de Costa Rica.
Patricia Blanco Picado
Periodista Oficina de Divulgación e Información
David Esteban Chacón León
Asistente de Prensa Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
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UCR: El Caribe sur es visto a través del valor de su biodiversidad y la conservación de sus recursos naturales
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UCR participa en campaña internacional que estudiará condiciones atmosféricas del sureste del Caribe y el Pacífico oriental
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Costa Rica se ubica entre dos grandes masas de agua, sobre las cuales es usual que se formen tormentas y sistemas de gran fuerza. Sin embargo, a pesar de su reducido tamaño, la particular orografía de nuestro país podría tener influencia en la atmósfera, y conocerlo permitiría dar respuesta a múltiples preguntas sobre el origen de estos y otros fenómenos.
Comprender esta influencia es una de las misiones de una campaña científica internacional en la que participan investigadores de la Escuela de Física y del Centro de Investigaciones Geofísicas (CIGEFI) de la Universidad de Costa Rica (UCR), como socios científicos.
La campaña, que se extenderá hasta mediados de setiembre, se enmarca en el proyecto Organización de la Convección Tropical del Pacífico Oriental (OTREC, por sus siglas en inglés), cuyo principal objetivo es estudiar el desarrollo de convección profunda en la atmósfera sobre esta región; es decir, de aquellos movimientos de agua o aire que transportan calor y humedad, entre otros.
“Se trata de una iniciativa de cooperación internacional que se plantea, desde un inicio, con investigadores costarricenses, también motivado por la trayectoria de investigaciones atmosféricas que hemos desarrollado”, comentó Ana María Durán, una de las coordinadoras del proyecto de parte de la UCR.
OTREC, que fue financiado por la Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos (NSF) por un monto de 5,4 millones de dólares, cuenta con la participación de investigadores de la UCR y de la Universidad Nacional, así como miembros de la Universidad Nacional de Colombia, New Mexico Tech, la Universidad de Harvard y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), entre otros.
En vista de que la zona del Océano Pacífico oriental y el suroeste del Caribe ha sido poco investigada en comparación con otras regiones, se espera estudiar el ingreso de las masas de aire que se desarrollan en el área Caribe-Atlántico y se desplazan hacia el Pacífico, así como el papel que tiene la superficie y la vegetación de nuestro país en el proceso de inicio de la convección, afirmó Durán. Para ello, la campaña se subdividió en diversos componentes, de los cuales cuatro se realizan simultáneamente en territorio nacional.
Uno de estos componentes consiste en la medición de variables básicas (como temperatura, precipitación, viento a 10 m, humedad del aire y presión), mediante la instalación de dos tipos de estaciones meteorológicas, las cuales además permiten conocer la dimensión vertical y horizontal de la velocidad del viento.
La campaña también analizará la cantidad y el transporte de vapor de agua en la columna de la atmósfera. Esto se obtendrá al medir el desfase de una señal de GPS hacia una antena receptora, pues la presencia de humedad ocasiona un retraso en la llegada de la señal.
Otro componente se ocupará de la recolección de agua de lluvia para analizar la composición de sus isótopos estables de oxígeno. “Esto se relaciona con otras características de la precipitación, como qué tan grande es la gota, qué tan intensa es la precipitación y qué tanto llovió en un periodo determinado”, explicó Durán.
El cuarto componente consiste en sondeos para caracterizar la atmósfera. “Desde un avión se lanzarán unas 800 estaciones meteorológicas conocidas como dropsondes que, conforme caen, obtienen diversos datos de la atmósfera”, indicó Marcial Garbanzo, quien también coordina el proyecto desde la UCR. “Esto se complementará con estaciones meteorológicas de 200 g que se liberan en globos llenos de helio, y que también permiten hacer perfiles de la atmósfera”, agregó.
La participación estudiantil es fundamental en esta campaña. Armando Aguilar, estudiante de Física, y Maureen Fonseca, estudiante de Meteorología, forman parte del equipo de jóvenes que colaborarán en diversas etapas de este proyecto. “Es una buena oportunidad para aprender, capacitarnos y aplicar los conocimientos de la carrera, además de aprovechar el intercambio cultural con jóvenes de otros países”, señalaron.
“La participación de la UCR en OTREC es reflejo de la calidad de nuestra investigación, que además trasciende fronteras, y de nuestra capacidad de afianzar la cooperación científica internacional. Para comprender los fenómenos que ocurren en nuestra región se requiere realizar investigación básica; por eso es de vital importancia la inversión en recursos y equipo de primer nivel”, expresó el rector Henning Jensen.
Caterina Elizondo Lucci
Periodista, Rectoría
Información generada desde la Rectoría, UCR.
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Segunda jornada de limpieza de la cuenca alta del Río Cañas
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Cantón de Aserrí

Un grupo de mujeres y hombres haciendo historia, ¡cambiando así el estado de las cosas públicas, comunales, medio ambientales y ecológicas!
¡Mis felicitaciones a todos y todos!
Los acompañé en espíritu, vicisitud de mi accidente el día de ayer en la jornada de limpieza y siembra de árboles en el barrio los Cipreses, en Barrio México de San José a orillas del Río Torres, por el grupo Amigos del Torres.
¡Para la próxima espero poder acompañarles!
Alejandro García Valerio.

Enviado por Alejandro García.
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