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UCR: ¿Más mosquitos transmisores de enfermedades? El cambio climático y el uso de la tierra inciden

Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Simposio CIET-UCR

Una reconocida científica estadounidense compartió en Costa Rica hallazgos que muestran cómo el cambio climático y el uso de la tierra inciden en el desarrollo de los mosquitos transmisores de enfermedades

Malaria, dengue y el mal de chagas. ¿Qué tienen todas esas enfermedades en común? La respuesta es una: todas son transmitidas por vectores; es decir, insectos.

Si le queda la duda, solo recuerde al Aedes aegypti, el principal mosquito transmisor del dengue que ha ocasionado 7 285 casos en Costa Rica en el último año, cifra que ha venido en alza año con año, según reporta el Ministerio de Salud.

Por supuesto, dicho aumento no ha sido solo en Costa Rica, sino que también a nivel internacional. En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró un incremento considerable de casos por dengue que pasaron de 505 430 reportes durante el 2000, a 5.2 millones de casos notificados en el mundo en el 2019.

Lo anterior ha llevado a que por más de dos décadas varios científicos internacionales sostuvieran la hipótesis de que el calentamiento global podría estar aumentando, de alguna manera, la propagación de estos insectos y, por lo tanto, en las enfermedades que transmiten. Hoy, finalmente, se sabe que esa hipótesis era parcialmente incorrecta.

Así lo explicó la Dra. Erin A. Mordecai, profesora asociada a la Escuela de Biología de la Universidad de Stanford, e investigadora senior en el Instituto Woods para el Ambiente de los Estados Unidos, en el Simposio “EcoVector: Ecología de mosquitos como vectores patógenos”, realizado por el Centro de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Para la Dra. Mordecai, esa creencia de que un mundo más caliente sería automáticamente uno más enfermo, por un aumento de padecimientos como la malaria, era erróneo. Las investigaciones de su equipo científico encontraron que la temperatura óptima para la transmisión de la malaria era, incluso, mucho menor a la temperatura que modelos previos a lo largo de la historia habían señalado.

“Nuestro enfoque se aplicó por primera vez en la malaria tipo «falciparum», centrado en los vectores más relevantes de África. Lo que vimos fue que las tasas máximas de transmisión de malaria están ocurriendo alrededor de los 25°C grados centígrados, no 32°C como los modelos anteriores predijeron y, lo más importante, tuvimos la primera evidencia de que este tipo de transmisión disminuye a temperaturas cálidas”, destacó la Dra. Mordecai.

Ese mismo dato lo comprobaron en Kenia con 200 niños de 80 casas diferentes. Ahí vieron una relación no lineal con una transmisión máxima de malaria que ocurre alrededor de los 25°C y fuertes disminuciones por encima de los 30°C.

“Los hallazgos son realmente importantes porque van en contra de esta idea de que, a temperaturas más cálidas, mayores padecimientos por vectores transmisores de enfermedades. De hecho, nuestros nuevos datos sugieren que las temperaturas más cálidas en lugares como Kenia podrían disminuir la incidencia. Esto, porque el mosquito transmisor de la malaria, el Anopheles, no tolera temperaturas tan altas”, puntualizó la Dra. Mordecai.

La razón del porqué siempre existió la creencia de que un aumento en la temperatura incrementaría los mosquitos transmisores de enfermedades, se debía a que el mosquito es incapaz de regular su propia temperatura corporal. Su proceso de supervivencia depende de la temperatura del ambiente y por eso se pensaba que, como el planeta se está calentando, las condiciones de los mosquitos eran cada vez más adecuadas. Ahora se sabe que no es necesariamente así.

¿Pero ese hallazgo aplicaría para todo?

La respuesta es no. La Dra. Mordecai indicó que aplicaron exactamente el mismo modelo de análisis a once enfermedades diferentes transmitidas por mosquitos y, además, con gran variedad de vectores transmisores de parásitos y virus. Ahí estuvieron incluidos el dengue, el chikunguña, el Zika, el virus del Nilo Occidental, entre otros.

“Lo que vimos constantemente es que hay picos a partir de los 23°C y 29°C. Algunas de nuestras temperaturas óptimas más cálidas son para el dengue y el zika, cuyo pico de transmisión es a partir de los 30°C. Probablemente, esto no sea una sorpresa para nadie pues, al ser enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti, se sabe que es un mosquito adaptado a ambientes muy cálidos” comentó la científica.

En contraste, para otros países más fríos, encontraron que hay enfermedades como la encefalitis del Nilo occidental y la encefalitis equina del este, común en el noroeste de los Estados Unidos, que se distribuyen de manera más templada, entre los 20°C aproximadamente. Por su parte, la malaria mostró situarse, justamente, en 25°C.

Un planeta que cambia

Entonces, ¿qué significan los hallazgos anteriores en el contexto del cambio climático? La Dra. Mordecai indica que “depende”.

La experta dijo que si un país o zona está en una región bastante templada, o en una estación con temperaturas más frías entre los 12°C y los 24°C, cualquier aumento en la temperatura incrementará las enfermedades transmitidas por vectores.

Por el contrario, si es un país que se ubica en una región cálida, una mayor temperatura obstaculizaría que los mosquitos proliferen porque no pueden desarrollarse a temperaturas extremas. Por lo tanto, no podrían transmitir ninguna de esas enfermedades.

“Lo interesante de esta investigación es que sugiere que existe este rango de temperaturas, entre los 24°C y 29°C, donde algunas enfermedades están aumentando rápidamente como el dengue y el zika. A esas mismas temperaturas, otras enfermedades están disminuyendo como el virus del Nilo Occidental y, en el caso de la malaria, esta sube y baja su temperatura óptima. Por lo tanto, la misma temperatura de referencia y la misma cantidad de cambio en la temperatura podrían resultar en afectaciones cualitativamente distintas en diferentes enfermedades”, aclaró la Dra. Mordecai.

En el mapeo que la especialista realizó en África se muestra que, ante un aumento de temperatura, es probable que suba la transmisión del virus del dengue y disminuya la malaria, pues el vector transmisor de la malaria solo prolifera en temperaturas más templadas.

“El dengue es una enfermedad arboviral común en muchas regiones del África subsahariana y las medidas de control son completamente diferentes a las de la malaria. Entonces, se vería una posible expansión del dengue, impulsada por el clima, mientras al mismo tiempo vemos contracciones en malaria. Esto es un mensaje importante de salud pública por el que debemos preocuparnos”, comentó la científica.

Centroamérica no es la excepción. La Dra. Mordecai especificó que en el 2015 se contabilizó que cerca de 100 000 000 de personas en Centroamérica están en riesgo de contraer el virus del Zika. Pero, con el cambio en la temperatura, y con un escenario de emisiones moderado, para el 2050 las personas en riesgo podrían aumentar en un 60 %.

“En un futuro, para la transmisión durante todo el año vamos a esperar más del doble de personas en riesgo. Nuestro modelo sugiere que habrá aumentos generalizados que permitirían alcanzar una idoneidad de temperatura para la proliferación de enfermedades como el zika en Centroamérica”, expuso la experta internacional.

En resumen, se espera ver que el cambio climático genere modificaciones en la transmisión de muchas enfermedades, no necesariamente expansiones, aunque es posible que se vean algunas muy incrementadas.

La malaria en el Amazonas es transmitida por el mosquito Anopheles, que es un vector asociado al borde del bosque. Este mosquito se reproduce en charcos de agua que tienden a acumularse especialmente con la alteración del suelo cuando hay deforestación. Entonces, se esperaría que este tipo de deforestación promueva la malaria que, en esa región, es causada principalmente por los parásitos Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum, dijo Mordecai. Imagen de Freepik.

El ser humano influye

Una advertencia muy importante que dio la estadounidense es que, si bien en todo ese proceso están los mosquitos transmisores de enfermedades como los protagonistas primordiales, no están solos. Las actividades humanas son importantes mediadores y, para ella, el cambio en el uso de la tierra tiene mucho que ver.

¿El ejemplo más cercano? La deforestación en el Amazonas. De acuerdo con la científica, los datos estadísticos muestran un aumento importante de malaria en esa región que coincide con el tiempo en que el gobierno promovió la carretera transamazónica. Esta situación les hizo pensar que esa importante deforestación tuvo algo que ver, una hipótesis que comprobaron después.

“Nuestra hipótesis era que la deforestación aumenta la incidencia de la malaria al crear ese hábitat y poner a las personas en contacto con el borde del bosque. Otra hipótesis que queríamos probar fue cómo la relación entre la deforestación y la malaria podría variar según las etapas de la transición del uso de la tierra”, señaló.

Los resultados fueron contundentes y encontraron que la pérdida de bosques sí incide en un aumento de la incidencia de malaria. “Más importante aún, pudimos mostrar que este es un efecto de tamaño bastante sustancial. Se generaron alrededor de 6,4 casos adicionales de malaria por kilómetro cuadrado de bosque talado. Esto es mucha malaria provocada por la tala de bosques”, informó la bióloga.

¿Hay efecto inverso?

Totalmente. La pérdida de bosques influye en un aumento de la malaria. No obstante, la científica se preguntó: ¿podría un aumento de malaria afectar la deforestación? Sorprendemente, sí. Su equipo encontró que la malaria reduce la deforestación.

“Vimos evidencia del efecto inverso. Tenemos que la incidencia de malaria está afectando lotes de bosque. Nuestro modelo nos revela evidencia estadística para esa retroalimentación y, para estimar el tamaño del efecto, vimos que por cada caso adicional de malaria había menos bosque talado, cerca de un 0.072 k2. Esto sugiere que existe esta bidireccionalidad o realimentación entre la deforestación y la malaria”, explicó la estadounidense.

Además, descubrieron que al subdividir los datos, el impacto de ese efecto en el interior del Amazonas es aproximadamente el doble, más alto que en toda la región. Esto apoya la hipótesis de que, realmente, hay una especie de frontera entre el bosque y la agricultura de subsistencia afectada, esta vez, por la malaria.

“La deforestación promueve la malaria al crear ese hábitat en el borde del bosque y poner a las personas en contacto con él. Pero, al mismo tiempo, vemos que la deforestación disminuye al haber altos incidentes de malaria. Posiblemente, porque las personas al enfermar deben dejar la tierra y eso frena los procesos de tala. No obstante, esto es algo que no sabemos con exactitud. Por eso, estamos muy interesados en investigar de manera empírica”, comentó la Dra. Mordecai.

Para la experta, si el proceso de deforestación continúa en el Amazonas, con solo  10 000 k2 se podría ver alrededor de 62 000 casos adicionales de malaria. Esto ya lo arrojó el modelo que ellos mismos crearon y sería un impacto sustancial en la salud pública.

Para llegar a esa conclusión, la Dra. Mordecai compartió la realización de un modelo matemático con base en el número reproductivo básico (R0), que permitió unir distintas variables en una única ecuación para conocer cómo responde la transmisión de enfermedades por vectores a la temperatura.

Es el turno de Costa Rica

En cuanto a Costa Rica, ya se han realizado algunas investigaciones internacionales en este sentido. La Dra. Mordecai comentó que ella y dos de sus estudiantes visitaron el cantón de San Vito de Coto Brus, Puntarenas, en el 2017.

En esa ocasión, al ver la diversidad en el uso de la tierra que tiene el país tanto para la agricultura como en el bosque, se cuestionaron sobre cuál es el impacto de la variación del uso de la tierra en la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos. El estudio concluyó que, a mayor cobertura boscosa, mayor diversidad de mosquitos y menos vectores transmisores de enfermedades.

“Encontramos que en el Aedes albopictus ocurre principalmente en áreas residenciales y agrícolas. De hecho, fue el mosquito más común que encontramos. El Aedes aegypti se presentó en cada tipo de área y el Anopheles albuminous fue realmente muy raro, solo lo encontramos en un sitio”, recordó la Dra. Mordecai.

Pero eso no fue todo. También hallaron que, al observar la cobertura forestal frente a la probabilidad de que ocurra Aedes albopictusla relación es opuesta. “El Aedes albopictus no se presentó en áreas con una cubierta de árboles realmente alta. De hecho, la única área con una cubierta de árboles alta donde sí se presentó el Aedes Albopictus fue una plantación de pino que, realmente, no es un bosque. También, en plantaciones como café, palma y áreas residenciales”, detalló la científica.

Actualmente, se están planeando investigaciones para entender mejor la relación entre cambio de uso de suelo y el dengue. La Dra. Adriana Troyo Rodríguez, científica del CIET-UCR, es parte fundamental del estudio propuesto.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

Plásticos en los océanos

Los plásticos que produce y desecha el ser humano no solo se quedan en las calles o ríos, estos también impactan los océanos, y con ello, una afectación cada vez más creciente de la fauna marina. 

Los animales confunden estos fragmentos de plástico con alimento, lo que ocasiona su intoxicación, o bien, que estos se enreden quedando atrapados y posteriormente, su muerte. Se estima que cerca del 90% de los pájaros tienen restos de este material en su organismo; estos plásticos pueden rasgar su estómago y morir rápidamente, pero su intoxicación es la destrucción y sufrimiento del ave. 

Millones de animales de más de 370 especies  descubiertas de todo el mundo comen plástico y 100.000 especies mueren al año a causa de los plásticos. 

La contaminación humana se ha vuelto una problemática cada vez mayor que no solo afecta a las especies marinas sino también a las especies terrestres y con ello, los ecosistemas, los cuales se ven cada vez más invadidos por plásticos, los cuales duran entre 100 a 1000 años en descomponerse.

 

Compartido con SURCOS por Roberto Salom Echeverría.

Nueve agroquímicos en agua de Cipreses de Cartago: entre moléculas degradadas y trazas de venenos

  • Cóctel de 9 agroquímicos en el agua que sale en el tubo en Cipreses de Cartago: entre moléculas degradadas y trazas de venenos

  • Se sigue confirmando la presencia de degradados del agrotóxico clorotalonil en agua de Cipreses pero en mayores concentraciones del contaminante y trazas de 8 diferentes plaguicidas como son el oxamilo, imidacloprid. clotianidim, tiametoxam, metribuzina, fluopicomida, flutolanil, metalaxil.

  • Frente Cipreses llama a los vecinos de la comunidad a no bajar la guardia y seguir consumiendo el agua que se trae en cisternas por parte del AyA.

En diciembre del 2022 se presentó un nuevo informe de laboratorio del IRET de la Universidad Nacional. Se confirma la permanencia de degradados de Clorotalonil en el agua de dos nacientes y en concentraciones mayores a las que se habían detectado anteriormente.

Las muestras fueron tomadas en presencia de funcionarios del AyA y del Laboratorio Nacional de Aguas. En esta ocasión además de tomar muestras en las nacientes de Plantón y de Carlos Calvo se tomó una muestra en una casa de habitación la cual también salió contaminada.

El Frente Cipreses llama a los vecinos de la comunidad a no bajar la guardia y seguir consumiendo el agua que se trae en cisternas por parte del AyA y que sigan utilizando los tanques de abastecimiento repartidos en las diferentes locaciones de cara a proteger de forma preventiva la salud de sus familias.

Es importante hacer el llamado público a la precaución pues la falta de información y por otro lado la desinformación hace que la gente consuma agua de la llave que tendría potenciales riesgos inaceptables a la salud a mediano y largo plazo.

En el escrito adjunto (UNA-LARET-OFIC-046-2022 S22-23-01 / S22-23-02) dirigido al Ministerio de Salud y al AYA (ver adjuntos) se presentan los resultados de muestras tomadas en el mes de agosto y septiembre del 2022. Como puede verse en el cuadro resumen del escrito adjunto a continuación preocupa la contaminación en la naciente Plantón en más de 240 veces lo permitido para consumo humano en cuanto a la presencia del degradado de clorotalonil llamado: 1,3-dicarbamoil-2,4,5,6,-tetraclorobenceno.

Alerta también en el sistema de agua de la naciente Plantón la presencia de trazas de 8 diferentes plaguicidas como son el oxamilo, imidacloprid. clotianidim, tiametoxam, metribuzina, fluopicomida, flutolanil, metalaxil. Aunque estos diferentes ocho plaguicidas fueron encontrados en pequeñas cantidades por debajo del índice permitido para consumo humano (trazas), desde el Frente Ecologista de Cipreses se hace un señalamiento a las instituciones responsables de que esto evidencia la vulnerabilidad y la urgencia de proteger el área de recarga acuífera ya que el agua para consumo humano no debería estar contaminada ni con moléculas degradadas o trazas de plaguicidas. Además, los vecinos de Cipreses afectados y organizados en el Frente Ecologista cuestionan que: ni siquiera existen estudios de cuáles podrían ser los efectos del consumo prolongado de semejante cóctel de trazas de ocho plaguicidas sumados todos con los degradados del clorotalonil a través del tiempo.

UCR: La química necesita reinventarse para aportar al desarrollo sostenible

Se necesita un cambio de paradigma en la conceptualización y aplicación de la química, para que la sostenibilidad esté al principio de la ecuación, enfatizaron los conferencistas invitados al Congreso de Química, que se realizó en el Aula Magna de la UCR. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Primer Congreso de Química

Frente a la crisis climática, esta disciplina se transforma de la mano de la inteligencia artificial

La química es vista muchas veces como la “mala de la película” por su impacto ambiental. Y es que los procesos químicos generan una gran cantidad de residuos, ya que hay un bajo aprovechamiento de los recursos que se extraen del planeta.  

Como si esto fuera poco, estas actividades son causantes de contaminación ambiental y de graves daños a la salud humana y del resto de los seres vivos. 

Esta situación ha motivado la búsqueda de un nuevo paradigma en la forma de entender esta ciencia, para que el cambio empiece a permear la economía y el desarrollo de los países. 

En los últimos años, algunas investigaciones publicadas en revistas científicas de alto impacto internacional proponen la construcción de una nueva economía a escala molecular, que contribuya a solucionar los problemas actuales, como el cambio climático. 

También, la química verde o química sostenible presenta una nueva filosofía para enfocar de forma distinta la síntesis de sustancias, con el objetivo de que sean más amigable con la salud y el medio ambiente. 

Para abordar estos temas, del 29 de noviembre al 1.o de diciembre de 2022 se celebró en nuestro país el Congreso de Química CR22 Hacia el Desarrollo Sostenible, organizado por la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA), el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED). 

También participaron el Laboratorio Nacional de Nanotecnología (Lanotec), la Cámara de Industrias y el Colegio de Químicos de Costa Rica. 

La actividad tenía como objetivo divulgar los resultados de la investigación científica y los casos de aplicación de la química que procuran contribuir con el desarrollo sostenible. Asimismo, tender lazos de colaboración en el campo, tanto del sector académico como del privado. 

Al Congreso de Química asistieron representantes de más de una docena de países, entre ellos algunos invitados especiales como conferencistas. 

Igualmente, hubo presentación de pósteres sobre áreas de aplicación de la química, enmarcadas en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. 

De forma paralela, se efectuó la V Reunión de la Asociación Latinoamericana de Cristalografía (LACA), presente en más de 11 países.

El director de la Escuela de Química de la UCR, Dr. Juan José Araya Barrantes, se refirió al impacto del primer Congreso de Química para el desarrollo científico del país. Foto: Kathia Alvarado, UCR.

“Hoy es una fiesta para la química, es un día histórico para la química costarricense por la celebración de este primer congreso”, manifestó el Dr. Javier García, presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (Iupac, por sus siglas en inglés), uno de los conferencistas invitados. 

El químico recordó que los países en donde en forma regular se efectúa este tipo de encuentros académicos tienen una comunidad científica más integrada, activa y fértil. 

“Que este congreso se convierta en una costumbre, en el primero de una serie de congresos, en los que la comunidad química de Costa Rica se reúna para crecer juntos”, manifestó. 

El presidente del Colegio de Químicos de Costa Rica, Lic. Jonathan Esquivel Garita, enfatizó en que esta área puede dar grandes aportes para un desarrollo que satisfaga las necesidades actuales y no comprometa a las futuras generaciones. 

“En el Colegio de Químicos estamos seguros de que nuestra área puede hacer grandes aportes a la sociedad, a un desarrollo más humano, más amigable con el ambiente y basado en la evidencia científica” aseguró.

Reimaginar la educación química

El presidente de la IUPAC se refirió a las nuevas tendencias en el mundo de la educación química. 

Esta organización internacional promueve con sus proyectos la idea de explicar la química desde la perspectiva del pensamiento sistémico. 

En palabras de García, se trata de que “cada vez que explicamos un concepto no quedarnos en la estructura y las propiedades, sino ir más allá y contextualizar el tema con el medio ambiente, la industria y la salud”. 

“En su criterio, es necesario “que los alumnos entiendan por qué eso que estudian es importante para sus vidas, así como las interconexiones que existen en el cambio climático, los océanos, los aerosoles y la química”.  

Otro aspecto que el conferencista destacó es el trabajo en equipos multidisciplinarios y el emprendimiento profesional, características que a su juicio forman parte del nuevo perfil de los especialistas de química.  

Al respecto, dijo que existen varios ejemplos a nivel internacional de reconocidos científicos que han logrado poner en marcha iniciativas empresariales para transferir el conocimiento y la tecnología al sector productivo.

De izq. a der., Dr. Juan José Araya, director de la Escuela de Química de la UCR; Dr. Floris R. J. T Rutges, presidente de la Sociedad Europea de Química; Lic. Jonathan Esquivel Garita, presidente del Colegio de Químicos de Costa Rica; Dr. Javier García, presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada y la Dra. Isamir Martínez, del Instituto de Química Verde de la Sociedad de Química de Estados Unidos. Foto: Kathia Alvarado, UCR.

¿Cuál es la química del futuro? Los estudiantes ahora tendrán que trabajar con especialistas en inteligencia artificial, desarrollo sostenible e ingenieros de datos, entre otras ramas del conocimiento. 

La Iupac tiene a la disposición una guía en su página web para aquellos profesionales que quieran ver sus descubrimientos comercializados en el mercado.

La química verde: prevenir el daño

El Instituto de Química Verde de la Sociedad de Química de Estados Unidos (ACS, por sus siglas en inglés) recopiló una serie de principios de diseño de la química y la ingeniería sostenibles y verdes, que han sido propuestos por varias personas y grupos. 

Estos principios tienden a maximizar la eficiencia de los recursos, eliminar y minimizar los peligros y la contaminación, así como al diseño de sistemas en forma holística y a pensar en el ciclo de la vida. 

En cuanto al diseño de los productos, procesos y sistemas más eficientes, estos deben ser generados de acuerdo con la necesidad del consumidor, tomando en cuenta el uso de la energía y los materiales, en lugar de que respondan a los intereses o conveniencia del productor. 

También se destaca que se deben establecer balances completos de materia en los procesos y que las operaciones de separación y purificación deben diseñarse para minimizar el consumo de energía y el uso de materiales. 

Otro de los objetivos es reducir el agotamiento de los recursos naturales y conservar y mejorar los ecosistemas naturales.

Con el fin de reducir las sustancias peligrosas y contaminantes para el ambiente, se debe evitar la persistencia de estas en medios naturales y las nuevas sustancias deben descomponerse en productos de degradación inocua. 

Además, se propone que las metodologías analíticas permitan el control y el monitoreo del proceso en tiempo real, para evitar la formación de sustancias peligrosas. 

La Dra. Isamir Martínez, representante en el Congreso del Instituto de Química Verde, explicó que esta organización trabaja para implementar la química verde en todas las áreas de esta disciplina, principalmente en la educación y la industria. También fomentan la ciencia y las nuevas tecnologías que conduzcan a un desarrollo más sostenible. 

La química es la interfase entre la biología y la física, por lo tanto, esta ciencia puede hacer mucho para avanzar hacia un mundo más sostenible. 

De hecho, los químicos e ingenieros poseen las herramientas para trabajar en favor de al menos siete de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Así lo examina la Dra. Martínez, quien se refirió a la importancia de la química en la vida diaria de las personas.

Los 12 principios de la química verde

1. Evitar los residuos. 

2. Economía atómica (métodos sintéticos para maximizar la incorporación de todos los materiales usados durante el proceso del producto final). 

3.Reducir las sustancias sintéticas peligrosas. 

4.Diseñar sustancias químicas benignas. 

5.Utilizar solventes benignos y auxiliares. 

6.Diseñar para un uso más eficiente de la energía. 

7.Usar materias primas renovables. 

8.Reducir el uso de compuestos derivados. 

9.Usar la catálisis (en vez de los reactivos estequiométricos) 

10.Diseñar para la degradación. 

11.Análisis en el tiempo real para prevenir la contaminación. 

12.Química intrínsecamente benigna para la prevención de accidentes. 

Fuente: Instituto de Química Verde de la Sociedad de Química de Estados Unidos 

 

Patricia Blanco Picado
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

ELLIOT

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Una vez más como tantas temporadas de fin y principio de año, Estados Unidos ha sufrido los embates de un invierno arrasador que se agudiza conforme los impactos del cambio climático se hacen más evidentes.

Miles de vuelos cancelados, carreteras interestatales clausuradas, personas heridas, atrapadas y fallecidas, es el saldo de un conteo que aún no termina.

El enfoque con el que se analicen estas coyunturas debe hacer conciencia en la necesidad de buscar un equilibrio en la coexistencia entre el hombre y su ambiente. Uno de los mitos que justamente trajo la pandemia es que debido a la inactividad, la clausura y el confinamiento de millones de seres humanos, la ecología buscaría cómo restablecerse, los animales regresarían a su hábitat cotidiano y el canto de los pájaros se escucharía aún más claro en todo el planeta.

Ahora sabemos que esta fue solo una esperanza y que el hombre (en plural y masculino) sigue dominando a su antojo el planeta, llevándolo a los últimos cinco minutos de su historia, al decir de Leonardo Boff.

El estilo de consumo depredador, la inconsciencia rampante y la práctica de dominarlo todo con violencia y saña, ha llevado una vez más a la humanidad y particularmente a una sociedad como la estadounidense, a sus extremos.

Por eso no son de extrañar las declaraciones de una funcionaria de un gobierno estatal de aquel país, que palabras más palabra menos dijo “estamos en guerra contra la naturaleza” al referirse del recuento que ha dejado la tormenta Elliot a su paso.

Nada más cierto, pero al mismo tiempo más expresivo de una matriz sociocultural predominante que le hace creer a ciertas sociedades que todo lo que le circunda es un potencial enemigo, naturaleza incluida y que la única manera de dominarla es destruyéndola.

Hoy es Elliot el “enemigo” potencial que se ha esmerado en recordarle a la sociedad estadounidense lo pequeña y frágil que es. Sin embargo, el enemigo de la naturaleza realmente está entre nosotros.

Revirtamos sus impactos y acciones aniquiladoras antes que sea demasiado tarde y el último segundo de vida se instale sobre el planeta. La guerra en todos sus extremos debe ser desterrada. Empecemos por sacarla de nuestros pensamientos. Ahora.

Santuario Karen y Nicolás. Montezuma, Península de Nicoya

Gracias Karen Mogensen (Dinamarca) y Nicolás Wessberg (Suecia), impulsores de las áreas protegidas y los parques nacionales en Costa Rica.  En este lugar vivieron y aquí fueron enterrados sus cuerpos.  «Buen Vivir Costa Rica».

Puede ver el vídeo del santuario en el siguiente enlace.

Compartido con SURCOS por Édison Valverde Araya de Buen Vivir Costa Rica.

[COP15 Biodiversidad] Oportunidad perdida para lograr un acuerdo global que ponga fin a la pérdida de biodiversidad

  • Finaliza la COP15 de Montreal con la aprobación del acuerdo Kunming-Montreal, importante pero insuficiente, ya que no logra los avances necesarios para lograr detener la pérdida de biodiversidad para 2030.

  • El Marco Global aprobado se queda a mitad de camino en la mayoría de sus Metas, y aunque permitirá continuar avanzando puede impedir que se cumpla la visión de “vivir en armonía con la naturaleza en 2050”.

  • Las diferencias entre los países desarrollados y el Sur global sobre la escasa financiación y la no creación de un nuevo fondo de financiamiento para la biodiversidad han estado a punto de provocar el fracaso de la cumbre.

  • Ecologistas en Acción advierte de que la responsabilidad para detener la pérdida de biodiversidad recae ahora en los países, que deben tomar acciones cuya ambición trascienda lo aprobado en la COP15 de Montreal.

La 15 Conferencia de las Partes (COP por sus siglas en inglés) de la Convención de la Diversidad Biológica (CDB) de Naciones Unidas celebrada en Montreal era la fecha anunciada en la que las 196 Partes firmantes del CDB, que representan a la práctica totalidad de los países, iba a lograr un acuerdo histórico sin precedentes que supondría un punto de inflexión en la lucha por salvar el planeta. Lamentablemente el acuerdo final es más decepcionante de lo esperado. Aunque se han producido avances importantes y necesarios, los acuerdos logrados no están a la altura de lo esperado.

La clave para el éxito de la COP15 estaba en la aprobación de una estrategia internacional para la biodiversidad, conocida como Marco Global Post-2020. Dicha estrategia se ha aprobado, pero sin muchas de las medidas que se consideraban esenciales.

El Marco Global de Biodiversidad aprobado no aborda la raíz de las causas de la pérdida de biodiversidad. La causa de la crisis de la biodiversidad es un sistema que coloca las ganancias y el poder de las corporaciones sobre las personas y la naturaleza y permite que los intereses corporativos influyan en los resultados. Al no incluir suficientes mecanismos para atajar esas raíces el acuerdo no será capaz de frenar la pérdida de biodiversidad.

La UE, otros países como Canadá, e incluso algunas organizaciones sociales y ambientales, pusieron siempre el foco del Marco Global en la protección del 30 % de las áreas marinos y terrestres antes de 2030, y esta Meta se ha aprobado. Sin embargo, para Ecologistas en Acción, más importante que el porcentaje del área a proteger era que los espacios protegidos tengan adecuados planes de gestión y que realmente se apliquen, algo que no se ha incluido suficientemente en el acuerdo. Si proteger el 30 % de los espacios naturales permite destruir el 70% es evidente que no es un buen acuerdo.

Por eso Ecologistas en Acción, en colaboración con la CBD Alliance, ha defendido que la estrategia debía actuar sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, con compromisos contundentes para reducir la huella ecológica, y asumir medidas más ambiciosas como reducir el uso, no solo la peligrosidad, de los pesticidas o aplicar el principio de precaución a la biotecnología. Medidas de gran calado que implican soluciones para la totalidad de la superficie planetaria y no solo una porción de la misma.

La influencia de los lobbies empresariales queda en evidencia en el documento aprobado. Se limita a “animar y facilitar” a las empresas a que reduzcan su impacto en la biodiversidad. Los mecanismos citados para ello incluyen la autorregulación e informar voluntariamente de sus acciones, dejando la responsabilidad final en los consumidores. Se ha eliminado del documento la obligación de asumir “la responsabilidad jurídica de las infracciones». Aspectos polémicos, como los mecanismos de compensación o la mención directa a las “Soluciones Basadas en la Naturaleza”, utilizados por las grandes corporaciones para el lavado verde y continuar con prácticas destructoras de biodiversidad, permanecen en el Marco Global.

Especialmente preocupante es la insuficiencia de mecanismo de implementación y cumplimiento que permita a Partes y a la sociedad civil tomar medidas sancionadoras por el incumplimiento de la Convención y sus acuerdos.

Sí se han producido algunos avances positivos respecto a los compromisos previos, sobre todo en materia de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, la eliminación de subvenciones perjudiciales, la inclusión de la perspectiva de género y el justo reparto de los beneficios en relación a la Información Digital sobre Secuencias (DSI) de recursos genéticos.

Cuando los estudios más recientes dictaminan que una de cada 10 especies podrían desaparecer antes de que termine el siglo y se ha registrado una disminución media del 69% en la abundancia de fauna desde 1970, no se puede permitir este grado de inacción. La ciencia ha dejado claro que el colapso de los ecosistemas es inminente. Si eso ocurre, la capacidad del planeta de garantizar la vida estará en peligro.

Los países en vías de desarrollo han exigido desde el principio de la COP15, como línea roja, el aumento de la financiación y el establecer un nuevo fondo de financiamiento para la biodiversidad, mientras que los países desarrollados preferían reforzar el ya existente Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). Estas diferencias, que llegaron a suponer en un momento dado el abandono de la mesa de negociación por parte de más de 60 países del Sur global, han lastrado las negociaciones, restando atención a asuntos de mayor trascendencia. Finalmente se ha optado por la segunda opción y la financiación aprobada es considerada insuficiente por varios países y no reconoce la deuda ecológica que tiene el mundo desarrollado. La República Democrática del Congo ha manifestado su rechazo al Marco Global. Sin embargo, el documento ha salido adelante argumentando que la objeción no se realizó adecuadamente.

Tras la aprobación de este acuerdo insuficiente, Ecologistas en Acción centrará su trabajo en lograr que la Unión Europea adopte todas las medidas que ha estado proponiendo en Montreal, por ejemplo la reducción del uso del 50 % de los pesticidas, en que el Estado español y las administraciones autonómicas aprueben un paquete de medidas drásticas para detener la pérdida de biodiversidad, y que las administraciones locales, desde los pueblos más pequeños a las grandes ciudades potencien la renaturalización de los núcleos urbanos y el fomento de la biodiversidad urbana.

La biodiversidad no puede esperar ni un día más, por eso Ecologistas en Acción exige a las administraciones ambientales del Estado español que empiecen a tomar las medidas necesarias para enfrentar la crisis ecológica.

Ya en dos ocasiones anteriores las administraciones del Estado español incumplieron los acuerdos internacionales, por lo que la sociedad civil se tendrá que movilizar si hace falta para que se adopten dichas medidas.

 

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/

Compartido con SURCOS por Alejandro García Valerio.

Imagen ilustrativa, UCR.

COP 15: Acuerdo histórico a favor de la biodiversidad mundial

Por Eric Duque

Los países ya tienen objetivos a favor de la biodiversidad para 2030

En la cimera sobre la biodiversidad en Montreal en Canadá, los países participantes han pactado que en 2030 haya, al menos, el 30% de las zonas terrestres, marina y de lagos protegidas

Es un gran paso para conservar la biodiversidad del planeta. Nunca antes la biodiversidad había estado en un lugar tan alto en la política mundial. El camino no ha sido fácil ya que la última conferencia de biodiversidad fue celebrada hace 4 años y en motivo del Covid-19 se ha ido aplazando. En principio tenía que celebrarse en China que es quien tiene la presidencia de la conferencia, pero al final ha tenido una copresidencia junto al Canadá por la política de Covid 0 en el gigante asiático.

El acuerdo ha llegado a última hora antes de que terminara la conferencia, los acuerdos in extremis ya empiezan a ser un clásico como ya vimos en la COP 27 de éste mismo año. En el que a pesar de grandes conflictos como la Guerra de Rusia y Ucrania o la crisis energética que vive Europa con la subida del precio de la luz y del gas que las compañías de la luz repercuten en los consumidores hace que sea difícil llegar a acuerdos multilaterales.

Cabe recordar que en el acuerdo de la COP 27 se llegaron principalmente a dos grandes acuerdo:

  1. Acuerdo 1: Fondo común de perjuicios con mayor transparencia
  2. Acuerdo 2: Prevención y mitigación de daños en países pobres

Acuerdos firmados por todos los participantes

  1. Acuerdo 1: Proteger para 2030 el 30% de las áreas terrestres, marinas y lagos, así como restaurar las que están dañadas.
  2. Acuerdo 2: Eliminar progresivamente para 2030 los subsidios perjudiciales para la naturaleza, fondos públicos destinados por ejemplo la deforestación, agricultura o pesca no sostenible a favor del progreso.
  3. Acuerdo 3: Reconocer los derechos de los pueblos indígenas como garantes de la protección de la naturaleza.
  4. Acuerdo 4: Dotar con 31.000 millones a los países menos desarrollados para que puedan hacer la transformación hacia la sostenibilidad.

El último punto ha generado cierta tensión entre algunos países africanos que consideran que dichos fondos ahora mismo como están escritos en el acuerdo se destinarán principalmente a China, Brasil o Indonesia, entre otros y no hacia África. De todos modos se ha llegado al acuerdo mútuo.

Claroscuros respecto al acuerdo

  • No hay suficiente claridad en el lenguaje respecto a reducir y hacer más sostenible la producción y el consumo básico para la protección de la biodiversidad.
  • El acuerdo Ei-ichi Negishi de 2010 no ha sido implementado de forma que hace dudoso el éxito del que se acaba de firmar.

“Final de un largo viaje” según el presidente de la cimera

Huang Runqiu, presidente de la cimera de la biodiversidad: Este es un momento histórico. Hoy nos acercamos al final de un largo viaje, que ha implicado numerosas reuniones en diferentes partes del mundo. Incluso, hemos trabajado para conseguirlo en plena pandemia global de Covid-19. Y ahora, finalmente hemos llegado a nuestro destino.

 

Fuente: https://www.companias-de-luz.com/noticias/cop-15/

Instalado Parlamento Cívico Ambiental Nacional

El Parlamento Cívico Ambiental Nacional quedó instalado este viernes 16, informó Ítalo Fera Fallas quien representa en el organismo al Observatorio Ciudadano del Agua Río Cañas y a la Escuela Socio Ambiental Caraigres, que incluye el corredor Tiribí y Hatillo.

La actividad contó con el apoyo del Departamento de Participación Ciudadana de la Asamblea Legislativa.

Con este esfuerzo, explicó Fera Fallas, se propicia la incidencia de la sociedad civil con el impulso de iniciativas legislativas ante la Comisión de Ambiente y las fracciones y el plenario de la Asamblea Legislativa.

Ambientico: Hacia una política forestal para la Costa Rica sustentable

El Consejo Editorial y la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional (UNA), Costa Rica, tienen el agrado de presentar el más reciente número de la Revista Ambientico: Hacia una política forestal para la Costa Rica sustentable.

Ambientico, es una revista de divulgación trimestral publicada desde la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional, desde 1992, enfocada en el  análisis de la problemática ambiental costarricense. Con ello, abre el espacio a su edición de Julio a Septiembre del 2022, número 283.

Esta nueva entrega abarcara varios puntos importantes, como es la necesidad de una política forestal en base a las necesidades actuales en el país que puedan cumplir con los compromisos a corto y largo plazo, por ello se establece un espacio histórico donde se establece la evolución de la política en este sentido, y de esta manera centra los avances y desafíos que se genera frente a la política forestal. 

Para ver este nuevo libro ingrese al siguiente enlace: https://www.ambientico.una.ac.cr/numeros-completos/hacia-una-politica-forestal-para-la-costa-rica-sustentable/