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¿Por quién votar?

Por Franklin Chang Díaz

Una vez más nos toca a los costarricenses escoger a nuestros líderes para los próximos cuatro años. Es un derecho que cada vez usamos menos, quizás por apatía, frustración, o la simple sensación de impotencia ante la inercia de una maquinaria gubernamental entrabada por muchos años.

Pero debemos rechazar esos sentimientos. Este primero de febrero, seremos llamados de nuevo a designar a quiénes les entregaremos el poder. Hay que estudiar a las 20 candidatas y candidatos y hay que ir a votar. Abstenerse del voto es abdicar a nuestra democracia, a nuestro deber ciudadano. Tal vez sin darnos cuenta, el abstencionismo que hemos experimentado en los últimos años, poco a poco, ha ido mellando el filo de nuestra democracia, antes un ejemplo a nivel mundial. Hoy en Costa Rica, la elección de nuestros líderes es decidida por un porcentaje cada vez menor de la ciudadanía; esta es una receta para caer en la dictadura. Recuperarnos de esa posible caída es doloroso en el mejor de los casos, y sangriento en el peor. El primero de febrero hay que votar por alguien, pero ¿por quién?

La decisión de por quién votar es decidir a quién vas a contratar para encomendarle tu futuro y el de tu familia; ¿quién se encargará de proteger tu comunidad y a tus niños en la escuela? ¿quién se encargará de darles una excelente educación, velar por la salud de tu familia, mejorar la infraestructura vial – sin presas, proveer electricidad económica y fiable y transporte público eficiente y limpio? ¿quién mejorará tus oportunidades de trabajo y reducirá la obscena desigualdad que continúa creciendo en la sociedad costarricense?

De seguro contratarás a un equipo de primer calibre, con un plan bien trazado, no uno de aspiraciones teóricas, sino de objetivos concretos, presupuestados y realizables, y con hitos y entregables claramente definidos; un plan que será dirigido por una o un líder que te dé la confianza de que hará bien el trabajo, con reconocida experiencia en administración, con capacidad, tanto de persuasión como de negociación, porque el trabajo requerirá de ambas para el diálogo con el congreso. Finalmente, todos estos atributos se sumarán al más importante de todos: Una ética inquebrantable.

Les comparto el esquema que uso para decidir por quién voy a votar, una simple herramienta que nuestros maestros utilizaban (aquí en escala de 1 a 5) para cuantificar y calificar ordenada e individualmente a los 20 candidatos, en función de los atributos que acabo de mencionar. Aquí se las paso como referencia, porque, en la confidencialidad del voto, cada uno tendrá que producir su propia evaluación personalizada.

Tu voto debe responder, no a encuestas ni pronósticos, o evitar que otro gane, si no, a la honradez y ética del individuo, a su carácter y capacidad de negociar y concretar, a su trayectoria y experiencia, a la solidez de su equipo, y a la viabilidad de su programa. Hoy por hoy, nos debe interesar más la honradez que el carisma, más las soluciones prácticas que la pureza ideológica. Las acciones hablan más que las palabras y nos interesa no solo qué, sino que también el cómo. Algunas notas sobre los atributos que considero importantes, y que puedes ajustar por los tuyos.

Ética y honradez. Todo empieza por ahí. Se trata de los valores básicos que como sociedad hemos venido descuidando y que nuestro presidente debe ayudarnos a restaurar. Es la base estructural sólida e inquebrantable, donde se construye la verdadera prosperidad. Su liderazgo deberá cambiar las palabras estridentes y la retórica punzante por el comportamiento intachable, por el ejemplo de sus accionar y por la cero tolerancia a la incompetencia y a la mediocridad.

Plan de gobierno. Dicen que el que “falla en planear, planea fallar.” El plan de gobierno es indispensable. Todos y todas tienen uno. Sin embargo, lo que busco no es una lista de aspiraciones, si no una de resultados concretos, presupuestados y calendarizados. Ya sabemos lo que hay que hacer; ahora queremos saber cómo lograrlo dentro de un marco práctico y realista con resultados en menos de cuatro años. Es preferible un plan modesto y realizable que uno ambicioso pero inalcanzable.

Experiencia en administración. ¿Encomendaríamos nuestro barco a un capitán sin experiencia?, ¿nuestro cuerpo a un cirujano sin práctica? Por más que planifique, el administrador debe conocer los riesgos, prepararse para lo imprevisto y saber adaptarse. Aquí, la experiencia tiene un valor incalculable.

Calibre de su equipo. En el campo de juego, aún con un goleador de primera, perderemos el partido si no tenemos un equipo de primer calibre, bien entrenado y con jugadores que buscan el éxito colectivo y no el protagonismo a costillas de sus compañeros.

Capacidad de negociar. Ningún acuerdo, negocio, o contrato es perfecto, por lo que las y los grandes estadistas deben saber negociar dentro de un marco ético y lineamientos solidarios a los principios de igualdad y libertad con los que nuestra gran sociedad fue fundada.

Capacidad de concretar. Valoro en mi líder la capacidad de convertir palabras en hechos, de proyectos conceptualizados a proyectos inaugurados, de evitar la “parálisis por análisis.” Siempre habrá riesgo, pero después de un estudio concienzudo y serio, hay que actuar con valentía y decisión.

Comunicación. En un mundo lleno de des-información, nuestro presidente debe comunicar la verdad con precisión, con base en hechos y sin exceso de palabras.

Espero que les sea útil. Nos vemos en las urnas el 1 de febrero.

Mucho ruido, poca verdad: cortinas de humo y manipulación

Por Sharo Rosales Arce

Entender su uso para seguir cuestionando, disintiendo y denunciando

¿Qué son y cómo funcionan?

Una cortina de humo no es solo una expresión popular. Existe un amplio respaldo teórico desde la comunicación, la sociología del poder y la psicología social que explica cómo gobiernos autoritarios, líderes tiránicos o élites con poder desvían deliberadamente la atención pública para atenuar, ocultar o desplazar temas que amenazan su control, su conveniencia política o que evidencian escándalos, abusos o fracasos estructurales.

La cortina de humo funciona cuando logra que el público mire en otra dirección. Opera activando emociones primarias como el miedo, la ira o el odio, ya sea enardeciendo a las personas o paralizándolas, dificultando así la acción colectiva y la toma de decisiones racionales. También funciona mediante la creación de enemigos simbólicos o imaginarios sobre los cuales descargar frustraciones sociales.

¿Cómo lo logran? ¿Cuál es la estrategia?

A continuación, algunas teorías y modelos clave que permiten comprender este fenómeno.

Teoría de la Agenda Setting (McCombs y Shaw)

Esta teoría plantea que los medios de comunicación no determinan directamente qué pensar, pero sí influyen decisivamente en sobre qué pensar, ya que la relevancia que la audiencia otorga a un tema depende en gran medida del énfasis y la cobertura que reciba en la agenda mediática.

Aplicada a las cortinas de humo, esta teoría permite observar cómo gobiernos y líderes impulsan temas emocionales, escandalosos o polarizantes (apelando al morbo, al miedo o a la ira) con el objetivo de desplazar la atención de asuntos medulares de interés público, como casos de corrupción, crisis económicas o indicadores desfavorables de gestión. De este modo, se sobredimensionan eventos secundarios, se especula o incluso se miente para silenciar los problemas realmente relevantes.

Un ejemplo recurrente, especialmente en contextos electorales, es la activación de debates morales, la construcción de conflictos ficticios entre “los buenos y los malos”, la creación de enemigos internos o externos y la activación de guerras en momentos de crisis.

Estas estrategias suelen ir acompañadas de la producción de narrativas alternativas que son reproducidas acríticamente por redes sociales y algunos medios de comunicación, construyendo relatos que justifican, relativizan o invisibilizan desaciertos y abusos de poder. Así, la causa de los problemas nunca se presenta como estructural, sino que se deposita la culpa en “otros” ya sea opositores políticos, personas migrantes, minorías o supuestas conspiraciones.

La Teoría del Espectáculo (Guy Debord)

En La sociedad del espectáculo (1967), Guy Debord describe cómo el capitalismo transforma la vida social en una acumulación de imágenes y representaciones que sustituyen la experiencia real por una “realidad-apariencia paralela”, alienando a las personas y convirtiéndolas en espectadoras incluso de su propia existencia.

En las sociedades contemporáneas, la política se ha convertido en espectáculo, y éste no solo vende, sino también funciona como una poderosa cortina de humo. El exceso de imágenes, escándalos y declaraciones ruidosas distrae, fragmenta la atención y dificulta la reflexión crítica de la ciudadanía. Múltiples estímulos compiten simultáneamente por la atención, aumentando el riesgo de que las personas pasen de ser actores políticos a meros espectadores pasivos de “shows políticos” cuidadosamente montados.

El uso tiránico de esta estrategia se sostiene mediante un estado de shock permanente aparejado a la saturación de la agenda con eventos irrelevantes pero llamativos, que absorben tiempo y energía social.
Cuando todo es espectáculo, nada importa realmente.

Teoría del Framing o del Encuadre (Goffman / Lakoff)

La teoría del framing de Goffman popularizada y aplicada a la política por Lakoff, sostiene que la manera en que se narra un acontecimiento proporciona un marco de interpretación que guía la comprensión de las audiencias a través de códigos o “pistas” No solo importa qué se comunica, sino cómo se comunica. Los marcos funcionan como guías o mapas mentales que orientan la interpretación de la realidad.

En contextos de manipulación política, estos encuadres se diseñan de forma intencional (y malintencionada), apelando a miedos, suspicacias, prejuicios y antagonismos. En esta manera de “construir la realidad”, actores políticos seleccionan, enfatizan u omiten información para moldear percepciones, opinión y actitudes públicas de acuerdo a sus intereses.

Así, con esta Cortina de humo discursiva, una persona disidente pasa a ser presentada como enemiga; una mujer víctima de femicidio como provocadora de su propia muerte; quien defiende la justicia social como “comunista”; una funcionaria que denuncia irregularidades como “entorpecedora de la gestión”. A la represión se la denomina “orden”, a la amenaza “prevención” y a la censura “protección”.

El marco determina la interpretación y, en muchos casos, bloquea el pensamiento crítico.

La Doctrina o Estrategia del Shock (Naomi Klein)

Naomi Klein explica cómo fuerzas políticas, corporativas y élites aprovechan crisis reales o fabricadas para imponer medidas impopulares y violentas, capitalizando el miedo, la confusión y el trauma social para evitar la resistencia.

Esta perversa estrategia constituye una cortina de humo organizada que busca provocar caos y sensación de urgencia. Se concreta mediante una avalancha de datos, acusaciones falsas o informaciones contradictorias que no dejan tiempo para argumentar o refutar, ya que un nuevo conflicto se instala de inmediato.

El objetivo es mantener a la población emocionalmente desregulada, cansada y desorientada, reduciendo su capacidad de organizar oposición o resistencia. No resulta extraño, entonces, que ante una crisis de seguridad se propongan leyes represivas, o que frente a una crisis económica se impulsen recortes sociales. Medidas (deliberadas a costa de los intereses y derechos ciudadanos) que serían ampliamente rechazadas en contextos normales logran así ser implementadas.

Psicología del Autoritarismo y construcción del enemigo

Diversas corrientes de la psicología social señalan que las personas pueden aceptar el autoritarismo cuando sienten miedo, buscan orden o se identifican con figuras percibidas como “fuertes”. El tirano conoce estos mecanismos y los explota, promoviendo la hostilidad hacia lo diferente y ofreciendo enemigos visibles sobre los cuales proyectar frustraciones, mientras oculta su propia violencia.

Se construye una narrativa simple y maniquea: nosotros versus ellos, buenos versus malos. La cortina de humo opera aquí a nivel psíquico, desviando el malestar social hacia chivos expiatorios.

Estas prácticas no son exclusivas de los gobiernos. También se observan en líderes y tiranos cotidianos: personas manipuladoras o abusivas que generan drama, victimización estratégica y conflictos emocionales para evitar rendir cuentas. El patrón de la Cortina de Humo es el mismo: desviar la atención del abuso hacia el conflicto.

Posverdad y saturación informativa

Dos fenómenos contemporáneos e interconectados que agravan este escenario. Por un lado, la posverdad, definida por la RAE como la “distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública”. En este contexto, la verdad pierde peso frente a narrativas emocionalmente atractivas, simplificadas y prefabricadas. Algunos ejemplos son: esparcir rumores, hacer acusaciones falsas de personas que denuncian abusos, que visibilizan retrocesos o invitan al debate de ideas con argumentos, propagar teorías conspirativas, enmascarar como víctimas a los victimarios, entre otros.

Por otro lado, la saturación informativa supera la capacidad de procesamiento de las personas. El exceso de datos, noticias falsas y desinformación genera ansiedad, dificultad para tomar decisiones, confusión y parálisis cognitiva. La verdad no siempre se oculta; muchas veces se ahoga en un mar de versiones contradictorias, produciendo cansancio, apatía y rendición ciudadana.

Desmontar la cortina es un acto político

Aceptar una cortina de humo es renunciar a comprender. Las cortinas de humo no son errores de comunicación ni fenómenos accidentales: son estrategias deliberadas de poder. Funcionan porque apelan a emociones primarias, saturan la atención, simplifican la realidad y desplazan la responsabilidad. Su eficacia no radica solo en quien las produce, sino también en el terreno social donde encuentran silencio, cansancio o resignación.

Frente a ello, pensar críticamente se convierte en un acto profundamente político. Preguntar quién gana con determinada narrativa, qué temas desaparecen cuando otros irrumpen con estridencia, a quién se construye como enemigo y qué derechos se recortan mientras miramos hacia otro lado (distraídos/as con el show), es una forma de resistencia cotidiana.

Cuestionar, disentir y denunciar no es incomodar por deporte. Es defender la posibilidad misma de una democracia viva. En tiempos de espectáculo permanente, posverdad y saturación informativa, sostener la reflexión, el diálogo argumentado y la memoria colectiva es hacer la diferencia.

Desmontar una cortina de humo implica rehusar ser personas espectadoras pasivas, negarse a aceptar verdades prefabricadas y recuperar la responsabilidad de mirar de frente aquello que el poder intenta ocultar. Porque cada vez que alguien nombra el abuso, señala la manipulación o insiste en la complejidad, la cortina se resquebraja.

Y es en ese resquicio (incómodo, valiente, lúcido y necesario) donde aún es posible construir justicia, dignidad y futuro.

Referencias Bibliográficas

Adorno, T. W., Frenkel-Brunswik, E., Levinson, D. J., & Sanford, R. N. (1950). The authoritarian personality. Harper & Brothers.

Debord, G. (1967). La sociedad del espectáculo. Buchet-Chastel.

Fromm, E. (1941). El miedo a la libertad. Farrar & Rinehart.

Goffman, E. (1974). Frame analysis: An essay on the organization of experience. Harvard University Press.

Herman, E. S., & Chomsky, N. (1988). Manufacturing consent: The political economy of the mass media. Pantheon Books.

Klein, N. (2007). The shock doctrine: The rise of disaster capitalism. Metropolitan Books.

Lakoff, G. (2004). Don’t think of an elephant!: Know your values and frame the debate. Chelsea Green Publishing.

McCombs, M. E. (2004). Setting the agenda: The mass media and public opinion. Polity Press.

McCombs, M. E., & Shaw, D. L. (1972). The agenda-setting function of mass media. Public Opinion Quarterly, 36(2), 176–187. https://doi.org/10.1086/267990

Oxford Dictionaries. (2016). Post-truth. Oxford University Press.

Real Academia Española. (2017). Posverdad. En Diccionario de la lengua española (23.ª ed.).

Por Máster Sharo Rosales Arce. Comunicadora. Es investigadora de género y gestora en desarrollo organizacional.

Debate presidencial sobre migración y refugio convoca consulta ciudadana y publica sus documentos oficiales

En el marco del proceso electoral de 2026, la Mesa de Diálogo sobre Migración y Refugio impulsa un debate presidencial especializado en migración, centrado en los ejes de integración, derechos humanos y seguridad, con el objetivo de colocar estos temas en el centro del diálogo democrático nacional.

Como parte de este esfuerzo, el Comité Organizador abrió un proceso de consulta ciudadana, mediante el cual la población puede enviar preguntas que podrían ser seleccionadas para el bloque de participación del público durante el debate. Esta iniciativa busca fortalecer la centralidad ciudadana y garantizar que las preocupaciones sociales en torno a la migración y el refugio sean consideradas directamente por las candidaturas presidenciales.

El debate presidencial se realizará el 13 de enero de 2026, en San José, con una duración aproximada de tres horas y transmisión en vivo a través de plataformas digitales, permitiendo el acceso amplio y gratuito de la ciudadanía.

Documentos oficiales del debate

De manera complementaria, la Mesa de Diálogo sobre Migración y Refugio hizo públicos los documentos oficiales que regulan y fundamentan el debate, los cuales establecen sus principios, objetivos y reglas de funcionamiento. Entre estos documentos se encuentran:

  • El Reglamento oficial del debate presidencial sobre migración, que define su carácter vinculante, los principios rectores, las reglas de participación, los tiempos de intervención y las normas de conducta.
  • El Marco fundacional, que explica el sentido político y democrático del debate, así como su enfoque en derechos humanos, integración y seguridad desde una perspectiva regional y ciudadana.
  • El Formato oficial del debate, donde se detallan los bloques temáticos, la estructura de preguntas y el rol de la moderación.

Estos instrumentos buscan garantizar equidad, neutralidad, transparencia y respeto democrático, así como condiciones de accesibilidad, incluyendo interpretación en LESCO y transmisión gratuita.

Un espacio para el diálogo democrático

El debate presidencial sobre migración se concibe como un espacio de discusión sustantiva, orientado a contrastar propuestas y visiones de país en torno a uno de los temas más sensibles y complejos del contexto nacional y regional. La iniciativa subraya la importancia de abordar la migración no desde enfoques simplistas o punitivos, sino desde una mirada integral que reconozca la dignidad humana, la seguridad y la convivencia social.

La Mesa de Diálogo sobre Migración y Refugio reiteró que este proceso busca fortalecer la democracia, promover la participación informada y contribuir a un debate público más responsable en el actual proceso electoral.

Comité Organizador / Debate presidencial sobre Migración: Integración, Derechos Humanos y Seguridad:

Asociación Intercultural de Derechos Humanos (ASIDEHU)
Centro Internacional para los Derechos Humanos de los Migrantes (CIDEHUM)
Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Estatal a Distancia (CICDE, UNED)
Centro de Acción para la Libertad (CAL)

Puede utilizar los códigos QR para la consulta ciudadana y para las descargas.

Compromiso de candidaturas con la Defensa y Fortalecimiento de la Salud Pública y la CCSS

Este miércoles 7 se presentó públicamente el Compromiso por la Defensa y Fortalecimiento de la Salud Pública y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), una declaración impulsada desde la sociedad civil que reafirma la salud como derecho humano, política de Estado y pilar de la convivencia democrática, la equidad y la paz social en Costa Rica.

La iniciativa es promovida por los colectivos Mujeres por Costa Rica, La Red por Costa Rica y La Caja es Nuestra, quienes convocaron a las candidaturas presidenciales a asumir compromisos claros, verificables y de largo plazo para proteger el sistema público de salud en su conjunto, fortalecer la seguridad social y garantizar el acceso universal, oportuno y de calidad para toda la población.

A la fecha, el documento cuenta con el respaldo de 30 organizaciones e instituciones de diversos sectores sociales, académicos, sindicales y comunitarios del país.

Mediante invitación formal, se convocó a las 20 candidaturas a la Presidencia de la República para el período 2026–2030. Aceptaron suscribir el compromiso las siguientes personas candidatas: Álvaro Ramos Chaves, Ana Virginia Calzada Miranda, Ariel Robles Barrantes, Claudia Dobles Camargo, Claudio Alpízar Otoya y Fernando Zamora Castellanos.

Salud pública y CCSS: pilares complementarios

El Compromiso subraya que la salud pública y la CCSS son pilares complementarios e inseparables del modelo social costarricense. Mientras el Ministerio de Salud debe ejercer una rectoría técnica, fuerte y articuladora, la CCSS garantiza la prestación solidaria y universal de los servicios de salud, desde el primer nivel de atención hasta los hospitales especializados.

Gracias a este modelo, Costa Rica ha alcanzado indicadores de salud destacados, como alta esperanza de vida, baja mortalidad materna y una cobertura amplia de atención. Sin embargo, el documento advierte que hoy el sistema enfrenta amenazas y retos estructurales que requieren respuestas urgentes y coordinadas.

Entre ellos se señalan las listas de espera, la escasez y mala distribución de especialistas, el crecimiento de la informalidad laboral, las brechas territoriales en el acceso a servicios y el aumento reciente de la mortalidad infantil, que en 2024 alcanzó la tasa más alta de los últimos 16 años, según datos oficiales.

Asimismo, se alerta sobre intentos de privatización de servicios, debilitamiento de la inversión pública y presiones políticas que ponen en riesgo la sostenibilidad del sistema solidario y el derecho humano a la salud.

“Defender la salud pública es defender la vida, la dignidad y la equidad. La CCSS no es solo una institución: es una conquista histórica que sostiene el bienestar y la paz social del país”, señala el Compromiso.

Cinco ejes de compromiso

En caso de asumir la Presidencia de la República para el período 2026–2030, las personas firmantes se comprometen a actuar en cinco áreas estratégicas:

  1. Principios del sistema de salud y la seguridad social
  • Defender y fortalecer la salud pública y la CCSS como patrimonio de toda la población.
  • Garantizar la universalidad, la solidaridad y la equidad en el acceso y financiamiento del sistema.
  • No promover iniciativas que atenten contra la autonomía o los principios rectores de la seguridad social.
  1. Gobernanza técnica y autonomía institucional
  • Nombrar liderazgos técnicos, íntegros y con idoneidad comprobada.
  • Blindar a la CCSS frente a intereses políticos o particulares.
  • Fortalecer la participación del personal de salud, las comunidades y los territorios.
  1. Financiamiento adecuado y responsabilidad fiscal
  • Garantizar el pago oportuno y progresivo de la deuda del Estado con la CCSS.
  • Fortalecer la corresponsabilidad tripartita.
  • Combatir la evasión y la morosidad patronal y excluir a la CCSS de la regla fiscal, asegurando transparencia.
  1. Modernización y calidad del sistema de salud
  • Impulsar infraestructura adecuada, tecnología de vanguardia y trabajo en red.
  • Fortalecer la rectoría del Ministerio de Salud en coordinación con la CCSS y otras instituciones.
  • Reforzar la prevención, la promoción de la salud y el abordaje de los determinantes sociales desde los territorios.
  1. Condiciones laborales y desarrollo profesional
  • Garantizar condiciones laborales justas, estables y seguras para el personal de salud.
  • Fortalecer la formación continua, el desarrollo profesional y el bienestar laboral.

Un llamado a la responsabilidad colectiva

El Compromiso concluye que proteger la salud pública y fortalecer la CCSS es una responsabilidad de toda la sociedad, ya que su solidez impacta directamente en la calidad de vida, la equidad social, la productividad, la respuesta ante emergencias y la dignidad de las generaciones presentes y futuras.

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A la fecha, este esfuerzo cuenta con el respaldo de 30 organizaciones e instituciones, que han avalado formalmente el documento:

  1. Asociación Costarricense de Directores Médicos (ACOD MED)
  2. Asociación de Estudiantes de la Escuela de Salud Pública (ADESAP)
  3. Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE)
  4. Asociación Latinoamericana de Mujeres con Discapacidad (ALAMUD)
  5. Asociación Sindical Costarricense de Telecomunicaciones y Electricidad (ACOTEL)
  6. Asociación Síndrome de Down Costa Rica (ASIDOWN)
  7. Avance Isidreño
  8. Cámara Nacional de Meliponicultores de Costa Rica (CANAMEL)
  9. Causa Sur
  10. Costa Rica por la Caja
  11. El Observatorio de Genero y Medios (GEMA)
  12. Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica (FCS-UCR)
  13. Federación Unión Sindical del Grupo ICE (FUS ICE)
  14. Foro de Mujeres Políticas
  15. Frente de Lucha del Hospital de Cartago
  16. Junta de Salud del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología
  17. La Caja es Nuestra
  18. La Red por Costa Rica
  19. Movimiento Asambleas Populares (MAP)
  20. Movimiento Ríos Vivos Costa Rica
  21. Mujeres por Costa Rica
  22. Palabras Viajeras
  23. Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres
  24. Sindicato de Enfermería (SINAE AFINES)
  25. Sindicato Nacional de Administradores de Servicios de Salud y Afines del Seguro Social (SINASSASS)
  26. Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (SINAME)
  27. Somos Río Chirripó
  28. Universidad de Costa Rica (UCR)
  29. Universidad Nacional (UNA)
  30. Verde Verdad Escuela Nómade

Puede descargar el documento completo desde la página de SURCOS mediante este enlace:

https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/01/Compromisos-en-defensa-y-fortalecimiento-de-la-Salud-Publica-y-la-CCSS.pdf

Alcalde se resiste a acuerdo municipal para proteger el Cerro Chompipe

El alcalde de la Municipalidad de San Rafael de Heredia manifestó públicamente su oposición a un acuerdo del Concejo Municipal que respalda el traspaso de aproximadamente 155 hectáreas del Cerro Chompipe al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), con el fin de asegurar su protección absoluta como parte de la zona inalienable establecida por la Ley n.° 65 de 1888.

La posición del jerarca municipal fue expresada recientemente en su cuenta de Facebook, donde afirmó que la municipalidad no ha traspasado ni traspasará terrenos al MINAE, y sostuvo que no existe obligación judicial para hacerlo. Asimismo, cuestionó que áreas boscosas protegidas pasen a manos de un ministerio que, a su criterio, ha sido negligente y desfinanciado, y anunció su intención de vetar el acuerdo municipal, al considerar que responde a posiciones políticas dentro del Concejo.

La posición de CONCEVERDE

Ante estas manifestaciones, la organización ambiental CONCEVERDE reiteró que el tema no depende de la voluntad política del alcalde ni de criterios discrecionales, sino del cumplimiento estricto de la legalidad vigente. Según la organización, existen dos resoluciones firmes de la Sala Constitucional (votos 12109-2008 y 017109-2023) que ordenan al Estado, a través del MINAE, recuperar y administrar los terrenos comprendidos dentro de la zona inalienable, incluso aquellos que figuren registralmente a nombre de municipalidades.

CONCEVERDE subraya que dichas resoluciones tienen efectos erga omnes, por lo que obligan a todas las instituciones públicas, incluidas las municipalidades, y que la administración de parques nacionales y zonas inalienables corresponde legalmente al MINAE, conforme a la Ley de Parques Nacionales y la Ley N° 65.

La organización cuestiona además que la municipalidad haya optado por conformar una comisión interna para analizar el tema, en lugar de consultar a la Procuraduría General de la República, órgano competente para emitir criterios jurídicos vinculantes sobre la administración de bienes del Estado.

Debate sobre protección ambiental y gestión institucional

CONCEVERDE también rechazó los señalamientos del alcalde sobre la supuesta incapacidad del MINAE para proteger estos territorios. A su juicio, las deficiencias de instituciones públicas como el MINAE responden en gran medida a procesos de desfinanciamiento político, lo cual no justifica despojar a estas entidades de sus competencias legales ni trasladarlas a gobiernos locales que, según la organización, han mostrado tolerancia frente a construcciones ilegales y desarrollos desordenados en zonas sensibles.

En ese sentido, la organización ambiental alertó sobre eventuales intenciones de impulsar proyectos de carácter ecoturístico en el Cerro Chompipe, bajo figuras jurídicas que —afirman— no serían viables legalmente por tratarse de terrenos inalienables y parte del Parque Nacional Braulio Carrillo, al que fueron anexados mediante decreto ejecutivo en 2015.

Observaciones preliminares y llamado a la cautela

CONCEVERDE informó además que se encuentra revisando planos e información catastral relacionada con los terrenos del Cerro Chompipe, y que ha detectado posibles inconsistencias preliminares entre las áreas registrales y las medidas catastrales reportadas por la municipalidad. No obstante, la organización indicó que estas observaciones están en fase de verificación, por lo que evitó adelantar conclusiones hasta contar con información plenamente confirmada.

La controversia se suma a una serie de gestiones y pronunciamientos previos, publicados por SURCOS, en los que organizaciones ambientales han exigido el cumplimiento de las resoluciones constitucionales y la protección efectiva de este patrimonio natural, clave para la conservación del recurso hídrico y los ecosistemas de la región herediana.

Gracias: la palabra más linda

Pbro. Glenm Gómez Álvarez

Estaba concentrado en escribir un texto para la Navidad cuando una tarea doméstica me obligó a detenerme. Me levanté, fui hasta la lavadora, acomodé la ropa, casi automáticamente, y volví al escritorio tratando de no perder la idea. Antes de sentarme, le pedí a Alexa —ese asistente de voz presente en tantas casas— que me avisara cuando terminara el ciclo.

Cuando la alarma sonó, en lugar de decir “stop”, dije “Alexa, gracias”, un lapsus. No lo pensé. Me salió. Y respondió: “Acabas de decir la palabra más linda que la humanidad ha inventado”.

Me detuve en seco. La cabeza me explotó: una idea inesperada acababa de romper la rutina. Una máquina, programada para asistir, incapaz de pensar o comprender como una persona, puso en perspectiva algo profundamente humano: agradecer. Alexa, sin pretenderlo, activó una alarma aún más urgente. Una voz sin alma puso en evidencia lo que, en medio de la prisa, tantas veces olvidamos: la necesidad de agradecer, la urgencia de la gratitud por encima de cualquier tarea.

Vivimos instalados en la exigencia: al calendario le pedimos resultados, a la vida le pedimos explicaciones, a los demás les pedimos respuestas. En medio de tanta presión, el agradecimiento se vuelve un gesto rápido. Pero agradecer no es cortesía: es reconocer que no todo nos pertenece ni está en nuestras manos realizarlo, que no todo lo hicimos solos, que hay cosas que llegaron como regalo, sin haberlas buscado ni negociado.

Quizá lo que necesitamos, en estos últimos días del año, no es tanto hacer balances ni prometer más, sino hacer una pausa y decir con verdad: Gracias.

Convendría entonces preguntarse: ¿gracias por qué?

Dar gracias por haber llegado hasta aquí, incluso con cansancio; por la salud que sostuvo y por la fragilidad que obligó a bajar el ritmo; por quienes permanecieron a nuestro lado y por quienes se fueron, dejando una ausencia que también enseña. Por el trabajo que dio estabilidad o por el desempleo que forzó a replantear el rumbo.

Dar gracias por la palabra dicha a tiempo y por el silencio que evitó un daño mayor. Dar gracias por lo pequeño, eso que no entra en los balances ni en las memorias oficiales: una comida sin prisa, una conversación honesta, una tarde en paz. Dar gracias incluso por lo que no salió bien, porque también allí hubo límite, verdad, aprendizaje. Gracias por lo que duele, y, sin embargo, no nos destruye.

Dar gracias por lo inesperado que nos obligó a improvisar; por las puertas que se cerraron y nos hicieron buscar otras. Dar gracias por las manos que nos sostuvieron cuando flaqueamos y por las veces en que tuvimos que sostener a otros, descubriendo que la solidaridad es real. Dar gracias por las risas que aparecieron sin plan y por las lágrimas que limpiaron lo que no podíamos cargar solos. Dar gracias, incluso, por la incertidumbre, porque nos enseñó a confiar más allá de lo que controlamos.

Resulta desconcertante que una inteligencia artificial —tan eficaz como impersonal— nos recuerde algo que solemos olvidar: que dar gracias es, como la expresión atribuida a Lao Tsé, “la memoria del corazón”. Dar gracias nos desarma de la autosuficiencia y nos devuelve a lo esencial: la vida, antes que un proyecto, es un don.

Tal vez cerrar este año 2025 no consista, desde ya, en prometer más, sino en agradecer mejor. No en multiplicar propósitos, sino en reconocer lo recibido. Decir gracias no como una palabra apresurada, sino como un modo de habitar el tiempo. Repetirla —gracias, gracias, gracias— casi como una letanía que vuelve la gratitud un acto coral, compartido, secularmente litúrgico.

Tenía razón aquella voz sin alma: gracias es una palabra hermosa. Cerrar el año no es exigir más ni multiplicar promesas. Es detenerse, reconocer lo recibido y dejar que la gratitud nos habite.

Decir gracias como la palabra que sostiene la vida. La más linda y más honda. Y, a juzgar por cómo vivimos, una palabra urgente. «Den gracias en toda circunstancia» (1 Tes 5,18).

Cuando proteger se convierte en censurar: el riesgo de silenciar la voz de una niña en nombre del interés superior

Por Virginia Murillo Herrera
Presidenta ejecutiva
Defensa de Niñas y Niños Internacional – Costa Rica

El principio del interés superior de la persona menor de edad ha sido una conquista histórica. Es quizás uno de los principios más complejos en su aplicación porque puede pecarse al actuar en su nombre, desde una mirada adultista y adultocéntrica. Costa Rica ha acogido este principio al ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, lo que ha permitido avanzar hacia un enfoque de derechos, superar la vieja doctrina de la “situación irregular”.

La nueva doctrina de Protección Integral viene a reconocer a niñas, niños y adolescentes como sujetos plenos, con voz, criterio y capacidad de participar como actor social y político al tener el derecho de opinar sobre los asuntos que les interesen y les afecten. Ellos y ellas son reconocidos como personas con derechos, con capacidad de opinar, participar, ser parte y sentirse parte dentro de su familia, su comunidad y la sociedad en general.

Por eso preocupa profundamente que, en pleno siglo XXI, una institución rectora como el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) recurra a ese mismo principio para justificar una acción que, lejos de proteger, censura, expone y vulnera a la niña que dice defender.

La apertura de una investigación porque la hija de un candidato presidencial expresó públicamente su opinión sobre la situación del país y del gobierno actual no solo es desproporcionada: es un retroceso conceptual y ético. Es volver a una visión paternalista donde la niñez debe ser callada “por su propio bien”, como si opinar fuera un riesgo y no un derecho.

La libertad de expresión es un derecho de las niñas, niños y adolescentes

La Convención sobre los Derechos del Niño es clara: niñas, niños y adolescentes tienen derecho a expresar libremente su opinión, a ser escuchados y participar en los asuntos que les afectan. La política pública, la situación del país, el clima social, político y económico, la educación, el acceso a servicios básicos, las violencias, la seguridad y el bienestar colectivo les afectan directamente.

No hay nada más legítimo que una niña que, acompañada por su familia, expresa lo que piensa sobre el país en el que vive.

¿Acaso no vemos todos los días a niñas y niños leyendo discursos escritos por personas adultas en actos cívicos?
¿No se les entrevista en el primer día de clases, en festividades, en actividades deportivas o culturales?
¿No se les invita a opinar cuando sus palabras resultan “tiernas”, “decorativas” o políticamente inocuas?

Sin embargo, cada vez es más frecuente ver cómo personas menores de edad organizadas hablan, proponen y hacen incidencia para que las personas tomadoras de decisión les escuchen y les tomen en cuenta con seriedad. ¿Por qué entonces se cuestiona su derecho a opinar solo cuando lo que dicen incomoda?

Aprender mirando no significa repetir sin conciencia

Es cierto que niñas, niños y adolescentes aprenden observando, escuchando y repitiendo. Así funciona el desarrollo humano. Pero aprender por observación no significa ausencia de criterio. No significa falta de conciencia. No significa incapacidad para comprender lo que viven.

La evidencia internacional muestra que, desde edades tempranas, niñas y niños desarrollan pensamiento crítico, capacidad de análisis y comprensión de su entorno. Pueden identificar injusticias, expresar desacuerdos, formular preguntas y construir opiniones propias.

Reducir su voz a un simple eco de las personas adultas es desconocer su autonomía progresiva y su capacidad de comprender el mundo que habitan.

Por otro lado, no menos importante, es necesario señalar que el acompañamiento familiar no es un delito. En este caso, la niña se expresó con el consentimiento y acompañamiento de su familia, como ocurre en miles de situaciones cotidianas.

No se cuestiona cuando una madre o un padre autoriza que su hija participe en un concurso, en una entrevista escolar o en un acto público. ¿Por qué habría de cuestionarse cuando la opinión de la niña se refiere a la realidad nacional?

La intervención del PANI no solo desconoce el rol protector de la familia, sino que envía un mensaje peligroso: que la niñez debe callar cuando su opinión toca temas “sensibles”. Ese mensaje contradice décadas de avances en participación de niñas, niños y adolescentes y en el ejercicio de la ciudadanía.

El adultocentrismo disfrazado de protección

La actuación del PANI revela un patrón conocido: el temor de la persona adulta ante la opinión de las personas menores de edad. Cuando una niña expresa un pensamiento crítico, informado y propio, la reacción institucional no debería ser silenciarla, sino reconocerla, apoyarla y potenciar espacios para ser escuchada y tomada en cuenta.

La protección no puede convertirse en un mecanismo para controlar la voz de niñas, niños y adolescentes, ni mucho menos para intervenir en un contexto electoral.

El argumento de que se actúa “en aras del interés superior” pierde legitimidad cuando la propia institución sobreexpone a la niña, la coloca en el centro de un debate nacional y la convierte en objeto de escrutinio público. Lo que pudo haber sido una opinión más en el espacio democrático se transformó, por decisión institucional, en un escándalo mediático que la niña no provocó.

Un país con poca educación político-partidista no puede darse el lujo de censurar

Costa Rica tiene una larga tradición democrática, pero una escasa cultura político-partidista desde edades tempranas. No existe un espacio sistemático donde niñas, niños y adolescentes aprendan sobre ideologías, diferencias programáticas, historia política o participación ciudadana.

En un país donde no se enseña a pensar políticamente, sino a evitar el tema, la censura institucional no solo es injustificada: es contraproducente.

El desafío es educativo: formar pensamiento crítico, autonomía de criterio y capacidad de discernimiento, no impedir que las niñas, niños y adolescentes opinen. La democracia se fortalece cuando se enseña a participar, no cuando se castiga la participación. Por eso, “participando se aprende a participar”, “Participando se ejerce la democracia” y “Participando se ejerce la ciudadanía”.

El riesgo de volver a la “situación irregular”

La doctrina de la situación irregular consideraba a niñas, niños y adolescentes como objeto de tutela, incapaces de opinar, decidir o participar. Costa Rica superó esa visión hace más de treinta años.

Sin embargo, acciones como esta recuerdan que el retroceso siempre es posible si no se vigila el uso —y abuso— del principio del interés superior. Este no puede ser un comodín para justificar decisiones arbitrarias ni un instrumento para limitar derechos. Su función es orientar políticas que amplíen libertades, no que las restrinjan.

La verdadera protección es garantizar la voz, no silenciarla

La pregunta que deberíamos hacernos no es si una niña, un niño o una persona adolescente puede opinar sobre el país. La pregunta es: ¿cómo se siente esa niña cuando la institución encargada de protegerla la expone públicamente, la investiga y la convierte en objeto de debate nacional?

La protección auténtica escucha, acompaña, respeta y reconoce. No censura. No castiga. No instrumentaliza.

La ciudadanía de niñas, niños y adolescentes existe, nos guste o no su opinión

En DNI Costa Rica hemos insistido en que la ciudadanía no empieza a los 18 años. Ni es solamente cuando se ejerce el voto a esa edad.

Niñas, niños y adolescentes ejercen ciudadanía todos los días: opinan, participan, cuestionan, proponen. No votan, pero viven las consecuencias de las decisiones políticas. Por eso su voz es legítima y necesaria. La democracia se fortalece cuando más personas participan, no cuando se les silencia. Y la niñez no es la excepción.

Hacia una estrategia nacional de participación infantil y adolescente

Desde DNI Costa Rica hemos insistido durante años en la necesidad de una estrategia nacional de participación de niñas, niños y adolescentes, especialmente en lo relativo a su presencia en espacios públicos. No basta con reconocer su derecho a opinar: hay que crear las condiciones para que esa participación sea segura, respetuosa, formativa y efectiva.

Hemos impulsado espacios de diálogo con amplia participación de niñas, niños y adolescentes. Recientemente realizamos una consulta que recoge cómo viven la participación y cómo desean que se promueva. Sus aportes son claros, profundos y orientadores¹.

Deseamos presentar al Consejo Nacional de Niñez y Adolescencia los resultados y la propuesta construida con la voz de las propias personas menores de edad. Costa Rica necesita una política pública que no tema a la opinión de las personas menores de edad, sino que la reconozca como un pilar democrático y como aliadas y aliados estratégicos, como ciudadanos y ciudadanas que son.

La voz de una niña no amenaza la democracia. Lo que la amenaza es que las instituciones encargadas de protegerla decidan callarla.

“Las niñas y los niños no son el problema, están en problemas”

Como país estamos en peligro. Cuando la democracia se debilita, cuando la libertad de expresión se restringe y cuando la garantía de los derechos humanos se retrocede y debilita, no solo peligra la institucionalidad: peligra la vida cotidiana de quienes más dependen de ella.

Es igualmente cierto afirmar que “las niñas y los niños no son el problema, están en problemas”. La situación actual de muchas niñas, niños y adolescentes en Costa Rica dista de ser la deseada. No son una minoría: representan más del 30 % de la población nacional, y una parte significativa vive en condiciones precarias, en riesgo y en vulneración de derechos.

El quehacer de la institucionalidad pública no es censurar ni castigar, sino garantizar derechos sin discriminación y crear oportunidades reales. Es invertir de manera correcta y suficiente para hacer realidad los derechos humanos y permitir que se ejerzan y gocen plenamente sin discriminación alguna.

Por todo lo anterior, hacemos un llamado a concentrarnos en lo esencial: el desarrollo integral de las personas menores de edad y el fortalecimiento de una institucionalidad que garantice condiciones dignas para ellas y sus familias. Esa es la verdadera protección y ese debe ser el norte ético de toda democracia que aspire a llamarse justa.

Defensa de Niñas y Niños – Internacional, DNI Costa Rica es una organización con 31 años de trabajo sistemático, independiente, apartidista y aconfesional, dedicada a la defensa de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes.

De Infancia, colores y democracia

Glenm Gómez Álvarez
Sacerdote y periodista

Hubo un tiempo en Costa Rica en que, durante las elecciones, los niños nos sumábamos de lleno en el trajín electoral. Sabíamos que no íbamos a votar, pero participábamos con el mismo entusiasmo: algunos madrugábamos para ayudar como guías de mesa en la organización, otros andábamos con la respectiva camiseta bien puesta y la bandera al hombro. En aquel entonces, esos colores no activaban alertas ni ameritaban expediente alguno: eran juego, fiesta y —para sorpresa del presente— también identidad.

Las elecciones se vivían en la calle y en la casa. Íbamos con nuestros papás a los actos políticos, dábamos vueltas por el barrio luciendo el color y celebrábamos cuando en la esquina nos pitaba el carro si era del mismo bando. Aquello no era propaganda agresiva, sino un saludo: una seña rápida de pertenencia en una democracia que todavía se permitía disfrutarse. Y, por supuesto, no faltaba el amiguito “pancista” —así bautizábamos a la veleta del barrio—, el que siempre encontraba la camiseta correcta para cada momento. También eso se aprendía: que no todos jugaban con el mismo color hasta el final

En la familia se discutía. Cada quien defendía su color con entusiasmo, sin manuales de convivencia ni protocolos de protección. Nadie pensaba que esas peleas de sobremesa pudieran vulnerar derechos fundamentales. Ahí íbamos entendiendo, a punta de palabras y risas, que la democracia no es pensar igual, sino aprender a vivir con el desacuerdo.

Hoy, en cambio, la política se volvió sospechosa. El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) abrió una investigación por la participación espontánea de la hija del candidato Álvaro Ramos en un acto público, acompañada por su papá y su mamá. Una chiquilla que habló con naturalidad pasó, de un momento a otro, a ser tratada como posible caso de riesgo institucional. No por abandono, no por violencia, sino por haber estado cerca de la política.

Conviene entonces ordenar el nuevo mapa mental. Si la política es peligrosa para los niños, habrá que revisar nuestras viejas costumbres democráticas: borrar las votaciones infantiles que se promueven como ejercicios cívicos, suspender las elecciones estudiantiles en escuelas y colegios, guardar las camisetas de colores, esconder banderas y papeletas de juguete. No vaya a ser que los chiquillos, sin saberlo, estén siendo inducidos en esa práctica dudosa llamada ciudadanía.

La democracia costarricense, al parecer, ya no se aprende en la esquina ni en la casa, sino en la distancia prudente y el silencio preventivo. Y así, bien protegidos de toda influencia, tal vez, algún día, los niños despierten a los 18 años con una vocación democrática pura, intacta y libre de toda contaminación. Mientras tanto, este país empieza a confundir cuidado con miedo y derechos con silencio.

Y cuando por fin los niños crezcan, quizá descubran que no se les privó de la política para protegerlos, sino de la democracia para administrarla mejor.

Conferencia abordará vínculos entre inteligencia artificial, campañas electorales y violencia política contra las mujeres

El Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres de la Universidad de Costa Rica invita a la conferencia “Inteligencia artificial, campañas electorales y violencia política contra las mujeres”, un espacio de análisis sobre los desafíos democráticos que plantea el uso de tecnologías digitales en contextos electorales y su impacto diferenciado en la participación política de las mujeres.

La conferencia será impartida por Paul Pouzergues, investigador de la Aix–Marseille Université y especialista en tecnologías digitales e inteligencia artificial aplicadas a la educación. El académico analizará cómo las nuevas herramientas tecnológicas pueden influir en la comunicación política, amplificar la desinformación, facilitar ataques dirigidos y reproducir sesgos que afectan de manera particular a mujeres candidatas, lideresas y funcionarias públicas.

La conferencia se realizará el miércoles 10 de diciembre de 2025, a las 5:00 p. m., en las instalaciones del PNUD, edificio Sigma, en San Pedro. Las personas interesadas pueden confirmar su asistencia mediante el formulario correspondiente o llamando al 2511-6376.

El evento es organizado con el apoyo de diversas instituciones y programas de investigación, entre ellos: la Embajada de Francia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Foro de Mujeres Políticas, la Escuela de Ciencias Políticas, el CIEP y el proyecto UCR Electoral 2026.

Formulario de inscripción: https://ucr.cr/r/L2ls0

Bukele y el ascenso de la derecha autoritaria en El Salvador: claves para comprender sus riesgos y aprendizajes para Costa Rica

Seminario UNA: Jornadas por la democracia y los derechos humanos

En el marco del seminario de la UNA “Jornadas por la democracia y los derechos humanos”, cuya actividad pública del 27 de noviembre debió suspenderse por razones de seguridad institucional, compartimos el análisis central preparado por el académico salvadoreño Carlos Molina Velásquez. El documento completo —Bukele y el ascenso de la derecha autoritaria en El Salvador: lecciones para Costa Rica— ofrece una reflexión profunda sobre las condiciones que permitieron el surgimiento del régimen autoritario de Nayib Bukele y los aprendizajes que otros países, incluido Costa Rica, deben considerar ante el avance regional de los autoritarismos.

A continuación, un resumen de los contenidos expuestos por el autor.


1. Cómo surgió Bukele: condiciones políticas previas

Molina explica que Nayib Bukele inició en la política local bajo la bandera del FMLN, combinando elementos de marketing digital, liderazgo juvenil, una cuidada imagen pública y posiciones reformistas ambiguas. Aunque sus gestiones como alcalde tuvieron resultados limitados, logró proyectarse como la única figura “capaz de transformar la política”, especialmente en un contexto donde amplios sectores estaban desencantados con los gobiernos tradicionales.

La descomposición institucional previa fue decisiva: corrupción generalizada, descrédito de la función pública, vínculos de actores estatales con el crimen organizado y el desgaste de los principales partidos políticos —ARENA y FMLN— facilitaron la aparición de un liderazgo percibido como una ruptura radical.

2. El rol de las izquierdas y del movimiento social

Una parte de la militancia del FMLN migró hacia Bukele ante la frustración por la falta de renovación interna. Otras izquierdas sociales —feministas, ambientalistas, sindicales, organizaciones de derechos humanos— vieron en él una opción “progresista” frente al desencanto acumulado, más por rechazo al FMLN que por claridad programática.

El movimiento social llegó fragmentado y debilitado a este giro histórico, tras años de tensiones y divisiones generadas por las políticas neoliberales adoptadas por gobiernos autoproclamados de izquierda.

3. Economía, remesas y narrativa tecnológica

El texto señala que la economía salvadoreña —dependiente de las remesas y con sectores productivos debilitados— fue terreno fértil para las promesas de modernidad financiera que impulsó Bukele, como el bitcoin. Esta narrativa encontró eco en una población que por décadas ha sostenido su economía familiar gracias a ingresos externos y que ve en el éxito financiero un horizonte posible, aunque incierto.

4. Pandillas, crimen organizado y Estado de excepción

Las maras habían consolidado un control territorial amplio y una presencia violenta en zonas urbanas y suburbanas. Bukele negoció inicialmente con las pandillas —como gobiernos anteriores—, pero luego emprendió una intervención militarizada que suspendió garantías constitucionales y extendió un Estado de excepción permanente.

Aunque la criminalidad disminuyó en cifras oficiales y muchas comunidades experimentaron alivio frente a la violencia, miles de personas inocentes fueron detenidas, asesinadas o desaparecidas, y el aparato represivo se consolidó como herramienta central de gobierno.

5. Desmantelamiento del Estado de derecho

Desde 2021, Bukele consolidó un control total sobre los poderes del Estado: sustituyó magistraturas, suspendió el habeas corpus y promovió una “legalización de la ilegalidad” mediante la reserva o bloqueo de información pública, deuda opaca, opacidad en la gestión de la pandemia y debilitamiento de los controles democráticos.

El régimen se sostiene mediante:

  • culto a la personalidad,

  • partido único de facto,

  • eliminación de contrapesos,

  • persecución del pluralismo político,

  • control militar de la vida pública,

  • economía concentrada en la familia presidencial,

  • desinformación masiva y manipulación emocional.

6. Fascismo neoliberal y enemigo interno

El académico clasifica el régimen como fascismo neoliberal, caracterizado por:

  • culto mesiánico al líder,

  • vaciamiento de la representación democrática,

  • construcción de enemigos cambiantes (partidos, maras, periodistas, ONG, organismos internacionales),

  • criminalización de la pobreza como categoría política,

  • movilización emocional basada en el odio y la “deshumanización del otro”.

La narrativa del “enemigo” se ajusta según la coyuntura y sostiene una maquinaria de persecución que afecta especialmente a comunidades empobrecidas.

7. Ataque a los derechos humanos

Basado en análisis de Franz Hinkelammert, Molina plantea que la política de Bukele constituye una “metafísica de la inhumanidad”, donde los derechos humanos se presentan como obstáculos irracionales que deben ser sacrificados por la “seguridad” y la “medicina amarga”.

El régimen no oculta su desprecio por los derechos humanos: los muestra como instrumentos contra el pueblo y reivindica la violencia estatal como mecanismo legítimo de ordenamiento social.

8. ¿Puede replicarse el modelo en Costa Rica?

El autor concluye que el modelo puede inspirar intentos en otros países, pero depende de condiciones muy particulares. La tarea para Costa Rica, afirma, no es caer en el triunfalismo ni en el fatalismo, sino mantener una vigilancia activa sobre:

  • debilitamiento institucional,

  • erosión del pluralismo,

  • ataques a la prensa y a la independencia judicial,

  • uso político de la desinformación,

  • discursos de odio,

  • militarización simbólica y real,

  • concentración de poder en el Ejecutivo.

El mensaje final es una invitación al análisis responsable, la organización colectiva y la acción solidaria para impedir que derivas autoritarias puedan arraigarse en el país.


Descargar el documento completo

El texto íntegro de la exposición puede descargarse aquí:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2025/11/Bukele-y-el-ascenso-de-la-derecha-autoritaria-en-El-Salvador.pdf