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Transferencias, becas y tratamientos contra el COVID-19… parte de los aportes de la UCR por la pandemia

La Universidad contribuirá con ₡6 700 millones para atender la crisis, dinero que se añade a la inversión en tratamientos contra la enfermedad

La Universidad de Costa Rica estudia desde abril anterior sus líneas de gasto para poder engrosar el Fondo Humanitario y Solidario del Gobierno, al cual la institución aportará un total de ₡3 700 millones y ₡3 000 millones adicionales que destinará al fortalecimiento del sistema de becas socio económicas, con el fin de evitar la exclusión de estudiantes afectados por los efectos de la pandemia por el COVID-19. En total el aporte de la UCR suma ₡6 700 millones.

La administración universitaria ha extraído recursos de distintas líneas presupuestarias, algunas de las cuales se prevé no serán utilizadas en su totalidad, debido al mismo contexto, entre ellas actividades de capacitación y viáticos o transporte al exterior del país. La institución también ha pospuesto algunas inversiones como, por ejemplo, la adquisición de vehículos. Este ejercicio permitió sumar ₡2 200 millones al fondo. En esa misma línea, la pausa a algunas inversiones permitirá destinar a ese fondo ₡1 500 millones, de las partidas del superávit de proyectos de inversión.

En total se logró totalizar un monto de ₡3 700 millones que se depositará en la Caja Única del Estado.

Este esfuerzo se acompaña del señalado fortalecimiento de los recursos que destinará la UCR a su sistema de becas de atención socioeconómica, recursos que evitarían el abandono de las aulas universitarias y la exclusión social de parte de la comunidad estudiantil, que antes de la crisis sanitaria no requería de ayuda económica, pero que ahora lo está necesitando.

La administración universitaria aseguró que los recortes al presupuesto no afectarán la operación de la institución, pero que sí suponen un sacrificio o ajuste muy importante en materia de contención de gasto, un esfuerzo que se suma a los realizados por el conjunto de las instituciones nacionales.

Adicionalmente, la Universidad realiza otras inversiones necesarias para completar los procesos de elaboración de los tratamientos contra el COVID-19 que desarrolla el Instituto Clodomiro Picado.

Solo la proteína para inmunizar a los caballos con los cuales se producirá el plasma equino, costó alrededor de ₡200 millones, monto que es aportado mayoritariamente por la UCR, aunado al conocimiento científico que la Universidad pone a disposición del país. Desde los avances en la fabricación de un prototipo de respirador, el desarrollo de modelos matemáticos para visualizar escenarios de comportamiento o el apoyo de vehículos institucionales para la distribución de medicamentos, son ejemplos de cómo la institución ha puesto a disposición de las autoridades del Poder Ejecutivo su capacidad instalada que tiene un valor tangible e intangible muy relevante y es resultado de la inversión en educación superior que hace Costa Rica”, comentó el rector de la Universidad de Costa Rica, Dr. Carlos Araya Leandro.

Los recursos que suma la UCR al Fondo Humanitario y Solidario son parte de los ₡16 030 millones que aportarán las Universidades Públicas y el Consejo Nacional de Rectores al mismo fondo.

La UCR en el contexto del COVID-19 ha producido equipo de protección, hisopos para pruebas, respiradores de emergencia, servicios de observación de datos, apoyo en el desarrollo de los modelos matemáticos y medicamentos contra la enfermedad. En su conjunto son soluciones que se plantean y que se están materializando desde la UCR gracias a la formación de capital humano del más alto nivel, y la inversión en infraestructura esencial a las actividades de ciencia y tecnología.

Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Un modelo excluyente y agotado. Parte II

Marco Soto Umaña

Es una verdad de Perogrullo que el modelo económico impuesto durante las últimas tres décadas es un modelo agotado y obsoleto, que únicamente ha tenido como función, concentrar aún más la dinámica económica en unas cuantas empresas, profundizando la apropiación y acumulación de la riqueza en pocas manos.

En dicho modelo económico, la participación de las micro, pequeñas y medianas empresas, así como la producción de pequeños agricultores, campesinos, es marginal, hemos sido excluidos de dicho modelo, algunos solamente somos sobrevivientes y a duras penas.

Representamos el 90% en el mercado local, en la economía interna, y la participación en el sector exportador también con un peso importante, a pesar de eso, las micro y pequeñas empresas tienen una ínfima participación en el total de exportaciones.

Por otro lado, las políticas globalizadoras, reducción de aranceles, etc., vía discurso de las “ventajas comparativas”, han priorizado los bienes importados, marginando la producción local de alimentos, destruyendo nuestra capacidad de producción básica, ejemplo, totalmente la producción de maíz, parcialmente la de frijol, para beneficio de intereses de sectores importadores

Nos han vendido un cuento, una estafa, achacándole al Estado los problemas de nuestra sobrevivencia, que la tramitología, que las mal llamadas cargas sociales, que la burocracia, que el tamaño del Estado, etc., siendo como se mencionó, que es en la esencia misma del modelo económico excluyente el origen de nuestros problemas y de nuestras posibilidades de existencia.

Ya en la pasada crisis, muchos micro, pequeños y medianos empresarios desaparecieron, otros perdimos nuestros más valiosos activos, pequeños agricultores y campesinos, perdieron su más valioso recurso de vida, su tierra y, en general, para otros, a pesar de haber sobrevivido, fuimos golpeados y muy duramente, todavía hoy cargamos con la resaca de esa crisis.

Hoy, nos enfrentamos a otra nueva crisis que, como se proyecta, es de carácter global, y pone en entre dicho, toda esa estafa ideológica, un modelo privatizador, globalizante y concentrador de la riqueza, una crisis aún más profunda que la vivida hace unos años, una crisis que por sus características, definitivamente terminará de hundir en el desempleo y la pobreza a miles de costarricenses, con la desaparición de cientos de micro, pequeños,  medianos empresarios, campesinos y pequeños productores en el agro.

Desde la respuesta gubernamental la cosa no pinta mejor, todo apunta a que los que históricamente han gobernado, los intereses de las grandes corporaciones, financieros y transnacionales, buscan, a través del Ejecutivo y el Legislativo, aprovecharse de la crisis, cargar sobre las espaldas del pueblo trabajador, privado y público, manteniendo intocables sus propios intereses, sus cuentas en paraísos fiscales, sus ganancias, y, profundizando aún más ese injusto y antidemocrático modelo privatizador.

Seamos claros, la sociedad y la economía como parte de esta,  dependen total y absolutamente de la capacidad adquisitiva de la población, es por eso verdaderamente lamentable, cómo sectores trabajadores, micro, pequeños y medianos empresarios se pliegan al discurso, aplaudiendo el ataque frontal y oportunista contra el sector público trabajador, pretendiendo que este se equipare a las lamentables y precarias condiciones del sector privado, como si llevar a todos a la pobreza, implicaría una mejora a nuestra propia existencia como empresarios, viviendo la falsa ilusión de que empobreciendo al país, vía discurso del “déficit”, “tamaño del Estado”, etc., podría venir a mejorar nuestra propia calidad de vida.

En suma, como empresarios debemos tomar conciencia de que No somos parte de la élite empresarial, cuyo modelo económico atenta contra nuestra propia existencia, que como sector económico debemos tomar una posición más clara, aunar esfuerzos por construir un sistema económico que NOS INCLUYA a todos y todas, empresarios, campesinos y trabajadores, debemos hacernos oír, porque todos somos parte de un conglomerado social, interdependientes unos de otros, debemos EXIGIR un cambio de modelo, ampliar y profundizar nuestra DEMOCRACIA en el sentido amplio de la palabra, nuestra economía es urgente, es indispensable que para que podamos sobrellevar la crisis, sea DEMOCRATIZADA.

Ver la Parte I en el siguiente enlace: https://wp.me/p6rfbZ-bjP

Semillas de Esperanza: «El coronavirus revela el verdadero mal de la humanidad»

La declaración de pandemia en marzo anterior trae consigo el incremento de las desigualdades en términos de justicia social. Por eso, a pesar del distanciamiento físico, consideramos urgente reafirmar la solidaridad con quienes más lo necesitan. Es necesario, aún más, seguir haciendo a reflexión crítica y denuncia de las injusticias sociales estructurales. No es momento para callarnos.

Nos hemos propuesto compartir cada semana una reflexión sobre esta coyuntura, y procurar acompañarnos en la distancia. Esta semana compartimos la segunda de varias reflexiones: un texto de Hugo Marillán Millavil, pastor mapuche.

Hugo Marillán participó en el Taller Socio-Teológico «Saberes insurgentes desde Abya yala fente a los fundamentalismos político-religiosos» que realizamos en el DEI hace tres años (2017).

Equipo del DEI

El coronavirus revela el verdadero mal de la humanidad

Hugo Marillán Millavil

Pastor Mapuche, tallerista del DEI

Hoy requiero escribir algo después de un tiempo de quedarme en el silencio. Y reabro mi opinión abierta, en un contexto dramático de la obligada inmovilidad de una sociedad que basa su pasar en constante movimiento de las masas urbanas en todos los lugares. Donde la inmediatez de los acontecimientos, lo que parece ser, lo conduce al ser humano a una carrera interminable en búsqueda de satisfacer sus sueños, sus expectativas que, sin embargo, cada día son inalcanzable para la mayor parte de la población. De ahí el levantamiento social que actualmente vive el pueblo chileno.

No obstante, hoy nos encontramos en una crisis global provocada por un «ser desconocido», al que le han puesto “coronavirus”. El cual ha tenido la capacidad de limitar el movimiento humano, de generar cambios de paradigmas económicos, religiosos, educacionales, etc. Desde los más grandes imperios, hasta los lugares más apartados que son golpeados por una crisis que recién comienza.

Es una enfermedad que ataca a un mundo enfermo de odios, egoísmos, luchas de poder, violencia, de competitividad, de vanidades, de falsos profetas, de injusticia, etc. Que no sabe cómo responder a este ataque y la única alternativa es refugiarse, esconderse y esperar el padecer de los más débiles, que son especialmente los que han dado sus pulmones, su cansancio, sus lágrimas para construir un sistema de sociedad basada en la acumulación de grandes capitales y bienes económicos. Que están en manos de grupos reducido de la sociedad, que se ha hecho de los recursos a través de sistemas injustos como las administradoras de fondos de pensiones (AFP), Isapres, decretos 701 de empresa forestales, explotación minera, etc.

Esto provoca un empobrecimiento de aquellos que han terminado su vida laboral, son los que están en el sector de mayor riesgo de muerte, de los sectores populares y campesinos, con espejismo de una clase media que cree ser parte de este sistema de lujos y vanidades de la oligarquía chilena, pero que se ha dado cuenta que son solo peones para mantener el sistema de consumo, con pequeños privilegios a cambio de ser explotados día a día, sin mayor seguridad social presente y futura.

Están también en contexto de crisis los valores espirituales de la sociedad, sostenida supuestamente en instituciones religiosas, católicas, protestantes, evangélicas u otras, que han sido absorbidas por este mismo sistema corrupto, y que ha permeado su integridad, golpeando profundamente la fe del pueblo, creciendo la incredulidad, la desconfianza y generando una crisis de esperanza y aumento de la desorientación emocional. Lo cual conduce a gran parte de la población joven más vulnerable al consumo de drogas y a gran parte de la población a crisis depresivas, violencia intrafamiliar, desarraigo social.

Escribo esto en contexto del recordar a Cristo y hacer memoria de Él, cuando parece que el tiempo se ha detenido en esta humanidad, en nuestro caminar diario y en nuestros planes cotidianos. Donde he estado escuchando un sinnúmero de reflexiones, opiniones, todas con algo en común: poder de alguna manera comprender estos acontecimientos y generar una cierta certeza para decir que ya pronto volveremos a la normalidad.

Sin embargo, me pregunto ¿cómo imaginar este ser que está provocando esto tan profundo en la humanidad? Y solo puedo tratar de comprender esto mediante lo que pudo provocar la acción de Jesús en ese mundo de injusticia y explotación, donde llegó a nacer. Que fue identificado como el principal mal para los poderosos de su tiempo, fue perseguido y muerto; sin embargo, hoy seguimos celebrando su resurrección.

Jesús, con su acción generó un cambio profundo en muchas vidas. Parafraseando, “él produjo el virus del amor” que fue creciendo. Jesús y el amor que proclamó y practicó, para muchos, fue el mal a destruir, y quisieron terminar con él, crucificándolo.

Él vino a revelar el mal que estaba consumiendo al ser humano, que era el pecado de la injusticia, la lucha de poder, el egoísmo, el despojo de los derechos de aquellos que generaban el bienestar de los poderosos, que condenaba al infierno del padecer eterno a esa sociedad, donde las pestes consumían las vidas de los más vulnerables. Donde los religiosos del templo sustentaban sus privilegios con las ofrendas sacrificiales de los más pobres.

El impacto de cambio de paradigma del “virus del amor” fue a la vez el antídoto contra la muerte, trayendo la justificación y la salvación, para iniciar la vida nueva en construcción de justicia y paz, basado en el amor a Dios y al prójimo.

Hoy vemos al mundo luchando contra lo que se nos dice que es el principal mal que afecta a esta humanidad: un virus, sin embargo, este ser desconocido y que aún no puede ser eliminado, está revelando los verdaderos males de este mundo actual: el poder, el egoísmo, la competitividad, el lucro, la explotación, la discriminación, el consumismo, la vanidad, el despojo de la naturaleza, etc. Esto revela profundamente que, desde los líderes de los grandes imperios hasta aquellos en sus pequeños egoísmos e individualismos, no les importa si sus acciones pueden dañar a su prójimo.

Es muy posible que pronto encuentren la forma de matar el “coronavirus”, pero no podrán eliminar el verdadero mal que azota la sociedad, que es la codicia y el amor al dinero (1 Timoteo 6:10 / Eclesiastés 5:10), que es la mayor tensión que está provocando esta pandemia, que cruza lo económico, lo político y lo religioso.

Jesús ya lo había advertido a sus discípulos: que esto era lo más difícil de transformar en el ser humano (Mateo 19:16-30), y que mayor dolor le causo a Jesucristo, que su única opción fue aceptar el camino del calvario, para traernos redención a través de ser perdonados y ser justificados, para verdaderamente nacer a una nueva vida, como Jesús le dijo a Nicodemo (Ev. De Juan 3:1-2), como lo experimentó Pablo (Hechos 9:1-18 / 1 Corintios 15 :8-9), vida nueva que provoca que el verdadero Amor (Juan 15:12), que es el real antídoto que puede sanar esta sociedad enferma, que está en aquel que es sanado de avaricia, de egoísmo, de vanidad, de orgullo y otros males que no nos permiten romper con fronteras, desigualdades, injusticias, idolatrías, etc.

Al hacer memoria del Cristo vencedor de la muerte, se nos permite descubrir que estos tiempos no son para solo esperar pasivamente a que la normalidad vuelva, sino que no podemos permitir que la normalidad vuelva. ¿Qué quiero decir con esto? Que no podemos seguir infectados de avaricia, de egoísmo, de rencores, de injusticia, vanidades y toda actitud que nos lleve a ser indolentes frente al prójimo.

En este nuevo caminar nacerá una nueva iglesia que deberá abandonar los privilegios a los cuales se había acomodado, privilegios que la llevaron a pecar de egoísmo y querer sentirse parte del poder. Creyendo que si estaba en esos lugares podría transformar el mundo, pero el mundo transformó su religiosidad en vanidad, corrupta y sin los valores eternos de Cristo.

Una Iglesia nueva debe volver al sendero del Maestro, de la cruz, del dolor junto a los pobres, una iglesia desde los pobres y no por los pobres (Lucas 2:7/2 Corintios 8:9). Donde verdaderamente adquiere sentido más profundo la misericordia y justificación de Cristo (Romanos 5:8), porque una nueva iglesia que no tiene privilegios, es una iglesia que busca la redención, su restauración, un nacer de nuevo.

Una iglesia que vuelve a abrir los espacios negados al pueblo (Deuteronomio15:7-10), compartiendo el pan diario con el hambriento, sacándose su capa y dándosela a quien necesite abrigo, dispuesta a ofrecer hasta sus mártires para que luchen por dignidad y justicia. Una iglesia que se niegue a sí misma, como se negó Cristo (Lucas 9:23). Solo así podremos provocar esperanza, fe, solidaridad, justicia, paz, reconciliación. Un cristianismo que se visibiliza y asume la primera línea en la lucha por la dignidad de los que sufren y la defensa, el cuidado y la restauración de la Naturaleza como creación de Dios.

El Coronavirus, debe provocarnos para la vida y no quedarnos en el miedo a la muerte, porque Cristo ya venció la muerte, y nos desafía a ser su pueblo que camina en medio de este desierto hacia la tierra prometida. Sus huellas nos van conduciendo a su Reino de Justicia.

 

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Programa Alternativas: La lucha histórica del 1 de Mayo

Compartimos el programa ALTERNATIVAS con el tema La Lucha histórica del 1 de Mayo, con el lema “pensar libremente, para diseñar mundos mejores”.

Participantes:
Jessica Barquero del PT,
Alejandra Paniagua, docente universitaria,
Randall Carballo estudiante de Administración y trabajador en ese campo,
Elisa Arias Arrieta, Trabajadora Social,
Elías Arias Arrieta, Profesor de Sociales y Cívica,
Luis Ángel Salazar Oses docente universitario jubilado,
Héctor Ferlini-Salazar director de SURCOS y participante de la Alianza por una Vida Digna.

https://www.facebook.com/watch/live/?v=672613950205943&ref=watch_permalink

 

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Presentan proyecto de soberanía alimentaria en Costa Rica

Bruno de Jesús Coto Barboza

El Movimiento Agropecuario Nacional (MANA) ha presentado a la Asamblea Legislativa de Costa Rica el Proyecto de Ley de la Soberanía Alimentaria, el cual ha recibido el número de expediente 21960. Éste pretende la creación de un Plan Nacional de Soberanía Alimentaria de construcción participativa y aporte de cada cantón, así como ampliar las capacidades del Consejo Nacional de la Producción (CNP) para colocar los excedentes de la producción nacional en el mercado externo. También busca facilitar los servicios de almacenamiento de granos y redes de frío como servicios públicos, en vista de que éstos no son ofrecidos eficientemente por el sector privado en Costa Rica. Asimismo, propone la renegociación inmediata de los Tratados de Libre Comercio que ha firmado Costa Rica con el fin de permitir la protección arancelaria de productos de autoabastecimiento nacional, y propone que el Ministerio de Economía, Industria y Comercio se encargue del control de precios para impedir el “dumping” con productos importados.

Propone además una línea de crédito para la producción y la agroindustria con garantía del Banco Central de Costa Rica, gestionado por el Sistema Bancario Nacional, con un retorno de hasta dos puntos porcentuales como máximo, y al cual se deba dedicar el 25% de la cartera crediticia de los Bancos del Estado, mientras haya demanda. Esto vendría a solventar las deficiencias que actualmente existen con la Banca para el Desarrollo, la cual más bien ha sido orientada a sectores empresariales ajenos a la producción agroalimentaria y controlada por círculos económicos poderosos como la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA).

Busca crear asimismo un Fondo Económico Nacional para el Acceso de los Productores Agropecuarios, de Pesca y Acuicultura a sus respectivos medios de producción, el cual se compondría del 10% de los certificados a plazo depositados en la banca nacional. Este fideicomiso tendría una junta administrativa formada por tres representantes del sector agropecuario, dos del sector pesquero y uno del sector agroindustrial, y ofrecerá sus créditos con un máximo costo de tres puntos porcentuales por administración y dos puntos porcentuales de interés.

El proyecto propone también que el Instituto de Desarrollo Rural (INDER) cree una reserva de tierras que se distribuya a familias productoras, pudiendo adquirirlas a los cinco años de trabajarlas y habiendo demostrado su capacidad productiva. A éstas se les deberá ayudar con crédito para un año de producción y con asistencia técnica, la cual será brindada por graduados de los Colegios Técnicos Agropecuarios. El proyecto propone que por cada 100 familias beneficiarias se entregue tierra a 10 técnicos quienes la recibirán como medio de pago por sus servicios.

Otro cambio que se introduciría con la propuesta es un cambio en la composición de la Junta Directiva del INDER, pasando a ser cuatro representantes del Gobierno (1 de INCOPESCA, 1 del CNP, 1 de SENARA y 1 del MAG, quien la presidiría) y cinco representantes de la población beneficiaria electos por votación universal. Actualmente esa Junta tiene sólo dos representantes de los productores (1 nombrado a través de los territorios rurales y sólo 1 nombrado en asamblea por el Foro Nacional Agropecuario), 1 de la Unión Nacional de Gobiernos Locales y los otros 4 nombrados directamente por el Poder Ejecutivo.

El proyecto de ley fue elaborado por la organización campesina MANA con la asistencia del diputado Dr. Walter Muñoz Céspedes, del Partido Integración Nacional (PIN) y el aporte del exdiputado Célimo Guido Cruz, conocido por sus iniciativas de defensa de la producción campesina local.

La exposición de motivos del proyecto señala la oportunidad de aprobarlo como respuesta a la inefectividad del actual modelo de distribución de alimentos, basado en la importación, demostrado por la actual pandemia de covid-19, mientras la banca nacional se dedica a financiar solamente la producción de monocultivos de exportación que resultan altamente destructivos para el ambiente. El Partido Integración Nacional ha sido conocido a lo largo de su historia por su oposición a tratados comerciales que impiden el resguardo de la producción campesina local, lo cual en el pasado se ha demostrado en sus acciones de oposición al Tratado de Libre Comercio con Chile (aprobado en la legislatura 1998-2002) y al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (aprobado en la legislatura 2006-2010).

 

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Voces jesuitas sobre la pandemia

Compartimos la revista aurora, con una visión de la pandemia desde el enfoque jesuita.

En la presentación, el presidente de la Conferencia de Provinciales en América Latina y Caibe (CPAL) señala:

“Muchas iniciativas han sido implementadas a nivel local y regional por diferentes grupos de colaboradores y amigos de la Compañía de Jesús: acompañamiento espiritual, psicológico y médico virtual, colectas y distribución local o regional de alimentos, programas de educación a distancia, investigación científica y producción de insumos emergenciales, apertura de espacios físicos para necesidades públicas y cuidado de personas vulnerables o enfermas, acompañamiento pastoral y humanitario a personal sanitario, enfermos y moribundos, acciones de cabildeo y alianzas operativa con otras instituciones privadas y públicas, etc.

Hemos estado intentando contribuir de la mejor manera posible a la contención de los riesgos y de los daños producidos por la pandemia, y continuaremos haciéndolo. Pero igual de importante resulta -si no más- poder frecuentar el futuro (como le gustaba decir al P. Adolfo Nicolás) y ocuparnos, también, de construir y fortalecer las bases de una normalidad que todos anhelamos, pero que en manera alguna queremos que sea el simple retorno a las condiciones sociales, políticas, económicas y hasta religiosas -más amplias y antiguas que el COVID/19 – que nos trajeron hasta el pandemonio que vivimos.

Presentamos, ahora, el primer volumen de la revista digital aurora, nuevo medio para compartir estudios y reflexiones sobre la situación, iniciativas en marcha, esperanzas para el futuro. El término español viene del latín aurora que quiere decir ‘alba, madrugada’, y este de la raíz indoeuropea aus: brillo del sol naciente. Nombre propio femenino, aurora es la deidad que personifica el amanecer, equivalente a la diosa griega Eos. Es una mujer encantadora que vuela a través del cielo para anunciar la llegada del sol, su hermano. También hermana de la luna, Aurora tuvo varios hijos, entre ellos los vientos: del norte, del sur, del este, y del oeste. Según el mito, las lágrimas que derrama mientras vuela a través del cielo llorando por uno de sus hijos asesinado, son el rocío de la mañana.

aurora llega para recordarnos que después de la noche siempre viene el día y que, bajo su luz nuestra responsabilidad se densifica y crece. Jesuitas y otros colaboradores y colaboradoras de La Misión estamos convidados a compartir en ella -desde diferentes perspectivas- nuestra lectura de la situación y nuestras propuestas de un mañana luminoso. Esta noche todavía no termina, pero la certeza de que la luz despunta en breve, mantiene viva y llena de energía la esperanza de quien vela.

ROBERTO JARAMILLO, S.J.

Presidente de la CPAL

Contenido de la revista:

PRESENTACIÓN: aurora llega como una ‘buena noticia’
en tiempos de pandemia.
Roberto Jaramillo, S.J                                                                               3
1. COVID-19 o el desvelador silente
Cristian Peralta, S.J                                                                                               5
2. Sin amor nada somos
Élio Gasda S.J                                                                                            9
3. La Pandemia, la filosofía y cada uno de nosotros
Elton Vitoriano Ribeiro, S.J                                                                      11
4. Desafíos que nos plantea la pandemia
Pedro Trigo, S.J                                                                                         15
5. El virus real que desafía la virtualidad del siglo XXI
Vicente Durán Casas S.J                                                                         19
6. «Creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del cielo
y de la tierra, de las cosas visibles e invisibles «
Luiz Carlos Sureki, S.J                                                                              23
7. Frente a la pandemia: formación, incidencia
e investigación
Luis Arriaga Valenzuela, S.J                                                                    25
8. La pandemia: una oportunidad apostólica y espiritual
Ismael Moreno S.J                                                                                     29
9. Emergencia sanitaria y desigualdad social:
un desafío para nuestras universidades
David Fernández Dávalos S.J                                                                 33
10. La cotidianidad del barrio y las medidas ante
el COVID-19
Adle Hernández                                                                                         37
11. La dimensión ética en el estado de emergencia
Pablo Mella S.J                                                                                          39
12. Orientaciones para la toma de decisiones éticas en la
situación excepcional de la pandemia por COVID-19.
Daniel Mercado Sandy, S.J                                                                      45

Compartimos la revista para ser descargada:

 

Compartida con SURCOS por Oscar Jara Holliday.

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OIDH pide seguir apoyando a poblaciones vulnerables

Desde la Organización Interseccional Pro Derechos Humanos agradecemos a todas las personas que han hecho llegar su donativo y víveres para apoyar a las poblaciones vulnerabilizadas. Gracias a sus contribuciones hemos podido apoyar a más de 30 familias. Les invitamos a que continúen apoyando a las personas que más necesitan de nuestro apoyo en estos momentos de crisis y pandemia.

Las oficinas de la OIDH se encuentran en Bo. González Lahman 100 metros sur, 25 oeste, Casa 1980. Teléfono: 2221-1950, en horario de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. También se reciben donaciones en la cuenta BCR: CR87015202001080614327 a nombre de Marco Antonio Castillo Rojas (activista y presidente de la OIDH).

Imagen ilustrativa.

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Una Trinchera para la Seguridad Social

Rafael A. Mora – Roberto Zeledón – José Luis Soto – Freddy Sandí – Ligia Jiménez

¿Entregar 400.000 millones que el país ha ahorrado para atender los accidentes y enfermedades del trabajo a los que ven la seguridad social como un buen negocio de ganancias privadas?

“De la protección a los trabajadores durante el ejercicio del trabajo” a la entrega de los fondos públicos para ganancias privadas.

En 1982 Costa Rica se colocaba una vez más a la vanguardia latinoamericana y mundial en la protección de la seguridad social.

Emulando el hito de las Garantías Sociales de la década los años cuarenta, Costa Rica aprobaba la introducción del Título IV al Código de Trabajo, bajo la guía y el impulso político de Don Germán Serrano Pinto (Q.d.D.G.) y el soporte técnico de don Gerardo Arauz Montero (Q.d.D.G.) y del INS.

Se declaraba obligatorio, universal y fundado en la solidaridad social, el seguro de riesgos del trabajo, de tal forma de que a ningún trabajador o trabajadora de ahí adelante, estuviese o no asegurado por el patrono, le faltase la atención médica, los cuidados, las operaciones, la rehabilitación, las rentas, las pensiones y los planes preventivos con ocasión de los accidentes y enfermedades laborales, cuyo origen es la responsabilidad objetiva que le compete a todo patrono.

La finalidad primordial del seguro de riesgos del trabajo NO ES EL LUCRO EN MANOS PRIVADAS. La finalidad primordial ES QUE EL PAÍS TENGA UNA TASA MUY BAJA DE SINIESTRALIDAD LABORAL Y QUE EN CASO DE SUCEDER EL ACCIDENTE O LA ENFERMEDAD SE CUENTE CON LA INFRAESTRUCTURA MEDICO-SANITARIA, PARA RESTABLECER TOTALMENTE Y EN EL CORTO PLAZO LA FUERZA LABORAL NACIONAL. Esto no elimina la posibilidad del lucro privado, pero ORDENA LAS PRIORIDADES COMO ESTRATEGIA DE SEGURIDAD SOCIAL DEL PAIS.

Hoy en el trámite legislativo del proyecto N° 21908 que es un aporte del INS de setenta y cinco mil millones de colones, para atender la tragedia económica de la clase trabajadora ante el COVID 19, se ha propuesto por parte de algunos el cambiar el orden de la prioridad que el país mantiene en el Código de Trabajo.

Se quiere que el seguro de riesgos del trabajo tenga como prioridad el lucro privado y -más grave aún- CREAR INCERTIDUMBRE SOBRE LOS aproximadamente, 400.000 MILLONES DE COLONES que constituyen las RESERVAS O PROVISIONES TÉCNICAS que el Régimen ha creado a través de estas décadas, para que se ponga a disposición y se estimule a los privados que quieran hacer un gran negocio del seguro de riesgos del trabajo.

Esto sería un mazazo abyecto, en descampado, alevoso contra los fondos públicos que nuestros patriotas visionarios crearon para sustentar la seguridad social. Esa seguridad social que hoy es el mejor escudo contra la pandemia mundial y nos erige como un ejemplo ante el mundo.

Una Trinchera para la Seguridad Social.

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Enviado por Roberto Zeledón.

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