El hijo de Pablo Escobar, la formación y las telenovelas

José Luis Pacheco Murillo

Escuché hace unos días al hijo de Pablo Escobar dando una charla sobre la vida de su padre y la suya propia. Es de admirar que este hombre haya tomado la senda de la Paz y del perdón, para darlo a las víctimas de su padre y también para perdonar él a quienes mataron a su padre. Dos momentos de la conferencia fueron impactantes: primero, el comentar sobre la vida tan desgraciadamente que vivió su familia en medio de la opulencia y el derroche económico, pero sin felicidad y sin seguridad.

Expuestos a la ser víctimas a cada instante. Segundo, el hacer referencia a las narco novelas y su impacto en la juventud. Indicó que no son ciertas las cosas que se transmiten en ellas y que el mensaje para los jóvenes es que es una vida fácil y llena de dinero, lo que no es cierto.

Este hombre que nació llamándose Juan Pablo Escobar Henao, y por las circunstancias de la vida y según explicó por la imposibilidad de ser aceptado en muchos lugares por su apellido Escobar, prefirió cambiar de nombre y por eso ahora es Juan Sebastián Marroquín Santos.

Hay que resaltar que luego de la muerte de su padre y teniendo apenas 16 años manifestó su propósito para su vida futura: “Quiero personalmente dejar muy en claro que no vengaré, no vengaré la muerte de mi padre porque ahora lo único que me preocupa es el futuro de mi sufrida familia. Voy a luchar por sacarla adelante y por educarnos, por ser personas de bien y si puedo hacer algo para que reine la paz, por los siglos de los siglos en este país, lo haré”. Y hoy con 45 años de vida sigue cumpliendo esa promesa y llamando la atención a los padres de familia para que den ejemplo que valga la pena para sus hijos y que hagan lo posible para que no entren a esa “vida” del narcotráfico en donde solo sufrimiento y muerte encontrarán.

Es una pena que las televisoras transmitan esas novelas en las que hacen creer que el narcotráfico es una actividad que permite una vida de lujos y opulencia sin castigo alguno. Hoy vivimos en nuestros países las consecuencias de esa desgraciada actividad, tenemos homicidios como si se tratara de una guerra, en Costa Rica a esta fecha estamos llegando casi a los 600 homicidios lo que convierte esa situación en un problema de salud pública.

La historia sirve fundamentalmente para enseñarnos a hacer lo que es bueno y no repetir errores que pongan en peligro nuestro futuro.

Aprendamos lo bueno de la historia tal y como lo ha hecho el señor Escobar hoy Marroquín y que siga llevando ese mensaje de paz y perdón al mundo entero y en especial a Colombia.