¿Falso orgullo en Argentina?
José Luis Callaci
Cuando el país está al borde de una catástrofe debido a la conducción de un gobierno en manos de un enajenado mental que juega de importante, poniendo al país en riesgo de una confrontación internacional ajena a nuestros intereses y a la propia dignidad nacional, que vulnera gravemente nuestra soberanía, seguimos en lo mismo.
Se limita el discurso a aspectos ideológicos y partidarios o simplemente electoreros, utilizando una vez sí, y otra también, esos términos tan repetitivos como el de “Le lleno la cara de dedos”.
Lo que las circunstancias hoy exigen es un acuerdo nacional patriótico para acabar con esta locura. Todo está dado para un juicio político de destitución por razones diversas, entre las que se encuentran la de incompetencia mental para conducir un país y la aún peor la de Traición a la Patria.
Los argentinos en el pasado, al margen de las diversas valoraciones políticas o de otra índole, siempre hemos sido respetados en el mundo. Hoy ese mundo se mofa de nosotros y esto a todas luces parece no afectarnos.
¿Somos tan orgullosos que nos cuesta tanto reconocer esta realidad?
