La quema de bibliotecas

Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli

El 10 de mayo de 1933, hace 91 años, el régimen nazi fascista de Adolfo Hitler en Alemania promovió en la mente de miles de jóvenes y profesores, la ejecución del acto más deleznable para el conocimiento y la cultura: la quema de libros para purificar la cultura alemana. Así, ese día, miles de personas asaltaron bibliotecas y librerías y con sus libros encendieron hogueras, que luego incendiarían el mundo.

Hoy hay diversas formas de “quemar” libros, más de Historia y cultura patria, no para purificar nada, sino para adormecer las mentes.

Cuando un innombrable ministro de Hacienda, ante los reclamos por los pavorosos recortes al presupuesto educativo y cultural cuyo porcentaje está establecido en la Constitución Política, afirma que nuestra Carta Magna y suma de nuestra institucionalidad, no es más que “una aspiración” o un sueño y una ilusión como dijo Calderón de la Barca, que él no tiene obligación de cumplir… ¡apague y vámonos! como dicen.

Semejante innombrable, pieza sustituible como todos sus colegas si no es obediente a las órdenes y caprichos presidenciales, ya puso la tea de la ignorancia y el despotismo en la base de la pira para quemar nuestra educación y cultura, y así solo formar los nuevos siervos de la gleba, al servicio de los nuevos amos.

La educación y la cultura costarricense están en el más grave peligro de nuestra historia. Debemos elegir entre luchar y pelear para defenderlas sin miedo; o que acepten este vasallaje con todo y yugo, para lo cual solo necesitan suficiente crema de rosas de la CCSS.

Yo, no lo acepto, ¡aunque sólo me quede el derecho al berreo!