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Etiqueta: Alberto Salom Echeverría

Gobernabilidad y gobernanza en la ciencia y la política

Alberto Salom Echeverría

Muchos de nosotros hemos escuchado a más de un gobernante en Costa Rica, o en otro país quejarse cuando estallan conflictos sociales de diferentes dimensiones, pero sobre todo cuando se tornan muy frecuentes, ya sea en el ámbito local, nacional o entre naciones y donde las soluciones se han vuelto difíciles: ¿Acaso por falta de recursos para satisfacer las demandas? ¿Quizás porque los movimientos se han radicalizado al sentir que ha pasado mucho tiempo sin que sus requerimientos hayan recibido alguna atención de parte del gobierno? ¿O también, porque la parte gubernamental se siente abrumada, sobrepasada (overwhelmed), sobrecargada (“overload”), ante tanta demanda? Puede que hubiese un tema de deficiente comunicación entre las partes y que, la capacidad del gobierno para actuar haya sido puesta en entredicho.

¡Este país se ha tornado ingobernable! Profirió un gobernante, como si con eso lograra expiar sus culpas, como si quisiera salvar su pellejo, o tal vez su reputación. ¡Qué ironía! ¿Cómo puede el ser humano autoengañarse, sentir extrañamiento debido a que, de pronto en una localidad, en un país, surja una situación que se le sale de las manos al gobierno, desbordándolo, consumiéndolo? No, el mundo lo ha puesto el ser humano “Patas Arriba. La Escuela del Mundo Al Revés”, escribió el filósofo, escritor y ensayista uruguayo Eduardo Galeano. Eso lo había descubierto Alicia dijo, tras visitar el “país de las maravillas”, donde se metió en un espejo y descubrió “el mundo al revés”. Pero, ese periplo hoy no sería necesario que Alicia lo hiciera, si renaciera asegura Galeano, le bastaría con asomarse a la ventana. “Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”, escribió Galeano desafiante.

Ahora bien, ¿Quiénes son los máximos responsables de semejantes fechorías? ¿Seremos todos acaso? Si duda, cada persona deja su inevitable huella ecológica, su impronta de inconsciencia a nuestro paso por el mundo. El mismo Galeano había expresado: “Somos todos culpables de nuestro paso por el mundo. La salud del mundo está hecha un asco. [Sin embargo, enseguida agregó] …si somos todos responsables, nadie lo es”. Pienso por mi parte que, no somos todos igualmente responsables. La evidencia científica, especialmente tras el último informe de la ONU sobre el cambio climático reveló que: “…la actividad industrial humana ha causado la mayor parte del calentamiento global del siglo pasado, mediante la emisión de gases de efecto invernadero, que retienen el calor y cuyos niveles son cada vez más altos.” Sí, ahora no queda duda, el ser humano que produjo la “Revolución Industrial” y todas las innovaciones subsecuentes aplicadas a la producción de combustibles fósiles es el máximo responsable del efecto invernadero y su ineludible secuela, el calentamiento global de la Tierra. Además, se ha asegurado que, los cambios en el siglo XXI serán, muy probablemente, más notorios que en el siglo XX. (Cfr. Naciones Unidas (ONU) Acuerdo de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), 12 de diciembre 2015. Disponible en: https://www.refworld.org.es/docid/602021b64.html).

La ingobernabilidad y la falta de gobernanza crecerán, si las naciones que suscribieron el acuerdo de París en diciembre 2015, en la COP 21, no son capaces de concertarse para reducir drásticamente la producción de gases de efecto invernadero propiciados por la industria que produce a base de combustibles fósiles; los hidrocarburos deben ser sustituidas por energías limpias. Por lo pronto, no está ocurriendo así.

II. Orígenes de los problemas de ingobernabilidad y del concepto en la ciencia política.

En principio los problemas que interfieren con un “buen gobierno” han existido siempre, desde que apareció el Estado. Pero cada época tiene los suyos propios. Nos referiremos aquí, al tema de la gobernabilidad-ingobernabilidad a partir de la segunda mitad de la pasada centuria y en el presente siglo XXI.

Hay una primera distinción que es preciso hacer entre los términos de “gobernabilidad” y “Gobernanza”. Ambos conceptos están relacionados con el vocablo inglés de “Governance”. Sin embargo, no son sinónimos, ya que el concepto de “gobernabilidad” se refiere más precisamente al término de “gobernability”, que es un concepto más restringido, como veremos; mientras tanto, el de “governance” se traduce solo por el término que refiere al concepto más amplio de “gobernanza”.

El término más restringido de gobernabilidad entraña algunos indicadores de carácter más formal del estado democrático, a los que hicimos mención en el artículo anterior, tales como: la estabilidad de las instituciones y la funcionalidad de estas para acuerpar la toma y procesamiento de las decisiones políticas; la continuidad de las reglas institucionales; supone además un procesamiento más corto entre las demandas de la sociedad (“inputs” en la jerga funcionalista) y los resultados de las decisiones políticas (“outputs”); todo lo anterior permitiría a una sociedad organizada, un nivel de “madurez” para asumir responsabilidades y gobernar correctamente.

Suele establecerse el origen de una “crisis de gobernabilidad” en el mundo occidental, desde una acepción neo marxista como aquel en el que se produce un quebrantamiento de los patrones de acumulación del sistema capitalista de tipo keynesiano que desembocó en la “crisis del Estado de Bienestar”, acaecido alrededor de 1970 en uno de sus ciclos de decaimiento. (Cfr. Márquez Castro, R. “¿Gobernabilidad vs ingobernabilidad en el siglo XXI?” versión digital: biblioteca.clacso.edu.ar abril,2003)

No obstante, las acepciones sobre “gobernabilidad” son variadas y dependen de la definición de objetivos y prácticas de cada uno de los actores involucrados. Pero, inmediatamente nos dice el politólogo Manuel Alcántara: “Aunque no haya un acuerdo o una visión común con respecto a la forma o metodología [entre las distintas corrientes] la gobernabilidad obliga a cuestionar un funcionamiento institucional, político y social en un territorio.” (Cfr. Alcántara, Manuel. “Gobernabilidad, Crisis y Cambio.” Madrid: Centro de estudios Constitucionales, 1994. Véase también, Alcántara Sáez, M. (1995) “Gobernabilidad, Democracia y Cambios. Elementos para el estudio de la Gobernabilidad de los Sistemas Políticos en época de crisis y cambio.” México. Fondo de Cultura Económica.Y, Crespo, Ismael. “Los límites de la Consolidación Democrática en América Latina.” Salamanca: Universidad de Salamanca, 1995).

Respecto de las diferentes tendencias de pensamiento, destacamos las siguientes: citamos con anterioridad, por un lado, las corrientes del neo marxismo; una de ellas ve las crisis de gobernabilidad originadas por la crisis fiscal del capitalismo, a su vez, resultado de las contradicciones entre los países capitalistas avanzados y la democracia. James O´Connor es uno de los exponentes principales de esta corriente. La otra, está representada por Jürgen Habermas y Claus Offe, quienes se centran en los problemas de legitimación del capitalismo tardío.

Por otra parte, tenemos las orientaciones opuestas a los neo marxistas, entre ellas: 1. La que representa Daniel Bell, quien se refirió a la ingobernabilidad como una consecuencia de la sobrecarga de demandas que obliga al Estado a responder con un intervencionismo expansivo, produciendo una crisis fiscal. 2.Michel Crozier, francés, Samuel J. Huntington, estadounidense, y Joji Watanuki, japonés, elaboraron el informe para la Comisión Trilateral en 1975. Las conclusiones fueron que existían cuatro tendencias que generaban disfunciones en el sistema democrático:

2.1. La deslegitimación de la autoridad y pérdida de confianza en el liderazgo, que son consecuencias de la idea de igualdad y del individualismo; ambas, virtudes del sistema democrático

2.2. Los efectos de la sobrecarga en la actividad de gobierno por la expansión de la participación política y el desarrollo febril de las actividades estatales.

2.3. La fragmentación de los partidos políticos y la pérdida de identidad de estos debido a la intensa competencia partidista.

2.4. El surgimiento de pautas fuertemente localistas en la política exterior, pues las sociedades se volvían nacionalistas.

“En la década de 1980 -señala Alcántara- se incorporó el pensamiento neoliberal al análisis politológico. Los economistas políticamente conservadores criticaron el Keynesianismo por su mala relación teórica con la democracia. Partían del criterio de que la situación de ingobernabilidad era una mezcla inestable entre democracia y economía, lo que generaba inflación: se confrontaban sindicatos y votantes a los gobiernos pues veían al Estado como un botín de servicios. Esto desembocó en el Consenso de Washington, una solución para los países menos industrializados.

En la década de 1990 el término comenzó a ser utilizado por las clases políticas y por diferentes organismos internacionales. La búsqueda de la gobernabilidad sustituyó a la de la consolidación democrática. La gobernabilidad se intentaba lograr con unos procedimientos simples tales como el apoyo legislativo al ejecutivo o la ausencia de trabas sistemáticas que malograsen la eficacia de las políticas públicas…” (Cfr, Ibidem)

Finalmente, señala el autor, la visión Convencional. Expresa que: “Es una visión verticalista. Plantea la gobernabilidad como ejercicio del poder desde el Estado, las resoluciones de problemas se resuelven desde el Estado… [el cual] toma sus decisiones tomando a la gente como objeto de sus políticas. Su legitimidad deriva de las elecciones populares, pero la gente no es artífice de su gobernabilidad. Para la visión convencional, el problema de la gobernabilidad es el resultado de una sobrecarga del Estado. Entre los autores convencionalistas están Tomassini (1994), Rojas (1994) y Coppedge (1994), entre otros.” (Cfr. Alcántara Sáez, M. “De la Reforma Política en Nuevas Democracias: Aspectos Sistémicos e Institucionales y Calidad de la Democracia.” Versión digital. https://www.casadellibro.com Fecha de lanzamiento: 01/01/2005, )

III. La Gobernanza.

La acepción de la gobernabilidad claramente deja por fuera algunas consideraciones cualitativas del funcionamiento de una democracia, como son: en primer término, mencionamos la participación ciudadana en la gestión estatal como un nuevo elemento sustancial para hacer viable la convivencia democrática. Se trata de potenciar en una nueva dimensión a la sociedad civil en coparticipación con el gobierno y otros actores privados para impulsar las políticas públicas. En esta postura, afirman politólogos como Alcántara que, la “gobernabilidad” no se excluye como un concepto útil para consolidar procesos democráticos, pero depende de la “gobernanza”. La “gobernanza” supone entonces una mayor madurez política en una sociedad organizada y apunta a su capacidad para que se asuman responsabilidades de manera compartida, tanto en la implementación de decisiones como en el “arte de gobernar correctamente”.

De conformidad con lo anterior, la gobernanza es un concepto más amplio y a la vez más reciente en la ciencia política que, se basa en cuatro principios fundamentales: responsabilidad, transparencia, estado de derecho y participación. Insisto, los términos no son excluyentes sino complementarios. Sobre todo, teniendo en cuenta el trabajo de los politólogos Xavier Arbós y Salvador Giner que, desde mi óptica, expresan una visión más comprensiva de la “gobernabilidad”, ya que ponen el acento en que, esta se puede expresar como instituciones de gobierno que son o deben ser tanto eficaces como legítimas, lo que coadyuva a que el poder ejecutivo actúe con mayor solvencia y libertad, contando con “la obediencia cívica del pueblo”. La gobernabilidad sería vista como: “…la cualidad de una comunidad política, según la cual sus instituciones de gobierno actúan eficazmente dentro de su espacio, de un modo considerado legítimo por la ciudadanía, permitiendo así el libre ejercicio de la voluntad política del poder ejecutivo mediante la obediencia cívica el pueblo.” (Cfr. Arbós, X. y Giner, S. (1993). “La Gobernabilidad, Ciudadanía y Democracia en la Encrucijada Mundial.” Ed. Siglo XXI, Madrid.)

Esta manera de enfocar el problema, mal podía disimular que la preocupación central desde una perspectiva neoconservadora de la crisis del capitalismo occidental en los sesentas y setentas, consistió en buscar la forma de atenuar las crisis y contradicciones (control del conflicto) en que se debatía el sistema capitalista en su conjunto, otorgándole al estado y dentro de este al poder ejecutivo, la potestad de accionar “desde arriba” (“contando con la obediencia cívica del pueblo”), para enfrentar las demandas diversas de los actores sociales con eficacia, a fin de no perder legitimidad. Se trataba de enfrentar la crisis entre la democracia y el capitalismo, en una ecuación compleja en la que, entre más poder contara el estado para resolver los conflictos del sistema con eficacia, más se limitaba el régimen de libertades de la democracia liberal afectando así su legitimidad. Después de los planteos conservadores de los teóricos de la Trilateral, no se rebasaron en mucho sus análisis, aunque se hubiesen reconocido una diversidad de dimensiones que intervienen en los análisis de la gobernabilidad, incluso ahora tomando en cuenta las particularidades de las sociedades subdesarrolladas.

Ante estas limitaciones del concepto y los análisis politológicos, en las décadas posteriores, se comienzan a tomar en cuenta las cuestiones sociales como factores centrales en los programas de reestructuración económica encaminados al logro del desarrollo económico. Es en este contexto en que aparecen los conceptos de “gobernabilidad democrática” y “gobernanza”, referidos a la capacidad de los gobiernos de impulsar el desarrollo económico con “transparencia”, “rendición de cuentas”, y “participación ciudadana”.

En resumidas cuentas, como dice Jeffry Sachs, la buena gobernanza, implica un compromiso con el desarrollo sostenible y debe regirse como mínimo por los principios de responsabilidad para que las empresas respondan por sus actos, la transparencia para dar a conocer las acciones y comportamientos, evitando secretismos y evadir responsabilidades. Es también un compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), lo que significa desglosándolo, la adopción de parte de los líderes políticos de un programa consistente con la reducción de la pobreza, pobreza extrema y, por sobre todo, con la disminución de la desigualdad social. Complementaria e imprescindiblemente, se trata de un estado en el que se respeten los derechos humanos, el estado de derecho, el derecho al desarrollo humano, el compromiso de mejorar constantemente las instituciones y los procesos democráticos.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

La ciencia política hoy y las promesas de una campaña (2021 – 2022)

Alberto Salom Echeverría

Introducción.

Deseo iniciar con este artículo otra serie, esta vez más vinculada con mi especialidad: “La ciencia política” y, dentro de ella, “El gobierno y las políticas públicas”. Postulo que, la ciencia política no se ocupa exclusivamente del estudio de las formalidades que rigen los mecanismos electorales, por medio de los cuales se elige al gobernante y a los representantes del parlamento y de los poderes locales o municipalidades, incluyendo al alcalde; así como de la forma de nombrar a los jueces y magistrados. La ciencia política y las teorías sobre la democracia son mucho más que reglas; la teoría tiene que ver con la calidad de la democracia.

Como lo hemos visto tantas veces, una sociedad puede cumplir con todas o la mayoría de las formalidades para elegir a sus gobernantes y, sin embargo, la sustancia de la convivencia democrática retrocede, merced a que los líderes, en lugar de apuntalar una mejor distribución del poder y los recursos económicos proceden, por acción u omisión, a favorecer su concentración. Los gobernantes no rinden cuentas de sus acciones y la dinámica política no ofrece reales oportunidades de participación a la ciudadanía. La democracia en estos casos tiende a la entropía, un formidable desorden y desbordamiento de la energía interna del sistema que favorece la agudización de las contradicciones sociales y con el entorno.

En estas circunstancias, el sistema político y social deviene en una entidad endeble que se va desgastando internamente desde sus bases; en semejantes condiciones va cundiendo una separación cada vez mayor entre gobernantes y gobernados; el sistema de gobierno en su conjunto pierde credibilidad y por ende legitimidad. En vez de generarse fuerzas centrípetas que favorezcan el equilibrio del poder, predomina una dinámica centrífuga.

En este artículo ahondaré en esta discusión sobre diferentes escuelas de la teoría política y uno de sus objetos principales de estudio, la democracia. En su concepción última, como postula el politólogo argentino Guillermo O´Donnell, los estudios sobre la democracia experimentan un desplazamiento de los planteamientos referidos al régimen político (poliarquía), hacia el Estado y la sociedad. Este debate sobre la ciencia política y su objeto de estudio la democracia, reviste la mayor importancia en Costa Rica hoy, como veremos. (Cfr. Revista de estudios Latinoamericanos. Versión On-line ISSN 2448-6914 versión impresa ISSN 1665-8574, Latinoamérica no. 58 ciudad de México ene./jun.2014)

Por esa razón, en la segunda parte de este ensayo, haré una primera incursión en el gobierno de Chaves e intentaré caracterizar el rumbo que lleva, aunque estemos apenas en los prolegómenos (como dicen los abogados), en los inicios de dicho gobierno.

Teorías contrapuestas del debate politológico en la segunda mitad del siglo XX y en el XXI.

Según el politólogo estadounidense Robert Dahl, “la democracia es un ideal o utopía que no se ha alcanzado plenamente en ninguna de las democracias existentes. Pero lo que sí se percibe en las democracias son poliarquías, o sea varias élites con varios centros de poder político con las siguientes características: Cargos públicos elegidos, elecciones libres y equitativas, sufragio inclusivo, libertad de expresión, información alternativa, libertad de asociación.” (Cfr. Álvarez Araya, Oscar. “La Política según Robert Dahl. La democracia como Poliarquía Capitalista.” https://www.meer.com/es/52490-la-politica-segun-robert-dahl. Abril del 2019).

Nótese que, en Dahl el acento está puesto en estas siete condiciones mínimas: Hay que añadir que cuando Dahl apunta a alguna cualidad, que sobrepase lo formal, se refiere exclusivamente a dos condiciones: 1-que el sistema productivo sea una economía de mercado y 2-que la disputa sea al menos entre diversos grupos de élites, o sea una “poliarquía capitalista”, como la que para Dahl existe en los Estados Unidos. El propio politólogo Robert Dahl afirmó tajantemente que: “la democracia poliárquica sólo ha sobrevivido en países con predominio de una economía de mercado capitalista; y nunca ha sobrevivido en un país con predominio de una economía que no fuera de mercado”. (Dahl, R., 2012. «La Democracia» [1° ed.], Barcelona, España: Planeta, pág. 191, citado por Álvarez Araya.)

Como quedó expresado, Robert Dahl refiere su concepto de poliarquía a los siete atributos básicos, que hacen alusión a un umbral por debajo del cual un régimen no puede ser considerado democrático. El propio Dahl subraya que se trata de condiciones necesarias, pero no suficientes. Sin ellas no puede existir una poliarquía, y a partir de su existencia y modos de concreción podemos encontrar sociedades con grados diversos de democratización.

Robert Dahl, vivió 98 años. Nació en 1915 en Iowa y murió un 5 de febrero del año 2014, internado en un asilo para ancianos en la ciudad de New Haven, en Connecticut. Su prolongada y fructífera existencia, amén de su rigor académico ha de haber contribuido enormemente a la notable influencia que ejerció en los académicos politólogos de todo el continente desde la segunda mitad del siglo pasado hasta el presente. El propio Guillermo O´Donnell, hizo estudios de politología bajo el alero de Dahl en la Universidad de Yale e inicialmente fue su discípulo.

Posteriormente, O’Donnell propuso una revisión del concepto de poliarquía, ya que este concepto se limitaba a establecer las condiciones mínimas de una “democracia poliárquica”, lo que permite establecer una línea divisoria respecto a qué puede ser considerado una democracia y qué no.

Más adelante, O’Donnell hace la observación de que las libertades incluidas por Dahl no garantizan plenamente las elecciones limpias y es necesario pensar en todas aquellas que sean concomitantes a la existencia de elecciones limpias. Javier Duque Daza, profesor de la Universidad del Valle de Colombia señala que O’Donnell critica a Dahl, “por no incluir nada respecto al tipo de régimen (presidencialismo/parlamentarismo, federalismo/centralismo), y no considerar como un requisito de las poliarquías la existencia de una constitución escrita, ni la forma como los gobiernos son efectivos y rinden cuentas a los ciudadanos.” (Cfr. Duque Daza, Javier. “Guillermo O´Donnell y la Democracia.” Universidad del Valle, Colombia. (jduqued86@hotmail.com). Febrero 2013).

Al despuntar el siglo XX, los debates sobre la democracia cambian de manera radical, ya que los indicadores para medirla pasan de los positivistas y cuantificables, a indicadores centrados en la calidad de la democracia; como expresara Duque se impuso una nueva forma de pensar la democracia y medirla. O´Donnell añade a los mínimos de la poliarquía establecidos por Dahl, tres nuevas variables, como hemos señalado más cualitativas como son: 1-el concepto de “rendición de cuentas o Accountability (en inglés)”, vinculado a una democracia delegativa, que toma en cuenta la participación de la ciudadanía, tanto en los debates como en la evaluación de los sistemas políticos, 2- el énfasis en el imperio de la ley y los requerimientos de estatalidad como correlato para que exista democracia y, 3-la relación entre democracia, desarrollo humano y derechos humanos, y lo que denominó “democraticidad”. En su concepción última de la democracia hay un desplazamiento de los planteamientos referidos al régimen político (poliarquía) hacia el Estado y la sociedad. (Cfr. Ibidem.)

Como puede verse, la ciencia política desde esta óptica de los estudios politológicos del siglo XXI se vuelve más abierta a la perspectiva de la inter y multidisciplinariedad, con el objeto de poder abarcar los fenómenos que tienen lugar en el conjunto del Estado y la sociedad, en cuya comprensión intervienen la sociología crítica y la economía política y a partir de allí se establece la interrelación con el fenómeno del poder del Estado (lo estrictamente politológico). Hoy se tornan mucho más relevantes los estudios acerca de lo que los gobernantes, en representación de toda la sociedad hacen o dejan de hacer con respecto al cambio climático y cómo este está afectando la calidad de vida de la ciudadanía; el tema de la ampliación de las brechas sociales, regionales, de género y entre los países se ha constituido en un asunto de capital importancia para los estudios interdisciplinarios de la ciencia política contemporánea. Todo lo anterior está asociado con la medición del impacto desigual del desarrollo tecnológico entre los países y en cada uno de ellos. Por otro lado, se debate e investiga en torno a la eficacia y eficiencia de las políticas públicas que se impulsan para paliar la pobreza y la pobreza extrema, así como también se trabaja sobre la capacidad de un gobierno de implementar políticas de desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza y la vida en ella; muy relevante ha pasado a ser el estudio y la investigación de la calidad de la representación democrática de los gobernantes con respecto a la ciudadanía.

Las promesas de una campaña 2021-2022.

Un aspecto sobresaliente de las campañas electorales, al menos en los países de América Latina, lo constituye la serie de promesas que las personas aspirantes a la presidencia formulan al electorado. Costa Rica no constituye la excepción.

Una de las más recientes investigaciones que dio seguimiento a la campaña electoral 2014, en Costa Rica, fue un trabajo cuyo “abstract” nos entrega la siguiente descripción: “En las 350 ediciones impresas de los medios de prensa La Nación, Diario Extra y La Teja, correspondientes a la campaña electoral 2014, fueron divulgadas 1417 promesas electorales como parte de crónicas, reportajes o entrevistas realizadas a los candidatos a la Presidencia de la República.” (Cfr. Yagnna Nicolás Jiménez, Edwin Alvarado Mena, Jeff Rodríguez Alvarado, Allan Abarca Rodríguez. “Las Promesas Electorales de los Candidatos a la Presidencia de la República de Costa Rica, Divulgadas en Medios de Prensa.” Revista de Ciencias Sociales 147: 15-26 / 2015. ISSN: 0482-5276).

No siempre las promesas electorales de las personas que se postulan al cargo de la presidencia de la República emanan de los programas de gobierno presentado ante el Tribunal electoral respectivo. Una buena parte de las promesas satisface más bien las expectativas del electorado. Los autores de la investigación citada acudieron a Kang y Bingham, quienes respectivamente habían afirmado en un estudio del 2010, que había una alta correlación entre lo que quieren los ciudadanos y lo que finalmente resulta de los hacedores de políticas públicas, o sea entre votantes y futuros funcionarios de gobierno.

Se puede inferir del aserto anterior una de dos cosas, o los programas se elaboran en función de las expectativas ciudadanas, y por tanto no se sigue necesariamente un ideario o un cuerpo ideológico consistente, o, por el contrario, las promesas se separan de los programas de gobierno, cuando éstos fueron elaborados previos a las campañas electorales. En ambos casos, las campañas políticas se transforman en una buena cantidad de ocasiones en una oportunidad para desatar una profusa carrera clientelar distorsionando así por completo el “deber ser” de la política. Las promesas muy constantemente se transforman en un “anzuelo” político para la cacería de votos.

Con frecuencia también, las promesas no se atienen para nada al rigor de un análisis politológico y devienen en un complaciente y demagógico compromiso con el elector ávido de ser atendido en sus apremiantes necesidades.

En el caso del actual presidente Rodrigo Chaves, se le lanzó a la ciudadanía un primer compromiso: Todo empieza por acelerar nuestra economía para generar empleos, atraer inversiones, consolidar nuevas empresas y fortalecer nuestras exportaciones. Enseguida la promesa en concreto fue: vamos a terminar, de una vez por todas, con la tramitomanía, las trabas e intervenciones excesivas del Estado y los costos abusivos. Y termina con un tajante señalamiento: “¡Los dejaremos trabajar, sin estorbar!” Obsérvese que no hay plazos establecidos, para sea posible evaluar con precisión -ex post- la eficiencia de la política pública. Peor aún, se afirma que “vamos a terminar, de una vez por todas, con la tramitomanía…” Lo podemos traducir por: “De una vez”, “En definitiva” o “finalmente”. En cualquiera de los casos significa ¡Ya! Se nota la premura del político por satisfacer el ansia ciudadana frente a un problema harto complejo de la estructura burocrático-administrativa del Estado y de la estructura legal que la acompaña.

Por otra parte, es dudoso que se haya producido una aceleración de la economía, cuando el IPC o índice de inflación que es el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Costa Rica registró una variación de 11.48% en julio de 2022 al compararlo con el mismo mes del año anterior (variación interanual), resultado que es superior al 1.44% observado doce meses atrás.8 ago 2022. (Cfr. https://www.secmca.org › inflacion-de-costa-rica-42). Se trata de uno de los indicadores que más afecta el comportamiento de la economía.

Aunque la administración Chaves apenas comienza, el político, no solo no advirtió sobre las dificultades que podrían surgir, sino que en todo momento se dieron señales de que los decretos respectivos para bajar el costo de la vida por ejemplo y otros, surtiría un efecto inmediato: “Faltan seis días para que baje el costo de la vida”, decía un eslogan de su partido previo a la segunda ronda el 3 de abril.

Es cierto que el mandatario ya firmó algunos decretos para intentar un rebajo de los precios, pero hoy Costa Rica atraviesa por un periodo de alta inflación, principalmente importada. Los rebajos esperados localmente tampoco han llegado: la mayoría de los decretos que prometió Chaves han tenido que ir a consulta pública mientras que los ya firmados todavía no surten efecto sobre las compras de los costarricenses. (Cfr. https://observador.cr/los-100-dias-de-rodrigo-chaves-decretos-firmados-que-aun-no-impactan-los-precios/)

La lista de las promesas de campaña del actual mandatario es profusa, casi en todos los casos carecen de plazo de cumplimiento y hacen abstracción de las dificultades administrativas y legales, como las que ya han debido confrontar sus decretos. Firmaremos decretos que reducirán el valor de la canasta básica dijo tales como: electricidad, granos básicos, eliminación de aranceles. Terminaremos con las barreras competitivas que encarecen las medicinas, eliminaremos aranceles de las materias primas industriales, bajaremos las cargas sociales, buscaremos una mayor competitividad en los precios de los servicios profesionales y adoptaremos los estándares de la FDA y de la EMA para importar materias primas agropecuarias.

En materia de freno a la corrupción hizo promesas hasta hoy incumplidas o parcialmente incumplidas, tales como: apertura total a la prensa, a cuerpos académicos y a la ciudadanía en general para que evalúen la gestión pública. Parcialmente incumplidas como: publicar las agendas diarias de todos los jerarcas públicos, del presidente para abajo, así como las de los diputados, contralores, defensores, procuradores, superintendentes, gerentes y subgerentes. Todas las sesiones del consejo de gobierno, concejos municipales y juntas directivas de instituciones autónomas y otros órganos estatales serán públicas y transmitidas en tiempo real por medios accesibles a la ciudadanía, excepto lo previsto en el artículo 273 de la Ley General de Administración Pública.

Volveremos sobre este tema en cuanto el gobierno avance, para tener una perspectiva mayor de análisis.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Memorias con pinceladas intimistas

Alberto Salom Echeverría

Georges Gusdorf reconoce dos categorías de Diarios: Externos e Íntimos. Los primeros, muy cercanos a las Memorias, tendrían por objeto principal el registro de acontecimientos en los cuales el mundo de los demás, el del «otro» sería tan importante como el del «yo». A manera de crónica mundana, el diarista se preocuparía de observar hechos, suyos y ajenos, sin sentir la necesidad de ahondar en el estudio de su interioridad para conocerse mejor, propósito central del Diario Íntimo. Los diarios de viaje, de campañas militares, los carnés de trabajo serían buenos ejemplos de Diarios Externos.

El Diario Íntimo es para Gusdorf una especie de historia de la actualidad interior en la cual la nota dominante es la preocupación y búsqueda del yo. El impulso para escribir provendría del sentimiento que experimenta el redactor de hallarse extraño a su propia realidad que ve como un misterio que necesita descubrir. De aquí que con frecuencia los diarios íntimos se comiencen en la adolescencia, cuando es más aguda esta inquietud.

​​​(Mora, Gabriela. “Hostos Intimista: Introducción a su Diario.” https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/hostos-intimista-introduccion-a-su-diario/html/a0245d6c-4b17-11e0-9a85-00163ebf5e63_8.html).

No voy a escribir sobre intimidades salvo, ya lo dije en el título de este artículo, pinceladas. No las creo para nada interesantes, excepto para mí mismo y los más cercanos afectos que tengo. Jamás abusaría de esa forma de la paciencia que ustedes me han obsequiado al leer mis cuartillas, pues no quiero perder su grata compañía.

Por eso, este relato es más como explica Gusdorf, un “Diario Externo”. Reitero, si a pesar de mi intención encuentran algunas intimidades no serán más que trazos; ya sea que se me hayan escapado, o que hayan quedado insertos en el texto para redondear alguna idea. Así es que, con esas advertencias, vamos adelante.

Dos años antes de concluir mi ejercicio como rector de la UNA…

Bien sabía yo que, al concluir el período para el que una mayoría de la comunidad de académicos, estudiantes y administrativos de la Universidad Nacional me hizo el honor de elegirme rector, tenía que tomar una decisión. La disyuntiva era si continuaba laborando asalariadamente como profesor, posponiendo la hora de pensionarme, o me acogía a la jubilación a la que ya tenía derecho, desde hacía algunos años.

La decisión no resulta para nada fácil, para quien ama la institución y lo que ha hecho en ella durante la mayor parte de su vida. Esto lo saben quienes ya pasaron por este trance, y ninguno de los trabajadores actuales se podrá ver exento de tener que afrontar en algún momento esa difícil situación. Por eso quiero contar mi experiencia; puede que sea útil para muchos de ustedes.

La academia es un oficio hermoso y a la vez complejo; empieza y termina en el contacto con los estudiantes. En el medio, se debe ofrecer lealtad, ecuanimidad, sinceridad, humildad y mucha disciplina en la preparación de la clase. Lealtad significa ser franco siempre con las personas estudiantes, implica establecer las reglas claras del curso desde el inicio y por escrito. Ecuanimidad, es menester actuar con ética con ellos y ellas, velar siempre porque los juicios que emites sobre ellos, o como calificas sus trabajos sean siempre vertidos con criterios exigentes, pero equilibrados y, por añadidura se requiere ser veraz en las informaciones que se les brinda. Un requisito infaltable del académico es la sinceridad; el académico jamás debe blasonar o mentir a sus estudiantes; si alguna pregunta no la puede evacuar de inmediato porque desconoce la respuesta, el estudiante debe saberlo siempre que, lo más inmediatamente posible se le traiga la solución a la inquietud planteada. Eso genera confianza en la relación profesor alumno. Hay que adquirir una buena dosis de humildad, el profesor que juega a “sabelotodo” hace un enorme daño, es intimidante y genera harta inseguridad. Creo en la pedagogía de que en el proceso de enseñanza-aprendizaje todos somos aprendientes. Jamás como una pose, sino realmente que sea algo interiorizado por el profesor. El estudiante no es un “recipiente vacío” al cual el profesor le imparte toda la sabiduría. Nunca es así, con apertura se enseña y se aprende. La disciplina en la preparación de la clase requiere de un alto esmero del profesorado en la preparación de la lección, incorporando dinámicas de trabajo en el aula, de modo que el aprendizaje se torne creativo, ágil y participativo. El profesor debe entregarse por completo y descartar la improvisación.

La academia, tal como la entendí y me formé exige una interrelación íntima entre la docencia, la investigación y la extensión o acción social. No existe docencia de calidad, si no se alimenta de la investigación y esta, debe confrontar sus hipótesis en la práctica concreta, en la extensión. Por eso, yo lo llamo un proceso circular en espiral, va creciendo, e interactivo, en el que participan académicos, estudiantes e inclusive personal administrativo y las comunidades a las que con devoción servimos. Además, sin querer ser concluyente en lo expresado, todo proceso de enseñanza aprendizaje debe someterse a una evaluación por pares internos y externos, como el que ya existe en la educación superior pública, mediante el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES). Tampoco puede haber calidad sin procesos de evaluación permanente y sistemático de la academia y de los académicos, de todos y de cada uno de ellos y ellas. Es muy importante en ese proceso la participación del estudiantado, organizada de forma que sus calificaciones no generen represalias de ningún académico o académica.

¿Por qué me he referido a todo lo anterior, a propósito de la disyuntiva o las opciones con las que uno se encuentra al final de su vida como profesional asalariado? ¿Se trata acaso de una digresión para apartarme del texto? De ninguna manera. Solo quien, como yo, ama la academia (como quien dice, me case con ella para toda la vida desde mis 22 ó 23 años y hasta la fecha no hemos tenido mayor desavenencia), puede entender lo duro que es separarse de ella por razones exclusivamente atinentes a mi edad de jubilación. Los mal pensados, que los hay, ya han dicho anónimamente, o sea cobardemente que, este servidor se acogió a la jubilación por el supuesto jugoso monto de mi pensión y algunos pocos, lo sé de muy buena fuente, hasta fueron pagados y contratados como “trolles” que hay hoy en la red para que hablen mal e intenten desprestigiar a otro ser humano. A mis amigos les digo hoy: no me creo nada más de lo que he sido y soy, e ignoro por qué merezco la atención de algunos políticos de baja ralea, que contratan mercenarios para dedicarse a un oficio tan deleznable. El mercenario laboral, este es el caso, dicen por ahí que “es alguien que ha perdido toda la fe en que el mercado le ofrezca algo bueno y desconfía de las empresas casi patológicamente, lo que complica iniciar una relación de confianza a largo plazo. Un mercenario -se agrega- hace su trabajo según cualificación y salario, y punto.” (Cfr. Google “¿Qué es un mercenario laboral?” 9 de febrero, 2021).

No hay tal, mi pensión es la de la Caja, más otra entrada similar que tengo, lo que me ha permitido vivir con cierta holgura, y nada más que eso. Pero vivo feliz, sobre todo por estar más que tranquilo con mi conciencia, por los hijos, nietos, hermanos, familia en general y amigos que tengo y, por el país en el que vivo. Opté por la pensión en junio del 2020, tras haber cumplido un trajín agotador en el más honroso de los cargos públicos que desempeñé en mi vida, el de rector de una prestigiosa universidad pública, La Universidad Nacional, mi amada UNA, institución benemérita de Costa Rica. A ella, junto a compañeros y compañeras de lujo (tanto académicos como administrativos, y aunado a ellos, el muy especializado, capaz y experimentado “Staff” de la UNA), le entregamos todo lo bueno de que fuimos capaces, de junio 2015 a junio 2020. Otro será el espacio para entregarles, autocríticamente, mi valoración de lo hecho. Me muero de ganas también.

Ahora sí, ¿qué escogí hacer en mis días de jubilado y por qué? Entre muchas otras cosas, la UNA me dio la oportunidad de acerar mi consciencia poco a poco, hasta llegar a entender algunas cuestiones globales, de pronto sencillas, pero que la cultura del racionalismo en la que por siglos ha vivido inserto el mundo no nos permitió acceder. Por “cuestiones globales” entiendo que “…son aquellas que tienen importancia a gran escala, son de naturaleza transnacional y tienen influencia en contextos locales cotidianos. Además, están definidas por la época y el lugar.” (Cfr. Huanambal V. Mario Ulises. “Global Issues: ¿Qué son las Cuestiones Globales? Otra Manera de Promover la Conciencia Global en los futuros Ciudadanos del Mundo.” Blog. Linkedln. Publicada el 18 de septiembre de 2019)

Como dice otro autor, citado por el mismo Huanambal, me pasó idéntico a mí mismo, “las cuestiones globales no suelen preocupar mucho hasta que llegan a la puerta de la casa…[Y, además, afirma que -yo no podría decirlo de mejor forma-] “Los nuevos ciudadanos del mundo deben tener una conciencia global…Sabernos parte de un mundo interdependiente y atribal es reconocer que cualquier hecho, problema o crisis manifiesta en alguna parte del orbe, se convierte inmediatamente en una crisis en todas partes… nuestra civilización es protagonista de uno de los momentos más álgidos de la historia misma, pues su futuro está siendo amenazado por las consecuencias de sus propias decisiones con relación a la prevención y protección del planeta y de cada ser humano que habita en ella. El cambio climático, las pandemias, la pobreza, la migración, los refugiados, la educación, las tensiones económicas, por citar algunos ejemplos, evidencian que nuestras capacidades como seres humanos, así como todo esfuerzo que realicemos por nuestra cuenta serán insuficientes, pues exigen la cooperación de toda la comunidad mundial al enfrentarnos a las denominadas cuestiones globales.” (Ibidem)

Con esta convicción llegué muy pronto a la conclusión de que debía entregarme o convertirme, junto a buena parte de quienes han sido mis compañeras y compañeros de luchas en diferentes momentos de mi vida, en un firme activista de la causa más trascendental de nuestro tiempo, la defensa de nuestro “Planeta Tierra”, o como ha dicho bien Leonardo Boff, la “Madre Tierra”, siguiendo al senador de los Estados Unidos Gaylord Nelson, quien propuso la idea de realizar una enseñanza ambiental y promover la armonía con la naturaleza, el 22 de abril de 1970. Es lo mismo que decir la “Pachamama”, que es el nombre dado a la deidad que representa La Tierra, una diosa adorada desde tiempos prehispánicos por los pueblos Incas de los Andes. En la mitología Inca ella es la diosa «Madre Tierra»;​ y es además una diosa de la fertilidad que preside la siembra y la cosecha y encarna las montañas.

Decidí algo muy significativo para mí, mis años de militancia política se acabaron. En mi vida me formé sobre todo como académico, primero me gradué como politólogo (el que estudia la política, que no es necesariamente el que la practica), y puedo decir que me siento muy bien como analista en el campo de la ciencia politológica. Posteriormente tuve la ocasión de especializarme en Gobierno y Políticas Públicas, un posgrado de la UCR, de las escuelas de administración pública y ciencias políticas. Tuve unos profesores fabulosos. Sin embargo, también practiqué la militancia político-partidaria, primero en el Partido Socialista Costarricense y en Pueblo Unido y ulteriormente en el Partido Acción Ciudadana, por medio del cual alcancé la diputación por San José en el álgido periodo del 2006-2010 es decir, cuando debimos decidir, entre muchas otras cosas, sobre el destino del Tratado de Libre Comercio de los países centroamericanos y República Dominicana con los Estados Unidos y su agenda de implementación. Fue de un aprendizaje enorme para mí, sufrido a ratos, disfrutado las más de las veces. Lo más importante, en medio de intensas discusiones, tomamos las decisiones más trascendentales en la vida moderna de Costa Rica, discutiendo civilizada y respetuosamente. Quizás, juzgo yo, ese fue nuestro legado más importante para los costarricenses. En mi vida personal puedo decirles que la bancada a la que pertenecí estaba conformada por líderes y lideresas de todas las provincias del país, de lo más capaz y humanamente de una integridad a toda prueba. Forjamos una auténtica hermandad en la lucha. Con las personas de las otras bancadas hice amistades que conservo hasta el día de hoy, entre ellos cito a José Merino del Río (q.p.d.), José Luis Valenciano, Federico Tinoco, Oscar Núñez Calvo, Gilberto Jerez Rojas, Ana Helena Chacón, Silvia Charpantier, Mario Quirós, Luis Antonio Barrantes. Pero en verdad, por todos y todas guardo respeto y hasta gratitud.

Pero mis días de militancia política acabaron, porque resolví dedicar este tracto de mi vida, acompañado por una pléyade de dignas personas, gratuitamente, a defender el Planeta frente al calentamiento global y el cambio climático, derivado especialmente, como he dicho siempre, de la producción de hidrocarburos (carbón, petróleo, gas y metano), por parte de enormes empresas transnacionales. Valga decir, por el ser humano que ha ido dejando a su paso en su fase extractiva y sobre todo en la industrial, una enorme contaminación ambiental, merced a la polución y emanación de gases de efecto invernadero.

Supe fehacientemente por los estudios realizados como docente universitario que, los científicos han advertido hasta la saciedad que la atmósfera no debe llegar a calentarse 1.5° (grados de temperatura) por encima de la época preindustrial; a estas alturas ya hemos aumentado 1.2° con relación a esa misma época. Si traspasamos el límite de 1.5° de aumento de la temperatura, la vida se tornará insoportable para todas las especies de flora y fauna, tanto en los océanos como en tierra. Ya estamos comenzado a padecer los embates más espantosos y mortales del aumento de la temperatura, mediante eventos extremos como son: los enormes incendios, las lluvias y tormentas torrenciales, el derretimiento de los casquetes polares, a causa de lo cual se ha producido un aumento en el nivel de los mares. A su vez, las tormentas, los huracanes y tornados, que hoy son más intensos por el calentamiento de la temperatura superficial oceánica, son causa eficiente de las inundaciones en todas partes y continentes por el desborde de los ríos, la arremetida de los mares a los litorales y un largo etcétera.

Considero que, como especie no obstante todos los esfuerzos y empeños realizados, no somos todavía suficientemente conscientes de la magnitud de la amenaza que nos acecha y seguimos jugando con fuego. Por esa razón, la vida podría llegar a tornarse irremediablemente inviable. Sin más, mis esfuerzos los destinaré, hasta el último día de mi vida, para decirlo en positivo, a crear una enorme cadena de eslabones humanos e impulsar un desarrollo sostenible y sustentable con la naturaleza. Para eso formamos la asociación Madre Tierra para el desarrollo sostenible y sustentable ya inscrita y por tanto con personería jurídica. Todavía estamos a tiempo, pero lo jornada es dura y no hay un minuto que perder.

Intimismo en los siglos XX y XXI

Alberto Salom Echeverría

(Segunda parte)

II. Contexto social y político del siglo XX. 2.Intimismo en la literatura de los siglos XX y XXI.

Hoy desarrollo la segunda parte del episodio que inicié la semana pasada. Incursionaremos juntos en el fabuloso y a la misma vez tormentoso siglo XX y, como corolario el desafiante siglo XXI. Desde luego, aunque el tiempo es un continuo, tal como lo vivimos nosotros, aclaro que no he querido sugerir que el siglo XXI sea una simple concatenación del anterior. No lo veo de esta manera. Entre ambas centurias, la pasada y la que estamos comenzando a recorrer, la tercera década, hay importantes rupturas en todos los órdenes de la vida: en lo social y económico, en lo político y hasta en lo cultural.

1. Contexto histórico social y político.

Todo parecía indicar, gracias al desarrollo científico-tecnológico que ya se venía produciendo a lo largo de la centuria anterior, que el nuevo siglo advenía plagado de progreso social y económico y que ello conduciría irrevocablemente a una convivencia más civilizada en el mundo. Quizás fruto de esa presunción se le llamó al siglo XX: “el siglo del vanguardismo”. Progreso tecnológico y científico, económico y social, sí se produjo y cada vez con mayor intensidad a lo largo de los cien años, pero, concentrado ese progreso impresionante en el mundo desarrollado.

Las brechas sociales, económicas y culturales que ya se habían abierto desde el siglo anterior al interior de las naciones europeas y, entre estas y el mundo subdesarrollado (sarcásticamente llamados “países en desarrollo”), creció exorbitantemente, valga decir como nunca, a lo largo del siglo XX y más todavía en las dos décadas que llevamos del siglo XXI.

En lugar de la paz preconizada por algunos teóricos de los primeros años de la centuria pasada, sobrevino la primera guerra mundial (1914-1919) y, en muy breve lapso la segunda guerra, más furibunda que la primera y arrojando un número de muertos mucho mayor, merced al auge del nazi fascismo en Europa, principalmente en Alemania e Italia y, aunado a ello, el portentoso desarrollo de la tecnología militar y la invención de armas de muy largo alcance y poder destructivo, hasta llegar a la fatídica producción de la “bomba atómica”; dos de cuyos artefactos, los Estados Unidos hicieron estallar en las ciudades de “Hiroshima” y “Nagasaki”, cuando ya la guerra expiraba y muchos estiman que tal acto de crueldad indecible que acarreó tantas muertes inocentes era por completo innecesario. “A las 8:14 era un día soleado, a las 8:15 era un infierno”, describe un documental del canal Discovery, autoría de Kathleen Sullivan, directora de Hibakusha Stories, una organización que recopila testimonios de sobrevivientes de las bombas. Se ha calculado que el número de muertos de la segunda guerra fue de 55 millones; algunos historiadores piensan que el dato está subestimado.

Por otra parte, el fenómeno del neocolonialismo en el mundo propiciado por las antiguas potencias coloniales se desenfrenaba como una tormenta por todo el orbe; esta vez, sin que quedara ningún rincón subdesarrollado de la tierra sin ser estremecido y hasta arrasado, de una u otra forma por las garras devastadoras del imperialismo capitalista. Las dos guerras mundiales fueron además, reflejo fiel de los enfrentamientos entre las potencias occidentales, acicateadas esta vez por una nueva forma de capital, el capital financiero o imperialista que, para reproducirse plenamente, requería imperiosa e incesantemente explotar nuevos mercados. De hecho, estas contradicciones brutales entre las potencias, incluido ahora por supuesto, Los Estados Unidos, fueron el verdadero trasfondo de ambas guerras mundiales del siglo XX: la lucha descarnada por repartirse los mercados en todos los continentes.

El principal corolario de la primera guerra lo fue sin duda, la “Revolución Socialista” acaecida en Rusia en octubre de 1917, de acuerdo con el viejo calendario o, “Revolución de noviembre” según el calendario antiguo. Quien quiera enterarse cómo fueron aquellos días, le invito a leer la obra del estadounidense John Reed, “Diez días que estremecieron el mundo”. Por más que la joven revolución se vio acorralada por las potencias occidentales para destruirla, no sucumbió. Surge así uno de los acontecimientos más significativos del siglo XX, que marcó durante muchos años a los movimientos populares en todo el mundo, y creó una alternativa frente al modo capitalista de producción. A su vez, como resultado de la segunda Guerra Mundial, tras la derrota del nazi-fascismo, se conformó el bloque de países socialistas, fuertemente influidos por la Unión Soviética. A partir de este momento, o sea después de la segunda posguerra, el mundo se polarizó en dos bloques contrapuestos, iniciándose un período muy desgastante para toda la humanidad que es conocido con el nombre de “Guerra fría”. Se creó una bipolaridad, que prácticamente no dio lugar a términos medios; excepción hecha de los llamados países no alineados, muchos de los cuales, sin embargo, estaban muy cerca o algunos pertenecían de facto a uno de los dos bloques en pugna. A partir de ese momento se inicia una desgastante y amenazante carrera armamentista que, llevó a la invención de las más sofisticadas y mortíferas armas convencionales y nucleares. Sin embargo, las guerras fueron crueles e inhumanas como siempre, localizadas, donde una diabólica geopolítica fue la dinámica que movía los hilos de esa trama entre las dos potencias del momento: Los Estados Unidos y La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La bipolaridad terminó, cuando el “campo socialista europeo” en su conjunto, entró en una crisis sin remedio, a finales de la década de los ochenta, específicamente en 1989. Primero se produjeron movimientos de protesta en contra de los gobiernos establecidos, en Alemania, Hungría, Rumanía y Polonia. La Unión Soviética a cuya cabeza estaba el “reformista” Mijaíl Gorbachov decidió dejar que cada país se hiciera cargo de su destino, sin intervenir. Finalmente, la crisis estalló en la propia Unión Soviética, cuya integración colapsó por fin en diciembre de 1991, cuando se disolvieron las estructuras políticas federales y del gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. De esta manera, repentina y sin que cundiera mayor violencia quedó disuelto el pacto entre las 15 Repúblicas que conformaban la URSS. Esta fue sustituida por la Comunidad de Estados Independientes (CEI). ¿La causa? El colapso de un modelo, el del “socialismo real”, que se había plagado, casi desde sus inicios, de autoritarismo y burocracia en la cúspide del poder. Más que saltos adelante para superar la explotación del capitalismo, sobrevinieron atropellados brincos que, nunca lograron promover el desarrollo de nuevas fuerzas productivas como se había supuesto que ocurriría. La carrera armamentista, en la que se vio irremediablemente atrapada, sobre todo la URSS, acicateada por la competencia con el capitalismo depredador, fue un constante freno ya que, obligó a consumir ingentes recursos en una economía de guerra. Por añadidura, lo que hubo desde la óptica del desarrollo, fue una industria ayuna de innovación como palanca constante, lo que afectó la renovación tecnológica. El modelo, pese a sus grandes conquistas en lo social, en la educación y la salud, terminó sucumbiendo en la competencia.

A finales del siglo XX, desde la desintegración de la URSS, el mundo vuelve a experimentar un cambio abrupto, de la bipolaridad se pasó a la unipolaridad de una potencia militar y económica de un poder incontrastable: Los Estados Unidos. Francis Fukuyama se atrevió a proclamar, con audacia, “el fin de la Historia y el último hombre” (“The End of History and the Last Man”). Fukuyama se imaginó “utópicamente” el fin de la lucha ideológica y a la vez el triunfo del liberalismo y de la democracia hija del liberalismo “dieciochesco” y, al mismo tiempo postuló el fin de la guerra fría. Pensó que el mundo discurriría sin guerras, ni revoluciones sangrientas, y que los seres humanos en adelante se abocarían exclusivamente a trabajar en un mundo idílico; un mundo de evolución constante, sin que el fin de los días pillara a los seres humanos en algún frente de guerra. Supuso un mundo estable y sin mayores sobresaltos.

Nada más lejos de la verdad. Aquellos vaticinios no fueron más que una nueva ideología, la del “pensamiento único” pregonando el “fin de las ideologías”. El mundo de fines del siglo XX y principios de esta centuria del XXI, devino integralmente desigual, tanto al interior de cada país como entre las naciones desarrolladas y las subdesarrolladas.

Desigualdad inconmensurable por todas partes, pobreza irredenta que envilece frente a riqueza opulenta; segmentación por todas partes, discriminación étnica, de género y violencia e intolerancia por doquier, aun en las naciones ricas de la tierra. Por añadidura, hemos heredado del industrialismo, de la producción a base de hidrocarburos contaminantes, el más descomunal de los desafíos que hemos enfrentado como humanidad, el del calentamiento global y el cambio climático que, de continuar su curso, por lo pronto desenfrenado, amenaza la vida toda sobre el Planeta, el único que habitamos.

2. La literatura intimista en los siglos XX y XXI.

El cientificismo, el racionalismo, portadores de un enaltecimiento del pensamiento, de la razón sobre el sentimiento y las emociones, cuyas raíces se hunden en los siglos XVI y muy especialmente en el XVII, son movimientos que, en la literatura, el arte y la ciencia cobraron nuevo ímpetu en los siglos XVIII y, sobre todo XIX. Poco después cobra vigencia en el siglo XX. El “hombre racional”, escrito así con género masculino, porque las condiciones materiales y sociales de la existencia discriminaron a la mujer, se empoderó en la medida en que se desarrolló la ciencia y la tecnología. Parecía que este “ser racional” opacaría por completo la expresión de los sentimientos y las emociones más íntimas, las cuales se creía habrían quedado relegadas al hogar y acaso a las conversaciones mundanas “pasajeras”. A mediados del siglo XIX, el movimiento literario del romanticismo mostraba señales de agotamiento, viéndose sobrepasado, ya que la cultura burguesa había impuestos sus pautas a la sociedad europea. Surge el realismo imponiéndose y aspirando a hacer sucumbir el romanticismo.

No fue así; no del todo. Primeramente, todavía en el siglo XIX, explica un autor: “…la Revolución Industrial había generado el proletariado urbano; el positivismo aparecía como la doctrina filosófica del progreso, los avances científicos y las transformaciones sociales; los escritores comenzaban a producir sus obras con una nueva estética: el Realismo. El realismo literario comenzó en Francia con las novelas de Gustave Flaubert. Surgió como reacción frente al romanticismo, suponiendo el fin de la actitud subjetiva y evasora de los románticos ante su entorno…” (Cfr. https://treseles.wordpress.com/2008/09/25/movimientos-literarios-del-siglo-xix-y-xx/).

Frente al romanticismo se fueron sucediendo una serie de movimientos artísticos y literarios, acompañados por los documentos científicos, que reaccionaron con fuerza frente al romanticismo subjetivista. Así, vino el realismo, el naturalismo, cuyos personajes inspirados en la mujer y el hombre común, pero dibujados en sus grandezas o en sus miserias, derivadas de su falta de oportunidad en la vida, tuvieron un destino frente al que, generalmente sucumbían; por lo que los relatos literarios acudían a estratagemas para sublimarlos y presentarlos como pícaros que con frecuencia empleaban el engaño como para evadirse de la realidad cruel y dolorosa.

En Sudamérica, el realismo y su variante naturalista son corrientes que profundizan el análisis de los problemas étnicos y sociales por medio de sus personajes; en la Argentina en particular, esto ocurre alrededor de 1880, en consonancia con las corrientes de inmigrantes europeas y el asentamiento del modelo agroexportador. (Cfr. Ibidem).

A lo largo del siglo XX se fueron sucediendo un sinfín de movimientos y tendencias culturales ora impregnadas de las ideas racionalistas, ora en reacción a ellas.

El romanticismo en cambio, desde sus orígenes fue, paradójicamente (contrario a lo que con frecuencia se supone), tanto en Europa como en Hispanoamérica, un movimiento artístico y literario que capturó a muchos intelectuales y artistas incluso en pleno siglo XX y hasta en el XXI, bajo la idea de que, “la razón no es suficiente para dar cuenta de la dura realidad”. Por eso, entre otras cosas se opuso a los principios de la Ilustración, ya que, como afirmó Kant: el único conocimiento seguro del hombre es el que procede de la ciencia, por ser el que asegura “la objetividad”. Para el racionalismo, lo que no fuera razón (los sentidos, los sentimientos, la imaginación) resultaba perturbador y fuente de error. Y es esa parte del ser humano antes despreciada y peligrosa la que reivindican los románticos. Los románticos restringen el poder de la razón al afirmar que el ser humano puede conocer muy poco y ese poco es irrelevante. Es por eso por lo que perdura el “intimismo” en la poesía, en lo novelesco, en la dramaturgia, en el arte y la estética en general y muy especialmente en la música.

Deseo terminar con una cita textual que, me ha parecido que sintetiza algunas de las características vitales del “Intimismo y el Romanticismo”. “El Romanticismo exalta, en fin, esa parte enorme de la realidad que queda fuera del conocimiento objetivo y es esencial para nosotros, antes no explorada y temida, podríamos decir vigilada, en la educación. En la Edad Media, niños y mujeres se consideraban inferiores por su relación con la naturaleza y su capacidad sentimental; su reivindicación surge en el s. XVIII, crece con el Romanticismo y perdura hasta hoy.

Si la razón se representa como la luz, al romántico le interesa la noche, con lo que implica de sueño e imaginación, y precisamente la noche se convierte cada vez más en territorio de lo artístico. El romántico adora, en esa misma línea, los elementos salvajes de la naturaleza (el circo o el zoo se crearon en el s. XVIII) y exalta su vertiente irreductible […] Dicho de otro modo, lo extravagante y fuera de norma es una obligación para el artista romántico (quizá también para el contemporáneo).” (Cfr. https://masdearte.com/especiales/el-romanticismo-por-que-la-primera-vanguardia-fue-sentimental/)

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Segundo episodio (sin pompa) relatos literarios intimistas siglos XIX, XX Y XXI. (I parte)

Alberto Salom Echeverría

I. 1.Contexto social y político del siglo XIX. 2.Intimismo en la literatura de la segunda mitad del siglo XIX.

En este artículo no he hecho más que intentar darle seguimiento al anterior, basado en la misma temática. Advierto una vez más que, si bien me creo un buen lector soy neófito en el tratamiento de las corrientes literarias y por eso me he esforzado en este relato, para que todo quedara debidamente respaldado; una parte importante del escrito está basado predominantemente en lo que he leído a lo largo de mi vida. Por lo consiguiente, no esperen que mi estudio sea sistemático; es más bien salteado, aunque deseo fervorosamente que, les resulte serio, entretenido e interesante.

1. Contexto histórico, social y político en el siglo XIX.

El siglo XIX me resulta una de las centurias más ricas y, a la vez entreveradas. Rica desde los inicios del siglo en lo cultural, tanto como en lo artístico, en lo literario y en la música. Pienso que lo cultural fue, particularmente en esta época, toda una reverberación de los intrincados, por complejos y plurales movimientos sociales, ora predominando las pujantes corrientes revolucionarias emanadas de las postrimerías del siglo de las luces, de la Revolución francesa, de Alemania e Inglaterra, ora resaltando más bien las fuerzas conservadoras que tiraban de la cuerda del poder en sentido opuesto, para intentar retrotraer o acaso tan siquiera, para ralentizar o lentificar la rueda de la historia. Estos movimientos sociales y culturales tan contradictorios que se disputaban el poder fueron los que hicieron de esta época algo tan hermoso, pero a la vez intricando.

Por otra parte, fue la centuria del auge de los imperios neocoloniales, hacia el final de estos cien años, cuando la riqueza generada por la fuerza humana de trabajo entremezclada con la tecnología y auspiciada por la segunda revolución industrial bajo el nuevo mandato de la triunfante burguesía industrial, provocó la aparición de unas gigantescas masas de capital, cuyos jugosos excedentes migraron hacia los bancos para recrearse, reproducirse y generar la aparición del capital financiero. Aparece entonces la burguesía financiera, tras una suerte de fusión entre el capital bancario y el industrial que, pujante como nunca, presionó por trascender las fronteras nacionales europeas y migrar esta vez, con un nuevo ímpetu neocolonial hacia todas las partes del mundo.

Con fuerza irrefrenable, el nuevo capital financiero de los países capitalistas más desarrollados de Europa, se lanzó por todo el orbe; en África despedazando y desmembrando culturas enteras, etnias y tribus, para someterlas a un inédito mapa conformado por nuevas fronteras de supuestos “estados nacionales”, todos los cuales quedaron subordinados a los nuevos imperios neocoloniales, mediante la acción militar, la exacción de multas e impuestos y la extracción y explotación de materias primas indispensables para darle un nuevo y fabuloso empuje a la industria europea. Asia no fue una excepción al hambre de conquista neocolonial; La India por ejemplo fue un caso tempranero de salvaje conquista, explotación y latrocinio sin par, por parte del Imperio Británico. Así fue como la India, desde el año de 1770 pasó a formar parte de ese vasto imperio. De esta manera, quedó sometida una extensa civilización que, había sido hasta entonces poseedora de sus propias costumbres, idioma y religiones sólidamente acendradas desde milenios.

América tampoco se quedó atrás, los imperios neocoloniales se la disputaron y la fraccionaron sojuzgando hasta las nuevas burguesías nacionales que, habían emergido al influjo de los gritos de independencia: el de Morelos en México el 14 de setiembre de 1813, precedido por el “grito de Chuquisaca” (hoy ciudad de Sucre, en honor de uno de los principales libertadores, el Gran Antonio José de Sucre), el cual se produjo en el seno de la propia cordillera andina en lo que hoy es Bolivia en Sudamérica, un 25 de mayo de 1809 y preconizó los demás movimientos independentistas en diferentes direcciones, en La Paz, en Cusco, en Lima e incluso en Buenos Aires y Santiago de Chile. No puedo dejar de mencionar el inicio de la independencia de España en “La Nueva Granada” (conformada por lo que hoy son las Repúblicas de Venezuela, Colombia, Panamá, en esa época anexada a Colombia y, por último, el Ecuador). Simbólicamente se afirma que “un florero” fue el detonante que desató el “grito de independencia de Colombia”, el 20 de julio de 1.810. Igualmente oportuno es recoger de la investigación, el hecho ya reconocido de que un costarricense que hacía estudios de medicina en Guatemala, en la temprana fecha del 2 de mayo de 1.808, lanzó “el primer grito de independencia de los pueblos de Hispanoamérica”; en tales circunstancias quedó sembrada una de las primeras semillas de la independencia en toda Hispanoamérica, por el prócer costarricense Pablo de Alvarado, quien debió pagar con la cárcel durante varios meses su osadía, acusado por la Corona española como instigador. (Cfr. Mora, Elvis. Docente, semanario universidad.com. 14 de abril de 2020).

Junto a la depredación, explotación, repartición o disputa de muchos territorios en todos los continentes del mundo, fueron migrando en diferentes períodos, los fabulosos movimientos culturales europeos. Las nuevas naciones de América en general eran las que estaban mejor preparadas para recibir la impronta de las culturas europeas. De modo que, en numerosas ocasiones, la influencia cultural europea pasó por el tamiz de la crítica literaria, musical y artística, en América del Norte y en Hispanoamérica. Lo que resultó de este proceso fue sin más, un sincretismo indoeuropeo o hispano europeo, mediante el cual la “nueva” literatura procedente del viejo continente se hizo vernácula. En otros continentes, e incluso en algunas partes en el mismo continente americano, surtió, en cambio, el efecto de la domesticación cultural, adocenando a cientos de millones de personas, con lo que contribuyó enormemente a la labor de conquista que se había impuesto el neocolonialismo. Hay vivos ejemplos de lo anterior en la cultura, por lo que, en muchos de estos contextos daremos cuenta de algunos de ellos en los siguientes parágrafos.

2. Intimismo en la literatura de la segunda mitad del siglo XIX.

No tendré más remedio que desarrollar este episodio de la serie, yendo al inicio de este y regresando posteriormente hasta mediados de la centuria y de ahí en adelante, con el objeto de establecer los vínculos adecuados de los movimiento intimistas y culturales de todo el siglo XIX.

El romanticismo, movimiento cultural que hunde sus raíces en las postrimerías del siglo XVIII, como lo dejamos expresado en el artículo anterior, es un terreno muy fértil para la expresión de la literatura intimista, tanto en la poesía como en la dramaturgia o la novela, así como en el arte y la música. Este movimiento, se extiende a lo largo de las primeras tres décadas del siglo XIX, expresando ya fuera rencor, odio, abatimiento, o por el contrario esperanza, alegría y toda la pasión hija de los más sublimes sentimientos subjetivos que es capaz de albergar el alma humana. La ocasión era propicia, habida cuenta del advenimiento de un nuevo mundo que se abría campo en Europa y América. En Europa, la cúspide de esas cumbres la constituyó la “Revolución Francesa”, escenificada en la “Toma de la Bastilla” en la que se condensó el ascenso de una nueva clase social, la burguesía industrial que, no sin mediar intereses económicos, deja sentadas las máximas filosóficas que perduran hasta hoy de “Libertad, Igualdad y fraternidad”. Había razón para la expresión de los anhelos y esperanzas de la humanidad. En la música, una de las cumbres más altas del romanticismo lo fue Ludwig van Beethoven; para mí la cumbre más alta, en especial con sus nueve sinfonías, en particular desde mi humilde criterio, la sinfonía número tres o “Heroica”, la número cinco, que también se le conoce como “Sinfonía del Destino”, gracias a Anton Schindler, secretario y biógrafo de Beethoven (mi preferida) y la nueve o “Coral”. No muy lejos de ellas la sinfonía número seis o “Pastoral”.

Más avanzado el siglo, y extendiéndonos hasta las primeras décadas del siglo XX, he encontrado una sistematización de los movimientos literarios que prevalecieron en la siguiente secuencia: El Romanticismo de nuevo que, está presente en las primeras décadas del siglo y con altibajos entre 1830-1880; El Realismo y el Naturalismo 1880-1900; el modernismo 1900-1920. Luego, más allá las vanguardias entre 1920 y 1925. En suma, el Romanticismo fue el movimiento cultural y, político también, surgido en el siglo XVIII y desarrollado en la primera mitad del siglo XIX, aunque con ramificaciones que se extendieron más allá. Creció el romanticismo y se desarrolló exaltando principalmente la idea de la libertad. Muy importante es en mi opinión retener, como lo acabamos de expresar que, el auge cultural de la época estuvo marcado por el ascenso de la burguesía y los ideales de la Revolución Francesa de igualdad, libertad y fraternidad. De acuerdo con los datos acopiados, el movimiento literario que predominó en la Europa de la segunda mitad del siglo fue el naturalismo, una reacción frente a los dos movimientos culturales anteriores contrapuestos como fueron el romanticismo y el realismo.

A finales del siglo, el género más cultivado fue la poesía, con autores de gran calado como Heirich Heine en Alemania, Giacomo Leopardi en Italia y, muy connotado Yevgueni Baratinski, el cual inauguró la Edad de Oro de la Literatura rusa. (Cfr. https://www.cervantesvirtual.com>obra-visor>html).

Por otra parte, muchos consideran que uno de los movimientos que se cultivó con más fruición e intensidad por parte de los escritores fue el posromanticismo, el cual, obviamente se expresó durante la segunda mitad del siglo XIX. Se afirma, además que, el género poético creció mucho en el posromanticismo, destacándose la poesía intimista. Dos autores que se mencionan con insistencia, en el contexto español que, descollaron creando poemas intimistas fueron: Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), escritor español romántico tardío, por lo que muchos lo consideran posromántico, y Rosalía de Castro (1837-1885). Los autores posrománticos se diferencian de los románticos, porque “…sin rebelarse a fondo contra la forma de vida burguesa como hicieron los románticos, se refugian en su intimidad, en la soledad, en la marginalidad […] Estas posturas nacen de la falta de identidad burguesa, que les produce un característico inconformismo. En su deseo de evadirse de la angustia que les provoca la hipocresía de la sociedad burguesa (especialmente notoria en la sociedad victoriana) caen en ciertos vicios como el alcohol y las drogas. A veces, inclusive enloquecen o se suicidan”. (Cfr. Robert Milder, Exiled Royalties: Melville and the Life We Imagine, Oxford University Press US, 2006, p41. ISBN 0195142322 y Claudia Moscovici, Romanticism and Post-romanticism, Lexington Books, 2007, p110. ISBN 0739116746).

Son narradores posrománticos Herman Melville, Thomas Carlyle, G. K. Chesterton; la Madame Bovary de Gustave Flaubert es una novela posromántica. Lord Alfred Tennyson, Oscar Wilde, Elizabeth Barrett-Browning y su marido Robert Browning, Algernon Charles Swinburne y Rainer Maria Rilke son también poetas posrománticos. En Italia puede citarse a Giovanni Pascoli y en Portugal a António Nobre.

En la música se funden el Romanticismo y el Barroco en Johannes Brahms, Serguéi Rajmáninov, Giacomo Puccini (La Bohème, Madame Butterfly), Charles Gounod, Erik Satie y Piotr Ilich Chaikovski. También Gustav Mahler pertenece a esta estética. (Cfr. Ibidem).

En el género poético, contrario a lo acontecido con otros géneros, siguió predominando el romanticismo, buscando eso sí, lo íntimo, subjetivo y personal de una manera clara, contundente. La poesía devino más intimista, resalta lo emotivo y sensorial y se escribe en favor de lo puramente lírico y formal. Deseo rematar esta descripción con una cita que, me ha parecido una buena síntesis que caracteriza las diferencias entre escritores románticos y realistas: “… se podría afirmar que, en líneas generales, la crítica de la época distingue entre idealismo y realismo. Una primera escuela incluye las teorías que defienden una preponderancia del intimismo y los sentimientos y, una segunda, requiere un mayor cientificismo y objetividad. El naturalismo sería una especificidad del realismo. Altamira, siguiendo a Blanco Asenjo, fue uno de los críticos que defendió con mayor claridad esta sistematización. (cfr https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-26362019000300169).

No puedo resistir la tentación de solazarlos con la poesía quizás más famosa y bella de Gustavo Adolfo Bécquer y con esto termino este relato:

Fue el gran abanderado del romanticismo en España. En sus poemas habla de la creación poética, el amor, la muerte… Estas seis estrofas que componen “Volverán las oscuras golondrinas”, de Gustavo Adolfo Bécquer, son una oda a la fatalidad y al amor perdido.

Volverán las oscuras golondrinas, de Gustavo Adolfo Bécquer.

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

 

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres…

¡esas… no volverán!

 

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde aún más hermosas

sus flores se abrirán.

 

Pero aquellas, cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día…

¡esas… no volverán!

 

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

 

Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido…; desengáñate,

¡así… no te querrán!

(Cfr. https://www.zendalibros.com/volveran-las-oscuras-golondrinas-gustavo-adolfo-becquer/).

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Entre confesiones intimas, sueños utópicos y realidades

Alberto Salom Echeverría

Este artículo pretende ser introductorio de una serie de reflexiones “intimistas” que, en próximas semanas y no necesariamente en forma consecutiva les estaré enviando; espero que el conjunto resulte del interés de ustedes.

I. Un breve relato introductorio.

Las confesiones intimistas, las que surgen del alma y la desnudan, no son frecuentes entre los comunes mortales. La mayoría de nosotros solemos reservárnoslas en nuestro fuero interno, acaso en una actitud culposa, avergonzados de nuestros “secretos” que no son tales. Al madurar, algunos nos percatamos que aquello que queremos esconder es tan común en tantos otros seres humanos como el aire; por fin, tras liberarnos del “secreto” nos deshacemos de una pesada carga que pende sobre nuestras espaldas. Así, muchas personas logran alcanzar estados de un gran bienestar espiritual.

La tradición católica tiene reservada la confesión de “los pecados” a una conversación a solas con el sacerdote; esté o no calificado para escucharnos y aconsejarnos. En otras religiones cristianas, o de otras denominaciones, la intimidad, ya sea culposa o no, se explicita en un soliloquio, o un discurso con uno mismo que, no siempre nos permite aclarar la mente. Otros métodos agnósticos, que no necesariamente niegan la existencia de Dios, se emplean en consultas con personas que son médicos psiquiatras o profesionales en psicología, y hasta con un buen amigo o una buena amiga. En estos últimos casos, cuando se expresa la intimidad a personas bien preparadas, suele proporcionarnos muy buenos resultados. Por otro lado, quienes practican la meditación nos relatan que, si se sabe hacer bien, ayuda a liberar el alma y alivianar la mente, lo que llaman “acallar la loca de la casa”.

En cuanto a nuestros sueños y utopías, que tantas veces suelen distanciarse de la realidad diremos en primera instancia que, cualquier mortal tiene derecho a soñar, tanto que, muchos sueños han nacido en medio de la soledad de una cárcel; lo cual nos revela que la libertad de pensar no necesita de la independencia del cuerpo. En ese sentido, “La cárcel puede ser una musa”. La leyenda que ha trascendido por siglos cuenta que, Miguel de Cervantes concibió la obra por excelencia de la lengua castellana, “El Quijote”, al menos parcialmente en una cárcel; “…donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”, nos narra bellamente Cervantes en sus versos.

Por otra parte, la filosofía materialista como es bien conocido defiende el apotegma desde L. Feuerbach y K. Marx de que: “No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia.” Así, el materialismo se coloca enfrente del pensamiento cartesiano y después hegeliano; de modo que mientras la filosofía idealista pretende la libertad suprema del pensamiento; en cambio, el materialismo filosófico proclama que, todos los seres humanos estamos determinados por el lugar que ocupamos dentro del proceso de la producción material. Por ende, se sostiene que la conciencia no se sustrae completamente al influjo de los intereses sociales y materiales de la existencia. De ahí se deriva la tesis de que nuestra independencia al pensar es más que relativa. Sin embargo, el materialismo sustenta también la tesis de que, el ser humano haciendo acopio del pensamiento social y científico y, unido a la lucha de la clase trabajadora, es capaz de escalar cumbres como para lograr escrutar la realidad objetiva, más allá de los determinismos que impone la vida social.

II. Las confesiones intimistas en la literatura.

Una revisión ligera de la literatura nos permite ir desentrañando los pensamientos intimistas creadores de escritores que, a partir de allí nos dejan enormes enseñanzas.

Algunos ejemplos de la lírica poética en el siglo XVII.

Comentando la obra poética de Luis García Montero, la académica Laura Scarano deja entrever toda la riqueza y profundidad literaria y psicológica que se advierte en el personaje creado por Cervantes a partir de Alonso Quijano, el Gran Don Quijote de la Mancha. En efecto, en “Las confesiones de Don Quijote de Luis García Montero”, ella pone al descubierto lo que denominó la poesía del hombre común, logrando desmitificar a Don Quijote como figura excepcional. García Montero prefiere verlo como un “hombre común”, antes que como el “heroico y loco” don Quijote de la Mancha en un excepcional elogio de la locura. Esta manera de concebir al personaje, nos lo transmuta al extremo de que en esa metamorfosis nos podemos encontrar todos con el personaje; al revés de la mariposa que se metamorfosea de “vulgar gusano” en “sublime mariposa”, el proceso aquí ocurre a la inversa, del “hombre excepcional, excepcionalmente loco y ocurrente” al “hombre común” que aparece detrás de cada metáfora, en cada acto sugiere García Montero en su poética que nos reconozcamos todos. Como dice Laura Scarano “La imagen final de un Alonso Quijano, confesándose ante nosotros, sus lectores actuales, propone un elogio de la sana cordura creadora, que reivindica el ´derecho a soñar´ de las ´personas normales´…” (Cfr. Scarano, Laura. “Alonso Quijano o el Elogio de la Cordura. (Las Confesiones de Don Quijote de Luis García Montero)”. Universidad Nacional de Mar del Plata. CONICET. Texto en versión digital 2006).

Siguiendo con los relatos intimistas, que pretenden sacar a flote los sentimientos más ocultos del alma humana, aparece en el siglo XVII el gran Pedro Calderón de La Barca expresando en la que es probablemente su mejor obra, “La Vida es Sueño” escrita en 1635, “el derecho a soñar”. El contexto es el de un mundo en el que el ser humano, por medio de la literatura, muy especialmente mediante el género poético y sobre todo cuando es lírico, escribe poemas intimistas; de esta manera comienza a reclamar mayores espacios de libertad, como el derecho a soñar, sin atenerse a las limitaciones que impone la condición social, o el medio económico y cultural en el que cada persona se desenvuelve. El personaje creado por Calderón, Segismundo en el último párrafo de un relato poético muy bien logrado, se expresa de la siguiente manera: “Yo sueño que estoy aquí, / destas prisiones cargado;/ y soñé que en otro estado/ más lisonjero me vi. / ¿Qué es la vida? [se pregunta Segismundo] Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño; / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son. Así Calderón de la Barca pone a hablar a Segismundo, para “igualar” a todos los seres humanos tras asegurar que la vida es una ilusión para cualquiera; ya que: “Sueña el rico en su riqueza, sueña el pobre…que padece su miseria y su pobreza… [Y remata diciendo que] en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.” (Cfr. Calderón de la Barca, Pedro. “La Vida es Sueño”. Jornada 3, escena 19 (monólogo de Segismundo). 1635).

Una atención especial nos merece la religiosa, escritora del siglo de oro de la literatura castellana, conocida como Sor Juana Inés de la Cruz (nacida en México y vivió entre 1648 y 1695). La particularidad sobresaliente de Sor Juana Inés, cuyo nombre verdadero fue Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, radica a mi entender, al menos en dos característica literarias: la primera, por la que debió sufrir persecución y ultraje, fue que gran parte de su obra, tanto la lírica como la dramaturgia y la prosa, ella la cultivó en un lenguaje y contenido profano, tratando temas obviamente más atinentes al mundo no religioso, que tuvieron que ver con el sufrimiento de la condición humana. La segunda característica consiste en que Sor Juana Inés se adelantó a su época si cabe, para adentrarse en la reivindicación de la mujer frente a las vejaciones y humillaciones propinadas por los hombres en general, en el contexto de sociedades en extremo machistas. Ambas características las encontramos en su poema titulado: “Hombres Necios que Acusáis”, poema en el que la poetisa expone críticamente, desde la intimidad de su consciencia, la vida injusta y la enorme desigualdad de la mujer de la época frente al hombre. Además, la escritora de un estilo literario Barroco y novohispano, critica la postura hipócrita del hombre ante la mujer, su doble moral y su actitud egoísta e impulsiva. El poema desde la primera estrofa arremete sin ambages contra el hombre, expresándolo así: “hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis. [Prosigue Sor Juana Inés:] Si con ansia sin igual / Solicitáis su desdén / ¿Por qué queréis que obren bien / Si la incitáis al mal? / Así prosigue con estilo punzante, directo e incriminatorio en el resto de las dieciséis estrofas que tiene el poema.” Concluye la escritora: “Bien con muchas armas fundo/ que lidia vuestra arrogancia, / pues en promesa e instancia / juntáis diablo, carne y mundo.” Por ello muchas investigadoras hoy consideran a Sor Juana Inés de la Cruz, con fundamento, una precursora de los movimientos feministas contemporáneos. (Cfr.https://www.culturagenial.com/es/poema-hombres-necios-que-acusais-de-sor-juana-ines-de-la-cruz/).

Tendencias en el siglo XVIII que opacan la literatura intimista.

El siglo XVIII, el que transcurre entre 1.700 y 1799, se le conoce como el siglo de las luces. Se le denomina así porque gracias al surgimiento del conocimiento científico, se fue imponiendo la razón por encima de los sentimientos y predominó, junto al auge de la burguesía, el impulso al progreso y al modernismo. En este siglo, penetra con fuerza en el ámbito de la literatura, el movimiento neoclásico; el cual recibió esta denominación debido a la influencia del clasicismo grecolatino en el que, en el estilo de la prosa y hasta de la poesía predominó el uso de un lenguaje más directo y comprensible respecto del barroco.

No es extraño por ende que hubiesen decaído tanto el género lírico, como la dramaturgia; en cambio, la novela, si bien demoró en volver a tomar auge, al lograrlo se diversificó, mientras que el ensayo se convierte en uno de los géneros más empleados para explicar a la población los avances científicos de la época; con semejante ímpetu se produce el desarrollo de nuevos conceptos sobre la moral, la ética y la estética. Asimismo, se desarrolla la historia, aparecen las primeras obras enciclopédicas y reflexiones en el género novelístico sobre la educación, como ocurre en “El Emilio” de J.J. Rousseau (1.762); aunque Rousseau está considerado como uno de los mayores precursores del romanticismo. De ahí que, las propias confesiones intimistas hubiesen decaído igualmente, sin que llegaran a desaparecer por completo. Por ejemplo, la novela francesa a partir de la década de 1.730, como “Manon Lescaut” (1.731) “…es una novela francesa del abate Prévost que narra las aventuras amorosas de una pareja no casada e inaugura uno de los temas más comunes de la literatura de la época: el relato sentimental, teniendo en cuenta por primera vez el punto de vista femenino y no solo el galanteo y la conquista o el fracaso del hombre.” (Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_del_siglo_XVIII). Otra obra conspicua del período que comienza a preconizar el auge que tomaría el romanticismo en el siglo XIX, es la novela de enorme belleza literaria, “Los sufrimientos del joven Werther” (1774) de Johann Wolfgang von Goethe, en la que aparece el protagonista como joven incomprendido por una sociedad demasiado burguesa, que sufre por un amor imposible que lo lleva al suicidio. (Cfr. Ibidem.).

El advenimiento del siglo XIX, nuevo auge de la literatura intimista.

En la historia humana (aquí hemos estado enfocados sobre todo en el occidente europeo), no hay retrocesos. Lo anterior no quiere decir, que no puedan darse procesos que retoman movimientos y tendencias iniciadas en otras etapas que por distintas razones habían quedado opacadas. Eso ocurrió en el occidente europeo con el advenimiento del romanticismo, que constituyó una reacción frente al modernismo, la industrialización europea y el racionalismo puro y duro que, durante el neoclasicismo provocó el imperio de la razón sobre los sentimientos. Desde luego que, como hemos venido subrayando los movimientos modernistas y racionalistas en Europa y más allá, tuvieron ondas repercusiones en la literatura. Al desplazar la expresión de los sentimientos, el intimismo en la literatura menguó radicalmente.

Insisto, la reacción no se hizo esperar con el romanticismo, especialmente desde finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, pero logró extenderse más allá. Algunas de las principales características que tuvo el romanticismo en la literatura, continuamos enfocados principalmente en occidente, fueron entre otras: la ironía romántica que al parecer cruzó transversalmente por todos los géneros literarios, también comienza a descollar cada vez más la presencia de la mujer y de lo femenino y, desde luego se desecharon las reglas neoclásicas en la poesía y en términos generales los movimientos literarios se orientan a resaltar la lírica popular. Todas estas características, abren nuevamente espacio para la expresión libre de la intimidad. Precisamente, documentos consultados nos hablan del romanticismo como exaltación de “La subjetividad. El movimiento exaltaba los sentimientos y los estados de ánimo sobre el racionalismo. El miedo, la pasión, la locura y la soledad fueron algunos de los temas más presentes en las obras románticas.” (Cfr. https://www.google.com/search?q=reaparici%C3%B3n+del+intimismo+en+la+literatura+rom%C3%A1ntica+del+siglo+XIX&rlz=1C1VDKB_esCR930CR930&oq=reaparici%C3%B3n+del+intimismo+en+la+literatura+rom%C3%A1ntica+del+siglo+XIX&aqs=chrome..69i57.33614j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8)

Otros elementos presentes tanto en el arte como en la literatura fueron, la fantasía, la predilección por lo sublime y sobrenatural, así como por el arte y la literatura exótica, expresada en la orientación hacia los pueblos americanos, en especial los aborígenes, tanto como al “orientalismo”, en particular el “islamismo”. Entre los escritores más connotados del romanticismo en Europa, destacan Johann Wolfgang von Goethe (1.749-1.832), con su obra “Las Desventuras del Joven Werther”, Lord Byron (1.788-1.824), “Caín y las Peregrinaciones de Childe Harold”, Víctor Hugo (1.802-1.885), con su extraordinaria obra inmortal, “Los Miserables”.  (Cfr. «15 características del romanticismo». En: Significados.com. Disponible en: https://www.significados.com/caracteristicas-del-romanticismo/).

Para referencia de todos, otros renombrados autores masculinos y femeninos, algunos de los cuales no tengo el placer de haber leído, son: el ya mencionado Jean-Jacques Rosseau (1.712-1.778), cuyo pensamiento conozco, Jane Austen (1.775-1.817), Gustavo Adolfo Bécquer (1.836-1.870), Edgar Allan Poe (1.809-1.849), Mary Shelley (1.791-1.851), José de Espronceda (1.808-1.842), Charlotte Brontë (1.816-1.855) Oscar Wilde (1.854-1.900), Rosalía Castro (1.837-1885) y Emily Dickinson (1.830-1.886). (Cfr. https://www.google.com/search?q=Autores+de+la+literatura+m%C3%A1s+renombrados+del+romanticismo&rlz=1C1VDKB_esCR930CR930&oq=Autores+de+la+literatura+m%C3%A1s+renombrados+del+romanticismo&aqs=chrome..69i57j33i160j33i22i29i30l2.26963j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8).

Este relato que, espero haya sido de su interés, llega hasta aquí. Desde luego que no pretendo haber hecho un recuento exhaustivo de la literatura intimista, por tanto, no es comprensivo. No me lo permitieron ni el tiempo de que dispuse para acopiar información, ni el espacio del que, no obstante ser digital, no pretendo abusar. Espero al menos haber dado una pincelada sobre el significado e importancia que ha tenido la expresión del sentimiento y la intimidad en la literatura en el occidente europeo, con repercusiones (que no trabajé en esta ocasión), muy especialmente en el continente americano, debidas esas repercusiones a los múltiples vínculos históricos entre ambos continentes. Queda mucho interesante por investigar y relatar que, espero, atrevido que soy porque no es mi especialidad profesional, acometer algún día. Me refiero al desarrollo de la literatura intimista en la segunda mitad del siglo XIX, XX y lo que va del XXI, y también su repercusión e influencia en el continente americano.

 

Enviado a SURCOS por el autor.

AMLO opta por intensificar la producción de combustibles fósiles

Alberto Salom Echeverría

1.Lo primero que nos tenemos que plantear para lograr un desarrollo justo y equitativo.

Ningún país de la Tierra en la actualidad puede aspirar a un auténtico desarrollo económico y social equitativo y perdurable, sin plantearse con seriedad una política de desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza; algunos se refieren a ella como una que sea ambientalmente sostenible.

La razón es muy sencilla, el cambio climático y el calentamiento del Planeta, se han convertido probablemente en las únicas manifestaciones globales indiscutibles. Ni siquiera estamos en capacidad de afirmar que ocurre lo mismo tras el desarrollo de la informática a causa del portentoso crecimiento de la ciencia y la tecnología; este último no abarca en realidad a todas las naciones de la Tierra, ni dentro de cada una de ellas a todos los sectores sociales. En este sentido se afirma que la “globalización” de la información y de las comunicaciones (uno de los efectos más abarcadores del progreso tecnocientífico), ha resultado inmensamente desigual e injusto: la brecha que separa a las naciones ricas de las pobres es hoy inmensamente mayor que nunca; la distancia entre las clases opulentas y los sectores sociales vulnerables al interior de cada país posee igualmente, dimensiones más grandes y colosales que en cualquier otra época de la historia humana.

O sea que, antes de haber logrado alcanzar un desarrollo más justo y equitativo, sostenible y sustentable, merced al sistema productivo propiciado por el ser humano, vivimos la globalización de la contaminación del medio ambiente a causa principalmente de la producción de hidrocarburos, y con ello nos tenemos que enfrentar a la desaparición de muchas especies marinas y terrestres, la grave afectación de los ecosistemas y un largo etcétera. Como ha dicho Roberto Aramayo, especialista en ecología social: “Los datos alarmantes van acumulándose desde hace mucho tiempo. Algunas especies van desapareciendo al modificar su entorno. Pavorosos incendios arrasan terrenos que arden como la yesca por una pertinaz sequía. Tifones y vientos huracanados arrancan todo cuanto encuentran a su paso […] Las inercias de nuestras costumbres, aliadas con los intereses económicos de grandes corporaciones, nos impiden afrontar una emergencia climática que no admite más demoras. No escuchamos a los movimientos que intentan sensibilizarnos y lo pagaremos muy caro.” (Cfr. Aramayo, Roberto R. “Por qué negamos las evidencias del cambio climático y la desigualdad social?”. Nueva Tribuna, 31 de agosto, 2022.)

2. El Petróleo en México.

El petróleo ha sido un combustible que le ha servido a México desde hace mucho tiempo, para impulsar un pujante desarrollo económico, sin poder evitar por eso, la enorme polución y contaminación ambiental que es observable en algunas de las principales ciudades de México.

El 18 de marzo de 1938 el presidente de México, General Lázaro Cárdenas del Río, expidió el decreto de la Expropiación Petrolera, el cual consistió en la apropiación legal del petróleo, por parte del Estado mexicano que explotaban 17 compañías extranjeras que tenían el control de la industria.

A partir de ese momento, el modelo de explotación del hidrocarburo estuvo sustentado sobre los hombros de una gran empresa estatal, cuyo decreto de creación ocurre el 7 de julio del mismo año y fue publicado el 20 de julio; la empresa desde sus orígenes llevó el nombre de Petróleos Mexicanos, mejor conocida como PEMEX.

Con el tiempo la empresa creció exorbitantemente, lo que trajo como consecuencia un enorme gasto público para su sostenimiento, tanto en lo que atañe a la inversión en el recurso humano, como para sufragar el costo de la infraestructura necesaria para toda la logística y operación de la empresa estatal. Adicionalmente, hay que decir que fruto de la concentración del poder político en el Partido Revolucionaria Institucional (PRI), se produjo una enorme corrupción en la amplia cúpula de la empresa y en políticos empresarios que provenían o eran afines al PRI; todos los cuales no dejaron de fagocitarse (o tragarse) la misma para beneficio particular por medios ilegales que, generalmente quedaron impunes. Este hecho impidió que los rendimientos de la empresa pudiesen cumplir cabalmente con la misión para la que había sido creada, a saber, financiar la política social de manera que contribuyera a un desarrollo equitativo de la sociedad mexicana.

3. Los aires neoliberales de la política privatizadora de Peña Nieto.

En el 2004 la producción de petróleo en México alcanza su pico más alto, dentro del mismo esquema de estatismo y burocracia corrupta. A partir de entonces, tanto por estas razones estructurales de la matriz productiva como por las oscilaciones de los precios del crudo en el mercado internacional, la producción de petróleo tendió a decrecer; mientras tanto, los rendimientos continuaron concentrándose en la cúpula del poder y de los políticos empresarios y la corrupción carcomió cada vez más los cimientos de PEMEX.

Cuando asciende al poder el empresario y político Enrique Peña Nieto en el 2012 (no sin serios cuestionamientos de fraude electoral), se aboca a implementar una reforma aperturista para nuevas exploraciones y producción de petróleo, concitando el apoyo de los tres partidos mayoritarios tradicionales, el PRI, el PAN y el PRD.

Tal conformación política le confiere a Peña Nieto inicialmente la mayoría necesaria en el congreso y en el senado, para impulsar una reforma significativa a La Constitución encaminada a abrirle las puertas al capital extranjero y nacional, sin los cuales juzgaba Peña Nieto y la cúpula de políticos empresarios que lo acompañaban, el petróleo mexicano no tenía futuro.

Después de haber alcanzado México una producción de 3.4 millones de barriles diarios en el 2004 (según datos de Pemex), la producción del crudo comienza a descender continuamente hasta llegar en el 2015 a 2.26 millones de barriles diarios. Vale la pena consignar que la producción del 2004 constituía el 33% de los ingresos del Estado.

La argumentación de Peña Nieto en el 2012, cuando alcanza la presidencia de la República, se basó en los siguientes supuestos:

1.México sin el “Know How” (experiencia y conocimiento) y sin poseer las tecnologías apropiadas, la producción inexorablemente continuaría declinando.

2. Lo anterior se amparaba, además en que las nuevas y jugosas reservas de hidrocarburos se encuentran en aguas profundas, o bien en formaciones no convencionales poco accesibles.

3. Era menester de acuerdo con su criterio, por lo tanto, contar con una nueva inyección de capital extranjero y nacional privados, en vista de que el Estado Mexicano se encontraba seriamente limitado para realizarla debido a una cuantiosa deuda externa e interna.

En tales condiciones y contando Peña Nieto con mayoría parlamentaria, puso a caminar la reforma Constitucional desde el 2013, la cual quedó aprobada en agosto del 2014. Fue entonces que comenzaron nuevas adjudicaciones para la exploración y producción de nuevos campos petroleros.

Los resultados fueron decepcionantes. Los números son los siguientes: el gobierno esperaba llegar a producir alrededor de 3.0 millones de barrilles diarios para el 2018, lo que le permitiría a México en el 2025 alcanzar nuevamente los 3.5 millones. Las ambiciosas metas estuvieron lejos de lograse, ya que, en el 2020 se alcanzó apenas la cifra de 1.7 millones de barriles.

El gobierno de Peña quiso sacudirse de la responsabilidad argumentando que, en 2014 se había producido un gran desplome de los precios del crudo a nivel internacional y, en segundo lugar, después de la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, se le culpó de la debacle, supuestamente porque el nuevo presidente había propuesto volver al esquema anterior, con algunas variantes como la inversión en el litio para abrir espacio a las tecnologías limpias. Peña Nieto por su parte, quiso ocultar el “festín de Baltazar” con los recursos públicos de su gobierno; las encuestas mostraron en la población un enorme crecimiento de la percepción de que estaba ocurriendo un recrudecimiento de la corrupción. (Cfr. Casar, María Amparo. “México: Anatomía de la Corrupción.” Instituto Mexicano para la Competitividad. CIDE, mayo, 2015). Por añadidura, la apertura propuesta no fue popular, porque fue percibida como un atentado contra las políticas tradicionales de soberanía de la nación mexicana para reservar los recursos del subsuelo y así financiar las políticas sociales. Desde 1938, el entonces presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera y creó PEMEX.

4. La perspectiva de política energética de López Obrador.

El presidente López Obrador, desde la campaña electoral había fustigado fuertemente la contra reforma del gobierno de Peña Nieto. Llegó a considerar que dichos cambios de la gestión anterior, que conllevaban hasta reformas constitucionales representaban un auténtico acto de “traición a la Patria.” Por esa razón entre otras, se propuso iniciar una reversión de esa política neoliberal, que no daba señales de una dinamización de la economía, tampoco de un rescate de la economía basada en la exploración y producción del crudo y ahora del gas natural.

Al efecto López Obrador, prepara las condiciones e inicia una nueva reforma a la Constitución que, al principio tomó en cuenta al sector eléctrico de la economía, principalmente planteando la explotación del litio, pero sobre todo se propuso rescatar para el Estado nuevamente la exploración y explotación de los hidrocarburos (incluyendo al carbón, al petróleo y al gas natural). No obstante, un artículo reciente de la Universidad de Navarra postula que, tanto el estatismo como las nuevas políticas iniciales en pro de las energías renovables enfriaron el interés de los inversionistas privados en relación con el negocio de los hidrocarburos. (Cfr. Rodríguez Garagarza, Eduardo. “La Coyuntura y el Estatismo de López Obrador lastran la apertura petrolera de México.” Universidad de Navarra. 15.02.22).

Una gran parte del sector privado y los tres partidos tradicionales (PRI, PAN y PRD), con mayoría en la cámara baja y en el senado, se opusieron al proyecto de ley presentado por López Obrador este mismo año, dando al traste con la reforma propuesta por el presidente López Obrador.

El plan de López Obrador era más amplio que la reforma a la Constitución. El proyecto contemplaba también construir una gran refinería en Dos Bocas, Tabasco. Adicionalmente, en diciembre del 2021 había iniciado la compra por el Estado mexicano del total de las acciones de la refinería “Deer Park” en Texas. Con la compra exclusivamente de la refinería de “Deer Park” en el 2021, no se terminaba de cerrar la ecuación que buscaba equilibrar el déficit entre el consumo de gasolina en México y la producción nacional de Petróleo. Con la planta de Texas, la producción total de petróleo llegaría hasta 1.2 millones de barriles por día, manteniéndose siempre por debajo del consumo de combustible que demanda 1.4 millones de barriles diarios del crudo. Para cerrar esa brecha fue que decidió construir la refinería de Dos Bocas en el estado de Tabasco, para sumar otros 340.000 barriles diarios que le permitiría superar la meta establecida para eliminar o al menos reducir la importación de gasolina.

La crítica mas importante desde el punto de vista de un desarrollo ambientalmente sostenible y sustentable radica en que, como el costo de construir esa refinería de “Dos Bocas”, representa una inversión de $9.000 millones (de dólares), quedaría descartada, al menos por ahora la inversión tan ansiada en energías limpias y renovables. El problema central aquí radica como lo ha dicho Green Peace en que, sin una cuantiosa inversión en energías renovables, es imposible que México cumpla con las metas de reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero; México en efecto, adquirió ambiciosos compromisos al firmar el acuerdo de París en el 2015, tampoco podrá cumplir con las propias leyes internas que auspician la producción de energías limpias.

El tema no es menor, porque México se había convertido en un ejemplo para el resto de Latinoamérica, tras pasar a ser uno de los principales líderes mundiales en la lucha contra el cambio climático. En 2017, se unió a una coalición de países a escala mundial, que se proponen eliminar gradualmente la electricidad a carbón para terminar con ella por completo en el 2030. Después de la postergación de las metas para invertir en energías limpias y renovables, no se observa en el horizonte un plan, al menos para el corto y mediano plazo, que permita acometer de nuevo el reemplazo de la producción de contaminantes como son los hidrocarburos, por energías limpias y renovables, con el agravante de que aumentará de forma significativa el costo de la producción de energía, toda vez que la factura de la producción del carbón y del gas representa un costo de más del doble de lo que cuesta la energía solar y eólica. Esta es, por lo pronto la compleja encrucijada en la que se encuentra el gobierno de AMLO. Esperamos mejores perspectivas.

Compartido con SURCOS por el autor.

Mitos y realidades en la discusión del presupuesto universitario

Alberto Salom Echeverría

Examinaré en este artículo lo ocurrido en el proceso de negociación que está en curso en el momento de redactar este artículo, del presupuesto universitario o FEES. Mostraré con apego a datos e información real las falsedades que se han esgrimido por la parte gubernamental. Para mí lo ocurrido es grave. Ustedes tienen la última palabra. Vamos a ir por pasos.

1.Lo primero que se debe tener claro es que, desde el 9 de junio del 2011, quedó modificado el segundo párrafo del artículo 78 de la Constitución Política, de la siguiente manera: “En la educación estatal, incluida la superior, el gasto público no será inferior al ocho por ciento (8%) anual del producto interno bruto, de acuerdo con la ley, sin perjuicio de lo establecido en los artículos 84 y 85 de esta Constitución.” (Cfr. Ley N°8954 del 9 de junio de 2011.)

Sin embargo, los legisladores del período 2010-2014, le concedieron al Estado una oportunidad para llegar al 8% escalonadamente, con el objeto de que no hubiese un descalabro económico. Fue así como debieron agregar un transitorio a la ley citada, que estipuló cómo se iba a conceder ese permiso al Estado para que pudiese enfrentar el aumento del presupuesto estatal de un 6% a un 8%. El Transitorio I de la mencionada ley lo estableció como sigue: “El gasto público en educación podrá ser inferior al 8% durante los períodos fiscales anteriores al año 2014.” Pero se agregó que: “Sin embargo, en ningún caso el porcentaje del PIB destinado a la educación podrá ser inferior al del año precedente.” (Cfr, Transitorio I de la ley 8954.)

Como puede apreciarse quedó formulado sin ambages que, a partir del 2014 la obligación de dotar a todo el sistema de educación del 8% cobraba pleno vigor. No había pues trampa ni engaño. Pero, los gobiernos no fueron previsores e incumplieron durante varios años con el mandato Constitucional. Lo que es peor, todavía se sigue incumpliendo, ya que solamente se ha llegado al 8% mediante una acción truculenta, ya que se buscó sumar a la dotación presupuestaria del sistema de educación en su conjunto, el presupuesto del INA y otros rubros que tienen que ver con los recursos de las redes de cuido y los CEN-CINAI, todos los cuales cuentan con su propia dotación de recursos establecidos en sus propias leyes. Además, ninguna de estas nobles instituciones ha formado parte nunca del sistema nacional de educación; el INA está bajo la tutela del Ministerio de Trabajo y las redes de cuido, tanto como los CEN-CINAI siempre han formado parte del Ministerio de Salud. En cambio, el legislador ha dejado claro, tanto en el artículo 77 de la Carta Magna como en el 78 que, “La educación pública está organizada como un proceso integral correlacionado en sus diversos ciclos, desde la pre-escolar hasta la universitaria.” (Cfr. Artículo 77 de la Constitución).

Como es bien sabido, en el derecho público lo que no está expresamente dicho no puede asumirse como verdadero. No existe ningún artículo Constitucional, ni ley alguna que mencione al INA, a las Redes de Cuido o a los CEN-CINAI, todas instituciones de bien público como ya lo expresé, como si fueran parte del sistema nacional de educación. Aquí tenemos pues el primer mito con el que se ha afectado el presupuesto de todo el sistema de educación nacional, incluidas desde luego las universidades públicas.

2. Otro error en que suelen incurrir los gobiernos y hasta la Asamblea Legislativa, consiste en pretender rebajar el monto presupuestario que se asigna a las casas de educación superior, respecto del año anterior. La actual administración del presidente Rodrigo Chaves, había propuesto reducir el presupuesto de las entidades de educación pública universitaria, nada menos que en ciento veintiocho mil millones de colones (128.000 millones de colones). Aunque el gobierno ya depuso esa abusiva e inconstitucional pretensión, después de la enorme marcha de los universitarios acaecida el martes 16 de agosto, considero oportuno revisar qué hay detrás de la propuesta ya descartada. Aunque esta se desechó, opino que lo que yace detrás de la propuesta permanece incólume; por eso deseo analizarlo.

Veamos el proceder gubernamental. Los negociadores por la parte gubernamental, entre los cuales se encuentra el ministro de hacienda Nogui Acosta Jaén, abrieron el diálogo el 11 de agosto señalando su pretensión de reducir el FES de 522.822 millones de colones (dotación presupuestaria para el 2022) a 430.130 millones de colones; una rebaja del 24% del Fondo Especial de la Educación Superior. Debe tenerse en cuenta que esta tesis la sostuvo el gobierno hasta el propio día de la marcha, o sea hasta el 16 de agosto al inicio de la conversación; ello fue así a pesar de haber sido advertido por los rectores desde el comienzo de las negociaciones (es decir desde el 11 de agosto) que estaban incurriendo en una inconstitucionalidad. Debieron pasar cinco días, antes de que el gobierno reconociera su error.

Vale la pena acudir ahora al artículo 85 de la Constitución, porque el mismo no deja ninguna duda con relación al atropello en el que se pretendió incurrir por parte del gobierno de la República. Lo cito en la parte que interesa: “El Estado dotará de patrimonio propio a la Universidad de Costa Rica, al Instituto Tecnológico de Costa Rica, a la Universidad Nacional y a la Universidad Estatal a Distancia y les creará rentas propias, independientemente de las originadas en estas instituciones.

Además, mantendrá -con las rentas actuales y con otras que sean necesarias- un fondo especial para el financiamiento de la Educación Superior Estatal. El Banco Central de Costa Rica administrará ese fondo y, cada mes, lo pondrá en dozavos, a la orden de las citadas instituciones, según la distribución que determine el cuerpo encargado de la coordinación de la educación superior universitaria estatal. Las rentas de ese fondo especial no podrán ser abolidas ni disminuidas, si no se crean, simultáneamente, otras mejoras que las sustituyan.” (Cfr. Artículo 85 de la Constitución Política vigente.)

Como pueden verlo, el artículo Constitucional es clarísimo. Las rentas del FEES no pueden ser “abolidas”, ni siquiera “disminuidas”, en tanto no sean creadas “simultáneamente” otras “mejoras” que las sustituyan.

¿Es creíble entonces lo que dijo el ministro de Hacienda, Nogui Acosta, el mismo martes 16 de agosto, el día de la gran marcha de los universitarios, apenas unas horas después de haber reiterado la inconstitucional propuesta? Citémosle: “Ese reconocimiento de hoy (martes 16 de agosto alrededor del mediodía), no parte de un tema puramente de negociación, sino de convencimiento de las partes…caímos en cuenta que hay una disposición constitucional que nos obliga a cumplir con ese precepto de mantener los recursos, entonces no podemos darles a las universidades menos de lo que ya les dábamos.” (Cfr La Nación Entrevista telefónica, miércoles 17 de agosto. Pag.4) ¿Hemos de creerle?

Dice el artículo 129 del código civil: “Nadie puede alegar ignorancia de la ley, salvo en los casos que la misma autorice. No tiene eficacia la renuncia de las leyes en general, ni la especial de las de interés público.” El asunto es más delicado tratándose de don Nogui Acosta, hoy ministro de Hacienda puesto que, apenas ayer, en la administración anterior fue viceministro del mismo ramo y en varias ocasiones negociador del FEES reemplazando a la entonces ministra Rocío Aguilar. Pero la ignorancia confesada deja en un mal predicamento al resto de los ministros que están negociando el FEES con las universidades, a los abogados que los deben asesorar, y al propio presidente de la República al que, o nunca se le mostró la propuesta y por lo tanto no la conocía, o también es otro desconocedor de la Carta Magna. Cualquiera de las dos opciones pone en entredicho el prestigio del presidente. La primera en su condición de líder del equipo, la segunda porque una vez más deja al presidente de la República como un desconocedor de la Constitución.

3. Lo anteriormente dicho, más parece una jugadita política para retrasar la negociación, en vista de que, si no hubiese acuerdo entre las partes, el diferendo tendría que ir a la Asamblea Legislativa, único caso en el que los diputados pueden resolver el asunto. Así el gobierno se lavaría las manos ante la sociedad costarricense. Aunque por fortuna, después la ministra Müller se desdijo, quedó en clara evidencia otro mito pregonado por la parte gubernamental, cuando copiosamente la ministra de educación declaró en los medios de información nacionales, mediante un comunicado oficial que: “La Constitución Política de nuestro país establece que el presupuesto del sector educación es uno solo.” Para enseguida deslizar una falacia: “Dicho presupuesto debe ser dividido entre las diferentes instituciones que integran el sector: Preescolar, Escuelas, Colegios, Colegios Universitarios, Universidades Pública, Cen Cinai, Red de Cuido, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y alrededor de 50 instituciones.” Luego remató expresando: “Estamos ante un gran dilema, porque todos los niveles de educación son importantes. ¿A quién le damos más quitándole al otro?” (Cfr. CP-007-08-2022. 12 de agosto del 2022. El comunicado viene precedido con los logos de Casa Presidencial, del ministerio de Educación MEP, el de Planificación MIDEPLAN, el ministerio de Hacienda MH y el ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones MICITT.)

Una vez más se acude al ardid de querer pintar un panorama como si las universidades fueran enemigas del resto de la educación pública no universitaria. Aunque insisto, la ministra Müller después se retractó, va dejando la estela en diversos sectores de la sociedad de una mentira que, está esgrimida para corroer el prestigio bien ganado en la sociedad, de las universidades públicas del país. La mención al INA, a la Red de Cuido y a los Cen Cinai quedó desmentido supra; lo relativo a las 50 instituciones del ministerio no se sostiene pues, ellas han gozado de la dotación presupuestaria que los gobiernos otorgan al ministerio de Educación y no tienen por qué las instituciones universitarias apechugar con esa responsabilidad estatal.

Mientras tanto, el párrafo citado entra en abierta contradicción además, con el contenido de los párrafos tres y cuatro del artículo 85 de la Constitución, donde queda clarísimo el reconocimiento que le atribuye tanto el legislador constituyente como el derivado, a la educación superior universitaria estatal. Pueden corroborarlo leyendo con atención de seguido, los párrafos tres y cuatro del artículo 85 constitucional.

“El cuerpo encargado de la coordinación de la Educación Superior Universitaria Estatal preparará un plan nacional para esta educación, tomando en cuenta los lineamientos que establezca el Plan Nacional de Desarrollo vigente.

Ese plan deberá concluirse, a más tardar, el 30 de junio de los años divisibles entre cinco y cubrirá el quinquenio inmediato siguiente. En él se incluirán, tanto los egresos de operación como los egresos de inversión que se consideren necesarios para el buen desempeño de las instituciones mencionadas en este artículo.

El Poder Ejecutivo incluirá, en el presupuesto ordinario de egresos de la República, la partida correspondiente, señalada en el plan, ajustada de acuerdo con la variación del poder adquisitivo de la moneda.” (Cfr. párrafos 3 y 4 del artículo 85 de la Constitución).

Cae desplomado otro de los mitos difundidos en la reciente negociación del FEES por la parte gubernamental. No ha existido, ni existe la menor intención de los universitarios de menospreciar o socavar a ninguno de los niveles de la educación pública no universitaria. Antes bien está debidamente documentado el aporte constante de las universidades públicas al sistema de educación estatal en general, tanto mediante la preparación y formación de miles de docentes, como mediante asesorías, investigaciones y trabajos de extensión o acción social que, año con año realizan las universidades en las diferentes regiones del país. No reconocerlo es mezquino, pretender negarlo es falsear la realidad.

4. Solo me resta por ahora, tocar otro tema que es crucial. En los párrafos tres y cuatro recién citados del 85 constitucional, el legislador deja clara la importancia de planificar el desarrollo de las universidades estatales quinquenalmente. Las universidades no han dejado de cumplir con este precepto constitucional, ya que cada cinco años se presenta al poder ejecutivo el plan de desarrollo universitario, sustentado en el Plan Nacional de Desarrollo vigente, tal como lo ordena la Constitución, según lo acabamos de constatar. El último plan quinquenal las universidades lo presentamos en el año 2020, antes del 30 de junio; el gobierno lo recibió de conformidad, por lo que dicho plan entró en vigor en el año 2021 y rige hasta el 2026. Aún así, los gobiernos hacen caso omiso de este plan quinquenal universitario y someten a las universidades públicas, cada año, a una discusión impertinente, porque ponen en entredicho, un año sí y el otro también, las bases mismas en las que se sustenta el plan y gran parte de los preceptos constitucionales, como ha quedado demostrado en esta ocasión.

Es pues el Estado, cada gobierno, con algunas excepciones, el que incumple con su responsabilidad de planificar el desarrollo de la educación universitaria estatal tal como lo manda la Constitución. Cito una vez más, aunque sea redundante, el cuarto párrafo del 85 constitucional: “El Poder Ejecutivo incluirá, en el presupuesto ordinario de egresos de la República, la partida correspondiente, señalada en el plan, ajustada de acuerdo con la variación del poder adquisitivo de la moneda.” Pero no ocurre así. ¿Puede alguien negar esta incontrovertible realidad? Cada persona que se haya tomado la molestia de leer este artículo tiene la palabra.

 

Enviado a SURCOS por el autor.

¿Cómo ha afectado la guerra entre Rusia y Ucrania el Cambio Climático?

Alberto Salom Echeverría

1. ¿Cuál es el estado del calentamiento global en la era industrial?

En este escrito, les brindo primero algunos datos que he encontrado que nos muestran actualizado el estado del calentamiento global. Pero en segundo término me interesa poner sobre el tapete el impacto de la actual guerra entre Rusia y Ucrania sobre el clima en la tierra y cómo se suma a lo anterior.

Hay algo que debemos tener claro y es que el clima en la tierra ha cambiado más en los últimos cien años (época industrial) que en los 1.000 años anteriores. No cabe duda del influjo de la actividad humana para acicatear la producción de gases tóxicos de efecto invernadero y con ello provocar el calentamiento global. La gran mayoría de los científicos reconocen, como he venido insistiendo en mis escritos, que la contaminación provocada por los seres humanos de la época industrial es el factor del cambio climático por excelencia. Otro dato espeluznante que agrego para ustedes es que el dióxido de carbono (CO2), está en 403.28 partes por millón. No espero que podamos aquilatar este indicador que es para científicos especializados, bástenos saber que, constituye el récord histórico en 650.000 años. Quiere decir que la contaminación de la atmósfera con gases de efecto invernadero provoca un calentamiento más acelerado y abundante que el que se produjo en épocas pretéritas por efectos naturales o impactos de asteroides que chocaron con nuestro planeta u otros fenómenos.

A ello se debe sin duda alguna que la temperatura del globo ha subido casi 1.5° desde 1880. Por ello es por lo que 9 de los 10 años más calurosos registrados en nuestra casa común han ocurrido en los últimos 16 años. En consonancia con lo dicho, el hielo ártico está decreciendo a un ritmo de 13.4% cada década de esta época industrial. Es claro para la generalidad de las personas la importancia que han tenido los glaciares (las enormes masas de hielo), para hacer viable la vida. Pero, el hielo peligrosamente se pierde a razón de 28 mil millones de metros cúbicos al año. En Groenlandia nos revela la investigación científica, las pérdidas de las masas congeladas se han duplicado entre 1996 y el 2005 respecto de todo el período inmediato anterior desde 1880. Por eso es por lo que el nivel de los mares sube un promedio de 3,4 milímetros cada año. Hemos encontrado que la media mundial del nivel del mar sube 178 mm en los últimos cien años. Se calcula que están amenazados de sufrir las consecuencias 100 millones de personas. (Cfr. Xataka.com/energia/plena-crisis-energetica-alemanoa-vuelve-a-viejo-enemigo-medioambiental-europa-carbón).

2. ¿Cuánto contribuye la guerra entre Rusia y Ucrania a sobrecalentar la temperatura del clima?

Y bien, en medio de esta situación tan crítica ¿cómo impacta la guerra entre Rusia y Ucrania en el cambio climático? A todos los que creemos tener conciencia de las causas del mal de nuestro tiempo, el calentamiento global y el cambio climático, nos produce comezón saber qué impacto tiene esta guerra en la aceleración del calentamiento del Planeta.

Con sentido común y dado el conocimiento, si bien general, que se tiene de otras guerras como la segunda guerra mundial, no es difícil imaginar soldados haciendo excavaciones en la tierra para abrir trincheras y refugiarse, podemos visualizar los tanques en su curso aplanando la vegetación, así como incendios propagarse a causa de la explosión de las bombas que se han disparado copiosamente. Desde luego que, todos pensamos en los gases tóxicos derivados de esas mismas explosiones y otras partículas que fluyen hacia el aire, o los metales más pesados que se filtran en el suelo y contaminan las aguas de lagos, ríos u océanos. Todo eso lo hemos presenciado en estos días, aparte del dolor de ver morir a decenas de miles de personas, incluso los niños, ancianos, enfermos radicados en hospitales bombardeados, y la enorme pérdida de flora y fauna.

No obstante, hay algo que está ocurriendo como un efecto político de la guerra, Rusia ha comenzado a restringir el gas natural que, producto de acuerdos previos envía por medio del gasoducto llamado “Nord Stream 1” a los países europeo-occidentales. Esta acción provino en respuesta a la férrea alianza de la Unión Europea con los Estados Unidos para apoyar a Ucrania, a la cual le han proporcionado inclusive ayuda en armamento pesado y apoyo logístico.

Antes de estallar la guerra, varios de los países europeos como Alemania, Austria, Holanda, Suiza y Bélgica habían tomado la decisión de obtener la neutralidad en emisiones de CO2 para el año 2045. La energía nuclear era clave para cumplir ese objetivo. Pero, a causa de la guerra y como respuesta a las políticas rusas, Alemania comenzó a apagar las centrales nucleares. Como se ve las autoridades provocaron un viraje en la decisión estratégica, ya que resolvieron volver a encender las centrales térmicas de carbón y mantener como reserva el gas ruso para hacerle frente al frío invierno que se avecina. Así piensan ir reduciendo la dependencia que habían establecido con el petróleo y el gas proveniente de Rusia.

Este cambio radical de estrategia, que lo hacen también Austria y Holanda, trastorna por completo el objetivo de obtener la carbono neutralidad en el 2045. Debe tomarse en cuenta que Alemania es el país que más dióxido de carbono emite de toda Europa. Por su parte Austria, empezó a importar un 80% del gas de Rusia, por lo cual casi simultáneamente había decidido abandonar la producción de carbón; hoy volvió a activar las plantas térmicas de este mineral. En Holanda, como lo hemos anticipado, la situación es parecida: ahora, tras la crisis energética derivada de la guerra, las plantas térmicas de carbón se mantendrán encendidas al menos hasta el año 2024.

Debido a la guerra, los países europeos han acelerado decisiones para disminuir la dependencia de Rusia. Recientemente en marzo pasado, la Comunidad Europea lanzó la estrategia que se ha denominado: “REPowerEU”, cuyo fin es reducir precisamente las importaciones de gas, petróleo y carbón desde Rusia y acudir a otras fuentes. Esta estrategia implica retrotraerse al 2021, año en el que las autoridades comunitarias habían adoptado oficialmente una serie de objetivos conducentes a lograr la neutralidad climática en el 2050.

(Cfr. www.antena3.com/ economía/invasión-rusa-ucrania-obliga-europa-volver-carbón-como-sera-invierno_2022062662b87cc875230700015c733e.html).

Conclusión. La guerra entre Rusia y Ucrania ha provocado que muchos de los países europeo-occidentales que habían establecido gran dependencia del gas ruso vuelvan ahora a encender sus centrales térmicas de carbón, a pesar de que saben que el carbón es el más contaminante de los hidrocarburos. Se pone en grave riesgo el propósito de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Rusia sin duda tiene responsabilidad, pero no menos incumbencia tiene los Estados Unidos, principal promotor de la estrategia de cercar a Rusia, junto a los países de la Unión Europea.

Compartido con SURCOS por el autor.

La sin razón de quienes objetan el Acuerdo de Escazú

Alberto Salom Echeverría

La Importancia del acuerdo.

El acuerdo de Escazú se firmó por parte de Costa Rica el 26 de setiembre del 2018, tras un evento regional de los países latinoamericanos, relacionado con acceso a la información, la participación y el acceso a la justicia para toda la ciudadanía en asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe. Se conoce con el nombre de “acuerdo de Escazú”, por haberse celebrado la primera reunión en este cantón costarricense en el año 2018.

Es un acuerdo internacional de los países de la región, que pretende asegurar la protección del medio ambiente y los derechos humanos de las personas. Su importancia radica en que los acuerdos que se tomen vinculados a esta temática deben estar sustentados en la participación inclusiva para todas las personas. Lo anterior está encadenado a la búsqueda de una mayor igualdad real, para propiciar un crecimiento económico sólido y un desarrollo sustentable para la totalidad del conglomerado ciudadano de los países. En tercer lugar, será menester una certera divulgación de la información ambiental y que la participación sea copiosa y naturalmente pública.

Uno de los objetivos cardinales del tratado se encamina a brindar protección eficaz y efectiva a todas las personas que con grandes sacrificios y convicción dedican su vida a la lucha por la obtención de un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado. De modo que, el acuerdo en su esencia se basa en el principio “pro-persona”. En suma, se trata de alcanzar por fin un “Acuerdo” general asentado en principios entre las naciones Latinoamericanas y del Caribe cuyo fin es el de: “Igualdad y no discriminación, no regresión ambiental y progresividad, [que sea] preventivo y precautorio (en materia ambiental y de defensa), [que brinde] máxima publicidad, equidad intergeneracional, soberanía sobre los recursos naturales, igualdad soberana sobre los Estados y el principio pro-persona.” (Cfr. “Campaña Escazú Ahora, Costa Rica.” Toolkit Campaña #Escazú. Consúltese además en: https://www.cepal.org/es/acuerdoescazú).

Antecedentes del acuerdo.

Es importante constatar que, ya en la Constitución Política de Costa Rica en su artículo 50 se estipula la garantía que proporciona el país al derecho de todos sus habitantes a un “Ambiente sano” y “Debidamente equilibrado”. Ello implica que, aunque la Constitución consagra ese indiscutible derecho, en la vida real no ha sido posible garantizarlo.

Nuestro ambiente dista todavía mucho de ser sano y equilibrado. Afirmo tajantemente que hay responsabilidad dolosa del Estado en varios sentidos y de algunos sectores de la sociedad civil; como cuando se permite seguir importando autos que queman hidrocarburos, como gasolina y diesel, sin poner plazos fatales para culminar con ello. Lo mismo cuando se sigue importando fertilizantes sumamente contaminantes. Y también tienen responsabilidad las empresas que mercantilizan esos productos. El Estado no está pues “garantizando” lo expresado en el artículo 50 de la Constitución. Está de por medio la vida de seres humanos, plantas y animales. Mientras no se establezcan esos plazos con todo rigor frente a los productos que se sabe científicamente que afectan el ambiente; se obvia así el principio constitucional.

Otro tanto ocurre cuando empresas responsables de fomentar el resquebrajamiento de la Constitución, como ocurre con las piñeras, por ejemplo; pues no sufren siquiera el más mínimo castigo por el daño causado al ambiente. Cada vez hay más opciones de carácter orgánico para enfrentar las plagas, por lo que la elaboración de una agenda realista que le ponga freno paulatinamente al envenenamiento de nuestro ambiente, del ser humano, de la tierra, plantas y animales, es algo perfectamente factible.

Los seres humanos que se juegan la vida defendiéndonos a todos del calentamiento global derivado de la contaminación del ambiente, no son objeto de protección ante el matonismo y la persecución que sufren de parte de muchas empresas contaminantes. Esta es una transgresión flagrante del principio constitucional en su artículo 50, tanto como de los derechos humanos que se consignan en la Constitución, así como en tratados y acuerdos internacionales suscritos por Costa Rica. No nos referimos a vaguedades, hará unos 8 ó 9 años se asesinó al líder ambientalista y comunal Jairo Mora por su acción patriótica en favor de la lucha por el resguardo de la vida; no es el único caso en nuestro país y, los países de América Latina, unos más otros menos, están plagados de delitos que han quedado impunes, cometidos por algunas empresas contra la integridad de luchadores sociales por el medio ambiente.

Aparte de la Constitución Política, en el artículo ya citado “Campaña Escazú Ahora”, se mencionan como antecedentes directos del “Acuerdo de Escazú”: la Declaración de Estocolmo de 1972, la Carta Mundial de la Tierra de 1982, relacionada con la Conservación de la Naturaleza, la Declaración de Río del año 1992, específicamente en su principio 4, el principio 10, que de nuevo retoma el acceso a la información, la participación y la justicia, las ODS16 que dieron lugar a los derechos sobre procedimientos ambientales, la declaración de Río de Janeiro en el 2012, conocida como “Río+20”, en donde se fomentó un mecanismo regional. El ulterior antecedente que se menciona es el de la CEPAL, adscrita a la ONU, responsable de asesorar a los países de la región en asuntos atinentes al desarrollo económico y social. La CEPAL se constituye en una secretaría técnica para la consolidación del mecanismo regional para efectos de impulsar los “Acuerdos de Escazú”.

Por último, el 4 de marzo del 2018, se adopta el acuerdo regional sobre “el Acceso a la Información, la participación pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales o “Acuerdo de Escazú”.

Hay que agregar que las negociaciones contaron con una presidencia compartida por Chile y Costa Rica.

“El Corazón tiene razones que la razón no entiende”. Blaise Pascal

Tenemos mil razones de la razón para clamar al mundo por una nueva forma de vivir sin degradar el medio ambiente de la manera como lo hemos venido haciendo. Pero, ahora poseemos razones del corazón, cuando vemos rebalsados los cauces de los ríos de plásticos, cuya degradación tarda entre 100 y 1.000 años, o sea es lenta y a largo plazo. Tenemos razones del corazón, cuando observamos como todos estos materiales que desechamos con desenfado por doquier, una gran parte de las veces terminan en los océanos como basura contaminante que afecta los ecosistemas marinos y por lo tanto la vida de cientos de miles de especies, algunas de las cuales han desaparecido sin remedio y no las volveremos a ver más. Las razones del corazón brotan cuando presenciamos como si se tratara de una película ficción, arder miles de hectáreas por todo el orbe a causa del sobrecalentamiento del planeta, el único que tenemos. Hoy arde la tierra sin discriminación entre países pobres y ricos, Europa arde en llamas igual que el África, Los Estados Unidos como países del Asia.

Mientras tanto, muchos levantamos la voz de la razón y del corazón. Como puede verse, la importancia que revisten “los Acuerdos de Escazú” para toda la región es innegable. Sin embargo, en una buena parte de los países de la región se alzaron voces, para torpedear el acuerdo con argumentos falaces, como ha hecho la UCCAEP en Costa Rica. Pasamos a glosarlos basados en un documento estupendamente elaborado por dos intelectuales de alto nivel y especializados en medio ambiente, como son los doctores Patricia Madrigal Cordero y Rafael González Ballar. Un trabajo conjunto donde caen desmitificadas las falacias:

1-Los intelectuales Madrigal y Ballar señalan primero que UCCAEP acopia argumentos falaces hijos de generalizaciones infundadas por exageradas y por tanto con pruebas insuficientes que (con intención o sin ella, agrego), inducen a error. En cambio, afirman: “Queremos construir una historia diferente, proponiendo una interpretación que se base en las aspiraciones como sociedad y que permita fortalecer nuestra democracia, siguiendo la senda del desarrollo sostenible.” (Cfr.AcuerdodeEscazú-FES.pdf). Asimismo, dejan constancia que, el hemisferio americano fue la primera región del mundo en reconocer el derecho humano a un medio ambiente sano, de manera expresa y vinculante. (Ibid.) Para los autores, los “Acuerdos de Escazú” definen que se debe garantizar “los derechos de acceso a la información, a la participación pública y a la justicia ambiental”. Y puntualmente afirman que, estos derechos son el corazón de la democracia ambiental, necesaria para garantizar los derechos humanos en asuntos ambientales.

Por lo consiguiente es insubstancial que la UCCAEP señale como un error que los “Acuerdos de Escazú” vinculen temas ambientales con los de derechos humanos, para objetar que las personas que defienden derechos humanos puedan incidir en asuntos ambientales. Obviamente, para que los derechos humanos puedan florecer, requieren de un medio ambiente sano. Se trata de un círculo virtuoso, nunca vicioso.

2-La UCCAEP desliza la especie de que “cualquier persona puede bloquear el uso de nuevas tecnologías, así como de obras de infraestructura, etc”. Esta es una falsedad que no se sostiene, ya que, como puntualizan los autores el derecho administrativo costarricense no permite una discrecionalidad absoluta en esta materia, ella está limitada por el ordenamiento jurídico que no admite abusos ni arbitrariedades contrarios a la técnica o a principios de justicia, lógica y conveniencia. De modo que, el principio precautorio al que tanto teme la UCCAEP, no puede usarse para bloquear el desarrollo del país. En cambio, argumentan los autores, el Derecho Internacional Ambiental establece cuando cabe invocar el principio precautorio, y es taxativamente cuando hay peligro de daño grave o irreversible contra el medio ambiente. Establece que es en esos casos específicamente, cuando no es dable apelar a “falta de información o de certeza científica” para postergar la adopción de “medidas eficaces”, para impedir la degradación medioambiental. Ni siquiera en función de los costos. No media ningún abuso en ello. Se tutela el ambiente en el que vivimos todos. Por otro lado, no es cualquier persona, o de cualquier país quien invoca el principio precautorio, puesto que en el artículo 2d del “Acuerdo de Escazú”, se delimita el derecho a “personas físicas o jurídicas nacionales o que están sujetas a la jurisdicción nacional del “Estado parte.” No hay trampa ni engaño alguno frente a los engañosos argumentos de UCCAEP.

3-UCCAEP arremete también con otra argucia igualmente falaz: dicen que “el Acuerdo de Escazú” abre el acceso a la información sin restricciones, incluso para privados. El razonamiento jurídico de los doctores Madrigal y Ballar es contundente para desmentir este aserto. Debieron insistir y lo repito yo ahora, el “Acuerdo” es un “instrumento internacional” pero inscrito dentro del marco del ordenamiento nacional de cada país. Significa que está integrado por ejemplo con los tratados de Libre Comercio, donde se estipula tajantemente la protección a la propiedad intelectual. Por otra parte, el propio “Acuerdo de Escazú” contempla en su artículo 2, b el acceso a la información a las organizaciones privadas solo en el caso de que reciban fondos públicos, ya sea de forma directa o indirecta o que desempeñen funciones o servicios públicos. Además, los académicos añaden que se refieren exclusivamente a los fondos o beneficios públicos recibidos. Como se ve, ningún privado que no cumpla con esos requisitos podría solicitar información que fuera privada, aun cuando no estuviera protegida por las reglas de propiedad intelectual.

4-La organización empresarial asume que el “Acuerdo” violenta el principio de presunción de inocencia. Según su criterio ello ocurre por cuanto en el “Acuerdo de Escazú” se invierte la carga de la prueba en materia de ambiente a las empresas en lugar de recaer en los denunciantes. Madrigal y Ballar aclaran que la inversión de la carga de la prueba rige en el derecho ambiental, al revés de lo establecido en el derecho penal. En el Tratado se establecen además, las condiciones bajo las cuales rige la inversión de la carga de la prueba en materia ambiental: a. Según el artículo 8.3, cada país deberá considerar sus propias circunstancias para aplicar la medida; b. se considerará daño ambiental sólo “cuando corresponda y sea aplicable”; c. La inversión de la carga de la prueba se establece “como ejemplo” de medidas que se pueden tomar en un Estado, sin que recurrir a ellas sea obligatorio. O sea, no son de aplicación automática ni obligatoria, sino que es una opción en un marco de posibilidades. En otras palabras, solo se aplicaría “cuando corresponda y sea aplicable”, por tanto, se deberá analizar cada caso y, siempre serán los órganos nacionales los que dictarán su aplicabilidad, de acuerdo con el marco jurídico nacional. Así, el principio “indubio pro-reo” se atiene estrictamente a las reglas procesales prescritas. Pero en el Derecho Ambiental, dicen los académicos, la Ley de Biodiversidad de 1998, artículo 109, estipula en forma expresa la inversión en la carga de la prueba. En el derecho costarricense existe copiosa jurisprudencia al respecto sobre la forma en que se aplica este principio del derecho ambiental.

5-La UCCAEP afirma, faltando a la verdad, que el sector privado no fue tomado en cuenta en la construcción del acuerdo. Ciertamente, en este caso no se utilizó el mecanismo empleado en otros Tratados Internacionales que se conoce como “grupos principales”; pero, se estableció un mecanismo público regional por parte de la CEPAL, que es quien ejerció desde el inicio la secretaría ejecutiva. En dicho mecanismo se inscribieron a todas las personas que deseaban recibir información del proceso. Además, las reuniones del Comité de Negociación se transmitieron en directo por “webstreaming”. Aparte se abrió una página web de acceso público contentiva de todas las leyes de incumbencia, jurisprudencia y doctrina de los derechos de acceso y sobre los defensores de los derechos humanos. La página es de acceso libre y gratuita.

En conclusión, el “Acuerdo” no admite reservas, no amerita la existencia de cláusulas interpretativas, porque el “Acuerdo” es consonante y armónico con el ordenamiento jurídico costarricense y desde luego, con la Constitución de la República.

Alberto Salom Echeverría.

albertolsalom@gmail.com

 

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