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Etiqueta: América Latina

«Para derrotar a la ultraderecha, las izquierdas deben ser radicales»

Álvaro García Linera, Buenos Aires, 2020. (Ariel Feldman).

UNA ENTREVISTA CON

Álvaro García Linera afirma que para derrotar a las nuevas derechas los progresismos y las izquierdas deben comenzar por resolver los problemas económicos de las mayorías, entendiendo realmente el nuevo mapa de la informalidad en América Latina.

Fuente: https://jacobinlat.com/

A raíz de su viaje a Colombia para inaugurar el ciclo de pensamiento «Imaginar el futuro desde el Sur», organizado desde el Ministerio de Cultura de Colombia por la filósofa Luciana Cadahia, el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera habló con Jacobin sobre el escenario político y social que transita América Latina en este «tiempo liminar» o interregno que deberemos transitar durante los próximos 10 o 15 años, hasta la consolidación de un nuevo orden mundial. Está claro que esa inestable oscuridad es el momento para la entrada en escena de las ultraderechas más monstruosas que, en cierta medida, son consecuencia de los límites del progresismo. En la nueva etapa, Linera plantea que el progresismo debe apostar por una mayor audacia para, por un lado, responder con responsabilidad histórica a las demandas profundas que se encuentran en la base de la adhesión popular y, por otro, neutralizar los cantos de sirena de las nuevas derechas. Esto implica avanzar en reformas profundas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza y la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad. Sólo así, empezando por resolver las demandas económicas más básicas de la sociedad y avanzando en una democratización real, plantea Linera, se podrá volver a confinar a las ultraderechas a sus nichos.

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En la región, el siglo XXI comenzó con una oleada de gobiernos progresistas que reorientó el rumbo de América Latina, pero esta dinámica comenzó a estancarse después del triunfo de Mauricio Macri en Argentina en 2015, lo que dio lugar a que muchos vaticinaran el fin del progresismo regional. Así, comenzó una oleada de gobiernos conservadores, pero, en contratendencia, en países como Brasil, Honduras o Bolivia el progresismo retornó. Y en otros, como México y Colombia, logró llegar al poder por primera vez. ¿Cómo lee esta tensión actual entre los gobiernos populares o progresistas y otros conservadores u oligárquicos?

AGL

Lo que caracteriza al tiempo histórico que va desde 10 años o 15 años atrás hasta los siguientes 10 o 15 años es el declive lento, angustiante y contradictorio de un modelo de organización de la economía y de la legitimación del capitalismo contemporáneo, así como la ausencia de un nuevo modelo sólido y estable que retome el crecimiento económico, la estabilidad económica y la legitimación política. Es un largo período, estamos hablando de 20 o 30 años, en cuyo interior, entonces habita esto que hemos llamado «tiempo liminal» —lo que Gramsci llamaba «interregno»—, donde se suceden oleadas y contraoleadas de múltiples intentos por dirimir ese impasse.

América Latina —y ahora el mundo, porque América Latina se adelantó a lo que luego sucedió en todos lados—, vivió una oleada progresista intensa y profunda, pero que no logró consolidarse, seguida por una contraoleada regresiva conservadora y luego por una nueva oleada progresista. Posiblemente, todavía veamos durante los siguientes 5 o10 años estas oleadas y contraoleadas de victorias cortas y de derrotas cortas, de hegemonías cortas, hasta que el mundo redefina el nuevo modelo de acumulación y de legitimación que le devolverá al mundo y a América Latina un ciclo de estabilidad por los siguientes 30 años. En tanto no suceda eso, estaremos asistiendo a esta esta vorágine propia del tiempo liminal. Y, como decía, uno asiste a oleadas progresistas, a su agotamiento, a contrarreformas conservadoras que también fracasan, a una nueva oleada progresista… Y cada contrarreforma y cada oleada progresista es distinta a la otra. Milei es distinto a Macri, aunque recoge a parte de él. Alberto Fernández, Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador son distintos a los referentes de la primera oleada, aunque recogen parte de su herencia. Y creo que seguiremos asistiendo a una tercera oleada y a una tercera contraoleada hasta que en algún momento el orden del mundo se defina, porque esta inestabilidad y esta angustia no pueden ser perpetuas. En el fondo, como sucedió en los años 30 y 80 del siglo XX, lo que vemos es el declive cíclico de un régimen de acumulación económico (liberal entre 1870 y 1920, de capitalismo de Estado entre 1940 y 1980, neoliberal entre 1980 y 2010), el caos que genera ese ocaso histórico, y la pugna por instaurar un nuevo y duradero modelo de acumulación-dominación que retome el crecimiento económico y la adherencia social.

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Podemos observar que la derecha vuelve a implementar prácticas que creíamos superadas, incluyendo golpes de Estado, persecución política e intentos de asesinato… Incluso usted mismo sufrió un golpe de Estado. ¿Cómo cree que seguirán evolucionando estas prácticas? ¿Y cómo las podemos resistir desde los proyectos populares?

AGL

Algo propio del tiempo liminal, del interregno, es la divergencia de las elites políticas. Cuando las cosas van bien —como hasta los años 2000—, las élites convergen en torno a un único modelo de acumulación y de legitimación y todos se vuelven centristas. Las izquierdas mismas se atemperan y se neoliberalizan, aunque siempre va a haber una izquierda radical pero marginal, sin audiencia. Las derechas también se pelean entre ellas, pero meramente por recambios y retoques circunstanciales. Cuando todo eso entra en su declive histórico inevitable, comienzan las divergencias y las derechas se escinden en extremas derechas. La extrema derecha comienza a comerse a la derecha moderada. Y las izquierdas más radicalizadas emergen de su marginalidad e insignificancia política, comienzan a adquirir resonancia y audiencia, crecen. En el interregno, la divergencia de proyectos políticos es la norma, porque hay búsquedas, disidentes unas de otras, por resolver la crisis del viejo orden, en medio de una sociedad descontenta, que ya no confía, que ya no cree en los antiguos «dioses», en las antiguas recetas, en las antiguas propuestas que garantizaron la tolerancia moral hacia los gobernantes. Y, entonces, los extremos comienzan a potenciarse.

Eso vamos a ver con las derechas. La centroderecha, que gobernó el continente y el mundo durante 30 ó 40 años, ya no tiene respuestas a los evidentes fallos económicos del globalismo liberal y, ante las dudas y las angustias de las personas, surge una extrema derecha que sigue defendiendo al capital pero que cree que los buenos modales de la antigua época ya no son suficientes y que ahora hay que imponer las reglas del mercado por la fuerza. Esto implica domesticar a la gente, si es necesario a palos, para regresar a un libre mercado puro y prístino, sin concesiones ni ambigüedades, porque –según ellos- eso fue la causa del fracaso. Entonces, esta extrema derecha tiende a consolidarse y a ganar más adeptos hablando de «autoridad», «shock de libre mercado» y «reducción del Estado». Y si hay levantamientos sociales corresponde utilizar la fuerza y la coerción, y si es necesario el golpe de Estado o la masacre, para disciplinar a los díscolos que se oponen a este regreso moral a las «buenas costumbres» de la libre empresa y de la vida civilizada: con las mujeres cocinando, los hombres mandando, los patrones decidiendo y los obreros trabajando en silencio. Un síntoma más del ocaso liberal se evidencia cuando ya no pueden convencer ni seducir y necesitan imponer; lo que implica que están ya en su tiempo crepuscular. Pero no por ello dejan de ser peligrosos, por la radicalidad autoritaria de sus imposiciones.

Frente a eso, el progresismo y las izquierdas no pueden tener un comportamiento condescendiente, intentando contentar a todas las facciones y sectores sociales. Las izquierdas salen de su marginalidad en el tiempo liminal porque se presentan como alternativa popular al desastre económico que ha ocasionado el neoliberalismo empresarial; y su función no puede ser la de implementar un neoliberalismo con «rostro humano», «verde» o «progresista». La gente no sale a las calles y vota electoralmente a la izquierda para decorar el neoliberalismo. Se moviliza y cambia radicalmente sus anteriores adherencias políticas porque está harta de ese neoliberalismo, porque desea deshacerse de él pues solo ha enriquecido a pocas familias y a unas pocas empresas. Y si la izquierda no cumple eso, y convive con un régimen que empobrece al pueblo, es inevitable que la gente gire drásticamente sus preferencias políticas hacia salidas de extrema derecha que ofrecen una salida (ilusoria) al gran malestar colectivo.

Las izquierdas, si quieren consolidarse, deben responder a las demandas por las que surgieron y, si quieren en verdad derrotar a las extremas derechas tienen que resolver de manera estructural la pobreza de la sociedad, la desigualdad, la precariedad de los servicios, la educación, la salud y la vivienda. Y para poder realizar eso materialmente, tienen que ser radicales en sus reformas sobre la propiedad, los impuestos, la justicia social, la distribución de la riqueza, la recuperación de los recursos comunes en favor de la sociedad. Detenerse en esa obra va a alimentar la ley de las crisis sociales: toda actitud moderada ante la gravedad de la crisis, fomenta y alimenta los extremos. Si las derechas hacen eso, alimentan a las izquierdas, si lo hacen las izquierdas, alimentan a las extremas derechas.

Entonces, la manera de derrotar a las extremas derechas, reduciéndolas a un nicho —que va a seguir existiendo, pero ya sin irradiación social— radica en la expansión de las reformas económicas y políticas que se traduzcan en visibles y sostenidas mejoras materiales en las condiciones de vida de las mayorías populares de la sociedad; en la mayor democratización de las decisiones, en una mayor democratización de la riqueza y de la propiedad, de tal manera que la contención a las extremas derechas no sea meramente un discurso, sino que se apoye en una serie de acciones prácticas de distribución de la riqueza que resuelva las principales angustias y demandas populares (pobreza, inflación, precariedad, inseguridad, injusticia..). Porque, no hay que olvidar, que las extremas derechas son una respuesta, pervertida, a esas angustias.  Cuanto más distribuyas la riqueza, ciertamente más afectas los privilegios de los poderosos, pero ellos van a ir quedando en minoría en torno a la defensa rabiosa de sus privilegios, en tanto que las izquierdas se consolidaran como las que se preocupan y resuelven las necesidades básicas del pueblo. Pero, cuanto esas izquierdas o progresismos más se comporten de manera miedosa, timorata y ambigua en la resolución de los principales problemas de la sociedad, las derechas extremas más van a crecer y el progresismo quedará aislado en la impotencia de la decepción. Entonces, en estos tiempos, a las extremas derechas se las derrota con más democracia y con mayor distribución de la riqueza; no con moderación ni conciliación.

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¿Hay elementos novedosos en las nuevas derechas? ¿Es correcto llamarlas fascistas o deberíamos nombrarlas de otra manera? ¿Las derechas están organizando un laboratorio posdemocrático para el continente (incluyendo a Estados Unidos)?

AGL

Sin dudas, la democracia liberal, como mero recambio de elites que deciden por el pueblo, tiende inevitablemente hacia formas autoritarias. Si, en momentos, pudo rendir frutos de democratización social fue por impulso de otras formas democráticas plebeyas que se desplegaron simultáneamente —la forma sindicato, la forma comunidad agraria, la forma plebeya de la multitud urbana—. Son estas acciones colectivas múltiples y multiformes de democracia las que le dieron a la democracia liberal una irradiación universalista. Esto pudo suceder porque siempre estaba siendo rebasada y jalada por delante. Pero si uno deja a la democracia liberal tal cual, como mera selección de gobernantes, inevitablemente tiende a la concentración de decisiones, a su conversión en lo que Schumpeter llamaba la democracia como mera elección competitiva de quienes van a decidir sobre la sociedad, lo que es una forma autoritaria de concentrar las decisiones. Y, ese monopolio decisional por medios autoritarios y, llegado el caso, por encima del propio procedimiento de selección de elites, es lo que caracteriza a las extremas derechas. Por eso, no hay antagonismo entre extremas derechas y democracia liberal. Hay una colusión de fondo. Las extremas derechas pueden coexistir con este tipo de democratización meramente elitista que alimenta la democracia liberal. Por eso no es raro que lleguen al gobierno por medio de elecciones. Pero, lo que la democracia liberal tolera marginalmente de mala gana, y las extremas derechas rechazan abiertamente, son otras formas de democratización, que tienen que ver con las presencias de democracias desde abajo (sindicatos, comunidades agrarias, asambleas barriales, acciones colectivas…). Se oponen a ellas, las rechazan y las consideran como un estorbo. En este sentido, las extremas derechas actuales son antidemocráticas. Solamente aceptan que se los elija a ellos para mandar, pero rechazan otras formas de participación y democratización de la riqueza, lo que les parece un insulto, un agravio o un absurdo que debe combatido con la fuerza del orden y de la disciplina coercitiva.

Ahora, ¿esto es fascismo? Difícil de decidir. Hay todo un debate académico y político sobre qué nombre tomará esto y si vale la pena la evocación de las terribles acciones del fascismo de los años 30 y 40. En el preciosismo académico tal vez vale la pena estas digresiones, pero tiene muy poco efecto político. En América latina las personas de más de 60 años pueden tener recuerdos de las dictaduras militares fascistas y la definición puede causar un efecto en ellos, pero para las nuevas generaciones hablar de fascismo no dice gran cosa. No me opongo a ese debate, pero no veo que sea tan útil. Al final, la adhesión o rechazo social a los planteamientos de las extremas derechas no vendrá por el lado de los antiguos símbolos e imágenes que evocan, sino por la eficacia de responder a actuales angustias sociales que las izquierdas son impotentes de resolver.

Quizás, la mejor forma de calificar a estas extremas derechas, más allá de la etiqueta, sea entendiendo a qué tipo de demanda responde, que por supuesto, son demandas distintas a las de los años 30 y 40, aunque con ciertas similitudes por la crisis económica en ambos periodos. En lo personal, prefiero hablar de extremas derechas o derechas autoritarias; pero si alguien usa el concepto de fascismo, no me opongo, aunque tampoco me entusiasma demasiado. El problema puede venir si, de inicio, se las califica de fascistas y se deja de lado la pregunta respecto a qué tipo de demanda colectiva responden o ante qué tipo de fracaso emergen.  Por ello, antes de etiquetar y tener respuestas sin preguntas, es mejor preguntarse sobre las condiciones sociales de su surgimiento, el tipo de soluciones que plantea y, sobre esas respuestas, ya se puede elegir el calificativo que corresponda: fascista, neofascista, autoritaria…

Por ejemplo, ¿está bien decir que Milei es fascista? Tal vez, pero primero hay que preguntarse porqué ganó, con el voto de quién, respondiendo a qué tipo de angustias. Eso es lo importante. Y además preguntarse qué hiciste tú para que eso sucediera. Hoy es más útil preguntarnos eso que el colocarle una etiqueta fácil que te resuelva el problema del rechazo moral pero que no ayuda a comprender la realidad ni a transformarla. Porque si respondes que Milei convoco a la angustia de una sociedad empobrecida, entonces queda claro que el tema es la pobreza. Si Milei le habló a una juventud que no tiene derechos, entonces hay una generación de personas que no accedieron a los derechos de los años 50, ni de los 60 ni del 2000. Ahí está el problema que el progresismo y la izquierda debe abordar para frenar a las extremas derechas y a los fascismos.

Hay que detectar los problemas con los que las extremas derechas interpelan a la sociedad porque su crecimiento también es un síntoma del fracaso de las izquierdas y el progresismo. No surgen de la nada sino después de que el progresismo no se animó, no pudo, no quiso, no vio, no entendió a la clase y a la juventud precaria, no captó el significado de la pobreza y de la economía por encima de los derechos de identidad. Ahí está el núcleo del presente. Esto no significa que no hables de la identidad, sino que jerarquices, entendiendo que el problema fundamental es la economía, la inflación, el dinero que se te escurre de los bolsillos. Y no se puede olvidar que la propia identidad tiene una dimensión de poder económico y político, que es lo que ancla la subalternidad. En el caso de Bolivia, por ejemplo, la identidad indígena conquistó su reconocimiento asumiendo el poder político, primero y, gradualmente, el poder económico dentro de la sociedad. La relación social fundamental del mundo moderno es el dinero, enajenada pero todavía relación social fundamental, que se te escurre, que diluye todas tus creencias y lealtades. Ese es el problema a resolver desde las izquierdas y el progresismo. Creo que la izquierda tiene que aprender de sus fracasos y deben tener una pedagogía sobre sí misma para encontrar luego los calificativos para denunciar o etiquetar algún fenómeno político, como es en este caso el de la extrema derecha.

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Volviendo a los proyectos populares, ¿cuáles son los principales desafíos del progresismo para superar estas crisis, estos fracasos de los que hablabas? ¿Es solo por no haber podido comprender o interpretar de manera suficiente las necesidades y demandas de la ciudadanía que ahora las extremas derechas retoman?

AGL

El dinero es hoy el elemental, el básico, el clásico, el tradicional problema económico y político del presente. En tiempos de crisis, la economía manda, punto. Resuelve ese primer problema y luego el resto. Estamos en un tiempo histórico en que surge el progresismo y las extremas derechas, y decae la centroderecha clásica neoliberal, tradicional, universalista. ¿Por qué? Por la economía. Es la economía, señores, la que ocupa el centro de mando de la realidad. El progresismo, las izquierdas y las propuestas que vengan del lado popular tienen que resolver en primer lugar ese problema. Pero la sociedad a la que la antigua izquierda de los años 50 y 60, o el progresismo en la primera ola en algunos países, le resolvió el problema económico, es distinta a la actual. Las izquierdas siempre trabajaron sobre el sector de la clase trabajadora asalariada formal, y hoy es una incógnita para el progresismo la clase trabajadora no formal. El mundo de la informalidad agrupado bajo el concepto de «economía popular» es un agujero negro para las izquierdas que no lo conocen, no lo entienden y no tienen propuestas productivas para ella que no sea los meros paliativos asistenciales. En América Latina ese sector abarca al 60% de la población. Y no se trata de una presencia transitoria que va a desaparecer luego en la formalidad. No señores, el porvenir social va a ser con informalidad, con ese pequeño trabajador, pequeño campesino, pequeño emprendedor, asalariado informal, atravesado por relaciones familiares y de vínculos muy curiosos de lealtad local o regional, subsumido en instancias donde las relaciones capital-trabajo no son tan diáfanas como en una empresa formal. Ese mundo va a existir por los siguientes 50 años e involucra a la mayoría de la población latinoamericana. ¿Qué le dices a esas personas? ¿Cómo te preocupas por su vida, por su ingreso, por su salario, por sus condiciones de vida, por su consumo?

Estos dos temas son la clave del progresismo y la izquierda latinoamericana contemporáneas: resolver la crisis económica tomando en cuenta a ese sector informal que es la mayoría de la población trabajadora de América Latina. ¿Qué significa eso? ¿Con qué herramientas se hace? Por supuesto, con expropiaciones, nacionalizaciones, distribución de riqueza, ampliación de derechos, etc. Esas son herramientas, pero el objetivo es mejorar la condición de vida y el tejido productivo de ese 80% de la población, sindicalizada y no sindicalizada, formal e informal que conforma lo popular latinoamericano. Y además con mayor participación de la sociedad en la toma de decisiones. La gente quiere ser oída, quiere participar. El cuarto tema es el medioambiental, una justicia ambiental con justicia social y económica, nunca separado ni nunca por delante.

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Usted está aquí en Colombia para asistir a un Ciclo de pensamiento coordinado por la filósofa Luciana Cadahia para el Ministerio de Cultura. ¿Qué cambios está pudiendo observar aquí con el triunfo del Pacto Histórico y el liderazgo de Gustavo Petro y Francia Márquez? ¿Cree que Colombia tiene algún rol protagónico para el progresismo de la región?

AGL

Tomando en cuenta los antecedentes históricos de la Colombia contemporánea, en la que al menos dos generaciones de luchadores sociales y activistas de izquierda han sido asesinados o exiliados, en la que las formas de acción colectiva legal han sido arrinconadas por el paramilitarismo y en la que EEUU ha intentado crear no solo una base militar a escala estatal sino también un pivote de cooptación cultural, es por demás heroico que un candidato de izquierda haya ganado electoralmente el gobierno. Y claro, cuando uno palpa el poderoso sedimento de la Colombia profunda que brota en los barrios y comunidades, entiende el estallido social del 2021 y el porqué de esa victoria.

El que un triunfo electoral progresista venga precedido de movilizaciones colectivas, habilita un espacio de disponibilidad social a reformas. Y es por eso que, pese a las limitaciones parlamentarias, el gobierno del presidente Petro es ahora el más radical de esta segunda ola progresista continental.

Dos acciones colocan a la gestión de Petro a la vanguardia del resto de los presidentes de izquierda. Por una parte, la aplicación de la reforma tributaria con carácter progresivo, es decir, que impone mayores tributos a quienes más dinero tienen. En la mayoría de los otros países latinoamericano, la más importante fuente de ingresos tributarios es el IVA, que claramente obliga a una mayor tributación a los que menos tienen.

En segundo lugar, el avance en la transición energética. Claramente ningún país del mundo, ni siquiera los que más contaminan como EEUU, Europa y China, ha abandonado de la noche a la mañana los combustibles fósiles. Se han planteado unas décadas de transición, e incluso, todavía, unos años más de producción record de esos combustibles. Sin embargo, Colombia, junto a Groenlandia, Dinamarca, España e Irlanda, son los únicos países del mundo que han prohibido cualquier nueva actividad exploratoria de petróleo. El caso colombiano es más relevante, porque para él, la exportación de petróleo representa más de la mitad del total de sus exportaciones, lo que hace de esta decisión algo mucho más audaz y avanzada a nivel global.

Se trata de reformas que ciertamente miran el porvenir de una manera comprometida con la vida y que alumbran el curso de lo que otras experiencias progresistas tendrían que también realizar a corto plazo.

Sin embargo, para que estas decisiones, y otras que aún faltan para cimentar condiciones de necesaria igualdad económica, sean sostenibles en el tiempo, no habría que descuidar la continua mejora real de los ingresos de las clases populares colombianas, ya que cualquier justicia climática sin justicia social, no pasa de ser un medioambientalismo liberal. Ello va a requerir un acople milimétrico entre los ingresos que el Estado dejará de percibir los siguientes años, con unos nuevos que deberá garantizar vía otras exportaciones, mayores impuestos a los ricos y palpables mejoras en las condiciones de vida de las mayorías populares.

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Me gustaría finalizar con su lectura del papel que va a tener América Latina y el Caribe en el mundo. O, mejor dicho, qué rol político podremos ocupar en un escenario de transformaciones radicales como las que estamos viviendo.

AGL

A inicios del siglo XXI, América Latina fue la que dio el primer campanazo del agotamiento del ciclo de reformas neoliberales que se había instaurado globalmente desde los años 80 del siglo pasado. Aquí fue donde se inició la búsqueda de un régimen híbrido entre proteccionismo y librecambio, que luego, desde el año 2018 hasta hoy, han comenzado a ensayar paulatinamente en EE. UU. y los distintos países de Europa. A estas alturas, a pesar de puntuales recaídas melancólicas en un paleoliberalismo de patas cortas como en Brasil con Bolsonaro y Argentina con Milei, el mundo está en el tránsito a un nuevo régimen de acumulación y legitimación que sustituya al globalismo neoliberal.

Sin embargo, a estas alturas, el continente se halla algo extenuado para seguir liderando las reformas globales. Pareciera ser que la transición posneoliberal ahora deberá avanzar primero a escala global para que América Latina renueve sus fuerzas a fin de retomar los ímpetus iniciales. La posibilidad de unas reformas estructurales posneoliberales de segunda generación, o incluso, más radicales, que recuperen la fuerza transformadora continental, deberá esperar a mayores cambios mundiales y, por supuesto, una nueva oleada de acciones colectivas plebeyas que modifiquen el campo de las transformaciones imaginadas y posibles. En tanto no suceda eso, el continente será un intenso escenario de disputas pendulares entre victorias populares cortas y victorias conservadoras cortas, entre derrotas populares cortas y derrotas oligárquicas igualmente cortas.

Sobre la entrevistadora 

Tamara Ospina Posse es politóloga, feminista y militante de Colombia Humana y del Centro de Pensamiento Colombia Humana (CPCH).

https://jacobinlat.com/2024/01/02/si-las-izquierdas-quieren-derrotar-a-la-ultraderecha-tienen-que-ser-radicales/?mc_cid=bc08a442e7&mc_eid=943c20bae5

Causas de la crisis de la democracia en América

Indígenas bolivianos ejercen su derecho al sufragio

Un contexto geopolítico

Juan Jaramillo Antillón

Hace 2,500 años, el filósofo griego Platón señalaba: «El Estado es lo que es porque sus ciudadanos son lo que son. Por lo tanto, ni esperemos siquiera tener mejores Estados, mientras que no tengamos mejores hombres». Y al referirse a la democracia decía:

Un problema de la democracia es que no existe igualdad perfecta de oportunidades en ella… Además, es muy difícil lograr en una población la suficiente educación en la mayoría de las gentes para desempeñar adecuadamente cargos públicos, y por ello solo aquellos que habían demostrado tener suficiente sabiduría, capacidad y honestidad en su labor diaria deberían ser elegidos para gobernar.

Platón por supuesto sabía que eso solo era un sueño y al final no la recomendaba pues, en su tiempo, aunque este tipo de sistema político había nacido ahí, ni los griegos ni ninguna nación en la antigüedad y hasta el presente han llegado a tener la suficiente madurez y discernimiento para lograr escoger a sus mejores hombres para gobernar. En muchas sociedades latinoamericanas y no excluimos a los Estados Unidos a esto se le llama «ineptocracia» debido a que son elegidas y se escogen para gobernar en muchos casos a personas poco preparadas, así es como comienzan los problemas de las democracias.

Una de las más grandes ventajas de vivir en una democracia, es la libertad de opinión y el derecho que tenemos de poder expresar nuestro malestar o disgusto ante hechos o sucesos que nos parecen incorrectos, especialmente en el campo de la política. Para que esto se dé, se requiere de la existencia en el país de una prensa libre independiente y honesta y, además, que uno pueda expresar su descontento en los medios de comunicación, sin temor a ser reprendido o apresado por el gobierno o las autoridades superiores. Esa libertad se convierte asimismo en un mecanismo de autocorrección de la autoridad al tener esta que escuchar y reconocer sus fallas, algo que no existe en las dictaduras de derecha o izquierda cuando gobiernan.

La democracia es una forma de organización política mediante la cual y por mecanismos de participación directa o indirecta, el pueblo (los votantes), elige a quién los gobernará (presidente, vicepresidente, legisladores senadores o diputados al congreso) por un tiempo que suele variar entre cuatro y seis años.

En los Estados Unidos el voto popular y total de los ciudadanos que concurren a las urnas, no eligen al presidente, a los senadores y a los congresistas; estos son elegidos por un sistema donde los votantes emiten su voto para el llamado Colegio Electoral. En cada estado, los partidos obtienen un número de electores según los votos qué obtenga. En 2016, por ejemplo, la candidata Hilary Clinton obtuvo más votos nacionales que Donald Trump, pero este obtuvo más votos electorales y por eso le ganó. Aunque Canadá forma parte de América y es una democracia, no la tomamos en cuenta, pues, en ese país el sistema electoral de elegir un primer ministro como jefe y una Cámara de los Comunes, con dos partidos el liberal y el conservador, en realidad es muy diferente a las elecciones de los restantes países.

Hay que aclarar que cuando se habla de libertad de opinar y sobre todo de actuar, se entiende que esta no puede ser irrestricta, ya que sabemos que «nuestros derechos acaban donde comienzan los de los demás». Si la opinión manifestada causa un problema, considerado difamatorio para una persona, empresa o institución, el autor tendrá que responder, si es acusado judicialmente. También, tenemos casos como la obligatoriedad en salud pública de que todo el mundo se vacune. Aquí se puede expresar esto señalando que, «la seguridad de la sociedad vale más que el individuo», aunque con esto la individualidad del liberalismo debe ceder paso al socialismo democrático.

Esa libertad en una democracia es también «una debilidad». Esta se genera, cuando esa misma prensa libre la muestra a la población hechos dolosos o fallas a todo nivel del gobierno. El constante conocimiento público de los desaciertos de los gobernantes elegidos por una mayoría del pueblo hace que vaya creciendo la desilusión en los ciudadanos, y estos dudan sobre si la democracia cumple como sistema de político y lleva hacia un mejor desarrollo económico y social. Lo anterior genera desconfianza con pérdida de la credibilidad en los partidos políticos tradicionales y sus candidatos. El ciudadano comienza entonces a aceptar la idea de que se necesita «una mano fuerte para gobernar» y evitar las deficiencias y la corrupción. Así es como las democracias ceden paso al totalitarismo.

Lo anterior da oportunidad a los partidos de corte autoritario de izquierda o derecha de obtener el poder, en muchos casos por elecciones totalmente libres, favorecidos por el fracaso político del partido gobernante debido a promesas incumplidas. Una vez en el poder, visualizar el buen o mal desempeño de esos grupos totalitarios y, sobre todo, el ético de sus gobernantes es ínfimo o nulo, pues bloquean, al iniciar, su gobierno económicamente a las empresas de comunicación escrita u oral y obstaculizan la información a la prensa libre hasta desaparecerla y, con ello, debilitan políticamente y eliminan a la oposición.

Emmanuel Kant señalaba: «las libertades políticas sin autonomía material y económica son vacías».

Tradicionalmente las democracias cuentan con dos partidos uno conservador y el otro liberal y a veces con un tercer partido. Pero ahora, se está presentando una situación política grave, ocasionada por el desprestigio de los partidos tradicionales cuando han estado en el gobierno y no cumplen con sus promesas. Se trata del fraccionamiento de ellos en mini partidos en tal cantidad que obstaculizan el buen desempeño de cualquier gobierno; el presidente es elegido con relativamente pocos votos y no cuenta con poder político. Además, cuesta tener mayoría en el senado o congreso para poder gobernar, la fracción del gobierno debe hacer múltiples concesiones a mini partidos para que la apoyen para pasar leyes y, a veces, aparece la ingobernabilidad.

Pero el asunto es que no puede existir una sociedad democrática sin el derecho a un cuestionamiento cívico de los sucesos del gobierno. En el momento que se pierda la libertad de opinar abiertamente, la democracia comienza a sucumbir. Los ciudadanos deben aceptar entonces que esta, más que una meta, es en realidad un largo camino hacia la conquista de una mejor democracia la cual se va perfeccionando con los años, gracias a las correcciones que hagamos. En una investigación le llamamos «la prueba y el error», si lo hay, lo corregimos y volvemos a continuar, es así como hemos logrado los progresos y avances de la ciencia y de la sociedad a través de los siglos.

Isócrates un famoso educador, sofista y orador griego de su tiempo (350 a. C.), decía:

Nuestra democracia se autodestruye porque ha abusado del derecho de igualdad y del derecho de libertad, porque ha enseñado al ciudadano a considerar la impertinencia como un derecho, el no respeto a las leyes como libertad, la imprudencia en la palabra como igualdad y la anarquía como felicidad.

Hemos aprendido que, así como la democracia nos depara libertad y supuestamente igualdad de oportunidades debido a la preparación de sus habitantes, sin embargo, también nos muestra sus fallas, entre ellas permitir «la incompetencia e irresponsabilidad en la función pública», algo generalizado. Además, el otro aspecto que debilita la imagen de ella es la corrupción, la cual se da por avaricia y deshonestidad de muchos gobernantes que, al tener el poder, creen tener el derecho a usufructuar las ventajas en su beneficio y no en las del pueblo que lo eligió. A lo anterior hay que agregar el auge del narcotráfico y la violencia y los homicidios a que da lugar, lo cual genera muchos temores a los pueblos.

Aceptamos que no hay seres perfectos, por ello debemos elegir para gobernarnos a personas honestas, que ofrezcan programas razonables para los recursos que poseemos y sobre todo que tengan una clara visión de nuestras limitaciones, y, de los valores que se deben proteger.

Todos somos responsables en menor o mayor grado (incluyendo a los que no votan) por la elección de personas a puestos políticos y por ello hay que tener el máximo cuidado al elegir el que consideramos el mejor posible, si es que lo hay. El problema es que los ciudadanos en la gran mayoría de los casos únicamente conocen a los candidatos por la propaganda recibida. Lo anterior sucede porque el pueblo trabajador, mujeres y hombres mayores de edad, no suelen o pueden participar en la formación y actividad de los partidos políticos, dejando entonces que el oportunista político sea al fin elegido, aunque esté lleno de defectos, y la mayoría sean desconocidos para los votantes. A eso se agrega que aproximadamente un 30% o más de los ciudadanos no suelen votar, indiferencia peligrosa pues la crisis de la democracia se agrava porque quienes pueden evitarla no se hacen presentes.

Polibio (220 -118 a.C.) el historiador dice: se llama oclocracia «cuando la decisión no la toma el pueblo sino la muchedumbre. Cuando el pueblo es manipulado y decide sin información, el poder e incluso la democracia se degenera».

Se ha señalado que la democracia funciona plenamente si para elegir a sus gobernantes en elecciones hay:

  • Libertad de expresión en la prensa oral y escrita y en las redes sociales.
  • Si la información no es mera propaganda ideológica o mentiras de un partido o del gobierno, sino que es veraz.
  • Si todos los grupos, partidos y candidatos involucrados en una elección pueden ser escuchados.
  • Si el pueblo (los votantes) deciden con conocimiento de causa por quién votan (para eso todos deberían tener cierto grado de educación política), y no hacerlo debido a la enorme influencia de la propaganda de desinformación que suele existir, sobre todo en las redes sociales llenas de mentiras (fake news) que no pueden ser adecuadamente refutadas y con las que manipulan a los votantes desprevenidos.
  • Un problema y por lo cual se aceptan noticias falsas, es debido a que los electores suelen votar más con emoción y pasión que usando la razón, y no investigando en caso de problemas serios, pues conocen a los candidatos solo por la publicidad que les hacen. A esto se le ha llamado también posverdad o mentira emotiva, que distorsiona la realidad.
  • Si no hay obstáculos para que el votante pueda el día de las elecciones escoger y hacer efectivo su voto.
  • Si existe una triple división de los poderes del Estado en legislativo, ejecutivo y judicial, con clara separación y cada uno soberano, lo cual crea un equilibrio y evita la usurpación de alguno de ellos por otro (Montesquieu 1721).

Está claro que la democracia debe ir ligada no solo a libertades, sino, además, a prosperidad, en relación con los recursos que se tengan en un país, y buscando dar a todos los habitantes una vida mejor y más digna. Un sistema político basado en una democracia social o liberal, con una ideología definida, madura y permanente. Ofreciendo a los ciudadanos opciones claras (transparentes) sobre las bases con las cuales gobernará, y en el entendido que todos actuamos y trabajamos para hacerla progresar, confiando en los otros y tratando de disminuir el excesivo consumo, dando apoyo a los más necesitados. Visto así, la democracia es la mejor manera que tenemos en la sociedad para convivir.

La democracia en América incluyendo los Estados Unidos

Cada día se palpa en América un alarmante aumento de la desilusión con el sistema político democrático. Tenemos como democracias plenas a Uruguay, Costa Rica y Chile, como lo han demostrado sus cambios de poder político derrotando reiteradamente a un gobierno de diferentes ideas a las del ganador, aunque, por supuesto, eso es solo una parte de lo que se logra en una democracia. Pero, recordemos que sin elecciones libres y limpias no hay democracia. Siguen luego Panamá, Argentina, República Dominicana, Brasil, Colombia, México y, en la cuerda floja, Ecuador sufriendo las consecuencias de estar en medio de Perú y Colombia en el problema del narcotráfico, pero a punto de elegir un nuevo mandatario en elecciones libres, a la primera convocatoria más del 80% de los electores acudió. Luisa Gonzales de la izquierda obtuvo el primer lugar con un 33%, pero habrá una segunda vuelta y Daniel Noboa un capitalista obtuvo el 23%. El Congreso quedo sumamente fragmentado con 137 lugares repartidos entre 10 partidos. Guatemala acaba de elegir presidente a Bernardo Arévalo del centro izquierda, en una segunda vuelta que estuvo llena de problemas. Según señala Daniel Zovatto:

Perú, aquí la vicepresidenta que asumió la presidencia debido a un golpe de Estado, encarcelando al presidente electo Castillo, quién, al parecer intentaba uno igual, había prometido elecciones a corto plazo y ahora alargó el periodo.

En Brasil el izquierdista Lula da Silva no controla al Congreso y no puede pasar las leyes que requiere. México sufriendo aún la crisis del Partido Institucional Revolucionario (PRI), por su mal ejemplo de corrupción política. Con el triunfo del partido de izquierda de López Obrador, el cambio pareciera existir, con algunos aspectos de autoritarismo de este presidente y el deseo de permanecer ejerciendo el poder cambiando la jefatura de la Oficina Electoral de México que protege las elecciones.

Honduras en fase de transición, con una presidenta de izquierda y buscando el apoyo de China. El Salvador con un presidente autoritario de derecha, pero con apoyo al parecer de la mayoría de la población que no soportaban ya la epidemia de violencia extrema que sufría. En Bolivia no está claro el panorama con un gobierno socialista y las disidencias existentes. Y en Paraguay siempre domina la política un partido, el colorado el cual suele poner o imponer a su candidato.

Con gobiernos autoritarios de izquierda tenemos a Nicaragua y Venezuela y para quienes creen que es posible en este último país derrotar al eterno presidente Maduro, pierdan la ilusión, el gobierno eliminó e impidió que participara en las elecciones como candidata a la principal líder de la oposición María Corina Machado. La esposa de Maduro es un miembro que escoge el personal del tribunal electoral.

El presidente Ortega en Nicaragua ha descabezado y desterrado a toda la oposición y establecido relaciones con Rusia, China e Irán y comprado armamento ruso para su ejército y esta ha recibido adiestramiento de ellos desde hace tiempos. Cuba con un socialismo marxista tropical y rumbo a un cambio, pero no sabemos cuándo y cuanto será. Finalmente, Haití en un caos social y político y en plena anarquía.

El periodista español Echeverry señala: «América Latina se está enredando o quedando en la llamada ‘trampa de ingreso medio’». Para usar un símil, esa trampa es lo que pasa a una familia que ascendió a la clase media, logró comprar un carro y hasta un apartamento y envió y pagó la universidad de sus hijos. Pero luego de décadas de trabajo y sacrificio, los padres ya jubilados ven que sus hijos no van a ganar ni a tener más que ellos. Quedarán atrapados en la situación actual sin gran perspectiva de más ascenso.

Por supuesto quedan los capitalistas y la clase media alta con negocios prósperos (comerciantes, productores etc.), y los profesionales. Además, los trabajadores del Estado con altos salarios en las instituciones en muchos países, dejando los presupuestos muy recortados para trabajos a realizar en las comunidades, y finalmente la clase pobre del 10% al 50% de la población en algunos países en espera de que les resuelvan sus problemas porque, una sociedad con un porcentaje alto de pobreza, sobre todo extrema, no puede considerarse democrática o libre. No olvidar lo que Karl Marx decía: «los proletarios o los pobres no tienen anda que perder salvo sus cadenas».

El escritor mexicano Enrique Krauze, señala, que una vez que están en el poder elegidos libremente tipos como López Obrador en México. Un izquierdista que se dice demócrata. Estos una vez en el poder, aspiran al poder absoluto, eligen jueces y magistrados afines. No aceptan críticas ni críticos, En las conferencias de prensa no contestan preguntas de periodistas que no sean afines a ellos; incurren fácilmente en la difamación y la calumnia amparados a su estatus. Todos los que lo critica forman parte de una conspiración para derrocarlos. Sus enemigos son siempre corruptos y solo los mueve el interés material. Esos periodistas son siempre enemigos del pueblo. Los mandan a investigar para intimidarlos. Lo mismo sucedió con Trump en los Estados Unidos durante su presidencia y después.

La democracia en América y el papel que juegan China y los Estados Unidos

En la actualidad tenemos dos grupos «ideológicos» por decirlo así. Las democracias ya citadas en América Latina, además, la de los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Corea del Sur. Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Los Países Bajos, España, Italia, los restantes países de la OTAN, etc., versus las autocracias comunistas: China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba, Nicaragua, Venezuela, etc. Se debe a que estos poseen un gobierno con un partido único, incluso un «presidente todo poderoso» algo que, también se ve en Rusia sin ser comunista. Estas repúblicas socialistas, ahora hablan sobre que la democracia y la libertad es una responsabilidad del Estado. Sin embargo, ellas no cumplen aún en ese sentido, aunque en el caso de China muestran que es posible darles cierto grado de libertad a algunos de sus ciudadanos como para hacer turismo, y tener empresas comerciales privadas, eso sí, sin cuestionar el orden político establecido con el dominio de un partido único comunista en el gobierno, en lo militar, la educación, etc. China señala y lo ha demostrado que se puede prosperar económicamente pese a lo anterior. Su presidente Xi Jinping fue reelegido en marzo 2023 a un tercer mandato en forma unánime por los 2,962 miembros de la Asamblea Nacional Popular, algo nunca visto antes del presidente Mao.

A mí me preocupa que las personas en extrema pobreza en América Latina prefieran tener que comer diariamente sin libertad política, que seguir como están actualmente, con libertad, pero con hambre.

El ascenso económico y militar de China ha sido espectacular. Ya en el siglo XXI ha superado en el área de exportaciones a los Estados Unidos. recordemos que China creció económicamente gracias al apoyo de los Estados Unidos e incluso de otras naciones ricas de Occidente. Estas trasladaron sus plantas de producción y sus tecnologías, en busca de mano de obra barata, sin huelgas ni desordenes, con trabajadores obedientes y hábil y que garantizara mayores ingresos al capital de sus empresas. Esto no fue un acto de patriotismo económico sino de patriotismo capitalista, para enriquecer más a sus accionistas y directores, dejando a su vez a millones de trabajadores de los Estados Unidos y América Latina desempleados.

Esa transferencia de tecnología y las realizaciones de inversiones masivas de capital elevaron la capacidad productiva y creativa China, y, aprovechando la apertura mundial de mercados sus exportaciones subieron hasta las nubes, sus ingresos crecieron y entonces el nivel de vida del pueblo se elevó y gracias a su acostumbrado orden confuciano y a las habilidades de sus trabajadores inundaron los mercados de todo el mundo con mercancía de todo tipo y muy barata; desplazando a las del país y de países vecinos.

Pero, además, la militarización de China es creciente siendo ya el segundo poder de este tipo en el siglo XXI, en el planeta Tierra, elevando el temor entre ambos países sobre la posibilidad de una guerra, teniendo a la isla de Taiwán como espada de Damocles, pues China ya la declaró parte de su tierra. El mundo mira temeroso esa situación, sobre todo si nos acordamos de la llamada «Trampa de Tucídides» este fue el primer historiador y en su libro La guerra del Peloponeso, había señalado que esta surgió por el temor que tuvo Esparta ante el gran crecimiento económico y militar de Atenas, ocasionado con su liga o unión con varios Estados de la región. Entonces Esparta, temiendo qué si Atenas se hacía muy fuerte, la atacaría decidió hacerlo antes ella. Esta fue la principal causa de dicha guerra, que, si bien termino con la derrota de Atenas, la realidad es que ambas ciudades estados se debilitaron y acabaron destruidas. En los tiempos modernos Graham Allison, en su libro Destined for War señala lo mismo.

Tenemos entonces, el caso de una China emergente y convertida ya en el segundo poder económico mundial, esta está impactando y pactando con las izquierdas latinoamericanas, y desafiando a las democracias liberales o sociales latinoamericanas y sobre todo de EE. UU., señalando que hay otras formas de participación ciudadana, más allá de las que nosotros llamamos «elecciones libres» donde usualmente elegimos a un presidente y un partido que no cumplen con lo prometido y el desorden y la pobreza continúa creciendo en estos lares. Por eso, ella está promoviendo a cambio un nuevo orden geopolítico alternativo con clara disminución de la pobreza en una nación y pone como ejemplo lo sucedido en su país. Indudablemente Pekín, está desafiando al modelo liberal hasta ahora bajo la influencia estadounidense, obsequiando inicialmente construcciones a los países para que dejarán a Taiwán y luego, proporcionándole a algunos: ayuda monetaria, contratos para construcciones públicas, un gran programa de becas y otros aspectos más. En Centroamérica es clara la ayuda y lo mismo para el Brasil de Lula da Silva que incluso comercia con yuanes y no con dólares.

En el inicio de esta guerra fría, está actualmente la política industrial del presidente Joe Biden de los Estados Unidos, que aparte de poner restricciones a la venta de algunos productos industriales a China, insta a los norteamericanos a comprar productos estadounidenses. lo que la perjudica y en última instancia también a otros países entre ellos latinoamericanos.

En todo caso, América no debe confiar en exceso en que China la va a ayudar a salir de su crisis económica, pues está también ayudando a países africanos que tiene serios problemas, y, a cambio, estos le proporcionan materias primas y minerales de todo tipo a precios muy bajos.

Al parecer el milagro de su gran crecimiento económico durante décadas llega a su fin. Sus exportaciones cayeron un 14.5%, las importaciones se redujeron en un 12.4% (es el mayor exportador mundial), los precios han entrado en terreno negativo debido a sus problemas inmobiliarios comenzando por el de la promotora internacional China de este tipo denominada Evergrande, en estado de quiebra. Finalmente hay una serie caída de su moneda el yuan, al extremo de que el Banco Popular de China ha tenido que intervenir para frenar su caída, según señala el periodista Álvaro Sánchez.

Los Estados Unidos

En el campo político, los Estados Unidos eran hasta hace poco, la mayor y más sólida democracia del mundo, sirviendo por ello de ejemplo a todos, pero, con los sucesos del 6 de junio 2020, post elecciones, donde una turba incitada por el entonces presidente perdedor Donald Trump del Partido Republicano, trató de tomar el Congreso e impedir el cambio legítimo de gobierno, impidiendo se declarará ganador y presidente a Joe Biden del Partido Demócrata. Ese catastrófico ejemplo, nos mostró que la democracia ahí no es tan sólida y que tiene dificultades y enemigos de todo tipo, que la están debilitando en todo momento.

Trump se adueñó con mentiras y la complacencia de una o toda la élite política del Partido Republicano de los Estados Unidos accediendo al poder en año 2016. Desreguló los bancos del control del gobierno, trató de privatizar medicare impidiendo las reformas del anterior presidente Obama. Se salió de la Organización Mundial de Salud, debilitó a la OTAN y causo muchos problemas más.

En el 2020 perdió las elecciones y, pese a ello, con mentiras de que le habían robado las elecciones, convenció a la gran mayoría de su partido que eso era cierto. Señaló públicamente por las redes sociales que la prensa que lo adversaba eran enemigos de la nación a pesar de que se trataba de periódicos como el New York Times, el Washington Post, la CNN, y otros, de fama no solo en su país sino mundial.

Al negar un presidente de los Estados Unidos la derrota electoral afirmando que él y su grupo son los únicos que representan al pueblo norteamericano y, que, los adversarios son corruptos, con esto ha creado una polarización que ha dividido a esa gran nación, existiendo el temor entre las élites democráticas, en la Europa de la OTAN y en el resto del mundo democrático, que este individuo con su discurso de odio logre ganar las elecciones de su país en el 2024. Hoy tiene causas penales pendientes con la justicia de los Estados Unidos debido a su pretensión de mantenerse en el poder irregularmente, por lo que está siendo juzgado.

Cuando los Estados Unidos se preguntan por qué en Latinoamérica y Brasil crecen los partidos de izquierda y el desencanto hacia Norteamérica, la razón básica es su versión de un capitalismo democrático para ayudar a China, Vietnam y otros, con su creación de una globalización con apertura mundial de mercados que incluyó trasladar tecnología, equipos y puestos de trabajo (empleos) a esos países. No parece haber importado, el tremendo efecto que ese proyecto causó a los trabajadores de América Latina, Europa y hasta los Estados Unidos, los cuales por millones perdieron sus trabajos y sus fuentes de ingresos. Todo para ver enriquecerse más a las trasnacionales y a los dueños de estas que vieron triplicarse sus capitales.

Tampoco los latinoamericanos olvidan que: los Estados Unidos ayudaron al finalizar la Segunda Guerra Mundial, a reconstruir con miles de millones de dólares a Alemania, Japón y Corea del Sur, sus enemigos. La inversión que hicieron en América Latina que los apoyó durante la guerra fue mínima comparado con lo anterior. Y que ni decir la actual ayuda a Ucrania en su guerra, según la prensa es ya de $ 113,000 millones de dólares (la mitad militar), con ese dinero, invertido en la industria y la agricultura de América Latina, se habrían resuelto la falta de mano de obra y la pobreza en toda ella.

También vemos cómo la historia se repite y no a favor de América Latina. Es cierto que los estadounidenses han ayudado a veces a algunos países latinoamericanos durante este tiempo, pero se puede decir que ha sido relativamente poco y muy tarde. Al acentuarse los problemas con China, y aunque los Estados Unidos ya tenía intereses en la India, ahora ha aumentado su apoyo a esta, cooperando para que lograra un espectacular desarrollo tecnológico (acordarse que acaban de llegar y descender en el lado opuesto u oscuro de la Luna). India es ya el primer exportador mundial de software y servicios de información. El 72% de todas sus exportaciones son para los Estados Unidos.

Ahora, la India, sin tener en cuenta la ayuda que EE. UU. le da, se ha unido a China en la creación del llamado «Club de economías emergentes o BRICS» como contrapeso político y económico contra Occidente, acompañados de Brasil, Rusia y Sudáfrica y se incorporarán el año entrante, Arabia Saudí, Argentina, Irán y otras más, según relata Naira Galarraga en El País de España.

Las izquierdas o derechas en la política

En la actualidad se ha señalado que los viejos vocablos de izquierda y derecha o de conservadores y progresistas que eran considerados como «sagrados» han ido perdiendo su significado y no parecen calificar bien a los grupos políticos de un país debido a los cambios profundos que están sucediendo en la política y la gran dificultad de poder decir qué va a suceder en un futuro cercano en ella.

Anteriormente se decía que los partidos de izquierda representaban a los trabajadores y campesinos, mientras que la derecha representaba al capital. Pero muchos trabajadores, tanto en la empresa pública como en la privada, tiene salarios muy elevados y, por supuesto, la mayoría no son de izquierda. Los empleados públicos ya son burgueses por estar gozando una gran mayoría de salarios muy elevados. Costa Rica es un claro ejemplo de eso. Pero eso sí, se apoyan en sindicatos de izquierda cuando hay que presionar al Gobierno para que eleve los salarios.

En el mundo democrático estamos viendo que en algunos países la extrema derecha o los conservadores están levantando cabeza y ganando votos ante el asombro de los demócratas liberales o sociales y, en su estrategia, la derecha crea muros de miedo al pueblo, para tener su apoyo, avisando de los peligros del comunismo y de las fallas de los gobiernos de izquierda socialistas o de los social demócratas o liberalismo democrático.

En Chile, después de ganar los partidos de izquierda la presidencia, las preferencias de electorado parecen haber cambiado, y, en recientes elecciones la izquierda, el centro izquierda y hasta los demócratas cristianos salieron derrotados, gran triunfo de las derechas apoyadas por los grupos evangélicos de todo el país. En Colombia está sucediendo algo parecido.

Al parecer eso se ha debido al rechazo que está surgiendo en parte de la población de América, ante el apoyo que la democracia da a la diversidad sexual, los matrimonios igualitarios (entre el mismo sexo) y el aborto. Esto significa que grupos de creyentes están politizando o deciden su voto con base en su fe y por su identidad religiosa hacen frente a lo que consideran una amenaza para sus creencias. Esto es muy claro en la sociedad de los Estados Unidos donde la mayoría religiosa apoya al Partido Republicano.

Pero sabemos que, así como existen políticos de diferentes ideologías o tendencias se aprovechan del poder, existen en todos los países políticos de grandes cualidades humanas, emprendedores, que se identifican como conservadores o liberales y lo mismo sucede con gente de la llamada izquierda.

Por cierto, Carlos Marx decía: «la infraestructura económica es la que determina la superestructura ideológica». Creo que trasladado al presente significa que el estado de producción y económico de un país determina la sociedad que posee.

El escritor Thomas Piketty señala: cuando los rendimientos muy superiores del capital no logran además un crecimiento económico en la población, eso aumenta la desigualdad entre el capital y el pueblo, una tendencia que persiste a largo plazo poniendo en duda la justicia social y la democracia de los países considerados capitalistas y liberales.

Cuando un partido de izquierda autoritaria obtiene el poder tiende a regular o nacionalizar diferentes sectores como el agua potable, la electricidad, las fuentes del petróleo y gas, la educación los servicios médicos, etc. Crean monopolios del Estado en esos sectores. Y muchos tienden a gravar las ganancias del capital o ventas de las empresas con impuestos.

Sin embargo, en Costa Rica y Uruguay, desde hace décadas el sistema eléctrico es nacional, lo mismo el agua potable, hay un sistema nacional de salud que cubre a toda la población y otro de educación desde la primaria incluyendo la universitaria, pero en ambos se permite, además, la atención médica y la educación privada. Hay una banca nacionalizada, aunque hay a si mismo la privada con regulaciones. Todo ello sin que todo lo anterior haya sido causa de autoritarismo o problema político o económico y con absoluta libertad de expresión y prensa, y, alternancia política en el poder etc. Ambas son democracias ejemplares sin tener riqueza, pero eso sí ambas aún tienen fallas.

Se señala que, los partidos de derecha suelen apoyar el capital y se vuelven muy conservadores y «nacionalistas» en ideas y realizaciones, disminuyendo el aporte del Estado para el bienestar de la población como es el caso de los cuidados de la salud y la educación, favoreciendo a la empresa privada en estos campos. Quitan controles y regulaciones a los bancos privados, sin acordarse la crisis del 2008 en los Estados Unidos con millones de personas que perdieron sus casas y sus ahorros debido a la falta de estas regulaciones. Nuevamente esto, ocasionó problemas en el año 2023 con la quiebra del banco de Silicon Valley (California) y otro. Lo anterior por haberles quitado el gobierno de Trump, las regulaciones que tienen los bancos. Eso demuestra que la regulación financiera en Los Estados Unidos es inadecuada como señala el famoso economista Joseph E Stiglitz.

Carl Marx en El Capital describe las fallas del capitalismo:

Produce niveles crecientes de desigualdades económicas y sociales. Su libre mercado se impone por encima de la soberanía de pueblos y parlamentos, produciendo sociedades atomizadas que se organizan en formaciones autoritarias, lo único que les interesa es enriquecerse más dejando de lado al resto de la población, a las que utilizan como herramientas de trabajo. La aparición de grandes monopolios mundiales, hacen desaparecer a la pequeña empresa y las industrias locales serían absorbidas o eliminadas por la internacionalización y modernización de los mecanismos de producción, por ello las empresas trasnacionales fijan casi siempre sin oposición los precios de los productos, creando con eso más desigualdades sociales.

Como la posesión de bienes privados está en la picota, vamos a señalar lo siguiente. Platón proponía una comunidad de bienes en el Estado, en contra de la propiedad privada, algo que como vimos Marx aplicó siglos después. Aristóteles en cambio decía: «no es la propiedad privada en sí la culpable de las luchas entre los ciudadanos, sino la desproporcionada distribución de la riqueza. La posición excesiva de bienes materiales inclina al hombre a despreciar la ley, así como oprimir a otros. Por otro lado, si todo es para todos, nadie se entrega con entero interés a nada, pues lo que no es nuestro no requiere que le demos cuidado. El goce de la posesión propia no es malo dentro de los límites de un recto orden, es algo natural y moralmente valioso que cada quién protege. Es posible que en el pasado hubiera una sociedad comunista, pero en la actualidad donde la división del trabajo es desigual el comunismo se derrumba porque no suministra un aliciente adecuado. El estímulo de la ganancia según capacidad es necesario, y el de la propiedad privada lo es en especial para la industria y la economía.

Lamentablemente estamos yendo a una nueva división peligrosa del mundo y es la siguiente: Las sociedades abiertas con democracias liberales o sociales, por un lado, como es el caso de los Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y otros países más; y en el otro lado, las autocracias. China, Rusia, Corea del Norte, Irán, entre otros nos señala el periodista Chris Patten. Ya estamos en una nueva Guerra Fría, con sus consecuencias económica y sociales, esperamos que continue solo así.

Epilogo

Democracia viene del griego demokratía de los vocablos demos = pueblo y kratia = poder o fuerza. Se refiere a un sistema político democrático desarrollado en la ciudad-Estado de Atenas en Grecia en el siglo VI a. C., bajo ideas iniciales de Solón y a partir de las reformas de Clístenes.

La democracia formal, ya sea liberal o social representativa, es el más civilizado de los sistemas políticos, pero es un sistema complejo no simple y con algunas excepciones, no se considera consolidada o perfecta, está sujeta a ser perfeccionada en la mayoría de los países. En ella, los liberales (capitalistas) y los neoliberales, demandan menos controles del Estado, los socialdemócratas, los consideran necesarios hasta ciertos límites y los socialistas o de izquierda desean el máximo posible.

La fragmentación de los partidos tradicionales en múltiples mini partidos y candidatos, hacen que sea muy difícil gobernar y pasar leyes, y puede aparecer la ingobernabilidad.

No aceptamos que se diga que debemos sustituir el culto o la ideología marxista leninista o socialista marxista sin libertad política, por el culto al capital y la libre empresa, pues conocemos las fallas y el egoísmo con el cual se vive dentro de él, con exceso de riqueza en un lado y sectores marginados del otro lado, y por eso no daría resultado como hemos visto.

El ideal es lograr tener una sociedad democrática, pluralista con libertad para pensar, actuar y trabajar en fin para vivir, y, además, laica donde haya verdadera justicia social con sentido de comunidad, en donde campe el humanismo. Sin permitir sus gobiernos que diferentes grupos políticos ideológicos, religiosos, profesionales, sindicalistas, etc., presionen y abusen para lograr un mayor reconocimiento económico o social que el resto de la población, o que no esté acorde con los recursos económicos del país. Finalmente, hay que aclarar que los defectos que se achacan al sistema democrático a fin de cuentas se deben a las fallas de los seres humanos que lo usan mal.

Notas

Aristóteles. (1968). Obras Filosóficas. Clásicos Jackson. Tercera edición. México: W. M. Jackson Inc. Vol. III.
Echeverry. J. C. (2023). La trampa de ingresos medios. Madrid: El País, p. 6. Agosto, 12.
Isócrates. (1979). Discursos. Obra completa. Madrid: Editorial Gredos.
Galarraga, N. (2023). China creó el llamado Club de economía emergente o BRICS. Madrid: El País. Agosto, 26.
Graham, A. (2017). Destined for War. Can America and China escape Thucydides Trap?. Washington: Houghton Mifflin Hercout.
Kant, E. (2010). Obras selectas. Madrid: Editorial Gredos. Biblioteca Grandes pensadores. Vol. 1 y 2.
Fondo de Cultura Económica. (2012). Filosofía de la Historia. México.
Krauze, E. (2023). Los fastidiosos críticos de AMLO. Artículo. México. 16/4/23. Obtenido Vía Google.
Marx, K. y Engels F. (1848). Manifiesto comunista. Edición digital.
Marx, K. y Engels F. (1873). El Capital. Tomo I Digitalizado por LIBRO def.com.
Patten, C. (2023). El mito del declive de Occidente. San José: La Nación. Mayo, 6.
Piketty, T. (2014). El Capital en el siglo XXI. México: Fondo de Cultura Económica.
Platón. (1968). Diálogos Socráticos. México: Clásicos Jackson. W.M. Jackson Inc.
Sánchez, Álvaro. (2023). China interviene para contrarrestar la crisis de confianza, Reforma los mercados y protege al yuan. El País. Agosto, 18.
Stiglitz, E. J. (2017). La globalización de nuestro malestar. San José: La Nación, p.28/A. Enero, 18.
Walbank, F. (2002). Polybius. Roma and the Helenistic World. Essay and Reflections. Londres: Cambridge University Press.
Wikipedia. (2023). Democracia. Obtenido vía Google. Agosto, 24.
Zovatto, D. (2023). Como interpretar las elecciones en Argentina, Ecuador y Guatemala. San José: La Nación, p.15. Agosto, 27.

  1. Protestas por la democracia en América Latina
  2. El presidente de EE. UU., Joe Biden, y el secretario de Estado, Antony Blinken, en la plenaria de la Conferencia por la democracia, 2023
  3. Manifestantes exigen un alto a la corrupción en América Latina
  1. El presidente de EE. UU., Joe Biden, y el secretario de Estado, Antony Blinken, en la plenaria de la Conferencia por la democracia, 2023
  2. Protestas por la democracia en América Latina
  3. El presidente de EE. UU., Joe Biden, en la Conferencia por la democracia, 2023

Publicado en https://www.meer.com/es/77332-causas-de-la-crisis-de-la-democracia-en-america y compartido con SURCOS por el autor.

Política exterior de Joe Biden-EEUU hacia América Latina: Te ignoro

Mg. José A. Amesty Rivera

Todas las administraciones, gestiones de EEUU y sus gobiernos de turno, no han sido iguales con relación a América Latina, unas han sido más agresivas y otras menos. El caso de la administración Biden, la veremos en este capítulo, resaltando sus matices, desatenciones e indiferencias.

Recordemos que durante la campaña de Biden, este hizo múltiples promesas, según él, para emprender, por ejemplo, las causas de la migración latinoamericana, y más específicamente, la centroamericana; buscar un enfoque efectivo contra Venezuela; y propiciar su estilo «democrático» en Latinoamérica.

Pero, los factores que impulsan la migración no han cambiado mucho, Venezuela sigue su camino de libre determinación de los pueblos y muchas «democracias», según ellos, siguen oscilando.

Más bien, el enfoque de esta Era Biden, producto de la guerra en Ucrania y ahora el conflicto Gaza-Israel, ha unido a EEUU con Europa occidental y Medio Oriente, con lo cual Biden ha tenido más suerte con los aliados europeos, que con los problemas de drogas y migraciones de América Latina.

El equipo diplomático de Joe Biden se ha pasado la mayor parte de su primer mandato, tratando de reconstruir alianzas con Europa, Medio Oriente y Asia. Solo recientemente han comenzado a mostrar atención hacia América Latina, pero legisladores y empresarios, por igual, manifiestan que estos esfuerzos son escasos, por lo que están perdiendo la paciencia.

La administración gringa dice que tiene un plan. El año pasado anuncio la Asociación de las Américas para la Prosperidad Económica (APEP), pero sus críticos dicen que hoy la APEP, es poco más que sus iniciales. Las compañías están frustradas por no tener la oportunidad de expresar al gobierno sus anhelos con relación al acuerdo propuesto. Se dijo que habría negociaciones a finales de 2022 o inicios de 2023, pero nada ha sucedido en realidad.

Hasta los aliados de Biden están preocupados porque que, si no hay progresos rápidos, EEUU estará más atrás que China en la carrera por la influencia económica en América Latina y el Caribe, donde Beijing ya cuenta con 20 naciones miembros en su iniciativa económica de la Franja y la Ruta de la Seda.

Si la oferta de China es, no demandamos reformas, solo estamos ofreciendo algún dinero; ahí hay una inversión. Si la oferta de EEUU es, una vez que los ayudemos a mejorar todos estos aspectos (imposiciones políticas, sociales y económicas) estaremos abiertos al intercambio; EEUU estará cada vez más detrás.

En fin, las presiones políticas y sanciones económicas de la administración Biden y los gobiernos de EEUU hacia los países de América Latina y el Caribe, traerán como consecuencia que estos se vean obligados a profundizar sus relaciones políticas y económicas con China y Rusia, con el ejemplo más reciente, la adhesión de Argentina al bloque de los BRICS.

Por otro lado, y en el mismo orden de ideas, los principales candidatos republicanos, de cara a las elecciones de 2025, abogan por revivir los acuerdos de países seguros de Latinoamérica de la era Trump, presionando a estos países, para que impidan la migración, además de, fortalecer sanciones contra Cuba, Venezuela y otros; siendo esto último una prioridad para los votantes influyentes del Sur de Florida.

De allí que, si la Casa Blanca cambia de gestión en 2025, cambia el foco de atención de su política exterior, del Atlántico a América Latina.

Este desinterés, como lo hemos insinuado, de Biden y su política exterior hacia Latinoamérica, se evidencia, por ejemplo, en que, de 14 viajes internacionales a 21 países como presidente, Biden solo ha estado en América Latina una vez, y solo por 48 horas.

Con esto no queremos decir que las propuestas demócratas y republicanas de EEUU, resolverán la crisis del hemisferio occidental, sino todo lo contrario, es más, estas nos pueden llevar al desastre, si no es que en algunos países ya no lo están.

En fin, demócratas y republicanos, cada día viven más en mundos diferentes, por eso no es ninguna sorpresa que articulen políticas exteriores tan divergentes. Por eso es que, adoptar medidas con enfoque republicano, puede aumentar las simpatías de la administración Biden entre los votantes, que piensan que las principales preocupaciones de EEUU, en materia de política exterior, están más cerca de casa y no de Europa, Asia y Medio Oriente.

Si volvemos a nuestro patio, México y su problema actual con el fentanilo como droga destructiva en EEUU, este debe valorar que México es un socioeconómico importante y no debe tensar las relaciones, y una intervención conllevaría un alto costo económico para los estadounidenses comunes.

Ningún tipo de disuasión, no importa lo brutal que sea, frenara la inmigración y el tráfico de drogas.

Al fin, ninguna intimidación o acoso hará que los gobiernos latinoamericanos se alineen con Washington. Aunque no se oirá de los candidatos republicanos, EEUU ya no es el hegemónico todopoderoso del hemisferio.

Un caso en particular es Cuba, donde en este ignorar de Biden, este realizo varias promesas de campaña en lo que se refiere a revisar las relaciones con Cuba, pero ha mantenido la política de su predecesor Trump. Sin embargo, esta política no ha logrado sus objetivos y tiende a aislar más a EEUU; la isla fue elegida como miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, siendo el país más votado de América Latina, y por trigésima ocasión los países miembros de la ONU, casi de manera unánime votaron contra el bloqueo.

La política de EEUU contra Cuba, limita los derechos de los propios ciudadanos y empresarios estadounidenses, que están perdiendo oportunidades de negocio en medio de una crisis económica global.

Si la política exterior de EEUU hacia América Latina y el Caribe no cambia, recogerá los mismos frutos que hoy cosecha Francia, con su política hacia los países de África, quienes han recibido un mejor tratamiento por parte de China, y Rusia, con quienes perciben relaciones políticas y económicas más viables.

A tres años de su elección como presidente, Biden ha sido errático en desarrollar una agenda propia hacia América Latina y el Caribe. Se equivocó al calcular que mantener el enfoque republicano hacia la región, contribuiría a que afiliados de esa denominación política voten por los demócratas en las próximas elecciones. América Latina se aleja cada vez más de EEUU, y el Estado de Florida, en un tiempo estado cambiante, hoy es un bastión republicano.

¿Cómo abordar el incremento de la población carcelaria en América Latina?

  • Según la Oficina de la Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el año 2021 se registró casi doce millones de personas privadas de libertad a nivel mundial.

  • Expertos internacionales analizarán desde Costa Rica los principales retos para abordar de manera integral la prevención de tortura y vulneración de derechos.

Mediante el encuentro internacional de la Asociación de Defensorías Públicas de América Latina y el Caribe (AIDEF), expertos y especialistas, examinarán las principales problemáticas que enfrentan las personas privadas de libertad en la región y el desarrollo de políticas públicas para prevenir la vulneración de sus derechos.

Según datos del Instituto Nacional de Criminología del Ministerio de Justicia y Paz de Costa Rica, al 12 de noviembre del 2023, nuestro país alberga una población carcelaria de 15635 personas en el sistema cerrado y 2205 personas en el sistema semi institucional.

Al 30 de junio del 2023, la Unidad de Ejecución de la Pena de la Defensa Pública de Costa Rica, reportó un circulante de 7617 causas, lo cual hace fundamental la presencia activa y directa de los defensores y defensoras de la materia, en los distintos centros penitenciarios del país.

Este y otros temas de gran relevancia nacional se analizarán en el “Encuentro Internacional de Defensorías Públicas de América Latina, 20 años de la AIDEF en defensa de los Derechos Humanos”, el cual se realizará los días 22 y 23 de noviembre a partir de las 8:30 a.m. en el Auditorio Miguel Blanco Quirós, en el edificio del Organismo de Investigación Judicial, Primer Circuito Judicial de San José.

La AIDEF es una asociación de defensorías públicas que tiene como objetivo, entre otros, defender la plena vigencia y eficacia de los derechos humanos, establecer un sistema permanente de coordinación y cooperación interinstitucional de las Defensorías Públicas y de las Asociaciones de Defensores Públicos de las Américas y el Caribe, fortalecer la independencia y autonomía funcional de las Defensorías Públicas, para asegurar el pleno ejercicio del derecho a la defensa de las personas.

Sobre este encuentro el director de la Defensa Pública de Costa Rica, Juan Carlos Pérez Murillo puntualizó que es una oportunidad para conocer la forma en que otros países están abordando la problemática carcelaria, otros temas de interés, así como las dificultades que enfrentan las personas migrantes en todos los países latinoamericanos.

Participan expertos como el Dr. Iñaki Rivera Beiras, director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, Patricia Laurenzo Copello, especialista en derechos humanos y temas de género y el Dr. Raúl Eugenio Zaffaroni, Ex Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Litigar con perspectiva de género, los desafíos en la protección de las personas en contexto de movilidad, acceso a la justicia y retos de las defensorías públicas de la región, son otros de los temas a desarrollar.

La actividad es organizada por la Defensa Pública de Costa Rica, la Asociación Interamericana de Defensoría Públicas (AIDEF) y el Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidad para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD).

Imagen ilustrativa.

Segundo Foro Anual sobre Defensoras y Defensores de los Derechos Humanos en Asuntos Ambientales de América Latina y el Caribe

El Segundo Foro Anual sobre Defensoras y Defensores de los Derechos Humanos en Asuntos Ambientales de América Latina y el Caribe se realizará entre los días 26 y 28 de septiembre de 2023, en la Ciudad de Panamá, Panamá

Organizan: CEPAL, en su calidad de Secretaría del Acuerdo de Escazú, en alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Gobierno de Panamá, y el apoyo del Banco Mundial.

En el Segundo Foro que tendrá lugar en la Ciudad de Panamá entre el 26 y el 28 de septiembre, se abordará la situación de las personas defensoras de derechos humanos en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe, se compartirán experiencias y buenas prácticas en la promoción, prevención y protección de las personas defensoras del ambiente, y se continuarán las discusiones y consultas del Plan de Acción.

  1. Objetivos del Segundo Foro Anual

a. Reflexionar y sensibilizar sobre la situación y riesgos que enfrentan las personas defensoras de derechos humanos en asuntos ambientales de América Latina y el Caribe.

b. Conocer los mecanismos e iniciativas de promoción, prevención y protección de personas defensoras, existentes en el mundo y en la región.

c. Contribuir a fortalecer las capacidades y la cooperación entre las Partes, del público y otros actores clave en la materia.

d. Discutir y recibir propuestas para el Plan de Acción en las mesas de trabajo con todas las personas participantes.

Las conclusiones del foro y las mesas de trabajo se plasmarán en un informe final que servirá como insumo para la elaboración y revisión del plan de acción por parte del Grupo de Trabajo.

  1. Modalidades de trabajo

El día 26 de septiembre habrá espacio para reuniones preparatorias previas al Foro. El 27 de septiembre se dará inicio al Foro y tendrá un formato de plenaria, donde a través de paneles de expertos, mesas redondas de discusión y testimonios seleccionados se buscará profundizar en la temática y dar a conocer el estado de situación de las personas defensoras en la región, identificar nuevos desafíos y las iniciativas o mecanismos nacionales y regionales de protección existentes en la materia.

Durante el día 28 de septiembre, se llevará a cabo una discusión focalizada del plan de acción, donde habrá mesas de trabajo centradas en cada uno de sus ejes y que reportarán sus resultados al pleno.

El foro será presencial con transmisión en vivo. 

Las mesas de trabajo serán presenciales y virtuales, las cuales funcionarán en forma paralela.

Habrá interpretación simultánea español-inglés.

  1. Panelistas y público objetivo

En el Segundo Foro participarán las Partes del Acuerdo de Escazú, especialistas reconocidos en el tema, actores clave, y el público en general, especialmente, personas defensoras de derechos humanos, pueblos indígenas y comunidades locales y personas o grupos en situación de vulnerabilidad que defienden el medio ambiente.

  1. Participación y registro

Habrá cupos para la participación del público de manera presencial en todo el Foro (incluidas las mesas de trabajo), previo registro y confirmación de su acreditación, según el espacio disponible en el recinto del evento.

Adicionalmente, se habilitará la participación virtual del público en las mesas de trabajo durante el segundo día del Foro (28 de septiembre), previo registro.

REGISTRO PARA PARTICIPAR DE MANERA PRESENCIAL EN EL TODO EL FORO (INCLUIDO MESAS DE TRABAJO) AQUÍ

REGISTRO PARA PARTICIPAR EN LAS MESAS DE TRABAJO DE MANERA VIRTUAL AQUÍ (SÓLO 28 DE SEPTIEMBRE)

 

Fuente: https://www.cepal.org/es/eventos/segundo-foro-anual-defensoras-defensores-derechos-humanos-asuntos-ambientales-america-latina

América Latina en el escenario internacional: el papel de la “quinta columna”

Gilberto Lopes

San José, 25 julio 2023

En Vilnus, un mundo sin América Latina

Pocas reuniones recientes despertaron mayor expectativa internacional que la celebrada por la OTAN en la capital lituana, Vilnus, el 11 de julio pasado. Se discutían los nuevos pasos a dar en apoyo a Ucrania, en su guerra contra Rusia. El resultado se resumió en un largo documento de 30 páginas y 90 párrafos, en los que no hay una sola referencia a América Latina.

Puede parecer normal. El Tratado de la OTAN define el Atlántico Norte como su área de operaciones y a sus 12 países fundadores se han ido sumando otros 19, de los cuales 15 son de Europa del este, luego de la disolución de la Unión Soviética.

Ningún país latinoamericano pertenece a la región, ni es miembro de la institución y, salvo Costa Rica, ninguno se ha sumado a las sanciones impuestas a Rusia por los países de la OTAN y sus aliados.

Pero lo geográfico probablemente no agote la explicación. En las últimas décadas la OTAN ha extendido su membresía por Europa, hasta las fronteras rusas y el comunicado de Vilnus indica, en su primer párrafo, su aspiración a asegurar la defensa colectiva de sus miembros contra todas las amenazas, en una visión de 360 grados. O sea, de todo el mundo.

No se trata de discutir aquí afirmaciones del documento como el carácter defensivo de la organización, ni el reconocimiento de su dependencia de las fuerzas nucleares estratégicas de los Estados Unidos; ni su visión sobre el origen de la guerra en Ucrania, ni los acuerdos adoptados para apoyar el país en su guerra contra Rusia.

Se trata aquí de otro tema: de tratar de entender la reiterada ausencia de América Latina en documentos recientes de potencias y organizaciones internacionales, en los cuales la región, o no es mencionada, o lo es de forma secundaria. En el de la OTAN es completamente ignorada, como ya lo señalamos.

El documento cita diversos casos sensibles para la estabilidad de Europa, como el de los Balcanes Occidentales; cita la importancia de la paz entre Bosnia y Herzegovinia; las relaciones con Serbia, con Kosovo, con Georgia (a la que quieren incorporar a la alianza), con Moldavia, y reconoce que el papel de sus aliados no europeos es esencial para la defensa de Europa.

Señalan a la República Popular China como una amenaza a los intereses, la seguridad y los valores de la Alianza y que el desarrollo de los acontecimientos en la región Indo-Pacifico “pueden afectar directamente la seguridad Euro-Atlántica”. Celebra la contribución de sus aliados en la región, –Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur– y destaca la importancia de las relaciones de la OTAN con las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la Unión Africana. Reiteran su determinación de impedir que Irán desarrolle armas nucleares; condenan el programa de misiles balísticos de Corea del Norte. Se refieren a los vecinos del sur de la OTAN, particularmente el Medio Oriente, África del norte y el Sahel. Reafirman la intención de estabilizar la situación en Irak; la importancia geopolítica del Mar Negro, del Oriente Medio y África.

Pero América Latina no aparece ni siquiera en el párrafo 68, donde afirman que la seguridad energética juega un papel importante en la seguridad global, en los mismos días en que se confirmaba el descubrimiento en Bolivia de la mayor reserva de litio del mundo.

Ningún lugar para América Latina

Quizás deberíamos buscar un lugar para América Latina en otro sitio. En octubre del año pasado, la Casa Blanca dio a conocer un documento sobre su “National Security Strategy”. Si no deberíamos esperar, en un documento de la OTAN, referencias especiales a América Latina, parecería lógico encontrarla en las definiciones estratégicas de los Estados Unidos, cuya larga y estrecha relación con el hemisferio es parte de la historia.

En la introducción del documento, Biden promete seguir defendiendo la democracia alrededor del mundo y celebra la renovación de una formidable red de alianzas. Primero, con la Unión Europea; luego, con el Quad, en la región del Indo-Pacífico, con la que ha establecido también un marco de cooperación económica. Solo en cuarto lugar cita su iniciativa para la región, la “Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas”, lanzada en junio de 2022.

En las 48 páginas del documento se analiza los intereses estratégicos de los Estados Unidos, por regiones. En lo que se refiere a América Latina, en dos páginas, habla de la promoción de la democracia y de una supuesta “prosperidad compartida”. Entre los objetivos de la Alianza está “restaurar la fe en la democracia” en la región, para lo que promete crear buenos empleos y abordar la desigualdad económica.

No son objetivos menores, con países como el mismo Estados Unidos, o Brasil, aun conmocionados por los intentos por subvertir el orden político y promover protestas violentas para desconocer las elecciones, por los partidarios de los expresidentes Trump y Bolsonaro, para citar solo dos casos extremos de renovadas tensiones políticas, sustentadas en una creciente disparidad económica.

El 27 de enero de 2023 la Casa Blanca pretendió relanzar, en un evento ministerial con la participación de doce países de la región, la propuesta de la Alianza que, pese a todo, languidece sin ninguna perspectiva de desarrollo.

Sin embargo, los que derivan del hecho de que América Latina sea apenas mencionada en estos acuerdos la conclusión de que su papel es secundario en el orden internacional deberían leer las dos páginas en las que la National Security Strategy se refiere a la región.

Ahí se dice que “ninguna región impacta más directamente el país que el Hemisferio Occidental”. Con un comercio anual de 1,9 millones de millones de dólares (1.9 trillón en inglés), “con valores compartidos y tradiciones democráticas”, la región ha contribuido de manera decisiva para la prosperidad y la resiliencia de los Estados Unidos, cuya seguridad y prosperidad está vinculada a la de sus vecinos, reconoce el documento.

Entre sus objetivos están, además, los de “protegernos de interferencias externas, incluyendo las de la República Popular China, Rusia o Irán” y, aliados con la sociedad civil y con otros gobiernos, apoyar la autodeterminación democrática para los pueblos de Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Se reconoce así la intervención en el proceso político de nuestros países, la permanente desestabilización sustentada, en un pasado reciente, por golpes cívico-militares y, actualmente, por sanciones económicas unilaterales cuyos efectos devastadores, en el caso de Cuba, tienen ya más de 60 años. Sanciones condenadas todos los años prácticamente por unanimidad por la Asamblea General de Naciones Unidas, sin que la Casa Blanca acate ninguna de esas resoluciones.

La Quinta Columna

Sometidos a drásticas sanciones, tanto Cuba, como Venezuela y Nicaragua, enfrentan enormes dificultades no solo para mantener su economía funcionando, sino para desarrollar su vida política con cierta normalidad, pues la oposición cuenta a su favor con el deterioro económico provocado por las sanciones de Washington y con el apoyo político de una vasta red de ONGs que financia a la oposición con recursos, publicidad y capacitación profesional.

Muy recientemente, el 20 de julio pasado, la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland, pedía, en una entrevista en el diario conservador brasileño O Globo, que Brasil empleara su “liderazgo” y su habilidad diplomática para influir en las elecciones de Venezuela, para lograr un juego “libre y justo» en el que «todos los candidatos puedan postularse».

El presidente Nicolás Maduro ya se había referido a estas iniciativas norteamericanas exigiendo elecciones libres de las sanciones económicas impuestas al país por Washington, cuya intervención a favor de la oposición hace del todo imposible esas elecciones “libres y justas”.

Lo que quisiéramos sugerir en este artículo es que es precisamente esta “quinta columna”, financiada y organizada por Washington, la que hace innecesario, e inclusive inconveniente, hacer referencias detalladas a las políticas hacia América Latina, en un escenario en el que una intervención externa requiere más bien discreción.

De Vilnus a la CELAC

Pero han ocurrido cambios en el papel desempeñado por América Latina en el escenario internacional. La aparición de Lula, desde que asumió nuevamente la presidencia de Brasil, en enero pasado, es el factor más importante en esos cambios, facilitando el resurgimiento de UNASUR, agregando nuevas propuestas para el tratamiento del conflicto entre Rusia, Ucrania y la OTAN, redefiniendo los términos de las relaciones con la Unión Europea, o sumándose nuevamente a la actividad de los BRICS, que se reunirán en agosto en Sudáfrica.

El 30 de mayo Lula realizó, en Brasilia, una reunión con los jefes de Estado latinoamericanos (con la única ausencia de la del Perú), incluyendo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, cuyo aislamiento es parte de la política promovida por Washington, con el apoyo de gobiernos conservadores y de aliados políticos regionales: de la “quinta columna”.

Una quinta columna que desvincula su proyecto de cualquier proyecto de desarrollo nacional y que hace recordar la “quinta frontera”, como la que representaba para Panamá –en palabras del general Omar Torrijos– la Zona del Canal, entonces en manos de los Estados Unidos.

Los factores que unen a la región «están por encima de las ideologías», dijo Lula, en referencia a una posible reactivación de la UNASUR. «Ningún país puede enfrentar de manera aislada las amenazas actuales».

Una idea que reiteró en la reunión con el Foro Empresarial de la Unión Europea, el 19 de julio pasado: –Brasil solo crecerá de forma sustentable con la integración de nuestro entorno regional.

Ante esa realidad, y los cambios que la guerra en Europa significó para el escenario internacional, la corresponsal en Bruselas del diario catalán La Vanguardia, Beatriz Navarro, señaló que “después de años de olvido y desinterés que otros actores globales –léase China– han aprovechado a fondo para expandir su influencia en la región, la Unión Europea volverá hoy su mirada hacia América Latina y el Caribe con la celebración de la primera cumbre de jefes de Estado y Gobierno de ambos bloques desde el lejano 2015”.

Ahí el presidente brasileño volvió a reiterar la necesidad de una alianza que ponga fin a una división internacional del trabajo que solo ha significado pobreza para la mayoría de la región y a nuestro papel de suministradores de materia prima y de mano de obra migratoria barata.

Recordó que en 2009 los países desarrollados acordaron destinar 100 mil millones de dólares al año para los países en desarrollo, compromiso “que nunca fue cumplido”.

La frase nos recuerda que esos cien mil millones de dólares fueron destinados más bien, en algunos meses, a suministrar armamentos a Ucrania, en una indicación de las prioridades de Occidente.

Para el director de la Vanguardia en Madrid, Enric Juliana, la posición de los países latinoamericanos sobre la guerra en Ucrania expresada en la cumbre de la CELAC con la Unión Europea se explicaba porque “no quieren enfrentarse diplomáticamente a Rusia y China, por razones económicas, aunque también políticas”.

A Juliana, como a los líderes europeos, les cuesta entender que, para Lula, es inaplazable reformar la gobernanza global, como expuso en Europa, y que “dividir el mundo en bloques antagónico es una insensatez”.

Con un mundo en transición, quizás valga la pena atender nuevamente a las palabras del académico y diplomático singapurense, Kishore Mahbubani, un personaje que hace falta oír en América Latina para tener una visión más equilibrada de esos cambios. En su libro más reciente, “The Asian 21st century” (de acceso abierto), reitera su idea de que el siglo de predominio norteamericano ha terminado y que los intentos de Washington de contener a China solo terminarán por aislar a los Estados Unidos del resto del mundo. Los editores de su libro esperaban unas 20 mil visitas al texto, dijo Mahbubani, que, sin embargo, superan ya los tres millones (el libro puede ser visto aquí: https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/978-981-16-6811-1.pdf?pdf=button%20sticky).

La “quinta columna” no nos ayuda a pensar en ese mundo en el que América Latina no termina de encontrar su lugar, pese a iniciativas recientes por reforzar su unidad y jugar un papel en los esfuerzos de paz que renueven la gobernanza global y pongan fin a una visión del mundo cimentada en bloques antagónicos.

FIN

Miércoles de Girasol: La paz es el camino… pero no es pasivo: acciones de incidencia y resistencias en América Latina”, en Voces y Política

Este miércoles 5 de julio tendremos el programa: Miércoles de Girasol: La paz es el camino… pero no es pasivo: acciones de incidencia y resistencias en América Latina”.

Conducen, Alisson Herrera y María Fernanda Monge.

Con Liliana Caballero de Incidencia CEJIL.

Esperamos su participación en nuestras redes sociales o por medio de llamada telefónica al 2234-3233.

Miércoles 5:00 pm en Radio Universidad 96.7 FM y véanos a través del Facebook de Radio Universidad de Costa Rica

Semblanza de la escritora Gabriela Mistral

Fernando Daza Osorio; Homenaje de la ciudad de Santiago a Gabriela Mistral (detalle del mural)

Primera mujer iberoamericana en recibir un Premio Nobel

Juan Jaramillo Antillón

Su nombre es Lucila Godoy Alcayaga, el de Gabriela Mistral es un seudónimo. Ella señala qué lo usó por su gran admiración por Gabriel D’Annunzio y Frédéric Mistral.

Nació en Vicuña, un área rural pobre de Chile, en 1889 y falleció en Nueva York en 1957 a los 67 años a consecuencia de un cáncer del páncreas.

Fue una extraordinaria escritora, poetisa, pedagoga y diplomática chilena, y la primera mujer a quien se le otorgó el Premio Nobel en América Latina. Se le entregó por su excelente obra poética y por ser un símbolo de las aspiraciones idealistas del mundo. Entre lo más valioso de su obra está la ternura infinita que ponía a sus poesías y el conmovedor amor por los niños y los desvalidos, el importante papel de la mujer en la sociedad, en la diversidad sexual y en la equidad de la enseñanza para niños y niñas. Aparte del amor entre el hombre y la mujer, y entre todos los seres humanos que describió en sus libros.

Su infancia fue muy dura pues su padre, un maestro rural, abandonó el hogar cuando Gabriela apenas tenía tres años, teniendo su madre muchas dificultades para criarla. Ella señala que encontró años después una caja con poesías de su padre, lo que le encanto y la inclinó hacia la poesía.

Publicó su primer verso a la edad de 15 años en la prensa de su pueblo. Se hizo maestra de escuela, debido a su experiencia, pues le encantaba enseñar a los niños, pero nunca estudió formalmente para maestra por falta de recursos. Sin embargo, en 1910 convalidó sus conocimientos en una Escuela Normal de Santiago de Chile. Desde los 21 años prestó servicios de profesora en Liceos de pueblos chilenos. Durante 11 años recorrió trabajando como profesora en pueblos de todo su país. Finalmente concursó para una plaza de directora en el Liceo núm. 6 de Santiago de Chile, ganando el concurso, pero los profesores la rechazaban por su fala de estudios profesionales, pese a eso se sostuvo en el puesto un tiempo.

De joven, en 1906, tuvo un problema sentimental que la afectó de por vida, incluso para escribir. Se trató de un noviazgo trágico con un joven de nombre Romelio Ureta. En un pueblo al norte del país donde era maestra y él empleado del ferrocarril, romance que duró tres años y finalizó, porque él se suicidó por un problema en su trabajo. Ella lo consideró su único amor.

Su fama comenzó cuando envió a concursar a Santiago en 1914 en unos juegos florales, unos poemas, su trilogía de los Sonetos de la muerte, (en recuerdo a su trágico amor), con el seudónimo de Gabriela Mistral. Obra que fue premiada y publicada en diarios y revistas no solo en Chile, sino en el exterior. Eso le proporcionó gran fama e incluso un trabajo como directora de un liceo. Lo que gustó de sus poemas posiblemente fue la dramática intensidad y la fuerza lírica con evocación del dolor íntimo y la forma como invocaba a la muerte. Siendo una persona muy modesta, no asistió a recibir ese premio, ella estaba oculta entre el público en el teatro donde se premiaron las obras.

Su amplia producción, tocaba en especial temas para los niños, posiblemente influida por las canciones infantiles que de niña escuchó, sobre la maternidad, los desvalidos, sobre la naturaleza vista con cierto realismo mágico y como un canto a ella, a los enamorados, al dolor y a la muerte, a los derechos y sobre la emancipación de la mujer latinoamericana, al campesino con sus desgracias y pobreza.

Se señala que su lenguaje era sencillo y directo, despojado de todo amaneramiento, especialmente, en sus libros TalaLa Espera Inútil y Lagar. Para ella sus mejores obras son su libro Desolación, con los Sonetos de la muerte ya señalados, Oración de la MaestraTernuraRondas de niños y el Poema de Chile, su último libro de versos, inconcluso, publicado después de su muerte.

Viajó mucho según se señala, ya que fue nombrada en diferentes puestos de Relaciones Exteriores de Chile: en los consulados en España, Portugal, México, Brasil, Italia y Estados Unidos. Además, visitó algunas naciones latinoamericanas, promoviendo la educación, los derechos de la mujer y leyendo sus obras.

Fue contratada por el gobierno de México en 1922 para colaborar en la reforma a la educación pública que el ministro de educación, José Vasconcelos de esa nación, realizó en su gestión pues eran muy buenos amigos y le pidió ayuda para reorganizarla. En especial se dedicó a preparar un programa de enseñanza rural y para ello publicó un libro titulado Lectura para mujeres, incluyendo a las indígenas. En 1923 hizo una gira por los Estados Unidos y Europa.

Su filosofía pedagógica se basaba en que creía en la importancia de una comunidad de enseñanza entre el alumnado, las madres y los obreros de la comunidad. La obligatoriedad de la enseñanza primaria, el derecho del niño a la salud y educación y si era posible darles educación secundaria ayudados por el Estado.

Aparte de maestra tuvo otros puestos de profesora en liceos y hasta en la Universidad de Santiago y en algunas instituciones educativas de Estados Unidos. En 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación de La Sociedad de Naciones en Ginebra.

Es indudable que en su obra poética fue influenciada por algunos poetas como Amado Nervo, Frédéric Mistral e incluso por Rubén Darío, donde tomó la ausencia de retórica y el lenguaje coloquial. Aunque hacia referencias concretas sobre el cristianismo en sus escritos, no se consideraba religiosa.

En el año de 1943 había adoptado un hijo de nombre Juan Miguel Godoy de un hermano fallecido. Lo había adoptado con la ayuda de su secretaria Palma Guillen. Estando ella en Brasil, al parecer por acoso en el colegio donde estudiaba, él se suicidó a la edad de 18 años, dejando muy afectada a la Mistral por años.

A ella no le gustaba vivir en Chile, por eso el Gobierno la nombro cónsul en Nueva York y delegada ante las Naciones Unidas. En Nueva York vivía en la casa de una amiga, Doris Dana una escritora que la admiraba mucho y era su representante, en una controvertida relación. Ahí había publicado su libro Desolación. El motivo por el cual no quiso ir a vivir a Chile se debió, según ella porque ahí sin fundamento se decía que ella tenía inclinación a la homosexualidad. No creo que tuvieran ningún documento o prueba de ello. Tanto ella como su amiga Dana negaban enfáticamente ser lesbianas, decían que su relación era de amigas o de maestra a alumna, Doris Dana era 31 años menor. Al morir le dejó su herencia a su amiga Dana, aunque la mitad de las ganancias de sus libros se las dejó a los niños de un pueblo chileno.

Las Naciones Unidas la reconocieron como una gran mujer y una personalidad partidaria de la paz y de los derechos humanos. Ella admiraba en especial a: José Martí, Neruda, Mariátegui y otros.

Estuvo en Costa Rica en septiembre de 1931, llegó a Limón en barco, dio conferencias y visitó escuelas y colegios. Apreciaba y era amiga de Roberto Brenes Mesén, de García Monge, Omar Dengo y Carmen Lyra, con quienes mantenía correspondencia. Antes de partir les dio un consejo a los intelectuales del país: cultivar lo nuestro y no imitar lo extraño, ya que las virtudes ajenas nunca serán nuestras. Recomendó a las mujeres luchar para alcanzar sus derechos políticos, pero sin dejar de ser mujeres.

En el mismo año de su muerte en 1957, sus restos fueron trasladados a su pueblo en Chile.

Notas

Alarcón, Justo. S. (2009). Biografía de Gabriela Mistral. Archivos de la Universidad Jaime I. Chile.
The Nobel Prize. Gabriela Mistral.
Oliva, M. (2010). Gabriela Mistral en Costa Rica. San José, La Nación, Ancora. 29 de marzo.
Teitelboim, V. (1991). Gabriela Mistral. Pública y secreta. Santiago. Ediciones BAT.
Wikipedia. Gabriela Mistral.
Zamora, C. (2007). Gabriela Mistral (1889-1857). En: AFUP-Tribuna, San José. 6-8.

 

Publicado en:https://www.meer.com/es/74168-semblanza-de-la-escritora-gabriela-mistral, compartido con SURCOS por el autor.