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Etiqueta: análisis político

Lero, lero, calzón de cuero. Queerizar la burla para pensar la democracia

Por Msc. Rodrigo H. Campos Hernández

Rodrigo Campos Hernández

Quizá dentro de algunos años, cuando intentemos recordar este extraño momento de la historia costarricense, no sean los grandes discursos políticos los que primero regresen a nuestra memoria. Tal vez recordemos una frase infantil:

“Lero, lero, calzón de cuero”.

Pronunciada por Rodrigo Chaves ante un ciudadano que cuestionaba por qué debía mostrar su cédula para ingresar a la Plaza Mayor de Cartago durante los actos de celebración de la Independencia, la expresión provocó indignación, risas, memes y comentarios de toda naturaleza.

Podríamos quedarnos allí. Podríamos responder a la burla con otra burla, fabricar el meme correspondiente y continuar la interminable batalla de las redes sociales.

Pero también podemos hacer algo diferente.

Podemos queerizar el lero lero.

Queerizar, en este caso, significa tomar aquello que pretendía ridiculizar, desplazarlo de su lugar original y devolverlo convertido en pregunta. Quitarle a la burla su capacidad de humillar y utilizarla para mirar críticamente las relaciones de poder que hicieron posible aquella escena.

Entonces el “lero lero” deja de ser una simple ocurrencia presidencial y comienza a preguntarnos cosas.

¿Cuándo dejamos de escucharnos?

La escena es sencilla.

Un ciudadano interpela a una autoridad pública. Pregunta por qué debe presentar su identificación para ingresar a un espacio donde se desarrolla una celebración nacional. La respuesta termina convertida en sarcasmo.

Podemos discutir si la pregunta era adecuada, si el ciudadano estaba molesto, si existían razones de seguridad para los controles o quién había tomado la decisión.

Pero queda una cuestión anterior a todas ellas:

¿qué sucede con la conversación democrática cuando quien pregunta deja de ser interlocutor y se convierte en objeto de burla?

La pregunta importa porque el episodio no ocurrió aisladamente.

Llegó después de meses de enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y otras instituciones, cuestionamientos al Poder Judicial, conflictos presupuestarios, acusaciones cruzadas, manifestaciones, discursos sobre seguridad, criminalidad y enemigos políticos.

Y ocurrió precisamente durante la celebración de la Independencia.

La fotografía de Cartago

Quizá la imagen más poderosa de aquella noche no sea ninguna declaración.

Es una valla.

De un lado estaban autoridades y simpatizantes gubernamentales dentro de la Plaza Mayor. Del otro, manifestantes contrarios al Gobierno que habían participado en la llamada faroleada por la democracia.

Hubo policías, controles, revisiones y restricciones de acceso.

También hubo autobuses que trasladaron simpatizantes gubernamentales desde diferentes regiones del país y distribución de alimentos, capas y banderas.

Las redes hicieron inmediatamente su trabajo y apareció uno de esos productos inevitables del humor político costarricense: el “escuadrón arroz con pollo”.

Podemos reírnos.

Pero después de la risa queda la fotografía:

unos adentro, otros afuera y una valla en medio.

No necesitamos afirmar que alguien diseñó deliberadamente aquella imagen para reconocer su enorme potencia simbólica.

Era Cartago.

Era la Plaza Mayor.

Era la Antorcha.

Era la víspera del 15 de septiembre.

Era una celebración que supuestamente nos recordaba aquello que compartimos.

Y aparecimos separados físicamente.

La escenografía del poder

Hay otro elemento que merece atención.

La política no solamente habla.

También se viste, camina, gesticula, organiza espacios, construye escenarios y produce imágenes.

Erlin Rojas llamó recientemente la atención sobre la vestimenta presidencial y recuperó una provocadora categoría contemporánea: el fascismo-core. Partiendo de la conocida reflexión de Walter Benjamin sobre la estetización de la política, la categoría permite preguntarnos cómo determinadas imágenes de autoridad, disciplina, seguridad y orden pueden circular culturalmente antes incluso de convertirse en formulaciones ideológicas explícitas.

Conviene ser prudentes.

Una capa azul no convierte a nadie en fascista.

Un despliegue policial tampoco demuestra por sí mismo la existencia de un régimen autoritario.

Y atribuir intenciones políticas precisas a una elección de vestuario sin evidencia sería sustituir análisis por especulación.

Pero observar la escena completa sí resulta legítimo.

Vestimenta presidencial austera. Policía. Vallas. Controles. Autoridades protegidas. Símbolos patrios. Discursos sobre seguridad. Ciudadanos separados.

El objeto de análisis deja entonces de ser una prenda.

Es la escenografía del poder.

La pedagogía de la excepcionalidad

Durante los últimos meses hemos utilizado una expresión para intentar comprender algunos de estos acontecimientos: pedagogía de la excepcionalidad.

No significa que Costa Rica viva necesariamente bajo un régimen de excepción.

Significa algo más sencillo y quizá más difícil de percibir: la posibilidad de que determinadas prácticas inicialmente extraordinarias vayan incorporándose paulatinamente a nuestra experiencia cotidiana.

Primero sorprenden.

Después se repiten.

Finalmente dejan de sorprender.

La pedagogía puede operar mediante discursos: inseguridad, amenazas, enemigos, crisis.

Puede materializarse mediante prácticas: escoltas, barreras, controles, dispositivos policiales.

Y ahora advertimos una tercera dimensión:

la estética.

También aprendemos mediante imágenes.

Aprendemos cómo luce la autoridad.

Cómo luce el peligro.

Quién debe ser protegido.

Quién debe ser vigilado.

Quién ocupa el centro.

Quién permanece afuera.

Pero aquí aparece una cuarta dimensión todavía más preocupante:

aprender quién merece ser escuchado.

Cuando al adversario político se le responde mediante la ridiculización, la lección puede ser sencilla: con determinadas personas ya no hace falta discutir.

Basta reírse.

Pero cuidado: el miedo también puede enseñarse desde la oposición

Aquí necesitamos detenernos.

Sería demasiado cómodo observar exclusivamente al Gobierno.

Durante meses, sectores opositores han advertido sobre autoritarismo, deterioro institucional, amenazas a la división de poderes y eventualmente tendencias fascistas.

Algunas advertencias se apoyan en acontecimientos concretos que merecen escrutinio.

Pero también debemos preguntarnos qué ocurre cuando cada nuevo acontecimiento es interpretado como confirmación definitiva de que la democracia está a punto de desaparecer.

Una hipótesis que explica absolutamente todo corre el riesgo de volverse imposible de refutar.

Si el Gobierno confronta, confirma el autoritarismo.

Si retrocede, fue porque la resistencia lo obligó.

Si aumenta la seguridad, confirma la excepcionalidad.

Si modera el discurso, podría interpretarse como estrategia.

Entonces debemos hacernos una pregunta incómoda:

¿qué evidencia nos haría cambiar de opinión?

La pregunta vale para todos.

También para nosotros.

Nosotros también sentimos el miedo

Esta reflexión no nace desde una supuesta neutralidad exterior.

Quienes observamos críticamente estos acontecimientos también podemos experimentar indignación, cansancio y temor.

Después de Cartago resulta comprensible que algunas personas piensen:

“Hasta aquí. Hay que hacer algo más fuerte”.

Pero precisamente ahí debemos observarnos.

Porque del otro lado puede estar ocurriendo exactamente el mismo proceso.

Algunos simpatizantes gubernamentales consideran que el Gobierno intenta transformar el país y que determinados sectores institucionales y políticos impiden hacerlo.

En redes sociales aparecen entonces palabras como “antipatriotas”, “traidores”, “zurdos” o “enemigos”.

Mientras tanto, desde sectores opositores aparecen “fascistas”, “dictadores” y otras categorías igualmente absolutas.

Las posiciones son distintas y sus fundamentos deben examinarse por separado. Pero pueden producir una emoción semejante:

miedo al otro.

Y cuando cada grupo comienza a considerar al otro una amenaza existencial, la política cambia.

Ya no discutimos sobre cuál Costa Rica queremos.

Comenzamos a discutir sobre quién tiene derecho a pertenecer a Costa Rica.

La ternera

Existe una expresión popular bastante menos académica que quizá explique mejor el problema:

tanto se le jala el rabo a la ternera que termina pateando.

Y cuando patea, poco importa hacia dónde.

Patea.

Una sociedad sometida permanentemente a tensión puede llegar a un punto donde un acontecimiento relativamente pequeño produzca consecuencias enormes.

Una provocación.

Una detención.

Un empujón.

Una actuación policial equivocada.

Una imagen difundida fuera de contexto.

Un video viral.

Después cada grupo podría decir:

“¿Ven? Nosotros teníamos razón”.

Y atribuir al otro toda responsabilidad.

Por eso quizá deberíamos preguntarnos si la principal amenaza inmediata no reside únicamente en determinadas acciones gubernamentales, sino también en la pérdida progresiva de nuestra capacidad colectiva para procesar democráticamente el conflicto.

¿Se rompió la excepcionalidad costarricense?

Durante décadas nos contamos una historia.

Costa Rica era diferente.

La Suiza centroamericana.

El país sin ejército.

El país del diálogo.

El país donde los conflictos se resolvían institucionalmente.

Esa representación siempre fue parcialmente mítica. Nuestra historia contiene desigualdad, exclusión, violencia y enfrentamientos sociales.

Pero los mitos nacionales también cumplen funciones sociales.

Quizá lo que se está quebrando no sea necesariamente la democracia costarricense, sino la representación que teníamos de nosotros mismos.

Nos miramos y ya no reconocemos aquella fotografía.

El 14 de septiembre Cartago ofreció otra:

dos grupos de costarricenses separados por una valla.

Y al día siguiente, durante otra ceremonia de Independencia, volvimos a observar enfrentamientos verbales entre autoridades nacionales y municipales.

Algo está ocurriendo.

Reconocerlo no exige anunciar una dictadura.

Pero negarlo tampoco parece sensato.

¿Pacifismo o blandenguería?

Entonces aparece otra vieja pregunta costarricense.

¿Nuestro pacifismo constituye una fortaleza democrática o simplemente hemos aprendido a soportarlo todo?

Probablemente pueda ser ambas cosas.

Existe un pacifismo que significa:

“Mejor no meterse”.

Eso puede convertirse en pasividad.

Pero existe otro:

“Estoy profundamente en desacuerdo con usted, protestaré contra usted y utilizaré todos los mecanismos democráticos disponibles, pero no necesito destruirlo para hacerlo”.

Eso no es debilidad.

Es una forma exigente de fortaleza democrática.

Protestar no contradice la paz.

Fiscalizar tampoco.

Denunciar abusos no destruye la convivencia.

Recurrir ante tribunales, organizarse, marchar, investigar, escribir, cuestionar y exigir explicaciones forman parte de una democracia viva.

La pregunta es cómo hacerlo sin reproducir aquello mismo que denunciamos.

Quizá no necesitamos unidad

Durante mucho tiempo hemos repetido otra expresión hermosa:

unidad en la diversidad.

Pero quizá estamos pidiéndole demasiado a la democracia.

No necesitamos estar unidos.

No necesitamos pensar parecido.

Ni siquiera necesitamos caernos bien.

Podemos sostener proyectos de país profundamente incompatibles.

Lo indispensable es algo anterior:

reconocimiento mutuo de legitimidad.

Yo acepto que usted pertenece legítimamente a esta comunidad política aunque quiera una Costa Rica distinta de la que deseo.

Y usted reconoce exactamente lo mismo en mí.

Mientras eso exista, tenemos adversarios.

Cuando desaparece, comenzamos a fabricar enemigos.

Quitar la valla

Al principio parecía sencillo decir:

hay que quitar la valla.

Ahora sabemos que no basta.

Primero debemos preguntarnos si quienes están a ambos lados desean quitarla.

Porque ninguna convivencia democrática puede reconstruirse unilateralmente.

Tampoco significa tolerarlo todo.

Diálogo no significa sometimiento.

Pacifismo no significa pasividad.

Pluralismo no significa aceptar la destrucción del pluralismo.

Esperanza no significa ingenuidad.

Quizá necesitamos algo bastante más difícil:

vigilancia democrática sin pánico; resistencia sin odio; movilización sin violencia; denuncia sin exageración; esperanza sin ingenuidad.

No porque exista una vía correcta perfectamente trazada.

Precisamente porque no existe.

Volvamos al “lero lero”

Y entonces regresamos al comienzo.

Lero, lero, calzón de cuero.

Queericemos la frase.

Quitemos al insulto su capacidad de cerrar la conversación y obliguémoslo a abrirla.

Que ya no signifique:

“No merezco responderle”.

Que nos obligue, por el contrario, a preguntar:

¿cuándo dejamos de escucharnos?

¿En qué momento convertimos al adversario en enemigo?

¿Qué estamos aprendiendo a considerar normal?

¿Qué límites democráticos no estamos dispuestos a abandonar?

¿Qué tendría que ocurrir para que cambiáramos nuestra interpretación de los acontecimientos?

¿Podemos protestar sin odiarnos?

¿Podemos defender nuestras instituciones sin convertir el miedo en nuestra principal herramienta política?

¿Podemos disentir radicalmente y continuar reconociéndonos como costarricenses igualmente legítimos?

Quizá la democracia no dependa de encontrar respuestas idénticas.

Tal vez dependa de conservar el espacio donde todavía podamos formularnos juntos esas preguntas.

Porque el verdadero problema no comenzará cuando desaparezca la valla de la Plaza Mayor.

Comenzará si algún día descubrimos que la valla ya no necesita estar allí porque la llevamos instalada dentro de nosotros.

Y entonces ningún “lero lero” tendrá gracia.

«No tengamos miedo de hablar”: Óscar Aguilar Bulgarelli vincula la doctrina social cristiana con la crítica a la “dictadura fascista”

Óscar Aguilar Bulgarelli reivindica principios de justicia social y advierte sobre riesgos para la libertad y la democracia. El historiador y analista político Óscar Aguilar Bulgarelli difundió un nuevo video en el que propone reflexionar sobre seis principios vinculados con los derechos humanos, el bien común, el papel del poder público, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y el trabajo.

Aguilar Bulgarelli invita a las personas a valorar si están de acuerdo con esos planteamientos.

Derechos humanos y dignidad

El primer principio presentado por el historiador afirma que los derechos humanos son inviolables porque son inherentes a la persona y a su dignidad. Por esa razón, señala, deben entenderse como universales e inviolables.

A partir de este punto, Aguilar Bulgarelli plantea que el reconocimiento de la dignidad humana debe constituir un fundamento esencial de la vida social y política.

El bien común frente al egoísmo

El segundo principio se refiere al bien común. El analista sostiene que este exige salir del pequeño mundo de los intereses propios y comprometerse, dentro de las posibilidades de cada persona, con el bienestar colectivo.

Según expone, no es suficiente buscar únicamente el progreso individual y asumir que ello beneficiará automáticamente al conjunto de la sociedad. Considera que desentenderse de las necesidades de las demás personas constituye una forma de egoísmo.

Para Aguilar Bulgarelli, el bien común y la promoción de la vida deben entenderse como valores no negociables.

El poder público y la protección de las personas más débiles

El tercer planteamiento se relaciona con el papel del poder público. Aguilar Bulgarelli sostiene que este tiene la tarea de armonizar con justicia los distintos intereses presentes en la sociedad y buscar un equilibrio entre los bienes particulares y los bienes colectivos.

Agrega que esa responsabilidad debe ejercerse sin dejar atrás a las personas más débiles.

Los bienes de la tierra y su destino universal

Otro de los principios expuestos señala que los bienes de la tierra han sido dados a toda la familia humana para sostener la vida de las generaciones presentes y futuras.

Aguilar Bulgarelli reconoce el derecho a la propiedad privada, pero afirma que este debe estar subordinado al destino universal de los bienes.

Desde esta perspectiva, plantea que toda persona tiene un derecho originario al uso de los recursos necesarios para la vida y que la propiedad no puede entenderse al margen de su función social.

Subsidiariedad, ciudadanía y solidaridad

El historiador también se refiere al principio de subsidiariedad. Explica que ni las personas ni las familias deben ser absorbidas por el Estado y que deben poder actuar libremente, en la medida de lo posible, sin causar daño al bien común.

A su juicio, este principio requiere un estilo de corresponsabilidad en el cual el Estado valore la iniciativa ciudadana y la sociedad civil sea capaz de generar vínculos y activar energías al servicio del bien común.

Aguilar Bulgarelli vincula esta idea directamente con la solidaridad.

El trabajo como expresión de dignidad

El último de los principios presentados se refiere al trabajo. El analista sostiene que este no debe verse como un simple instrumento, sino como una actividad que expresa y acrecienta la dignidad humana.

Advierte que esta preocupación cobra mayor importancia en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial, debido a que la innovación suele utilizarse principalmente para reducir costos y aumentar beneficios.

Según afirma, esta dinámica ya está produciendo nuevas formas de precariedad y desigualdad en numerosos sectores.

“Bienvenidos a la izquierda”

Después de exponer los seis principios, Aguilar Bulgarelli pregunta a las personas si están de acuerdo con ellos y, suponiendo una respuesta afirmativa, les dice: “bienvenidos a la izquierda”.

Inmediatamente aclara que los principios mencionados forman parte de lo que identifica como doctrina social cristiana y sostiene que, cuando ideas semejantes se expresan fuera de ese marco, algunas personas reaccionan calificándolas de comunistas.

El historiador critica lo que considera una falta de conocimiento sobre la tradición social cristiana y afirma que los principios de justicia social, trabajo, bien común, solidaridad y uso de los recursos naturales forman parte de esa doctrina.

Asimismo, cuestiona a quienes se definen como socialcristianos, pero, según su criterio, se han acercado a posiciones conservadoras o al “capitalismo salvaje”.

Una defensa de la libertad de pensamiento

Aguilar Bulgarelli sostiene que uno de los mayores peligros de la sociedad actual es tener miedo de decir las cosas.

Como ejemplo, relata que observó una publicación educativa para noveno año en la que el concepto de liderazgo aparecía acompañado por una fotografía del ministro Rodrigo Chaves.

El historiador cuestiona esa selección y afirma que existen otras figuras históricas nacionales que podrían haberse utilizado para representar el liderazgo.

A partir de ese ejemplo, advierte sobre lo que considera señales preocupantes para la democracia y califica la situación como propia de una “dictadura fascista”.

También critica lo que describe como restricciones para que el profesorado hable libremente y sostiene que algunos medios de difusión han ido cayendo bajo la influencia del poder político.

Justicia social, solidaridad y distribución de la riqueza

En la parte final de su intervención, Aguilar Bulgarelli reafirma que las ideas expuestas corresponden, según su lectura, a principios socialcristianos.

Menciona el derecho al trabajo, el bien común, la solidaridad y la obligación de superar el egoísmo para compartir los bienes disponibles.

Sostiene que el trabajo no debe convertirse en una fuente de explotación, sino en un medio para compartir la riqueza.

También afirma que la empresa privada es necesaria y fundamental, pero considera que no debe servir únicamente para enriquecer a unas pocas personas, sino para contribuir a una distribución más justa de la riqueza.

Críticas al rumbo económico y político

Aguilar Bulgarelli afirma que Costa Rica atraviesa una situación de caos y menciona como preocupación un posible aumento del IVA.

Cuestiona el discurso sobre la denominada “economía jaguar” y sostiene que no ha beneficiado a la mayoría de la población, sino a sectores que, según su criterio, se han enriquecido a costa de las personas con menores recursos.

El historiador concluye invitando a no temer que estas ideas sean calificadas como izquierdistas y afirma que no se trata de una adhesión ideológica, sino de una defensa de la justicia.

Su mensaje final es una advertencia:

“Si perdemos la justicia, perdemos el país.”

Aguilar Bulgarelli cierra llamando a pensar, meditar y no dejarse engañar.

Óscar Aguilar Bulgarelli cuestiona proyecto sobre nombramiento del fiscal general y pregunta: «¿Dónde está la plata?»

El historiador y analista político Óscar Aguilar Bulgarelli difundió un video en el que cuestiona recientes iniciativas y decisiones del Gobierno y plantea interrogantes sobre el manejo de las finanzas públicas, la independencia institucional y el uso de los recursos del Estado.

En su intervención, Aguilar Bulgarelli inicia refiriéndose al proyecto de ley presentado por la diputada Marta Esquivel para modificar el mecanismo de nombramiento de la persona que ocupe la Fiscalía General de la República.

Según el historiador, la propuesta implicaría trasladar esa competencia desde la Corte Suprema de Justicia hacia la Asamblea Legislativa, lo que, a su juicio, vulneraría el principio de división de poderes.

El analista sostiene que el proyecto responde al interés de favorecer a personas que enfrentan investigaciones judiciales y afirma que la iniciativa requiere 38 votos para ser aprobada, por lo que hizo un llamado a diversas fracciones legislativas para que no respalden la reforma.

Cuestionamientos sobre el manejo de recursos públicos

En una segunda parte de su análisis, Aguilar Bulgarelli comenta las recientes declaraciones del ministro de Hacienda, Nogui Acosta, acerca de la necesidad de adoptar medidas de contención del gasto público.

Frente a ello, el historiador expone una serie de decisiones gubernamentales que, según su criterio, explican la situación fiscal y contradicen el argumento de que no existen recursos suficientes.

Entre ellas menciona:

  • la reducción de impuestos aplicada a importaciones de arroz, que —según afirma— benefició a un reducido grupo de importadores;

  • modificaciones en la forma de calcular los impuestos para vehículos de lujo;

  • la contratación de una empresa extranjera para impartir cursos virtuales de inglés;

  • los recursos destinados a publicidad gubernamental;

  • y pagos efectuados a un programa de comunicación que, según sostiene, favorece la imagen del Gobierno.

Aguilar Bulgarelli presenta estas cifras para cuestionar las prioridades del gasto público y plantea que, antes de solicitar sacrificios a la ciudadanía, corresponde explicar el destino de esos recursos.

Críticas a la reducción de recursos para seguridad y educación

El historiador también critica la decisión de no girar recursos destinados al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y al Ministerio Público, al considerar que ello afecta la capacidad institucional para enfrentar la delincuencia.

Asimismo, cuestiona la evolución de la deuda del Estado con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y sostiene que durante la actual administración aumentó el monto adeudado a la institución.

En materia educativa, afirma que el presupuesto destinado a educación se redujo respecto del porcentaje establecido constitucionalmente, situación que, según indica, repercute en el deterioro de la infraestructura educativa.

Crítica al discurso de la «economía jaguar»

Otro de los temas abordados es el uso de la expresión «economía jaguar», utilizada por el Gobierno para destacar el desempeño económico del país.

Aguilar Bulgarelli sostiene que dicha caracterización fue presentada como un reconocimiento internacional de mayor alcance del que realmente tuvo y considera que la situación fiscal actual contradice ese discurso.

En ese contexto, cuestiona los anuncios de que no habría aumentos salariales para el sector público y afirma que las políticas aplicadas durante los últimos años no produjeron los resultados prometidos.

«¿Dónde está la plata?»

En el cierre de su intervención, el historiador compara la situación costarricense con declaraciones realizadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele sobre el manejo de los recursos públicos.

A partir de esa comparación, dirige una pregunta al presidente Rodrigo Chaves:

«¿Dónde diablos está la plata?»

Con esa interrogante concluye su análisis, señalando que, a su juicio, corresponde al Gobierno explicar el destino de los recursos públicos y las razones por las cuales, pese a las medidas adoptadas durante los últimos años, se afirma ahora que el Estado enfrenta limitaciones financieras.

Autoritarismo o democracia: panel analizará el papel de las instituciones autónomas y las garantías sociales

El programa Alternativas realizará el próximo 19 de junio de 2026 un panel dedicado a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las instituciones democráticas, las garantías sociales y las instituciones autónomas en el contexto de los cambios políticos y económicos contemporáneos.

La discusión partirá de una pregunta central planteada por la convocatoria: ¿cómo enfrentar el plan de los grupos de poder encabezados por Estados Unidos para eliminar los Estados nacionales? Según el texto de presentación del programa, una de las principales fortalezas para enfrentar esos procesos ha sido la existencia de las instituciones autónomas y las garantías sociales, las cuales continúan actuando como contrapesos frente a una arremetida autoritaria de intereses imperiales y transnacionales.

Bajo el eje temático “Autoritarismo o democracia”, el panel reunirá a cuatro personas invitadas con experiencia en ámbitos académicos, políticos, sociales y periodísticos.

Participarán:

  • Manuel Delgado Cascante, filósofo y periodista.

  • Paulino Madrigal Rodríguez, abogado, asesor legislativo, exregidor municipal y excandidato a diputado por Heredia.

  • Patricia Mora Castellanos, socióloga, docente de la Universidad de Costa Rica, exdiputada (2014-2018), exministra del INAMU (2018-2020) y presidenta del Frente Amplio.

  • Cecilia Jiménez Arce, máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Autónoma de México, licenciada en Sociología y Trabajo Social por la UCR, presidenta y fundadora de ACODEHU, fundadora de varios sindicatos y participante en la inscripción del Frente Popular.

La actividad forma parte de la programación del espacio Alternativas, iniciativa del Colectivo Reflexión-Acción, y será transmitida en vivo el 19 de junio de 2026 a las 18:00 horas (-6 UTC) a través de Facebook Live, YouTube y Spotify.

La transmisión también contará con la difusión de las emisoras amigas Radio Guanacaste 106.1 FM, Radio Soberanía, Radio Revolución, 506 Ondas Alajuelita y Radio Voces Libertarias.

El panel propone un análisis sobre la vigencia de las instituciones públicas, la democracia, los derechos sociales y los desafíos políticos que enfrenta Costa Rica en el contexto regional e internacional.

Selección final de 10 etiquetas:

Ana Cecilia Jiménez: las etiquetas ideológicas funcionan como mecanismos de descalificación y “macartización” política

En el marco del programa Alternativas, realizado recientemente bajo el tema “Más allá de las etiquetas: el lenguaje ideológico que oculta la desigualdad y la acumulación de riqueza en el sistema capitalista”, la socióloga, trabajadora social y presidenta de ACODEHU Ana Cecilia Jiménez Arce presentó una reflexión crítica sobre el uso de etiquetas ideológicas como instrumentos de descalificación política y construcción de discursos de odio.

El texto desarrollado por la autora, titulado “Estereotipos, etiquetas, el macartismo ideológico”, analiza cómo determinados conceptos y símbolos políticos son utilizados desde estructuras de poder mediático, político e ideológico para simplificar, estigmatizar y desacreditar a personas, movimientos sociales y corrientes de pensamiento.

Jiménez parte de una referencia al discurso del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una cumbre de líderes progresistas realizada en Barcelona el 18 de abril de 2026. Allí, Sánchez reivindicó públicamente términos utilizados históricamente de forma peyorativa contra sectores progresistas, feministas, ecologistas o de izquierda.

La autora rescata especialmente la frase:

“Nunca te avergüences de tus ideales… el mundo necesita más gente como tú”.

A partir de ese punto, sostiene que las etiquetas ideológicas funcionan frecuentemente como mecanismos de “desdibujamiento del otro”, orientados a desacreditar adversarios políticos y construir imaginarios de amenaza social.

El documento plantea que expresiones como “zurdo”, “rojo”, “progre”, “verde” o “comunista” adquieren significados específicos dependiendo del contexto histórico y cultural donde son utilizadas. Según Jiménez, estas palabras dejan de ser simples categorías descriptivas y pasan a convertirse en instrumentos de confrontación política y exclusión simbólica.

En su análisis, la autora afirma que la prensa mediática y los sectores de ultraderecha utilizan frecuentemente discursos de odio y estrategias de simplificación ideológica para generar confrontación social y legitimar posiciones autoritarias.

Como ejemplo, menciona declaraciones y discursos políticos recientes en Costa Rica y América Latina, vinculados con la idea de “limpiar de comunistas” determinados espacios sociales o institucionales.

Jiménez sostiene que las etiquetas operan como “mapas simbólicos” cargados de contenido histórico, religioso, cultural e ideológico. Bajo ciertas condiciones políticas, afirma, esas etiquetas son utilizadas para menospreciar, deslegitimar y generar ambientes de agresividad irracional contra personas o colectivos.

El texto también analiza ejemplos históricos relacionados con el color rojo asociado al comunismo, la revolución y la amenaza durante la Guerra Fría, así como el uso del color verde para referirse a movimientos ecologistas, frecuentemente descalificados desde posiciones desarrollistas o extractivistas.

En esa línea, la autora cita al lingüista y analista político Noam Chomsky, señalando que el problema surge cuando las etiquetas “congelan significados” y reducen realidades políticas complejas a categorías simplificadas.

Jiménez concluye que las etiquetas, utilizadas desde grupos de poder en contextos históricos determinados, suelen asociarse a memorias de violencia política y mecanismos de persecución ideológica.

El documento cierra con una reflexión sobre las funciones simbólicas y prácticas de las etiquetas políticas, entre ellas la identificación rápida, la construcción de identidad colectiva, la simplificación mediática y la movilización emocional.

Como anexo, la autora incorpora además un comentario crítico sobre las tensiones entre el expresidente Miguel Ángel Rodríguez y el expresidente Rodrigo Chaves respecto al Poder Judicial, utilizando ambos casos para contrastar actitudes frente a la institucionalidad democrática y la rendición de cuentas.

La participación de Ana Cecilia Jiménez formó parte del espacio de análisis impulsado por Alternativas, dedicado a discutir el lenguaje ideológico y las formas discursivas utilizadas para ocultar desigualdades estructurales y procesos de acumulación de riqueza en el sistema capitalista.

Conferencia sobre el rumbo político de Costa Rica bajo la administración Fernández Delgado

El Programa de Posgrado en Sociología de la Universidad de Costa Rica realizó la conferencia “Entre continuidad y ruptura: ¿Hacia dónde se encamina Costa Rica con la administración Fernández Delgado?”, un espacio de análisis de coyuntura nacional.

La actividad se llevó a cabo el jueves 14 de mayo de 2026 a las 5:30 p.m., en modalidad presencial, en la Sala Multimedia, piso 1, Torre C de la Facultad de Ciencias Sociales, en la Ciudad de la Investigación de la UCR. Puede verla en YouTube (enlace al final de la nota).

La conferencia contó con la participación de:

  • Randall Blanco Lizano, profesor jubilado de la Escuela de Sociología y exdirector del Posgrado Centroamericano en Sociología de la UCR.
  • Viviana Guerrero Chacón, filósofa y politóloga por la UCR, docente de la Escuela de Filosofía e investigadora del Centro de Investigaciones en Estudios de la Mujer (CIEM-UCR).

La moderación estuvo a cargo de Nancy Piedra Guillén, directora del Posgrado Centroamericano en Sociología y profesora-investigadora de la Escuela de Sociología de la UCR.

La actividad fue organizada por el Sistema de Estudios de Posgrado, el Programa de Posgrado en Sociología y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica.

Programa Alternativas analizará el lenguaje ideológico que oculta la desigualdad y la acumulación de riqueza

El programa Alternativas realizará una transmisión especial el próximo 15 de mayo de 2026 a las 18:00 horas (-6 UTC), dedicada a reflexionar sobre el papel del lenguaje ideológico en la legitimación de la desigualdad y la acumulación de riqueza en el sistema capitalista.

La actividad llevará como eje de discusión la idea de que términos como “socialista”, “comunista” o “izquierdista” son utilizados con frecuencia para desacreditar acciones o propuestas críticas del sistema capitalista, funcionando además como una “cortina de humo” que invisibiliza las desigualdades estructurales y el afán permanente de acumulación de ganancia.

El panel invitado estará integrado por:

  • Cecilia Jiménez Arce, máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México, licenciada en Sociología y Trabajo Social por la Universidad de Costa Rica, presidenta y fundadora de ACODEHU. Ha formado parte de la inscripción del Frente Popular.

  • Alexander Cortés Campos, profesor universitario, máster en Antropología por la UCR, licenciado en Administración Educativa y en Teología, con énfasis en Enseñanza de la Religión y Filosofía. Cuenta con estudios universitarios en Sociología, Historia y Comunicación.

  • Luis Paulino Vargas Solís, economista, profesor universitario jubilado e investigador, autor de libros y artículos.

  • Oscar Madrigal Jiménez, abogado y analista político.

La transmisión se realizará en vivo a través de Facebook Live, YouTube y Spotify.

Asimismo, el programa cuenta con el respaldo de emisoras amigas como Guanacaste 106.1 FM, Radio Soberanía, Radio Revolución y Radio 97.3 FM Voces Libertarias. También se indicó que las retransmisiones por 506 Ondas de Alajuelita se realizan los sábados a las 18:00 horas (-6 UTC).

El 8 de mayo del 2026, el giro a la derecha

German Masís Morales

El 8 de mayo del 2026 será recordado como la fecha del ascenso de un gobierno de derecha desde la II República, un gobierno neoliberal y conservador en todos los ámbitos social, político, económico e ideológico.

Las condiciones están dadas en este momento con la elección del directorio legislativo y del gabinete. Pero ¿adónde se engendró esta deriva neoliberal-conservadora? Pues ni más ni menos en el gobierno de Carlos Alvarado, que no sólo fue neoliberal en el desarrollo de la política económica, sino que trajo a Rodrigo Chaves para el cargo de ministro de Hacienda e impulsó algunas leyes claves como la reforma fiscal, la ley de empleo público y otras en las que se sustentó la política económica de los últimos 4 años.

Igualmente, a nivel de la política social se iniciaron los ajustes en la inversión social, el presupuesto para la educación, en la vivienda, el congelamiento de los salarios del sector público y de las pensiones, y el crecimiento progresivo de la deuda pública.

En los últimos 4 años la política económica y social sólo ha profundizado algunas de las tendencias observadas en el período anterior, que en el momento actual amenazan con consolidarse como políticas neoliberales y conservadoras que van a procurar severas restricciones fiscales y financieras para algunos sectores, como los que reciben recursos, transferencias o remuneraciones del Estado, como la Caja Costarricense de Seguro Social, las universidades, los empleados públicos, los pensionados, la vivienda social, las becas estudiantiles, las ayudas sociales del IMAS y las comunales.

Por su parte, existe toda una estrategia de captación de recursos de deuda interna y externa gracias a la intervención en el BCIE, la relación fuerte con el BID y el BM y, al nivel interno, la captación de los excedentes de las instituciones, como los bancos, el INS y los fondos locales, que garantizará que, junto a los recortes institucionales, el gobierno tendrá recursos crecientes para la inversión de obra pública, nuevos proyectos como la Ciudad Gobierno y la marina de Limón, para lo que encontraron el portillo adecuado en la ley y la Comisión de Emergencias, y en el proyecto PROERI, mediante los que realizan obras sin los controles de la Contraloría.

Todo lo anterior se integra a la estrategia de atracción de inversión extranjera, que atrae ingentes recursos ligados al modelo económico de servicios y alta tecnología, que seguirá profundizándose con la ampliación y creación de nuevos parques industriales, en tanto la industria nacional del sector productivo, la agricultura nacional y, en parte, el turismo, que han dejado de ser prioritarios, son abandonados a su suerte.

Mientras que el comercio y la importación se siguen favoreciendo con la apreciación del colón, así como el pago de la deuda que demanda grandes recursos.

La partida del ajedrez político conservador de derecha se completa con el control de la Asamblea Legislativa, desde donde se fraguará el control del nombramiento de los magistrados y posteriormente de la Corte Suprema de Justicia, que también facilitará controlar los nombramientos del fiscal general, de la Contraloría y de la Defensoría de los Habitantes, los puestos incómodos.

A cuya partida ganadora se sumará el control de muchas de las alcaldías del país, labor que se efectuó con éxito a lo largo de los últimos 4 años.

La pera en el pastel conservador vendrá del control de las instituciones de seguridad y de la DIS, entidades que no sólo profundizarán la seguridad del Estado, sino también la persecución de los opositores y la represión de las luchas sociales.

Los rasgos mencionados se articulan perfectamente a la visión que Hinkelammert nos anunciara en la década de los 80 como el fenómeno de la “nueva derecha”, con el abandono de todo intento de coexistencia del mercado y del Estado, y la instauración del totalitarismo de mercado, en la que la libertad, la sociedad y la vida humana sólo pueden tener sentido y existir dentro de los límites que establece la sociedad perfecta del mercado (Molina, C., 2025).

En un análisis del economista Joseph Stiglitz (2016), éste afirma que los gobiernos de derecha siguen una misma fórmula en todo el mundo hacia la liberalización económica, reducción del Estado y restricción de derechos.

De tal manera que las políticas anunciadas por la nueva presidenta y su primer ministro, en términos de reforma del Estado, eliminación de instituciones, venta de activos estatales y restricción del gasto social, responderán a una orientación neoliberal y conservadora que no admitirá dudas. Es lo que se viene a partir de esta fecha.

Cuatro años de odio y de revancha

German Masís

La Administración Chaves está a punto de concluir y, para quien ha seguido de cerca su gobierno, resulta evidente que han sido cuatro años de odio y de revancha contra algunos sectores, grupos, personas y territorios, mientras ha gobernado para unos pocos sectores, quienes lo llevaron al poder y los que han sido sus aliados.

Pero tratemos de escudriñar las razones de su odio y su revancha hacia Liberación Nacional, hacia las universidades públicas, el CONARE, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría, la Caja del Seguro Social, el ICE, el INS, los bancos estatales y los ministerios de Educación, Salud y Obras Públicas; los empleados públicos, los sindicatos, los pensionados, los agricultores, los ambientalistas, las feministas y otras minorías; los medios de comunicación La Nación, CR Hoy y Canal 7, y a nivel territorial, la provincia de Cartago y la Gran Área Metropolitana.

En algunos casos parece claro el origen de su rechazo o resentimiento, como con el partido Liberación Nacional, que gobernó muchos años y en cuyos gobiernos su padre trabajó como empleado, teniendo que servir a personajes como los Arias Sánchez, los Figueres y otros; hacia las universidades y, en especial, con la Universidad de Costa Rica, por su paso efímero por ella y su frustración de no haber podido graduarse ahí, y el haber tenido que salir a estudiar afuera, parece haberlo marcado.

Por su parte, la Asamblea Legislativa, la Contraloría y algunas instituciones como la Caja, el ICE, el INS, Recope, la banca estatal y el mismo Poder Judicial, que fueron creadas y han sido controladas —a su entender— por el PLN, deben ser “arrebatadas” a la antigua clase política y transformadas.

En este ámbito se ubica la posición confrontativa contra Cartago, baluarte político de Liberación Nacional y de la revolución del 48, y la única provincia en la que perdió las elecciones anteriores y las recientes.

En lo que se refiere al Gobierno central, existen algunos ministerios claves que se afirma han sido manejados por los gobiernos liberacionistas, como el MEP, el MAG, el MINAE y el MOPT, y que también deben ser “rescatados”. Mientras que a los medios de comunicación que lo criticaron en su campaña, como La Nación, Canal 7 y CR Hoy, los convirtió en sus enemigos acérrimos.

En tanto, los empleados públicos y los sindicatos defensores de las personas trabajadoras son, por razones ideológicas, quienes representan la oposición al capital, a los empresarios y a la clase patronal, con la que él se identifica y a la que defiende.

En el caso de los agricultores, la divergencia ha sido con los sectores de pequeña producción y sus organizaciones, ligadas a la producción de granos y hortalizas y concentradas en Guanacaste, la zona norte de Cartago, San Ramón y Zarcero, lugares también asociados a la influencia liberacionista en el pasado.

Otro sector fuertemente asediado ha sido el ambiental y sus organizaciones, asociadas en mucho a los sectores de izquierda y progresistas del FA y el PAC.

Con respecto a los pensionados del magisterio y del sector público, su rechazo parece haber sido promovido por sus cercanos colaboradores, como la diputada Cisneros, que convirtió, desde su pasado periodístico, las pensiones de lujo en una obsesión y en el estigma permanente.

Llama poderosamente la atención la posición con respecto a los bancos estatales, creados también por el PLN y que deben ser “rescatados” por la nueva clase política mediante el control de sus juntas directivas y sus decisiones financieras. Asimismo, el movimiento cooperativo, impulsado por el PLN, ha sido tomado por el gobierno como un sector estratégico.

Un tema particular ha sido el de la Defensoría de los Habitantes y el Estado de la Nación, enemigos encontrados en el camino según el presidente.

Porque esa ha sido la constante de este gobierno: la confrontación con sus enemigos. Han sido cuatro años de un ambiente de odio, revancha y resentimiento que ha afectado nuestra paz social, pero así será recordado este gobierno.

Imagen: https://www.milenio.com/opinion/enrique-toussaint/columna-enrique-toussaint/la-revancha-del-odio

Panel abordará situación de la prensa ante discursos de deslegitimación

El programa radial Alternativas organiza un panel de análisis titulado “La prensa nacional y alternativa: ante la mordaza velada, bajo el estribillo de ‘prensa canalla’”, con el objetivo de reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en el contexto actual y los desafíos que enfrentan frente a discursos que buscan desacreditarlos.

La actividad se realizará el 10 de abril de 2026 a las 6:00 p.m. (-6 UTC) y será transmitida en vivo a través de diversas plataformas digitales, incluyendo Facebook Live, YouTube y Spotify, así como por emisoras aliadas.

Un espacio para el análisis crítico

El panel propone responder preguntas clave como: ¿qué se hace, qué falta y cuáles tareas están pendientes en relación con la defensa de la prensa?, en un contexto donde se han intensificado los cuestionamientos hacia los medios de comunicación, tanto tradicionales como alternativos.

El encuentro busca abrir un espacio de diálogo sobre la libertad de expresión, el rol del periodismo en la democracia y las tensiones existentes entre el poder político y los medios.

Personas panelistas

El panel contará con la participación de:

  • Martín Chinchilla Castro, periodista y comunicador social, ex presidente del Colegio de Periodistas de Costa Rica y excandidato presidencial.

  • Efraín Valverde Moreno, consultor internacional en derechos humanos e investigador socioambiental, con trayectoria en comunicación alternativa.

  • Rafael Ugalde Quirós, abogado, notario y periodista, miembro del Comité Bolivariano de Solidaridad Yamileth López.

  • Martín Rodríguez Espinoza, comunicador y analista político, secretario de comunicación del Partido Vanguardia Popular y director del periódico Libertad y Ecos del 56 TV.

Producción y transmisión

El programa Alternativas es producido por el Colectivo Reflexión-Acción y se transmite desde diciembre de 2023. Para esta actividad contará con el apoyo de emisoras amigas, entre ellas:

  • Radio Guanacaste 106.1 FM

  • Radio Soberanía

  • Radio Revolución

  • 506 Ondas Alajuelita

  • 97.3 FM Voces Libertarias

La actividad está abierta al público mediante sus transmisiones en línea, promoviendo la participación y el debate sobre el presente y futuro de la comunicación en el país.