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Etiqueta: calentamiento global

DE LO HUMANO E INHUMANO EN LA PANDEMIA

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (11)
Tercera época

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Contra toda opinión, presuntamente racional e incluso emotiva, alguna gente (no mucha, probablemente) habría pensado que, ante un peligro tan inminente y cierto de aniquilación para la humanidad entera, o al menos como una amenaza potencial de muerte para los individuos de la especie, como es lo que viene sucediendo en el caso de la presente pandemia del covid 19, lo que hace entrar en pánico a algunos sectores de la población, tendríamos una actitud generalizada ante los desafíos de la lucha cotidiana por la existencia entre los propios seres humanos que implicaría un importante cambio: la posibilidad de que en vez de adoptar, de una manera reiterada, la consabida tonalidad de la feroz lucha por sobrevivir, e ir mucho más allá, acumulando poder y riquezas, se daría algún tipo de impasse que abriría las puertas a la cooperación, la solidaridad y la protección hacia los más desfavorecidos de la fortuna. La verdad es que nada de esto ha ocurrido, y el sólo hecho de mencionar esa posibilidad haría sonreír a muchos, corriendo el riesgo quien así piense de ser tratado cuando menos de ingenuo e inocente, por no mencionar los innumerables epítetos a que tal enunciación podría dar lugar. En síntesis, los límites entre lo racional y lo meramente instintivo no han sido transpuestos, dado que seguimos aferrados a una racionalidad meramente instrumental, aunque acentuada con un importante componente instintivo. El utilitarismo mercantilista viene a ser más poderoso que cualquier otro tipo de consideración, a lo que se añade el llamado altruismo genético que lleva al individuo a proteger únicamente a aquellos que tienen sus mismos genes.

Por otra parte, cabe afirmar que la convivencia entre la especie humana, individual y colectivamente considerada, y el resto de la naturaleza, si damos una mirada ligera al horizonte histórico de nuestro tiempo, se encuentra en muy malos términos. Estamos ante un fatal desencuentro que la mayor parte de las gentes se rehúsan a mirar, o a considerar siquiera.

Buena parte de esta actitud tan generalizada, la de continuar en nuestra cotidianidad cómo si nada estuviera pasando, podría responder a mecanismos de defensa inherentes al ser humano y relativos a la propia estabilidad emocional, pero también a innumerables prejuicios, los que van desde motivaciones “religiosas” o políticas de las más variadas que conducen a rehusar un tratamiento determinado, aunque en otros casos a negar la existencia de una crisis ambiental como la que enfrentamos a escala planetaria, algo que podría estar implicando la lenta consumación de un suicidio colectivo, claro que como un acto del que no se tiene conciencia.

El priorizar el crecimiento económico y el aumento de la producción de bienes y servicios, sin entrar en otro tipo de consideraciones podrían estar llevándonos al abismo, de una manera mucho más acelerada de lo que pudiéramos imaginar. Tal es el caso del llamado calentamiento global y su relación con la intensa deforestación de las décadas más recientes (Bolsonaro y sus amigos en Brasil), la contaminación de los mantos freáticos y del agua de los ríos que amenazan las reservas de este líquido destinadas para el consumo humano presente y futuro. Los tiempos decimonónicos del novelista francés Julio Verne (1828-1905), quien en sus “Veinte mil leguas de viaje submarino”, a través de su personaje el Capitán Nemo, nos hablaba de los inagotables recursos de los mares, son sólo ya un lejano recuerdo.

Las imposibles discusiones entre las más diversas gentes y los encrespamientos de la atmósfera social, cada vez más frecuentes y revestidos de una complejidad creciente a medida que se prolongan la llamada pandemia y sus efectos se tornan más visibles, pero sobre todo porque da la impresión de ser un fenómeno de naturaleza patológica que al parecer llegó para quedarse, con el agravante de que el virus registra numerosas mutaciones lo que hace más complejo producir inmunidad, precisamente por esa condición del tantas veces mencionado agente patógeno.

Convendría recordar al respecto, y a propósito de las discusiones sobre los alcances y posibilidades de la llamada “vacunación”, como un evento que podría no serlo en estricto sentido, algunas consideraciones al respecto del doctor Juan Jaramillo Antillón ( LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS MODERNO Editorial Universidad de Costa Rica San José CR 2000), cuando nos recuerda que “Con el descubrimiento del antibiótico penicilina, el mundo médico se llenó de un optimismo desbordante y llegó a opinar que la era de las infecciones se había acabado y, poco a poco, todas las bacterias patógenas serían destruidas por los nuevos descubrimientos. Olvidaban que las bacterias son los seres vivos más viejos existentes y que conviven con el hombre en su intestino, alimentándose ahí y, a su vez, ayudan a este ser a sobrevivir. Ellas participan en la producción de diferentes elementos esenciales como la vitamina B 12, otras vitaminas y enzimas digestivas para metabolizar alimentos; aparte de combatir bacterias extrañas cuando son ingeridas, colaboran los mecanismos inmunológicos defensivos a nivel linfático de la pared intestinal. Hoy no solo las bacterias no han desaparecido, sino que estas y los virus no responden en muchos casos a los antibióticos. Por otro lado, las bacterias anteriormente susceptibles de destrucción por antibióticos simples se han hecho resistentes como es el caso de los estafilococos, el enterococo, las neisserias, el haemophilus influenzae y otros más; con ello, están provocando gran morbilidad y mortalidad en personas y niños infectados. Posiblemente, la causa fundamental de esto sea el uso abusivo y descuidado de antibióticos, que se emplean para combatir gripes e infecciones simples y, como resultado ello, aparecen las resistencias. Los antibióticos están siendo dados a los animales como los pollos y el ganado de engorde para aumentar su crecimiento, pero, a la vez, al ser ingeridos por las personas están sustancias les crean resistencia o contribuyen a producir alergias” (op.cit p 55). Es decir que la ciencia por un lado ha puesto límites o ha amenazado a los agentes patógenos más diversos, por el otro ha creado resistencia a nuevos tipos de virus, muchos de ellos resultado de las constantes mutaciones que se producen en la naturaleza, razón por la que: “Como corolario de este problema entre seres humanos y bacterias, debemos tener en cuenta que a menos que nos ataquen produciendo enfermedades, debemos tratar de convivir con ellas en nuestro interior y en el ambiente. En este caso, nos usufructúan y nosotros las necesitamos para diversos procesos necesarios para sobrevivir. Lo anterior es un fiel ejemplo de cómo el hombre descubre y crea sustancias salvadoras y a la vez en poco tiempo estas se convierten en un arma de doble filo. De acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta en Estados Unidos, 50 millones, de las 150 millones de recetas hechas para antibióticos en ese país, eran innecesarias y contribuyeron a la aparición de resistencias” (Jaramillo Antillón, op.cit).

Es probable que la solución a la presente crisis sanitaria pase por la vacunación voluntaria, asumida en el sentido de la naturaleza experimental de un procedimiento al que hubo que acudir para evitar mayores males en lo inmediato, dejando de lado las posturas o teorías de la conspiración que no hacen más que agravarla. Seguirá existiendo el problema del acceso de los “no vacunados” a ciertos espacios públicos, y la interminable discusión entre la ética utilitarista de algunos, en este caso los que rechazan ese procedimiento y una que busque ocasionar el menor mal posible, siempre en el entendido de que existe un potencial riesgo de ser afectado por el agente patógeno causante de esta crisis, la primera en la historia de la humanidad con estas dimensiones tan aterradoras.

Donald Trump: Palabras; Joe Biden: Acciones Bélicas

Lic. José A. Amesty R.

  • A pesar de su fama de terrorífico y belicoso, Trump ha sido el único presidente en varias décadas que no ha iniciado una guerra.

Biden tiene una larga carrera política, de apoyo a las guerras de los Estados Unidos, desde la invasión de Irak en 2003, a la prolongada ocupación de Afganistán.

  • Trump, vociferó la creación de un muro en la frontera mexicana, para erradicar la migración.

Biden, durante su campaña política, no hizo ninguna propuesta política concreta, para poner fin a las guerras interminables.

  • Donald, cree que se pueden deportar a 11 millones de inmigrantes. “Están trayendo sus drogas, están trayendo su crimen. Son violadores y algunos, asumo, son buenas personas”.

Biden, apoyó la guerra en Yemen, durante la administración de Obama.

  • Trump, cree que el cambio climático es una mentira.

Biden cuando fue Senador, votó para autorizar la invasión a Irak y propuso dividir Irak en tres regiones separadas, basadas en la identidad étnica y sectaria.

  • Trump, se burla de los inmigrantes y las personas gordas. “Un muro en la frontera con México, nos ahorraría muchísimo dinero”.

Biden está recurriendo a los halcones favorables a las guerras, de la era de Obama para conformar su gabinete actual.

  • Donald, cree que nunca se equivoca.

Joe, actualmente más de un tercio, de su equipo de transición en el Pentágono, tiene como el empleo más reciente, a compañías que son financiadas por la industria armamentística o son directamente parte de esa industria bélica.

  • Trump, cree que le ganaría a China, “¿Cuándo fue la última vez que alguien vio ganarle, digamos, a China, en un acuerdo comercial? Nos matan. Yo le gano a China todo el tiempo. Todo el tiempo”.

Biden, las compañías de las que se nutre, tienen antecedentes comprobados de haber impulsado guerras y nuevos sistemas de armas, como los drones asesinos.

  • Trump, “¿Si Hillary Clinton no puede satisfacer a su esposo, qué la hace pensar que satisfará a EEUU?”.

Biden, con Obama a su lado, intervino en Libia, impulsó la criminal guerra del Yemen, continuó la ocupación de Afganistán, apoyó al golpe de Estado en Honduras.

  • Donald, “Mis dedos son largos y bellos, como se ha documentado muy bien sobre otras partes de mi cuerpo”.

Joe, ahora, se está rodeando del mismo equipo de asesores y consultores, que ayudaron a embarcar a Estados Unidos en guerras sin destino.

  • Trump, “Lo bello de mí es que soy muy rico”.

Biden, fue uno de los cerebros de las políticas que se impusieron en Colombia, como fue el Plan Colombia, y toda la visión contrainsurgente ligada en ese plan.

  • Donald, “Nueva York está congelada y llena de nieve, necesitamos calentamiento global”. “El concepto de calentamiento global, fue creado por y para los chinos, para volver a la industria manufacturera estadounidense no competitiva”.

Joe, durante su gobierno con Obama, proclamó la paz y la democracia, pero detrás de ese mensaje de paz, detrás de ese mensaje de democracia, se impulsaron confrontaciones militares abiertas; a pesar de su mensaje de paz, de su premio de paz, desarrolló confrontaciones militares en todo el mundo.

En resumen, ex funcionarios militares y operativos políticos, señalan que las palabras de Trump, no coinciden con sus acciones, como una de las principales razones por las que los militares acudieron en masa al candidato demócrata; y en sus palabras hay en muchas ocasiones: desconocimiento, racismo, xenofobia, burla, ingenuidad, orgullo, prepotencia, entre otras.

Y en relación a Joe Biden, quien todavía no asume la presidencia, pero sabe de los entretelones (y las cloacas) del imperio, declaró recientemente que, con él al frente, Estados Unidos está “listo para liderar al mundo y no retirarse, para volver a sentarse a la cabeza de la mesa, listo para desafiar a nuestros adversarios…”.

Biden, quizás quiera enmendar su impronta guerrera, anunciando recientemente colocar el combate contra el cambio climático en su agenda de prioridades.

Por esto, quisimos hacer mucho énfasis en el carácter guerrerista de Joe Biden y sin querer justificar a Trump. En lenguaje popular, Trump: bocón, jetón, Biden: de armas tomar.

 

Imagen tomada de la BBC.

ANEP se solidariza con la acción global por el medio ambiente

La crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado actual, pone en riesgo la supervivencia humana y la de un gran número de otras especies y ecosistemas, afectando especialmente a las poblaciones más empobrecidas y vulnerables.

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Crisis Sistémica y Cambio Climático

  • IPCC señala en su reciente informe que se necesitan cambios de gran alcance
  • Experto salvadoreño en Cambio Climático visita Costa Rica

Crisis Sistemica y Cambio Climatico

FECON, 9-10- 2018. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) emitió el pasado 8 de octubre su último informe en el cual asegura que “Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad”.

El informe especial del IPCC sobre el calentamiento global se respalda en más de 6000 referencias de investigaciones de 133 autores y científicos de 40 países distintos, asegura que el planeta ya está sufriendo consecuencias de un calentamiento de 1°C. Entre estas: condiciones meteorológicas más extremas, crecientes niveles del mar y un menguante hielo marino en el Ártico.

Entre las alarmas que lanza este informe destaca que los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5°C, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerían con uno de 2°C.

En el informe se señala que para limitar el calentamiento global a 1,5°C se necesitarían transiciones «rápidas y de gran alcance» en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010.

Al mismo tiempo el Dr. Ricardo Navarro, experto en ciencias climáticas, visita el país y dará una conferencia abierta este jueves 11 de octubre, a las 4:30 PM en la casa Claretiana de Ejercicios Espirituales, en San Francisco de Guadalupe. Desde la Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza invitamos a este espacio.

Contacto:

Mariana Porras, Coecoceiba Amigos de la Tierra, teléfono: 83022360

Henry Picado Cerdas, FECON, teléfono 87609800

 

Notas:

1) Global Warming of 1.5 °C: http://www.ipcc.ch/report/sr15/

 

 

Enviado por FECON.

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Cambio climático: una reflexión obligada

Dennis Cabezas Badilla

Recurso hídrico
Imagen con fines ilustrativos.

 

El cambio climático, con su efecto principal: el calentamiento global, conforman el problema ambiental más grave y por lo tanto de urgente resolución al que nos enfrentamos los seres humanos en esta época de nuestra historia.

La capacidad de destrucción de esta situación es de una magnitud inimaginable en razón de sus devastadores efectos contra la sobrevivencia del ser humano. Algunos ubican su peligrosidad en sus afectaciones al medio ambiente, pero lo cierto es que a través de la historia de la humanidad han existido “cambios climáticos” cuyos efectos variaron radicalmente el medio ambiente, aun así el ser humano continuó su desarrollo.

Esa pasada situación, dado el grado máximo de desestabilización de los factores climáticos y la agresividad de sus resultados, parece lejana de repetirse; por eso es que afirmamos que el mayor peligro al que nos estamos enfrentando es la desaparición de la raza humana y de todo ser vivo, elementos que se pensaban como suposiciones sin sentido alguno, hoy las podemos ver en la realidad: hambrunas; desintegraciones poblacionales; cambios radicales en la conformación del clima, los recursos hídricos, etc. Ya dan evidencia cierta de que el ser humano se enfrenta a su extinción.

Pero, por otra parte, el calentamiento climático es efecto y no causa: síntoma de males y trastornos que tienen raíces más profundas. La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera resulta de los impactos humanos sobre el territorio (“cambios de usos del suelo”) y la quema de combustibles fósiles. Es nada menos la base energética de la sociedad industrial, y sus formas de ocupación del territorio, lo que está en cuestión. Se hace urgente modificar el sistema de producción, transporte y consumo que hoy es ya insostenible y cambiarlo por un modelo productivo industrial y agrícola y unos modos de movilidad sostenibles, a la vez que avanzamos en el ahorro de energía y recursos. Debemos apostar por el desarrollo ambientalmente sostenible y socialmente justo.

Por lo antes expuesto es que se hace absolutamente imprescindible una acción rápida, concertada planetariamente y cuyo resultado sea el logro y ejecución de acuerdos en la forma más rápida posible.

Asumir un cambio de conducta, desde la práctica personal hasta la conformación de una nueva ética empresarial, política y comercial, provista de principios y valores que sobrepongan, ante cualquier otro interés, el interés superior de la vida humana, de las personas en toda la inmensa dimensión de su integralidad.

Debemos reconocer, todos los actores, que el actual modelo de explotación, consumo y acaparamiento de riqueza es el gran culpable de la crisis que nos confronta. Es este perverso modelo, propio de la sociedad industrial de los países desarrollados el que ha provocado este catastrófico choque; tenemos que poner freno en raya a tales desmanes, reiterando que, a partir de nuestra propia individualidad, debemos combatir el consumismo superfluo y el dejarnos arrastrar por la magia publicitaria que nos dibuja como seres exitosos, cuando lo que estamos haciendo es sostener y dar vida a ese modelo anti-natural y destructivo, orientado a la excesiva producción y al consumo sin razón.

Hagamos un alto…pero ya, una actuación conteste con nuestras responsabilidades hacia el futuro de la raza humana es de obligada ejecución, dejemos el lamento improductivo y pasemos a la acción vital, frente a quien sea, incluso frente a nuestras propias ambiciones; de lo contrario en un futuro, por cierto muy cercano, estaremos lamentando, echándole la culpa a otros, nuestra propia extinción.

 

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Conferencia sobre calentamiento global, gestión del riesgo

Conferencia sobre calentamiento global, gestión del riesgo

El próximo miércoles 11 de febrero a las 3 p.m; se llevará a cabo la conferencia: «La gestión del riesgo para enfrentar los mitos y realidades del calentamiento global: Ciencia, objetividad y prioridades nacionales», la cual será impartida por el Dr. Sergio Mora Castro.

Ésta tendrá lugar en la Academia Nacional Ciencias, 300 m sur del ICE de San Pedro, sobre la autopista a Zapote; contiguo a la Cámara de Industrias.

 

Por razones de espacio, es necesario confirmar la asistencia al teléfono 2283 4814.

 

Enviado a SURCOS Digital por Sergio Mora Castro.

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