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Etiqueta: china

Los nazis: ayer, hoy y ¿mañana?

Por Arnoldo Mora

Evocando la primera frase con que Marx y Engels encabezaron su célebre Manifiesto de 1848, ante la situación actual de la política mundial sólo se me ocurre decir: «Un fantasma llamado “Adolfo” recorre las cancillerías de todos los rincones del mundo», lo cual ha provocado reacciones antagónicas; con mal disimulado entusiasmo desde la Casa Blanca en el Norte de nuestro Continente hasta la Casa Rosada en el Sur, pero con seria preocupación en el Viejo Continente, desde 10 Downing Street en el Oeste hasta el Kremlin en el Este…y así sucesivamente en el resto del planeta. No es para menos. La historia parece repetirse, pero no de igual manera, pues en los procesos históricos la dinámica es dialéctica no mecánica. Si bien la estructura ideológica es la misma ayer (década de los treinta del siglo pasado) como actualmente, no pocos rasgos predominantemente coyunturales son notoriamente diferentes. Los movimientos nazifascistas en sus diversas variantes tienen en común el nutrirse de la xenofobia, y del hecho de surgir a partir de la crisis estructural de origen socio-económico, que afecta masivamente a los sectores y regiones empobrecidas y que repercute en la esfera política. Pero hoy se da en algunos casos una notoria diferencia, pues antaño esos movimientos se aglutinaban en torno a un líder carismático al cual rendían un culto cuasi religioso: il Duce en Italia, der Führer en Alemania, el Caudillo en España. Hoy en día el fenómeno se repite con Trump en Estados Unidos, Le Pen en Francia pero no con AfD en Alemania o Vox en España; porque en estos últimos países mencionados predomina la estructura partidaria que busca ganar elecciones dentro de un modelo tradicional, es decir, supeditado al marco legal cuyo respeto da legitimidad al poder. Sin embargo, el resultado es el mismo: crisis y eventual fin del régimen político surgido de las revoluciones liberal-burguesas, llamado genéricamente “democracia”, que hace factible que la sociedad civil disfrute de las libertades públicas y el respeto, al menos formalmente, de los derechos humanos. Costa Rica por desgracia, no parece estar exenta de esta amenaza, pues da signos de lo dicho desde 2022.

Esta crisis es “histórica”, es decir, no hay marcha atrás; es también global, pues ya no alcanza tan sólo a los países hegemónicos, como se dio en el siglo pasado, sino que su protagonismo salpica a todos los rincones del planeta sin distingos de lugares geográficos, culturales, religiosos o de diversos niveles socio-económicos. Por lo cual nos afecta de diversa manera y en diversos momentos de nuestra historia política. Debido al alcance universal de la revolución científico-tecnológica en los medios de comunicación, y a los cambios en los medios de producción, esta vorágine afecta a la humanidad entera. Desde el punto de vista político, llama la atención la ausencia de líderes mundiales, debido a la crisis de las naciones-Estado que está dando origen a una fragmentación del poder económico y político de marcado tinte regional, donde la cercanía geográfica juega un papel que antes asumían factores ideológicos y culturales, como las tradiciones de cultura popular, la religión o las lenguas. Pero detrás de todos estos cambios históricos, que provocan a diario los acontecimientos que atiborran los espacios noticiosos y las páginas de los comentaristas, subyacen cambios más profundos que no tienen antecedentes en la historia de la humanidad. En concreto, el surgimiento de China como potencia mundial a partir de la crisis financiera del 2008. Con esta crisis terminó definitivamente el “orden” establecido por las potencias que salieron triunfantes en la II Guerra Mundial. Hoy emerge un nuevo “orden” mundial en el que Occidente impone su revolución cultural pero pierde la hegemonía política. Algo similar a lo que pasó con la caída del Imperio Romano: Roma perdió el poder político, pero dejó como legado imperecedero la estructura imperial con la que Occidente logró dominar al mundo entero…excepto a China. Con el triunfo de la Revolución de Mao (1949) China se “occidentalizó” política y económicamente bajo la conducción de un partido marxista-leninista; esto no obstante, siempre culturalmente se cuidó de nutrirse de sus raíces ancestrales, en especial, de la ética confuciana.

El factor más relevante en todos estos procesos radica en la imposibilidad (¡dichosamente!) de desatar una guerra mundial para imponer ese “orden”, debido a que las potencias antagónicas a Occidente (eje China-Rusia) son potencias que se han dotado de un arsenal termonuclear, que podría acabar con todo signo de vida en el planeta en cuestión de horas. No obstante, la guerra es como el deporte: lo bonito es que alguien salga victorioso; pero cuando todos salen derrotados, se acaba el placer. Por eso sólo se pueden provocar guerras regionales con fines económicos y políticos, que buscan superar las crisis estructurales de raíz económica en las potencias hegemónicas, sin por ello dejar de intentar mantener la hegemonía regional. Pero ese estado de cosas no está en condiciones de dar una solución a la crisis política mundial. Sólo una organización, basada en un “contrato social” entre todos los pueblos de la tierra puede hegemonizar un poder planetario real, es decir, que esté dotado de una autoridad con facultades punitivas, tanto económicas como militares, que le posibilite solventar esta crisis, cuyas manifestaciones más preocupantes se hacen patentes con el surgimiento de movimientos nazifascistas, movimientos que ingenuamente se creían destruidos luego de la II Guerra Mundial. Sólo así se puede devolver la paz a una humanidad que necesita con urgencia destinar todos sus recursos económicos y tecnológicos y su poder político y mediático a resolver la apocalíptica crisis ecológica y sus manifestaciones en las crisis climáticas, como el recalentamiento del planeta, que hoy amenaza sumir a millones de seres humanos en la hambruna. Pero para lograr esa meta se debe comenzar por provocar un movimiento que despierte las conciencias de hombres y mujeres del mundo entero sin distingos de ninguna especie. Dichosamente, a pesar de estos oscuros presagios, hay signos que nos inspiran optimismo. Me refiero en concreto a la manifestación de masas más grande de la historia de Estados Unidos, como fue la protesta pacífica que cerca de 8 millones de ciudadanos llevaron a cabo en más de 50 ciudades bajo la consigna NO KING.

Termino estas reflexiones enfatizando en que, destinar los ingentes recursos económicos y tecnológicos que hoy se emplean en hacer guerras cada vez más absurdas, que tan sólo logran exterminar a poblaciones inermes y no a las fuerzas militares adversas, es la razón de ser del quehacer político. Solo así acabaremos con la amenaza que se incuba en los brotes de nazifascismo, cuya sombra oscurece el horizonte de una humanidad en trance de agonía.

Lidiando con Washington: diplomacia y autodeterminación

Álvaro Fernández González | Setiembre 2026

El encuentro de Xi Jinping con Donald Trump y los discursos de Trump, y del presidente de Irán y de la presidenta de Venezuela ante la ONU plantean una pregunta: ¿cómo lidiar con Washington sin renunciar a decidir el propio rumbo? La “estabilidad estratégica” convive con amenazas y acuerdos desiguales. Trump habló de “aniquilar” a Irán y reivindicó la operación estadounidense en Venezuela y el acceso posterior a su petróleo.

China tiene una capacidad económica y política que le permite negociar como gran potencia. Xi propuso cooperar, encauzar la competencia y gestionar las diferencias; también pidió reanudar las negociaciones con Irán. Beijing busca estabilidad para desarrollarse. Aquí la autodeterminación se expresa en poder dialogar, disentir y mantener opciones propias, sin que el otro dicte el desenlace.

Irán enfrenta una amenaza más inmediata. Masoud Pezeshkian defendió en la ONU la seguridad de su país y el uso pacífico de la tecnología nuclear, sin cerrar una salida negociada. Su firmeza recuerda que amenazar con destruir al interlocutor altera el sentido de la diplomacia. ¿Qué garantías permitirían negociar sin convertir la supervivencia en moneda de cambio?

Venezuela ensaya otra respuesta. Delcy Rodríguez agradeció la disposición de Trump a cooperar y destacó el acuerdo energético, a la vez que reclamó soberanía y ausencia de injerencia. La reconstrucción y el ingreso de recursos pueden hacer razonable negociar. Pero Trump presenta el petróleo como fruto de la victoria de las cañoneras. Importa entonces saber quién decide las ventas, administra los ingresos y puede revisar los compromisos. Una mejora económica no despeja el costo político del acuerdo.

Lidiar con Washington exige diplomacia; llamarla defensa de la autodeterminación requiere algo más.

La prueba está en el margen para rechazar exigencias, conservar socios y controlar los recursos, en las garantías frente a la fuerza y en la participación efectiva de cada pueblo en decisiones que comprometen su futuro.

El notable nuevo mundo de los BRICS

Gilberto Lopes
San José, 21 de septiembre del 2026

Los BRICS encarnan el llamado Sur Global. Es ahí, en ese espacio, donde se encuentran con el que había creado el Movimiento de los Países No Alineados, hace ya más de 60 años. Pero ese Sur Global posee hoy un poder económico que los No Alineados nunca tuvieron, como dice el periodista esloveno, Uroš Lipušcek.

No es extraño que un periodista esloveno recuerde a los No Alineados, un movimiento cuyas raíces hay que buscar en la ciudad de Bandung, en Indonesia, en 1955, y en Belgrado, capital de Yugoslavia, seis años después, dirigida entonces por el mariscal Tito, y de la que Eslovenia era parte.

En abril de 1955 se reunieron en Bandung representantes de 29 países de África y Asia, y de territorios aún estaban sometidos a un poder colonial. Era, naturalmente, otro mundo.

Del impulso de Bandung derivó la reunión de Belgrado, inaugurada el 6 de septiembre de 1961, en plena Guera Fría. Solo dos semanas antes había comenzado la construcción del muro de Berlín y un día después de la inauguración de la cumbre la Unión Soviética realizó un ensayo nuclear.

Anuradha Chenoy, exdecana de la Escuela de Estudios Internacionales de la Jawaharlal Nehru University de New Delhi, también encuentra en las conferencias de Bandung y de Belgrado un hilo que las vincula al movimiento de los BRICS.

No es difícil encontrar un hilo conductor entre un movimiento que tuvo su mayor influencia en los años 60 y 70 del siglo pasado, y este otro, el de los BRICS, surgido hace 20 años, y que ha tomado un nuevo impulso en la reunión de Nueva Delhi, celebrada el 12 de septiembre pasado, asegura.

No es extraño tampoco que una intelectual hindú se sienta vinculada a ambos procesos. El entonces primer ministro Jawaharlal Nehru desempeñó un papel fundamental, junto a Tito y al egipcio Gamal Abdel Nasser, en el surgimiento del Movimiento de los No Alineados. Había que evitar, a mediados del siglo pasado, que la Guerra Fría se transformara en otra, caliente. Eso se logró, como lo sabemos hoy. Por lo menos hasta ahora.

Los BRICS y las guerras de nuestro tiempo

Los BRICS toman el relevo de esas reivindicaciones, en un escenario muy distinto. Entonces parecía que los ensayos de las potencias nucleares apenas dejaban oír la voz de los 29 países africanos y asiáticos y la de los territorios coloniales. Aunque los resultados logrados podrían sugerir que aquella voz, aparentemente apenas audible, de algún modo se sumó a los esfuerzos de quienes advertían contra los riesgos de la Guerra Fría.

Quizás debamos aprender algo de esa experiencia. Al igual que los No Alineados, los BRICS enfrentan el desafío de un orden internacional en el que no se sienten debidamente representados. Y tampoco se sienten cómodos en un mundo en el que Estados Unidos ha vivido librando alguna guerra prácticamente todos los años desde el fin de la Guerra Fría.

Tres de los miembros de los BRICS –Rusia, Irán y Arabia Saudita– están involucrados en dos de los conflictos internacionales más importantes en la actualidad, lo que enfrentaba el movimiento a una compleja negociación en la cumbre de Nueva Delhi para llegar a una declaración final que pudieran firmar todos.

Irán y Arabia Saudita ocupan lados distintos en el Medio Oriente, tanto por sus relaciones con Estados Unidos como con Israel.

La agresión de Estados Unidos ha provocado un caos en el mercado de hidrocarburos, con el bloqueo del estrecho de Ormuz por Irán y la renovada ofensiva de los hutíes, en Yemen, que les ha permitido controlar la estratégica ciudad portuaria de Moka, amenazar la navegación en el estrecho de Bab el Mandeb, y atacar instalaciones militares en Arabia Saudita, lo que obligó a cerrar el oleoducto que transporta el crudo saudí desde el golfo Pérsico hacia el mar Rojo.

Por otro lado, la presencia rusa, una de las partes de la guerra en Ucrania, también obligaba a una difícil negociación para lograr una declaración final común. El mismo primer ministro hindú, Narendra Modi, pidió a Putin poner fin a esa guerra cuando se reunieron en Delhi.

La declaración, un largo documento de 45 páginas y 140 puntos, no hace referencia explícita a ese conflicto, sino que subraya la importancia de los esfuerzos para prevenirlos, abordando sus causas más profundas. Una formulación que responde a las demandas rusas, sin dejar de satisfacer a quienes piden a Rusia poner fin al conflicto.

Un arreglo imposible

En todo caso, parece imposible un arreglo negociado de esa guerra en estos momentos. El politólogo norteamericano John Mearsheimer no cree siquiera que sea posible en algún momento una solución negociada, dada la naturaleza de las demandas de cada parte. Sobre todo por la decisión rusa de incorporar al país territorios ucranianos fronterizos, una medida que Kiev no está dispuesta, por ahora, a negociar.

Pero me parece que hay más razones por las que no surgen iniciativas para resolver el conflicto mediante negociaciones diplomáticas. Europa (y Canadá) apuestan todavía por algún tipo de “derrota” de Rusia. Una que la debilite, que no deje dudas de que no alcanzó sus objetivos. Mientras esa esperanza exista, mientras Europa (y Canadá) estén dispuestos a seguir apostando (armando y financiando) la guerra, las perspectivas de paz no son posibles. El congreso de los Estados Unidos también aprobó, el pasado miércoles, 16 de septiembre, “sanciones infernales” contra el sector energético ruso, que Moscú calificó de “medidas hostiles”. Pretenden con eso no solo impedir la venta del petróleo y gas rusos o iraníes a terceros países, sino también sancionar a quienes comercien con ellos, especialmente China e India.

No se debe, en todo caso, perder de vista lo que ocurre en el escenario político interno de los diversos países europeos o de América del Norte, desde Londres a Rumania, pasando por las elecciones suecas del pasado domingo 12 de septiembre (que conformaron un difícil escenario político), o las elecciones locales en Alemania, o la general en Francia, el año próximo y las estadounidenses de noviembre próximo. Cada una puede tener repercusiones en el escenario internacional difíciles de prever.

No son solo las presiones políticas. La guerra en Ucrania somete la economía europea a renovadas tensiones, que afectan también a Ucrania y a Rusia, con un enorme costo, que se suman a las inevitables tensiones políticas internas, mayores en Kiev que en Moscú, donde las elecciones de la semana pasada le dieron un apoyo renovado a Putin.

¿Los delicados equilibrios debilitan los BRICS?

Las potencias nucleares se multiplicaron desde el final de la II Gurra Mundial, dejando atrás el reconocimiento de las cinco aceptadas entonces, las únicas autorizados a tener armas, atómicas y que conforman el grupo de miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Hoy tres potencias nucleares integran los BRICS: China, Rusia e India. Pakistán aspira también a incorporarse. Las relaciones entre los dos primeros están consolidadas hoy al más alto nivel. Del mismo modo, después de grandes tensiones y confrontaciones armadas en una vasta frontera aun no definitivamente delimitada, China e India han logrado un notable acercamiento, que la primera visita de Xi a la India en siete años consolidó.

No falta quienes prefieren enfatizar la debilidad de los equilibrios que sustentan los BRICS. Para Sarang Shidore, director del Programa Sur Global del Quincy Institute –una organización norteamericana que reivindica la diplomacia para lograr la paz internacional– lo que parecía una exitoso resurgimiento del Sur global “comienza a parecerse un poco como una familia disfuncional reunida para Navidad”.

Shidore habla de una “indigestión provocada por su rápido crecimiento” y un “modesto impacto en el terreno”. ¿Será? En todo caso, aún él reconoce que “sería un error decir que los BRICS son un fracaso”. En un artículo publicado en Foreign Policy, destaca que en menos de dos décadas logró conformar el primer grupo verdaderamente transcontinental no Occidental, con historias de éxitos financieros y la conformación del Nuevo Banco de Desarrollo. No parece poca cosa.

Un mismo énfasis hace la periodista Imma Bonet, en un artículo para el diario español El País, firmado en Beijing: “cuanto más crecen, más complicado resulta que hablen con una sola voz”, afirmó. Aunque (como Sarang Shidore) reconoce que el crecimiento de los BRICS les ha dado “una relevancia difícil de ignorar”, estima que “ese peso agregado sigue siendo, en buena medida, más estadístico que político”.

Al final, las apuestas están sobre la mesa: resulta imposible desconocer la importancia de un grupo de reúne hoy a las dos mayores poblaciones del mundo –India y China–, el país más extenso territorialmente –Rusia– y las mayores economías de América Latina y África –Brasil y África del Sur–. Pero no dejan de enfatizar las dificultades para conciliar posiciones, en un escenario conformado por intereses tan diversos.

Desde luego, hay otros puntos de vista: para el brasileño Evandro Menezes de Carvalho, profesor de Derecho Internacional en la Universidade Federal Fluminense, de Rio de Janeiro, la Cumbre de Nueva Delhi confirmó que los BRICS “ni han perdido dirección ni han agotado sus objetivos”.

O, como dice Dmitri Trenin, presidente del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales e investigador principal del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales: “no hay necesidad de hacer que los BRICS parezcan algo que no son: no son una alianza ni una coalición antioccidental y, en todo caso, su trayectoria ofrece una pincelada de un tipo diferente de orden mundial”.

Al final, la Declaración de Nueva Delhi ha dado, por ahora, una respuesta que, en opinión de Bonet, “recoge sus posiciones sobre los principales asuntos globales y regionales y una hoja de ruta para reforzar la cooperación”.

La clave para una cumbre exitosa

«Creo que la cumbre de los BRICS fue bastante exitosa, en parte gracias a la visita de Xi», declaró al diario chino Global Times Mohammed Saqib, secretario general del Consejo Económico y Cultural India-China. «El discurso del presidente chino fue inspirador», añadió.

Tanto la prensa china como la hindú hicieron particular hincapié en la importancia de las relaciones entre ambos países. Una relación que trasciende el ámbito bilateral, en un mundo donde el hegemonismo y el unilateralismo van en aumento, estimó Qian Feng, director del Departamento de Investigación del Instituto Estratégico de la Tsinghua University. En la declaración final de la cumbre se había destacado la importancia del Sur Global como motor de cambios positivos, en un mundo de crecientes tensiones geopolíticas.

Concluida la cumbre, las miradas se han vuelto hacia Beijing, donde Xi se prepara para su visita a Washington a fin de mes, donde se reunirá con el presidente Trump del 23 al 25 de septiembre.

Xi ha preparado el viaje cuidadosamente, consolidando su presencia en diversos escenarios internacionales. Primero, en la reunión de la Organización de Cooperación de Shangai (SCO), celebrada en Biskek, capital de Kirguistán. Ahí estaban también Putin y Modi, los presidentes de países del Asia Central, Irán y Pakistán, además de diversos países que asisten en un formato SCO Plus.

Aunque la prensa occidental no dio gran cobertura a la reunión, el resultado fue considerado como la consolidación de un eje de países asiáticos que conforman otro bloque en el escenario multilateral promovido por el Sur Global. Además de la Declaración de Biskek fueron aprobados otros 27 documentos, incluyendo acuerdos sobre uso de monedas nacionales en el comercio regional, cooperación energética y de seguridad y el anuncio de nuevos corredores de transporte, como el ferrocarril, en un formato bastante parecido al de los BRICS.

En la medida en que se acerca su reunión con Trump, Xi refuerza sus contactos internacionales, con la asistencia a las cumbre de los BRICS y de la SCO, seguida de la visita al Cairo. Bishkek, Cairo y Nueva Delhi son una clara demostración de que China tiene un estratégico margen de maniobra, destacó en una nota el SCMP, un importante diario de Hong Kong.

Este es el escenario del notable mundo nuevo que los BRICS tratan de interpretar. Una renovada presencia en los organismos políticos y financieros internacionales; el desarrollo de renovadas relaciones comerciales, con el uso creciente de monedas locales; un banco de desarrollo aun modesto, pero que ya da sus primeros pasos; y la oposición a la jurisdicción extraterritorial de ilegales sanciones unilaterales son parte de esa agenda con la que se teje un delicado nuevo orden internacional.

FIN

Costa Rica en la era multipolar: oportunidades y desafíos

Álvaro Fernández González

Costa Rica no puede seguir discutiendo su relación con China y Estados Unidos como si el mundo continuase dividido en dos bloques antagónicos, siguiendo la visión maniquea de la Doctrina Monroe y el Corolario Trump.

Esa visión pertenece al pasado. El siglo XXI está configurando un escenario multipolar donde la capacidad de los países para prosperar dependerá de su inteligencia estratégica, de su soberanía tecnológica y de su habilidad para diversificar alianzas sin renunciar a sus propios intereses.

El verdadero riesgo no es cooperar con China o mantener una relación estrecha con Estados Unidos. El riesgo consiste en carecer de un proyecto nacional y dejar que otros definan nuestras prioridades.

Un país sin estrategia termina adaptándose a las decisiones ajenas, mientras desperdicia oportunidades para fortalecer su economía, su ciencia, su educación y su capacidad de innovación.

La irrupción de las nuevas derechas también interpela a la oposición democrática. No bastará con denunciar los excesos del gobierno o defender las instituciones heredadas.

Si el Pacto Patriótico aspira a convertirse en una alternativa creíble, deberá ofrecer una visión de futuro capaz de responder a las demandas de una sociedad marcada por la desigualdad, la incertidumbre y el cambio tecnológico.

La ciudadanía espera propuestas que fortalezcan la democracia, impulsen un nuevo modelo de desarrollo y sitúen a Costa Rica en mejores condiciones para enfrentar la competencia global.

La historia demuestra que el país ha sabido reinventarse en momentos decisivos. Hoy enfrenta uno de ellos.

La pregunta ya no es si debemos mirar hacia Washington o hacia Beijing.

La pregunta es si tendremos la voluntad de construir un proyecto nacional que dialogue con ambos desde la soberanía, el conocimiento y la confianza en nuestras propias capacidades.

En un mundo que cambia aceleradamente, la mayor amenaza no es la multipolaridad. Es la falta de visión para comprenderla y actuar en consecuencia.

¿Reforma o Revolución en Cuba? Seguir adelante, socialistas, sin renunciar a la soberanía

Álvaro Fernández González

Cuba ha anunciado un paquete de 176 reformas económicas y sociales que constituye la actualización más profunda de su modelo desde los primeros años de la Revolución.

Las medidas amplían el espacio para la empresa privada, la inversión extranjera, la banca no estatal y nuevas formas de gestión económica, al tiempo que mantienen el control público sobre los sectores estratégicos y preservan la educación y la salud como derechos universales.

Lejos de representar una simple transición al capitalismo, las reformas buscan dotar al país de herramientas para enfrentar una crisis marcada por la escasez de combustible, alimentos, medicamentos y divisas.

El contexto resulta decisivo. La economía cubana atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente bajo el endurecimiento del bloqueo estadounidense, las sanciones financieras y un severo cerco energético.

En ese escenario, el gobierno sostiene que la apertura económica no responde a presiones de Washington, sino a la necesidad de fortalecer la capacidad productiva, atraer inversiones y evitar el deterioro de las conquistas sociales.

La discusión, por tanto, no puede reducirse a una oposición simplista entre socialismo y capitalismo, sino que debe considerar las condiciones excepcionales en las que estas transformaciones se implementan.

Las comparaciones con la perestroika soviética han dominado parte del debate internacional, aunque otros analistas consideran más pertinentes las experiencias de China y Vietnam, donde la introducción de mecanismos de mercado coexistió con la continuidad del liderazgo político del Partido Comunista.

El verdadero desafío para Cuba será impulsar la eficiencia económica sin permitir la concentración oligárquica del poder ni el desmantelamiento del proyecto socialista construido durante décadas.

El éxito dependerá tanto de la eficacia de las reformas como de la capacidad del Estado y de la participación popular para regularlas y orientarlas hacia la soberanía, la equidad y el bienestar colectivo.

Referencia:

“¿Capitalismo en Cuba? Las 176 reformas que pueden cambiar la isla”

Halcones de RAND: Cuba y Venezuela como objetivos

José A. Amesty Rivera

En mayo del presente año 2026, la organización estadounidense RAND Corporation publicó un informe que prendió las alarmas en América Latina. El documento, llamado “Multiplicadores de poder en las Américas”, dice que Estados Unidos debe aumentar su presencia militar, política y de inteligencia en la región para frenar el avance de China, Rusia e Irán.

Aunque el texto habla de apoyo a fuerzas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y combate a la corrupción, el mensaje de fondo parece otro, Washington quiere recuperar más control e influencia sobre América Latina.

RAND no es cualquier centro de estudios; desde la Guerra Fría ha trabajado muy cerca del Pentágono y de la política exterior de EEUU. Muchas de sus ideas terminan convertidas en decisiones reales del gobierno norteamericano. Por eso, cuando RAND habla de fortalecer operaciones militares, ampliar la cooperación de seguridad y aplicar estrategias de “guerra irregular”, no se siente como simple teoría, suena más bien como una advertencia política.

Además, el informe aparece en un momento delicado; el gobierno de Donald Trump ha endurecido nuevamente su discurso hacia América Latina, retomando ideas muy parecidas a la vieja Doctrina Monroe, América bajo la influencia de Washington.

En discursos recientes, funcionarios estadounidenses han dicho que China representa una amenaza para el continente y que América Latina debería volver a alinearse con EEUU.

Aunque el informe menciona varios países, Cuba y Venezuela aparecen otra vez como objetivos principales, no es casualidad, ambos gobiernos han mantenido relaciones cercanas con Rusia y China, además de buscar mecanismos económicos alternativos al sistema financiero dominado por EEUU.

RAND señala directamente que Rusia mantiene presencia política y militar en Cuba, Nicaragua y Venezuela, mientras China sigue creciendo mediante inversiones, infraestructura y acuerdos estratégicos.

Pero aquí aparece una contradicción clara; mientras Washington acusa a China de expandir su influencia, EEUU lleva décadas teniendo una presencia mucho más grande en la región, bases militares, cooperación militar, presión económica y acuerdos políticos.

En el caso de Cuba, el tema tiene un peso simbólico enorme; desde 1959, la isla ha sido uno de los pocos proyectos políticos latinoamericanos que ha resistido abiertamente la influencia estadounidense. El bloqueo económico ha golpeado fuerte a la población cubana, especialmente en los últimos años, pero aun así Cuba sigue siendo una referencia política para sectores de izquierda en América Latina.

En marzo de 2026, crecieron rumores sobre posibles acciones militares estadounidenses alrededor de la isla, aunque el Comando Sur negó planes de invasión, reconoció que mantiene capacidad militar activa cerca de Cuba y en la base de Guantánamo.

Eso deja claro que, aunque Washington no hable abiertamente de intervención, la presión militar sigue presente.

El caso venezolano es todavía más complicado; durante años, Venezuela fortaleció sus relaciones con China y Rusia en áreas como petróleo, defensa e infraestructura, esto convirtió al país en un punto clave de la disputa global entre Washington y sus rivales.

Medios internacionales reportaron que, después de operaciones estadounidenses realizadas a comienzos de 2026, contra el liderazgo venezolano, aumentó la presión política y militar sobre el país.

El informe de RAND encaja perfectamente en este escenario; el documento dice que hoy las diferencias entre amenazas estatales y grupos criminales son “difusas”, y esta idea preocupa, porque históricamente ese tipo de discurso ha servido para justificar sanciones, operaciones encubiertas e incluso intervenciones militares.

Esto ya pasó antes en América Latina; durante décadas, EEUU utilizó el argumento de la “seguridad nacional” para intervenir directa o indirectamente en países considerados contrarios a sus intereses. Guatemala en 1954, República Dominicana en 1965, Chile en 1973, Panamá en 1989 y las guerras en Centroamérica durante los años 80 son ejemplos claros.

Hoy el lenguaje cambió, ya no se habla tanto de comunismo, sino de narcotráfico, terrorismo, corrupción o influencia china o rusa; pero la lógica política se parece bastante, presentar una amenaza para justificar más control y presencia militar.

Otro de los temas centrales del informe es China; RAND deja claro que para EEUU el problema ya no es solamente el narcotráfico, sino también el crecimiento económico chino en América Latina.

Según declaraciones recientes del Comando Sur, Washington vigila puertos, proyectos espaciales e infraestructuras ligadas a empresas chinas en varios países latinoamericanos.

Estados Unidos dice que muchas de esas inversiones podrían tener uso civil y militar al mismo tiempo; este discurso recuerda bastante al que se utilizaba durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética.

Pero para muchos gobiernos latinoamericanos, China representa otra cosa, financiamiento, comercio e inversiones sin las condiciones políticas tradicionales de Washington o del Fondo Monetario Internacional. Países como Brasil, Perú, Argentina, Bolivia y Venezuela han aumentado mucho sus relaciones con Beijing en los últimos años.

Obvio que China busca influencia, recursos y mercados, pero varios gobiernos de la región consideran que tener relaciones con distintas potencias les da más independencia y reduce la dependencia histórica de EEUU.

Aquí aparece otro tema sensible, la desdolarización. El crecimiento de mecanismos comerciales fuera del dólar preocupa mucho a Washington. Los BRICS y otros espacios internacionales impulsan alternativas financieras que podrían reducir el peso mundial de la moneda estadounidense.

Por eso RAND, insiste tanto en que el Pentágono debe responder también frente a la “presión económica” china y rusa. El problema es que esa lógica puede abrir la puerta a justificar acciones políticas o militares por motivos económicos.

Quizás lo más preocupante del informe es su tono; RAND dice que EEUU debe prepararse para actuar en escenarios de competencia, crisis y “guerra irregular”. También propone aumentar el uso de fuerzas especiales, cooperación militar y mecanismos de seguridad regional.

Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses han dicho recientemente que los carteles del narcotráfico solo pueden enfrentarse con fuerza militar.

Este discurso genera preocupación porque América Latina conoce muy bien las consecuencias de la militarización. La llamada “guerra contra las drogas”, impulsada durante décadas, dejó miles de muertos en países como México y Colombia sin resolver realmente el problema del narcotráfico.

Además, usar el crimen organizado como argumento para aumentar presencia militar extranjera puede terminar debilitando la soberanía de los países de la región.

Muchos analistas creen que detrás de todo esto hay una pelea mucho más grande, el control político y estratégico del continente en medio de la competencia mundial entre Estados Unidos y China.

Lo que está pasando se parece cada vez más a una nueva Guerra Fría, ya no entre capitalismo y socialismo, sino entre un mundo dominado por EEUU y otro más multipolar.

En esta disputa, América Latina vuelve a convertirse en una región estratégica; petróleo, minerales, rutas comerciales, telecomunicaciones y mercados hacen que el continente tenga un valor enorme para las grandes potencias.

Cuba y Venezuela aparecen como símbolos de resistencia frente a la influencia estadounidense, mientras China y Rusia aprovechan las tensiones históricas entre Washington y varios gobiernos latinoamericanos para ganar espacio.

La gran pregunta es si América Latina podrá mantener cierta independencia o terminará atrapada otra vez entre potencias mundiales.

El informe de RAND deja claro que sectores del poder estadounidense creen que llegó el momento de recuperar influencia política y estratégica en el continente, pero América Latina ya no es la misma de hace décadas, hoy existen gobiernos, movimientos sociales y alianzas internacionales que buscan más autonomía.

Por eso, cualquier intento de imponer presión extrema o soluciones militares podría aumentar todavía más la tensión y la inestabilidad en la región.

Al final, detrás de términos técnicos como “asistencia de seguridad”, “guerra irregular” o “multiplicadores de poder”, aparece una realidad vieja y conocida, la pelea por el control político y económico de América Latina sigue viva, y Cuba y Venezuela continúan estando en el centro de esa disputa.

Mauricio Ramírez Núñez: El mundo multipolar exige pragmatismo y cooperación entre potencias

Mauricio Ramírez

El académico y analista internacional Mauricio Ramírez Núñez afirmó que la dinámica geopolítica actual demuestra que las grandes potencias continúan recurriendo al diálogo y la negociación estratégica, incluso en medio de fuertes tensiones internacionales.

Ramírez señaló que existe una “paradoja geopolítica evidente” en torno al debate internacional sobre Taiwán y China. Según explicó, mientras numerosos discursos presentan a Taiwán como el centro de la confrontación global, las decisiones reales de poder terminan concentrándose en Beijing.

“Donald Trump visita a Xi Jinping. No va a Taiwán a discutir el equilibrio del sistema internacional, porque en el fondo entiende perfectamente dónde está el verdadero centro gravitacional de la cuestión China”, expresó.

El analista considera que Taiwán es utilizado frecuentemente como una herramienta geopolítica y como pieza de presión estratégica dentro de una competencia más amplia entre potencias mundiales.

A partir de ello, sostuvo que el escenario internacional contemporáneo ya no puede interpretarse mediante las viejas lógicas rígidas de bloques geopolíticos propias del siglo pasado.

“El mundo multipolar de hoy no puede seguir atrapado en esquemas binarios ya superados”, indicó.

Ramírez enfatizó que la realidad internacional actual es mucho más compleja e interdependiente, razón por la cual las grandes potencias continúan reuniéndose, negociando y cooperando pese a sus diferencias y rivalidades.

Según explicó, la cooperación estratégica, el diálogo y el pragmatismo dejaron de ser opcionales y se han convertido en condiciones necesarias para la estabilidad global.

Finalmente, planteó que el mundo multipolar exige capacidad de relacionarse con distintos polos de poder, inteligencia estratégica y equilibrio político, en lugar de alineamientos automáticos.

Pearl S. Buck: la escritora de China

Gabe Abrahams

Pearl S. Buck fue una gran escritora que dio a conocer China en Occidente y defendió los derechos de los chinos, los negros y otras minorías. En 1938, ganó el Premio Nobel de Literatura. Esta es su biografía.

Pearl Comfort Sydenstricker, conocida como Pearl S. Buck por adoptar el apellido de su primer marido, nació en Hillsboro, Virginia Occidental, Estados Unidos, el 26 de junio de 1892.

Hija de los norteamericanos Absalom Sydenstricker y Caroline Maude Stulting, dos misioneros cristianos presbiterianos, Buck tuvo varios hermanos, se marchó a temprana edad con su familia a China y creció rodeada de cristianismo presbiteriano por un lado y confucionismo y cultura china por el otro.

Por culpa de la inestabilidad política del país oriental, la joven Buck y su familia tuvieron que cambiar de lugar de residencia varias veces, cosa que provocó que estudiase en diferentes escuelas y con distintos maestros. Aprendió el dialecto local y el chino clásico, es decir la lengua escrita de la antigua China.

Ya en 1911, Buck regresó a Estados Unidos para estudiar psicología en el Randolph-Macon Woman’s College de Lynchburg, Virginia, una universidad privada vinculada a la Iglesia Metodista Unida. Y, allí, cursó sus estudios durante tres años e ingresó en las fraternidades Phi Beta Kappa y Kappa Delta.

Tras concluir su etapa universitaria, Buck optó por ser misionera presbiteriana como sus padres, volviendo a China como tal. Y, en 1917, se casó con el también misionero John Lossing Buck, marchándose a vivir a una humilde aldea de la provincia de Anhui. Lugar en el que la futura escritora conoció una realidad que inspiró algunas de sus novelas posteriores.

Desde 1920 hasta 1933, Pearl S. Buck y su marido se establecieron en el campus de la Universidad de Nankín. Ella enseñó literatura y empezó a escribir con asiduidad y él estuvo al frente del Departamento de Economía Agrícola universitario. En 1920, tuvieron una hija, Carol. Y, pasado un tiempo, adaptaron a otra, Janice.

En 1929, Buck viajó a los Estados Unidos por la salud de su hija Carol y en busca de un editor que publicase sus libros. Y consiguió que Richard J. Walsh le editase su novela Viento del Este, Viento del Oeste (1930), centrada en el choque entre las culturas china y occidental. La novela se convirtió en un éxito.

De regreso a China, Buck se dedicó a escribir durante un año y publicó otra excelente novela: La buena tierra (1931). Una obra que retrata la sociedad rural china del primer tercio del pasado siglo y que, en 1932, obtuvo el premio Pulitzer de Ficción.

Envuelta en sus logros literarios, la escritora viajó una vez más a Estados Unidos e impartió en Nueva York la conferencia ¿Hay razones para el misionero extranjero?, generando una gran polémica. Argumentó que los chinos no necesitaban misioneros y exigió respeto hacia su cultura y religión. La conferencia provocó la ruptura de Buck con la iglesia presbiteriana.

En 1935, Pearl S. Buck se casó con su editor Richard J. Walsh, tras divorciarse de su primer marido, y adoptó varios hijos. Transcurridos tres años, la escritora tocó techo al ganar el Premio Nobel de Literatura. Se le concedió “por sus descripciones ricas y verdaderamente épicas de la vida campesina en China y por sus obras maestras biográficas”. Fue la primera mujer norteamericana en conseguirlo.

En 1942, Buck publicó otro libro destacado, La estirpe del dragón, y fundó la Asociación East and West, dedicada al entendimiento entre Oriente y Occidente. Años después, en 1949, también fundó la Welcome House, centrada en la adopción de asiáticos y mestizos.

En mayo de 1942, en la Universidad Howard de Washington D. C., una universidad históricamente afroamericana, Buck dio un discurso contra el racismo de gran calado. Les dijo a los estudiantes que la segregación racial de los negros tenía que terminar y la comparó con el fascismo. “No somos mejores que los fascistas si luchamos por la libertad de un grupo y no de otro, por el beneficio de una raza y no de otra, por el engrandecimiento de una parte y no por el mejoramiento del conjunto”, proclamó la escritora.

Por esas actividades a favor de chinos y negros, Buck fue investigada por el FBI y señalada como comunista en Estados Unidos, siendo paradójicamente acusada de imperialista a posteriori por la China maoísta.

En la década de 1950, Pearl S. Buck trabajó en la Universidad Howard, prosiguió su recorrido literario y se mantuvo firme en sus convicciones a favor de los derechos humanos. En 1960, se quedó viuda. Y, en 1964, fundó la Pearl S. Buck Foundation para brindar ayuda humanitaria a nivel internacional.

En sus últimos años, Pearl S. Buck todavía tuvo tiempo de escribir obras de interés como China como la he visto (1970), en la cual reflejó sus vivencias en el país que había sido clave en su trayectoria.

Pearl S. Buck falleció finalmente de cáncer de pulmón el 6 de marzo de 1973, a los 80 años, en Danby, Vermont. Por expreso deseo suyo, llevó puesto un vestido qipao de origen manchú en su funeral y su tumba se ubicó en su residencia de Pensilvania en dirección a Oriente. En ella, se inscribió su nombre chino, Sai Zhenzhu.

A partir de los años noventa del siglo pasado, China y Estados Unidos realizaron intercambios culturales centrados en la obra de Pearl S. Buck, con el objetivo de preservar su legado. Y, además, la antigua residencia de la escritora en el campus de la Universidad de Nankín fue trasformada en la Casa Conmemorativa Sai Zhenzhu, con una estatua dedicada a ella.

Pearl S. Buck ayudó a que China y su cultura fuesen ampliamente conocidas en Occidente. Y el país asiático respondió, al final, como cabía esperar, preservando su memoria.

A día de hoy, en pleno siglo XXI, el interés por Buck no ha disminuido y sus obras son leídas por millones de personas de todo el mundo. La escritora tiene tantos reconocimientos como tuvo a lo largo de su vida. En un reportaje de septiembre de 2012, la revista del Instituto Confucio afirmó que, según algunos expertos, “Pearl S. Buck es la escritora occidental más influyente que ha escrito sobre China después de Marco Polo allá por el siglo XIII”.

Pearl S. Buck fue una gran escritora que dio a conocer China en Occidente y defendió durante toda su vida los derechos de las minorías. El presente artículo ha recuperado su extraordinaria figura y le ha rendido un homenaje. Un pequeño homenaje, discreto, entre los muchos que recibe la escritora habitualmente. Eterna Buck.

ANEP: La verdad sobre lo que ocurre con la tecnología 5G en el ICE

Comunicado oficial de la seccional ANEP – Grupo ICE

Mucho se ha hablado durante los últimos días sobre la licitación para el desarrollo de la tecnología 5G en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y hay quienes han tratado de confundir e inducir al público sobre lo que verdaderamente está pasando en la institución en torno al desarrollo de esta importante tecnología de la que podemos decir, sin duda alguna, depende el futuro del negocio de telecomunicaciones del ICE y es que no se trata de defender ninguna marca u oponerse a alguna en específico, sino de que la licitación de 5G sea lo más económica posible y tenga la mayor concurrencia de empresas posible.

En mayo pasado, Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos de América dijo en nuestro país que el presidente Donald Trump agradecía que Costa Rica sacará a la “tecnología china” de la 5G, lo mismo hizo con España donde le pidió cuentas al Gobierno de ese país porque una empresa china tenía participación en la red 5G.

Una vez comprendido esto, debemos entender que, con tal de complacer al Gobierno de los Estados Unidos es que en el ICE se ha descartado la opción más barata para el desarrollo de la tecnología 5G, Non Stand Alone (la cual, de haberse implementado con anterioridad, hubiera permitido a la institución estar ofreciendo ya los servicios de 5G).

La opción antes mencionada fue recomendada por la Universidad de Costa Rica (UCR) y por los propios expertos de la institución, para posteriormente concluir con la arquitectura Stand Alone para, con ello, obtener el ecosistema completo de 5G. Sin embargo, la licitación fue declarada infructuosa en junio, después de que una empresa china presentara la mejor oferta. Esa licitación era de $120 millones para implementar la arquitectura Stand Alone.

Ahora, sacaron una licitación de $250 millones con una modalidad arriesgada (Open Ran), que no está madura aún y que poquísimas empresas de telecomunicaciones han adoptado en el mundo y que también fue cuestionada por un informe de la UCR por ser 20 veces más cara que la opción NSA y que se hizo sólo por cumplir los designios de Trump y lo que podría ser un negocio político con comisiones de por medio, gestionadas desde Casa Presidencial, para lo cual no les importa cometer una agresión contra la Hacienda Pública que terminaremos pagando todos y todas.

Esta última licitación ha recibido las críticas de empresas como Samsung, Ericsson, Huawei y Nokia, que luego la retiró sospechosamente, porque se cree que podría ser la empresa favorecida por el presidente de la República.

En ese escenario, algunas organizaciones sindicales han caído en la trampa de que, por su resentimiento con una marca china en particular, están haciéndole el juego a Trump y al Gobierno de Rodrigo Chaves, sin medir las nefastas consecuencias que la posición que han optado por defender traerá para la institución. En este contexto, esas organizaciones realizaron hoy, lunes 27 de octubre, una concentración de escasísima afluencia en las afueras de las oficinas de una de las empresas chinas, posiblemente colocándose como tontos útiles del juego de Casa Presidencial y la Embajada de Estados Unidos, con la excusa de que defienden la autonomía del ICE.

La política de telecomunicaciones no debe definirse en Beijing, en eso estamos completamente de acuerdo, pero tampoco en la Embajada de Estados Unidos, tampoco se define en Casa Presidencial con un proveedor estadounidense, las políticas de telecomunicaciones se tienen que definir en el ICE.

Consideramos que es importante que la ciudadanía y el público en general se informe antes de tomar postura respecto a lo que está ocurriendo en torno al desarrollo de la tecnología 5G. En este sentido, Semanario Universidad y la propia UCR han realizado una gran labor con información y criterios independientes sobre lo que está sucediendo en el ICE con este tema.

Desde la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), sostenemos nuestro llamado a la defensa de una licitación transparente, lo más económica posible y con la mayor concurrencia de empresas posible para el desarrollo de la tecnología 5G en el ICE.

★ Somos ANEP, somos usted ★

Conversatorio abordará la herencia cultural y el sistema político de China

La Universidad Internacional de las Américas (UIA) realizará el conversatorio “China: herencia cultural y sistema político”, con la participación de la Embajada de la República Popular China en Costa Rica, el lunes 27 de octubre de 2025, a las 6:15 p. m., en el Auditorio Miguel Marín.

El espacio busca ofrecer una mirada profunda sobre la visión cultural, económica y política de China, su papel en el nuevo orden mundial y su creciente influencia en América Latina.

Participación destacada

El conversatorio contará con la participación de:

  • Xu Tiefei, subjefe de misión de la Embajada de la República Popular China en Costa Rica.
  • Mauricio Ramírez Núñez, académico y analista geopolítico, quien subraya la relevancia de comprender el rol de China en la transformación del escenario global.

En palabras del académico Mauricio Ramírez Núñez:

“China no sólo está transformando su propio destino, está redefiniendo el mundo. ¿Y qué papel juega hoy en la economía global, en la política internacional y en América Latina dentro de este nuevo orden que emerge?”.

El encuentro se plantea como un espacio abierto al diálogo y la reflexión sobre los cambios geopolíticos, económicos y culturales que marcan el siglo XXI, así como las implicaciones de estas transformaciones para las relaciones internacionales y la cooperación entre regiones.

“Les invito este lunes a un conversatorio donde estaremos compartiendo junto al subjefe de misión de la Embajada China en Costa Rica para conversar ampliamente sobre todos estos temas. Venir, reflexionar y descubrir cómo se mueve el poder real en el siglo XXI. ¡Nos vemos allá!”, agregó Ramírez Núñez.

Ver el video

La invitación completa puede verse en el siguiente video: