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Etiqueta: cine

MCJ cancela contrato de producción del Costa Rica Festival Internacional de Cine

Profesionales del sector cinematográfico, audiovisual, comunicación y producción artística denuncian sobre la afectación que les provocó la inesperada cancelación del contrato para producir el 11º Costa Rica Festival Internacional de Cine, festival que se ha convertido en un referente centroamericano y una importante vitrina para cineastas de la región.

De manera sorpresiva y poco usual el Departamento de Asesoría Legal del Ministerio de Cultura y Juventud canceló el pasado 28 de abril el contrato de la Licitación 2022LN-000001-0013700001 para la producción del 11 CRFIC; dicha cancelación se efectuó un mes después de firmarse el contrato con el proveedor.

La adjudicación del proveedor se efectúa el 2 de marzo del 2023 y se firmó contrato el 29 de marzo por las partes involucradas (Proveeduría del Ministerio de Cultura, Director del Centro de Cine y el Proveedor). A partir de la firma oficial, más de 60 profesionales de distintas ramas involucrados en la producción del Festival iniciaron sus labores para cumplir a cabalidad con los acuerdos del contrato y los tiempos establecidos, que ya venían dilatándose por atrasos administrativos del propio MCJ. Tras un mes de trabajo, se da la cancelación del mismo, sin remuneración alguna y sin notificación oficial.

El Departamento de Asesoría Legal del Ministerio de Cultura y Juventud canceló el contrato mediante una sumatoria de errores administrativos. Los cuestionamientos ante el manejo del proceso son evidentes, en SICOP el refrendo del contrato aparecía como “Aprobado” pero en adjuntos se especificaba como “Rechazado”. El oficio dictamina que “el Cartel dispuso acciones contrarias al ordenamiento jurídico vigente”, esto a pesar de que se sometió a múltiples análisis y procedimientos técnicos y legales, e incluso el cartel fue publicado por el MCJ desde noviembre del 2022.

A esto se suma la inacción por parte de la Ministra de Cultura y Juventud, Nayuribe Guadamuz Rosales, y el Viceministro Administrativo Luis Alexander Castro Mena que, teniendo la autoridad para intervenir y/o solucionar el proceso, no lo hicieron.

«Esta decisión irregular sobre el CRFIC deja a muchas personas del equipo de producción directamente afectadas, pero también vulnera el alcance y continuidad del proyecto del festival en sí mismo. Precisamente en un contexto de gran incertidumbre sobre la sostenibilidad en el tiempo de los programas e instituciones del Ministerio de Cultura. La lógica administrativa del ‘dejar de hacer y dejar pasar’ podría terminar eventualmente justificando aún más recortes en el sector», resaltó Antonio Jara, programador del Equipo de Producción.

Todo esto, en medio de una coyuntura compleja para el sector cultural y de múltiples cuestionamientos al Ministerio de Cultura y Juventud por los recientes despidos de cuatro de sus jerarcas y la propuesta de un recorte de 4 mil millones de colones, el cual se traduciría en un posible cierre técnico de la cartera de cultura.

Además de la afectación a los 64 profesionales, es preocupante el futuro del Costa Rica Festival Internacional de Cine, evento que tiene carácter de interés público y cuya proyección involucra la participación de múltiples instancias internacionales que creen, impulsan y respaldan el CRFIC, algunas se desempeñan como coproductoras y otras como patrocinadores de tan prestigioso festival. No se ha brindado una explicación oficial de los

hechos ocurridos a los aliados estratégicos del festival; además de los ya mencionados figuran instituciones públicas y privadas, artistas, cineastas, jurados nacionales e internacionales, entre muchos otros.

El Equipo de Producción CRFIC 2023 a quien le respalda un contrato firmado, denuncia el inadecuado proceder del Ministerio de Cultura y Juventud y lo califica como irregular, oculto y falto de transparencia. Se solicitó el expediente completo y certificado del caso, pero MCJ respondió derivando a revisar información en SICOP, pese a que existe un derecho constitucional de acceso a dicho expediente certificado.

Se manifiesta la incapacidad del Ministerio de Cultura y Juventud de ejecutar sus programas y proyectos de relevancia cultural, como lo es el Costa Rica Festival Internacional de Cine. Se omite tomar decisiones cuyo fin conlleva a cancelar la realización de proyectos de gran envergadura y aporte al país, habiendo un evidente interés de desmantelar las instituciones sin asumir las consecuencias políticas. Se hace un llamado a posicionarse de forma solidaria por el sostén de la inversión pública en cultura como una contribución importante a la identidad de un país y a su bienestar económico.

Equipo de Producción CRFIC 2023

San José, 18 de mayo de 2023

BEAU tiene miedo

Daniel Lara

No solo Beau tiene miedo, la sociedad estadounidense cruje entre el miedo y el odio. El mundo entero es una olla de grillos exaltados de miedo, odio, incomunicación, guerra, drogas, destrucción del hábitat y otra miríada de males. ¿Cómo no vamos a experimentar miedo todos los días ante un medio tan hostil? ¿Alguien puede sentirse exento de amenaza? ¿Qué provoca vivir con miedo? ¿Se beneficia alguien de los miedos de los otros?

Como si no fuera suficiente el miedo generado por los noticieros televisos de muchas partes del mundo, incluyendo los de la arcadia terrenal costarricense, este cinéfilo se contuvo por tres horas entre la pantalla y sus divertículos inflamados.  No es un cine que me atraiga y este comentario surge de la sorpresa que me provocó. Clasificada por la crítica como otra producción más de terror, género que al parecer motiva las dos anteriores obras de Aster, esta vez, con el pobre Beau, destila un surrealismo hiperbólico.

El miedo y su utilización es cosa tan vieja como nuestra presencia en la Tierra. Vivir con miedo nos aísla, nos encierra, entorpece la empatía y el buen juicio, no nos permite como individuos o como sociedad encontrar salida a los problemas. El miedo es el neurotóxico del animal ponzoñoso que nos devora sin que nos permita ninguna defensa. Lo utilizan los particulares en sus relaciones personales, los delincuentes, los políticos, las empresas y los estados.

Bien sabemos que el recurso del miedo es un instrumento de la biopolítica y que su uso faculta la entronización de prácticas económicas de extracción de riquezas mientras los despojados sudan de pavor. El cine como herramienta cultural de masas coadyuva en el estado de ánimo social necesario para que algunos se aprovechen y las mayorías tornen en esclavos sin cadenas. La necropolítica en el cine devino en negocio y en artimaña de dominio.

Estados Unidos y su cine tiemblan siempre de miedo, ya sea con los comunistas, los terremotos, los incendios en las torres, las plagas, los extraterrestres, los terroristas, los sicópatas, los carteles de la droga, los fantasmas. El miedo es una constante y el miedo deja réditos de taquilla y políticos también. Pero sí ésta fue la intención de Aster el tiro le salió por la culata, al menos esa es mi lectura.

Desconozco la intención última de Aster con esta obra, pero más allá de la exploración de las relaciones conflictivas entre padres e hijos – en este particular caso la tragedia afectiva entre una madre y su hijo (el laureado Joaquín Phoenix protagoniza magistralmente al hijo de una madre entre comillas) la tragicomedia rebasa lo íntimo y trasciende a lo social.

La historia: un hombre de mediana edad bajo tratamiento psiquiátrico emprende un viaje para reunirse con su madre y en el interin le suceden una serie de acontecimientos traumáticos – como sí ya no tuviera suficiente con la ansiedad que le genera el encuentro materno y los fantasmas horribles de su infancia y posteriores etapas de su vida – que, queriéndolo o no, nos revelan aspectos de la sociedad de las hamburguesas, de las balas y los miedos. Su viaje es a la vez un viaje por los intersticios sociales de una república que es cada vez menos pública y más mercancía.

Ese recorrido del protagonista por los escenarios de una sociedad también enferma causó mi sorpresa. Del terror estúpido a la reflexión sociológica no se pasa indiferente. Intencionadamente, o por mera serendipia, el guion de Aster revela los aspectos más reveladores de una sociedad putrefacta por el miedo, el odio, las armas utilizadas por doquier y en manos de cualquier fulano, las drogas – las lícitas y las que todavía no lo son – la violencia indiscriminada, la suciedad de las calles ocultas de las grandes ciudades, las gentes pobres ayunas de todo, la hipocresía sostenida  de un mundo feliz de cosas, el militarismo intervencionista urbi et orbi, la depresión de no solo de Beau sino de cientos de miles de personas, la estafa de psiquiatras y farmacéuticas, y la despampanante desigualdad social. El terror es reconocer la realidad de esa mítica tierra de oportunidades.

Beau vive en un barrio de mierda, en un edificio espantoso rodeado de todas las violencias imaginables, en contraste su madre ostenta una mansión que se la desearía la señora de la constructora Solís. En medio, la clase media, ese colchón que se desinfla cada vez más y que igualmente sufre de miedos, a los otros y a perder los chunches que atiborran su vida. Todos, en todos los estratos socioeconómicos, experimentan miedo, a la soledad, a la falta de comunicación asertiva con su prole, con sus vecinos, con sus propios fantasmas.

El estilo narrativo recurre a la estrategia surrealista y la misma rima muy bien con el surrealismo de la primera potencia mundial y su desgracia, la esquizofrenia de imaginar un un mundo ideal y la realidad de un basurero humano. Beau es muchas cosas a la vez y la suerte de su comprensión como espectador– tanto la del personaje como la de la sociedad en la que le toca mal vivir- pasa por abstraerse del ruido provocado por imágenes y situaciones atropelladas e inesperadas.

El cierre entre el mal o el bien, entre la madre y el hijo, entre los estadounidenses y su patria, no está claro, cada quien leerá con sus prenociones y prejuicios un desenlace a su gusto o capacidad de análisis. Joaquín Phoenix, el Jocker, el actor reconocido, vuelve a demostrar sus capacidades.

Guion, producción y dirección: Ari Aster

2023 / 179 minutos

Sala Magaly

CLOSE

Daniel Lara

Existe una amplia variedad de géneros y temáticas dentro del vasto mundo del cine, los hay de mero entretenimiento, en su mayoría de pésima calidad formal y muy escasa esencia constructiva, lastimosamente es el más extendido en las salas de cine y en las versiones actuales de streaming. A veces tenemos la suerte de encontrar verdaderas joyas que recrean algún pasaje histórico con rigor, sobre la vida de gentes, ya sean notables, desdichados o de viles seres humanos. Pero pocas veces asistimos a historias de ficción que logran recrear con suma maestría los más profundos intersticios del alma humana y de sus relaciones con otros seres humanos.

CLOSE es una obra de arte, muy fina y cuidadosa en el tratamiento de los sentimientos que se destilan en su metraje. Versa sobre los afectos, el amor, la amistad, los prejuicios sociales y la responsabilidad de nuestros actos cuando afectan a los otros, a los amigos, al ser amado, a nuestros hijos o progenitores. La ruptura de los vínculos que amalgaman corazones y sus efectos sobre el alma, la culpa, el remordimiento y su superación no siempre fácil. Un film centrado en lo humano, alejado del mundo artificioso de las cosas, las cosas que nos dominan y parece que cobran vida propia. Aquí lo propio es la existencia de lo que nos distingue como personas que sienten, aman y sufren. Nada de extraterrestres y robots que tanto dinero atraen en las taquillas.

Leo y Remi, los protagonistas de CLOSE, son dos niños que comulgan sueños, juegos, travesuras y que habitan en algún lugar de la campiña belga contemporánea. Sus familias respectivas son testigos del amor infantil que se prodigan ambos chicos, a veces duermen juntos en casa de uno o de otro. La transparencia de su afecto y complicidad está magistralmente captada por la cámara en sus miradas. CLOSE es una bella y trágica historia construida con las miradas de los protagonistas. Los primerísimos planos permiten, gracias a las miradas, adentrarnos en la profundidad de los sentimientos que se destilan; es imposible para el espectador, al menos sí le asisten mínimos de sensibilidad, no lograr empatía con el drama que está en juego. Nuestros ojos y nuestras miradas logran decir muchas veces lo que la palabra ausente, contenida o gritada no logra. El alma tiene su ventana en los ojos y la palabra la ratifica. Ambos recursos, el ojo y los labios, nos permiten comunicarnos y cuando no nos vemos y no nos hablamos perdemos humanidad, humanidad de la buena, de la que construye y nos religa en comunidad.

Los niños Leo y Remi terminan su escuela primaria y entran juntos desde el primer día a una secundaria en donde no conocen a nadie y también desde los primeros días son sacrificados en el altar de la heteronormatividad. Son los otros niños y niñas los juzgadores de su entrañable amistad. Calificados de homosexuales por su cercanía amorosa límpida y transparente sufren el acoso despiadado de sus otros coetáneos. Leo impactado por la discriminación ad portas recula de su relación con Remi y hace esfuerzos impostados por parecerse a los otros chicos “iguales”. Ahí empieza el drama, el dolor de la separación, la falta de comunicación entre ellos y la profunda depresión de Remi que lo lleva al suicidio. El suicidio como paliativo del dolor ante la perdida del otro amado. Las miradas toman otro color, son esquivas y la palabra queda muda. Un nudo en la garganta y un silencio sepulcral en la sala. Fue imposible para mí contener el que mis ojos parecieran tubos de agua rotos.

El afecto y el amor entre los contrayentes, sean niños o no lo sean, no conocen de planes preconcebidos, no distingue edades ni colores de piel, sexos o géneros. Simplemente se da o no se da el encuentro. Pero cuando se rompen los vínculos sufre los que se van y los que se quedan. Y siempre habrá otros que juzguen y condenen a los implicados amorosamente, tal vez por su misma incapacidad de darse y fluir libremente. Atados a la norma social, al dictado religioso, de clase social u otros malditos e inútiles diques que nos descalifican como animales supuestamente superiores. Vivir sin dar amor es estar muertos, zombies entre cosas. Así son condenados los niños Leo y Remi y así pareciera el derrotero de nuestro desgraciado mundo que se debate entre guerras, desigualdades y destrucción del ser que más deberíamos amar: la Tierra.

La fotografía, el manejo de cámara, la edición y las actuaciones son soberbias. Gracias a la Sala Magaly y a su bien atinada curaduría tenemos el privilegio de ver obras como CLOSE y recientemente el ESPIRITU DE LAS ISLAS que también comparte el tema de la separación de dos amigos adultos. En ambas la palabra mutilada conlleva a la tragedia. Ninguna reconocida por la banalidad frecuente de Hollywood.

CLOSE (2022)

Bélgica

Dirección y guion de Lukas Dhont

En busca del fuego

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Una reacción en pólvora seca sobre un texto de Vladimir Amaya

En 1981 pocas cosas eran ciertas. Corría el rumor de una década perdida y el breakdance ya daba tumbos en las tranzetas urbanas, las medias eran blancas y los cepillos o peines se exhibían como símbolos de guerra en la bolsa de atrás del pantalón.

Mientras eso sucedía con mucho color y polifonía masterizada, una producción cinematográfica francófona batía todas las posibilidades de éxito basada en la terquedad de ir a los inicios, encontrarse con la noche, acinturarse en todas las formas decorosas de la búsqueda.

Llamada en español “En busca del fuego”, aquella producción se encargaría de retratarnos a las generaciones adolescentes de la época, cómo fueron los primeros pasos, el primer sexo, la batalla primera del hombre (o sus ancestros) sobre la tierra.

Sin mediar diálogo alguno, la película relata el principio tal como fue: sin consenso, sin epifanía, pero con mucha claridad estratégica: había que pelear hasta el final por poseer la luz.

Ambientada en el pleistoceno superior hace unos 70.000 años, reza una de tantas sinopsis perdidas en el internet profundo, una horda de Neanderthales mantienen el fuego, pero no saben cómo crearlo. Sufren los embates de un clan homínido que acaba con la única fogata conocida entonces. Así surge la búsqueda, el barro primero, cuando tres jóvenes de la tribu original son enviados por el fuego y encargados a regresar con él si o si, a toda costa.

Pienso en el “Atonal entrado en años, imparable contra toda fuerza enemiga” con que Vladimir Amaya inicia su demoledor texto (como no concebirlo de otra forma) sobre una figura mítica, casi lírica, construida sobre los cimientos de una lucha permanente entre el conquistador y los conquistados, el colonizador y los colonizados.

Vladimir se pregunta si acaso la emblemática figura existió. Pero es que de esas preguntas están hechos los tejidos de las subalternidades que requieren de un personaje, cierto o no, que les guíe sus pasos, que salga como los primeros hombres y mujeres sobre la tierra, a buscar el fuego por ellos.

Atonal, el compañero en jerga revolucionaria de barrio, tiene consigo la verdad, el saber y el conocimiento. Amaya le pone pólvora en sus manos, la llama y la luz con la que va quemando todo a su paso.

Con ese saber ancestral les ha ganado la partida a las maras, se ha granjeado el mito de la humanidad a cuestas, ha sido solemne con las muchachas del Pasaje. Atonal fue condecorado con el Trofeo de los silbadores, aquel que proviene de la fricción entre dos piedras o en su defecto, entre dos corazones. De esa mecánica del tacto brota el fuego, el primero, el puesto en las manos del luchador.

En este texto Amaya recupera al mismo tiempo la gesta y la paradoja.

La gesta del hombre-mito, su inscripción en libros contables y efímeros en los que se produce la geografía del amor, la ética del avance, el ensayo del triunfo mil veces conseguido. La paradoja de los finales que no se esperan: así como el fuego de aquellos primeros hombres fue apagado para que renaciera la lucha y la búsqueda, la pulsión de Atonal fue lentamente silenciada por la fuerza de un agua homínida y criminal, acaso la expresión de una región que lentamente se hunde entre los resultados de una acumulación por despojo de sus élites más bárbaras, que le quiebran las rodillas a sus territorios y la acción bíblica de un cambio climático que se lo lleva todo a su paso, hasta la pólvora.

Este diciembre no habrá triunfos en la guerra de los silbadores. Los compas de Atonal siguen en su búsqueda y del fuego que latía en sus manos. Su existencia en los barrios se comenta: no hay duda alguna, Atonal existió y eso en un país como este, ya es más que suficiente.

Heredia, 11 de noviembre de 2022

Publicada en El Escarabajo (El Salvador), compartida con SURCOS por el autor.

TANDA DE TRES

Por Memo Acuña (sociólogo y escritor costarricense)

Había una fascinación casi devocional por el cine. Era un acto ritual. La prueba irrefutable que allí, en esa sala, se reescribiría la magia de una imagen que salía despedida por una máquina que sonaba y enseñaba futuro.

Eran los cines de pueblo. En el mío, es decir, en el centro de la Heredia de finales de siglo XX, habían 4. Se habrían distribuido los públicos y los temas. También las franjas horarias. Había donde escoger, pero sobre todo la posibilidad de acudir a la fantasía de las cortinas gruesas que daban a un mundo de butacas crujientes, olorosas a madera y años desordenados, pero felices.

Allí, en esos grandes salones de techos altos, aprendí a saludar el paso de la infancia a la adolescencia. Entendí que la vida es de rituales, como comprarse un helado o unas botonetas en espera de las primeras imágenes, casi siempre alineadas a un sonido que aún no sonaba estéreo, ni masterizado, ni dolby. Pero siempre alineado y presente.

En uno de esos cines conocí el viejo oeste. el Teatro Jara nos recibía puntual en tanda de tres y allí aprendí por primera vez la claridad de los opuestos, la tensión de los buenos contra los malos. No necesité jamás de tratados sociológicos o álgebras políticas para saber que las disputas entre contrarios siempre van a tener por razones los recursos, los territorios, las fronteras.

También acudí a mis primeras citas con el erotismo y lo que eso significaba en una sociedad finisecular y aún provinciana. Los trazos de las bellas películas italianas que llegaban por entonces en partes y que eran cargadas en clave de totalidad en los viejos proyectores, me enseñaron que el amor es una composición sepia maravillosa y que es posible verlo amplificado en una gran pantalla telar que se suspende ahora en mis recuerdos.

Cerraron los cines. Esos cines. Con ellos los rituales, la alteración del tiempo y el espacio que siempre eran distintos luego de que las luces prendían, aún y cuando todavía los créditos rodaban en grandes círculos cartesianos.

Cerraron y botaron los cines para convertirlos en hoteles, farmacias, parqueos.

Pero aquí, a la izquierda y arriba en mi pecho, siempre estarán presentes: Isabel, Jara, Astral, Century.

Hasta la próxima función.

Unión de Directoras de Cine pide diálogo ante intención de destituir al director del Centro de Cine

SURCOS comparte la siguiente carta referente a la orden de destituir al director del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, y que fue enviada por la Unión de Directoras de Cine Costa Rica al presidente Rodrigo Chaves Robles y a la ministra de Cultura Nayuribe Guadamuz Rosales.

San José, 03 de agosto de 2022

PARA:
Sr. Rodrigo Chaves Robles

Presidente de la República de Costa Rica
Sra. Nayuribe Guadamuz Rosales

Ministra de Cultura y Juventud

DE:
Unión de Directoras de Cine Costa Rica

ASUNTO:
Destitución del Director del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica

Estimado Sr. Presidente y Sra. Ministra:

Desde la Unión de Directoras de Cine, agrupación independiente conformada en el 2019 por mujeres dedicadas a la dirección y realización de cine y audiovisual en Costa Rica, nos dirigimos a ustedes para comentar nuestra postura sobre aspectos vitales para nuestro sector, con especial atención al caso de la Dirección General del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC).

Nuestra agrupación busca impulsar acciones afirmativas para promover la igualdad y equidad en el quehacer cinematográfico y audiovisual nacional, a la vez que promovemos acciones para fortalecer y mejorar las condiciones del sector en general.

Respondiendo a este objetivo, mencionamos algunas de las iniciativas que hemos trabajado en conjunto con la Dirección del CCPC:

  1. Gracias a la incidencia política conjunta, logramos la aprobación de la Ley de atracción de inversiones fílmicas en Costa Rica (N.1004) donde se crea por ley el único fondo de fomento al audiovisual nacional, el fondo El Fauno.
  2. Asimismo, a través de las gestiones conjuntas, logramos que se incorporara en el reglamento de dicho fondo, cláusulas que respaldan el compromiso institucional de garantizar mayor equidad en la selección y financiamiento de los proyectos cinematográficos. Como resultado, en las últimas convocatorias, se consiguió paridad en la selección de los proyectos financiados, convirtiéndo a Costa Rica en uno de los pocos países con una fuerte presencia de mujeres en el sector.
  3. Se ha velado por el cumplimiento del principio de paridad en los jurados seleccionadores de las últimas convocatorias de El Fauno, así como en los jurados de las instancias de desarrollo y postproducción del Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC).
  4. Se ha promovido la paridad en la selección de películas dirigidas por mujeres en las últimas ediciones del CRFIC.
  5. Gracias al compromiso institucional, las gestiones de agrupaciones como la Unión de Directoras y la alta participación de mujeres en el sector, se ha logrado acercar al público costarricense a historias y narrativas de gran contenido humano que proponen un cambio social y se convierten en poderosos agentes para la prevención de la discriminación y la violencia de género.
  6. Se ha logrado una importante presencia en los festivales y mercados más relevantes de la industria cinematográfica internacional, destacando la participación de películas dirigidas por mujeres en los festivales más importantes de la escena global: Cannes, Berlín, Toronto, IDFA, Locarno, Rotterdam, entre otras. Esto se da gracias al auge de nuevos talentos y al trabajo comprometido del CCPC y su directiva.
  7. En términos generales, desde nuestra agrupación y con la colaboración y apoyo de la Dirección del CCPC, hemos contribuido a generar una reflexión entre los distintos agentes del sector audiovisual sobre la necesidad de alcanzar la paridad de género e inclusión en todos los ámbitos de nuestro quehacer. De igual manera se ha apostado de forma comprometida por el fortalecimiento del sector y los encadenamientos productivos que esta actividad genera.

Para nosotras es fundamental que los logros alcanzados a la fecha no sólo se sostengan, sino continúen fortaleciendo al gremio y sobre todo las realidades que como mujeres cineastas vivimos en un contexto aún desigual.

En este sentido, consideramos que el trabajo que ha realizado el señor Raciel Del Toro ha respondido de forma transparente y directa a las demandas del sector, por lo que su labor cuenta con el respaldo de nuestra agrupación así como de múltiples organizaciones del sector.

Externamos nuestra preocupación por la intención de destituirlo como Director del Centro de Cine y por los motivos expresados por parte de su Ministerio para el cese de sus labores.

Invitamos a la reflexión sobre las acciones tomadas y extendemos nuestra disposición para establecer un diálogo sobre estos temas.

Atentamente
Unión de Directoras de Cine

Nathalie Álvarez Mesén. Cédula 114120204
Laura Ángel Córdoba. Cédula 801160111
Carolina Arias Ortiz. Cédula 113320921
Laura Astorga Carrera. Cédula 109140100
Erika Bagnarello Argüello. Cédula 110960106
Estefani Céspedes Meza. Cédula 304180660
Adriana Cordero Chacón. Cédula 109590298
Clea Eppelin Ugarte ID 13AZ99133
Paz Fábrega Raventós. Cédula 110380378
Dinga Haines Mesa. ID 184002337605
Gabriela Hernández Hernández. Cédula 106290709
Hilda Hidalgo Xirinachs. Cédula 107820534
Patricia Howell Aguilar. Cédula 104070415
Ana Lucía Jiménez Hine. Cédula 108880175
Mauren Jiménez Solano. Cédula 105370170
Alexandra Latishev Salazar. Cédula 113310299
Paz León Cartin. Cédula 112870618
Isabel Martínez Artavia. Cédula 108480510
Valentina Maurel Soto. Cédula 113480756
Maricarmen Merino Mora. Cédula 112600001
Sofía Quirós Ubeda. Cédula 114150618
Mercedes Ramírez Avilés. Cédula 700490929
Natalia Solórzano Vásquez. Cédula 111960384
Antonella Sudasassi Furniss. Cédula 112870350
Patricia Velásquez Guzmán. Cédula 108870985
Kimberly Torres Chinchilla. Cédula 901260934
Nicole Villalobos Mora. Cédula 114960443

C/C:

Miembros del Consejo Nacional de Cinematografía: Alfredo Moraga, Natalia Cartín, Ernesto Calvo.

Centro Costarricense de Producción Cinematográfica: Raciel del Toro, Dirección General.

Red de Emergencia Cultural defiende actual administración del Centro de Cine

SURCOS comparte la petición hecha por la Red de Emergencia Cultural, ante las amenazas de despido por parte de la ministra de cultura hacia el señor director del Centro de Cine, Raciel del Toro.

3 de agosto

Ministerio de Cultura y Juventud
Lic. Nayuribe Guadamuz Rosales
Ministra de Cultura y Juventud
Sr Ernesto Calvo Álvarez
Viceministro de Cultura y Juventud

Buen día Sra. Ministra

La REC, Red de Emergencia Cultural, organización integrada por organizaciones de diferentes subsectores de la cultura, gestora de Ley 10041 y otras acciones en favor de sostener los derechos culturales de las personas, tanto habitantes como trabajadoras del arte y la cultura, se dirige a Ud. solicitando su atención a nuestra postura en el caso de la Dirección General del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (CCPC).

El Sr. Raciel del Toro es uno de los pocos funcionarios que han ocupado la Dirección General del CCPC con el apoyo de todo el sector cinematográfico y audiovisual, tanto por su destacada trayectoria profesional, como por su compromiso de preservar la integridad y generar crecimiento de la institución que lidera.

La producción cinematográfica y audiovisual, como actividad económica en constante movimiento, impacta directamente en las comunidades donde se desarrolla y contribuye al crecimiento de numerosos encadenamientos productivos; como actividad específica, solidifica el entramado cultural de la nación legando a las futuras generación el lenguaje creativo de la época. Sabemos que bajo la dirección actual el CCPC continuará y acrecentará el impulso de los últimos 20 años.

Entendemos que las divergencias pueden crear fracturas en las relaciones, les artistas vemos como un gesto de madurez poner el bien mayor y las necesidades sectoriales por sobre los tropiezos que pueden surgir al inicio de una gestión, sobre todo cuando el nudo del asunto está en la defensa a ultranza que el Director General hace de la integridad institucional para su pleno funcionamiento y la salvaguarda del bien público.

Las personas del sector cultura entendemos como un ejercicio democrático puro y un gesto de interés y respeto que la dirigencia escuche activamente y desarrolle diálogos y consensos para tomar decisiones que fortalezcan y hagan crecer al colectivo. Por esto es importante que el señor Raciel del Toro Hernández continúe en su puesto. Agradecemos su atención y su reflexión sobre este punto. Saludos cordiales.

Contacto: Haydeé Coseani – 103200019427

emergenciaculturalcr@gmail.com

Trabajadores del cine exigimos se nos escuche

Llamado a manifestarnos como gremio cinematográfico. Dejemos la pasividad.

Ante el despido del viceministro Ernesto Calvo y las amenazas de despido por parte de la ministra Guadamuz hacia el señor director del Centro de Cine, Raciel del Toro, es necesario realizar una convocatoria masiva y urgente a manifestarnos en las calles frente al Ministerio de Cultura en defensa de nuestros derechos como trabajadores del cine.

Contexto

El Centro Costarricense de Producción Cinematográfica en los últimos años se ha convertido en el principal aliado para todas las personas que hacemos del cine y del audiovisual una forma de vida, sobrevivencia, exploración personal, manifestación ideológica y trabajo. Un trabajo que le da de comer a cientos de familias en nuestro país y que además tiene el gran valor de fungir como un gran encadenamiento productivo al mover la economía en otras aristas como, por ejemplo, el transporte o la producción de alimentos.

Por otro lado, es una actividad primordial en el crecimiento cultural del país que aporta una cantidad incalculable de elementos positivos para el desarrollo integral de nuestra sociedad. Desde que Raciel del Toro tomó la dirección del CCPC, se ha sentido cómo la actividad cinematográfica en nuestro país ha tomado un nuevo aire, se ha logrado sostener, a pesar de escollos tan negativos como la pandemia y el continuo avance de políticas contra el desarrollo de la cultura y el arte. Raciel, ha sabido llevar y administrar de forma adecuada al Centro de Cine y como buen trabajador del cine, ha DIRIGIDO bien a su equipo, así como las políticas y estímulos por el bien de la industria. Hemos visto cómo, en los últimos años, muchas películas, cortometrajes, series, productos animados, etc, apoyados por el CCPC han tenido éxito a nivel nacional e internacional, claro ejemplo, los últimos tres largometrajes presentes en el Festival de Cannes, hechos inéditos en nuestra historia cinematográfica poco robusta.

Dicho esto, considero necesario defender la gestión de Raciel y la de su equipo de trabajo, así como también, repudiar el despido del viceministro Calvo, que en su corta gestión mostró interés y actitud positiva para continuar desarrollando de forma positiva a la industria. Del Toro, ha defendido una plaza de una profesional dentro del CCPC, la cual ha sido removida y tras este hecho, se ha visto amenazado su puesto como director del Centro de Cine, decisión que el señor Calvo se ha opuesto ante la ministra y por ello fue cesado.

La defensa se puede hacer desde distintos frentes: simplemente seguir trabajando y abogando por nuestros derechos como trabajadores del cine, realizar videos, enviar cartas y buscar llenar la oficina de la ministra con solicitudes de reunión para pedir se nos tome en cuenta como gremio, así como seguir en la defensa de una digna ley de cine y otras políticas necesarias para salvaguardar nuestra actividad y por último, no olvidarnos de la calle, levantar nuestras cámaras y micrófonos y exigir como cineastas que nuestra voz será escuchada y no permitiremos ver ante nuestros lentes, cómo el gobierno toma decisiones arbitrarias y autoritarias que vienen en detrimento de una labor que sólo venía fortaleciendo al sector. Desde mi óptica como director, autor y trabajador del cine, es necesario manifestarnos. Debemos ir a la calle y exigir que la ministra nos escuche.

Alejandro Ferlini
Realizador Integral de Cine y TV

Equal Film Fest – cine por la inclusión

Les compartimos la  invitación a participar en las proyecciones del  festival Equal Film Fest, festival de cine por la inclusión.

Las películas acercan a la población a historias sobre mujeres, personas con discapacidad, personas mayores y personas de la comunidad LGBTIQ+.

Todas las proyecciones son gratis, en las imágenes adjuntas puede consultar la cartelera de las películas siguientes.

Compartido con SURCOS por Yasy Morales.