Ir al contenido principal

Etiqueta: crítica de arte

El “hamparte” en Costa Rica

Albán Camacho-Lobo (Lanobienal)

Siguiendo la línea conceptual de Antonio García Villarán sobre lo que denomina como “hamparte”, se cuentan siete reglas de referencia para la distinción de tales modelos de conocimiento visual: 1) si objetos fabricados en serie y comercializados se presentan como arte, 2) la simple elección de un objeto y su colocación en un espacio expositivo, 3) si la obra no requiere trabajo técnico y se basa sólo en ideas, 4) si el valor de la obra depende de un texto teórico o filosófico, 5) la asignación de precio a objetos cotidianos exhibidos en espacios expositivos y su comercialización, 6) «hampartista puro» es el artista que crea sin talento inconscientemente y «hampartista realista» es el que denuncia el mercado del arte conscientemente, 7) el arte que carece de trabajo técnico.

Sin pretender hacer eco del lineamiento teórico de García Villarán, se procederá a señalar algunas obras de tipo “hamparte” en la historia del arte costarricense de los últimos treinta años, con el fin de contribuir a su distinción y presencia, a partir de la delimitación supra indicada.

En las Bienales de Escultura de la CCR dadas en la Galería Nacional encontramos ejemplos como la obra “Jugando Rayuela” (1995) de la artista V. Pérez Ratton, realizada con cristalería rota colocada en el espacio expositivo y sin intervención. Además de “Fútbol con dengue” (1997) de P. Arrieta, donde el artista coloca dentro de una caja de vidrio un trozo de zacate con una bola de fútbol desinflada que contiene un nido con larvas de mosquito. La pieza “A la memoria” (1999) de P. Monge, en la que la artista exhibe dos lápidas compradas en una funeraria a las que les inscribe frases sobre sus afanes. También la obra “La Caja” (1999) de A. Camacho, quien instaló una caja de cartón dentro de una caja imaginaria en el salón principal de la Bienal.

En las muestras del certamen Bienarte, realizadas en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), también encontramos ejemplos de este tipo de propuestas con obras como “¿Cómo te explico sin ofenderte?” (2003) de E. Barrantes, siendo que el artista coloca un pequeño montículo de tierra con forma de rampa junto a una pared del Museo. Además de la instalación “Simplemente escriba lo que quiera” (2003) de Y. de La Paz, quien dispone una máquina de escribir con papel, para que la gente que transita por el espacio museístico escriba lo que desee con ésta. A la vez la obra “Las cosas cambian y la tecnología también …” (2005) de V. Cabezas, en la que la artista exhibe una serie de documentos legales.

Entre otras obras que cabrían en el estilo “hamparte”, podría citarse “No sería hermoso que sólo nos hablaran de fútbol” (2002) de L. Astorga, durante una muestra colectiva en el CCE, Astorga mostró el resultado de quemar una bola de fútbol, disponer sus cenizas en una bolsa plástica trasparente y colgarla en una pared del Centro. Cabe destacar la obra “Derrumbe” (2012) de O. Solís quien, durante una muestra colectiva en el MADC, colocó un grupo de ladrillos a modo de un muro, el cual se derrumba en uno de sus extremos junto a un cúmulo de arena. A la vez se refiere una obra de nombre desconocido (2017) de la artista M. Araya, durante el Salón Nacional de las Artes en el MAC, quien mostró un montículo de ropa enrollada de aproximadamente un metro y medio de alto, colocada en una esquina del Museo. Y para cerrar se menciona la obra “Tuerca con tornillo” (2022) del artista S. Rizo quien, en un evento en el Taller del Artista, exhibió una tuerca con un tornillo, objetos de producción industrial, que luego el propio artista retiró como parte de una acción en la que reclamó públicamente una restitución por US$50.000.

Esperamos que la descripción realizada acerca de obras de estilo “hamparte”, a partir de la delimitación de García Villarán, presentes en la historia del arte costarricense sean de utilidad en la comprensión de este fenómeno en el campo del arte visual.

«Tomar el Cielo por Asalto»: A partir de la obra «Mapa Estelar» del artista plástico Osvaldo Orias

Jiddu Rojas Jiménez

  1. El Mapa y el Viaje.

El Autor, nuestro amigo, el artista plástico costarricense Osvaldo Orias Arguedas, residente en el exterior, nos ofrece el «Mapa Estelar».

Comienza citando al erudito italiano Roberto Calasso, —florentino descendiente de un abuelo materno amigo del gran filósofo antifascista hegeliano Benedetto Croce, y de familia paterna y materna ligada a la Resistencia —, y su libro, «El Cazador Celeste». De primera el intertexto.

Desde luego, el viaje estelar, imaginario, sedentario, largo o fugaz, por mar o por tierra, espacial o iniciático, como cualquier otro posible, con mapa o sin mapa, como el de Odiseo de Homero, «El Ulises» de Joyce, o la película y versión popularizada (y no por eso menos brillante) de Christopher Nolan, o acaso la «Ruta de su Evasión» de la novelista costarricense Eunice Odio, es finalmente hacia uno mismo. Hacia el Autoconocimiento (aventura que no es ni individual ni individualista).

  1. Aparece Kant.

Pero, además, el artista, a partir de esta su obra, menciona brevemente en su publicación en redes, al gran filósofo Kant y luego, al gran pensador humanista, místico y reformador italiano, al «hereje», Giordano Bruno. No podía ser diferente.

«Del Cosmos cerrado al Universo abierto», intitulaba el famoso historiador de la ciencia, Alexandre Koyré, para entender esa época que comenzaba paradigmáticamente, con la quema inquisitorial de G. Bruno, y pasaba por Copérnico, Galileo, y Kepler, antes de Newton. (Recordemos que Kant fue primero, profesor de Física y admirador de Newton, antes de hacer Metafísica en su vejez.)

Volviendo al Siglo XXI, nos parece que cuándo Osvaldo pinta, escribe o reflexiona, sus pinceles, inconscientemente o de forma muy consciente, escarban en el «Gründ», esa vieja pretensión alemana, —y luego universalizable—, de la búsqueda del «Fundamento» de la Verdad. Osvaldo es también su contexto, y un testigo privilegiado de su tiempo (qué es el nuestro).

  1. Pintar y escribir.

Por lo demás, la Justificación plástica del Autor usualmente exhibe una extraña especie de erudición y modestia (valga la contradicción). En nuestra opinión, su texto realmente complementa su propuesta plástica, y permite elaborarla, degustarla y digerirla completa. Es recomendable nunca pasarla por alto, más allá de su obra, qué también se explica y brilla con su luz propia.

La sensibilidad, las categorías, el concepto y las Ideas (en ese orden del Esquema kantiano insuperable), acompañan el texto de la Justificación de su otro lenguaje plástico. (El transfondo gnseológico no confesado acá, posiblemente es el Sujeto mismo, y sus posibilidades. Pero ese es otro tema a desarrollar.)

  1. Razón Sustancial vs. Racionalidad Instrumental.

«Caute, Spinoza dixit». Cuidado. «El sueño de la razón produce monstruos», nos advierte Goya en su famosa aguafuerte. Volvamos.

No se trata jamás de imponer, —junto con nuestra perorata metadiscursiva—, la chata (y necesaria a veces frente a la Heterenomía natural o social) «Racionalidad Instrumental» («Verstand»), en el terreno ajeno de la Crítica del Juicio (de naturaleza mucho más amplia, subjetiva y compleja). Ya Adorno y Horkheimer nos lo han advertido previamente, contra la irracionalidad de la racionalidad mercantil capitalista.

No estamos pues, en el terreno del mero «cálculo», del ridículo aritmético del discurso presidencial del 7x 6, o peor aún, de las trágicas Jornadas 4×3 del Gobierno Autoritario «Ja-Guaro»; o del cálculo del lucro cipayo del Tratado de Libre Comercio con una potencia colonial qué calcula militarmente cuánto fósforo blanco es necesario para el Infanticidio diario. (Sí tratan de imponernos un Mundo de mierda, local y global).

Por otra parte, sí es innegable, qué la «Racionalidad Sustancial», «Vernunft» (la Otra Razón) y (críticamente) la Ilustración, nos ofrecen, un Horizonte Regulador para soñar y construir socialmente, una alternativa al presente infierno secular. Artes Visuales incluídas, obviamente. (A esta otra racionalidad nos referimos.)

Tal vez, esta matriz discursiva, no sea muy popular, ni siquiera en la Izquierda académica, después de las dudas de Deleuze y Guattari, y de otras hermosas «anomalías salvajes» (Negri) posteriores, y demás posestructuralismos. Nos tiene sin cuidado. Los senderos se bifurcaron hace años, en lecturas y posibilidades de transformación. Y no sólo Foucault puede ser empecinado. Punto.

Así, contra las Distopías, el Horizonte Regulador kantiano deviene, —en estas épocas salvajes de «Capitalismo de la Vigilancia» (Shoshana Zuboff), o acaso hasta de «Tecno-Feudalismo» rampante (Y. Varoufakis)—, necesariamente en Horizonte Utópico (Franz Hinkelammert).

Y todo esto degustado en un «sancocho”, aderezado, con y desde «Nuestra América» (J. Martí), nos devuelve después de Kant, vía Fichte hasta Gramsci, a la propuesta de la construcción de una refrescada Voluntad colectiva.

  1. Guanacaste y su Cielo.

Por esto el Autor, costarricense, nos recrea su limpio Cielo de verano estrellado, en el Guanacaste de su infancia, acaso menos «gentrificado»: Kant y «La Pampa» guanacasteca. Lo cotidiano y particular, se vuelve universal inclusivo y emancipador. El Cielo es el mismo, pero las estrellas y sus constelaciones y mapas celestes deberán ser diferentes. El anhelo de la catarsis y del Cielo estrellado, son los mismos porque son humanos.

Es muy válida entonces, la resignificación cultural y política de la obra del artista costarricense Osvaldo Orias. Una hermenéutica justa y necesaria, en nuestra opinión. Un intento de merecido homenaje.

Veremos finalmente, qué pasa con nuestro terruño en ruta de impacto, pero no esperando sentados y resignado «escroleando» pantallas, como esperando un inevitable destino. ¿Acaso, un «Destino Manifiesto» color zanahoria?

  1. Nocturno sin Patria (Debravo).

Muchas veces, —a diferencia de la invitación de la obra de Osvaldo (y de nuestra lectura)—, la realidad social hegemónica, aparece como Obstáculo. Como el Diablo, el «Diábolos» griego, el «Calumniador» (contra la Esperanza); traducción bíblica del «Satanás» judío, el «Adversario», el qué pone obstáculos. (Creo recordar bien, la explicación bíblica de Pablo Richard.) Su gran mentira es que no hay Esperanza (la de Bloch).

Léase, como una oscura noche de temporal, sin estrellas, nublada y lluviosa, infernalmente caliente, como a veces en las húmedas llanuras inundadas de Sarapiquí.

Son tiempos en general, de opacidad social, económica y política. Se instala la opacidad, no como reacción pesimista o acontecimiento, sino como una brutal muralla estructural contra la buena «Esperanza Ontológica» (Ernst Bloch).

En estos momentos de modas e imposiciones políticas totalitarias, al Cielo no hay que buscarlo en las nubes. El Cielo interno, —que no es sólo invento sólo de Jung—, se rastrea al menos, hasta el mentado Kant y la unidad del sentido en el Sujeto:

» (…) El cielo estrellado sobre mí y la Ley Moral en mí».

  1. ¿Volver a un Kant jacobino?

Pero cuándo Kant habla de Moral, habla de una posibilidad ética basada en la Autonomía, la Voluntad (informada) y la Razón Sustancial. Según Kant, en el Mundo de la Física de Newton reina la Ley como Necesidad (natural), pero en el Mundo de lo Humano (moral) deberá reinar la Libertad como condición de Ética.

En Kant no hablará el lugar común, o el prejuicio del zoquete del moralismo religioso, o la » Ética» del sombrero (me lo quito y me lo pongo), o la Sacrificialidad del fanático, o el fetichismo del Utilitarismo mercantil, o de la cancina Deontología. No.

Kant, bajo la influencia de Rousseau y de la Revolución Francesa, piensa en el Imperativo Categórico. El cuál, más o menos, —y a diferencia de otra éticas o mandatos morales—, en sus diferentes redacciones, se resume así:

1) «Obra sólo según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne Ley universal.»

2) «Obra como si la máxima de tu acción, debiera tornarse, por tu voluntad, Ley universal de la Naturaleza.»

3)» Obra de tal forma, que nunca te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin en sí mismo, y nunca solamente como un medio.»

En consecuencia, citar, leer y degustar a Kant (y sus cómplices) en pleno Siglo XXI, —aún en un contexto estético—, señala también hacia deberes sociales y políticos. Por supuesto, una bella obra que evoque a Kant y a su Cielo estrellado, —sin olvidar sus raíces guanacastecas y su particularidad socio-histórica humana—, ilumina cómplice no sólo la retina, sino otros caminos de Emancipación.

Vimos en la publicación del artista y amigo, una invitación y nos colamos.

¿Tocará intentar «tomar el cielo por asalto», para citar al filósofo húngaro G. Lukács, desde nuestra Costa Rica hoy a la deriva? (Recuerdos al György Lukács IL).

Gracias, por supuesto, al artista Osvaldo Orias y su obra, por el pretexto para reflexionar sobre nuestra coyuntura y circunstancias nacionales, e intentar volver (persistir) a la Filosofía desde nuestro «Autoexilio».

Aula Encendida. Espacios y restricciones para el ejercicio de la crítica

La Asociación Internacional de Críticos de Artes – Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional le invitan a la actividad del ciclo Aula Encendida Espacios y restricciones para el ejercicio de la crítica. La actividad que será moderada por Marjorie Ávila Salas y contará con la participación de Sofía Ruiz Ugalde, Manuel Zumbado y Juan Carlos Flores Zúñiga.

La actividad se realizará el miércoles 14 de mayo a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá en el Facebook: Biblioteca Nacional Costa Rica  https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Actividad del ciclo Aula Encendida: Conversatorio Puntos ciegos en la historia regional de la Crítica de Arte

La Asociación Internacional de Críticos de Artes – Costa Rica y la Benemérita Biblioteca Nacional le invitan a la actividad del ciclo Aula Encendida Conversatorio Puntos ciegos en la historia regional de la Crítica, con la participación de Emmanuel Calvo Canossa, Juan Carlos Flores. Comentarista y moderador Mariamalia Sotela Borrasé

La actividad se realizará el miércoles 17 de abril a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá en el Facebook: Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/