Ir al contenido principal

Etiqueta: democracia

“La elección no está decidida: el resultado queda en manos de la ciudadanía” – Óscar Aguilar Bulgarelli

El historiador y analista de la realidad nacional Óscar Aguilar Bulgarelli llamó a la ciudadanía a no dar por decidido el proceso electoral, cuestionando la lectura simplista de los resultados de las más recientes encuestas y subrayando que el desenlace de las elecciones depende del voto de las personas indecisas.

Aguilar Bulgarelli se refirió a los estudios publicados recientemente por el Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional y por el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, señalando que ambos coinciden en ciertos porcentajes, pero comparten problemas metodológicos que impiden afirmar que la elección esté resuelta.

Antes de analizar los números, el historiador destacó una advertencia formulada por el estadístico Fernando Ramírez, exdirector del Instituto Nacional de Estadística y Censos y de la Escuela de Estadística de la UCR, publicada en el Semanario Universidad. Según Ramírez, las encuestas telefónicas enfrentan tasas extremadamente altas de no respuesta, que pueden oscilar entre el 90 % y el 97 %, lo cual tiene una incidencia directa y significativa en los resultados finales.

Aguilar Bulgarelli explicó que, bajo estas condiciones, para obtener alrededor de 1.100 respuestas efectivas habría sido necesario realizar decenas de miles de llamadas, lo que plantea serias dudas sobre la representatividad de los datos. Además, recordó que la no respuesta no es aleatoria, sino que está asociada a temores de seguridad, desconfianza ante llamadas telefónicas y reticencia a expresar opiniones políticas en un ambiente de alta confrontación.

Otro punto central del análisis fue la forma en que algunas encuestas excluyen a las personas indecisas al presentar los resultados, lo que —según el historiador— sobredimensiona artificialmente los porcentajes de determinadas candidaturas. Al reincorporar a ese sector del electorado, los apoyos reales serían significativamente menores, confirmando que el escenario electoral sigue abierto.

Aguilar Bulgarelli criticó además el tratamiento acrítico de estos datos por parte de algunos noticieros televisivos, que —afirmó— presentan los resultados como si la elección estuviera definida, sin advertir las limitaciones metodológicas ni el peso real de la indecisión.

En ese contexto, enfatizó que la responsabilidad democrática recae en la ciudadanía, especialmente en quienes aún no han definido su voto. “Esta elección no está terminada, está por empezar”, afirmó, subrayando que la defensa de la democracia requiere participación activa, reflexión crítica y ejercicio consciente del derecho al voto.

Finalmente, hizo un llamado tanto a la ciudadanía como a los partidos políticos a asumir con seriedad el momento electoral, recordando que cuando se pierde la democracia, se pierde también la libertad, y que el voto sigue siendo la herramienta fundamental para resguardar el sistema democrático.

Alta indecisión y rechazo a encuestas marcan el escenario electoral y dejan el desenlace en manos de la ciudadanía

Los más recientes informes del IDESPO-UNA confirman un escenario electoral marcado por altos niveles de indecisión y una tasa significativa de rechazo a responder encuestas. Más que anticipar un resultado, los datos sugieren un proceso abierto, en el que la definición final dependerá del involucramiento, la reflexión y la decisión de la ciudadanía costarricense.

Los resultados de las encuestas del Instituto de Estudios Sociales en Población correspondientes a noviembre de 2025 y enero de 2026 muestran un escenario electoral caracterizado por altos niveles de indecisión, fragmentación de preferencias y, en el informe más reciente, la explicitación de una tasa de rechazo relevante (personas que no quieren responder), un dato que introduce nuevos elementos para la lectura política del proceso electoral de 2026.

Cambios destacados entre noviembre y enero

Entre ambos levantamientos se observa una estabilidad relativa en la disposición declarada a votar, con cerca de siete de cada diez personas indicando estar completamente seguras de asistir a las urnas. Sin embargo, al comparar los resultados, el informe de enero confirma que más de un tercio del electorado permanece indeciso, tanto en la elección presidencial como en la legislativa, lo que refuerza la idea de un electorado aún poco definido a pocas semanas de los comicios.

En términos de preferencia electoral, el informe de enero consolida una concentración del apoyo en pocas candidaturas, con Laura Fernández a la cabeza entre quienes manifiestan una decisión de voto, seguida a distancia por otras opciones con apoyos de un solo dígito porcentual. Este patrón es consistente con lo observado en noviembre, pero con una mayor claridad en la segmentación sociodemográfica: la indecisión es más alta entre mujeres, personas jóvenes, sectores con menor escolaridad y quienes perciben su condición económica como baja o muy baja.

La tasa de rechazo: un dato nuevo y clave

Un elemento metodológico relevante es que el informe de enero 2026 incluye explícitamente la tasa de rechazo, calculada conforme a los estándares de la AAPOR, la cual se sitúa en 11,77%. Este dato no fue consignado de manera explícita en el informe de noviembre, lo que limita la comparación directa, pero convierte al reporte de enero en un insumo clave para evaluar la calidad y los límites interpretativos de las encuestas electorales en el contexto actual.

La inclusión de esta tasa permite dimensionar no solo quiénes responden, sino también quiénes deciden no hacerlo, abriendo preguntas sobre los factores que inciden en esa negativa.

Debate público sobre el rechazo a encuestas

El tema ha sido abordado recientemente por el estadístico Fernando Ramírez, exdirector de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, en una entrevista publicada por el Semanario Universidad. En ella, Ramírez advierte que tasas altas de rechazo pueden afectar la validez y representatividad de las encuestas, especialmente cuando el fenómeno no es aleatorio, sino socialmente estructurado.
🔗 https://semanariouniversidad.com/pais/exdirector-de-escuela-de-estadistica-de-la-ucr-duda-de-validez-de-encuestas-electorales-por-alto-rechazo-a-responderlas/

El experto señala que, en contextos de desconfianza, ciertos grupos pueden optar por no expresar sus opiniones, generando sesgos difíciles de corregir únicamente mediante ponderaciones estadísticas.

Una hipótesis: miedo, confrontación y silencio

Desde SURCOS se ha planteado una hipótesis complementaria para interpretar este fenómeno: el clima político de confrontación y discursos de odio que ha marcado el periodo reciente podría estar influyendo en la decisión de muchas personas de no responder encuestas o de reservar su intención de voto.

Esta línea interpretativa ha sido desarrollada por el psicólogo Marco Vinicio Fournier Facio en un artículo publicado en SURCOS, donde se analiza cómo el miedo, la estigmatización y la agresividad discursiva pueden inducir conductas de autocensura y silencio social, con efectos directos sobre la medición de la opinión pública.
🔗 https://surcosdigital.com/que-nos-dicen-las-encuestas-de-octubre/

Otros análisis publicados en SURCOS refuerzan esta hipótesis, señalando que el rechazo a participar y la indecisión persistente no necesariamente reflejan apatía, sino una estrategia de resguardo frente a un contexto percibido como hostil. Ver: https://surcosdigital.com/?s=discursos+de+odio

Un escenario abierto y frágil

En conjunto, los informes de IDESPO-UNA confirman que el proceso electoral de 2026 se desarrolla en un escenario abierto, con una ciudadanía que declara disposición a votar, pero que aún no define su preferencia, y con un segmento no menor que opta por no responder. La incorporación de la tasa de rechazo en el informe de enero aporta una señal de alerta para la lectura responsable de las encuestas y subraya la necesidad de contextualizar los datos en el clima político y social del país.

Más que ofrecer certezas, las encuestas actuales parecen retratar una democracia tensionada, donde la indecisión, el silencio y la fragmentación son rasgos centrales del momento político costarricense.

Pacto por la Educación Pública suma compromiso de siete candidaturas presidenciales

En el marco del Primer Congreso Nacional por la Educación Pública, realizado el 20 de enero de 2026 en Santo Domingo de Heredia, fue presentada oficialmente la Declaratoria del Pacto Nacional por la Educación Pública de Costa Rica, como resultado de un proceso amplio de diálogo social iniciado en 2022, orientado a construir acuerdos nacionales frente a la profunda crisis que atraviesa el sistema educativo.

La actividad reunió a cerca de 500 personas provenientes de organizaciones sociales, sectores educativos, comunidades territoriales, universidades públicas, movimientos estudiantiles, sindicatos, partidos políticos, diputaciones y ciudadanía diversa, en un espacio plural que buscó colocar la educación pública como prioridad nacional, más allá de diferencias políticas o sectoriales.

Uno de los momentos más simbólicos del Congreso fue la lectura pública de la Declaratoria en la voz de un niño de quinto grado, gesto que subrayó el carácter intergeneracional del Pacto y reafirmó a la niñez como sujeto central de derechos, así como la responsabilidad colectiva de proteger el futuro educativo del país.

Durante la jornada se dio a conocer el Pacto Nacional de Compromisos con la Educación Pública, firmado por siete candidaturas presidenciales: Álvaro Ramos (Liberación Nacional), Ana Virginia Calzada (Centro Democrático y Social), Ariel Robles (Frente Amplio), Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), Claudio Alpízar (Esperanza Nacional), Jorge Borbón (PIN – en representación del candidato), Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda).

El Pacto permanece abierto para la eventual adhesión de otras fuerzas políticas y actores sociales, pero establece desde ya un marco público de compromisos verificables ante la ciudadanía.

La educación pública como derecho humano y deber indeclinable del Estado

El Pacto parte del reconocimiento de la educación pública como bien público, derecho humano fundamental y deber indeclinable del Estado, base del desarrollo humano, la democracia, la movilidad social y la soberanía nacional. En ese sentido, se plantea que la educación no puede ser tratada como una mercancía ni como un gasto prescindible, sino como una inversión estratégica para el país.

Entre los compromisos centrales destaca el avance progresivo hacia el 8 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación pública, conforme al mandato constitucional, garantizando la no regresividad presupuestaria y priorizando áreas clave como la infraestructura educativa, la formación y dignificación docente, la permanencia estudiantil, los programas de equidad, la actualización pedagógica y la reducción de brechas territoriales y sociales.

Asimismo, el Pacto propone liberar la inversión educativa de los límites de la regla fiscal, reconociendo que la crisis del sistema educativo requiere medidas extraordinarias y sostenidas en el tiempo.

Calidad educativa, equidad y enfoque territorial

El documento plantea la construcción de una política educativa nacional como política pública de Estado, orientada al aprendizaje significativo, el pensamiento crítico, la alfabetización científica, tecnológica y digital, la formación para la ciudadanía democrática y el trabajo digno.

Se enfatiza la necesidad de un enfoque territorial, que reconozca las realidades culturales, sociales, económicas y geográficas de las distintas regiones del país, incluyendo zonas rurales, fronterizas, costeras e indígenas. En ese marco, se impulsa el fortalecimiento de la infraestructura física y la conectividad digital efectiva en todos los centros educativos públicos, así como el desarrollo de una Red Nacional de Conectividad Educativa como política estratégica.

El Pacto también establece compromisos específicos en materia de equidad y no discriminación, con el objetivo de erradicar cualquier forma de exclusión educativa por razones de pobreza, discapacidad, origen territorial, género, condición migratoria u otras circunstancias sociales.

Participación social, entornos seguros y rendición de cuentas

Otro eje central es la participación social como condición esencial para el fortalecimiento de la educación pública. El Pacto promueve estructuras permanentes de participación de estudiantes, personal docente y administrativo, familias, comunidades, universidades públicas y otros actores, tanto en el diseño como en el seguimiento y evaluación de las políticas educativas.

Se incorporan además compromisos para garantizar entornos educativos seguros, inclusivos y libres de violencia, con un enfoque preventivo, integral y de derechos humanos, en respuesta al contexto nacional de inseguridad y a las múltiples formas de violencia que afectan a la niñez y la adolescencia.

En materia de transparencia y rendición de cuentas, el Pacto establece la obligación de someter la gestión de los recursos públicos destinados a educación a sistemas de información abiertos, auditorías técnicas y financieras, y mecanismos de fiscalización social y ciudadana.

Prioridad nacional y compromiso político verificable

El documento propone que, durante el primer año del próximo gobierno, se impulse la suscripción de un Pacto Nacional por la Educación Pública con la participación de fuerzas políticas, sociales, académicas, económicas y territoriales, y que la educación pública sea declarada prioridad nacional en situación de crisis dentro de los primeros cien días de gobierno.

El compromiso asumido tiene carácter de obligación política pública ante la ciudadanía, debe ser verificable mediante indicadores, presupuestos y resultados, y se plantea como criterio de evaluación democrática del ejercicio gubernamental, vinculando directamente a la persona que asuma el Ministerio de Educación Pública a partir de mayo de 2026.

Las organizaciones convocantes señalaron que el Pacto se sustenta en evidencia reciente sobre el deterioro del sistema educativo, documentado en informes nacionales, y constituye una hoja de ruta colectiva para revertir la peor crisis educativa de las últimas décadas y fortalecer la educación pública como pilar de la democracia costarricense.

📄 El texto completo del Pacto por la Educación Pública con firmas puede descargarse desde SURCOS en el siguiente enlace:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/01/PACTO.pdf

Cuando la técnica no alcanza: debate, redes, juventudes y voto consciente en la Costa Rica electoral

Nancy Piedra Guillén
Profesora de la Escuela de Sociología, Universidad de Costa Rica

El reciente debate presidencial Se busca presidente, transmitido por OPA, introdujo una ruptura relevante en la escena política costarricense. A diferencia del formato tradicional —centrado en la confrontación retórica y el golpe mediático—, este ejercicio colocó en el centro la evaluación técnica de propuestas, la coherencia programática y la viabilidad institucional, bajo la mirada de personas expertas y con criterios explícitos de factibilidad.

El debate estuvo claramente dirigido a un electorado que hoy define el rumbo de la elección: las personas votantes indecisas, mayoritarias según las encuestas del CIEP-UCR de noviembre y diciembre de 2025. Sin embargo, el verdadero campo de disputa no se limitó al estudio de televisión. Se desplazó, con fuerza, al espacio digital, donde se hizo visible una tensión cada vez más estructural en nuestras democracias: la desconexión entre racionalidad técnica, afectos políticos y legitimidad pública.

La técnica no garantiza legitimidad

El formato del debate apostó por una lógica deliberativa exigente: qué se propone, cómo se implementa, con qué recursos y en qué plazos. Este tipo de ejercicio resulta indispensable en una democracia erosionada por la improvisación, el personalismo y la simplificación extrema de problemas complejos. No obstante, el debate dejó al descubierto un límite fundamental: la buena técnica, por sí sola, no garantiza adhesión política ni respaldo social.

Las calificaciones otorgadas por el panel experto —alta, media o baja factibilidad— no se tradujeron automáticamente en apoyo ciudadano. Algunas candidaturas con evaluaciones favorables no lograron generar entusiasmo, mientras que otras, con desempeños más débiles o controversiales, concentraron altos niveles de conversación pública. El dato no es anecdótico: revela un cambio profundo en las formas contemporáneas de construcción de legitimidad política.

Redes sociales: volumen, rechazo y castigo simbólico

El análisis de la conversación digital posterior al debate confirma esta brecha. Durante la transmisión, el politólogo y analista en comunicación política Cristan Bonilla, profesor de la Universidad Latina de Costa Rica, presentó datos de monitoreo de redes sociales que permiten una lectura más fina del impacto político del debate: volumen de menciones, balance entre comentarios positivos y negativos y niveles de rechazo simbólico por persona candidata.

Los resultados son claros: liderar la conversación digital no equivale a generar apoyo neto. Las redes sociales operan bajo lógicas distintas a las de la evaluación técnica. Amplifican emociones, moralizan el conflicto y funcionan como espacios de sanción simbólica. La viralidad no distingue entre aprobación y repudio; intensifica la polarización.

Esta lectura coincide con el análisis periodístico de CRHoy, que mostró cómo, tras el debate, algunas candidaturas concentraron altos niveles de rechazo aun cuando su desempeño fue consistente o disciplinado.

Coherencia ideológica y penalización digital

El caso del Frente Amplio resulta ilustrativo. La candidatura de Ariel Robles sostuvo una línea ideológica clara y consistente, con un discurso estructural sobre desigualdad, endeudamiento y modelo de desarrollo. Sin embargo, fue también la que acumuló mayor rechazo neto en redes sociales. Esta penalización no se explica por errores técnicos, sino por una distancia explícita frente al marco dominante de soluciones punitivas y simplificadoras, particularmente en materia de seguridad ciudadana.

En un contexto atravesado por el miedo, los discursos que cuestionan el modelo económico y proponen transformaciones estructurales tienden a ser castigados simbólicamente, incluso cuando están bien fundamentados. El castigo no es técnico; es político y afectivo.

Género: la ausencia que no sanciona

Otro elemento relevante del debate fue el señalamiento reiterado de las personas expertas sobre la ausencia de propuestas específicas para mujeres, cuidados, violencia y embarazo adolescente en algunos planes de gobierno. Desde una perspectiva técnica y feminista, esta omisión constituye un déficit significativo.

Sin embargo, la reacción en redes sociales mostró algo inquietante: la ausencia de una agenda explícita de género no genera sanción electoral visible. No provoca rechazo masivo ni controversia sostenida; simplemente pasa desapercibida. Mientras la evaluación especializada identifica la omisión como un problema, la conversación digital la neutraliza. Esto confirma que la agenda de género continúa ocupando un lugar secundario en la jerarquía electoral, incluso cuando las mujeres conforman una parte significativa del electorado indeciso.

Modelo económico, juventudes y territorios

Este análisis parte de una preocupación central: la democracia no puede reducirse a la defensa formal de la institucionalidad ni al respeto procedimental del Estado social de derecho, si al mismo tiempo se profundizan la desigualdad, la exclusión social y la precarización de la vida, especialmente entre las juventudes. Costa Rica arrastra desde hace décadas una orientación neoliberal persistente, consolidada incluso por gobiernos que se presentaron como alternativas progresistas —donde el PAC fue determinante en la normalización de estas orientaciones— y que, en nombre de la responsabilidad fiscal, la modernización o la eficiencia, debilitaron políticas redistributivas, recortaron inversión social y abandonaron territorios completos.

Las consecuencias de este modelo se expresan territorialmente: comunidades expulsadas del empleo formal, sistemas educativos incapaces de ofrecer trayectorias reales de movilidad social y cientos de jóvenes sin horizonte, para quienes el narcotráfico y las economías ilegales se convierten en una de las pocas formas de inserción económica, reconocimiento y pertenencia. La inseguridad que hoy domina la agenda electoral no puede comprenderse al margen de este proceso estructural de exclusión generacional y territorial.

Si seguimos eligiendo gobiernos que, aunque respeten la institucionalidad democrática, la legalidad y el marco formal del Estado social de derecho, mantienen intacto el modelo neoliberal, seguiremos profundizando las brechas que dicen combatir. Ninguna política de mano dura resolverá un problema cuyas raíces están en la desigual distribución de oportunidades y en la retirada del Estado de los territorios más golpeados.

Tres capas de la campaña

El cruce entre debate, redes sociales y encuestas permite identificar al menos tres capas simultáneas en esta campaña electoral:

  1. Una capa técnica, donde importan la viabilidad, la institucionalidad y la coherencia programática.
  2. Una capa afectiva, dominada por el miedo, el enojo, la identificación y el castigo simbólico.
  3. Una capa estratégica, donde las candidaturas deciden a quién le hablan: al panel experto, a las personas indecisas o a sus bases políticas.

El debate fue exitoso en la primera. Las redes muestran que la disputa decisiva ocurre en la segunda. Las encuestas advierten que la tercera aún está abierta.

Un cierre necesario

La democracia no se erosiona solo por la mala técnica, sino también cuando la política se reduce al castigo emocional, al miedo y al ruido digital. Votar conscientemente hoy implica resistir la simplificación, exigir propuestas viables y, sobre todo, defender políticas públicas que atiendan las necesidades de quienes menos tienen, de las personas y territorios históricamente excluidos, y de las juventudes que hoy crecen sin horizonte.

Cuando la discusión pública se desplaza hacia el orden, la mano dura o la estabilidad macroeconómica desligada de justicia social, se invisibilizan las causas estructurales de la violencia y la desigualdad. Sin inversión social, sin políticas redistributivas, sin presencia estatal sostenida en los territorios más golpeados, seguiremos reproduciendo las condiciones que empujan a cientos de jóvenes hacia economías ilegales como el narcotráfico, mientras el sistema político responde solo con discursos punitivos.

El futuro no se define con memes, ni con tendencias momentáneas, ni con la viralidad del enojo. Se construye cuando las personas ciudadanas ejercen su derecho al voto con juicio crítico, memoria histórica y responsabilidad colectiva, apostando por un proyecto de país que no sacrifique a sus juventudes ni profundice la exclusión en nombre de la gobernabilidad o del continuismo del modelo. Defender la democracia hoy exige defender la justicia social.

Partidos políticos participantes en el debate de OPA

Liberación Nacional (PLN), Frente Amplio (FA), Nueva República (NR), Unidos Podemos, Partido Liberal Progresista (PLP), Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Partido Avanza y Coalición Agenda Ciudadana (vinculada al espacio político del PAC).

Fuentes

  • CIEP-UCR. Encuestas de Opinión Pública, noviembre y diciembre de 2025.
  • Debate presidencial “Se busca presidente”, Canal OPA, 18 de enero de 2026.
  • CRHoy. “Redes sociales pasan factura tras debate: estos fueron los más apoyados y los más rechazados”. Enero 2026.
  • Análisis de conversación digital presentado por Cristian Bonilla, Universidad Latina de Costa Rica, durante la transmisión del debate.

El que dijo que si, el que dijo que no

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

El título es sugerente. La primera vez que di con esta pieza fue en los años ochenta, al ver un montaje local adaptado de la obra escrita y presentada por el dramaturgo alemán Bertold Brecht en 1930. La trama aborda el tema de las decisiones. En la versión original, Brecht llevaba el desenlace hacia el sufrimiento del protagonista. Al ver las reacciones ante esa propuesta, adiciona un nuevo final que plantea, más que una lectura individual, un planteamiento colectivo.

La historia transcurre como sigue, según el sitio digital www.alternativateatral.com:

Pieza didáctica que promueve la reflexión frente a procesos personales y colectivos que a veces se asumen como inevitables.

El Maestro acude a despedirse de su alumno más querido ante su próxima partida en busca de remedios para erradicar la epidemia que está devastando a su pueblo. La madre del alumno también está contaminada y el alumno, deseoso de salvarla, ruega al maestro que lo sume al grupo de expedición. El maestro acepta, no sin dudar. A mitad del camino, el joven cae enfermo a su vez y no puede continuar con el viaje, ni regresar al pueblo. El grupo tendrá que tomar una decisión ante el dilema que le presenta la situación: dar por terminada la expedición y regresar al joven a su casa (lo que comprometería la vital expedición, única esperanza de una sociedad moribunda), o abandonarlo y seguir adelante en busca del remedio.

En la puesta en escena, los dos desenlaces son desarrollados, para que el público tome una postura de acuerdo con la decisión tomada. No en pocas ocasiones, las decisiones son sometidas a una profunda valoración, porque implican resultados, impactos, posibles desarrollos futuros.

Hoy, a esta hora, en Costa Rica, decir Si es imperativo. No es un Si asincrónico, como el que esta sociedad dijera hace ya casi veinte años cuando decidió aventurarse a firmar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. No es ese Si que ahora debe asumir la gente con su decisión, con su voto.

Nos enfrentamos, sin lugar a dudas, ante las elecciones más trascendentales de la historia de la Segunda República en el país y lo que se vislumbra debe comprometer reflexiones profundas, reposadas y firmes. Decir No, es confirmar una ruta que, hemos comprobado, nos lleva al deterioro inmediato y a la destrucción del proyecto colectivo que hemos construido a lo largo de la historia. Decir No es condenarnos a un final inmediato, irreversible, irreparable.

El que dijo Si, continuó el camino. Se trazó nuevos objetivos, se apoyó en una nueva marcha histórica, colectiva. Ese es el mensaje. Que la puesta en escena para nuestro país nos traiga nuevos vientos. Un futuro alentador.

Tres razones contra el continuismo

José Manuel Arroyo Gutiérrez

Un conocido nuestro nos preguntó por qué no debe votarse al continuismo chavista, encarnado en Laura Fernández o sus similares camuflados como Natalia Díaz o José Aguilar.

Quien interroga es un hombre de mediana edad y, -si se me permite el argot tico-, es un breteador insigne, de esos que la pellejean día a día y que no puede darse el lujo de pagarle a la Caja un seguro como trabajador independiente, una persona que no puede tampoco permitirse enfermar e incapacitarse porque si no trabaja, no come. Así es la cruda realidad de muchos costarricenses, más de los que debiera permitirse una democracia plena.

Del inmenso océano de razones que se tienen para no seguir padeciendo el flagelo chavista, se me ocurrió responderle con toda espontaneidad:

  1. Hay que volver a colocar en Zapote a una persona decente. Alguien que hable con un mínimo de respeto; que no grite, que no insulte, que no exacerbe el odio y la revancha. Alguien que no engañe, que no haga de la mentira y la exageración su forma de comunicarse. Alguien, por cierto, que no intente ridiculizar a periodistas independientes que le hacen preguntas incómodas y que no los matonee rodeándolos de sus guardaespaldas.Alguien, en fin, que traiga paz, que baje la tensión y polarización en que nos encontramos y que tenga la inteligencia emocional de buscar consensos, es decir, alguien que se responsabilice del gobierno y no se dedique a buscar culpables.
  2. Hay que evitar el continuismo porque lo peor de este desgobierno no ha sido su vulgaridad y pachuquismo. Lo peor ha sido su ineptitud, su evidente incapacidad para contar con ministros y asesores capaces, su demostrada improvisación y charlatanería desde el día primero nombrando personajes sin preparación ni experiencia en puestos claves y dictando decretos y proyectos de ley inviables. Necesitamos alguien con un mínimo de humildad, que no deshaga, por ejemplo en obra pública, todo lo andado en el pasado por pura arrogancia y prepotencia, sin poder mostrar al final ningún logro significativo propio.
  3. Y por último, le contesto a mi amigo, ciudadano breteador, que este país y esta democracia merecen la pena ser rescatados; que no es posible que el crimen organizado y el narcotráfico hayan alcanzado los niveles de penetración de las instituciones y el control de barrios y pueblos que están consolidando. Le digo que como ex juez especializado en derecho penal, veo con alarma cómo, otra vez este desgobierno, desmanteló controles fronterizos y costeros, saboteó recursos económicos para la Fiscalía y el OIJ, y volvió totalmente ineficientes los escáneres portuarios, puesto que constantemente tenemos noticias de cargamentos de drogas descubiertos en puertos europeos provenientes de nuestra pobre Costa Rica. Hay fundamento para concluir que, ya por negligencia, ya por complicidad, hemos dejado que la peor violencia criminal llegue demasiado lejos.

Termino diciéndole a mi interlocutor: hay que salir a votar, pero en ningún caso por el continuismo de los Fernández, Díaz o Aguilar.

Seminario virtual analizará el rumbo de Costa Rica ante las elecciones de 2026

En el marco del Ciclo de Seminarios Virtuales de la Comunidad Internacional UBL, se realizará el seminario “Elecciones 2026: ¿A dónde va Costa Rica?”, un espacio de reflexión y análisis sobre el momento político, social y económico que atraviesa el país en vísperas del próximo proceso electoral.

La actividad contará con la participación del Roberto Ayala Saavedra, quien abordará los principales rasgos del actual escenario nacional, caracterizado —según se plantea— por un proceso electoral atípico, marcado por un conflicto interelitario de una magnitud poco frecuente en las últimas décadas.

El análisis también incorporará el contexto internacional, especialmente los cambios en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, y la forma en que estos factores externos inciden en las perspectivas de desarrollo del país.

La exposición se orienta a examinar la situación social, económica y política de Costa Rica, así como los posibles escenarios futuros, considerando tanto los factores internos como externos. Entre los elementos centrales del análisis se destaca el papel que pueden jugar los movimientos sociales populares en la recuperación de protagonismo, particularmente en la defensa de libertades, conquistas y derechos sociales, políticos y culturales.

El seminario de la Universidad Bíblica Latinoamericana se llevará a cabo el jueves 22 de enero de 2026, a las 6:00 p.m. (hora de Costa Rica), en modalidad virtual, mediante la plataforma Zoom.

📅 Fecha: 22 de enero de 2026
⏰ Hora: 6:00 p.m. (Costa Rica)
🖥️ Plataforma: Zoom
🔗 Enlace de conexión: https://us06web.zoom.us/j/85810789274
🆔 ID de reunión: 858 1078 9274

La actividad será transmitida también por Facebook Live.

Para las personas que se conecten desde fuera de Costa Rica, se recomienda verificar la diferencia horaria en el siguiente enlace:
https://24timezones.com/es/difference

Quienes participen deberán tomar en cuenta las recomendaciones habituales para seminarios virtuales, como conectarse puntualmente, mantener el micrófono desactivado durante la exposición y utilizar el chat o el espacio final habilitado para preguntas.

¿Por quién votar?

Por Franklin Chang Díaz

Una vez más nos toca a los costarricenses escoger a nuestros líderes para los próximos cuatro años. Es un derecho que cada vez usamos menos, quizás por apatía, frustración, o la simple sensación de impotencia ante la inercia de una maquinaria gubernamental entrabada por muchos años.

Pero debemos rechazar esos sentimientos. Este primero de febrero, seremos llamados de nuevo a designar a quiénes les entregaremos el poder. Hay que estudiar a las 20 candidatas y candidatos y hay que ir a votar. Abstenerse del voto es abdicar a nuestra democracia, a nuestro deber ciudadano. Tal vez sin darnos cuenta, el abstencionismo que hemos experimentado en los últimos años, poco a poco, ha ido mellando el filo de nuestra democracia, antes un ejemplo a nivel mundial. Hoy en Costa Rica, la elección de nuestros líderes es decidida por un porcentaje cada vez menor de la ciudadanía; esta es una receta para caer en la dictadura. Recuperarnos de esa posible caída es doloroso en el mejor de los casos, y sangriento en el peor. El primero de febrero hay que votar por alguien, pero ¿por quién?

La decisión de por quién votar es decidir a quién vas a contratar para encomendarle tu futuro y el de tu familia; ¿quién se encargará de proteger tu comunidad y a tus niños en la escuela? ¿quién se encargará de darles una excelente educación, velar por la salud de tu familia, mejorar la infraestructura vial – sin presas, proveer electricidad económica y fiable y transporte público eficiente y limpio? ¿quién mejorará tus oportunidades de trabajo y reducirá la obscena desigualdad que continúa creciendo en la sociedad costarricense?

De seguro contratarás a un equipo de primer calibre, con un plan bien trazado, no uno de aspiraciones teóricas, sino de objetivos concretos, presupuestados y realizables, y con hitos y entregables claramente definidos; un plan que será dirigido por una o un líder que te dé la confianza de que hará bien el trabajo, con reconocida experiencia en administración, con capacidad, tanto de persuasión como de negociación, porque el trabajo requerirá de ambas para el diálogo con el congreso. Finalmente, todos estos atributos se sumarán al más importante de todos: Una ética inquebrantable.

Les comparto el esquema que uso para decidir por quién voy a votar, una simple herramienta que nuestros maestros utilizaban (aquí en escala de 1 a 5) para cuantificar y calificar ordenada e individualmente a los 20 candidatos, en función de los atributos que acabo de mencionar. Aquí se las paso como referencia, porque, en la confidencialidad del voto, cada uno tendrá que producir su propia evaluación personalizada.

Tu voto debe responder, no a encuestas ni pronósticos, o evitar que otro gane, si no, a la honradez y ética del individuo, a su carácter y capacidad de negociar y concretar, a su trayectoria y experiencia, a la solidez de su equipo, y a la viabilidad de su programa. Hoy por hoy, nos debe interesar más la honradez que el carisma, más las soluciones prácticas que la pureza ideológica. Las acciones hablan más que las palabras y nos interesa no solo qué, sino que también el cómo. Algunas notas sobre los atributos que considero importantes, y que puedes ajustar por los tuyos.

Ética y honradez. Todo empieza por ahí. Se trata de los valores básicos que como sociedad hemos venido descuidando y que nuestro presidente debe ayudarnos a restaurar. Es la base estructural sólida e inquebrantable, donde se construye la verdadera prosperidad. Su liderazgo deberá cambiar las palabras estridentes y la retórica punzante por el comportamiento intachable, por el ejemplo de sus accionar y por la cero tolerancia a la incompetencia y a la mediocridad.

Plan de gobierno. Dicen que el que “falla en planear, planea fallar.” El plan de gobierno es indispensable. Todos y todas tienen uno. Sin embargo, lo que busco no es una lista de aspiraciones, si no una de resultados concretos, presupuestados y calendarizados. Ya sabemos lo que hay que hacer; ahora queremos saber cómo lograrlo dentro de un marco práctico y realista con resultados en menos de cuatro años. Es preferible un plan modesto y realizable que uno ambicioso pero inalcanzable.

Experiencia en administración. ¿Encomendaríamos nuestro barco a un capitán sin experiencia?, ¿nuestro cuerpo a un cirujano sin práctica? Por más que planifique, el administrador debe conocer los riesgos, prepararse para lo imprevisto y saber adaptarse. Aquí, la experiencia tiene un valor incalculable.

Calibre de su equipo. En el campo de juego, aún con un goleador de primera, perderemos el partido si no tenemos un equipo de primer calibre, bien entrenado y con jugadores que buscan el éxito colectivo y no el protagonismo a costillas de sus compañeros.

Capacidad de negociar. Ningún acuerdo, negocio, o contrato es perfecto, por lo que las y los grandes estadistas deben saber negociar dentro de un marco ético y lineamientos solidarios a los principios de igualdad y libertad con los que nuestra gran sociedad fue fundada.

Capacidad de concretar. Valoro en mi líder la capacidad de convertir palabras en hechos, de proyectos conceptualizados a proyectos inaugurados, de evitar la “parálisis por análisis.” Siempre habrá riesgo, pero después de un estudio concienzudo y serio, hay que actuar con valentía y decisión.

Comunicación. En un mundo lleno de des-información, nuestro presidente debe comunicar la verdad con precisión, con base en hechos y sin exceso de palabras.

Espero que les sea útil. Nos vemos en las urnas el 1 de febrero.

Jóvenes de 19 partidos políticos llaman a la población a salir a votar y promover una campaña basada en el diálogo y el respeto

  • El llamado se enfoca en cuatro mensajes claros a la ciudadanía: salir a votar; dialogar con respeto; enfocarse en ideas y propuestas, no en ataques; y no compartir desinformación ni mensajes de odio.

  • El pronunciamiento surge del Pacto Ético Interpartidario Sitio Mata 2026, un acuerdo de 25 compromisos éticos redactado por este grupo de jóvenes que representan 19 partidos políticos de distintas corrientes ideológicas.

  • El Pacto ha sido firmado por 20 partidos políticos y promovido en eventos regionales en las siete provincias.

San José. A pocas semanas de las elecciones del 1 de febrero, jóvenes representantes de 19 partidos políticos de distintas corrientes ideológicas hicieron hoy un llamado a la ciudadanía a salir a votar y a contribuir a que el proceso electoral sea marcado por el diálogo respetuoso, la convivencia democrática, y el rechazo a la desinformación y a los ataques personales.

El llamado de este grupo de jóvenes se enmarca en el Pacto Ético Interpartidario Sitio Mata 2026, un acuerdo de 25 compromisos éticos para el proceso electoral, redactado en consenso por estos jóvenes de distintas agrupaciones políticas durante un encuentro realizado en la comunidad de Sitio Mata, Turrialba, en septiembre del año pasado. La iniciativa es liderada por la asociación cívica Costa Rica Íntegra –capítulo nacional de Transparencia Internacional– con el respaldo de varias embajadas y organizaciones.

El Pacto fue firmado por representantes de 20 partidos políticos, incluyendo 10 personas candidatas a la Presidencia de la República, en un acto el 7 de noviembre –Día de la Democracia Costarricense– en el Tribunal Supremo de Elecciones. Adicionalmente, se llevaron a cabo siete eventos regionales en las siete provincias del país en los cuales personas candidatas a la Asamblea Legislativa también firmaron el Pacto a título individual.

Las personas jóvenes destacaron que el valor del Pacto radica en su diversidad ideológica: “Venimos de partidos distintos y pensamos diferente en muchos temas, pero coincidimos en algo fundamental: Costa Rica merece un proceso electoral donde el diálogo y el respeto estén por encima del ataque y la desinformación”.

El Pacto compromete a los partidos políticos a promover una campaña electoral bajo los principios de integridad, honestidad, respeto y libertad de expresión; a rechazar la violencia política y la desinformación; a acatar la autoridad del Tribunal Supremo de Elecciones; y a centrar sus campañas en propuestas y no ataques personales, entre otros compromisos.

A través del llamado realizado hoy, el grupo de jóvenes invita a la población en general a sumarse a estos compromisos. Asimismo, consideran que, promover una campaña limpia y respetuosa no es solo la responsabilidad de los candidatos y los partidos políticos; “nos corresponde a todos y todas. La democracia la tenemos que cuidar todos los días en nuestras conversaciones cotidianas, nuestras comunidades y en las redes sociales,” señalaron.

“Las personas jóvenes que redactaron el Pacto son muy conscientes de que los niveles de abstencionismo en la población menor de 30 años fueron altísimos en las elecciones pasadas. Por eso quieren motivar especialmente a otros jóvenes a votar y a participar activamente en estas elecciones,” comentó Mauricio Artiñano, Coordinador de la iniciativa del Pacto.

Durante las próximas semanas, los jóvenes estarán promoviendo estos mensajes a través de redes sociales y medios de comunicación, como parte de una campaña llamada “¡Qué lindo vivir en demoCRacia!” liderada por Costa Rica Íntegra y la Incubadora de Liderazgos +Costa Rica. De la misma manera, como parte de la campaña estarán circulando videos cortos donde dos o más de ellos(as) –de diferentes partidos– comparten mensajes sobre respeto, diálogo y llamado al voto.

Los partidos políticos que han firmado el Pacto son: Coalición Agenda Ciudadana (Partido Acción Ciudadana y Partido Agenda Democrática Nacional), Partido Compatriotas, Partido Aquí Costa Rica Manda, Partido Centro Democrático y Social, Partido Frente Amplio, Partido Justicia Social Costarricense, Partido Alianza Costa Rica Primero, Partido Avanza, Partido Esperanza Nacional, Partido Integración Nacional, Partido Liberación Nacional, Partido Liberal Progresista, Partido Movimiento Tiempo de Valientes, Partido Nuestro Pueblo, Partido Progreso Social Democrático, Partido Pueblo Soberano, Partido Unidad Social Cristiana, Partido Unidos Podemos y Partido Unión Costarricense Democrática.

La iniciativa del Pacto Sitio Mata y la campaña ¡Qué lindo vivir en demoCRacia! cuentan con el respaldo de las Embajadas de Suiza, Países Bajos, Canadá, Reino Unido, Luxemburgo y la Unión Europea en Costa Rica, así como del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), la Fundación Friedrich Ebert y el Fondo Ryoichi Sasakawa para Líderes Jóvenes (Sylff).

Laura Fernández o el rechazo de la política

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Cuando el poder renuncia al diálogo

En una democracia, el lenguaje no es un adorno: es una herramienta de gobierno. La forma en que quienes detentan el poder hablan —a sus adversarios, a las instituciones, a la ciudadanía— revela cómo conciben la política y qué lugar conceden al diálogo. Cuando el discurso público se degrada, no se trata solo de un problema de estilo: estamos ante un problema político de fondo.

Las recientes intervenciones públicas de la hoy candidata oficialista Laura Fernández, alineadas con el tono inveteradamente confrontativo del presidente Rodrigo Chaves y su entorno, ilustran una tendencia preocupante: el rechazo de la política entendida como espacio de deliberación, mediación y reconocimiento del otro. En su lugar, se impone un lenguaje que descalifica, simplifica, en pocas palabras divide; como ha polarizado al pueblo costarricense.

El lenguaje como síntoma

La política democrática vive del desacuerdo, pero también del respeto. Discutir no es destruir; confrontar ideas no equivale a humillar personas. Sin embargo, cuando desde el poder se adopta un discurso que reduce al adversario a caricatura, obstáculo o enemigo, el conflicto deja de ser político y se convierte en enfrentamiento estéril.

El problema no es la firmeza ni la crítica dura. El problema es la renuncia explícita o implícita al diálogo como mecanismo legítimo de resolución de diferencias. Cuando el lenguaje oficial se vuelve agresivo, burlón o punitivo, se envía un mensaje claro: “no hay nada que conversar”, es lo que expresa Laura Fernández cada vez que renuncia a comparecer en un debate.

¿Realismo político o anti-política?

Quienes defienden este estilo suelen ampararse en el llamado “realismo político”. Se nos dice que el país necesita mano dura, decisiones rápidas y líderes que no “pierdan el tiempo” negociando. Pero esta interpretación del realismo es profundamente equivocada.

El realismo político clásico —de Maquiavelo a Max Weber— nunca propuso gobernar a gritos, ni despreciar las instituciones agrediendo a los otros poderes de la República. Por el contrario, entendía que el poder solo es efectivo si logra estabilidad, cooperación mínima y legitimidad social. Gobernar no es imponer permanentemente, sino hacer viable la convivencia en medio del conflicto.

Cuando el lenguaje del poder desprecia la negociación y ridiculiza el disenso, no estamos ante el realismo, sino ante la negación de la política: una forma de ejercer autoridad que debilita o socava los puentes necesarios para gobernar.

El costo democrático del desprecio

El rechazo de la política tiene consecuencias concretas. Un Ejecutivo que se comunica desde la confrontación permanente, o como la candidata Laura Fernández que finge menospreciar a sus adversarios, tan solo para ocultar sus temores o debilidades, tan solo consiguen:

• dificultar la relación con la Asamblea Legislativa

• tensionar al Poder Judicial y a los órganos autónomos

• erosionar la confianza ciudadana en las instituciones

• y, como ahora lo hace la candidata Laura Fernández, empobrecer el debate público.

Lejos de fortalecer al Estado, este estilo lo fragiliza. La descalificación sistemática puede generar aplausos momentáneos, pero bloquea acuerdos, paraliza reformas y profundiza la polarización; o sea, solo consiguen debilitar la institucionalidad democrática.

Como advirtió Hannah Arendt, la violencia —también la simbólica— aparece cuando el poder pierde capacidad de persuasión. No es una muestra de fortaleza, sino de empobrecimiento político.

Gobernar es hablar con quien no piensa igual

La política democrática no consiste en eliminar o borrar del mapa al adversario, sino en reconocerlo como parte del juego común. Dialogar no es ceder principios; es administrar el desacuerdo sin destruir el marco compartido.

Cuando una figura pública, desde una posición de autoridad, opta por el lenguaje de la incivilidad, renuncia a una de las funciones centrales del poder democrático: articular diferencias para producir decisiones legítimas.

Costa Rica ha construido históricamente su estabilidad no sobre la imposición, sino sobre la palabra, la institucionalidad y el respeto a las reglas. Abandonar ese legado en nombre de una supuesta eficacia es un error estratégico en cualquier democracia.

Conclusión

La democracia no se debilita solo cuando se agrede con palabras, sino también cuando se evita deliberadamente el intercambio de ideas. Rehuir los debates, escoger los espacios cómodos y renunciar a confrontar argumentos ante la ciudadanía no es una estrategia neutra: es una forma de empobrecer la política.

Gobernar —o, aspirar a gobernar— implica dar la cara, escuchar preguntas incómodas y someter las propias ideas al escrutinio público. Cuando el poder o, quienes lo buscan renuncian al diálogo abierto, no están protegiendo su liderazgo: lo único que consiguen con ello es reducir la política a un pobre monólogo.

Una democracia viva necesita voces distintas que se encuentren, se confronten y contradigan, en breve que se expliquen ante la ciudadanía. Evitar ese encuentro no es prudencia ni realismo. Es, simplemente, rechazar la política, someterse a la mediocridad.