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Etiqueta: educación financiera

RENASES: el sobreendeudamiento no se resuelve educando al consumidor si no se cambian las prácticas del mercado crediticio

La Red Nacional de Sectores Sociales (RENASES) presentó al Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) sus observaciones al borrador de la Política Pública de Educación Financiera 2026-2036. En una carta del 28 de setiembre de 2026, dirigida a Cynthia Zapata, directora de la Dirección de Apoyo al Consumidor (DAC), y a Kattia Chaves Matarrita, jefa del Departamento de Educación al Consumidor y Ventas a Plazo, la organización advierte que la política, tal como está planteada, está pensada para enseñar a las personas consumidoras, pero no para cambiar las prácticas del mercado que las llevan al sobreendeudamiento.

RENASES agrupa a 170 organizaciones sindicales, comunales, cooperativas de trabajadoras y trabajadores, organizaciones de mujeres, grupos juveniles y movimientos sociales de base de todo el país. «No somos una entidad financiera ni una academia: somos la voz organizada de las personas trabajadoras y sus familias», señala la carta. La organización explica que atiende el sobreendeudamiento a diario en comunidades, sindicatos y asambleas, que ha promovido una agenda legislativa de protección al consumidor financiero y que sus afiliados han participado en espacios de consulta del MEIC. «No llegamos como invitados de cortesía: llegamos como actores con propuesta».

El diagnóstico: un problema que no se explica por falta de educación

Según la carta, al 30 de abril de 2026 el Poder Judicial registraba 771.279 casos activos de cobro judicial presentados por prestamistas formales. RENASES compara esa cifra con poco más de dos millones de personas trabajadoras, y concluye que casi cuatro de cada diez tienen una deuda que ya llegó a los tribunales. Detrás de cada expediente, afirma, hay una persona trabajadora que no pudo pagar, una familia que recortó su alimentación para abonar una deuda o una mujer que buscó un segundo empleo para cubrir los intereses. Además, esos procesos saturan el sistema judicial y retrasan la justicia pronta y cumplida para toda la población.

Para la organización, esta situación «no se explica por falta de educación de los consumidores», sino por un mercado que empuja el crédito de manera agresiva, sin evaluar la capacidad real de pago y sin que nadie frene las prácticas más dañinas. «Enseñarle a alguien cómo hacer un presupuesto cuando ya tiene tres deudas que superan su salario es un gesto bienintencionado, pero insuficiente y tardío».

Cinco problemas de fondo

RENASES reconoce el valor del borrador y el trabajo técnico que lo sustenta, pero identifica cinco problemas estructurales:

  1. Se enseña al consumidor, pero no se cambia el mercado. Una educación financiera que solo pide a la ciudadanía comportarse mejor, sin exigir lo mismo a quienes venden el crédito, tiene un sesgo profundo. RENASES propone formación obligatoria para ejecutivos y asesores de crédito sobre colocación responsable, evaluación honesta de la capacidad de pago y conocimiento de los sistemas de avales públicos (FODEMIPYMES, Sistema de Banca para el Desarrollo y FIDEIMAS) y de las garantías mobiliarias.
  2. No se enseñan los derechos que las personas ya tienen. Entre ellos, la prescripción de deudas antiguas, la protección legal contra el acoso de las gestoras de cobro, el derecho a conocer y corregir la información crediticia, y los canales de denuncia ante la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) y la DAC. Según la organización, son herramientas que pueden cambiar la situación de una persona hoy, no en diez años, y la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) debe priorizarlas con urgencia.
  3. Quién define qué se enseña. El Comité de Coordinación de Educación Financiera (COCEF) otorga peso mayoritario a quienes ofrecen el crédito y a los entes que los regulan. Las organizaciones de defensa del consumidor tienen un único asiento, sin acceso a las subcomisiones donde se deciden los contenidos. «El conflicto de interés existe, aunque nadie actúe de mala fe: un banco no puede enseñar de manera imparcial cuándo no conviene endeudarse». RENASES pide abrir esas subcomisiones a sindicatos, academia, asociaciones solidaristas e iglesias, entre otras organizaciones.
  4. El Estado invierte en supervisar a los bancos, pero casi nada en proteger a quienes los financian. El sistema financiero se sostiene con el dinero de ahorrantes, cotizantes, familias asalariadas y personas trabajadoras cuyos fondos de pensión alimentan los activos de los intermediarios. Sin embargo, según la carta, son el único actor sin voz ni voto en las decisiones. RENASES sostiene que la rectoría del sistema ha sido «colonizada» de forma progresiva por quienes tienen interés directo en sus resultados, mientras el Estado destina cada año decenas de miles de millones de colones a supervisar la solidez de las entidades. Por eso pide que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF) financien una política activa, independiente y robusta de educación y defensa del consumidor financiero, «como obligación del Estado».
  5. Se mide lo fácil de medir, no lo que importa. Contar talleres y asistentes no dice si la situación de las familias mejoró. RENASES propone indicadores de impacto: si bajaron los expedientes de cobro judicial, si mejoró el nivel de endeudamiento de los hogares, si aumentaron las denuncias por prácticas abusivas, cómo evolucionó la morosidad y cómo se comparan las tasas de interés con las de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Dos ausencias urgentes

La carta señala dos vacíos. El primero es que Costa Rica no tiene una ley que permita a una persona sobreendeudada reestructurar sus deudas de manera ordenada y comenzar de nuevo; hoy, la única salida es el embargo y la exclusión financiera durante años. RENASES propone articular la ENEF con una iniciativa legislativa y con un Plan Nacional de Reestructuración de Deudas Personales y limpieza de récords crediticios. El segundo es la definición misma de inclusión financiera, que según la organización no consiste en tener una tarjeta o una deuda, sino en acceder a servicios financieros formales, seguros y a un costo razonable. «Una persona con tres deudas impagables no está incluida: está atrapada».

Diez solicitudes al MEIC y a la DAC

RENASES solicita:

  1. Abrir un espacio formal de participación de la sociedad civil en las subcomisiones técnicas del COCEF, donde se definen los contenidos y se evalúan los resultados.
  2. Que los programas de educación financiera los ejecuten entidades desvinculadas de quienes colocan deuda, como iglesias de todas las denominaciones, sindicatos, universidades, asociaciones solidaristas y organizaciones gremiales con amplia base territorial.
  3. Concebir la educación financiera como formación para la vida, que enseñe a planificar ingresos, construir ahorro y tomar decisiones con criterio propio, y no como instrucción para administrar cuotas.
  4. Incluir con carácter urgente un capítulo sobre cómo salir de las deudas: negociación con acreedores, prescripción de obligaciones, refinanciamiento con orientación independiente y asesoría legal gratuita.
  5. Incorporar como contenido obligatorio los derechos del consumidor financiero: prescripción de deudas, protección contra el acoso financiero, acceso a los registros crediticios y canales de denuncia ante la SUGEF y la DAC.
  6. Incluir a ejecutivos y asesores de crédito como destinatarios de programas formativos de la ENEF, con énfasis en colocación responsable, evaluación real de la capacidad de pago e instrumentos públicos de aval y garantía.
  7. Financiar la educación y defensa del consumidor financiero con cargo al BCCR y al CONASSIF, con independencia real de quienes ofrecen el crédito.
  8. Establecer un sistema de evaluación con indicadores de impacto sobre el sobreendeudamiento de los hogares y los expedientes de cobro judicial activos.
  9. Articular la ENEF con una iniciativa legislativa que cree un mecanismo de reestructuración de deudas para la persona sobreendeudada.
  10. Conceder una audiencia para ampliar lo planteado y explorar mecanismos de implementación conjunta.

La carta, firmada por José Oviedo Chaves, coordinador de RENASES, cierra con una advertencia: «Una política de educación financiera que no escucha a quienes trabajan con las familias endeudadas, que no incorpora sus derechos como contenido central y que se financia con los recursos de quienes les prestan el dinero, no es una política pública: es una hoja de publicidad con sello de Estado. RENASES cree que Costa Rica merece algo mejor, y está dispuesta a construirlo».

Contacto: renases.cr@gmail.com

Puede descargar la carta original desde SURCOS:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/10/Carta-RENASES-MEIC-ENEF-28-setiembre-2026.pdf

La educación financiera como mecanismo de precaución

  • Artículo de opinión por Moisés Viales Molina, estudiante de la Maestría en Economía del Desarrollo de la Escuela de Economía UNA.

Es común que los cambios en las tasas de interés generen dudas en las personas, si es que el Gobierno quiere ahogar a la clase trabajadora mediante el incremento de estas tasas provocando un aumento en los pagos de los préstamos adquiridos tanto por las personas como por las empresas y otros actores, pero ¿es esto una realidad o es sólo la percepción de quienes se ven afectados?

Primero, debemos entender que, en su término más simple, las tasas de interés son el precio del dinero, por lo cual se podría decir que el dinero es como cualquier otro bien que define su precio dependiendo de los movimientos del mercado, y cuánto dinero se demande y oferte en la economía; cuando hay mayor demanda de dinero las tasas tienden al alza, pero cuando hay menor demanda de dinero, las tasas tienden a la baja. Con esta aclaración, vemos entonces que las entidades financieras sólo son un participante más en el mercado que ofrece su producto a quienes estén dispuesto a adquirirlo bajo las condiciones que se establezcan, las cuales tienen una combinación de un mínimo, definido usualmente por una tasa de referencia del Banco Central, y el precio que cada entidad quiera cobrar por prestar el dinero.

Basados en estos términos de mercado del dinero, se tiene a los oferentes y los demandantes. Cuando hablamos de estos participantes tenemos que considerar que no todas las personas pueden formar parte del mercado financiero legal, ya que las entidades financieras deben reducir el riesgo y prestar el dinero, en su mayoría, a quienes demuestren que tienen capacidad de pagar de vuelta el monto principal más el cobro de los intereses pactados. Por lo que para poder entrar al mercado financiero se debe demostrar la capacidad de pago, la cual generalmente recae sobre las personas que pertenecen a la clase media, media alta y alta, excluyendo normalmente a las clases media baja y baja.

Aclarado este punto, volvemos al mercado financiero con ambos participantes delimitados. En su intercambio simplificado, los demandantes necesitan del financiamiento para poder adquirir bienes y servicios de su preferencia, tales como vehículos y hogares, estos vistos como inversiones personales, u otro tipo de financiamientos que sean tanto de consumo como de inversión, como viajes o negocios. Para esto los oferentes (usualmente bancos u otras entidades financieras) salen a capturar la mayor cantidad de demandantes mediante facilidades de crédito y diversas tasas de interés, y teniendo en cuenta que los oferentes son empresas, estas buscan la maximización de su beneficio, lo que conlleva a colocaciones sin que el demandante entienda al 100% las condiciones y que pasa ante cambios en las tasas.

Entonces, cuando las personas adquieren préstamos estos van a incluir condiciones variables ante los cambios en las tasas de referencia que se establezcan por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) mediante la tasa de política monetaria, lo que va a causar fluctuación en los pagos de dichas cuotas. Tomando en cuenta un momento de política monetaria expansiva, en la que el BCCR mantenga las tasas bajas, muchas personas se pueden motivar a adquirir préstamos dado que pueden considerar que son capaces de afrontar los pagos, pero no se toma en cuenta escenarios de estrés donde el BCCR pueda aplicar medidas de política monetaria contractiva, con un aumento de tasas de interés de referencia que llegan a afectar los pagos de los préstamos, cuando las tasas pactadas previamente entre demandantes y entidades financieras son variables.

Es en este punto donde las personas usualmente desconocen los ajustes de política monetaria que realiza el BCCR o inclusive no se toma en cuenta el escenario financiero internacional que podría modificar variables monetarias como el tipo de cambio. Al subir las tasas de interés podría causar incumplimiento de pagos o sacrificar otro tipo de gastos para poder cumplir con las obligaciones y no llegar a perder el bien adquirido, pero muy pocas veces como consumidores nos tomamos el tiempo de asesorarnos y realizar escenarios de estrés, que incluyan un máximo de disposición a pagar en caso de este tipo de aumentos.

Si bien el BCCR maneja la tasa de política monetaria con un objetivo específico ligado al control de la inflación, también la tasa de política monetaria tiene una afectación directa en la manera en la que se pueden afrontar las deudas. Es importante también que como consumidores responsables podamos informarnos un poco antes de tomar este tipo de decisiones que nos pueden llevar tanto a cumplir un sueño, como a vivir una pesadilla si no tomamos en cuenta diversos escenarios y comprendemos los principios básicos al pertenecer al mercado financiero. Si como consumidor nos informamos mejor antes de tomar decisiones financieras, esto incluso nos puede llevar a ver un mejoramiento en el sistema financiero y a poder aprovechar las intervenciones del mercado para nuestro favor, llevando a un mercado financiero más fuerte, estable y sano.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

 

Imagen ilustrativa.

Feria del ahorro y las finanzas en la UCR

Especialistas enseñarán la mejor manera de ahorrar e invertir

Elizabeth Rojas Arias

Periodista Oficina de Información y Divulgación

Especialistas enseñarán la mejor manera de ahorrar e invertir
Hacer un buen uso del dinero, del ahorro y la inversión permiten mejorar las finanzas e invertir en educación, salud, vivienda, esparcimiento y otros aspectos que contribuyen con la calidad de vida del ahorrante (diseño Ana María Sibaja).

La educación financiera es uno de los elementos claves para lograr administrar efectivamente los recursos y no caer en niveles insostenibles de endeudamiento, que pueden poner en riesgo la estabilidad emocional y laboral de los deudores.

Una manera de incentivar el ahorro y mejorar los conocimientos de la población nacional y de la comunidad universitaria en particular, es precisamente mediante la clara orientación que favorezca una sana educación financiera.

Por esta razón, el jueves 30 y viernes 31 de octubre, la Oficina de Administración Financiera (OAF) de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Red Costarricense de Educación Financiera realizarán la Primera Feria de ahorro y finanzas que se llevará a cabo de 8:30 a.m. a 6 p.m. en el vestíbulo y en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas.

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La Primera Feria del Ahorro y las Finanzas organizada por la Oficina de Administración Financiera y la Red Costarricense de Educación Financiera se realizará en la Facultad de Ciencias Económicas el jueves 30 y viernes 31 de octubre y es abierta a todo público (foto Archivo ODI).

En la feria se ofrecerán charlas y actividades sobre diversos temas como: el uso eficiente del dinero, las finanzas básicas, los fondos de inversión, el perfil del inversionista, las pensiones complementarias, los seguros de vida y la administración del aguinaldo.

Las organizadoras comentaron que los especialistas que ofrecerán las charlas utilizarán un lenguaje sencillo y procurarán desarrollar en el público las habilidades básicas para gestionar sus finanzas personales. La directora de la Oficina de Administración Financiera de la UCR Mag. Isabel Pereira Piedra explicó la importancia de esta feria y el aporte de la Universidad en el educación para hacer un buen uso del dinero.

Además habrá actividades lúdicas y un taller para fomentar el ahorro desde la infancia, en el que participarán alumnos de la Escuela Roosevelt.

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Consulte el programa de actividades de la Feria del Ahorro y las Finanzas, asista a las charlas y reciba información en los puestos que se ubicarán en el vestíbulo de la Facultad de Ciencias Económicas.

La idea de realizar esta feria surgió debido a un interés de la UCR y de la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) de fomentar los hábitos saludables para el manejo del dinero en niños, jóvenes y adultos. La ENEF está integrada por el Conassif, y las superintendencias Sugef, Sugeval, Supen y Sugese; estas instituciones han analizado la situación de cultura financiera de los costarricenses y hay grandes oportunidades para mejorar la calidad de vida de los habitantes por medio de una mejor formación en este campo.

En la feria también participarán los integrantes de la Red Costarricense de Educación Financiera, un conjunto de alrededor de 30 entidades públicas y privadas, que ofrecerán información sobre productos de ahorro e inversión, ocasión oportuna para analizar cómo utilizar bien el aguinaldo próximo a recibir.

La primera feria del ahorro coincide con el Día Mundial del Ahorro que se celebra el próximo 31 de octubre. La actividad estará abierta a todo público y es gratuita.

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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