El señor Rector de la Universidad Nacional y Master Francisco González Alvarado, manifiesta la imposibilidad de aceptar la propuesta del Poder Ejecutivo en cuanto a la negociación del presupuesto de las universidades públicas.
Dicha propuesta contraviene el orden constitucional al proponer una disminución del presupuesto universitario de un año para otro. Lamentablemente el recorte que se solicita al presupuesto por parte del Poder Ejecutivo ronda el 25% del presupuesto actual de las universidades públicas, lo que se traduce en un obstáculo de operación ante los servicios brindados, la reducción de las investigaciones sociales y la limitación del sistema de becas.
Sumémonos a esta lucha para defender y apoyar las universidades públicas que son de todos y todas.
Acceda al siguiente enlace para observar el vídeo completo:
Reiteramos la URGENCIA de realizar la concentración en defensa de la Universidad Pública.
Desde CONARE, los Consejos Universitarios, las Federaciones de Estudiantes y los Sindicatos, instan en el llamado urgente y vehemente a la comunidad universitaria y nacional a salir a manifestarnos el próximo martes 16 de agosto a las 9:00 a.m., frente a la Casa Presidencial, saliendo de la fuente de la hispanidad.
Por ello, se insta al cambio de actividades ordinarias de la Universidad (tanto académicas como administrativas) hasta las 5:00 p.m., para atender el llamado que nos convoca a todas y todos en defensa de la Educación Superior Pública.
Reiteramos a toda la comunidad que esta lucha no puede reposar sobre los hombros de pocas personas; todo lo contrario, debemos hacer un frente común para continuar construyendo el camino y destino de la Universidad Pública y el Estado Social de Derecho.
Para el caso de la UNA el servicio de buses estará saliendo a partir de las 7:45 a.m. de la explanada 11 de abril y de regreso a las 3:45 p.m. desde el Redondel de Toros Zapote.
¡Vamos todas y todos a defender la Educación Superior Pública!
Cordialmente, Francisco González Alvarado Rector Universidad Nacional Costa Rica
La institucionalidad social costarricense sufre un asedio que incluye propuestas de cambio constitucional como la modificación del artículo 176 de la Constitución Política, promovida en el proyecto de ley No. 22 266. Por ello, se buscó sumar voces de actores sociales y personas cuya experiencia y análisis le permitieron a la comunidad universitaria del TEC, y de Costa Rica en general, comprender los alcances negativos reales de la Regla Fiscal y de la Ley de Empleo Público.
Panelistas:
Luis Paulino Mendez Padilla – rector del TEC.
Roxana Morales Ramos – vicerrectora de administración de la UNA.
Mauricio Castro – profesor de la Universidad de Costa Rica.
Francisco Esquivel Villegas – profesor del TEC.
Moderador:
Osvaldo Durán-Castro – docente e investigador social del TEC.
La Comisión Especial del Consejo Institucional conformada para trabajar sobre sobre los efectos adversos que producen las leyes No. 9635 Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y No. 10159 Ley Marco de Empleo Público, la Comisión Institucional de Sostenibilidad de la Educación Superior (CISES) y la Rectoría del Tecnológico de Costa Rica, invitaron a toda la comunidad a participar de este espacio de reflexión y conocimiento sobre las leyes nombradas.
El foro se realizó el pasado 8 de agosto de 2022, en el Centro de las Artes.
Rectores y Federaciones de Estudiantes rechazan la propuesta del Ejecutivo porque incumple con el mandato constitucional sobre financiamiento de la educación superior pública
11 de agosto del 2022. Este día los rectores de las cinco universidades públicas y el representante estudiantil de la Confederación Estudiantil Universitaria de Costa Rica participamos en el marco de la Comisión de Enlace en la segunda convocatoria para definir el monto con el que se financiará la educación superior pública para el año 2023.
La propuesta entregada por los representantes del Poder Ejecutivo, propone una rebaja sustancial en el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y de la transferencia a la Universidad Técnica Nacional para el 2023.
Para el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), la Confederación Estudiantil Universitaria de Costa Rica y las comunidades universitarias, esta propuesta es inadmisible por las siguientes razones:
La eventual disminución del monto del FEES con respecto al año anterior, constituiría un irrespeto a las disposiciones contenidas en el artículo 85 de nuestra Constitución Política.
La aceptación de esta propuesta implicaría la reducción drástica de los servicios que ofrecen las universidades, tales como los cupos actuales y de nuevo ingreso a las carreras, el cierre de proyectos de investigación y extensión y una disminución de nuestra presencia en las regiones. Además, afectaría la cobertura de las becas actuales y futuras para nuestra población estudiantil.
De concretarse, obligaría a las universidades a prescindir del personal necesario para el buen desempeño de las actividades esenciales y comprometería la operación de las universidades públicas.
En el marco de la negociación, se acordó llevar a cabo una reunión el próximo martes 16 de agosto en Casa Presidencial a las 9:00 a.m.
Reiteramos nuestras mayores y genuinas voluntades de llegar a un acuerdo que posibilite continuar aportando desde la educación superior pública al desarrollo del país.
Se extiende la invitación a sintonizar el programa Voces y Política, el próximo miércoles 03 de agosto a las 5:00 p.m.
En esta ocasión se estará conversando acerca del FEES y su importancia para la educación superior costarricense, así como del papel del movimiento estudiantil en la defensa de las universidades públicas.
Se contará con la participación de la señora Miryam Badilla Mora, representante estudiantil en el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica y del señor José María Villalta, exdiputado de la República.
Por Memo Acuña (Escritor y sociólogo costarricense)
Frente a la plaza 24 de abril, concretamente en el cuarto piso del viejo edificio de la Facultad de Ciencias Sociales de la universidad de Costa Rica, se había instalado una radio estudiantil.
Transmitía desde un potente parlante que amplificaba para todo aquel que pasara por la plaza, mensajes sobre la necesidad de defender el presupuesto de las universidades públicas, entonces asediadas por el ánimo recortista de un lacónico Ministro de Hacienda, de ingrata memoria.
Los mensajes eran directos y claros: la universidad pública es un bien social y colectivo y en lugar de debilitarla con intentos minimalistas, hay que fortalecerla como uno de los últimos reductos de un estado social que estaba, como ahora lo está, a punto de pasar a la historia.
Eran los tempranos años noventa y ya el discurso privatizador, reformista y anti estatista había ganado posiciones y espacios en una sociedad que años después sería polarizada para siempre.
Desde la radio 24 de abril se impulsaba un rito, un lenguaje de unidad, de sentido de comunidad que de alguna manera se vio amenazada. Por eso la respuesta. Por eso las jornadas que no se volvieron a repetir con las 4 universidades públicas de entonces llenando San José con color, música, danza y poesía.
Una de las mejores anécdotas de ese periodo de movilización, me la dejó el actor y director de teatro Stoyan Vladich, que para entonces dirigía la Escuela de Artes Dramáticas de la UCR. Nos había citado a un grupo de estudiantes para conversar sobre el movimiento universitario, su importancia.
La sorpresa sería al empezar su conversación lanzándonos una serie de ataques hacia nosotros, la universidad pública y su rol en la sociedad. Nos enojamos. Claro que nos enojamos. Y empezamos a contraargumentarle con datos, con cifras claras, con ideas bien fundamentadas sobre por qué había que salir a la calle a exigir que el presupuesto para la educación superior pública no se modificara y más bien se fortaleciera.
Nos detuvo cuando la conversación subió de tono, sonrió y nos dijo que así, con esa vehemencia con que le habíamos contestado, había que salir y convencer a la gente para contar con su apoyo en la defensa de la universidad pública.
Le agradezco a Vladich por ese momento.
Hoy hay nubes igual de densas que se ciernen sobre el futuro de la educación superior pública costarricense. Hoy habría que enojarse igual contra el irrespeto de autoridades gubernamentales que sistemáticamente le han cerrado las puertas a la negociación del FEES (Fondo Especial para la Educación Superior).
Hoy habrá que alzar los puños como un valor universal que manifieste la alegría de defender un bien público y colectivo que nos pertenece a todos y todas.
El Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES) ha entregado a doce de las carreras impartidas por la Universidad Estatal a Distancia (UNED) el Certificado de Acreditación Oficial.
Entre estas se encuentran algunas carreras reacreditadas por un periodo de cuatro años, las cuales serían la Maestría en Psicopedagogía; el Diplomado, Bachillerato y Licenciatura en Educación Preescolar; el Profesorado, Bachillerato y Licenciatura en Enseñanza de la Matemática, y el Bachillerato y Licenciatura en Manejo de Recursos Naturales.
Por otro lado, las que reciben por primera vez su acreditación son el Diplomado en Administración de Empresas y los Bachilleratos y Licenciaturas en Administración de Empresas con énfasis en Banca y Finanzas, Contaduría, Dirección de Empresas/Dirección Empresarial, Mercadeo, Negocios Internacionales, Producción/Operaciones y Recursos Humanos
El pasado 16 de mayo se realizó la entrega del certificado oficial de acreditación con SINAES a las carreras de Bachillerato en Francés, Bachillerato y Licenciatura en Terapia Física y la reacreditación de Licenciatura en Ingeniería de Alimentos y el Bachillerato y Licenciatura en Educación con énfasis en Orientación, todas de la Sede Rodrigo Facio Brenes.
62 carreras tienen la condición de acreditadas, re acreditadas o certificadas
Para el resto del año 21 carreras proyectan tener las visitas de pares externos para sus procesos de autoevaluación con miras a la acreditación o reacreditación
Dos nuevas carreras han acreditado su calidad este 2022: el Bachillerato en Francés y el Bachillerato y Licenciatura en Terapia Física. Otras tres lograron la reacreditación: la Licenciatura en Arquitectura, el Bachillerato y Licenciatura en Educación con énfasis en Orientación y la Licenciatura en Ingeniería de Alimentos; y 21 más persiguen el mismo objetivo al tener ya las visitas de pares proyectadas este año.
La Dra. Gabriela Valverde Soto, directora del Centro de Evaluación Académica, instancia encargada de apoyar estos procesos dentro de la UCR, asegura que “la visión institucional es promover la autoevaluación de todas las carreras, incentivarles para que inicien estos procesos de reflexión y autoanálisis, con el propósito de identificar las áreas que requieren una mejora y así construir o consolidar la excelencia académica”.
Luego de un largo proceso de autoevaluación, finalmente muchas carreras van a recibir lo que se conoce como visita de pares evaluadores en los distintos modelos que tienen las agencias, si logran cumplir los estándares y criterios de calidad, el ente externo acredita la carrera. En la UCR una gran cantidad recibe este sello de excelencia con el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior, quien analizará en los próximos meses a once carreras de la Sede Rodrigo Facio y a otras cinco de la Sede de Occidente. Las carreras de Informática Empresarial y Psicología optaron por acreditarse con el SINAES pero por conglomerados, lo que beneficia a los estudiantes de distintas Sedes.
El pasado 16 de mayo en la ceremonia de entrega del certificado de acreditación ante el SINAES, la directora de la Escuela de Tecnologías en Salud, M.Sc. Xinia Alvarado Zeledón indicó que “en el contexto actual donde parecieran predominar las lógicas de la acumulación, la inmediatez y la individualidad; resulta particularmente importante poner el acento en dos aspectos: el reconocimiento de un esfuerzo acumulado y el compromiso de la educación superior pública costarricense”.
La Licda. Heilyn Fernández Huertas, docente de Tecnologías en Salud y quien formó parte de la Comisión de Autoevaluación y Gestión de la Calidad, explica que “el sello certifica que la carrera se sometió a una verificación externa que incluye la evaluación del plan de estudios, infraestructura, cuerpo docente y otros muchos aspectos. Es por tanto, un garante de que la carrera cumple con estándares de calidad y excelencia académica. Además, en la Ley 8798 se declara de interés público la acreditación de las carreras; estableciéndose que el Estado y sus instituciones procurarán contratar personal graduado de carreras acreditadas”.
Las carreras acreditadas de la UCR cuentan con docentes preparados según los estándares definidos por el SINAES. La M.Ed. Julieta Solórzano Salas, directora de la Escuela de Orientación y Educación Especial, comenta que en su Unidad Académica “la mayoría tiene títulos a nivel de posgrado de la misma universidad y de otras universidades del país y extranjeras” y destaca como una fortaleza importante el contar con la Asociación de Estudiantes ya que participan en las decisiones que se toman y que impactarán su vida académica y desarrollo integral. Desde su acreditación en el 2012, la Escuela ha graduado 565 personas.
La M.Sc. Ruth De La Asunción Romero, directora de la Escuela de Tecnología de Alimentos entrega el certificado de reacreditación a la presidente de la Asociación de Estudiantes de la carrera de Ingeniería de Alimentos, Fiorella Chavarría Vargas. “Este momento significa para nosotros una mejora en lo que respecta a nuestro futuro, porque se puede continuar con una constante actualización de tecnologías que nos ayudan en nuestro proceso de formación, siendo parte del avance que se necesita para perfeccionar nuestras cualidades día tras día”, afirmó la estudiante.
De hecho, el papel de las direcciones de las Unidades Académicas va más allá de liderar el proceso, implica tender «un puente entre las necesidades de la carrera y las prioridades que tiene la Universidad revalidando constantemente la importancia del grupo de personas orientadoras en la sociedad costarricense quienes tienen a su cargo procesos de orientación con miras a contribuir en el bienestar de las personas en las diferentes etapas de su desarrollo, aspecto que reviste de especial importancia en estos momentos tan complejos como los que estamos enfrentado a nivel global”, explica Solórzano.
Competitividad
El impacto es tangible y positivo para las generaciones de graduados. Por ejemplo, la Embajada de Canadá contrata a estudiantes graduados de la carrera de Francés para desempeñar puestos administrativos o de servicio al cliente a nivel de la Sección Consular. La Oficial de Servicios Comunes, Especialista en Recursos Humanos de esta embajada, Iveth González Muñoz destaca que “como empleadores, es importante saber que el nivel de enseñanza que se está brindando es exigente y enfocado a la mejora continua del nivel de aprendizaje del idioma. Permite confirmar que los egresados de la carrera son personas que no solo han sido capaces de aprender y dominar otro idioma, sino que han podido demostrar responsabilidad y perseverancia, habilidades blandas que interesan mucho en la actualidad”.
En el caso de otras carreras este tipo de certificación de calidad les brinda a sus estudiantes otro tipo de ventajas, por ejemplo, el Servicio Civil en los concursos que se realizan para el otorgamiento de nombramientos y plazas a personas profesionales en Orientación, brinda 5 puntos dentro de la calificación final de los atestados. Esto beneficia a sus estudiantes, en comparación con personas graduadas de otras universidades a la hora de aplicar por un puesto, como explican la Licda. Viria Ureña Salazar y la M.Sc. Ericka Jiménez Espinoza, docentes de la Comisión de Autoevaluación de la carrera.
De acuerdo con datos suministrados por la Dra. Adriana Sancho Simoneau, coordinadora del Área de Desarrollo Curricular y Evaluación Académica (ADCEA) del CEA este año muchas carreras iniciaron los procesos de autoevaluación para determinar los caminos a seguir. Por ejemplo, optar por una primera acreditación con SINAES: Derecho en la Sede de Guanacaste, Enseñanza de los Estudios Sociales, Salud Ambiental e Inglés en la Rodrigo Facio.
Otras han mostrado interés en iniciar la acreditación con entes internacionales como la carrera de Derecho. También están aquellas que luego de evaluar sus posibilidades, inician el proceso de autoevaluación con miras a la acreditación pero por conglomerados como es el caso de Dirección de Empresas del Recinto de Paraíso, Contaduría Pública del recinto de Turrialba y Guápiles, Administración Aduanera y Comercio Exterior de las Sedes de Guanacaste, del Caribe y la Sede del Sur. Finalmente, dos más solicitaron una asesoría para iniciar su evaluabilidad por parte del CEA: Informática y Tecnología Multimedia de la Sede del Pacífico y Gestión Integral del Recurso Hídrico de Occidente.
Hacia la especialización
El caso de Arquitectura es particular, ya que se habían certificado con el SINAES en el pasado, sin embargo, decidieron acreditarse esta vez con la Agencia Centroamericana de Acreditación de programas de Arquitectura y de Ingeniería (ACAAI). Para el Dr. Olman Hernández Ureña la decisión de iniciar un proceso con esta agencia tenía mucho respaldo. Además de ser regional, es decir confería una acreditación internacional, contaba con el reconocimiento del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), la UCR, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica (CFIA), el Consejo Centroamericano de Acreditación de la Educación Superior (CCA) y otras entidades de tercer nivel, además de la integración con redes para fortalecerse en un contexto actual de articulación regional.
Por otra parte, ACAAI utiliza criterios de calidad específicos, por ejemplo, incluye aspectos relacionados con el medio ambiente, con el desarrollo de competencias específicas en el área de la arquitectura y la carrera también debe describir la forma en que el diseño de las edificaciones incide en el entorno físico y en el consumo de energía, como explican las asesoras en evaluación del Centro de Evaluación Académica de la UCR, la M.Sc. María Marta Jiménez-Picado y la Dra. Eugenia Gallardo-Allen, quienes acompañaron a la carrera.
Por lo pronto, la carrera de Arquitectura tiene en el horizonte la implementación de mecanismos para la mejora continua para garantizar la revisión permanente del plan de estudios, la introducción de la práctica profesional en la formación del estudiantado, la mejora de algunos espacios físicos de la carrera y el desarrollo de estrategias para promover la actualización de su personal docente. Al año la Escuela de Arquitectura gradúa aproximadamente 60 profesionales.
Bárbara Ocampo Hernández Periodista, Vicerrectoría de Docencia, UCR
El bachillerato y la licenciatura en Planificación Económica y Social de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la Universidad Nacional de Costa Rica-EPPS-UNA, recibió este lunes 23 de mayo de 2002 la segunda acreditación por parte del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior-SINAES.
En la ceremonia de acreditación realizada en el Auditorio Clodomiro Picado, estuvieron presentes el Julio Calvo Alvarado en representación del Consejo Nacional de Acreditación del SINAES, el MED Francisco González Alvarado, Rector de la Universidad Nacional-UNA, el Dr. Ángel Ortega Ortega, Director de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS-UNA.
El Dr. Ortega, Director de EPPS-UNA, señaló que la educación se convierte en una de las mejores herramientas a las cuales se apostó en el pasado, y se debe seguir apostado en el presente y en el futuro, por cuanto está claramente evidenciado que, en toda la historia del país, ésta, ha representado un motor de movilidad social en las familias, en el tanto, sea una educación de calidad: “Como Sistema de Educción Pública tenemos grandes retos que escapan a nuestro actuar, como Sistema de Educación Superior Pública, contamos con el SINAES, para articular una oferta pertinente, cuyas valoraciones de calidad, no solo consideren los parámetros internacionales, para medir aporte a la investigación, extensión y producción, que en su mayoría han sido pensados desde paradigmas tradicionales dominantes, sino que se consideren los procesos que las profesiones aportan al desarrollo de la sociedad costarricense desde el cumplimiento de su tercera misión, dado que la calidad es algo intrínseco a los contextos. Como carreras acreditadas, en muchos casos estamos siendo evaluadas con esos parámetros dominantes que, si no lo detectamos, podrían estar orientándonos hacia una educación con fuerte enfoque de mercado, y, descuidar el mayor de los retos que es, llevar la UNA a las espacios organizacionales, locales y territoriales y desde los mismos actores locales, generar desarrollo para su beneficio y esto, no está totalmente claro en los procesos de evaluación o autoevaluación de la calidad”, señaló Ortega.
Desde el año 2019 la Escuela de Planificación Económica y Promoción Social, por medio de su actividad académica de gestión de la calidad de la carrera del Bachillerato y Licenciatura en Planificación Económica y Social, comenzó el proceso de autoevaluación con miras de reacreditación de la carrera impartida en el Campus Omar Dengo. De esta manera, el trabajo operativo del proceso de autoevaluación, fue realizado por la Comisión de Autoevaluación de la carrera, con asesoría de la Vicerrectoría de Docencia. Además, los insumos para la construcción del informe de autoevaluación, solicitado por el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), fueron suministrados por la UNA: la Dirección, Subdirección, coordinadoras (es) de programas, proyectos y actividades académicas (PPAA), así como todo el personal administrativo, docente, estudiantes regulares, graduados y empleadores.
La Máster Isabel Calvo González, coordinadora del equipo de autoevaluación de la EPPS-UNA, señaló que la autoevaluación del bachillerato y la licenciatura en EPPS-UNA se inició con un proceso de sensibilización que incluyó visitas a aulas, exposiciones en actividades académicas y publicaciones periódicas en redes sociales, con el fin de informar sobre la importancia de la autoevaluación y la reacreditación. Además, se realizó una revisión de documentos oficiales (de la Unidad Académica y de otras instancias universitarias) para sistematizar, describir y analizar datos solicitados como evidencias por parte del SINAES. Se aplicaron encuestas anónimas a estudiantes de primer ingreso, estudiantes regulares, personas graduadas, personal docente y personal administrativo de la Escuela de Planificación y Promoción Social, así como a empleadores de profesionales en Planificación en diversos ámbitos: “ Los diferentes instrumentos, se confeccionaron de forma detallada, para que correspondiera con la realidad y perspectiva de cada sector, así como con los requerimientos que se señalan en el Manual de Acreditación oficial de carreras de grado del SINAES”, manifestó Calvo.
Cabe indicar que el 9 de marzo del año 2021 se hace remisión del Informe de Autoevaluación al SINAES por parte del Rector de la UNA, MED Francisco González, y el 12 de julio de 2021 el SINAES realiza el nombramiento de un grupo de expertos encargados de realizar la evaluación externa de la carrera. Dicha evaluación se realizó de manera virtual la semana del 6 al 10 de setiembre del 2021 y contó con la participación de los expertos internacionales Dr. Alexander Blandón López de Colombia, Dr. Zidane Zeraoui El Awad de México y la experta nacional la Dra. Mayela Cubillo Mora.
La visita de estas personas evaluadoras externas culminó con la aprobación de un compromiso de mejoramiento para los próximos 4 años por parte de la Escuela de Planificación y Promoción Social, en donde la Unidad Académica asume su compromiso por una mejora constante en el plan de estudios, el desarrollo docente, la investigación, el desempeño estudiantil, la vinculación con las personas graduadas, entre otras. Con base a esto, el 2 de noviembre del año 2021, en la sesión 1544 del SINAES se aprueba la segunda acreditación del Bachillerato y Licenciatura en Planificación Económica y Social impartida en el Campus Omar Dengo. Se hace entrega oficial de la certificación de manera presencial el pasado 23 de mayo del 2022 en horas de la mañana con participación de académicos, estudiantes y autoridades universitarias.
“Desde los espacios generados en el marco de la gestión de la calidad, debemos avocarnos a diseñar propuestas educativas que no solo aseguren la empleabilidad, sino que les permita a las personas formadas, insertarse activamente en su realidad social, para desempeñarse no sólo como profesionales, sino como personas ciudadanas competentes en armonía con el concepto de crecimiento y desarrollo de dimensiones holísticas”, manifestó en su mensaje oficial el Director de EPPS-UNA, para quién, dicho propósito es posible, si se demanda de parte del sistema de educación superior pública, lo siguiente:
Consolidarse como una organización inteligente que aprende sobre la base del respeto, la solidaridad, la responsabilidad, la participación y el diálogo, pero que además renueve de manera permanente su propuesta educativa y pedagógica.
Definición de un foco de largo plazo anclado en el sentir y actuar de todo su equipo de trabajo, pero, con estructuras internas flexibles que permitan la renovación permanente sin perder su horizonte de largo plazo.
Garantizar una educación permanente abierta a todos y todas, respetando el principio de equidad y sin importar la formalidad de las carreras.
Para Ortega, este es el contexto en que la Carrera de Planificación Económica y Social-EPPS-UNA, viene implementando una nueva estructura curricular, elaborada en el marco de su primer proceso de acreditación y que hoy, les permite obtener por primera vez, la reacreditación.
Con la aprobación de la segunda acreditación la Unidad Académica (EPPPS-UNA), reafirma su compromiso con el estudiantado y con la sociedad costarricense, de brindar una oferta académica de calidad, estableciendo la mejora continua como eje esencial en sus procesos de gestión académica y administrativa.
Las integrantes de la Comisión de Autoevaluación de EPPS-UNA, Lic. Laura Vargas León, MBA Karol Monge Hernández, Isabel Calvo (Coordinadora) y la M.Sc Adriana Sánchez Sánchez, expresaron el compromiso de la Escuela en aportar, tanto en la línea de formación de personas profesionales comprometidos con el desarrollo con equidad, como con los proyectos de investigación y extensión de apoyo directo a las poblaciones vulnerables en el país, generando insumos y propuestas de planificación al servicio de estos sectores: “Para ello, se vienen mejorando una serie de procesos relacionados con la gestión, la actualización, la formación, el acercamiento con personas egresadas, el acercamiento con los empleadores, entre otros”.
El Rector de la UNA, Máster Francisco González Alvarado, expresó que la UNA hace mas de 20 años apostó por el proceso de autoevaluación y con ello obtener la acreditación de sus carreras, en donde los estudiantes han jugado un papel central. Hoy en vísperas de iniciar un nuevo proceso de planificación institucional para el 2023, ya reconocemos que la acreditación es un ejercicio, una experiencia, una herramienta que la UNA no va a echar atrás, que por el contrario se constituye en una aspiración a la cual se van sumando cada día diversas Unidades Académicas: “Ningún proceso de acreditación es el resultado de una persona, es un proceso de trabajo articulado, voluntario, es un reto que nos visualiza en el corto plazo con la posibilidad que logremos la acreditación institucional de los servicios académicos”.
El Rector puntualizó que la acreditación de carreras universitarias tiene sentido en la medida que transforme, que no es suficiente con cumplir con el procedimiento y los estándares que exige el proceso, sino que transforme significativamente la actividad institucional y el desarrollo general y particular en la academia: “Un elemento fundamental de la acreditación es el hecho de tenernos vinculados al sector empleador y a las personas egresadas. Los procesos de acreditación nos fortalecen y nos ayudan a plantear nuevos compromisos en íntima relación con las demandas de la sociedad y sobre todo asegurando empleabilidad en los procesos de nuestras carreras. Esto es un reto que tenemos que plantearnos en el marco de la acreditación de procesos institucionales que impulsamos”, indicó el Rector González.
Josué Molina Alpízar, estudiante de la carrera en Planificación Económica y Social, quien junto a las autoridades participó de la entrega del certificado, dijo que para cambiar las realidades actuales es necesaria la evaluación de pares externos sobre el quehacer de la Unidad Académica, dado que la retroalimentación sobre los procesos académicos ayuda a prepararse y cambiar los futuros del país y dar elementos para potenciar los nichos educativos hacia la innovación y la transformación: “Agradecemos al SINAES por constituirse en agentes para la evaluación de la realidad y dar luces para cambiar y mejorar la sociedad en aras de una verdadera transformación con equidad».
El representante del Consejo Nacional de Acreditación del SINAES, Master Julio Calvo Alvarado, expresó que la educación ha sido determinante en la construcción de nuestro país, ha sido un motor que desde el siglo XIX ha delineado el camino aspiracional de la paz, el bienestar con equidad y oportunidades y el desarrollo en armonía con el ambiente: “Por eso este país ha invertido en educación, que junto con la salud reciben mas recursos del presupuesto nacional: “Por eso Costa Rica en el concierto de las naciones luce sus mejores indicadores en desarrollo humano, conservación de la naturaleza, convivencia pacifica y democracia. Pero afanarse de lo que hicimos, sin autocrítica, y reconocer que el modelo está fallando es como nadar en arena. Enfrentamos una gran crisis en el sector educación que nos deja sin aliento, que requiere de grandes transformaciones. Superpuesto a lo anterior enfrentamos una crisis fiscal histórica azuzada por los transes de la pandemia y la economía mundial. Todo parece la respuesta perfecta para retroceder y perder nuestros logros y el rumbo que habíamos tomado. Pero esto no va a suceder y no sucederá, si todos en consonancia aceptamos el sacrificio y el reto de hacer más, mejor y con menos. Para eso se requiere de la revisión permanente de nuestro trabajo, de nuestras vidas y de cómo interactuamos en sociedad y política. La autocritica y la creatividad nos permitirán retomar el camino, para esto una vez deberemos de ser creativos y de entrar en la innovación”.
En este sentido, Calvo dijo que el SINAES se convierte en una plataforma estratégica para el país, ya que es con los procesos de acreditación voluntaria que las carreras pueden desarrollar un proceso de autoevaluación mirando los retos y el futuro. Este proceso es el mas importante, porque educadores, estudiantes, autoridades universitarias, egresados y empleadores tienen la oportunidad de replantear su quehacer para definir una estrategia de mejora continua que les permita enfrentar proactivamente los retos y formar los profesionales que el país requiere.
Para las autoridades de EPPS-UNA, se debe partir de una educación orientada a generar capacidades para aprender, desaprender y reinventarse en el marco de los cambios que se vienen generando. Unas capacidades para que, a partir de la información abierta y disponible, se puedan comprender los fenómenos sociales, económicos, culturales, ambientales, políticos y generar a partir de esta, nuevo conocimiento útil y necesario para gestar los procesos de desarrollo en equidad: “Ante el contexto en donde se desenvolverán nuestras personas profesionales, debemos desde la currículo, generar una actitud resiliente, inclusiva y diversa, que nos permita influir con sabiduría y creatividad, en procura de responder a esas deudas pendientes de la sociedad costarricense… La calidad, es una categoría directamente relacionada con los contextos, y al ser estos cambiantes, el proceso de gestión de la calidad es también un proceso continuo”, concluyó el Dr. Ángel Ortega.
“La educación no cambia al mundo, pero cambia a las personas, que han de cambiar al mundo”. Paulo Freire.
Las universidades públicas juegan un papel esencial en la vida democrática de nuestra sociedad. Siendo instituciones en permanente evolución, las universidades se transforman para adaptarse a entornos complejos y cambiantes y así depurar su aporte, desde una visión humanista, de excelencia académica y de compromiso con el bien común. Paralelamente, nuestras universidades y la sociedad que las ampara deben defender y fortalecer los fundamentos del ethos universitario público, el cual depende, en gran medida, de la autonomía a la que constitucionalmente tienen derecho.
La autonomía es uno de los principales logros históricos de las universidades de América Latina a partir de la Reforma de Córdoba, un proceso impulsado por el movimiento estudiantil de la Universidad de Córdoba, Argentina, en 1918. En Costa Rica, la autonomía de la Universidad de Costa Rica quedó establecida en la constitución política de 1949, extendiéndose luego a las otras universidades públicas conforme se fueron creando. Su carácter autónomo ha permitido a estas instituciones hacer múltiples contribuciones a la vida del país en diversos ámbitos.
Pese a su relevancia, el concepto de autonomía universitaria se percibe con frecuencia como algo abstracto y difuso, incluso al interior de nuestras instituciones de educación superior. Además, sectores políticos y económicos hegemónicos, junto con algunos medios de comunicación, presentan con frecuencia a la opinión pública una visión distorsionada de este precepto, haciéndolo ver como un privilegio injustificado. Cada vez con más frecuencia se escuchan voces que cuestionan la autonomía universitaria y propugnan modificarla de diversas formas. El actual escenario político nacional no es nada halagüeño en este sentido; conviene por lo tanto retomar el valor de la autonomía de las universidades públicas para fortalecerlo y consolidarlo.
La autonomía universitaria incluye la libertad académica, la autodeterminación en el establecimiento de planes, programas, presupuestos y organización interna, y la plena capacidad jurídica para adquirir derechos y contraer obligaciones, así como para darse su organización y gobierno propios. La autonomía, en suma, procura dar a estas instituciones todas las condiciones jurídicas requeridas para que desarrollen con independencia su misión (ver Gutiérrez, 2021). El que las universidades sean centros de pensamiento y acción libres y críticos en función de los más amplios intereses de la colectividad es fundamental. Y es precisamente este uno de los puntos que incomodan a los poderes fácticos de carácter económico y político, aquí y en todo el continente.
En los últimos años hemos presenciado embates contra la autonomía universitaria en Costa Rica. Por un lado, se ha cuestionado el presupuesto que se asigna a estas instituciones de educación superior. Sin un adecuado financiamiento por parte del estado, la autonomía universitaria se debilita y el aporte de estas instituciones a la sociedad pierde sustento. Además, se ha elaborado un discurso recurrente que propone condicionar la asignación presupuestaria a que las universidades adapten sus planes de trabajo y su funcionamiento a propuestas que emanan de estos sectores hegemónicos. Esta tendencia quedó claramente reflejada en el dictamen de mayoría de la comisión especial de la Asamblea Legislativa con relación a la administración del Fondo Especial de Educación Superior (FEES), presentado en el 2020, en el que algunas propuestas implicaban claras transgresiones a la autonomía (ver Gutiérrez, 2020).
Estos intentos por condicionar las agendas universitarias con base en los intereses de poderes fácticos del país incluyen, entre otros elementos, un cuestionamiento al desarrollo holístico en las diversas áreas del conocimiento, lo cual es un fundamento central del ethos universitario, centrado en la integralidad de los saberes. Se propone un énfasis desmedido en áreas de trabajo que tienen que ver con el desarrollo económico y se desmeritan áreas como las ciencias básicas, las humanidades, las artes y las ciencias sociales, haciéndolas ver como ‘inútiles’ para los objetivos de desarrollo del país. El aporte universitario a la economía es por supuesto fundamental, y estas instituciones lo hacen de múltiples formas, pero este es solo uno de los componentes de un amplio espectro de disciplinas y labores, todas ellas importantes.
Se subvalora con frecuencia también la acción social o extensión y se cuestionan los procesos de pensamiento crítico que aportan las universidades sobre la realidad nacional, una función fundamental a través de la cual se aportan visiones diversas que abonan a los debates en el país y enriquecen nuestra vida democrática.
De acatarse este tipo de presiones, la autonomía se desdibujaría y las universidades dejarían de ser centros de análisis y pensamiento libres para convertirse en meros instrumentos de agendas externas. En suma, se debilitaría la esencia misma del concepto de universidad pública. Estas tendencias han tenido un fuerte impacto en muchas universidades del mundo, las cuales han entrado en procesos de mercantilización acelerados, lo que Martha Nussbaum ha denominado ‘la crisis silenciosa de la educación superior en el mundo’ (Nussbaum, 2012) (en realidad es una crisis de una dimensión tal que ya no es tan silenciosa).
Es importante dejar claro que la autonomía universitaria no es autarquía irresponsable y que la misma conlleva un enorme compromiso de análisis y mejoramiento permanentes, en el sentido de que nos conmina como comunidades universitarias a depurar continuamente nuestro trabajo, abandonando zonas de confort y privilegios inaceptables y asumiendo metas cada vez más ambiciosas en función de la excelencia académica y la procura del bien común. La autonomía obliga a la reflexión y el análisis autocrítico con miras a mejorar nuestro aporte, así como a hacer un uso adecuado de los recursos que provee el estado. Esa es nuestra responsabilidad, la cual debe ir a la par de la defensa de la autonomía.
Dados los peligros que se ciernen sobre la autonomía universitaria, se requiere una actitud proactiva y decidida en las comunidades universitarias para defender este valor esencial. Con frecuencia las dinámicas cotidianas y los intereses particulares de grupos en nuestras instituciones impiden darle a este tópico la importancia que merece. Es necesario generar conciencia sobre los riesgos a los que las universidades están expuestas.
La defensa de la autonomía, incluyendo la procura de un presupuesto justo para que estas instituciones puedan realizar su labor, es una tarea que nos concierne a todas y todos en las comunidades universitarias, y también le concierne a la sociedad en general, por la importancia de estas instituciones en la vida del país. Esta defensa demanda procesos activos, comprometidos y participativos, que tengan impacto a lo interno y a lo externo de nuestras instituciones y que posean incidencia política real.
Pare ello se requiere desarrollar un doble accionar centrado en la reflexión y la participación. Por un lado, debemos generar espacios de análisis y discusión sobre estos temas en diversos nichos (formales e informales) de las universidades públicas, con un rol activo de docentes, estudiantes y personas administrativas. El movimiento estudiantil en particular tiene un importante papel que jugar, como lo ha hecho en pasadas luchas por reivindicaciones varias. Y, además, es fundamental generar confluencia entre las comunidades universitarias y diversos sectores organizados de la sociedad, para que la defensa de la autonomía se entienda como una necesidad de la colectividad en su conjunto, en diálogo con reivindicaciones urgentes de otros sectores.
Estas tareas de reflexión y análisis deben ser complementadas con la preparación de procesos de participación y movilización, para enfrentar los retos que se avecinan y generar formas concretas de transformar este pensamiento crítico en incidencia política efectiva. Existen debates decisivos sobre los rumbos que Costa Rica tomará en el futuro. En este contexto, la defensa del estado social de derecho y de la institucionalidad pública debe ser una prioridad en la procura de garantizar una vida digna para todas y todos. La defensa y el mejoramiento de las universidades públicas, y particularmente la protección de su autonomía, son tareas fundamentales en las cuales las comunidades universitarias tenemos una enorme cuota de responsabilidad. Los tiempos llaman con urgencia a la reflexión y a la participación.
Gutiérrez, J.M. (2021) La Universidad de Costa Rica en sus encrucijadas. En: Reflexiones desde la Academia: Universidad, Ciencia y Sociedad. Segunda edición. Editorial Universidad de Costa Rica, San José, pp. 13-47.
Nussbaum, M. (2012) Sin Fines de Lucro. Por qué la Democracia Necesita de las Humanidades. Katz Editores, Buenos Aires, 199 p.
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